Colegio de profesionales en sociología.

I Encuentro de Profesionales en sociología.
Los retos que enfrenta la sociología: aportes desde la mirada joven.
Bach. Ariel Calderón González.
Bachiller en sociología. Investigador Becado del Instituto de Investigaciones Sociales.

Introducción
Hoy en día la sociología va adquiriendo más visibilidad y fortaleza en la sociedad costarricense,
y a pesar de enfrentar resistencias, sigue siendo un campo de conocimiento con mucho respeto en
la producción académica, que en los últimos años ha ganado más visibilidad en la opinión
pública (aunque muchas veces censurada y tergiversada). La sociología actual gozade su
característica crítica como un posicionamiento político contra las desigualdades.
No obstante, junto a este avance, hay también grandes desafíos que enfrenta la sociología para
mantener su lugar, pero sobretodo, para mejorar en la producción que deviene de nuestro campo
de conocimiento, sin perder de vista uno de los objetivos centrales: la lucha contra las
desigualdades. Esto implica el enfrentamiento de un gran desafío: la autocrítica. Si este desafío
no es abordado constantemente, la sociología corre el riesgo de convertirse un dogma, donde
solo hay conocedores “capacitados” para producir un “conocimiento válido”.
Por esta razón, en esta breve ponencia, en el marco de un encuentro como el que se desarrolla,
busco compartir mi experiencia como sociólogo joven, con el propósito de presentar un aporte
crítico a la sociología actual, hilando mi argumentación respecto a las limitaciones que
enfrentamos los profesionales jóvenes y los aportes que somos capaces de dar. Esto tratado desde
dos puntos de referencia: una de tipo autoreferencial (experiencia personal y de colegas jóvenes)
y otra de carácter documental (ofertas de trabajo, investigación y formación académica). Todo
ello con el afán de crear un debate en lo que debería ser una de las muchas metas de la sociología
actual.
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Apertura vs el acaparamiento de oportunidades
Como mencioné al inicio de esta ponencia, uno de los grandes desafíos de hoy es la apertura. La
apertura es este proceso en el cual se abre espacio a la gente nueva. Si bien es cierto que la
apertura a la juventud es un tema muy común dentro de los discursos actuales, la inserción de
nuevos profesionales sigue siendo un gran desafío en la sociología. Cada año se gradúan más
sociólogos y sociólogas, y junto a estas graduaciones hay un crecimiento de personas que buscan
ser parte de la arena sociológica, empero, las barreras a las que nos enfrentamos son mayores de
lo que se piensa.
La sociología, al igual que muchas otras profesiones, es un lugar restringido, donde
lamentablemente hay ciertos filtros que debe experimentar un profesional para poder acceder en
el campo de la sociología. Esto es lo que Charles Tilly ha llamado como “acaparamiento de las
oportunidades”, que en nuestro caso tiene que ver con el sistema de selección de los neófitos
para participar de forma activa en la sociología:
“Las profesiones, por ejemplo, son organizaciones entre los practicantes de un arte común que
controlan la habilitación de quienes lo ejercen dentro de dentro de su territorio compartido;
excluyen de la práctica a las personas no ortodoxas, indignas o carentes de autorización, y con
ello garantizan un monopolio sobre la distribución de los productos del arte a los no miembros"
(Tilly, 2000:168)
Con esto no quiero decir que todas las personas sociólogas tengan esta intensión manifiesta, pero
sí hay ciertas pistas que permiten entender este proceso dentro de la sociología. Aunque no poseo
datos de primera mano referentes al desempleo, o una investigación sobre la experiencia de
profesionales jóvenes, sí parto de información de primera mano referente a estos filtros, que
evidencian este tipo de restricciones a las que nos enfrentamos. De manera concreta me refiero a
la titulación, al “régimen de la experiencia”, pero también a la poca exposición de las ofertas de
trabajo.

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La acreditación y el “régimen de la experiencia”.
En todo el mundo la titulación es un modo de asegurarse que los profesionales tengan ese sello
de calidad, que los acredita como profesionales en su campo de conocimiento. Esto es un
mecanismo necesario para prometer que las personas pueden y son capaces de producir
conocimiento con un mínimo de sistematicidad. Sin embargo, hay una gran diferencia entre la
exigencia de la titulación y la capacidad de insertarse en la sociología. En otras palabras, en
nuestro país hay una exigencia de titulación mucho mayor, que la que poseen el grueso de los
nuevos profesionales. Esto se puede evidenciar al ver las cifras de graduado por año, según las
dos universidades formadoras de sociólogos y sociólogas:
Graduados de sociología de la Universidad Nacional
2011-2013
Mujeres

Hombres

Total

2013

Bachillerato

30

8

38

2012

Licenciatura
Bachillerato

5
27

1
9

6
36

Licenciatura
2011 Bachillerato
Licenciatura
TOTAL

5
20
6
93

4
3
0
25

9
23
6
118

Fuente: Oficina de registro de la Universidad Nacional

Graduados de sociología de la Universidad de Costa Rica

2014

Bachillerato
Licenciatura
2013
Bachillerato
Licenciatura
2012
Bachillerato
Licenciatura
2011
Bachillerato
Licenciatura
TOTAL (parciales)

2011-2014
Mujeres
9
17
12
N/D
12
N/D
7
2
59

Hombres
4
4
10
N/D
9
N/D
3
1
31

Total
13
21
22
2
21
N/D
10
3
92

Fuente: Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica

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En términos concretos, a pesar de que en los últimos cuatro años se graduaron 210 profesionales
jóvenes en sociología, el 77% de ellos son bachilleres. Y solo del total de los graduados de la
U.C.R entre 1975 y el 2011, el 64% de ellos tuvo hasta el 2011 un título de bachillerato
(Vázquez, 2011: 9).
Pero, cuando se compara el número de profesionales jóvenes en razón de los títulos que poseen,
es posible ver que la exigencia en la oferta de trabajo no está pensada en los jóvenes.
Observemos las últimas ofertas de trabajo anunciadas por el colegio de profesionales en
sociología:
Características de las ofertas laborales
Número de ofertas laborales:
7
Titulación mínima para el trabajo.
Bachillerato
Licenciatura
3
7
Experiencia laboral

Menos de 1 año
2

1 a 2 años
1

Maestría o Doctorado
7
Más de 2 años
3

De manera que se puede observar que solo desde lo meramente formal, la mayoría de los
profesionales en sociología, de primer ingreso, son incluidos por un problema de experiencia y
titulación. Si se toma como ejemplo, estas pocas propuestas publicadas por el colegio, se
evidencian dos cosas: que los bachilleres quedan excluidos, primero por su título, y segundo,
porque los puestos que en los puestos que sí pueden participar los bachilleres, deben competir
con licenciados, y personas con posgrado (porque no hay concursos exclusivos para bachilleres).
Un ejemplo es este anuncio de la nación:

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Esto representa una limitación marcada, por el hecho de que la mayoría de los y las profesionales
en sociología son bachilleres. Lo cual presenta una gran paradoja, porque la mayoría de nosotros
cuenta con un mínimo de cinco años de formación, y provienen de las únicas dos universidades
que han formados sociólogos y sociólogas a lo largo de la historia de Costa Rica. ¡
Sin embargo, a pesar de ello, la salida, en apariencia fácil, es la consecución de un título mayor,
pero ello no es tan sencillo como parece. La mayoría de los estudiantes tanto en la UNA como en
la UCR tienen beca para el título de bachillerato y licenciatura, sin embargo, la licenciatura
requiere un proceso adicional, investigar. La investigación es, sin duda, necesaria para la
sociología, pero implica gasto de recursos, tanto en los materiales, como en el traslado como en
reuniones con el comité asesor, etc. Sacar una licenciatura implica gastos adicionales a la carga
de gastos en el bachillerato, pero con la condición, de que necesita llevar cursos e investigación,
usualmente al mismo tiempo. Estas limitaciones de recursos no son compensadas, ni hay
mecanismos para ayudar a los tesiarios, porque los programas de becas no cubren esos gastos. La
financiación externa es escasa, y si la hay, las becas son limitadas (como el caso del Instituto de
Investigaciones Sociales, quien a pesar de hacer un gran esfuerzo para becar jóvenes
investigadores, solo da cinco becas al año para profesionales de todas las ciencias sociales)
La segunda opción es buscar un título de posgrado (maestría o doctorado), pensando en el grupo
de bachilleres que se salten la licenciatura, o como un mecanismo para tener mejores opciones
laborales. Esta opción no es más fácil que la obtención de una licenciatura, los costos de los
posgrados son mayores, y la espera es usualmente mayor. Tómese, por ejemplo, el sistema de
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posgrados de la U.C.R, al año la matrícula cuesta 478.800 colones (Pagina web sistemas de
posgrados de la U.C.R). Y aunque hay becas, al igual que en el grado, no son tan accesibles
como lo son para el grado, porque solo el 20% de los estudiantes recibe beca, y en muy pocos
casos hay una exoneración completa de la matrícula (Pagina web sistemas de posgrados de la
U.C.R). Un posgrado aquí tarda alrededor de dos años, mucho más extenso que una licenciatura.
Si se busca un posgrado en el exterior, por otro lado, la información de becas no es tan accesible,
y en algunos casos hay condicionamientos en las becas: como el requerimiento de experiencia
(algunas piden más de 2 años de experiencia), el pago de la aplicación misma, el pago exámenes
especiales (como el GRE, en Estados unidos), las traducciones a otros idiomas. Pero también, en
las limitaciones de pagos completos de los estudios. (Matrícula, alimentación, hospedaje). De
manera que si alguien está limitado económicamente, estudiar afuera no es definitivamente una
opción viable o accesible.
De forma inmediata, parecen requisitos muy estandarizados para la academia, pero para un
profesional joven el panorama es difícil. Si un joven consigue un bachillerato y no tiene dinero
para financiar su investigación de licenciatura, sus posibilidades de tener trabajo son limitadas.
Si decide hacer un posgrado, la limitación económica es un factor muy importante tanto nacional
como internacionalmente, sin mencionar que la experiencia juega un papel importante en el
equilibrio de las cosas. En consecuencia, se crea una especie de círculo vicioso de limitaciones:
dinero para conseguir un título, un título para conseguir trabajo, trabajo para conseguir un título,
experiencia para conseguir un trabajo o un título. Todo esto sin mencionar la importancia de los
contactos.
La importancia de los contactos en la sociología.
Si la experiencia es uno de esos requisitos necesarios para obtener éxito en el mercado laboral, e
incluso en algunas oportunidades de beca en el exterior, la necesidad de un trabajo es imperante.
A pesar de ello, las ofertas de trabajo en sociología no están al alcance de la mano, como se
esperaría, sino que para saber de ellas se ocupa estar entrelazado en una red de contactos, que a
su vez, opera como un filtro de primer nivel para los nuevos profesionales.
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En términos concretos, las ofertas de trabajo para sociología no se encuentran fácilmente
accesibles para los neófitos, porque no están en periódicos, ni en páginas de búsqueda de trabajo,
ni hay una especie de “bolsa de trabajo” para sociólogos. Por ejemplo, páginas dedicadas a
exponer trabajos como buscojobs.com, tienen pocas ofertas laborales para sociología, por
mencionar un ejemplo pequeño. En mi caso, mis únicas fuentes para saber sobre ofertas de
trabajo en ciencias sociales es por medio de correos electrónicos del colegio de profesionales en
sociología, los correos electrónicos del Instituto de Investigaciones Sociales (porque soy becado
de allí), o información de colegas, principalmente mayores.
De manera que para insertarse en la sociología se requiere un capital cultural (en términos de
Pierre Bourdieu, pero también de Robert Putnam), porque se necesita no solo tener contactos con
profesionales más experimentados, sino poseer ese capital que lo acredite para convertirse en un
“par aceptado” en la sociología, mucho antes de demostrar su capacidad como profesional. En
otras palabras, para ser aceptado en algún grupo con esa información, se requiere pasar filtros
como el pago de una mensualidad, tener contactos en alguna organización de ciencias sociales, o
conocidos que estén dispuestos a trasmitir información.
El “rational choice” sociológico.
Esto nos trae a otro problema digno de autocrítica, esto que yo llamo como “rational choice”
sociológico. Si se analiza el grueso de la producción académica en sociología, o si se hiciera una
encuesta rápida sobre la opinión de los profesionales en sociología sobre los ideales liberales en
la sociedad moderna, se podrá evidenciar que en la mayoría de todos nosotros hay una crítica
(fuerte en algunos casos, leve en otros) a los principios de la libre competencia y a la elección
racional como fundamento para la economía y en general para la vida cotidiana.
No obstante, a pesar de que esta opinión generalizada, la selección de los profesionales en
sociología se ve fuertemente intersecada por estos principios. La competencia como fundamento
inicial, y de forma inconsistente, de manera que se pone a competir individuos como si todos los
profesionales en sociología partiéramos del mismo terreno. Esto se torna evidente, cuando un
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bachiller recién graduado, con ingresos limitados, experiencia limitada y contactos limitados, se
ve obligado a competir con profesionales que llevan cinco, diez o más años en el desarrollo
profesional.
De la misma forma, se parte del principio del “rational choice” de los jóvenes sociólogos (as), al
mejor estilo de Gary Becker. Y se parte del hecho de que los jóvenes buscamos racionalmente
cómo ser exitosos, y tenemos toda la información disponible para insertarnos en el mercado
laboral (nótese otro concepto liberal), y que tomamos la decisión de la forma más calculada
posible para obtener el mejor beneficio posible en sociología, a sabiendas de nuestras
limitaciones. Pero no es así, para un recién graduado, el panorama no luce de esta manera; para
ser exitoso en el ambiente académico/profesional, se requiere mucho conocimiento informal de
los procesos dentro de la profesión misma.
Se requiere, en primer lugar, tomar en consideración que la sociología compite con muchas otras
disciplinas, y que usualmente no hay trabajos exclusivos para sociólogos. En segundo lugar, es
poca la información que recibe un recién graduado de cómo la gente logró tener el trabajo que
tiene, sin mencionar la poca información respecto a los mecanismos de selección. En tercer
lugar, y mucho más importante, es que la información muchas veces no es difundida
masivamente, sino que pasa por un filtro de profesionales que decide a quien informar y a quien
no (suponiendo que sea una elección planeada), o en el mejor de los casos, que simplemente
informe a quien conoce (un filtro para aquellos que no conocen a la persona con esa
información)
Cual camino queda, dirán algunos, que se acepte la mediocridad en todos lados. Buen
argumento, pero no da validez al punto anterior. Hay personas mediocres, sin ética ni ningún
deseo para enfrentarse a las desigualdades, esa es una realidad, pero estas personas las encuentra
uno en cualquier lado. Hay profesionales así recién graduados como con títulos de doctorado,
pero esta limitación no depende de la titulación, la experiencia o el capital cultural. Requiere de
otros procesos de selección.
2. La sociología crítica vs la sociología estancada.
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La innovación entonces surge ante la crítica a la sociología en Costa Rica, y no solo hoy, sino
siempre. Y no la innovación en el sentido del capitalismo, donde se crean cosas para el consumo.
Por el contrario, creación crítica, apertura a nuevas ideas, nuevos debates, y posicionamientos
que no han gozado de la misma popularidad que otros. Este proceso no es inherente a la
juventud1, pero requiere ineludiblemente de ella. La incorporación de jóvenes en la producción
activa (sí, activa) en la sociología, trae consigo nuevos aires a la sociología, porque
inevitablemente la innovación es producto del cambio (no pudo haber un Marx sin un Hegel, no
pudo haber una Butler sin una Beauvoir, etc.2).
Hay trabajos que requieren mucho conocimiento, esa es una realidad, pero eso no implica el
acaparamiento de oportunidades. Se pueden crear espacios para contar con un profesional joven,
que en pleno uso de sus capacidades y conocimientos adquiridos puede ser fundamental para un
proyecto, no como asistente, sino como un par que aporta ideas y que tiene capacidad de
raciocinio. El aprendizaje se da a todas las edades y con todos los antecedentes académicos. Que
una persona llegue a aprender no debería ser un problema para la elección de un candidato
(excepto que la eficiencia en producir cosas sea nuestro ideal, como bien lo promete el
neoliberalismo).
A pesar de la mención de la palabra crítica en muchos textos de sociología, la crítica no
necesariamente implica una crítica del conocimiento que producen. Más allá de entrar en un
debate filosófico sobre la crítica de la crítica, que no cabe en esta ponencia, la sociología no se
abre a muchos temas como debería. En otras palabras hay un enclaustramiento temático, que
promueve algunas perspectivas y desmerita otras.
Quizá uno de los ejemplos más significativos sea la invisibilización de las mujeres en la
sociología. A pesar de que ha sido una constante que las mujeres son las que más se han
1 Peter Berger, por ejemplo, en el 2013 a sus 85 años, escribe sobre el pentecostalismo del siglo
XXI, ampliando su teoría a lugares poco profundizados anteriormente, abriéndose a nuevas
temáticas. Berger, L. (2013) Afterword. En, Hefner, R (editor). Global Pentecostalism in the 21st
century. Indiana: Indiana University Press.
2 La referencia se puede ver en términos coloquiales si se desea, es obvio que hay diferencias
temporales entre estas y estos autores.
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graduado en sociología en Costa Rica, la sociología hecha por mujeres sigue siendo invisible,
sobre todo, cuando de sociología “hard core” se trata. A muchos hombres y mujeres se les enseña
una sociología muy masculina, y el conocimiento de las mujeres comúnmente queda relegado.
Una sociología feminista se vuelve una necesidad en el contexto actual de la sociología, pero
todavía se la sigue viendo como sociología “light”, o temática, que poco tiene que ver en los
análisis clásicos de la sociología. Como bien lo denunciaría Dorothy Smith:
“A pesar de la aparente neutralidad de género en el sujeto ausente e impersonal de la sociología
objetiva, es la realidad de los autores masculinos en sus textos, sus tradiciones, dentro de un
círculo de hombres participando en la división del trabajo reinante.” (Smith, 1987:109)
Y para seguir con la crítica, para muchos el texto “Sociological Imagination”, de Wright Mills,
es un clásico e incluso es un texto vital en los cursos de primer año de sociología; sin embargo,
un texto igual de valioso, como “The Everyday World As problematic”, de Dorothy Smith, no es
accesible en las bibliotecas de Costa Rica, a pesar de que se pueden encontrar múltiples copias
del primero en la biblioteca, y ninguna del de Smith.
Pero también desde la contratación de sociólogas en Costa Rica. Por ejemplo, la investigación de
Silvia Vázquez (2011) “Informe de resultados. Programa de actualización profesional y
educación continúa”, señala que “es posible que, a partir de los datos obtenidos, y con las
limitaciones expresadas, sostener que sí hay más mujeres incorporándose al mercado con solo
bachillerato universitario en sociología, que esas mujeres están en desventaja con respecto a sus
compañeras y compañeras con grados académicos mayores, o incluso a sus colegas hombres
con el mismo grado académico”(Vásquez, 2011: 25).
Lo mismo sucede con muchas otras temáticas, como por ejemplo, los análisis desde la
investigación -acción, como forma de investigación, que no son tan apremiados como los análisis
de la estructura productiva de la sociedad, un tema clásico de la sociología. Esto aplica para la
academia, pero también en el ámbito profesional, dígase por ejemplo, modelos de diagnóstico de
proyectos, como el de marco lógico, frente a los diagnósticos comunitarios surgidos desde la

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investigación acción comunitaria. En otras palabras los nuevos aportes en la sociología, sin
importar de donde vengan, enfrentan una hostilidad en su aceptación.
Conclusiones
De una u otra forma, el acceso de los nuevos profesionales es sin duda complicado, más no
imposible. Para muchos de los profesionales mayores su camino no fue fácil, enfrentaros sus
limitaciones, y demás situaciones contextuales, y su camino no fue menos complicado que el
nuestro. No obstante, no debería ser una agenda la competencia por la dificultad para hacerse un
camino, por el contrario, lo que se debería hacer cada día más es que estas barreras sean
menores, y que a cada generación le cueste menos ser parte de la sociología.
Todas las personas pueden innovar sin importar su edad, y pueden tener éxito o fracaso, sin tener
alguna seguridad. Pero lo jóvenes, por su característica adscrita de “inexpertos” corren el riesgo
de no ser aceptados de primera entrada, a la hora de presentar temáticas nuevas. Entiéndase,
estudios sociológicos feministas, de la sexualidad, de la música, de la acción comunitaria, etc.
Muchas temáticas y perspectivas que no gozan de la misma validez en el ámbito
científico/profesional, son rechazadas muchas veces solo por venir de gente joven (esto sin
contar la preferencia por lo cuantitativo, y la ridiculización de lo cualitativo).
Mucha gente en la sociología es formada desde marcos clásicos, pero tienen la creatividad y la
inteligencia para salirse de ellos y aportar desde otro ángulo (qué hubiera pensado Hegel, de
haber sabido que iban poner “de cabeza” su teoría). Hay muchas personas jóvenes creativas,
capaces y muy disciplinadas, que son juzgados a priori por la elección de temáticas poco
“ortodoxas” o no “apropiadas”. Y esto no implica, de ninguna manera, una implantación de cosas
nuevas por cosas viejas, la ciencia se crea en conjunto, nuevo y viejo de la mano.
Por ello, y para cerrar con propuestas concretas para enfrentar durante este encuentro, propongo
tres propuestas de acción. La primera tiene que ver con la apertura a la información respecto a la
oferta laboral en sociología, que sea una obligación publicar abiertamente con el objetivo de

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llegar a un número mayor de postulantes, para que la información no sea acaparada por otras
personas (de nuevo, algunos de forma consciente, otros no).
La segunda propuesta tiene que ver con la promoción de oportunidades de estudio. Si el requisito
de la licenciatura es vital para los puestos de trabajo, es necesario abrir más espacios de
financiamiento para jóvenes investigadores en sociología, para desarrollar sus trabajos finales de
graduación. De la misma forma como apertura en la trasmisión de información referida a la
financiación de posgrados, tanto en el país, como fuera de él. Esto no solo permitirá la igualdad a
la hora de competir dentro de la sociología, sino que inevitablemente va a mejorar el nivel de la
sociología actual.
La tercera propuesta tiene que ver con los mecanismos de selección de los postulantes.
Garantizar un perfil de profesionales en sociología, que diga no solo cuales labores puede
realizar un profesional de sociología respecto a otras ciencias sociales, pero también que permita
ponderar las capacidades de profesionales con títulos de bachillerato, e incluso de licenciatura.
De forma que se pueda tener un parámetro de elección que no excluya a aquellos que por una
razón u otra no han podido obtener un título mayor al de bachillerato.
Finalmente, garantizar una apertura a nuevos enfoques desde la sociología. Este no es un
objetivo directamente relacionado con la juventud, pero que inevitablemente lleva al hecho de la
aceptación de ideas basándose en el debate crítico, y no en el rechazo a priori por la edad o
porque las temáticas no responden a un canon de sociología clásica.
La sociología que no se renueva, se dogmatiza, y eso es lo peor que le puede pasar a una
disciplina. La crítica es esencial, y la creación e innovación puede ver de cualquier persona, sin
importar la edad, pero muchos de nosotros, con nuestra propia experiencia, quizá no extensa,
pero observamos y lo que pensamos se basa en experiencia, no en capricho. Por eso, la
sociología crítica dependerá de una lucha constante contra el estancamiento y el prejuicio. Y de
cualquier manera, no deberíamos ser juzgados por nuestra edad, por lo que no sabemos, o por
nuestra poca experiencia; deberíamos ser tratados desde lo que sí sabemos, desde lo que
podemos aprender y desde lo que somos capaces de aportar.
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Bibliografía:
1. Becker, Gary. (1974). A Theory of social Interaction. Journal of political econonomy, Vol.
8, Num. 6.
2. Colegio de profesionales en sociología de Costa Rica. (2014). Ofertas de trabajo
trasmitidas. Costa Rica.
3. Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica. (2014). Estadísticas de
graduados por año. Costa Rica: Universidad de Costa Rica.
4. Oficina de Estadística Estudiantiles (2014) Número de graduados por año, según grado,
escuela y sexo. Costa Rica: Universidad Nacional.
5. Siisiäinen, M. (2000). Two concepts of social capital: Bourdieu vs Putnam. En ISTR
Fourth International Conference: "The Third Sector: For What and for Whom?". Trinity
College, Dublin, Ireland. July 5-8, 2000
6. Sistema de estudios de posgrado de la Universidad de Costa Rica. Página Web:
http://www.sep.ucr.ac.cr/
7. Smith, D. (1987). The everyday world as problematic. A feminist sociology. Boston:
Northheastern University Press.
8. Tilly, Charles. (2000). La desigualdad persistente. Buenos Aires: Manantial.

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