You are on page 1of 3

El psicoanálisis no es una psicoterapia.

16/01/2002- Por Daniel Larsen.

Tanto el desarrollo de la ciencia como de la tecnología han colaborado en llegar a la
situación que vivimos actualmente, en la que el sujeto se encuentra como invadido
por una oferta inédita de objetos, de gadgets (al margen de que pueda acceder o
no a ellos, lo cual implicaría otro análisis), que favorecen el sostenimiento de una
ilusión, la ilusión de que cualquier clase de necesidad puede ser satisfecha por
algún objeto, o sea, en otras palabras, que existe el objeto adecuado (ese objeto
que el psicoanálisis teoriza como perdido) para colmar la necesidad, que existe, en
definitiva, para cada problema su solución, borrando de esta manera (en la ilusión,
por supuesto) la dimensión de la falta y sosteniendo la idea de un Otro completo.
Si a pesar de todo (y como es lógico que suceda, puesto que lo real insiste, ya que
no deja de no inscribirse) la angustia persiste, por el retorno de la falta
renegada... para eso están las psicoterapias.
Es así como asistimos, en los últimos años, a una suerte de proliferación de las
llamadas terapias alternativas (¿alternativas de qué?, no sé): análisis transaccional,
existencial, terapias gestálticas, cognitivas, logosóficas, etc., que, salvo raras
excepciones (flores de Bach, terapias medicamentosas), basan su eficacia en el
valor de la palabra, al despliegue de ésta y a su escucha -de ahí que muchas se
digan "de base psicoanalítica"-. Ahora bien, sabemos que aquel que está en el lugar
del que escucha, el auditor, queda ubicado, por el sólo hecho de escuchar, en una
posición de Amo con respecto al que lo consulta, ya que es el que puntúa la
frase, adueñándose del sentido. Lugar del Gran Otro que tiene el poder de
responder o no a la demanda (demanda que no se diferencia de la que puede
recibir un psicoanalista) de restablecer un estado de armonía anterior a la aparición
de los síntomas. También la podemos formular como demanda de un significante
que lo identifique, que le dé un sentido a ese desborde de angustia que da cuenta
de lo real del síntoma, que le permita, recobrando el equilibrio perdido, la
readaptación a su realidad, para poder continuar su alienación a los imperativos
sociales. Es porque responde a esta demanda que el psicoterapeuta, como agente
de salud es (como agente de lo socialmente instituido, es decir, como un engranaje
de la sociedad que ayuda a sostener) queda ubicado en el lugar del Ideal, lugar que
Freud supo despejar como el del hipnotizador (véase "Psicología de las masas..."),
desde el cual puede producir, por obra y gracia de la sugestión, efectos
terapéuticos, como desapariciones de síntomas por ejemplo.
Todas las psicoterapias, se llamen como se llamen, se basan en este esquema y
tienen, como único resorte de su eficacia, a la sugestión. Es interesante recordar lo
que dice el diccionario sobre el término sugestión: "Estado psíquico provocado en el
cual el individuo experimenta las sensaciones e ideas que le son sugeridas." Y de
sugestionar dice: "Dominar la voluntad de una persona, llevándola a obrar en
determinado sentido." O sea que la noción de sugestión es inseparable de la idea de
un dominio que alguien ejercería sobre otro, dominio con respecto al cual Freud

refuerza las represiones. La primera trabaja como una cosmética. mientras que la terapia analítica obliga. Me parece interesante observar que el problema no es tan simple. Sabemos que para Freud el tema de la sugestión representó un problema que nunca dejó de preocuparle. "debemos reconocer gustosamente que los resultados del Psicoanálisis reposan en la sugestión.. este párrafo de la conferencia 28 es claro y contundente: "La terapia hipnótica busca encubrir y tapar algo en la vida anímica. pero deja intactos todos los procesos que han llevado a la formación de los síntomas. Intentó aislarlo. que el psicoanálisis es. Lacan dijo (en "La Tercera. con el objetivo de readaptar a los sujetos a su medio. la analítica.decía que el paciente tenía todo el derecho a resistirse. Y ¿qué es lo que resiste en el paciente a los intentos de dominio (ya se trate del hipnotizador o del psicoterapeuta) si no es lo que llamamos su deseo? Existe (no lo podemos negar) lo que podríamos llamar una "demanda social de terapia". en lugar de responder a esa demanda. . a un trabajo. llega hasta los conflictos de los que han nacido los síntomas y se sirve de la sugestión para modificar el desenlace de esos conflictos". Freud hace un especial hincapié en el hecho de que las terapias sugestivas dejan al paciente en una situación de pasividad. despejar su lógica (sobre todo en “Psicología de las masas. a la que el psicoterapeuta responde. "la mejor terapia". no así el psicoanálisis. la considera parte de la experiencia analítica (en sentido de que para él es un aspecto de la transferencia) hasta el punto de llegar a afirmar. en tanto no perdamos de vista el hecho de que para Freud la sugestión era una parte ineliminable de la transferencia positiva. dando a conocer los efectos terapéuticos de la experiencia analítica. la pone a trabajar (este es el verdadero sentido de la Regla de abstinencia).") que la religión tenía el futuro asegurado.") para diferenciar sus efectos de los propiamente analíticos. Si bien podemos encontrar referencias al tema a lo largo de su obra.. no es cuestión de "dividir aguas" y decir "esto es sugestión y esto es psicoanálisis". la segunda como una cirugía.. trabajo que va a permitir la producción de los significantes amos en los que el goce del paciente está atrapado. tanto al paciente como al médico. a rebelarse. en Dinámica de la transferencia. Al final del párrafo de la conferencia citada. estudiarlo. debe demostrar. si bien el analista puede recibir el mismo tipo de demanda de sentido (no es otra cosa lo que sucede). y que son los que en realidad lo sugestionan. si vale la expresión.. Quizás captó que existe algo inherente al vínculo entre lo que él llamó discurso capitalista y la necesidad de sentido. La terapia analítica hinca más hacia la raíz. por lo cual. sin responder a las presiones sociales. sacar a la luz y remover algo. El psicoanalista no puede considerarse al margen de las reglas del juego que rigen una sociedad. La primera utiliza la sugestión para prohibir los síntomas. ¿no? ¿Confunde las cosas? No lo creo. comandando su vida." Afirmación fuerte. Freud habla de servirse de la sugestión como de una herramienta. Es decir.

manteniendo al sujeto como rehén. al psicoanálisis le interesa descubrir los significantes sin-sentido en los que está amarrado el goce del síntoma. . que el sujeto puede. Pero como solía decir Lacan..depende de su decisión.Mientras que la psicoterapia alimenta al síntoma con sentido. el análisis deja al sujeto en el umbral de su acto. y con la consecuente renuncia al goce.. desatando sus amarras. De ahí en más. Es sólo con la caída de las identificaciones a estos significantes amos. encontrarse con su deseo. cronificándolo.