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La Confesión

,
un acto de amor
Para entender con simplicidad un sacramento extraordinario
Colaboración de Alejo Fernández Pérez, España

La confesión consiste en pedir perdón, arrepentidos de las ofensas hechas a nuestro
Padre y tomar una decisión firme de no volver a ofenderle, todo esto por un motivo
esencial: por que le amamos. Y aún en el caso de no amarle deberíamos hacerlo
por temor a desobedecer al Rey de reyes. Nuestro Dios y Padre, como el padre
natural, se encuentra con tres clases de hijos: malos, aceptables y buenos, cada
uno de los cuales ofende de forma diferente y de forma diferente deberían
confesarse. Consideremos cada caso:
a) El mal hijo. Es el que de forma habitual roba al padre, le maltrata, le miente,
no le obedece; lo que es más grave, le ignora, no le cuida y hasta se avergüenza de
él. En una palabra: no le ama. Para este parecen hechos los mandamientos
negativos: no matar, no mentir, no robar, ... y para este parecen hechos los libritos
que tratan de las confesiones en general. Son casos extremos pero relativamente
frecuentes. Para un buen hijo, que adora a su padre es incomprensible que le
impongan estos mandamientos. ¿Nos imaginamos un marido muy bueno, porque
no hace nada malo? Todo el día sentado, paseando o durmiendo: no roba, no mata,
no miente, no, no, no, ...A final de mes si no ha trabajado, si no ha hecho algo
bueno, su mujer le pedirá dinero para mantener la casa y los hijos. Si no lo trae, la
mujer le mandará al cuerno ¡por bueno! Yo tengo un cenicero que no hace daño a
nadie, y no creo que vaya al cielo.
b) Hijo aceptable. Es aquel que pocas veces ofende gravemente. No podemos
decir que haga nada malo ni casi nada bueno. O sea, no roba mucho, ni le pega, ni
miente en casos graves, obedece de vez en cuando y hecha una mano en el trabajo
de higos a brevas; sin embargo, apenas si sabe que su padre existe, no le ayuda, ni
le habla sonriente, le gruñe, apenas si le mira, no está pendiente de sus deseos, no
se le ocurre hacerle un regalito por su santo o cumpleaños y apenas le dirige una
palabra amable. En definitiva el padre se siente aislado, no querido y sólo útil para
dar dinero, casa y comida. También a este le va bien el uso de los libritos.

mantengamos conversaciones con él. no le llevé en coche a donde quería porque fui comodón.. es: Amarás al prójimo como a ti mismo. Sus pecados. no. pues ni se le ocurre robar a su padre.c) El buen hijo. con toda tu alma y con toda tu mente. Para los que nos confesamos varias veces al mes y comulgamos diariamente son estos últimos los pecados que cometemos y de los que tenemos que confesarnos. de las chapuzas. Esas negaciones no son más que unos límites mínimos que nunca deberíamos traspasar. no le mostré con palabras o hechos mi cariño. Para éste no están promulgados los mandamientos negativos. tu Dios. están en la medida de su amor no en sus ofensas. Su confesión sería: No le hablé cariñosamente. Realmente. no le cedí el mejor asiento. mentirle. semejante a éste. ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley? El (Jesús) le dijo:Amarás al Señor. ni dejar de estar pendiente de él. Nuestra Religión es la Religión del amor. 36-40 se lee: "Maestro. se me fue la lengua y le hablé alto. confesando una y otra vez los pecados antiguos ya confesados y perdonados."solo se nos examinará de amor". Un tornillo mal puesto puede acarrear un accidente de coche. roba. le quitemos trabajo. El buen hijo nunca miente. una forma de robo como otra cualquiera. d) De no hacer la vida . no le tapé sus faltas. quiere ser amado. pero el Padre no se conforma con eso. no mentirás.500 ptas y más. con todo tu corazón. En la confesión no le sirven los libritos. maltrata u ofende de cualquier otra forma a su Padre. no. pero por inercia en nuestra formación son también los únicos de los que nunca nos confesamos. En consecuencia: Cualquiera que sean nuestras actividades si no están empapadas de amor a Dios y al prójimo tienen poco valor ante el Señor nuestro. le eché en cara rudamente sus errores. b) de conducir peligrosamente o con dos copas de más. que nos acordemos de su cumpleaños.. En estos no se considera pecado la falta de amor y es esta falta casi la única que puede cometer: No amarle demasiado sería su pecado pues para el amor no existen límites. Recordemos que nuestra religión no es una religión de negaciones: No matarás. En Mt. Cuando muramos . desobedecerle. etc. No matarás. no le escuché con atención. que se le trate con cariño. zaherirle. El segundo. 22. en unos tiempos en que la hora de trabajo cuesta 3.decía San Juan de la Cruz. le hagamos un regalito de vez en cuando. De estos dos preceptos (amar y amar) penden toda la Ley y los Profetas". Tampoco olvidemos que "El que me ama es el que cumple mis mandamientos". quiere a su padre. c) De perder nuestro tiempo y hacérselo perder a los demás. Hay otras muchas cosas de las que tampoco se nos ocurre confesarnos: a) De no hacer nuestros trabajos con la mayor perfección posible.

dependiendo de la forma como los pequeños muestren su amor por nosotros. Por una parte.amable a los demás gruñendo. y tampoco se dan demasiadas facilidades. y demás familia con niños pequeños los quieren a rabiar. el que quiera algo tiene que venir expresamente a preguntar. en otros sectores de la Iglesia empieza a calar de nuevo su importancia trascendental. no sea que "los buenos hijos" no seamos tan buenos hermanos. así que mejor será que demos un poco más de facilidades a los alejados. Los padres. da todas las facilidades a sus clientes. A quien mucho se le da. no se preparó ni hizo conforme a ello. donde pueda ser visto (¡no de puertas adentro!) los horarios de misas. recibirá muchos azotes. y a quien mucho se le ha entregado. que tiene algo que ofrecer. parece como si no estuviese de moda. pero ¿cuándo y dónde? Pues resulta que las confesiones. pero excepto las madres. en qué iglesia y en qué días. alaba y serás alabado. criticando. La receta es simple: da amor y recibirás amor. sin decir una palabra de estímulo o amable a nadie.no saben a que hora son. Cualquier empresa o comercio. cosas que no matan pero hacen la vida triste. sobre todo para las personas que no frecuentan la Iglesia. Los hay esquivos a los que nos cuesta trabajo darles un beso. pero. Mérida. Desgraciadamente. ¡Qué trabajo nos cuesta reconocer las buenas obras ajenas! También tenemos olvidados a los gravísimos pecados de omisión.. de confesiones y los nombres de los confesores. en nuestros días. afortunadamente. Para confesarse hay que ir al confesionario y arrodillarse ante el sacerdote. como sucede en algunas poblaciones.no a todos por igual. 46-48 nos dice : "Ese siervo que. Lc 12. donde empieza a haber competencia. mucho se le pedirá". febrero de 1999 Alejo Fernández Pérez . conociendo la voluntad de su amo. No hay una parroquia donde esté expuesto. mucho se le reclamará. gruñe y te gruñirán. Y la confesión es el primer paso para que el hijo perdido regrese al hogar del Padre. los hay que enseguida y siempre nos echan los brazos al cuello. La parábola de los talentos es más que expresiva. hablamos muy poco de confesarse. murmurando.. En la Iglesia católica. En estos se vuelca todo nuestro amor.