FRUCTUOSA DETONADOR DE GORDURA OBESIDAD 070811 El único sitio en el que se puede librar una guerra contra la obesidad es en nuestra

cocina, y en las calles, parques y gimnasios, donde el cuerpo tenga la oportunidad de caminar y moverse por lo menos 30 minutos a día. También debería volverse un hábito leer las etiquetas de contenido y valor nutricional de los productos que elegimos. Por ejemplo, no sólo se trata de evitar los alimentos que contengan grasas trasns o altos en azúcar y carbohidratos. Si se tiene la intención de mantener una dieta balanceada y baja en calorías (ya no se diga sI se desea bajar de peso), la fructuosa, un sustituto del azúcar sumamente popular presente en dulces, jarabes, aderezos y salsas, debería estar también entre los ingredientes a vigilar. Investigadores de la Universidad de Florida encontraron que la fructuosa puede hacer que quien la consume sienta que está más hambriento de lo que debería estar. Así que quienes han subido de peso y sufren de una intensa sensación de hambre, revisen su alacena y su refrigerador: quizás están abuzando de ese endulzante en su dieta. ________________________________ Crédito: Este texto se obtuvo de la revista Quo, No. 117, Julio 2007, página 52 por Manuel Vega Velázquez (mvegav@msn.com) para ser compartido con sus amistades. www.quoweb.com.mx ________________________________ Para saber mas: Jarabe de maiz en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Jarabe_de_ma%C3%ADz Jarabe de maíz De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a navegación, búsqueda El jarabe de maíz es un edulcorante líquido isoglucoso, creado a partir del almidón o fécula maíz. Su proceso fue descubierto por investigadores japoneses en la década 70 del siglo XX y su consumo se ha extendido a todo el mundo. En un principio se extendió particularmente en Estados Unidos y Canadá, países que han venido limitando su dependencia del azúcar de la caña o sacarosa proveniente de los países tropicales en más de un 35% (1994.) Al incrementarse la producción de fructosa se obtiene un almíbar comparable a las

características de la sacarosa en un radio extendido entre la fructosa y la glucosa en su dulzura. Este proceso ha sido el mejor sustituto para aquellas empresas dedicadas a las bebidas ligeras y los comestibles Jarabe de maíz y Salud El jarabe de maíz es citado por muchos nutricionistas como causa de la obesidad y esta relacionado con muchos problemas de diabetes tipo 2. Esta preocupación es especialmente evidente en los Estados Undos en donde el promedio de consumo de jarabe de maíz fue de 28,4 kg por persona en el 2001, la mayor parte proveniente del consumo de bebidas. Algunos nutricionistas y defensores de las comidas naturales creen que el consumo de jarabe de maíz debería ser evitado por sus efectos secundarios, aunque hay discrepancia acerca de si estos existen. Fructosa Vs. glucosa Se cree que la fructosa produce niveles relativamente bajos de la hormona leptina e insulina que la que pruduce la glucosa y por tanto resulta contraproducente para controlar los sentimientos de llenura. Otro aspecto es que al preferirse la fructosa sobre la sacarosa, el nivel de la hormona ghrelin, la hormona encargada de controlar el apetito, se mantiene en niveles superiores en una relación 1:2. Esta deficiencia, por una parte, y la superproducción, se cree es la causa de la obesidad, aunque los estudios se han concentrado en el metabolismo de las personas obesas sin determinarse aún en las personas en forma. Adicionalmente, el nivel de los triglicéridos en la sangre muestra un rápido y prolongado elevación después de consumir fructosa en oposición a la glucosa, lo que incrementa los riesgos de muerte por infarto en especial para las mujers. JCEM 2/24/2004 Los defensores del jarabe de maíz por su parte niegan los efectos que se le han indilgado y sostiene que el azúcar así obtenido, comparte igual popularidad entre otras tantas formas que se han creado para obtener azúcares a partir de los años setenta y que en principio las características del producto es muy similar a las formas de tradicionales de obtener azúcares y por tanto no deberían suceder cambios en el metabolismo interno de las personas.