You are on page 1of 1

8 GRANADA

Domingo 14.02.10 IDEAL

Hay un ‘okupa’ en mi nicho
Un granadino denuncia la ‘okupación’ de su futuro nicho en la Costa

Más claro imposible. El dueño legal del nicho ha tenido que dejar ‘recado’ de su propiedad en el propio cementerio torreño. :: V. CARMONA

VERÓNICA CARMONA

lápida», argumenta. El dinero invertido en el lecho fúnebre es lo que menos le importa. «Estoy dispuesto a ceder el dinero a las Hermanitas de los Pobres», asegura. Puesto a reclamar Ángel se da de bruces con el propio sistema anárquico que reina en el lugar. En una visita al camposanto de Torrenueva comienza el descubrimiento de una fórmula de autogestión vecinal común en la Costa. Cada vecino tiene su propia llave del recinto, una señora se ofrece incluso a sacarle una copia al foráneo cuando le pregunta dónde se encuentra el cementerio. Al subir la empinada escalera que separa el campo de los muertos de los vivos, una de las dos puertas que franquean el sacramental se encuentra abierta. Dos señoras me dejan pasar amablemente. Compruebo que, efectivamente, el nicho de Ángel está ocupado y que su cartel permanece a la vista de todos, con una flecha inquisidora, pero aún sin respuesta. Merodeando por el recinto llego a una zona pendiente de derribo, según me informan después. Un bloque de nichos encarados al muro exterior apura sus últimos días. La imagen es desoladora. Ladrillos y lápidas de tumbas exhumadas yacen desperdigadas por el suelo. En el enjambre de nichos que aún permanece en pie se pueden observar ataúdes abiertos que muestran sus viejos acolchados estampados. Otros presentan sus tapas desvencijadas. Una triste estampa desaliñada que contrasta con la pulcritud del resto del recinto, donde esas dos señoras se afanan en sacar brillo a los suyos.

Tierra de nadie
vcarmona@ideal.es

Un vecino de Granada compró hace veinte años una tumba en Torrenueva con vistas al mar donde ahora yace un matrimonio desconocido
GRANADA. Cerca de 80 escaleras separan la N-340 del cementerio de Torrenueva que se erige en una pequeña loma con vistas al mar. Apenas llega el ruido del tráfico que fluye a los pies del montículo mientras que la brisa marina atraviesa el camposanto de puerta a puerta. No es de extrañar que alguien quiera pasar la ‘otra vida’ en este lugar. Eso es lo que pensaron Ángel y María, un matrimonio granadino cuyos nombres reales se han querido reservar. Hace más de 20 años adquirieron por medio de un abono bancario dos nichos valorados en 10.000 pesetas cada uno –60 euros en la actualidad–. «Solemos veranear en Torrenueva, el pueblo nos gusta mucho y hablamos con un amigo que llevaba el cementerio para que cuando me muera me entierren allí», explica Ángel. Feliz con ese sueño, Ángel recibió hace unos meses una llamada de su hijo que parecía una broma de mal gusto. Una amiga residente en la Costa había llamado para darle el pésame a su hijo por la muerte de sus padres, porque había visto en su nicho lucía una lápida. Vivo

El camposanto de Torrenueva ha sido varias veces objeto de profanaciones. :: V. CARMONA y coleando, Ángel se puso en contacto con la persona encargada de la administración del cementerio. Este le contestó que era «imposible» que eso hubiera ocurrido que él «no había dado su permiso», relató Ángel. El nicho estaba cubierto por una placa con las iniciales de Ángel y María, que fue destruida para dar cabida a unos cuerpos inertes desconocidos. Una lápida de un matrimonio fallecido en 1984 y 1990 reza en el lugar reservado años atrás por Ángel. Los fallecidos no son de Torrenueva, según sus indagaciones. Las fechas de fallecimiento le hacen sospechar que se trata de un traslado. «A lo mejor le ha cumplido el plazo y por eso han ocupado mi nicho», se lamenta. «Lo que no entiendo es por qué no los han metido en otros nichos que no tenían

Cada vecino tiene su propia llave del recinto y nadie cuida de él. Morir allí resulta barato

tapa y que estaban más bajos, porque el mío encima es el que está más alto», matiza. Dispuesto a recuperar su sepulcro con vistas al mar, hace dos meses colgó un cartel frente a su propiedad necrológica para reivindicar su pertenencia: «El propietario legal de este nicho, ordena a quienes sin mi permiso han decidido ocuparlo, contacten con Luis Illescas (administrador del camposanto) para hacer el desalojo», explica el edicto. «Puse el letrero para que me den una explicación y para que lo desalojen», protesta. En dos meses no ha recibido respuesta alguna. La desazón de Ángel es mayor cuando le consta que existen otras tumbas libres. «Habiendo otros nichos vacíos, no tiene nadie que romper la placa y poner su propia

Cada cuál entierra donde quiere, cómo ha sufrido Ángel en sus propias carnes. Carteles disuasorios dan muestra de ello: «Por favor no entierren en este lateral. Gracias. La Junta». «Como la persona que regenta el camposanto lo hace de forma altruista, no quiere tener enfrentamientos con los vecinos, aunque si están tapados los nichos deberían respetarse», explica una portavoz de las personas que cuidan el sacramental. –¡Señorita, señorita! Es hora de irse, las amables señoras me llaman para que abandone el lugar. –Es mejor venir acompañada, me dice una de ellas. Supongo que mi cara debió palidecer frente al acolchado mortuorio. El cementerio pedáneo se autofinancia y es independiente del Ayuntamiento motrileño, explica el concejal de Mantenimiento y Obras Públicas del Ayuntamiento de Motril, Francisco Alcaraz. «Lo gestiona el vecindario que paga todos los años una cuota anual», agrega. El administrador, un vecino de Torrenueva de 75 años, lleva la gestión del camposanto desde hace 30 años. «Estaba abandonado y lleno de matojos y dos personas más junto a él decidieron tomar las riendas», explica la misma portavoz. En estos momentos están trasladando nichos, explica, de ahí el aspecto que mostraba la zona de ataúdes al aire. No todos los enterramientos han cumplido el plazo de exhumación que exige la ley para abrir una tumba –en torno a los cinco o diez