A GRUPACIÓN

DE MUJERES INTEGRADA POR T ROTSKISTAS DE

C LASE

CONTRA

C LASE

E I NDEPENDIENTES

Pan y Rosas - Teresa Flores
Colaboración $100 08 de Marzo 2009 Numero 1

8 de marzo: ¡Luchemos por los derechos de las mujeres trabajadoras!
En nuestro país las cosas van de mal en peor para las mujeres trabajadoras y de los sectores populares. Ya han transcurrido varios años del gobierno de Bachelet, sobre el cual orbitaba muchas mujeres depositar su confianza y expectativas, pero sólo hemos recibido de su mano los golpes que la patronal ha dejado caer sobre el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo pobre, los que hoy estamos pagando los costos de una crisis que ellos mismos generaron; con más de 150.000 despidos, flexibilización y rebajas en nuestros sueldos, dificultades para parar la olla, con alzas en los aranceles en nuestras universidades y en las de nuestros hijos, miNo olvidemos tampoco la complicidad de la Concertación con la derecha, quienes en abril del año pasado atacaron nuevamente a las mujeres trabajadoras y pobres, quitándonos el derecho a la anticoncepción de emergencia, la Píldora del Día Después. Por otra parte, el Sernam que durante todo el año guarda silencio frente a todos los problemas concretos de las mujeres, hoy en los albores del ciclo electoral se acuerda del problema del femicidio y culpa a la Justicia, cuando lo único que a medias llevaron adelante fue una campaña que no resolvió en nada la situación de las cincuenta o sesenta mujeres que en promedio mueren en manos de sus brutales parejas. Las mujeres seguimos ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, nos siguen despidiendo por estar embarazadas, discriminando si somos lesbianas y encarcelándonos si no teníamos otra opción que abortar de manera clandestina. Así, ser mujer en el capitalismo implica por sí sola una condición de oprobio, ser mujer y trabajadora implica que sobre nuestros hombros pesan doble y triplemente las miserias exclusivas de una sociedad signada por la explotación, porque no sólo la patronal lucra con nuestra fuerza de trabajo asalariada, sino que se ahorran millonadas con el trabajo que gratuitamente ejercemos en nuestros hogares, todo gracias a los mitos milenarios sostenidos por la iglesia, ambos: patrones y curas se dan la mano diligentemente para mantener las cosas en su sitio y a nosotras crucificadas en el paredón de las miserias; así, en el mundo la pobreza adquiere rostro de mujer, la esclavitud se renueva con la trata de blancas, somos a nivel mundial trofeos de guerra de tropas imperialistas, cada 5 segundos una mujer en el mundo es golpeada y

serias que aumentarán a medida que la crisis avance este año sobre nuestras condiciones de vida.

día a día 500 mujeres mueren por abortos clandestinos a nivel planetario. Sufrimos así la opresión por ser mujeres y la explotación de ser trabajadoras.

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Frente a esto, la crisis viene a empeorar aun más nuestras condiciones de vida, nuestra condición de oprimidas le es útil a la patronal para proteger sus privilegios a costa de descargar su mayor peso sobre nuestras espaldas, porque si nos precarizan quedará invisibilizado en las retinas de las mayorías: a nadie le importará que trabajemos por sueldos mucho menores porque es “natural”, a nadie interesará que nos desvivamos para “parar una olla” (que cada día es más escuálida) porque es “natural”, a nadie importará que trabajemos 24 horas diarias entre trabajo asalariado y trabajo gratuito doméstico, porque es “natural”. Nosotras decimos que no es natural, que es conveniente para los ricos y dueños de este país y que, por lo tanto, es necesario dar una respuesta de conjunto de la clase trabajadora frente a los ataques, de manera de responder con un solo golpe a la patronal. Este 8 de marzo se hace presente la CUT, principal órgano con el que cuenta la clase trabajadora para unificarse, sin embargo, vemos que hoy, a pesar del descontento general, tiene más peso la pasivi-

dad que el intento de unificación y de dar respuesta. Entonces nos preguntamos ¿no será, acaso, esta situación, el resultado de la continuación de las políticas que han estado llevando adelante las direcciones oficiales de la CUT, como dejar pasar más de 150.000 despidos y sólo llamar a una tibia jornada para defender el trabajo en marzo o abril? ¿Estaríamos, la clase trabajadora y las mujeres trabajadoras, igualmente de desmovilizadas y pasivas si pudiésemos superar a las direcciones que hoy (PC, PS) aliadas dirigen la CUT conteniendo nuestras fuerzas? Por otra parte, el PC que codirige la CUT, más otras organizaciones políticas, convocan junto a las mujeres de la DC y del PS a marchar juntos este día: dos partidos patronales que son responsables junto a la derecha de los despidos y de la precariedad. ¿Podrán las trabajadoras y trabajadores, de la mano de estos políticos patronales, alcanzar sus reivindicaciones, como detener la cesantía? ¡No! Al contrario, no hay que depositar ninguna confianza en los políticos de los partidos patronales,

que representan los intereses de los presarios, y no de las trabajadotrabajadores.

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sobre como enfrentar este ataque a las mujeres trabajadoras como la flexibilización, contribuyendo a dividir un 8 de marzo en dos variantes que no pueden dar una respuesta a las miles de mujeres que hoy vivimos las crisis, donde además, su convocatoria no representa ninguna política alternativa a la crisis capitalista en curso. Desde Pan y Rosas Teresa Flores creemos que este día no debe ser un mero “saludo a la bandera” de la izquierda o un día más de la necesaria denuncia de las infamias de una sociedad capitalista y patriarcal, creemos que debe ser un día de lucha, no esperaremos que el gobierno de turno nos de soluciones que serán migajas o medidas parche. Creemos que es primordial plantearse cuales serán las perspectivas de una lucha que involucra al 40% de la clase trabajadora, en este período de crisis capitalista en el que seremos doblemente golpeadas, en un año en el que ocuparemos 8 de cada diez de los trabajos más precarizados, o bien, seremos, derechamente, despedidas. Más aun, desde nuestras filas sostenemos que debemos ser las mujeres las que tomemos en nuestras manos nuestras demandas, desde lo concerniente a la brecha salarial hasta la violencia en contra nuestra, no depositando ninguna confianza en las y los patrones: ni en los grandes, que nos despiden masivamente; ni en los pequeños, que no nos pagan imposiciones y nos tienen trabajando sin contrato, sin salud ni previsión, como la Conapyme que se reúne con la CUT para obtener los beneficios del gobierno y luego se reúne con los patrones agrupados en la CPC para precarizarnos aún más.

Tampoco estas direcciones de la CUT han preparado con suficiente tiempo la marcha, lo que revela una continuidad de su pasividad ante los despidos: ya han dejado correr más de 150.000. En política nada es casual, así como no es casual que el PC cada vez se acerque más a la Concertación con un pacto por omisión cuyo correlato práctico tal vez sea el querer “mantener las aguas quietas” en tiempos de crisis en los que se avecina un torbellino. Nosotras dejamos abierta la interrogante para el resto de trabajadoras, trabajadores, y mujeres que hoy se hacen presente de manera honesta y comprometida, pero nos aventuramos a tomar una posición y denunciar a estas direcciones que hoy nos contienen y que no han sabido dar ninguna respuesta real frente a los despidos y a nuestros problemas específicos como trabajadoras. Por su lado el SINTRAC y diversos grupos como el MPMR convocan a una marcha paralela, sin proponerse actuar como alternativa a las direcciones conciliadoras de la CUT, del diálogo social, porque también han dejado pasar los despidos como en Costanera Center, no dicen nada alternativo

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ron las obreras de 1912, que exigieron su derecho al pan, pero no se olvidaron de su derecho a las rosas. Llamamos a todas las trabajadoras y las mujeres que acuerden con nuestro programa a luchar en común por esta política. ¡Únete a Pan y Rosas, Teresa Flores! ¡El género nos une, la clase nos divide! Ante este divisionismo y diálogo social con los políticos empresariales, las mujeres de “Pan y Rosas – Teresa Flores”, opinamos que las mujeres trabajadoras, junto a nuestros compañeros trabajadores, debemos marchar unitariamente el 8 de marzo, sin dividir fuerzas, lo que nos permite llegar en mejor terreno a las jornadas de movilizaciones y el paro de abril y comenzar a luchar por los derechos de nosotras como mujeres trabajadoras, con una política independiente de toda variante patronal. ¡Es urgente y necesario que no nos desentendamos de la CUT, que reúne a cientos de trabajadoras, y que, por el contrario, demos cuenta del actuar de sus direcciones! ¡Es urgente y necesario que hoy llamemos a una marcha unitaria por nuestros derechos, desenmascarando el rostro machista del capitalismo! ¡Es urgente que nos planteemos una política para defender los derechos de las trabajadoras y trabajadores sin depositar nuestra confianza en los políticos de la Concertación y menos la derecha, que sólo representan los intereses de los empresarios! Desde Pan y Rosas Teresa Flores, hacemos el llamado a una marcha unitaria con independencia de la patronal y hacemos un llamado a las mujeres que alcen sus voces junto a nosotras, tomando en nuestras manos nuestras demandas, tal como lo hiciePorque nuestros problemas son específicos, pero se enmarcan en el capitalismo ¡QUÉ LA CRISIS LA PAGUEN LOS PATRONES!¡POR IGUAL TRABAJO IGUAL SALARIO, ENFRENTEMOS LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL! ¡NO MÁS DESPIDOS! ¡POR COMITÉS DE MUJERES EN SINDICATOS, LUGARES DE TRABAJO Y ESTUDIOS! ¡A LEVENTAR COMITÉS PARA ORGANIZAR A LAS TRABAJADORAS Y POBRES!

¿Por qué formamos Pan y Rosas – Teresa Flores?
Las mujeres trabajadoras tenemos una larga tradición internacional de lucha. Desde las mujeres que lucharon en la huelga de “Pan y Rosas” en EEUU a principios del siglo XX por el aumento del salario y las mejoras en sus condiciones de vida, por el derecho al descanso dominical, lo que culminó con la reducción de la jornada de trabajo, el aumento de los salarios y reconocimientos de los sindicatos – sufriendo durante su lucha una fuerte represión policial y patronal- hasta las experiencias de las mujeres trabajadoras de la pampa salitrera en Chile, que comienzan a luchar a la par de sus compañeros, como parte de una clase obrera que emerge combativa ante los ataques de la patronal y comienza a luchar por sus derechos. ¿Qué une a las obreras textiles de la huelga de “Pan y Rosas”, a las valientes mujeres del siglo XX que lucharon codo a codo con sus compañeros en la pampa con las mujeres trabajadoras del sector público que en la reciente huelga de este sector denunciaban en sus pancartas las “mujeres jefas de hogar no pueden esperar”? Nos une un cuestionamiento a nuestras condiciones de vida, al ataque patronal de precarización y el aprovechamiento que pesa sobre nuestra situación de tener que vender nuestra fuerza de trabajo y al mismo tiempo realizar las tareas domésticas naturalizadas porque somos mujeres y ese es nuestro “rol”. Nos une una lucha común contra este sistema capitalista patriarcal, luchando por nuestras demandas como clase trabajadora y como mujeres contra nuestra opresión. Por eso desde “Pan y Rosas – Teresa Flores” recuperamos esta tradición y nos planteamos luchar por los derechos de las mujeres trabajadoras en unidad con las mujeres pobres y las oprimidas, para enfrentar los problemas que día a día nos aquejan, luchando al mismo tiempo contra las bases de este sistema capitalista que explota a miles de trabajadoras y trabajadores en el mundo y que mantiene opresiones como la patriarcal que pesa sobre nosotras para beneficio de los empresarios y capitalistas. Por eso nos planteamos una lucha anticapitalista, clasista y revolucionaria, independiente del Estado patronal, sus instituciones como la Iglesia y los partidos patronales, para luchar hasta el final por la revolución socialista encabezada por las trabajadoras y trabajadores en alianza con los oprimidos y sentar las bases de nuestra liberación. Es necesario que comencemos a luchar para enfrentar la descarga que pesa sobre nosotras como mujeres trabajadoras, de trabajo precario y flexibilización, la do-

Destaca en esos años una importante dirigenta obrera, Teresa Flores, quien funda a inicios del siglo XX en el norte, centros de mujeres obreras llamados “frentes femeninos y anticlericales Belén de Sárraga”, organizaciones desde las que se cuestionan la situación de las mujeres trabajadoras y buscan luchar contra la explotación como trabajadoras cruzadas también con la situación de opresión que viven las mujeres, por el sólo hecho de serlo, que impulsa junto a Recabarren la sindicalización de las obreras y su incorporación a la FOCH.

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y todos nuestros derechos laborales que no son respetados, donde los patrones empiezan a descargar además las consecuencias de la crisis económica sobre nuestros hombros. Enfrentamos también la violencia ejercida sobre nosotras, las agresiones sólo por ser mujeres y denunciamos el femicidio, para lo cual decimos que es necesario luchar por las más altas penas a estos agresores y la tipificación del femicidio, sin confiar en la justicia patronal ni en la policía de esta democracia para ricos, exigiendo estas penas y demandas bajo nuestra propia organización y lucha. También decimos que es necesario que luchemos contra la

discriminación que vivimos a diario en nuestros lugares de trabajo y estudio, el acoso sexual y la específica discriminación que vivimos las lesbianas y bisexuales de parte de la Iglesia y el capitalismo, por no corresponder a las normas sexuales establecidas por este sistema, por eso luchamos por una educación sexual sin la moral de la Iglesia y por la separación

efectiva de la Iglesia y el Estado. Además decimos que frente a la realidad mundial de abortos clandestinos que dejan a miles de mujeres heridas, presas y hasta muertas no podemos quedarnos pasivos, es necesario luchar por la educación sexual en los colegios y establecimientos de salud, por anticonceptivos libres, gratuitos y de calidad para no abortar, como el derecho al aborto legal, libre y gratuito ante la necesidad de responder a esta realidad de miserias de no poder decidir por nuestros cuerpos y vidas.

Para llevar hasta el final todas estas demandas y la lucha por nuestra liberación como mujeres, luchamos además con una perspectiva anticapitalista, clasista y revolucionaria. Si tienes acuerdo con esta política, te invitamos a formar “Pan y Rosas – Teresa Flores”, en tu lugar de trabajo y estudio.
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Por los derecho de las mujeres Trabajadoras y Pobres Trabajo estable no más subcontratación ¡No más violencia contra las mujeres, enfrentemos el abuso la discriminación y el mal trato! ¡Por anticonceptivos libres, gratuitos y de calidad! ¡Derecho al aborto legal, libre y gratuito! ¡Por las liberación de las mujeres del trabajo doméstico y las tareas relegadas por género! ¡Por los derechos de las minorías sexuales! ¡Separación de la Iglesia y Estado. Por una educación sexual sin la moral de la Iglesia! ¡Luchemos por nuestra liberación, luchemos por la revolución obrera y socialista, que pondrá fin a los grilletes del machismo Pongamos en pie una gran Agrupación de mujeres trabajadores, pobres y estudiantes para levantar estas banderas en todo lugar de trabajo, estudio y en todo el país.

Pan y Rosas - Teresa Flores
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