CAPÍTULO TERCERO

RELIGIONES Y BIOÉTICA
I. SECULARIZACIÓN DE LA BIOÉTICA
D. Callahan, al que ya hemos aludido varias veces, ha escrito que “el cambio más
llamativo de las dos décadas pasadas ha sido la secularización de la Bioética”1. Como ya
indicamos en el capítulo dedicado a la historia de la Bioética, una temática que
anteriormente estaba dominada por la medicina2 y la tradición religiosa, aparece ahora
dominada por conceptos filosóficos y legales. La consecuencia ha sido que el discurso
público sobre estos temas suele enfatizar temas seculares: los derechos humanos, la
autonomía, la justicia, al mismo tiempo que predomina la negación sistemática de la
existencia de un bien trascendental individual.
En este punto es significativa la confesión del mismo Callahan, que en los años 70
abandona sus fuertes convicciones religiosas católicas: “De la misma forma que encontré
que no necesitaba la religión para mi vida personal, ¿por qué lo necesita la biomedicina
para la vida moral colectiva?”. Sin embargo, enseguida añade que “ni se puede decir que la
ética biomédica es demostrablemente más robusta y satisfactoria como resultado de su
abandono de la religión”3.
Debe recordarse que hubo pensadores del siglo XIX que afirmaban que, aunque la religión
no fuese verdadera, sin embargo, era socialmente útil como fuente de disciplina y
estabilidad política. Callahan se interroga sobre la validez de este planteamiento para la
Bioética actual.
En todo caso, considera que, cualquiera sea el status de las religiones, éstas “han
proporcionado una forma de mirar al mundo y comprender la propia vida que tiene una
fecundidad y unicidad no alcanzada por la filosofía, la ley o el derecho político” y que
“hemos perdido también algo de gran valor: la fe, la visión, las intuiciones y la experiencia
de pueblos y tradiciones enteras que, no menos que las de los no-creyentes, luchaban para
dar sentido a las cosas”4.
Ante todo, debe reconocerse la gran relevancia de la tradición religiosa en la que todavía
era Ética Médica. Puede aludirse a la aportación de J. Fletcher, que suele citarse como
manifestación primera del interés por la Ética médica en la posguerra5: El autor era teólogo
episcopaliano, si bien su obra no era teológica: más bien y defendiendo la ética de la
situación, subrayaba su fe en la ciencia y la importancia de la autonomía en la ética. Es una
obra significativa por mostrar la brecha que ya se estaba abriendo entre religión y ética, que
tuvo un gran impacto en ambientes médicos, cuya experiencia clínica asumía con dificultad
las normas morales y rechazaba las normas generales. Los títulos de los capítulos del libro
de Fletcher son bien significativos, ya que trata del derecho a conocer la verdad, a
controlar la paternidad y la maternidad, a vencer la esterilidad, a impedir la paternidad y la
maternidad y a morir. Es pues una obra que aplica a la Biomedicina los derechos
dimanantes de la libertad humana.
Como dice Verhey6, antes de que la ética médica deviniese un campo distinto de
investigación, “los cristianos y otros con convicciones religiosas estaban comprometidos

de los derechos humanos. se intimidaba a la religión . Schockenhoff afirma que “los impulsos más fecundos y los estímulos teológicos decisivos para el nacimiento de la Bioética provinieron en aquellos años del campo de la teología protestante”10. En esta situación. se miraba con sospecha a las emociones y a las particularidades de las culturas y las tradiciones humanas o religiosas existentes. dentro del clima de secularización vigente en esos años. que se sentían más seguros tratando estos problemas desde la perspectiva filosófica. más o menos explicitada. ya en 1978. en la que personas. comienza a darse en USA un mayor énfasis en los temas de la paz. este proceso de secularización tenía lugar en una sociedad donde los miembros de las comunidades religiosas querían vivir. cuando realiza su “exploración en ética médica” era un teólogo metodista y lo hace “como cristiano”. y católicos. surge un creciente interés por los temas de Bioética desde las instancias jurídicas. libre de sus raíces culturales. En todo este clima. las sociedades profesionales. En los años 70. En este sentido. 1974. como McCormick y Curran. Al mismo tiempo. como referentes. tratando de responderlas de forma apropiada a la forma como ellos hablaban de Dios”. que los pensadores religiosos jugaron un papel importante en el “renacimiento de la ética médica” en 1965-70. los médicos preferían. Al mismo tiempo. igualmente. como fuente de conflictos insuperables o de presiones políticas unilaterales. la presencia de estos últimos fue significativa en la Comisión Nacional. y no precisamente con la mera “racionalidad imparcial”. pero sin influjo en la política ni en los debates públicos. como Siegel y Feldman. dio a conocer la ética médica en los medios médicos e intelectuales. Recuerda cómo Paul Ramsey. Su obra. Seguía vigente la sospecha “ilustrada” hacia las tradiciones particulares y la confianza también “ilustrada” en el progreso de la ciencia y en el valor de la autonomía. se la dejaba en el ámbito de lo privado. autores judíos. y se instaura un lenguaje secular (piénsese en el caso Quinlan y en otros que hemos citado en el capítulo dedicado a la historia de la Bioética). sino que se prescindía de ella. formadas como teólogos. de esta situación. Estas tradiciones eran una referencia muy importante para los médicos que intentaban conciliar su profesión con sus convicciones religiosas. Por otra parte. Gustafson13 se lamentaba. si bien los conceptos que allí se utilizaron apenas mostraban trazas de influjo religioso12. En los foros de discusión existía una actitud. que lleva por título El paciente como persona. estaban respondiendo a los avances médicos según sus propias tradiciones9. No había hostilidad hacia la religión. no hacían referencia explícita a sus convicciones y tradiciones religiosas en los debates públicos. dar a luz. a los filósofos y juristas sobre los teólogos.con las cuestiones morales planteadas por la atención médica. morir. la opinión pública. y no desde un hipotético mínimo común denominador8. de miedo hacia la religión. La consecuencia de esta actitud general es que se empujaba hacia una forma de filosofía moral que aspiraba a una especie de neutralidad despegada (Nagel14 la llamó the view from nowhere) y a un universalismo racionalista. que no iluminaban el debate social. sufrir y ayudar al que sufre desde perspectivas religiosas. Al mismo tiempo. Sin embargo. que se estaba imponiendo en los debates de Bioética. Ya se constata un descenso de los trabajos de especialistas procedentes de las religiones. LeRoy Walters7 afirma.

para que no expresase su voz o la restringiese a los confines de las comunidades religiosas particulares. en su mismo nombre. II. con independencia de la fe en Dios. Callahan considera que la situación creada comporta una triple deficiencia: 1. le “permite una confianza básica en la realidad y asumir su propia responsabilidad en el mundo”19. que son fruto de las tradiciones religiosas establecidas hace mucho. en su obra sobre el significado de las religiones para el futuro de la humanidad. lo más llamativo. 3. en esta dramática situación y . en cuanto ser racional. lo que está permitido o prohibido. ya que se nos dice que hay que callar en público sobre nuestras vidas o creencias privadas y hablar. como dice Jeffrey Stout. pero ello coexiste con la sensación de que existe una clara deficiencia de esa disciplina. sin normas éticas universalmente obligantes… las naciones se van a ver abocadas… a una crisis colapsante”. de los que quizá los más relevantes son los del campo de la biomedicina. Sin embargo. Y. en tercer lugar. en los actuales dilemas de Bioética18. Al mismo tiempo. ocultando sus propias opciones éticas. Crea una exagerada dependencia de la ley como fuente de moralidad. debe hacerse una importante afirmación previa de que las religiones no pueden considerarse como la única fuente de la moralidad: “Es un hecho empírico que hombres no religiosos disponen de una orientación ética fundamental y son capaces de conducirse moralmente en la vida”. finalmente. Y. para ser aceptados en los mismos. Así mismo. no hace falta ser judío o cristiano para valorar lo que han aportado esas tradiciones. ya que. “este pluralismo se convierte en una forma de opresión. y en concreto la cristiana. Sin embargo. Las mismas personas religiosas tenían temor de expresar sus convicciones en los foros públicos y consideraban que. es un hecho filosófico que el hombre. En la aproximación al tema que nos ocupa. Priva de la sabiduría y de los conocimientos acumulados. El juicio final de Callahan. todo ello agravado además por la crisis ecológica. Lo que dicen los tribunales y las legislaturas es lo que determina lo que está bien o mal. induce a creer que no pertenecemos a comunidades morales particulares y. Y. como dice el mismo autor. es un hecho antropológico que muchas personas no religiosas han desarrollado valores y actitudes éticas sobre lo verdadero y lo falso. Küng afirma que “sin moral. es extraordinariamente significativo: “Con tantas riquezas a nuestra disposición. debían hablar el lenguaje común. debe tenerse en cuenta que vivimos en una época histórica en la que coincide una caída de los valores morales previos con importantísimos avances científicos. Pocas veces se ha hablado tanto de ética. desde su propia trayectoria humana y religiosa. ÉTICA Y RELIGIÓN Las aportaciones de Hans Küng. que permanecían como agendas ocultas. una forma de esperanto moral”. está dotado de una autonomía humana que. 2. ¿por qué hemos acabado en nombre de la paz social con una sal que ha perdido su sabor?”. son importantes como marco para expresar la relevancia de las éticas religiosas. es que se celebra este hecho como expresión de pluralismo. sin embargo.

un overlapping consensus. ya que “sin vinculación a un sentido. un consenso que se solapa21. sin excluir a ningún estrato social. clase o grupo? Según el teólogo suizo. Necesidad de una ética mundial. para la convivencia interhumana. Sin embargo. La religión. para la búsqueda y la articulación de esa ética común. fue ignorada por la modernidad y perseguida por la Revolución francesa. Necesidad de una ética pública: la ética. en la posmodernidad. planetaria.. Küng considera que en la situación descrita es inaplazable la pregunta sobre por qué debe el hombre –como individuo. si quiere tener una cosmovisión neutral. En todo este contexto. Es una ética de la responsabilidad. igualmente. Aun reconociendo la ambigüedad del hecho religioso y las sombras que le han acompañado. para que puedan convivir diversas cosmovisiones. un comportamiento verdaderamente humano”22. que en las sociedades plurales y seculares. en una palabra. Porque también es verdad que en nuestras sociedades de “código múltiple” y tal como lo ha mostrado la misma bioética. hemos perdido ampliamente –si no en su totalidad– nuestra propia comprensión. 2. El ser humano nunca debe ser un mero medio.. 3. y por qué tal comportamiento ha de ser incondicional: ¿Por qué nos afecta a todos. sino. un fenómeno universal. Tiene un objetivo y criterio que es el mismo hombre: Es bueno para el hombre lo que preserva. el Estado no puede imponer un sentido o estilo de vida. existe un consenso básico mínimo sobre ciertos valores o normas. que fue considerada por la modernidad como asunto privado. Por ello. “un análisis de los tiempos que excluya la dimensión religiosa es deficiente”.como afirma MacIntyre. Existe también una fuerte conciencia de que. el hombre nunca podrá lograr. que hace posible la convivencia. Es verdad. ya que se trata de un hecho diacrónico y sincrónico. aunque también han sido obstáculo para el progreso. tanto del acontecer global como del particular” (Roland Muller). debe existir al menos una vinculación a determinados valores. unos valores y normas. ésta ha de ser única. tanto teórica como práctica. que nunca será estricto o total. impulsor o moderador. las religiones pueden jugar un papel muy significativo. ni en lo grande ni en lo pequeño. Un mundo único necesita cada vez más una actitud ética única24. “un asunto público de primer orden”. es ahora. verdaderamente humano. “lo que tenemos son simulacros de moralidad. es preciso un consenso fundamental. de nuevo Küng. hoy se está desarrollando una ética secular cuyos cuatro rasgos son los siguientes: 1. grupo. especialmente sensible hacia el medio ambiente y las generaciones futuras. ya que sin ese talante no hay orden mundial: “Si queremos una ética que funcione en beneficio de todos. de la moralidad”. opuesta a la ciencia y a los derechos humanos. nación o religión– comportarse de un modo humano. el deseo de poseer algo semejante a una orientación fundamental ética”. fomenta y realiza su humanidad. como dice Rawls. “excluir el análisis . sin embargo “sólo en base a concepciones apriorísticas puede pasarse por alto que las grandes religiones han contribuido no poco al desarrollo moral y espiritual de los pueblos”25. a nivel nacional y transnacional: “El hombre siente. sino considerado como fin en sí mismo: “El factor humano es el elemento central. ni prescribir ninguna clase de valores supremos o normas últimas. tal y como hoy se le exige. 4. Sin embargo.

Ante la pregunta de si puede lo humanamente condicionado obligar de forma incondicionada. un ‘sacrificio’ que. Por otra parte. en casos concretos –lo que no es infrecuente– se exige al hombre un comportamiento que ni sirve a sus intereses. y lo han hecho también con frecuencia. Y. En efecto. la solidaridad. la creatividad y el . sino que alcanzan a sectores muy amplios de la sociedad. puede llegar hasta exigirle la propia vida?”. pues los otros son brutales e impredecibles. Lo que está en crisis no es tanto la religión. no tengo. y por qué no desistí al notar que todo ello sólo me acarreaba perjuicios y contradicciones. ni a su felicidad. las religiones pueden proporcionar un horizonte global de sentido ante el dolor. pueden extender la confianza en la vida. la culpa y el sin-sentido. en definitiva. que imponga obligaciones incondicionales.de este fenómeno humano universal equivaldría a dar la espalda a una dimensión esencial de la vida humana y de la historia de la humanidad”26. realmente practicable por los estratos más amplios de la población” y afirma que “por lo que respecta a las experiencias vitales concretas. ¿no fracasan fácilmente los modelos filosóficos cuando. en los últimos decenios ha quedado patente que la religión no sólo puede favorecer la opresión. por otra parte. motivaciones profundas e ideales: el por qué y para qué de nuestra responsabilidad. que es más bien un comportamiento contra sus intereses. cuando asumir la obligación ética produce “dolor” existencial: “¿cómo se me puede pedir esto justamente a mí?”27 En este punto es muy significativa la pregunta que se hacía Freud: “Cuando me pregunto por qué me he esforzado siempre en ser honrado. hoy se han modificado las actitudes ante el hecho religioso y la obra de Feuerbach. A ello debe añadirse algo extraordinariamente relevante: Pueden garantizar valores supremos. ni a la comunicación. el de dónde y hacia dónde de nuestro ser –temas que están en juego en numerosos dilemas de Bioética. de orientación hacia el futuro y de fraternidad. sino también estimular la liberación del hombre –tanto en lo psicológico-psicoterapéutico. Subraya que la filosofía no tiene nada que hacer con su “llamamiento a la razón”. una respuesta”28. es muy importante tener en cuenta que las religiones no sólo llegan a las elites intelectuales. la magnanimidad. la respuesta de Küng es tajante: “Un no creyente puede llevar una vida moral. así como un sentido último a la vida frente a la muerte. la injusticia. a pesar de todo. algo que es especialmente verdad cuando la opción moral se opone frontalmente a los intereses del propio agente moral. El porcentaje de creyentes en el mundo sigue siendo elevado. cuanto la religión institucional. Küng subraya en este contexto la dificultad de fundamentar una ética. Freud. Además. ya que “las religiones pueden también. la filosofía ha encontrado siempre muchas dificultades en fundamentar una ética de obligatoriedad general e incondicional. la tolerancia. como en lo político-social. pero no puede conseguir una cosa: fundar la incondicionalidad y universalidad de una obligación ética” 29. desde la pura razón: “En general. actuar como instrumento de liberación. incluso en los países técnicamente desarrollados y “hoy se habla ya de una era post-ideológica y apenas de una era postreligiosa”. condescendiente e incluso bondadoso con los demás. Marx. normas incondicionales. Russell no han conseguido suplantar a la religión. sobre todo.

la inmortalidad del taoísmo. Pero. marcada inevitablemente por la fragilidad y la frustración. en el fondo. indiferentes. LA RELIGIÓN EN LOS ACTUALES DEBATES DE BIOÉTICA 1..Todos ellos confieren un sentido a la realidad humana. sea la resurrección del judaísmo clásico. por lo que la paz religiosa sólo puede garantizarse mediante la única verdadera religión. habría que evitar otra estrategia que llevase a considerar que todas las religiones son. Para conseguir esta estrecha colaboración de las religiones. ¿qué aportan las religiones a la Bioética? La respuesta de Engelhardt es contundente: “La Bioética. ya que las religiones se encuentran en una óptima situación para el desarrollo de una ética planetaria que puede llegar a millones de personas. el moksha del hinduismo. las religiones deben evitar el peligro de una ética heterónoma y han de abrir al hombre a una posibilidad de actuar por sí mismo en una responsabilidad personal: “La teonomía no es heteronomía. las reformas sociales y la paz mundial”30.. muestra que . una cosa es cierta: las religiones pueden presentar sus exigencias éticas con una autoridad muy superior a la de cualquier instancia simplemente humana”31. Es el peligro de un “pluralismo moderno. habría que descartar una estrategia que tomase como premisa la convicción de que sólo la propia religión es la verdadera y todas las demás son falsas.. Presencia de las religiones en los foros de Bioética En el contexto que acabamos de delinear.. III. la vía de colaboración sería la estrategia del abrazo. A todo ello debe añadirse el horizonte de sentido respecto de la vida humana. al mismo tiempo. la vida eterna cristiana.compromiso social. igualmente verdaderas. pueden fomentar la renovación espiritual. Por el contrario. sino únicamente en un Incondicional: en un Absoluto. que considere que “sólo una religión es la verdadera. Para Küng. un indiferentismo teológico para el que todas las posiciones y negaciones religiosas son igualmente válidas y. Esta estrategia debe reconocer que “dentro de las religiones no todo es igualmente verdadero y bueno”. Pero. por tanto. que justifica igualmente a la propia religión y a las otras. el paraíso islámico. a la naturaleza humana y a toda la comunidad humana”. Finalmente. de una tradición antigua o de una Escritura inspirada–. no puede fundamentarse en el hombre condicionado en todos los sentidos. allí donde tiene éxito. ahorrándose así la molestia del “discernimiento de espíritus”33. igualmente. la gran aportación de las religiones está en la fundamentación de la ética: “El incondicional `tú debes´. aunque también es frontera de una autonomía humana que no puede degenerar en arbitrariedad… Pero independientemente de cómo se funde la incondicionalidad de la exigencia ética en las diversas religiones –si la extraen de un misterioso Absoluto. pero todas las religiones históricas participan de la verdad de esta única religión” y que la verdadera paz religiosa sólo se consigue mediante la integración de las otras religiones. capaz de comunicar un sentido trascendente y que comprende y penetra al hombre concreto. sino también un especial compromiso de las diversas religiones”32. el nirvana budista. Küng insiste –y ésta es la tesis fundamental de su obra– en la trascendencia de una colaboración de las grandes religiones ante la gravedad de los problemas que vive la humanidad actual: “En orden a una ética de alcance mundial no sólo es necesaria la gran coalición de creyentes y no creyentes.

Es lo que afirma Stanley Hauerwas: “La integridad del discurso cristiano conlleva que las convicciones cristianas no necesitan traducción. intentando mostrar el testimonio de vida de una comunidad ejemplar. hay bioeticistas religiosos que consideran que lo expresivo es el compromiso. pero no se manifiesta en conclusiones teológicas. Como antes hemos indicado. Pero quizá. los bioeticistas religiosos han tendido a dejar sus convicciones a la puerta de los foros de la disciplina. presenta. Si se entiende por “teológico”. como dice Campbell. `ni extrañas´”39. sin embargo. pero añade que puede tener una función crítica en el discurso público: “Los teólogos y los grupos religiosos pueden llevar a la comunidad civil a las intuiciones de sus propias tradiciones. hay que reconocer que la presencia de la teología es escasa en Bioética. sino que deberían mostrarse por prácticas cristianas” 38. este intento tiene el inconveniente de que el lenguaje común de la Bioética no es suficientemente rico para expresar la riqueza del mensaje religioso. El lenguaje religioso debe ser traducido a la lengua franca. . se debe partir de la asunción de que existe un ámbito independiente de discurso secular o filosófico razonable. no puede perderse de vista que las discusiones en Bioética toman como punto de partida la existencia de situaciones de interés común. Por otra parte.no necesita la teología”35. como de lo que está sucediendo en el debate público en Bioética. “parece igualmente erróneo comenzar a hacer postmortems –autopsias– sobre la muerte de las perspectivas teológicas y religiosas en Bioética”36. Ésta es la imagen externa que se puede percibir: en efecto. el concepto religioso del hombre “imagen de Dios” no se reduce a los conceptos de persona o autonomía. al mismo tiempo que se debe mantener la integridad del lenguaje religioso. Ello llevaría a que: a) La teología. se tiene la impresión de que la teología aporta poco. han hecho el esfuerzo por traducir los valores de su tradición particular a “conceptos que tengan significado público”37. para usar los mismos términos que los otros especialistas. de la misma forma que fue prematuro afirmar la muerte de Dios en los años 1960. en la literatura de Bioética y en la praxis médica actual. lo que lleva a debates en búsqueda de una respuesta. o es dialogante. Gustafson afirma que la teología raramente aporta directivas concretas y precisas que sean accesibles a personas no religiosas. que el discurso religioso. b) Debe usar un lenguaje que sea comúnmente inteligible. En todo caso. Este planteamiento. ante el proceso de secularización de la Bioética. En su participación en las audiencias profanas. de la misma forma que la beneficencia no es lo mismo que el amor al prójimo. que es hoy el común. una visión simplificadora e incluso distorsionada. Sin embargo. una línea específica de argumentación religiosa que lleve a conclusiones de impronta religiosa. neutro y menos unido a las tradiciones. Por ejemplo. en el supuesto de que esas contribuciones no sean `insulares´. a un vocabulario. Por ello. o debe quedarse fuera y callarse. Sigue dándose una presencia de teólogos en los ámbitos bioéticos. tanto de las tradiciones religiosas. que sigue teniendo audiencia en el seno de sus propias comunidades.

intentan modificar la geografía del terreno común: es decir. Como dice Stout. a veces totalmente diferentes. como “formativamente narrativas”. al dirigirse a la sociedad civil41. que son críticas respecto de las visiones y prácticas comunes. derechos. . en Cor 5. que poseen agendas especiales. como una versión meramente secular de un aséptico razonamiento filosófico. En los debates públicos las personas religiosas están sin duda influidas por los valores basados en su propia religión. filosóficas. no existe ningún lenguaje universal y neutro. sea interpelando a la realidad u ofreciendo visiones “utópicas” que pueden suscitar determinadas aspiraciones humanas. más que particulares. Aunque el cristianismo planteaba cuestiones profundas sobre el poder mundano. morales e incluso religiosas. por su calidad profética. “públicamente accesible”. en el mayor consenso que se pueda lograr. así como con su reflexión teórica o religiosa sobre el modelo de vida buena. legales. Aquí se sitúan las tradiciones religiosas. la autoridad y los valores. sino como un compromiso con el dialogo civil entre las tradiciones existentes. Por ello. reconfigurar la narrativa dominante. para vivir en una comunidad con otras personas. En este contexto. al margen de tradiciones concretas. calificadas por Gustafson. aunque los análisis de los problemas éticos tengan lugar en los niveles teóricos más altos. Gustafson subraya que. Desde esa situación compleja. deben delinearse unas exigencias éticas y unas decisiones morales que permitan encontrar un consenso. dentro de comunidades. de búsqueda de consenso. 9-10. ello no significa necesariamente que todas las expectativas morales. al margen de tradiciones concretas. otras veces con puntos en común. es muy importante subrayar que no se participa en esos discursos por el camino de un razonamiento moral objetivo. sin tradiciones. Sin embargo. Eso es precisamente lo que hace Pablo. Por ejemplo. para llegar a políticas que lleven a lo “mejor”. en donde hay que entrar tradition-free. autonomía. sirve para exhortar a las personas de las distintas tradiciones a adoptar una actitud de dialogo y apertura. de crítica mutua. Los esfuerzos para una política de consenso se construyen sobre esas tradiciones compartidas. se dejasen de lado o se considerasen irrelevantes para una forma de vida creyente. caminos que sean consistentes con su forma de ser religiosa. tienen. ningún esperanto. tomando libremente de la cultura circundante afirmaciones sobre la moralidad: no sentía que fuese necesario subrayar lo que era únicamente cristiano y su preocupación principal era discernir lo éticamente apropiado para personas con una identidad religiosa especial. que no fuesen específicamente cristianas.Pero los que participan en estas discusiones son con cierta frecuencia personas procedentes de comunidades morales o religiosas. incluso el vocabulario aparentemente neutral de la política USA –libertad. Pero deben buscar. al que deba traducirse el lenguaje teológico40. es mejor construir el “discurso público”. 11 y 6. existe la expectativa de que las distintas tradiciones lleguen a acuerdos públicos. Las éticas religiosas. la introducción de valores particulares en la corriente común. no como si se tratase de un ámbito aislado. como agenda propia. el lenguaje “secular”. Por este camino. privacidad…– proviene de un conjunto de tradiciones políticas. acontecen siempre dentro de algunas tradiciones “narrativas”: es decir.

sino participando en ello de forma retadora e incluso subversiva”44. una interpretación de la realidad que responde a lo que Max Weber llamó “necesidades metafísicas de la mente humana”45. por su parte. se tiende a dar planteamientos individuales. la sensibilidad hacia nuestra finitud y el reconocimiento de los límites en todo lo que hacemos. la providencia de Dios. en el que el cristianismo tenía una función crítica43.. central en la praxis médica. créditos en las decisiones y análisis bioéticos 2. o hablando desde fuera. desde la perspectiva religiosa. o ningunos. las clásicas preguntas de Bioética sobre quién decide o qué debemos hacer. actualmente la comunidad cristiana aporta su compromiso social mediante la incorporación social del testimonio bíblico. que busca orden. se aproximan a temas que forman parte ineludible de la vida y de la condición humana y que son contemplados por la Bioética. ¿Basta con ponderar los procedimientos para conseguir el consentimiento informado. revelación o autoridad eclesial: “más bien depende de la formación de comunidades socialmente radicales que reten a los valores y modelos dominantes de relación social. inabordables desde los principios de Bioética? En las aproximaciones de la Bioética al tema de la muerte. el tema del sufrimiento.Por eso. ni en mantener comportamientos “religiosos” defendibles sólo por fe. con las preguntas fundamentales sobre el propósito y destino de la condición humana46. que el compromiso religioso por la ética estriba en su función de formar comunidades que interaccionen con la cultura general de forma provocativa. la relevancia de la religión en la Bioética no estriba primariamente en ninguna contribución distinta. Las religiones ante las situaciones-limite Por otra parte. la responsabilidad humana. ha sido muy . para comprender las ultimas preguntas sobre nuestra condición humana. sin reflexionar sobre el sentido que tienen esas experiencias límite humanas? Las religiones ofrecen. Como ya hemos indicado. se critica a los argumentos religiosos por no ser adecuados para una sociedad plural y por su naturaleza arracional.. redentoras. coherencia y sentido para nuestras vidas. la misericordia con los otros –como Dios es misericordioso– y el arrepentimiento por nuestros pecados. ¿Se puede encontrar un sentido en tales situaciones. De ahí. al margen de los vínculos sociales y temporales de las personas. la opción preferencial por los pobres y vulnerables. solidaridad e integración en la comunidad. como son especialmente la enfermedad y la muerte. la finitud y la pecaminosidad humanas. como Hauerwas. Para Campbell. Igualmente deben citarse el amor al prójimo. la importancia de los sesgos críticos que puede aportar la teología: Una mentalidad judeocristiana puede tener sensibilidades o intereses ante ciertos temas bíblicos. Este sesgo cultural es lo primero que debe aportar el teólogo. De la misma forma que la narrativa bíblica surgió en un ambiente social. Sin embargo. estos temas son: servicio –y no solo autonomía–. la dignidad de todo ser humano y la especial entrega a los vulnerables. al proceso de argumentación moral. no retirándose de la sociedad más amplia. como el bien de la creación. hay experiencias en la vida que muestran nuestro sometimiento a poderes destructivos y arbitrarios. ¿Qué tienen que decir en estas situaciones los conceptos de Bioética? Son momentos en que muchas personas buscan respuestas que puedan ser creativas. aunque tenga pocos. En términos no religiosos. Meeks42 sugiere. Por ejemplo. o específica. deberían complementarse. Por eso.

como lo muestra por ejemplo el Libro de Job. por tanto. Por el contrario. las tradiciones religiosas no han mirado a la muerte con indiferencia. Pero la Bioética debe ser profética. que la concepción del hombre como imagen de Dios refuerza la valoración de la dignidad humana y el respeto hacia las opciones personales del principio de autonomía. que han tenido una gran relevancia para dar soluciones pacíficas y racionales a los conflictos morales de una cultura plural. Se hace necesaria una visión profética que haga ver las raíces del problema y que pueda articular una visión alternativa de la asistencia sanitaria. El principio de beneficencia puede aparecer a primera vista cercano a las tradiciones religiosas pero. por lo que “una contribución central de las tradiciones religiosas puede ser. sino una realidad que debe interpretarse desde un contexto más amplio sobre el significado de la vida y de la condición humana. pedagógico o redentor. todas estas preguntas no son periféricas en el debate bioético. Salta a la vista. También las religiones pueden tener un valor en relación con los principios de Bioética. Se la elude. Al mismo tiempo y como han subrayado muchos autores. Rieux de Camus: “El orden del mundo esta regido por la muerte”47. Nos parece significativo pasar revista a los principios de Bioética desde la perspectiva religiosa. en primer lugar. no se puede olvidar que las opciones humanas están condicionadas por el pecado. al servicio de los otros. Es claro que las religiones pondrán el énfasis en que los pobres no pueden estar excluidos de la asistencia. Las religiones nos pueden hacer ver también las limitaciones de una Bioética principialista. dado que la explicación del sufrimiento depende de aproximaciones filosóficas o religiosas. suscitando cuestiones de interés existencial que no son típicamente tratadas en la Bioética contemporánea”48.contemplado por las tradiciones religiosas y no se debería prescindir de esa riqueza. lejos de las normas de amor al prójimo. retando a los actuales presupuestos: por ejemplo. las acciones positivas. . como ya hemos dicho anteriormente. sino que está sometida a otros poderes. ampliar nuestra visión moral. que compromete. Igualmente. obligaciones imperfectas. su contenido puede ser minimalista. No se puede olvidar que las opciones autónomas están siempre enmarcadas por el carácter relacional de la persona y que nunca son meramente opciones de un individuo aislado de los demás y de su historia. Sin embargo. nuestra cultura está tabuizando y escamoteando el problema de la muerte. la Bioética no puede prescindir de estas últimas cuestiones. son discrecionales. ningún comité de ética puede resolver el escándalo del gran número de personas sin seguridad médica en USA. las mismas condiciones para una elección autónoma. aunque estas explicaciones nunca acaban de ser completas. Afirman que la muerte no es el poder supremo que domina nuestra vida. mientras que para las tradiciones cristianas ha tenido un significado punitivo. Campbell afirma que. y no la han visto como un intruso. Para las tradiciones orientales es un estado de vida dentro del karma. olvidando lo que decía el Dr. como veía Kant. Los eticistas han afirmado que. más allá de la exigencia de no hacer daño. Hay algo común en las religiones: el sufrimiento no es un fin. sino como un liberador.

Es lo que refleja un teólogo protestante. aunque no tenga por qué ir acompañado por la vivencia religiosa50. cuando los primeros creyentes. pero sin pasar a un compromiso por los grupos social e históricamente desfavorecidos. nuestra debilidad. Sin embargo. Para la fenomenología de la religión. IV. tras haber expresado su opción de fe religiosa. Distinta es la experiencia de la moralidad. pero no es la gracia misma… La gracia se alcanza cuando caminamos por el valle sombrío de una existencia vacía y desprovista de sentido. cuando nuestro deseo de una vida perfecta no se ve satisfecho. Igualmente. de no ser indiferente ante lo que se le presenta como bien o como mal. en concreto. Nos invade cuando sentimos que nuestra alienación es más profunda. una ráfaga de luz atraviesa nuestras tinieblas. en su concepción de ayuda a los menos favorecidos. dan inmediatamente el salto a la pregunta ética: “Que tenemos que hacer. Pero la exigencia del amor al prójimo desborda esos mínimos. Tú eres aceptado por alguien más grande que tú y cuyo nombre no conoces. la afirmación del derecho a una asistencia sanitaria para todos puede ser apoyada por la religión. Por ello. La primera es una experiencia de don. Paul Tillich: “Ser tocado por la gracia no significa simplemente hacer progresos de orden moral en nuestro combate contra determinados defectos particulares o en nuestras relaciones con los demás o con la sociedad. A veces. No . También es verdad que. desde el punto de vista moral. nuestra falta de rectitud y nuestro comportamiento. es distinta la experiencia religiosa de la experiencia de la moralidad. para centrarse en las tomas de decisiones. REFLEXIONES FINALES 1. en un segundo momento. “una Bioética comprehensiva puede encontrar en el discurso religioso sobre las virtudes y disposiciones una fuente importante de corrección y balance moral. y es como si una voz nos dijese: Tú eres aceptado.supererogatorias o. También pueden las religiones iluminar sobre el significado y aplicación de lo que el principio de justicia puede olvidar: así en el tema de los extranjeros. hermanos?”51 Pero ambas experiencias son distintas y no tienen por que ir necesariamente unidas. Nos toca. nuestra indiferencia. nuestra hostilidad. se nos han hecho insoportables. la vivencia interior que siente todo ser humano de sentirse interiormente obligado. la aproximación ética al principio de justicia y. en la primera predicación apostólica. año tras año. La Bioética puede prestar igualmente poca atención a qué tipo de agentes morales somos o qué tipo de virtudes debemos fomentar. La justicia no puede exigir más que un igualitarismo. Es lo que se refleja en el comienzo del cristianismo. porque hemos arruinado otra vida… Nos toca cuando la insatisfacción con nosotros mismos. puede hablarse de la existencia universal del hecho de la moralidad. de apertura a un misterio que trasciende la experiencia concreta en la que se mueve el hombre. a lo máximo. reguladas por las obligaciones profesionales. Así lo muestra el Buen Samaritano. la experiencia religiosa es una llamada al compromiso ético. que sitúe nuestras decisiones sobre la atención sanitaria dentro del contexto de una plena explicación del propósito y del significado en la vida”49. cuando la desesperación destruye toda alegría y todo ánimo. de gratuidad. El progreso moral puede ser un fruto de la gracia. en uno de esos momentos. cuando nuestras inveteradas tensiones siguen esclavizándonos como han venido haciéndolo durante decenios.

La gran aportación de las religiones en el actual debate ético es que presentan. . 3. Al mismo tiempo. No trates ahora de hacer nada. al mismo tiempo. indiscutiblemente. Cuando esto nos ocurre. Pero tampoco se puede negar la actual crisis del proyecto de la modernidad de crear una ética racional de validez universal. Un tema de importante debate actual es el de la última fundamentación de la ética. hay muchas personas no religiosas que viven altos estándares morales de vida y no se puede negar que el proceso de reconocimiento y formulación de los derechos humanos se ha hecho al margen e. tal vez lo descubras más tarde. Acepta simplemente el hecho de que eres aceptado. Dentro de las personas. sino de principios universales. tal vez lo hagas más adelante. no pueden soslayarse y están presentes. del nacimiento y del sufrimiento. que se califican como religiosas. cuando pretenden que tales estándares nos dan una explicación plena y adecuada de la vida moral. en las que se han especializado las tradiciones religiosas. a la utopía. un modelo. una llamada al ideal. Como escribe Verhey. el carácter mínimo de los estándares que se presumen universales y racionales. inevitablemente. 2. yerran los defensores del esperanto moral. En ese contexto. Quizá no ha fracasado el gran proyecto ilustrado. a pesar de las autoridades religiosas. hay estudios que muestran la distinción entre las que son interiormente religiosas y aquellas cuya religiosidad es básicamente externa y superficial. ni la dificultad de una última fundamentación de la moral. Como ya hemos indicado. las religiones deben recordar. como trasfondo en muchos de los problemas abordados por la Bioética. e incluso me produce dolor o perdida. especialmente –como antes se subrayó– cuando la actuación ética no me proporciona ningún resultado positivo. lo que la tradición judeo-cristiana ha llamado la experiencia del pecado original. incluso. deben subrayar la convicción del carácter inalienablemente religioso de la vida y la muerte. Un peligro inherente hoy al hecho religioso es el de la exagerada tendencia a la predicación moral y de un olvido de la experiencia religiosa. debe subrayarse que las preguntas últimas sobre el sentido del hombre y de la vida. que tardaron en llegar a reconocerlos. sobre todo. Y. sino cuando niegan o ignoran el carácter mínimo de tales estándares. mientras que sí las hay –y son menos negativas– en personas interiormente religiosas53. si bien están insuficientemente contempladas en muchas de las aproximaciones de esta disciplina. hablar no en el lenguaje de una tradición religiosa distintiva. “no tanto cuando afirman que pueden defenderse racionalmente algunos estándares morales mínimos. experimentamos lo que es la gracia”52. “pero ha sido pretencioso sobre sus éxitos”. probablemente. La ética es siempre un fracaso. en una sociedad plural. ya que últimamente todos no somos éticos. la del sermón de la montaña. Las religiones presentan una ética de máximos. 4. la de las mejores páginas del Antiguo Testamento. la de las virtudes del budismo o del hinduismo. entonces distorsionan la vida moral”54. Hay estudios que muestran que no hay diferencias significativas en las actitudes de temor. una oferta de vida buena.preguntes ahora cuál es su nombre. sino en cierto esperanto moral. la prudencia ha aconsejado a los teólogos morales no hablar de Dios. Ésa es. Los que nos consideramos religiosos debemos evitar cuidadosamente el peligro de hacer afirmaciones y generalizaciones insuficientemente contrastadas. miedo y angustia ante la muerte entre no creyentes y personas extrínsecamente religiosas.

en el campo de la experimentación y del desarrollo tecnológico. que pueda ayudar a la humanidad a abordar sus graves dilemas. como J. Hay autores. 5. dada la gran importancia del hecho religioso en nuestros días. L. Es evidente que las tradiciones religiosas no pueden imponer sus propios puntos de vista. tanto las creadas por la “lotería” biológica. tan vigente en amplios sectores sociales. Sí sería necesaria la lucidez para saber discernir como esas cosmovisiones son operativas en las acentuaciones que son insoslayables en todo discurso ético. estamos “condenados” a entendernos dentro del marco de esa criteriología. También coincidimos con el teólogo suizo en afirmar que esa colaboración puede realizarse desde la afirmación de los genuinos valores de cada tradición religiosa. luego. no debería prescindirse de ese empeño –al que la reflexión Bioética europea es más sensible que la estadounidense. de ninguna manera. pero de dialogo con otras tradiciones. Los actuales debates de Bioética tienen lugar primordialmente en el mismo contexto de pluralismo. que han aportado un relevante elemento de racionalidad para las discusiones en esta disciplina –creando una situación lejana a esa tendencia. que exige la justicia. 6. a considerar que la ética es algo puramente subjetivo y personal. como lo está mostrando la experiencia. se ha llegado a la convicción de que no se le puede calificar como “wertfrei”. las agendas que. entre personas interna o externamente religiosas. en la que pueden participar personas religiosas o que no lo son. Pero. como los únicamente normativos. Una fundamentación filosófica únicamente puede llevar a la fundamentación de la exigencia ética de justicia. “libre de . que afirman que la “revolución olvidada”. la de la “fraternidad” –o la de la “solidaridad”– difícilmente puede fundamentarse al margen de una visión trascendente de la vida. Muguerza. Aranguren o J. se hace imprescindible la cooperación de las grandes religiones para la elaboración de una ética común. Aunque quizá no se pueda ya llegar a una común fundamentación de esos y otros principios básicos. 7. creo que ha sido sumamente importante el Informe Belmont y los famosos cuatro grandes principios de la Bioética. creemos. con Hans Küng. dentro del triple lema de la Revolución Francesa. pero que pide un plus. por la capacidad de empatía con el dolor ajeno y por el reconocimiento de las asimetrías existentes en el mundo. desde actitudes de fidelidad a sus principios. tienen una operatividad que no es. En esta situación. como por la social55. al abrirse al tercer milenio. Ante los graves problemas que tiene que afrontar la humanidad. pero sin dar el salto hacia la solidaridad. en el momento actual. antes citada. Pero tampoco es el ideal que se oculten las convicciones religiosas. De la misma forma que. la posibilidad de una fundamentación incondicional de los valores éticos. es indiscutible que las primeras poseen una vía de fundamentación del comportamiento ético que puede hacerles sentir.Con la distinción. incluso cuando son contrarios a mis propios intereses. desdeñable. que. característico de las sociedades técnicamente desarrolladas.

todos somos hijos de tradiciones humanas concretas. pero que no puede imponer a los demás. Tanto una como otra postura desconoce la riqueza de la vida moral. sino sólo la promoción. la exhortación. por tanto. Ahí puede estar una gran aportación de las éticas religiosas y. que configuran nuestras actitudes humanas básicas fundamentales y. los deberes perfectos tendrían las características contrarias a las enumeradas. y reducir el mundo moral a la pura ética de mínimos. no cabe la coacción. Se llaman imperfectos aquellos que no generan en los demás derechos correlativos y que en consecuencia no pueden ser exigidos coactivamente a los demás. el de las propuestas de vida buena y los ideales de perfección y felicidad –el de los deberes imperfectos. así como de la aspiración que todas ellas tienen a la . precisamente. el de los ideales de perfección y felicidad que cada uno asume como propios. en la vida social.valores”. el Estado. y se quiere exigir una determinada ética de máximos. estadounidense o no. Los problemas surgen cuando se confunden estos dos niveles. Sean del tipo que sean. En la vida moral debe distinguirse entre el valor de los máximos morales. un ideal de perfección y felicidad a todos por igual e incluso mediante procedimientos coercitivos. también debe reconocerse que no existe una aproximación a los temas de Bioética que sea “traditionfrei”. En este punto me parecen muy importantes las reflexiones ofrecidas por el grupo de expertos del Instituto de Bioética en su Informe sobre la clonación56. “libre de tradiciones”. debe llamarse la atención sobre la importancia fundamental de las éticas de máximos para la sociedad. y el valor de las normas o criterios que deben ser iguales para todos. la historia de la ética ha ido aportando modelos de vida moral. No se pueden negar los grandes valores que ha aportado la reflexión bioética. ni éstos pueden exigirnos su cumplimiento. y que por tanto han de exigirse. En cualquier caso. No pueden ser exigidos por la fuerza. incluso mediante el empleo de la fuerza– el de los deberes perfectos. en los últimos casi 30 años. Por eso se les llama. del mismo modo que también resultaría inaceptable negar el nivel de los máximos morales. en el de los grandes ideales morales. Pero existe el peligro de creer que una ética médica centrada en los grandes principios es toda la ética. La tradición distinguió ya entre deberes perfectos y deberes imperfectos. de la nuestra cristiana. Y. y que el segundo sólo sirve para establecer ese mínimo que debe exigirse a todos por igual. ni lo puede ser. Identificar los mínimos morales con una determinada ética de máximos es inasumible en una sociedad basada en el pluralismo y el respeto de la diversidad. Por el contrario. pero no lo es. Pretender una asepsia total puede ser un ideal en las intervenciones médicas. por más que sean los básicos y fundamentales de la vida moral. Es verdad que la vida moral de una sociedad se gana o se pierde en el primero de esos ámbitos. sin embargo. 8. En ese tipo de deberes. incluso coactivamente. etc. Estos dos niveles vienen a coincidir con los que hoy se conocen con los nombres de “ética de máximos” y “ética de mínimos”. Son. dedicado a la clonación. deberes de gestión privada. que es prerrogativa de la sociedad perfecta. de vida feliz –la eudamonía aristotélica– que van más allá de la propuesta de Beauchamp y Childress. en concreto. nuestras aproximaciones a la Bioética. y por tanto cuando se intenta identificar una determinada ética de máximos con los mínimos morales exigibles a todos. en concreto. a que nos referimos también en el capítulo IX. en el afrontamiento de las discusiones éticas. imperfectos.

Lo que no puede confundirse es generalización con imposición. al tomar como punto de partida el valor de los datos científicos implicados. ayuda a evitar el peligro de la intolerancia. “a estas propuestas que intentan mostrar cómo ser feliz. nos encontraríamos ante una ética exhortativa. hubo importantes aportaciones sobre lo que la Bioética puede aportar a las tradiciones religiosas. • La Bioética. Cortina. con su énfasis en la necesidad de un discurso racional. Como escribe Adela Cortina. el amplio debate bioético de los últimos años ha hecho comprender a los bioeticistas religiosos la inherente complejidad de los problemas implicados. Se sea creyente o no. al distinguir entre unos principios éticos mínimos y jurídicamente exigibles y otros que únicamente son de gestión privada y tienen un valor excelente. sin embargo. • La historia reciente de la Bioética. • La Bioética. • La Bioética. En nuestro Seminario sobre Bioética y Religiones58. pero sí de asumir la terminología del filósofo tejano. prosigue A. al esquematismo dentro de la reflexión religiosa. De esta forma se puede eludir el peligro de la tendencia al simplismo. sólo puede fundamentarse racionalmente el llamado principio de “permiso”59. sino sobre cuestiones de justicia. que puede ser gestionada privadamente. creyentes o no. la “fórmula mágica del pluralismo”. Este hecho ha ayudado a los bioeticistas religiosos a asumir posicionamientos más humildes. En el primer caso. entre los “amigos/extraños” morales. exigibles a todos los ciudadanos”. los debates de Bioética han ayudado a percibir la gran dificultad de los temas y de las implicaciones personales y éticas existentes. no lo pueden imponer por la fuerza. creemos que es posible que el actual discurso sobre esta apasionante disciplina pueda poseer la mayor franqueza. Aunque las éticas de máximos pueden y deben buscar la generalización de lo que consideran bueno. se pertenezca a . en el marco de las religiones. la discusión sobre los temas de Bioética entre los “amigos morales”. Aunque el debate actual en Bioética se tenga necesariamente que realizar entre extraños morales y deba seguir vigente.“generalización” de sus concepciones del bien. 9. Engelhardt. debe incitar a las religiones a evitar el peligro de fundamentalismo. inevitablemente. Ahí estaría. Es conocida la distinción. ayuda a superar el peligro del autoritarismo. sin ocultar las vivencias o agendas personales. nuestra aproximación a los delicados problemas de Bioética. que “consiste en compartir unos mínimos de justicia y respetar activamente unos máximos de felicidad y de sentido”57. los que pertenecen a diferentes comunidades morales y restringiendo al máximo el principialismo. Su gran fuerza es la de la proposición o propuesta. • En la misma línea. no la de la imposición. pero que no puede ser impuesta coactivamente. No es el momento de entrar en ese planteamiento tan minimalista. mientras que la ‘ética de mínimos’ no se pronunciaría sobre cuestiones de felicidad y de sentido de la vida y de la muerte. formulada por Tristram H. ayuda a obviar el peligro de abstrusismo. pero exhortativo. con su énfasis en el valor de la autonomía de la persona y la búsqueda en común de la verdad. incluso con sanciones penales. cuál es el sentido de la vida y de la muerte me parece adecuado denominarlas ´éticas de máximos’. Desde nuestro punto de partida pueden señalarse las siguientes: • En contra de la tendencia de las tradiciones religiosas a dar soluciones nítidas y tajantes. Para estos últimos. 10. sin abstraerse de las tradiciones en que cada persona está inscrita y que configuran nuestro ser e.

si todos buscamos. incluso enfrentadas históricamente. Küng. el servicio al hombre y a esta tierra de la que todos formamos parte y en la que debe fundarse nuestra amistad y no nuestra “extrañeza”. como afirma H. también debe convertirse la Bioética en un dialogo entre “amigos”. .una religión o a otra. en este comienzo del siglo XXI. de la misma forma que. no puede haber paz en el mundo sin un diálogo entre las religiones. porque se puede serlo aunque se proceda de cosmovisiones bien distintas.