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EL AMOR POR LA OBRA

Por Jonatán Córdova

La obra de Dios, veámosla desde donde la queramos ver, es uno de los más preciados tesoros que el Señor nos ha legado. Su valor es incalculable y su belleza no tiene comparación más que el mismo Dios que la diseñó. No dejemos que la rutina, tradiciones y otras cosas opaquen el verdadero resplandor de la obra de Cristo, la cual es un faro al mundo que no podemos apagar. Para ellos vivamos estos cuatro consejos importantes hallados en las Escrituras: “Es bueno recordar”, “Es tiempo de volver”, “Es necesario involucrarse”, y “Es preciso confiar”.

EL AMOR POR LA OBRA Por Jonatán Córdova La obra de Dios, veámosla desde donde la
  • I. ES BUENO RECORDAR.

No importa cuán oscuro hayan sido las sombras del pasado, éstas siempre han sido el faro de Dios para nuestra vida. Solía pensar que el pasado era siempre experiencias que no venían al caso recordar, solía creer que era tema de valientes el proseguir sin mirar atrás, pero también veía al pasado como aquel gran obstáculo que viene deteniéndome por detrás como si estuviera adelante. Hasta que un día escuche a un buen maestro decir que “el pasado es una escuela y no una cárcel” ¿Y saben? es muy gratificante encontrar esta misma enseñanza en la palabra de Dios. Cuando estudiamos el libro de Deuteronomio nos damos cuenta desde su nombre que todo es acerca de “recordar”. Deuteronomio significa “segunda ley” y no precisamente porque es otra ley, sino porque se hace un énfasis sobre la ley que ya Dios le había dado a su pueblo. El siervo Moisés no solo repite cada palabra de la ley de Dios sino cada momento, cada experiencia que pasaron juntos, con sus personajes y lugares principales. Dios no solo quiere que recordemos los momentos de victoria y júbilo, él también quiere que

recordemos de donde nos sacó, y hasta los momentos de derrota que tuvimos y los tiempos de fracaso que experimentamos cuando quisimos escapar de su mano y muchas cosas que nos servirán para correr mejor hacia adelante.

A) LA UBICACIÓN. “Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab. Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.” (1:1-2)

Es interesante notar la manera en como el escritor del libro hace hincapié en cada lugar. Hay un gran río, un gran desierto, un mar prominente, ciudades y montes. Sin duda estos son detalles individuales que traerían memoria de algún acontecimiento, de alguna obra o palabra de Dios a las personas. También nosotros debemos recordar los lugares en que hemos vivido, las calles que hemos frecuentado, los viajes que hemos hecho. Cada lugar debe de tener algún significado especial como un campamento, un paseo, alguna campaña, un colegio, una ciudad, incluso si algo pasó desapercibido a nuestros ojos eso también es de exhortación ya que, en cada lugar Dios quiso darnos una enseñanza, hacernos ver alguna necesidad, o quizás tratar seriamente con nosotros. Muchos de esos lugares no deben de haber sido el camino que Dios escogió para nosotros, y en muchos otros lugares vimos la mano poderosa de nuestro Señor en acción. La pregunta es ¿Dónde estas ahora? ¿Has aprendido de los lugares que frecuentaste, o simplemente estas donde no debes estar? - Los caminos que hemos recorrido deben de enseñarnos a caminar ahora por el camino correcto. Vamos recuerda!

B) EL TIEMPO. “Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos” (1:3)

El tiempo, es lo más difícil de sobrellevar para un cristiano. Se nos ha dicho que debemos esperar el tiempo oportuno de Dios y eso hace lucha en nosotros porque siempre preferimos todo en nuestro tiempo. Aquí Dios es específico con la fecha, señala el año, el mes y hasta el día. Y si somos fieles al contexto, este tiempo es el tiempo no tanto de la experiencia, sino del tiempo en que Dios hablaría con su pueblo. Muchas veces nosotros esperamos ansiosos el tiempo en que Dios envíe su respuesta o haga tal y otra cosa para nosotros, pero ni siquiera nos hemos dado tiempo suficiente para oír lo que él estaba diciéndonos. El tiempo en que Dios habla debe ser el más sublime para un creyente, el más anhelado de los momentos, y la necesidad más prioritaria para nuestras vidas. ¿Hace cuánto tiempo que no has oído tan claramente la voz de Dios? Quizás estas esperando por alguna respuesta cuando Dios ya la ha dado claramente en su palabra. No lo olvides! dedícale siempre tiempo para oír a Dios. El énfasis aquí es que recuerdes las tantas veces en que Dios habló contigo en su debido tiempo, no debes olvidar nunca esas palabras!

  • C) LAS CIRCUNSTANCIAS. “Después que derrotó a Sehón rey de los amorreos,

el cual habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán que habitaba en Astarot en

Edrei. De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo:” (1:4-5)

Oh si las circunstancias son importantes… Dios habla a su pueblo en un momento de Victoria!! Donde sus ánimos estaban al tope. Habían vencido a dos reyes importantes, y sus emociones deben haber estado muy bien! pero esto había acrecentado su confianza en si mismos, lo cual había redundado en una dejadez incómoda para el Señor. Dios tiene que decirles: Bastante tiempo han estado aquí!! (1:6) ¿Cómo están las circunstancias en tu vida? Lo cierto es que no siempre estaremos en momentos de victoria, pero debemos estar preparados siempre para oír la voz de Dios en medio de cualquier circunstancia. De lo contrario, así estemos en victoria, podemos volvernos como este pueblo; un pueblo estático y ocioso! No importa lo que está sucediendo al rededor, sea el tiempo malo o bueno cumplamos nuestra misión! no descansemos en nuestros laureles continuemos adelante con la obra de Dios!

II.

ES TIEMPO DE VOLVER

Sin duda alguna Dios nos mostró que es un tiempo para recordar, y la razón para esto es porque en algún momento de nuestras vidas alguna circunstancia que pasamos, alguna experiencia que vivimos, algunas decisiones que tomamos o caminos que emprendimos nos trajeron a la condición en que ahora estamos. En estos versos de Deuteronomio vamos a ver que el pueblo de Dios había llegado a una condición tal que le desagradó a Dios y tal vez en estos momentos muchos de nosotros nos encontremos en igual situación. Dios nos dice “Es tiempo de Volver”

  • A) MIRANDO NUESTRA CONDICIÓN. “Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb,

diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte.” (1:6)

Que importante ha sido la primera lección, aquella en que aprendimos a darle importancia al tiempo en que Dios nos habla. Esta vez el pueblo de Israel fue reunido en Horeb, aquel lugar en donde claramente podían escuchar los planes y la palabra de Dios. Es interesante notar que lo primero que Dios les dice tiene que ver con la condición actual en la que se encontraban. Este pueblo estaba estático, mucho tiempo habían permanecido en un lugar que no formaba parte del plan de Dios para ellos. Finalmente Dios tiene que exhortarles: “Bastante tiempo habéis estado en este monte”. En nuestras vidas solemos edificar nuestros propios montes, y muchos de ellos no están basados en el plan ni en la voluntad de Dios, pero nos agrada estar allí. Con el tiempo nos acostumbramos y nos amoldamos a este tipo de monte que Dios no había escogido para nosotros. La pregunta sería entonces: ¿En qué condición te encuentras ahora? ¿Estas avanzando por el camino de la voluntad y los planes de Dios? o ¿Quizás te encuentras estático en algún monte que edificaste para ti

mismo? Muchas de las cosas que emprendimos son muy buenas, pero Dios siempre está pidiendo más, avancemos más!

B) MIRANDO CON LA VISIÓN DE DIOS. “Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.” (1:7)

Ahora es importante notar que cuando Dios les pide que salgan de ese monte no les pide meramente que se vallan. Dios les otorga todo el panorama de lo que tiene para ellos, y es específico en ello sin escatimar detalles. Mientras nosotros nos hemos conformado con un lindo ministerio, congregar los domingos, asumir alguna responsabilidad dentro de la iglesia, Dios nos está impulsando siempre a extender nuestra visión, que alcemos nuestros ojos, miremos lo que él espera que alcancemos. Ahora, Dios nunca nos pedirá algo que no nos haya preparado antes para hacer. Él nos ha dotado de capacidades, dones, talentos, su palabra, su Santo Espíritu, hermanos, maestros, etc. Solo espera que extendamos nuestra visión, y alcancemos a comprender todo lo que podemos lograr con aquello que nos ha brindado. ¿Alguna vez has sentido el llamado de Dios hacia algo dentro de su obra y aun no lo has cumplido? Es tiempo de volver!! Con mucha seguridad Dios está diciendo como aquella vez:

Volveos e id…” Lo sorpréndete es notar que Dios les pide que dejen aquel monte de las maravillas “por otro monte”, el del Amorreo y todos esos grandes enemigos, es obvio que no es un camino tan fácil y cómodo como se espera, pero tranquilos es Dios quien nos envía.

C) MIRANDO LA PROVISIÓN DE DIOS. Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos.” (1:8)

Cuando nos encontramos ante una visión tan grande es casi imposible que no vengan pensamientos de ¿Cómo? y ¿De qué manera? a nuestras mentes, pero cuando miremos esta grande visión entendamos que la provisión también es grande. Antes del mandato Dios les da el ánimo: “MIRAD, yo os he entregado la tierra” nuevamente Dios les recalca que miren atentamente toda esa tierra, pero no deberían de verla como tierra ajena sino como una tierra que ya les pertenecía. Entonces da el mandato: “entrad y poseed la tierra…” Tenemos que armarnos de fe y confianza en lo que Dios nos está diciendo. Si él es quien te pide que salgas es porque ya ha previsto todo lo necesario para que puedas llevar a cabo su visión y propósitos. Dios es el primero en alentarte y si Dios te alienta eso debe ser suficiente, aunque el resto del mundo se oponga. Hoy es un tiempo difícil en donde los hombres cada vez más están ocupados en sus propios bienestares y necesidades, llenos de insensibilidad y carentes de propósitos en sus vidas. En un mundo como este Dios nos impulsa a ver dónde estamos, considerar su visión, confiar en él y volver!! Hay un campo inmenso que conquistar.

III.

ES NECESARIO INVOLUCRARSE.

  • A) LA NECESIDAD. “En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo llevaros. Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud.(Dt. 1:9-10) ¿Cómo te sentirías si tuvieras que encabezar un pueblo de más de dos millones de personas con difíciles caracteres de vida? Ese era Moisés cuando estaba al frente del pueblo de Israel. Muchas veces nos hemos sentido cómodos y hasta jueces en medio de la obra, observando, calificando, y hasta menospreciando el trabajo de otros. Otras veces tenemos quejas acerca del trabajo de un pastor, de un maestro o un hermano en la obra del Señor. Pero ¿Cuantas veces nos hemos puesto a considerar el tamaño de la obra en toda su magnitud? Este también es un tiempo para considerar las necesidades. La obra de Dios es una labor grande, y la manera que él ha diseñado para involucrarnos en ella es la ayuda mutua. Considera que eres un elemento importante en el cuerpo de Cristo con una función importantísima, sin tu ayuda no se marcha al cien por ciento. Comienza a ver la gran necesidad y súmate al equipo!

  • B) LAS INSTRUCCIONES. “Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero. No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré. Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.” (Dt. 1:16-18) Dios no

solo

nos ha indicado

lo

que debemos hacer, ni

tan

solo nos

muestra la enorme necesidad que hay en su obra, sino que también nos ha provisto la manera en que debemos de llevar a cabo nuestro involucramiento en ella. Una de las cosas más importante en el ministerio de Moisés fue el liderazgo. Moisés había tenido que aprender a delegar funciones y hacer todo el trabajo en equipo. De esta manera se asegura

mayor atención

para

el

pueblo y más eficacia.

Las

instrucciones que

Moisés le da a su equipo de trabajo nos aportan unos principios importantes que no debemos nunca olvidar a la hora de involucrarnos en la obra y a la hora de involucrar a otros en la obra:

  • 1. Asume un buen liderazgo.

  • 2. Prepara un buen equipo de trabajo.

  • 3. Has las cosas con excelencia.

5.

Da siempre instrucciones claras y precisas.

  • 6. Has las cosas con justicia y sin parcialidad.

  • 7. Mantén siempre enfocados a los miembros de tu equipo en la visión.

A pocos nos gusta que nos den instrucciones pero estas se han puesto para que el trabajo sea excelente para Dios! No dudes nunca en seguir fielmente las instrucciones de la Biblia y de los siervos aprobados, ni tardes en dar buenas instrucciones a otros que deban involucrarse en la labor. Solo déjame darte como último consejo, que aunque no estés en un liderazgo, ni estés involucrado en la obra, igual eres de influencia para otros… así que este principio también te puede ayudar para todas las áreas de tu vida, si sigues las instrucciones de la palabra de Dios, entonces tu vida y todo lo que hagas será para gloria de su Nombre!

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.1 Cor. 11:2

Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús” 1Tes. 4:2

IV.

ES PRECISO CONFIAR.

Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.(Dt. 1:19-21)

Terminamos estos consejos bíblicos con lo mejor de lo mejor: “El ánimo y el respaldo de Dios” nada más confortable que saber que Dios va delante de

nosotros como un poderoso gigante. El respaldo de Dios es lo más fundamental para laborar en su obra. Es preciso, para ello, llevar la vida de comunión profunda y estrecha con él. Debemos depender de Dios en todo momento y también confiar en las grandísimas promesas que nos ha dejado a los que estamos involucrados en su obra. Este es el mismo ánimo que experimentaron personajes como Moisés, Josué, Gedeón, David, Elías, Pablo, Timoteo y un innumerable conjunto de siervos que ahora gozan de la grande bendición en la misma presencia de Dios. Ahora este mismo ánimo es para el

pueblo, es para nosotros!! No temas! Dios va delante de ti

así que mira la

... necesidad involúcrate y venga lo que venga confía siempre en aquel que es

dueño de la obra y del universo. Bendiciones!