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Sede en la Casa Divina Providencia: Charles de Gaulle 1.645 c/ Alfredo Seiferheld. (021) 611 214

Boletín Informativo semanal, “EL ABRAZO”. Año 1, Nº 38. Asunción,10 de mayo de 2015.

BAJO EL PALIO DE LA VIRGEN MARÍA
Este año, el 1º de Mayo, mes dedicado
a la Virgen María, la Casa Divina
Providencia, Don Luigi Giussani, o
“Antesala del Paraíso” como la han
llamado tantos de nuestros enfermos,
ha cumplido 11 años de abrazar a
Cristo en los enfermos más pobres,
abandonados y marginados de cáncer,
de sida y de otras enfermedades,
Desde aquel día hemos acompañado
a morir a 1.209 hermanos que han
alcanzado la gloria del Paraíso. De
los 1.606 pacientes ingresados hasta
la fecha, 348 se han recuperado y han
podido volver a su ambiente
cotidiano
con
una
mirada
transformada en el Señor.
Esta “Casa de Dios, Puerta del
Cielo”, nace, vive y respira con el
único fin de decir “Sí” a Cristo, de
anunciarlo y glorificarlo.
Hemos sido testigos de tantos
milagros que renuevan y sostienen
nuestro “sí” a Cristo que sufre en
cada enfermo. Cristo Eucaristía,
expuesto las 24 horas en la Capilla,
ilumina, guía y sostiene toda la Casa.
Todos los trabajadores, durante su
horario de trabajo pueden turnarse
dedicando media hora a la Adoración
Eucarística y media hora a un
enfermo.
Nuestros enfermos nos educan, como
nos repite el Santo Padre: son “la
carne de Cristo” y nos provocan
sobre el sentido de la vida. Uno de
ellos, José, postrado hace años en una
cama, con los miembros endurecidos,
sin poder moverlos, ciego a causa de la
misma enfermedad hace unos días
atrás me dijo: “Padre, yo no me quiero
curar, porque si me curo estoy seguro
que voy a volver a la vida desordenada
de antes, prefiero quedarme como
estoy, así estoy siempre con Jesús”.
Andrés, un chico de 22 años, enfermo
de Sida, nos dijo: “Sí, sólo gracias a
este lugar me recuperé pronto, porque
si estaba en otro hospital tal vez ya no
vivía”.
Historias conmovedoras que laten en
cada uno de ellos. Querría compartir
el testimonio de Derlis, uno de
nuestros enfermos de cáncer, quien
luego de una vida lejana al Misterio,
ha vuelto a reconocer la Presencia de
Cristo como única fuente de vida y
salvación.
Me llamo Derlis, soy de Gral. Aquino.
Me crié en una familia humilde. De
joven me casé y para mantener a mi

familia trabajé como agricultor
recolectando algodón, más tarde abrí
un negocio y me fue bien. Comencé a
jugar naipes, juego de cartas y
entonces empezó todo “el calvario”.
Le quebrantaba a mi mamá, a mi papá,
a mi señora, a mis hijos, a mis
hermanos. Jugaba sin parar, perdía
toda la plata en juegos, hasta que llegó
un día, un sábado santo, que alrededor
de las cuatro de la tarde llevé en el
bolsillo más de tres millones de
guaraníes y fui a jugar las cartas.
Volví a casa a las 3:30 de la
madrugada, me sentía drogado, sin
poder asimilar nada, perdí todo, y mi
señora que me encontró, comenzó a
llorar diciéndome: “ ¿Por qué hacés
eso, sí nuestros hijos ya están
grandes?” ...Yo me acosté y a eso de
las cinco de la madrugada seguía
escuchando el llanto de mi esposa, me
levanté de mi cama, y le dije: “Te
prometo que desde hoy dejo el juego y
la farra. Me sobró un poco de plata.
Tranquilizate, vamos a la ciudad de
Santaní a pasar la Pascua”.Te
prometo que nunca más voy a jugar y
vamos a comenzar de nuevo”.
Volvimos de Santaní y desde esa vez ya
nunca más volví a caer. Sólo Dios
pudo darme la fuerza para cambiar mi
vida de un día para otro, sólo Él, de
otra manera sería imposible.
Como vivíamos en una casa de chapas,
comenzamos a construir nuestra casa
de material, en seis meses terminamos
la casa y nos mudamos con la ayuda
de mis padres y hermanos; ellos
siempre me decían; “Mirá lo que
hacés Derlis, si seguís así, tu señora te
va a dejar”. Gracias a Dios cambié a
tiempo.
De chico me bauticé, hice mi Primera
Comunión, mi Confirmación, me casé
por Iglesia, pero la farra y los vicios
me desviaron del Señor.
Como empecé a trabajar de
camionero, la farra ya me interesaba
menos, sentía que debía dedicarme
más a mi familia, y cuando con los
camioneros nos encontrábamos a
comer algo siempre les aconsejaba a
que no hagan nunca las cosas que yo
hice.
Recuerdo que un tiempo después, un
primo borracho me llamó a la
madrugada para contarme que hacía
diez minutos se había reunido con su
señora y sus hijos y les había
prometido que dejaría de tomar, de

farrear, me dijo: “Quise hacer lo
mismo que vos hiciste”. Nadie en el
pueblo podía creer y dejó todo
definitivamente. Empezó a tomar en
serio su relación con Dios, tanto fue
que yo un día tiré todos mis libros de
historia, de ciencia, y le pedí a mi
primo que viniera a leerme la Biblia.
Yo había aprendido de mi tío a leer, a
formarme con la lectura, tengo sólo el
sexto grado, sin embargo mi tío me
decía siempre que si uno no lee no
puede aprender nada, me aconsejaba
comprar libros, instruirme, para que
nadie me engañe.
De repente empecé a sentir dolores,
pero seguía trabajando, hasta que un
día me torcía de dolor y fui a un
centro de salud, de allí me mandaron a
emergencias y no quisieron recibirme
enseguida. Cuando me evaluaron
encontraron un derrame pleural y tuve
que internarme para realizarme varios
estudios.
Desde
ese
momento
empezaron a llegar las ayudas de parte
de mis amigos, de mis vecinos,
familiares. Gracias a ello todos los
estudios se fueron agilizando, todos me
ayudaban,
me
sorprendía
muchísimo. Una vez un amigo me
recordó que cuando alguien conocido
nuestro se enfermaba yo era el primero
que elaboraba una nota para pedir
ayuda, que solía encabezar el grupo y
que recorría casa por casa, negocio
por negocio para retirar lo que cada
uno quería dar. Mis amigos me dijeron
que como yo comencé ese gesto de
solidaridad, ahora me llovían las
ayudas.
Cuando estaba en el hospital mucha
gente de otras religiones intentaron
que me inclinara a ellos, pero mi
esposa les decía: “No hace falta
cambiarse de religión para curarse”.
Yo tenía siempre conmigo una imagen
grande de la Virgen María Auxiliadora
que me acompañaba y me protegía.
Estuve siete meses internado en el
hospital de clínicas de Asunción,
cuando alguien allí me propuso
trasladarme a la Casa Divina
Providencia, yo no quería venir,
tampoco la conocía, sin embargo una
chica que escuchó lo que me
proponían me dijo muy sorprendida y
contenta: “¡Andate! ¡Es un lugar de
Dios!¡Sos un elegido! Si alguien me
propusiera lo mismo a mí, me iría
volando en un avión!”.

Entonces accedí a la invitación y
cuando entré no podía creer,
solamente Dios pudo haberme hecho
ese regalo, yo sólo juntaba poroto,
locro, y ahora me encuentro con toda
esta belleza.
Aquí aprendo muchas cosas, en
especial, a ser caritativo con los que
necesitan, a mis hijos les digo,
compren galletitas, jugos y lleven a los
enfermos de los centros de salud, eso
es lo que Dios quiere de ustedes. En
lugar de derrochar la plata, ayuden al
que necesita. De esto me di cuenta
desde estoy aquí.
Hace unos días vino a visitarme un
amigo camionero y le dije: “Cuando
tengamos una reunión de camioneros,
¿porqué antes de la reunión no
rezamos juntos?” Él me dijo. “Se van
a reír todos de nosotros”. Esto antes
nunca se me había ocurrido.
Aprendí como uno debe manejarse en
la vida, como vivir su matrimonio,
cómo estar con los hijos; que lo
primero es la familia y que Dios me
trajo a esta Casa, que me eligió de
entre todos los enfermos que
compartían conmigo la habitación en
el hospital anterior y encontré la paz.
El día que vino el Ministro de la Corte
a visitar la Casa y llegaron a mi sala
con el Padre Aldo yo quería decirle
que cuánto quisiera que hayan en el
país cuatro o cinco Padre Aldo.
Ojalá que hayan más personas como él
en el Paraguay, porque es increíble lo
que él está haciendo por el país, por la
gente pobre que sufre. Quisiera que
viva cien años más, le estoy
infinitamente agradecido por la
atención, el cariño que me ofrecen.
Gracias por lo mucho que aprendí”.
Bajo el palio acogedor de la Virgen
María transcurren los días en esta Casa
consagrada a comunicar la alegría
eterna del Paraíso. Bajo su palio nos
dona Su paz mientras besamos la cruz
de Su Hijo en cada enfermo.
P.Aldo

AVISOS
Para responder a alguno de estos
avisos contactar con la
Sra. Ma. Elena
cel: 0961 633526

CASA DIVINA PROVIDENCIA
SANTA MISA
oficiada por Padre Aldo
“La Iglesia vive de la Eucaristía”.
-De Lunes a Viernes: 12:30 hs.
-Sábados: 19:00 hs.
-Domingos
(misa de los enfermos):17:00 hs.

PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO
-De Lunes a Viernes: 18:30 hs.

ADORACIÓN PERPETUA
EN LA CASA
DIVINAPROVIDENCIA

RADIO VENUS 105.1
Programa “El Abrazo”
Un medio para anunciar a Cristo.
Todos los Domingos a las 8:00hs.
Desea dar a conocer la
experiencia y necesidades
de las Fundaciones San Rafael y San
Joaquín y Santa Ana.

RADIO AM 800

Santa Misa
oficiada por Padre Aldo
Todos los Domingos a las 7:00 hs.

CASA DIVINA PROVIDENCIA
Necesita

VOLUNTARIOS
PARA
DAR DE COMER
A NUESTROS ENFERMOS

“¿No habéis podido velar
conmigo tan sólo una hora?”

¡Decí “Sí” a Jesús!

Si deseas acompañar a Jesús en el
Santísimo Sacramento al menos
1 hora durante el día,
puedes venir a nuestra Capilla y
anotarte con la Hna. Sonia.

LA NOCHE DE LOS FAMOSOS

Sin la Eucaristía no podemos vivir.

JESÚS “envuelto en pañales”

A beneficio de la
Casa Divina Providencia
Lugar: Restaurant San Pietro.
Hora: 21:00 hs.
Día: miércoles 10 de junio de 2015
Precio por persona: 250.000 gs.

Siempre necesitamos:
-Casa Divina Providencia y
Hogares de ancianos:
pañales para adultos XG.
-Casitas de Belén :
pañales pequeños, medianos,
grandes XXG y tamaño adulto M.

JESÚS “envuelto en pañales”
Siempre necesitamos:
-Casa Divina Providencia y
Hogares de ancianos:
pañales para adultos XG.
-Casitas de Belén :
pañales pequeños, medianos, grandes
XXG y tamaño adulto M.

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EL PADRE DE LAS AVE MARÍAS
El 5 de mayo el Padre Alberto, que el Señor lo tenga en su santa
gloria, cumplió 39 años de ordenación sacerdotal. ¿Quiénes de los que
lo conocieron pudieron algún día imaginar que Dios en tan corto
tiempo lo llamaría con Él?. Falta sólo un mes para el primer
aniversario de su partida al cielo.
Recuerdo que cuando visitaba a los enfermos en sus casas rezaba con
ellos siempre un Ave María.
Gracias Padre Alberto por testimoniarnos este afecto particular a
María.¿Te recuerdas cuando íbamos todos los días al aeropuerto para
rezar el Rosario porque allí había aire acondicionado? Nos unía este
mismo amor a la Virgen. Que las Ave Marías llenen nuestro corazón
como lo llenó el suyo.
P.Aldo

“¿Y si yo tengo un caramelo?,
¿qué cosa hago?
“Lo divido.
Mitad para ti, mitad para mí”.
Papa Francisco