You are on page 1of 8

Filosofía Política

La rama de la Filosofía denominada Filosofía Política, es aquella que estudia racional y
reflexivamente temas políticos, como el poder, el Estado, el gobierno, el bien común, la
autoridad, los derechos, la justicia, las formas de gobierno y las leyes, en cuanto a su
origen, esencia, límites, legitimidad, naturaleza, necesidad y alcances. Está muy
vinculada a la ética política, relación que hizo Confucio en China (551 a. C- 479 a. C) o
Aristóteles en Grecia, con su ética del perfeccionismo.
En Confucio el buen gobierno debe estar basado en la caridad, el respeto a las
jerarquías y en la justicia. El Príncipe debe ser para el pueblo el ejemplo de la vida
virtuosa, digna de imitar. Al igual que Aristóteles centró la virtud en el justo medio. El
fin del buen gobierno es obtener armonía y paz universal.
Para Aristóteles, la política es lo natural del hombre como animal social que busca la
felicidad, susceptible de obtenerse a través de una vida virtuosa. De las formas de
gobierno que identificó, escogió como la mejor, a la mezcla de democracia y
aristocracia, que denominó “politeia”.Este modelo político vinculado a la moral
persistió durante la Edad Media, al menos en teoría. Fue Nicolás Maquiavelo quien
desvinculo a la ética de la política, para darle un sentido práctico, ocupándose de lo
que efectivamente sucede y no del deber ser. Para Maquiavelo, el Príncipe debe tomar
todas las medidas necesarias para el bien común sin importar que cierto sector o
persona resulte perjudicado.
La Filosofía Política también se relaciona con la Ciencia Política, que estudia cómo son
las estructuras políticas y cómo han sido en el pasado, mientras que la Filosofía Política
se ocupa de cómo deberían ser.
Tiene también campos comunes con la Filosofía del Derecho, aunque el campo de ésta
es más acotado, pues su objeto son las normas jurídicas.
Si bien la Filosofía Política, es una ciencia especulativa, se utiliza muchas veces para
justificar las acciones políticas. Así el absolutismo monárquico, como forma de gobierno
se sustentó en la Filosofía Política de Hobbes, que decía que el hombre era malo por
naturaleza y por lo tanto necesitaba de un gobierno fuerte que limitara su accionar y le
impidiera las malas conductas naturales en el ser humano. En cambio la democracia,
encontró su fundamento en el contrato social de Rousseau, y su Filosofía Política

DEMOCRACIA
Democracia es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al
conjunto de la sociedad. En sentido estricto, la democracia es una forma de
organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el
pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren
legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de
convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales
se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.
La democracia se define también a partir de la clásica clasificación de las formas de
gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos básicos:
monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de
los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de
los más», para Aristóteles).1
Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por
personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracia
participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su
capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia

directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios
mecanismos plebiscitarios consultivos. Finalmente, hay democracia directa cuando la
decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos
vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y
votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas tres
formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios en
algunos sistemas políticos, aunque siempre suele haber un mayor peso de una de las
tres formas en un sistema político concreto.
No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la
república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del
pueblo.

Origen y etimología
El término democracia proviene del antiguo griego (δημοκρατία) y fue acuñado en
Atenas en el siglo V a. C. a partir de los vocablos δῆμος (dḗmos, que puede traducirse
como «pueblo») y κράτος (krátos, que puede traducirse como «poder»). Sin embargo
la significación etimológica del término es mucho más compleja. El término «demos»
parece haber sido un neologismo derivado de la fusión de las palabras demiurgos
(demiurgi) y geomoros (geomori).2 El historiador Plutarco señalaba que los geomoros y
demiurgos, eran junto a los eupátridas, las tres clases en las que Teseo dividió a la
población libre del Ática (adicionalmente la población estaba integrada también por los
metecos, esclavos y las mujeres). Los eupátridas eran los nobles; los demiurgos eran
los artesanos; y los geomoros eran los campesinos. Estos dos últimos grupos, «en
creciente oposición a la nobleza, formaron el demos».3 Textualmente entonces,
«democracia» significa «gobierno de los artesanos y campesinos», excluyendo del
mismo expresamente a los esclavos y a los nobles.
Algunos pensadores consideran a la democracia ateniense como el primer ejemplo de
un sistema democrático. Otros pensadores han criticado esta conclusión,
argumentando por un lado que tanto en la organización tribal como en antiguas
civilizaciones en todo el mundo existen ejemplos de sistemas políticos democráticos, 4 y
por otro lado que solo una pequeña minoría del 10% de la población tenía derecho a
participar de la llamada democracia ateniense, quedando automáticamente excluidos
la mayoría de trabajadores, campesinos, esclavos y las mujeres.
De todas formas, el significado del término ha cambiado varias veces con el tiempo, y
la definición moderna ha evolucionado mucho, sobre todo desde finales del siglo XVIII,
con la sucesiva introducción de sistemas democráticos en muchas naciones y sobre
todo a partir del reconocimiento del sufragio universal y del voto femenino en el siglo
XX. Hoy en día, las democracias existentes son bastante distintas al sistema de
gobierno ateniense del que heredan su nombre.También llamado como ""poder del
pueblo""

Formas de democracia
Clásicamente la democracia ha sido dividida en dos grandes formas: directa o
representativa.
 Democracia indirecta o representativa
El pueblo se limita a elegir representantes para que estos deliberen y tomen las
decisiones, de forma jerárquica.
 Democracia semidirecta o participativa
Algunos autores también distinguen una tercera categoría intermedia, la democracia
semidirecta, que suele acompañar, atenuándola, a la democracia indirecta. En la
democracia semidirecta el pueblo se expresa directamente en ciertas circunstancias
particulares, básicamente a través de cuatro mecanismos:
Referéndum. El pueblo elige «por sí o por no» sobre una propuesta.

Plebiscito. El pueblo concede o no concede la aprobación final de una norma
(constitución, ley, tratado).
Iniciativa popular. Por este mecanismo un grupo de ciudadanos puede proponer la
sanción o derogación de una ley.

Destitución popular, revocación de mandato o recall. Mediante este
procedimiento los ciudadanos pueden destituir a un representante electo antes
de finalizado su periodo.

Democracia directa
Se trata de la democracia en estado puro, tal como la vivieron sus fundadores
atenienses, se practica en Suiza. Las decisiones las toma el pueblo soberano en
asamblea. No existen representantes del pueblo, sino, en todo caso, delegados que se
hacen portavoces del pueblo, que únicamente emiten el mandato asambleario. Se trata
del tipo de democracia preferido no sólo por los demócratas de la Antigua Grecia, si no
también para muchos pensadores modernos (Rousseau, por ejemplo) y para una buena
parte del Socialismo y del Anarquismo. Un ejemplo de democracia directa más
conocido es el de la Atenas clásica.

Democracia líquida
La Democracia Líquida es una clase de democracia directa en la que cada ciudadano
tiene la posibilidad de votar por Internet cada decisión del parlamento y realizar
propuestas, pero puede ceder su voto a un representante para aquellas decisiones en
las que prefiere no participar.

Aplicación práctica
En la práctica, existen muchas variantes del concepto de democracia, algunas de ellas
llevadas a la realidad y otras sólo hipotéticas. En la actualidad los mecanismos de
democracia más extendidos son los de la democracia representativa; de hecho, se
trata del sistema de gobierno más utilizado en el mundo. Algunos países como Suiza o
Estados Unidos cuentan con algunos mecanismos propios de la democracia directa. La
democracia deliberativa es otro tipo de democracia que pone el énfasis en el proceso
de deliberación o debate, y no tanto en las votaciones. El concepto de democracia
participativa propone la creación de formas democráticas directas para atenuar el
carácter puramente representativo (audiencias públicas, recursos administrativos,
ombudsman). El concepto de democracia social propone el reconocimiento de las
organizaciones de la sociedad civil como sujetos políticos (consejos económicos y
sociales, diálogo social).5
Estas diferenciaciones no se presentan en forma pura, sino que los sistemas
democráticos suelen tener componentes de unas y otras formas de democracia. Las
democracias modernas tienden a manifestaciones de estos controles horizontales es la
figura del impeachment o «juicio político», al que pueden ser sometidos establecer un
complejo sistema de mecanismos de control de los cargos públicos. Una de las tanto
los presidentes como los jueces, por parte de los parlamentos, de acuerdo a ciertas
constituciones, como la de Argentina, Brasil o Estados Unidos. Otras agencias más
modernas orientadas al mismo fin son el defensor del pueblo u ombudsman, las
sindicaturas de empresas públicas, los organismos de auditoría, las oficinas de ética
pública, etc.

Liberalismo

El liberalismo es una corriente filosófica, económica y política que promueve las
libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo. Constituye la corriente
en la que se fundamentan tanto el Estado de derecho, como la democracia
representativa y la división de poderes.
Aboga principalmente por:
El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de éstas, el progreso de la
sociedad.
El establecimiento de un Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales
ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento de un mismo marco mínimo
de leyes que resguarden las libertades y el bienestar de las personas.
El liberalismo surgió de la lucha contra el absolutismo, inspirando en parte en la
organización de un Estado de derecho con poderes limitados —que idealmente tendría
que reducir las funciones del gobierno a seguridad, justicia y obras públicas— y
sometido a una constitución, lo que permitió el surgimiento de la democracia liberal
durante el siglo XVIII, todavía vigente hoy en muchas naciones actuales, especialmente
en las de Occidente. Al promover la libertad económica, el liberalismo despojó de las
regulaciones económicas del absolutismo a las sociedades donde pudo aplicarse,
permitiendo el desarrollo natural de la economía de mercado y el ascenso progresivo
del capitalismo.

Características
Sus características principales son:
El individualismo, que considera al individuo primordial, como persona única y en
ejercicio de su plena libertad, por encima de todo aspecto colectivo.
La libertad como un derecho inviolable que se refiere a diversos aspectos: libertad de
pensamiento, de expresión, de asociación, de prensa, etc., cuyo único límite consiste
en no afectar la libertad y el derecho de los demás, y que debe constituir una garantía
frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos.
El principio de igualdad entre las personas, entendida en lo que se refiere a diversos campos
jurídico y político. Es decir, para el liberalismo todos los ciudadanos son iguales ante la ley y ante el
Estado.
El derecho a la propiedad privada como fuente de desarrollo e iniciativa individual, y como derecho
inalterable que debe ser salvaguardado y protegido por la ley.
El establecimiento de códigos civiles, constituciones e instituciones basadas en la división de
poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y en la discusión y solución de los problemas por medio
de asambleas y parlamentos.
La tolerancia religiosa en un Estado laico.

Liberalismo social y económico
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en Málaga en 1831, quienes intentaron sin
éxito acabar con la política absolutista de Fernando VII. Óleo de Antonio Gisbert Pérez
(1834-1901).
El liberalismo normalmente incluye dos aspectos interrelacionados: el social y el
económico. El liberalismo social es la aplicación de los principios liberales en la vida
política de los individuos, como por ejemplo la no intromisión del Estado o de los
colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales,
existiendo plena libertad de expresión y religiosa, así como los diferentes tipos de
relaciones sociales consentidas, morales, etc.
Esta negativa permitiría (siempre y cuando sea sometida a aprobación por elección
popular usando figuras como referendos o consultas públicas, ya que dentro del
liberalismo siempre prevalece el Estado de derecho y éste en un Estado democrático se
lleva a su máxima expresión con la figura del sufragio) la libertad de paso, la no
regulación del matrimonio por parte del Estado (es decir, éste se reduciría a un
contrato privado como otro cualquiera, pudiendo ser, por tanto, contratado por
cualquier tipo de pareja), la liberalización de la enseñanza, etc. Por supuesto, en el

liberalismo hay multitud de corrientes que defienden con mayor o menor intensidad
diferentes propuestas.
El liberalismo económico es la aplicación de los principios liberales en el desarrollo
material de los individuos, como por ejemplo la no intromisión del Estado en las
relaciones mercantiles entre los ciudadanos, impulsando la reducción de impuestos a
su mínima expresión y reducción de la regulación sobre comercio, producción, etc.
Según la ideología liberal, la no intervención del Estado asegura la igualdad de
condiciones de todos los individuos, lo que permite que se establezca un marco de
competencia justa, sin restricciones ni manipulaciones de diversos tipos. Esto significa
neutralizar cualquier tipo de beneficencia pública, como aranceles y subsidios.

Liberalismo benthamiano y paretiano
Monumento a los liberales del siglo XIX situado en el barrio Agra del Orzán, La Coruña,
España.
Una división menos famosa pero más rigurosa es la que distingue entre el liberalismo
predicado por Jeremías Bentham y el defendido por Wilfredo Pareto. Esta diferenciación
surge de las distintas concepciones que estos autores tenían respecto al cálculo de un
óptimo de satisfacción social.
En el cálculo económico se diferencian varias corrientes del liberalismo. En la clásica y
neoclásica se recurre con frecuencia a la teoría del homo œconomicus, un ser
perfectamente racional con tendencia a maximizar su satisfacción. Para simular este
ser ficticio se ideó el gráfico Edgeworth-Pareto, que permitía conocer la decisión que
tomaría un individuo con un sistema de preferencias dado (representado en curvas de
indiferencia) y unas condiciones de mercado dadas. Es decir, en un
Sin embargo, existe una gran controversia cuando el modelo de satisfacción se ha de
equilibrio determinado.trasladar a una determinada sociedad. Cuando se tiene que
elaborar un gráfico de satisfacción social, el modelo benthamiano y el paretiano chocan
frontalmente.
Según Wilfredo Pareto, la satisfacción de que goza una persona es absolutamente
incomparable con la de otra. Para él, la satisfacción es una magnitud ordinal y
personal, lo que supone que no se puede cuantificar ni relacionar con la de otros. Por lo
tanto, sólo se puede realizar una gráfica de satisfacción social con una distribución de
la renta dada. No se podrían comparar de ninguna manera distribuciones diferentes.
Por el contrario, en el modelo de Bentham los hombres son en esencia iguales, lo cual
lleva a la comparabilidad de satisfacciones y a la elaboración de una única gráfica de
satisfacción social.
En el modelo paretiano, una sociedad alcanzaba la máxima satisfacción posible cuando
ya no se le podía dar nada a nadie sin quitarle algo a otro. Por lo tanto, no existía
ninguna distribución óptima de la renta. Un óptimo de satisfacción de una distribución
absolutamente desigual sería, a nivel social, tan válido como uno de la más absoluta
igualdad (siempre que estos se encontrasen dentro del criterio de óptimo paretiano).
No obstante, para igualitaristas como Bentham no valía cualquier distribución de la
renta. El que los humanos seamos en esencia iguales y la comparabilidad de las
satisfacciones llevaba necesariamente a un óptimo más afinado que el paretiano. Este
nuevo óptimo, que es necesariamente uno de los casos de óptimo paretiano, surge
como conclusión lógica necesaria de la ley de los rendimientos decrecientes.

Neoliberalismo
En el plano económico, se identifica a Milton Friedman como el principal exponente de
lo que se ha venido a llamar neoliberalismo, mientras que en el plano político es el
antiguo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan , junto a la antigua primera
ministra británica Margaret Thatcher.

El neoliberalismo –también llamado nuevo liberalismo o liberalismo tecnocrático– es la
corriente económica y política inspirada y responsable del resurgimiento de las ideas
asociadas al liberalismo clásico o primer liberalismo desde las décadas de 1970 y 1980.
[1] [2] Los defensores del neoliberalismo apoyan una amplia liberalización de la
economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y la
intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a
desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado.[3] [4] [5] Sin
embargo, el uso y definición del término ha ido evolucionando en las últimas
décadas[6] y no hay un criterio unificado para determinar qué es «neoliberalismo».
Originalmente el neoliberalismo era una filosofía económica surgida entre los eruditos
liberales europeos en la década de 1930 que trataban de encontrar un «tercer camino»
o un «camino entre medias» de la disputa que en ese momento se libraba entre el
liberalismo clásico y la planificación económica.[7] El impulso de desarrollar esta nueva
doctrina surgió del deseo de evitar nuevos fracasos económicos tras la Gran Depresión
y el hundimiento económico vivido en los primeros años de la década de 1930,
fracasos atribuidos en su mayoría al liberalismo clásico. En las décadas siguientes la
teoría neoliberal tendió a estar en contra de la doctrina laissez-faire del liberalismo,
promoviendo una economía de mercado tutelada por un Estado fuerte, modelo que
llegó a ser conocido como la economía social de mercado.
En la década de 1960, el uso del término disminuyó en gran medida. El término se
introdujo de nuevo en la década de 1980, debido a las reformas económicas realizadas
en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet y que fueron impulsadas y
supervisadas por economistas de la llamada Escuela de Chicago, los Chicago Boys. A
partir de aquí, el término empezó a adoptar connotaciones peyorativas y a ser
empleado por los críticos de estas reformas, al tiempo que el neoliberalismo pasó de
defender una postura liberal moderada a una más radical que incluía la defensa a
ultranza del laissez-faire y el capitalismo en general. El término es a menudo asociado
a los trabajos de los economistas liberales Friedrich Hayek y Milton Friedman.[6]
También representa y se asocia al conjunto de políticas económicas introducidas por
Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en los Estados Unidos.[1] Una
vez que se estableció el nuevo significado del término entre los estudiosos de habla
hispana, pronto empezó a ser habitual en los estudios económicos de autores
anglosajones.[]
En la actualidad el término mantiene sus connotaciones negativas y es utilizado por
sus críticos como una condena general al liberalismo económico y sus políticas, esto
es, la privatización de empresas estatales y la apertura y desregularización de los
mercados.[4] [6] La adopción de las políticas neoliberales y la aceptación de su teoría
económica desde la década de 1970 por la mayoría de los países desarrollados se ven
como la causa del hundimiento del sistema financiero internacional del año 2007 y
2008 que más tarde se manifestó en la llamada Gran Recesión.[8]

Historia del término
Uso inicial
El término neoliberalismo fue acuñado por el académico alemán Alexander Rüstow en
1938, en un coloquio. Entonces se definió el concepto de neoliberalismo como «la
prioridad del sistema de precios, el libre emprendimiento, la libre empresa y un estado
fuerte e imparcial». Para ser neoliberal es necesario requerir una política económica
moderna con la intervención del estado. El intervencionismo estatal neoliberal trajo
consigo un enfrentamiento con los liberales clásicos laissez-faire, como Ludwig von
Mises o Friedrich Hayek. En los años 60 el término dejó de usarse regularmente, para
referirse a políticas defendidas por economistas como Milton Friedman o Robert Lucas.

Consolidación del término

Durante el Régimen Militar de Augusto Pinochet en Chile, los estudiosos opositores
usaron el término para describir un conjunto de reformas políticas y económicas
efectuadas bajo este gobierno, usando el término de forma peyorativa. El gobierno de
Pinochet contó con la asesoría directa de Milton Friedman y personas que habían
estudiado con él en la Universidad de Chicago, razón por la que se les denominó los
Chicago boys. El término "neoliberalismo" y la expresión Chicago boys acabaron
difundiéndose entre los hispanohablantes. En las últimas dos décadas el término no se
define sino que se utiliza para describir una ideología o una teoría económica y,
además, es usado por los críticos de izquierda para condenar la liberalización
económica.
Según Boas y Gans-Morse, el término neoliberalismo es utilizado por la izquierda
peyorativamente para criticar las políticas de liberalización del sector privado
tendentes a aumentar su rol en la economía. Hoy en día el uso del término se orienta a
describir las políticas económicas que «eliminan los controles de precios, desregulan
los mercados de capital y reducen las barreras al comercio», además de reducir la
influencia del estado en la economía, especialmente mediante la
Privatización y la austeridad fiscal.

Otros usos
El movimiento anterior no debe confundirse con otro movimiento surgido en 1981 en
EEUU y que se denominó también neoliberal. Este otro movimiento nació como
movimiento de izquierda y se usaba el término neoliberal para describir su ideología.
Los "neoliberales" de este otro movimiento se unieron alrededor de dos publicaciones,
The New Republic y el Washington Monthly. El vocero de este neoliberalismo era el
periodista Charles Peterers, que en 1983 publicaba el Manifiesto Neoliberal. Los dos
políticos más influyentes de este movimiento fueron Bill Clinton, 42º presidente del
gobierno, y el exvicepresidente Al Gore.

Políticas neoliberales
El neoliberalismo propone que se deje en manos de los particulares o empresas
privadas el mayor número de actividades económicas posible. Igualmente propone una
limitación del papel del Estado en la economía; la privatización de empresas públicas y
la reducción del tamaño del Estado, es decir, una reducción del porcentaje del PIB
controlado o administrado directamente por el Estado. Respecto al derecho laboral,
mercantil y las regulaciones económicas generales el neoliberalismo propone la
"flexibilización" laboral, la eliminación de restricciones y regulaciones a la actividad
económica, la apertura de fronteras para mercancías, capitales y flujos financieros .
Las políticas macroeconómicas recomendadas por teóricos o ideólogos neoliberales (en
principio recomendaciones a países tanto industrializados, como en desarrollo)
incluyen:

Políticas monetarias restrictivas: Aumentar tasas de interés o reducir la oferta de
dinero hasta lograr una inflación cercana a cero y evitar el riesgo de devaluaciones de
la moneda. Los partidarios del neoliberalismo creen que estas medidas, evitan los
llamados ciclos del mercado.

Políticas fiscales restrictivas: Aumentar los impuestos sobre el consumo y
reducir los impuestos sobre la producción, la renta personal y los beneficios
empresariales. También proponen eliminar regímenes especiales y disminuir el gasto
público.

Liberalización/desregulación: Los partidarios de políticas neoliberales defienden la
liberalización o desregulación para el comercio como para las inversiones por
considerarlas positivas para el crecimiento económico. Igualmente se considera

positiva la eliminación de muchas reglas y restricciones, reduciéndolas a un mínimo
necesario (sobre todo la garantía del régimen de propiedad y de la seguridad). En
particular abogan por aumentar la movilidad de capitales y la flexibilidad laboral.

Privatización: Se considera que los agentes privados tienden a ser más productivos
y eficientes que los públicos y que el Estado debe achicarse para ser más eficiente y
permitir que el sector privado sea el encargado de la generación de riqueza.
En todos los casos, los teóricos denominados neoliberales afirman que la mejor manera
de alcanzar la distribución de la riqueza y el bienestar de los individuos es mediante un
crecimiento total del producto, que por su propia dinámica permea al total de los
integrantes de la sociedad (la llamada trickle down policy política del derrame
económico); como liberales promueven «mediante el beneficio individual, alcanzar el
beneficio de toda la sociedad».