You are on page 1of 11

Número suelto € 1,00.

Número atrasado € 2,00

L’OSSERVATORE ROMANO
EDICIÓN SEMANAL

EN LENGUA ESPAÑOLA

Unicuique suum
Año XLVII, número 42 (2.436)

Non praevalebunt

Ciudad del Vaticano

16 de octubre de 2015

La Iglesia ante los desafíos del mundo actual

Hacia la tercera semana del Sínodo
Los padres de santa Teresa del Niño
Jesús, Luis Martin y María Celia
Guérin, serán declarados santos el
próximo 18 de octubre de 2015, juntamente con el sacerdote italiano Vicente Grossi y la religiosa española
María de la Purísima.
El milagro que posibilita la canonización del matrimonio francés es
el obrado en una niña española que
nació de forma prematura y con gravísimas complicaciones, entre ellas,
una hemorragia ventricular grado IV.
Fue entonces cuando, ante la imposibilidad médica de sanarla, los
padres de la misma se encomendaron al matrimonio Luis Martin y
María Celia Guérin, que habían sido
beatificados recientemente.
A partir de ese momento, la niña
experimentó un «restablecimiento
asombroso y sin explicación médica
alguna» y hoy se encuentra «perfectamente y sin la más mínima secuela». Se convertirán en la primera pareja de santos de los tiempos modernos y su fiesta será el 12 de julio, día
de su boda.
La revista francesa «Paris Match»
ha publicado en su edición del 15 de
octubre una extensa entrevista realizada en el Vaticano con el Papa
Francisco. Entre otros temas, el Santo Padre se refiere a las razones por
las que escogió llamarse así, su relación con santa Teresa de Lisieux, los
motivos para la canonización de sus
padres este domingo en el marco del
Sínodo de la Familia, el rol de la
Santa Sede y el suyo en la mediación para los procesos de paz en el
mundo.
A continuación, un extracto de la
entrevista realizada por la periodista
Caroline Pigozzi de «Paris Match»
donde el Papa se refiere a su relación con santa Teresa de Lisieux:
«Es una de las santas que nos hablan más de la gracia de Dios. Cómo Dios viene a nosotros, nos tiende la mano y nos permite escalar fácilmente la montaña de la vida, con
la condición de que nos abandonemos totalmente a Él, que nos dejemos “transportar” por Él».
«La pequeña Teresa entendió en
su existencia que es el amor, el amor
reconciliador de Jesús, lo que impulsa a los hijos de su Iglesia. Eso es lo
que me ha enseñado Teresa de Lisieux. También me gusta lo que propone contra el “espíritu de curiosidad” y los chismes».
«Con frecuencia le pido, a ella
que se ha dejado simplemente sostener y transportar por la mano del
Señor, que tome en sus manos un
problema que tengo, un asunto que
no veo con claridad, un viaje que
debo emprender. Entonces le imploro aceptar que cuide de ello, que se
encargue y que me envíe como signo
una rosa. De hecho, a menudo recibo una rosa».

Congregaciones del

XIV

Asamblea general ordinaria

Misión de la familia hoy

Presentamos en este número el resumen de las diversas intervenciones de los padres sinodales
tanto en las congregaciones como en los círculos menores

La institución
más valorada
Entramos en la tercera semana
del Sínodo de los obispos. Desde
el día 4 de octubre los padres sinodales reflexionan sobre la familia. La Iglesia ha dado estímulo a
las instituciones europeas para
volver a poner en el centro de sus
preocupaciones a la familia. Precisamente sobre la situación de
ésta en Europa se está realizando,
en el marco de la Unión Europea,
el proyecto «FamiliesAndSocieties», cuyos resultados finales estarán disponibles en el 2017. El
estudio ha puesto en evidencia
que la familia es la institución
más valorada por los europeos
(para casi un 90% de la población) por encima de amigos, religión o política. A pesar de ello
demuestra un aumento de las
rupturas familiares y del coste social de las desintegraciones familiares. El proyecto también aborda la vulnerabilidad de las familias monoparentales, las numerosas y las familias con personas dependientes.

L’OSSERVATORE ROMANO

página 2

viernes 16 de octubre de 2015, número 42

En el Ángelus dolor del Pontífice por el atentado en Ankara

Dejarse conquistar
por la mirada de Jesús
El Papa Francisco invitó a dejarse
«conquistar por la mirada de amor de
Jesús» a los fieles que el domingo 11
de octubre participaron en la oración
del Ángelus en la plaza de San Pedro.
Queridos hermanos
¡buenos días!

y

hermanas,

inicial del joven se desvanece en la
infelicidad de un seguimiento naufragado.
En la segunda escena, el evangelista enfoca los ojos de Jesús y esta
vez se trata de una mirada pensativa,
de advertencia: «Mirando alrededor,
dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil
les será entrar en el reino de Dios a
los que tienen riquezas”» (v. 23).
Ante el estupor de los discípulos,
que se preguntan: «Entonces, ¿quién
puede salvarse?» (v. 26), Jesús responde con una mirada de aliento —
es la tercera mirada— y dice: la salvación, sí, es «imposible para los
hombres, no para Dios» (v. 27). Si
nos encomendamos al Señor, podemos superar todos los obstáculos
que nos impiden seguirlo en el camino de la fe. Encomendarse al Señor.
Él nos dará la fuerza, Él nos da la
salvación, Él nos acompaña en el camino.
Y así hemos llegado a la tercera
escena, la de la solemne declaración
de Jesús: En verdad os digo que

El Evangelio de hoy, tomado del
capítulo 10 de san Marcos, se articula en tres escenas, marcadas por tres
miradas de Jesús.
La primera escena presenta el encuentro entre el Maestro y un hombre que —según el pasaje paralelo de
san Mateo— es identificado como
«joven». El encuentro de Jesús con
un joven. Él corre hacia Jesús, se
arrodilla y lo llama «Maestro bueno». Luego le pregunta: «¿qué haré
para heredar la vida eterna?», es decir, la felicidad (v. 17). «Vida eterna»
no es sólo la vida del más allá, sino
que es la vida plena, realizada, sin límites. ¿Qué debemos hacer para alcanzarla? La respuesta de Jesús resume los mandamientos que se refieren
al amor al prójimo. A este
respecto, ese joven no tiene
nada que reprocharse; pero
No pueden convivir la fe y el apego
evidentemente la observana las riquezas
cia de los preceptos no le
basta, no satisface su deseo
de plenitud. Y Jesús intuye
este deseo que el joven lleva en su quien deja todo para seguirme tencorazón; por eso su respuesta se tra- drá la vida eterna en el futuro y cien
duce en una mirada intensa, llena de veces más ya en el presente (cf. vv.
ternura y cariño. Así dice el Evange- 29-30). Este «cien veces más» está
lio: «Jesús se lo quedó mirando, lo hecho de las cosas primero poseídas
amó» (v. 21). Se dio cuenta de que y luego dejadas, pero que se reenera un buen joven. Pero Jesús com- cuentran multiplicadas hasta el infiprende también cuál es el punto dé- nito. Nos privamos de los bienes y
bil de su interlocutor y le hace una recibimos en cambio el gozo del verpropuesta concreta: dar todos sus dadero bien; nos liberamos de la esbienes a los pobres y seguirlo. Pero clavitud de las cosas y ganamos la liese joven tiene el corazón dividido bertad del servicio por amor; renunentre dos dueños: Dios y el dinero, y ciamos a poseer y conseguimos la
se va triste. Esto demuestra que no alegría de dar. Lo que Jesús decía:
pueden convivir la fe y el apego a «Hay más dicha en dar que en recilas riquezas. Así, al final, el empuje bir» (cf. Hch 20, 35).

L’OSSERVATORE ROMANO
EDICIÓN SEMANAL
Unicuique suum

EN LENGUA ESPAÑOLA
Non praevalebunt

GIOVANNI MARIA VIAN
director

Tras la oración mariana el Pontífice
expresó su «gran dolor» por la
«terrible masacre» que tuvo lugar el
sábado 10 en Ankara y pidió un mayor
cuidado del medio ambiente para
prevenir los desastres naturales.

Giuseppe Fiorentino

do previsor, se comprometen con la
tutela de nuestra casa común, para
promover una cultura global y local
de reducción de los desastres y de
mayor resiliencia ante ellos, armonizando los nuevos conocimientos con
los tradicionales, y con especial atención a las poblaciones más vulnerables.
Saludo con afecto a todos vosotros peregrinos, sobre todo a las familias y a los grupos parroquiales,
de Italia y de diversas partes del
mundo. En especial: a los diáconos
y sacerdotes del Colegio germanohúngaro que fueron ordenados ayer
y a quienes animo a emprender con
alegría y confianza su servicio a la
Iglesia; a los nuevos seminaristas del
Venerable Colegio inglés y a la cofradía de la Santa Vera Cruz de Calahorra.

Ayer recibimos con gran dolor la noticia de la terrible masacre sucedida
en Ankara, en Turquía. Dolor por
los numerosos muertos.
Dolor por los heridos.
Dolor porque los terroEl dinero, el placer, el éxito prometen
ristas atentaron contra
vida pero causan muerte
personas
indefensas
que se manifestaban
por la paz. Mientras
rezo por ese querido país, pido al
Saludo a los fieles de la parroquia
Señor que acoja las almas de los di- del Sagrado Corazón y de Santa Tefuntos y conforte a los que sufren y resa Margarita Redi, de Arezzo, en
a los familiares.
el 50° aniversario de su fundación;
Hagamos una oración en silencio, así como a los de Camaiore y de Capua; al grupo «Jesús ama» que acatodos juntos.
ba de realizar una semana de evanQueridos hermanos y hermanas:
gelización en el barrio romano de
El martes próximo, 13 de octubre, Trastevere; a los chicos y chicas que
se celebra la Jornada internacional acaban de recibir la Confirmación; y
por la reducción de los desastres na- por último, a la Asociación «Davide
turales. Lamentablemente hay que Ciavattini» para la asistencia a los
reconocer que los efectos de seme- niños con graves enfermedades de la
jantes calamidades con frecuencia se sangre. A todos os deseo un buen
agravan por la falta de cuidado del domingo. Y por favor, no os olvidéis
medio ambiente por parte del hom- de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y
bre. Me uno a todos los que, de mo- hasta pronto!

TIPO GRAFIA VATICANA EDITRICE
L’OSSERVATORE ROMANO
don Sergio Pellini S.D.B.

subdirector

Ciudad del Vaticano
ed.espanola@ossrom.va
www.osservatoreromano.va

El joven no se dejó
conquistar por la mirada de amor de Jesús, y así no pudo
cambiar. Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor
nos liberamos de la
seducción de los ídolos y de la ceguera de
nuestras ilusiones. El
dinero, el placer, el
éxito deslumbran, pero luego desilusionan:
prometen vida, pero
causan muerte. El Señor nos pide el desapego de estas falsas riquezas para entrar en
la vida verdadera, la
vida plena, auténtica y
luminosa. Y yo os pregunto a vosotros, jóvenes, chicos y chicas,
que estáis ahora en la
plaza: «¿Habéis sentido la mirada
de Jesús sobre vosotros? ¿Qué le
queréis responder? ¿Preferís dejar esta plaza con la alegría que nos da
Jesús o con la tristeza en el corazón
que nos ofrece la mundanidad?».
Que la Virgen María nos ayude a
abrir nuestro corazón al amor de Jesús, a la mirada de Jesús, el único
que puede colmar nuestra sed de felicidad.

director general

Servicio fotográfico
photo@ossrom.va
Publicidad: Il Sole 24 Ore S.p.A.

Redacción
System Comunicazione Pubblicitaria
via del Pellegrino, 00120 Ciudad del Vaticano
Via Monte Rosa 91, 20149 Milano
segreteriadirezionesystem@ilsole24ore.com
teléfono 39 06 698 99410

Tarifas de suscripción: Italia - Vaticano: € 58.00; Europa (España + IVA): € 100.00 - $ 148.00; América
Latina, África, Asia: € 110.00 - $ 160.00; América del Norte, Oceanía: € 162.00 - $ 240.00.
Administración: 00120 Ciudad del Vaticano, teléfono + 39 06 698 99 480, fax + 39 06 698 85 164,
e-mail: suscripciones@ossrom.va.
En México: Arquidiócesis primada de México. Dirección de Comunicación Social. San Juan de Dios,
222-C. Col. Villa Lázaro Cárdenas. CP 14370. Del. Tlalpan. México, D.F.; teléfono + 52 55 2652 99 55,
fax + 52 55 5518 75 32; e-mail: suscripciones@semanariovaticano.mx.
En Argentina: Arzobispado de Mercedes-Luján; calle 24, 735, 6600 Mercedes (B), Argentina; teléfono y fax
+ 2324 428 102/432 412; e-mail: osservatoreargentina@yahoo.com.
En Perú: Editorial salesiana, Avenida Brasil 220, Lima 5, Perú; teléfono + 51 42 357 82; fax + 51 431 67 82;
e-mail: editorial@salesianos.edu.pe.

número 42, viernes 16 de octubre de 2015

L’OSSERVATORE ROMANO

página 3

Llamamiento del Papa en el aula del Sínodo ante el aumento de la violencia en Oriente Medio y África

Derecho y diplomacia para resolver los conflictos
Dedicar la oración de la hora Tercia a
la intención de la reconciliación y la
paz en Oriente Medio». Es la
invitación que hizo el Papa Francisco
el viernes 9 de octubre, por la mañana,
a los padres reunidos en el aula nueva
del Sínodo para la cuarta congregación
general. En dicha circunstancia, el
Pontífice se dirigió también a la
comunidad internacional, para que se
usen «los instrumentos del derecho
internacional, de la diplomacia, para
resolver los conflictos en curso».
Queridos padres sinodales, queridos
hermanos y hermanas:
Retomando esta mañana los trabajos de la congregación general,
quiero invitaros a dedicar la oración
de la hora Tercia a la intención de la
reconciliación y de la paz en Oriente
Medio.
Nos ha golpeado dolorosamente y
seguimos con profunda preocupación cuanto está sucediendo en Si-

ria, en Irak, en Jersusalén y en Cisjordania, donde asistimos a un aumento de la violencia que afecta a
civiles inocentes y continúa alimentando una crisis humanitaria de
enormes proporciones. La guerra conlleva destrucción y multiplica los
sufrimientos de las poblaciones. Esperanza y progreso llegan sólo con
elecciones de paz. Unámonos, por lo
tanto, en una intensa y confiada oración al Señ0r, una oración que quiere ser al mismo tiempo expresión de
cercanía a los hermanos patriarcas y
obispos aquí presentes, que provienen de esas regiones, a sus sacerdotes y fieles, como también a todos
los que viven ahí.
Al mismo tiempo dirijo, junto al
Sínodo, un sentido llamamiento a la
comunidad internacional, para que
encuentre el modo de ayudar eficazmente a las partes que se ven afectadas, el modo de alargar sus propios
horizontes más allá de los intereses

inmediatos y a usar los instrumentos
del derecho internacional, de la diplomacia, para resolver los conflictos
en curso.
Deseo, por último, que extendamos nuestra oración también a aque-

llas zonas del continente africano
que están viviendo situaciones análogas de conflicto.
Que interceda por todos María,
Reina de la paz y amorosa Madre de
sus hijos.

El debate en los trece círculos menores

Una Iglesia del sí
Un sentido agradecimiento al Papa
Francisco en nombre de todos los
patriarcas presentes. Así inició la homilía del patriarca Sako durante la
hora Tercia, que rezó la asamblea sinodal el viernes 9 de octubre, por la
mañana. El llamamiento del Pontífice por la paz en Oriente Medio y en
África inspiró la reflexión del patriarca de Babilonia de los caldeos,
quien habló de los «desafíos de la
fe» que «comprometen tanto a los
pastores como a los fieles». Hoy
—destacó— «lamentablemente muchos cristianos se avergüenzan de su
fe», y en cambio la fe se debe vivir
con valentía «en la vida cotidiana».
Puede ser útil para todos, en este
sentido, escuchar las experiencias de
los cristianos iraquíes perseguidos.
Después de la oración, la asamblea —reunida para la cuarta congregación general presidida por el cardenal Damasceno Assis, en presencia
de 266 padres sinodales— se dispuso
para la escucha de las relaciones de
los círculos menores. De las que se
percibió cómo los padres están en
búsqueda, para el documento final,
de un lenguaje más sencillo, directo
y participativo, que ponga de relieve
no sólo los desafíos y los problemas
que debe afrontar la familia en todo
el mundo, sino también y sobre todo
la belleza y la esperanza que siembran cada día las familias que viven
a la luz del Evangelio.
Es el dato casi común en las trece
relaciones presentadas, síntesis del
trabajo de los también trece círculos
menores que —divididos en cinco
grupos lingüísticos (español, francés,
inglés, italiano y alemán)— miércoles
y jueves se reunieron para debatir y
proponer las oportunas modificaciones a la primera parte del Instrumentum laboris.
Con la entrega de los «modos»
—es decir de las correcciones y aña-

didos a las proposiciones del documento— elaborados por los padres,
el Sínodo ha llegado de este modo a
su primer paso clave. Sobre estos resultados trabajará ahora la comisión
para la elaboración de la relación final.
Intervino en primer lugar el arzobispo Kurtz, relator del círculo inglés A. «Que el Sínodo —dijo entre
otras cosas— anuncie la esperanza de
Jesús como su primera y última palabra». El grupo de trabajo propone
apuntar mayormente hacia un mensaje positivo, hacia signos de renovación que se encuentran en la realidad. Entre las sugerencias, una especial atención al tema de las familias
que se ven obligadas a emigrar y a
las marcadas por el dolor y la falta
de formación. En este sentido se
apunta a solicitar en mayor medida
a la política y se recomienda tener
un «tono más global» y menos «eurocéntrico».
Una invitación, esta última, repetida también en la intervención del
arzobispo Chaput, relator del círculo
inglés D: el Instrumentum laboris
—dijo— revela un «panorama demasiado occidental». No es la única
nota realizada por este grupo; se

destacó, en efecto, que aún hay temas afrontados de forma demasiado
limitada, elementos poco claros e incertidumbres en la traducción del
italiano. Es necesario, por lo tanto,
un lenguaje más participativo y fascinante, que destaque los aspectos
positivos. De aquí la sugerencia de
invertir la primera y segunda sección
del documento y comenzar con un
anuncio de esperanza.
En sintonía con los demás relatores, también el del círculo italiano A,
padre Arroba Conde, destacó el clima de gran colaboración vivido en
el seno de los grupos de trabajo:
consciencia de la diferencia de opiniones, pero sincera voluntad de valorizar lo que une. El religioso habló
de «sensibilidad más complementarias que contrarias». En el detalle de
las propuestas, sugiriendo también
en este caso un estilo que parta de
datos positivos, el relator indicó cómo uno de los objetivos es formular
el «Evangelio de las familias» como
propuesta cultural ofrecida a todos.
Particular atención se dio a los temas de la ideología del gender, la secularización y los problemas de la
trata de personas y las migraciones.

«Hay que expresar gran aprecio
hacia todas las familias que buscan
realizar el «sueño de Dios» haciendo que se convierta en «su sueño»»,
dijo el arzobispo Diarmuid Martin,
relator del círculo inglés B. En particular, este grupo de trabajo pidió
mayor uso de las referencias bíblicas
para favorecer una lectura más clara
y participativa: «el lenguaje de la
Escritura puede convertirse en un
puente entre fe y vida».
Un lenguaje que toque los problemas reales de la familia lo deseó
también el círculo francés A: el relator, el arzobispo Laurent Ulrich, habló de un texto que debería tener un
tono más abierto y favorecer el diálogo con los contemporáneos.
Una autocrítica a la pastoral familiar realizada hasta ahora («¿Qué
hemos olvidado hacer? ¿Hemos vivido de renta?») presentó el cardenal
Lacunza Maestrojuán, relator del círculo español A: uno de los puntos
fundamentales que surgieron de su
intervención fue la invitación a conocer en mayor medida las culturas
en las cuales se actúa, apuntar sobre
la formación y no detenerse en la
parte normativa.
En los contenidos —además de
una petición de simplificación del
texto y añadir citas bíblicas— se centró también la intervención del cardenal Piacenza, relator del círculo
italiano B. Entre los temas afrontados: la igual dignidad entre hombre
y mujer, recordar que la Iglesia tiene
una mirada positiva hacia la sexualidad, la formación en una ecología
integral y la petición de una pastoral
específica para las familias emigrantes.
No vivir en un mundo fuera del
tiempo sino afrontar los hechos de
la historia con los ojos de la fe: fue
la invitación que llegó del círculo inSIGUE EN LA PÁGINA 4

página 4

L’OSSERVATORE ROMANO

viernes 16 de octubre de 2015, número 42

Una Iglesia
del sí
VIENE DE LA PÁGINA 3

glés C a través de su relator, el arzobispo Marck Benedict Coleridge. Es
fundamental dejar claro que la familia se funda en el «matrimonio entre
hombre y mujer». Una realidad
«positiva y luminosa» que se ha de
proponer al mundo con lenguaje accesible.
De familia como «escuela de humanidad» habló también el padre
Dumortier, relator del círculo francés
B. Del grupo de trabajo se sugirió
además una intervención magisterial
sobre los temas afrontados por el Sínodo. A la idea de preferir un lenguaje de esperanza, de mostrar «una
Iglesia del sí», volvió el arzobispo
Porras Cardozo, relator del círculo
español B, quien destacó también la
importancia de la formación («si la
fe es débil no logra responder a los
desafíos») y del paso «de una espiritualidad individual a una de comunión». Un apunte metodológico presentó el arzobispo Heiner Koch, relator del círculo alemán, quien invitó
a tener en cuenta las diferencias culturales: es necesario, dijo, un «análisis diferenciado para contribuir a un
intercambio en la Iglesia universal».
El objetivo, dijo el arzobispo Durocher, relator del círculo francés C, es
responder a dos preguntas: «Familia, ¿quién eres?» y «Familia, ¿qué
haces?»; es necesario, destacó, un
análisis lúcido porque la «pastoral
debe estar enraizada en la realidad».
El círculo pidió vigilancia y compromiso respecto a la difusión de la teoría del gender y las distorsiones de
las tecnologías bioéticas.
Concluyó las intervenciones el
obispo Brambilla, relator del círculo
italiano C, quien, recordando la importancia de integrar las muchas
perspectivas que llegan de diversas
partes del mundo, invitó a los padres a leer siempre de forma positiva
los desafíos de la sociedad y de la
cultura contemporáneas, dejando espacio a los puntos positivos sin dejarse aplastar por diagnósticos que
privilegian las sombras.
Como clausura de la congregación
iniciaron las intervenciones de los
padres sinodales relacionadas con el
debate sobre la segunda parte del
Instrumentum laboris.

Los trabajos del Sínodo

Misericordia para vivir
Un tren en marcha que no se detiene. Es la imagen usada por un padre sinodal para describir el riesgo
de pasar junto a tantas realidades
humanas sin poner en práctica la
necesaria misericordia. Un tema, el
de la misericordia, al que se hizo
referencia en diversas ocasiones, en
la quinta y sexta congregación general, que tuvieron lugar respectivamente el viernes 9 por la tarde y el
sábado 10 por la mañana, con la
presencia del Papa Francisco.
Durante la congregación del sábado, los 253 padres sinodales presentes, bajo la presidencia del cardenal Napier, terminaron la segunda parte del Instrumentum laboris e
iniciaron la tercera sobre el tema:
«La misión de la familia hoy». Entre los que intervinieron, los cardenales Parolin, Montenegro, Ryłko,
Thottunkal, Blázquez Pérez y los
arzobispos Gómez, Pontier y Takami. En la oración de la hora Tercia,
tuvo la homilía el arzobispo Ioannis Spiteris y alertó acerca del riesgo de considerar la santidad como
el primado del sacrificio, del culto
externo, en lugar de vivirla como la
obediencia amorosa a Dios testimoniada por el mandamiento del amor
mutuo.
En el debate sucesivo se volvió
en diversas ocasiones al tema de la
misericordia. Que se debe considerar una obra de salvación y no de
perdición, porque en ella está la
justicia más grande. De aquí la invitación a la Iglesia para que no
acabe siendo prisionera de una imagen estereotipada que la representa
como «comunidad del no». Es significativo, se puso de relieve, que
Jesús no haya definido el término
misericordia, sino que lo haya mostrado concretamente con su vida
misma. Por otra parte, se insistió
también en la necesidad de no contraponer misericordia y justicia, misericordia y verdad. Y aquí la referencia directa fue a la cuestión de la
indisolubilidad del matrimonio y a
las aperturas pastorales respecto a
los divorciados vueltos a casar
civilmente. La Iglesia, se dijo, no
puede dejarse condicionar ni por
sentimientos de falsa compasión hacia las personas ni por modelos de
pensamiento equivocados, aunque
estén difundidos en la sociedad.
De las numerosas experiencias
presentadas durante las intervenciones surgió el marco de la situación
de las familias en los diversos continentes, con sus expectativas, dificultades y potencialidades. En especial, se puso el acento en la necesidad de una mayor espiritualidad,

de oración y de interioridad. Una
posible respuesta a la crisis familiar
podría venir precisamente de la Palabra de Dios, porque ante esta Palabra la familia descubre plenamente el sentido del matrimonio. Por
ello, los cónyuges tienen que aprender a dejarse iluminar por la luz del
Evangelio sin permitir las influencias de las ideologías del momento.
Precisamente para no ser homologada a los modelos imperantes, se
recordó que la familia está en el
centro de las atenciones pastorales
de la Iglesia. La cual, en el respeto
de los roles, reclama a los gobiernos
por los graves atrasos de las políticas familiares, también
en los sistemas sociales considerados más
avanzados. En particular, la Iglesia reclama la atención pública
sobre la necesidad de
una
administración
más equitativa de los
bienes comunes y del
medio ambiente. Invita luego a reflexionar
más seriamente acerca
de la prisa de ciertas
adaptaciones normativas relacionadas con
la especificidad de los
vínculos personales y
sociales. El debate sobre la tercera parte del
Instrumentum
laboris
fue precedido por el
testimonio de Penelope e Ishwarlal Bajaj,
pareja hindú-cristiana
de la diócesis de
Mumbai, India, quienes pusieron de relieve
cómo la libertad religiosa abrió el camino
a la fecundidad de su matrimonio.
A continuación, el cardenal Napier
recordó cómo en esta fase del debate se centrará la atención en la relación entre familia y evangelización,
familia y formación y familia y
acompañamiento eclesial.
Durante las intervenciones del
viernes 9 de octubre por la tarde,
en la quinta congregación general,
que tuvo lugar con la presencia del
Papa Francisco y presidida por el
cardenal Damasceno Assis, la confrontación se centró en la familia
considerada como una escuela, una
fuerza misionera, una vocación, pero también como la expresión de la
realización más plena de solidaridad entre los miembros que la componen. En presencia de 249 padres
sinodales, se pronunciaron 23 intervenciones programadas y 18 libres.

Tomaron la palabra, entre otros, los
cardenales Tauran, Tagle, Müller,
Poli, Sistach, Nichols, los arzobispos Chimoio, Smith, Paglia, el
obispo Solmi, y los religiosos Nicolás Pachón y Janson.
Una de las propuestas que surgieron del debate fue la de celebrar
un pre-sínodo en cada continente
considerando la diversidad de culturas, tradiciones y políticas. Por
otra parte, se destacó también que
la familia se basa en elementos válidos y valores compartidos en otras
tradiciones religiosas. Por este motivo, la familia es un lugar privilegiado para desarrollar un diálogo fe-

cundo. Además, en nuestras sociedades cada vez más globalizadas,
multiculturales y multirreligiosas, es
esencial la aportación que la familia
puede ofrecer en la comprensión y
la integración. En efecto, son precisamente las familias cristianas las
que entran en contacto con personas de otras religiones y ofrecen,
por ello, el primer testimonio de
acogida de la comunidad cristiana.
En este contexto, no faltó el recuerdo de las familias obligadas a abandonar las propias casas con motivo
de las violencias, en busca de seguridad y de mejores oportunidades
de vida.
En cada caso se recordó que la
familia no es sólo objeto de evangelización, sino que es también una
SIGUE EN LA PÁGINA 5

número 42, viernes 16 de octubre de 2015

L’OSSERVATORE ROMANO

página 5

Continúan las sesiones de los círculos menores

Con el estilo de Emaús
Se retomaron el lunes 12 de octubre,
por la mañana, las sesiones de los
círculos menores para la confrontación sobre la segunda parte del Instrumentum laboris, teniendo en cuenta las intervenciones pronunciadas
en el aula. Mientras tanto, el sábado
por la tarde fueron veinte los que tomaron la palabra en los trabajos de
la séptima congregación general, que
concluyó con once intervenciones libres. Presidida por el cardenal Wilfred Fox Napier, la asamblea inició y
concluyó con la oración guiada por
el Papa. Participaron 228 padres sinodales.
En el debate se recordaron los testimonios de los veintiún mártires
egipcios en Libia y de Asia Bibi. Y
no faltó una serie de propuestas precisas: ante todo un momento de oración para que el pueblo ucranio no
se sienta abandonado, en el silencio
de los medios de comunicación, y
no sea objeto de negociaciones políticas y diplomáticas. Y de África llegó también la idea de una jornada
anual de oración y adoración por el
matrimonio y la familia, posiblemente el día de la fiesta de la Sagrada
Familia.
La candente cuestión del trabajo
sugirió también la propuesta de un

llamamiento a los numerosos empresarios y comerciantes cristianos para
que no empleen a sus trabajadores
los días de fiesta. Podría ser también
una ocasión para relanzar una reflexión entre trabajo y vida familiar, sin
perder de vista las trágicas situaciones de desocupación, precariedad,
despido y fondo de empleo que a
menudo hacen que falte lo necesario
no sólo para la supervivencia sino
también para el derecho a vivir la
fiesta con un estilo adecuado, sin
consecuencias sobre todo para los
hijos.
Orientando luego la mirada a la
figura del sacerdote, en la perspectiva de una maduración afectiva-psicológica y de una preparación específica y permanente, se sugirió también que el tema del próximo sínodo
pueda tratar, precisamente, sobre la
formación de los presbíteros.
Al respecto, algunas intervenciones remarcaron que la atención a la
realidad familiar, sobre todo hoy, no
puede limitarse a esquemas de rutina
y prefabricados o, peor aún, marcados por la improvisación. Un punto
fundamental debería ser que los cursos de preparación al matrimonio
nunca sean superficiales, sino enriquecidos por testimonios concretos

de parejas cristianas comprometidas
plenamente en la vida de la parroquia, y no delegados sólo a expertos. Fueron numerosas y articuladas
las intervenciones sobre los cursos.
Además, se propuso vivir el tiempo
de preparación al matrimonio como
un noviciado sui generis, que sea
análogo al itinerario catecumenal de
iniciación cristiana y que podría comenzar con un acto litúrgico concreto de bendición del noviazgo. Así
pues, se pidió creatividad pastoral,
con la consciencia de que muchos

Misericordia para vivir
VIENE DE LA PÁGINA 4

escuela donde se aprenden los valores en los que se debe fundar la sociedad. En particular, es una escuela de honestidad, integridad, misericordia y justicia. El reflejo de lo
que en ella se vive se manifiesta en
la cotidianidad. Así, pues, si una familia es corrupta se corrompe también la sociedad. Lo mismo sucede
con la capacidad de la familia de ir
al encuentro de las personas que
sufren. Por ello la familia debe
abrirse hacia el exterior y curar las
heridas de las demás familias. Una
apertura muy necesaria: y es esto lo
que muchos esperan del Sínodo, invocando un impulso decisivo para
reconocer la fuerza misionera de la
familia.
Se destacó también cómo la Iglesia misma es una familia que debería tener las mismas actitudes respecto a los hombres y mujeres que
necesitan amor: divorciados, parejas
de hecho, polígamos y todos los
que se sienten excluidos. Se invitó
a los padres sinodales a mirar con
compasión a quien tiene hambre de
misericordia.
Numerosos padres pusieron el
acento sobre la formación al matrimonio. Se hizo la invitación a instituir seis meses de «noviciado» para
las parejas que quieran casarse por
Iglesia, precisamente para que puedan seguir un programa de acompañamiento con vistas a su proyecto de vida común. Existe ya una
experiencia similar en un parroquia
en Tokyo, donde los cristianos casados acompañan a los novios durante seis meses.

Los padres sinodales habían comenzado a reflexionar sobre la segunda parte del Instrumentum laboris ya el viernes por la mañana,
como clausura de la cuarta congregación general. Once las intervenciones, entre las cuales las de los
cardenales Vingt-Trois, Rivera Carrera, Scherer y Wuerl, y de los arzobispos Bessi Dogbo y Palma. Entre los temas afrontados: el matrimonio indisoluble entre hombre y
mujer como auténtica vocación de
la Iglesia, la familia como sujeto
misionero, protagonista de la nueva
evangelización y lugar privilegiado
para experimentar el amor de Dios
que salva, un signo concreto de salvación y de esperanza en un mundo marcado por tantas zonas de
sombra, crisis y contradicciones.
Durante las intervenciones se desta-

có que cuando se habla de vocación, no siempre se es consciente de
que el matrimonio es uno de los caminos privilegiados de respuesta a
la llamada universal a la santidad;
es necesario, sin embargo, obrar de
modo que esta consciencia crezca,
porque los esposos «no se pueden
contentar con una vida mediocre».
En más ocasiones los padres sinodales volvieron a recordar por
una parte el valor de la indisolubilidad del matrimonio, por otra la importancia de conservar siempre una
actitud de paciencia y de misericordia hacia quien no comparte o no
logra vivir plenamente lo que la
Iglesia anuncia. En definitiva, hay
que tener «valentía, insistencia y esperanza», pero sobre todo misericordia.

esquemas, que funcionaban en el pasado, ahora han sido superados.
Una palabra clave presente en la
gran parte de las aportaciones fue
«acompañamiento», con explícita referencia a la actitud de Jesús con los
dos discípulos por el camino de
Emaús. No faltaron luego recomendaciones para utilizar un lenguaje
apropiado, tanto para ser claros y
comprensibles como para no herir a
quienes se encuentran en situaciones
complejas, como por ejemplo los
hijos de padres separados. Otras intervenciones invitaron a dar confianza a la conciencia, formada e informada. Y a no caer en el esquema
permitido-prohibido, confiando en
cambio en el estilo de san Pablo,
que en la primera carta a los Corintios habla de la «carne sacrificada a
los ídolos».
La Iglesia, se recordó, debe tener
las puertas siempre abiertas para
acoger a todos, con la pedagogía del
padre en la parábola del hijo pródigo. Y si no hay acuerdo en algunas
cuestiones de moral, se dijo, eso no
debe comportar la exclusión de nadie, mucho menos de quienes no
forman parte de la categoría tradicional de familia. En este sentido el
ya cercano jubileo de la misericordia
es una ocasión que no se puede dejar pasar.
En el aula se habló también de la
cuestión de la fecundidad y de los
métodos de regulación natural, así
como de abusos y violencias, hasta
las discriminaciones a las que se ven
sometidas las mujeres. Una serie de
intervenciones, centradas también en
las experiencias directas de algunos
padres sinodales, presentaron situaciones particulares vinculadas a la
historia y a la cultura de regiones específicas, muy distintas entre sí: desde la mentalidad protestante del
norte de Europa a las persecuciones
que los cristianos sufren en los países de mayoría musulmana, hasta las
cuestiones de los matrimonios mixtos en Asia. Por último se dejó espacio a las numerosas situaciones de
fragilidad que se viven en la familia:
ancianos, enfermos y discapacitados.
Intervinieron, entre otros, los cardenales Stella, Collins, Gracias y
Schönborn, el patriarca Sedrak, los
arzobispos Pezzi, Chaput, Hoser,
Arancedo, Eamon Martin, Padrón
Sánchez, Ulrich, Durocher y Coleridge, los obispos Bastres Florence,
Wątroba, Murry, Brunin, Simard y
Vesco y el párroco Rosa

L’OSSERVATORE ROMANO

número 42, viernes 16 de octubre de 2015

páginas 6/7

Relaciones de los círculos menores de lengua española sobre la segunda parte del Instrumentum laboris

El discernimiento de la vocación de la familia a examen
Dios, la misericordia es la máxima virtud y el perdón es la más alta manifestación del poder divino.
El perdón que Jesús nos ganó en la
cruz no tuvo ninguna condición.
De igual manera, la misericordia hay
que entenderla en relación con el amor
(Jn 3, 16) ya que es su manifestación, y
la Iglesia prolonga el dinamismo miseBelleza contagiosa
ricordioso de la Encarnación.
Se pide reubicar el segundo párrafo
Círculo español A
del n. 38 a los números 80 – 81 en los
El Círculo Hibericus A siguió con la que se habla de la Palabra de Dios y la
metodología de las reuniones anterio- familia, citando textos de la Sagrada
res, leyendo punto por punto de la IIª Escritura.
Parece que hay un cierto desorden en
parte y los resúmenes de las aportaciones de los padres sinodales en las inter- la colocación de los títulos y cuesta llevenciones de las congregaciones gene- var la lógica de la relación.
Hay que poner acento en la graduarales, haciendo cada miembro el comentario que consideraba oportuno y, lidad y procesualidad para acoger el
proceso como Dios comunica la gracia de la
Alianza, que educa teLa espiritualidad propia del matrimonio
niendo en cuenta cada
persona, progresivamenes en y desde la vida diaria, no sólo en los
te, en comunidad, corriactos piadosos o litúrgicos
ge, acompaña y perdona.
Por ser la pedagogía de
Dios, la procesualidad se
si se veía válido, solicitando la elabora- recoge también en la Tradición (San
ción del «modo» correspondiente para Agustín, De cathequizandis rudibus) y
ser presentado a votación en otra se- también lo señala Aparecida (280, 281).
Hay expresiones en las que parece
sión.
Destacamos los siguientes comenta- que se absolutiza el matrimonio y la familia, mientras que Jesús los relativiza
rios:
Se necesita una definición de la fa- al Reino de Dios.
El plan divino es único, por lo tanto
milia, bien sea como la de Gaudium et
spes n. 52 u otros documentos como habría que hablar del matrimonio en sí,
sin las distinciones.
Familiaris consortio.
Se habla de encuentros de Jesús con
Quizá el título debería ser al revés:
La vocación familiar y su discernimien- distintas personas en distintos ámbitos,
pero habría que insistir en los que se
to o el Designio de Dios y la familia.
La misericordia de Dios no se puede realizan en ámbitos familiares: Lázaro y
condicionar, siempre lleva la delantera. familia, Pedro y familia... En el encuenSanto Tomás dice al respecto que, en tro con la «adúltera» nos recuerda con
claridad «el que esté
libre de pecado que tire la primera piedra».
Jesús siempre abre
puertas.
Tengamos en cuenta
la analogía entre la familia y la Iglesia: así
como la Iglesia es sacramento de salvación,
la familia cristiana debe ser un signo visible
y participativo de la
Iglesia.
Hay varios grados
de
sacramentalidad
del matrimonio: natural, Alianza, cristiano.
La
fidelidad
de
Dios se derrama en el
sacramento del Matrimonio, pero al modo
humano: «quidquid recipitur, ad modum recipientis recipitur». La fidelidad
indisolubilidad es un misterio
que incluye la fragilidad.
La redención acontece en la pobreza del
hombre, teniendo en
cuenta la gracia ya
que los sacramentos
no se realizan en la
fuerza de los hombres.
Sin embargo, el saPublicamos los textos de las relaciones de
los círculos menores de lengua española
que se reunieron los días 12 y 13 de octubre para examinar la segunda parte del
Instrumentum laboris, dedicada al tema
«El discernimiento de la vocación familiar».

cramento del matrimonio es el único en
el que se exige la actualización de lo
escatológico.
No tenemos una teología de la familia sino del matrimonio y más vinculada a lo moral.
El Magisterio debería presentar el
Evangelio de la familia en forma orgánica e integrada.
En la familia, el Evangelio se vuelve
carne, mediante la acogida, el perdón,
el encuentro, y, sin esta mediación, el
cristianismo se reduce a retórica o ideología.
La espiritualidad propia del matrimonio es en y desde la vida diaria, no
sólo en los actos piadosos o litúrgicos,
como explica San Francisco de Sales en

milia contagia o anima a los hijos y a
aquellos les compete presentar la «belleza del matrimonio y la familia».
Además de la falta de una teología
de la familia, de la que ya hablamos
antes, también pareciera que nos limitamos a repetir cosas obvias, pero faltan
ideas clave y motoras.
Al final del trabajo, el Círculo aprobó 54 modos.

Más atención a los hijos
Círculo español

B

Se consideró que la segunda parte
contiene muchos elementos positivos
sobre el discernimiento de la vocación
familiar, pero se echa de
menos, primero, su falta
de conexión directa con
Un papel no hace el matrimonio y quizá lo
la primera parte; y en sehemos rodeado de tantas formalidades que no gundo lugar, se tratan
caben en la mente de los jóvenes que, muchas muchos aspectos sin una
conexión más orgánica y
veces, identifican formalidad con hipocresía
lógica de los asuntos tratados.
Se planteó como reflelas Cartas a Filotea, citado en Christifi- xión grupal preguntarse por el sentido
deles laici.
del trabajo sinodal. La doctrina es coSiendo la Eucaristía el centro y la nocida pero las exigencias de la realicumbre de la vida cristiana, hay que dad y los nuevos acentos de la reflepotenciar las celebraciones dominicales xión teológica deben ser tomados en
en ausencia del presbítero, a través de cuenta para que haya realmente un
las comunidades eclesiales de base, ca- aporte significativo.
tequistas, delegados de la Palabra, deSe respeta metodológicamente el Insvociones populares.
trumentum Laboris, pero se desearía que
La espiritualidad matrimonial nace el documento final pudiera reordenar
de la presencia de Dios en medio de mejor los temas, pues hay muchas repelos esposos.
ticiones en diversos números que deben
Los padres son los primeros catequis- ser vistos con mayor atención para una
tas y siendo la familia «Iglesia domésti- mejor distribución de cada uno de los
ca», su vocación es ejercer la ministe- acápites.
rialidad de la Iglesia que es carismática,
Sobre el capítulo primero hubo un
pero también litúrgica y de solidaridad. buen intercambio sobre el aspecto anLamentablemente, los padres han per- tropológico de la familia, imagen de la
dido la capacidad de transmitir la fe, Trinidad.
con lo cual se llega a comunidades forSe tomaron en cuenta y se asumieron
males o que desarrollan una sola di- como modos, algunas de las intervenmensión de la vida cristiana.
ciones en el aula.
La característica más importante de
Sobre el capítulo segundo, familia y
la familia es la «totalidad», mientras en vida de la Iglesia se insistió en la diel resto de la vida se trata sólo de rela- mensión misionera de la familia.
ciones funcionales.
Siguiendo la tesis de los «semina Verbi», no se puede desconocer que hay
muchos valores positivos en otros tipos
de familia.
Cuando se habla de los jóvenes y el
matrimonio, se hace desde la perspectiva del miedo, lo cual no es suficiente,
es una cuestión antropológica: viven al
día, no encaja con su manera de pensar
el «para siempre», no se lo plantean, es
otro modo de ver la vida.
Quizá podríamos hablar de informalidad: un papel no hace el matrimonio
y quizá lo hemos rodeado de tantas
formalidades que no caben en la mente
de los jóvenes que, muchas veces, identifican formalidad con hipocresía.
Además, decir que tienen miedo o no
se atreven contradice la experiencia de
tantos jóvenes que aceptan el riesgo del
voluntariado o se arriesgan por razones
políticas u otras luchas.
Hay culturas en las que ciertos aspectos condicionan a los jóvenes de cara al matrimonio, como la «dote», sin
dote no pueden casarse ni siquiera civilmente.
También hay que tener en cuenta
que el ejemplo de los padres y de la fa-

El capítulo tercero, familia y camino la castidad y la virginidad, la santidad
hacia su plenitud fue objeto de consi- y la espiritualidad de la familia.
Debemos asumir también las defideración, enriqueciéndolo con modos
acerca de los hijos, notando una caren- ciencias de una pastoral orgánica y facia en referencia a la necesaria miseri- miliar más incisiva, señalando los locordia para con los hijos que sufren las gros y realizaciones como las ausencias.
consecuencias de la violencia intrafamiSe es consciente de la compleja y diliar, el abandono, el divorcio de sus pa- versa realidad existente en nuestros paídres, etc.; se dio un interés particular sobre el tema de la juventud con
Hay pocas referencias en esta parte en temas
sus valores positivos y las
deficiencias de cara al
como la castidad y la virginidad, la santidad
matrimonio.
y la espiritualidad de la familia
Se enriqueció y se propone una referencia más
explícita a textos tanto
del Antiguo y del Nuevo Testamento ses, por lo que la iluminación de esta
(el amor nupcial de Dios con su pue- parte debe ser amplia para dar cabida a
blo) como del rico magisterio postcon- respuestas ajustadas a los diversos esceciliar sobre la familia.
narios.
A los miembros del grupo pareció
Se trabajó intensamente en un clima
que hay ausencias significativas o pocas cordial y fraterno, y se proponen a la
referencias en esta parte en temas como consideración del plenario 30 modos.

página 8

L’OSSERVATORE ROMANO

viernes 16 de octubre de 2015, número 42

Círculos menores sobre la segunda parte del Instrumentum laboris
El corazón del Sínodo. Así definieron algunos padres la segunda parte
del Instrumentum laboris, que busca
explicar lo que la Iglesia dice sobre
la realidad de la familia cristiana, sobre su vocación y misión. Es la parte
en la que se centró el debate de los
trece círculos menores reunidos el 12
y el 13 de octubre. Los resultados de
ese trabajo se presentaron en la octava congregación general, el miércoles 14 de octubre por la mañana.
Como es habitual, la asamblea se
inició con la oración de la hora Tercia, guiada en esa ocasión por el
presidente delegado, el cardenal André Vingt-Trois. En la homilía, el arzobispo ecuatoriano Luis Gerardo
Cabrera Herrera se dirigió a los 264
padres presentes en el aula —no estaba el Papa Francisco con motivo de
la audiencia general en la plaza de
San Pedro— para hablar de la familia como «espacio propicio para experimentar la gloria de Dios». Hay
que redescubrir, dijo, la familia como «una escuela donde aprendemos
los valores fundamentales».
Y del papel de la familia hablaron
los trece relatores, quienes, precisamente por la centralidad del tema,
solicitaron unánimemente un mayor
número de referencias bíblicas y magisteriales y una mayor armonía y
cohesión de la segunda parte del
Instrumentum laboris con el fin de
garantizar la necesaria claridad y
precisión del texto.
El cardenal Piacenza, relator del
círculo italiano B, destacó que dicha
sesión es útil precisamente para comunicar «la belleza del matrimonio
ante las temerosas previsiones expresadas en la difundida «cultura de lo
provisional». Juntamente con ello
sugiere poner de relieve las diversas
formas de vocación al amor (matrimonial, sacerdotal, consagrado) y,
desde el punto de vista del lenguaje,
prestar atención al uso de los términos «naturaleza» y «natural» que
pueden causar malentendidos en el
uso común. Es necesario, en cambio,
un estilo comprensible y eficaz para
«ayudar a las familias a entrar en el
misterio de la familia de Nazaret».
Por último, surgió del círculo la necesidad de un documento magisterial para «ordenar de un modo exhaustivo la compleja y variada doctrina sobre el matrimonio y la familia».
Como línea guía propuesta por el
círculo italiano C, dijo el obispo
Brambilla, es necesario que el Sínodo «vuelva a la fuente viva del mensaje de Jesús», una palabra que parte del «principio» de la creación y
llega a la realización en la cruz y la
resurrección. Tampoco se deben olvidar las aportaciones del magisterio
que describen las características de
la alianza esponsal: «santidad, unidad, fidelidad, fecundidad y generación a la vida en la educación, en la
sociedad y en el mundo». De este
modo se podrá definir mejor el papel de las familias, sobre todo su rol
evangelizador, y el estilo que la Iglesia debe tener en relación a ellas:
«proximidad contagiosa y ternura
fuerte y exigente». La comunidad
cristiana, se dijo, debe acompañar
todas las etapas de la vida familiar
con especial compromiso en el itinerario de «iniciación de los jóvenes».
El tema del acompañamiento surgió también del debate del círculo

En el corazón del Sínodo

italiano A. El mismo —explicó el relator, padre Arroba Conde— pidió
que se explicite la relación que tiene
el Sínodo con el próximo Jubileo de
la misericordia. Destacando la importancia que la gracia de Dios obra
durante toda la vida, se puso de relieve la necesidad de alentar caminos
de conversión.
Acerca de la realidad concreta de
la vida cotidiana familiar presentó
diversas aportaciones el círculo inglés D. Es necesario —dijo el relator,
arzobispo Chaput— hacer comprender la novedad del sacramento cristiano del matrimonio. Respecto al
tema de la indisolubilidad, por
ejemplo, se sugirió presentarlo como
valor positivo y no tanto como un
peso que hay que soportar. En la vi-

da diaria la familia está llamada a
ser testigo a través de la vida de oración, la sensibilidad a las cuestiones
ambientales y el gesto de compartir
en la caridad.
Sobre la oración común, la participación en la misa dominical, pero
también en paraliturgias realizada en
casa, insistió el círculo inglés A. El
arzobispo Kurtz dijo que la vocación común es la vocación a la comunión y a la misión, y que la fuente de todo está en Jesús.
El trabajo del círculo español A lo
presentó el relator, el cardenal Lacunza Maestrojuán. Ante todo se pidió una definición clara de «familia», con el estilo de lo realizado en
la Gaudium et spes. También de este
círculo llegó una invitación a tener

una mirada concreta sobre la vida de
las familias («el Evangelio se hace
carne a través de la acogida, el perdón y el encuentro, de otro modo el
cristianismo se reduce a retórica o
ideología») y los itinerarios graduales de acogida de la gracia de Dios.
Los padres sinodales hicieron una
invitación a reconocer que hay valores positivos también en otros tipos
de familia.
De la relación del arzobispo
Ulrich, del círculo francés A, surgió
una amplia mirada al destacar que la
Buena noticia de la familia es fuente
de esperanza para todos, no sólo para los católicos. Una vez más, respecto a la naturaleza del matrimonio, se sugirió hablar de fidelidad e
indisolubilidad como don y llamada,
más bien que en simples términos
jurídicos de deber.
Sobre la dimensión misionera de
la familia y su identidad como imagen del amor trinitario insistió el círculo español B. El relator, arzobispo
Porras Cardozo, sugirió que el documento final preste mayor atención a
los hijos y a las diferentes realidades
que existen en todo el mundo.
La atención a las diversas culturas,
con la idea de programas catequísticos específicos, fue sugerencia del
arzobispo Coleridge en nombre del
círculo inglés C, que invitó a comprender mejor las dificultades de los
jóvenes respecto a las opciones matrimoniales.
Una Iglesia que acompaña a las
familias con atención pastoral personal y que con prudencia y sabiduría
SIGUE EN LA PÁGINA 10

Por iniciativa de la Limosnería apostólica

Un dormitorio para los sin techo de Roma
Hace algunos días, en la calle de
los Penitenciarios, en las inmediaciones del hospital romano Santo
Spirito, se inauguró un nuevo dormitorio para los sin techo. Fue el
jueves 7 de octubre, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen
María del Santísimo Rosario. El local fue bendecido por el limosnero
pontificio, el arzobispo Konrad
Krajewski, quien también celebró
una misa en la que participaron los
primeros huéspedes y los voluntarios de la estructura.
El amplio local, que se encuentra
en zona extraterritorial y que hasta
hace pocos meses era utilizado por
una agencia de viajes, se lo ofreció
al Papa Francisco la casa general de
la Compañía de Jesús. De este modo la comunidad de los jesuitas ha
querido responder con prontitud al
llamamiento del Pontífice para destinar sus propiedades a las personas
necesitadas y que pasan momentos
de dificultad.
El dormitorio lleva el nombre de
Don de misericordia. «Don», porque es un verdadero don de la comunidad religiosa; «de misericordia», porque misericordia es el segundo nombre del amor. Que se
expresa a través de gestos concretos
y generosos hacia el prójimo.
Puede acoger cada noche hasta
34 hombres y, como los que ya existen en la calle Rattazzi, cerca de la

estación Termini, y en San Gregorio en el Celio, la estructura es gestionada por las Misioneras de la caridad fundadas por la madre Teresa
de Calcuta.
Un reglamento adecuado ayuda
a la buena gestión de la acogida:
una entrevista previa con las religiosas para la aceptación y el registro
de los que piden alojamiento (en la
casa Don de María en el Vaticano);
un máximo de 30 noches de estancia; un horario preciso que regula
los tiempos de ingreso en el dormitorio (de las 18 a las 19), del apagado de las luces y del descanso, del

momento de despertarse (a las
6.15), del aseo personal, de acomodar la cama y ordenar el armario,
del cierre de la casa (a las 8) para
la reorganización y limpieza general.
Las personas hospedadas durante
la noche podrán beneficiarse de la
cena ofrecida en el comedor de la
casa Don de María (para después
dirigirse al dormitorio), del desayuno preparado en el mismo local del
dormitorio (antes de salir de él) y
del servicio de duchas ubicado en
la columnata de la plaza de San Pedro.

número 42, viernes 16 de octubre de 2015

L’OSSERVATORE ROMANO

página 9

Los círculos menores de lengua española sobre la primera parte del Instrumentum laboris

Así ven los desafíos de la familia
A partir de ahí, en las sesiones
posteriores, se pasa a un análisis y
comentarios contratos que se van
plasmando en modos que se someten al discernimiento del grupo y,
según se van aprobando, se plasman
en los formatos oficiales.
De esa manera, al término del
análisis de los 36 puntos que contiene la 1ª parte se aprobaron 54 modos
que serán entregados en secretaria.

Publicamos los textos de las relaciones
de los círculos menores de lengua española que se reunieron del 6 al 8 de octubre para examinar la primera parte
del Instrumentum laboris, dedicada
al tema «La escucha de los desafíos
que afronta la familia».

¿Qué hemos dejado
de hacer?
Círculo español A
En la 1ª. Sesión, después del rezo
de tercia, se procedió, como estaba
previsto, a la elección del moderador
y del relator. Para el cargo de moderador, fue elegido en segunda votación con 19 votos, el card. Óscar
Andrés Rodríguez Madariaga, SDB,
arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y, para el cargo de relator fue
elegido en tercera votación con 17
votos, el card. José Luis Lacunza
Maestrojuán, OAR, obispo de David
(Panamá).
Cumplidas estas formalidades se
inicia la lectura del Instrumentum
Laboris, punto por punto, y se van
haciendo comentarios sobre los mismos, entre los que destacamos los siguientes: resaltar la belleza del amor
humano abierto a la vida. Explicitar
más que significa «escuela de humanidad», a la vista sobre todo de alguna exposición en el aula sobre familias en las que se verifican actos
de violencia contra la mujer, los niños, etc. Señalar el desafío de la renovación de la propia Iglesia. Es
cierto que los «factores externos»
nos afectan y son fuertes, pero ¿cómo hemos respondido como Iglesia?
Hemos fallado en la «formación
cristiana» y en la «educación de la
fe» y se llega al matrimonio con muchas lagunas.
Deberíamos preguntarnos ¿qué
hemos dejado de hacer? Somos también culpables de la situación de la
familia, ya que, en muchas ocasiones, hemos vivido de rentas.
No se hace suficiente hincapié en
los «abuelos»: hoy día crece el promedio de edad de vida y los abuelos
disponen de tiempo y capacidades
para intervenir en la formación de
los nietos. Habría que hacer una llamada a vivir con gozo el cumplimiento de esa misión.
Descubrir lo que la familia es de
verdad: el contexto es importante
pero nos debe llevar a ver una oportunidad para seguir creciendo y fortaleciendo.
Los comentarios del ámbito secular, cuando la Iglesia habla de la familia, dicen que el pensamiento de
la Iglesia es medieval, que no está
en sintonía con el mundo actual,
que no percibe la realidad. Quizá
eso nos hace ver que en nuestra reflexión sobre la familia y el matrimonio ha sido monotemática, hemos
hecho hincapié en algunos aspectos
y nos hemos quedado en la pura
norma sin asumir lo que es en realidad el verdadero ser de la familia
que, desde una visión integral, es un
tesoro.
¿Cómo nació la crisis? Sin duda,
también ha tenido que ver el tipo de
catequesis que hemos hecho y se ne-

Mayores las coincidencias
que las divergencias
Círculo español B

cesita una preparación mas profunda.
En la primera parte falta algo
muy esencial: tratamos de resolver
problemas sin saber cual es su origen.
Hay necesidad de mayor renovación, no sólo de las personas sino
también de las comunidades, teniendo cuidado con el lenguaje y el modo de presentar la doctrina.
Ampliar lo que tiene que ver con
el «cambio antropológico»: habría
que poner de relieve como se oculta
la presencia de Dios y, en consecuencia, también del otro; hay un
cuestionamiento y sospecha de la
institución; falta análisis sobre la influencia de las tecnologías que conllevan soledad, falta de comunicación, individualismo. Hay que sembrar en la cultura el Evangelio de la

familia, pero no siempre conocemos
la cultura.
Las parejas se casan sin saber a
que van: cuál es su identidad como
matrimonio y como familia. Inclusive, muchos sacerdotes no saben cuál
es. Hay que apoyar ese proceso en
todo el trayecto de formación.
No se dice qué es la familia. Y no
es cuestión solo de preparación porque muchos, sin preparación, han sido fieles y felices, y otros, con mucha preparación, han terminado separados.
Se ha dado una ruptura de la unidad entre amor, sexualidad y procreación.
No sólo eso, sino que se ha separado también de la dimensión educativa: se ha roto la relación entre
amor, sexualidad, matrimonio, familia y educación de los hijos.

En un clima cordial y fraterno, los
padres sinodales, con la ayuda de
los expertos y el acompañamiento de
los auditores, hemos compartido en
español y portugués, miembros de
Europa, África y América Latina, la
temática relativa a la primera parte:
la escucha de los desafíos que afronta la familia. Cabe destacar la participación activa de todos los miembros del grupo.
Se vio muy positiva la metodología compartida en este sínodo y la
gran libertad y fraternidad con la
que se trataron los temas. Se aludió
a que la mayoría de miembros participaron también en el sínodo extraordinario, lo que facilitó el trabajo
de grupo.
No hubo tiempo de analizar el capítulo 4. Y se solicita que haya tiempo para tratarlo más adelante porque hay temas de mucho calado.
Como observación general que
surgió a lo largo del intercambio, se
pide cuidar con más empeño el lenguaje de las traducciones que no
siempre concuerdan con el original
italiano, y en ocasiones, se usan vocablos ajenos al español o portugués.
Se procedió, en primer lugar, a la
lectura en voz alta de cada capítulo,
para luego proceder a su revisión
punto por punto. Después de una
breve lluvia de ideas o puntos de
vista, el moderador solicitó que se
presentara por escrito cada modo
propuesto para su discusión y posterior votación.
En general, fueron mayores las
coincidencias que las divergencias lo
que permitió llegar a consensos y
unanimidad. Cuando las proposiciones o modos al ser compartidos no
gozaban de unanimidad, generalmente eran retirados por su ponente.
En la primera sesión de círculos
menores, el 6 de octubre por la tarde, hubo intervenciones de Padres
sinodales y expertos. Recogemos las
ideas principales en las que hubo
mayor consenso.
Reafirmar la metodología empleada en el Instrumentum laboris —IL—
como la adecuada, y debe ser conservada.
El desafío: relacionar el Sínodo
Extraordinario y el actual. Darle
continuidad. Lenguaje de esperanza,
la Iglesia del sí.
Sentido pastoral: no hablar de la
familia en abstracto, sino desde las
distintas realidades de la misma; las
SIGUE EN LA PÁGINA 10

página 10

L’OSSERVATORE ROMANO

viernes 16 de octubre de 2015, número 42

Así ven los desafíos de la familia
VIENE DE LA PÁGINA 9

mudanzas antropológicas son más
profundas de lo que nos imaginamos
(biotecnología, género). Es un reto
lleno de esperanzas. Preguntarnos
por lo que hacemos y lo que debemos hacer. Evaluarnos a la luz del
estilo Francisco.
La familia como sujeto de toda la
pastoral. Necesidad de la formación.
No sentirnos dueños sino servidores de la familia. Convertir las leyes
antifamilias en leyes muertas.
Deficiente iniciación cristiana y
fragmentación de la pastoral. Realidad de la disminución de los miembros de la Iglesia.
Señalar las experiencias positivas:
movimientos, catecumenado domiciliario, familias formadas y formadoras, apoyar programas de familia y
bioética en las universidades y colegios.
Relación entre el ver y el actuar.
El ver del Instrumentum Laboristiene
una dimensión ético-teológica. Partir
de la mirada de Dios.
Realidades intercomunicadas: la fe
es débil y así no puede asumir el desafío. Fragilidad e inmadurez, sanación afectiva. Descuido de Dios, indiferencia, así no hay capacidad de
iluminar. Las legislaciones nacionales
e internacionales responden a un
mismo patrón y pretenden imponerse. Pasar de una espiritualidad individual a la de comunión, de lo contrario no se superan los problemas
de la familia. Revisar la autoridad y
la obediencia, como fraternidad y
servicio. Ver la familia como un desafío cultural (ideología de género,
nuevo orden mundial, lenguaje ambiguo).
En la segunda y tercera sesión de
círculos menores, el miércoles 7 por
la mañana y por la tarde, se procedió en primer lugar a la lectura colectiva del capítulo 1. Seguida de un
intercambio general sobre el mismo.
Y después del café, se leyó el capítulo 2. Hubo 50 intervenciones de los
padres sinodales.
Se votaron dos modos al número
6: uno con 21 votos a favor y 2 en

contra. Y el segundo con 21 a favor,
1 en contra y 1 abstención.
Sobre el número 7: un modo con
23 votos a favor y 1 en contra.
Sobre el número 8: un modo con
24 votos a favor.
Sobre el número 9: dos modos:
un modo con 23 votos a favor y 1
abstención. El segundo con 24 votos
a favor.
Sobre el número 10: no hubo ninguna proposición.
Sobre el número 11: un modo con
22 votos a favor.
Sobre el número 12: un modo con
24 votos a favor.
Sobre el número 13: dos modos.
Uno con 21 votos a favor, y el otro
con 18 a favor y 4 abstenciones.
Sobre el número 14: se presentaron 3 modos. Uno con 23 votos a favor y 1 abstención. Los otros dos
con 24 votos a favor cada uno.
Sobre el número 15: tres modos.
El primero con 11 votos a favor, 4
abstenciones y 5 en contra. El segundo con 22 votos a favor y 2 abstenciones. Y el tercero con 24 votos
a favor.
En la sesión cuarta del 8 de octubre por la mañana, había quedado
pendiente ver los modos relativos al
número 16. Se votaron 4 modos.
Dos obtuvieron 23 votos a favor y 1
abstención. Los otros dos tuvieron la
unanimidad de 24 votos.
Se procedió luego a la lectura del
capítulo 3, y una ronda de apreciaciones generales. Hubo 20 intervenciones de los padres sinodales.
Se procedió luego a la votación
de modos que, a petición del moderador, se hicieron sobre propuestas
ya escritas, lo que facilitó el trabajo.
Sobre el cambio del título del capítulo, un modo con 24 votos a favor.
Sobre el número 17: cuatro modos. Dos con 23 votos a favor y 1
abstención, y dos con 24 votos a favor.
Sobre el número 18: dos modos
con 24 votos a favor cada uno.
Sobre el número 19: se presentaron cuatro modos. Dos con 22 votos
a favor y 2 abstenciones. Uno con 23
a favor y 1 abstención, y otro con 24
votos a favor.
Sobre el número 20:
se presentaron cuatro
modos. Dos con 22
votos a favor y 2 abstenciones; uno con 23
a favor y 1 abstención:
y, el cuarto, con 24
votos a favor.
Quinta sesión del
círculo menor, del 8
de octubre por la tarde.
Se continuó con la
consideración de los
modos al capítulo 3 y
a la lectura de esta relación.
Se aprobó por unanimidad que se le dé
otro orden a los puntos del capítulo: el desafío de las migraciones (24-27), el papel
de las mujeres (30), la
familia y los niños
(29), adolescentes y
jóvenes (29a), algunos
desafíos
particulares
(28), el desafío de la

discapacidad (2-23), el
desafío de la tercera
edad (17-18), el desafío
de la viudez (19) y la
última etapa de la vida (20).
Sobre el número 21:
se aprobaron 2 modos.
Uno con 23 a favor y
1 abstención. El otro
con 24 votos a favor.
Sobre el número 22:
se aprobaron 3 modos.
Uno con 23 votos a
favor y 1 abstención.
Otro con 24 votos a
favor. Y un tercero
con 22 a favor y 2
abstenciones.
Sobre el número 23:
nada.
Sobre el n. 24: Se
aprobaron 3 modos.
Uno con 23 votos a
favor y 1 abstención.
Otro, con 23 votos
positivos. Y un tercero con 22 a favor y 1 abstención.
Sobre el número 25: Se aprobó un
modo con 23 votos a favor y 1 abstención.
Sobre el número 26: Se aprobó un
modo con 21 votos a favor y 3 abstenciones.
Sobre el número 27: Se aprobó un
modo con 22 votos a favor y 1 abstención.

Sobre el número 28: Se aprobó un
modo con 23 votos a favor.
Sobre el número 29: Se aprobó un
modo con 23 votos y se aprobó un
modo nuevo 29a con 23 votos a favor.
Sobre el número 30: Se aprobaron
cuatro modos. Dos con 23 votos a
favor, un tercero con 21 a favor y 2
abstenciones. Y un cuarto, con 22 a
favor y 1 abstención.

En el corazón del Sínodo

VIENE DE LA PÁGINA 8

sepa ser misericordiosa y comprensiva, fue el deseo del círculo alemán a través de la relación del arzobispo Heiner Koch. «Misericordia y verdad, gracia y justicia
—dijo—, no sólo contraposiciones,
porque Dios es amor y con su misericordia Él nos hace justos».
Una invitación a seguir la «pedagogía de Dios» llegó también
del arzobispo Diarmuid Martin, relator del círculo inglés B. Una pedagogía que parte del relato del
Génesis, con la referencia a la
unión entre el hombre y la mujer, y
encuentra su realización en la vida
de Jesús. Se necesita, al hablar de
familia, un lenguaje menos jurídico
que recurra a términos como «gra-

cia», «bendición», «pacto para la
vida». Es decir, hay que destacar
las realidades bellas y positivas y
recordar siempre que «todos necesitamos la misericordia de Dios».
Temas presentes también en la
relación del círculo francés C. La
familia —explicó el relator, arzobispo Durocher— «evangeliza a través
de ser mismo» que se funda en Jesús; y la misión de la familia es
«dar luz al poder de la misericordia de Dios».
Concluyó la serie de relaciones
el padre Dumortier, que, en nombre del círculo francés B, pidió una
intervención magisterial y puso de
relieve cómo el Evangelio de la familia no es un peso sino un «llamamiento a vivir en libertad y alegría».

número 42, viernes 16 de octubre de 2015

L’OSSERVATORE ROMANO

página 11

Misa en Santa Marta
Los sin
nombre
Los gritos de dolor dirigidos insistentemente a Dios por los hombres
también le llegan, escritos en papel,
al Papa Francisco en las numerosas
cartas que recibe cada día. Lo confesó él mismo, compartiendo los sentimientos de una joven madre de familia ante el drama de un tumor, y
de una mujer anciana que llora al
hijo asesinado por la mafia. Escribieron al Papa preguntando por qué los
malvados parecen ser felices mientras que a los justos las cosas marchan en el sentido equivocado. Es
precisamente a estos fuertes interrogantes que el Pontífice respondió celebrando el jueves 8 de octubre, por
la mañana, en la capilla de la Casa
Santa Marta. Y asegurando que
Dios nunca abandona a quien confía
en Él.
Para esta reflexión se inspiró en
las palabras salmo 1 —«Feliz el hombre que confía en el Señor»— que es
precisamente «como una respuesta a
los lamentos de mucha gente, a tantos por qué que decimos a Dios». Y
esos «muchos por qué» están expresados en el pasaje bíblico tomado
del libro de Malaquías (3, 13-20),
propuesto por la liturgia del día.
«El Señor —afirmó el Papa Francisco— se lamenta con esta gente,
también Él se lamenta, y dice así:
“Levantáis la voz contra mí”». Y el
Señor añade «decís: “¿En qué levantamos la voz contra ti?”. En que decís: “¿Qué sacamos con guardar sus
mandatos, haciendo duelo ante el
Señor del universo? Al contrario, los
orgullosos son los afortunados; prosperan los malhechores, tientan a
Dios y salen airosos”».
«Cuántas veces —volvió a decir el
Papa— vemos esta realidad en gente
mala; gente que obra el mal y que
parece que en la vida le vaya bien:
son felices, tienen todo lo que quieren, no les falta nada». De aquí la
pregunta: «¿Por qué Señor?». Sí,
afirmó el Papa, «es uno de los tantos por qué: ¿por qué a este que es
un descarado, a quien no le importa
nada de Dios ni de los demás, una
persona injusta e incluso mala, le va
todo bien en la vida, tiene todo lo
que quiere y nosotros que queremos
hacer el bien tenemos tantos problemas?».
Al respecto, el Papa confesó haber
recibido precisamente ayer «una carta de una mamá valiente»: cuarenta
años, tres hijos, el marido y, en casa,
el drama de un tumor, «de los malos». La mujer escribió al Papa
Francisco para preguntarle: «¿Por
qué me suede esto?». Además, añadió el Papa, «hace algunas semanas», en «otra carta, una anciana,
que se quedó sola porque el hijo fue
asesinado por la mafia», le presentó
otro «¿por qué?». Añadiendo: «Yo
rezo». Y, además, «otro por qué» en
otra carta: «Yo educo a mis hijos, sigo adelante con una familia que ama
a Dios: ¿por qué?».
«Estos “por qué”», afirmó el Pontífice, en realidad nos los planteamos
todos. Y en especial nos preguntamos «¿por qué los malvados parecen
ser tan felices?». A estas preguntas
viene en ayuda la Palabra de Dios.
En el pasaje de Malaquías, recordó

el Papa, precisamente se lee: «El Señor atendió y escuchó». En efecto,
«el Señor escucha nuestros por qué,
siempre».
«Ahora —explicó el Papa— no vemos los frutos de esta gente que sufre, de esta gente que carga la cruz»
precisamente «como el Viernes Santo y el Sábado Santo no se veían los
frutos del Hijo de Dios crucificado,
de sus sufrimientos». Y «todo lo
que hará, dará buenos frutos» dice
el salmo 1.
¿Qué dice, en cambio, el mismo
salmo «acerca de los malhechores,
de los que pensamos que todo les va
bien?». El Papa Francisco hizo una
relectura de esos versículos: «No así
los impíos, no así; serán paja que
arrebata el viento... Porque el Señor
protege el camino de los justos, pero
el camino de los impíos acaba mal».
O sea, «tú hoy estás bien, lo tienes
todo, nada te importa Dios, no te
interesan los demás, los explotas:
eres injusto, sólo piensas en ti mismo, no en los demás».
Pero, sugirió el Papa, «hay una
cosa que Jesús dijo y siempre me
vuelve a la mente: “Dime, ¿cuál es
tu nombre?”». Sí, esta gente ni siquiera sabe cómo se llama, «no tiene
nombre». Y recordó la parábola del
pobre Lázaro «que no tenía qué comer y los perros lamían sus heridas». Mientras que «el hombre rico,
que participaba en banquetes, se divertía sin mirar las necesidades de
los demás». Y «es curioso, destacó
el Papa, que «de ese hombre no se
dice el nombre» sino que «es sólo
un adjetivo: es un rico». En efecto,
«en el libro de la memoria de Dios
de los malvados no hay nombre: es
un malvado, es un estafador, es un
explotador». Son personas que «no
tienen nombre, sólo tienen adjetivos». En cambio, destacó el Pontífice, «todos los que buscan seguir la
senda del Señor estarán con su Hijo,
que tiene nombre: Jesús Salvador.
Pero un nombre difícil de comprender, incluso inexplicable por la prueba de la cruz y por todo lo que Él
sufrió por nosotros».
Como conclusión el Papa Francisco invitó a volver a pensar precisamente en las palabras del salmo 1:
«Dichoso el hombre que no sigue el
consejo de los impíos... sino que su
gozo es la ley del Señor». Y así,
«aunque haya sufrimientos, espera
en el Señor». Precisamente, «como
hemos rezado en la oración colecta,
pide al Señor que conceda lo que su
conciencia “no se atreve a pedir”».
Sí, «también eso pide: que el Señor
le done más esperanza».

Las tentaciones
vuelven siempre
Contra el riesgo de «anestesiar la
conciencia» es necesario discernimiento y vigilancia: lo recomendó el
Papa Francisco durante la misa Del
viernes 9 de octubre, en Santa Marta. Se refería al pasaje de san Lucas
11, 15-26, donde el evangelista «une
diversas cosas que tal vez dijo Jesús»
en momentos distintos y luego «describe la respuesta que da a los que
lo acusaban de expulsar los demonios con el poder del jefe de los demonios». Al describir el contexto en
el cual se desarrolla la escena, el
Pontífice recordó que «Jesús estaba
entre la gente, hacía el bien, predicaba, la gente lo escuchaba y decía
que hablaba con autoridad». Pero
había también, destacó, «otro grupo
de gente, personas, que no lo querían y buscaban siempre interpretar»
sus palabras y sus actitudes de modo
contrario, en su contra. ¿Los motivos? El Papa enumeró diversos: «algunos por envidia, otros por rigidez
doctrinal, otros porque tenían miedo
de que viniesen los romanos e hiciesen una masacre». O sea, «por muchos motivos» se trataba «de alejar
la autoridad de Jesús del pueblo»,
recurriendo incluso «a la calumnia,
como en este caso» específico. Retomando las palabras del Evangelio el
Pontífice repitió: «Él expulsa los demonios por medio de Belzebú. Él
está endemoniado. Él hacía magia,
es un brujo. Y continuamente lo ponían a prueba». En esencia, «lo ponían una trampa, para ver si caía».
He aquí, entonces, la referencia al
primero de los dos temas, el discernimiento. Actualizando como de
costumbre el episodio, el Papa Francisco destacó que es esto lo que hace
«el mal espíritu» también «con nosotros». O sea: «trata siempre de engañar, de conducirnos, de hacer que
elijamos un camino equivocado».
Por eso «es necesario el discernimiento». Por lo demás, «si a Jesús
le hacían estas cosas, si el mal espíritu hacía estas cosas a Jesús, ¿qué no
hará con nosotros?», se preguntó el
Papa. Y a partir de la pregunta exhortó a «saber discernir las situaciones: esto es de Dios y esto no es de
Dios; esto viene del Espíritu Santo y
esto viene del maligno».
Así, pues, para el Papa Francisco
«la primera palabra que surge al escuchar este pasaje del Evangelio es
discernimiento. El cristiano no puede estar tranquilo, que todo vaya
bien. Debe discernir las cosas y mi-

rar bien de dónde proceden, cuál es
su raíz», preguntándose continuamente: «¿De dónde viene esto?
¿Dónde está el origen de esto, de esta opinión, de estos fenómenos, de
estas cosas?».
Además, Jesús parece que da «un
consejo, y esta es la segunda palabra: vigilancia». Una vez más el Papa repitió un pasaje de san Lucas.
«Cuando —dijo— un hombre fuerte
y bien armado guarda su palacio,
sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba
y reparte el botín». O sea, «vigilancia, porque el enemigo puede llegar», explicó el Pontífice, añadiendo
que «este enemigo no es tan peligroso, porque se descubre inmediatamente y uno puede defenderse. Pero
el otro, el otro es muy peligroso».
En efecto, Jesús continúa: «Cuando
el espíritu inmundo sale de un hombre —cuando es expulsado—, da
vueltas por lugares áridos, buscando
un sitio para descansar, y al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa
de donde salí”». Habla así para decir, destacó el Papa Francisco, que
las tentaciones vuelven siempre. «El
mal espíritu nunca se cansa. Fue expulsado: tiene paciencia, espera para
volver. Al regresar a la casa la encuentra barrida y arreglada, y le gusta. Entonces va y toma otros siete
espíritus peores que él, y se meten a
vivir allí. Y el final de aquel hombre
resulta peor que al principio».
Pero, «¿por qué es peor?» se preguntó el Papa. «Porque —y esta fue
la respuesta— primero era consciente
del mal espíritu que tenía dentro,
que era el demonio, que atormentaba y mandaba». Mientras que, indicó, «en el segundo caso el maligno
está oculto, viene con sus amigos
muy educados, llama a la puerta, pide permiso, entra y convive con ese
hombre, su vida cotidiana y, gota a
gota, da las instrucciones». Y así
«ese hombre acaba destruido por la
modalidad educada que tiene el demonio, que tiene el diablo de convencer, de hacer las cosas con relativismo: “Pero, no es... pero no es para tanto... no, tranquilo, quédate
tranquilo...”».
De aquí alertó contra el «mal
grande» de «tranquilizar la conciencia» anestesiándola. «Cuando el mal
espíritu logra anestesiar la conciencia
—advirtió el Papa— se puede hablar
de su verdadera victoria: se convierte
en el dueño de esa conciencia». Y
de poco sirve, explicó el Papa Francisco, decir como hacen algunos:
«¡Esto sucede en todas partes! Todos tenemos problemas, todos somos pecadores». Porque en ese
«“todos” está el “ninguno”. Todos,
pero yo no». Y de ese modo se acaba viviendo «esa mundanidad que es
hija del mal espíritu».
Entonces, para ejercitar la vigilancia, concluyó el Pontífice, «la Iglesia
nos aconseja siempre el ejercicio del
examen de conciencia: ¿Qué pasó
hoy en mi corazón, hoy, por esto?
¿Ha venido ese demonio educado
con sus amigos?». Y lo mismo para
el discernimiento: «¿De dónde vienen los comentarios, las palabras, las
enseñanzas? ¿Quién dice esto?». En
definitiva, hay que pedir al Señor la
doble gracia del discernimiento y de
la vigilancia «para no dejar entrar al
que nos engaña, seduce y fascina».

L’OSSERVATORE ROMANO

página 12

viernes 16 de octubre de 2015, número 42

En la audiencia general el Papa recuerda que los padres son instrumento del amor de Dios por los niños

Una promesa inviolable de amor a los hijos
Y pide perdón por los escándalos sucedidos en estos últimos tiempos en Roma y en el Vaticano
El Papa Francisco pidió «perdón por los escándalos que en estos últimos tiempos
han ocurrido tanto en Roma como en el Vaticano». Lo hizo durante la audiencia
general del miércoles 14 de octubre en la plaza de San Pedro, en conexión con el
aula Pablo VI, donde se encontraban 700 enfermos. El Pontífice dedicó la
catequesis a los niños y recordó, de manera especial, que cuando estos no son
acogidos y no encuentran amor quedan «heridos por un escándalo insoportable».
Queridos hermanos
¡buenos días!

y

hermanas,

Hoy, como las previsiones del
tiempo eran un poco inseguras y se
esperaba la lluvia, esta audiencia se
realiza contemporáneamente en dos
lugares: nosotros en la plaza y 700
enfermos en el aula Pablo VI que siguen la audiencia en las pantallas.
Todos estamos unidos y los saludamos con un aplauso.
La palabra de Jesús es fuerte hoy:
«¡Ay del mundo a causa de los escándalos!». Jesús es realista y dice:
«es inevitable que sucedan los escándalos pero ¡ay del hombre que causa
el escándalo!».
Yo quisiera, antes de iniciar la catequesis, en nombre de la Iglesia.
pediros perdón por los escándalos
que en estos últimos tiempos han
ocurrido tanto en Roma como en el Vaticano, os pido perdón.
El amor

Todos decimos: los niños son una
promesa de la vida. Y también fácilmente nos conmovemos diciendo
que los jóvenes son nuestro futuro, es
verdad.
Pero me pregunto, a veces, si somos también serios con su futuro,
¡con el futuro de los niños, con el
futuro de los jóvenes! Una pregunta
que deberíamos hacernos más a menudo es esta: ¿Qué tan leales somos
con las promesas que hacemos a los
niños, trayéndolos a nuestro mundo?
Nosotros los hacemos venir al mundo y esta es una promesa, ¿qué les
prometemos?
Acogida y cuidado, cercanía y
atención, confianza y esperanza, son
también promesas de base, que se
pueden resumir en una sola: amor.
Nosotros prometemos amor, es decir,
el amor que se expresa en la acogi-

es la promesa que el hombre y

Hoy reflexionaremos
la mujer hacen a cada hijo: desde que
sobre un tema muy imes concebido en el pensamiento
portante: las promesas
que hacemos a los niños.
No hablo de las promesas que ha- da, el cuidado, la cercanía, la atencemos aquí o allá, durante el día, ción, la confianza y la esperanza, pepara ponerlos contentos o para ha- ro la gran promesa es el amor. Este
cer que se porten bien (quizá con al- es el modo más adecuado para acogún truco inocente: te doy un cara- ger a un ser humano que viene al
melo y ese tipo de promesas…), pa- mundo, y todos nosotros lo aprendera hacer que se esfuercen en el cole- mos, incluso antes de ser conscientes.
gio o para disuadirlos de algún caA mí me gusta mucho cuando veo
pricho.
a los papás y mamás, cuando paso
Hablo de otras promesas, de las entre vosotros, que me traen a un nipromesas más importantes, decisivas ño, una niña pequeños, y pregunto:
para lo que esperan de la vida, para «¿Cuánto tiempo tiene?» — «Tres sesu confianza en los seres humanos, manas, cuatro semanas... pido que el
para su capacidad de concebir el Señor lo bendiga».
nombre de Dios como una bendiEsto también se llama amor. El
ción. Son promesas que nosotros les amor es la promesa que el hombre y
hacemos a ellos.
la mujer hacen a cada hijo: desde
Nosotros adultos estamos listos que es concebido en el pensamiento.
para hablar de los niños como una
Los niños vienen al mundo y esperan tener confirmación de esta
promesa de la vida.

Un segundo milagro, una segunda
promesa: lo esperan en modo total,
promesa: nosotros —papá y mamá—
confiado, indefenso.
Basta mirarlos: en todas las etnias, ¡nos donamos a ti, para que tú te
en todas las culturas, ¡en todas las dones a ti mismo! Y esto es amor,
condiciones de vida! Cuando sucede ¡que trae una chispa del de Dios! Y
lo contrario, los niños son heridos vosotros, papás y mamás, tenéis esta
por un «escándalo», por un escán- chispa de Dios que dais a los niños,
dalo insoportable, más grave, en vosotros sois instrumento del amor
cuanto no tienen los medios para de Dios y esto es bello, bello, bello.
descifrarlo. No pueden entender qué
Sólo si miramos a los niños con
cosa sucede. Dios vigila esta prome- los ojos de Jesús, podemos verdadesa, desde el primer instante. ¿Reco- ramente entender en qué sentido,
dáis qué dice Jesús? Los ángeles de defendiendo a la familia, protegemos
los niños reflejan la mirada de Dios, a la humanidad.
y Dios no pierde nunca de vista a
El punto de vista de los niños es
los niños (cf. Mt 18, 10). ¡Ay de
aquellos que traicionan su confianza, el punto de vista del Hijo de Dios.
La Iglesia misma, en el Bautismo,
ay! Su confiado abandono a nuestra
promesa, que nos compromete desde a los niños les hace grandes promeel primer instante, nos
juzga.
Y quisiera agregar
El niño está listo desde el nacimiento
otra cosa, con mucho
para sentirse amado por Dios
respeto por todos, pero
también con mucha
franqueza. Su espontánea confianza en Dios nunca debe- sas, con las que compromete a los
ría ser herida, sobre todo cuando eso padres y a la comunidad cristiana.
ocurre con motivo de una cierta preQue la santa Madre de Jesús
sunción (más o menos inconsciente) —por medio de la cual el Hijo de
de ocupar el lugar de Dios.
Dios llegó a nosotros, amado y geLa tierna y misteriosa relación de nerado como un niño— haga a la
Dios con el alma de los niños no de- Iglesia capaz de seguir el camino de
bería ser nunca violada. Es una rela- su maternidad y su fe.
Y que san José —hombre justo,
ción real que Dios quiere y Dios la
cuida. El niño está listo desde el na- que lo acogió y protegió, honrando
cimiento para sentirse amado por valientemente la bendición y la proDios, está listo para esto. Apenas es mesa de Dios— nos haga a todos cacapaz de sentirse que es amado por paces y dignos de hospedar a Jesús
sí mismo, un hijo siente también que en cada niño que Dios manda a la
tierra.
hay un Dios que ama a los niños.
Los niños, apenas nacidos, comienzan a recibir como don, junto a
la comida y los cuidados, la confirmación de las cualidades espirituales
del amor. Los actos de amor pasan a
través del don del nombre personal,
el lenguaje compartido, las intenciones de las miradas, las iluminaciones
de las sonrisas. Aprenden así que la
belleza del vínculo entre los seres
humanos apunta a nuestra alma,
busca nuestra libertad, acepta la diversidad del otro, lo reconoce y lo
respeta como interlocutor.

El Papa en
@Pontifex_es
10 O CT [10.00 AM] El trabajo es
importante, pero también el descanso. Aprendamos a respetar el
tiempo de descanso, sobre todo
los domingos
13 O CT [11.13 AM] Aprendamos a
vivir la solidaridad. Sin solidaridad, nuestra fe está muerta