Cuadernos de Mitología

D.L AB-286-2001 CUADERNOS DE MITOLOGÍA (REVISTA DIDÁCTICA DEL IES RÍO JÚCAR) Avda, Levante S/N 02230 Madrigueras (Albacete)
Nº 16 DONATIVO: 2 EUROS FEBRERO-MARZO 2007 GRUPO DE TRABAJO MITOLOGÍA Y CÓMIC/TALLER DE TEATRO AMPA S. ISIDRO. COLABORAN: • CEP Casas Ibáñez. • Concejalías de Cultura y de Juventud del Excmo. Ayuntamiento de Madrigueras • Consejería de Cultura. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Componentes del G. T. Mitología y Cómic: Alfredo Alcahut Utiel Alicia Atiénzar Martínez Begoña Fernández Garrido Carmen Fuentes Gascón Carmen Roldán Ibáñez Elena Gómez Lorente Eloy Joaquín Garrido Cambronero José Ramón Fernández Bravo Josefa Daría López López Luis Cicuéndez Villa Mª Amparo Lozano Berrío Mª Aránzazu Valera Villar Mª Dolores Agüir Celeiro Mª Eva Patón Fernández-Yáñez Mª José Abellán Tárraga Mª José Pardo García Mª Montserrat Lencina Sánchez Mª Soledad Catalán Fuentes Mariana Ortiz de la Rosa Nieves Fernández Mancebo Raúl Alcahut Utiel

Documentación mitológica: Alfredo Alcahut Utiel/Doc. Audiovisual: Mª Llanos Pardo Cabañero/Doc. artística: Raúl Alcahut Utiel. Fotografía: Alfredo Alcahut Utiel /Alumnos de Comunicación Audiovisual/ Alumnos de los Talleres de Teatro y Cine EDITORIAL Esta publicación recoge un variado conjunto de iniciativas entre la plástica, la literatura, el teatro, el cien, la comunicación audiovisual, la fotonovela, etc. Con un denominador común: el tema de la mitología en los viajes, ya sea del viajero que intenta regresar a su patria (Ulises), como el que busca un nuevo hogar (Eneas), como el que va en pos de un tesoro (Jasón), o que pugna por recobrar lo perdido (Orfeo)...Si esta revista es actual, es porque aún hoy todos somos algo Ulises, Eneas, algo Jasón, algo Orfeo. Y de regalo, la historia del viaje que dio el nombre a nuestro continente, el rapto de Europa. Que les sea de provecho. Figurantes: Taller de Teatro del AMPA San Isidro Alba Martínez Martínez Alejandro Valera Martínez Alicia Jiménez Atiénzar Álvaro García Sauquillo Ambrosio Utiel Escribano Ana García García Ana Lourdes García García Beatriz Valiente Martínez Carla Paños Martínez Celia Garrido García Cristina Leal Catalán David Castillo Juncos Emilio José Gómez García Enrique Denia Cabañero Ester Castarnado García Esther Rubio Carretero Eva García Ballesteros Fernando Jiménez Valera Francisco Javier Ibáñez García Héctor Jiménez Tornero Javier Peñaranda Martínez Jesús Cuesta Valiente Jesús Sáez Atiénzar Jorge García Jiménez José Ramón Cuenca Jara Juan García Paños Laura Sáez Atiénzar Lidia Berlanga Martínez Lorena García Milla Lorena Utiel Martínez Lourdes Rocío García Villa Lucía Pardo Carretero Luis Miguel Bueno Picazo Mª Ángeles García Villa Mª Arzu Valera Martínez Mª Dolores Sáez Villanueva Mª Llanos Ibáñez Vera Marta Fuentes Ballesteros Melissa Nava Carrasco Miguel Ángel Vergara Cabañero Roberto Salvador Martínez Sandro López Pelayo Sara Utiel Navarro Tania García Utiel Verónica Cambronero Armero Virginia Castillo Castillo

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LOS VIAJES DE ENEAS
Eneas era hijo de Anquises, un príncipe troyano y de Venus, la diosa del amor. Luchó heroicamente durante la guerra de Troya, pero al caer la ciudad, Eneas huyó cargando sobre sus hombros a su anciano padre y llevando de la mano a su hijo. Detrás seguía su esposa Creúsa. En la confusión que reinaba aquella noche aciaga en que Troya es saqueada e incendiada, Eneas pierde a su esposa. Más tarde su espectro se le aparece para revelarle que, después de un largo exilio, Eneas hallaría un reino floreciente y que la hija de un rey sería su esposa. Entonces se dirigió al monte Ida, y allí se le unieron cuantos fugitivos habían conseguido escapar de Troya. Eneas debe tomar el mando de los supervivientes y conducirlos a una nueva patria. Eneas y

sus compañeros construyen una flota, haciéndose a la mar a principios de la primavera. Tocan primero la tierra de los tracios, antiguos aliados de Troya, donde quieren fundar una ciudad; pero la sombra de Polidoro, hijo del rey Príamo, que fuera muerto sobre la misma playa, les hace desistir de su propósito. Buscando la tierra de sus antepasados se dirigen a Creta, pero después marchan a Italia, origen de su raza según la leyenda. Eneas y sus compañeros vuelven al mar, y sus embarcaciones llegan más tarde a las islas Estrófades. Pero la fatalidad los ha llevado al reino de las Arpías, monstruos con rostros de mujer, cuerpo de buitre y grandes garras, que les impiden permanecer en tierra. Después de algunos días de navegación, los exilados entran en el puerto de los caonianos y desde allí se dirigen a la ciudad de Butrotis. Se enteran con alegría

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que Héleno, hijo de Príamo, reina en Grecia, ha ascendido al trono, casando luego con Andrómaca, viuda de Pirro. El rey y la reina los reciben con alegría, y hasta les dan, en nombre de los dioses, avisos y consejos para evitar los peligros. Después de otro desembarco desafortunado, en la isla de los Cíclopes, a cuya ferocidad logran apenas sustraerse, atraviesan Escila y Caribdis, y luego Eneas y sus compañeros arriban al reino de Dido. Desgraciadamente, Anquises no está ya con ellos, pues el anciano ha muerto en Drépano durante el viaje.

Vuelven a navegar, pero Eolo, respondiendo a los deseos de Juno, cuyo odio hacia Eneas es implacable, levanta una tempestad que dispersa sus naves. Vuelta la calma, Eneas, con siete naves, logra desembarcar cerca de Cartago, donde halla a los camaradas de sus otros barcos que cree perdidos; piden hospitalidad a la reina Dido, siendo recibidos con benevolencia. Eneas se adelanta entonces con su séquito, y se presenta a la soberana. Mientras todos se dirigen hacia el palacio de Dido, Venus pide a Cupido, dios del Amor, que tome la figura de Ascanio, hilo de Eneas. En el banquete, mientras acaricia al que toma por hijo del héroe troyano, Dido siente nacer en su corazón un profundo amor por Eneas. Durante el transcurso del banquete, Eneas cuenta a la reina las desgracias de Troya, la historia de Laocoonte, de Sinon, y la treta del caballo de madera ideado por Ulises; la matanza de los pobladores y la muerte de Príamo. Evoca la noche en que se le apareció su madre, Venus, pidiéndole que intentara salvar a su padre, su esposa Creúsa e hijo. Cuenta cómo escapó entre las llamas,

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llevando sobre los hombros a su padre Anquises, y sujetando con la mano a su hijo, cuán grande fue su dolor al notar la desaparición de su mujer, y cómo más tarde su espectro se presentaría a Eneas para ordenarle que guiara a sus compañeros en el éxodo. Conmovida por tantas aventuras, Dido ofrece espléndida hospitalidad a los troyanos, los cuales permanecen algún tiempo en Cartago, dichosos de haber encontrado al fin una tierra tan acogedora. Pero Júpiter había reservado otro destino para Eneas. Por intermedio de Mercurio le ordena ir hacia Italia y establecerse allí con sus compañeros. Dido ruega desesperadamente a Eneas que no se vaya, mas el héroe no escucha a la reina. Eneas obedece y manda preparar todo lo necesario para su partida. Levan anclas, pero mientras los barcos se alejan, la reina Dido, desesperada, no pudiendo soportar la pérdida del hombre que ama, se arroja sobre una pira funeraria que ha hecho encender y hunde en su pecho la espada que había ofrecido a Eneas y que éste olvidó al partir. Ignorando la muerte de la reina, Eneas sigue su viaje hacia Italia. Una gran tempestad lo obliga a desembarcar en el puerto de Drépano, en Sicilia, donde es recibido por el rey Acestes. Ofrece sacrificios sobre la tumba de su padre, organizando también juegos y competiciones a fin de honrar a los manes de Anquises. Faltando ya poco para la partida, las mujeres troyanas, cansadas de tan larga navegación, incendian los barcos. Eneas, desesperado, es aconsejado por la aparición de Anquises, quien le pide que abandone a las mujeres y a los ancianos en la tierra de Acestes, donde fundarán la ciudad de Egesta, mientras que Eneas va a llevar hacia Italia a sus más valientes y jóvenes guerreros. Lo invita igualmente a descender al reino de los muertos, en el que conocerá el glorioso destino que le está reservado junto con sus descendientes. Las naves troyanas surcan nuevamente los mares y llegan al puerto de Cumas; allí Eneas se entrevista con la Sibila, una famosa adivina, quien le profetiza las guerras que deberá soportar en Italia: lo acompaña a los

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infiernos, allí encuentra a su padre, que le muestra el noble linaje de héroes que engendrará. Entre ellos se encuentra el primer hijo que le dará su esposa Lavinia, que será rey de Alba y el primero de los reyes latinos, entre los cuales se encuentra Rómulo, fundador de Roma. Le habla de los hombres ilustres de la República, Julio César y Augusto, cuyo imperio se extenderá hasta las más lejanas tierras. Ha sido enviado a Italia para que nazca Roma, y de su raza provendrán los hombres de la familia Julia, que reinarán sobre el mundo. Después de conocer la grandeza prometida a su estirpe, Eneas se despide de Anquises y, acompañado de la Sibila, sale por la puerta de marfil. Los troyanos llegan al Lacio, reino de Latino. Eneas se presenta ante Latino con numerosos regalos; éste lo recibe con buen ánimo, reservándole la mano de su hija Lavinia, prometida a Turno, rey de los rútulos. Juno, enemiga de Eneas, por intermedio de Alecto, una de las tres Furias, hace nacer el odio hacia el troyano en el corazón de Amata, esposa de Latino. La Furia, bajo el aspecto de una vieja vestal, se le aparece a Turno en sueños, incitándolo contra el que quiere arrebatarle a la mujer que le ha sido prometida. Latino es obligado a renunciar, mientras los guerreros se aprestan para la lucha. Habiéndose dormido Eneas en el borde del Tiber, se le apareció el dios del río bajo el aspecto de un anciano. Le aconsejó después buscar la alianza de Evandro, rey de los palántidas. Eneas sigue este consejo y recibe la ayuda de Evandro y de su hilo Palante. Después consigue también el apoyo de Tarcón, rey de los etruscos. Mientras Eneas se ocupa de reunir las tropas de socorro aliadas, los rútulos atacan el campamento de los troyanos e intentan incendiar su flota. Pero la valentía de los sitiados los obliga a batirse en retirada, mientras la lucha prosigue alrededor de las fortificaciones. La suerte parece favorecer a los troyanos que, de sitiados, se han convertido en sitiadores, persiguiendo a los latinos hasta los muros. El anciano rey acepta, a pesar suyo, que el resultado de la guerra se decida en un combate entre Eneas y Turno. Se baten en duelo, y Eneas resulta vencedor. Como lo establecía el pacto previo, desposará a Lavinia y fundará una nueva ciudad, Lavinio. Troyanos y latinos se fusionan en un solo pueblo, y siglos más tarde, un descendiente de Eneas, de nombre Rómulo, fundará la ciudad de Roma.

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ULISES LOS VIAJES DE ULISES
Ulises, también llamado Odiseo, era rey de Ítaca, una pequeña isla griega del mar Jónico. Era hijo de Laertes y Anticlea, esposo de Penélope y padre de Telémaco. De él se conocía que estaba protegido por la diosa Atenea y que era muy astuto. Marchó a la guerra de Troya obligado por una promesa, y a él fue al que se le ocurrió la idea del caballo de madera mediante el cual los griegos consiguieron tomar Troya. La Odisea narra su vuelta a casa después de haber luchado en la guerra de Troya. Durante veinte años vagó por las costas del Mediterráneo, conociendo mil aventuras. Primeramente, abordó Tracia y saqueó las ciudades de los cicones. Intentando volver a Ítaca, se desvió y llegó al país de los lotófagos. Se demoró en la isla de los Cíclopes, gigantes de un solo ojo. Uno de ellos, Polifemo, devoró a varios compañeros de Ulises, pero éste lo embriagó, y lo venció dejándole ciego. Esto provocó la ira de Poseidón, dios del mar y padre de Polifemo, el cual, para vengar a su hijo, lo persiguió con terribles tempestades durante su viaje. Desde allí pasó a la tierra de los lestrigones o devoradores de hombres, donde perdió a varios compañeros. Después arribó a la isla de Eea, habitada por la maga Circe, que transformaba en animales a los que osaban llegar a la misma. Ulises escapó del sortilegio y logró desencantar a sus compañeros, convertidos en cerdos por la maga, pero luego ésta lo retuvo durante un año. Al partir de Eea buscaron un lugar donde invocaron a las almas de los muertos, para que uno de ellos, el adivino Tiresias, les dijese el camino hacia su patria.

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En el camino de vuelta, al acercarse a la isla de las sirenas, Ulises puso cera en los oídos de todos sus compañeros y se hizo atar a un mástil para no dejarse seducir por el canto de estas criaturas, pues éstas atraían con su bella voz a los marineros, quienes embelesados, dejaban de remar y encallaban entre las rocas, para acabar siendo devorados por las sirenas.

Después de haber escapado de ellas, y después de haberse salvado de los monstruos marinos Escila y Caribdis, Ulises llegó a la isla de Trinacria (hoy Sicilia), donde sus compañeros atacaron a los animales sagrados, dedicados al dios del sol, Helios. El dios supremo, Zeus, los castigó destruyendo con sus rayos todos los navíos. Únicamente sobrevivió Ulises, que llegó a la isla de Ogigia, donde reinaba la ninfa Calipso. Ésta lo retuvo siete años a su lado, pero Ulises seguía sintiendo nostalgia de su patria y partió de allí en una balsa que él mismo construyó. Ulises sufrió otro naufragio pero consiguió llegar a la isla de los feacios, donde fue recibido por el rey Alcínoo y su hija Nausícaa. Los feacios lo condujeron por fin a Ítaca. Allí su fiel esposa, desde hacía varios años, era solicitada por numerosos pretendientes. Al llegar a Ítaca visita en primer lugar a su porquerizo Eumeo, antes de darse a conocer, pues quiere saber la situación en la isla. Se presenta a éste y a su anciano padre Laertes, que vive alejado de palacio.

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Disfrazado de mendigo, logró entrar en su mansión, sin que nadie, salvo su perro Argos, lo reconociese. Allí mendiga entre los orgullosos pretendientes, que le vejan y zahieren. Penélope, que no lo ha reconocido, pide que se le trate dignamente, y ordena a Euriclea que había sido nodriza del héroe, que lave los pies al mendigo. Al lavarle los pies la anciana reconoce a Ulises, por una herida que le había infringido un jabalí en una cacería, pero el héroe le dice que si habla con alguien de su regreso la va a matar, pues prefiere mantener en secreto su retorno. Secretamente en una estancia se da a conocer a su hijo, Telémaco, en presencia de su protectora Atenea. Padre e hijo se abrazan emocionados, y meditan cómo castigar a los pretendientes. Mientras tanto Penélope había prometido su mano al que fuera capaz de tensar el arco de Ulises. Ninguno de ellos lo logra, y entonces Ulises tensa el arco y con ayuda de su hijo y de sus fieles, mata a todos los pretendientes, recobrando los derechos sobre su reino. Tras hacerse de nuevo con el control de la casa y dar las oportunas disposiciones, Ulises sube y se presenta ante una asombrada a Penélope, que tarda en reconocer a su esposo, de vuelta a casa tras veinte largos años. Al comprobar que en verdad es su marido, al que lleva esperando veinte largos años, Penéope llora de alegría, y después los esposos se entregan al dulce amor. Homero presenta en la Ilíada a Odiseo como un guerrero al que se le valora por sus prudentes consejos. En la Odisea, en cambio, es el prototipo de hombre de mar, lleno de astucia. Su inteligencia maquinadora de ardides le permitirá superar todas las dificultades.

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JASÓN Y LOS ARGONAUTAS
Jasón es un héroe griego, de la región de Tesalia. Era hijo de Esón, rey de Yolcos. Habiendo sido destronado Esón por su hermano Pelias, éste fue advertido por el oráculo de que tuviera cuidado con un hombre calzado con una sola sandalia porque pondría en peligro su trono. Jasón fue educado por el centauro Quirón hasta que fue adulto. Cuando Jasón cumplió los veinte años, se dirigió a Yolcos dispuesto a recuperar el trono que por herencia le pertenecía. En el camino, tuvo que cruzar un río donde perdió una de sus sandalias al ayudar a una anciana a cruzarlo. Al llegar a la ciudad, fue llamado por su tío Pelias y éste, al darse cuenta de que aquél podía ser el hombre que anunciaba el oráculo, decidió alejarlo de su tierra enviándolo a una difícil misión: viajar hasta la Cólquida (al pie del Cáucaso), y traer de allí el vellocino de oro, que había sido la piel de un carnero fabuloso que había salvado la vida a Frixo, antepasado de Pelias, y lo había trasladado a la Cólquida. Allí Frixo ofreció en sacrificio a Zeus este carnero y luego regaló la piel del animal, que era de oro, al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía. La diosa Hera, para ayudar a Jasón, despertó en un grupo de jóvenes valerosos el deseo de participar en la aventura. Jasón, acompañado de un grupo de unos cincuenta héroes griegos (Orfeo, Cástor, Pólux, Peleo, Hércules, Teseo, Laertes, Atalanta –única mujer de la expedición, famosa corredora y arquera—, Meleagro...) organizó la expedición. Le encargó a Argos, hijo de Frixo, la construcción del navío que recibió el nombre de Argo en homenaje a su constructor. Del nombre de la nave tomaron a su vez el de Argonautas (marineros de Argo) los héroes que en ella embarcaron. Reunidos pues los Argonautas, se hicieron a la mar en dirección a la Cólquida. No mucho después llegaron a la isla de Lemnos, donde sólo habitaban mujeres. La reina, Hipsípila, que se enamoró de

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Jasón, le contó que las mujeres de la isla habían sido castigadas por la diosa Afrodita, al no rendirle culto, impregnándolas de un olor tan desagradable que los hombres las habían rechazado, uniéndose con mujeres de las islas vecinas. En venganza, las lemnias mataron a los hombres de la isla. Los Argonautas permanecieron con ellas un tiempo y luego se marcharon. Después desembarcaron en el país de los doliones, donde el rey Cícico, los recibió hospitalariamente. Pero una vez que parten, ya en alta mar, una tormenta los lleva de regreso al mismo puerto. Los doliones creyendo que se trata de un ataque de sus enemigos los pelasgos, atacaron duramente a los argonautas. La siguiente parada los llevó a la costa de Misia, donde fueron recibidos con honores. Pero Hilas, uno de los argonautas, se ahogó mientras recogía agua para aprovisionar al barco. Heracles se rezagó buscando al muchacho y el Argo zarpó sin él. En el país de los bébrices, el rey Ámico mataba a los extranjeros retándolos a un combate de pugilato. Combatió contra Pólux y el dioscuro ganó la contienda. Después de pasar tantas y tan variadas peripecias, los viajeros llegaron a Salmideso. Allí encontraron al anciano Fineo, ciego y adivino, al que ayudaron los Argonautas a deshacerse de las Harpías, monstruos voladores con rostro de mujer, garras y alas, que, cumpliendo un castigo impuesto por los dioses, impedían que Fineo pudiera alimentarse. Fineo, en agradecimiento, informó a los Argonautas sobre el camino a seguir hasta la Cólquida y además les dijo cómo podían superar el peligro que les esperaba al llegar a las Rocas Azules, dos enormes peñascos flotantes en continuo movimiento, que chocaban entre sí aplastando a todos los que pretendían pasar entre ellas. Una vez superado este obstáculo, llegaron a la Cólquida. Jasón anunció a su rey, Eetes, su propósito. Éste le dijo que le dejaría llevarse el vellocino de oro si antes conseguía uncir a los dos toros que lo custodiaban, arar un campo con ellos, arrojar sobre los surcos unos dientes que había entregado Atenea al rey y luego vencer a una serpiente que nunca dormía y que permanecía al pie del árbol, donde se hallaba el vellocino. El reto era imposible de conseguir: Jasón estuvo apunto de darse por vencido

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Sin embargo Medea, la hija del rey Eetes, que era una notable maga y hechicera, se enamoró de forma apasionada de Jasón y ayudó a éste a llevar a buen término su hazaña (con el compromiso previo de Jasón de llevarla consigo a Yolcos), poniendo en práctica su brujería. Dio a Jasón una pócima mágica que conocía y con la cual Jasón conseguiría acercarse a los toros monstruosos sin que le hicieran daño. Medea desde este momento se puso a disposición de Jasón, para ayudarle en su propósito. Habiendo conseguido uncir a los toros, lanzó los dientes sobre los surcos hechos en la tierra. De ellos brotaron cientos de hombres armados que se lanzaron contra el héroe, pero éste, siguiendo las instrucciones de Medea, arrojó una piedra en medio de ellos y los ejércitos se enfrentaron entre sí. Luego, Medea provocó un terrible sueño a la serpiente, gracias a lo cual Jasón se apoderó de la preciada piel y huyó con sus hombres, con Medea y con el hermano de ésta, Apsirto, en su embarcación. Los hombres de Eetes persiguieron a la nave y Medea mató a su hermano, lo despedazó y lo arrojó al mar. El rey Eetes recogió los restos de su hijo y perdió de vista a los Argonautas. Medea había sacrificado todo, familia, posición y patria por el amor de un hombre, Jasón. Después de esto, los Argonautas emprendieron el regreso en un largo viaje en el que tuvieron que sortear diversos peligros: duras tempestades, el asedio de las Sirenas y el ataque de los monstruos Escila y Caribdis. La maga Circe, tía de la joven, purificó a Medea de su crimen y allí tuvo lugar su matrimonio con Jasón. Finalmente llegaron a

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Yolcos. Allí Pelias recibió de Jasón el vellocino y luego murió, a manos de sus propias hijas, debido a una artimaña de Medea. Por estas muertes Jasón y Medea huyeron a Corinto, ciudad de la que era originaria la madre de Medea. Allí en Corinto, Jasón consagró la nave Argos al dios Poseidón Medea y Jasón tuvieron dos hijos y durante varios años pasó el tiempo felizmente para ellos. Pero más tarde Jasón, buscando acrecentar su poder y riqueza y mirando sólo en su propio provecho, repudió a su mujer para casarse con Glauca, hija del rey de Corinto. Medea quedó hundida y destrozada por el desprecio, ella que había abandonado todo, patria y familia, y que había llegado incluso a provocar la muerte de su hermano, todo por el amor de Jasón. Su odio fue enorme, y su venganza, horrible. Medea, simuló aceptar su situación pero para vengarse, regaló unos vestidos envenenados que acabaron con la vida de Glauca y con la de su padre, que pereció abrasado al intentar ayudar a su hija. Mientras Medea inmoló a los hijos que había tenido con Jasón, pretendiendo hacer todo el daño posible a su marido con esta funesta acción. Tras este horrendo crimen Medea huyó y se exilió en Atenas. Jasón, destrozado por todo lo ocurrido, llevó una vida triste y solitaria, y un día que estaba sentado junto a la vieja la nave Argos, murió aplastado por un tronco desprendido del podrido casco. Los dioses elevaron al cielo la nave y la convirtieron en constelación, y los mismo hicieron con el vellocino de oro, convertido en la constelación de Aries.

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EL VIAJE DE ORFEO A LOS INFIERNOS
Según el mito, Orfeo era hijo de Eágro (un diosrío tracio) y de la musa Calíope, aunque en otras versiones se dice que su padre era el mismo Apolo. Este, le regaló una lira y las musas le enseñaron a tocarla. Según los relatos, cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma. Se decía que su música amansaba hasta las fieras. Partió con Jasón para ayudarle a conseguir el vellocino de oro. Cuando Orfeo regresó de la expedición de los Argonautas se estableció en Tracia. Allí conoció y se casó con Eurídice, de la que estaba muy enamorado. Un día en el que la muchacha intentaba escapar del acoso del pastor Aristeo fue mordida por una serpiente y murió. En las orillas del río Estrimón un errante Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice. Consternado, Orfeo tocó canciones tan tristes y cantó tan lastimeramente, que todas las ninfas y dioses lloraron y le aconsejaron. El dolor que sintió fue tan hondo que decidió adentrase en los infiernos para rescatarla de las fauces de la muerte. Gracias al hechizo que sus melodías producían, Orfeo pudo adentrase en el Tártaro. Primero embelesó con su música al barquero Caronte, que consintió en llevarle a través de los pantanos del Aqueronte. Después sus cantos embrujaron a Cérbero, el perro que cuida la entrada del Hades. Su música tuvo el poder de detener los suplicios de los condenados, la rueda de Ixión dejó de girar, la piedra de Sísifo quedó en equilibrio, Tántalo olvidó momentáneamente su eterna hambre y sed, las Danaides dejaron de llenar su tonel sin fondo. Tampoco los tres jueces infernales, Minos, Éaco y Radamantis quedaron indiferentes ante su música. Impresionados los dioses del Tártaro, Hades y Perséfone, ante tales pruebas de amor, consintieron en devolverle a su amada. Solo pusieron una condición, que Orfeo saliese con Eurídice de los Infiernos sin volver la vista atrás, para comprobar que su esposa le seguía, hasta que hubiera alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice

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Orfeo aceptó y comenzó a caminar hacia la salida, con el sonido de su lira guiaba a la ninfa a través de la oscuridad.

Cuando ya estaba cerca de la luz, le asaltó el temor de haber sido burlado por los dioses infernales, e incapaz de resistirse Orfeo, rompió su promesa y se giró para comprobar si ella seguía allí, y en el momento en que sus ojos se posaron sobre su mujer, Eurídice se desvaneció para siempre y éste se vio obligado a regresar al mundo de los vivos sin ella. Desde este momento Orfeo, quejándose de la crueldad de los dioses, desdeñó el culto a todos los dioses excepto a Apolo. Tras su malograda y desdichada experiencia amorosa, se retiró al alto Ródope y al Hemo, despreciando el amor de las mujeres del país. Una mañana temprano, ascendió el monte Pangeo (donde había un oráculo de Dioniso) para saludar a su dios al amanecer, pero fue despedazado por las ménades tracias por no honrar a su anterior patrón, Dioniso, y por despecho al sentirse despreciadas por Orfeo.

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EL RAPTO DE EUROPA (FOTONOVELA)
El poeta romano Ovidio, en su libro Las metamorfosis, narra multitud de leyendas, y entre ellas nos cuenta el mito que da nombre a nuestro continente, el rapto de Europa.

El dios Júpiter se enamoró de la doncella Europa, princesa fenicia hija del rey Agenor

La joven princesa se recreaba con sus doncellas en la playa de Tiro, contemplando el mar.

17 El dios Júpiter se metamorfoseó en toro y se acercó a las muchachas.

Las muchachas se asustan al ver aparecer el animal…

El toro, o sea, Zeus, se queda mirando fijamente a Europa…

18 El toro se muestra manso y pacífico, como si desease la compañía humana.

Las muchachas se acercan al animal sin temor, lo acarician, le ponen coronas de hojas y de flores…Europa es la que más se confía con el otro, pues con ella se muestra más manso y cariñoso.

El toro ofrece mansamente su lomo para que las muchachas se confíen y se suban en él

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El toro parece contento de llevar en su lomo a Europa.

Sus ojos dejan ver su alegría

Súbitamente, el toro se marcha por la playa llevando a la doncella en su grupa. Las muchachas se quedan paradas, mudas de asombro

Europa se aleja sobre el veloz animal que se interna en el mar. Su mano se aferra a los cuernos del toro, y con su mirada busca aterrada la de sus amigas que están cada vez más lejos.

20 Europa dirige su mirada hacia sus amigas y contempla por última vez la tierra de Asia, a la que nunca volverá.

La joven princesa fenicia mira hacia el horizonte, queriendo saber adónde la llevara el maravilloso animal.

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El toro la lleva a una tierra desconocida enfrente de las costas de Asia. Asombrada, Europa ve cómo el toro se yergue ante ella… para metamorfosearse en Júpiter, padre de los dioses.

Europa ve ahora con una mezcla de vanidad y halago que es amor y deseo lo que hay en los ojos de Júpiter, y se da cuenta de que su historia es un prodigio digno de ser recordado para toda la eternidad.

Como así será, pues Júpiter, satisfecho del buen fin de esta aventura amorosa, creará en el cielo una constelación con figura de toro, Tauro, y dará a una parte del mundo el nombre de su amada, Europa.

Europa no supo nunca que su padre, incrédulo ante lo que le habían contado las muchachas sobre la desaparición de su hija, envió a su hijo Cadmo en busca de su hermana, con la orden de no volver sin ella. Recorrió el joven fenicio las tierras de Grecia, sin hallarla, pues Júpiter la había dejado en Creta, donde reinaría su hijo, Minos. Por eso, al no encontrarla, Cadmo se asentó en Grecia, fundó una ciudad y enseñó a los griegos el alfabeto, la artesanía y el comercio. Si su hermana le había dado el nombre, Cadmo estaba proporcionando las bases culturales y económicas de un nuevo continente.

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FOTONOVELA) ORFEO Y EURÍDICE (FOTONOVELA)
Orfeo es un personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y la musa Calíope, que heredó de ellos el don de la música y la poesía. Según los relatos, cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma. Se decía que su música amansaba hasta las fieras. Allí conoció y se casó con Eurídice, de la que estaba muy enamorado

Un día en el que la muchacha intentaba escapar del acoso del pastor Aristeo fue mordida por una serpiente y murió. Su amado Orfeo está triste y desolado, y decide bajar a los infiernos para recuperar a su amada.

Te dejaré Orfeo,

pasar

Orfeo es dirigido por Caronte, el barquero que lleva a los muertos, a presencia de los jueces del mundo infernal

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Orfeo está pidiendo que le devuelva a su amada. Los jueces le dicen a Orfeo que debe hablar con los reyes. Hades y Perséfone, reyes de los infiernos, aceptan devolverle a su mujer con la condición de que no mire hacia atrás en ningún momento hasta salir al mundo de los vivos.
Si confías en nosotros, los dioses, la recobrarás

Pero Orfeo desobedece, mira atrás y Eurídice desaparece.

Orfeo se queda solo y desolado.

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LOS VIAJES DE ULISES (FOTONOVELA)
Yo, Atenea, diosa de la sabiduría, te protegeré en todos tus viajes. Ulises regresa de Troya con su barco... corriendo grandes aventuras

Muchas gracias, ojalá me sirva de ayuda. Sin más me marcho

A lo largo de su largo viaje de regreso a Ítaca Ulises y sus hombres conocen muchos pueblos y países, y les suceden mil aventuras. En la isla de Sicilia Ulises pierde a varios compañeros, devorados por el cíclope Polifemo, un ser gigantesco y cruel que tenía un solo ojo. Ulises se venga cegando al cíclope.

¡Tú, monstruo, por haberte comido a mis compañeros, te quedarás ciego hasta tu muerte!

¡Yo, Poseidón, dios de los mares y padre de Polifemo, por haberle dejado ciego me vengaré de ti con tempestades durante tus viajes! ¡Así conocerás la cólera de un dios!

Escila interrumpe el viaje de Ulises al igual que Poseidón, atacando a la nave.

Yo, Zeus dios del Olimpo, por haber atacado a los animales sagrados del dios Helios destruiré tu barco con rayos

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Ulises es acogido durante siete años por la ninfa Calipso, con la que tuvo un hijo, y más tarde marchó a Ítaca

Llega a Feacia y es acogido por Nausícaa, hija del rey Alcínoo.

Bienvenido a nuestra isla, Ulises. Nosotros te ayudaremos a llegar a tu destino Penélope es acosada por numerosos pretendientes, que creen que Ulises ha muerto y que piden su mano. Ella les dice que no elegirá esposo hasta que acabe de tejer una mortaja para su suegro. Entonces se casará. Secretamente pide a los dioses que Ulises esté vivo y regrese. Para alargar la labor, desteje de noche lo que teje de día. Así espera la llegada de su amado Ulises, Finalmente llega Ulises y acaba con los pretendientes, Después se reencuentra con Penélope y ambos se funden en un deseado abrazo.

¡Cómo no venga pronto, me descubrirán!

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ORIGINAL Y RECREACIÓN: ULISES

Ulises y las sirenas. Herbert Draper

Ulises y Penélope (Francesco Primaticcio1504-1570)

"Reunion of Odysseus and Telemachus" (1880) Lucien Doucet

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ENEAS

La huida de Eneas de Rafael, 1511-1515. Eneas y Creúsa

Huida de Eneas (Fresco romano). Dido abandonada. Andrea Sacchi 1599-1661

Eneas herido. Fresco romano.

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JASÓN

Jasón y el vellocino de oro (Thordcaldsen 1802-1828) Jasón y Medea (John W. Waterhouse)

Jasón Y Medea (1865 Gustave Mourearu) Medea (John W. Waterhouse)

Medea y la daga de Anselm Feuerbach

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Madea a punto de matar a sus hijos (1838 Eugêne Delacroix) ORFEO

Oreo y Eurídice. Federico Cervelli Orfeo y Eurídice muerta.

Orfeo y Eurídice (Pedro Pablo Rubens, s. XVII)

Muerte de Orfeo. 1866 (Emile Lévy)

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PROPUESTAS DIDÁCTICAS I. ARTE
Une obra de arte con su época Eneas herido Medea a punto de matar a sus hijos (Delacroix) Orfeo y Eurídice (Rubens) Jasón y Medea (Moureau) Une obra de arte con su autor Jasón y Medea Orfeo y Eurídice Jasón y Medea Medea Medea a punto de matar a sus hijos Ulises y las sirenas Une obra de arte con su saga Eneas herido Medea a punto de matar a sus hijos (Delacroix) Orfeo y Eurídice (Rubens) Jasón y Medea (Moureau) Ulises y las sirenas (Draper) II. ASTRONOMÍA ¿Qué es un catasterismo? ¿Qué catasterismo se produjo en relación con la leyenda de los argonautas? ¿A qué aventura corresponde la constelación de Tauro? Barroco Romanticismo Simbolismo Arte romano Rubens Moureau Waterhouse Herbert Draper Feuerbach Delacroix Argonautas Eneida Argonautas Odisea Orfeo

III. GEOGRAFÍA ¿Qué país actual es la Cólquide? ¿Por qué países actuales crees que pasó Ulises?

En lo Odisea se habla de un país donde es la noche y el día se suceden casi sin interrupción. ¿Qué tierras pueden ser éstas? ¿Por qué el símbolo de Europa es una muchacha a la grupa de un toro?

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IV. HISTORIA o ¿En qué época de la civilización griega se situarían los viajes de Jasón y Ulises? o La leyenda de Europa alude a contactos entre fenicios y griegos. ¿Qué tomaron los griegos de los fenicios? o La leyenda de Eneas habla de la futura fundación e Roma. ¿Qué pueblos hay en Italia cuando Roma es fundada?

V. LENGUA ¿Qué significados tienen las palabras? Odisea Nauta Sirena ¿Tienen algo que ver con la mitología? ¿Con qué personajes míticos relacionarías las palabras siguientes? música pitonisa hercúleo ateneo pánico fauna orfeón venéreo Los mitos relativos al más allá son mitos “escatológicos”? ¿Qué otro significado tiene esta palabra? Busca la etimología griega de las dos acepciones.

¿Son dos significados de la misma palabra o son dos vocablos homófonos? VI. LITERATURA o ¿Qué obras tienen tratan de las aventuras y los viajes de un héroe? Los viajes de Gulliver, La Celestina, Robinsón Crusoe, Romeo y Julieta, Crimen y castigo, La colmena, 20.ooo leguas de viaje submarino, El Aleph, Fausto, Moby Dick, El Quijote, El nombre de la rosa, o ¿Qué obras conoces inspiradas en la Odisea?

VII. MITOLOGÍA

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o ¿Qué deidades ayudan al héroe en cada mito? Ulises: Jasón: Eneas: Orfeo: o ¿Qué deidades se oponen al héroe? Ulises: Jasón: Eneas: Orfeo: o ¿Qué es una metamorfosis?

o ¿En qué relato se produce una metamorfosis de Zeus en toro? o ¿Qué viaje dio a nuestro continente el nombre que lleva? VIII. RELIGIÓN ¿En algunos de los relatos contendidos en este cuaderno se habla sobre el más allá? ¿En cuáles? ¿Qué personajes de la Biblia viajaron por mar? David Eva Noé Jacob Adán Jonás Jesús Pablo Salomón Raquel Matusalén Esaú Compara el infierno de la mitología grecorromana con el infierno tal y como lo concibe el cristianismo.

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