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EN EL CORAZÓN DE LA ZONA GRIS1

UNA LECTURA ETNOGRÁFICA DE LOS CAMPOS DE AUSCHWITZ
“RITUALES DE INICIACIÓN”2
Con este breve trabajo se procurará dar cuenta de la importancia que subyace a los
testimonios recogidos por la autora de esta monografía, acerca de las traumáticas
experiencias que los supervivientes del denominado “holocausto” nos relatan, con la
intención de llegar a ciertas conclusiones respecto del por qué de las reacciones de las
víctimas al entrar en contacto con el universo concentracionario, así como comprender un
poco mejor la relevancia que pudieran tener ciertas prácticas habituales de los internos, una
vez se sabían prisioneros y esclavos.
Tomaremos como base y fuente la obra ya referida, de forma que lo que aquí se
incluya sirva también como síntesis del tema en el que nos centraremos: los distintos
momentos de inflexión por los que cada individuo debió pasar, sin remedio, y los elementos
que caracterizaban a cada uno de estos hitos, dejándonos entrever el impacto y la
importancia que realmente poseían.
Tal como nos hace saber la autora, en 1909 un antropólogo, en este caso el francés
Van Gennep,3 se ocupó por primera vez de analizar los diferentes momentos de tránsito que
se dan en la vida de cualquier persona, transiciones generalmente relacionadas con la edad,
acompañadas en multitud de tradiciones por ritos religiosos que suponen un cambio en la
conciencia del individuo, en su forma de verse a sí mismo y el mundo en el que se desarrolla
su vida.
En este estudio monográfico ya se advierte de que puede parecer extraño hablar de
ritos iniciáticos en los campos de concentración, pero lo que no puede negarse es el impacto
emocional que supondría para cada uno de esos prisioneros encontrarse con la abrumadora e
inhumana realidad de Auschwitz, con cada una de esas horribles características que
pasaremos a detallar a continuación y que conllevarían, como poco, todo un desafío para la
integridad mental de cualquier ser humano.
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MORENO FELIU, Paz, En el corazón de la zona gris, Ed. Trotta, Madrid, 2010
Op. Cit. p. 63
VAN GENNEP, Arnold, Les rites de passage (Los ritos de pasaje), 1909

Un ejemplo de este tipo de procesos los encontramos en la sociedades en las que se ha dado el fenómeno de la esclavitud. y acabó por encontrar en ellos una estructura común. que se identifica con el momento preciso de transición. sin olvidar su gran variedad. que no siempre se desarrollaban en las peores condiciones imaginables. también es innegable que existen otro tipo de tránsitos. en los que el individuo sufre una humillación o deshumanización. Por último llegaría el momento de asunción de su nueva condición social. pues seguían siendo parte del conjunto social. o el momento de la reintegración en el complejo social. y se le imponen ciertas marcas o atuendos que hagan todavía más reconocible su nueva condición. no todos los pueblos han compartido una concepción esclavista explotadora. que desde ese momento quedan a merced de sus amos. es decir. momento en que se deja atrás el actual estatus o situación social. celebraciones y ceremonias de todo tipo. . pues se sabe de sociedades en las que la posesión de seres humanos en régimen de esclavitud respondía más a una cuestión de ostentación de poder u honor. más que en tres. que no son menos importantes. donde los ritos o formalizaciones de esa pérdida del estatus de persona son muy comunes. pues se busca que el tránsito sea tan brusco como sea posible. proceso que ayuda a la eliminación de la identidad. pues también los hay de degradación social. y agregación. Si bien es cierto que este tipo de procesos suelen darse en las comunidades en forma de ritos. donde entran en juego los rituales de humillación. marginal. así como la prohibiciones y obligaciones que tendrán que asumir desde ese momento. después se despersonaliza todavía más al esclavo asignándole un nuevo nombre. en estas prácticas la clase dominante busca recalcar la muerte social de los individuos subyugados. de forma que el impacto en la psicología de los individuos sea todavía mayor.El propio Van Gennep ya se preocupó de intentar sistematizar la descripción de estos fenómenos. no tan protocolizados. Estos procesos parecen sucederse en dos etapas. además suelen quedar caracterizados por los siguientes rasgos: se produce un rechazo simbólico del pasado de la persona. presentes en todas las culturas. además se debe aclarar que no siempre representan algo positivo para la vida de la persona. dividida en tres fases que dio en llamar de separación. ahora bien con un nuevo estatus o rol. la fase marginal suele ser breve. con la diferencia de que poco o nada podían decidir acerca de sus vidas.

y otros campos de concentración del momento. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de reclusión lo encontramos en la ciudad de Varsovia. además estaban por supuesto las redadas en las que se sacaba de sus casas a familias completas. por lo que el espacio era compartido por individuos con lenguas. y torturas. ya que posee unas características identificativas y que requieren de un análisis mucho más amplio y exhaustivo. ¿todos eran intencionados o también había un componente de espontaneidad?. vidas corrientes. dentro de sus domicilios. en zonas geográficas por lo general distantes y en muchas ocasiones pertenecientes a otras naciones. ¿se ajustaban a los criterios antes descritos? La autora distingue no solo entre distintas fases de un único proceso. las cuales o eran trasladadas a centros de reclusión semiconcentracionarios. sobre todo en países como Francia. resulta peculiar por varios motivos. dos agrupaciones que seguirían las pautas marcadas por Van Gennep. en unos casos se trataba de persecuciones políticas de grupos antinazis. tanto los oficiales de las “SS” como los prisioneros y trabajadores civiles. provenían de un ambiente de total normalidad. o incluso recluidos en guetos. con todo tipo de impedimentos a la hora de formar parte de la vida social. una encuadrada en el periodo de tiempo que precede a la llegada al campo. el primer punto de inflexión se correspondería con el momento de la detención de estas personas en sus propias ciudades. de su condición de Häftling (vocablo alemán para designar al recluso). para comenzar hay que comprender que las personas. y que concluiría con “la selección” en las rampas de la estación de ferrocarril. Dentro del primer proceso podríamos distinguir tres momentos que se identificarían con las tres fases prototípicas de los rituales de iniciación. y una segunda dentro del propio campo y que culminaría con el reconocimiento. o bien eran sumidos en un ambiente de marginación total. A la hora de preguntarnos si existían estos procesos de transición en los campos también debemos afrontar la cuestión de cuál era su naturaleza. barrios enteros donde los prisioneros vivían en un régimen de permanencia forzada y bajo las condiciones infrahumanas que estableció la política nacional socialista. ¿estaban protocolizados?. sino que también reconoce un ciclo. mayoritariamente judías. Holanda o Grecia.El caso de Auschwitz. donde los individuos eran encarcelados y puestos a disposición de los oficiales alemanes para llevar a cabo con ellos los interrogatorios. con casi medio millón de . pertinentes. por parte de los prisioneros. credos y costumbres diferentes. y por último.

o con suerte incierto: la selección en las rampas. Durante esta fase los apresados poco o nada saben acerca del destino que les espera. sucedida tiempo atrás. El impacto que deben sobrellevar los prisioneros no es debido realmente al hecho de que ya conozcan en qué consiste todo ese despliegue. La rampa de selección sería equivalente a la detención. la cual llegó a disminuir apenas a 40. sí es cierto que se oyen rumores sobre acontecimientos horribles. donde las víctimas conservaban un rostro y nombre propio. Esto que debería llamarse reinserción no lo es en absoluto. sino a un nuevo microcosmos lleno de horrores inimaginables que pondrá en jaque la integridad de cada uno de ellos. inmediatamente después de esta .000 personas tras las numerosas deportaciones hacia los campos de concentración del Este de Europa. que comienza precisamente en las rampas. y es en este espacio temporal donde se sucede el segundo proceso iniciático. pero esta vez de manera definitiva. de manera simultánea con la última fase del proceso anterior. punto en el que se abandona de nuevo. sino todo lo contrario. lentamente. el último lugar donde todavía permanecieron juntas familias enteras. donde aquellos vagones para ganado serían el último punto de referencia para las pocas personas que tuvieron oportunidad de contarlo como testimonio. y tal vez solo del largo viaje en ferrocarril. pues acuden impasibles a un espectáculo que les separará finalmente de sus familias. a una nueva toma de conciencia respecto a su situación y cómo debían prepararse para afrontarla.habitantes durante su época de mayor ocupación. toda una vida anterior y a todas las personas que pudieran formar parte de ella. ya que después todo aquello desaparecía entre la masa anónima de los miles de prisioneros de los campos. se caracterizaría por el transporte durante la deportación de los prisioneros hacia los campos. pues la primera selección se lleva a cabo entre mujeres y hombres. donde con suerte apenas permanecerán junto a algunos conocidos. y sólo después entre los considerados aptos y no aptos para el trabajo. marginal. La asunción del lugar en el que se encontraban y de las condiciones de su existencia desde entonces serían las únicas ocupaciones que los prisioneros llevasen a cabo en las horas y días siguientes. La segunda fase. el instante de ruptura entre un pasado aniquilado y un futuro inexistente. los cuales comenzaron a infundir el temor que daría paso. también nos queda el referirnos al momento más traumático. pues no regresan a ese universo conocido que han dejado atrás a la fuerza. Pero si queda hablar de la última fase.

ceremonias de humillación. se les desparasita. que terminasen por verse a sí mismos como animales. El último punto que mereciera la pena tratar sería la búsqueda de este mismo sentido de iniciación para aquellos que no solo conocieron el horror de los campos. esa tendencia a despersonalizar a los Häftlings. de esta forma podríamos elaborar un proceso único para estos casos. Después de que los responsables pertinentes despojasen al individuo de todas sus pertenencias. entonces las primeras preguntas son inevitables. al igual que las primeras respuestas. como simples números.separación. afeitándoles la cabeza. no solo con sus propios medios. como bien apunta la autora. como ya se dijo antes. de su ropa y cualquier otro objeto que pudiese llevar consigo. se les tatúa su número. trabajadores tan faltos de ánima que se asemejasen a robots. y se les adjudica una barraca o Block. La intención de la administración era la de conseguir. sin que las consideraciones sobre la humanidad o no de sus víctimas les supusiese un dilema. a lo que podría denominarse. sino que además acabaron escapando de allí. labor que. donde las tres fases abarcarían todo el proceso. ya que por primera vez comprenden el significado de las rampas. de la selección. toda referencia cultural a ese respecto se ha perdido. como todas las demás. Se les facilita el uniforme del campo. se inicia la segunda fase del proceso. cuya verdad no es asumible. no solo por aniquilar la psique de esos individuos. no existe el luto. si el transporte hubiese llegado en plena madrugada. lo cotidiano en los campos eran esas humillaciones. que los prisioneros renunciasen por sí mismos a la conciencia de pertenencia a la especie humana. se pone en marcha el definitivo mecanismo para deshumanizarlo. no sin cierta precaución. facilitar el trabajo que los allí destinados debían llevar a cabo. o a la mañana siguiente. La muerte en Auschwitz es lo habitual. claro con rayas negras. que desde ese momento será lo más parecido que tendrán a una identidad. y sobre todo de los camiones que cargaban rápidamente con todos aquellos que eran considerados como no aptos para el trabajo. y ese era precisamente el propósito de estas “ceremonias de iniciación”. además. llevan a cabo de manera espontánea el resto de prisioneros veteranos con los que se encontrase en esos primeros momentos. no hay protocolos de tratamiento de los fallecidos. quedando pues de esta forma: fase de . sino para.

dentro de los campos. vuelta a la vida social). el remordimiento de haber sido testigos. que no es posible dejar atrás como pasados que son. al contrario. Muchos supervivientes aseguran haber sufrido la vergüenza.separación (detención. y quizás encontremos algunos de los mejores ejemplos en los escritos de Primo Levi y Charlotte Delbo. La soledad no queda atrás. y ocupó gran parte del resto de su vida en escribir todo tipo de relatos. todas estas experiencias. ni tan siquiera el horror de subsistir en aquellas condiciones. transporte y selección). De esta forma la experiencia de paso por los campos consistiría por sí misma en un rito de iniciación a no se sabe qué. pues en un ambiente de normalidad pervive la anormalidad en la persona. y de algún modo partícipes. permaneció diez meses en el campo de Monowitz. pero el problema es identificar realmente todos estos sucesos con algún tipo de visión teleológica. la tan ansiada liberación no supuso un alivio para muchos de los antiguos prisioneros. por ello la reinserción en la sociedad. sino que fue también el principio de una situación. recuperar la libertad ya no era una de sus esperanzas. se sufre más incipientemente. la liberación no solo supuso el fin de aquella pesadilla. después de tanto salvajismo. . ella nos relata la incapacidad que se padeció tras la liberación para volver a formar parte de los convencionalismos y usos sociales. para el autor. recuerdos que aseguran que no pueden ser borrados. al menos espiritualmente. memorias y testimonios de lo allí vivido. químico italiano superviviente al Holocausto. de volver a ser humanos. incluso su personalidad. de tanto sinsentido. y la culpa. algunos. El internamiento había obligado a los individuos a suprimir todo tipo de convenciones sociales y premisas morales. estrategias de supervivencia) y por último la fase de agregación (liberación. En realidad. con un auténtico significado trascendental que justifique. El caso de Charlotte Delbo. uno de los campos anejos a Auschwitz. desestabilizante. periodo marginal (iniciación al campo. no deja sino otro testimonio de la dura vuelta a la realidad que supuso para los supervivientes que lo habían perdido todo. como poco. Primo Levi. ya que la mayoría lo habían perdido todo. Häftling. pues parecía tan inalcanzable como devolver a la vida a todos aquellos seres queridos que no pudieron llegar a conocer. miembro de la resistencia francesa y arrestada en Marzo de 1942. concluyendo con la liberación. de todos aquellos horrores. los testimonios y memorias que se conservan y que tienen interés a este respecto nos hablan de un sentimiento bastante distinto.

posiblemente por lo extraño que pueda llegar a parecernos su situación con respecto a nuestro día a día. enclavada todavía de alguna forma en aquella realidad de Auschwitz.el sentimiento de no pertenecer a ningún sitio. los diferentes momentos vividos por cada una de esas personas nos dan una idea de lo lejano que resulta pensar en una existencia a la que se priva de tantas cosas en tan poco tiempo. aunque a la hora de salir no sepan muy bien para qué. de ser un elemento fuera de los márgenes. después de tanta pérdida. José Ruiz Pérez DNI: 04623831-A 1º Grado en Antropología Social y Cultural Curso 2012/2013 . sino un nuevo reto: sobrevivir fuera de las alambradas de un pasado que les mantuvo con vida. La experiencia humana en situaciones límite como la de los prisioneros de campos de concentración siempre será un caldo de cultivo para todo tipo de nuevas interpretaciones. no supone una liberación. para los que la libertad. de la huella indeleble que deja en cada individuo. la forma en que todo posee un valor completamente distinto.