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Eugenio Cambaceres

En la sangre

Colección PRAETERITUM

En la sangre
1887. Eugenio Cambaceres.
2014.Onliditorial

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gritaba con voz gangosa. -5- hombres.En la sangre. siñora?» Un momento. Había en su paso una resignación de buey. bordeaban el patio angosto y largo. ganchuda la nariz. de facciones chatas. daba un golpe -uno solo. desgreñada.. inmundo. chacotones los cuchicheando. en su lucha tenaz y paciente por vivir. Continuaba luego su camino entre ruidos de latón y fierro viejo. solía asomar. alegres. tachi.. . lo chistaba. Alguna mulata zarrapastrosa. porfiaba. Llevaba un traje raído de pana gris. «alegaba». una rapacidad de buitre se acusaba. alargando el cuello. encorvado bajo el peso de la carga que soportaban sus hombros: «tachero». lentamente paseaba la mirada en torno suyo. semejantes a los nichos de algún inmenso palomar. hundía la vista en el zaguán. humeaba una olla. mientras bajo el ambiente abrasador de un sol de enero. en la expresión aviesa de sus ojos chicos y sumidos. Eugenio Cambaceres. un sombrero redondo de alas anchas. acababa por ajustarse con él.al llamador de alguna puerta y. las mujeres azoradas.com -I- De cabeza grande. saliente el labio inferior. un aro de oro en la oreja. ardía el fuego de un brasero. llegó así hasta el extremo Sud de la ciudad penetró a una casa de la calle San Juan entre Bolívar y Defensa. numerosos grupos de vecinos se formaban. Dos hileras de cuartos de pared de tabla y techo de cinc. «¿componi calderi. regateaba. Acá y allá entre las basuras del suelo. la doble suela claveteada de sus zapatos marcaba el ritmo de su andar pesado y trabajoso sobre las piedras desiguales de la calle. http://onliditorial. Poco a poco. chirriaba la grasa de una sartén. De vez en cuando.

la tranquila animalidad de aquel humano hacinamiento. Eugenio Cambaceres. desgarradores al abrirla. mientras gruesa. sin hacer alto en nada por su parte. se había arremangado un brazo. echó mano de una caja de herramientas. hallábase de pie junto al catre la partera. Un grito salió.. Luego. manteníalo introducido entre las sábanas. -¿Cosa dice? -Su esposa está algo indispuesta. el derecho. anormal. muchos en los dedos. Sin reparar en los otros. -¿Sta inferma vos? -hizo el tachero avanzando hacia la única cama de la pieza. arrugando el entrecejo y barbotando una blasfemia.. majestuosa. é lúrtimo.! -atinaba tan sólo a repetir ella. inmóvil un instante. repercutió seguido de otros atroces. cuando una voz interpelándolo: -Va a encontrarse con novedades en su casa.En la sangre. prodigaba palabras de consuelo a la paciente. un velo negro de encaje en la cabeza. donde una mujer gemía arqueada de dolor: -¡Madonna. maternalmente la exhortaba: «¡Coraque Duña maría. hasta el codo.. un prendedor enorme en el cuello y aros y cadena y anillos de doublé. Madonna Santa... como quien reza letanías. http://onliditorial. Limitándose a alzarse de hombros él. la penúltima a la izquierda. parecía alterar la calma. coraque!. con toda calma siguió andando. sentado junto -6- . madura. el italiano cabizbajo se dirigía hacia el fondo. don Esteban. alzó un banco y. se oyó. caminó hasta dar con la hoja entornada de una puerta. Se había inclinado..com Algo insólito. volvió la espalda. ya viene lanquelito.» Mudo y como ajeno al cuadro que presenciaban sus ojos. dejose estar el hombre.

. Sofocados por el choque incesante del martillo. púsose a trabajar tranquilamente. -7- . El tachero entretanto. más terribles cada vez. imperturbable. estallaban los comentarios soeces de los hombres. seguía golpeando. alborotadas. coraque!.En la sangre. Eugenio Cambaceres. alcanzábase a percibir la voz de la partera infundiéndole valor: E lúrtimo. sin embargo.. entre ternos y groseras risotadas. http://onliditorial. se indignaban.. más frecuentes. La animación crecía en los grupos de inquilinos. los ayes de la parturienta se sucedían. dio comienzo a cambiar el fondo roto de un balde. Como un eco perdido.. las mujeres. afuera.com a la puerta.

sin freno ni control. llamáronle Genaro y haraposo y raquítico. la canasta llevada a domicilio. el comercio de contra-señas y de puchos. todo el dominio absoluto y ciego de un amo. la rayuela y los montones de cobre. abandonaba el vestíbulo desierto del teatro. el naipe roñoso. su ración en el bodrio cotidiano. las largas estadías en las esquinas. Era. el pardo Andinas ejercía sobre los otros toda la omnipotente influencia de un caudillo. sus reglas. llegado el último entreacto. http://onliditorial. El zaguán. del muchacho callejero.com . cínico y depravado como un viejo. Toda una cuadrilla organizada. prohijado por el ocio. en las afueras de los teatros. su jefe. hecho desde chico a toda la perversión baja y brutal del medio en que se educa. un mulatillo de trece años. más tarde. Eugenio Cambaceres. Y empezó entonces para Genaro la vida andariega del pilluelo. el cigarro. Eran. Había llegado el momento de serle cobrada con réditos su crianza. reflexivo y maduro como un hombre. Tarde en las noches de función. de noche. por grupos replegada a sus guaridas: las toscas del bajo. con esa palidez amarillenta de las criaturas mal comidas. las changas. a dar la cara por uno de los suyos. el hoyo. Bravo y leal. el truco en los rincones.II - Así nació. el vicio fomentado. la estrecha intimidad con los puesteros. estacionaba a las puertas del Colón. el peso de fruta o de fatura ganado en el encierro de la trastienda. las idas a los mercados. avezado. a una palabra de orden del jefe. dispuesto siempre a ser el primero en afrontar el peligro. De par en par abriole el padre las puertas un buen día. a no cejar ni aun ante el machete del agente policial. con la marca de la anemia en el semblante. disciplinada. la existencia errante. al amanecer. creció hasta cumplir cinco años. los patios de las imprentas. dispersábase la banda. con sus leyes.En la sangre. los bancos del -8- . por otra parte. el pecho escrofuloso de su madre.

por los rincones. a jugar. como en un manto de vergüenza. revolcándose se ensayaban en imitar el ejemplo de sus padres. Jugaban a los hombres y las mujeres. hacían de ellos los más grandes. Como murciélagos que ganan el refugio de sus nichos. los «convites». soliviada del mostrador de un almacén en horas aciagas de escasez. -9- . a la luz apagadiza de un cabo de vela de sebo venían luego. el frasco de caña. Bajo el tutelaje patriarcal de Andinas. Eugenio Cambaceres. allí. a dormir. envueltos entre tinieblas. antes que acabara el sueño por rendirlos. la de nueces. en ronda todos. tirábanse en fin acá y allá. Las «comilonas». cruzados de piernas.com «Paseo de Julio». el valor de los servicios prestados a la pandilla. la distribución del lucro diario: su cuota. y. contagiados por el veneno del vicio hasta lo íntimo del alma. parodiaban las escenas de los cuartos redondos de conventillo con todos los secretos refinamientos de una precoz y ya profunda corrupción. http://onliditorial. de ellas los más pequeños.En la sangre. la libra de pasas. las paredes solitarias de algún edificio en construcción. robada acaso. operábase el reparto de las ganancias. su porción a cada cual según su edad y su importancia. la cena pagada a escote. donde celebraba sus juntas misteriosas. de a dos por el suelo. el rollo de salchichón.

débil y enferma. alejado de toda adversa concurrencia. como esos perros sin dueño que merodean de puerta en puerta en las basuras de las casas.com . después de largos meses de labor y de paciencia. contar con un número fijo de marchantes. Lavaba la madre. tener una clientela. lo sería! Y deslumbrado por la perspectiva mágica del oro. centuplicar.En la sangre. Uno a uno recorrió los barrios del Sud de la ciudad. el alimento. a alquilar un casucho que formaba esquina en las calles de Europa y Buen Orden el que. y ahorrando así sobre el techo. Iba a poder con ella realizar el sueño que de tiempo atrás acariciaba: abrir casa. estudió. establecerse. hacíase la ilusión de verse ya en el Banco mes a mes. solía entregarle el fruto de sus correrías. noche y día. fue bautizado por él en letras verdes y rojas. el vestido. de sol a sol. yendo a cambiar el rollo de billetes que llevara fajado en la cintura por la codiciada libreta de depósito. resolviose finalmente. con el inquebrantable tesón de la idea fija. pensó.. continuaba arrastrando el padre una existencia de privaciones y miserias. no obstante pasaba sus días en el bajo de la Residencia. ¡Oh! ¡sería rico él. previa una adecuada instalación.10 - . era seguro.. .III - La situación entretanto mejoraba en la calle de San Juan. buscó un punto conveniente. Eugenio Cambaceres. la ganancia de ese modo debía crecer. http://onliditorial. viviendo apenas para no morirse de hambre. observó. Consagrado sin cesar. bajo pena de arrostrar las iras formidables del primero. Genaro por su parte. a su mezquino tráfico ambulante. Arrojado a tierra desde la cubierta del vapor sin otro capital que su codicia y sus dos brazos. de vez en cuando llevaba él también su pequeño contingente destinado a aumentar el caudal de la familia. llegó el tachero a redondear una corta cantidad.

se rebelaba tratándose de su hijo.. qué porvenir la suerte le deparaba. con el pomposo nombre de GRAN HOJALATERÍA DEL VESUBIO. ¿de saber leer y escribir? . luchaba. que fuese enviado a una escuela. los torpes y groseros estallidos. los juramentos soeces. perdería el muchacho su tiempo.11 - . condenada a sobrellevar el peso de tareas que su salud vacilante le hacía inepta a resistir. http://onliditorial. Fiel a la línea de conducta que se había trazado. con esa clara intuición que comunican los secretos instintos del amor materno. y. dejaría de hacer su día.com sobre fondo blanco. ¿Qué iba a ser de él. a objeto de qué?. solicitaba. los golpes. los insultos. en presencia de alguna tímida y humilde reflexión.En la sangre. Eugenio Cambaceres. comprar ropa. consiguió el napolitano acumular. libros. mansamente resignada en todo lo que a su propia suerte se refería. sin embargo. La misma estrechez. no alteró por eso en lo mínimo su régimen de vida. los azotes a su hijo siempre que tenía éste la desgracia de volver con los bolsillos vacíos. era indispensable entrar en gastos. las blasfemias. semejantes al gato que se encrespa y manotea al solo amago de verse arrebatar la presa que tiene entre las uñas. Las sevicias. los tratamientos brutales en la persona de su mujer. reclamaba del padre que el niño se educara. Ella.. parecía la suerte complacerse en ayudarlo. Luego. yendo a la escuela. a favor del incremento cada día mayor que adquiriera la población hacia esos lados. beneficios relativamente enormes. Y eran. andando el tiempo. abandonado así a su solo arbitrio? Pero la escuela costaba. día a día encarecía la necesidad de un cambio en la vida de Genaro. de ganar su pan y todo ¿con qué miras. No debían salirle errados sus cálculos. de alguna sombra de contrariedad o resistencia. la misma sórdida avaricia reinaba en el manejo de la casa.

En la sangre. refunfuñaba con una mueca de desprecio el napolitano. comprar traje. . como iba. vería. lo conchabaría. http://onliditorial.. por el zaguán. que siguiera así. atareada.. botines para su hijo.. sin que lo viese el padre. Eugenio Cambaceres. Ella. Resuelta por su parte a no ceder. Después. sombrero. más grande ya. a fuerza de caricias. nadie le había enseñado esas cosas a él. en todo caso. ella sola. como hasta entonces.. Lo haría salir vestido. cuya complicidad. sin el auxilio de nadie.. había sabido conquistarse. siendo grande.». Nada. algo era algo...12 - . pudo reunir al fin una pequeña suma. de halagos y promesas... ¡ni maldita la falta que le habían hecho jamás!. buscándose la vida... Y.. Había una escuela a la vuelta: allí lo pondría al muchacho. changando y vendiendo diarios. de noche. recargada de trabajo más aún. imaginó la madre ejecutar su plan ocultamente. lo haría entrar de aprendiz de algún oficio. nada. a trueque de acelerar los progresos del mal que lentamente la consumía. subvenir a los primeros gastos.com «¡Bah!. obstinada ella también y segura de la obediencia de Genaro.

que le dijesen. encogido y duro. Deshecha en llanto y suplicante. Había metido el brazo debajo de la almohada. encomendábase al favor de Dios y de la Virgen. a ese sueño sin sueños de la infancia. cuando. colgaba por un costado hasta rozar el piso de ladrillos. el changador de la esquina y todos en tropel penetraron a la casa. la cara de lado. determinando un cambio profundo en su existencia. sobre un colchón. estaba frío. pedía que entraran. que viesen. oprimiéndose la frente entre ambas manos. estaba el napolitano tirado sobre su catre de lona. había querido ella despertarlo. otras personas del barrio se agruparon: el almacenero de enfrente.En la sangre. lo había tocado. el negro vigilante. erraba como alelada. . el colchonero de la acera. en la crispatura de sus dedos. Varios que en ese instante acertaban a pasar. Una punta de la sábana enredada entre las piernas del difunto. Eugenio Cambaceres. Debía haber muerto el marido.IV - Tenía diez años de edad Genaro. http://onliditorial. lo había llamado. restregose los ojos.com . una mañana su madre corrió a abrir la puerta de calle. tenía. un acontecimiento imprevisto se produjo. Una baba espumosa y negra brotaba de sus labios contraídos por el rictus de la muerte. lentamente desperezándose. con frases incoherentes. Pidiendo a gritos auxilio. Arrancado al sueño que lo embargaba. chorreaba a lo largo de su barba.13 - . sacaba la mano más allá. desatinada iba y venía. En un ángulo del suelo. apretada la llave del cajón del mostrador. con palabras entrecortadas. Como si hubiese intentado arrastrarse de barriga. no contestaba. se incorporó. dormía Genaro.

enmudece en presencia del dolor. donde cayó desesperado en los brazos de la madre. De entre los vecinos se ofrecieron. entretanto. Se hacía. interesándose por él. habíase acercado al muerto y curioso. sacáronlo al patio de la casa. un Comisario llegó. sin embargo. de lejos. no. quisieron llevárselo de allí. http://onliditorial. mientras rodeada de sus conocidas. ¿Qué significaba la presencia de aquella gente. Pero.En la sangre. desplateados. suavemente lo alejaron con palabras de consuelo. Al caer la noche. necesario proceder a las diligencias y trámites del caso... eran enviados los aparatos mortuorios a la casa: un cajón de forro de coco. paseaba en torno suyo una mirada estúpida de asombro. cobrizos. Examinó éste el cadáver. por qué estaban allí. .com Aturdido. Eugenio Cambaceres. con esa mansa conformidad de la gente que no piensa y en quien el alma. silenciosamente. un manto de merino galoneado. y soltó el llanto. entrometido. lo movía: -¡Al ñudo es que lo sacuda.. un grito agudo al comprender. un instante. no. pidió pluma y papel e informó que se trataba de un caso de vicio orgánico. Varios de los presentes. ocupábase en vestir el cuerpo la viuda.14 - . embotado aún su cerebro. cuatro hachones en cuatro enormes candeleros abollados a golpes. qué hacían en su casa todos esos? Acababa de desprenderse de los otros un intruso. no va a comer más pan ése! meneando la cabeza declaró en tono sentencioso el moreno vigilante. apenas. lo palpaba. incapaz de encontrar un solo grito de sublevación o de protesta. poco a poco.. Dio un grito Genaro entonces. luego un médico. otros agentes acudían. el colchonero del fúnebre y del cajón. compadecidos. llegando a comedirse. como un resorte mohoso. de dónde habían salido. el dueño del almacén se encargó de la partida.

salchichón y una caja de cigarros hamburgueses traídos también del almacén. que todos resucitaban el día del juicio? ¡Quién sabía si se iría a morir como los otros él. ¿Sería cierto lo que decía el catecismo.En la sangre. En la tienda. con la curiosidad inconsciente de la infancia.com Los amigos del muerto habíanse pasado la voz para el velorio. Algunos daban contra el umbral al entrar. amarillentas sobre el fondo negro del manto funerario. con sombreros de panza de burros y botas gruesas recién lustradas. por la calle Florida hasta la Recoleta. sabían las ánimas andar penando de noche en los huecos. sobre el mostrador.. en él. a castigarlo. ¿Y qué era eso. iban y se acomodaban en fila a lo largo de la pared. No lo volvería a retar el viejo. en coche. a hacerse cargo exactamente de todo aquello anormal. como contaban?. una falta. púsose a contarlas. Las salpicaduras viejas de cera. http://onliditorial. morirse y que lo enterraran a uno. confundido aún y como en sueños. cabizbajo. en completos de paño negro. de a dos. no habría ya quien lo estuviese jorobando. a maltratarlo.15 - . Sin atinar Genaro a darse cuenta. algo claro y distinto se acusaba. en puntas de pie. de susto. queso. . Pasado el primer momento de doloroso estupor. levantaban la pierna y volvían la cara. Poco a poco fueron llegando de a uno. aproximábase al muerto y durante un breve instante lo contemplaba.. si Dios. en un rincón. una ausencia absoluta de pesar. un momento distrajeron su atención. tata Dios. vino. en derredor del catafalco elevado en la trastienda. Uno que otro. sin embargo. Eugenio Cambaceres. Él también iba a ir al acompañamiento.. miraba embebido en torno suyo. extraordinario que veía desde horas antes sucederse. no lo guardaba para semilla!. surgía netamente de lo íntimo de su corazón y de su alma: una completa indiferencia. de sentimiento en presencia del cadáver de su padre. había pan. se había muerto. sobre una silla... Constantemente una pava de café hervía en el fogón de la cocina.. Zurdamente caminaban. inmóvil.

se los restregaba de vez en cuando.16 - . Las telarañas del techo. enormes. Eugenio Cambaceres. le incomodaban...En la sangre. arqueada la cintura. en las medias. mientras confundido con el canto lejano del sereno en las horas. había fijado los ojos sobre la luz de un hachón. Metió la mano y tocó el dinero. No iba a haber escuela para él en esos días. empezaba a sentirse un tufo a muerto. se veía turbio como en una noche de niebla. y hasta después del funeral le irían a dar tal vez asueto. poco a poco los cerró y cabeceando acabó por quedarse profundamente dormido.. semejantes a las olas de un mar muerto. se comprase un traje negro en la ropería de la otra cuadra y se hiciese poner luto en el sombrero. Tenía la plata que le había entregado en el bolsillo.. sin embargo.com Su mamá le había recomendado que saliera bien temprano. http://onliditorial. a sudor y a aliento de ajo. susurraba de continuo un zumbido de voces roncas análogo al de un nido de mangangaes. La atmósfera. apoyado el cuerpo a la pared. colgando del asiento sus dos pies. ¡qué suerte!. le picaban. ¿No se le habría perdido?. humeaba la pavesa de los hachones. Vencido Genaro al fin por el cansancio. En la corriente del aire de las puertas entornadas. hacía una mueca de fastidio. . Le ardían. oscilaban lentamente..... se cargaba. El vientre del cadáver insensiblemente se elevaba.

http://onliditorial. asomaba el óvalo de un ojo. los látigos chasquearon y poco a poco. se suscitó a última hora. fue necesario salir en busca de uno. trabajosamente. fabricada arriba. hicieron subir con ellos a Genaro. a la plaza de la Concepción. por entre las rejas de alguna «casa decente». como disfrazados de «librea». algunas con criatura en los brazos. entre seis. cayeron al empedrado. Era que sacaban el cajón en ese instante. Por fin.En la sangre.com -V- Fueron cuatro los coches: el fúnebre con plumeros negros y una figura como a modo de ángel. como tiros que se chingan. El almacenero y dos más. frente mismo a lo del muerto. Pero la puerta resultó angosta para salir de frente. lo comentaban. De vez en cuando. Seguía un carruaje de luto detrás del fúnebre. Estacionaban luego los otros tres. En la cuadra. en el zangoloteo de los pozos del empedrado. a pulso. chirriando el fierro. Sin tiempo a presentarse «vestido de galera» también él. por el zaguán.17 - . poblaban las puertas. mientras. con ayuda del sombrero de castor y de la levita de los cocheros. iba muy sucio el cochero. crujiendo la madera. la gente alborotada desatendía sus quehaceres. sonando los resortes con . uno que otro hombre mezclábase a la conversación. transformados. como a guisa de parientes. los muchachos amontonados se volteaban a empujones por mirar. la punta de una nariz. en media calle. invadían las veredas. forcejearon. se saludaban. lo ocuparon. una demora se produjo: los convidados eran muchos. cambiaron de mano. oyose el asiento de sus pisadas tambaleando con el peso como caballos de carro al arrancar. hablaban en voz alta del suceso. las mujeres. salían. los coches no bastaban. hincada y de cruz. de un extremo a otro. Eugenio Cambaceres. Un inconveniente. sin embargo. tuvieron que perfilarse. allí a la cuadra. de plaza.

el acto en sí. sudaban al rayo del sol. moviose la comitiva. con un sonido fofo de hueco. dueños de casa. de sotana entrepelada y barba sin afeitar. arrastraban los pies en la fatiga.com ruidos de aldabas de matraca. jadeaban sofocados. sin embargo. como cuando se camina sobre un puente. al sucederse. despintadas unas y cubiertas a medias por los yuyos. antiguas. la materialidad del hecho mismo. no tardaron. tropezaban a ratos contra las puntas de adobe del piso mal nivelado. otras frescas. Las paladas de tierra.18 - . en la capilla. un hombre gordo.En la sangre. hubieran querido éstos saludar al muerto recién llegado. dejaron a trasmano las sendas de sepulcros alineados pisando ahora lo de atrás del cementerio. sin dolor. Los seis de la comitiva que cargaban el cajón. sin sombrero. la maciega alta y tupida de la tierra donde los pobres se pudrían. Tres veces hicieron alto a descansar. Había apuntado a una sepultura recién abierta entre la multitud de cruces sembradas por el suelo. atada con ayuda de dos nudos corredizos y que había servido para bajar el cajón: cabía . el entierro. sin opresión. un viento fuerte del río que balanceaba la negra silueta de los cipreses obligándolos a inclinarse. una soga torcida y gruesa. se movían como enredados. en caer sobre el cajón. como si. caminaron otras tantas. todo entero lo absorbía. chocando contra la tapa. Se sentía calor adentro no obstante el viento. Una a una las veía Genaro amontonarse. El acompañamiento avanzó luego por la calle principal. http://onliditorial. arrojadas desde alto. de esos días. al trote perezoso de los caballos. como rezongando entre dientes roció el cajón con un hisopo. no sin antes recorrer la ciudad por Victoria y por Florida. golpeando en ella. Llegado el cuerpo al cementerio. Eugenio Cambaceres. «U le aquí». ocupaba por completo su atención: la soga primero. dirigiose a tomar la «Calle Larga de la Recoleta». limitose a barbotear en el silencio la voz vinosa de un italiano viejo capataz del cementerio. pasábanse el pañuelo por la frente.

.19 - .com justito éste. caído el pelo a la frente. negra. Faltó sólo colocar la cruz. Genaro sólo se desprendió del grupo. a indicación de uno de los presentes. una fotografía amarillenta. detrás de un vidrio. metida en un nicho. la derecha en la solapa del paletó. fue y depositó en la tumba una corona. era de pino. Era un recuerdo piadoso consagrado por la viuda a la memoria del difunto. Un carpintero del barrio llevábala bajo el brazo. momentos después. alcanzábase a distinguir el retrato del tachero. sobre un corazón clavado al pie. el sombrero en la mano izquierda. el epitafio estaba escrito con letras hechas a mano. luego las palas el hoyo que habían cavado y que se iba ahora rellenando. de pintura blanca. Terminado el acto por fin y al retirarse ya la concurrencia. Eugenio Cambaceres.En la sangre. Habría querido tener una para ponerse a echar tierra también él. A plomo sobre sus dos pies. http://onliditorial.

. En abogados.. lavaba de años atrás la ropa de la familia. ¡Estaba tan de una vez degradada la profesión. el nombre de un abogado en cuya casa tenía entrada.. una canallada. mostrándose convencida... escribanos y demás historias. . acababa de recordar. y a los pobres sobre todo..En la sangre.VI - Dos días después de haber tenido lugar la fúnebre ceremonia. Era un escándalo. se hacían humo así.. en el curso de la conversación.. cientos de miles de pesos.20 - .com . persona muy decente.. ¿Y quiénes venían a pagar el pato al fin? Los infelices huérfanos que quedaban reducidos a la más completa indigencia. muy capaz y muy honrada. era una de «sus marchantas» más antiguas la señora y había sido muy buena con ella siempre. los estiraban de un modo cuando tenían la desgracia de caer mal!. diciendo que así sería. mientras hablaba el otro. golpeaba en casa del muerto. Con él no había peligro de que tal cosa sucediera. de la noche a la mañana sin saber cómo.. una picardía. Bien sabía ella que no en cualquiera podía uno fiarse en el «día de hoy». ¡él no era de esos! Pero manifestando ella no abrigar sombra de duda acerca de la probidad del agente. Poco a poco. vecino de la parroquia. no. le pagaba puntualmente al fin de cada semana. quien se haría cargo gustoso de la dirección del asunto. Eugenio Cambaceres. no. que bastaba que él lo asegurase. todo se lo comían entre una punta de alarifes. El mismo concluyó por ofrecerse indicándole a la vez un abogado conocido suyo. podía estar tranquila a ese respecto.. insinuole la conveniencia de un pronto y oportuno arreglo de sus negocios. nunca le descontaba las fallas y hasta solía darle ropita usada de los niños para Genaro. procuradores. la necesidad en que se hallaba de proceder a la liquidación de la testamentaría de su esposo. herencias cuantiosas se evaporaban. un agente de negocios judiciales. ¡qué esperanza!... a visitarla y a presentarle su pésame por la desgracia que ésta había sufrido. Iba a ver a la viuda. http://onliditorial.. no había cuidado. todo se le iba de las manos a uno si se descuidaba.

com Mentalmente en ese instante hizo el propósito de ir a verla. un haragán. A veces se le escapaba. no podía estarlo atendiendo. habló la viuda de su hijo. Justamente se encontraba sin escribiente el abogado. podía él dejarle las señas de su casa. Eugenio Cambaceres. trató de verse libre de la presencia importuna del agente. Las criaturas. http://onliditorial.En la sangre. ya se sabía. de transmitirle los datos y antecedentes requeridos para presentarse ante el Juez. cachafaz. señora. a aconsejarse de ella. se juntaba con otros y ella. en la yerba y el azúcar para el mate de entre el día: -Mándeme a su hijo.veré de lo que es capaz y.21 - . en buenos términos. Una vez en contacto con el marido de su protectora y luego de ponerle al cabo del asunto. no tenían juicio. y eludiendo desde luego contraer compromiso alguno. Pero como empezaba a ser grandecito ya. decía que tenía cabeza. le mandaría a Genaro en caso de resolverse. . no sabía aún. Habría deseado colocarlo con alguna persona formal para que se ocupase de algo a su lado y siguiese a la vez yendo a la escuela. el chico. sola y siempre enferma. si es que de algo me sirve se lo tendré aquí conmigo en el estudio. eran criaturas. con buen modo. lo pensaría. ignoraba qué camino seguir la madre. qué medida adoptar con él: si dejarlo en la misma escuela o ponerlo a pupilo en un colegio. les gustaba jugar y hacer sus travesuras. Parecía que el muchacho iba a ser de mucha pluma: se manifestaba muy contento el maestro. que lo estaba robando en el vuelto de los vicios. en los cigarrillos. acababa de echar el suyo en esos días. -concluyó por decir despidiendo aquel a la viuda. un sinvergüenza que lo tenía cansado. en momentos ya de retirarse. le contestaría.

dejaba en perfecta regla sus asuntos. «tres piezas. http://onliditorial. . a ser médico o abogado. le había aconsejado que matriculara al niño en la Universidad. que no se ofrece ya a sus ojos la perspectiva aterradora de una cama de hospital. cocina. otra circunstancia ajena en sí misma a preocupaciones de dinero.22 - . despertando en su corazón el instintivo orgullo de las madres. Eugenio Cambaceres. y fácilmente. no obstante los continuos sufrimientos de su pobre cuerpo. satisfecha. un rico que anduviese. Y habíale dicho el abogado que era Genaro inteligente. vestido de levita. más un valor de treinta mil en existencias. quien pagó todo a tasación y se hizo cargo del negocio. Otra causa. viose la viuda en posesión de una pequeña fortuna: cuatrocientos mil pesos más o menos. le había propuesto que lo dejara a su lado en el estudio ganando al mes quinientos pesos. contribuía a su bienestar. que le destinase a seguir una carrera. entre San José y Ceballos. se instaló en ella con su hijo. dueña de la mitad de gananciales y tutora de su hijo. pozo y demás comodidades». soñaba con hacer de su hijo un señor. habiéndose presentado un comprador para estas últimas. como los otros. del pan asegurado. al cabo de pocos meses. formaban el activo de la herencia. calle de Chile afuera. contenta. no había «fiados» no había deudas. Una casita se vendía. al saber que no pesa ya sobre ellos la amenaza de la miseria.VII - Fue de un arreglo sencillo la sucesión del tachero.com . La hizo suya y la ocupó poco después. Empleó trescientos mil en títulos de fondos públicos. ¿ni qué más iba a pedir ni a pretender ahora? Pero abrigaba secretamente una ambición. deducción hecha de los gastos judiciales. Para ella no pedía más.En la sangre. un compatriota del muerto. trescientos noventa mil pesos depositados en el Banco de la Provincia. feliz de esa felicidad de los humildes en presencia de la vida material.

En la sangre. Eugenio Cambaceres.23 - . a realizarse. . http://onliditorial..com Su sueño empezaba.. pues. parecía el cielo querer favorecerla.

con la ayuda del Señor. en acariciar todo un mundo de visiones. mecida por la dulce voz de su esperanza.y.. ¡Quién sabía si. Ella misma sacó su velo nuevo. no le estaba reservado sanarla a ella misma de su tos. por qué. como un Dios.. la ropa que había comprado éste el día del entierro del padre. Eugenio Cambaceres. Ministros. ¡su hijo un rey! O bien médico. Dejábase llevar por ella Genaro. Diputados.VIII - Apresurándose a seguir los consejos de su abogado. temprano en la mañana siguiente. que le habían dicho que era como rey en Italia. un gran médico que realizara curas milagrosas. como arrastrado la seguía. complacíase en forjar así un porvenir de grandezas para su hijo. perdida en sus desvaríos. no podría llegar a serlo él también. diole a vestir el mejor de sus trajes. como una providencia. Imaginábaselo grande a su Genaro. hinchados los párpados de sueño. hombre ya.En la sangre. cuya presencia fuera implorada como un favor en el seno de las familias ricas y que asistiese gratis a los pobres. Gobernador y acaso hasta Presidente de Buenos Aires. Abstraída la madre. salieron a la calle. en silencio. prontos ambos. su vestido de ir a misa -un vestido de seda negro con volados.. hizo la viuda levantar a su hijo de la cama..com . prestigiado su nombre con el título de Doctor. de esa tos maldita que desde años atrás le desgarraba el pecho!. dirigiéronse hacia el centro. como si idealizara su mal los sentimientos de su alma a medida que demacraba las carnes de su cuerpo. http://onliditorial. Los Doctores eran todo en América. cabizbajo.. Jueces. a ser Ministro. entrevistas al través del velo mágico de sus ilusiones de madre. ... debido a la sola fuerza de su saber y su talento. reflexiva. Y en su calenturienta exaltación de tísica.24 - ..

. sin duda.. y no obstante la especie de secreta vanagloria que sentía despertarse en él a la idea de poder decirse estudiante de la Universidad. movedizo y locuaz. ¡para lo que le importaba el latín a él!. cavilosos ambos. Luego. a la plazoleta del Mercado. papeles viejos. alguna historia. un gallego ñato de nariz y cuadrado de cabeza.En la sangre. Tímidamente. comedido. mimado en todo por la madre. ¿Cómo serían los maestros? Había oído que lo primero que se enseñaba era latín. mostrando un grueso manojo de llaves colgado de la cintura. desde la vereda.25 - . con una locuacidad sonriente y falsa de jesuita: . presagiaba con el cambio de colegio una larga serie de desagrados y fastidios. nuevos y estrechos. dirigiéndose a él y llamándolo Señor.. Bajo. además. Habían de querer probarlo largándole de tapado algún gallito. acercósele la viuda y en voz baja. que lo mirarían en menos y se creerían más que él. alguna agarrada a trompadas iba a tener de entrada no más. estaba de pie el portero. habituado ahora a las molicies de la vida. le lastimaban la punta de los dedos. trabajaba el secretario entre un cúmulo de libros y papeles. Eugenio Cambaceres. los botines. libros grandes. consentido. apretábanle los pies. Insensiblemente. se apresuró a atenderla. las costuras le incomodaban bajo los brazos.com Habíase vuelto regalón y perezoso desde la muerte del padre. legajos. como a guisa de libros de comercio. era seguro. Alguna le iban a armar. se detuvieron frente a la Universidad en cuya puerta. comprada hacía un año ya. indicando con un gesto de sus labios la puerta de entrada a la Secretaría. ¿Qué otros muchachos iría a haber? Una punta de orgullosos. la primera puerta a la izquierda. lo impuso del objeto que la llevaba: -Allí -limitose a hacer el gallego secamente. resultaba serle pequeña. le sacaban ampolla en los talones. La ropa que llevaba consigo. http://onliditorial. grueso. rechoncho y como por error metido en una levita negra en vez de vestir sotana. Abandonó su asiento al ver entrar a la viuda.. llegaron así después de largo rato de camino.

bien vestidos. solo desde un rincón. solemne. de ropa lustrosa en los codos y agujeros en las rodillas.com -Es de práctica. mi buena señora. los estudiantes esperando la hora se paseaban. estacionaban en grupos. cuyos pilares. había chicos.. http://onliditorial. un canto de gallo o el ladrido ronco de un mastín. otros pobres.En la sangre. enormes. como paso previo. con el objeto de abreviar. por haber sabido contestar que pronombre era el que se ponía en lugar del nombre. sin cuyo requisito indispensable me vería. acusando una pobreza franciscana en sus personas. como piernas de gigante en el cuerpo de un enano. Habían salido varios al patio. hablaban. o bien hacia el otro extremo. un silencio hosco. Luego.. a caballo sobre huesos de ballena acá y allá dispersos por el suelo. Eugenio Cambaceres. un examen de gramática castellana. se enfilaban bajo la masa aplastada de las paredes. ahogado. y . que los jóvenes sufran.. Un minuto. podía hacerlo en ese mismo instante. a lo que el otro accedió declarando a Genaro en estado de ingresar al aula desde luego. en el caso de no poder otorgar matrícula a su hijito. Había grandes. de nuevo se hacía el silencio. un hijo del país. peroraban. avanzando algunos pasos e interpelándolo alegremente. Precisamente atinaba a pasar el profesor de primer año. nada más. Afuera. distraía su tiempo uno que otro en fumar cigarrillos de papel. semejantes a alguna monstruosa vegetación de enormes hongos que hubiesen brotado entre las piedras. en un tono de compañerismo amable.¿Quiere tener la bondad de permitir?.26 - . preñado de amenazas como el que en un día de combate precede al estampido del cañón. en el ancho y profundo claustro. Se trataba de examinar al niño. juntos los de la misma clase. ya el maullido de un gato en celo. discutían. frente a la escalera del museo. habíanse puesto a «pulsear» sobre el brocal del pozo. muy a pesar mío. zambo. picado de viruelas y vestido de levita color plomo: -¡Catedrático! -exclamó el empleado al verlo. De pronto sonaba un grito. tímido.

acababa por romper en un alarido de indios. Con mano airada. atronador. y en sus ojuelos verdes de bruja. Quiso. la calma como por encanto renacía. que cruzaba éste el vasto patio. hizo por comprender. dejara de apuntar una sombra de recelo.. intimidado y confuso. malo. seguir el curso de la lección. http://onliditorial. -¡Canallas. deslizábase a lo largo de los claustros. abultábase poco a poco. de un tirón calábase la visera. buenamente redújose Genaro a ir a ocupar uno de los últimos asientos. solo en un banco de atrás. arrancaba de mil pechos a la vez. muchachos cachafaces!. aumentaba. torvo. un resplandor siniestro de llama de aguardiente centelleaba. acababan ese día de entrar a clase. mas no sin que. Los de primer año de latín. Ceñudo. Era el rayo portentoso en la serena placidez de un día de sol. Eugenio Cambaceres. sin embargo.com un áspero rumor se sucedía. a llegar al otro extremo. flaco. buscando asilo en el refugio seguro de alguna puerta hospitalaria. una atmósfera reinaba de paz y de concordia. junto a la puerta de entrada. para eso había ido él. darse cuenta. crecía. infernal. hablaban los otros una cáfila de cosas que él no entendía y que seguramente debían ser cosas en latín. dábase prisa a seguir. Era que la silueta del bedel aparecía.En la sangre. desde luego.. viejo. provocante. Imposible. a un llamado del maestro y poniéndose de pie. Poseído de instintivo encogimiento. redoblaba de violencia. Y todo tornaba entonces a su quicio. las formidables iras se acallaban....27 - . a sustraerse de una vez a los desbordes del torrente popular que amenazaba anonadarlo. subía un gruñido de fieras enjauladas. encasquetábase la eterna gorra de paño gris hasta llevar dobladas las orejas. por turno. . muchachos miserables. desde el fondo del doble pelotón de arrugas de sus párpados. inmenso. y un coro de maldiciones y reniegos se adivinaba entre los pliegues filosos de su boca.. con la andadura oblicua de un lobo que cruzara por entre perros atados. rebotando en las paredes con la furia de un viento de huracán. al través de sus aires postizos de matón.

canciones sucias. en una mirada errante. otras escritas o garabateadas con lápiz en la pared. Observó Genaro que eran muchos los vidrios y pequeños. impensadamente. mostraba una rajadura en el centro. lo repetía entre dientes. Pero la hora de reglamento acababa entretanto de sonar. una especie de chinote. cuando lo sabían así y cuánto tendría que estudiar él para alcanzarlos! Pero cansado. fue la clase despedida.. insolencias. El más grande.. de ésas que suelen andar de boca en boca en las eternas corrientes de la humana estupidez.En la sangre. alzó los ojos.28 - . La bóveda del techo. lo atraía. Dejando señalada el profesor la misma lección para otra vez. qué significado tenía. blanqueada a cal. vio que estaba comido el marco por la polilla. lo que había estado oyéndoles en clase. distraída su atención. no sin antes declarar aquel que eran todos una tropa de haraganes y encender a la vez tranquilamente un paraguayo con anís. corría de un extremo a otro. veterano de la casa. lo absorbía todo aquello. fastidiado a la larga. ¡Qué difícil había de ser. http://onliditorial. alcanzábase a divisar la mancha negra de un tejado. injurias contra maestros. larga. de crear amistad con los demás. Con gesto maquinal. lo más sencillo.com ¡Cómo estarían de adelantados.. púsose él a soltarle a quemarropa . muy gracioso. era muy lindo. Tenían los bancos profundas incisiones: desvergüenzas de los estudiantes. se acercó a un grupo: ¿costaba mucho aprender eso. paseó enseguida la vista en torno suyo. versos en boga. lo más fácil!. qué quería decir en español? No tardaron entonces en emprenderla con él los otros. Y mientras sus compañeros agrupábanse en torno de Genaro. Eugenio Cambaceres. cortajeadas en la madera con ayuda de sus navajas de bolsillo. Trató Genaro a la salida de hacerse de relaciones. en la profunda oblicuidad de la pared alumbraban desde lo alto. a la altura de la mano. hacia cabeza. se apresuraban a rodearlo. andar «pintando» con los otros muchachos de su barrio. Por las dos grandes ventanas que provistas de barrotes gruesos de hierro. se empeñaba en aprenderlo de memoria para poder darse aires después. Le gustaba..

. acorralado. un enjambre se agolpaba. la rechifla de los changadores parados en la esquina. le pisoteaban los pies. dejá a ese hombre!. Eugenio Cambaceres. consonantes de palabras latinas y españolas que. largo a largo. las carcajadas de las cocineras saliendo del mercado con sus canastas.com un atajo de indecencias. arrojándolo a empellones a la calle. lo hizo caer. haciéndose los distraídos. La alegría de los transeúntes hacía coro. descaradamente se burlaban de él. . Interesados en la broma. fue hasta «sumirle la boya». No había llegado aún a cruzar a la otra acera. se le echaban encima..En la sangre. lo empujaban. dejá a ese hombre. otro. de un revés se arrancó Genaro un enorme muñeco de papel que le habían colgado los otros del faldón en la «chacota». o.29 - . acudían de todas partes. Uno por detrás. y perseguido. una parodia inepta. http://onliditorial. intercalaba en el texto de Nebrija. el alboroto. de una zancadilla. se reían ahora. sacáronlo al fin en andas hasta la puerta de salida. enardecido. Rabiosamente entonces. acosado como las moscas en los hormigueros. Y el alboroto aumentaba en derredor del neófito infeliz. estimulado. cuando oyó que sin querer soltar la presa. encarnizados sus contrarios se desgañitaban gritando: -¡Cola. con tono grotesco de magister. en un empuje malsano de torpe curiosidad. cola.

el vuelo del pensamiento. le hacía creer.30 - . entre el labio y la nariz. Nunca le decía nada la vieja. se «convidaban» entre ellos a «tomar algo» en la confitería. la marcha de la inteligencia. El desarrollo gradual de la razón. Las rabonas en pandilla a pescar mojarras y «dientudos» en el bajo de la Recoleta o en la Boca. después de una mañana entera de correrías. de zonzo iba a ponerse a estudiar él. la embaucaba. a romperse la cabeza!. saltando zanjas. los más grandes.. a la hora de clase. para salir «dándose tono». si era que no se hacían humo en un descuido cuando andaban en la «mala». los más «paquetes». matando el hambre.IX - Cinco años se sucedieron.. pellizcándose la cara. «alegando». con un riñón o un «chinchulín».. la engañaba. sofocada en el adolescente bajo la apática indolencia de un estado de niñez que el cariño ciego de la madre inconscientemente fomentaba.En la sangre. la germinación latente del hombre contrariada. Para de noche asimismo solían apalabrarse. http://onliditorial. cinco años perdidos por Genaro en las aulas de estudios preparatorios. ¡De loco. Preferían el Argentino.. robando fruta. Y en compañía de otros como él. los más «platudos». los partidos de billar y dominó en los fondines mugrientos del mercado. contando que «andaban bien» con las cómicas francesas. lo que se le antojaba hacía con ella. donde una compañía de bufos se exhibía. afectando cada cual ser el primero en darse prisa a pagar. en el fogón de alguna negra vieja achuradora de los corrales. a las quintas de Flores y Barracas. muy «cortados». fumaban en los entreactos cigarrillos pectorales. todo ese sordo trabajo de la naturaleza. negociando entradas que Genaro. de segunda mano se encargaba de «agenciarles». clavaban la vista en la cazuela. trepando cercos. día a día tenían lugar las escapadas. empeñando hasta los libros a fin de saldar el «gasto». Eugenio Cambaceres. discutiendo en alta voz. Asistían a los teatros.com . Tenían anteojo. .

de «acomodarle» un zoquete de carnaza. Por desgracia para Genaro. Entregados a una de sus distracciones predilectas. «haciendo cama» a un boca abierta. que andás paquete! Y como afectando hacerse el desentendido. Será lo que andás de casaca y te juntás con los ricos. qué traza también para tener orgullo! Luego.¡Mire qué figura ésa. hombre. fue a despertar el primer dolor en el fondo de su alma. a referirle que con motivo de ocupar un cuarto de la misma casa. atinó a reconocerlo: -Che. verlos deslizarse a lo largo de las paredes. tratara Genaro de alejarse. Guarde los pesos.. amigo. Con la cristiana intención de refregárselas en la nariz a alguna vieja. . tachero ¿cómo estás. dirigiéndose a un vecino -el carnicero de enfrente.31 - .. Eugenio Cambaceres.. el pescador en ese instante. dando con un puñado de garbanzos en el rostro de los transeúntes. desaparecer de pronto en una vislumbre humosa. Pero. fastidiando a medio mundo con sus pillerías de muchachos traviesos y mal intencionados. aun en medio de los placeres de esa vida libre y holgazana. cruel. fingiendo no comprender que era dirigido a él el saludo. ya no me conocés. vagaban una vez en tropel por las calles del mercado.púsose a hablarle en voz alta de Genaro. honda. http://onliditorial. tras una puerta de cuarto a la calle habitado por alguna china descuajada. una antigua relación de su familia. había conocido al padre en el conventillo de la calle San Juan. frente a los puestos de pescado. que no sabés quién soy yo?. A un gallego recién desembarcado acababan de «ponerle los puntos». tironeando una pretina.En la sangre. Una herida a su amor propio.com Y no era extraño después. levantando la punta de una pollera. como bultos de ladrones que se escurren.. entre las sombras ambiguas de la calle del 25. que has perdido la memoria. embadurnábanse las manos en la aguaza que goteaba de una sarta de sábalos colgados. y salude a los pobres -insistió el hombre en tono de zumba. no dejaba de tener Genaro horas de amargo sufrimiento.. -¿Qué. cómo te va? ¡Pucha que has pelechau.

Y le llamaron tachero. aguijoneada su curiosidad se amontonaban a no perder una palabra de la historia. Eugenio Cambaceres. viose Genaro obligado a soportar hasta el fin aquel suplicio.32 - . se acercaban. Abrían tamaños ojos los otros. era el viejo un carcamán. no hacía otra cosa que caerle a la mujer. sufriendo horriblemente con quedarse como un criminal. sin atreverse a huir de allí. gritando. . balbuciente.En la sangre. al separarse.com Entró en detalles. sorprendido en el acto de delinquir. el tachero le quedó de sobrenombre. cargado de fuentes de lata. Fue un colmo. http://onliditorial. Encendido el rostro de vergüenza. le sacudía cada tunda al muchachito que lo dejaba tecleando y de chiquilín no más. y tachero le pusieron desde entonces. sabía sacarlo a la calle. haciendo farsa de él sus compañeros. esquiva la mirada. ni un triste puchero había sido nunca capaz de comprar para la familia. un pijotero. un sinvergüenza.

com -X- Lastimado. condenado a ser menos que los demás. Eugenio Cambaceres. las bajas pasiones de la humanidad hicieron de pronto explosión en su alma. le fuera transmitido. hora por hora repetida con la cargosa insistencia de la infancia. de la irresistible influencia hereditaria. por determinar un profundo cambio en Genaro. su triste historia que tanto habíase esmerado siempre en ocultar a los ojos de los otros estudiantes. veríase irremediablemente destinado a ser un objeto de mofa y menosprecio. de odio arraigado y profundo. sin embargo. Y víctima de las sugestiones imperiosas de la sangre. las malas. por remover todos los gérmenes malsanos que fermentaban en él. causa de su desgracia. enrostrándole la vergüenza y el ridículo de ser hijo de un tachero? ¿Le sería dado.En la sangre. para que se gozasen en estarlo zahiriendo. quitarse alguna vez de encima esa mancha. del patrimonio de la raza que fatalmente con la vida. nacido de un ente despreciable. reprochándole su origen como un acto ignominioso. http://onliditorial. al ver la luz. ¿Por qué el desdén al nombre de su padre recaía sobre él.33 - . borrar el recuerdo del pasado. por qué había sido arrojado al mundo marcado de antemano por el dedo de la fatalidad. acaso. entre sus compañeros ahora. que no podía. agriado. Recordaba el día de la escena en el mercado. su historia contada a voces por el chino pescador ante un auditorio absorto. del viejo crápula. que no hacía por sofocar en su corazón contra la memoria de su padre. esa inocente burla de chiquillos. esa broma pueril e irreflexiva. cuando llegara a ser hombre también él? Un sentimiento de odio lo invadía. hablando de . de un napolitano degradado y ruin? ¿Qué culpa tenía él de que le hubiese tocado eso en suerte para que así lo deprimieran los otros. había concluido. entre hombres después. exacerbado a la larga.

les había de probar él que. sin luchar. el despecho. no era hombre él.com bienestar. hijo de gringo y todo. descubierto y cebarse. les había de enseñar a que lo trataran como a gente. la idea de que no llegaría jamás a cambiar su situación.. dejar que se saliesen los otros con la suya.. un deseo loco de vengarse lo asaltaban. habituados a manosearlo. a chuzazos. valía diez veces más que ellos!. de la riqueza de su familia. conformarse con su suerte. mintiendo. ¿Pero qué.. gozándose en atormentarlo. http://onliditorial.. a no ver sino a un pobre diablo. que lo siguiesen afrentando. a fuego lento. en sus nacientes ínfulas de orgullo. la humillación que día a día le hacían sufrir sus condiscípulos. . de que sería eterna su vergüenza. su corazón de amargura. una distinta condición social para los suyos. cobardemente. que mil veces sufriera lo que él sufría. llenaban su alma de despecho. debía por ventura resignarse así. llegó a exclamar un día en un desesperado arranque de bestia acorralada. Eugenio Cambaceres. La rabia. matarlo.34 - . ¡Y ya que sólo en el azar del nacimiento. a un infeliz en él. hacían estribar su vanidad y su soberbia. de que siempre. pero matarlo imponiéndole mil muertes.En la sangre. como por entre los postes de los corrales del alto.. armado de un cortaplumas en los días de rabona.. Él los había de poner a raya. al hijo del gringo tachero? «¡No!». estampada en la frente el sello de su origen. ¡Oh! ¡si hubiese podido apoderarse del canalla que lo había vendido. a todas partes llevaría.. entretenido en chucear las reses embretadas! La negra perspectiva del porvenir que se forjaba. en el rango de su cuna. sin sublevarse. habíase solido pasar horas él. de la decencia. en la condición de sus familias. doblar el cuello. como una nota de infamia.. los había de obligar a que se dejaran de tenerlo para la risa. encarnizándose en él. mirándolo desde arriba.

Apenas durante el corto tiempo que las atenciones de su empleo le reclamaban. las veladas sin fin. seca la garganta. prolongadas hasta las horas cercanas de la madrugada. diez. se retraía. clavados los codos sobre su escritorio -un . en la atmósfera encerrada de su cuarto de estudiante. bajo el círculo de la luz de una lámpara de aceite. que se acercaba el plazo fatal de los exámenes. veíasele ausente de su casa. noche a noche. por una inconsciencia vaga en el ritmo automático de su incesante marcha a lo largo de la pieza. un afán de saber. de lleno. Volvía después. al cruzar los alrededores del mercado o esperando en los claustros la hora de clase. solo con sus libros. http://onliditorial. Levantado de la cama al aclarar en las mañanas crudas de invierno. las veladas se sucedían. Y redoblaban su dedicación y su ahínco a medida que el año trascurría.com . en la enorme tensión intelectual a que voluntariamente llegara a someterse. distanciado ahora de sus antiguos compañeros de «parranda». repitiendo en voz alta la lección del día. Era un anhelo constante. pero insensible a los rigores del frío y a la falta de descanso. invadido más y más por un confuso aturdimiento. el día terrible de la prueba. en ese trabajo maquinal del estudiante rutinero porfiando con el libro. haciendo con un tesón de buey uncido al yugo. absorto por completo en el trabajo. febriciente. mil veces. arrebatado. Eugenio Cambaceres. el momento de salir. cuya sociedad rehuía y a quienes solía encontrar sólo de paso. llegaba a sorprenderlo sin tiempo muchas veces de tomar el más ligero desayuno. mareada la cabeza. por grabar en su memoria lo que había intentado comprender la víspera. Luego. se encerraba entre las cuatro paredes de su cuarto. con pasión.En la sangre. cien.35 - . la hora de la clase.XI - Consagrose desde entonces al estudio. de descollar entre los otros estudiantes. y una vida de lucha empezó para Genaro. interminables.

corría a abrir la puerta de calle. se desplomaba atravesado. http://onliditorial..36 - . ese déspota implacable a pesar de todo lo embargaba. ni la labor abrumadora del espíritu. qué valía. en la negra. qué ganaba. lo sentía.com escritorio de paño verde. vegetan y se secan sin dar fruto. sin acertar siquiera a desnudarse. reconcentrado en el secreto examen que de sus propias fuerzas intentara. ellos también. Pero no eran. enchapado de nogal -oprimida la frente entre las manos. él quién era?. Dábase todo entero él al lleno de sus tareas. sobre el colchón de su cama. el despecho de reconocerse inferior a otros. de ésos que. sacudiéndose de pronto en un esfuerzo de todo él. Un paquete de cigarrillos negros y una jarra de café frío no faltaban jamás al alcance de su mano. Eugenio Cambaceres. ¡Apenas un espíritu vulgar. disimulan su indigencia intelectual. pobres diablos condenados a vivir recorriendo. Y cuando el sueño.En la sangre. entretanto. se devanaba los sesos estudiando. bajo la capa artificiosa del estudio. plantas que se arrastran por el suelo sin lograr clavar sus raíces. Otra especie de sufrimiento. mirábase obligado a confesarse a pesar suyo. los ojos fijos en algún libro de texto. ése era él. allá. caía. la envidia. como un muerto. parásitos de la ciencia. después de obtener de éste el favor de que golpeara momentos más tarde a su ventana. qué recompensa. en la misteriosa mudez de su conciencia. acentuando en él cada vez más sus ingénitas tendencias. para llegar en suma a merecer que les arrojen de lástima la deprimente limosna de un título usurpado de suficiencia! Sí. se mataba. ni las fatigas del cuerpo lo que más quebrantaba su organismo. sordamente lo minaba: la emulación. pasaba entre sus libros la mitad de su existencia y ¿qué premio. un estudiante ramplón y adocenado. en lo más recóndito de su alma. su dolorosa vía crucis en las bancas de derecho o en las salas de hospital. . Abstraído. llamaba al sereno de la cuadra y. cerraba sus párpados hinchados y ardorosos con la inflexible dureza de una tenaza de hierro. su impotencia. lo conocía. sin embargo. íntimamente y a él solo.. pensaba. conseguía.

volvía. las frases. inmaterial. palpitar.37 - . saltar a primera vista de su lectura y que. emprendía el estudio de un punto nuevo. en un tímido recelo de sí mismo. que creía ver desprenderse de la página. ¡Llenaban ésos la Universidad con sus nombres. los colores varios de la alfombra. Eugenio Cambaceres. que el porvenir de la patria se cifrara sólo en ellos! . palabras soeces de sus labios. rebelde a sus miradas se desvanecía en una ilusión de caprichosas curvas. el brillo de un picaporte. de una contradicción chocante. http://onliditorial. una nada lo distraía: los dibujos del papel en la pared. se sentaba. con un gesto de rabia y de impaciencia. caminaba. los períodos se seguían como partes inconexas de un todo heterogéneo. arrancaba. Pero un objeto cualquiera.En la sangre. que en la obcecación de su cerebro. apareado al chirrido sordo del aceite consumiéndose en la mecha del quinqué.. algo como un bochorno de pobre vergonzante. sin vínculos entre sí. de eses escurridizas de culebra. se le iba. algo como el alma de la tinta y del papel que flotaba y se agitaba. no parecía sino que en ellos toda una generación se encarnara. el humo del cigarrillo. eso que habría querido poseer. sin mutua correlación. informe. ¡Ah! ¡no ser él como eran otros que conocía!. impidiéndole tocar el fondo del asunto. asir. eso ignoto. le sucedía leer a veces y releer el mismo párrafo sin atinar a discernir con precisión su contenido. una torpeza. posesionarse de él y dominarlo. le parecía oír. presa de una agitación. rodeado del silencio de la noche. Era. inmovilizaba ensimismado la vista sobre el texto. estremecerse en un vago más allá. Las palabras.com poseído de un sentimiento de sordo malestar. Levantábase entonces ofuscado. recorría de un extremo a otro su cuarto. Abría el libro. una singular dificultad de comprensión que. ya un extraño embotamiento. ya la apariencia de algún error grosero. Y era entretanto el libro como una puerta cerrada tras la cual se ocultara lo impalpable. un detalle luego. aplicaba todo su esfuerzo de atención en comprobar. dominar y que se le escapaba. eso que en vano su mente enardecida perseguía..

En la sangre. de las mujeres de mundo. a los Clubs. qué méritos contraían..com ¿Qué hacían. Y. mientras él. que el solo privilegio del ingenio bastaba a emanciparlos de toda ímproba labor.. ¡imbéciles. que podían ellos. hablar. de sus amores. de sus queridas del teatro.. talento él. poseía el don de sustraerse a las miradas ajenas. en los grupos de estudiantes. oíalos él en los corrillos. qué sacrificios les costaba la reputación... Eugenio Cambaceres.. Pero era que brillaba en sus frentes la luz de la inteligencia. conversar. el único talento que tenía él era el de engañar a los otros haciendo creer que lo tenía!. de juegos y de orgía. envuelto en el oropel de una verbosidad insustancial y hueca.38 - . .. de disfrazar. la fama que de clase en clase habían llegado a alcanzar? Pasaban su vida de estudiantes entregados al solaz y a los placeres.. veíaseles en las fiestas de continuo. qué esfuerzos.. no faltaba quien dijera de él que también tenía talento. sin embargo... frente a frente. http://onliditorial. que sabían.. que comprendían. de sus noches de trueno. cara a cara con sí mismo!.. todo el árido vacío de su cabeza. iban a bailes... si los que tal creían lo sorprendiesen. ¡Oh! ¡él!. ¡Oh! ¡si lo viesen.. su único bagaje intelectual. sólo porque dotado de la astucia felina de su raza.

querer dar cima a una tarea ímproba. semejante al golpe seco de una maza que sobre él se descargara. sonora. con un ruido de redoble de tambor. los latidos de su corazón. se había sentido renacer. alejábase cabizbajo y sólo él. Eugenio Cambaceres. http://onliditorial. cruel. como aferrado en su vuelo por una mano brutal. una nube roja lo había envuelto. sin reminiscencia siquiera de los hechos. tristemente. de desaliento profundo en el ánimo de Genaro. a qué luchar. al salir de clase. que lo ultimase. implacable. tornar a la conciencia de sí propio. Llamado a hacer la exposición del tema. obligado a tomar parte en su debate.XII - Esos arranques violentos. El fuego de la vergüenza había subido entonces a su rostro. ¿Qué desenlace. inapropiada a la medida de sus fuerzas.com . y entre el revuelto torbellino de sus ideas. comprometido a pesar suyo en una réplica. habíase abierto camino la voz de su adversario. habíase sentido poco a poco vacilar. tal cual despierta un borracho de su sueño. hijos de un estado de nervioso eretismo provocado por la misma constante exacerbación de su moral. clara. el espíritu suspenso en un extraño e inexplicable torpor. dominado por un creciente aturdimiento.En la sangre. ¿Por qué obstinarse. superior al paciente empeño de su voluntad? solía decirse. para la cual no había nacido. como empujadas por un vértigo de ronda.39 - . sin recuerdo. enredarse. cuando en medio del tumultuoso desbande de sus condiscípulos. . ardua. no tardaban luego en dar lugar a momentos de intolerable hastío. al través del zumbido turbulento de sus orejas. que lo hundiese en una zozobra desesperada de ahogado. perder pie en la discusión. como reatado y preso. apurando la hiel de alguna nueva decepción. llevando en el alma un desencanto más. habíase visto. qué término había llegado a tener aquel horrible suplicio? Lo ignoraba. en su lógica de fierro. martillábanle la sien y.

rozando apenas la dificultad sin tropezar con ella. http://onliditorial. una sonrisa de fingido menosprecio. una interrupción lanzada a tiempo.. le había sido dado así escapar por la tangente. era decididamente un poco bastante bruto. había operado tal vez el milagro de salvarlo... ¡para qué estudiaría ese pobre! le estaban robando la plata los maestros. involuntario. ¡Dios lo perdonara! iba mostrando cada vez más la hilacha el mozo.. una repentina inspiración. innata en él y que era como el refugio supremo de su espíritu.. fuera mejor para él que se largase a sembrar papas. de ir a estrellarse estérilmente contra la insalvable valla de lo imposible!. ¡Y cuánta y cuánta razón tenían! ¡Bruto sí. se habían fijado cómo había estado de bien el tacherito?. Sí. hubiérase mostrado tal cual era. Eugenio Cambaceres.. para la edad que tenía el nene. Le parecía ya estar oyéndolos a sus espaldas. fuerza para él hubiese sido dejarse arrancar la máscara. esa última esperanza le quedaba.. librar a los otros su secreto? pensaba luego con la azorada angustia de quien se ve rodar al fondo de un abismo. un rasgo en fin de su esencial astucia. impensado. insensato. como un segundo instinto de conservación que poseyese sólo en defensa de su ser moral. salir airoso del difícil paso. una palabra. abandonado a los recursos de su solo alcance intelectual.. antes de separarse y emprender cada cual por su camino.. un gesto afectado de impaciencia. hasta inconsciente en él. más que bruto.En la sangre. ajeno al juego de su inteligencia. mil veces bruto. . eludiendo la cuestión.. loco. como un agente extraño y misterioso que gobernara sus actos.40 - . alegres y juguetones al pedirse el fuego: ¿Habían visto. Pero. un oportuno momento de silencio. ¿y si. como guiada por la aguja costea el escollo la mole ciega de una embarcación.. había llegado a prestarle una ayuda salvadora esa sagacidad hereditaria.com Acaso había acudido en su auxilio..

el rencor.En la sangre. declararse vencido de antemano? Y tan sólo ante la idea de renuncia semejante. de salir de una vez de aquel infierno. si no servía para otra cosa? Pero. la venganza. acaso. agarrar el campo por suyo y meterse a cuidar ovejas!.. ruin. la envidia. sus propósitos. la más grande de las vergüenzas. el mayor de los vejámenes. acumulaba palabras afrentosas sobre su propio nombre. el odio.. se llamaba débil. la promesa solemne que se había hecho? ¿No importaba. por primar de nuevo en él con la invencible exclusión de lo absoluto. retemplando su valor y su entereza al calor de la pasión enardecida. . de tirar los libros. acababan por despertarse más vivaces. herido de muerte su orgullo y su amor propio. todo ese mundo de bajos sentimientos fatalmente encarnados en su pecho. cobarde. para ante él mismo. ¿y sus planes heroicos. y sacando nuevo aliento. se injuriaba. de un desistimiento tal de su parte. para ante los demás.com ¡Ganas le daba de pronto de echar a rodar con todo. en una brusca reacción. ¿No era lo más sensato y lo más cuerdo.41 - . se insultaba. sublevábase entonces indignado. sus proyectos. http://onliditorial. Eugenio Cambaceres.

absorto. jamás en presencia de un rechazo. Eugenio Cambaceres. sus esperanzas desvanecidas para siempre. en las primeras horas de la tarde. abismado por completo en una preocupación única: su examen. un triste presentimiento lo aquejaba con la implacable tenacidad de una obsesión. Y presa de esa emoción invencible que despierta en el ánimo la vecindad del peligro. un fracaso posible. en la prueba a que iba a verse sometido. acababa Genaro de bajar la ancha escalera que del salón de grados llevaba a la planta baja. para obstinarse con nuevo ardor en sus designios. había rehuido su estudio. llegaría a sentirse con valor bastante para perseverar en la ardua lucha. que era cuestión para él de vida o muerte. el sacrificio de su venganza. clavada en su cerebro. aumentando sus zozobras.XIII - A fines de año. ensimismado. vagaba de un sitio a otro. de una suma inmensa de constancia y de labor. Iba y venía intranquilo. irresistible. de una reprobación desdorosa que sobre él fuese a recaer. acercábase a los grupos. . su plan frustrado. aguardaba su turno ansioso y palpitante. calculaba que sería luego de haber vuelto de almorzar los catedráticos. escuchaba hablar a los demás. que llegara a inspirarle una de las materias encerradas en el programa del año. entre un crecido número de sus condiscípulos.42 - . se decía. http://onliditorial. Un resultado adverso. no sólo la pérdida de largos años de estudio. con esa expresión extraña en el semblante de quien hace por oír y no acierta con lo que oye. debía tocarle ese mismo día a él. debatíase en las angustias de la espera. Era que jugaba el todo por el todo él en la partida. según el orden de lista. sino.En la sangre. una vez. lo que era a sus ojos mucho más. Una idea además lo perseguía. importaba. Dominado por la aversión profunda. fija.com .

¡cuánto y cuánto lo deploraba. ¿por qué.. sucedíale luego exclamar en un brusco retorno sobre sí. jurándose no volver a abrirlo más en esa página. el número fatídico. con mano trémula y vacilante iría a sacar de la urna una bolilla.. la bolilla augurosa. el coeficiente de dilatación de los gases. en gettaturas y usar cuernos de coral como su padre después de comprar reloj. de lo sobrehumano. . había hecho siempre como gala de cumplir su juramento. lo había cerrado con rabia y. se había ofuscado. había estrujado entonces el libro.. emanaba del fondo de su ser una secreta y misteriosa influencia a la que le era imposible sustraerse. El momento supremo se acercaba. saldría. Pero. al culto de lo prodigioso. se aproximaría a la mesa. pero. trece el número de la cuestión en el programa. le pesaba ahora. Sí.. trece del mes y viernes. «¡Bah!». solo.43 - . en medio del silencio. era estúpido. la primera. engendros de la ignorancia. vanas necias aberraciones de la imaginación asustadiza del vulgo. No le faltaba sino ponerse a creer en brujerías. http://onliditorial.. quimeras. semejante al reo que hace entrega de su persona. preocupación. habíale sido imposible comprender... pensaba. un supersticioso temor. se desprendería de entre los otros. cabalístico: trece. la última.. irresistiblemente lo arrastraba con todo el ahínco del ciego fanatismo de su casta. ¡era fatal!. Él mismo.. sin embargo.com Era en física. cualquiera. insensato dar oídos a semejantes absurdos. sí. esa extraña coincidencia de tres trece reunidos? Y una cavilación lo trabajaba. ocupaba su cabeza. Eugenio Cambaceres... trece su propio nombre en la lista!. iba la hora a llegar. Al abordar por vez primera el punto... latente en él.En la sangre. se había afanado. él también. a ser su nombre pronunciado. había sido un laberinto su cabeza. evidentemente. avanzaría. En uno de esos ímpetus que le eran familiares..

. su inexplicable ausencia.com Si se fuese. Pero. Sí. penetró de nuevo a la Universidad.. lo tenía perdido dando examen!. volvió sobre sus pasos. estaba convencido. y bien. en un arranque de soberbia se detuvo. nada le impedía fingirse enfermo y volver. fuera de ello lo que fuere. ¿qué mal le resultaría. Sobre todo.. ¿qué dirían. su extraña desaparición. superior a él. estudiaría entretanto. compró un ejemplar de texto. y. si sabía que de todas maneras. a cual peor. toda una noche por delante. bruscamente. llegó a ocurrírsele de pronto. tachero!». indecoroso lo que intentaba. qué pensarían los otros... haciendo farsa de él..En la sangre. el año. apareando la acción al pensamiento. qué le podía suceder en suma con proceder así?. era mil veces mejor. http://onliditorial. se había de saber obligar él a quedarse y a aguantar.. sería la burla al día siguiente. collón. con el bochorno en más de verse reprobar. a qué mayor daño se exponía. iban a estar cayéndole. era indigno. con el libro oculto bajo la solapa del paletot. se lo decía. Perder. sí. el hazmerreír de toda la clase. creería en su embuste. exclamaba. se repetía obstinado en persuadirse. sabrían que se había ido de miedo. lo sabía. . No. si faltase al llamado de la mesa. un catorce en vez de un trece..44 - . giró en torno de la manzana. no había que hacer. sí. Resueltamente salió por fin a la calle.. interpretando de mil modos. ni uno solo de sus condiscípulos daría crédito al cuento tártaro de su enfermedad. podía buscar un pretexto. qué comentarios irían a hacer? Como si los viera. aguantaría. el escarnio. púsose a decirse en el vehemente empuje de su tentación. algo. gringo. «¡mandria. cierto de ello. se llamaba en el rabioso desdén que de sí propio la conciencia de su flaqueza le inspirara. Eugenio Cambaceres. hostigado por el aguijón del miedo. presentarse al día siguiente. un sábado en vez de un viernes. entró a la librería del Colegio.. ¡qué le importaba. escurriéndose ya a lo largo de los claustros para ganar la calle. de fijo. tenía todo ese día. Nadie. ni que hablar. un no sé qué. se quedaría. ¿Por qué no?.

otro pobre porfiando tras del mendrugo. de a tres empezó a trepar los escalones. agazapado. aunque no fuese más que de memoria. lo estudiaría. un susurro se escapaba. díjose. Llevaba. ya caídos. más alejado su fondo. un andar de procesión. ¿Por qué la habrían dejado así? Un descuido sin duda del portero o del bedel. trataría de ponerse al corriente de la cuestión. se perdía en la encrucijada.com Nadie debía haber. del que. una por lo menos. . tenía tiempo. otro bruto como él.En la sangre. ya inclinada la cabeza. se deslizaba como un fantasma. medrosamente puso el pie sobre el umbral y se asomó. podría salir de apuros así. a algún ídolo enemigo. mientras. una silueta humana. para que continuaran los exámenes. a la vista del lúgubre aparato de su suplicio. flotaba en el aire muerto como un confuso y sordo runrún de bicho que volara. de aprender algo. Y curioso y sobrecogido a la vez de involuntario pavor. suelta en lo vago la mirada. Eugenio Cambaceres. reconociendo a uno de sus condiscípulos Genaro. al enfrentar el salón de grados. observó con extrañeza que había quedado abierta la puerta. entre el polvo de oro de los rayos del sol penetrando oblicuamente. dos horas faltaban. solo allá.. en una irresistible atracción de condenado. Hallábase en efecto desierto el largo claustro arriba. Creía recordar que traía descrito el libro un aparato de Gay Lussac. otro infeliz. haciéndose chiquito. hacia el fin. otro que tal.45 - . más dilatada su bóveda. Y. amortiguando el ruido de sus pisadas. Pasaba. volvía a perderse. vería de que se le quedase grabado en la cabeza. alcanzábase a discernir. al ritmo acompasado de su andar. del marmoteo incesante de sus labios. volvía a pasar. atareado.. de a dos. ni un alma en los altos. semejante a un falso Dios. lo pintaría si acaso en la pizarra. hojeando el libro ya. Pero en el afán de no perder él mismo un solo instante. http://onliditorial. Otro. ya los brazos recogidos. Le pareció mayor la inmensa sala en el silencio.

enorme. la clásica tribuna apareció a su vista. a ciencia añeja de sacristía. una colección de pinturas quebrajadas y polvorosas atrajo sus miradas: la efigie de los rectores de antaño. ventruda. chata. junto a la pared de enfrente. tendida de damasco blanco y rojo. incansable en la angulosa impasibilidad de sus rostros de frailes viejos. el busto en bronce de Rivadavia resaltaba. la tribuna. en el que más fuerte se sintiera. Luego. aislada y solitaria en medio de un ancho espacio. Eugenio Cambaceres. apolillada. A media altura. imponente en su solemne aparato. la silla del examinando. las treinta y seis bolillas del programa.En la sangre. guardársela en el bolsillo. se decía. Podía elegir. y más allá la campanilla. el banquillo acaso. buscar en el montón el número del programa que más a fondo hubiera estudiado. desdorada. abandonada. http://onliditorial. siniestra en su elocuencia muda de mito. los tradicionales. mientras de entre el tintero. por fin. turbia. el banco de los acusados. enseguida. destinado a una muerte más cruel y más infamante mil veces que la otra. su propio banquillo de reo. negra. Y el estrado. llevarse la que quisiera. tenía dentro las bolillas. muerta. bruscamente con una prontitud de luz de rayo.com con el funesto emblema de su R enorme en el zócalo.46 - . estaba abierta. la que se le antojara. proyectando cada cual desde su marco. tosca. como ofreciéndolas. respirando un aire a rancio. como un escollo en el mar. cuyo timbre de llamada era como una descarga eléctrica en el pecho. indefensa. la urna. como instigándolo a uno. clavando en ella los ojos lleno de sobresalto Genaro. a pocos pasos de él al alcance de su mano. Estaba allí. la urna fatal se destacaba del conjunto. como un púlpito. siempre igual. robarse una se le ocurrió. el apagado rayo de una mirada oblicua. arrastrando el ancho fleco de su carpeta por la alfombra. como provocándolo. abajo. Hacia el centro. la idea del mal llegó a poseerlo. los vetustos sillones de baqueta y la mesa. La sugestión. tenerla escondida entre los . fatídica. sobre el muro de cabecera.

venía a ser declarado malo después y ni aun el asesinato. el resultado del examen asegurado. de un cigarro. el triunfo sobre los otros. en fin?. imaginada sólo con el fin de verse libre de un mal trago. el tiempo. se acababa por robar una fortuna! ¿Quién. por echar mano de un cobre. eran historias ésas. lo que antes había sido aceptado como bueno. contingentes como todo lo que era humano. aun admitiendo lo contrario. ¿por qué no?. de sacarse el lazo del cuello. una vez dado el primer paso. se rechazaba en otro. ¿No podía ser mirado.47 - . la trascendencia del acto que intentaba.. por miserias. hasta inocente si se quería.. atemorizado sin razón. sobre todo. eso también. la falta. ¿a quién dañaba. la educación. no desfiguraba el alcance. el voto de sobresaliente conquistado y quién sabía si hasta una mención honrosa de la mesa. a quién despojaba de lo suyo?. una cábula de estudiante. ¡De ese modo se empezaba. las creencias. hasta que fondo de abyección podía arrastrar la pendiente resbaladiza de la culpa? Pero no exageraba acaso. sin seriedad.. hacerse el que revolvía y sacarla y mostrarla luego. sin importancia. como si sólo entonces la acabara de tomar. su anhelo supremo. el lugar. el delito. era realmente un delito. de mil diversas circunstancias. el bien y el mal eran relativos..com dedos al ir a meter la mano. el carácter que éste revestía. una simple diablura de muchacho.. ni aun el incesto mismo. medio. un robo. alarmado.. era capaz de decir dónde iba a detenerse. bien pensado. ¡tal vez! Era la victoria.. Pero era una mancha negra sobre la conciencia. su aspiración colmada. a quién perjudicaba. reputado más bien como una mera travesura.En la sangre. ¡qué diablos!.. Eugenio Cambaceres. dependían de mil diversas causas... su acariciado sueño de venganza realizado. http://onliditorial.. su sueño. Y. Era el éxito eso. No estaba sujeta a reglas fijas la moral.. el monstruoso y repugnante . una superchería. Lo que en un punto de la tierra se admitía. el crimen...

a enredarse en las cuartas. que fuera a encontrarse atado él. forjado como una arma de defensa. no podía dejar de convenir .. consagrado. lo más prudente era no meterse en honduras. Tenía sus ideas. Todo el hueco palabreo de su escolástica.. a la faz de Dios y de los hombres. así entendía las cosas él. puesto a contribución por él en abono de su causa. sus principios. lo único esencial y positivo.. pamplinas. entre ficticio y real. vivía en tiempos en que el éxito primaba sobre todo. un acto. garantido. manejarse uno de manera a quedar siempre a cubierto. todo el indigesto bagaje de su filosofía.. Indudablemente.. íntimo en él. eso podía ser serio. Eugenio Cambaceres. ¿dónde se veía eso? ¡que se lo clavaran en la frente!.. La cuestión.48 - . tanto más que por mucho que se obstinase en cerrar los ojos a la luz de la verdad. inherente al fondo mismo de su ser. el deber por el deber. a asustarse a lo mejor. que le pisparan la bolilla entre los dedos.. exclamaba haciendo alarde de un cinismo mitad verdadero y mitad falso. no dejaba de tener sus bemoles el negocio. lo más cauto. llegase a quedar colgado. sus doctrinas de las que no cejaba un ápice. Tal había sido siempre su regla. había dejado de tener su hora de triunfo. su criterio. una acción cualquiera podía ser buena o mala. eso más bien merecía tenerse en cuenta.. lo único práctico en la vida... Lo demás era zoncera. afectado. paparruchas el bien por el bien mismo. era utilitario radical y declarado en materia de moral. o se le fuese a caer de la mano. según el provecho o el daño que de ella se sacara... el mejor de los dados es no jugarlos. era sacado a luz. a no dar a conocer el juego ni exponerse. http://onliditorial. con el susto. su norma.En la sangre... ¿Exponerse?. en que todo lo legalizaba el resultado. adquirido dos años antes en clase. él.com incesto. marchaba con su siglo. santificado a la luz del sol. o de algún modo.. era saber guardar las formas. Eso. ¡Hum!. como la justificación buscada del móvil de su conducta y tendencial a la vez..

. estupefacto. hizo un paso. presa de un pánico cerval permaneció un momento inmóvil. envolvíala a pesar suyo en un ojeo avariento de judío.. ¿en la urna?. volvía la espalda. pasmado. ep. Vanamente se exhortaba.. Como en un último pudor de virgen que se da.. como hirviendo. no partirlo un rayo.. erizado de terror. ¡lástima. como empujado... Se figuró que el otro. de una ventana. con todo el arrojo de los valientes. incapaz de discernir.. lástima grande renunciar a la bolada!. sin mínima conciencia de sus actos.. trasformada en una caldera enorme de brujas. http://onliditorial. Y.. de arriba. la urna maldita. y voces. se resistía. derramaba sobre él todo el demoníaco hechizo de la tentación. brevemente. le era imposible desviar de ella la vista.. un momento lo contuvieron. secamente. no reventar. se entrechocaban.. varias voces. sin querer. Como en un fulminante acceso de locura.com en que era feo. de la puerta. se vio Genaro de pie junto a la urna. tres o cuatro.. Eugenio Cambaceres. en ese instante. Perplejo. Había metido la mano. habría sido clavar una pica en Flandes. la vacilación. Pero la urna. con todo el amilanamiento de los cobardes. irresoluto aún. de allá atrás. lo fascinaba. como arrebatado del suelo por el azote de algún furioso huracán. seguíala.En la sangre. caso de salirle bien. no había vuelta que darle. imbécil. Entonces.. ¡bien podía haberse ido a repasar al seno de la grandísima perra que le había tirado las patas!. el recelo de lo desconocido. la había sacado. la duda. la aprensión al incierto más allá de la primera vez.. había tenido la sensación de una mordedura de plomo líquido en las carnes. saltaban en tropel. lo habían chistado. como si contemplase a otro en su vez. el que andaba caminando por el claustro lo miraba. se lo estaba diciendo a gritos la conciencia. en que era mal hecho en suma aquello. ¡pst. semejante a un mensajero del infierno. no. sí. lo habían llamado. luchaba. ch!.. no caerse muerto!.49 - .. las bolillas chasqueaban. lo atraía.. Pero no.. sin embargo. ¡bestia.

.50 - .com Luego. ¿Los vio. los latidos de su corazón le hacían pedazos el tímpano. ¡la había robado.. acurrucado en un hueco de pared. ella sola había debido metérsele entre los dedos!. los oyó Genaro? Tenía los ojos turbios de sangre. logró arrancarse de allí. Eugenio Cambaceres. en un endurecimiento de todo él. Guarecido. afuera. Era tiempo. los catedráticos. o más bien no.. su maravilloso instinto de zorro lo había salvado. echó de ver lleno de asombro que llevaba apretada en la mano una bolilla. pudo andar.. asomaban por la escalera. . llegó a correr y como quien huye del fuego que va quemándole la ropa. los otros estudiantes.En la sangre. http://onliditorial. su instinto solo.. en el claustro ya. subían.. ella. el Rector.

En la sangre. el aplauso general. felicitando a Genaro por su soberbio examen. La más alta. su oscuro. para un ojo observador. con la sonrisa en los labios. el torrente de hiel que había apurado. fluida.. tal vez. indecisas. su nombre. E iba a ser publicado todo eso. una ausencia de acabada claridad. un punto negro habría podido acusarse. una falsa imitación más bien. estrechábanle solícitos la mano. vagas. las ofensas.com . Fue un triunfo. que suelen flotar a la distancia. acercábansele ahora. las horas mortales de lucha y descaecimiento. Habríase dicho una ficción. ¡Oh! ¡qué le importaban los quebrantos del pasado. Eugenio Cambaceres. . una especial mención de los miembros de la mesa. dueño absoluto de sí mismo. la palabra brotaba de sus labios. con el brillo y la pureza del cristal sonaba el timbre de su voz que la emoción ligeramente estremecía. los vejámenes sufridos. aún de aquellos cuyo altanero desdén más dolorosamente había sentido siempre pesar sobre él y que. la luz del gas simulando el sol. el nombre del «hijo del gringo tachero» aparecería en las columnas de la prensa. la más honrosa de las clasificaciones. el oropel de una apoteosis de teatro. fácil. por momentos. su desconocido nombre. Allá.. rodeado como de una aurora brillante de fama y de prestigio. en el recogido silencio de la sala. trabajada. empañando la diáfana pureza del espacio en días de sol. circularía de mano en mano. un momento espléndido de triunfo. en el fondo. artificial. la interminable cadena de sus padecimientos!. la larga. de saber y de talento. los parabienes de sus compañeros. sin embargo.51 - . de precisión en el juego de las ideas. un vacío. pensaba lleno de orgulloso júbilo Genaro. las vergüenzas devoradas en silencio.XIV - Seguro del terreno que pisaba. veríase en letras de imprenta él. http://onliditorial. franca. algo como esas masas de sombra.

mil veces habría tenido el coraje de sobrellevar resignado. por un minuto. Eugenio Cambaceres. de la dicha soberana de vengarse!. por un segundo sólo en que llegase a sentirse harto..com ¡Eso y otro tanto y más y más.52 - . http://onliditorial.. como ahora. .En la sangre.

sobre la cocina donde hervían los tachos de café. un llamado «Café de los Tres Billares». entre Tucumán y Parque. gritón. un bearnés gordo. http://onliditorial. Tras de la maciza puerta de calle. otra de vidriera conducía a un vasto local donde tres billares. luego un estante provisto del surtido para el despacho diario: botellas de licores. dependientes de comercio y estudiantes de la Universidad y de la Facultad de Medicina. Iba.com . en los fondos. sobre el papel pintado de la pared. gran bebedor de ajenjo. cielo raso de . grasientos bajo la llama nublosa de los quinqués. cuya numerosa clientela en gran parte era compuesta de hijos de familia. ronco. frascos de frutas en conserva. y. cortinas blancas de algodón.En la sangre. Pero algo de segunda mano había además oculto a las miradas indiscretas y profanas de la plebe. empleados públicos. leguleyo a medias él mismo. especie de bastidor de introtelón al que un oscuro pasadizo lateral.XV - Existía en la calle de Reconquista. escalonábanse abonando el letrero de la muestra.53 - . Veíase entrando a la izquierda. hasta hacer crédito a sus miembros de la hora de mesa y del chinois en épocas adversas de pobreza. una dependencia secreta de la casa. un cuarto grande. un mostrador forrado de cinc. cajones de cigarros hamburgueses. unas cuantas docenas de sillas se alineaban. independientemente desde la calle facilitaba el acceso. un ramo reservado del negocio. guardando las distancias como pelotones en marcha. tenía. de alfombra de chuce. Era. tarros de cigarrillos. una predilección marcada por los últimos. Eugenio Cambaceres. colgaba una colección de estampas iluminadas representando batallas ganadas por Napoleón. en su profundo amor a la ciencia representada para él por el gremio estudiantil. en medio de una eterna nube de humo. mientras junto a varias mesas de fierro más allá. Su dueño. pelado a la mal content e insigne disputador de achaques en historia guerrera y de política.

después de los mortales meses de estudio y sujeción. sus dudas. hacía sacudir el polvo en carnaval.. Allí también. la libertad. nada veían. Se subía a él. sus zozobras. era como otro mundo que empezara. sin ton ni son y a todo azar. el espíritu liviano. http://onliditorial. alegres. solían citarse entre estudiantes. tajadas de jamón y hasta champagne por veinte y cinco pesos «a escote» la «sacada de clavo del examen». mediante un lucro razonable. muebles del país y un olor insoportable a cucaracha. como en asueto. las gotas de rucio. la democracia. los tres meses de vacaciones del presente les bastaba.. los amigos del mismo curso. porque nada miraban. sus azares. el amor. les sobraba a la dicha de existir.. mientras esperaban que empezase el mozo a traer la cena. el porvenir. de las dos de la mañana en adelante era un train a tout casser. solía su dueño ponerlo a disposición de los amigos. como en una revancha de la bestia puesta a dieta. la constante. charlatanes. o no más bien. ¡bah! mucho se les daba a ellos de porvenir. al iniciarse los bailes. . las batallas del futuro. En ocasiones. hablando cada cual. había pasado la nube negra del examen. no sin ciertas reticencias. ganoso el cuerpo. de futuro. a la intemperie. por una escalera de pino apolillado. lo ventilaba. Había cesado la obsesión. retozón. todo lo veían color de rosa ahora. cuchicheando en los rincones y bajo palabra formal de silencio y discreción: cuestión de no comprometer de puro bueno y complaciente el crédito de la casa.En la sangre. mezclado todo. levantose y brindó. El problema eterno de la vida. hizo un discurso en que la ciencia. noche a noche. la patria. Eugenio Cambaceres. las ganancias en esa época se presentaban gordas y. de lo primero que caía a mano. el canto de los ruiseñores. los pétalos de las flores y otras cosas. recobrado.. aguzado el apetito. Y ocho o diez de los de la clase de Genaro y él entre ellos. acababan de instalarse alrededor de la mesa. Uno.com lienzo empapelado. adiós entonces moral y miramientos. la eterna pesadilla.54 - . revuelto. concluido el año. Pero lo abría. a festejar con una cena en que había pavo. ni nada les importaba en la bienaventurada indolencia de sus años. a los postres.

procuraba dar forma al pensamiento. ni qué hacer. Lo habían rodeado. estimulados por el ejemplo y sobrexcitados por el vino. apresuráronse a imitarlo.55 - ... pertinentes. no era lo más natural. buscaba. y hacía por verse libre de ese modo. él abstraído. con esa insistencia grosera y desmedida que comunica el vino. ensimismado. Eugenio Cambaceres. trabajosamente se ensayaba... http://onliditorial. ¿pero por qué entonces no se daba él mismo por tal.En la sangre.. infeliz!. a ver. que se mostrase él también. y ¡qué habría dicho!. encendida la mejilla. tiene que hablar!» ¿Borrachos?. Y. apremiado a gritos por sus compañeros. seguía la grita.com confundido.. sin saber qué excusa dar. sin embargo.. como rompiéndosele a pedazos en medio de la algazara. confusas. enmarañadas sus ideas. nada.. pidiendo todos por fin que hablara el héroe de la jornada.. ¡Oh! mientras de pie sus compañeros. Hablar Genaro. dejaban sin violencia correr la fecunda fuente de su labia. semejantes.. a las piezas de una máquina que acabara de estallar. que hable. Nada. brillante la mirada. urgido.. lo agarraban.. en el brusco agolpamiento de su sangre.. sí señor. ni dos palabras siquiera. porfiada.. allá. atronadora. el del voto de distinguido con mención. se les había ido en mala hora el vino a la cabeza. ideó de pronto. lo estaban por desgracia suya. revueltas. sensatas... lo más factible que le . habríase creído capaz de hacer brotar de sus labios. y.. le silbaban los oídos como en un tiro a quemarropa. ¡una vez más. la copa en alto. Varios de los otros. atinadas. Lejos de ceder los otros. ni una frase. implacablemente acarreado aguas abajo en el atropellado torrente de la palabra. ni qué decir.. sentía su cabeza seca como los vasos de Champagne dispersos sobre el mantel. solo en sus adentros. era asaltado por la triste y dolorosa persuasión de su impotencia. sí. el corazón le latía. poner a prueba una vez más la medida de sus fuerzas. improvisar... «¡que hable. Pero. que dijera algo. como resaca al mar. era. lo tironeaban los más borrachos.

bajó en puntas de pies la escalera y... ladeó el cuerpo. registraron con un ahínco. separó una de otra las piernas. a mil leguas ya del objeto que los llevaba.... simuló hallarse ebrio él también. Eugenio Cambaceres.56 - . porque sí y como si un viento los empujara. Y resolvieron sin más ni más dirigirse todos al bajo. su actitud?. ¡ha de estar por ahí escondido. ganó la calle: -Se ha hecho perdiz. preguntaron a los mozos.. perdiéndose entre las sombras espesas del zaguán. -riéndose a carcajadas prorrumpieron en coro los demás -miserablemente mamau.. con la artimaña de un cómico.com hubiese acontecido lo que a los demás... nadie supo dar razón del desaparecido. era claro. se ha hecho humo el napolitano. no haber caído antes en cuenta. ¡ah! ¡canalla. no quedaba así todo explicado. era evidente. su empecinado silencio. embotó la vista. pudo salir Genaro sin ser visto.. desviada de él la atención. buscaron.En la sangre... Salieron los otros a su vez. no habérsele ocurrido antes eso. pedía más vino.. -dominando el confuso toletole saltó de pronto como inspirada una voz. con un encarnizamiento de perros ratoneros revolvieron de arriba abajo la casa. Pero en la esquina. sinvergüenza!. en un descuido.. ¡Seguro pues... ¡que le acuesten a la criatura! Bien pronto.. ¡Imbécil. http://onliditorial. como descuajado en la silla cabeceaba. -¡Al bajo. ninguno de ellos lo había visto.. qué mejor pretexto quería! Y con toda la destreza. a los bancos del paseo se ha de haber largau cuando menos a tomar el fresco el muy mandria!. babeaba. siguieron calle derecha al Sud. . zonzos!. tartamudeaba. -Está mamau el gringuito. durmiendo la mona o echando el alma en algún rincón!. al patrón.. angelito..

desde allí mismo y sin pérdida de un instante. y otros después..En la sangre. luego aquel. temerosos de que una parte «les ligara» de rechazo en alguna furiosa filípica paterna. pidiendo el fuego a los transeúntes. en andar así. a ofrecerse a la familia o. se dispersaban. Al más alegre en la plaza Victoria. http://onliditorial. no estuviese ya en las últimas la pobrecita señora. emprendía por su lado cada cual.com Caminaban como en tropel. un gran culpable. no tardó en soltar el llanto a sollozos. una que le regalaba mazacote de chiquito. de mucha gravedad. vino a quedar disuelta al fin la comitiva. de a dos. prestaban su ayuda a los demás. ¡Y era un miserable él. . un gran canalla en haberse puesto en ese estado. de a uno. de velar a la finada. hasta la puerta de sus domicilios respectivos los llevaban. mansamente resignados. se encontraba enferma en cama. que lo había asistido del sarampión y que era íntima de la madre. quiso desde allí. se obstinara como caballo empacado. se sentase sobre los escalones del pretil y comenzase a entonar a voz en cuello el himno patrio.57 - . una melancólica tristeza de súbito lo invadió. a indagar. Llegaron a comedirse los que por efecto del aire fresco de la noche empezaban a sentir sus cabezas despejadas. hablando a un tiempo en alta voz. un doloroso recuerdo despertose en su memoria: misia Pancha. pisándose los talones. No faltó frente al atrio de la Merced. Éste primero. su madrina. Y. sin echar de ver que llevaban ellos mismos encendidos sus cigarros. en último caso. Eugenio Cambaceres. a tener el consuelo. cuando quién sabía. «tomau».. ir saber. se abstenían de poner ellos mismos el pie sobre el umbral. Y poco a poco así. poseído de cruel remordimiento. quien declarara que no pasaba de allí. agonizando o tal vez muerta!. dijo. si era que tarde acudía por su desgracia. a tomar informes en la casa.

XVI - ¿Qué había sido de Genaro entretanto. desde el fondo entonces de su conciencia sublevada. inaguantable. había concluido por tornársele. porque se ahogaba. una ruin emulación tenía cabida. sin más preocuparse para nada de su persona. como olvidan los muchachos el juguete que ya no los divierte. le hacía daño a él que respiraba el odio y la venganza. satisfechos y felices de la felicidad propia y de la ajena. creyéndolo dominado por los efectos de la embriaguez habían desistido ya de su empeño de hacerlo hablar. por eso. en el impulso generoso de sus almas. por librarse de ellos acaso. a la larga. una baja rivalidad. su brusca desaparición de entre los otros. Eugenio Cambaceres. Pero.com . Por eso había salido. acababan de dejarlo en paz. porque el aire le faltaba en aquella atmósfera elevada y pura.En la sangre. prodigando. una voz . se lo decía. se sofocaba. se lo repetía en un alarde de pordiosero que se complace en exhibir las llagas de su cuerpo. como de otro. ¿Y entonces? ¡Oh! ¡mal habría podido disimulárselo! era que el espectáculo de aquella franca alegría. exclamaba. por qué su clandestina salida. odiosa. un grito se levantaba de recriminación y de protesta. porque era hiel la saliva que tragaba. por eso. de aquella expansión sincera y sin dobleces entre amigos. de sus bromas majaderas y cargosas de borrachos? No. nada más que por eso. como extraño. el elogio y el aplauso a los demás. Era que la vista de sus condiscípulos gozosos. mientras hacían ellos mismos gala y como lujo de su ingenio.58 - . http://onliditorial. se había escapado. como un ladrón había fugado de allí. se había escurrido entre las sombras. cómo acababa su noche. en cuyo corazón sentía sólo que la envidia. de olvidarlo por completo. en medio de un compañerismo exento de mezquindades y miserias. Sí. como falta a los reptiles donde se ciernen las águilas.

. crispaba los dedos entre el pelo. como la caída de un cuerpo. http://onliditorial... la ausencia en él de todo impulso generoso. de todo móvil desinteresado y digno. los más solemnes propósitos de enmienda y de reforma. miserable!. se bambaleaba en las aceras de los lejanos arrabales de su casa. en que se sentía caer.En la sangre. a la luz apagadiza de los faroles de aceite. llorando. no había cesado de agitarse. la figura del hombre se desprendía.59 - . a la par que de vergüenza. blasfemaba. redimirse en el ejemplo de lo bueno. Agarrábase desesperado. . la cabeza. inveterado. esa abyección moral en que se veía. Y habría querido él no ser así.. resistir. sí. como de padres a hijos se trasmite el virus venenoso de la sífilis. obraba en él con la inmutable fijeza de las eternas leyes. su falta de altura y de nobleza. vacilaba. ¡Miserable. inspirarse. de padre a hijo.. Eugenio Cambaceres. de debatirse desesperado en esa lucha. se lo arrancaba a mechones. inevitable. cegado por el llanto y aturdido por los golpes. con las ansias por vivir de quien siente que se ahoga.. tropezaba. sin embargo. que en torno suyo veía. en el hondo sentimiento de desprecio que a sí mismo se inspirara. a todo el contingente de su esfuerzo. salvajemente y.. mayor y más completa cada vez.. le venía de casta como el color de la piel. a todo el ardor de su voluntad.. maldecía. sus torpes y groseros sentimientos. como el trascurso del tiempo. sus procederes rastreros. los más serios. la perversión profunda. que le enrostraba sus flaquezas. sobreponerse a esa ingénita tendencia que lo impulsaba al mal. de lo puro. constitucional. modificarse. a medida que del esbozo del niño.. ¡Vana tarea!. sí. miserable. la abyección en fin de su corazón y de su espíritu...com que lo acusaba. le había sido trasmitido por herencia. como cayéndose de borracho también él. retemplarse. de lo noble. mil veces había apelado.. rabiosamente. día a día no se cansaba de hacer los más sinceros. chocaba con la frente en la pared. había intentado cambiar. estaba en su sangre eso. era fatal..

En la sangre.. completa. ¡No. vegetar miserablemente en calidad de adscrito a algún otro estudio. haciendo de tinterillo. que en eso solían ir a parar los de su estofa. la verdad. de estar devanándose los sesos. lentamente habían ejercitado su ineludible influencia sobre el ánimo de Genaro familiarizado más y más. Tiró los libros. ¿Para qué. dejó. perdiendo los mejores años de su vida. http://onliditorial. de amanuense por cuatro reales que le pagasen!.60 - . hecho por fin a la idea de eso que a sus ojos había alcanzado a tener la brutal elocuencia de los hechos: su falta de aptitudes y de medios. estaba cansado. maldito lo que le importaba tampoco. para que nadie en suma se lo agradeciera ni se acordase de él. Buen zonzo sería. fastidiado. en el supuesto de que a trueque de seguir llevando una vida de bestia de carga y merced sólo a la indulgencia de sus maestros. un sentimiento de fría conformidad que. cortó su carrera en derecho.com . a la sombra de la reputación y del talento ajenos. con semejante perspectiva por delante. llegó a invadirlo. la realidad palpada de día en día.. O.. dado a los diablos ya!. esquilmar al prójimo. la ausencia en él de toda fuerza intelectual. Eugenio Cambaceres. que le era dado esperar en el mejor de los casos... maldito lo que la cosa le halagaba. era la indolencia del cínico. relegado al último plan. buen imbécil. Y un desaliento. y últimamente. más que la resignación del vencido. le fuese en fin otorgado su diploma? ¡Defender pleitos de pobres. conseguir a fuerza de pedidos y de empeños algún nombramiento de juez y resolverse a vivir entre la polilla de los expedientes y a quemarse las pestañas diez o doce horas por día. ganar apenas para no morirse de hambre. avezado. si no podía.. cuando más. cuando se . explotar a algún dejado de la mano de Dios que tuviese la desgracia de caer en poder suyo. de hora en hora. una indiferencia profunda.XVII - La acción incesante y paulatina del tiempo.

¡para qué servía la plata. a esas alturas. aunque hubiese sido chica. vivir entre esa gente. Eugenio Cambaceres. estar allí él también. de apadrinarlo. una punta de camastrones. eso no. ¡hasta por ahí no más y gracias!. según decían.com hallaba en edad de gozar. con la madre. http://onliditorial. iba a atreverse él.. si alguno de sus condiscípulos quisiera encargarse de presentarlo. cuyo acceso era mirado por él como el honor más encumbrado. contemplando desde abajo la casa bañada en luz. que manejaban los títeres y no entendían de chicas.61 - . que le espulgaban la vida a uno y le sacudían sin más ni más.. como la meta de las humanas grandezas. siendo quién era.! ¡Pero cómo. al retirarse a su casa de Colón. su renta. Había de socios. una italiana de lo último. era peludo el negocio ése. ¡Oh! ¡si pudiera. su casa.. en medio de la chusma.. sin ton ni son. ser socio de los dos Clubs. por quítame allá esas pajas. de empeñarse en su favor. si de algún modo llegara a conseguir. Le habría gustado una casa. pararse en la puerta de calle los Domingos. con ir en coche a Palermo.En la sangre.. como contemplaba las uvas el zorro de la fábula. sin mirar para atrás. a la hora en que pasaban las pollas al Retiro. hacerse vestir por Bonás o Fabre. Pero no le había de suceder a él. el Plata y el Progreso.. Soñaba con tener tertulia en Colón. entre el guarangaje del barrio del alto.. . Sin embargo. comer puchero y asado. en el barrio de tono. salir. cada bolilla negra que cantaba el credo.. unitarios orgullosos y retrógrados. que se le fuese la mano. de divertirse y no le faltaba.. sino para gastarla! Mañana se moría uno.. con qué poder hacerlo. una vieja lavandera! No era juguete. con el padre que había tenido. de este último sobre todo. donde no se veían sino familias decentes. solía pasar en noches de baile. poder mostrarse. en la calle de la Florida como entre Cuyo y Temple por ejemplo. La vieja tenía sus pesos. beber vino carlón del almacén y vivir en los andurriales. y frente al cual. era serio. no había de ser como muchos de sus conocidos que agarraban y la tiraban. por lo pronto.

Si se hubiese mostrado dispuesto a acompañarla él. pertinaz.. dejarte a ti mi hijito. porque veía que no le daba alivio la enfermedad. yo la espero. Eugenio Cambaceres. Se rehusó. un clavo. . pero incapaz de oponer una seria resistencia. se había muerto y de los muertos nadie se acordaba. lo pensaría y consiguiendo dejar alquilada la casita y arreglando previamente sus cosas. todavía. menos mal ése. pero su madre viva y a su lado. inconscientemente había dejado que ejerciese sobre su ánimo Genaro. al ascendiente.. que su mal no tenía cura. irme tan lejos enferma y sola. estando con él... ¿Por qué no se resuelve y hace un viaje a Italia? El aire del mar le había de sentar. bien lo comprendía que era de balde todo.. profundamente afectada. mamá. Al fin llorosa y triste. un único pensamiento desde entonces lo ocupó. que no supieran. protestó en un principio la infeliz: -¿A Italia yo. en su cariño infinito de madre. que no le hiciese caer la cara de vergüenza con la facha que tenía. al absoluto dominio que. se lo impedían sus estudios. estás loco.. ve a su familia..62 - .. la enfermedad de la pobre vieja fue el pretexto: -Está siempre padeciendo ahí. fuera otra cosa así. concluyó por ceder y resignarse. con esa tos maldita que no le da descanso. http://onliditorial. se queda allá unos meses con ella y después vuelve. a dónde iría él que no lo vieran. su platita. no había ni que pensar en eso.. llenó su mente.En la sangre.. deshacerse de ella. ¡Pero cómo decirle que no al pobrecito!... y si me muero y si no te vuelvo a ver?. por su bien... era una broma.. Pero no podía Genaro. usted..com ¡Su padre. sus tareas era cuestión para él nada menos que de su porvenir. Lo hacía por ella. de su carrera.. verse libre. no decía que no.. muchacho. con sus caravanas de oro y su peinado de rodetes! Una idea fija. Bien sabía.

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Cuánto y cuánto debía quererla su Genaro, cuando así se conformaba con
separarse de ella.

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Corto tiempo después, habilitado de edad y en posesión de un poder amplio
de la madre, quedose solo Genaro, viose independiente a los veinte años, dueño
absoluto de sus actos, desligado, se decía, de todo vínculo en la tierra, libre en
fin exclamaba, de realizar a su antojo el programa de vida que se había trazado.
Pero, con gran descontento suyo, una primera y seria dificultad no debía
tardar desde luego en producirse. La casa de la calle de Chile había sido
alquilada en mil pesos; daban mil quinientos los títulos de fondos públicos; del
total, había que descontar cien francos por mes para la madre; el resto era para
él.
Al ausentarse aquella, habíale hecho entrega de una suma de dinero, sus
ahorros, veinte mil pesos que había economizado mes a mes en los gastos de la
casa.
Podía, ¡lo que Dios no permitiera!, llegar a enfermarse su hijo, precisar
médico y botica, verse en alguna otra urgencia, y era bueno siempre que le
dejara de reserva esa platita. ¿Con qué necesidad andar pidiendo a los otros de
favor?
-Pero, ¿y usted mamá?
-¡Oh!, no te aflijas por mí; teniendo el pasaje pago yo, ¿para qué más?
Con esa cantidad -una fortuna, nunca había visto tanto dinero junto él- sin
mínima preocupación de lo futuro, de lo que podría ser de él más tarde, diose
Genaro a vivir costosamente.
Empezó por alquilar dos vastas piezas, sala y dormitorio, en el piso
principal del Ancla Dorada, sobre el frente. Almorzaba, comía y cenaba
diariamente en el Café de París, iba a los teatros, de un lado a otro, recorría la
ciudad en carruajes de alquiler, los tenía de cuenta suya estacionados largas
horas a la puerta, ordenose varios trajes en lo de Bonás, compró ropa blanca,

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guantes, sombreros de Bazille y noche a noche, por los contornos de la Plaza del
Parque, veíasele rodar en horas avanzadas, penetrar a las casas de puerta de reja
de las calles de Libertad, Temple y Corrientes.
No había trascurrido sin embargo un mes, cuando, a ese paso, observó con
extrañeza, sorprendido, que su caudal inagotable se agotaba, que empezaba a
ver el fin de sus veinte billetes de a mil pesos; quedaba apenas un resto en el
fondo de su bolsa.
¿Y cómo ahora, con sólo dos mil pesos papel de renta al mes, hacer frente a
la serie de erogaciones que había pensado efectuar, proceder a su instalación
definitiva, tener carruaje suyo, pagar sus gastos, llenar las exigencias del género
de vida a que aspiraba?
Imposible; costaba más el alquiler de la casa, de una casa en el centro como
la que él quería.
Había contado sin la huéspeda... dos mil pesos... ¡lejos iba a poder ir con
semejante miseria!... Creía tener mucho más...
Y no había vuelta que darle entretanto, no había que hacer, mal que le
pesara fuerza era conformarse, renunciar a sus proyectos, a sus pretensiones
ridículas de lujo y de grandeza... ¡mire qué figura también la suya, querer darse
aires con eso... gran puñado eran tres moscas!, exclamaba para sí confuso y
avergonzado, en una sorda humillación, como si hubiese sido una mancha, algo
infamante su relativa pobreza.
Se aplicaba, hacía sus cálculos, sus cómputos, de nuevo los volvía a hacer,
los rehacía, contaba, ponía de lado, trataba de distribuir, de dar destino
conveniente a su dinero; los gastos materiales y primeros de la vida, la casa, la
mesa, la ropa por una parte, por otra lo accesorio, el teatro y el café, el carruaje,
el cigarro -le gustaba fumar bueno a él- las mujeres, siempre se le irían en eso
unos cuatro o cinco papeles de cien pesos por lo menos...

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Pero nada, ni cerca, no daba, por mucho que tratara de estirar la cuerda, no
alcanzaba, no le quedaba decididamente otro remedio que confesarse gusano,
hacer de tripas corazón y reducir en grande sus gastos.
Ante todo, lo esencial para él eran las formas, la apariencia; andar paquete,
pasearse de habano por la calle de la Florida y que no le faltaran nunca
cincuenta pesos en el bolsillo con que poder comprar entrada y asiento para
Colón.
Lo demás, aunque tuviese que apretarse la barriga y comer en los
bodegones y dormir en catre de lona, eso, ¡cómo había de ser!... ése era negocio
suyo, allá se las compondría él...
No había para qué andar mostrando la hilacha, sobre todo, dando indicios,
haciéndolo saber, publicándolo a son de pitos y tambores.
Habló al dueño del hotel, ajustose con él y cambió de habitación. Aun
cuando era pequeño el cuarto, oscuro, húmedo, apestando a letrina y en el piso
de los sirvientes, que lo viesen salir siquiera de la casa, algo era algo, poder decir
uno que vivía en el Ancla Dorada.
Fue enseguida y se abonó, tomó pensión en la Fonda Catalana;
cuatrocientos pesos en salita aparte; comía temprano, antes que se llenara de
gente todo aquello.
Y suprimiendo luego los desembolsos inútiles, superfluos, eso de tener
porque sí coche a la puerta, de pasarla mitad de su tiempo metido en las casas
públicas, de andar tirando el dinero en guantes, perfumes, bastones, docenas de
corbatas, consiguió al fin llegar a balancear mal que mal su presupuesto.

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. en un exquisito instinto de artista lo atraía. obstinadamente. era afecto verdadero. Ocupaba un palco de primera fila con los suyos. ¡bah!. había tomado informes. noche a noche fijaba en ella los anteojos. dueño de muchas leguas de campo. o hablaba en él acaso el sentimiento. delgada y fina.. era un capricho el suyo. el padre. Genaro en frente. hombre de pasión él. un nombre de todos conocido.. se desprendía en hoscos reflejos de la órbita ojerosa de sus ojos y. Eugenio Cambaceres. era la hija de un hombre rico.com .67 - . se dilataba. brillaba. http://onliditorial. . así. todo el calor. en su boca de labios gruesos y rojos.XIX - Iba a la ópera en Colón una mujer joven.En la sangre. se llamaba Máxima. donación de algún virrey o algún abuelo. ¿Qué propósito entretanto lo animaba. puramente un juguete de muchacho irreflexivo. por qué miraba a la hija. y entonces. como una luz de esmalte negro.. de nombre. un simple pasatiempo. la madre. él capaz de delicados refinamientos. poseedor de una de esas fortunas de viejo cuño. una pasión que en su ser se despertara? El artista. tenaz. ancha de fosas. su nariz afilada. una niña casi. a la vez que llena de formas. nerviosamente por instantes se contraía bajo la impresión melódica del sonido o la atracción del juego escénico. qué fin lo guiaba. y decuplada de valor después de la caída del tirano. todo el ardiente fuego de la sangre criolla se acusaba. cautivaba sus ojos la sola contemplación de la belleza en la mujer. Había indagado. desde su tertulia de punta de banco. Era morena y muy linda. mil veces lo había oído pronunciar. mientras revelando un intenso poder de sentimiento. y de muchos miles de vacas. confiscada por Rosas. qué sentimiento. era amor lo que sentía. Sabía Genaro quién era. o era serio.

. Eugenio Cambaceres.68 - . que de ojito.. qué te cuesta... la plata era todo en este mundo y a eso iba él.. maldito si ni se había apercibido que existía semejante bicho en el mundo!. negocio más lucrativo para sacar uno el vientre de mal año y hacerse rico de la noche a la mañana.. jorobarse de enero a enero. bien a la vista lo tenía. hecho pelota en su asiento. incómodo. ¡Qué estudio. http://onliditorial. que no hubiese caído en cuenta.... ni pizca que se daba por aludida la muchacha. clavado el anteojo en ella.. sin trabajo y sin quebraderos de cabeza. ¿y todo para qué? ¿para conseguir patente de embrollón?. de copete. ¡Y qué bolada para él lograr al fin injertarse en la familia! Porque eso debía buscar. sin embargo. ver de casarse con ella..? ¡Cuando estaba por ser la primera vez tampoco! Todo dependía de la muchacha. y... pues!». que le hiciese caso.. dar con una mujer que tuviese riñón forrado y atraparla.. ¡Pero lo malo estaba en que no adelantaba un diablo.. tantas vueltas daba el mundo!. bien pensado ése era el tiro. que no tenía ojos sino para lo que pasaba en la escena: «¡A ver hijita... se le había metido entre ceja y ceja la cosa y tanto y tanto había de . ponerse serio el asunto con el tiempo. Estudiar. de campanillas.. aunque más no hubiese sido. después. por otro lado. bien al frente. ¡quién le diera andar bien con ella. ¿sería zonza?. imposible parecía que no hubiese ya coceado.. tener su bravo camote del país con una así. a besos se la comería. la más productiva de las carreras. era muy rica la polla. no era hombre él de dar su brazo a torcer así no más. ladeado el cuerpo. era que en nadie se fijaba. de que llegase a quererlo..En la sangre. vaya. trabajar. pobre porfiado sacaba mendrugo... La verdad. ni qué nada! Era ése el mejor de los estudios. a dos tirones!. ¿por qué no... mírame. encogido... ¡Oh! ¡Pero no se había de declarar vencido él por tan poco. quién sabía después.com Le gustaba. balbuceaba. repetía entre dientes. Se había desengañado. ni qué carrera.. que se fijara en él.. hasta muy bien podía formalizarse. por lo pronto.. no había nada más eficaz ni más práctico.

llegó en la duda a preguntarse. en momentos de volverse ella sobre su asiento a fin de escuchar de cerca algo que la madre le decía.69 - . iba acaso a imaginarse que había en el mundo un hombre que la quería. el color encendido de su piel. en efecto.. atenta. sabía. poco habría tardado en disiparse. no tendría mucho que aguardar para saber a qué atenerse. estaba seguro. ya que no otro sentimiento. la escena como de costumbre parecía absorberla. ¡paciencia y barajar!. o dejaría de ser mujer. http://onliditorial. al pasear como distraída la vista en torno de la sala. apartando la mirada bruscamente. .. comprendía ahora. Sí. en su ignorancia de niña. claramente lo daba a conocer. Esperó largo rato pero en vano. no sin sentir él mismo que ligera emoción lo dominaba.com hacer. no se equivocaba esa vez. inmóvil. lo miraba. Vería. Se la había pisado.. que había de salirse con la suya.. Eugenio Cambaceres. error de óptica.. y. desviando. o era un engaño el suyo?. en su inocencia de virgen. sería verdad. la nerviosa inquietud de su persona. lo había mirado. segurísimo. no había más.En la sangre. todo en ella lo revelaba. Una noche. un instante imperceptible la había detenido en él.. no era ilusión. ¿Sería cierto. que hocicar a la larga la muy bellaca. el movimiento involuntario de sus ojos. la sola curiosidad debía llevarla a dirigir de nuevo los ojos hacia él.. Y si la sombra de una duda hubiese persistido aun en la mente de Genaro. un instante.. que tenía que caer.. sí. creyó Genaro notar que se había encontrado de pronto con su anteojo.. sin duda. Aunque no. Hasta le pareció como que se hubiese inmutado.

se retiraba por acaso la familia a pie. perdida entre las sombras. haciendo eses entre la concurrencia agolpada. allá.70 - . en todas partes. luego. tres. presentía ella su presencia. o la rendija de alguna puerta entreabierta. como oculta tras de las persianas corridas. en el umbral mismo de la puerta de calle. tras la ventanilla de un palco.XX - Pasaba. él. En Colón. hasta su casa. como la primera noche. a la misma hora lo esperaba. día a día. abandonaba su asiento. en noches serenas y templadas. Al dirigirse a tomar su carruaje ésta. poníase de prisa el sobretodo. tenazmente. la seguía luego hasta el carruaje. cuatro veces al día. en el Retiro después. adivinaba su silueta. al través de los espesos muros del edificio.En la sangre. pasaba él horas contemplándola. jamás iba. A las horas de paseo por la calle de la Florida. a la salida de misa de una. siempre. ya desde las galerías del teatro. ya desde su silla. volvía la cara. una vez. . recorría Genaro la cuadra de la calle San Martín donde Máxima vivía. uno y otro se miraban. junto a la puerta de salida por donde ella debía pasar y. donde estaba ella como su sombra estaba él. Eso bastó. mientras como en un don de doble vista. escurriéndose. en el atrio de la Catedral. por la vereda de enfrente. siempre. acertaron ambos a encontrarse. Sólo en Palermo no se le veía. pudo él verla en adelante. corría a situarse en el vestíbulo. deteniendo el paso. http://onliditorial. Eugenio Cambaceres. Momentos antes de dar fin al espectáculo. Retardaba su marcha él al llegar. acompañada de la madre. cuando. de vez en cuando primero. solía alcanzar a distinguirla envuelta en la penumbra de la sala. aproximaba ella su cabeza a los cristales se inclinaba y detenidamente entonces. luego con más frecuencia. infaliblemente.com .

la purísima verdad por otra parte..com ¿Y cómo habría ido. ¿A caballo? Tampoco. caería en cuenta de seguro. estaba mandado guardar. las más amplias facultades.. en un cascajo roñoso... Prefería quedarse en su casa.. un papel fuerte iría a hacer a los ojos de la otra que se largaba de todo lujo. estaba del otro lado con eso.. ahí. queriendo arrastrarle el ala. había un medio. y él.. en coche de plaza. Sí. como un pavo. y venderlos. lo sabía él.En la sangre.. enamorarla. ¡qué iría a decir ella. Eugenio Cambaceres. sin saber ni jota. tirado por dos sotretas mosqueadores con algún bachicha de sombrero de panza de burro o algún mulato compadre en el pescante? ¡Ni a palos.. No dejaba de ser embromada. ¿En carruaje alquilado en corralón? Menos aún.71 - . ¿no le había dejado la vieja. peor que peor... de él exclusivamente dependía.. negociarlos. http://onliditorial. quiero y no puedo. era miseria y vanidad. se figuraría que era un pobrete él y que no tenía con qué!.. ¿qué remedio. mientras tal vez andaba en grande ella con otros.. si era que no había dado ya en el clavo. las más latas.. era mostrar la hilacha. Sí. esotro.. muy embromada la cosa.. sin embargo? ¡Oh! un recurso le quedaba.. Para mejor. que se la estuviesen mirando.. echar mano de una parte de los títulos de renta que la madre le había entregado.. brillar uno eternamente por su ausencia. era de guarangos eso. lindo papel. pero no dejarse ver también. bonito. en calesa descubierta con cochero de librea y una yunta de buenos pingos!. le alcanzaba para comprar americana con caballo y hasta le sobraba como para un año de pensión en la caballeriza. . no había dejado de ocurrírsele. podía. que se le fuese a cruzar alguno de esos de gallo alzado. no tenía la libre administración de los bienes?. por valor de unos veinte mil pesos por ejemplo.

hasta sin asco!. verbigracia.com Si no lo había hecho ya. http://onliditorial. bien entendido. era. lo había heredado de su padre.. no dejaba íntimamente de comprenderlo. otro bonito regalo que le había hecho el viejo. Pero se había de dominar. algo había influido. si era que antes no lograba lo que andaba persiguiendo. Escrúpulos bien tontos por cierto. como quien decía ponerse las botas. Y más tarde en todo caso.. Eugenio Cambaceres. otro presente más que agradecerle.. era una miseria. Algo había pasado. para tapar el agujero. en suma. sabía por qué a punto fijo. delicadezas. enajenaría la casa. su manera de ser. sólo la otra mitad pertenecía como gananciales a la madre. ¡maldito. su propia índole.. miramientos. jamás podía acordarse de él sin odio. vería de emprender algún negocio.. dejara de comprarse lo que le estaba haciendo falta. le costaba deshacerse del dinero.72 - . delicadezas mal entendidas. avaro como su padre.. con su polla u otra cualquiera.En la sangre.. tres pitos se le daban con tal de que fuese rica. trabajaría algo. la mitad de eso era suyo. quería ser criollo. una pijotería sin nombre que.. para llenar el déficit y reponer su capital. como los otros hijos de la tierra. ni él mismo. se había de vencer. sacarse la grande. . pasaría una parte del año en el campo. Otra prenda que agregar a las prendas que lo adornaban. generoso y desprendido. economizaría en los meses de verano el exceso de los gastos de invierno. escrúpulos de conciencia. pudiendo. tenía ese mérito siquiera. no había nacido en la Calabria. porque. asimismo. pescar un buen casamiento. y tendría estancia. su natural. era mezquino y ruin en el fondo. se conocía él. una indecencia. con ésta o con aquella. había nacido en Buenos Aires. nunca. Eso.

para que. inspirase una incierta desconfianza y se viese uno expuesto a ser tildado. de tipo. a echar su mesa. las abrazaran.. que no soñaba con otra cosa. lo mejor de Buenos Aires se encontraba reunido allí. cuando empezaba a traslucirse. era como un diploma de valer social. El mero hecho de ser socio. de amor propio. Luego. cuestión de él mismo.En la sangre. el baile. vendidos los fondos y comprada la americana. ir a comer. de no darse por fumado y de no sentar a los ojos de los otros plaza de zonzo.. una vaga presunción. de distinción. eso de que agarraran a las mujeres. porque tuviese celos de la muchacha -¡de loco iba a caer en ésas. que andaba en picos pardos él con la sujeta. andar entre ella. a cenar cuando se le antojara.sino más bien por él. no le entraba a él. ¿Qué figura hacía entretanto él. poder codearse de amigo y de compinche. las apretaran. por lo menos. fue el Club. no precisamente por ella. hacía tiempo también que se le había clavado eso en la frente. Contábase. Sí. como si fuese asunto de ponerse a chacotear con ellas. mucho más. como una sombra lo envolviera. recayese sobre él una sospecha. pensar que se la estaban manoseando a la polla. Eugenio Cambaceres. ya que no de mulato o de ladrón.. Ser del Club. de tener acceso a ese centro.73 - . Tener derecho a meterse como Pedro por su casa. no fue coche. a hacerse público entre sus relaciones. de individuo de medio pelo.com . y asistía Máxima a los bailes. en jarana con toda esa gente. ni que hubiese estado queriendo de veras para tomarlo tan a pecho!. naturalmente el padre entre los miembros del Progreso. nada más que porque era a son de música la cosa. era como levantarse . Genaro.XXI - Una vez realizado su deseo. no fue ésta ya. a los ojos de su novia? Lo bueno. de gentuza.. de guarango. le daba rabia. por eso sólo. http://onliditorial. Bastaba que llegara a verse excluido un nombre de la lista. lo fastidiaba. maldita la gracia que le hacía.

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varas, como para que ni rastros quedaran, ni vestigios del pasado, de su origen,
de quién era ni de dónde había salido.
Y, ¡qué pichincha en los bailes, muy de león él entre un sin fin de
muchachas, del brazo con la suya, dando qué decir, haciéndose el interesante,
de temporada con ella en los rincones, en la mesa!
Si no adelantaba camino así, con esa facilidad de verla, de estar, de hablar
con ella horas enteras, a sus anchas; si no conseguía que maduraran las cosas de
ese modo, bien podía largarse a freír buñuelos, ¡era más que infeliz, que
desgraciado!
Sí, evidentemente, sin duda alguna debía hacerlo, a todas luces le
convenía... Pero, ¿y?... querer no era poder, que lo admitiesen, en eso estaba el
negocio, la gran cuestión, en no exponerse a un rechazo, a que le fuesen a
arrimar con la puerta en las narices y a sufrir él un bochorno inútilmente... no
las tenía todas consigo...
Mucho, sin embargo, debía consistir en la persona, en quien lo presentase,
en que fuese alguno de posición, de importancia, alguien capaz de influir, de
pesar sobre el ánimo de la Comisión, y que hablara, que tomara la cosa con calor
y se interesase por él llegado el caso.
¿Quién entre sus conocidos, entre sus amigos? ¡Contaba con tan pocos!;
amigo, amigo verdadero, podía decir, que con ninguno; y todo por culpa suya, a
causa de su modo de ser, de su carácter, de ese maldito don de malquistarse con
los otros, de acarrearse la antipatía y la malquerencia de cuanto bicho viviente lo
rodeaba.
Pensó primero en su abogado.
No, no era el hombre; no sabía, desde luego, no le constaba hasta qué punto
pudiera tener vara alta en el Club; le desconfiaba, le parecía muy criollo, muy
rancio enteramente, vicioso de mate amargo y de negros; imposible que fuese de
los que llevaban la batuta... gracias que lo aguantasen...

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Y además, debía andar con él medio torcido el hombre; hacía un siglo que
no lo veía, desde que había dejado los estudios y le había tirado con el empleo.
Alguno de sus antiguos condiscípulos más bien... Sí, uno, se le ocurrió,
Carlos, un buen tipo, un buen muchacho, y de lo primero, de lo principal de
Buenos Aires; se habían llevado muy bien siempre los dos, varias veces había
sido de la comisión, según tenía idea de haberle oído, y no salía, pasaba su vida
en el Club.
Creía que no se le negaría, que se había de prestar tal vez a servirlo. Iría a
verlo en todo caso, trataría de calarlo, de saber en qué disposición se
encontraba, de tantear primero el terreno por las dudas...
Bueno era no sacar los pies del plato...

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- XXII -

-¿Es muy difícil, no, che, ser admitido de socio en el Progreso?
-Según; ¿por qué me lo preguntas?
-Por nada, así no más, te hablo de eso como de otra cosa cualquiera.
-Depende del candidato, y también del modo, como puede hallarse
compuesta la comisión.
Los viejos, los socios fundadores son generalmente más duros, más llenos
de escrúpulos y de historias. Retrógrados, reacios por principio y por sistema,
entienden que el Club de hoy, sea el mismo de antes; no les entra que van
corridos veinte años desde entonces, que hicieron época ellos ya, que las
mujeres de su tiempo son hoy mujeres casadas, mancarronas con media docena
de hijos la que menos y que el Club así es un velorio.
Los jóvenes, los muchachos, no pasan de seguir siendo muchachos para
ellos, mostacilla... apenas si se resignan a mirar -y no por cierto de muy buen
ojo- que uno que otro tenga entrada; y ha de pertenecer al número de los
elegidos ése, fuera de lo cual no hay salvación, al circulito de familias salvajesunitarias del sitio del 53, ha de ser más conocido que la ruda y limpio como
patena.
Oíalo Genaro en silencio; alterado, palpitante el pecho, arrebatado el rostro
por el fuego de su sangre; un malestar, un amargo desencanto lo invadía; veía
remotas, perdidas ya sus esperanzas; le parecía insensata ahora, temeraria su
aspiración. Que lo aceptasen a él, él imponerse, él querer hacerse gente...
¡Cómo, un instante siquiera, había podido caber semejante absurdo en su
cabeza!... ¡debía haber estado ido o loco!...
-Ahora, -prosiguió, sin embargo, el otro- cuando somos nosotros los que
dirigimos el pandero, la cosa varía de aspecto.

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que tiene uno que largar. hombre. -¿Y entonces? -No es eso. todo un dandi. mi doctor. yo mismo aquí suelo salirme de la vaina. Sobre todo. Eugenio Cambaceres.. -Muchas gracias.77 - . los cinco mil pesos. diversión.. tengo atenciones yo. la muchachada. tratando de encontrar una excusa. http://onliditorial. ¿por qué no me han de aceptar? No soy ningún sarnoso yo. jarana... de cuando acá tan pobrecito. -¡Bah. ante todo. no embrome compañero.. como.. lo que queremos es armarla. en cuanto empuñamos las riendas del gobierno.. al chaquete y al billar con una punta de vejestorios. aquí estoy yo. algún pretexto. batuque.. no creas.. noche a noche si a mano viene. -No hay de qué darlas -un momento de silencio se siguió. un mozo con coche y con tertulia en Colón!. no tan calvo. -No. el gasto. el elemento nuevo y de acción. por qué no se anima y se presenta usted también? -¡Dios me libre! -soltó Genaro con voz precipitada.com Como no nos causa mucha gracia que digamos pasar el tiempo leyendo diarios y jugando al mus. la vieja gasta mucho en Europa.En la sangre.. según creo. lo primero que se nos ocurre. bajo la impresión aún de las primeras palabras de su compañero. aquí me tiene a sus órdenes. es abrir de par en par las dos hojas de la puerta y que vaya entrando gente.. bah!.. si necesita. hable. -¿Y por qué. . poder pegarle. ¡los de hacha y tiza!.el gasto es lo que embroma. temes acaso que no te acepten? -Eso no.. Pero y usted amigo. deberes serios que llenar.. -continuó Genaro buscando una salida. ¿qué hace. -¡El gasto. brotando de lo más íntimo de su alma aquella brusca exclamación.

que vaya por casualidad.78 - .. mis recelos. se le había brindado. http://onliditorial. porque. corrido. nada más que eso es lo que me detiene. él mismo no abrigaba.. dejándose llevar de la invencible tentación. había querido hasta prestarle dinero para el pago de su cuota. parecía no hallarse desprovisto de recursos. no era tan fiero el león como lo pintaban. vuelto ya de la emoción violenta que acababa de dominarlo.Si quieres que te diga la verdad hermanito. un flojo de cuenta. alentado por las facilidades que se le ofrecían. -Para qué andar con vueltas y con tapujos -exclamó de pronto.. -limitose a hacer el otro como si bruscamente acabara de asaltarlo. como dando a comprender a pesar suyo que no se hallaba distante de compartir los temores de Genaro. no es la voluntad. No era tan absurda entonces. Bien podía no carecer de razón el pobre diablo. desairado. Eugenio Cambaceres. si bien el contacto. a ti que eres mi amigo. de fortuna. llegó a decirse Genaro reaccionando en sus adentros.. ya ves que no peco por falta de modestia.. si bien a juzgar por el género de vida que llevaba. después de un segundo de reflexión... se había puesto a su servicio. tan descabellada su pretensión. concluyó por franquearse abiertamente con aquel. como en una involuntaria y súbita fluctuación. el roce . Hablaba Carlos de su posible ingreso como de la cosa más natural del mundo. poco a poco él mismo atreviéndose. a no caerle en gracia a alguno y a salir al fin con el rabo entre las piernas. -Hum. Eso. en presencia de la aparente seguridad de que se mostrara su amigo poseído. Sí.. de haberse conmovido. por el lujo relativo que gastaba.com Era un exagerado. ¿por qué ocultarlo? no dejo de tener mis desconfianzas.. sino que hay algo en el fondo de lo que tú te imaginabas. no son las ganas las que me faltan. Y. en fin. de haberse asustado así.En la sangre. pesaroso acaso por haber inspirado a éste una confianza que.

-acabó por exclamar Genaro... para qué lo habría hecho consentir al individuo?. una vez comprometido su amor propio. el tono ambiguo y dudoso de sus palabras: -¿Quiere decir entonces. -¿Pero... ¿quién era? No. desagradable. de pedirle que se encargara: de presentarlo. ¿para qué habría hablado. No me parece que habría motivo. personalmente él. este..... http://onliditorial. bueno. La manera luego. . metiéndose a camisa de once varas. bueno fuera!. le averiguaran la vida y resultase el pobre malparado.. fastidioso.. Más que por él.. Y.. su repentina frialdad.. no obstante haber llamado su atención el cambio operado en Carlos. nada extraño que.. por dónde me voy a figurar. Eugenio Cambaceres.. por el otro desgraciado. Se había portado como un cadete. qué piensas tú de la cosa. en prestarme tu concurso. en ser tú quien se encargara del asunto? -¿Yo?. se la había pisado como un tilingo.com universitario con los muchachos de su época le daba cierto barniz. -¡No. hombre. qué voy a creer yo. a no ceder.. son historias.. Era claro.79 - .. ¡Maldito!. muy fastidioso. como amigo. la facilidad de decirle que no.. tonteras tuyas. crees que corra algún peligro? Dímelo con toda franqueza. convenido. juntarse con cierta gente. ¿Y cómo sacarse él mismo el clavo de encima ahora?.En la sangre... resuelto a jugar el todo por el todo.. su reserva. Mal negocio.. le permitía vivir entre ellos. qué te parece hermano a ti.que no tendrías inconveniente en ayudarme.. su actitud.. había ido Genaro a verlo con la intención de valerse de él....

. el tiempo se eternizaba. fuese a hacer su triste historia. el golpe mate de las bolillas al caer. público. era de reglamento eso. la comisión erigida en tribunal.En la sangre.. ¡y tanta antipatía. el cuento en fin del chino del mercado. todo ese formulismo del secreto.. de sus antiguos compañeros de aula.. que ignominiosamente. su familia. el robo que cometiera y que había quedado impune. con pelos y señales. alguno de sus conocidos.. saldría a luz. habíale dicho Carlos.XXIII - Ocho días. por el sólo prurito de causarle daño. las horas se volvían siglos para él. su madre... errar a la aventura. Le parecía oír el ruido. que lo expulsasen. Era obligatorio. http://onliditorial. su infancia. día y noche perseguido por la incesante obsesión... alguien. por indigno lo rechazasen. ocho mortales días debían pasar durante los cuales se hallaría su nombre en la picota. las bolillas. todo sería sacado a colación. lo hundirían con eso. involuntariamente despertaba en él una reminiscencia: su examen.80 - . veíasele vagar. ¿Si sería cierto que había Dios?. escrito con todas letras sobre un pliego de papel. Si la iría a pagar con réditos de esa hecha. a revelar su vida y milagros en el seno de la comisión.. ¡Bien haya!. tanta mala voluntad que le tenían!. en las ansias de la espera. la otra urna. proverbial entre los estudiantes de la Universidad.. ver que abrían la urna. Sombrío. Si por el sólo placer. ¡lo mataban! Y en la zozobra. expuesto a las miradas de todos. el conventillo de la calle de San Juan.. y la urna. Si habría justicia. que le cerraran las puertas. su padre.. todo. repetido de boca en boca.. Eugenio Cambaceres. todo ese pasado de miseria y de vergüenza. taciturno. todo ese aparato del voto..com . que salían negras aquellas... percibir el sonido seco. en un lugar visible. el otro tribunal.

no se le veía asomar. rechinaban sus goznes. ni la camaradería bulliciosa de sus amigos. golpeábanse sus hojas. en los cafés. diez y cuarto. había pedido cognac.com Buscaba en vano tregua a su aflicción. Champagne en sus comidas. chartreuse... bastaban a arrancarlo de su hondo ensimismamiento. hacía por no pensar. ni aun Máxima.En la sangre. la confusión. cuyos pasos seguía de una manera mezquina. la pública animación en los paseos. de nuevo se cerraban.. gente que entraba y que salía.. una cosa de ésas. eran caras extrañas. debía habérselo avisado Carlos. llegaron a vencerse los ocho días. lo que se le hubiese antojado al mozo darle. por la costumbre de seguirlos y en quien detenía como un autómata los ojos. en los teatros.81 - . le daría inmediata cuenta Carlos del resultado. por aturdirse siquiera y bebía. absorto todo entero en la idea fija. por el hábito sólo. anisette. con la que impensadamente.. sin embargo. ni aun sus amores mismos.. Equivocaba la hora o el lugar de la cita. doblados sobre la mesa. y diarios que había dejado sin leer. por distraerse. volvía Genaro la mirada inquieta. habiendo todo lo que le iba a él en la partida. ¿había faltado acaso número?.. ¿O era que lo había echado en olvido. Antes de la hora y fatigado ya de esperar. se encontraba. en vano.. pedía Jerez. En las primeras horas de la noche debía ocuparse de él la comisión. como al acaso. entendía que habían hablado del Café de Catalanes.. ¡habría sido .. no había podido reunirse la Comisión por ausencia de alguno de sus miembros.. Las diez. diez y media. a quien miraba sin ver. http://onliditorial. no recordar.. inconsciente. nada.. abríanse las puertas. Eugenio Cambaceres. eso más bien. Oporto. no importaba. habituados del café. preocupado tan sólo de sus asuntos?.. De todos modos. sí. el movimiento de las calles. no aparecía el otro. Ni el vapor capitoso de los vinos. Llegó a espirar el plazo. sin saber.. se verían ambos a las diez en el Café de París. cualquiera con el café. había agotado Genaro su provisión de cigarros. ni el vaivén.. Imposible.

filosofía. por no recibido tu asunto. rojo de emoción.. bañó luego el semblante de Genaro. Temblaba el papel entre sus dedos. -Esto. le escribía? Y violentamente. Pero. qué quieres. acababa de leer la dirección. después de esperar en vano hasta las once. http://onliditorial.En la sangre.. Eugenio Cambaceres. varias veces obligado a restregarse los ojos. había tenido siempre una . sin darse él mismo tiempo a más...com imperdonable de su parte. por último. vana y hueca. Encendido de súbito. no lo abandonaba. la gente ésta es así. Por fin. a pesar de todo. no obstante mi mejor voluntad y mi empeño en obsequio tuyo. señor. ¡vales tú tanto o más que ellos! Siempre tu amigo. tenía Genaro. me ha entregado hace un instante el portero. ¡qué te importa!. ¿Por qué en vez de ir. sin haberse atrevido a penetrar en lo íntimo de sí mismo. a poner el dedo sobre la dolorosa llaga. alentado por un resto de esperanza que. Carlos. un tinte lívido. hinchada como pavos reales. nerviosamente. notó Genaro que uno de los mozos se acercaba trayendo un papel. Ten calma. dice que lo han dejado para usted. era de Carlos la letra.» Sin haber querido. como para echarlo en hora mala y no volver a hablarle en la vida!.. Todo lo que he podido obtener es que se dé por retirado o. como una carta en la mano.82 - . terroso de cadáver. rasgó el sobre de la carta: «Mi querido Genaro. mejor. pudo ver cómo al través de un humo espeso. como para quebrar con él. nos ha ido mal..

ni la honda postración del infortunio.... baguales. chismes de criados repetidos por aquella. enredos de la chusma de servicio.. que arrojaba por montones a la cloaca de sus colonias.. de nobleza. criados con la pata en el suelo. en las casas donde había tenido entrada la madre en otros tiempos. aristocracia y lo miraban por encima del hombro y le tiraban con el barro de su desprecio al rostro!.. ¡Y blasonaban de grandes después y pretendían darse humos. Sí. la rabia de la impotencia. ¡Quién los veía. fue el despecho de la envidia. no tenía ninguna mancha de esas encima. perdularios.. era hijo legítimo él.. era hijo de dos miserables gringos él. advenedizos. quién los oía a ellos. lo que . lo que se susurraba en las aulas. se firmaban de. la echaban de hidalgos. ni el negro abatimiento. nombres y apellidos. mientras que no podían decir todos otro tanto y que levantándoles a muchos de los más engreídos la camisa. mercachifles ellos mismos!. se ponían cola en el nombre. lo que brotó de su labio.En la sangre. quiénes habían sido. lo que sabía más tarde. aventureros. de dónde procedían. en sus conversaciones con el viejo y que él oía. de dónde habían salido.. de ésos que mandaba la España por barcadas. no era hijo de puta por lo menos. http://onliditorial. bastardos de india con olor a potro y de gallego con olor a mugre.. mercachifles sus padres. tenderos mantenidos a chorizo asado en el brasero de la trastienda y a mate amargo cebado atrás del mostrador. Eugenio Cambaceres.. sus abuelos!.83 - . a todos. como una oculta intuición del desenlace anunciado. qué figuras ésas para aristocracia.. Aristocracia.. querían ser categoría.. un oscuro presentimiento.com conciencia vaga en el fondo. oficio ni beneficio. de noche. cuentos de cocinera comadreando en los mercados. Y nombres propios. hablaban de sus familias. su casta. ¡gauchos brutos. sin Dios ni ley. tenderos. ni el grito honrado que subleva la injusticia. había sido honrada su madre. ¡qué trazas. pero habían sido casados sus padres. No fue pues el golpe asestado a traición de la sorpresa. un bajo estallido de odios. cierto. aquí donde todos se conocían! ¿Él?. ecos recogidos por él en su niñez.

. fue como en arcadas saliendo de su boca. .84 - . Eugenio Cambaceres.. toda la baja y ruin maledicencia.. ¡no arder la casa con todos ellos adentro!... la moneda corriente de la chismografía callejera. de sus familias. repetía. y lo habían echado a la calle.com de sus casas.. entre sí los estudiantes.. Bendito Dios. de sus madres.En la sangre. unos de otros. Y querían ser aristocracia. como chorros de veneno fue vomitada por él.. http://onliditorial. de sus hermanas murmuraban.

era que se hallaba solo. con tal de sacar tajada..... mucha fe le iba a tener. cuestión de volver a las andadas con alguna otra. Muy capaz..... partes. Farsante ese también. y desconceptuado..En la sangre.... hasta qué punto merecía ser mirado por él como una garantía? Historias probablemente. para mejor. Malo entonces. le habían cerrado la puerta. no había que hacerse ilusiones. mucho le iba a hacer creer. eran cabezudos todos los de su cría y sin pizca de vergüenza. lo que únicamente le estaba dando que pensar. de una cosa podía vivir penetrado. de atribuirle importancia...com . pasado el primer momento de rabia. ¡eran cortados todos por la misma tijera!. le había sacado el cuerpo. era que fuese a correrse la voz. Sin duda. no desesperaba de la revancha.. desmonetizado en plaza como metal de mala ley. cómo había de ser..XXIV - ¡Oh!. entonces sí... a divulgarse y a llegar a oídos de la muchacha su pelada de frente. solo contra todos en el mundo. podía muy bien suceder que se les metiese por la ventana!. Pero aun en el supuesto de que hubiese dicho la verdad. ni medio que debía haberse empeñado. ¿hasta dónde era de fiar eso.. desprestigiado por añadidura... decíale Carlos en su carta. convencido. trabajo y tiempo perdido. pero el que lo heredaba no lo hurtaba. que era como si no lo hubiesen votado... tiempo al tiempo. ¡Había perdido una chica. seguía haciéndole escozor.. http://onliditorial. Eugenio Cambaceres. que había conseguido retirar en obsequio a él la solicitud. de mirarlo como a perro. lo había dejado colgado no más. . Lo único que. con las ínfulas que debía tener. faramalla del otro por dorarle la píldora.85 - . No.

No entraba para nada en cuenta su madre.En la sangre. perdida la esperanza. estaba curado. no sería de fijo ni a él ni a su mujer sino a su hija. Y pobre. nada significaba a la larga.. a su sola acción. nunca. podía haber estado muy bueno y muy divertido y muy bonito como exordio. ¿Que alguien lo presentara? A nadie conocía que tuviera relación con la familia. ¿Cómo? No lo sabía. hacerse llevar oficialmente. cavilar el viejo. hasta entrar por el aro del diablo. con esa vergüenza. universalmente mal visto y mal querido. Entraría a indagar. debía tratar de metérseles a los viejos en la casa. de pretensión. con esa afrenta más sobre el alma. debía no pararse en pelos él. Como no volviese. de tilingos. el quidam ése.86 - . todos los medios eran buenos. en mal concepto a los ojos de la familia. estaba bien donde estaba. naturalmente.. la ocasión de acercarse a Máxima. allá. colocarlo en mal punto de vista. Luego. a sufrir un nuevo chasco. ir así.com ¿La vieja?.. porque sí. qué andaría buscando en su casa. ¿Buscar quién la tuviese? No. acusaba ciertos aires. qué quería. todos sin excepción. no quería exponerse a otro desaire. pero a nada conducía. Quién era el tipo. en camino de quedarse antes de mucho en media calle y rechazado ahora del Club. escamado ya. ¿Qué situación era entretanto la suya? Lastimosamente. . a informarse. desde luego. ¿le convenía dejarse andar. era en suma cosa de criaturas. si a mano venía. a temar. a la muchacha probablemente. en su tierra. resuelto como se encontraba. ¡un estorbo menos! Sí. Eugenio Cambaceres. metida con sus parientes. para empezar. además.. Eso de pasárselo de ojito con la otra. http://onliditorial. cierta dosis de vanidad. dispuesto. de hablar con ella en los bailes? Cuanto antes debía ver. de nadie le sería dado esperar apoyo ni concurso y librado a su propio esfuerzo. perdía el tiempo. que bien podía perjudicarlo. tirando lo poco que tenía.

Eugenio Cambaceres. como obligado y. . alguna excusa. a fuerza de arte... No. algo así. no faltaría. no era ésa la manera. entrar como sin querer. un oficioso.. concluir por ganarle el lado de las casas. como no faltaba nunca. haciéndose el mansito. para que le ofreciesen la casa. el humilde.. de maña y zorrería.. la línea curva solían ser el camino más corto y más derecho. las vueltas.En la sangre.87 - .. un comedido que le fuese con el chisme y lo pusiese en autos.com Y claro. http://onliditorial. los rodeos. recolección de fondos. alguna fiesta... por cortarle el ombligo a toda esa gente. Una comisión. algún concierto a beneficio de los pobres. algo. una razón. Encontrar un motivo. el mosca muerta. cualquiera suscripción.

un pedazo cualquiera de cordel. la idea del andar escurridizo de las culebras. Al caer la tarde de uno de esos días sofocantes de diciembre. un hombre aparecía. me he tomado la libertad de entrar. inmediatamente voy a mandar. Notando de pronto la presencia de los habitantes de la casa. es poca cosa. señor. en efecto.acaba de sucederme una pequeña contrariedad. tras del cerco de cañas del camino. Eugenio Cambaceres. de nuevo volvía a avanzar. bajo el corredor.88 - . penetraba con paso incierto y cauteloso. http://onliditorial. sugiriendo vagamente en su ademán. -dijo a la distancia en tono suave. sin embargo. Una nube espesa de polvo. al este. con que asegurar la vara me bastaría y he tenido el atrevimiento. ocultos hasta entonces a su vista por las plantas del jardín: -Perdón. casi nada. se aproximaba. empezó poco a poco a disiparse. . siguiendo las eses de una senda. tendía el cuello. que ha caído de la vara. para que no me sea posible continuar. momentos después.. dígnese sentarse entretanto. respiraban en una tregua del calor barrido por la brisa fresca de la virazón. un pequeño accidente en mi carruaje. se detenía. lo bastante. subía.XXV - Veraneaba la familia de Máxima en una quinta de los contornos de Belgrano... como si hubiese parado allí el carruaje que la levantaba. al pie de la barranca. -Ha hecho usted muy bien. con acento tímido y pegajoso. Y.En la sangre.com . paseaba la mirada. dirigiéndose al padre de Máxima. hallábase reunida la joven con sus padres. como pisando en vedado. un tornillo que he perdido. en su andar. Algo.. sírvase aguardar un instante. señor.

al cochero de la casa.. sin embargo. de frases banales se siguió. Diez minutos después.. encendida la mejilla... señor. espléndido. no sé quién pueda ser. sin esperar a más. Eugenio Cambaceres. -dijo. desde el borde de la barranca. . señor. se ocupase del arreglo del carruaje. temo de veras molestar. -Ésta es su casa caballero. despidió el viejo a su huésped. ordenó que éste bajara y sin pérdida de tiempo.89 - . leía de vuelta. estamos aquí a las órdenes de usted. señor.com Y llamando a una de las personas de servicio. alejábase envuelto entre el torbellino de polvo del camino. anunciaban hallarse listo el carruaje.. pero. «Genaro Piazza». el tema obligado de los que hablan entre sí por vez primera y nada quieren o nada tienen que decirse. -Un cambio de palabras. Y atentamente. al dirigirse de nuevo junto a su mujer y su hija: -No conozco.En la sangre.usted en mí a un humilde servidor. pero parece muy bien el joven. -¡Magnífico. mi más sincero agradecimiento. ser indiscreto y pido a ustedes. -Un millón de gracias. -Absolutamente. poniéndose de pie y sacando del bolsillo su tarjeta: -Reitérole. mil perdones. como en un nervioso desasosiego de toda ella.. Su dueño entonces. Máxima sola guardó silencio.. desde luego. mientras. la vista esquiva. http://onliditorial. impagable! -exclamaba el otro para sí saltando en su asiento de alegría.. muy fino y muy decente. suelta la rienda del caballo.

era de todos la calle. nada le costaba. dos o tres días después. volver la segunda vez que haber estado la primera. soplarse a renglón seguido!.. por cumplimiento nada más.. rompérsele el coche tan luego en la misma puerta y qué rotura! ¡Vaya unas ganas. a asunto de qué? ¡Hum!. como criados juntos.. Pero vería.90 - ... valido de que por política. medio feo. en la barranca. un entusiasmo.XXVI - Aprovecharse ahora.. de la relación. quién lo metía. a no dejar que se entibiara. ¡Valiente casualidad. ¿Y qué significaba. pero volver. sobre el rastro. Sí.com . salían ofreciéndole la casa.. Eugenio Cambaceres. como de la casa. Era decididamente más difícil entrar por la puerta abierta.En la sangre. pasaría. medio así. tenía tiempo de pensarlo sobre todo y de decidirse o no. muy suelto de cuerpo. medio turbio.. era como para que desconfiara el padre y abriese el ojo. aquí estoy porque he venido.. volver cuanto antes. . tal vez lo esperara Máxima en el jardín. http://onliditorial.. de visita... no muy católico estaba eso.

decidores. perplejo. continuó Genaro. estacionando por grupos de amigas en sociedad de jóvenes. http://onliditorial. ¿Sujetaría. de «mozo». como si una mano extraña empuñara las riendas del carruaje.com . pero.. diseminadas las madres. frente a la estación.. gente que iba a caballo o en el tren. Bajo la doble fila coposa de las calles de paraísos. un gran silencio reinaba. mimosamente se recostaban. inhabitada. al trote de su caballo.. entraría? Podía hacerlo. ¡Sí. siguió éste andando. cambiar con gesto picaresco al oído de sus vecinas alguna palabra breve.. familias que residían durante los meses de verano en el pueblito. Ellos risueños. sin embargo. balanceaban el cuerpo.XXVII - Moderó su marcha a la distancia. le habían dado ese derecho.En la sangre. sobre qué conversaría. yendo y viniendo. cómo explicar su presencia allí. alguna frase furtiva. unas sobre otras. se tomaban de la cintura.. animados. iba llegando ya. Y.. irresoluto su dueño. qué canejo. con dirección a Belgrano. sin pretexto ahora? Aproximábase entretanto. . de los osados era el mundo!. sobre los bancos de paseo. iba sin duda alguna a recibirlo la familia. apretábanse la mano. Acá y allá. sin causa. otras que salían de la ciudad en sus carruajes. afectando a ratos inclinarse. no peligraba de seguro que lo echasen a la calle con cajas destempladas. Habríase dicho desierta la quinta. numerosa afluencia de personas se notaba. Se acariciaban ellas.91 - . Tocaba. a nadie se distinguía. Eugenio Cambaceres. a Roma por todas partes. iba a cruzar frente al portón de entrada. reunidas las hijas entre sí. una banda de música en momentos en que él llegaba. avanzaba al tranco el carruaje. jugueteaban con flores en los labios. ¿de qué les hablaría él.

Pasaron. a qué apresurar la marcha de los sucesos? No. como llevado de la mano. bajo el ala de un sombrero de paja oro antiguo y terciopelo. ¿Estaría Máxima allí? Bajó Genaro. Eugenio Cambaceres. entrever... con cautela. arrastrada por la hija. la pollera estrecha. dominando apenas el azul marino entre las tintas apagadas y sombrías de la estofa. aprensivo. Sonriéndose. Sí. que seguro estaba de encontrarlas los jueves y los domingos a esa hora. sin adorno. Máxima y él se miraron. tendría que ir.En la sangre. Y no había de faltar ocasión después.. cuando luego de trascurrido largo rato y de haber ya perdido la esperanza de dar con ella..92 - . Dejaba ver el pie coquetamente. http://onliditorial. confundido con el tono de la banda chillón y destemplado. buscó. sin embargo. no veía la necesidad de andar llevándose todo por delante. el nacimiento de la pierna en la seda violeta de sus medias. Aunque no quisiese la madre. con la madre. perdida la pesada masa de su pelo negro. con una cobardía austera de avaro. como una cosa natural. con tiento.. uno a uno observó los grupos. venía hacia a él. había retribuido el saludo de Genaro la señora. Volvieron a pasar. vestida de foulard de la India a cuadro escocés. como sabían mirarse. ¿Por qué precipitarse.. hasta tabaco negro fumaban entretanto. recorrió en todo sentido las calles del paseo.. y era destemplado y chillón todo aquello.com Y fumaban. poco a poco era mejor. creyó a lo lejos atinar a distinguirla. llevada. el tono de las voces y de los colores. no quiso dejarse estar. Ahora. caída simplemente. presentir más bien. como que cayera de su peso hacerlo así. . que le permitiese acercarse sin violencia. cobarde. Y timorato. ceñido. una oportunidad cualquiera. con prudencia. de relieve el talle. entre lo espeso de la concurrencia. especialmente. con gesto amable. alguna coyuntura favorable. que sabía.. al caminar. despacio.

-Es mucha amabilidad. Y a pretexto una vez más de la invocada fatiga de la señora. en momentos de retirarse ésta con su hija. permítame señora.. no se ocupe usted de mí..En la sangre. porque me siento de veras algo fatigada. ¿y usted? -¡Oh! yo. estamos tan cerca. . mucha galantería la suya y le agradezco y acepto señor. ¿qué le importaba?.. señora. -Con más razón entonces.. Estaba rota la escarcha.. si están todos llenos los asientos? -Aquí señorita. por excepción. -No. http://onliditorial.XXVIII - Tal cual habíaselo imaginado y lo anhelaba. había pasado el Rubicón. de ningún modo. ¡podía apretar ahora las clavijas!. en que. señor. Eugenio Cambaceres. dígnese usted apoyarse en mí. cansada de andar rodando. llegó a ser más numerosa la asistencia. o con su intención lo había hecho.. oyó Genaro que murmuraba la madre de Máxima al cruzar junto a él: -Me sentaría... ¿dónde. ofreciose Genaro a conducirla hasta el carruaje: -Hemos venido a pie.com .. se había valido de ese medio para que le cediese el asiento? Casualidad o no.. tomar mi brazo. un día de fiesta..93 - . -diose prisa a exclamar aquel poniéndose de pie bruscamente... ¿Acababa de hablar la vieja sin echar de ver que se hallaba cerca de él..

cierto. no era como otros atrevidos. no había cuidado de que se excediese. parientes. -exclamaba tomando la defensa de Genaro indignada la señora -mentiras.94 - . que estaban más o menos al corriente de lo que a la vida de Genaro se refería.. y los avisos. convenía el padre. era un tipete en fin. tan amable y tan formal al mismo tiempo.En la sangre. una intimidad. de que se propasase en lo más mínimo ése. habladurías. Sin duda. las reflexiones y consejos naturalmente no escaseaban. la envidia no más que le tenían!. aceptado por la familia. hubiesen nunca acusado de su parte el más ligero desmán. encontraban extraña. cada vez mayor. reservado. No que fuera ésta provocada por Genaro. serio. parecía bueno el muchacho.XXIX - Admitido a frecuentar la casa. solía decir hablando de él la señora. una confianza. que su conducta.. Era una monada el joven. ¿Qué. en ninguna parte. insensiblemente se establecía. los mismos de su edad. decente. no sabían? Se decía que era hijo de un tal y de una cual. medido siempre y circunspecto. hacía como por estudio gala de conservarse humilde a la distancia. inexplicable. y no era tonto tampoco.. muy hombrecito. las advertencias. -¡Calumnias. su actitud. amigos.. el atrevimiento de hacerse presentar de socio al Progreso y le habían echado por supuesto bola negra. en ninguna casa decente visitaba.. discreto. sólo ellos lo recibían. Lejos de eso. la facilidad con que había sido éste acogido. Sí.com . se hablaba muy mal de él. http://onliditorial. tan atento. había tenido la audacia.. . sabía darse su lugar. otros miembros y allegados de la familia. sus mismos compañeros lo miraban en menos. que tratase él de imponerse. pecando más bien por un exceso de timidez y de modestia. la más pequeña licencia. retraído en presencia de los padres. Eugenio Cambaceres.

. solos ambos. para que se creyese. en tolerar sin sombra de recelo que.com Pero era vago. que nada demostraba que no fuese personalmente digno y honorable.95 - . y bien. concurriendo de día. ninguna mala acción de que se pretendiese hacerlo responsable.. en la alta idea que de Genaro abrigaba.. ¡que lo dejaran quieto!. saliendo con frecuencia. todo eso no bastaba. Sobre todo.. reducido a contemplarla y a seguir su huella a la distancia!. más que la frase al oído murmurada en la tibia caricia del aliento. ¿qué querían significar con eso? Tanto mayor mérito de parte suya si. no vacilaba en ausentarse de la sala o del jardín.En la sangre. que la mágica palabra de silla a silla cambiada. Había indudablemente de por medio mucha mala voluntad. de sus vanos y pueriles amoríos.. con frecuencia también acontecía que llegasen a encontrarse solos en la quinta la señora y Máxima. para darle a él tal derecho. había sabido abrirse paso y elevarse a otro nivel. observaba a su vez tranquilamente el marido. Que era de origen humilde. lejos hallábase ahora de la época de sus platónicos festejos. un día y otro día concretado. No. de infundado. no obstante la condición de sus padres. .. ningún acto desdoroso. Era más que la dulce confesión. no lo satisfacía. no lo quería para marido de su hija él. autorizado a despedirlo de su casa. indeterminado lo que se decía. ¡Oh! ¡Y no había perdido su tiempo él. Eugenio Cambaceres. Y ocupado de sus negocios.. en el concepto favorable.. ¿Qué lo habían rechazado del Club? Muy mal hecho desde el momento que nada podían reprocharle. La madre misma. http://onliditorial. ningún cargo directo veía él formulado contra el joven. en la confianza ilimitada y ciega que había sabido éste inspirarle. yendo a la ciudad. mucho de injusto. permaneciese largas horas junto a su hija. a la Bolsa. en conciencia. de noche a la Sociedad Rural entre cuyos miembros figuraba. No sabía por qué se ensañaban así contra el pobre mozo. solicitada por las mil atenciones de su casa.

tesoro. era el beso prodigado.com buscando otro pie el pie.. no quiero. -No. ¡mira cómo me pones. sin las alarmas supremas de la virgen: -Sí. sí chinita. eso no. déjame. oprimida la mano entre otra mano. era más que el beso hurtado.. Y más aún.En la sangre.. todo habría sido. de sorpresa arrebatado. sin las postreras aprensiones. eso jamás! . no seas mala. ¡Nunca. exigido en la fiebre avarienta del deseo. http://onliditorial.. querido. cómo sufro. no seas cruel!. Eugenio Cambaceres.96 - . en el voraz incendio de la sangre.

¿Salir?. que lo miraban como a bicho inofensivo. que lo admitían como de lástima.com . cómo era recibido él por la familia. ¡Y él les había de preguntar. el papel que desempeñaba. . todo. eso. que lo tenían en cuenta de zonzo! Pero así intentara arrancarse la careta y mostrar las uñas. sobre todo le faltaba.. a cada paso.. un descuido. ¿Qué más remedio les quedaba de miedo de un campanazo. no había más. Por muy confiada. podía venderlos.... ¡claro! se lo pasaba Máxima azorada.. hasta un favor les hacía con casarse. por ejemplo.. La ocasión.... ¡qué pichincha para él pescarla sola por ahí. algún sirviente. muy difícil..En la sangre.97 - . tenía que suceder un día u otro no más... ya verían entonces lo que era bueno!.XXX - Pero había de ser. descubrirlos y. ya que al Club no podía ir!.. en la casa era imposible.. no se había de ir muy lejos. eso. Eugenio Cambaceres. en un baile de máscaras. una vez embromada la individua. en un continuo dar vuelta. Una puerta abierta. un espejo.. como sonaba. nunca salía sin la madre. bien sabía a qué atenerse. por muy alma de Dios que fuese la señora. en alguna parte. ni había de poder. no había otro medio. quisiese él cargar con ella!. de un escándalo mayúsculo que amugar y soltar prenda? ¡Ni qué más iban a pretender ni qué más querían últimamente. que no hacían más que tolerarlo los viejos. era necesario que cayese la muchacha.. por mucho que no quisiese sucedería.. ¡Bien conocía los bueyes con que araba. con ocasión del Carnaval que se acercaba. http://onliditorial. como a una especie de cuzco de la casa. ¡zas!.. en un continuo mirar y levantarse... en uno de los bailes de Colon. no había de querer. No. ir a espiar. lo agarraba el padre de una oreja lo echaba a puntapiés. y sin embargo. que llegase Máxima a ser suya. por muy bien servido podían darse de que.. muy expuesto...

que hablara con las otras. Lo demás.. porque se imaginaba que no le había de gustar. que lo intentara.En la sangre. Eugenio Cambaceres. un antojo.98 - . No se trataba de una cosa del otro mundo en suma. a curiosear.com Recordaba haberle oído que la habían invitado a salir en comparsa unas amigas. Le diría que no fuera tonta y que aceptase. ésas eran cuentas suyas. . podían verse ellos así.. en esos días de locura y de licencia en que todo era permitido. las intenciones que llevaba él. le sometería su plan: estando todas en el Club. consentida. eso allá para después. http://onliditorial. por él. pasar juntos los dos una parte de la noche. un capricho. una viaraza de muchachas. a ver. pero que ella se había negado. se les ocurría de pronto ir a Colón.

donde moros y cristianos confundidos. lograba a duras penas penetrar hasta el salón de la esquina. llegaba a ser algazara. Eugenio Cambaceres.En la sangre. subía de diapasón. desatadas al amparo del disfraz. blancos. soltando algunos la risa bajo el antifaz. al ir a penetrar. los chillidos. repleto todo de gente hasta el vestíbulo. silenciosa y gravemente y zurdamente se zarandeaban.. condes y pastoras en amoroso consorcio. Aumentaba el rumor. ganduleaban los curiosos ocupando las veredas frente a las puertas de reja de la entrada. la chusma de pilluelos. todas. bruscamente con un movimiento de muñecos de resorte.com .. paseaban como extrañados la mirada. crecía el tumulto. en los salones. Era arriba el tole-tole. sin contestar. pugnaba por abrirse paso. Un grupo de dominós en número de ocho a diez. no en la sala. el alboroto. Si un hombre acertaba de paso a hablarles. Juntos todos. abiertas las ventanas. exasperante. traficantes de contraseñas. de dos mil mujeres criollas disfrazadas. el bullicioso entrevero. no en el vasto desplayado del proscenio y la platea. Apenas el falsete atiplado de algún mocito compadre llegaba a arrojar una nota agria en el conjunto. eran en el foyer. derramábase la luz sobre la plaza. como en montones por ellas caía. http://onliditorial. hamacaban el cuerpo al compás de las mazurcas y habaneras. un tufo se sentía caliente y fétido. se estrechaban más aún. el cotorreo enervante.XXXI - Alcanzaba el oído a percibir de lejos como la sorda crepitación de un horno. . una risa nerviosa y sofocada. de par en par. turcos. una algazara infernal adentro. salía del teatro en bocanadas como el aliento hediondo de una fiera. el barullo. volvían la espalda.99 - . o perturbaba el orden por acaso el momentáneo tropel de alguna riña. pululaba en media calle y.

-tomando el brazo de su novio. que van a andar buscándome mis compañeras. fijamente... no voy a poder estar mucho contigo. aproximáronse a Genaro.y no ha sido sin trabajo. ambos alejándose. y hasta luego entonces. ¿eh? No voy a poder quedarme. nos han traído con esa condición y hemos convenido en reunirnos dentro de un momento con las otras. he cumplido -prosiguió el dominó. la pobre. No quería por nada mamá. con otra señora más sentada en el foyer. luego de hablar. de lejos. Vamos a dar una vuelta no más. . -Con mucho gusto.En la sangre. -Dame tu brazo -díjole uno. Eugenio Cambaceres. a dos tirones. -Con ir a verla a tu mamá. que va a estar con cuidado mi madre si me tardo.. querida. http://onliditorial.Máxima. Los observaba éste. llegas apenas y ya te quieres ir? -¡Ingrato. Ya ves. sin embargo. apoyado a una de las columnas del salón. -Gracias. de cuchichear al oído un corto instante. decía que era un loquero el nuestro. -¿Es ésa la manera de probarme tu cariño. que he conseguido por último que nos acompañe y ahí está. di que he hecho poco por ti! -Lo que digo es que la tengo a usted señora y que no la suelto así no más. mi viejo. desprendiéronse de los otros. esperándonos. que no tenía pies ni cabeza venir nosotras a Colón.com Dos. te lo juro. como indecisos y entre ellos consultándose. mi hijito. insistido y suplicado..100 - . -Es que no puedo. pero tanto hemos rogado.

Vamos a estar aquí como unos príncipes.. juntos los dos. como quien bebe. deliciosamente. mi vida. http://onliditorial. -¿Dónde? -Donde yo quiera llevarla y cállese la boca y obedezca. abrir y entrar. se dejaba... de pasar media hora a tu lado. se detuvieron frente a una puerta. no.101 - . de cerca. mi china. salgamos. figurarse que todo mi empeño no ha sido sino por encontrarme contigo. -¿Y no verán. seco de sed. que no te miro. cruzaron el vestíbulo. solitos los dos tras de la reja. ven.Un siglo me parece que hace.En la sangre. desconfiar. no se alcanzará a distinguir? -¡Cómo quieres que se vea. . y que no te beso. en la oscuridad del fondo del palco. ¿para qué? puede caer en cuenta. de nuevo entraron por el Café. mejor que no. que no sepa. hacia adelante Máxima. largamente. La atraía. -Sácate la careta -le pasaba. de que veas algo por lo menos de este infierno. el brazo por la cintura. ella quería. al hablarle. -¿Qué haces? -Ya lo ves. sin luz adentro! Uno junto a otro sentáronse en la penumbra.com -No. Un instante. los dos se contemplaron y sus bocas de pronto se juntaron. ni respirar acá. siguieron a la izquierda. le deslizaba. Genaro atrás. hace un calor insoportable y están llenos de gente los balcones. No se puede ni caminar. Eugenio Cambaceres. caminaron hasta la esquina.. no. sus ojos se entrecerraron. la estrechaba él entretanto. Bajaron la escalera de la plaza. había sacado una llave Genaro. -Pero el tiempo.

en el pescuezo. http://onliditorial. Un hombre y una mujer.. echar de espaldas Máxima a lo ancho del sofá.. como niñito bien criado y déjeme ver la función. embargaba el aire los sentidos. -Lléveme arriba. como repugnan o incitan a comer ciertos manjares. le daba besos él. Bruscamente se sintió. Pasaban entrelazadas como hechas trenzas las parejas. de vez en cuando.. Eugenio Cambaceres. se vio arrojar. debajo de la oreja. del baile. qué cacherío de mujeres éstas. que si nos ven. un ruido ahogado de lucha.. ¿basta no? Estese con juicio ahora.. él teniéndola abrazada.. las manos le temblaban. marcaba un olor acre a sudor y a patchoulí. uno a uno. estese quieto.En la sangre. luego un silencio. -¡Cállate. donde está mi madre... allí. criticando. se encogía. podía provocar el asco o el deseo. -en una dulce languidez.. ¡Qué figuras santo Dios. perezosamente..102 - .. ocupándose del público. se estremecía ella toda. y él sobre ella: -¿Qué?. alzando del suelo su careta.com -Bueno. empujada por Genaro. reparando el desorden de su traje. empezó con suavidad a desprenderle los botones de la bata él. -¡Es un infame usted. ¡no!.. -balbuceó azorada. se arma un escándalo! Crujieron los elásticos. Tenía el aliento afanoso. cerca. le decía que la quería.. conmovida la voz. quieto. La orquesta terminaba el vals de Fausto. se manoseaban. Turbaba. . es un miserable! -exclamó Máxima de pie en medio del palco. Ella continuó charlando. y hasta sucias.. -Máxima. quietito le digo. hubo un rumor sordo y confuso.. que si te oyen.. íbasela de nuevo abotonando ella: -Vaya. che!. como dormitando repetía.

.103 - . -Siga.. http://onliditorial. camine.. Y como él. salga le digo! Ancho. remiso.com -Lléveme. -Lléveme repito o me voy sola. no se apresurara: -¿Qué. pensaba: se le ha de pasar. Quiso darle su brazo él.En la sangre. retrocedió un paso cruzando los suyos ella. . iba riéndose en sus propias barbas Genaro. no me oye? ¡camine. -Pero hija. un orgullo brutal de macho satisfecho. Eugenio Cambaceres. hueco de orgullo..

más seguro que en la quinta. en la ciudad. Sobre todo. en un ímpetu de rabia fuese a romperle el alma el otro. Dueño del campo.En la sangre. lo que era a él. iba corriendo burro todo cuanto tenía..104 - . -exclamaba Genaro enrostrando a Máxima sus recelos. que valida de la confianza que le habían dado a él en la casa. una cobarde!... Hasta ganas le daban de ponerlo él mismo en el secreto. cuanto antes! Justamente se iba quedando sin un cristo. qué iba a salir ganando. bien valía eso el bocado. y que ahora especialmente.. se decía Genaro. por qué había de suceder? Bien lo veía ella que la señora se pasaba los años adentro. en los fondos. http://onliditorial. ¡eso y mucho más! . fuesen a espiar los sirvientes.¡qué le daba por vivir así temblando. Sin duda. Eugenio Cambaceres. ¡qué le importaba. y muy bien que le vendrían. la tajada que le iba a tocar a él. ¿ni quién sabía tampoco. mejor. en fin de cuentas? Tal vez no dejara de comprenderlo. con la vida de vago que llevaba. pudiendo hacerse fuerte con los viejos. hasta solía no salir ni a recibirlo. de escribirle él un anónimo para que reventase la bomba de una vez. porque qué iba a sacar. lo mirase por ese lado y se viniese a las buenas. muerta de miedo! ¿Si nadie nunca había llegado a saber.com .. a ver cómo no los pillaba el mismo padre.. sus temores.XXXII - ¡Floja. si nada había sucedido hasta entonces. faltaba el rabo por desollar. era una floja. lo pensase. lo meditase. siendo querida suya la muchacha. aunque. dos mensualidades había dejado ya de enviarle a la madre. los pesos de su suegro. era mil veces mejor. había un peligro: corría el riesgo de que en un primer impulso. como a un santo un par de velas. más difícil que metidos allá.

acariciándosela: -¿Qué es lo que le sucede?. y de pronto. en la casa. como cavilosa. prosiguió Genaro. que te adoro. ciega la madre y descuidado. pero ¿qué hay.. por el vínculo que nos une. ausente casi de continuo el padre. Vaya. me afecta a mí.. te lo suplico. tus pesares son los míos. ligados tú y yo.. no tienes acaso confianza en mí y en quién mejor puedes tenerla? Sabes que tratándose de ti. sin embargo. Eugenio Cambaceres. solos. dime lo que te pasa. Había llegado a notarla preocupada él. qué.com Pero. ¡no puedes figurarte lo que me aflige verte así! Lo dejaba hablar ella. ocultos a los ojos de todos el secreto de sus amores. http://onliditorial..En la sangre. Te lo ruego. se imaginaba no más. como dominada por un íntimo y penoso sentimiento. exclamó Genaro. La encontró pálida una vez y ojerosa. hinchados. los párpados encarnados.. libremente Máxima y Genaro se veían. cosas de él. que tus penas.. levantándose. idéntica entretanto la situación se prolongaba. con toda mi alma y que. abatida por momentos. no podrás negármelo ahora. estamos llamados destinados ambos a correr la misma suerte. es fuerza que concluya esto. ocupando un asiento junto a Máxima.. qué iba a tener? Estaba como siempre. por el cariño que me tienes. más pálida y ojerosa que de costumbre. como si nadie allí a su lado estuviese: -Es menester. inmóvil en silencio... triste. -con un vivo movimiento de impaciencia. abotagados los ojos. en la sala. que lo que directa o indirectamente a ti te afecta.. acababa evidentemente de llorar: -No me sostendrás que no. sin embargo. dígaselo a su viejo.105 - . que te quiero. la vista baja como si nada oyese. púsose . en fin. Había tratado de indagar de ella la causa: ¿no tenía nada. callada. como si se tratara de mí mismo. tomando a ésta de la mano. mi hijita.

hace.. ¿qué es lo que tienes?. ahogada la voz entre sollozos... que viviese tranquila y sin cuidado. Eugenio Cambaceres. sin embargo. quiero saber y no pido... estaba viéndolo venir yo. como si un velo acabara de descorrerse ante su vista. me habías dicho que tuviera confianza en ti. por no asustarte. tenía que suceder. ¿Te parece poca dicha. tres meses. -¡Acabáramos!. que hables.. -¿Cómo? -Claro. ¿eso es. ser padre de un hijo tuyo. eso no más?: -y sin poder contener un gesto de íntima alegría. como si se le revelara otro hombre Genaro en ese instante: . ¡me habías asegurado que no. sólo por ti. sobre todo. cubriéndose con el pañuelo. absurdo que te obstines de ese modo. -¿Lo que no tienen las mujeres?... -Desde..es ridículo.. Había alzado los ojos sobre él... exijo. http://onliditorial.. que con todo el ardor de mi alma lo anhelaba.En la sangre. con la más santa de las intenciones mi hijita...com a recorrer a largos pasos la sala. por no alarmarte.. con un asombro profundo. poca felicidad la mía. a sabiendas me engañabas? -¡Oh!. pues -prosiguió tranquilamente.. -¿Lo que tengo?. como haciendo un enorme esfuerzo.. como hablando consigo mismo Genaro. -Es que lo deseaba. en fin.. necesito yo..! ¡qué sé yo!. que sabías. -¿Tú?.Me lo figuraba -murmuró. que era imposible.106 - .. el rostro. contesta.. imaginarme que vas a ser madre y madre de mi hijo tú? -¿Mentías entonces. que harías tú. lo miraba con asombro.. en obsequio tuyo. es que no tengo lo que tienen las mujeres -terminó por decir bruscamente Máxima.. con aplomo-.

¡estoy de veras por creer que no me quieres. Eugenio Cambaceres.. Dios la librara. te casarás conmigo. algún canalla?. No. mi Dios. qué hacer? -¿Qué hacer? Iba a decírselo él.. algo de enfermedad. ¿quién sabía? Podía ser otra cosa... de nuevo el llanto bañó su rostro: -Sabes que hasta derecho tendría para enojarme. confesar todo a la madre que era una santa mujer y que era madre. valor.En la sangre. http://onliditorial. no.com -Pero.... para resentirme contigo seriamente. en tu aflicción. sólo de pensarlo. se le caía. podía quedar en la nada todo al fin. -¿Qué hacer... serás mi mujer tú.. tener ánimo. que acabaría por abrirle los brazos a ella.. que no he de saber cumplir lo que mi conciencia de hombre honrado me dicta. Guardó de nuevo silencio ella. esperar. la cara de vergüenza. era mejor ver. y por encargarse de obtener el perdón de su marido. Estoy pronto a responder como caballero de mis actos. en tus lágrimas. que hasta una falta de cariño podría ver en tu conducta. que soy un miserable yo. ¿y yo? -¿Crees acaso que no conozco mis deberes. una indisposición pasajera. .107 - . por lo menos como te quiero yo a ti!. resolución.. hablar.

se lo había dicho: inútilmente. en efecto. obligada. qué se le daba. podían. que encarecidamente le suplicaba.. en nombre de su reputación comprometida. obtuvo de Máxima lo que pretendía. de la inocente criatura era que hablaba. estaba ella embarazada. ¡víctima suya la infeliz! ¿Acaso llegó a decirse. ante sus . arrancó Genaro de ella la promesa. dos meses. podían decir que había nacido a los siete el chiquilín. No durmió.. para ante la familia. además por la fuerza misma de la triste extremidad a que se viera reducida. evidente que.. era un tiempo precioso que perdía. había preguntado. reducida.108 - . ¿cómo más tarde. agitado. Pero que se resolviese ella de una vez.. esperar aún. de confesar todo dado esperar no siendo así. ¡era hombre él!. calenturiento. del padre. lo había consultado con un médico amigo suyo. Pensaba. retardar. instada por él. era indudable. cada hora que pasaba. de qué manera ocultarla si salía de cuidado antes del tiempo? Un mes. todavía. Eugenio Cambaceres.XXXIII - Corrió un mes. en cinta de él.. era vano obstinarse.. Consiguió al fin. para ante el público mismo. todo el cuadro de síntomas de la preñez se presentaba. seguir haciéndose ilusiones. ocultar la fecha verdadera del nacimiento. La situación se agravaba entretanto. apremiada. preocupábase de Máxima. personalmente a él. era más fácil eso. cada día. le fue imposible conciliar el sueño un solo instante. en el interés de la pobre..com . No por él. violentada. por su hijo. yendo a residir temporalmente en la campaña. en una de las estancias del padre.. nada resuelto por lo menos habría aún. http://onliditorial. por ella.En la sangre. sufría por ella. un sentimiento de cariño y de lástima a la vez llevábalo a condolerse de su estado. revolviéndose en la cama sin cesar. bien pronto le sería imposible disimularla a los ojos de la madre.

En la sangre. registró la cuadra.109 - . todo ese ruido diario del hotel. de prisa. http://onliditorial. sin embargo. miedo de arrostrar la cólera del padre desatada contra él en un arranque ciego de despecho.. cosa que no fuese el viejo a dar contra él!. De allá. tendía el oído azorado y palpitante a cada paso. en la armería de Bertonnet. provocado. un mozo la ponía en orden.. por él mismo. de involuntario terror. miedo de otro. Levantose al aclarar. echó los pasadores a la puerta. y sola. Eso. Eugenio Cambaceres. la idea de peligro que corría lo que bruscamente lo asaltara y llegara a dominarlo. Penetró antes de bajar a una de las habitaciones del frente. escondido. alguien se acercaba. en los pasillos. dijese que era ella sola la única ¡culpable. sin protección ni amparo en el terrible y azaroso trance? Miedo era lo que tenía. si era que en efecto lo quería. salió y dobló en la bocacalle... El vaivén de la gente de servicio. el despertar de los otros locatarios. ¿irían a detenerse y a golpear? Pensó en comprar un revólver y en echárselo al bolsillo. a que se hallaba desde meses antes habituado. por él solo. que lo había buscado. sin defensa. podía estar esperándolo el otro en la vereda y cazarlo a la salida. cerrada ya con llave. el continuo transitar en la escalera. Cómo hiciese ella. alguien subía. llenábalo. acababa su dueño de ausentarse. a exigir de su cariño. Miedo por él. estirado el cuello. oculto. perfilado el cuerpo espió. eso tenía derecho a esperar de ella. conforme saliese. cómo viese de salvarlo y se acusase ella sola. corriendo casi. con tal de que tratara en fin de dejarlo de algún modo bien parado. . un pensamiento egoísta y cobarde lo que ocupaba su mente. allí a la vuelta. Informose del portero si alguien había ido en su busca y atropellado. arriba. eso debía hacer.com mismos padres arrastrada ahora a hacer la confesión tremenda de su vergüenza.

. ¿Qué habría habido... . nada grave. no..com ¿Compraría revólver?.110 - . nada... Eugenio Cambaceres. Desde la vereda de la Catedral observó con detención la larga fila de coches de alquiler. hasta dónde podía haber ido el bárbaro ése?. si sabía que no iba a hacer uso de él. a las doce. ¡Maldito el apetito que tenía tampoco! Varias veces. intimidada en el último momento y no habría hablado. una palabra de compasión asomó sólo entonces a su labio: -¡Pobrecita!. paró junto a la reja de la Plaza: -Espere -ordenó Genaro. preguntar y dar con él. y subió. -murmuró. a las nueve. era hora de almorzar. qué?. sabía el portero que comía en esa fonda él. podía andar buscándolo el individuo. habríase sentido arredrada. miró el reloj: las nueve. nada de lo que se imaginaba podía haber. Le pareció como si recibiese al pasar una impresión de luto... Volvería más tarde. a la calle de Moreno? No.. siguió en dirección a la Plaza da la Victoria. helado la casa. las dos hojas. como un sepulcro mudo. -Al Retiro. grave en ese sentido por lo menos. de súbito conmovido..En la sangre.. pensó. ¿dónde iría entretanto. corridas las persianas. Plata tirada.. en carruaje cerrado recorrió la calle. nada. de par en par.¡Aunque. derecho por San Martí -dijo al cochero. durante el curso del día. Cruzó la calle de la Piedad.. ¿qué era lo que adentro sucedía. todas. Bajas. Llegó el carruaje al Retiro. encontrarlo allí. http://onliditorial. quería uno de stores en los cristales.. pensó luego.. si se conocía.. zonzo! Estaba abierta la puerta. estúpido. pasó de nuevo a la oración.. que era muy capaz de caerse de susto no bien de manos a boca se le apareciese el padre!. y. Se habría Máxima arrepentido. ¡para qué.. como si respirase una atmósfera de muerte.. siempre nada.

Ambos al separarse. preocupado. que vivía en la calle de la Defensa y lo dejaba en la esquina. pensó. emigrado el año 40. Bastaba verle la pinta.. no era tipo. muy feo. Distraído.111 - . huyendo de hallarse solo. había sacado su dinero del bolsillo y despedido el coche al llegar. ¡podía contarse entre los muertos él!. tres veces. alguna de bala y de puñal. recordando antiguos tiempos. sospechosos. en el local de los Tres Billares. dejose estar en el café.. lo esperaría!. un conocido suyo. Hasta las dos y media de la madrugada... en honduras él. Imposible que se quedara con el entripado.. feo. a qué se metería a zonzo.. que no estallara.. Conservábanle cariño algunos a la casa. trenzado con otro en un partido a los palos. algún sangriento drama iba a salir resultando al fin. sus antecedentes.. ni mención hacía siquiera a retirarse.. otra noche peor le esperaba. acercarse a él por detrás. creyó ver. y que parecía haber querido seguirlo. antiguo oficial de Lavalle en sus campañas. como buscarlo a traición. Tipos mal entrazados. caliente. su modo de ser. en horror a su cuarto del hotel. ¡Paciencia. evitando éste el encuentro de otros tantos bultos.com Otra noche de agitaciones y de insomnios. Eugenio Cambaceres.. llevado por una brusca necesidad de aturdimiento y de ruido..En la sangre. y uno de los que allí se encontraban. cruzó a la vereda opuesta. su vida entera lo estaban revelando. tremendo estaba poniéndose el negocio.. solían celebrar allí sus reuniones. no era hombre de dejarse manosear impunemente.. en la escasa media cuadra de camino que alejaba a Genaro del hotel... perseguido por Rosas. http://onliditorial. y había ido también él. otra en blanco. no se arriesgaba ahora a volver solo a su casa.. que no hiciese explosión el viejo. uno de ellos emponchado. No se atrevía. otra como la anterior.. . como un imbécil. alguna barbaridad y barbaridad mayúscula. ¡Malhaya!. una y mil veces como un negro crimen sobre la conciencia le pesaba..

la lengua seca. la figura del padre airado persiguiéndolo con el espectro de su venganza!. casi nada había comido: -¿Eh?. ¡que se acabara cuanto antes. como una sombra que cruza. Eugenio Cambaceres.En la sangre. era sufrir. había soñado. tras de la puerta. querían casarlo. ¡un cúmulo de disparates. sublevado en ansias el estómago. decía que sí. casarlo con otra. clara. -en un arranque exasperado de cobarde. revuelto. en los rincones. un dejo en la boca.. había dormido. sobrecogido aún de terror. potente. ¡Qué sabía él!. y de miedo.. lo iba a hacer. resultó falso después.. lo habían muerto primero.. arrojose de la cama en la mañana siguiente. no era vivir aquello. no había llegado carta para él? Como caballo que busca de qué espantarse. era matarlo a fuego lento. registró bajo el sofá.. despropósitos sin cuento. vociferó renegando. como viva. el sueño lo había vencido. un mundo de desatinos y siempre y en todas partes.com ¡Por fortuna acertaba a pasar un vigilante!. http://onliditorial. entró como sin pisar. con una mujer vieja que era la madre de Máxima y que era su misma madre. con mil demonios al fin. . entrecortado el resuello y afanoso. como real. Con mano trémula y nerviosa pegó un tirón de la campanilla. bajo la cama.. entre las cuatro paredes de su mismo cuarto.. que lo mandase asesinar. de cobarde.. buscó.. Sentía pesada ahora y dolorida la cabeza. mal gusto. empujaba entretanto la hoja de la puerta. Tarde ya..112 - . era sufrir mil muertes.. ¿Nadie había estado. un dejo amargo a tabaco. miró. palpó la ropa colgada de las perchas del armario. subió Genaro la escalera y allá arriba.. que lo hiciese apuñalar el muy salvaje de una vez!. y nada sin embargo.

y yo. y entiendo que sean ellas al pie de la letra ejecutadas. como de personero suyo.. ¡hum! ¿qué querría. repito. cortando a Genaro la palabra con un simple gesto de la mano: -Sírvase evitarme la molestia inútil de escucharlo.. ¡le había vuelto el alma al cuerpo a él! No era... -prosiguió.» Estaba como tuto el individuo. ahora sí. se casará con usted. Debo.. ella quiere. para mandarlo en lugar de él.. de seguro... iría el viejo a darle cita. Con todo. sin observaciones de su parte y sin que absolutamente por la mía. tenga en cuenta ni me importe lo que usted piense. por las dudas. simplemente. con qué embajada le saldría? ¿Iría él? Sí. variaba de aspecto eso ya.... mocito. sin misterio. buena diferencia. deseando no ... haciéndose una violencia bárbara. pero ni para agarrarlo a besos tampoco....XXXIV - «Necesito hablar con usted. indicó a Genaro una silla: -Ha sido usted un gran canalla. a las cuatro de la tarde y en su misma casa.com . -Señor. tenga a bien pasar por mi casa hoy a las cuatro. que. http://onliditorial. Lástima que no fuese asunto de algo en que pudiera un tercero intervenir. para largarlo antes de carnada.. con ademán seco y glacial. es que se encuentra usted aquí. sin ruido. Eugenio Cambaceres. usted nos la ha pedido.. y por desgracia mía.113 - . sin embargo... se le conocía.sólo a efecto de hacerle conocer mis órdenes. Deteniéndolo. dentro de un mes. con la intención de enderezarlo al otro mundo. yo un gran culpable. resignarme a ver en usted al marido de mi hija. pero iría. o diga. Recibiolo en su escritorio el padre. mal que me pese..En la sangre. quiera.. Máxima.

usted tan luego!. infundirle nuevo aliento al calor de sus caricias. le decía la verdad. deslizarse como una sombra al través de las paredes. estar allí al lado suyo.. engañarnos de ese modo y usted.. no había cesado de pensar en ella un sólo instante. Sufrirlo primero al otro. su sangre de él.. Ocupó un asiento junto a ella. nada. se lo juraba.. sobre el sofá.. a agitarse estérilmente en las congojas de la duda. calorosamente. su madre y yo hemos consentido.com contrariarla... que le dijese. tolerar de él en silencio que lo hubiese puesto overo. ¡ah! él. Y su hijo. nunca lo hubiera dicho de usted. no faltaba sino que ésta también empezase a romperle el forro. como si aún no fuese suficiente tener que aguantar a la vieja ahora. ¡Uf!.. como ajena en ese instante de él. la criatura que Máxima llevaba en sus entrañas.. Eugenio Cambaceres. puede retirarse o pasar si quiere a la sala. pidió saber. Quedáronse solos por fin Máxima y él. sí. en la confianza que le habíamos dado. y él... nada le había sido dado hacer en obsequio a ella.. jamás había pasado. poder volar. en su chinita querida.. comunicarle nueva fuerza. remota de su mente toda idea de sensualismo. las jeremiadas de la muy tilinga. estrecharla contra su pecho. abusarse así.. informarse. Pero reducido a debatirse él mismo en la impotencia. no había vivido en esos días. cómo debía haber sufrido la pobre. entrar de noche a su cuarto. http://onliditorial. yo que lo creía tan caballero. -¡Ah. los lloriqueos. . efusivamente. ¡Ah! podía creérselo. reanimar su espíritu abatido... aparecérsele. en la angustia de la espera. en un abrazo casto. verse obligado a estar oyendo con una paciencia de santo sus pavadas.. quiso precipitarse. amante y cariñoso. Piazza. en su china.... ante mi familia y ante el público.... tan decente.En la sangre. Habría querido tener alas. que le contase. tan incapaz.. cada una de cuyas palabras había sido un bofetón.. y como si no bastara todavía. Nada me resta que agregar. consolarla. Solícito. un latigazo en la cara.114 - .. enjugar sus lágrimas.. será esa la explicación de lo que es difícil de explicar: que le dispense yo el honor de aceptarlo como yerno. una escupida en la frente.

Eugenio Cambaceres. o era la conformidad de la mujer. de la impostura de sus protestas. ¿era el anhelo de la amante. el pesar de la falta cometida la aquejaba. sí. no decía que no. por su familia. como reatada y presa. se casaría. como antes.115 - . de que le mentía su amante. y bien. la ley social. Contestaba brevemente. en camino de ser madre.. abatida y como insensible en su asiento. . Iba a casarse con él. los hechos mismos. la arrojaban en brazos del padre de su hijo. fatalmente. más y más!.com no llegaría nunca a pasar horas tan crueles. hora por hora. como un frío en lo íntimo de su alma. en lo profundo de su corazón.. ni un poco por él. día a día. penetrada íntimamente. iban a casarla a ella. de lo irremediable. la resignación de la víctima? Sentía un vacío. se la habría dicho al contemplarla. había sido culpable ella y nadie en el mundo podía hacer que no lo fuese. no. a uno de tantos en Genaro!. asentía ella apenas. con un ligero signo de cabeza. Pero no. momentos tan acerbos de desesperación y de dolor.. Perdida.. por todo en fin. nada. ¡Oh! ¡si el pasado se olvidara. Habríasele creído penetrada. comprendía. de vez en cuando. no podía rehusarse. no tenía cariño.. Pero. no se rehusaba. a un desconocido. dado ahora mirar sólo a un ente extraño en su querido. presa de uno de esos desengaños que dejan hondo surco en la existencia. ¡sí. veía la necesidad de que llegase a ser Genaro su marido. deshonrada. sombría. no lo quería. si le fuese. si pudiera borrarse de la vida como por efecto de la sola voluntad podía cambiar el porvenir. por monosílabos. El remordimiento la obsedía. por ella. de la falsedad de las palabras de Genaro. el deber imperioso de la madre.. hallábase en presencia de lo fatal. Por éste. del doblez. había sido culpable. http://onliditorial. no. ni quería tampoco.En la sangre.

en los paseos siempre. en su vano y pueril aturdimiento. odio y desprecio por el padre de su hijo: a eso veíase ella condenada. bien lo comprendía ahora. a la vez que en el halago de su infantil amor propio. mezcla de asombro y de despecho y de repugnancia y de asco a la vez. había tolerado.. de sus conocidas de la escuela.com ¿Y cómo. hasta llegar a la posesión brutal de su persona? ¿Cómo. sin mínima conciencia de la ligereza con que obraba. un invencible rencor que. amenazaba convertirse en odio y en desprecio. hora por hora desde la noche maldita de Colón había llegado a formarse.. en la calle. por seguir. movida por un sentimiento de secreta simpatía. no le quitaba los ojos él. involuntario. la seguía. que era sólo en el fondo un sentimiento de compasión.. incapaz de medir el alcance del peligro a que se exponía.116 - . era un encono persistente. Nacido del primer momento de arrebato. habíase revelado a sus ojos la verdad. el ejemplo de las otras. la vida que la esperaba. http://onliditorial. ¡Odio. habíala insensiblemente alejado de Genaro..En la sangre. Sí. mostrábase enamorado. La buscaba. mujeres a los doce años que jugaban a los novios como jugaban a las muñecas. . Y no era sólo indiferencia la suya. ¿Por qué?. en todas partes lo veía. no era esa indiferencia que empieza donde el desencanto concluye. había podido leer en el fondo de ella misma. tal era el porvenir.. soportado ella que se enseñorease Genaro de su ser hasta consumar el acto torpe de la violencia. lo pensaba. Eugenio Cambaceres. de amigas. tal la horrible magnitud de su desgracia!.. sin amor.. en la conciencia que del valor moral de su querido.. cómo y por qué. por qué había delinquido. porque sí. perdido. un retraimiento instintivo. ¡loco por ella el pobre! Ella misma se decía. de primas que tenía. en presencia del hombre convertido en bestia. lo creía. Irreflexivamente. lo sabía ella?. era algo peor. como si una venda le hubiese sido arrancada. por imitar. harto por desgracia suya lo tenía. era algo más. en el teatro.

prodigarle. acompañarla. la calma. viviendo no obstante como extraños entre sí. Y en el inquieto y caprichoso vuelo de la fantasía. Poco después de celebrado el matrimonio. adorado. fronteriza.. habría tenido derecho de aspirar sobre la tierra. como las otras. sus cuidados solícitos de madre. veíalo nacido ya. que llevaba. sin embargo. mil veces mejor. como descontando con la mente el porvenir. avanzada como se hallaba en su embarazo. desde temprano. toda entera se le consagraría. al amparo de su custodia maternal. contemplábalo crecer. uno del otro alejados. pretextando razones de salud. con la madre. si era que no pasaba ausente aún esas horas Genaro. ¿Su marido? Poco. la paz por lo menos. en una de las propiedades del padre de Máxima. en eso desconocido aún y misterioso. en el angustioso instante del parto. ya que no la dicha a que ella. sentía palpitar en sus entrañas. su anhelo. en él. .XXXV - Pasarían en el campo la luna de miel. mil veces preferible vivir así. que no había. al Sud. Su hijito. Máxima siempre en casa. lejos.. atenderla. hacerse un hombre al lado suyo. de la tierna criatura serían todo su afán y sus desvelos. noche y día dominada por la idea única de su hijo. nada casi lo veía. habitando bajo el mismo techo los tres. Quería encontrarse junto a su hija. generoso.En la sangre. en preparar de antemano la ropita necesaria al chiquilín. su aspiración se cifraba. al comer a veces. un hombre bueno. atareada en su labor. Y llegó así el mes de noviembre. querido. iría a reunírseles la señora. salido al campo a caballo o en carruaje.com . ocupada en alistar. Eugenio Cambaceres. Era el sosiego. sí. Mejor. al almorzar. se daría a él en cuerpo y alma. suyos. que no estuviese ésta sola.117 - . http://onliditorial. concentrábase su ser.

eso y lo demás. vuelta a su espíritu la calma. Era deplorable el estado de abandono en que todo se encontraba. una desidia. campos. como un bálsamo supremo que derramara sobre su dolorosa existencia la misericordia infinita del Señor. sus instintos de nuevo ahora se revelaban. que estuviese la carne a disposición de todo el mundo. todas las prendas. lo había de hacer sudar!. Otro era entretanto el motivo. como sofocados un instante en él por la violencia misma de los acontecimientos que trasformaron la faz de su existencia. sí. podía dar diez. no era hija única su mujer? Eso. haciendas..118 - .com noble. la enorme. le había de sacar el quilo al negocio. colgada allí bajo el ombú. como un consuelo. Como dueño ya. la pingüe fortuna de su suegro sería suya con el tiempo. no había orden allí.En la sangre. y en el caudal de su amor de madre. ¿No debían morirse los viejos un día u otro. sólo con medio hacer entrar las cosas en vereda. a cada instante llegaban a acusarse. ni un demonio. http://onliditorial. hallaría ella como una justa compensación del cielo a su infortunio de mujer. ¿No era una picardía. más lindo. pero si daba uno. un derroche escandaloso. inmenso. que cada chusmón de ésos. el constante objeto de las preocupaciones. lindo. más netamente cada día. más noble y generoso que los otros. ni administración. inagotable. mirábase Genaro en la estancia. todas las humanas perfecciones. todas las dotes. las innatas tendencias de su ser. otros gallos cantarían. agregados que habían elegido . de los pensamientos que traían absorta la mente del marido. más bueno. porque parían las vacas era que producía.. Eugenio Cambaceres. por ejemplo. Distraídas las fuerzas vivas de su naturaleza por las hondas agitaciones del último período de su vida. el día que manejase él los títeres. un abuso que no merecía perdón de Dios. podía decir que lo era desde luego.. ¡Oh! ¡Pero a la hora que llegara a entrar en posesión. casas en la ciudad. se decía. llegarían a encontrarse en la cabeza de su hijo reunidas.. a la de Dios que es grande andaba todo.

. tirados a la bartola. con mucho zapallo. yerba a los puesteros? ¡Azotes. como si se tratara de bienes de difuntos? Bajo llave debían tenerla. haraganes.. Eugenio Cambaceres...! un par de capones cuando mucho. así. se lo pasaban todo el día panza arriba. veinte.. pero buena plata era la que se iba a la larga. . parecía nada. bocas inútiles. eso y quinientas otras cosas y todo últimamente. cortaban por donde caía y dejaban en las patas un jeme de cuero. con bastante. ya verían quién era Calleja!. veneno les había de dar él.. puchero con coles y zapallo. gastadero de carne. en el corral y que se desperdiciaba toda.. como quien no quería la cosa... pasarles a los peones la ración.... los bofes..... Una perrera era la estancia. qué les costaba juntarla y lavarla? se trataba de libras.. ¡No reventar el viejo de una vez y que tuviesen que habérselas con él. nada de asado. magnífico para sacudirles en el mate!. el mondongo. lo enfermaba estar presenciando impasible semejante despilfarro!.. diez. de cuero que se vendía al peso.com domicilio en la cocina porque sí y que vivían a costillas del patrón. el corazón. que agachasen el lomo y la rompiesen.119 - . que el zapallo no costaba. treinta de esos bichos había.En la sangre. tierra de balde. el hígado. ¡Y eso de agarrar y tirar las achuras en la carneada. http://onliditorial.. Lo mismo las garras. ¿Galleta... dos veces por día y gracias. fiebre le daba. ¿por qué no había de poder aprovecharse. que sudasen si querían. que sembraran. fuera y agarrara y cortajeara y churrasqueara a su antojo. Ahí tenían tierra. Otra cosa que se le había metido entre ceja y ceja a él.. cuando más y que compraran sal y los salaran. fariña.. zánganos. ¡qué sabía él.. de arrobas al cabo del año. la lanita de las descascaradas que quedaba desparramada por el suelo.

. reemplazaba la presencia de la madre en tales casos. ni el médico. Eugenio Cambaceres. tendría Máxima esa suerte? Aun en el supuesto de que sucediese así. de explicarse la aflicción de la señora de reconocer la necesidad de . no se resolvía.. Máxima ante todo!. de un hombre... no le permitía moverse su estado. prevenido el médico del pueblito. no. era cierto.En la sangre. la urgencia de la situación. Pero. no era lo mismo.... Hallábase. ¡Ah! bien se hacía cargo ella de la situación de su pobre hija. por otra parte. ¿Qué hacer entonces? Acabó su yerno por ofrecerse. cómo había de ser. por más que quisiese regresar ella volando a Buenos Aires. Si bien le era sensible.. las leguas de distancia que había que recorrer.. él. ni que pensar había en regresar los tres a la ciudad.. ¡su hija.com . Ni remota posibilidad. http://onliditorial.. doloroso en sumo grado separarse de Máxima. pero. grave. en el azaroso trance de su parto. no.. por otra parte... ¿Emprender viaje sola la señora? Fue su primera inspiración. sabía de lo que era capaz su yerno. había tenido por desgracia suya ocasión de estudiarlo. darían con él en el momento oportuno. nada en el mundo. no bastaba. Inmediatamente partiría. Esperaba salir aquella por momentos de cuidado.. bien veía el cariño que profesaba aquel a su mujer. separarse de su hija.. imposible. y la distancia. lejos de todo centro de recursos abandonada a los cuidados del marido. ¡qué entendían los hombres de estas cosas. cómo vivían los dos. el interés que le demostraba. y luego. Anunciaban por carta de Buenos Aires hallarse enfermo el padre de Máxima. de observarlo.120 - . acudirá.XXXVI - Matando caballos llegó de noche un chasque desde el pueblito.. ¿Hallaríase en su casa. en momentos semejantes. había prometido acudir al primer llamado. cómo. iría él a la ciudad. resignarse a dejarla así.. ni nadie. Genaro. no dejaba de comprender. Por mucho que la fatal noticia la afectara. de un primer parto especialmente.

en todo caso. lo que bien se guardaba de decir. inmediatamente.com que un miembro cercano de la familia. pensaba luego. Estaba pronto a marchar. era más urgente no dejarlo solo al viejo. ¿Quién sabía?. si no hubiese sido sino el quinto. pero quedaba el rabo por pelar. las embrollas. ¡lucido. mejor cuidada que por ella. su idea que lo llevaba. quiso él hacerlo ya. le hablaría. Fue su ofrecimiento aceptado por la señora. era prudente. sus ocultas intenciones. favoreciéndose ellos mismos. reflexionaba.. ¡nada era.. divertido iba a resultar. se repetía. las escrituras falsas.. viviendo en la estancia hasta después del parto. en cuestiones de salud. lo enviaría. nada eran los sacrificios de dinero.. un hijo como era él. Era que tenía su plan él.. algún testamento o codicilo o algo así. en obsequio a su suegro. los quinientos mil enredos de que. quedó concertado al fin que se pusiese en viaje Genaro. obrando de mala fe. sabiendo que no podía quedar mejor acompañada. manifestose animado. el tiempo indispensable a echar caballos y atar el coche. las ventas simuladas.. el cariñoso interés de que. podían hacerle hacer. lo haría tranquilo y sin temor. lo que no decía. saliese al fin con una cuarta de narices. alguna picardía. Genaro. le pediría que permaneciese noche y día. de paso por el pueblito. alguna trastada. Eugenio Cambaceres. en manos de los parientes. era posible siempre echar mano para saquearlo a uno. Todo remoto asomo de peligro desaparecía así y costara lo que costara. el quinto.. poco importaba.121 - . Vería al médico además.. el quinto de que le daba el Código facultad de disponer al otro libremente! Y tanto que lo quería su suegro. favoreciendo a terceros. fue tanta su voluntad. una miseria. http://onliditorial. tal llegó a mostrarse de empeñoso. sin pérdida de momento. las quinientas cábalas. para robarle lo que legítimamente era suyo.. consultaría con él y. dejando a Máxima con la madre. .. Convenía. y en que él. desde luego.En la sangre. se encontrase junto al lecho del enfermo.

bastaba a ponerlo fuera de sí. cuando. La posibilidad. ¡ya se figuraba él la música que debía ser! . contándose entre los difuntos ya!. la sola idea lo calentaba... se veía libre de la jarana del parto... viéndolos en cada esquina.En la sangre. del barullo. http://onliditorial. los julepes que había pasado.... mucho más. del embeleco del muchacho. ¡No faltaba sino que fuera a dejarse soplar la dama ahora como un gran zonzo!.. la constancia. de todas esas historias de las mujeres. lo que no era chica ganga. lo que había vivido muerto de miedo. le hacía arder la sangre. la paciencia de que se había armado. Pues no que se iba a quedar en la estancia. Eugenio Cambaceres. ¡los bochornos que había sufrido.com Cuando pensaba en lo que le había costado a él.122 - . el tesón... mandándose mudar. de los llantos y los gritos. soñando con asesinos.

XXXVII - Dos días después. que se traspapelara en el barullo!. de marido de Máxima le atribuía. se brindaron. asistente de aquel en sus campañas. ¿Dónde se encontraban? debía saberlo él... hallábanse dispuestos a prestar su ayuda. como asimismo el reloj. en recogido silencio. de mudo y ensimismado sufrimiento. a un pardo viejo. dueño y solo por fin. como los botones de puño: dos gruesas piedras enzarzadas en medallones de oro mate. penetro a la habitación. ¡no fuera el diablo.123 - . acababa su suegro de morir. Al bolsillo con todo por pronta providencia. quedando luego Genaro. otro sobrino de otra hermana. una hija de éste. Despidiéronse más tarde los que habían asistido al muerto.com . no lo necesitaba ya. Eugenio Cambaceres. y llegó tarde no obstante. un hermano. oculto el rostro en presencia de otros miembros de la familia que rodeaban el cadáver caliente aún. sus servicios.. en posesión de la casa. Volverían a velar el cuerpo en la noche. en todo lo que al entierro y demás aprestos de la fúnebre ceremonia se refería.. las que usaba. llegó Genaro a Buenos Aires. http://onliditorial. Estaba bien..En la sangre. el pañuelo sobre los ojos. dentro del cajón de la mesa de luz. sin detenerse un instante en el camino. era tiempo. podía no más retirarse. detúvose frente a la cama. inmóvil largo rato. Llamó al hombre de confianza de su suegro.. . Sí. por razón de la tácita autoridad que su carácter de hija político. junto a la cama. las que tenía costumbre de usar su patrón. una tía vieja. y ordenole la entrega inmediata de las llaves. Acusando en la expresión de su semblante uno de esos sentimientos de profunda pena.

sin más demora. ¡Cómo no hubiesen andado los indios por ahí también!.. macizo.. ocurriósele de pronto. las levitas. era indudable.com Púsose. Había de dar.. y.. hasta el fondo. agolpado el flujo de su sangre. lo tenía . hacia arriba. lo habían madrugado los otros.... le gustaba andar platudo. ¿pero cuál? Tomó. a recorrer Genaro los otros muebles del aposento. curioso. se encerró... unos cuatro o cinco mil pesos. a uno y otro lado... la vela del candelero y encorvado el cuello. Llevó luz. forcejeaba. y.124 - . los parientes eran los peores!. http://onliditorial. Pero en el cuarto del zaguán. registrando la ropa del armario. jamás se le caía el rollo del bolsillo. inseguro el pulso... no cedían los cajones superpuestos en el interior del mueble. Temblaba al meter la llave. nada encontró! Claro. los chalecos. debían haberse soliviado.. los pantalones. Eugenio Cambaceres. de caoba. no se veía que tuvieran llave. debía haber algún secreto. inútilmente tironeaba. ¿qué traje había llevado puesto aquel ese día? Intrigado.. dirigiose a abrir la mesa de escritorio -un escritorioministro. Un obstáculo imprevisto luego de poder abrirlo detuvo. ¡nada dejó por revolver.. fácil era.. era donde debía estar lo gordo.. Paciencia. metido en algún bolsillo. a fin de alumbrar mejor. a no ser que hubiese quedado olvidado. sonaba. sin embargo. trabajosamente alargaba. el lavatorio. por la parte que menos. imposible que no tuviera su suegro consigo en momentos de caer enfermo.En la sangre. nada había.. la hueva.. como todos los criollos de su tiempo. no había dinero junto con el reloj y las llaves en la mesa de noche. Era rumboso el viejo. introducía la mano. repiqueteaba aquella en el silencio de la pieza. un estante para camisas.. ¡tantos habían estado entrando y saliendo. hacia abajo. prosiguió buscando. en la salita de recibo de su suegro. chocando al penetrar contra la boca de la cerradura..

garantido la impunidad!.. repentinamente. escrituras.. se contuvo. los del padre Gargajo. se obstinaba. todos. Había papeles dentro. un alto de «Velez» nuevitos. de propia autoridad. tenía pacto hecho con su conciencia.. en un ruido seco los cajones. con una emoción malsana de ladrón. títulos de propiedad. recibos. unos nuevos... realmente suyo todo eso. que no podía partir de tal base. fue lo que a los ojos de un ciego la caricia inesperada de la luz. Fatigado después de largo rato de infructuosas tentativas y al tratar de darse Genaro un momento de descanso. y se empeñaba. Pero ahí estaba... lo de los puntos que calzaba en achaques de moral! Él escrúpulos. paquetes de billetes. historia antigua. El azar acudía en su auxilio.. rollos de libras esterlinas. http://onliditorial. acababa de apoyar al acaso el codo sobre un resorte disimulado en la madera misma del mueble. alargó de instinto el brazo. dinero.En la sangre. amarillentos de viejos otros. papeles de cinco mil pesos del Banco de la Provincia. ¿Le pertenecía.. Y había algo más en el cajón del medio. que entre ella y él había pasado en autoridad de cosa juzgada.125 - . si algún indicio lo vendía. escuchar que llamaban a la puerta y la empujaban.com clavado entre las cejas. se había encaprichado. algo que a los atónitos ojos de Genaro. incorporándose. luego. había de encontrar. azulitos. muchos. Eugenio Cambaceres. ¡hacía fecha que entre los dos se entendían.. una cantidad. ¿y si llegaba a saberse. ¡así le hubiesen asegurado el resultado. había derecho en él para atribuírselo así.. como clavada la garra ya sobre el montón de billetes. vio con sorpresa. ¡oro. ver cruzar sombras.. se enardecía. a puerta cerrada y nada más que porque sí? ¡Bah!. volver azorado la cabeza creyendo oír ruidos. era que no podía contar con ésta... no sin repetidas veces. dobladitos. era suyo. que se abrían de pronto.. si luego alguna prueba salía a luz y lo dejaba colgado? . de un color azul de cielo!.. crispados los dedos. En un brusco manotón de gato hambriento.

. como a marido de la hija. existiría. ni por arte de encantamiento. su bestia negra. ¿Por qué no los habría llevado al Banco el muy zonzo. . En el reverso un sello grande de lacre colorado lo cerraba. venta de haciendas o de campo. precisamente llegó a llamar en ese instante su atención.. era un platal. siendo así.En la sangre. era morrudo el negocio. algún negocio. por quitarle. preguntábase Genaro. como quien decía. mucho se lo temía.. Diose prisa Genaro a apoderarse de él. de los derechos que... doblemente ante esa idea preocupado ahora y caviloso.. dos únicas palabras había escritas en el anverso del sobre: mi testamento. Tal vez dejando a ésta su legítima pelada y disponiendo del resto en favor de otros.. el bizcocho. por muy abandonado que.. de fecha antigua o reciente. difícil que por muy dejado. Tal vez no había llegado a darle tiempo la enfermedad y nada más fácil. http://onliditorial. el Código le acordaba. acaso en su testamento.. alguna jugada por el estilo. o sólo después de enfermo y de sentirse grave se le habría ocurrido hacerlo? Probablemente lo primero en odio a él. su testamento. tuviera una punta de miles guardados. Eugenio Cambaceres..com No se trataba de cuatro reales. ¿Existiría el dichoso testamento. tendría a todo evento el suegro tomadas de antemano sus medidas. como buen hijo del país. ganándose el interés? Alguna entrada de esos días sin duda..126 - . algo así. querido antes de morir dejar constancia. pensaba. con ese temor y tenía como hambre de salir por fin de dudas y saber a qué atenerse. Un pliego abultado y largo fijó la dirección de sus miradas.. ya que no todo. su yerno.... ni que el mismo diablo hubiese metido la mano!. su eterna pesadilla. como quien guarda pesos sueltos para los gastos de la casa. hubiese sido su suegro en asuntos de dinero. ¡No tenía derecho a quejarse. poco le había costado encontrar. que haber después hecho mención el viejo. por mezquinarle. tiempo hacía que andaba con esa desconfianza.... parte de lo que la ley le daba.

acercábalo a la luz.com Y. era más sencillo aún. bastaba buscar un sobre igual. respecto a las posibles consecuencias del acto que meditaba. tranquilo ahora y sin recelo. imposible de ese modo descubrir su contenido. o no existía sino uno solo. lo elevaba a la altura de la llama. el que tenía él. .. O había dejado dos ejemplares el padre de su mujer. Inútilmente. en alguna parte. sin más formalidad ni requisitos.. tres estancias pobladas en Buenos Aires. ser ológrafo el documento. http://onliditorial. por acaso. a favor de la trasparencia del papel.. buscando sorprender. valores. evidentemente. de puño y letra del autor. Eugenio Cambaceres. otros terrenos más. en su poder. por ahí. nada se traslucía. púsose a devorar con avidez su contenido. etc. ¡ni rastros. atenta y minuciosamente lo observaba.En la sangre. Confiado en sus deducciones.. una larga lista de propiedades urbanas y rurales. títulos de renta. dentro de algún cajón. Genaro. con romper lisa y llanamente el sobre. Si lo primero. dar con el sello. de un cuartillo partido por la mitad. y ver por último de imitar la letra. Era primero la enunciación de los bienes. el secreto que encerraba. opaco aquel y duro y grueso como pergamino. hubiese su suegro podido morir abintestatovolvía meditabundo el pliego entre sus dedos. con mano segura y brusca rasgó el papel. acciones. Pero debía.127 - . encima de algún tintero indudablemente lo hallaría. varias casas en la ciudad. en el sordo malestar que la pérdida de una latente y última esperanza le causaba -la de que allá. nada alcanzaba Genaro a distinguir... por el aspecto del pliego. empeñado en leer. sin testigos. campos en Santa Fe. y así hubiera pretendido el individuo despojarlo a él de un solo peso. Si lo segundo. ni cenizas iban a quedar!. otro en manos de tercero.. Quedaba acaso un segundo medio. la quinta de Belgrano. estaba del otro lado..

. . Dejaba la otra mitad.. observó de paso Genaro. disponía de todo lo suyo. pero no sin una expresa condición: sólo al fallecimiento de la madre. continuaba su lectura. su voluntad terminante. dado caso de sobrevivir ésta a su hija. ¡Los pobres!. viejo crápula. disponíase ya Genaro a destruir el testamento. http://onliditorial. pertenecer la mitad a su mujer.. en lo bajo de la página. dos solas líneas fijaron su atención: «Queda otro de idéntico tenor en la oficina del escribano Cabral. a hacer añicos el papel. ¡Mucho se lo iban a agradecer los pobres. en favor de Máxima.. ladrón!. cuando. Y era su voluntad. acalambrado la mano. que distribuyese en vida o legase al morir el referido quinto a los pobres. Eugenio Cambaceres.. de golpe.» Fue como si se le hubiese.. obedeciendo a un instantáneo y ciego movimiento de despecho. con tal de poder fregarlo a él. ni mucho le importaba de los pobres. Y.. Declaraba el testador ser gananciales los bienes.. acababa por declarar. cuya administración y usufructo debía corresponder exclusivamente a la señora. trazadas allá. ruin.. sin desviar los ojos del papel. entraría aquella en posesión del quinto. con íntima satisfacción y mientras.com Ni mención siquiera.128 - .. ni palabra se decía del hallazgo que acababa él de hacer.En la sangre. Seguía luego la parte dispositiva del acto.

y la música del mocosuelo por su lado. de los tres que le habían machado.... gastar en palco y en carruaje.XXXVIII - Quince millones a pesar de las porquerías de su suegro. consagrado a su hijo y a su mujer? ¡Bonito entretenimiento. como el coronamiento de la obra. indudablemente. teniendo a honra ser recibidos por él.. Y habían de ir. se aburría atroz... era saborear como a tragos el delicioso placer de la venganza. adulándolo y sacándole el sombrero. reuniones. y. como un marrano. quince millones como quien no decía nada. suyos. con Máxima que era un hielo.. como si se la pagaran con rédito los otros. los orgullosos. los mismos que lo habían mirado como a un animal sarnoso siendo pobre. con menos de la renta de su fortuna.. los de copete alzado. su revancha.. . ¿Vivir la vida íntima del hogar.. Con la renta. http://onliditorial. por qué acababan de aceptarlo los muy mandrias. un hueco. de abrirle de par en par el Club como a muchacha bonita. Sí. como se amontonaban las moscas al olor de la carne. que parecía no tener más oficio que ponerle cara de palo. Era el reverso de la medalla... no dejaba de ser halagüeña la cosa. así hubiese tenido el cielo tan seguro. curioso sin embargo..129 - . Eugenio Cambaceres.. espantosamente. de amontonar al ruido de los pesos.. berreando noche y día. no sabía qué hacer a ratos de su bulto. bailes en su casa convidando a medio Buenos Aires. de aceptarlo sin discusión. en su casa. poco a poco había ida dominándolo el fastidio.. habría podido nadar en la opulencia. se decía Genaro. dar comidas. ni por la del Papa habría cambiado su suerte. del tipo del gringo tachero!. vivir en un palacio. de hacerle el negocio como cosquillas en el amor propio.. se habían de juntar. que ni dormir siquiera lo dejaba!. la compensación a los vejámenes sufridos. sentía un vacío en el fondo. ¡cómo era que habían cambiado después. tentadora. no acertaba él mismo a darse cuenta..com . como una especie de apoteosis de su triunfo en fin. en casa del tipete de marras... andaba como bola sin manija.En la sangre.

por ejemplo?. a ese paso. dedicarse a la política. un norte que perseguir. con sus pesos. yendo a cuentas. alguno de los ramos.. ¿Ocuparse.. Eugenio Cambaceres.. comprados en la calle de Artes y cocinera criolla de doscientos pesos. bromas de otra clase. ¿Por divertir acaso a los demás iría a echar la casa por la ventana? ¡Cómo no.... no le hacían mella ya esas cosas. Modestamente. reflexión hecha. que en una cama de caoba y nada había mejor. http://onliditorial.. Pero no le daba por ahí. ser Ministro y hasta llegar a Gobernador. más sano ni más higiénico. de los mil ramos de la actividad... a golpes había aprendido y tenía la epidermis dura.. venir de diputado por donde tenía la estancia que le había tocado a Máxima en la herencia. se le habrían salido del bolsillo al cabo del año. quebraderos inútiles de cabeza.130 - . Por eso se había ido a vivir con su mujer a una casita de dos ventanas que le había sido adjudicada a ésta en la herencia.. de la labor o del saber humano. y todo en suma. tener un objetivo. polainas. que se costearan si querían la diversión con toda su alma. ambiciones. embanderarse en cualquier partido.. la vida pública.com Pero. que el ejercicio a pie y el bravo puchero del país. podía. ostentación.. por vanidad simplemente. ¿qué extraño? Otros más brutos que él lo habían sido.. miserias. volando. Sí. hacerse de influencias en la campaña. ¿Qué más tenía habitar en casa propia que en casa alquilada?. ¿con qué necesidad? ... a qué y para qué.En la sangre. le habría quedado ese recurso a falta de algo mejor. baratitos.. lo mismo se dormía en una cuja de fierro. en obsequio a un mezquino sentimiento de vanidad? ¡Bah!. aplicar en algo sus facultades. no era el mismo hombre de antes. ¿cuánto le habría costado la fiesta.. lo que pudieran pensar o decir de él. llenar su tiempo.. a ratos solía decirse. se había vuelto muy filósofo y muy práctico. cuántos miles. la política. no era su fuerte la política. no estaba para mantener zánganos él! ¿Asunto de rodearse él mismo de lujo y comodidades? Bombo.. y... muebles del país. no entraba en su reino. los tiempos habían cambiado.

¿Qué más tenía ser argentino que cafre. con sólo un traspaso de boleto... que le hablaran de eso.. llegó a ocurrírsele. que eran argentinos. . pero nunca había de sobra... arriesgando a que el día menos pensado le agujerearan el cuero de un balazo en los atrios. era honra y provecho. algo mejor y más sustancioso que la gloria: los pesos.... Eso sí. porque le naciese aspirar y le sonriese el poder. por él mismo.. la mejor de las patrias. llenándoseles la boca. desde que Máxima lo era. entrar en especulaciones. Eugenio Cambaceres. siendo rico.. o de una estocada en algún duelo? Se reía él cuando los oía hablar de patria a los otros. como quien decía de puro zonzo.. el dinero. acariciado la idea de hacer de su nombre un nombre ilustre. emprender algo que pudiera producirle...En la sangre. de fortunas improvisadas comprando y vendiendo lotes. contribuir a dejar. de patria y de patriotismo. grabado en la historia de su país. Sin duda. no tenía gran necesidad él.com ¿Por él. las altas dignidades.. de puro patriota.. Le probaría así a toda la parentela de su mujer que no estaba atenido a lo que recibiera ésta de sus padres y que era muy capaz él como cualquiera.131 - . no se oía sino de miles. No. un deber de padre.. haber nacido en Buenos Aires que en la China?. Negociar más bien. ¿De patriota entonces. estaban de moda las de tierras. lejos de eso. había sido siempre el sólo anhelo de su vida. lo que abundaba no dañaba. y hasta un deber podía ser reputado de su parte. lo suyo. aumentar el patrimonio de su hijo. las posesiones encumbradas. con su trabajo. los públicos honores. inmortal que. la patria era uno. porque hubiese alguna vez ambicionado. decir con orgullo. ¡La patria. pasase a los siglos venideros? Algo más positivo y eficaz que toda esa vana hojarasca de las humanas grandezas. enhorabuena. merecía siquiera la pena. donde más gorda se pasaba la vida y más feliz!.. no le desagradaba. iría a andar metido en danzas.. a la orden del día. se citaba casos de individuos que habían sacado en horas el vientre de mal año. la idea de unos cuantos milloncitos irás en la faltriquera. http://onliditorial. su casa. asegurado el porvenir de su familia.

Eugenio Cambaceres. venía bien. tenía metido en el Banco lo que le había pispado al viejo en el escondite de su escritorio. al parecer. ni necesidad tenía de hacer uso de su crédito. de pedir a nadie nada. a no irse de bruces. algo como una simple bolada de aficionado.com Vería primero. Calladito la boca. haría la prueba. Todo el mundo ignoraba. para ensayo.132 - . quien desplegara los labios para sacar a la suegra y a la mujer de la ignorancia en que se hallaban. http://onliditorial. con prudencia. con tiento. le bastaba. un simple picholeo para empezar.En la sangre. a no precipitarse. Justamente. seguramente. ni se había dicho después. . con retirar del depósito del Banco un par de miles de duros. que existiese tal dinero y no sería él. la suma que había encontrado y de la que no se decía jota en el testamento.

el que viniese atrás que arrease. Sin duda. infalible. desengañándose. Y se había cebado.XXXIX - Había sido como verle las patas a la sota. lejos. más zonzo de no aprovecharse hubiese sido! Una vaga y sorda inquietud sin embargo. encontrar aficionados.. se compraba en diez para vender en veinte. . deshacerse con ventaja de lo que había adquirido y. quien estuviese dispuesto a hacerle el gusto. No era tan así no más. fijo. a la ocasión la pintaban calva.... llegó a posesionarse. hasta por el bañado de Flores y los tembladerales de la Boca.. ni cerca!. al Norte. tan fácil. le había seguido entrando no más. no era el frenesí. de firme. la locura. la sana prudencia se lo aconsejaba así. habría podido vender. a decir amén a sus antojos.. ¡no.. Eugenio Cambaceres. lo que se presentaba. ¡Claro. al Sur.133 - . como jugar con dados cargados. Medio parecían escasear los candidatos. http://onliditorial. había tratado de asegurarse con tiempo. como querer retraerse. una porretada de lotes. acobardarse la gente. sin mirar para atrás. iba viéndolo él. que corriesen atrás el albur.. Con cincuenta miserables mil pesos había empezado y tenía en tres meses un millón de utilidad. en día cercano de la mente de Genaro.En la sangre. mientras no le pagasen lo que se le había antojado pedir por ellas.com . cerca.. aunque no ya con las ganancias bárbaras del principio. lo que caía. una mal definida desconfianza. para todo había comprador.. manzanas enteras se había comprado que ni pensaba en largar. acusarse en el público una especie de enfriamiento. con todo se hacía negocio. seguro. la prudencia acaso. el furor de antes. no ganaba plata a rodo el que no quería. tan sencillo dar uno siempre con la horma de su zapato. se había metido hasta la masa. todo.

quién iba a poder asegurar que no eran simples alternativas.134 - . a una suma redonda. soñar tan sólo en vender. esperar. Fuerza le era atender.. una crisis general. marchaba viento en popa.. se aguantaría uno o dos meses más. salvando apenas su dinero. mucho. en plaza. pecho ancho!. subas y bajas del momento como sucedía en toda clase de negocios? Nada justificaba. a trueque de inmensos sacrificios. Recobrando. . una mínima parte de las sumas por él comprometidas. conseguiría Genaro realizar una pequeña. se había propuesto llegar a cierta cifra. Eugenio Cambaceres.. todo el que le había sido ofrecido. su plan combinado de antemano. en el delirio de especulación y de lucro de que llegara a sentirse poseído. alrededor de diez millones para liquidar y retirarse. no sin dificultad. renunciar de sopetón a lo que había mirado como cosa hecha. habría sido soñar en imposibles.. Nada. de la noche a la mañana. dinero tomado a premio.En la sangre. se viniera barranca abajo y dejase de valer la tierra. preocuparse entretanto del cúmulo de compromisos en los Bancos. el país se iba a las nubes. sus cálculos. quién decía miedo. para el caso como si lo tuviese ya en el bolsillo. fluctuaciones pasajeras. por nada... en plena crisis luego. a nadie. convertido en un manantial inagotable de riqueza.. como suyo. desastrosa. todo lo que había podido obtener y que en la fiebre. ¿Por qué? Cien mil inmigrantes desembarcaban por año. Y le era duro. libres de polvo y paja. por ese hecho solo. ¿Quién sabía tampoco. no había razón para que habiendo valido hasta entonces. como si lo hubiese contemplado. que se había fijado un límite.. habíase dado prisa a convertir en tierra. poco después.com Pero era que tenía sus vistas. Bajo la impresión del pánico. ¡Qué diablo. estaría a las contingencias. ni aun a costa de pérdidas enormes. se le volvía cuesta arriba resolverse. repentina. http://onliditorial.

pero ni eso. hasta por ahí no más. carguen ustedes con el perro muerto y entiéndanse como puedan. Se mostraría muy fino con ella y muy amable. no se animaba. el jefe de la familia... y cuidado que no era un nene él. era una idea.. muy de una vez ya.. o. si hubiese podido disponer a su antojo de lo de la mujer... http://onliditorial. como quien largaba una brasa. era precisamente con el fin de no dejar pasar una espléndida ocasión. la engañaría: estaba ganando un dineral. que era hombre de pelo en pecho para esas cosas. una verdadera pichincha que se le presentaba que necesitaba el empleo inmediato de mayores capitales. quebrar. Sí. desde luego. decirles: ahí tienen. Se guardaría. a su excelencia. de decirle la verdad.. . en bancarrota. todo tenía su límite. pero no le quedaba más remedio que amujar y hablar con Máxima para que lo autorizase ésta a vender o hipotecar.. la ley lo obligaba a pedir a ésta su acuerdo. hacer entrega. le pasaría la mano. lo más cómodo y eficaz para quedar de una vez a mano con todo el mundo. le mentiría.. el marido. acreditado iría a estar!. de confesarse fundido. no pagar. una fortuna. meterles el clavo.com ¿Qué temperamento adoptar.. era mostrarse muy enteramente sin vergüenza. por mucho que no le faltaran ni ganas ni agallas..En la sangre.. una idea como cualquiera otra.. cretinos!.... no tan calvo. Maldito el estómago que le hacía. Eugenio Cambaceres. hablando en plata?. vería de envolverla... lo que venía a ser lo mismo. cómo salir de aprietos. de engatusarla. la gracia que le causaba..135 - . ¡En bonito punto de vista se pondría. declararse liquidado. largarles todo a sus acreedores.. como si supieran. hasta la última pulgada de la inmundicia esa de sus terrenos.. su venia. cómo cumplir. Pero. lo más práctico sin duda. no señor.. no se avenía a pegar semejante campanazo... él. derretido. como si algo entendieran las mujeres de esas cosas. Del mal el menos. a qué arbitrio sujetarse. imbéciles. Bien sabía él cómo había de manejarse.. ¡Y eran los hombres los que fabricaban las leyes.. No.

No.En la sangre. no era un móvil mezquino y egoísta el que inspiraba sus actos. Eugenio Cambaceres. . ¡a Dios ponía por testigo! Era de él de quien menos se preocupaba. sino sólo en obsequio al chiquilín. porque quería que fuese rico. el hijo de ella.com Y no por él lo hacía. no de fijo. de ambos. inmensamente rico. en su interés que se desvelaba trabajando.136 - .. en bien de éste. su hijo. despertaba en él la ambición.. su amor de padre únicamente lo impulsaba. http://onliditorial.

de cerciorarse por sus propios ojos. rúbricas. ¿Qué podía importarle un puñado de dinero a trueque de que la dejara en paz. de ver. que nunca llegase a acordarse de ella él. http://onliditorial. Era la escritura de venta de la de la casa calle San Martín: -¿Cómo. escribanos. de que la librase de su presencia Genaro? Sí. despertándose en su alma una sospecha.. Nada comprendía ella de todo eso. lo que sí entendía que fuese así. -¡Pero vender eso tan luego. ofrecen por ella un precio loco y he creído no deber vacilar. cuatro veces halló a Máxima dispuesta. vivir tranquila.En la sangre. sin embargo. cavilosa y alarmada.. luego tres. a su lado. de crecientes exigencias por parte del primero. vas a venderla? -Sí. donde tantos años hemos vivido con papá y mamá!. sin idea clara del alcance de sus actos. mi hijita.. quiso al fin. En presencia. sin indagar. de mi familia. Sin observación alguna ni reservas. lo que sí exigía de su marido. como si ni existiese en el mundo tal mujer. ni le interesaba tampoco. de nuevas demandas de dinero. la casa paterna. buenamente escribía ésta su nombre.137 - . prestaba a ciegas su firma.com . Eugenio Cambaceres. que para nada se ocupase. reiteradas sin cesar. y habiéndole anunciado su marido un día que algo le llevaría más tarde a objeto de ser firmado por ella. sin saber a punto fijo. tratar de darse cuenta. . ¡Con tal de tener a su hijo allí. testigos. ni hacía por comprender. de que el cielo se lo conservase!. pronta a acceder a los deseos por él manifestados.. pretendes. retirada y sola era lo único que pedía.XL - Una primera. nuestra. una segunda vez. Papel sellado.

Pero. . he juzgado conveniente dejar esa puerta abierta. es el precio. sin preguntarte siquiera por qué. cuando te reservas tú mismo la facultad de deshacerlo. Eugenio Cambaceres. preocupaciones. en fin. doblemos la foja y que no se hable más. así será.. -¿Eh?. he firmado lo que ha sido tu voluntad que firme. Pero. tú comprendes y.. por un exceso de prudencia. lo que se puede sacar. si te fastidia. La cuestión. este.. si quisieras. Ya ves que nada se pierde y que estaríamos siempre en tiempo de recuperarla. escúchame. Buscaré comprador para alguna de las otras propiedades.138 - . te lo repito. tan espléndido el negocio como dices. francamente. No estoy al cabo de tus cosas. lo que debe interesarnos. que he puesto una condición. paredes viejas. ladrillos al fin. más dinero todavía..En la sangre. por precaución nada más.. dentro de cierto tiempo y por el mismo precio. ver en poder de extraños la casa donde he nacido yo y a la que tanto cariño tenía mi padre. es que nunca puede uno contar sobre seguro.. que mucho me disgustaría. ni para qué. me has visto ceder sin resistencia a tus deseos. hija. ni menos te pido ni pretendo que me impongas de ellas... -Debo prevenirte que no es una venta definitiva. no lo dudo. y se trata. me he mostrado contigo sumisa y complaciente. ¿qué más tiene ésa que otra cualquiera?.. saber si conviene.. si tanto desagrado te causa. http://onliditorial. -¿A qué venderla entonces? No es tan bueno el precio. Repetidas veces ya. de un espléndido negocio.. -Lo que quiere decir que necesitas dinero aún. de una manera absoluta. un artículo del contrato que nos da acción a quedarnos de nuevo con la finca. Oye Genaro. que hay una cláusula que establece lo que llaman pacto de retroventa. -Todo lo que tú quieras Genaro. te declaro que me contrariaría sobremanera..com -Son zonceras.

.... sin embargo. creería que trato de despilfarrar yo. de llenar ineludibles compromisos bajo pena de faltar a mi palabra y de comprometer mi crédito.. plata únicamente lo que debe uno dejar a sus hijos!. no digo eso.. y. reveses y aun animado de las más sanas intenciones. mi hija. de aparecer como un tramposo ante el público. -¡La fortuna.com ¡Pero hasta cuando por Dios!.En la sangre. una cuestión de honor y de decoro para mí. Es cierto. que pesan. si hubiese una cuestión más seria de por medio. -Cualquiera que te oyese. comprometer así con tu conducta la fortuna y el porvenir de tu hijo. http://onliditorial... sufrir pérdidas. deberes agrados sobre mí y que eso me basta. A qué querer intervenir.. un inconsciente por lo menos. no digo tanto.. pero lanzado en los negocios como te hallas. -exclamó Genaro con un vehemente gesto de impaciencia. Lo que he recibido de mi padre. la fortuna. puedes llegar a equivocarte por desgracia. es suyo. permíteme que te recuerde que estamos tú y yo en la obligación de conservar y trasmitirle intacto el patrimonio que le viene de su abuelo. en asuntos de ustedes los hombres. sin que importen mis palabras un reproche. dirás tú y acaso no carezcas de razón. quiero dejárselo a mi hijo..como si fuese todo la fortuna. en tal carácter.. es que soy madre. Eugenio Cambaceres. No extrañes que te hable así.. todo tiene su límite y me parece que basta ya. a qué mezclarme en lo que es ajeno a nosotras las mujeres. ni te sorprenda mi actitud resuelta y decidida. no paso de ser una pobre muchacha ignorante yo..139 - . pero una cosa sé... y si no se tratase sólo de dinero. le pertenece. que soy un miserable o un loco.. como un ladrón? -¡Tú!. pueden salir errados tus cálculos. -No. ¿Y el nombre que heredan éstos de sus padres. de tirar a la calle lo que tenemos. .

como de un dolor de muelas. o llevaba impreso su acento el sello de la verdad. Más bien por verse libre de él.. -Con trescientos mil pesos me bastaría.. poseída. aunque no tanto. http://onliditorial. Ahora. qué pensar? llegaba ella a preguntarse. Iba y venía Genaro a lo largo de la pieza. fijo. elige tú. yo. si te obstinas y persistes en negarme la miserable suma de dinero que solicito de ti.. le había pegado en el codo y hecho abrir la mano a la muy pava!.140 - . tu marido al fin. Pava. no tenía trazas de haberse quedado tan convencida que se dijera.. se conocía que había aflojado. debo mucho. comedia como otras veces. Negocios. de un día a otro. que tienen forzosamente que producirme. Largo sería explicarte por qué. ya que me obligas con tu necio y mezquino proceder para conmigo. a la vez que de una tenaz y sorda desconfianza. La riqueza por un lado.. Sí. lo que te hago saber ya que me pones en el caso de decírtelo.. infalible.com -Es lo que no sabes y lo que conviene que sepas sin embargo.. que es seguro. Como si la duda hubiese surgido en su espíritu y la hiciese a pesar suyo vacilar. cien veces lo que en ellas he invertido pero que no me conviene por lo mismo realizar. pava. ¿Mentía su marido. era farsa la de aquel hombre. cuánto dices que necesitas? -bruscamente acabó por exclamar. ya que tanto hablas de riqueza y de fortuna. debo. resuelve tú misma. obstinadamente Máxima lo observaba.. . se la había pisado.En la sangre. mientras no llegue el momento y un cambio no se opere. de un extraño sentimiento de compasión: -¿Cuánto te hace falta en suma. operaciones en que he entrado. Eugenio Cambaceres. Hubo un momento de silencio entre ambos. qué creer. la ruina y la deshonra por el otro. -¡Tómalos y quiera Dios que sean los últimos! ¡Había caído en el garlito. algo con que cuento de una manera indudable que no puede dejar de producirse. una violenta agitación al parecer lo dominaba.

. se habría puesto tan en cuatro él por pagar!. llegaría a producirse la reacción consiguiente a toda crisis. sonaba muy bien lo de la honra. estaba en el fondo penetrado de que.. Como no hubiese ido hasta echarle la capa al toro. En fin. vería de brujulearse..141 - . pero el provecho quedaba en casa. . se habría mostrado tan listo.com ¿Ni cuándo era tan mentira. ¡Pues no que. de maniobrar con ellos. de no ser por eso y de no creerlo así.. muy bonito. eran los trescientos mil de la otra. http://onliditorial. Estaba muy bueno.. Eugenio Cambaceres. tan cuento tártaro lo de los montes y maravillas que le había pintado? Él mismo conservaba una esperanza. tarde o temprano.En la sangre. un vuelco se operaría. lo que por el momento interesaba..

XLI - Pero una a una. satisfecho del expediente por él imaginado. por el afecto que profesaba a su madre.. a la astucia y al engaño. el geniecito que había revelado tener. que era lo más probable. Todos los medios.142 - . por la vida de su hijo que nunca.. los resortes que una suprema extremidad sugiere al hombre. a todo recurrió. tomaría a solicitar.com . dada la actitud de su mujer. a despecho de la confianza que en el éxito abrigara. orgulloso de su idea.. ¿a qué ponerse a hablar de fuertes. Un vencimiento. lo más seguro. como para salirle con ésas ahora y tener una de a pie los dos. una zoncera. se decía Genaro con íntima alegría. hacerle creer a la otra que eran pesos papel. traía a Genaro preocupado. a la amenaza. llegó a ocurrírsele de pronto. de la peregrina y feliz inspiración que había tenido.. según se había mostrado de cocorita. yendo a negarle su firma por semejante bicoca!. de suicidio.. loco. Viose con todo y.. Eugenio Cambaceres. ¡Medio embarullaría el signo $ él al llenar la letra. friolera. como las cuentas de un rosario. fueron tocados por él. a una amenaza de muerte. entre otros. jamás. a la súplica. más que perra se portara. con qué necesidad? Bastaría decirle. ¡el mismo genio del viejo su padre!. los arbitrios. Era indudablemente un buen golpe el suyo. http://onliditorial. a jurar por su honor. no se le ofrecía otra vía de salvación para salir de la .. pesos moneda corriente. apelar a Máxima haciéndole otra entrada? Mansita la había largado. nuevas obligaciones se sucedían. a implorar de su mujer favor alguno de dinero. estúpido pensó. o ni eso. treinta mil pesos fuertes.. Pero. ni se fijaría y más que mala. ¿A qué santo encomendarse. Se le venía encima en esos días. el modito que había tomado. de treinta mil duros y pago íntegro. reducido a empeñar la garantía de su palabra. estaba desesperado. obligado a protestar. ni leería. y volverse él con una mano atrás y otra adelante. Nada. leería pesos ella. ¡Sí. nuevos plazos se cumplían.En la sangre.

En la sangre. Eugenio Cambaceres.

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situación tremenda en que se hallaba, que acabar por levantarse la tapa de los
sesos!...

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- XLII -

Recibió Máxima, días después, la visita de un hermano de su padre.
Deseaba verla, hablarle en reserva de algo serio que había llegado a su noticia y
que, en su carácter de tío y dado el cariño que le profesaba, creía de su deber no
dejar pasar en silencio... porque, en fin, era mujer ella, una mujer joven, una
niña sin experiencia y no siempre podía hallarse por lo mismo en situación de
apreciar bien, de pesar con madurez las consecuencias de sus actos en la vida.
Se trataba de su marido. Un amigo, miembro del Directorio del Banco,
habíasele acercado y lo había impuesto a él de los asuntos de Genaro. Debía éste
en plaza fuertes cantidades de dinero; era de pública voz que, habiéndose
lanzado en las pasadas especulaciones de tierras, la crisis producida le
ocasionaba pérdidas enormes, se hablaba de él, del mal estado de sus negocios,
de su crítica y precaria posición, como de una cosa notoria, sabida y averiguada;
por todas partes se aseguraba en suma que era un hombre completamente
arruinado.
Agregaba la persona en cuestión, que numerosas letras y pagarés, entre
otros uno de data reciente y treinta mil fuertes de valor, circulaba con su
nombre, el de Máxima, llevaba como garantía su firma al pie.
Se explicaba, se comprendía que, obedeciendo a impulsos del corazón y
animada por un noble sentimiento, acudiese en auxilio de su marido, le
brindase los medios de ponerse a salvo, de conservar, ya que no ilesa su fortuna,
su reputación y su nombre por lo menos.
Pero, ¿a dónde iba ella, por otra parte, comprometiendo así lo suyo,
entregando, ciegamente, a manos llenas, la herencia de su padre, lo que debía
pertenecer un día a sus hijos; hasta qué punto podía Genaro reputarse
autorizado a reclamar de ella tan costoso sacrificio, las propias necesidades de
éste, sus apremios, las exigencias de la situación porque pasaba, qué término
tendrían, qué límite reconocían?... Ni él mismo habría sabido acaso decirlo...

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En la sangre. Eugenio Cambaceres.

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Debía pensar Máxima, reflexionar seriamente, hacerse cargo de que se
trataba no sólo de su presente bienestar, sino que comprometía también con su
conducta imprudente el porvenir y la suerte de su hijo. Que lo quisiese ella a su
marido y mostrase todo su anhelo de ayudarlo, santo y bueno, abogaba en su
pro, hablaba bien alto en su favor eso; pero convenía con todo no olvidar que,
antes que esposa, era madre.
-¡Treinta mil pesos fuertes!... le consta, ¿está seguro usted tío de lo que
dice?
-¿Y cómo no quieres que lo esté? Sé por lo menos, recuerdo perfectamente
que el hecho me ha sido referido por quien se encuentra en situación de
conocerlo y no tiene interés en faltar a la verdad.
Había abusado de su confianza, había sorprendido su buena fe, le había
mentido, la había engañado, la había robado indignamente, era un infame su
marido, era ella la mujer de un falsario y de un ladrón.

- 145 -

así y no obstante sus solemnes juramentos. he faltado. de la iniquidad que has cometido arrancándome lo que. después de lo que has hecho. y sabiendo que nada de otro modo habría obtenido de ti. amenazado de verme hundido en la opinión como insolvente. merezco tu compasión. con tres letras protestadas ese día. señalado acaso con el dedo como quebrado fraudulento.. qué pasa hija. ¡No esperes llegar a persuadirme con embustes y .. de tus enredos y ruines trapisondas.. a venir a verme todavía y a pedirme?.146 - . me he conducido muy mal. de tu última hazaña.... -¿Qué sucede. perseguido a muerte por mis acreedores. he aprendido. de tus embrollas. acudió Genaro a su mujer en demanda de nuevas sumas de dinero: -¿Pero dime.En la sangre. sabes.XLIII - Como ve el animal desbocado que corre a estrellarse contra un muro. http://onliditorial. te he engañado. qué no tienes ni pizca. perdóname!. y te atreves. lo confieso. sí.. como un bribón me has arrancado! -¿Qué. es cierto. Eugenio Cambaceres. ¡Ah! ¡perdóname. un pobre hombre desgraciado. -Se acabaron ya esos tiempos. de la conducta pérfida que conmigo has observado. sobre todo.. ni un poquito de vergüenza tú. va y se estrella.com . ni una gota de sangre en las venas... me has enseñado por mi mal a conocerte y sé quién eres. ¿qué querías que hiciera.. pero también ponte en mi caso tú. tú que habías sido mi ángel tutelar.. di.. que nada me habrías dado tú. acribillado de deudas. te han dicho? Y bien.. mi única providencia hasta entonces. más que tu enojo y tu despecho. como un estafador vulgar. sin embargo. soy antes un culpable. a asunto de qué me sales a mí con eso? -¿De qué? ¡de todo. qué habrías hecho tú misma en mi lugar? -¿A mí me lo preguntas? -Cargado.

¿Llevaba puesto su sombrero? Sí.En la sangre.. lo tenía. me ves resuelto a mostrarme contigo bueno y tolerante. Dirigió hacia adentro la vista y esperó. permaneció inmóvil él. lastimosamente tu tiempo. te lo prevengo. era claro. http://onliditorial. qué le quedaba que hacer o que decir. -a la vez que echaba mano a la cintura y con trágico ademán empuñaba un pequeño revólver de bolsillo. -¿Matarte tú?. osara impunemente dirigirme. qué desgracia mayor puede llegar a sucederme a mí que la ignominia de tener un marido como tú? -¡El remordimiento de haber sido la causa de mi muerte!. a no salir de la calma y la templanza que me he impuesto. ni medio de ella iba a sacar tocándole esa cuerda.... no me ofendas sin derecho ni razón.. por dónde era mejor que reventase? y sin articular palabra al fin...¿qué más. trató de oír. ¿Qué diría. por esos aires de hipócrita que afectas.. acusándose en los pliegues de su labiono me insultes. como fuera de sí. -repuso ella provocante. Había alcanzado a pisar el umbral de la puerta de calle. los cobardes no se matan! Con la expresión de quien se siente vacilar y no acierta en la duda a resolverse. -exclamó Genaro entonces cambiando de tono bruscamente. detúvose de pronto.. de pie. ni que me deje yo ablandar ahora como antes.. que podría tal vez costarte caro! -¿Con ésas me vienes.. cínico! Estaba que trinaba su mujer. atropelladamente salió.inventa algo mejor. ¡no eres capaz. Eugenio Cambaceres. dime. farsante. ¡Pero cuida de lo que haces. vociferó Genaro. -¡Máxima!.147 - . mira de no poner a prueba mi paciencia. qué haría. -y clavando en su marido la mirada. . quiero ser.. con amenazas ahora? Pierdes. un instante. nada iba a conseguir.com nuevos artificios. era evidente. acabo de soportar de ti palabras duras que persona alguna en el mundo otra que tú. brillando el fuego de la ira en su mirada. reflexiona. una mirada de encarnada y profunda hostilidad.

http://onliditorial. la misma música. a pesar suyo.. por la vereda opuesta avanzó con lentitud en dirección al Norte. la vieja. lo había estado. tan a fondo lo tendría calado que le había conocido el juego y ni duda siquiera conservaba de que fuese una grotesca farsa la suya. que esa prueba de helado desafecto le llegaba. solo... -Solo.. y. y era un hombre. había dado fiasco. lo estaría toda su vida. que . y de su propia casa. volvía a cada paso la cabeza esperando alcanzar a distinguir. ningún ruido se percibía. cuando no alejamiento.. ella únicamente. repulsión. Fiasco.148 - . solo -repetíase Genaro tristemente. como sintiendo que zozobrara su ser en las tinieblas de un vacío inconmensurable. siempre.En la sangre. también. dominado. ninguna voz. ¿Lo dejaría salir así su mujer. salía corriendo en su busca. sería capaz.. del seno mismo de su hogar. nadie lo llamaba.. que llegaba acaso hasta alegrarse. muchas veces. lo que había cosechado a lo largo de su camino. ella sí. era tal y tan profunda su aversión.. era injusto.. el sempiterno estribillo. Solo... lo chistaba. Eugenio Cambaceres. ver que asomaba la sirvienta.. sin embargo.. hasta felicitarse en el fondo de que cargara el diablo con él? Maquinalmente cruzó Genaro la calle.. ni el trabajo de leer sus cartas se tomaba.com Nada. un fiasco completo. a la incierta luz del gas. Y miraba.. Indiferencia.. No. ni más ni menos que como a perro lo miraba. era fatal. Siempre la misma historia.. un completo silencio en la casa. el que acababa de anunciar su resolución de matarse y a su propia mujer era a quien se lo había dicho. o tanto lo aborrecía. Y años enteros hacía que ni palabra le escribía a la madre. lo alcanzaba y lo llamaba azorada en nombre de la señora. por una extraña y afligente impresión de desamparo. que no quería morirse sin verlo. habiéndole dicho él que iba a suicidarse nada menos. la silueta de Máxima en la puerta.. la pobre vieja. era lo que había encontrado él.

la fuerza. como no la tenían las víboras de que fuese venenoso su colmillo. jamás había querido. quién lo fijaba. ni digno.. Podía cuanto antes llevárselo la trampa. paralítica. por qué no había de consistir eso..En la sangre. . a nadie quería. ¡empezaba a tener hasta por encima del alma ya. prorrumpió Genaro. su madre y su hijo y él y su mujer y todos y todo.. si así lo habían fabricado y echado al mundo sus padres. Y de él tan sólo..com fuese a Europa él. ¿y el deber. tenía él la culpa por ventura? No. lo había tenido y para perderlo y perderse él era para lo que le había servido. para qué demonios servía entonces? ¡Oh! para nada. por alguien en el mundo? No sabía lo que era querer él. ni útil. ni pensar podía en moverse. cuál su rol. de él únicamente dependía. su madre.. qué hacía.. que ella enferma. ¡hallábase a punto de creer que ni a él mismo! Y si tal había nacido.. qué era. ni a su madre.. http://onliditorial. en agarrar cada cual por donde más le cuadrara y mejor le conviniese? ¿La ambición lo haría vivir. ¿era él el responsable. qué aliciente la existencia le ofrecía.. bien sencilla era la cosa. un mandria.. cariño por los suyos. a estar harto! ¿Qué halago. qué lo constituía. ¿qué misión en la vida era la suya.. dejándose caer sobre uno de los bancos de la Plaza del Parque. ni justo de seguro. ¡Eh!. Pero. lo que llamaban deber. con desesperado gesto de rabia y desaliento. el anhelo de ser o de hacer algo? Todo su afán. pero nada bueno. qué autoridad lo demarcaba. ¿Acaso la voz del corazón. qué vínculos a la tierra lo ligaban? ¿El deber?. amor.. los codos en las rodillas. la frente entre las manos. Eugenio Cambaceres... su solo sueño había sido el dinero. un trompeta menos. tullida como estaba de pies y manos.149 - . la vehemencia del sentimiento. ni a su hijo.

escupiendo entre las sombras altos chorros de vapor... Eugenio Cambaceres..150 - . dentro del bolsillo del pantalón. ¿Matarse él. de pensarlo nada más. como un pichicho?. No.. no lo haría. ni de ese triste rasgo de nobleza. sin que sintiese!. corrido. sentía que le temblaban miserablemente las carnes.. crujía en la brusca curva de la plaza. se arqueaba. un tren cruzaba.. voltearlo a él de un balazo por detrás. había dicho una gran verdad su mujer. ¿Y tendría alma de presentarse. pudriéndose en un calabozo de la cárcel sin esperanza de salir de él. miserable. comiendo cáscaras. abochornado. de meter la mano. en aquel instante mismo. Nunca. al penetrar en la estación. el centinela ése que se paseaba de guardia frente al portón del Parque. ni de esa única prueba de valor y de entereza era capaz. como los perros a las osamentas!.En la sangre. pero no lo haría. sentenciarse él mismo a morir y escapar de ese modo a su vergüenza?... con el rabo entre las piernas. seguiría prendido con dientes y uñas a la vida. Sentía el bulto. en una plaza. jamás. de volver muy suelto de cuerpo a su casa. ¡no antojársele agarrarlo a tiros. como quien pega cerrando los ojos un tirón. Semejante a algún animal enorme y monstruoso algo a la vez como de serpiente y de ballena. cubierto el cuerpo de andrajos y de lacras. http://onliditorial. matarse por bellaco y por canalla. un collón él.. viviría. se necesitaba ser un hombre para eso y él no lo era. ¿Qué hora era ya? Sacó Genaro su reloj: las doce y media de la noche.. . No enloquecerse el soldado.. cuestión de un minuto. era un cobarde.. estaba a mil leguas de hacerlo. ni de esa última... de un segundo. ¡Pobre. llevarse el arma a la sien y apretar luego el gatillo bruscamente. había de querer vivir todavía. de llegar a figurárselo siquiera.com Allí.... por ejemplo. en puntas de pie iría a meterse... de noche. Sí. silbaba.. solo. el peso del revólver sobre su muslo.

que iba a poder ponerlo como un trapo. como un suelo. el gesto que haría.. Eugenio Cambaceres. un gesto de asco al oírlo entrar. así. de ése soy dueño yo!. Llegó dando de empujones a las puertas. ¡Ahí estaba el farsante ése. repetía entre dientes al andar.... el suicidado. la jeta de vergüenza!. degradado. rabiosamente murmuraba. inservible!. sano y bueno. con estrépito. me parece. ya vería. incierto de lo que haría. de causar mal.. la había de parar de punta.. emprendiendo a pasos precipitados el camino de su casa. el muerto.. una necesidad imperiosa y repentina de vengarse lo impulsaba.com Lo que se reiría Máxima de él... si no de repugnancia. ignorando aun a qué iba y para qué a punto fijo. ¿Qué se había creído su mujer?. como cantan los cobardes para infundirse valor. . http://onliditorial. las hechas y por hacer le había de pagar.. sí o no? -No..... un soberano gesto de desprecio. ¿Qué se había figurado la muy cangalla. pero no de tu culo. qué se había figurado. me entregas el dinero.. acababa Genaro de abandonar su asiento. Entró a la sala. sabiendo sólo que la idea de dañar.. ya iba a saber lo que era bueno. era mucho..151 - . varas la había de levantar. si era hombre él de dejarse manosear impunemente por una mocosa como ella! Y sin darse cuenta exacta del propósito que lo guiaba.. la necesidad. pasó por la antesala.. sin más ni más? ¡Ya vería si se había de jugar con él.. cerrándolas a golpes.. -¿La dueña dices? ¡De tu plata. como para que se le cayera la cara. -¿No? -¡Una y mil veces no!. demasiado eso ya. Soy la dueña yo. penetró hasta el aposento de su mujer despierta aún: -¿Me firmas el pagaré. ¡No. qué se había creído.En la sangre....

por el suelo. brotaba palpitante esa única palabra de su labio. como sangre que fluyera de la herida mortal de su pudor. miserable! -repetía más allá.¡te he de matar. no son azotes.. un día de éstos. -gruñó. yendo a ocultar su vergüenza -¡Miserable!. haciéndola rodar. -oyósela que exclamaba desde la habitación contigua- ¡miserable. entretanto: -Andá no más... si te descuidás! .152 - . dejó estampados los cinco dedos de su mano en las carnes de su mujer: -¡Miserable!.. -gritó Máxima corriendo desaforada. Él. http://onliditorial. a tirones. hija de mi alma.En la sangre.. Eugenio Cambaceres.com Y arrojándose sobre ella y arrancándola del lecho y.

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