Incendiómetro

2009
Bosques en peligro frente al cambio climático
Un análisis para cambiar las políticas que favorecen los incendios y hacen a los bosques más vulnerables frente al cambio climático

Incendiómetro 2009
© WWF España Gran Vía de San Francisco, 8-D. 28005 Madrid Tel.: 91 354 05 78. Fax: 91 365 63 36 info@wwf.es

Bosques en peligro frente al cambio climático

Índice
Introducción ��������������������������������������������������������������������������������������� 1 En qué consiste el Incendiómetro 2009 ������������������������������������������� 2 Mapa Síntesis del Incendiómetro 2009. Vulnerabilidad de las CC.AA. a los incendios forestales ���������������������������������������������������� 3 Vulnerabilidad asociada a la estructura y la gestión territorial ������� 4 Vulnerabilidad a que ocurran episodios graves de incendios forestales ��������������������������������������������������������������������11 Vulnerabilidad asociada a la eficiencia de las políticas contra incendios forestales ������������������������������������������������������������� 17 Conclusiones ������������������������������������������������������������������������������������ 22 Recomendaciones de WWF España ���������������������������������������������� 23 Quinquenio 2004-2008 (Solapa)

Textos: Félix Romero, Belén Zubieta, Heikki W. Mesa y Coral G. Barón Edición: Amaya Asiaín y Enrique Segovia Coordinación: Amaya Asiaín Diseño: Amalia Maroto y Eugenio Sánchez Silvela Ilustración cubierta: photobank.kiev.ua/Shutterstock Photos y WWF Fotos interior: Shutterstock Photos, WWF-Canon: Nigel DICKINSON, Terry DOMICO y Michel GUNTHER, y WWF España: Félix ROMERO y Jorge SIERRA Agradecimientos WWF España agradece la colaboración prestada para la elaboración de este informe al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, al cuerpo de Mossos d’Esquadra y a los Servicios Forestales de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Cataluña, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja y Murcia. Fuentes consultadas — Base de datos de Incendios Forestales de la Dirección General para la Biodiversidad, MARM. — Banco de datos para la Biodiversidad, MARM. — Anuario de Estadística Forestal 2006, MARM. — Asociación Española de Empresarios Forestales (ASEMFO), 2008. V Estudio de Inversión y Empleo en el Sector Forestal. — WWF/Adena 2006. Los Grandes Incendios Forestales, causas y efectos de una gestión ineficaz del territorio. — Resúmenes meteorológicos anuales 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008, Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). — Informes de actividad 2006, 2007 y 2008, Fiscalía de Medio Ambiente. — Padrón municipal 2005, Instituto Nacional de Estadística. — Atlas fitoclimático de España 1990, Allué Andrade I.N.I.A. Más información Una versión completa con todos los datos del Incendiómetro 2009 por Comunidades Autónomas está disponible en www.wwf.es Impresión: Artes Gráficas Palermo, S.L. Impreso en papel Cocoon Offset reciclado con certificación FSC. Depósito Legal: Publicado en julio de 2009 por WWF España (Madrid, España). WWF España agradece la reproducción de los contenidos del presente documento (a excepción de las fotografías, propiedad de los autores) en cualquier tipo de medio siempre y cuando se cite expresamente la fuente (título y propietario de copyright). © Texto: 2009, WWF España. Todos los derechos reservados.

Introducción
Objetivo Copenhague:
La hora de la verdad para el clima y los incendios forestales
El año 2009 es clave en la lucha contra el cambio climático. Los líderes mundiales decidirán su compromiso para dar continuidad al Protocolo de Kioto en la reunión de las Naciones Unidas, que se celebra en diciembre en Copenhague. De dicha reunión debería salir un acuerdo que garantice una reducción suficiente de las emisiones responsables del cambio climático para asegurar que el aumento de la temperatura global se mantenga por debajo de los 2°C, el límite para que no se produzcan cambios impredecibles en los ecosistemas más importantes del planeta (más información en www.wwf. es/cambio climático). WWF pide que el nuevo acuerdo que dé continuidad al Protocolo de Kioto se base en los siguientes principios: 1. Compromisos claros y equitativos de los países. Los países industrializados deberán comprometerse a reducir sus emisiones al menos un 40% para 2020 y un 80% a nivel mundial para 2050, respecto a los niveles de 1990. Además deberán comprometer una financiación suficiente para reducir las emisiones de los países en desarrollo en un 15%, dándoles opción de satisfacer sus necesidades energéticas de forma limpia y sostenible. 2. Financiación importante, adicional y basada en las necesidades de los países en desarrollo, por parte de los países industrializados, de aproximadamente 160.000 millones de euros al año para permitir que los países en desarrollo pongan en marcha acciones de mitigación y adaptación más allá de sus propios recursos. 3. Reducción drástica de emisiones provenientes de la deforestación y degradación de los bosques, de modo que se respeten los derechos de las comunidades locales.

Cambio climático e incendios forestales en España
Las estadísticas de las últimas décadas muestran un avance en la superficie media incendiada, pero aún así un verano más nos enfrentamos a la incertidumbre del comportamiento del fuego en un escenario climático que se recrudece. Además, y al contrario de las estadísticas, los indicadores muestran que el riesgo de volver a sufrir las tragedias vividas en años anteriores sigue latente. A pesar de los buenos resultados del verano 2008 en materia de incendios, WWF España considera que el número de siniestros sigue manteniéndose muy elevado, por encima de los 17.000 al año, al igual que la superficie media incendiada. Nos preocupan los relativamente pocos grandes incendios forestales, pero con un peso determinante en las estadísticas, y claramente relacionados con situaciones meteorológicas extremas que tienden a agravarse en los escenarios previstos de cambio climático. España, como país del Mediterráneo, sufrirá las consecuencias de este proceso si no se toman de forma urgente medidas efectivas a nivel global. Según WWF (2005), si el aumento de temperatura global supera los 2°C, los días de riesgo de incendios forestales en la Península Ibérica se incrementarán hasta seis semanas al año. En el Incendiómetro 2009 incluimos un capítulo sobre la correlación directa entre climatología, número de incendios y superficie afectada entre los años 2004 y 2008. A mayor temperatura en verano, mayor número de incendios forestales y más superficie quemada. Ya no queda más tiempo y hay que actuar. Es imprescindible que el Gobierno español lidere la firma de un tratado mundial en la próxima cumbre del clima de Copenhague que impulse la reducción de los gases de efecto invernadero, y con ello su impacto en nuestro medio natural. Y es fundamental que ganemos la batalla contra los incendios forestales a través de un incremento de los niveles de gestión planificada y responsable que garanticen la adaptación de nuestros bosques al cambio climático.

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En qué consiste el Incendiómetro 2009
El Incendiómetro 2009 de WWF es un informe en el que se analiza la situación general de los incendios forestales en España. Para su elaboración se ha realizado un estudio comparativo de 21 parámetros en cada comunidad autónoma. Estas variables se han reflejado de forma gráfica en cuatro mapas que explican la evolución del fuego durante los últimos años. El mapa general resume el resultado del estudio, estableciendo el grado de vulnerabilidad a este problema de cada CC.AA. El resto de los mapas explican el riesgo de que se produzcan incendios forestales asociado a factores que se han agrupado en tres grandes bloques. La explicación de los 21 indicadores estudiados por CC.AA. se encuentra disponible en la página web de la organización: www.wwf.es/incediometro ■ MAPA Síntesis del Incendiómetro 2009. Vulnerabilidad de las CC.AA. a los incendios forestales. En este mapa se sintetizan las conclusiones finales del Incendiómetro 2009 después de analizar las 21 variables. Por tanto, es una imagen que plasma de forma gráfica el grado de vulnerabilidad de las distintas CC.AA. al problema de los incendios forestales. El mapa es el resumen de un complejo estudio y debe ser interpretado junto a los otros tres mapas y fichas de las CC.AA. que lo acompañan y completan la información. ■ MAPA 1. Vulnerabilidad asociada a la estructura y la gestión territorial. Este mapa evalúa las condiciones naturales y físicas que caracterizan a cada territorio, tales como la orografía, la meteorología o la vegetación. También estudia su contexto económico y social, analizando el impacto del éxodo rural o la despoblación, entre otros factores. Asimismo, valora la inversión de presupuesto que realizan en gestión forestal las diversas CC.AA. ■ MAPA 2. Vulnerabilidad a que ocurran episodios graves de incendios forestales. Este mapa refleja la incidencia que ha tenido el fuego en las CC.AA. a lo largo de los años a través del estudio de la frecuencia, la intencionalidad o el impacto de los incendios que se han producido. Con este análisis, se pueden prever las consecuencias futuras de este problema en nuestro país. ■ MAPA 3. Vulnerabilidad asociada a la eficiencia de las políticas contra incendios forestales. En este mapa se identifica la evolución de los avances producidos en la lucha contra los incendios forestales en nuestro país desde hace casi dos décadas. Las estadísticas recogidas se remontan a 1991 para los indicadores de los que había datos disponibles en esa fecha. En el caso de la investigación de causas, el año de referencia es 1998 por la carencia de información hasta ese momento.

Las cifras de los mapas
Los porcentajes asignados a las CC.AA. en cada uno de los mapas son el valor numérico que establece el grado de riesgo asociado o vulnerabilidad ante los incendios forestales (grandes incendios y/o episodios de numerosos incendios). Estos porcentajes no son más que la media aritmética obtenida del conjunto de las variables en una escala de 0 a 100.

Variables analizadas ¿Qué entendemos por riesgo asociado y vulnerabilidad?
WWF utiliza en este informe dos conceptos que se usan indistintamente, vulnerabilidad a los episodios graves de incendios y riesgo asociado a sufrir episodios graves de incendios. A través de ellos, se transmite a la sociedad la idea de la gravedad que supone la suma de diferentes factores que aumentan las posibilidades de que se produzca un gran número de incendios o incendios de gran magnitud. Es importante destacar que los datos del Incendiómetro 2009 deben interpretarse de forma comparativa entre las distintas CC.AA. y no en términos absolutos. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21.

Los colores
Los colores asignados a cada variable se interpretan como niveles de riesgo relativo o vulnerabilidad relativa de cada territorio ante los incendios forestales. Esta información debe ser entendida siempre por comparación con el resto de CC.AA. Para asignar un color a cada variable se ha considerado el intervalo dado por el mejor y el peor valor de cada una. Asimismo, se ha dividido en tres tramos iguales. De esta forma, el color rojo corresponde al peor tercio, mientras el amarillo se asigna a los valores intermedios y el verde, al tercio mejor.

Riesgo asociado al medio natural Riesgo asociado al grado de planificación y gestión forestal Riesgo asociado a la marginalidad del sector forestal en las políticas públicas Riesgo asociado al déficit de inversiones públicas en el territorio forestal Riesgo asociado al grado de despoblación Riesgo asociado al grado de éxodo rural Riesgo asociado al nivel de pérdidas económicas por incendios forestales Riesgo asociado al grado de respuesta del dispositivo de extinción Riesgo asociado a la frecuencia de siniestros Riesgo asociado a la superficie forestal afectada por incendios forestales Riesgo asociado a causas antrópicas Riesgo por frecuencia de Grandes Incendios Forestales Riesgo por impacto de Grandes Incendios Forestales Riesgo por daños a la población civil o presencia de interfaz urbano-forestal Evolución en la respuesta del dispositivo de extinción Evolución en el número de siniestros Evolución de la superficie forestal quemada Evolución del tamaño medio de los Grandes Incendios Forestales Evolución en la investigación de causas Evolución en la identificación de causantes Evolución en la detención de causantes

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Mapa Síntesis del Incendiómetro 2009.

Vulnerabilidad de las CC.AA. a los incendios forestales

Castilla-La Mancha Castilla y León Galicia Canarias Cantabria Asturias La Rioja Comunidad Valenciana País Vasco Extremadura Aragón Cataluña Islas Baleares Navarra Murcia Andalucía Madrid ESPAÑA

66,37 63,15 61,62 61,31 60,61 53,56 52,78 51,59 51,18 51,17 47,64 44,82 42,89 42,13 42,02 39,58 38,92 48,77

61,62

53,56 60,61 51,18 42,13

52,78 63,15

47,64 38,92

44,82

51,17

66,37 51,59 42,89

39,58

42,02

61,31

Este mapa es la síntesis del análisis de las 21 variables evaluadas en el Incendiómetro 2009, y por tanto el resultado de la suma de los mapas 1, 2 y 3. El mapa debe ser interpretado como un sencillo resumen, una instantánea, de lo que realmente es un estudio mucho más complejo, con muchos matices. Por ello recomendamos al lector que este resultado se interprete conjuntamente con los otros tres mapas del Incendiómetro 2009 y con las fichas de cada comunidad autónoma disponibles en www.wwf.es/incendiometro.

Los valores, expresados en porcentaje, son el resultado medio de la suma de los valores de cada uno de los tres mapas en los que se agrupan las 21 variables del Incendiómetro 2009. Los colores corresponden a la clasificación de cada autonomía en tres niveles de riesgo que se corresponden con tres intervalos resultantes de dividir en partes iguales el segmento entre los valores máximo y mínimo obtenidos para este mapa.

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Vulnerabilidad asociada a la estructura y la gestión territorial
Este primer mapa evalúa la condición estructural debida al contexto natural y socioeconómico en el que se desarrollan los incendios forestales. El mapa contrasta el estado natural y socioeconómico de los territorios de las comunidades autónomas con los esfuerzos presupuestarios y de gestión forestal en cada autonomía. A continuación se describe cada una de las variables. 1. Riesgo asociado al medio natural. Expresado como un valor de 0 a 100, es el resultado medio de considerar tres factores llevados también cada uno de ellos a una escala comparable de 0 a 100: ■ Vegetación existente (combustible): porcentaje de superficie forestal respecto a la total de la comunidad autónoma. ■ Orografía: expresado como porcentaje del territorio con una pendiente superior al 20%. ■ Meteorología: valor del 1 al 4 basado en la clasificación y cartografía climática de Allué Andrade. Las condiciones de combustible, pendiente y meteorología recogen las condiciones físicas del territorio que determinaron la evolución de los incendios forestales. Datos: Banco de datos para la Biodiversidad del MARM, 2009, AEMET y elaboración propia, 2009. 2. Riesgo asociado al grado de planificación y gestión forestal. Expresado como porcentaje de la superficie forestal exenta de planes de gestión forestal a escala de monte en cualquiera de sus formas legales (plan de ordenación, dasocrático, etc.), es decir, porcentaje de la superficie forestal que no cuenta actualmente con un plan de gestión forestal en vigor. La planificación y gestión forestal son un claro indicador de una política forestal estable y fuerte a largo plazo. Aunque técnicamente pueda no ser necesario que el 100% de la superficie forestal cuente con un plan de gestión, WWF considera que este parámetro es un evidente indicador del esfuerzo por la sostenibilidad de los montes, y con ello de una menor vulnerabilidad de los bosques ante amenazas externas. Datos: Recopilados en 2009 por WWF España directamente de las CC.AA. y completados cuando no han sido facilitados con el Anuario de Estadística Forestal del MARM, 2006. 3. Riesgo asociado a la marginalidad del sector forestal en las políticas públicas. Expresado como porcentaje de inversión pública en el sector forestal frente a la inversión pública total en el conjunto de todos los sectores de actividad. Este valor se ha corregido con un factor de régimen de propiedad y un factor de superficie forestal en la CC.AA. El factor* de régimen de propiedad es {1+(1+(superficie propiedad privada/ superficie forestal total)/2}. El factor* de superficie forestal es {1+(1+(superficie no forestal/superficie total)/2}. Esta variable recoge el esfuerzo económico que una autonomía dedica al sector forestal dentro de su disponibilidad presupuestaria. El factor de corrección del régimen de propiedad recoge el hecho de que la superficie forestal privada cuenta, o debería contar, con una inversión privada, teóricamente asociada a un lucro, por lo que se valora más positivamente un mismo esfuerzo de una CC.AA. que tiene que gestionar mayor proporción de superficie pública, ya que ésta depende únicamente del presupuesto público. Por otro lado, el factor de corrección de la superficie forestal recoge el peso que el terreno forestal ejerce en las políticas de las distintas CC.AA.,

* Valor escalado a su rango de variación, es decir, se ha relativizado entre el valor máximo y mínimo de toda la serie de datos de las CC.AA.

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de tal forma que a igualdad de inversión en el sector se valoran mejor aquellas autonomías que tienen menor proporción de superficie forestal. Datos: Banco de datos para la Biodiversidad del MARM, 2009 y ASEMFO, 2009. 4. Riesgo asociado al déficit de inversiones públicas en el territorio forestal. Expresado como la cantidad media de dinero público invertido por hectárea forestal anualmente (E/ha/año). La mayor o menor cantidad de dinero invertida en nuestras masas forestales, sin entrar en la calidad de las acciones que deberían estar definidas en los planes de gestión, tiene un reflejo directo en la gestión y en la protección ante amenazas externas, especialmente frente a los incendios forestales. Mayor inversión debe asociarse a mejor estado del medio forestal. Además es un indicador indirecto del interés colectivo social, económico y político de su buen estado. Datos: Banco de datos para la Biodiversidad del MARM, 2009 y ASEMFO, 2009. 5. Riesgo asociado al grado de despoblación. Expresado por el porcentaje de superficie con una densidad de población menor de 25 habitantes por kilómetro cuadrado. La despoblación representa el grado de actividad económica que se desarrolla en el medio rural, y cuanto mayor sea ésta, menores serán los esfuerzos políticos de inversión. Este planteamiento considera que las prioridades en las políticas de inversión y gestión del territorio se determinan en mayor medida según la mayor cantidad de población. Como ejemplo mencionaremos el Plan E del Gobierno de España para la reactivación económica ante la actual crisis financiera. Datos: Padrón municipal del INE, 2009, Banco de datos para la Biodiversidad del MARM, 2009 y elaboración propia.

6. Riesgo asociado al grado de éxodo rural. Expresado por la variación (diferencia de porcentaje) de la población rural total de la CC.AA. entre los años 1991 y 2005. Se ha considerado la definición internacionalmente reconocida de ruralidad de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), en la que se considera un territorio rural como aquél con una densidad de población menor de 150 habitantes por kilómetro cuadrado. Se ha aplicado a los diferentes municipios de nuestro país y se ha contabilizado la población incluida en esta definición. El abandono del medio rural, y con ello el de sus modelos de producción, tuvo lugar en España de manera masiva hace unas décadas. Sin embargo, este fenómeno continúa presente y se ve acompañado por el envejecimiento de la población rural. En definitiva, esta variable refleja la menor presencia paulatina del medio rural en el interés colectivo social, económico y político. La pérdida de su valor y el abandono de la tierra propicia un desinterés generalizado (político y social) hacia su cuidado, protección y buen estado. Datos: Padrón municipal del INE, 2009 y elaboración propia. 7. Riesgo asociado al nivel de pérdidas económicas por incendios forestales. Expresado por el porcentaje de las pérdidas anuales medias estimadas (período 1991-2008) que generan los incendios forestales frente a la inversión media anual en el sector forestal (se toma como referencia el dato del año 2006). En la estimación de pérdidas se considera la valoración de rentas, aspectos recreativos y aspectos ambientales (ver WWF/Adena 2006). Las pérdidas generadas por los incendios forestales comprometen las posibilidades de inversiones futuras en el medio rural y forestal. Datos: Banco de datos para la Biodiversidad del MARM, 2009, ASEMFO, 2009 y elaboración propia.

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MAPA 1.

Vulnerabilidad asociada a la estructura y la gestión territorial

Castilla y León Castilla-La Mancha La Rioja Galicia Cantabria Asturias País Vasco Extremadura Canarias Aragón Comunidad Valenciana Andalucía Navarra Islas Baleares Cataluña Murcia Madrid ESPAÑA

70,26 68,78 65,08 64,53 62,74 62,43 60,85 54,95 50,47 45,33 43,98 39,81 39,38 37,46 36,75 33,12 25,62 47,35

64,53

62,43 62,74 60,85 39,38

65,08 70,26

45,33 25,62

36,75

54,95

68,78 43,98 37,46

39,81

33,12

50,47

Valores del intervalo: – Mínimo: 25,62% – Máximo: 70,26% Niveles de vulnerabilidad relativa: ■ Vulnerabilidad Alta: 55,38 - 70,26 % ■ Vulnerabilidad Moderada: 40,5 - 55,38 % ■ Vulnerabilidad Baja: 25,62 - 40,5 %

Los valores, expresados en porcentaje, son el resultado medio de la suma de cada una de las variables consideradas en este mapa en una escala de 0 a 100. Los colores corresponden a la clasificación de cada autonomía en tres niveles de riesgo relativo, que se corresponden con los intervalos iguales resultantes de dividir en tres partes el segmento entre los valores máximo y mínimo obtenidos para este mapa.

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TABLA 1. Valores de las variables analizadas para evaluar la vulnerabilidad asociada a la estructura y la gestión territorial

1. Riesgo asociado al medio natural

2. Riesgo asociado al grado de planificación y gestión territorial (%) 16,55 11,25 1,62 0,47 11,06 34,55 14,37 3,39 1,57 0,61 9,81 7,47 18,62 11,83 22,98 38,40 11,11 12,65

3. Riesgo asociado a la marginalidad del sector forestal en las políticas públicas (%) 5,88 6,90 3,56 3,46 2,97 4,87 2,09 1,39 7,29 6,06 2,79 4,29 2,53 3,23 4,17 2,39 2,13 4,19

4. Riesgo asociado al déficit de inversiones públicas en el territorio forestal 59,15 22,27 34,98 52,60 36,91 45,78 8,32 4,39 72,48 15,95 23,43 80,50 22,88 130,03 43,64 27,53 33,12 32,50

5. Riesgo asociado al grado de despoblación

6. Riesgo asociado al grado de éxodo rural

7. Riesgo asociado al nivel de pérdidas económicas por incendios forestales 0,40 0,47 2,29 0,82 1,89 0,66 4,86 3,49 1,39 1,75 4,04 0,25 0,30 0,14 0,55 0,30 0,34 1,15

Andalucía Aragón Asturias Canarias Cantabria Cataluña Castilla y León Castilla-La Mancha Comunidad Valenciana Extremadura Galicia Islas Baleares La Rioja Madrid Murcia Navarra País Vasco ESPAÑA

40,70 33,28 63,02 75,04 51,72 47,05 21,38 14,59 50,57 34,07 37,25 27,68 46,17 21,68 38,46 34,68 49,54 28,13

46,28 85,69 48,37 5,14 59,34 56,79 87,36 74,85 47,10 71,92 39,57 2,81 72,10 21,91 18,99 65,87 41,39 49,73

5,25 2,21 2,77 1,23 7,07 1,32 4,15 4,25 3,41 3,26 6,68 8,61 12,97 0,76 0,27 -0,05 10,61 4,40

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

Valor de 0 a 100 (ver descripción variable). Factor combustible, pendiente, meteorología Hectárea forestal con plan de gestión/Hectárea forestal total de la CC.AA. Euros invertidos en el sector forestal/Euros invertidos en el total de sectores Euros invertidos en el sector forestal/Hectárea superficie forestal Porcentaje de superficie con densidad de población <25 hab/km2 Porcentaje de población rural en 1991–Porcentaje de población rural en 2005 Euros perdidos anualmente/Euros invertidos en el sector forestal anualmente

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Comentarios a los resultados
■ Nuestros políticos continúan ignorando la importancia de la gestión forestal
A pesar de que la Ley de Montes 43/2003 establece en sus artículos 23 y 33 la obligación de que los montes cuenten con un plan de ordenación, dasocrático o figura equivalente, apenas el 13% de la superficie forestal española cuenta con una de estas figuras de planificación de la gestión. La peor situación se da en Extremadura y Canarias, comunidades autónomas que presentan menos del 1% de su superficie con un plan de gestión a escala monte. Cataluña y Navarra ofrecen el lado más positivo, con un 35% y un 38% respectivamente. Si analizamos el nivel de gestión forestal según el tipo de propiedad se observa que, de forma generalizada, los montes públicos cuentan con mayor grado de planificación. A nivel nacional, el 5% de los montes privados cuenta con un plan de gestión aprobado por la administración forestal a escala monte, frente al 30% cuando es en superficie pública. La diferencia se hace muy patente en Islas Baleares (81% de superficie pública ordenada frente al 3,5% de privada), Murcia (con un 72% y 2,3% respectivamente) y Castilla-La Mancha (55% y 1,8% respectivamente). Otras figuras de planificación presentes en distintas regiones podrían matizar las cifras y resultados anteriores. Éste es el caso de regiones donde el aprovechamiento de los montes se centra más en la caza o en los pastos, por ejemplo. Así, un plan cinegético o silvopastoral también podría ser un instrumento adecuado para el cuidado y gestión de parte de nuestros montes frente a amenazas externas, como los incendios forestales. Pero el análisis de estas otras figuras se hace difícil por la falta de disponibilidad de datos y por el efecto de superposición de distintas figuras en un mismo terreno. Aún así, según los datos del Anuario de Estadística Forestal 2006 del MARM, destaca la actividad cinegética y sus figuras de gestión en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Cataluña y en menor medida Navarra y Asturias, que presentan una mayor proporción de terrenos con uso cinegético. La

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heterogeneidad de los planes forestales autonómicos en su grado de desarrollo y alcance hace difícil la incorporación de estas figuras en este análisis. Desde WWF España creemos que la planificación para la gestión de nuestros montes es un instrumento esencial para garantizar un modelo forestal sostenible. En esta línea, instrumentos adicionales como la certificación de la gestión por sistemas como el FSC (Consejo de Administración Forestal, por sus siglas en inglés) son esenciales para garantizar la mejor situación de las masas forestales españolas ante amenazas externas, y para poner en valor sus productos ante la sociedad.

■ Las autonomías más ricas invierten más en sus bosques
En general, se observa una relación entre los niveles más bajos de esfuerzo presupuestario con los niveles más bajos de inversión neta, es decir, los euros efectivos por hectárea. Castilla-La Mancha, seguida de Castilla y León, presentan los niveles de inversión efectiva más bajos: 4,4 E/ha y 8,3 E/ha respectivamente, pero también son las que realizan un esfuerzo más bajo. Madrid representa el otro extremo: el nivel más alto de inversión efectiva, con 130 E/ha, con el mayor esfuerzo presupuestario. Esta relación entre esfuerzo e inversión efectiva de euro por hectárea no se cumple en el caso de Extremadura, donde su gasto efectivo es de 16 E/ha (tercera cifra más baja), pero su esfuerzo relativo en el sector forestal es el segundo más alto. Éste es un caso claro donde cabe pedir mayor cohesión territorial nacional, y que además manifiesta la necesidad de la dinamización del Fondo para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad recogido en la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad. Respecto al modelo de gestión en las inversiones forestales, y especialmente en incendios forestales, destaca Asturias, que dedica cerca del 88% de su presupuesto en extinción

frente a las labores preventivas contra incendios forestales, mientras que tiene una superficie forestal ordenada del 1,62%. Este mismo modelo, basado en la extinción y no en la prevención y planificación a largo plazo, es seguido por Canarias, con un 74% de su presupuesto en extinción frente a las labores preventivas contra incendios forestales, y un 0,47% de superficie ordenada. Castilla-La Mancha dedica un 58% de su presupuesto total forestal a labores de extinción, con una superficie ordenada del 3,4%, y la Comunidad Valenciana destina un 67% de su presupuesto forestal a la extinción, con un 1,6% de superficie ordenada. Madrid destina el 45% de su presupuesto forestal a la lucha contra los incendios; de esta partida, el 93% se dedica al dispositivo de extinción en una región que cuenta con cerca del 12% de su superficie forestal ordenada. En el extremo opuesto destaca Navarra, con una superficie ordenada del 38,4% y un gasto en extinción de incendios forestales del 2,2% del total forestal, como ejemplo de una estrategia basada en la planificación y gestión frente a la extinción.

un movimiento que ha incrementado el tamaño y densidad de las ciudades, capitales o cabezas de comarcas frente a una disminución de población en los términos municipales rurales, con menores densidades. En el caso de grandes ciudades como Madrid y Barcelona se ha experimentado un efecto de saturación y ha aumentado la población y densidad, y por tanto la presión antrópica, incluso en los municipios vecinos de otras provincias. Se podría hablar de un efecto de polarización con un aumento de población hacia las regiones del Mediterráneo, y dentro de éstas hacia la costa, y un mayor despoblamiento de las tierras del interior hacia las capitales de provincia y cabezas de comarca. Esta situación deja grandes superficies de territorio despobladas, como sucede en Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, y también en Extremadura y La Rioja. Estas regiones presentan elevadas extensiones sin un interés directo social, económico y político y, por tanto, son vulnerables frente a amenazas externas a pesar de albergar la mayor parte de la biodiversidad y valores ambientales de nuestras masas forestales.

■ Es necesario revertir el éxodo rural
Desde la década de los 50 hemos asistido a un abandono generalizado del medio rural, donde ha disminuido —y sigue haciéndolo— una economía rural que podría ser capaz de vertebrar el territorio y mantener vivos el interés colectivo social, económico y político por el buen estado de nuestros montes. Según el Anuario de Estadística Agroalimentaria de 2007 del MARM, durante el período de 1990 a 2006 se han abandonado más de dos millones y medio de hectáreas de tierras agrícolas provocando, entre otras cosas, un proceso de “matorralización” (sin gestión) del medio rural que reviste una mayor combustibilidad del monte. Según la misma fuente, durante el período de 1996 a 2007 la población activa ocupada agraria pasó de ser 1.016.200 personas a 873.400, frente a 1.228.100 en el sector de la construcción en el año 1996, que aumentó a 2.697.400 en 2007. El éxodo rural de los últimos 15 años refleja cambios en la estructura de población. De manera generalizada, en las últimas dos décadas se ha producido

■ La pérdida económica en los incendios es también una razón para frenarlos
Las pérdidas que generan los incendios forestales comprometen las inversiones futuras en el sector forestal, perpetuando una situación no deseada de falta de gestión y planificación que impide el desarrollo de una estructura y economía forestal sólida. Algunos impactos, como los ambientales o los sociales que generan los incendios, son difíciles de cuantificar, pero es necesario valorarlos para que la sociedad sea consciente de la magnitud del impacto de los incendios. Así, Galicia y Castilla y León destacan por sus pérdidas anuales, por ser las que mayor superficie anual incendiada presentan. Se estima que la relación media de pérdidas económicas en estas regiones es entre 4 y 5 veces mayor que las inversiones en lucha contra incendios. En el otro extremo, Madrid, la comunidad que más invierte en lucha contra incendios por hectárea y con poca superficie incendiada anualmente, aún presenta pérdidas de 0,15 euros respecto a su inversión anual forestal.

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Vulnerabilidad a que ocurran episodios graves de incendios forestales

A rasgos generales, cerca de la mitad de la superficie que se quema en España lo hace en un Gran Incendio Forestal (GIF), definido en la estadística oficial como aquél que supera las 500 hectáreas. Las consecuencias sociales, ambientales y económicas pueden ser muy graves en las regiones que sufren los GIF. Este mapa analiza las series estadísticas disponibles para varios parámetros que nos muestran cuál ha sido la relación histórica de cada autonomía con relación a la ocurrencia de graves sucesos de incendios, lo que puede interpretarse como un riesgo latente. Las variables utilizadas se describen a continuación: 8. Riesgo asociado al grado de respuesta del dispositivo de extinción. Expresada como la media anual del porcentaje de número de conatos (siniestros de superficie menor de una hectárea) frente al número total de siniestros durante el período 1991-2008. El control de los incendios forestales es mucho más sencillo y rápido cuanto más pequeño sea éste. La dificultad de su control aumenta exponencialmente con el tamaño del incendio. Una rápida respuesta del dispositivo de extinción permite el control de los incendios en sus primeras fases, lo que reduce drásticamente las posibilidades de que el siniestro derive en un GIF. Cuanto mejor sea la respuesta del dispositivo de extinción, más incendios podrán ser controlados en sus fases iniciales. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 9. Riesgo asociado a la frecuencia de siniestros. Expresado como la media de siniestros por cada 10.000 hectáreas de superficie forestal durante el período 1991-2008. Partiendo de que siguen vigentes los factores que propiciaron históricamente este número de siniestros, a mayor frecuencia de conatos y de incendios forestales, mayor es la probabilidad

de que uno de esos siniestros aumente hasta adquirir las dimensiones y dinámica de un GIF. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009. 10. Riesgo asociado a la superficie forestal afectada por incendios forestales. Expresado como el porcentaje medio de la superficie quemada anualmente en cada CC.AA. del total quemado en el territorio nacional para el período 1991-2008. Esta variable refleja la contribución de cada CC.AA. a los problemas nacionales derivados de los incendios forestales en sus términos globales de emisión de CO2, lucha contra el cambio climático, estrategia de extinción, etc. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009. 11. Riesgo asociado a causas antrópicas. Expresado como porcentaje de los siniestros debidos a causas antrópicas (negligencias, accidentales o intencionados) frente al total de los siniestros ocurridos en cada CC.AA. El grado de causas antrópicas frente al de causas naturales refleja la responsabilidad del ser humano, y con ello el margen de acción para disminuir el número e impacto de los incendios frente a las causas naturales no dependientes de la actividad antrópica. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009. 12. Riesgo por frecuencia de Grandes Incendios Forestales. Expresado como porcentaje medio del número de GIF entre el número total de siniestros para cada territorio para el período 1991-2008. Partiendo de que siguen vigentes los factores que propiciaron históricamente este número de GIF, nos da idea de la proba-

bilidad de que un siniestro encuentre en su desarrollo las condiciones propicias hasta adquirir las dimensiones y dinámica de un GIF. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009. 13. Riesgo por impacto de Grandes Incendios Forestales. Expresado como porcentaje medio de la superficie quemada en un GIF respecto a la total quemada para cada CC.AA. para el período 1991-2008. Esta variable no se ha aplicado en este informe a las CC.AA. que han registrado menos de tres GIF en el período de referencia (La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco) porque estadísticamente no es significativo. Partiendo de que siguen vigentes los factores que propiciaron históricamente esta superficie quemada, esta variable nos aproxima a la probabilidad de que un siniestro encuentre en su desarrollo las condiciones propicias hasta adquirir las dimensiones y dinámica de un GIF. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009. 14. Riesgo por daños a la población civil o presencia de interfaz urbano-forestal. Expresado como el número medio de viviendas afectadas por superficie incendiada para el período 1991-2007. Esta variable nos da una aproximación al riesgo del caos urbanístico en el medio forestal, lo que se llama interfaz urbanoforestal. El riesgo de que un incendio adquiera dimensiones grandes aumenta cuanto mayor es la interfaz urbano-forestal, especialmente si se trata de edificios dispersos. A mayor número de edificios afectados para una misma superficie incendiada, mayor es el riesgo de que un nuevo incendio pueda acabar convirtiéndose en un GIF. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009.

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MAPA 2.

Vulnerabilidad a que ocurran episodios graves de incendios forestales

Comunidad Valenciana Galicia Cantabria Castilla-La Mancha Castilla y León Cataluña Andalucía Canarias Islas Baleares Murcia Asturias Aragón Extremadura País Vasco La Rioja Madrid Navarra ESPAÑA

47,97 46,54 41,92 38,51 37,88 36,47 35,69 35,46 34,20 30,94 30,12 26,90 24,63 23,72 21,19 19,26 12,61 32,01

46,54

30,12 41,92 23,72 12,61

21,19 37,88

26,90 19,26

36,47

24,63

38,51 47,97 34,20

35,69

30,94

35,46

Valores del intervalo: – Mínimo: 12,61% – Máximo: 47,97% Niveles de vulnerabilidad relativa: n Vulnerabilidad Alta: 36,18 - 47,97 % n Vulnerabilidad Moderada: 24,40 - 36,18 % n Vulnerabilidad Baja: 12,61 - 24,40 %

Los valores, expresados en porcentaje, son el resultado medio de la suma de cada una de las variables consideradas en este mapa en una escala de 0 a 100. Los colores corresponden a la clasificación de cada autonomía en tres niveles de riesgo relativo, que se corresponden con tres intervalos iguales resultantes de dividir en partes el segmento entre los valores máximo y mínimo obtenidos para este mapa.

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TABLA 2. Valores de las variables analizadas para evaluar la vulnerabilidad a que ocurran episodios graves de incendios forestales

8. Riesgo asociado al grado de respuesta del dispositivo de extinción Andalucía Aragón Asturias Canarias Cantabria Cataluña Castilla y León Castilla-La Mancha Comunidad Valenciana Extremadura Galicia Islas Baleares La Rioja Madrid Murcia Navarra País Vasco ESPAÑA
18. 19. 10. 11. 12. 13. 14.

9. Riesgo asociado a la frecuencia de siniestos

10. Riesgo asociado a la superficie forestal afectada por incendios forestales 9,90 2,39 7,78 3,52 3,28 4,26 22,06 4,53 9,72 7,53 21,65 0,54 0,42 0,83 0,55 0,53 0,66 100

11. Riesgo asociado a causas antrópicas

12. Riesgo por frecuencia de Grandes Incendios Forestales

13. Riesgo por impacto de Grandes Incendios Forestales

14. Riesgo por daños a la población civil o presencia de interfaz urbanoforestal 7,66 9,01 2,45 3,00 1,96 14,46 3,24 5,09 7,85 3,01 1,85 55,57 19,62 27,74 49,34 8,75 14,73 18,31

58,74 71,23 31,39 64,23 12,61 78,19 39,98 62,13 70,72 52,21 71,01 83,28 64,64 66,49 76,99 57,44 51,45 59,57

2,58 1,48 19,28 1,77 6,63 3,65 4,28 2,08 4,38 4,51 45,16 5,88 3,39 6,55 2,56 5,11 3,32 7,16

74,71 61,44 34,81 61,10 99,42 74,66 79,40 66,88 71,13 50,12 91,18 82,91 87,66 34,90 79,31 48,23 76,14 69,06

0,33 0,30 0,05 0,72 0,07 0,33 0,39 1,08 0,55 0,26 0,06 0,16 0,00 0,12 0,11 0,03 0,10 0,19

42,62 39,18 5,91 34,22 3,29 47,76 24,97 33,99 44,36 22,39 10,54 11,42 0,00 11,97 8,26 3,52 6,44 21,33

Número de conatos/Hectárea forestal Número de siniestros/10.000 hectáreas forestales Porcentaje de hectáreas quemadas en la CC.AA./Hectáreas quemadas en territorio nacional Porcentaje de siniestros por causas antrópicas/Siniestros totales Porcentaje del número de GIF/Número total de siniestros Porcentaje de hectáreas quemadas en GIF/Total de hectáreas quemadas Número medio de viviendas afectadas/10.000 hectáreas quemadas

Datos calculados para el período 1998-2008.

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Comentarios a los resultados
■ Diversidad en la tendencia del impacto del fuego, aunque ligeramente mejor para el conjunto
Navarra, Asturias, Castilla-La Mancha y Canarias presentan desde 1991 una tendencia al aumento en el número de siniestros, mientras que Galicia apunta una tendencia de disminución. Las regiones con mayor número de incendios desde 1991 son Galicia, con 45 siniestros anuales por cada 10.000 hectáreas de superficie forestal, y Asturias con 19. En el extremo opuesto destacan Aragón con 1,5 siniestros anuales por cada 10.000 hectáreas forestales y Canarias, con sólo 1,8. Dentro de la perspectiva regional de las últimas dos décadas, y sin considerar el efecto generalizado de los últimos tres años, destaca la tendencia en aumento de superficie quemada para Galicia, Canarias (donde se incluyen los lamentables incendios de 2007), País Vasco y Madrid. Islas Baleares y La Rioja, junto con la Comunidad Valenciana (sobre todo si obviamos los años 1994 y 2004), presentan una tendencia a la baja frente a otras regiones. Sin embargo, la Comunidad Valenciana junto con Galicia, Asturias y Cantabria presentan las medias más altas de superficie afectada, superando el 1% anual de su superficie forestal. En términos absolutos las regiones que aportan mayor superficie afectada del conjunto nacional son Castilla y León, con un 22%, y Galicia con un 21,7%, siendo sin embargo más grave en términos relativos el caso de Galicia, ya que la superficie de esta autonomía es el 7,8% de la superficie forestal nacional, frente al 18% de Castilla y León. Estas cifras son importantes si consideramos la contribución de emisiones de CO2 debidas a los incendios forestales a nivel nacional por autonomía. Más del 40% de las emisiones de CO2 producidas por incendios procede de Castilla y León y Galicia. En conjunto, los incendios forestales en España emiten anualmente una cantidad de CO2 equivalente a una ciudad de un millón de habitantes, razón de más para evitarlos en el actual escenario de cambio climático.

■ El gran objetivo: evitar los Grandes Incendios Forestales
A nivel nacional, en menos del 0,2% de los siniestros se quema el 34% de la superficie afectada total (serie de datos 19982008). Esta cifra sigue manteniendo un problema consolidado de los incendios forestales: sólo unos pocos al año condicionan enormemente las estadísticas. El problema de los grandes incendios forestales afecta más severamente a unas regiones que a otras. Por ejemplo, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Canarias destacan por presentar mayor frecuencia de GIF con relación al total de los siniestros que sufren (entre el 0,6 y el 1% del total de sus siniestros llega a ser GIF). Además de las tres mencionadas, y en relación a la superficie quemada en GIF frente a la afectada en siniestros menores, Andalucía, Aragón y Cataluña también destacan por un porcentaje excepcionalmente elevado, pues en estas comunidades los GIF queman entre el 34% y el 48% de la superficie total incendiada. Extremadura, Castilla y León y en los últimos años Galicia también presentan una notable incidencia de GIF. Se observa cómo la incidencia de los GIF, en cuanto a la superficie afectada, llega a no atajarse a pesar de los grandes dispositivos de extinción que pueden tener comunidades como Cataluña, Comunidad Valenciana o Andalucía frente a otras regiones. La evolución del tamaño de los GIF es irregular para las distintas regiones. En el período 1991-2008 se observa una tendencia creciente para Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Galicia, Canarias y Cantabria. Por otro lado, Aragón, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Cataluña, Asturias e Islas Baleares presentan una tendencia de disminución del tamaño de los GIF. A nivel nacional, el tamaño medio de los mismos se mantiene constante o en ligero descenso y parece seguir el mismo patrón de ciclo corto que se observa en la evolución del número de siniestros. Un aumento desde el año 1997 al 2000, un mejor año 2000 y de nuevo un ciclo en aumento hasta el año 2005, que se ha mantenido relati-

vamente constante los años 2006 a 2008. Sin embargo, los resultados para los años 2006, 2007 y 2008 no son significativos (ver gráficos 1 y 2).

■ El legado del urbanismo desmedido
La repercusión de la expansión del llamado interfaz urbanoforestal juega un papel relevante en el origen y en las dificultades de extinción de los incendios forestales. Por una parte, la apertura de accesos y urbanización del monte aumenta el riesgo de ignición por negligencias, accidentes o causas intencionadas. Por otro lado, la extinción se dificulta cuando lo que está en juego es la defensa de las personas y sus bienes: la dimensión del incendio que avanza a través de la vegetación pueden ser mucho mayor. Esto es debido a que, cuando un incendio se desarrolla en una zona forestal urbanizada, los medios de extinción centran sus esfuerzos en la defensa de las infraestructuras, dejando el control del incendio en un plano secundario, por lo que es más probable que éste adquiera dimensiones y dinámicas propias de un GIF. Las zonas más afectadas por este fenómeno son las zonas metropolitanas cercanas a las grandes urbes y especialmente a lo largo de la costa mediterránea. Además del replanteamiento del modelo de desarrollo económico que ha vivido nuestro país durante años con desastrosas consecuencias ambientales y económicas, es necesaria una política de ordenación territorial coherente y sólida, respetuosa con los valores naturales de nuestro territorio. Son numerosos los planes y normativas autonómicas hacia una adecuada protección de las viviendas e infraestructuras del interfaz urbano-forestal y su cumplimiento es escaso, e incluso nulo, de manera generalizada. Se hace necesario el desarrollo de mecanismos que agilicen su cumplimiento por el factor crucial que juegan en la incidencia de los GIF. Las ayudas y estímulos para el desarrollo y cumplimiento de estos planes de autoprotección, así como el cargo de una tasa de extinción (como se aplica ya en Cataluña y Andalucía) se plantean como medidas adecuadas.

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Gráfico 1. Evolución del número de GIF e importancia en el total de la superficie incendiada

Gráfico 2.

Evolución del tamaño medio de los GIF

Durante las casi dos últimas décadas y tras la elevada incidencia de los GIF en 1991 y 1994, a nivel nacional se produce un descenso hasta 1997. A partir de aquí se observa un ligero aumento en el número y superficie afectada por los GIF hasta el año 2005-2006. Los años 2007 y 2008 presentan un descenso tanto en número como en superficie proporcionalmente afectada. A nivel regional, este patrón se repite sobre todo en términos de superficie proporcionalmente afectada en las autonomías donde los GIF suponen un fenómeno importante: Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana. En este patrón se exceptúa Aragón, Canarias y Galicia, donde no se observan mejores resultados a partir de 2005, y Cataluña que, por el contrario, presenta una disminución paulatina desde 1997 en el número y superficie afectada (ver fichas de las CC.AA.).

En la última década la superficie media incendiada en cada GIF se mantiene constante o ligeramente creciente. Es un signo más de la preocupación ante este tipo de siniestros. A pesar de los grandes medios de extinción desplegados, el monte español es muy vulnerable a la catástrofe.

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Vulnerabilidad asociada a la eficiencia de las políticas contra incendios forestales
Este mapa analiza la evolución en el tiempo de distintas variables para medir la mejora en la lucha contra los incendios forestales en los últimos años. El resultado se basa en el cálculo de la pendiente de la recta de regresión de la serie de años 1991-2008. 15. Evolución en la respuesta del dispositivo de extinción. Expresada como la variación en porcentaje a lo largo de los años del número de conatos (siniestros de superficie menor de una hectárea) frente al número total de siniestros en el período 1991-2008. Además del objetivo de reducir el número de incendios, es importante que cuando se produzcan, sus consecuencias sean lo más reducidas posibles. Por ello, la proporción de incendios que son controlados o extinguidos cuando todavía tienen unas dimensiones pequeñas es importante y un indicador de la eficiencia de los medios de extinción. Valores positivos indican que la proporción de conatos aumenta frente al total de los siniestros, es decir, que la respuesta del dispositivo de extinción ha mejorado. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 16. Evolución en el número de siniestros. Expresada como la variación a lo largo de los años (pendiente de la recta de regresión expresada en porcentaje), del porcentaje anual del número de siniestros por cada 10.000 hectáreas de superficie forestal para el período 1991-2008. El número de siniestros ocurridos es uno de los principales parámetros o indicadores de los incendios forestales en nuestros montes. Valores negativos indican que cada vez hay menos siniestros y valores positivos indican un aumento de siniestros a lo largo de los años. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 17. Evolución de la superficie forestal quemada. Expresada como la variación a lo largo de los años del porcentaje anual de la superficie quemada frente a la superficie forestal existente en cada CC.AA. La superficie forestal quemada es uno de los principales parámetros de los incendios forestales en nuestros montes. Valores negativos indican que cada vez se quema menos superficie y valores positivos indican que a lo largo de los años se ha quemado más superficie. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 18. Evolución del tamaño medio de los Grandes Incendios Forestales. Expresada como la variación a lo largo de los años del tamaño medio de los GIF durante el período 1991-2008. La generación de GIF es uno de los aspectos con mayores consecuencias e impacto dentro del fenómeno de los incendios forestales. El tamaño medio de los GIF es un indicador del grado de problemática de este fenómeno. Valores positivos indican que el tamaño medio de los mismos aumenta y valores negativos indican que a lo largo de los años el tamaño medio de los GIF ha reducido su superficie. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 19. Evolución en la investigación de causas. Expresada como la variación a lo largo de los años del porcentaje anual del número de siniestros en los que se llega a conocer su causa para el período 1998-2008. Conocer las causas y, sobre todo, la motivación última de los incendios forestales es la base para el diseño de las estrategias y políticas de prevención. Valores positivos indican que cada vez se conocen más causas del total de los siniestros ocurridos, por lo que el sistema de investigación ha mejorado, mientras que valores negativos indican un empeoramiento en el funcionamiento o medios del dispositivo. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 20. Evolución en la identificación de causantes. Expresada como la variación a lo largo de los años del porcentaje anual del número de siniestros en los que se identifica al causante para el período 1998-2008. La identificación del causante es el primer paso para poder aplicar el sistema judicial. Además es importante para la concienciación colectiva, e ir rompiendo la sensación de impunidad frente a los incendios forestales. Valores positivos indican que cada vez se llega a identificar a más causantes del total de los siniestros ocurridos, por lo que el sistema de investigación de causas ha mejorado, mientras que valores negativos indican un empeoramiento en el funcionamiento o medios del dispositivo. Datos: Estadística General de Incendios Forestales del MARM, 2009 y elaboración propia. 21. Evolución en la detención de causantes. Expresada como la variación a lo largo de los años del porcentaje anual del número de detenidos frente al número de causantes identificados para el período 1998-2008. Una vez identificado, la detención del causante es el resultado de la investigación de causas al contar con las condiciones necesarias para recoger las pruebas, y también de la eficacia del sistema judicial frente a los incendios forestales. Valores positivos indican que cada vez se llega a detener a más causantes del total de los identificados, por lo que el sistema judicial ha mejorado, mientras que valores negativos indican un empeoramiento en el funcionamiento o medios del dispositivo. Datos: SEPRONA, 2009 y elaboración propia.

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MAPA 3.

Vulnerabilidad asociada a la eficiencia de las políticas contra incendios forestales

Canarias Madrid Cantabria Navarra Castilla-La Mancha Castilla y León Extremadura Aragón Murcia Asturias Cataluña Comunidad Valenciana País Vasco Galicia Islas Baleares La Rioja Andalucía ESPAÑA

80,69 71,71 68,84 65,36 60,82 56,77 55,73 53,94 53,67 51,90 50,33 50,23 46,12 44,25 43,43 40,86 36,53 53,34

44,25

51,90 68,84 46,12 65,36

40,86 56,77

53,94 71,71

50,33

55,73

60,82 50,23 43,43

36,53

53,67

80,69

Valores del intervalo: – Mínimo: 36,53% – Máximo: 80,69% Niveles de vulnerabilidad relativa: ■ Vulnerabilidad Alta: 65,97 - 80,69 % ■ Vulnerabilidad Moderada: 51,25 - 65,97 % ■ Vulnerabilidad Baja: 36,53 - 51,25 %

Los valores, expresados en porcentaje, son el resultado medio de la suma de cada una de las variables consideradas en este mapa en una escala de 0 a 100. Los colores corresponden a la clasificación de cada autonomía en tres niveles de riesgo relativo, que se corresponden con intervalos iguales resultantes de dividir en tres partes el segmento entre los valores máximo y mínimo obtenidos para este mapa.

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TABLA 3. Valores de las variables analizadas para evaluar la vulnerabilidad asociada a la eficiencia de las políticas contra incendios forestales por comunidad autónoma

15. Evolución en la respuesta del dispositivo de extinción

16. Evolución en el número siniestros

17. Evolución de la superficie forestal quemada

18. Evolución del tamaño medio de los Grandes Incendios Forestales 0,77 -1,69 -1,35 -0,24 5,28 -2,37 0,45 -0,69 -1,18 2,03 0,68 -10,77 — 4,04 — — — -0,54

19. Evolución en la investigación de causas

20. Evolución en la identificación de causantes

21. Evolución en la detención de causantes

Andalucía Aragón Asturias Canarias Cantabria Cataluña Castilla y León Castilla-La Mancha Comunidad Valenciana Extremadura Galicia Islas Baleares La Rioja Madrid Murcia Navarra País Vasco ESPAÑA
15. 16. 17. 18. 19. 20. 21.

2,65 2,00 2,48 0,88 0,89 2,23 1,74 1,71 0,83 1,29 2,12 0,73 2,50 0,38 1,04 0,59 0,96 1,72

-3,03 2,44 3,84 3,22 1,03 -1,12 0,54 3,08 -3,59 1,01 -1,22 -0,40 -0,27 1,91 0,76 4,35 -0,35 0,43

-1,98 -1,61 -0,82 1,40 -0,47 -1,29 -1,59 -0,71 -1,74 -0,44 1,34 -3,67 -3,15 0,16 -1,26 -0,34 -0,59 -1,06

5,77 1,72 3,85 1,05 1,12 0,05 1,29 1,96 1,17 2,55 1,32 1,56 2,30 1,87 0,33 1,22 0,23 0,77

-7,74 -3,33 -1,08 -1,67 -1,72 -3,07 -0,58 -5,15 -0,57 -0,68 5,29 -5,03 -5,85 -7,31 -1,33 2,48 4,74 -0,74

-0,90 -0,43 -3,06 -6,65 -1,36 -0,43 -3,68 0,23 -1,39 0,81 2,67 0,84 -0,55 3,54 3,22 0,02 — 0,20

Variación en porcentaje del número de conatos/Número de siniestros. Período 1991-2008 Variación en porcentaje del número de siniestros/10.000 hectáreas forestales. Período 1991-2008 Variación en porcentaje de hectáreas quemadas/Hectáreas forestales existentes. Período 1991-2008 Variación en porcentaje del tamaño medio de GIF. Período 1991-2008 Variación en porcentaje del número de causas conocidas/Número de siniestros. Período 1991-2007 Variación en porcentaje del número de identificación de causante/Número de siniestros. Período 1991-2007 Variación en porcentaje del número de detenidos/Número de identificados. Período 1991-2007

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Comentarios a los resultados
■ Un sistema de extinción maduro
Podemos afirmar que los sistemas de vigilancia, detección y llegada rápida al incendio han alcanzado ya una madurez y estabilidad en la mayoría del territorio nacional, con la excepción de Cantabria, que arroja una media de conatos inferior al 20% sobre el total de siniestros (una cifra que es claramente inferior al resto de las autonomías y además sin una tendencia de mejora) y Extremadura, País Vasco y Castilla y León, con una media en torno al 60%. A la vista de la evolución del porcentaje de conatos frente al total de siniestros, tanto a nivel estatal como en la mayoría de las CC.AA. se observa una tendencia a la estabilización en torno al 80%, pudiendo alcanzar valores un poco mayores cuando la extensión y orografía del territorio facilita estas labores, como es el caso de Islas Baleares. El esfuerzo económico ha sido grande y se ha conseguido un dispositivo de extinción muy avanzado. Aunque la mejora continua del dispositivo y la mayor profesionalización han de ser una asignatura anual, en general ya no se justifican grandes inversiones para ampliar los dispositivos de lucha. Ahora es necesario incidir en la realidad socioeconómica rural y generar otro modelo económico que garantice el uso social y ambientalmente responsable del medio forestal español. Con esto queremos decir que, a partir de ahora, no se justifican grandes inversiones en la ampliación de medios de extinción, sino que es prioritario concentrar esfuerzos en aspectos estructurales como la ya mencionada gestión forestal, la puesta en valor de los recursos forestales, la generación de empleo rural de calidad, etc. La valoración coste/beneficio en la mejora de la lucha contra incendios vuelve a apoyar, a nuestros ojos, la prioridad en la mejora de un sistema económico forestal robusto y una adecuada planificación y gestión de nuestros montes, y no en grandes incrementos en más efectivos de extinción.

■ Se conocen mejor las causas, pero todavía poco las motivaciones
Se observa una mejora generalizada en el conocimiento de las causas. Todas las comunidades autónomas, a excepción de Asturias, Canarias y Murcia, conocen ya el 75% de las cau-

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sas de los incendios. Incluso algunas llegan al 90%, como Aragón, Islas Baleares, La Rioja y Cantabria. Esta mejora generalizada, de hasta 20 puntos porcentuales, se ha producido desde 2004-2005 con excepción de La Rioja, Cataluña e Islas Baleares, que ya presentaban desde la década de los 90 un conocimiento de causas mayor del 80% como media anual. La mejora es positiva y muy destacable, ya que al haberse producido en un período de tiempo pequeño cabe pensar que los esfuerzos han sido intensos. Sin embargo, es necesario profundizar en las motivaciones que llevan en un momento dado a que se produzca un accidente, una negligencia o un acto intencionado y hay que entender de manera más profunda y compleja las razones y condiciones que condujeron a un siniestro para poder diseñar programas eficaces de prevención social. No olvidemos que entre el 70% y el 93% de los siniestros tiene en nuestro territorio origen antrópico.

ayudas de la PAC, desconectando los subsidios con el adecuado mantenimiento de las explotaciones.

■ …y sigue la impunidad
Aragón, Cataluña y Castilla-La Mancha se mantienen como media bajo el umbral del 5% de detenciones del total de los identificados, con una tendencia irregular en los últimos años. Asturias y Castilla y León se mantienen por debajo del 10% con tendencia negativa. Destacan los resultados de Galicia y Madrid, con una tendencia en aumento constante, con un 75% de detenciones. Merece la pena mencionar el caso de Extremadura, que aunque se mantiene en niveles bastante más bajos (menos del 15%) tiene una tendencia positiva. El resto de regiones presenta tendencias negativas, siendo Canarias y Comunidad Valenciana quienes soportan esta situación de manera más constante desde 1998.

■ No mejora la identificación de causantes…
Sólo Galicia, Navarra y País Vasco presentan una evolución positiva en el porcentaje de identificación de causantes. En comunidades como Asturias, Cantabria y la propia Galicia el porcentaje de identificados se sitúa en el umbral del 5%, lo que parece indicar que es necesario un cambio cualitativo en el sistema de identificación, ya que hablamos de comunidades con un número de siniestros excepcionalmente elevados (ver fichas de las CC.AA. en www.wwf.es/incendiometro). En el extremo opuesto se encuentran Cataluña, Aragón y Andalucía, con un sistema de identificación de causantes que les permite situarse entorno al 25%, y con un número de incendios también más reducido. El resto de CC.AA. presenta un porcentaje de identificaciones intermedio. A pesar de que estos resultados son mejores, desde WWF creemos que son insuficientes y que la impunidad sigue estando muy presente. El empleo y la cultura del fuego en muchas regiones está muy arraigado, y por tanto la colaboración social y vecinal se hace difícil. Precisamente por ello es necesario intensificar los esfuerzos en la gran asignatura pendiente que plantea esta situación. Además, en relación con las causas de origen agrario, sigue siendo necesario asegurar el cumplimiento estricto de la condicionalidad de las buenas prácticas agrarias, que regulan el uso del fuego en la agricultura, frente al desacoplamiento que han experimentado las

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Conclusiones
1. Los dos últimos años han presentado unos resultados positivos, pero todavía es pronto para atribuirlos a cambios estructurales en la lucha contra incendios, pues coinciden con años de condiciones meteorológicas especialmente benignas. Durante los últimos años se ha notado una clara correlación entre veranos más cálidos y precipitaciones por debajo de la media de referencia, y mayores superficies forestales quemadas. 2. En los escenarios previstos de cambio climático la Península Ibérica va a tener veranos significativamente más calurosos y más secos, por lo que el peso de los GIF será aún mayor. Es crucial aplicar los avances científicos y técnicos en materia de adaptación al cambio climático en la gestión y restauración forestal. 3. El bajo grado de planificación y gestión de nuestros montes (menos del 13%) es el reflejo de un medio rural abandonado por el sistema económico, político, social y territorial actual. Seguimos creyendo que la gestión forestal planificada es la principal asignatura pendiente. 4. Los dispositivos de extinción, desde la detección y vigilancia hasta la llegada pronta al incendio, están alcanzando un gran nivel de madurez y estabilidad en la mayoría de las comunidades autónomas. Por ello, una valoración coste/beneficio en la mejora del dispositivo de lucha contra incendios nos lleva a reforzar la idea de la necesidad de apuntar al desarrollo de medidas que fortalezcan el medio rural y asegure una adecuada planificación, gestión y valorización de los recursos forestales antes de realizar nuevas inversiones en más medios de extinción. 5. La identificación de causas ha mejorado sustancialmente, alcanzando cifras de hasta el 75% y 90% (excepto Asturias, Canarias y Murcia, que ofrecen cifras inferiores). Sin embargo, el desarrollo del conocimiento de las motivaciones es todavía un reto. 6. El sistema de identificación de causantes y su detención sigue siendo insuficiente y su tendencia es a empeorar. Presentan mejoras Galicia, Madrid y Extremadura, y sólo en los dos primeros casos con resultados claramente positivos. 7. Las causas de los incendios forestales en nuestro territorio son antrópicas entre un 70% y un 93% de los casos, lo que indica un gran potencial de reducción de riesgo de ignición si se acaba con la sensación actual de impunidad y se trabaja con los colectivos de riesgo. 8. Galicia sigue siendo la comunidad autónoma que presenta los mayores impactos por incendios forestales. Asturias, que no presenta valores medios tan acusados como Galicia, muestra una tendencia a la baja en aspectos clave. 9. La importancia de la conservación del medio forestal y sus servicios debe reflejarse en los presupuestos y prioridades de inversión a nivel regional y como elemento de cohesión territorial. De esta forma, se debe reconocer de forma proporcional la importancia de los bosques para el conjunto de la sociedad al generar servicios ambientales, como son favorecer la diversidad biológica, la calidad de aire y agua, el espacio de recreo y paisajístico, etc.

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Recomendaciones de WWF España
La sociedad en general debe: ■ Ser prudente frente a los buenos resultados de los años 2007 y 2008. Debemos evitar el uso del fuego en época de riesgo, pues ante condiciones meteorológicas desfavorables necesitamos máxima prudencia para evitar que se repitan los trágicos episodios de años atrás. ■ Ofrecer la máxima colaboración con las autoridades en aspectos como la identificación de causantes y las motivaciones de sus actos para acabar con la sensación de impunidad de la que hoy día gozan los incendiarios. Los responsables políticos deben: ■ Apostar por un nuevo modelo económico que fomente el empleo rural y la integración de éste con la conservación de la naturaleza y el uso social y ambientalmente responsable de los recursos forestales. Todo ello es necesario para frenar el éxodo rural. ■ Incrementar la inversión en planificación y gestión forestal sostenible que favorezca la puesta en valor de los productos y servicios del monte con instrumentos como la certificación FSC, como paso hacia una mayor presencia del medio rural en el actual sistema socioeconómico, político y territorial. ■ Asegurar la coherencia territorial y de recursos asignados al espacio forestal español. Los límites autonómicos no pueden ser la razón de las enormes diferencias de inversión en unos ecosistemas que cohesionan el territorio y que son fuente de recursos hídricos, biodiversidad y calidad ambiental para el conjunto de los españoles. ■ Liderar un acuerdo internacional, urgente y eficiente, de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) para la próxima cumbre del clima de Copenhague el próximo mes de diciembre. ■ Aplicar los estudios sobre cómo el cambio climático va a afectar a la vegetación de la península y al riesgo de incendios para identificar medidas de adaptación que reduzcan el número y la intensidad de los incendios forestales. Las autoridades administrativas y judiciales deben: ■ Asegurar el control efectivo del fuego: quemas autorizadas, uso del fuego no agrícola en el monte (hogueras, barbacoas, etc.), vertederos... ■ Asegurar el cumplimiento de medidas diseñadas para desincentivar el uso del fuego —como la condicionalidad de las buenas prácticas agrarias, que regula el uso del fuego en la agricultura— frente al desacoplamiento que han experimentado las ayudas de la PAC, desconectando los subsidios con el adecuado mantenimiento de las explotaciones. ■ Garantizar el cumplimiento de la normativa sobre los planes de autoprotección frente al problema consolidado de la interfaz urbano-forestal. ■ Velar por la eficiencia y coordinación del sistema judicial para terminar con la impunidad de los incendios forestales.

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Desde WWF España creemos que los niveles actuales de gestión son insuficientes, por lo que es necesario pedir un mayor compromiso respecto a la gestión y planificación de los montes de titularidad pública. De la misma manera, es importante realizar un mayor esfuerzo en los estímulos a los propietarios forestales privados (no sólo fiscales o a base de subvenciones a fondo perdido, sino también de comercialización y puesta en valor de sus productos), ya que el bajo valor actual de los productos forestales contribuye a su falta de gestión. Por esta misma razón, es importante desarrollar mecanismos que valoren el componente social y ambiental de nuestros montes como es la fijación de CO2 , de agua, los productos forestales no maderables, los valores recreativos y paisajísticos, etc.

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Quinquenio 2004-2008
¿Cambio de tendencia…
Los buenos resultados de 2007 y 2008 pueden tener relación con las iniciativas tomadas desde el Gobierno tras el punto de inflexión de 2005, pero también pueden tenerla con los suaves veranos de estos dos años. Aún es pronto para saber cuál de los dos aspectos ha pesado más. Por ello, si no se trabaja en gestión territorial podrían aumentar los problemas relacionados con los incendios forestales, sobre todo si tenemos en cuenta el actual escenario de cambio climático. El contexto económico debería ser también un motivo más para que los gobiernos central y autonómicos trabajen para conseguir una adecuada gestión de los bosques. Iniciativas tomadas por el Gobierno desde 2005: ■■ Durante el verano de 2005 se prohibió contundentemente el uso del fuego en el monte mediante el Real Decreto 11/2005, renovado anualmente por las correspondientes Órdenes Autonómicas. ■■ Mediante este mismo Decreto se creó la Comisión Interministerial de Coordinación, Prevención y Lucha contra Incendios Forestales, que reunía la labor de 12 Ministerios para coordinar acciones. ■■ En octubre de 2005 se crearon las Unidades Militares de Emergencias, siendo los incendios forestales uno de sus campos de actuación fundamentales. ■■ En 2006 se creó la Fiscalía de Medio Ambiente con el objetivo, entre otros, de agilizar la persecución de los delitos por incendios forestales. ■■ Ese mismo año se reforzó legislativamente la imposibilidad de especulación por el cambio de uso forestal a otros usos.

… o cambio climático?
El escenario que recoge el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático1 para el próximo cuarto de siglo incluye una Península Ibérica con temperaturas más elevadas —en verano hasta 5°C más—, menos precipitaciones pero más intensas, sobre todo en primavera y verano, y un aumento de la velocidad del viento en verano. Si en 2050 se sobrepasan los 2°C de aumento de temperatura, se prevé un aumento de los días de riesgo de incendio en todo el Mediterráneo. En el caso de España y Portugal este incremento podría suponer entre cuatro y seis semanas adicionales de riesgo, de las cuales entre dos y cuatro de riesgo extremo. Estos nuevos factores climáticos se traducirían en episodios meteorológicos que, por la directa correlación entre meteorología e incendios, facilitarían el desarrollo de los GIF, complicando el panorama de los incendios forestales en España.

1

Escenarios recogidos en la Evaluación Preliminar de los Impactos en España por Efecto del Cambio Climático, Ministerio de Medio Ambiente (2005).

Incremento del número de semanas con riesgo de incendios

Semanas
0 +2 +4 +6

Clima e incendios forestales entre 2004 y 2008
Núm. de siniestros Hectáreas afectadas Adversidad climática

Carácter de la temperatura

Verano de 2004
EC MC C N

Año

Síntesis cualitativa sobre la información de AEMET Carácter térmico muy cálido, destacando el carácter extremadamente cálido de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y las islas Canarias orientales, y el carácter cálido de Castilla y León, Cantabria, Cataluña y sudeste peninsular. Respecto a las precipitaciones, el año 2004 fue muy heterogéneo geográficamente. Las precipitaciones registradas se situaron por encima de la media del período de referencia en Cantabria, Asturias, Extremadura, Castilla y León y Cataluña, mientras que éstas fueron inferiores en Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón y Navarra. Conclusión: Año de condiciones favorables para que se produzcan incendios forestales. Carácter térmico muy cálido y muy seco desde el punto de vista pluviométrico, destacando los mínimos históricos de precipitaciones acumuladas en grandes áreas del centro y sudoeste peninsular desde el mes de mayo hasta el mes de septiembre, inclusive. Conclusión: Año de condiciones especialmente favorables para que se produzcan incendios forestales. Carácter térmico por encima del período de referencia de 1971-2000, siendo extremadamente cálido, y en su conjunto relativamente normal desde un punto de vista pluviométrico. Conclusión: Año de condiciones favorables para que se produzcan incendios forestales. Año más frío en los últimos 7 años, a pesar de su carácter cálido. En la media anual, las precipitaciones fueron ligeramente inferiores que las del período de referencia 1971-2000, con un carácter normal en el área mediterránea y seco en la atlántica. Sin embargo, en un análisis estacional, destaca el carácter de normal a extremadamente húmedo de la primavera en todo el territorio nacional excepto en áreas de Extremadura, extremo suroriental y Galicia que, sin embargo, presentó un carácter extremadamente húmedo en el verano. Conclusión: Año de condiciones desfavorables para que se produzcan incendios forestales. Año más frío de los últimos 12, destacando el carácter frío y muy frío de Galicia y Castilla y León. Respecto a las precipitaciones, el carácter fue húmedo, siendo extremadamente húmedo en gran parte del territorio nacional: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y La Rioja. Conclusión: Año de condiciones especialmente desfavorables para que se produzcan incendios forestales.

F MF EF

2004

21.396

134.192

3

Verano de 2005
EC MC C N F MF EF

2005

25.492

188.697

5

Verano de 2006
EC MC C N F MF EF

2006

16.334

155.363

4

Verano de 2007
EC MC C N F MF EF

2007

10.932

86.113

2

Verano de 2008
EC MC C

2008

11.612

39.895

1

EC: MC: C: N: F: MF: EF:

Extremadamente cálido Muy cálido Cálido Normal Frío Muy frío Extremadamente frío

N F MF EF

Media

17.153

120.852

Fuente: AEMET

El análisis de las estadísticas de incendios nos muestra cómo en las últimas dos décadas se ha mantenido una ligera tendencia creciente (0,43% anual) en el número de incendios —20.000 siniestros al año—, mientras que se ha venido produciendo una reducción de la superficie total afectada anualmente (1,06%), estabilizándose en torno a las 156.000 hectáreas. Un detalle más preciso sitúa este quinquenio (2004-2008) en valores medios significativamente aún más por debajo de la media, con 17.153 siniestros y 120.852 hectáreas. Sin duda, cifras positivas en lo referente a los dos últimos años. En el análisis de los últimos cinco años, el año 2005 presenta un mayor número de incendios y mayor superficie afectada, mientras que durante 2006, 2007 y 2008 se han registrado menos siniestros y menos superficie incendiada. Los resultados de los dos últimos años han de tomarse con cautela, ya que en gran medida están vinculados a ciclos interanuales de condiciones meteorológicas favorables. Es pronto para asegurar, aunque en parte pueda estar siendo así, que las medidas tomadas desde 2005 sean las que estén generando estas mejoras en las cifras. De manera general, los dos últimos años 2008 y 2007 presentan, por ese orden, muy buenos resultados respecto al número, superficie afectada e impacto de los GIF si son comparados con la media del período 1991-2008. Durante el año 2007 se registraron 86.113 ha afectadas en el territorio nacional, lo que supone un 45% menos que el año anterior y en 2008, 39.896 ha, un 49% menos que el año precedente. Desde el verano de 2004 y el grave incendio de Río Tinto (Huelva-Sevilla), pero sobre todo a partir del año 2005, con el trágico incendio de Ribas de Saelices (Guadalajara) donde fallecieron 11 trabajadores forestales, la sociedad en su conjunto ha tomado conciencia del problema de los incendios. Estos episodios impulsaron de manera definitiva una serie de cambios que se vieron reforzados por el caótico y fatídico año 2006 que vivió Galicia, con 7.000 siniestros y casi 100.000 hectáreas afectadas sólo en esta comunidad autónoma. Los esfuerzos realizados desde todos los estamentos del estado y por la sociedad civil en la lucha contra incendios

Evolución del número de siniestros y superficie incendiada

tienen, sin duda, influencia en estos resultados, pero no hay que olvidar que 2007 y 2008 presentaron unas condiciones meteorológicas muy benignas para los incendios forestales, siendo difícil atribuir el origen principal de los buenos datos. Sin embargo, 2005 fue uno de los años con peores resultados dentro del período 1991-2008, con más de 25.000 siniestros y cerca de 200.000 hectáreas afectadas, en lo que fue un año con mínimos históricos de precipitaciones acumuladas en el período estival en una gran parte del territorio nacional, según información de la Agencia Estatal de Meteorología. Así, en 2005 se incrementó hasta un 19% el número de siniestros con relación al año anterior y se vio afectada un 30% más de superficie sobre la media de la década. Esta gran correlación entre la intensidad de los incendios y la adversidad meteorológica y climática, cuando aún el número

de siniestros medio anual se mantiene en cifras muy elevadas, nos debe dar la alerta de la lucha contra el fuego en el escenario actual de cambio climático. Además, durante las últimas décadas se han observado en varias ocasiones variaciones interanuales de ciclo corto (dos a cinco años) donde el número de siniestros y la superficie afectada han estado notablemente por debajo de los valores medios, de la misma forma que otros años se han disparado: valores mínimos relativos los años 1996, 2002, 2008 y valores máximos relativos los años 1994, 2000 y 2005. Estos ciclos responden en gran parte a las condiciones meteorológicas y también a ciclos de recuperación de la vegetación quemada en años más severos de incendios forestales, frecuentemente vinculadas a quemas ganaderas.

El informe completo está disponible en:

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