Comentario de texto 1

Pág. 282 – Carmen Laforet

PAUTAS PARA LA AUTOCORRECCIÓN
Análisis del contenido
TEMA.- La sensación de hastío ante una vida anodina.
RESUMEN.- (Redacción libre)
Un personaje reflexiona sobre la insignificancia de la vida cotidiana y rutinaria, una vida que le resulta pesada.
No puede evitar la sensación de hastío, a pesar de la bella mañana de otoño en la ciudad. Le cansan las historias
sórdidas de las personas que la rodean y que, sin embargo, es lo único que capta su interés.
Análisis de la forma
CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS
Predomina en este texto la modalidad descriptiva, caracterizada principalmente por las formas verbales de
aspecto imperfectivo que trasmiten un valor durativo propio de las situaciones permanentes: pretérito
imperfecto (“pesaban”, arrastraba”, “caían”, “envolvía”, causaba”…) y pretérito pluscuamperfecto de
indicativo (“habían transcurrido”, “había soñado”, “había llegado a constituir”…).
En la misma línea descriptiva, pueden destacarse los adjetivos, que expresan las características de la realidad,
muchos de los cuales son adjetivos sensoriales que facilitan y enriquecen la imaginación de la escena
(“cuadrada piedra gris”, “tiempo húmedo”, “hojas lacias y amarillentas”, “historias turbias”, “lenta lluvia”,
“días inútiles”). Algunos de estos adjetivos son valorativos, dado que representan las cualidades según el punto
de vista del emisor, lo cual confiere al texto un carácter claramente subjetivo.
Refuerzan la subjetividad los verbos y pronombres en 1ª persona, que manifiestan un narrador-personaje,
implicado en la historia (“mi llegada”, “me pesaban”, “arrastraba los pies”, “yo había soñado”, “me
envolvía”, “tenía ganas”, “para mí”, “mi casa”, “mi vida”, “mis propios ojos”), así como la presencia de
adverbios de intensificación, que también expresan las realidades según la apreciación del emisor
(“demasiadas historias”, “apenas iniciadas”, “abiertos mis sentidos solo para la vida”).
El último de los rasgos lingüísticos que cabe destacarse en lo que afecta a la subjetividad del texto es la
utilización de la modalidad oracional exclamativa, como expresión de las emociones del emisor: “¡Cuántos
días sin importancia!” […] “¡Cuántos días inútiles!”. En estas expresiones, dispuestas en el texto además de
forma anafórica (como recurso literario de insistencia), se utiliza el pronombre exclamativo con valor
intensificador (cuántos) para reforzar el sentido expresivo sobre lo expuesto.
Por otra parte, el texto tiene una clara intención literaria manifestada en el alejamiento del uso común de la
lengua, manifestada en los recursos literarios que, además, amplían los planos de significación de algunas
expresiones del texto, sugiriendo emociones y dobles sentidos. En este sentido, podemos mencionar la presencia
de recursos semánticos, donde se asocian términos e ideas, en principio alejados entre sí en el plano real,
rompiendo las reglas de la compatibilidad semántica: metáforas (“las hojas caían en una lenta lluvia”, “me
envolvía la tristeza”), comparaciones (“Me pesaban como una piedra gris en el cerebro”, “historias hinchadas
ya como una vieja madera a la intemperie”), sinestesias (“aquella mañana tenía olor a nubes”),
personificaciones (“la naturaleza enredada”), etc.
También se encuentran en el texto recursos literarios de tipo morfo-sintáctico, tales como la anteriormente citada
anáfora entre los exclamativos que inician diferentes párrafos, o la repetición de la expresión “me pesaba”,
cuyo fin es insistir en la sensación de cansancio del personaje.
TIPOLOGÍA TEXTUAL
El texto tiene una clara naturaleza literaria, y en él predomina la modalidad descriptiva. Se trata de un fragmento
de la novela “Nada”, de Carmen Laforet, uno de los principales exponentes de la novela tremendista de los años
40, que expresa el pesimismo radical de esta época de la historia de España.