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Gliomas Cerebrales

Autor: Dr. Rafael Garcia de Sola
Fecha: 14/07/2015

Manejo y control de los gliomas

Se pueden localizar en cualquier zona del cerebro y
en función de donde estén causan unos síntomas
determinados y su tipología se establece teniendo en
cuenta las células que son responsables de ellos. Así,
están los astrocitomas, los oligodendrogliomas y los
ependimomas, entre otros. No nos podemos olvidar
del glioblastoma multiforme, un tumor muy agresivo
que se suele incluir dentro de la clasificación de
astrocitoma de grado IV.

Los gliomas cerebrales aparecen cuando las células
que protegen a las neuronas, las denominadas
astrocitos, oligodendrocitos, células ependimarias,
crecen de forma descontrolada y empiezan a formar
estos tumores, cuyo crecimiento es expansivo, aparte
de tener límites infiltrantes o que tienen como raíces
en el tejido normal. También pueden crecer porque
aparece líquido en el interior y surge una tumoración
quística o por una hemorragia ocasionada por la Aún se desconocen las causas de los gliomas, aunque
rotura de los vasos anómalos que se forman cuando casi un 5 por ciento se asocia a factores familiares
o genéticos. Como los gliomas benignos crecen
crece el tumor.
muy lentamente pueden darse a conocer con crisis
Una característica de estos tumores es que pueden ser epilépticas.
muy benignos, con capacidad de crecimiento muy
lenta y apenas invaden el tejido normal. Pero también
puede darse todo lo contrario: ser muy agresivos, con
gran capacidad o velocidad de división de sus células
y, por tanto, crecimiento expansivo e infiltrante muy
rápido. Así, se clasifican: el I y el II son benignos y el
III y IV, malignos.

Sin embargo, los tumores malignos crecen rápidamente
y ocasionan una situación de hipertensión intracraneal,
producida por el exceso de masa dentro del cráneo, así
como una lesión neurológica por infiltración agresiva
de zonas funcionalmente importantes. Esto se traduce
en la aparición de cefaleas, vómitos
y déficit neurológico progresivo.
También pueden ocasionar crisis
epilépticas, pero no son duraderas,
ya que el tumor invade y mata a
las neuronas irritadas que han
provocado la epilepsia.

Tumor Extenso Parietoccipital

Dependiendo de donde estén localizados producen
estos síntomas:
1. En el lóbulo frontal provocan disminución de la
capacidad intelectual, alteraciones de la marcha y
falta de control de esfínteres.
2. En el lóbulo central, pérdida de fuerza y
sensibilidad en las extremidades contralaterales.
3. En el lóbulo temporal se manifiestan con pérdida
de memoria, de visión y alteraciones del lenguaje.
4. En el lóbulo occipital cursan con pérdida de visión
contralateral, lo que se denomina hemianopsia.
Si se extiende al tronco cerebral aparecen otros
síntomas:
• Parálisis de nervios craneales, principalmente
oculares
• Hemiparesias
• Hemiplejias
• Disminución del nivel de conciencia
• Parada cardiorrespiratoria
Las técnicas de imagen han facilitado enormemente
el diagnóstico de los gliomas. Con el TAC se localizan
las características importantes de las lesiones
intracerebrales: si existen calcificaciones, hemorragias,
afectación del hueso, desplazamiento de estructuras
que se han producido por
el tumor, etc.

vascularización, así como la situación del resto del
cerebro. Con las técnicas de RM más especiales
podemos llegar a un diagnóstico bastante probable
de su grado (Espectroscopia), o conocer la función
de la zona cerebral circundante (RM funcional
y Tractografía). Estas dos pruebas se hacen con
contraste para efectuar un estudio diferencial.
También se dispone de la arteriografía o angiografía
que se emplea para ver la irrigación del tumor. Es de
gran utilidad a la hora de plantear la intervención
quirúrgica.
Para saber si se trata de una lesión benigna o maligna
se lleva a cabo la realización de un PET, que puede
completar el análisis realizado con la espectroscopia
mediante Resonancia Magnética.
Asimismo, se puede utilizar la Magnetoencefalografía
para visualizar las zonas funcionales con el empleo de
detectores de los microcampos magnéticos generados
por la actividad eléctrica cerebral. Esto puede ser de
gran utilidad para planificar la cirugía, aunque en la
clínica real apenas ha conseguido una utilidad.
Los gliomas grado I y II tienen una expectativa de
vida muy amplia. Incluso se puede conseguir su
extirpación completa y curación. En general, el mejor

La Resonancia Magnética
permite
disponer
de
imágenes más completas
de toda la lesión y su
relación con el parénquima
cerebral. Las técnicas de
RM anatómicas definen
muy bien sus límites, sus
características
tisulares,

Tumor
Zona
Motora

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y único tratamiento es el quirúrgico.
Los gliomas grado III y IV son más agresivos y tienen
una expectativa de vida más corta. Dicha expectativa
se ha demostrado que está en relación directa con la
cantidad de tejido tumoral que se consiga extirpar.
Pero hay que tener en cuenta el otro objetivo de no
producir daño neurológico.

se planteará la necesidad de recibir radioterapia o, en
casos muy determinados, quimioterapia; campos que
han tenido un gran avance.

El tratamiento de los gliomas pasa por la cirugía, cuyas
técnicas han evolucionado de forma muy importante
en los últimos años.
Ahora se dispone de sistemas de neuronavegación
que en tiempo real muestran al cirujano dónde se
encuentra la tumoración y todos sus límites.
En segundo lugar por el equipamiento neuroquirúrgico
disponible que han facilitado la manipulación del
tejido tumoral y cerebral de forma poco agresiva.
Desde la coagulación bipolar neuroquirúrgica al
aspirador ultrasónico, pasando por el microscopio
quirúrgico.
No nos podemos olvidar del microscopio de
fluorescencia. El paciente ingiere una sustancia
muy especial (5-ALA) que es captada por las
células tumorales malignas de los astrocitomas y
glioblastomas multiformes y emiten fluorescencia
roja, mientras que el cerebro permanece azul. Esto
permite la extirpación total del tumor de forma fiable.
El otro avance destacado es la Neurofisiología
intraoperatoria, que controla la función de las zonas
adyacentes el tumor y permite al neurocirujano
tener un control de la afectación de las funciones
motoras, cognitivas, visuales, entre otras, y reducir
drásticamente los riesgos de secuelas neurológicas.
Después de la cirugía el paciente deberá seguir una
serie de controles. Una vez analizado el tejido tumoral,

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Dr. Rafael Garcia de Sola
Neurocirugía INEAMAD