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Contrato de depósito

El contrato de depósito consiste en confiarle una cosa corporal a una persona que se encarga de
guardarla y restituirla después; quien encarga la cosa corporal se denomina depositante y a quien
le es encargada depositario. Este contrato se perfecciona con la entrega de la cosa para que sea
guardada por parte del depositante al depositario.
Básicamente las características del depósito son las siguientes:

Unilateral, pues la principal obligación que se genera en este contrato es la del
depositario de restituir la cosa corporal que se dio a guardar.

Gratuito, así lo expresa el artículo 2244 del código civil, pues si se estipula remuneración
por el depósito degenera en arrendamiento de servicios.

Principal, no necesita de otro contrato para existir.

Nominado, pues se encuentra regulado en los artículos 2236 al 2272 del código civil.

De ejecución instantánea, pues se perfecciona con la entrega de la cosa al depositario.
El contrato de depósito recae solo sobre cosas corporales muebles cuya entrega solo se hace a
titulo de mero tenedor al depositario, es decir, el depositante no se desprende de su derecho de
dominio, el depositario solo se encarga de guardar la cosa y le queda prohibido usar la cosa a
menos que se estipule otra cosa por parte del depositante.
Por otro lado, son obligaciones del depositario guardar la cosa dada en depósito, devolver la cosa
dada en depósito con todos sus frutos cuando el depositante así lo solicite o cuando el tiempo
estipulado para el depósito se venza. Además el depositante tiene la obligación de indemnizar al
depositario por lo que hubiere empleado para la conservación de la cosa dada en depósito y los
perjuicios que sin suculpa le haya causado el depósito.
Por último, el depositario solo puede retener la cosa dada en depósito cuando el depositante no le
ha pagado las expensas que se utilizaron para la conservación de la cosa, o no le haya pagado los
perjuicios que sin culpa del depositario le haya causado el depósito a este.
CONTRATO DE HOSPEDAJE
El contrato de hospedaje es el negocio jurídico que regula las relaciones entre el empresario y el
cliente.
Algunos autores estiman que cuando la empresa es un apartamento turístico, en lugar de contrato
de hospedaje nos encontramos ante un arrendamiento urbano de tipo especial, pero la mayoría de
la doctrina considera que cualquier cesión de unidad de alojamiento (apartamentos turísticos,
habitación de hotel, parcela…) a cambio de precio es CONTRATO DE ALOJAMIENTO U
HOSPEDAJE.
Históricamente el contrato de alojamiento surge desde el momento en que el hombre deja de ser
nómada.

CONTRATO DE PRENDA
El contrato de prenda consiste en que una parte (el deudor) entrega una cosa mueble a la otra
parte (el acreedor), con la finalidad de obtener una garantía y seguridad de un crédito, de tal
manera que le otorga la posesión pignoraticia y con ello la facultad de retener la cosa empeñada y,
en su caso, realizarla y pagarse preferentemente con el producto de dicha realización, si el deudor
no cumple la obligación garantizada.
La cosa entregada no pasa a ser propiedad del acreedor, sino que su derecho es mucho más
limitado en cuanto que sólo es posesorio en garantía, sin que pueda el acreedor apropiarse sin
más de la cosa pignorada (prohibición del pacto comisorio).
Con la perfección del contrato de prenda nace, y se constituye, un derecho real de crédito sobre la
cosa mueble entregada, por el cual el beneficiario puede vender la cosa para satisfacer su crédito
sin importar el propietario de la misma (dado que el propietario, desde la constitución de la prenda
hasta su ejecución puede haberla vendido).
Como medida de protección frente a terceros, la regulación de la prenda establece que el bien
mueble objeto de la garantía pase a estar en posesión del acreedor. De esta forma, el deudor no
puede venderlo a otro que desconociese la existencia de la carga, ni gravarlo en garantía de otros
débitos, que hagan inviable su valor de realización. Para los casos de prenda sin
desplazamiento son necesarios otros requisitos como la inscripción registral.1

CONTRATO DE ANTI CRESIS
El contrato de anticresis es un contrato civil poco utilizado en la actualidad, pero es muy interesante
la finalidad que cumple este contrato, que se encuentra consagrado en el artículo 2458 del código
civil y que consiste:
“La anticresis es un contrato por el que se entrega al acreedor una finca raíz para que se pague
con sus frutos”
Este contrato no es traslaticio de dominio pues la entrega del bien inmueble se hace solo con la
finalidad que el acreedor se pague con los frutos de dicha finca raíz, es decir, con el producido de
esta. El bien inmueble puede pertenecer al deudor o a un tercero que consienta con el contrato,
dicho contrato se perfecciona con la tradición del inmueble.
El acreedor en el contrato de anticresis goza de los mismos derechos que el arrendatario en cuanto
a lo que concierne a mejoras, pago de perjuicios y gastos; asume de igual manera las obligaciones

que tendría un arrendador, es decir, le corresponde conservar el bien en buen estado y restituirlo al
momento de terminarse el contrato de anticresis.
Si los frutos de la finca raíz en anticresis no son suficientes para el pago de la deuda, el acreedor
por este solo hecho no se hace dueño del inmueble; si el crédito produjere intereses, el acreedor
tendrá derecho a que el producto de la finca raíz se haga primero a ellos, según lo preceptuado en
el artículo 2465 del código civil.
La restitución de la finca raíz solo podrá ser pedida por el deudor, cuando los frutos hayan
pagado la totalidad de la deuda, pero el acreedor tiene la facultad de restituirla en cualquier
momento y perseguir el pago de su crédito por medio de otras acciones legales, sin perjuicio de los
que se hubiese estipulado en el contrato.
La anticresis no valdrá cuando haya arrendamientos anteriores a la constitución del contrato, pues
este se asemeja a un arrendamiento, pero en el sentido que el que se va a beneficiar de los frutos
de la finca raíz es el acreedor y el beneficio que va a obtener el deudor es que su deuda quede
saldada con los frutos del bien inmueble, el cual nunca deja de ser de su propiedad o del tercero
que consiente en el contrato.

CONTRATO DE FIDUCIA
Es la actividad que mayor dinamismo registra en cuanto al número de entidades, el monto de
operaciones, diversificación de productos y servicios, y crecimiento en conjunto de un sector que
también contribuyó a modificar los sistemas de ahorro, inversión y financiación.
Antes de la reforma la fiducia en el país era un producto más de otros establecimientos financieros,
principalmente de la banca, con poca divulgación y un mercado limitado. Con la decisión de
desmontar las secciones fiduciarias y establecer un sector independiente, esta actividad emprendió
una nueva y próspera etapa que, según sus dirigentes, ya superó la adolescencia y ahora se
consolida para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades de la multibanca.
La confianza es la esencia de la fiducia, característica sobre la cual se desarrolla una nueva cultura
financiera en Colombia que rompe esquemas tradicionales y amplía los nichos del mercado.

En el entorno mundial, la fiducia registra un gran auge en las economías industrializadas, mientras
que en los países en desarrollo, aunque figura desde las primeras décadas del siglo XX, sólo hasta
hace pocos años comenzó a ser una actividad financiera plenamente definida en el mercado.
CARACTERISTICAS
1. La confianza. Es, desde sus orígenes, la principal característica de la fiducia. Se trata de una
confianza de doble vía del cliente hacia la fiduciaria y de ésta hacia su cliente. Es por esta razón
por la que se afirma que los negocios fiduciarios son intuito personae, es decir, en consideración a
la persona, basados en el conocimiento del cliente y de la fiduciaria.
2. Una finalidad para cumplir. Los negocios fiduciarios se celebran en la medida en la cual haya
una finalidad para cumplir. La transferencia de los bienes, cuando la hay, sólo busca el
cumplimiento de una finalidad.
Esta finalidad debe quedar siempre establecida en los contratos fiduciarios. Las normas legales
que regulan la fiducia, así como las facultades y los derechos de los clientes, las obligaciones de
las fiduciarias y las atribuciones de las autoridades que controlan y vigilan el negocio, están
orientadas a que la finalidad señalada se cumpla y no se frustre.
3. Un gestor profesional. La sociedad fiduciaria gestiona y cumple en forma profesional los
encargos que le encomiendan sus clientes, en la forma en que éstos o la ley le señalen.
4. Una separación absoluta de bienes. La fiduciaria debe mantener una separación total entre su
propio patrimonio y los bienes que le entregan los clientes, así como también entre los de estos
últimos de manera que no se confundan entre sí.
5. La formación de un patrimonio autónomo. Esta característica sólo se presenta cuando la
fiducia se hace a través de un contrato de fiducia mercantil . El patrimonio autónomo es como una
especie de bolsa (que contiene los bienes entregados por un solo cliente). El patrimonio autónomo
es administrado por la sociedad fiduciaria, sin que ello implique que ésta pase a ser su dueña
absoluta.
PARTES QUE INTERVIENEN
1. El Fideicomitente. Es el cliente de la fiduciaria, también llamado fiduciante o constituyente.

Es aquella persona natural o jurídica, de naturaleza pública o privada, que encomienda a la
fiduciaria una gestión determinada para el cumplimiento de una finalidad, pudiendo, para ello,
entregarle uno o más bienes.
El fideicomitente debe señalar en el contrato que celebre con la fiduciaria, las instrucciones a las
cuales ésta debe sujetarse para el adelantamiento de la gestión encomendada. No obstante, a
veces, estas instrucciones están determinadas por la misma ley; es el caso de los productos
fiduciarios de utilización masiva, como el fondo común ordinario.
En otros casos las instrucciones son sugeridas o fijadas por la fiduciaria en cumplimiento de su
función de asesoría al cliente; es el caso de los fondos comunes especiales que diseña
internamente la fiduciaria para luego salir a ofrecerlos a sus clientes.
Los derechos especiales que tiene el fideicomitente son:
à Cuando el fideicomitente entrega bienes a la fiduciaria, es decir, cuando le ha entregado bienes
en fiducia mercantil, este puede reservarse para sí algunos derechos para ejercerlos directamente.
Por ejemplo, si entregó una casa puede reservarse el derecho de uso de la misma.
à Revocar en cualquier momento la fiducia, cuando así lo haya previsto en el contrato.
à Solicitar la remoción de la sociedad fiduciaria cuando haya una causa justificada, y nombrar otra
sociedad fiduciaria que sustituya a la primera.
à Obtener, al término del negocio fiduciario, la devolución de los bienes que hubiere transferido a la
fiduciaria, a menos que en el contrato se hubiere previsto que éstos deben entregarse a otra
persona.
à Exigir a la fiduciaria que, con la periocidad acordada, que no puede ser superior a seis meses, le
rinda cuenta comprobadas de la gestión que ha adelantado en relación con su negocio.
2. El Fiduciario. En Colombia sólo pueden ser fiduciarios las sociedades fiduciarias especialmente
autorizadas por la Superintendencia Bancaria.
Antes de la reforma de 1990, esta actividad estaba a cargo de los bancos a través de secciones
fiduciarias, las que fueron desmontadas con la expedición de la ley 45/90 o reforma financiera.
Las sociedades fiduciarias son sociedades de servicios financieros, constituidas como sociedades
anónimas, sujetas a la inspección y vigilancia permanente de la Superintendencia Bancaria.

Reciben mandatos de confianza, los cuales desarrollan con objeto de cumplir una finalidad
específica, siendo, a la vez, asesoras de sus clientes.
Además de los negocios fiduciarios, las sociedades fiduciarias desarrollan otras actividades:
· Prestación de servicios de asesoría financiera.
· Representación de tenedores de bonos.
· Obrar como agentes de transferencia y registro de valores.
· Desempeñarse como síndicos o curadores de bienes.
· Ser depositarias de sumas consignadas en juzgados.
· Emitir bonos por cuenta de patrimonio autónomos constituídos por varias sociedades.
· Emitir bonos por cuenta de varias empresas y administrar estas emisiones.
· Administrar fondos de pensiones de jubilación e invalidez, complementarios a los del régimen
obligatorio de seguridad social.
Los principales deberes que adquiere una sociedad fiduciaria en relación con sus negocios son:
* No pueden delegar en ninguna otra persona, ni siquiera en otra sociedad fiduciaria, sus deberes u
obligaciones, a menos que medie autorización expresa del fideicomitente.
* Realizar en forma diligente la gestión que les haya sido encomendada para la consecución de la
finalidad de la fiducia, actuando siempre en beneficio de su cliente.
* Mantener una total separación contable entre sus propios bienes y los que le hayan sido
entregados por sus clientes, así como entre los de estos últimos.
* Seguir las instrucciones señaladas por su cliente en el contrato, o previstas en la ley, a menos
que se le haya permitido actuar del modo que más conveniente le parezca.
* Proteger y defender los bienes que le hayan sido entregados contra cualquier acto de terceros, de
los

beneficiarios,

e

incluso

del

mismo

fideicomitente.

* Devolver al fideicomitente los bienes que este le hubiera entregado, o transferirlos a quien
corresponda según las instrucciones que hubieran recibido.
Rendir a sus clientes cuentas comprobadas de su gestión con la periocidad que se acuerde y, en
todo caso, por lo menos cada seis meses.

3. El beneficiario. También se denomina fideicomisario . Puede ser el mismo fideicomitente (cliente)
o la persona o personas que éste designe. Puede ser sustituido bajo ciertas circunstancias, de
acuerdo con lo estipulado en el contrato.
Puede ser cualquier persona natural o jurídica, de naturaleza pública o privada, nacional o
extranjera, en cuyo provecho se desarrolla la fiducia y se cumple la finalidad perseguida.
La existencia del beneficiario es necesaria en el momento de la celebración del contrato entre el
fideicomitente y la fiduciaria, pero deberá ser posible que exista , y existir dentro del término de
duración del contrato.
Los principales derechos del beneficiario son:
· Cuando es el mismo fideicomitente, posee todos los derechos que le corresponde a éste.
· Exigir a la fiduciaria el cumplimiento fiel de sus obligaciones, y en el caso de que incumpla,
solicitar la correspondiente indemnización de perjuicios, demostrando que dicha fiduciaria incurrió
en culpa leve.
· Oponerse, si la fiduciaria no lo hace, a cualquier embargo o ejecución de los bienes dados en
fiducia.
· Solicitar a la Superintendencia Bancaria, por causa justificada, la remoción de la fiduciaria y, si es
el caso, el nombramiento de un administrador temporal que la reemplace

CONTARTO DE CUENTA CORRIENTE
Dentro de los contratos bancarios se encuentra el de cuenta corriente, el cual se puede decir que
es un contrato bilateral pues tanto al cuentacorrentista como al banco le asisten obligaciones
dentro del contrato, este tipo de contrato se encuentra regulado por el código de comercio a partir
del artículo 1382 al 1392.
Se puede definir el contrato de cuenta corriente como la potestad que tiene una persona
denominada cuentacorrentista para consignar sumas de dinero y cheques en un banco, y la
facultad de disponer de dichas sumas de dinero en cualquier momento de ya sea parcial o
totalmente; la disposición del dinero puede hacerse mediante cheques o de cualquier manera
acordada con el banco.

El código de comercio en el artículo 1382 define el contrato de cuenta corriente de la siguiente
manera:
“Por el contrato de depósito en cuenta corriente bancaria el cuentacorrentista adquiere la facultad
de consignar sumas de dinero y cheques en un establecimiento bancario y de disponer, total o
parcialmente, de sus saldos mediante el giro de cheques o en otra forma previamente convenida
con el banco.
Todo depósito constituido a la vista se entenderá entregado en cuenta corriente bancaria, salvo
convenio en contrario”.
El contrato de cuenta corriente se perfecciona por el consentimiento dado por las partes de
celebrar el contrato, es decir, que es un contrato de carácter consensual, de igual manera es un
contrato de tracto sucesivo.
En el contrato de cuenta corriente puede darse la figura de la cuenta colectiva que no es más que
la cuenta corriente a nombre de varias personas, en la cual de los dineros depositados pueden
disponer cualquiera de las personas que figuran como titulares de la cuenta, salvo pacto en
contrario.
Cuando no se haya establecido otra cosa en el contrato el banco podrá descontar del dinero
depositado en la cuenta corriente las obligaciones exigibles, siempre y cuando no se trate de
cuentas colectivas en las cuales las deudas no estén a cargo de todos los titulares de la cuenta.
Por último tampoco es posible la compensación de deudas cuando cualquiera de los
cuentacorrentistas se le haya abierto concurso de acreedores o liquidación obligatoria.