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DESDE EL CORAZÓN DEL PASTOR

Charles Stanley

Piense en la multitud de decisiones que tiene que tomar a lo largo de su vida. En su conjunto,
ellas determinan el curso de su existencia. Por eso es muy importante que busque la dirección
del Señor en las decisiones que tome. Después de todo, Él es la única fuente de sabiduría
verdadera. El asunto que usted puede estar enfrentando en estos momentos puede ser de mucha
o poca importancia, pero en cualquier caso Dios lo conoce mejor que nadie. Al buscar su
sabiduría uno puede disfrutar de la mejor vida posible, sin tener que sufrir malas consecuencias
por tomar decisiones equivocadas.
Ahora bien, si ignoramos la dirección de Dios, es seguro que tomaremos decisiones que
lamentaremos después. Lo que mucha gente olvida es que las decisiones tienen consecuencias.
La presión social nos anima a que disfrutemos del momento, sin pensar en los posibles
resultados. Es por eso que las personas compran casas que no pueden costear, y acumulan
deudas en tarjetas de crédito que no pueden pagar. Pero, desde el principio en el huerto del
Edén, Dios ha enseñado claramente que las decisiones desatinadas traen consecuencias que
llegaremos a lamentar.
Primera a los Corintios 3.18-20 hace una diferenciación entre dos clases de sabiduría: la de Dios
y la del mundo. Los habitantes de Corinto valoraban la sabiduría a la que el Señor describe como
sabiduría del mundo. Él sabe lo que es el razonamiento humano y lo inútil que es.
La sabiduría del mundo se basa en la perspectiva del hombre. Pero aun las personas más
brillantes tienen un conocimiento limitado. De hecho, su inteligencia es muchas veces la barrera
que hay entre ellos y el Señor. Santiago utiliza tres adjetivos para describir la sabiduría del
mundo: “terrenal, animal, diabólica” (Stg 3.15). En primer lugar, la sabiduría del mundo es
terrenal, lo que significa que está limitada a los sentidos y al razonamiento humano. En segundo
lugar, Santiago dice que es animal. En la Biblia, esta palabra se utiliza a menudo para referirse a
la parte sensual del hombre controlada por su naturaleza pecaminosa. Y en tercer lugar, la raíz
de toda la sabiduría del mundo es diabólica. Satanás está tratando todo el tiempo de engañar a
la humanidad, para hacerle creer que no necesita al Señor.
La verdadera sabiduría es ver la vida desde la perspectiva de Dios, y responder de acuerdo a sus
mandamientos (Sal 111.10). Dado que el único lugar seguro para encontrar la perspectiva y
dirección de Dios es su Palabra, debemos hacer de las Sagradas Escrituras una prioridad en
nuestra vida. Ignorar la Palabra de Dios es elegir un estilo de vida insensato. Nunca debemos
basar nuestras decisiones en lo que las demás personas hagan o piensen. Por el contrario,
necesitamos descubrir lo que Dios dice sobre el asunto.
La sabiduría del Señor es suficientemente grande para encargarse de cualquier preocupación
humana. Él nos conoce a cada uno a la perfección, y a nuestras necesidades (Sal 139.1-6). Puesto
que su conocimiento es infinito, nada le toma por sorpresa. Aunque nuestro mundo está en
cambio constante, Dios nunca ha tenido que corregir o modificar su Palabra, porque Él es el
mismo ayer, hoy y por los siglos (He 13.8). No importa qué tan difíciles sean nuestros

problemas, Él tiene poder ilimitado para manejarlos. Con tal caudal de sabiduría disponible
para nosotros, ¿por qué confiar en nuestro razonamiento y en nuestros sentimientos y deseos?
Aun cuando las instrucciones del Señor parezcan no tener sentido, nunca nos equivocaremos si
le creemos y le obedecemos. Solo recuerde que todo el conocimiento y la inteligencia del hombre
son como un pequeño grano de arena comparado con la playa llena de la sabiduría de Dios. No
debemos temer a lo que pudiera suceder mañana. Podemos dormir profundamente cada noche
sabiendo que el Señor tiene al futuro en sus manos, y que es soberano sobre todos los
acontecimientos de la vida.