Una nueva alternativa peruana: el turismo artístico-literario El arte por su naturaleza conmueve la sensibilidad humana (como ya lo había

sostenido el Premio Nobel de Literatura: Eliot en 1948); llega hasta lo más profundo de nuestro ser; educa nuestras emociones y nuestros sentimientos que se van perdiendo cada día, por eso Goleman (estudioso de la inteligencia emocional) considera que somos analfabetos emocionales. En este sentido el turismo se debería incentivar o desarrollar a través de la exposición de las obras de grandes poetas y escritores a través de un museo instalado en los lugares de su nacimiento. Por ejemplo de Vallejo se podría hacer un museo en Santiago de Chuco en la que se exponga toda su obra, también los pintores pueden representar las ideas más brillantes o resaltantes de la poética vallejiana, los recitales poéticos; asimismo se daría paso a la representación teatral de sus obras. Lo mismo se realizaría con Ciro Alegría, Arguedas, Abelardo Gamarra, el propio Vargas Llosa... que aún vive, no es necesario esperar que muera para valorarlo. Esto nos lleva a proponer los fundamentos y beneficios siguientes:
a) Revalorar a nuestros escritores y poetas. Es una manera de

tenerlos presentes y rendirles homenaje por su brillante creación dejada al país. Esto nos ayudaría a reconocer o a autorreconocer los aportes realizados a la cultura nacional y mundial: acerca de las formas o condiciones de vida de las personas, la cosmovisión y costumbres de los lugareños, etc.
b) Propiciar el conocimiento de nuestras provincias

(turismo interno). Además nos permitiría conocer sus costumbres, comidas, etc. Ayudaría a conocer verdaderamente nuestro Perú profundo y diverso, pluricultural del que mucho se habla y poco se hace. Asimismo se conoce las costumbres a través de sus festividades, lugares turísticos, comida. más indicados de conocer y fortalecer nuestra identidad personal y nacional somos los mismos peruanos y no esperar que tengan más interés los extranjeros quienes son más peruanos que el cajón: Hiran, Raimondi, María Reich, Coyné... Conocer a nuestros autores y su obra debe hacernos orgullosos y considerarnos realmente importantes.

c) Fortalecer nuestra identidad personal, nacional y cultural. Los

d) Crear más fuentes de trabajo. Mucho nos quejamos de la falta de

trabajo, con esto estaríamos dejando estas ideas pesimistas y de las intenciones de dejar nuestro territorio para ir a padecer a otros países

donde nos tratan mal y además desintegran nuestras familias porque se quedan solas.
e) Fomentar la participación de los centros educativos a través las

visitas, recreaciones pictóricas o teatrales que puedan hacer en el curso de comunicación. Mucho se comenta sobre la diversificación y pertinencia curricular, pero solo se queda en ese nivel. Esta es una forma de hacer la educación comenzando por nuestras regiones, es decir por nuestra literatura regional (que responda a la pertinencia que solo se discursea en el currículo), luego la nacional e internacional.
f) Desarrollar la educación o inteligencia emocional. El arte sirve

para conocer nuestras emociones y sentimientos, por tanto podría entonces ayudarnos a reconocer y controlar nuestras emociones.
g) Crear las alianzas para que ejecuten esta propuesta: gobiernos

regionales con las alcaldías y los directores de educación o centros educativos. Permite trabajar de manera integrada a las autoridades con un solo fin: consolidar el turismo artístico que tiene fin formativo o educativo. Evitar trabajar como islas realizando muchas veces gastos innecesarios en proyectos descabellados: cruces, estatuas, piletas...Obras que son elefantes blancos o fantasmas.

En síntesis podemos crear la fuente turística a través del arte literario que es más formativo para los nuestros alumnos que aprendan a valorar, estimar, estudiar sus escritores y darles el valor respectivo que se merecen fortaleciendo nuestra identidad y fomentado más fuentes de trabajo.