Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos (ISEBIT) “Rafael Cepeda Clemente”

Doctrina de Dios. La Experiencia Mística de Dios: acercamiento al pensamiento de Jacob Böhme.

Javier Rodríguez Prendes 1er Año, 2do Semestre. Curso 2008-2009

 

 

Doctrina de Dios 

“Pero la meta es el corazón de Dios”
Jakob Böhme

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Introducción Se entiende por Misticismo a toda doctrina envuelta en el misterio y en la metafísica, y que trata más de los mundos ideales que de nuestro positivo universo real. A través de los siglos, numerosos hombres y mujeres han percibido, la presencia de lo sagrado irrumpiendo de forma silenciosa en nuestro mundo, como esa fuerza que ha impulsado al hombre a acercarse a lo divino. La experiencia mística está constituida por dos elementos: la acción de Dios en el alma y la reacción de esta cuando entra en comunión con Dios. Esta experiencia de Dios afirma R. Panikkar es: una experiencia óntica y ontológica, experiencia del ser mismo, la experiencia de algo que sobrepasa al hombre, la experiencia de la profundidad en la que se descubre a Dios. En el cristianismo la mística ha ocupado una parte importante de su historia, y la misma teología cristiana la considera parte consustancial de la vivencia de la fe. La mística se desarrolla en el cristianismo sobre todo a partir de la época de los padres de la Iglesia, que son los primeros en teorizar sobre ella. Se distinguen, por su influencia, Orígenes y Gregorio de Nisa, llamado, padre de la mística, En la mística cristiana, el acto místico de unión con Dios, conocido como éxtasis, no depende del individuo, sino solamente de Dios, que por motivos que sólo Él conoce otorga un breve tiempo de comunicación sensible ultraterrena a

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algunas almas. Este éxtasis muestra una relación entre el hombre y Dios que según han sido los casos se ha manifestado de formas diferentes, marcando a cada místico, con un conocimiento de Dios o de lo Divino. Uno de los países donde la mística tuvo gran auge, fue Alemania, teniendo como una de las figuras más importante, la abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana Hildegard Von Bingen; también en la Edad Media creó escuela el Meister Eckhart y sus discípulos Enrique Suso y Juan Taulero, y en el siglo XVII, Jakob Böhme: uno de los más grandes místicos cristianos. Es objeto de esta investigación exponer como se manifiesta la relación Dios- Hombre o la experiencia místico religiosa en el libro “Confesiones” de Jacob Böhme.

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Desarrollo
La Mística o Experiencia Mística (Dios en Relación) Para comenzar me gustaría dar una breve explicación sobre el término mística o más bien ahondar en una pequeña definición que di con anterioridad. Es natural que un fenómeno de este tipo sea motivo para múltiples concepciones e interpretaciones, pero siempre la conclusión final ha sido: la unión del alma humana con la divinidad por medios que se encuentran más allá de todo razonamiento o especulación. La experiencia Mística es común a todas las grandes religiones, y en todas ellas exponen los principios y el método por los que puede lograrse dicha unión, que se considera uno de los principales objetivos dinámicos de la propia religión. En el hinduismo, las técnicas del yoga predisponen a la unión del Atman con el Brahmán (lo particular con lo absoluto); en el budismo, pese a su insistencia en que la liberación sólo llega por el conocimiento, el nirvana representa un punto en que lo individual desaparece en el vacío total; en el Islam, los ideales místicos se encarnan en el sufismo. Para los neoplatónicos, influenciados por las escuelas de misterios de Egipto, este fenómeno se encripta al contacto del alma individual con el principio divino, contacto que produce una iluminación de esta Alma en virtud de su desprendimiento de todo lo oscuro y sensible. En esta unión, la razón resulta impotente para alcanzar o expresar aquello que justamente es calificado como

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inefable. La mística es no solo la unión contemplativa, sino más bien acción, unión volitiva. Lo que intenta hacer el alma mística cuando se encamina hacia Dios es menos contemplarlo que acordar perfectamente su voluntad con la suya. Para Panikkar la experiencia mística o si se quiere solamente, la experiencia de Dios “no

puede ser monopolizada por ninguna religión, por ninguna cultura, por ningún sistema de pensamiento. La experiencia de Dios, en tanto que experiencia de lo divino, es una experiencia no sólo posible, sino también necesaria para que todo ser humano llegue a la conciencia de su propia identidad. El ser humano es plenamente, si hace la experiencia de lo divino; si no, no llega todavía a integrarse en lo humano” 1 a lo que agrega: “la experiencia de Dios es la raíz máxima de toda experiencia. Es la experiencia en profundidad de todas y cada una de las experiencias humanas”. 2

1 La Experiencia de Dios, de Rimon Panikkar; ed. PPC., colección GS - 7. 2 La Experiencia de Dios, de Rimon Panikkar; ed. PPC., colección GS - 7.

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Jacob Böhme (acercamiento a la vida y obra) Jacob Böhme figura, como ya había afirmado con anterioridad, entre los más grandes místicos cristianos, que por su genio natural por los asuntos espirituales, mostró muchas de las características del vidente y del metafísico; y su influencia, tanto en la filosofía, como en el misticismo religioso ha sido de gran importancia para la mística Alemana. Nació en 1575 en un poblado de la antigua Seidenburg y se trasladó a la Lusatia en las cercanías de Bohemia en las últimas décadas del siglo XVI. Hijo de una familia humilde, no curso estudios regulares y fue de oficio zapatero Ya desde su juventud captó algo de las insatisfactorias condiciones en que se debatía la religión de su tiempo, las amargas disputas y mutuas tolerancias que dividían a la Alemania protestante, además del formalismo vacío que pasaba por el Cristianismo. Es ya a partir de este momento que comienza a tener contacto con las especulaciones teosóficas y herméticas que caracterizaron el pensamiento alemán contemporáneo y que parecían ofrecer a muchos, un escape de las irrealidades de la religión institucional hacia regiones más espirituales. Sus inquietudes espirituales las plasmó de las formas más sencillas: “Nunca

deseé saber nada de la Divina Majestad… Yo sólo buscaba el corazón de Jesucristo para refugiarme en él de la colérica ira de Dios”. Estas inquietudes

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fueron recompensadas al obtener una nueva intuición de la realidad, lo cual resolvió por un tiempo las desarmonías que le atormentaban. Estos episodios místicos, en la vida de nuestro pensador, se repitieron innumerables veces y siempre arrojando nuevas percepciones de la divinidad. Entre sus escritos podemos encontrar “La Aurora naciente”, que el propio autor describe como “la raíz o madre de la filosofía, astrología y teología”. Así como otros títulos como: “Cuarenta Contestaciones”, “La encarnación de Cristo”, “La Vía a Cristo” y “Confesiones” entre otros.

La Relación Hombre-Dios. Lo primero que debemos señalar es la cuestión del conocimiento, para Böhme, lo conocido, es conocido porque es propio de Dios. Exalta que ningún conocimiento se origina en su interior, sino que Dios es dador de este conocimiento. Considera a Dios como el sujeto que entrega las ideas o manifiesta las ideas de sabiduría al Alma humana. No conocemos nada de Dios, porque Dios mismo es nuestro conocimiento y nuestra vida; no somos nada a fin de que Él pueda ser todo en nosotros. Pero ahora bien, el hombre hecho de todos los poderes de Dios, es material corruptible y por lo tanto no siempre el poder divino se manifiesta o desarrolla sus poderes. Esta revelación de Dios permite al espíritu de Böhme, ver a través de todas las apariencias, de ver a Dios en todas las criaturas, llegando a conocer cómo era y

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cuál era su voluntad. Nuestro pensador se reconoce como débil ante los propósitos de Dios, aunque su espíritu permita por momentos ver cosas futuras, se muestra demasiado débil para comprenderlas. Esto se debe a que el cuerpo animal, atado a los deseos, a la ilusión, solo puede obtener una chispa de la comprensión, en cambio, el alma que se desenvuelve con Dios y para Dios, comprende bien. Para Böhme el pecado es la causa de que el hombre no pueda ver a Dios completamente. A causa del pecado el hombre, permanece encerrado en la

carne mortal, donde el poder y la virtud de Dios se esconden. Es importante para el hombre mantener los ojos abiertos, entendiendo que con el hecho de estar abiertos no significa que estén observando lo exterior, esta condición atenta del hombre sería una de las condiciones para poder ver a Dios en todas partes de su cielo. El hombre vive en Dios, de donde fue creado, o sea, se debe tener la concepción del hombre como microcosmos (portador de la chispa divina) dentro de Dios: macrocosmos; en Él vive el hombre y tiene el hombre su ser. El mismo Dios que gobierna y del cual se obtienen los sentidos, es el Dios donde el hombre se encuentra como criatura y de no ser de este modo el hombre jamás sería o existiría. ¿Dónde buscar a Dios? El hombre para encontrar a Dios debe buscar en su alma, pues esta procede de la naturaleza eterna, la fuente viva a través de la cual opera lo divino. El hombre

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tiene por tanto, posibilidad de Dios. Dice Jacob Böhme: “habiendo encontrado el hombre a Dios, y si llega a comprende que ha nacido de Dios, entonces puede comprender a Dios.” Para Böhme Dios es el ser de los seres, y el hombre, dioses contenidos en Él, a través de quien Él se revela. Declara la Omnipotencia de Dios, pues Dios tiene en sus manos tanto el querer, como el hacer. Creo que unos de los aspectos más importantes dentro del pensamiento de Böhme es su Soteriología. Para nuestro pensador la Ley de Dios y el camino hacia la vida están escritos en el corazón de los hombres, bien delimitados en el bien obrar y la buena voluntad. Un pagano o un turco están tan cerca de Dios como los propios cristianos, pero, si un cristiano en sus actos manifiesta una voluntad falsa o un mal obrar, estará este tan desprovisto de Dios como el pagano que no siente el deseo ni la voluntad de buscar a Dios. De lo contrario si este turco o pagano busca a Dios obrando de buena manera, y aún caminando a ciegas, encontrará a Dios.

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Conclusión Como hemos visto, la relación hombre-Dios en el caso de Böhme, es marcadamente mágica, pues la comunión que llega a tener con la divinidad hace de su vida un cúmulo de experiencias que la razón no llegará nunca a entender. Esta relación directa y episódica, pues este fue el caso de Böhme, lo hace sentirse completamente dependiente de Dios, el hombre que respira, vive, y piensa por y para Dios. Su relación con lo superior nos da en buena medida, como la propia divinidad en el caso místico es sustentadora de nuevas realidades incomprensibles, realidades que para los no iniciados o para los que de alguna manera están separados de todo lo espiritual pierden todo el significado mágico que puede tener la relación entre la divinidad y el hombre. Es importante esta, su unión con Dios, pues como escribe el propio Böhme, es la fuente de todo su conocimiento. Para entender a este místico luterano no debemos olvidar su relación con la alquimia, la filosofía hermética y sobre todo con la teosofía.

       

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Bibliografía 
Böhme Jacob: Confesiones, edición digital. http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/04/descarga-de-libros-completos.html Diccionario de filosofía en CD-ROM. Copyright © 1996. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona. Todos los derechos reservados. ISBN 84-254-1991-3. Autores: Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu. K. Rahner: Sacramentum Mundi - Enciclopedia Teológica, Herder, Barcelona 1972-1975, 6 vols. P. Rossano - G. Ravasi – A. Girlanda: Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, San Pablo, Madrid 1990. Panikkar Rimon: La Experiencia de Dios, Editorial Península, Madrid, 1998.

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