LA PERSISTENCIA DE UNA TRAGEDIA

E. L. Revol
Excepto para los especialistas, la figura de John Ford (1586?-1639?) sería, casi de seguro,
bastante olvidable en la riquísima historia del teatro inglés si no fuera por una sola de sus obras. 'Tis
Pity she's a Whore es una pieza que, en efecto, ha trascendido tanto de su época como de su país de
origen posiblemente más que cualquier comedia o tragedia en la totalidad del teatro inglés del siglo
XVII, excepción hecha —por supuesto— del logro de William Shakespeare. A lo cual se añade que en
su propio país de origen esta obra ha tenido muy singular fortuna. Ya en seguida del adusto interregno
puritano reaparece la pieza, cuya primera edición data de 1633, en las tablas, representando, por así
decirlo, en 1661, el espíritu de la Restauración en el campo teatral, hecho bien curioso este si se
considera que ella no ofrece en absoluto el género de diversión amable que por lo común se asociaría
con un momento histórico en que un gusto aristocrático, para reponerse de las conmociones recién
experimentadas, buscaría la levedad ingeniosa en el amor y el humor teatrales. Pero, en John Ford
prácticamente nunca se hallan estos ingredientes. En cuanto al temperamento dramático de él, la mejor
síntesis, válida muy en particular para esta ‘Tis Pity, la proporciona, sin duda, Clifford Leech cuando
escribe que "sus amantes pueden disertar sobre sus pasiones en términos idealistas, mas siempre hay en
ellos una tendencia avasalladora al coito, y esto es lo que por lo regular los aniquila"1. De modo que, a
primera vista, nada menos "cortesano" —en el sentido renacentista del término— que la obra de Ford.
¿Cómo explicaremos, entonces, que la corte recién restaurada la favoreciera tanto? ¿Y cómo vamos a
explicar, sobre todo, su resonancia internacional hasta nuestros propios días, su éxito permanente?
Comencemos por detenernos en la figura de Annabella, amante y víctima de su hermano
Giovanni. La abnegación de Annabella es indudable; su arrepentimiento, en cambio, resulta un poco
dudoso. He aquí el nudo invisible de la obra, la que, por otra parte, está atravesada del principio al fin
por una urgente preocupación religiosa propiamente dicha —considérenselos debates entre el fraile y
Giovanni — en un conflicto trágico, absolutamente trágico, con el funcionamiento de las "mores". En
esto, Ford parecería limitarse a colocar de lleno a sus personajes en el conflicto espiritual que
caracteriza, sobre todo en Inglaterra, las postrimerías del Renacimiento —con su sintomática agudización del individualismo— y la plena eclosión de la Reforma — una moral que se quiere cristiana pero
entendida como función del cuerpo político — . Cierto que en circunstancias muy diversas se repetirá
luego, una y otra y otra vez, en el plano histórico esa abnegación hasta el absurdo de que da el ejemplo
más acabado un conde de Strafford, quien en esfuerzo infructuoso por salvar a su rey de la cólera
puritana le disuade de que le perdone la vida y así muere en el patíbulo, como un canalla cualquiera.
Este caso, que a un espíritu tan poco proclive como lo era Voltaire a la alabanza de héroes cristianos, le
lleva a parangonar al gran señor inglés con los varones más abnegados de la Antigüedad, se da
relativamente muy pocos años después de la primera aparición de ‘Tis Pity, por supuesto en la misma
sociedad donde se nutrió la imaginación de John Ford, esto es, en una sociedad cuyas capas más
elevadas eran muy poco modosas —fuerza es conceder, al respecto, cierto grado de exactitud a la feroz
crítica puritana — , estando como irremediablemente atrapadas por las costumbres disolutas. Aunque

1

John Ford, por Clifford Leech (Londres, 1964). [N. del A.]

y es también.. La lujuria es una rabia invencible en la obra de este poeta que sabe ser sombrío a la luz del mediodía y que. pág. la tranquila seguridad en el coraje" que el mismo Fluchère indica como rasgo característico de los personajes de Ford. sin ir más lejos. Sin reparo alguno. de la corte. por las piernas de la muchacha recién desflorada. se aventura a alumbrar — es cierto que con la ayuda de Burton. remedaron con todo el tremendismo necesario para el caso. Shakespeare y los otros grandes dramaturgos (Marlowe.todavía les quedaba. se charge seulement de leur propre fatalité"2. Beaumont y Fletcher. aún así. et qu'elle s'achemine vers cet état du drame où l'exclusive pureté des passions humaines. con sus piezas. al menos en el caso de Ford. y si Ford ha prescindido casi por completo de gritos grandilocuentes es porque ha trasladado a la estructura misma de sus piezas —particularmente en el caso de ‘Tis Pity— el comportamiento propio. Sobresale su cabeza blanquísima y helada. de los más realistas estéticamente. En su afán por rivalizar con ellos. y sólo podemos presentir que una enorme mole flota por debajo de la superficie. las invectivas de un Timón de Atenas. — calificando. Se comprende que los predicadores puritanos vieran entonces sus dos principales enemigos en el trono y las tablas. de las cuencas vaciadas de la dueña felona. quien fue su Freud— recovecos tan negros en el comportamiento humano. depurado. 110. a todas las actrices. sin excepción. esa oscura celestina. Y precisamente esta ambivalencia axial de sentimientos y actos le inspira. en adelante a los dramaturgos sólo iba a quedarles la protección. Antes bien: corre la sangre a chorros en su obra. él es el espíritu más aristocrático en la espléndida galería entera de los dramaturgos ingleses de la primera mitad del siglo XVII. claro. simplemente. De algún modo. a su vez. y esto tanto en el interior de cada cual como en las relaciones de unos con otros. dramaturge elisabethain. genialmente. sobre todo viniendo de un crítico francés!—: "Je suis presque tenté d'écrire que sa tragédie préfigure en quelque sorte le dépouillement racinien. por Henri Fluchère (Paris. podían generalizar —y ya se sabe que para ser revolucionario eficazmente es necesario el descomedimiento de la generalización. exaltados desde las tablas. cuyos valores propios —como el de un conde de Strafford— únicamente serían. hermanos o amigos. esa moderación de las pasiones que realmente no se aprende de un día para el otro. No ignora nunca la poderosa magia de la sangre que la violencia ha derramado. por ejemplo.. la contención espontánea de toda gran aristocracia. por lo mismo. Después de todo. De allí esa "discreción en la expresión del sufrimiento. Sí. consustanciado con el espíritu' cortesano en lo que tiene de más noble tanto como muy lúcidamente consciente de sus corruptelas. del A. se ha adelantado. Pero. más y más precaria. Así. en dehors du temps et de l'espace. Jonson. [N.. El predicador quiere —y de hecho llega a conseguir— para sí el lugar que habían venido llenando. El dramaturgo. desde su 2 Shakespeare. Fluchère escribe — ¡y qué elogio constituye esto. como siempre y a todos los hombres. 1966). a los hechos históricos unos cuantos años. la litote es imprescindible en el arte dramático de John Ford. Confróntese la actitud final de Annabella con alguna relación fidedigna de la muerte de Carlos I. amantes. de "notable whores". ese "difícil camino de la fidelidad hacia sí mismos" que Henri Fluchère muestra certeramente como característico de los personajes de Ford. este Ford). Pues sin duda Ford ya tenía descubierto que no hay acto sádico válido sin condescendencia masoquista. cualquier lector de las Máximas de La Rochefoucauld). el "dépouillement" es rasgo aristocrático por excelencia (como lo sabe. la más repulsiva quizás en el teatro entero de la época. Massinger. hazaña de las más raras literariamente. Así se conseguirá al cabo que el pueblo desertara de los teatros.. y. todavía hay algo más que meramente exaltados. Corre del vientre pinchado por un certero espadachín. el mismo impulso sádico —que es innegable hasta por el propio tema de la tragedia— queda.] .

París. un síntoma inequívoco de la corrupción que es propia de las decadencias. por insensible. que se refiere a las relaciones conyugales. por Robin Fox (Londres 1967).] 4 En este sentido. paradigma supremo de la robusta tragedia clásica. en cambio. se yergue siempre. Kinship and Marriage. hará veinte años el famosísimo investigador francés Claude Lévi-Strauss creyó haber dado con una interpretación definitiva de esta prohibición como una función económica (o al menos así lo creyeron sus seguidores). el riesgo de pasar. E igualmente cierto es que si a la tosquedad intelectual se le suman las anteojeras de cualquier ideología que se pretenda moralizadora. la narrativa vigorosa de Thomas Mann a la decadente corrupción del arte de Franz Kafka. realmente resuelven el intrincado problema: "La renuncia al pariente próximo —la reserva de quien se prohíbe la cosa . en forma muy convincente. representada principalmente por el antropólogo inglés Robin Fox. quien nunca se detuvo en este problema del incesto. ¿No habría que concluir. del A. que la explicación del gran sabio francés reposa sobre una imprecisión fundamental en los conceptos: Lévi-Strauss no habría distinguido debidamente entre la organización exogámica. el enigma de la prohibición del incesto permanece en pie. Cierto que estéticamente las reticencias no están exentas de sus peligros propios. 2: "The Incest Problem". [N. me limitaré por el momento a convidar al lector a una lectura atenta de las páginas muy penetrantes que Georges Bataille dedicó al problema del incesto en su libro L'érotisme (Les Editions de Minuit. ha mostrado luego. al menos en ciertas circunstancias. otra vez. claro que sólo ante los espíritus más toscos. la abundancia de tinta que en estas últimas décadas han derramado biólogos. otras teorías que aspiran a ser puramente biológicas o puramente psicológicas. que Sófocles. Por otra parte. Ford —entre otros de sus grandes contemporáneos— puede dejar la impresión do "sensacionalista" y de "corruptor". esa otra exclusiva del hombre. muy a las claras. Se han propuesto. claro. por las reticencias aristocráticas. esto es. psicólogos. y es lícito conjeturar que sólo una consideración realmente filosófica. el cual. con rasgos que verdaderamente llegan a ser alucinantes. permitirá comprender definitivamente el sentido de este tabú tan persistente y casi universal en las culturas4. La crítica más sagaz.. y la prohibición del incesto que pesa sobre las relaciones propiamente sexuales3. además. todas ellas un tanto endebles (y alguna de ellas hasta teñida de una ingenuidad bastante ridícula) no bien se procede a escarbar en sus fundamentos. etnólogos y sociólogos en tentativas más o menos ingeniosas por explicárselo. le inspiró cabalmente a Mann uno de sus mejores relatos breves. Para el etnólogo a secas. cuando éste pone en la picota a los dramaturgos ingleses post-shakesperianos porque en sus obras no ahorran incestos y otros crímenes horribles! El crítico marxista ve en ello. ¡Qué bien habrían entendido los predicadores puritanos de los días de Carlos I al crítico marxista Lukács.. Pues la perspicacia crítica no puede dejar vislumbrar que también la 3 Cfr. en los últimos decenios. el problema antropológico de la prohibición del incesto. acaso más allá de cualquier comprobación etnográfica.conciencia (y desde más adentro todavía) la gran sobriedad en la expresión que encuentra corroborada. en el plano social. Que el problema acucia siempre al espíritu humano basta para mostrarlo. 1957) si no se me impusiera la tentación de transcribir las siguientes líneas que. así como en sociedad el hombre reticente puede correr. entonces. Como es sabido. es también un decadente. sin ir más lejos por su Edipo rey? La inconsecuencia de estas teorizaciones moralistas se nota espléndidamente cuando se considera que este mismo Lukács ha opuesto. que sepa apreciar esa singularidad de nuestra especie como parte integrante de la singularidad total de la naturaleza humana. y lo que sin duda es aún mucho más importante. especialmente el cap.

Bradbrook en su importante obra Themes and Conventions of Elizabethan Tragedy.S. no debe pasarse por alto el singular interés que proporciona a este juicio el hecho de proceder de quien. carente por completo de valor simbólico”? Evidentemente. John Ford redobló. la centralidad de esta pieza entre todo el repertorio dramático de su época. la dificultad y la reseña se imponen a la violencia. Si uno de los modelos imprescindibles de la conducta humana es Sísifo. uno de los iniciadores del estudio sistemático de la naturaleza sexual del hombre. en cambio. a diferencia de lo que ocurre en el caso de Shakespeare . tal crítica no puede dejar de advertir la importancia de 'Tis Pity en el conjunto del logro de Ford. realmente imaginación de desastre y lo llevó..g.prohibición del incesto es uno de esos rasgos a lo Sísifo que caracterizan a la humana entre todas las especies biológicas. tan lejos —a la verdad— como un poeta cristiano podía llevarlo. hay también otro que es. v. y más aún.. Y. siempre. tiene toda la razón al dictaminar que en la obra de éste los pasajes cómicos son “quite atrocious”. realmente "demasiado humano". C. Elliot resulte a veces tan obtuso como un Lukács al juzgar a Ford. ¿cómo admitir su juicio según el cual. Prometeo. en esta pieza de Ford. Un exceso. al menos dentro del vasto marco de la cultura cristiana. Una crítica ya consciente del evidente goce de Ford con "la complejidad de motivos". así. claro. Ella es el complemento del erotismo. Pero sumergió el tema en las aguas sombrías. 1935). de rebeldía gobierna las acciones —acciones que. Pero contribuye a crear el mundo humano. Insuperablemente dijo el poeta Swinburne que Ford "quiere aguas profundas para nadar bien". Asediado por ellos. del A. Ciertamente el misma que le pertenece —define la actitud humana. en el cual el objeto prometido a la concupiscencia adquiere un valor más agudo" (pág. Acaso —los "préstamos" entre dramaturgos eran cosa harto frecuente en sus días— él tomó este tema del incesto de una pieza algo sosa de Beaumont y Fletcher (A King and No King). son pasiones— de Giovanni. Los del sexo —lo sabe cualquiera que se haya detenido bastante a considerar la documentación pertinente— son los espectros más sombríos e insistentes entre todos los que pueden rondar el espíritu humano. de su insistente modelación de "criminales simpáticos" (repito aquí expresiones de M. Ella subraya recíprocamente. completamente opuesta a la velocidad animal. fue por añadidura. “solo” se está en presencia de un buen teatro “de superficies. sorprende en cambio que un crítico tan sutil e informado de teatro isabelino y post-isabelino como lo era T. en ‘Tis Pity. Pero el espíritu más atrevido reparará en seguida en el carácter de máximo tabú que hay en esta prohibición y precisamente por ello podrá seducirle la idea de quebrantarlos. El hombre es el animal que sólo se siente a sus anchas en el riesgo y tal vez sea una misma dinámica la que le lleva a conquistar otros mundos y la que le impone vedarse el ayuntamiento con quienes le son más próximos carnalmente.. pero. Por esto resulta un poco entristecedor que el más grande crítico cristiano de nuestra época no haya sabido conceder a la obra de Ford toda la importancia que ésta se merece. Cierto. Y la paradoja rige una vez más: su humanidad excesiva le hace recaer en la mera animalidad. más lejos que ningún otro. el valor seductor de su objeto. [N. se diría. 243). además de ser otro de los grandes conocedores del teatro inglés del siglo XVII. su intención de lucidez.] . Cambridge. está mucho más cerca de una comprensión cabal de la obra Havelock Ellis. Si era perfectamente previsible la necedad del marxólogo ante Ford y sus coetáneos. cuando escribe que “la trágica historia es desarrollada desde el principio hasta el fin con una sutil veracidad y límpidas percepciones”. donde el respeto. y como ensangrentadas de su gran imaginación.

atribuirse una significación muy particular para nuestros tiempos a la pieza de Ford. que sólo unos cuantos años después iba a cometerse con la ejecución del rey. había definido su teatro ideal en los términos siguientes: "une vraie piéce de théâtre… libere l'iriconscient comprimé". de un flagelo vengador. lector. su indiferencia u hostilidad a lo sensorial. aunque tantas veces se haya dicho esto—. Nueva York. quiero decir. prácticamente. quién ignoraba la influencia enorme que ejerció sobre ese renovador tan genuino de la materia teatral que ha sido. que su gran tragedia fue escrita bajo un monarca que murió en el patíbulo. También en este sentido puede. de una epidemia salvadora". como dice San Agustín. pág. lo disgregue. por decir así.. La apagan brutalmente esos puritanos que al final resultan los máximos libertinos puesto que son los infractores totales. pues. ¿No basta con esto para explicar por qué la obra de Ford vuelve a las tablas no bien la monarquía es restaurada en Inglaterra? Y. por Patrick Cruttwel (Vintage. nos asedian nuevos puritanos en nombre de una "revolución cultural" y. igualmente horrendo en el plano de la pura conciencia social. De ese nivel preconsciente que han alcanzado. ¿de qué podía servir. no podría entender esta alabanza ningún puritano. Antes. arrojado en el cuerpo social. los dramaturgos coetáneos. Conviene recordar. ha aislado definitivamente Ford. en la misma conferencia de 1933.] . pero sólo para darle mayor realce a su arte. su desagrado ante lo jerárquico y la variedad y la magnificencia que implicaba lo jerárquico. en su conferencia "Le Théâtre et la Peste". Compare el lector sus propias constancias sobre la actitud espiritual de cierta juventud que se dice revolucionaria con esta caracterización de la mentalidad puritana que ha propuesto un crítico eminente: "Las cualidades del espíritu puritano que lo hicieron no sólo extraño. En el plano histórico. Luego. Se apaga la esencia misma del cuerpo político. más abajo. ese elemento agriamente negador que está en la raíz de toda actitud puritana. esto explica también la atracción que la obra viene ejerciendo desde 5 The Shakespearean Moment. John Ford ya había saltado hacia las profundidades del inconsciente. al proponerle esta meditación. responde un hecho sincrónico al dato estético que. Ford debe haber sido de los muy pocos que se dieran cuenta a tiempo —pero. E intrépidamente buscó allí el más horrible crimen de que el individuo humano sea capaz —según casi todos los códigos morales conocidos— para denunciar por anticipado el crimen. La violación del tabú por Giovanni y Annabella abre una grieta en el universo humano. 160). claro) la mirada realmente perspicaz no tarda en descubrir en ellos. Naturalmente. "Es posible que el veneno del teatro. sólo rara vez yendo más allá. Este. en lo propiamente histórico. vuelta a vuelta. Pues no hay que engañarse. Sin duda.esfuerzo tenía que dolerle. del A. sino también opuesto al espíritu del momento shakespeariano fueron su propensión a la división y la exclusión. Ya en su Annabella quiso Maurice Maeterlinck remozar la soberbia tragedia. pero sólo así podía ganarse el ánimo necesario para ganarse ese grado extremo de lucidez sombría —que no es precisamente pesimismo. Antonin Artaud. pronunciada en la Sorbona en 1933. pero lo hace entonces a la manera de una peste. que a su vez era en el fondo deseo de volver a un ritual antiquísimo. así como su rechazo del legado medieval"5. por lo tanto. a grandes poetas a buscar en ‘Tis Pity una fuente de inspiración o un modelo. destructivas del sentido trágico y del equilibrio del dramaturgo. [N. su "progresividad" y su tendencia al fanatismo. por mucho que se disfracen de libertinos (en los países de Occidente. en la época del surrealismo. esta terrible lucidez? —: la inquina puritana contra el teatro sólo era parte del odio a la corte. por supuesto.. ese estado como de una crueldad necesaria que ha llevado. parezco alejarme ya demasiado de la obra de Ford. descabezándolo al rey. hacía una concesión a la más ilustre de cuantas críticas se hayan enunciado contra el teatro. aquí o allá.

Córdoba. cuyo rasgo zoológico específico (y que en última instancia sí justifica esa calificación de "sapiens" que le dio Linneo) consiste. o sea. a lo largo de casi tres siglos y medio. al estado más incómodo para el hombre. así como su profundísima lección. 5 de enero de 1970 . el cual sólo consigue devolvernos a la animalidad. tan especialmente pertinente para estos años. sobre los efectos catastróficos del espíritu de transgresión radical. en la negación de la animalidad. se diría.entonces.