INICACION A LA ABOGACIA

Sinopsis
El libro de iniciación a la abogacía escrito por J. Molièrac, es un relato de los orígenes
de los abogados, y de cómo estos fueron creando tradiciones que se debía de servir a
la gente en nombre del honor y de la justicia.
El abogado visto por la sociedad como uno de los máximos conocedores, este
siempre dispuesto a ayudar a los necesitados, y en aras de su error dispuesto a
renunciar a sus pertenencias para corregirlo, o realizar todo lo que en sus manos se
encuentre para arreglarlo. El abogado una persona que podrá tener rivales con la
misma profesión pero que nunca llegaran a ser enemigos, podemos apreciar la
evolución en los alegatos de los abogados con el paso del tiempo, su modificación
para llegar a la perfección de esta importante parte del proceso, y como los abogados
son quienes lo han hecho posible.

El Abogado
Tal como el libro nos menciona en uno de sus capítulos, “el abogado” menciona los
orígenes del mismo, y citando una frase del libro, la cual me intereso mucho inicio
este trabajo.
“Pero los que viven en este foro público de la justicia reconocen ingenuamente que los
jueces serían absolutamente inútiles y quedarían sin función, si los abogados no
viniesen en su auxilio y por medio de su trabajo no les descubrieran la verdad oculta y
disfrazada por los ardides de los litigantes y la equidad hundida y oculta en los
abismos y barrancos de la chicana….”
Boucher D’ Argis dice que “El más bello privilegio del abogado estriba en ser apto para
desempeñar cualquier puesto en la judicatura, ya que los más célebres magistrados
salieron de las filas de la abogacía” frase con la cual no puedo estar más que de
acuerdo, la visión del abogado, hoy en día aunque satirizado, es la de una persona
envuelta en el conocimiento, y por conocimiento no solo referimos al jurídico, ya que
el abogado debe de saber de todo, ya que su área de trabajo es tan amplia se debe
de preparar para todo.
La función del abogado sigue siendo como lo fue y será penosa, agotante, pero
cuando una logramos demostrar que nuestros defendidos son inocentes o son los que
merecen la reparación del daño causado, no hay momento más grandioso
Iniciación a la Abogacía
Anatole France escribió “Como nuestros pobres ancestros de los bosques y las
cavernas, estamos encerrados en nuestros sentidos, que nos limitan el universo.
Creemos que nuestros ojos nos lo descubren, cuando es sólo el reflejo de

cuando se daba la reapertura de los tribunales. …” Berryer consideraba que la iniciación de un joven en la abogacía se compara con el noviciado. me gustaría que esas tradiciones siguieran vivas. los procuradores y abogados se formaban en orden de antigüedad y uno a uno con la mano sobre el Evangelio según San Juan. Molièrac nos habla es de la misa roja.” La Tradición “Varias cosas gobiernan a los hombres. una tradición por la justicia. también el abogado debía. que ponerle los afeites y las galas de una cortesana. Por su parte. y sombrero clac bajo el brazo izquierdo. los abogados y los magistrados vestían togas rojo escarlata. en sus ademanes.nosotros mismos el que nos devuelven. la toga es su traje obligado. A mí en lo personal en la actualidad. este capítulo Berryer nos recuerda en sus memorias la austeridad de los deberes de un pasante en su época. en las que se forma un espíritu general que resulta de ellas. no es mayor merito. “Nada más fácil que copiar a alguien en el modo de llevar la toga. Catón recomendaba a su hijo ir a las audiencias en el tribunal del pretor. ya que eso era lo que remarcaba al abogado. Deben aparecer en público con el traje de su condición: ropa negra y cabello naciente flotando sobre los hombros en manojo prolongado y sujeto como coleta a la altura de los faldones de la levita a la francesa. y la renovación.” Montesquieu. en su actitud. se impone a todos los pasantes. imitar sus defectos para quedar marcado por ellos. cuando el parlamento se reunía entre seis y siete para celebrar misa. y yo en lo personal concuerdo con ambos. renovaban su juramento. así como los discípulos de Pitágoras se iniciaban en la sabiduría. ya que esta era la etapa más difícil de todas. “Más vale vestir al orador con una tela más burda. en la cual siempre se comprometían a hacer lo mejor para sus clientes y . Recordando siempre lo que dice el “De Oratore”. las leyes máximas de gobierno. para posteriormente encaminarse a la Gran Cámara para escuchar las peticiones de admisión de nuevos abogados y la renovación de los votos de otros tantos. “Una conducta exterior siempre decente y mesurada. y los ejemplos de cosas pasadas. con una práctica silenciosa. y que no tomara la palabra en las audiencias antes de un periodo de prueba. Una gran tradición de la cual J. ya que no hay persona más ansiosa por demostrar su conocimiento que el joven pasante de leyes. En palacio.” Siendo este el título del libro. la cual se llevaba año con año el 12 de noviembre.” Y haciendo caso a Tácito cuando decía. esta un día después de la fiesta de San Martín.

y ponerla a nuestra disposición para saber y mantener el conocimiento de que la profesión que escogimos seguir llego a ser de tan grandes tradiciones y misticismo como las mismas ordenes de caballería en sus tiempos. al recabar toda esa información. pero conforme lo fui leyendo. muy buen trabajo realizado por el autor J. el jurarse frente al teniente de la guardia civil. El libro es recomendable. hasta el punto de llegar a desear haber estado en ciertas partes de las que se narran. . Conclusiones En mi opinión el libro en su inicio es un libro que puede ser tedioso.no sus intereses. Molièrac. me fue cautivando. reunidos presenciando cuando los nuevos abogados hacían su juramento y los viejos lo renovaban. imaginarme a todos esos abogados. o como se sentiría el joven abogado al ir obteniendo mayor conocimiento sobre su profesión conforme este avanzaba en la misma. por ejemplo la tradición de la misa roja. guardando el “Secreto Profesional” cosa que en la actualidad se ha visto muy cambiada. las personas más cultas de su tiempo.