Conflicto energético

Dinámica del petróleo
Los conflictos en Sudán, complejos e interconectados, se relacionan,
de una u otra manera, con el recurso energético principal, el petróleo. Las
ubicaciones de las regiones petroleras, especialmente Abyei -donde se
ubican la mayor parte de las parcelas productivas- surge inmediatamente
como una fuente de conflicto, ya que se ubica exactamente sobre la
frontera entre Sudán y Sudán del Sur.
Las reservas petroleras, que se estiman en 5 mil millones de barriles,
incluyendo Sudan del Sur, constituyen, como es obvio de esperar, las
principales exportaciones de los países. Sin embargo, el conflicto entre el
Norte y el Sur deja más de la mitad de las reservas en Sudán del Sur, pero
sin posibilidades de exportarlo sin pasar por Sudán. Para Sudán, el estado
de Kordofan Sur, en el extremo sur del país, se presenta como el principal
estado productor, con su territorio dividido en parcelas –blocks– para su
explotación, por parte de empresas multinacionales.
La inversión extranjera posibilita la explotación de los pozos
petroleros. La República Popular China es el principal inversor en Sudán,
mientras que Rusia recientemente expresó su intención de invertir, junto
con Malasia, Qatar, entre otros países con parcelas ya adjudicadas y que
actualmente se encuentran produciendo.

Producción, inversión y ganancias
Como ya se expresó, el principal inversor es China, lo que demuestra
los lazos políticos del régimen de Omar Al-Bashir con Beijing. Esta
cooperación trasciende el aspecto energético, pero en este es
absolutamente fundamental, ya que de otra manera el gobierno sudanés no
tiene recursos para la explotación petrolera.
En la siguiente imagen se puede observar la distribución de las parcelas
productivas y la adjudicación a las empresas de cada una. Como es claro,
las parcelas trascienden las fronteras, lo que genera conflictos entre los dos
Estados. Sumado a que ya de por sí, la fronteras son por momentos difusas
debido a los conflictos mismos. Es necesario destacar que para el gobierno
sudanés el principal enemigo en la frontera es el Movimiento Popular de
Liberación de Sudán – Norte, es decir la vertiente norte del mismo
movimiento que gobierna Sudán del Sur.

Las parcelas 1, 2 y 4 se ubican exactamente sobre la frontera, pero
aún más compleja es la situación si se toma en cuenta que las principales
áreas productivas, como las parcelas 5A y 5B se ubican en Sudán del Sur,
sin posibilidad de exportación. La solución a esta problemática se dio en el
Comprehensive Peace Agreement, acuerdo de paz que culminó en la misma
formación de Sudán del Sur, mediante el cual las ganancias por la
exportación de petróleo del sur se debían compartir entre los Estados. Sin
embargo, el gobierno de Al-Bashir no es confiable, al igual que en otros
aspectos, ya que se denuncia que publica cifras de producción propia
diferentes para desviar ganancias que le corresponden a Sudán del Sur.
Analizando de manera teórica esta parte del conflicto en relación al
petróleo, es claro que, debido a la posición que tiene Sudán con respecto a
las exportaciones de Sudán del Sur, la soberanía de este último,
especialmente la soberanía westfaliana como nombrada Krasner a aquella
que excluye a las fuentes externas de las decisiones internas, se ve
erosionada. Esto ocurre porque el presupuesto de Sudán del Sur se basa
casi pura y exclusivamente en las ganancias de la exportación petrolera, por
lo que si el Norte decide cortar ese suministro de dinero, el Sur queda
básicamente insolvente.

Conflictos
Como ya anticipamos anteriormente, el conflicto principal en el
aspecto político se produce entre el gobierno de Sudán y el Movimiento
Popular de Liberación de Sudán – Norte, por el control territorial de las
regiones fronterizas centrales entre Sudán y Sudán del Sur. Claro está este
movimiento, rebelde para el gobierno sudanés, es una extensión del M.P.L.S.
que lidera el presidente de Sudán del Sur. Este conflicto, en la región
petrolífera de Sudán, obviamente repercute en la posibilidad de explotación
de los pozos.
Sumado a esto, los conflictos mismos en Sudán del Sur entre áreas de
control tribal y el gobierno sudanés pueden extenderse a través de la
frontera, demostrando que ninguno de los dos países ejerce efectivamente
su soberanía de interdependencia, que también analizaba Krasner en “La

Soberanía Perdurable”. Esta superposición de conflictos genera
incertidumbre sobre el control específico de los pozos petrolíferos, su estado
y operatividad, especialmente en el sur, por lo que el análisis del conflicto