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LA PUNTUALIDAD

Puntualidad es una actitud humana considerada en muchas sociedades como la
virtud de coordinarse cronológicamente para cumplir una tarea requerida o
satisfacer una obligación antes o en un plazo anteriormente comprometido o
hecho a otra persona.
En las culturas que valoran puntualidad, retrasarse es lo mismo que demostrar
desprecio por el tiempo de otra persona y se puede considerar un insulto. En tales
casos, la puntualidad se puede hacer cumplir por penas sociales, por ejemplo
excluyendo enteramente a los que llegan más tarde de las reuniones. El valor de
la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras
obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la
oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de
carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en
condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser
merecedores de confianza.
BENEFICIOS DE LA PUNTUALIDAD
Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida
más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de
confianza.
 Demuestra nuestra responsabilidad, generando la seriedad por las
actividades.
 Es parte de nuestra carta de presentación, transmite un mensaje de nuestra
educación y respeto por los demás.
 Da a conocer lo organizado que somos con nuestra vida, así como la
disciplina que tenemos.
 Mejor aprovechamiento del tiempo propio, aprovechándolo en realizar otros
asuntos.
IMPORTANCIA:

La importancia de la puntualidad radica en que además de ser el límite para
cumplir con nuestras obligaciones, como una cita de trabajo, una reunión, habla
por sí sola de nosotros, de la calidad de nuestro trabajo, así como del aprecio y
responsabilidad que tenemos hacia él.
Es cierto que la mayoría de las veces, la impuntualidad nace de la falta de interés
que tenemos por ciertas cosas, pero ser puntual nos ofrece muchas ventajas,
como por ejemplo:
Nos hace más creíbles y confiables

Nos hace atentos y considerados
Nos permite ser más ordenados y por lo tanto más eficientes

Evita que gastemos dinero sin tenerlo previsto.