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2.

Sensores resistivos
2.1. Potenciómetros

Un potenciómetro es un resistor que posee un contacto móvil deslizante o giratorio


(figura 2.1). La resistencia entre dicho contacto móvil y uno de los terminales fijos
viene dada por:

ρ ρl
R= (l − x) = (1 − α ) = R0 (1 − α ) (2.1)
A A

donde x es la distancia recorrida desde el otro terminal fijo, α la fracción de longitud


correspondiente, ρ la resistividad del material, l su longitud y A su sección transversal.

Figura 2.1. Potenciómetro ideal y su símbolo

La ecuación (2.1) indica que la resistencia medida es proporcional al recorrido del


cursor. Esto no siempre es así, pues la resistividad del material no suele ser uniforme a
lo largo de todo el recorrido. Tampoco la resolución es infinita, pues muchos
potenciómetros funcionan a saltos y no de manera continua; también hay que tener en
cuenta la resistencia del contacto. A pesar de todo ello, los potenciómetros permiten
medir fácilmente desplazamientos tanto longitudinales como angulares, así como todo
tipo de magnitudes físicas asociadas a los mismos.

2.2. Galgas extensométricas

Las galgas extensométricas se basan en la variación de la resistencia de un conductor


cuando se le somete a un esfuerzo mecánico. Sea un hilo metálico de resistencia R:

l
R=ρ (2.2)
A

donde los parámetros que lo definen mantienen el significado de la expresión (2.1),


cualquier esfuerzo al que se le someta provocará un cambio de resistencia que se deberá
al cambio de alguno de dichos parámetros:

dR dρ dl dA
= + − (2.3)
R ρ l A

Según la Ley de Hooke, si aplicamos una fuerza F sobre un conductor unidimensional,


el cambio de longitud que experimenta cumplirá que:

F dl
σ= = Eε = E
A l
donde E es una constante del material denominada módulo de Young, σ es la tensión
mecánica y ε es la deformación unitaria. La deformación unitaria es adimensional, pero
suele hablarse de microdeformaciones (1 microdeformación = 1 µε = 10-6 m/m).

Si se considera que el material tiene una determinada dimensión transversal t, es


evidente que una deformación longitudinal provocará también una deformación
transversal. Se cumple que:

dt / t
µ=−
dl / l

donde µ es el coeficiente de Poisson. Si consideramos que el hilo tiene una sección


transversal circular de diámetro t, se tendrá que:

A = π t2 / 4
dA / A = 2dt / t = −2µ dl / l

Por último, el cambio en la resistividad de un conductor cuando se le somete a un


esfuerzo mecánico es lo que se conoce como efecto piezorresistivo. En el caso de los
metales, el cambio porcentual de dicha resistividad es proporcional al cambio
porcentual de volumen:

dρ dV
=C
ρ V

donde C es la constante de Bridgman. Dado que hemos considerado el conductor con


una sección circular y una longitud l, su volumen será:

V = π lt 2 / 4
dV dl dt dl
= + 2 = (1 − 2 µ )
V l t l

Con todo lo anterior, la ecuación (2.3) queda de la forma:

= [1 + 2 µ + C (1 − 2µ )] = K = Kε
dR dl dl
(2.4)
R l l

donde K es el factor de sensibilidad de la galga. Así, para pequeñas variaciones:

∆R R − R0
= = Kε
R0 R0

y la resistencia de la galga puede expresarse como:

R = R0 (1 + x) (2.5)

siendo R0 la resistencia en reposo y x = Kε. La propiedad indicada en la expresión (2.5)


para las galgas extensométricas hay que utilizarla con mucho cuidado, pues son
numerosas las limitaciones a las que están expuestos estos dispositivos. Por un lado, son
sensibles a la temperatura, incluso algunos también a la luz. Por otro lado, las
deformaciones que se apliquen a las galgas deben ser muy pequeñas, del orden del 4%
de la longitud del material, pues podríamos sacarla de su margen elástico. Por otro lado,
hay que controlar que las deformaciones sean en una sola de sus dimensiones, pues si
no, los resultados nos llevarían a conclusiones erróneas. A pesar de todo ello, las galgas
se utilizan en infinidad de aplicaciones relacionadas con magnitudes mecánicas. Se
pueden colocar en voladizos para detectar esfuerzos de torsión, en tubos para medir
torsiones circulares, en diafragmas para medir presiones, caudales, velocidades, etc.

2.3. Detectores de temperatura resistivos (RTD)

Estos tipos de sensores suelen designarse por sus siglas en inglés RTD (Resistance
Temperature Detector). Su símbolo es el que se muestra en la figura 2.2. La línea recta
indica que tienen un comportamiento lineal intrínseco y la anotación que la acompaña
indica que su variación se debe a la temperatura y que tiene un coeficiente positivo.

Figura 2.2. Símbolo de una RTD


Las RTD se basan en la variación de la resistencia de un conductor con la temperatura.
Dicha variación puede expresarse de la forma:

R = R0 (1 + α 1T + α 2T 2 + α 3T 3 + ... + α nT n )

donde R0 es la resistencia a la temperatura de referencia y T es el incremento de


temperatura con respecto a ella. Para determinados conductores, los coeficientes a partir
del segundo orden pueden despreciarse con respecto a α1 en un amplio margen de
temperaturas y la expresión anterior queda como:

R = R0 (1 + αT ) (2.6)

En el caso del platino, tenemos que ofrece una gran linealidad aunque su sensibilidad es
menor que la de otros materiales como el níquel. Por esta razón, uno de los sensores de
temperatura más comunes, debido a sus prestaciones, es la sonda de platino de 100Ω,
conocida como Pt100. En la tabla 2.1 se resumen las características más importantes de
algunos conductores utilizados en este tipo de medidas.

Parámetro Platino Cobre Níquel Molibdeno


Resistividad a
20ºC, µΩcm 10,6 1,673 6,844 5,7
α, Ω/Ω/K 0,00385 0,0043 0,00681 0,003786
R0, Ω a 0ºC 25, 50, 100, 200, 10 (20ºC) 50, 100, 120 100, 200, 500,
500, ... 1000, 2000
Margen, ºC -200 a +850 -200 a +260 -80 a +320 -200 a +200
Tabla 2.1. Especificaciones de diversos detectores de temperatura resistivos
2.4. Termistores

Los termistores (thermally sensitive resistor) son resistores variables con la temperatura
basados en semiconductores. En función de que su coeficiente de temperatura sea
positivo o negativo, se distingue entre PTC (Positive Temperature Coefficient) y NTC
(Negative Temperature Coefficient). Sus símbolos son los mostrados en la figura 2.3,
donde el trazo horizontal que acompaña a la línea inclinada indica un comportamiento
no lineal.

Figura 2.3. Símbolo de los termistores PTC y NTC


Los termistores se basan en el aumento de portadores en los semiconductores con el
aumento de la temperatura, lo que da lugar a una disminución de su resistencia. Cuando
el dopado es muy intenso, el semiconductor adquiere propiedades de coeficiente de
temperatura positivo en un rango de temperaturas limitado. En la figura 2.4 se muestran
las características resistencia-temperatura típicas de una NTC y una PTC.

Figura 2.4. Características resistencia-temperatura típicas para una NTC y una PTC
Para las NTC, en un margen de temperaturas reducido (50ºC), la dependencia con la
temperatura se puede considerar de tipo exponencial. Esto es:

RT = R0 exp[B(1 / T − 1 / T0 )] (2.7)

donde R0 es la resistencia a la temperatura de referencia T0 y T es la temperatura durante


la medida, ambas expresadas en kelvins. El parámetro B es conocido como temperatura
característica del material y depende de la temperatura. Si asimilamos el
comportamiento de una NTC a la expresión (2.6) propias de las RTD, llegamos a que el
coeficiente de temperatura equivalente o sensibilidad relativa viene dado por:

dRT / dT
α= = −B / T 2 (2.8)
RT
considerando B constante en el margen de temperaturas en estudio. El valor de B en un
determinado margen de temperaturas T1 – T2 puede obtenerse de la siguiente forma:

ln R1 / R2
B=
1 1

T1 T2

Los termistores no siempre son utilizados teniendo en cuenta sus características


resistencia-temperatura. En determinadas ocasiones, es más útil el estudio de sus
características tensión-corriente. En la figura 2.5 se muestra un ejemplo típico del valor
de la tensión en bornes del termistor frente a la corriente que lo atraviesa. Para
corrientes bajas, la tensión es prácticamente proporcional a la corriente dado que el
autocalentamiento es muy bajo. Sin embargo, a partir del punto A, el autocalentamiento
empieza a hacerse apreciable. El punto E indica la corriente máxima que puede soportar
el termistor sin deteriorarse. La curva representada en la figura 2.4 depende de la
temperatura ambiente. Si aumenta ésta, la curva se desplaza hacia abajo.

Figura 2.5. Característica tensión-corriente de un termistor


En régimen transitorio se tiene que la potencia disipada viene dada por:

P = VI = I 2 RT = δ (T − Ta ) + c p dT / dt

donde δ (mW/K) es la constante de disipación térmica del termistor, cp (mJ/K) es su


capacidad calorífica y Ta es la temperatura ambiente. Cuando el incremento de
temperatura se estabiliza, es decir, llegamos al régimen estacionario, el segundo término
de la expresión anterior se hace cero y se tiene que:

VI = V 2 / RT = I 2 RT = δ (T − Ta )

Haciendo uso de la expresión (2.7), llegamos a que la tensión en bornes del termistor
puede expresarse como:
V = IRT = IA exp( B / T )
V 2 = δ (T − Ta ) RT = δ (T − Ta ) A exp( B / T )

Para la tensión máxima se cumple que dV2/dT = 0, que tiene lugar a una temperatura T
tal que:

1 = (T − Ta )
T
B
2
1
[
⇒ T = B ± ( B 2 − 4 BTa )1 / 2
2
]
y la temperatura correspondiente a dicho máximo es la que resulta tomando el signo
menos, y se observa que ésta depende únicamente de la temperatura ambiente y del
parámetro B del termistor, no de su resistencia. Se tiene, por tanto, que en la zona de
autocalentamiento el termistor es muy sensible a cualquier efecto que altere la
disipación de calor. Por esta razón, los termistores pueden utilizarse de este modo para
medir caudales, niveles, etc.

Uno de los inconvenientes de las NTC es que no tienen un comportamiento lineal que
puede ser necesario en algunas aplicaciones. Una manera de “linealizar” una NTC es
colocándole un resistor en paralelo y considerar a todo el conjunto como un único
elemento. En ese caso se tendrá que la resistencia de dicha combinación en paralelo
viene dada por:

RRT
R p = R || RT =
R + RT
dR p R2 dRT
=
dT ( RT + R) dT
2

dR p / dT B 1
=−
Rp T 1 + RT / R
2

Tal como se observa en la última expresión correspondiente al coeficiente de


temperatura equivalente, dicha configuración da lugar a una pérdida de sensibilidad. Sin
embargo, el comportamiento sigue siendo no lineal, aunque su variación con la
temperatura es menor. En la figura 2.6 puede apreciarse más claramente el cambio de
comportamiento al añadir una resistencia en paralelo al termistor.

Figura 2.6. Linealización de un termistor


Si nos interesa que el comportamiento del conjunto termistor-resistencia sea bastante
lineal en un determinado rango de temperaturas, una forma de hacerlo es forzando que,
en tres temperaturas equidistantes de dicho rango, Rp esté sobre una recta. De esta
forma, debe cumplirse que:

R p1 − R p 2 = R p 2 − R p 3
RRT 1 RRT 2 RRT 2 RRT 3
− = −
R + RT 1 R + RT 2 R + RT 2 R + RT 3

que da lugar a que R tome el valor:

RT 2 ( RT 1 + RT 3 ) − 2 RT 1 RT 3
R=
RT 1 + RT 3 − 2 RT 2

2.5. Otros tipos de sensores resistivos

Además de los sensores estudiados en los apartados anteriores, existen muchos otros
tipos de sensores cuyas características resistivas varían cuando cambia alguna magnitud
física del ambiente que lo rodea. Este es el caso, por ejemplo, de las
magnetorresistencias. Cuando un campo magnético rodea a un conductor se produce
una reducción de corriente debido a que algunos electrones son desviados de su
trayectoria. Este comportamiento es especialmente importante en materiales
ferromagnéticos.

Las fotorresistencias (LDR, Light Dependent Resistor) se basan en la variación de la


resistencia eléctrica de un semiconductor al incidir sobre él una radiación. La radiación
de una determinada energía provoca que los electrones salten de la banda de valencia a
la de conducción en el semiconductor, aumentando la conductividad del mismo. Este
efecto es más importante cuando se incrementa la temperatura del material, ya que la
energía de los electrones aumenta y con ello la probabilidad de que se produzcan saltos
de una banda a otra.

Algunos aislantes presentan disminuciones bruscas en su resistencia cuando aumenta su


contenido de humedad. Midiendo dicho cambio de resistencia tenemos lo que se
denomina un higrómetro resistivo o humistor. Si lo que medidos es su capacidad
tenemos un higrómetro capacitivo. Existen también determinados óxidos
semiconductores cuya conductividad varía cuando se encuentra ante la presencia de
determinados gases que reaccionan con el oxígeno.