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Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012

EL CONCEPTO DE SUBSIDIARIEDAD DEL ESTADO EN EL SIGLO XX CHILENO:
ALGUNAS FUENTES DOCUMENTALES PARA SU ESTUDIO
José Manuel Castro Torres1
jucastro@uc.cl

Resumen
El presente texto ofrece extractos de fuentes documentales para la comprensión del principio de
subsidiariedad del Estado, presente tanto en las Encíclicas Sociales como en el tratamiento dado a este
concepto en la opinión pública chilena entre las décadas de 1930-1970. Nos centramos en la aparición
del vocablo en las revistas Estudio, Mensaje y Qué Pasa con tal de propiciar una reflexión en torno a la
noción de Estado en el Chile actual y la contribución de la Iglesia Católica en tal conformación.

Palabras claves
Subsidiariedad – Estado – Liberalismo – Socialismo – Doctrina Social de la Iglesia

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Estudiante de Magister en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.
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Buscamos con esto. 2 . sino también por la acción de los laicos organizados que participan de modo directo en la política. no teórica. sino que apela a la iniciativa individual y de las organizaciones sociales intermedias. Esta novedad es práctica. Desde la década de 1930 hasta la actualidad. La novedad de la “revolución desde arriba” del régimen militar es impulsar un Estado de tipo subsidiario. iniciar un diálogo sobre la historia del concepto de subsidiariedad del Estado en el siglo XX chileno. sean estas colectivistas o individualistas. En el actual trabajo ofrecemos algunas fuentes desde 1930 hasta 1970 que faciliten la comprensión de los principales rasgos del principio de subsidiariedad del Estado y de la lectura que hacen de éste distintos actores de la sociedad chilena en respuesta a los desafíos que les corresponde afrontar. Como señala Bernardino Bravo Lira (1995) -actual premio nacional de Historia-. el la discusión sobre el principio de subsidiariedad ha estado intermitentemente presente en el debate público chileno.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 Introducción Los principios emanados de la Doctrina Social de la Iglesia Católica han iluminado en reiteradas ocasiones las ideas y la práctica política chilena en el siglo XX. Es la primera vez que en Chile hay una aplicación práctica y declarada de este principio. La riqueza de este método propuesto se centra en ofrecer al lector una inicial experiencia con fuentes primarias sobre la noción subsidiaria del Estado. desde las principales enunciaciones papales hasta su lectura y utilización de laicos que participan en política. primero mediante la promoción de un régimen político corporativista y luego inserto en una lógica de democracia moderna. Las experiencias socialistas y liberales no se llevan hasta sus últimas consecuencias utópicas. Desde la aparición de la Encíclica Quadragesimo Anno irrumpe en Chile la reflexión en torno al principio de subsidiariedad del Estado en el Catolicismo Social chileno. o liberal por otro. En ambos casos el principio de subsidiariedad ha servido como alternativa a la implantación de un modelo político de contenido ideológico socialista por un lado. el siglo XX marca el fin del Estado Modernizador (llamado a promover la felicidad del pueblo) para dar paso al inicio del Estado Subsidiario que no busca regular “desde arriba” las actividades del pueblo. mediante la presentación de algunas fuentes originales. cada uno en su tiempo. no solo a partir de los lineamientos definidos por la Jerarquía Eclesiástica.

No obstante. que se cuentan entre la muchedumbre desvalida”. carente de todo recurso.2 Rastreamos una enunciación explícita del concepto de la subsidiariedad del Estado como principio social en Acta Apostolae Sedis XXIII (15 de enero de 1931) y reafirmado posteriormente en la Encíclica Quadragésimo Anno de Pío XI. Jorge Costadoat. “Catolicismo social chileno.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 Origen y desarrollo del principio de subsidiariedad en la Iglesia Católica: Encíclicas Sociales En la Encíclica Rerum Novarum (1891) encontramos el primer pronunciamiento de las Encíclicas Sociales respecto a las funciones y límites del Estado respecto a las sociedades intermedias. por consiguiente. en la cual. espacio indispensable para la materialización de la libertad. […] Si. por ser causante del “vicio del individualismo” que provocó la práctica desaparición de la vida social de las agrupaciones humanas. la familia y el individuo. 3 3 . por tanto. para explicarlo. el hombre puede hacer ejercicio de la libertad en cuanto es miembro de agrupaciones intermedias. tenga que soportar éste las cargas antes soportadas por las corporaciones. Diego García. la clase humilde. necesariamente deberá afrontarlo el poder público”. Se propicia que estas agrupaciones sean las generadoras del poder político. lo que implicaría que. 2009. criticando con ello tanto el sistema capitalista como el modelo socialista. rodear de singulares cuidados y providencia a los asalariados. por el contrario. protegida por sus propios recursos. Este deberá. Desarrollo. En ella. los que gobiernan deberán atender a la defensa de la comunidad y de sus miembros. No obstante ello. León XIII no utiliza el concepto de subsidiariedad del Estado. Ediciones Universidad Alberto Hurtado.4 La Europa de la 2 La negrita es nuestra Sobre ello. crisis y actualidad”. lo justo es dejar a cada uno la facultad de obrar con libertad hasta donde sea posible. según hemos dicho. “En la protección de los derechos individuales se habrá de mirar principalmente por los débiles y los pobres.3 La crítica realizada el liberalismo en esta Encíclica es clara. Sofía Correa ha rastreado un proto-corporativismo en Abdón Cifuentes en el artículo “El corporativismo como expresión política del socialcristianismo” En: Fernando Berríos. se realiza una explícita apertura hacia un orden político católico según un modelo de organización corporativista de la sociedad. que ni el individuo ni la familia sean absorbidos por el Estado. La gente rica. Pío XI realiza un ataque más explícito al liberalismo y propone al corporativismo como el modelo de organización social ideal que respete las jerarquías sociales. sin daño del bien común y sin injuria de nadie. pero sí ofrece una idea inicial: “No es justo. El rol del Estado al respecto sería el de promover una armónica coordinación entre las agrupaciones intermedias entre la familia y el Estado. se ha producido o amenaza algún daño al bien común o a los intereses de cada una de las clases que no pueda subsanarse de otro modo. al encontrarse solos los individuos frente al Estado. necesita menos de la tutela pública. 4 En la Encíclica Divini Redemptoris (19 de marzo de 1937). se confía principalmente al patrocinio del Estado. Santiago.

quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada. por el cambio operado en las condiciones sociales. constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden. por su propia fuerza y naturaleza. cuanto para que. los medios que el Creador destinó a toda la familia humana sirvan efectivamente para tal fin. pues. Pues. por consiguiente. a no ser observando un orden firme y determinado”. en modo alguno. por lo menos. sigue. en los cuales. por lo demás perdería mucho tiempo. que evitar con todo cuidado dos escollos contra los cuales se puede chocar. que. así tampoco es justo. con lo cual logrará realizar más libre. ya que toda acción de la sociedad. se enuncia: “Pues aun siendo verdad. Respecto al principio de subsidiariedad. que la suprema autoridad del Estado permita resolver a las asociaciones inferiores aquellos asuntos y cuidados de menor importancia. debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social. igual que negando o suprimiendo el carácter social y publico del derecho de propiedad se cae o se incurre en peligro de caer en el "individualismo". sin la necesidad de suprimir el uno u el otro: “Ante todo. según se refiera a los individuos o mire al bien común. y la historia lo demuestra claramente. todo lo cual no puede obtenerse. muchas cosas que en otros tiempos podían realizar incluso las asociaciones pequeñas. tanto para que los individuos puedan atender a sus necesidades propias y a las de su familia. sino que siempre han afirmado unánimemente que por la naturaleza o por el Creador mismo se ha conferido al hombre el derecho de dominio privado. por tanto. más firme y más eficazmente todo aquello que es de su 4 . rechazando o disminuyendo el carácter privado e individual de tal derecho. pero no destruirlos y absorberlos”. por medio de esta institución.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 década previa al estallido de la Segunda Guerra Mundial ya se encontraba sumida en el conflicto entre la alternativas ideológicas liberales y socialistas. se va necesariamente a dar en el "colectivismo" o. hoy son posibles sólo a las grandes corporaciones. a rozar con sus errores”. “Hay. “Conviene. debe tenerse por cierto y probado que ni León XIII ni los teólogos que han enseñado bajo la dirección y magisterio de la Iglesia han negado jamás ni puesto en duda ese doble carácter del derecho de propiedad llamado social e individual. ofreciendo la Iglesia al principio de subsidiariedad como salida a tales construcciones ideológicas: la propiedad tiene un carácter individual y otro social. en pie y firme en la filosofía social aquel gravísimo principio inamovible e inmutable: como no se puede quitar a los individuos y dar a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria. no obstante.

la justicia social y la caridad social. Y mucho menos aún pueda desempeñar esta función la dictadura económica. con que quede como informada toda la economía”.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 exclusiva competencia. Por tanto. que constituya un orden social y jurídico. urgiendo y castigando. Por lo tanto. suprimiendo. ya que tenía su principio regulador en el mercado o libre concurrencia de los competidores. y por el cual podría regirse mucho mejor que por la intervención de cualquier entendimiento creado. y no puede ni frenarse ni regirse por sí misma. Reconocer la propiedad privada como un derecho natural no implica de suyo que ésta únicamente cumpla una función individual. mientras más vigorosamente reine. que hace poco ha sustituido a la libre concurrencia. dirigiendo. pues tratándose de una fuerza impetuosa y de una enorme potencia. no puede en modo alguno regir la economía. por consiguiente. y tanto más feliz y próspero el estado de la nación”. lo que podríamos categorizar en una primera instancia como un rol permisivo-supletivo de las actividades individuales en función de su fin particular –las sociedades mayores (el Estado) no deben quitar a las sociedades menores lo que ellas pueden hacer 5 . esto es. que la economía se atenga y someta de nuevo a un verdadero y eficaz principio rector. en cuanto que sólo él puede realizar. han de buscarse principios más elevados y más nobles. Mas la libre concurrencia. El principio de subsidiariedad del Estado es definido en esta Encíclica a partir de un doble componente que debe dirigir su acción. salvado este principio de función "subsidiaria". es decir. según el caso requiera y la necesidad exija. Por ello conviene que las instituciones públicas y toda la vida social estén imbuidas de esa justicia. el orden jerárquico entre las diversas asociaciones. como quedó demostrado hasta la saciedad por la experiencia. han manado todos los errores de la economía "individualista". que. una vez que entraron en juego los principios del funesto individualismo. como de una fuente envenenada. que regulen severa e íntegramente a dicha dictadura. estimó que ésta debía ser considerada y tratada como totalmente independiente de la autoridad del Estado. aun cuando dentro de ciertos límites es justa e indudablemente beneficiosa. vigilando. tanto más firme será no sólo la autoridad. el carácter social y moral de la economía. sino también la eficiencia social. y sobre todo es necesario que sea suficiente. tengan muy presente los gobernantes que. para ser provechosa a los hombres tiene que ser frenada poderosamente y regirse con gran sabiduría. Es de todo punto necesario. con lo cual el orden económico no puede dejarse a la libre concurrencia de las fuerzas: “Pues de este principio. por olvido o por ignorancia.

Las circunstancias en que emerge la Encíclica Mater et Magistra (15 de mayo de 1961) son bien distintas a las de Quadragésimo Anno: las guerras mundiales han provocado una profunda conmoción a nivel planetario y la democracia. hay que establecer que la economía debe ser obra. sino el orden mundial el que se debate entre la alternativa socialista y la democrático-liberal encabezadas por la URSS y Estados Unidos. el principio de subsidiariedad mantiene su continuidad como principio ordenador de la sociedad. es necesaria también la presencia activa del poder civil en esta materia. pero no absorber-. “Sin embargo. por el 6 . no sólo no debe coartar la libre iniciativa de los particulares. Ahora no es sólo Europa. manteniéndose tanto el rol permisivo-supletivo como el regulador descrito anteriormente. suplir y completar la acción de los particulares y de las agrupaciones intermedias.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 por sí mismas. pero se reafirma la vigencia del principio de subsidiariedad. por las razones que ya adujeron nuestros predecesores. vuelve a ocupar un sitial importante. ordenar. a fin de garantizar. estimular. ya se asocien entre sí de múltiples maneras para procurar sus intereses comunes. sino que. Se afirma que es función del Estado fomentar. En la Encíclica enunciada por el Papa Juan XXIII ya no existe el ánimo corporativista que existió en la década del 30. justificándose con ello las intervenciones realizadas por el Estado en materia económica para la consecución de la justicia social. definida en función de la colaboración óptima al bien común. ante todo. el recto orden de la economía no debe regirse únicamente por la libre concurrencia de las fuerzas. Se señala en esta Encíclica: “Como tesis inicial. ya actúen éstos por sí solos. Juan XXIII profundiza en la relación del rol permisivo-supletivo y regulador enunciadas al respecto por Pío XI y establece que: “Pero manténgase siempre a salvo el principio de que la intervención de las autoridades públicas en el campo económico. siendo necesaria una acción reguladora respecto de las organizaciones intermedias. deben prestar ayuda. una lectura completa de la Encíclica permite establecer que la sola visión permisiva-supletiva del principio de subsidiariedad queda incompleta. de la iniciativa privada de los individuos. una producción creciente que promueva el progreso social y redunde en beneficio de todos los ciudadanos”. por dilatada y profunda que sea. como es debido. No obstante. Si bien ya no se presenta al modelo corporativo como ideal. Tal como afirmaba Pío XI. aunque no completamente.

las mujeres y los niños”. Ahora. por el contrario. para tutelar los derechos de todos los ciudadanos. Se señala en el texto: “Para conseguir estos fines [niveles salariales adecuados. Directamente y según el principio de solidaridad. El texto data de 1991.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 contrario. ya antes mencionado. sin embargo. se la suprima completamente”. la Encíclica añade: “Sin embargo. la de intervenir a tiempo. Destaca en este punto la situación complementaria entre el principio de subsidiariedad con el de solidaridad. en defensa de los más débiles. sino que. salvaguardando. horarios “humanos” de trabajo y de descanso. lo que sería aún peor. con la cual se señala un énfasis concreto a temáticas ya señaladas en Encíclicas anteriores. El fundamento regulador se mantiene presente en esta Encíclica social a razón de que al Estado le compete perseguir el bien común en el orden temporal: “Por lo que toca al Estado cuyo fin es proveer al bien común en el orden temporal. Fundamental para comprender el contenido del principio de subsidiariedad que aparece en las Encíclicas Sociales es la revisión de su conceptualización en Centesimus Annus. cuales son los trabajadores. segundo. encauzada hacia una oferta abundante de oportunidades de trabajo y de fuentes de riqueza. primero. Esta evolución se ha dado en algunos Estados 7 . etc. ha de garantizar la expansión de esa libre iniciativa. Luego se añade respecto al Estado de Bienestar: “En los últimos años ha tenido lugar una vasta ampliación de ese tipo de intervención. y. creando las condiciones favorables al libre ejercicio de la actividad económica. no puede en modo alguno permanecer al margen de las actividades económicas de los ciudadanos. Indirectamente y según el principio de subsidiariedad. inserto en una época fundamental del desarrollo político internacional. y asegurando en todo caso un mínimo vital al trabajador en paro”. también en esta materia ha de observarse íntegramente el principio de la función subsidiaria.] el Estado debe participar directa o indirectamente. o. algunos límites a la autonomía de las partes que deciden las condiciones de trabajo. incólumes los derechos esenciales de la persona humana”. para que aquéllos contribuyan a producir la abundancia de bienes materiales […]. que ha llegado a constituir en cierto modo un Estado de índole nueva: el «Estado del bienestar». poniendo. la conceptualización del principio de solidaridad se hace explícita. sobre todo de los más débiles. El derrumbe del Muro de Berlín es el símbolo del colapso soviético y el fin de la utopía socialista. Al referirse a la propiedad pública. según el cual la ampliación de la propiedad del Estado y de las demás instituciones públicas sólo es lícita cuando la exige una manifiesta y objetiva necesidad del bien común y se excluye el peligro de que la propiedad privada se reduzca en exceso.

Ensayo de organización corporativa]. Deficiencias y abusos del mismo derivan de una inadecuada comprensión de los deberes propios del Estado. Por cierto que el principio de subsidiariedad es enunciado al momento de establecer las distinciones entre el rechazo al liberalismo y al socialismo. con miras al bien común”. Mensaje y Qué Pasa: la subsidiariedad en la opinión pública La revista Estudios tiene su origen en la excepcional generación universitaria católica de 1930. Fue dirigida por Jaime Eyzaguirre. tan bien complementado por el P. Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior. especialmente en los años más recientes. porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 para responder de manera más adecuada a muchas necesidades y carencias tratando de remediar formas de pobreza y de privación indignas de la persona humana. Müller [La política corporativa. han provocado duras críticas a ese Estado del bienestar. Azpiazu. en la defensa de un modelo de orden social corporativo. En este ámbito también debe ser respetado el principio de subsidiariedad. calificado como «Estado asistencial». Prescindir el impulso estatal en la generación del régimen corporativo equivale no solo a negar la 8 . El nexo efectuado por Juan Pablo II entre subsidiariedad y solidaridad es profundizado por Benedicto XVI en Caritas in Veritate al señalar que: “El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa. De su lectura se saca también otra consecuencia de importancia y es que resulta de todo punto ilusorio fiar la organización corporativa solo al esfuerzo de la iniciativa particular. no han faltado excesos y abusos que. En ella se recogían las reflexiones de los jóvenes vinculados a la Asociación Nacional de Estudiantes Católicos (ANEC) e impregnados por las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia presentes tanto en la Encíclica Rerum Novarum como en Quadragesimo Anno. la mayoría estudiantes de la Universidad Católica y marcados por la crisis de 1929 (Millar). también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado”. prueba de manera irrefutable que el fenómeno corporativo es de repercusión universal y que no parece fácil que el liberalismo en derrota pueda impedirle la conquista de la nueva sociedad. Estudios. Señalaría Jaime Eyzaguirre en 1936: “El interesante trabajo del P. privándola de sus competencias. No obstante. sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales.

esto es. Los que militan en esta corriente intermedia. en la competencia el productor encuentra estímulo y aliciente para actuar en la vida económica. estimular y frenar. No se trata por otra parte de desconocer los beneficios de la iniciativa privada. 2°. vigilar. los dardos permanentemente irían dirigidos hacia la ideología liberal a partir del concepto de libre concurrencia estudiado en las Encíclicas Sociales existentes hasta ese entonces: “Se entiende por régimen de libre concurrencia aquel en que se permite a los individuos competir ampliamente dentro de los medios legales para obtener de esta manera las mayores ventajas en el campo económico. existe un término medio realista y doctrinariamente bueno que junto con propiciar el respeto de los organismos nacidos al impulso de la iniciativa particular y en el indiscutible ejercicio de un derecho natural. oficio o trabajo y el lugar donde se desee ejercerlos. En efecto.La libertad de escoger cualquier profesión. y 3°. el corporativismo señalaría un camino intermedio entre el liberalismo y el socialismo. sino también cegarse ante la realidad y suponer en las distintas profesiones un espíritu de solidaridad y armonía de clases que está lejos de existir. el derecho de ligarse mediante cualquier obligación lícita. En la revista Estudios. tienen a su favor no sólo el acervo de experiencia recogido en los últimos años en diversos países. según lo lleven las circunstancias o la necesidad lo exija”. ni de atropellar la libre formación de las asociaciones profesionales. Entendida de esta manera. sino también la palabra del Pontífice reinante. Contribuye también la 9 . Entre ambos extremos. ilusorio uno y pernicioso el otro. la libre concurrencia lleva involucrada: 1°. que en su Encíclica “Quadragesimo Anno” coloca como atribución propia del Estado frente a la organización corporativa la de “dirigir.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 autoridad su papel importante de coordinador de los variados intereses y de gerente del bien común. Gracias a ella la industria se desenvuelve y encuentra un campo propicio para su expansión. reconoce la necesidad de que el Estado proceda a coordinar dichas iniciativas en pro del bien común y a alentarlas e impulsarlas decididamente por medio de la ley.La libertad de contratación. ofreciendo una visión más realista de la organización social del hombre.La libertad de disponer como se quiera de los bienes materiales sobre los cuales se ejerce derecho de dominio.” Al modo de Eyzaguirre. Es indudable que el régimen de la libre concurrencia trae consigo algunos beneficios. al ser poseer este una dimensión individual y otra social. ni de entregar la vida corporativa a merced de un Estado dictatorial y omnipotente.

pero lo que ocurre con más frecuencia es lo contrario. parte él de un error fundamental y es el considerar al hombre como un ser aislado que no ha de moverse más que impelido por el acicate de su propio y exclusivo interés. fundada en 1951 por el Padre Alberto Hurtado e impresa hasta la actualidad con una frecuencia mensualmente. ha denunciado estos errores. considera al mundo que tiene delante de sí y señala a los católicos sus errores para incitarlos a suprimirlos.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 competencia a perfeccionar los productos y abaratar los precios. al régimen liberal y a la conducta social del capitalismo. económicos y culturales de la sociedad chilena y latinoamericana de post guerra. 10 . sociales. todo lo cual redunda en beneficio de los consumidores. Al respecto en su primer número se señalaría: “La Iglesia. La victoria se inclina de parte del más audaz e inescrupuloso. olvidando que de la convivencia con los semejantes emanan numerosas obligaciones que cumplir y derechos que respetar. consolidando a la postre la dictadura de unos pocos en el campo económico”. Por eso se ha referido este último siglo al marxismo ateo y al sindicalismo de Estado. al racismo. Hasta aquí los Papas habían recibido los ataques más violentos de quienes se han indignado porque la Iglesia continua defendiendo la propiedad privada. aunque no se hermane con él la capacidad ni honradez. en la mayoría de los casos. Pero también es evidente que el régimen de la libre concurrencia trae consigo notorios inconvenientes. sino con valentía extrema. En ella se afrontan los distintos desafíos políticos. al fascismo. inmersos en lo que sería la alternatividad entre liberalismo y socialismo propiciada por la Guerra Fría. En primer lugar. el capital particular. de aquel que no mide sus medios para abatir al contrario o del que dispone de más poder financiero. como si afirmara que todo lo que de él ha procedido sea malo. por su vehemente afirmación de que la industria no es asunto estatal sino privado por quienes ven en ella un enemigo de las nacionalizaciones generalizadas. De ahí que la libre concurrencia. venga a favorecer a los elementos adinerados o inmorales y a traer el perjuicio consiguiente de los pobres y honestos. No con vaguedades. Por su parte. si dentro del sistema de la libre concurrencia triunfaran siempre los más capaces. Mensaje es una revista de la Compañía de Jesús. que sólo acepta en casos de verdadera necesidad. Por otra parte. consciente de su misión de levadura en la masa. bueno sería sin duda. vengan de donde vengan y cualesquiera sean sus consecuencias. […]Frente al régimen capitalista la Iglesia no se ha colocado en una actitud de intolerancia. como pretenden sus sostenedores. y que el interés social no puede en manera alguna sacrificarse al capricho o egoísmo de una sola persona.

señalaría Gabriel Valdés: “Hacia una civilización del trabajo: Debido a que no se conoce sino una lógica que es la de la fructificación del dinero. […]Hay personas que al defender errores como el de la libre concurrencia. Al hablar del comunismo. el capitalismo puro. Esto no quiere decir que no pueda ser. ¡Lamentable error! Le están haciendo el juego al comunismo. la Iglesia ha expuesto en vano su luminosa doctrina social”. tímidamente en protector del trabajo. Igual que en la Rusia de los trabajadores de hoy. un buen estímulo. […]De un modo semejante en el caso presente la libre concurrencia no puede ser en modo alguno regulador de la vida económica. piensan que así se están oponiendo eficazmente y de la única manera. Frente el poder económico todopoderoso. Lentamente. Aquel no es ni más ni menos que un factor de la producción. El Estado también está de parte del capital y se da el caso de algunos países europeos en que la falta al trabajo o el reclamo se castiga con cárcel. De ninguna manera admite la Iglesia que la libre concurrencia pueda solucionar los antagonismos que surgen en la vida económica. de la miseria proletaria y de los violentos y desoídos reclamos de León XIII. en su expresión desnuda.” Respecto a la libre concurrencia liberal y al socialismo señalaría Ramón Ángel Cifuentes un año más tarde: “Si hay algunas cosas claras y repetidas en las encíclicas papales es la condenación de la libre concurrencia como rectora de la economía. El capitalista contrata libremente al trabajador. el Estado pasa por una etapa de árbitro imparcial para convertirse. es llevado a violar los fueros del trabajo y los derechos del trabajador. Históricamente la empresa nace simple. Para ellos. sin tocar al empresario en su organización misma. pero sí preocupándose del aspecto social-físico y moral de los obreros. […]El señalar el error del capitalismo no quiere decir que abracemos el socialismo. una fuerza o un elemento que se concibe separado de la persona misma. encerrada en sus justos límites. Es la 11 . el trabajador no tiene defensa. se queja el Papa de aquellos que pasivamente dejen que se propaguen las doctrinas comunistas. Es la época de la jornada de 12 a 14 horas. El capitalismo trata el trabajo como una cosa y se relaciona con él a través de las leyes del mercado.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 El economista cristiano está obligado a poner en juego todo su talento para descubrir nuevas técnicas que hagan servir la economía al hombre y no el hombre a la economía. al comunismo. En el artículo “Reforma de Estructuras” del año 1955. en el número 113. Ambos errores están condenados. Ya lo dijo el Papa Pío XI en la Quadragesimo. Es una lástima que algunos católicos no vean otra solución sino la capitalista o la comunista.

con su Fundador. turbada la serenidad del trabajo. que tienden. Por esto. Por eso la Iglesia no ha cesado ni cesará de reaccionar ante los intentos que en algunos países se han realizado para atribuir al Estado poderes y funciones que no tiene. de la higiene y seguridad en el trabajo. Rechazada la “planificación” que destruye toda iniciativa individual. donde de hecho se ha llegado a la completa “planificación” se han obtenido algunas finalidades. a todo el que quisiere una excesiva injerencia del Estado en la cuestión económica. a acelerar la formación del ahorro. a disminuir los costos de producción. en efecto. desalentaría y asfixiaría la libre acción de los que. aun operando por sus propios y legítimos intereses. violado el amor de la patria. sino a regular una distribución más equitativa del bienestar que la industria humana produce. El trabajo vuestro sirve para indicar una vez más cuánto. demasiado fácil. el problema social no podría ser resuelto adecuadamente. así también se opone. no queda dicho que pueda aceptarse el régimen de la libertad absoluta en las actividades económicas. de la seguridad social etc.”. que mortificaría. a más de atenuar el esfuerzo del hombre. Mas Nos hemos de añadir otra palabra con la misma franqueza pastoral. En el caso de que esa injerencia no fuera frenada. Estas intervenciones no pueden ser declaradas ilegítimas sin más. la protección de las mujeres. se transcribirá en la revista Mensaje el discurso pronunciado por Pío XII “Actividad privada e intervención estatal”: “1. Nos hacemos votos. 2. del mismo modo que no se mantiene vacilante y eleva la voz donde quiera que el poder civil trata de atribuirse el monopolio de la instrucción y de la educación juvenil. por lo que refiere a los principios morales. da al César todo lo que es del César: pero no podría darle más sin traicionar a su misión y al mandato que le confió Cristo. por consiguiente. a veces. La Iglesia. sería el desentendimiento e incluso el desprecio de algunas inderogables y hoy más que nunca urgentes normas dictadas por la fraternidad humana y cristiana. Ella contribuye a acrecentar la riqueza común. a elevar el rendimiento del trabajo. para aclarar el nivel del rechazo tanto al sistema económico liberal como al socialista. destruido el preciosísimo patrimonio religioso. en el campo de la producción. oír comprensibles mas no justificadas lamentaciones a propósito de algunas intervenciones del Estado. provocadas por un ímpetu insano y destructor: heridas las justas libertades individuales. Esto no debe ocurrir entre vosotros amados hijos. no a impedir el impulso de la producción. puede la actividad privada bien entendida y convenientemente libre. pero el precio ha sido el de innumerables ruinas. para que los hombres responsables no cedan ante la fácil tentación de acceder a la excesiva injerencia estatal. contribuyen al bien de los individuos y al destino de la patria.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 limitación de la jornada del trabajo a 8 horas. Un año más tarde. 12 . Sucede.

siendo aún escasas las aplicaciones inteligentes. audaces. Debe velar para que el régimen concreto de propiedad privada cumpla con su función personal y social. De esta doctrina se deduce que si un propietario administra mal su tierra o simplemente no la trabaja cuando existe escasez de productos agrícolas. La razón resulta obvia: a todos les pertenece el derecho fundamental de usar los bienes de la tierra. La autoridad competente podrá. siguen. el concepto de subsidiariedad no es enunciado con una frecuencia importante. no podrían fijar una forma más apropiada que la propiedad privada para actualizar en la práctica en derecho fundamental de todos a usar de los bienes materiales. saca utilidad para sí y su familia. Es cierto que la propiedad tiene una función individual. Pero la propiedad posee además una función social que limita el derecho del propietario sobre sus bienes y les impone un deber social correlativo. Las cosas en cuanto al uso son comunes. Ya en 1962 encontramos su utilización en el momento en que se inicia la reforma agraria del Presidente Jorge Alessandri Rodríguez. El hombre. La intervención del Estado no debe ser arbitraria: debe ceñirse a las normas del principio de subsidiariedad. Señala Gonzalo Arroyo: “Notemos que la doctrina cristiana de la propiedad está a millas de distancia de la concepción individualista de la escuela liberal que dice que el propietario tiene un derecho absoluto sobre su propiedad. Al respecto señala Roger Vekemans: El Estado tiene derecho a intervenir en materia de propiedad porque es el rector del bien común. decía Santo Tomás. Si bien está bastante difundida hasta la fecha la posición de la Iglesia Católica respecto a la intervención estatal y la actividad privada. Su intervención es justificada sólo en beneficio del interés de todos y cuando el problema sobrepasa la capacidad de los individuos y de los grupos privados. aunque invadidas de realístico equilibrio cristiano”. en este caso. lo que. al administrar las cosas como propias. constituye un estímulo para su producción.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 […] Los principios ya son conocidos. Concluyamos: los hombres. por otra parte. desgraciadamente. Aquí conviene tener en cuenta dos cosas. teniendo en cuenta la naturaleza individual y social del ser humano. por tanto los que tienen bienes deben tomar de ellos para ayudar a los que se encuentran en grave necesidad. éste impide que la tierra alcance su finalidad natural que es la de servir a la utilidad de todos los hombres. intervenir en nombre del bien común de la sociedad para corregir el abuso de la propiedad. 13 . Nunca debe destruir ni absorber “los miembros del cuerpo social”.

que son propias del Estado por exigir una coordinación general que sólo cabe a éste. Su primer deber consiste en garantizar y favorecer la existencia de la propiedad privada y en especial “de la pequeña y mediana propiedad agrícola”. ni en cuanto a actividades. Naturalmente. dicha acción debe ejercerse sólo en defecto de la privada. presenta el concepto de subsidiariedad del Estado como salida a la transición al socialismo comandada por Salvador Allende. allí donde el particular se encuentra actuando. El Estado debe además legislar sobre el uso de la propiedad con el fin de promover el bien común. En consecuencia. Pero. no debe hacerlo el Estado. […] Notemos que el Estado no puede suprimir el derecho de propiedad –sería el caso de la confiscación.enseña que el Estado no puede entrar a cubrir ese rubro. ni respecto a actividades en las que exista la conveniencia nacional de que no sean entregadas a grupos restringidos. Más aún.el Estado tomará sólo aquello que el particular no cubra. si algún rubro no se halla debidamente servido por la iniciativa privada –y no se trata de una de las excepciones vistas. Una vez ocurrido el golpe y tras la aparición de la Declaración de Principios del Régimen Militar. hay excepciones a la regla (y la misma “Declaración” se apresura a dejar constancia de ellas): el principio de subsidiariedad no rige o se atenúa en actividades cuyas dimensiones o características las hagan inabordables para los particulares. la revista Qué Pasa. la autoridad existiría siempre. Por otro lado. es la exigencia del respeto a la consciente racionalidad y libre responsabilidad de cada sombre en su propia autorrealización y en su participación e integración en la solidaridad del Bien Común. la intervención del Estado debe ser dinámica en el sentido de que siempre debe tratar de hacer evolucionar los cuadros jurídicos y aún las formas mismas de propiedad para que ésta pueda en cada momento de la historia cumplir con su fin individual y social.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 Además.sino regularlo en nombre del bien común. se señala en la Editorial de la revista: “La “Declaración de Principios del Gobierno de Chile” plantea como básico el de la subsidiariedad en la acción del Estado. Supuesto un grado de conciencia solidaria y libre responsabilidad en todos los hombres de una comunidad. que rige a las relaciones entre la autoridad y los súbditos dentro de cada ámbito de solidaridad. El principio de subsidiariedad. fundada en 1971 en pleno gobierno de la Unidad Popular. la autoridad debe actuar para suplir las deficiencias y corregir las desviaciones. como la planificación. y en un escenario de oposición al régimen. Según este principio. aunque fuera sólo como principio formal. sino después de haber 14 .el principio de subsidiariedad –dice la “Declaración”. aunque en él los particulares incurran en “negligencias o fallas”. Pero –tales excepciones aparte. en la medida en que esa consciencia y esa responsabilidad no sean perfectas. por ejemplo.

Así como la subsidiariedad del Estado contribuyó a fortalecer el argumento que permitía intervenciones en la economía en la década de los ’60. Identificada inicialmente como concepto central de un régimen de tipo corporativista. también ha contribuido en la noción de Estado inaugurada por el régimen militar y presente hasta el día de hoy. La estatización progresiva. categóricamente. produjo una red aparentemente indestructible de mantener una red de intereses creados en mantener tan asfixiante intervencionismo: era la masa de burócratas que extraían de él sus rentas y su poder. Es inevitable que esta acción tropiece con la resistencia de la burocracia.sea involuntaria. El éxito de la labor del gobierno derivará de su energía y constancia en romper la inercia u oposición de la vieja burocracia”. y en estricta concordancia con la “Declaración” y con el principio de subsidiariedad. los radiotaxis y los cines. sea voluntaria –en quienes quieren preservar y hasta acrecentar su cuota de poder. por lo menos en la parte económica.había llevado a estatizar los más extraños y disímiles rubros: desde la TV y los transportes hasta las fábricas de confites. de la tendencia socialista que había sido universal y creciente en Chile y que –en los últimos años. tanto en su fundamentación doctrinaria como en su utilización histórica por distintos sectores laicos que 15 . La política gubernativa se dirige. junto con paralizar y arruinar al país. al escapar éste de categorías ideológicas liberales y socialistas. ahora. A modo de conclusión El concepto de la subsidiariedad del Estado ha estado presente en el debate público chileno desde su enunciación por los Papas en la primera mitad del siglo XX.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 “adoptado las medidas para colaborar a que esas deficiencias sean superadas”. este principio de orden social ha servido para ofrecer un grado de realismo al debate político. Nuestra propuesta de ofrecer algunas fuentes documentales referidas al concepto de subsidiariedad del Estado busca generar una reflexión en torno a los principales rasgos de este principio. Esto equivale a decir que el Estado no debe únicamente aceptar la iniciativa privada y abstenerse de interferirla. sino que también debe promoverla. a deshacer el estatismo y el intervencionismo y a restituir al Estado su verdadero papel. El concepto de subsidiariedad del Estado ha permitido mitigar la polarización del eje individualismo-colectivismo y ofrecer una salida viable a las problemáticas históricas del modelo de desarrollo chileno. siendo punto de consenso entre distintos grupos políticos. La “Declaración” se aparta así. en quienes se aferren por inconsciente inercia al antiguo estilo funcionario.

las profundas raíces de este principio en la historia de nuestro país con miras a la persecución del bien común. Con esto buscamos mostrar además. 16 .Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 participan de la acción política.

n°9. “Reforma de Estructuras”. por Alberto Müller y Joaquín Azpiazu”. septiembre de 1963) Fuentes secundarias Fernando Berríos. “Derecho de propiedad y reforma agraria”. Mensaje. “La reforma social. I. Qué Pasa. 2009). Julio Philippi Izquierdo. 159. Trayectoria Institucional de Chile 1891-1995”. 344. vol. “La libre concurrencia y la doctrina social de la Iglesia”. 104 (Santiago. 74 (Santiago. Pío XII. 38(Santiago.Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 Bibliografía Fuentes primarias Gonzalo Arroyo. Ensayo de organización corporativa. 348. Gabriel Valdés. 342. Bernardino Bravo Lira. n°38. Pasión de Servicio. Jorge Costadoat. 346 (Santiago. n°1. Mensaje n°111. 345. p. Ediciones Universidad Católica de Chile (Santiago. 343. junio 1952) Editorial. vol. p. 1995). Roger Vekemans. crisis y actualidad”. Diego García. p. p. Mensaje. p. Mensaje n° 122. p. junio 1956. I. Desarrollo. n°44. o la reforma de las reformas”. p. Mensaje. mayo de 1955). 22 de marzo de 1974) Jaime Eyzaguirre. 349 (Santiago. 2005). Ediciones Universidad Alberto Hurtado (Santiago. Discurso “Actividad privada e intervención estatal”. René Millar Carvacho. “Catolicismo social chileno. Encíclicas y documentos pontificios Encíclica Rerum Novarum Acta Apostolae Sedis XXIII 17 . 37. Estudios. julio de 1936). agosto 1962) “El pensamiento pontificio en materias sociales y económicas”. (Santiago. 353 (Santiago. “Del Estado Modernizador al Estado Subsidiario. Revista de Estudios Histórico-Jurídicos (Valparaíso. octubre de 1951) Ramón Ángel Cifuentes. Mensaje. “La política corporativa.

Congreso Social «La Persona en el Corazón del Desarrollo» • Pontificia Universidad Católica de Chile • Mayo 2012 Encíclica Quadragésimo Anno Encíclica Divini Redemptoris Encíclica Mater et Magistra Encíclica Centesimus Annus 18 .