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Boletín Informativo semanal, “EL ABRAZO”. Año 1, Nº 37. Asunción, 3 de mayo de 2015.

¿QUÉ SIGNIFICA EDUCAR?
La semana pasada, Día del Maestro,
Día del Educador, recordamos, con la
alegría del Resucitado, a tantos
maestros que han pasado a lo largo de
nuestras vidas y que nos han trasmitido
una experiencia viva, fascinante, capaz
de despertar en nosotros el deseo de
algo grande, de encontrarnos a
nosotros mismos, de descubrirnos en
nuestra esencia y de lanzarnos
responsablemente hacia el Destino.
Éstos han sido maestros, educadores,
que han buscado mi bien, que se han
inclinado
sobre mis miserias,
debilidades, limitaciones, y me dan
comunicado con un abrazo gratuito, la
misericordia
divina.
Recordamos a nuestros profesores de
la Escuela Pa'í Alberto y del Colegio
Pa'í Lino. Educadores que hace años se
han zambullido, en la aventura de un
proceso educativo, que tiene como
pilares "callos en la cabeza, callos en
las manos, callos en las rodillas”,
pilares que han de guiar, orientar toda
la vida de la Escuela y del Colegio,
desde los maestros hasta los alumnos.
La aventura de formar un hombre
nuevo, en la historia de las
Reducciones, la encontramos como
fruto de la observación de los jesuitas
del modo de entender de los guaraníes,
como afirma el Padre Paramas en su
libro “La república de Platón y los
guaraníes”: “Este pueblo no actúa por
abstracción sino por imitación”, es
decir, mirando la realidad la obedece.
Los guaraníes veían a una persona
hacer algo interesante que los
fascinaba y enseguida la imitaban.
Durante mis años de estadía en
Paraguay pude comprobar esta verdad
cada día, tanto a nivel teórico como
práctico.
A nivel teórico: si yo formulo una
pregunta a un paraguayo él me
contenta con un ejemplo. A nivel
práctico: si quiero educar a limpiar el
piso es suficiente que tome una escoba
y la persona que me ve, dice: “Padre,
por favor deje, que lo hago yo”.

Este método que los padres jesuitas
habían
percibido
siglos
atrás,
personalmente lo encontré muy
interesante, tanto para los niños como
para los adultos. Cuando conocí este
modo de proceder de los feligreses
comencé a modificar el sermón de la
Misa de los niños en la Parroquia. En
lugar del largo y teórico sermón de
antes, comencé, partiendo de la liturgia
a mostrar concretamente cómo la fe
tiene que ver con la vida de una
manera muy sencilla.
Un domingo traje a la Iglesia y
coloqué delante del altar una cama, les
mostré cómo se arregla, el porqué del
colchón, de las dos sábanas, de la
frazada cuando hace frío, del
cubrecama. El domingo siguiente,
siempre después de la explicación de la
lectura, les tomaba el examen.
Llamaba a unos niños al frente para
que me mostraran si habían aprendido
y practicado lo que les había enseñado
el domingo anterior. La sorpresa fue
grande porque todos hacían como les
había mostrado. Al finalizar el mes
todos los niños, varones y nenas, ya
habían aprendido lo que significa la
cama y su arreglo. Esta catequesis, este
método, lo apliqué hasta que estuve
como Párroco.
Sin testimoniar con el ejemplo, no
hubiera sido posible la belleza que hoy
contemplamos. San francisco diría;
“palabras, palabras, palabras..”Si la fe
no muestra su capacidad educativa de
cambiar la vida, ¿de qué sirve?. Si un
sacerdote no transforma su homilía en
catequesis de vida, ¿de qué sirven sus
palabras? El evangelio dice de Jesús:
“Hizo bien todas las cosas”.
¡Qué bello es ver, por ejemplo, cuando
organizamos una fiesta con los amigos
de las obras de la Fundación y que al
día siguiente todo está bien puesto
como si nada hubiera acontecido. O
también ver que a cualquier hora del
día, no hay papeles en el piso ni otras
cosas. Es evidente que sin una postura
educativa clara, paciente y continua,
todo esto no sería posible.

Recuerdo también que cuando con los
chicos de la Escuela Pa´í Alberto
íbamos de paseo a visitar un sitio lindo
de nuestro país, los mozos le decían a
la Directora: “Se ve que han estado
por aquí los chicos de San Rafael
porque han dejado todo muy ordenado
y limpio, sin ningún problema durante
la estadía”.
Por eso, queridos maestros, queridos
educadores, un gesto es educativo si en
el educador, la palabra y la acción
caminan juntas.
Cuando llegué a Paraguay me espanté
del desorden reinante en todas partes.
Delante de esta situación me pregunté,
¿qué significa educar? ¿Qué significa
introducir al niño, al joven al
conocimiento de la realidad?.
Los años vividos con Giussani han
transformado en mí el modo de vivir
todo. Un día encontré al famoso pintor
brasilero Claudio Pastro que me contó
una anécdota: “Estaba en San Paulo
cuando encontré a una amiga que era
directora de un gran colegio para
niños. Ella estaba desesperada porque
no
lograba
ofrecer
ninguna
experiencia educativa y me pidió
ayuda. Le dije: “El problema es muy
sencillo, 50% depende de mí y el 50%
de
los
profesores.
De
mí,
reestructurando totalmente el edificio
para que sea bello, acogedor y no
deteriorado como actualmente. De
ustedes, ofreciendo una propuesta de
vida llena de significado y fascinación.
Pasaron unos años y volví a ver a la
directora del colegio quien muy feliz
me dijo: “Profesor, tenía razón, ahora
sí que estamos educando y los chicos
han cambiado totalmente”.
Por eso, una de las características de la
Escuela y del Colegio es su
imponencia y su belleza. Una postura
que arrastra a los chicos, acompañados
por el entusiasmo de los profesores.
En el camino al Destino se comienza
con las cosas pequeñas y humildes,
para llegar a cuestiones grandes.
Padre Aldo

TESTIMONIO

UN AMOR PURO Y FELIZ QUE NINGÚN SALARIO LO PUEDE PAGAR
Recuerdo que transcurrían los días y mi
tristeza iba en aumento, el llanto, la rabia
en el preguntar a Dios el porqué de todo.
Hasta que en el momento menos pensado
Dios respondió.
Y qué mejor respuesta cuando una amiga
que es voluntaria en la Clínica Casa
Divina Providencia de la Fundación San
Rafael me invitó a conocer el lugar y sin
saber de qué se trataba dije que “Si”.
Desde aquel día me integré al grupo de
voluntarios de la Clínica.
La Clinica es mi familia donde a pesar
de los acontecimientos, siempre Cristo
en cada paciente nos da fuerza, amor,
esperanza.
Pasó el tiempo y por motivos laborales
no podía asistir más al voluntariado, pero
¡cómo podia explicarle a mi corazón ésa
situación ya que a gritos pedía volver! La
tristeza
se apoderaba de todo mi ser,al fin Cristo
respondio a mis deseos.
La Hna. Sonia se comunicó conmigo
para preguntarme si quería trabajar en la
Fundacion. Sin dudar dije que “SI”.
Era inevitable ocultar la felicidad.
Empecé en la Farmacia, un lugar
tranquilo y fácil de acostumbrarse.
Cuando me asignaron la labor de
acompañar a los pacientes, al principio

me asustó, pero con el correr de los días
fui tomando el ritmo.
Pero no todo sería muy bueno, había un
largo camino por recorrer y dificultades
que sobrellevar.
Las pruebas más grandes y tristes las
pasamos en los centros de salud públicos
porque la conciencia no existe, es
impresionante cómo dejan a los
pacientes esperar más de 6 horas para
una consulta, sin importar su dolor. El
jueves pasado sali con Liz una niña
hermosa, discapacitada.
Algunas personas la miraban y
murmuraban de ella, un niño la llamó
“moustro” y la madre sin decir nada
estaba sólo pendiente de su celular.
Tanto fue mi coraje que me dio ganas de
darle a aquel niño unas buenas nalgadas.
Miré a la pobre niña que ni siquiera
podía
hablar,
y
que
lloraba
desconsoladamente, eso que algunos me
decían que no entendía nada. Trataba de
consolarla, de consolar a un ser
indefenso en mis brazos. De verdad, es
una sensación inexplicable, esa mirada
penetraba en mi alma .La rabia misma de
una madre la experimenté.
Hubieron momentos en los que me
entraba la tentación que dejarlo todo,
pero luego miraba a mi alrededor y me

daba cuenta que sin esta realidad ya no
podría continuar, por ende, a pesar del
cansancio físico recuerdo la necesidad de
mi corazón y de aquel enfermo que me
espera para hablar, para cenar o
simplemente saludarlo.
Luego del
horario laboral me quedo por lo menos
una hora para darles la cena. La mejor
experiencia es la de escucharlos hablar,
que te cuenten algo, que a pesar de su
dolor te digan que está todo bien.
No hay dinero que compre esta
felicidad: el devolverme la respuesta de
quién soy, para qué existo. Sólo cuando
estoy con cada paciente soy feliz, al
reconocer que es Cristo quien te pide un
vaso de agua, a quien cargo en mis
brazos, quien me habla.
El voluntariado es servir al que sufre, es
algo que siempre me remonta a mis
raíces, a volver a sentir ese amor puro y
feliz que ningún salario lo puede pagar
Mi identidad solo me lo recuerdan ellos.
No siempre necesitan de mí pero yo sí de
ellos…
En cada habitación esta Cristo esperando
por ti y por mí, lo importante en la vida
es siempre volver a las raíces, el tener
presente el PARA QUÉ…
Fany Alcaráz.
Casa Divina Providencia

¡FELIZ 11º ANIVERSARIO!
LA CLINICA, “ANTESALA DEL PARAÍSO”

CASA DIVINA PROVIDENCIA – DON LUIGI GIUSSANI
CUMPLIÓ AÑOS EL 1º DE MAYO.
Desde aquel día hemos acompañado a morir a 1.300 hermanos que han alcanzado la gloria del Paraíso. De
los 1.607 pacientes ingresados hasta la fecha, 348 se han recuperado y han podido volver a ambiente
cotidiano con una mirada transformada en el Señor.
Madre de la Divina Providencia ayúdanos a seguir abrazando a Cristo Eucaristía y Cristo que sufre.

APADRINAMIENTO
Sé el padrino de un enfermo, un
niño, un anciano, estudiantes
indígenas o que provienen de zonas
De muy escasos recursos.

AVISOS
Para responder a alguno de estos
avisos contactar
con la Sra. Ma. Elena
cel: 0961 633526

JESÚS “envuelto en pañales”
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¡Decí “Sí” a Jesús!