You are on page 1of 5

WILLIAM SHAKESPEARE Y “HAMLET”

FIGURA
Shakespeare es el creador del teatro nacional en Inglaterra. Hombre de teatro (actor, autor y empresario),
recogerá el teatro de éxito en su tiempo y lo elevará en calidad. Si los asuntos de sus obras no son, en
principio, originales (pues están tomados de crónicas medievales, de relatos italianos o de dramas
anteriores), él les dio, en su tratamiento, una profundidad y un sentido nuevos, universales. Su hondo
conocimiento del corazón humano le permitió pulsar las más variadas cuerdas de la emoción y conectar con
la diversa sensibilidad del más amplio público, y esto en todos los tiempos y lugares.
Pero, por encima de todo, Shakespeare es el gran creador de prototipos universales. Así, Otelo quedó para
siempre como encarnación de los celos; Macbeth, de la ambición; Hamlet, de la duda paralizadora; Romeo y
Julieta, del amor juvenil desgraciado... Pero, a la vez –y he aquí lo asombroso–, son personas vivas, de carne
y hueso. Y esto no sólo es válido para sus grandes héroes, sino también para los personajes secundarios.
OBRA
Aparte de su importante obra poética (hay que destacar su largo poema “Venus y Adonis” y sus más de ciento
cincuenta sonetos), sus 37 obras dramáticas se clasifican por géneros:
-COMEDIAS: Partiendo del modelo de la comedia de enredo italiana, Shakespeare sabe dar a sus obras
cómicas hondura humana. Los tipos estereotipados, propios de aquel género, se convierten en criaturas
vivas, individualizadas. La poderosa imaginación del autor le lleva a sorprender al espectador con giros
inesperados de la acción. En el estilo se conjugan las mayores exquisiteces con el lenguaje popular. Son
de destacar “La fierecilla domada”, “El sueño de una noche de verano”, “Las alegres casadas de Windsor”,
“La tempestad” y, entre las llamadas comedias sombrías, “Medida por medida”.
-DRAMAS HISTÓRICOS: inspirados en la historia nacional inglesa de los siglos XIII a XV con sus guerras, sus
luchas dinásticas, sus conjuras... Destacan “Enrique VI”, “Ricardo III”. También escribió las llamadas “piezas
romanas”: “Julio César”, “Antonio y Cleopatra”.
-TRAGEDIAS: Destacan “Romeo y Julieta”, “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth”, “El rey Lear”.
CARACTERÍSTICAS DE SU TEATRO
El sistema dramático de Shakespeare desborda las reglas del arte clásico grecolatino (su única coincidencia
con él es mantener los cinco actos del modelo clásico):
-No respeta las unidades de lugar, tiempo y acción.
-Tampoco respeta la unidad de estilo, con variedad de registros en los diálogos: lenguaje solemne, familiar
y vulgar, lenguaje filosófico y lírico, utilización de los juegos de palabras.
-Las formas métricas serán variadas, e incluso se mezclarán la prosa con el verso en una misma obra.
-Interesa insistir, especialmente, en la mezcla de lo trágico con lo cómico, con un aspecto particular: la
utilización del “clown” en sus tragedias. Aunque las compañías inglesas de la época contaban con un actor
cómico así llamado, que representaba el papel de gracioso, el genio de Shakespeare elevó este papel a
una altura insospechada: en sus “gracias” llegará a encerrar sentencias de singular hondura filosófica,
dentro de una visión cínica y desengañada de la vida. Recuérdese, por ejemplo, los famosos sepultureros
de “Hamlet”. Esta inclusión de una veta cómica hasta en las más estremecedoras tragedias es la base de
lo que se ha llamado el comic relief (‘alivio cómico’), un contrapunto cómico que realza los temas y
episodios más graves, oponiéndoles como un espejo irónico o deformante. Esta faceta, tan alejada de la
“pureza” clásica, constituye, sin duda, una de las aportaciones más originales de Shakespeare.
Destaca en Shakespeare el perfecto encadenamiento de las acciones, que conducen hacia el desenlace
dramático.
También usa el juego del “teatro dentro del teatro”, haciendo que los mismos personajes expresen dentro
de las obras que serán representados. Esto produce un distanciamiento escéptico de sus personajes. La visión

-el amor filial. dominado por las pasiones y los engaños. El descubrimiento del alevoso crimen le lleva a sentirse en un mundo “podrido”: un mundo dominado por la mentira. en efecto. Los hombres intentan vanamente ser felices. El talante meditativo de Hamlet explica. Si el deber de honrar al padre obliga a Hamlet a la venganza. de la oposición íntima entre reflexión y acción. 1580. Ante todo. afectos. Shakespeare construye un personaje de una complejidad insospechada. “HAMLET” ASUNTO Y TEMAS La tragedia de “Hamlet. citemos otros componentes temáticos que se entrelazan con el tema central: -la ambición o la sed de poder. por lo demás. Se ha dicho siempre que Hamlet es el drama de la reflexión paralizadora. De las convenciones del género tomó Shakespeare los elementos esenciales. -la infidelidad de la madre o la inconsistencia de los afectos humanos. que impulsa a Claudio al fratricidio. por ejemplo. Pero. atribuido a Thomas Kyd. en otras escenas de los actos III y IV.). las dimensiones que este da a su problema. sino en los personajes. su error al matar a Polonio desencadena el mismo deber en Laertes. Belleforest).. amor y odio. pero el más allá parece terriblemente incierto. en las frases con que termina el acto I: “¡El mundo está fuera de quicio! ¡Oh suerte maldita! ¡Que haya nacido yo para ponerlo en orden!” . en la obra se desatan y se entrelazan tremendas fuerzas opuestas: lealtad y deslealtad. antes. Se tratará. Son sus dudas. Su misión conlleva algo más que desenmascarar a los infames: se trata de restablecer un orden descompuesto.. hasta llegar a obras que Shakespeare conoció (como las “Histoires tragiques”. arrastrados por fuerzas que los desbordan. A través del personaje de Hamlet. Y así. La muerte –omnipresente en toda la obra– sería deseable. la ambición y la bajeza. unido al sentimiento del honor familiar. a veces. una vez más. Y hay referencias de un Hamlet no conservado. observable tanto en Hamlet como en Laertes.. pero.. Shakespeare nos transmite una concepción desengañada de la vida que se corresponde muy bien con la mentalidad barroca. son “pobres juguetes de la Naturaleza”. La obra se inscribe en un género típico del teatro isabelino: la tragedia de la venganza. lo que alcanza proporciones inmensas. En definitiva. Las dudas de Hamlet estarán presentes casi desde el principio y se hacen especialmente intensas en algunos momentos: en el final del acto II. príncipe de Dinamarca” (compuesta hacia 1601) se basa en una leyenda nórdica transmitida por viejas crónicas y sagas. Su demora en vengarse es lo que fundamenta el drama. sus vacilaciones y su angustia lo que estará en el centro de la tragedia. los reelaboró con su genio portentoso. -el amor de Hamlet y Ofelia. alcanzando cimas –u honduras– inolvidables. Y todo ello. la originalidad no estará en la acción. la perfidia. Acabamos de decir que su indecisión es el centro de la obra.del mundo y la vida como un teatro es muy del gusto barroco. del francés F. y es manifestación de su desconfianza de las apariencias. de la exigencia que se le presenta al protagonista de vengar la muerte de su padre. en el célebre monólogo del acto III (To be or not to be. El mundo es un caos sin sentido. El tiempo lo destruye todo a su paso: belleza. en un mismo personaje. originando desgarradoras contradicciones. la vida está marcada por la caducidad y la inconsistencia. EL TIPO DE HAMLET Partiendo de la figura del vengador. El drama se interioriza: lo que más nos interesa es lo que pasa por dentro de Hamlet (sin que dejen de pasar cosas “por fuera”). fidelidad y traición.

. es un recurso encaminado a facilitar sus planes de venganza. En todos estos casos. En un plano muy distinto está Ofelia. o la cuestión de Noruega (Fortimbrás). modo. En esa escena. su dulzura.. Claudio encarna plenamente la ambición y la perfidia. Es. . pero es incapaz de arrepentimiento. Se diría que su “locura” es la actitud que corresponde a su sentimiento de estar en un mundo sin sentido. en sus palabras. Hamlet mata a Polonio. Ella representa la infidelidad. Aunque episódicos. su lirismo. no nos cansaremos de admirar. De menor relieve serán otras figuras. el fiel amigo. en lo que se muestra la fuerza de Shakespeare para animar a sus personajes. Gertrudis. en cierto. dotadas de espesor humano. • Otro momento "fuerte" es el diálogo de Hamlet con su madre. • El elemento dominante es la "locura" de Hamlet. El horizonte se le llena de interrogantes angustiosos a los que no encuentra respuesta. un "puente" entre el I y el III. pero llegará a cargarse de un desgarrador patetismo (final del acto III). Y Polonio. ridículo como algún otro personaje. Es por excelencia el personaje puro (frente a tanta degradación). sobre todo. es la encarnación del amor (frente a los odios). En polos opuestos estarán Horacio. hace posible la expresión más amarga y agresiva de su pensamiento desengañado. Y será víctima del mecanismo desatado por la inquietud. con su delicadeza. aunque lo desea patéticamente (acto III. Corresponde fielmente al planteamiento: • Aspecto central es la aparición de la Sombra del padre y la revelación de su asesinato. es capaz de todo para eliminar los obstáculos o las amenazas (hasta hacer matar a Hamlet). creyendo que era el rey. En cualquier caso. de rasgos individualizadores. En principio. que no solo le permite determinadas actuaciones sino que. pierde el apego a la vida. serán inolvidables los dos sepultureros. de la fuente o desencadenante de la tragedia. la deslumbrante mezcla de disparates y pensamientos profundos. OTROS PERSONAJES La madre. son los responsables del crimen y. por tanto. Pero. Acto II. a la vez que su locura –locura real ahora– y su muerte darán un impulso decisivo a las fuerzas que conducen a la catástrofe en la que su hermano desempeñará un papel fundamental. LA ESTRUCTURA O DESARROLLO DE LA ACCIÓN Acto I. 3ª). hasta el amor se diría que pierde sentido para él (véanse sus diálogos y su conducta con Ofelia).Todo ello desencadena en Hamlet una crisis profunda. Y así cae en la más profunda amargura. Laertes. y los arteros Rosencrantz y Guildenstern. es el hijo fiel y el hermano a quien el destino otorga también el papel de vengador (vengador contra vengador). un clímax. también le torturan las inquietudes. esc. Todo se le derrumba: pierde toda fe en el hombre. introduce el típico “contrapunto cómico”. pero pronto se convierte en mucho más: es un elemento capital de la construcción dramática. • Con la aparición de los comediantes. se trata de criaturas vivas. Acto III. • Otros aspectos son la boda de la madre y Claudio. aunque demasiado tarde. pero destaca el tema del amor de Hamlet y Ofelia. Tales sentimientos hallarán cauce en su fingida locura. • Su centro es la representación teatral: la reacción del rey confirma su culpabilidad. por su parte. Claudio. • Antes ha habido otros momentos importantes: el famoso monólogo. en buena medida. y el nuevo rey. De carácter fogoso y cegado por el dolor y la furia. vencerá lo que en él hay de noble. de lo que se habla en una escena que divide este acto en dos. Constituye. la ocasión desaprovechada de realizar la venganza. se prepara la representación teatral que ocupará un puesto esencial del acto III. será fácilmente arrastrado a la complicidad con el rey. el diálogo entre Hamlet y Ofelia. al final.

pero no su exacto desarrollo cronológico. Es el llamado comic relief (literalmente. a la violencia y a la sangre. se sucede una acumulación de muertes. dice Hamlet en el acto I. -Tampoco se evita –en nombre de la “verosimilitud”– la presencia de lo sobrenatural (o “lo maravilloso”). alcanza proporciones angustiosas en el protagonista. la alianza entre este y el rey. en cierto sentido. Se diría que al autor le interesa el encadenamiento de las acciones. otros personajes hacen largos viajes (y hasta una guerra en Polonia. con la mayor libertad: todo al servicio de lo que pida la acción. continuamente “pasan cosas”. lances.). ESPACIO Y TIEMPO Como sabemos. Desenlace o catástrofe. Alternan “exteriores” e “interiores”. • Asistimos. un hábil encadenamiento de las acciones. -También hallaremos en la obra el característico pathos trágico: el hondo patetismo y el sufrimiento que marca al mundo humano de Hamlet y que. en otros su obra responde a las más puras raíces de la tragedia: -El destino o la fatalidad tiene un peso abrumador en la obra. la presencia de elementos cómicos. etc. Hay. OTROS RASGOS DE LA TRAGEDIA SHAKESPEARIANA Si. “El destino me llama a voces”. “respiro o alivio cómico”). Acabamos de señalar. en muchos aspectos. 3ª). Se trata de una obra caracterizada por la densidad de la acción. Y dentro del mismo castillo de Elsinor (ámbito fascinante) pasamos de unas estancias a otras con la mayor movilidad. No hará falta señalar el papel del Espectro del rey asesinado. También puede considerarse un acto "puente" entre el III y el V. Incluso es difícil “encajar” ciertas acciones en el tiempo: mientras algunas –las principales– se suceden con aparente rapidez. Pero el desbordamiento de las unidades clásicas es evidente en cuanto al espacio y el tiempo. esc. una atenuación de la tensión (anticlímax). EL QUEBRANTAMIENTO DE LAS UNIDADES DE ACCIÓN. junto a la acción principal. Ejemplo máximo sería el encadenamiento entre la muerte por error de Polonio. como es propio de las obras de Shakespeare. con quien se confabula el rey). se unirá el admirable arte de la suspensión (o suspense). se suceden peripecias. en cambio. unas acciones secundarias. se precipita la acción a su final. Se verá cómo confluyen en la escena del duelo todas las fuerzas que se habían ido desatando. etc. Pero ya señalamos que el teatro isabelino se orientaba a sacudir la sensibilidad de un público acostumbrado a espectáculos fuertes y hasta truculentos. En esta acción densa hay. Aún más llamativa puede resultar la despreocupación por la unidad de tiempo. giros inesperados (véanse especialmente los actos IV y V). • Tras el regreso de Hamlet y el entierro de Ofelia. sobre todo. aunque subordinadas a aquella. el teatro shakespeariano surge al margen de las reglas clásicas. que constituye un original contrapunto de la . Acto V. Shakespeare se sale de los moldes de la tragedia “clásica”. • EI protagonista estará ausente de la escena en buena parte de este acto y pasará a primer término la locura y muerte de Ofelia (con sus consecuencias: furia de Laertes. En nombre de ese pathos. En franca oposición con la preceptiva clásica está. como sabemos. a las secuelas de la muerte de Polonio: destierro de Hamlet. No hay unidad de espacio. hasta los angustiosos presentimientos de Hamlet cerca ya del final (acto V. la locura de Ofelia.. Shakespeare domina todos los recursos capaces de intrigar y hasta inquietar al espectador. Su transcurso es curiosamente impreciso. Una manifestación de este tema es el papel que desempeñan los augurios funestos (desde el comienzo) y otros presagios de la catástrofe.. la furia de Laertes.Acto IV. Y ya hemos aludido al encadenamiento inexorable de causas y efectos que arrastran al protagonista. En efecto. A la insuperable maestría que revela esta construcción o desarrollo de la acción.

como máximas o aforismos. lo que podríamos llamar una poética del absurdo. Él mismo dice en cierto momento que desempeña el papel de bufón. ARTE Y ESTILO Aparte lo señalado sobre el arte de la construcción dramática y el diseño de personajes. con lo que dicho papel –ya lo apuntamos– queda elevado a una superior altura. con perfiles de sátira desengañada. Los monólogos aparecen situados certeramente en el desarrollo dramático. En los diálogos. En conjunto. El lenguaje más solemne alternará con el familiar y hasta con el crudo exabrupto. hemos de atender al puro arte de la palabra en el diálogo (y en los monólogos). . merecerán toda nuestra atención los varios monólogos de Hamlet: el del acto III (Ser o no ser. III). frases lapidarias. Subrayemos también el arte del monólogo. Es inagotable la capacidad creadora de ese gran poeta que es Shakespeare. en las expresiones de la locura (la fingida de Hamlet y la real de Ofelia). mayor alcance adquiere con los dos sepultureros (los clowns o graciosos). el ideal clásico de la “unidad de estilo”). Lo primero se manifiesta en citas famosas: se dice que Hamlet es la obra que más citas ha proporcionado a los ingleses. por ejemplo). que se enfrentan con los temas más graves dándoles un enfoque irónico. se apreciará la variedad de registros que Shakespeare utiliza (desbordando. en efecto.. que constituye la máxima expresión de la convivencia entre lo trágico y lo cómico.. Sin olvidar el soliloquio del rey (III. que se irán subrayando en la lectura. Ello es inseparable de la belleza de la expresión. Y con ello se da entrada a ese humor amargo. una vez más.) es uno de los grandes momentos de la dramaturgia universal. El lirismo está omnipresente: los parlamentos aparecen continuamente embellecidos por las más deslumbrantes imágenes. Y nunca se pondrá bastante de relieve. p.acción trágica. Esta veta cómica se expresa a través de ciertos personajes ridículos (Polonio. Pero donde esta veta humorística cobra una dimensión asombrosa es precisamente en la locura de Hamlet. Es notable la variedad de tonos que puede observarse en la expresión de los sentimientos: desde la máxima intensidad (en ciertas manifestaciones del odio o de la amargura) a la mayor delicadeza (pensemos en Ofelia. Volvamos a aludir a la convivencia del tono cómico con el trágico. cabe señalar dos grandes vectores en el arte de la palabra que resplandece en la obra: la profundidad de pensamiento y la belleza de la expresión. de una originalidad tal que se anticipa al irracionalismo poético de nuestro siglo. en ella abundan.e.).