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¿Qué es el abuso infantil?

El abuso infantil ocurre cuando un padre o cualquier otro adulto causa un daño físico o
emocional a un niño.

En los Estados Unidos, la ley que define el abuso infantil varía de un estado a otro. Pero en
términos generales, el abuso de niños puede tomar varias formas:

abuso físico

abuso sexual

negligencia o abandono

abuso emocional o psicológico

Los casos más serios de abuso infantil pueden resultar en la muerte del niño. Es posible que
aquellos que sobreviven el abuso, sufran emocionalmente aun cuando las lesiones físicas se
hayan superado. Los niños que han sido abusados suelen tener dificultades estableciendo y
manteniendo relaciones con otros a lo largo de sus vidas. También es más probable que sufran
de poca autoestima, depresión, pensamientos suicidas u otros problemas de salud mental.

Abuso físico
Cuando la gente piensa en el abuso de niños, inmediatamente lo asocia con el abuso físico, como
por ejemplo, pegar, patear o sacudir. El abuso físico también incluye:

mantener a un niño sumergido en el agua

atar a un niño

quemar intencionalmente a un niño con fuego o con agua hirviendo

lanzar un objeto contra el niño o utilizar un objeto para golpearlo

hacer pasar hambre a un niño o no proporcionarle comida

El traumatismo de cráneo, o el síndrome del niño zarandeado, es una forma específica de abuso
físico. Es la causa principal de muerte en los casos de abusos infantiles en los Estados Unidos. La
mayoría de los incidentes sólo duran unos pocos segundos, pero es suficiente para causar daño
cerebral y hasta producir la muerte del bebé. Abuso sexsual
El abuso sexual ocurre cuando un niño es violado u obligado a realizar un acto sexual. Pero
también es cualquier tipo de contacto sexual con un niño o cualquier comportamiento que tenga
como fin excitar a la persona que comete el abuso. Por lo tanto, no sólo se considera abuso

sexual mantener relaciones sexuales con un niño, tocar los genitales de un niño o hacer que el
niño le toque los genitales a otra persona; el abuso sexual también significa:

hacer que un niño pose o esté involucrado en acciones para fotografías pornográficas o
videos

contar chistes o historias con connotación sexual

mostrar material pornográfico a un niño

obligar a un niño a desnudarse

"exponerse" ante un niño o mostrarle los genitales

Negligencia
La negligencia es cualquier acción, o inacción, de la persona a cargo del cuidado de un niño que
causa un daño físico o emocional en un niño. Por ejemplo, no proveer de comida, calefacción,
abrigo (durante los meses de invierno) o una vivienda adecuada, es considerado un acto de
negligencia. Básicamente, cualquier cosa que interfiere con el desarrollo y el crecimiento del niño
es considerado un acto de negligencia. Esto también incluye:

no proporcionar atención médica cuando el niño está lesionado o enfermo

encerrar a un niño en una habitación o un placard

colocar a un niño en una situación de peligro donde pueda lesionarse físicamente u
ocasionar la muerte

El abandono es un tipo de negligencia. Esto ocurre cuando se deja a un niño solo durante un
período de tiempo prolongado o cuando sufre un daño serio ya que nadie lo estaba cuidando.

Abuso emocional
El abuso emocional o psicológico es un patrón de conducta que tiene un efecto negativo en el
desarrollo emocional y en la autoestima del niño. Ignorar al niño o no demostrar sentimientos de
amor, apoyo u orientación es considerado abuso emocional. También lo es amenazar, atemorizar,
denigrar o criticar constantemente a un niño.

Abuso de sustancias
El uso de alcohol, tabaco o drogas prohibidas puede dificultar el buen juicio de la persona a
cargo del cuidado del niño y, como consecuencia de ello, poner en peligro al niño o cometer un

acto de negligencia o abuso físico. Pero en algunos estados, el abuso de sustancias prohibidas
también es considerado una forma de abuso infantil.
Los siguientes son ejemplos de abusos infantiles como consecuencia del abuso de sustancias
prohibidas.

permitir que un niño tome alcohol o drogas prohibidas

fabricar, ingerir o distribuir drogas prohibidas delante de un niño

exponer a un feto a los efectos de drogas prohibidas u otras substancias durante el
embarazo

Perfil de la persona que comete un abuso
Sería muy simple si las personas que cometen abusos tuvieran un perfil determinado y fácil de
reconocer. La realidad es que la persona que abusa de niños proviene de diferentes condiciones
sociales y culturales. Pueden ser padres, otros miembros de la familia, maestros, entrenadores y
amigos de la familia. Prácticamente, cualquier persona que tiene acceso a un niño puede
maltratarlo. Afortunadamente, la mayoría de la gente no lo hace.
A veces, los individuos que abusan a niños muestran un cierto comportamiento. Por ejemplo, es
posible que los padres que abusan a sus hijos eviten relacionarse con otros padres del barrio, no
participen en actividades escolares, o se perciban incómodos al hablarles de lesiones de los niños
o problemas de conducta.
Los adultos que abusan sexualmente de los niños, conocen a los niños de antes. Es muy raro
que la persona que comete el abuso elija un niño al azar. Es posible que el autor del abuso utilice
esta relación a su favor, pidiéndole al niño que mantenga la relación en secreto o diciéndole que
le pasará algo malo si se lo dice a alguien.
Muchas veces, los individuos que abusan de niños han sido abusados de niños. Suele ser difícil
quebrar este círculo vicioso de abusos de una generación a otra dentro de una familia.

Señales de abuso
A veces es difícil diferenciar entre las raspaduras y golpes comunes de los niños y las raspaduras
y golpes que surgen como resultado de un abuso. Los moretones múltiples, o los que ocurren
constantemente, los ojos con hematomas o huesos rotos son definitivamente señales evidentes
de abuso -de la misma manera que lo es la salud emocional.
Las siguientes son algunas de las reacciones de un niño que ha sufrido abusos:

Estar triste o enojado. Los niños que están siendo sometidos al abuso suelen estar
retraídos, temerosos, deprimidos o tener poca autoestima o hacerse daño, como por ejemplo
cortarse. Los niños más deprimidos pueden contemplar el suicidio o intentar suicidarse.
Algunos niños se dedican a intimidar a otros y tienen problemas pare controla su agresividad
y otras emociones. Muchos de ellos tienen pesadillas o problemas para dormir.

Problemas de relación. Los niños que han sido abusados tienen problemas para
relacionarse con otros y mantener relaciones. Por lo general no son capaces de amar o
confiar en otros, especialmente cuando se trata de adultos. Una señal preocupante es cuando
el niño no busca el consuelo de un padre o de la persona a cargo de su cuidado.

Mal comportamiento o conducta arriesgados. Los niños que sufren abuso por lo
general se comportan mal en clase y tienen problemas de disciplina. Es posible que pierdan
interés en las actividades de las que antes disfrutaban y que no se concentren en la tarea
escolar y que como consecuencia de ello, sus calificaciones empeoren. El uso de drogas y
alcohol, y la promiscuidad sexual, son también comunes.

Es posible que otros niños no tengan problemas típicos de disciplina, pero que eviten regresar a
sus casas después de la escuela o hacer actividades que requieran pasar tiempo a solas con la
persona que los abusa.
Además de los niños que son abusados, aquellos que son testigos del abuso (pero que no son las
víctimas directas, como por ejemplo hermanos) también pueden presentar síntomas similares.
Sin embargo, la presencia de estos síntomas no necesariamente significa que se trate de abuso.
Los niños que están pasando por situaciones estresantes, como la separación o el divorcio de los
padres, una mudanza familiar, o la pérdida de un amigo o miembro de la familia, suelen sufrir
cambios de humor o en su disposición.

Si usted sospecha abuso
El abuso no es un problema familiar privado, si bien por lo general ocurre dentro de las familias
y se mantiene como un secreto familiar.Una vez que usted sospeche que existe abuso
infantil, tiene que tomar medidas para que este daño no continúe. No importa si usted
está equivocado: es mejor estar equivocado que lamentarlo más adelante.
Esto es lo que debe hacer:

Si usted sospecha que un niño está siendo abusado, es su responsabilidad ponerse en
contacto con la agencia local de servicios de protección de niños, la policía, un hospital o una
línea telefónica de emergencias. De ser necesario, usted puede mantenerse anónimo. La

seguridad del niño es el problema más urgente: Usted puede salvarle la vida retirándolo de
una situación peligrosa lo antes posible.

Si piensa que usted ha abusado de su propio hijo, o si está preocupado de haberlo
hecho, asegúrese de que su hijo esté en un lugar seguro lejos de usted, y luego hable con un
amigo, un familiar o un profesional de la salud. Es posible que usted simplemente necesite
alguien con quien hablar o que desee consultar con un terapeuta. Hablar con un profesional
entrenado en el tema puede ser una manera efectiva de entender y sobrellevar las razones
por las cuales usted lleva a cabo el abuso.

Si sospecha de alguien que usted conoce, como una niñera o un proveedor de cuidados
de niños, mantenga al niño alejado de esta persona hasta que las autoridades hayan sido
notificadas. Si usted sospecha que la persona puede abusar del niño nuevamente, asegúrese
de que el contacto entre esta persona y el niño se haga bajo la supervisión de otra
persona. Nunca amenace a una persona o trate de hacer justicia con sus propias
manos. Deje que el sistema judicial penalice a la persona que perpetró el abuso.

Los pediatras recomiendan que los niños de los cuales se sospecha abuso deben concurrir al
hospital para ser evaluados y comenzar un tratamiento. Los hospitales son el lugar perfecto para
los niños que han sufrido abuso, especialmente para aquellos niños que necesitan radiografías o
cultivos con el fin de realizar un diagnóstico. Las radiografías pueden identificar huesos rotos.
Ésta es la única señal de abuso de los bebés o niños pequeños, ya que no pueden hablar para
comunicar lo sucedido.
También se recomienda el apoyo psicológico. Sin éste, los niños que han sido abusados pueden
sufrir problemas emocionales o repetir el patrón de abuso con sus propios hijos.

Romper el silencio
Si bien no todas las acusaciones y las sospechas de abuso de un niño terminan siendo reales,
todas merecen atención. El abuso infantil puede robarles a los niños la dicha de crecer y
afectarlos de manera negativa durante años.
El abuso no tiene que arruinar la vida del niño, si el maltrato se detiene y el niño se trata.
Cuanto antes se identifique y detenga el abuso, menos destrucción creará. Curar las heridas del
abuso y conllevar las repercusiones también puede comenzar antes.
Por lo tanto, tome en serio cualquier acusación hasta que sepa con certeza si es verdad o
mentira. Todos los niños merecen ser escuchados, protegidos y ayudados.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: agosto de 2015