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Universidad de Concepción

Facultad de Ciencias Sociales
Departamento de Sociología y Antropología

MEMORIA PARA OPTAR AL TÍTULO DE SOCIÓLOGO

"Producción política y trabajo en los colectivos y organizaciones
estudiantiles de izquierda-no tradicional de la UdeC:
Hibridaciones entre la alienación militante y la libertad.”

Autor: Nicolás Muñoz-Saldaña
Profesora guía: Beatriz Cid Aguayo

Concepción, marzo de 2015
ÍNDICE

1.

Introducción……………………………………………………………….....…...69
1.1 Antecedentes........................................................................................................10-12
1.2 La izquierda en la udec y descripción de los COINTudec...................................13-19
1.3 Últimas movilizaciones.............................................................................................20
1.4 Presentación pregunta de investigación y objetivos.................................................21

2.

Marco teórico……………………………………………………………….….2223
2.1 Concepto multidimensional de la economía y la sociedad y su efecto como
producción biopolítica …………………………………………………………......24-28
2.2 Trabajo y trabajo político....................................................................................29-32
2.3 Trabajo inmaterial...............................................................................................32-34
2.4 Consecuencias analíticas de la compresión de la actividad política como
"trabajo"…………………………………………………………………………….34-36
2.6 Forma de vida.....................................................................................................37-42
2.7 Capilaridad del poder como método de análisis................................................ 42-45
2.8 Bioeconomia del poder.......................................................................................45-49
2.9 Organización/movimientos sociales...................................................................49-57
2.10 Noción de dispositivo......................................................................................57- 58
3

3.

Metodología........................................................................................................59-63
3.1 Tipo de análisis....................................................................................................63-65

4.

Análisis-Resultados………………………………………………...….….….…...66
4.1 ¿Qué es el trabajo-producción política?............................................................66-73
4.2 Cómo se produce, qué se produce y en qué condiciones..................................74-76
4.2.1 Socialización interna..............................................................................76-79
4.2.1.1

Ideas-máquinas de control..........................................................79-85

4.2.1.2

Concepción de poder……………………………….……….....85-88

4.2.1.3

Verdad acerca del militante ideal/moral militante….……….....88-91

4.2.1.4

Formas de autoridad que se desprenden de la verdad de “militante

ideal” acopladas a las divisiones del trabajo……………..…………….....91-92
4.2.1.5

Diferenciación/División del trabajo...........................................92-93
a) Factores de género-sexo……………………………...………93-100
b) Diferenciación entre colectivo y organizaciónn…..…….…..100-101
c) Diferenciación militante social – militante orgánico...…………..101
d) Diferenciación experiencial etaria-capital y militante-cantidad
teórica…………………………..…….............................…..102-103
e) Diferenciación por Comisiones-grupos de trabajo-cargos….103-104

4.2.1.6

Ritmo productivo…………………………………………....104-107

4.2.1.7

Resistencia, afectos, (anti)poder desde la vida, prefiguratividad y

flexibilización de la militancia…………………………………………...107-111
4.2.1.8

Debate (deber y deseo).............................................................111-114
4

4.2.2 Relación con las llamadas bases (o relaciones con el “exterior”)........114-119
4.2.2.1 Actividades....................................................................................119-124
4.3 Para qué-quién/es se produce y socialización inter-cointudec........................124-133
5.

Conclusiones y reflexiones finales...............................................................134-140

6.

Bibliografía...................................................................................................141-145

7.

Anexos...........................................................................................................146-151

5

INTRODUCCIÓN

A modo de advertencia preliminar deseo poner énfasis en algo que pareciera una
obviedad, pero que sin embargo espero pueda contribuir al entendimiento de los
planteamientos que se desarrollarán. Me refiero a una salvedad necesaria respecto a la
limitación que nos impone nuestro lenguaje y nuestra forma de conocer. Quisiera que se
comprendiera que lo que intento comunicar en muchos párrafos son ideas que van más allá
de lo planteado, ideas que a veces es necesario sentir y digerir de una forma distinta a la
que estamos acostumbrados. El método racionalista -con su respectivo background binario(el que se encuentra profundamente arraigado en nuestro Ser) común de lectura no ayudará
mucho, pues nos podría llevar una y otra vez a comprender la realidad expuesta en términos
de la política tradicional de siglo XX.

Me posicionaré entonces desde una lógica no-

binaria que podríamos enmarcarla dentro de la amplitud del post-estructuralismo, con sus
raíces en la episteme maquínica-esquizoanalítica de Deleuze y Guattari (2009), es decir,
comprenderé la complejidad de la realidad más allá de lo evidente y de las categorías que
establecen que las cosas son un todo diferenciado de "lo otro", entendiendo la realidad
como un entramado de micro-acciones y sentidos que se combinan en múltiples formas (las
que solemos catogorizar en unidades diferenciadas y pre-diseñadas para ahorrarnos trabajo
mental) y que dan lugar a subjetividades no identitarias, sino que hibridas. En este sentido,
hago el paralelo con la episteme de similar naturaleza -y tradición- desarrollada por Bhabha
(2002) en relación a la cultura, donde la "hibridez" y los procesos de hibridación, serían:
6

"(...) el tejido conectivo que construye la diferencia entre lo alto y lo bajo, entre negro y
blanco. El movimiento de la escalera, el movimiento temporal y el desplazamiento que
permite, impide que las identidades en los extremos se fijen en polaridades primordiales.
Este pasaje intersticial entre identificaciones fijas abre la posibilidad de una hibridez
cultural que mantiene la diferencia sin una jerarquía supuesta o impuesta (...)" (p.20)

Haré la salvedad, de que además de basarme en esta episteme de la complejidad e
hibridez como una que aprecia el "continuum" entre valores opuesto (o entre un 1 y un 0
binarios) la entenderé también como una que interpreta la realidad social a partir de
perpetuas confusiones y multivalencias. Por ende, más que comprender los procesos de
hibridación y su consecuente hibridez como una nueva "estabilidad" o "punto medio", la
entenderé como un continuo devenir no-teleológico, en que los significados otorgados por
los actores se componen de ensamblajes inestables de perpetuas confusiones,
contradicciones y sentimientos que transitan la ambivalencia y la duda.

En la presente tesis postularé la existencia de una hibridación entre la alienación
militante y la libertad en los COINTudec 1 . Por ser el debate sobre la libertad de naturaleza
particularmente filosófica y compleja, no ahondaré en ello, sino que comprenderé el
concepto de libertad como el opuesto de la alienación y el poder, sin embargo, como ya
mencioné, demostrando cómo no aparecen en estadp binario y "puro".

Esto sin duda será un aporte a la crítica para la superación de los vicios en las
1

Colectivos y Organizaciones de Izquierda No-Tradicional de la Universidad de Concepción.

7

organizaciones de izquierda y en toda organización política moderna. Aquí es donde hay
que detenerse, puesto que a pesar de guiarme por el concepto de alienación del "joven"
Marx, quisiera des-esencializarlo y comprenderlo en toda su complejidad para los tiempos
actuales, en los que muchos intentamos escapar de la Verdad 2 puesto que la comprendemos
como un elemento fundamental para el ejercicio del poder, el que es siempre opresor.

Quisiera que se comprendiera la tensión-hibridación entre la alienación y la libertad
no como dos estados puros que pueden ser perfectamente identificados, sino como una
perpetua confusión, una hibridación a priori de los conceptos-realidades. Es decir, no creo
que alguien sea capáz (especialmente en el caso de la militancia de izquierda) de aseverar
como Verdad única qué es alienación militante y qué no, puesto que, por ejemplo, muchas
veces el sacrificio de la propia vida se experiencia e identifica-significa por los militantes
como libertad y el deseo como alienación, viceversa o en constante duda. Lo que sí
afirmaré es la necesidad de analizar y autoanalizar la actividad militante a la luz de las ideas
en torno de la alienación y libertad, no tan sólo por carecer de otras mejores que escapen a
ese binarismo, sino que porque estas guardan un fuerte arraigo en los sujetos en cuestión (a
quienes pretendemos retribuir el conocimiento). Creo importante usar una lengua al menos
similar a la de los sujetos de estudio para ofrecer oportunidades de entendimiento. Mi
principal contribución será por tanto posicionar la necesidad de un proceso auto-reflexivo
acerca de las formas de militar-vivir en todo momento y en toda organización como un
cuestionamiento fundamental para la producción de acontecimientos revolucionarios.
Planteo la cuestión y desde aquí desarrollaré mi propia interpretación de lo que sucede
2

Utilizo mayúscula para la palabra "verdad", ya que en este caso me refiero a "Verdad" en el sentido
filosófico, en que resulta una categoría totalizadora y que remite a un sólo significado correcto.

8

respecto a la alieanación y la libertad en el trabajo político/militante, la cual espero sea
recibida como una interpretación-posible que entre en debate y discusión-práctica con
otras-posibles.

La importancia de la presente investigación recae en posicionar la

relevancia de la pregunta por el cómo nos relacionamos-vivimos-militamos. Podrán haber
muchas interpretaciones y posiciones, pero la idea es justamente sacarlas a la luz, hacerlas
"tema" y dejar de pretender que la izquierda es un mundo feliz, o que los vicios del
estalinismo han sido superados (los cuales fueron sólo la versión extrema y casi
caricaturesca de los vicios que hoy persisten), pues es ahora el momento para plantearnos
qué organizaciones queremos y qué política queremos prefigurar, para así dejar de ser
repetición del pasado.

Basé la investigación en el estudio de las prácticas discursivas de los militantes de
los COINTudec en torno a su "trabajo político"/producción militante, comprendiendo este
como un proceso productivo de subjetividades/submundos, relación con los otros y a su vez
de política, tanto en el sentido tradicional como amplio y biopolítico del término.

La opción de realizar este estudio bajo un enfoque "productivo" en sentido cuasi
literal, viene de lo anteriormente mencionado, es decir, que son los mismos actores quienes
identifican su actuar político bajo el lenguaje-práctica de la "producción" y el "trabajo".
Por tanto siguiendo esa senda, llevaré hasta las últimas consecuencias el comprender el
trabajo político como una actividad productiva.

9

Antecedentes

Como ya señalé, el tema del estudio trata sobre identificar y estudiar, a través de las
prácticas-discursivas de los militantes de colectivos y organizaciones de izquierda-no
tradicional (e incluyendo también mi propia experiencia en dichos círculos), lo que ellos
denominan "trabajo político".

Partiendo de la "producción" como elemento central en la vida y en una
interpretación particular de la "biopolítica" (como relación entre el biopoder sobre la vida y
un (anti) poder desde la vida (Muñoz-Saldaña, 2013)), expondré el "trabajo político" y las
relaciones que se llevan acabo para lograrlo como procesos productivos, los cuales
sostengo, están forjados principalmente gracias a un entramado inmaterial-material que los
militantes producen mediante procesos de comunicación los cuales funcionan como
(nano)tecnologías maquínicas, haciendo una combinación de los conceptos de Haraway
(1995) y Guattari (2007) respectivamente. Para esto pondré énfasis en tratar de responder
las preguntas ¿Qué se está produciendo? (ej. subjetividades, material concreto, relaciones,
dentro y hacia fuera del grupo) ¿Quiénes están produciendo? ¿Para qué/quién se produce?
¿Cómo se produce? ¿En qué condiciones se produce?

La insistencia preliminar del adjetivo "izquierda" (el cual pareciera a veces estar
invisibilizado por los nuevos discursos "alter-globalización", tanto académicos como
políticos -ya sea como táctica o por tratar de escapar de las categorías de siglo XX-) se basa
10

en la experiencia vivida en la Universidad de Concepción durante seis años, en los que se
ha podido observar y constatar la auto-identificación por parte de gran parte de los
colectivos y organizaciones más o menos contestatarias como portadoras de discursos
autónomos anticapitalistas. Son además ellos mismos los que se denominan "de izquierda".
El interés por lo "no-tradicional" se basa en la potencialidad que constituyen las "nuevas
formas políticas" para configurar una respuesta efectiva ante las nuevas tendencias de
opresión político-culturales-económicas en la actualidad, potencialidad que no tienen los
partidos tradicionales, según sostengo.

Al respecto las tesis de Holloway (2002) sobre la forma de operar de la izquierda
tradicional son bastante ilustrativas. Considero que la crítica a los partidos de izquierda,
sus formas burocráticas y resultados históricos ya ha sido lo suficientemente bien abordada,
tanto que por ejemplo son muy pocos quienes en la izquierda aún defienden el proyecto de
la Unión Soviética. Además es necesario recalcar que el sentido común del estudiantado
anticapitalista y movilizado de la Universidad de Concepción 3 va en contra de las fuerzas
de izquierda tradicionales como lo son el Partido Comunista de Chile o el Partido Socialista
de Chile. Tomando en cuenta esto, sostengo que es necesario avanzar en la crítica hacia la
nueva fuerza de izquierda, no para derribarla, por el contrario, para continuar avanzando en
la senda de la anti-burocratización, la democratización y el replanteamiento de la política
bajo cánones de participación real, directa y no opresiva "desde abajo".

3

Me atrevo a decir ambién a indicar que aún si no corresponde al sentido común consolidado en todas las
universidades tradicionales de Chile, es claramente la tendencia que va al alza, pues sostengo que la
hegemonía de partidos como los indicados se encuentra en retroceso. Sin embargo, esto constituye motivo
de otra investigación.

11

Mi interés en las formas de agrupación política de izquierda-no tradicional, se basa
en la necesidad de identificar qué elementos o vicios del pasado -bastamente criticado- aún
persisten y qué elementos o tendencias de futuro deben ser potenciados. En este sentido, el
presente estudio forma parte de una ética Foucault-Deleuziana, como la planteada por
Miguel Morey (1987, p.16), la cual se basaría en posicionar la reflexión en torno al
"todavía demasiado (pasado) frente al aún no suficiente (futuro)" (respectivamente).
Buscaré promover prácticas horizontales al interior de éstas, exponer sus potencialidades y
sus desafíos, pues sostengo desde una perspectiva crítica, que para la transformación de la
realidad social, desde la militancia, es necesario, comprender que el desafío al poder, a las
formas de alienación y al fetichismo a un nivel que comúnmente se le conoce como
"micro", constituyen los fundamentos próximos para constituir una fuerza que logre
subvertir estas lógicas a un nivel "macro".

Mediante la presente investigación y el estudio de la categoría de "trabajo político",
pretendo evidenciar las formas en que se está produciendo el valor de "transformación
social", para así dejar a disposición de la militancia un análisis crítico que puede ser de
utilidad para replantear, reflexionar, cuestionar e incentivar el debate acerca de qué formas
organizativas consideran pertinentes, para constituirse como actores transformadores de la
realidad criticada, en los tiempos actuales.

12

La izquierda en la UdeC

La UdeC cuenta con una tradición histórica de movimientos de izquierdas y líderes
políticos que fueron estudiantes de la Universidad. En la actualidad probablemente la
mayoría del estudiantado no se siente representado por ninguna fuerza política de la
Universidad, ni de derecha ni de izquierda. El porcentaje de personas que vota en las
elecciones de federación es siempre menor al 50% del estudiantado. Sin embargo, debo
recalcar que sí existe una hegemonía cultural y semiótica de izquierda, lo que se ve
expresado en que en las últimas elecciones de Federación, los resultados han sido
favorables al partido comunista una vez y las siguientes cuatro a la izquierda no tradicional
o extra-parlamentaria.

Respecto al sector movilizado, que se identifica principalmente con alguna idea de
"izquierda", haré dos observaciones.

La primera es que la llamada "izquierda tradicional" -expresada en juventudes de
partidos como el Socialista y Comunista principalmente- tiene poca presencia en el mapa
semiótico de la Universidad, probablemente por su deslegitimación dada especialmente por
la labor de los gobiernos de la Concertación (PS) y el apoyo que han recibido del PC 4.
Además su deslegitimación, particularmente de la "Jota" (JJCC), proviene del imaginario
hegemónico del estudiantado movilizado que los identifica como "maquineros" y "vende
pueblo" entre otros. Un acontecimiento reciente que minó el trabajo político de las JJCC en
4

Es de recalcar que esta legitimidad o falta de ella está en proceso, puesto que el PC y su incorporación al
pacto Nueva Mayoría (ex-Concertación) acaba de cumplir su primer año de gobierno.

13

la Universidad, fue su alianza con el sector Gremialista para no cambiar los estatutos de la
Federación (2010), mientras que su reformulación fue llevada a cabo principalmente por la
llamada "izquierda no-tradicional" o también "de intención revolucionaria" entre otros
nombres5, la que es objeto de este estudio.

La segunda observación es que la izquierda con mayor presencia semiótica e incluso
numérica (en términos de adherencia), corresponde a la estudiada, de herencia en mayor o
menor medida Mirista, en mayor medida opositora (o desconfiada) de la política
institucional, los partidos (tradicionales), del parlamento y las formas de hacer política
"desde arriba", influencia expandida en alguna medida por el incremento de la difusión de
ideas libertarias en Chile tras el fin de la dictadura de Pinochet. También podemos decir
que en esta izquierda transitan algunos grupos informales e individualidades
autodenominadas "anarquistas", que se mueven entre un rechazo absoluto y una adaptación
a la actividad política de izquierda no-tradicional.

Sin embargo, éstas no fueron

consideradas para la presente investigación por escapar al objetivo principal.
A continuación, las organizaciones y colectivos que fueron parte de este estudio:

5

FUR (Fuerza Universitaria Rebelde):

FEL (Frente de Estudiantes Libertarios):

UNE (Unión Nacional Estudiantil):

Existe un consenso relativamente estable de entendimiento común cuando se habla de izquierda notradicional en la UdeC. Sin embargo, abundan muchos otros que a pesar de presentar matices
conceptuales-políticos tienden a referirse a los mismos grupos. Entre estos se encuentra: Izquierda
alternativa, izquierda rebelde, izquierda radical, la "ultra" y muchos otros.

14

CCEE (Consejos Estudiantiles)

Para Todxs Todo:

SUR (Sociedad Universitaria de Resistencia)

Colectivo de la carrera de Sociología

Colectivo de la carrera de Derecho

Colectivo de la carrera de Ciencias Políticas

Últimas movilizaciones (2009, 2011)

Es de recalcar el contexto de esta investigación, pues se enmarca en el auge y alza
del movimiento estudiantil más masivo e insistente que ha conocido la historia de Chile, el
que podemos decir, comenzó con la mal llamada "revolución pingüina" del 2006. El
contexto local se encuentra basado en un descontento general con las medidas neoliberales
de los gobiernos de la Concertación y el paso de la atomización de los diversos colectivos
de izquierda de la Universidad, a la rápida proliferación de redes semióticas de agitación y
propaganda (probablemente por la entrada a la Universidad de los participantes secundarios
de las movilizaciones del 2006 quienes vieron cómo el gobierno cooptó dicho movimiento
aliándose con la derecha dictatorial) que llevaron a la UdeC a una gran movilización por el
congelamiento de aranceles el año 2009, una demanda sentida por las mayorías del
estudiantado, terreno fértil en que los COINTudec aprovecharon para introducir sus
discursos y "politizar" al estudiantado, preparando así el terreno para la movilización del
15

año 2011, conocida internacionalmente y en la cual no profundizaré por existir muchísimos
estudios que se ocuparon y ocupan de ella.

Trabajo político y producción en los colectivos y organizaciones estudiantiles de
izquierda-no tradicional de la UdeC: Hibridaciones entre la alienación militante y la
libertad6.

Pregunta de Investigación
¿Cómo y qué está produciendo el trabajo político-producción política de los
colectivos y organizaciones de izquierda-no tradicional de la UdeC?

Objetivos

Objetivo general:
Conocer qué tipo de relaciones de producción y productos están llevando acabo, a
través del trabajo político, los colectivos y organizaciones estudiantiles de izquierda-no
tradicional de la UdeC

Objetivos específicos:

6

Conocer el concepto de "trabajo político" desde los involucrados.

Indagar en qué es lo que se está produciendo.

Universidad de Concepción, Chile.

16

Dilucidar cómo se está produciendo y en qué condiciones.

Conocer para qué y quién/es se está produciendo.

MARCO TEÓRICO

"Ya no existe ni hombre ni naturaleza, únicamente el proceso que
los produce uno dentro del otro y acopla las máquinas. En todas
partes, máquinas productoras o deseantes, las máquinas
esquizofrénicas, toda la vida genérica: yo y no-yo, exterior e
interior ya no quieren decir nada." (Deleuze y Guattari,
2009/1972, p.12)

"Los curas y religiosos han estudiado los factores involucrados en
la producción (en este caso reproducción) de las creencias, de las
"verdades", con el mismo cuidado con que los economistas
estudian la reproducción de la riqueza. Ellos (los curas) podrían
darnos lecciones acerca de las prácticas que incrementan la fe
(sermones,

meditación

forzada,

retiros),

y

las

lecturas,

conversaciones y tipos de conducta que la debilitan." Gabriel
Tarde en Latour (2009, p.15) (negritas propias)7

El presente marco teórico tendrá como función encaminar al lector hacia la
comprensión de los planteamientos desarrollados en el corpus del presente escrito. Cabe
mencionar que a pesar de la presentación formal, en la que se espera que el marco teórico
7

Todas las referencias en inglés han sido traducidas al castellano por mí. Todo fragmento en negritas y
cursivas ha sido destacado por mí.

17

preceda el análisis y los resultados, el presente apartado no ha sido desarrollado con
anterioridad al estudio en sí, sino más bien en forma simultánea al caso, como experiencia
de vida en la que distinguir entre teoría y práctica sostengo no tiene mayor sentido.
En primer lugar procederé a realizar una breve deconstrucción de lo entendido como
"economía" o "económico" como producción en general, pasando así a entender la
producción en un sentido biopolítico y deleuze-guattariano, es decir como elemento amplio
y epistémico de la realidad social. Luego expondré la definición marxista de "trabajo", para
poder entender entonces a qué nos referimos con "trabajo político". Después trataré la
pertinencia del concepto de "trabajo inmaterial", dadas las últimas teorías desarrolladas en
torno a las transformaciones globales de producción del valor para comprender de qué
forma se relaciona con el trabajo político. Seguido, abordaré las consecuencias analíticas
de la comprensión de la actividad política como un "trabajo", lo que me llevará
necesariamente a revisar planteamientos en torno a la vida misma y su forma como
actividades productivas y políticas en sí mismas.

Finalmente esbozaré la perspectiva que he denominado el "(anti)poder desde la
vida", como consecuencia de la posibilidad de una forma de vida prefigurativa de otras
realidades. En consecuencia se encamina nuestra teoría hacia la metodología, por medio
del principio de capilaridad del poder de Foucault (1992), comprendiendo los procesos
gubernamentales desde sus mecanismos cotidianos e infinitesimales, lo que nos llevará a
analizar el problema de los grandes vicios de la izquierda por medio de las formas de
organización y discursos presentes en sus militantes a un nivel personal y colectivo de
pequeñas proporciones.
18

Concepto multidimensional de la economía y la sociedad y su efecto como producción
biopolítica:

Para comenzar el estudio y discusión teórica, creo pertinente primero que todo
enunciar mi mirada sobre la realidad social basada en la economía.

También dejaré en claro que me refiero a un concepto radicalmente distante de lo
que se ha entendido coloquialmente por economía, es decir, me referiré a una economía
deconstruida que pierde sus límites con lo social, la cultura, el poder y la política, me
referiré a una economía en el amplio sentido del término comprendida como producción
biopolítica, ya que hoy lo que se está produciendo son las relaciones sociales y la vida en su
totalidad (Negri & Hardt, 2004). Sólo de ésta forma se entenderá mi estudio sobre la
producción y el trabajo político en los COINTudec. Este tipo de economía guarda especial
relación con los recientes planteamientos de Latour (2009) acerca de la economía (psicología
económica) en Gabriel Tarde.

Según la interpretación de Tarde realizada por Latour, la economía no se
compondría del capital, la tierra y el trabajo, sino del conjunto de elementos humanos y no
humanos (actantes) que componen y se ensamblan para formar estos tres últimos. Es decir,
el trabajo, por ejemplo, sería un conjunto de actividades, movimientos, conocimientos,
19

fuerzas, acoplamientos a materialidades, etc, orientadas a generar mercancías y/o valor.
Tomando estos planteamientos, nos damos cuenta que una economía deconstruida puede
comprenderse tal como se comprende un modelo de sociedad basada en la innovación y la
repetición como menciona Tarde, la cual sería la base de la proliferación de las sociedades
vivas.

Latour menciona que para Tarde no existe infraestructura ni superestructura, por
tanto podemos decir, que no se puede hablar netamente de lo "económico" o de lo "social"
por separado. Según dice Latour (2009): "(...) todo en la economía, podríamos decir, es
extra-económico (en el sentido cotidiano de la palabra)."

Ahora bien, tomando estas ideas y reinterpretando a Marx (1972), podemos
comprender la producción más allá de ramas productivas en particular, sino que como una
condición general del sistema económico-social, como el todo organizacional:

"(...) la producción tampoco es sólo particular. Por el contrario, es siempre un
organismo social determinado, un sujeto social que actúa en un conjunto más o menos
grande, más o menos pobre, de ramas de producción". (p.6)

Este todo organizacional a su vez es el conjunto de relaciones que realizan una
producción, un consumo y una cierta distribución. Sostengo que las relaciones al interior
de los COINTudec y lo que proyectan al exterior entra completamente en sistemas de
producción que se acoplan a otros, a ciertas producciones semióticas, de subjetividad, de
20

poder, etc.

Ergo, es absolutamente posible comprender los procesos de producción
político/militantes desde una perspectiva económica, pues como menciona Polanyi (2007),
al evidenciar las situaciones sociales en que la economía se arraiga: "Para emplear una
metafora, los hechos de la economía estaban originalmente arraigados en situaciones que
no eran de una naturaleza económica en sí mismas, siendo ni los fines ni los medios
primeramente materiales" (p.242). Es decir, en los mismos procesos sociales ya existen
ciertas condiciones que posibilitan formas económicas y hoy desde la interpretación
Latouriana diré que el arraigo va más allá, puesto que no podemos diferenciar qué es lo
económico y qué es lo socio-cultural.

A estos procesos no se les consideraba estrictamente económicos, pero desde una
perspectiva biopolítica no distinguiré entre lo social y económico, asumiendo que las
condiciones sociales en las cuales se arraigan ciertos modelos económicos, ya son
económicas en sí, pues como menciona Lazzarato (2001): "La separación entre economía
(como ámbito de producción de los flujos no significantes y la relación estructural con la
naturaleza) -y la política-(como producción de los flujos significantes relacionados con otro
medio por medio del lenguaje) esta materialmente superada." (p.28)

Además Polanyi nos da una luz para comprender, según mi intepretación para los
tiempos actuales, que estos procesos son caracterizados por un trabajo y valor inmaterial,
21

elementos que en la economía del siglo XXI cobran cada vez más fuerza8.

Marx (1972) explica que la producción es consumo y el consumo a su vez es
producción. Ya que al producir se está consumiendo cierta fuerza, afirmo que en el caso de
la producción política, se consume una cierta condición del ser, energías, materialidad e
inmaterialidad: "La producción es también inmediatamente consumo. (...) el individuo que
al producir desarrolla sus capacidades, las gasta también, las consume en el acto de la
producción (...)". (p.10).

Contrarios a los ortodoxos -quienes ponen énfasis en los asuntos meramente
materiales por un lado, o ideológicos, por el otro- me traslado hacia una perspectiva sobre
la obra de Marx que no ha sido debidamente tratada. Me refiero a que encontramos
también rasgos biopolíticos en la postura de Marx (1972), ya que en la producción misma
-en este caso, en la producción político/militante- se genera un consumo y una producción
del propio cuerpo, de la subjetividad y del ser humano en sí. :

"Igualmente, el consumo es de manera inmediata producción, del mismo modo que en
la natualeza el consumo de los elementos y de las sustancias químicas es producción de
plantas. Es claro que en la nutrición, por ej., que es una forma de consumo, el hombre
produce su propio cuerpo. Pero esto es igualmente cierto en cualquier otra clase de
consumo que, en cierto modo, produce al hombre". (p.11)

8

Véase apartado sobre "trabajo inmaterial".

22

La importancia de esto radicaría en que en el proceso de producción, se produciría y
reproduciría además una cierta subjetividad, la cual puede caracterizarse entre un
continuum de hibridaciones entre la alienación y la libertad.

Siguiendo en la senda por una reinterpretación del pensamiento marxista, nos damos
cuenta que al detenernos en la concepción de Marx sobre los modos de producción, vemos
cómo en forma temprana el componente de producción de la vida misma -biopolítico- ya se
encuentra presente:

"Este modo de producción no debe considerarse solamente en el sentido

de la

reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado
modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un
determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son tal y como manifiestan su
vida. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que
producen como con el modo de cómo producen." (Marx, 1846/SF, p.4)

A pesar de esta concepción ser ad-hoc a modos de producción específicos y macroestructuras en los que Marx pensaba, adaptaré esta descripción a la forma general en que
los COINTudec están produciendo, para así evidenciar la importancia de la tranformación
de la realidad en la forma misma de relacionarse, dando a entender que la lucha por
cualquier utopía no puede descuidar el cómo se está trabajando, pues si se está
privilegiando la eficiencia en lugar de la horizontalidad (por ejemplo), estaríamos
produciendo nuevas formas de enajenación de los sujetos que militan por la conformación
23

de un "mundo nuevo". Como menciona Marx, los individuos y su vida son como el modo
en que producen.

Trabajo y Trabajo político
"Vamos todxs a crear
Organizar es la tarea
Todxs juntos construyendo
En una lucha fraterna
Vamos todxs a crear
Mano a mano, codo a codo
Todxs juntos trabajando
Y sin miedo alzando la voz
Todxs a crear..."
(Coro de la canción oficial
de la Lista A "Todxs a crear"
para la FEC 2013)

Afirmo que el "trabajo político" (como lo denominan los mismos militantes) es
perfectamente analizable bajo categorías económicas (en este nuevo sentido deconstruido)
y de producción biopolítica, algo que no ha sido realizado. En la literatura encontré sí
algunos atisbos de ser estudiado como "trabajo" en Gaztañaga (2008), quien se encarga de
describir lo que se refieren los peronistas justicialistas cuando hablan de su "trabajo"
estableciendo la relación con la "política profesional", afirmando a raíz de sus resultados,
que la categoría de "trabajo político" merece ser "abordada analíticamente". Considera
además que esta categoría de "trabajo" debe ser considerada tanto por sus "obras
materiales e inmateriales" (p.135).

24

Sin embargo llama la atención que cuando habla de trabajo político necesariamente
lo asocia a la tarea del "político profesional"(el ocupado en temas estatales con su
respectivo salario -o en busca de llegar a tener uno-), además del "trabajo militante", como
aquel que se encarga del "puerta a puerta", cuidar votos y evaluaciones de la situación
electoral.

Recalco que estudiaré el trabajo militante en relación a la política "no

institucional", no existiendo otro registro en la bibliografía que se le asemeje (bajo la
perspectiva productiva y biopolítica). Además resulta interesante para mi investigación el
hecho que afirme que en el trabajo político se está produciendo "valor". Es decir, podemos
comprobar que tanto en las prácticas cotidianas como en la literatura, nos encontramos
rodeados de señales lingüistico-semióticas que avalan nuestra idea de tratar la militancia
política como un trabajo y proceso productivo cualquiera. Poner de manifiesto este carácter
sería mi primera contribución.

Otro claro ejemplo lo encotramos en los estudios de Dunezat (2006), Picq (2008),
Alfama (2009) y Wrigley (1998) donde se evidencia una división sexual del trabajo
militante, la cual se conforma como un vector evidente de dominación, bajo el cual se
reproducirían jerarquías y para las mujeres "un déficit significativo en su capacidad de
incidencia y la falta de reconocimiento de sus aportes" (Alfama, 2009, p. 123). Sin
embargo es pertinente aclarar que a pesar de evidenciar esta división sexual del trabajo
militante (utilizando el concepto de "trabajo"), no prestan mayor atención a lo que se
encuentra implícito en sus estudios, el potencial de estudiar el trabajo político como una
actividad productiva cualquiera y como trabajo, cosa que no hacen a pesar de identificarlo
(nombrarlo) como tal. Es decir, a pesar de hablar de las desigualdades entre hombres y
25

mujeres pierden de vista lo que ellos mismos están identificando: Un trabajo, un modo
productivo.

En el camino por encontrar y evidenciar el estado de la producción del "trabajo
político", encontré en el concepto de "Capital Militante" estudiado por Poupeau (2004) un
acercamiento a la creación de valor y la incorporación del valor en el acto de la militancia
misma. Este aparece desarrollado como: "(...) dominio práctico de un cierto número de
técnicas (...)" y "(...) un conjunto de 'recursos' que designan el hecho de poseer diversos
capitales (cultural, escolar, social, incluso económico) (...)" (p.10).
Sostengo que desde aquí y desde el hecho evidente que el capital militante se
distribuye en forma desigual (por lo menos en alguna medida), podemos avanzar en la
conceptualización económico-política de las formas y consecuencias de los modos de
producción por los cuales se rige el trabajo político.

Llama la atención que, a pesar de la existencia de todos los estudios recién citados,
nulos son los esfuerzos teórico-metodológicos por comprender la actividad productiva
como una categoría de análisis que englobe todos estos conceptos (división del trabajo,
capital militante, valor, obras materiales-inmateriales, reconocimiento del aporte, ganancia
etc). Ninguno de los estudios anteriores ha mencionado si quiera el enorme potencial
existente en comprender la militancia política como un trabajo o actividad productiva.

Las consecuencias prácticas de la comprensión de la actividad militante como
26

"productiva" son todas las derivadas del hecho de pasar de comprender una categoría que
hasta la hora se ha estudiado principalmente como "actividades de agitación cultural y/o
política" a entenderla como netamente productiva (en el sentido económico deconstruido
que he expuesto). Es decir, gracias al presente estudio obtendremos una herramienta
teórico-metodológica para analizar los problemas de la militancia política desde un prisma
post-marxista que nos posibilitará estudiar las injusticias, desigualdades, inequidades y la
alienación siempre hibridadas con las tendencias a la libertad, igualdad, al colectivismo y al
respeto.

Trabajo inmaterial

Avanzando hacia mi comprensión del trabajo político y la producción en los
COINTudec creo pertinente comprender la importancia del trabajo inmaterial en la época
actual y cómo su conceptualización ha aportado a cambiar la concepción que tenemos de
los tiempos y espacios de producción:

"La categoría clásica del trabajo se demuestra absolutamente insuficiente para dar
cuenta de la actividad del trabajo inmaterial. Dentro de esta actividad, es siempre más
difícil distinguir el tiempo de trabajo, del tiempo de producción o del tiempo libre. Nos
encontramos en tiempo de vida global, en la cual es imposible distinguir entre el tiempo
de trabajo y el tiempo de placer". (Lazzarato & Negri, 2001, p.14)

27

Es decir que por un lado podemos evidenciar que la producción escapa a todo "muro
de fábrica", produciendose así una no-distinción entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre
y por el otro y a modo de consecuencia de esto, la producción al infiltrarse con mayor
fuerza en la vida, la tiende a producir y reproducir más que en los tiempos clásicos
industriales, adquiriendo ésta un carácter biopolítico, como menciona Hardt & Negri
(2004):

"La producción inmaterial en contraste, incluyendo la producción de ideas,

imágenes, conocimientos, comunicación, y relaciones afectivas, tiende a crear no los
medios de la vida social, sino que la vida social en sí. La producción inmaterial es
biopolítica." (p.146).

Por un lado, la producción entonces se encuentra en todas partes, siendo la
militancia un nodo más que no escapa a esto. Ahora bien, evidencio estos postulados sobre
la condición de la economía actual no para debatir sobre las ideas posmodernas en torno a
la producción y el marxismo, sino porque esta conceptualización de la producción como
inmaterial-material me parece adecuada para el estudio del trabajo politico, el que es y ha
sido siempre esencialmente práctico-discursivo.

Otra cosa es que además, podamos

establecer una relación entre el sistema económico global (en que el flujo e importancia de
las informaciones, comunicaciones y la inmaterialidad en general aumentan) y la aparición
de estos mismos factores en la militancia actual.

Debido a lo ya expuesto, sostengo que para el análisis de la producción del trabajo
político de los COINTudec, es necesario poner especial énfasis en su producción
inmaterial, a través de los afectos, comunicaciones, informaciones y relaciones sociales que
28

posibilitan su accionar.

Esto no significa el descuidar los aspectos "materiales".

Pongo énfasis en lo

inmaterial porque ha sido desatendido por la ortodoxia, sin embargo, es una discusión que
correspondería a otro trabajo.

Aún así, afirmo que la división entre materialidad-

inmaterialidad se encuentra superada por la práctica.

En este sentido, una muestra de la producción entorno al trabajo inmaterial aparece
en Serna (2000) en Garcés (2010) cuando se refiere a los colectivos culturales como
"guerrilleros simbólicos" cuya arma es la "comunicación" por la cantidad de "fanzines,
revistas, videos y grafitos que se producen e intercambian" (p.70). Aquí si bien no se
evidencia el "cómo" se está produciendo, se da cuenta de que existe una cierta producción
en los colectivos, que podemos interpretar como de carácter inmaterial al estar basada en la
comunicación y la lucha semiótica, junto a productos materiales de estos procesos. Es
decir, nos acercamos a la práctica política de los colectivos y organizaciones como fábricas
creadoras de valor. Por tanto, demostrando la plausibilidad de un análisis "económico"
material-inmaterial sobre la producción política entramos en el terreno del cuestionamiento
a las formas y relaciones de poder en juego.

Consecuencias analíticas de la compresión de la actividad política como "trabajo"

En la siguiente definición de trabajo (bajo el contexto de su exposición sobre la
29

alienación en el sistema capitalista) Marx (2005) nos muestra que para el Ser Humano la
producción aparece sólo como medios para satisfacer una necesidad, cuando en realidad es
la vida misma (o debiera ser):

"El trabajo, la actividad vital, la vida productiva misma, aparece ante el hombre sólo
como medios para la satisfacción de una necesidad, de la necesidad de mantener la
existencia física. La vida productiva es, sin embargo, vida de la especie. Es la vida la que
crea vida. En la forma de la actividad vital reside todo el carácter de una especie, su
carácter de especie; y la actividad libre, consciente, es el carácter del hombre como
especie. La vida misma aparece sólo como medio de vida." (p.69)

Marx entonces nos muestra una definición de trabajo que se encuentra en
contradicción entre lo que es en esencia (e inexistente en el modelo capitalista) y como
aparece o se presenta en la práctica, es decir, sólo como un medio, en lugar de un fin en sí
mismo, en lugar de ser vida de especie. A raíz de los hallazgos realizados estableceré una
relación entre el trabajo político y sus propias formas de alienación, cuando se presenta ante
los militantes como sólo un medio (que muchas veces no importa mucho cuál o cómo sea)
con tal de obtener un fin deseado en el futuro. Es evidente que produciéndose esta
separación, las características de medio y fin corren el peligro de ser dispares.

Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en el estudio de Carnovale (2008) en el
que descubre las formas que tomaron la moral y el disciplinamiento militante en exmilitantes del PRT-ERP9, especialmente en relación al control de su vida privada e íntima.
9

Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo de Argentina

30

Sus hallazgos giran en torno al descubrimiento de un autoritarismo interno en el que se
reproducen lógicas burocráticas en pro de la eficiencia (gran parte de ellas siendo
cuestionadas "hacia afuera") y la asertividad, siendo estas reflejo de las exigencias de las
formas leninistas de organización. Cabe mencionar que nuevamente a pesar de lo ad-hoc
de este estudio en relación a mis planteamientos, la perspectiva analógica con un análisis
productivo se encuentra ausente.

En la senda de lo planteado por Carnovale, encontramos un fuerte correlato en la
obra de Robert Michels "Los Partidos Políticos", publicada por primera vez en 1911.
Michels (1996) estableció una máxima que denominó la "Ley de hierro de la oligarquía", la
que señalaba que en toda organización se produciría un gobierno de una minoría por sobre
las mayorías. En pro de la eficiencia en cuanto a los fines, se sacrificarían los elementos
democráticos "a la interna", incluso en los partidos que abogaban por mayor democracia
(como era el caso del partido socialdemócrata alemán, en el que Michels militó).

Debo señalar también que esto guarda especial relación con los procesos de
burocratización y racionalización de Occidente señalados por Max Weber, lo que no es
extraño considerando que Michels fue su discipulo.

A raíz de lo anterior, habiendo deconstruido el concepto de "trabajo" hacia la
actividad humana misma y comprendido cómo funcionaría en un estudio práctico, a
continuación presentaré una discusión acerca del concepto de "forma de vida", esencial
para este estudio.
31

Forma-de-vida

Creo importante haber resaltado la concepción de alienación en Marx para ver cómo
se relaciona con el trabajo político en la militancia. Por tanto, qué relaciones existen entre
el trabajo alienado en el sistema capitalista con el trabajo político inserto también en una
sociedad capitalista. Podemos inferir de Marx que el trabajo debiese ser la razón de nuestra
humanidad, lo que nos distingue como especie. Sin embargo ¿por qué se nos aparece como
medio para otro fin? Marx dirá que se encuentra alienado por un determinado sistema
productivo que lo aleja de nuestra naturaleza.

Sostengo que existe una relación importante con lo que ocurre con la militancia.
Ésta muchas veces se lleva acabo pensando en una utopía (fin), mientras que los medios
operan bajo criterios típicos del homo economicus.

Es decir me interesa la militancia como una actividad en la que se reflejarían las
formas de vida propias de la organización de la especie humana y que a su vez se ve
atravesada por líneas de fuga (Deleuze & Guattari, 2009), confusiones e hibridaciones
(Bhabha, 2002) que posibilitan otras formas de vida y de actuar, y por ende, de organizar,
de comprender la realidad, etc. Hablo de hibridación debido la complejidad del estudio de
características que rara vez pueden explicarse en términos binarios. Como mencioné en un
32

comienzo, el lenguaje nos restringe y no existen palabras para explicar procesos que deben
ser entendidos de una forma más allá de los esencialismos y lugares comunes. Cuando
hablo de hibridación, me refiero en forma bastante cercana a lo que se puede apreciar en la
naturaleza. Es decir, más que una mezcla, más que la suma de las partes o su anulación,
hablamos de multiplicidades encarnadas que a ratos dejan ver algunas de sus tonalidades (y
a ratos otras) en interacción con qué luz y ánimo se les esté mirando en determinado
momento. Esto nos ayudará quizás a comprender por qué hablamos de hibridaciones entre
la alienación militante y la libertad.

Para esto, creo necesaria una revisión de ciertos planteamientos contemporáneos
acerca de las formas de vida y sus posibilidades.

Para comenzar, Agamben (2000)

menciona que el "bios" (a diferencia del concepto de "zoé" como "vida" en general)
siempre sería inseparable de una determinada forma-de-vida.

Por tanto la vida está

asociada siempre a una posibilidad, es decir, según Agamben no existe la obligatoriedad ni
social ni biológica que la determine en forma total, siempre existe la posibilidad de otra
forma de vida.

Ante esta explicitación de Agamben, en la que considera a raíz del "bios" y la
forma-de-vida la potencia y la posibilidad de otras formas de vida, me parece algo extraño
el hecho que dentro de su concepto de "bio-política" se refiera exclusivamente a ésta en
términos de "Biopoder", es decir como el poder opresor por sobre la especie y su forma de
vida. Contrario a Hardt (2010) quién al referirse a la biopolítica, nos da una perspectiva
completamente antagonista a la de Agamben, es decir, como oposición al biopoder, desde
33

formas de vida contestatarias, distinción que creemos más adecuada por el propio
significado de la distinción entre Bios y Zoé que el mismo Agamben realiza. Si bien Hardt
y Negri se refieren al Biopoder como el de las macroestructuras que nos intentan moldear,
se refieren a la biopolítica como las microestructuras que nosotros a través de nuestras
formas-de-vida podemos moldear y de esa forma debilitar y desintegrar el Biopoder. Al
respecto, Lazzarato (2000) dice:

"El itinerario de Foucault permite pensar el vuelco del biopoder en una biopolítica, el
"arte de gobernar" en producción y gobierno de nuevas formas de vida. Es proseguir el
movimiento del pensamiento foucaultiano establecer una distinción conceptual y política
entre biopoder y biopolítica." (p.10)

Según mi interpretación, el vuelco del biopoder a la biopolítica como "arte de
gobernar" implica la posibilidad de distintas formas de gobierno y autogobierno, por esto se
produciría una biopolítica relacional, como menciona Lazzarato (2000), entre las tendencias
opresivas y liberadoras.

Laura Quintana (2006), en un análisis de Agamben, menciona que para pensar una
política más allá del biopoder, implicaría dejar de considerarla como mera vida y pasar a
comprenderla como forma-de-vida ligada a un contexto lingüistico y cultural. Es decir, la
concepción de una militancia biopolítica que Hardt (2010) interpreta de la vida de los
Cínicos expresada por Foucault (como una fuente de inspiración para potenciar la
militancia actual hacia nuevos horizontes) tendría fuerte relación con lo que la tradición
34

agambeniana considera forma-de-vida, en contestación al biopoder. Es decir, forma-devida en Agamben, biopolítica en Hardt y Negri, apuntando más específicamente hacia una
militancia biopolítica.
Para este caso, hablaré de una biopolítica de la militancia, es decir, cruzando las
diversas concepciones (Foucault, Agamben, Hardt & Negri) usaré el término "biopolítica"
(de la militancia) para refererirme a una biopolítica tensionada por relaciones de poder que
reflejan lógicas tanto del biopoder introyectadas, como lógicas propias de la liberación, es
decir potencialidad de otras formas-de-vida.

Considero por tanto, que cuando hablamos de biopolítica podemos estar hablando
tanto de una jerarquizante, alienante, controladora, como por el otro lado, de una
horizontalizante, humanizante, liberadora, etc. Las realidades sociales están siempre en
tensión, por tanto dependiendo de los flujos, territorialidades e hibridaciones entre el poder
y el anti-poder, estaremos configurando así distintas biopolíticas y por ende formas-de-vida
en un determinado grupo humano.

Es decir, como menciona Lazzarato (2000): "La

biopolítica es una relación estratégica y no un poder de decir la ley o de fundar la
soberanía". Él mismo menciona del último Foucault y su concepción sobre el poder como
uno que se basa en el principio de "libertades" en disputa, es decir, siempre existe la
posibilidad de cambiar la situación, según Foucault, incluso a pesar y tomando en cuenta
las técnicas de gobierno que se esmeran en coartar esa libertad (Lazzarato, 2000).
Lazzarato habla además de la posibilidad de una "acción ética" biopolítica en contra de las
técnicas de gobierno y los estados de dominación.
35

A pesar de ser el mismo Foucault (2007) quién al hablar explícitamente del término
biopolítica, se refiere a las técnicas de gobierno, tanto Hardt (2010) como Lazzarato (2000)
hacen hincapié en la voluntad de Foucault de hacer esta presentación para demostrar
además cómo la vida puede resistirle y crear formas de subjetivación que escapan al
biopoder:

"En efecto, la introdución de la 'vida en la historia' es positivamente interpretada por
Foucault como una posibilidad de concebir una nueva ontología que parte del cuerpo y de
sus potencias para pensar el "sujeto político como un sujeto ético", contra la tradición del
pensamiento occidental que lo piensa exclusivamente bajo la forma del 'sujeto de derecho'.
" (Lazzarato, 2000).

Foucault en el nacimiento de la biopolítica nos explica cómo a través de la
economía y la introducción del neoliberalismo se da un paso del poder soberano del "dejar
vivir y hacer morir" al "hacer vivir y dejar morir". Considero que no es tan sólo con el
neoliberalismo que los poderes opresores comienzan a ocuparse de "hacer vivir" a la gente,
sino que es un proceso mucho más antigüo. Sí considero que el neoliberalismo puede
llevar a cabo una forma más profunda y específica del "hacer vivir" en relación a sistemas
socioeconómicos anteriores. Es decir, en el neoliberalismo se haría más evidente el control
del biopoder. En forma conjunta aparece la posibilidad del gobierno de sí:

"El desplazamiento que Foucault opera, alrededor de los años ochenta, consiste en
el hecho de considerar el "arte de gobernar" no ya sólo como una estrategia del poder,
36

incluso biopolítico, sino como acción de los sujetos sobre ellos mismos y sobre los otros."
(Lazzarato, 2000)

Siguiendo por tanto el concepto de biopolítica, sostengo que existe una conexión
con lo que el antropólogo anarquista David Graeber (2002) denomina "Politicas
prefigurativas" que se contrapondrían a las políticas tanto de los sectarios anarquistas y
marxistas. Es decir, contra una uniformidad ideológica basada en un futuro utópico que a la
vez utiliza prácticas autoritarias en el presente. Según el tipo de organizaciones activistas
que Graeber ha estudiado (diversos grupos en EE.UU. dedicados a la acción directa en
protestas tipo Seattle 99'), se puede decir que el principio fundamental se basa en la
inmanencia, en el practicar principios anti-autoritarios que subyazcan a cualquier práctica.
Lo que cada quién espere del futuro utópico, es cosa de sí mismo. Ergo, las políticas
prefigurativas serían formas de organizarse y actuar como una utopía realizada en cualquier
lugar y situación en el presente.

Capilaridad del poder como método de análisis:

Para comenzar a adentrarnos en el análisis de la producción política de los
COINTudec, creo pertinente el afirmar mi constante diálogo con la visión foucaultiana del
poder. La importancia que le otorgo es fundamental para comprender el por qué de nuestra
investigación, su motor y potencia crítica. Sostengo firmemente, en primer lugar, que mi
estudio de las relaciones de producción, comprendidas éstas ya desde una perspectiva
37

biopolítica, se encamina en la dirección correcta para desenmascarar las estructuras de
poder a un nivel de macrogubernamentalidades.

Como señala Lazzarato (2005, p.2) el nacimiento de la biopolítica acontece como un
"arte de gobernar" del liberalismo, es decir, desde el interfaz entre gobernantes y
gobernados, siendo capaz de mantener un orden "gobernando lo menos posible", utilizando
los mecanismos ya existentes o incentivandolos, para su propio funcionar y así aportar al
engranaje mayor de la gubernamentalidad. Estos mecanismos ya existentes existen en la
microgubernamentalidad de los COINTudec, y es en este sentido que la siguiente
"precaución de método" tomada por Foucault (1992) me parece esencial. Ésta sería la del
poder siendo estudiado desde sus extremidades y capilares, es decir, desde abajo hacia
arriba:

"En otras palabras, antes de preguntarse cómo aparece el soberano en lo alto, intentar
saber cómo se han, poco a poco, progresivamente, realmente, materialmente constituido
los sujetos, a partir de la multiplicidad de los cuerpos, de las fuerzas, de las energías, de
las materialidades, de los deseos, de los pensamientos, etc. " (p.151).

Hace eco su preocupación por cómo y dónde se ejerce el poder y sus relaciones de
dominación a un nivel micro, para así poder llegar hacia instancias mayores y
comprenderlas. Además comprendiendo las capilaridades del poder en lo cotidiano y en lo
micro, nos es más fácil poder encontrar los mecanismos para subvertirlo y crear relaciones
más horizontales.

Entonces, por una cuestión de método, una vez comprendida la
38

microfísica, en una segunda instancia, establecer la relación existente con mecanismos más
generales de dominación:

"Más bien se debe hacer un análisis ascendente del poder, arrancar de los
mecanismos infinitesimales (...), y ver después cómo estos mecanismos de poder han
sido y todavía están investidos, colonizados, utilizados, doblegados, transformados,
desplazados, extendidos, etc., por mecanismos más generales y por formas de
dominación global." (Foucault, 1992, p.153).

En otras palabras, sostengo que estudiar las relaciones de poder-economía que
existen en los COINTudec, y cómo se "constituyen materialmente sus sujetos", podría
ayudarnos a comprender desde una microfísica del poder, procesos mayores de perversión,
corrupción y de autoritarismo en la izquierda y sus proyectos de Estado. Foucault (1992)
entonces nos invita a dirigir la investigación sobre el poder hacia "(...)las técnicas y las
tácticas de dominación" (p.156), es decir, hacia los "(...) operadores materiales, las formas
de sometimiento (...)" (p.156).

Además como señala Lazzarato (2005, p.1), haciendo un análisis foucaultiano,
podemos evidenciar que las lógicas de macro-gubernamentalidad (entendiendo el gobierno
como una tecnología humana a conducir la conducta de los demás) son creadas desde
lógicas de micro-poder en multiplicidad que configuran las grandes lógicas económicas,
como la del neoliberalismo por ejemplo.

39

Esto nos ayudará a corroborar lo que Holloway (2002) entiende cuando una y otra
vez en los movimientos actuales se les acusa en algún momento de "traición", cuando en
realidad es un gérmen que los proyectos por un mundo nuevo llevan en su propia
constitución desde un comienzo, cuando han comprendido el poder como instrumento y no
como instancia en sí de transformación de la realidad, aboliéndolo. Atisbos más o menos
claros de este gérmen quiero develar, para así aportar a procesos más democráticos y
horizontales.

He expresado claramente la utilidad que nos brinda la concepción foucaultiana del
poder, por una cuestión de método. Aún falta esclarecer la relación que establezco entre el
análisis del poder y la economía de la producción biopolítica para el presente estudio, es
decir, otorgarle la cohesión y coherencia a estas dos miradas tan complementarias entre sí,
que las sintetizaré en lo que llamaré una bioeconomía del poder. Esto es lo que lleveré
acabo en la presente investigación, no con intención de posicionar el concepto respecto a
otros, sino más bien dar a entender desde qué concepción teórica investigué.

Bioeconomía del poder

Cuando hablo de bioeconomía del poder para el análisis de los COINTudec, me
refiero a que no realizo una distinción entre el área de la producción y de la política.
Foucault (1992) critica la visión marxista (ortodoxa) del poder como enfocada hacia una
funcionalidad económica del mismo, es decir destinada a la mantención de las relaciones de
40

producción y a "la modadalidad específica de apropiación de la fuerza productiva que lo
hacen posible" (p.142).

Personalmente, no dicotomizaré entre el poder al servicio de la

economía, o la economía al servicio del poder.
Es decir, no estudiaré el poder como algo que mantiene las relaciones de
producción, que es mantenido por las relaciones de producción, o que simplemente existe
completamente independiente de ellas. A través de la extensión de la economía -en un
sentido amplio- (hasta su expresión y deconstrucción como producción biopolítica) al resto
de las esferas de la sociedad, (tales como la del trabajo político en nuestro caso), diré que
las relaciones de poder y las relaciones de producción son un sólo todo complejo, ya que
todo el tiempo producimos algo, intercambiamos algo, consumimos algo, existiendo
relaciones desiguales de distribución. Además, al llevar acabo esta producción en lo que
concierne a la actividad política como principalmente inmaterial, entramos en lo que
Foucault (1992) denomina el triángulo de poder-derecho-verdad:

"(..) en cualquier sociedad, relaciones de poder múltiples atraviesan, caracterizan,
constituyen el cuerpo social; y estas relaciones de poder no pueden disociarse, ni
establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un
funcionamiento del discurso. No hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía
de los discursos de verdad que funcionen en, y a partir de esta pareja. Estamos sometidos a
la producción de la verdad desde el poder y no podemos ejercitar el poder más que a través
de la producción de la verdad." (1976/1992, p. 147-148).

Es decir, sostengo que en el trabajo político de los COINTudec, siendo este mediado
41

especialmente por una producción inmaterial y de discursos, el poder se basa en relaciones
desiguales de producción, de acumulación de un cierto capital militante vinculado a la
capacidad de producción de verdad y al consecuente manejo del derecho y sus efectos
disciplinarios: "Después de todo somos juzgados, condenados, clasificados, obligados a
competir, destinados a vivir de un cierto modo o a morir en función de discursos
verdaderos que conllevan efectos específicos de poder." (p.148).

Quizás lo que sucede en Rebelión en la Granja de George Orwell es claro para
entender cómo la verdad a su vez tiene efectos de poder y por ende relaciones de
explotación, cuando las reglas del derecho producidas por los cerdos, dejando al resto al
márgen de las decisiones, se convierten en un elemento esencial de explotación y a su vez
de jerarquía política.

Sostengo que en la producción de discursos verdaderos se encuentra un elemento
esencial para comprender la posible explotación y los disciplinamientos al interior de los
COINTudec, pues estos se presentan como la "moral militante" y el "deber".
Probablemente los que manejen en forma más adecuada los discursos de verdad serán
quienes tengan mayor poder, aunque no escapando del disciplinamiento y la posible
enajenación humana al que pueda llevar.

En este hago punto un paralelo entre la

producción de verdad y el sometimiento a esta como efecto de poder, con la enajenación
del trabajo que Marx describe, cuando nos dice que para el trabajador:

"Su trabajo no es voluntario, sino impuesto, es trabajo forzado (...) Su carácter ajeno se

42

evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una obligación física
o de otro tipo, se huye del trabajo como de la peste." (Marx, 2005, p.67).

Sostengo que una obligación de "otro tipo" necesariamente pasa por la moral

militante y la noción de "deber", que se impone sobre la condición humana, como efecto de
poder y discurso verdadero, además de parámetro de derecho propio de los colectivos
políticos. Sostengo que muchas veces la producción de dichas verdades, a través de su
consecuente enajenación, instrumentaliza a los militantes, alejándolos de comprender su
actividad misma como transformadora de la realidad y viéndola sólo como un medio, que
no importa cómo se construya, con la condición de ser lo más "eficiente" para su fin. La
utopía queda postergada.

Entrelazando mi postura con Holloway (2002), sostengo que la producción de
verdad en la militancia ha apuntado a grandes rasgos a una concepción de la actividad
política en la cual se ha naturalizado el hecho de disociar, enajenar el "Hacer" de lo
"Hecho". Es decir se apunta hacia la toma del poder como algo ajeno a la actividad misma
y de aquí se desprende una serie de problemas a nivel microfísico, de la subjetividad
militante que esta realidad produce y por lo tanto de una jerarquización determinada de
prioridades:

"En la cima de la jerarquía aprendemos a dejar la parte de nuestra actividad que
contribuye a 'hacer la revolución', en la base van las cosas frivolas personales como las
relaciones afectivas, la sensualidad, el jugar, reir, amar.

La lucha de clases deviene

43

puritana: La frivolidad debe ser suprimida porque no contribuye al fin. La jerarquización
de la lucha es una jerarquización de nuestras vidas y por lo tanto una jerarquización de
nosotros mismos." (p.15)

Es decir la bioeconomía del poder se encargará de comprender a través del trabajo
inmaterial y la producción de discursos, los mecanismos por los cuales se produce la verdad
y las reglas del derecho, para así entender cómo se lleva acabo la explotación política y la
consecuente enajenación sufrida por los militantes, en relación a su instrumentalización,
disciplinamiento y a las relaciones intersubjetivas jerárquicas que puedan estar
reproduciendo el poder al interior de las organizaciones.

Organización/movimientos sociales

Como punto siguiente, contextualizaré teórico-prácticamente lo estudiado respecto a
movimientos sociales. Sostengo preliminarmente que la Multitud (Negri & Hardt, 2004;
Virno, 2003) que se está forjando también en el territorio que corresponde a Chile, es un
conjunto de procesos de nuevas prácticas y organizaciones políticas más o menos
rizomáticas, es decir sin una clara jerarquía o estructura unitarista. Sin embargo, a pesar de
existir nuevas prácticas como la autogestión, las asambleas y la organización en red, éstas
no garantizan que las relaciones de poder se hayan acabado o aminorado. Podemos estar
ante presencia de proliferación de rasgos microfascistas al interior de los grupos, o de
profundas contradicciones entre sus fines y sus formas de organización interna,
reproduciendo verdades, derecho interno y por ende efectos de poder (Foucault, 1992).
44

En este sentido sostengo que la noción de Virno (2003) sobre la ambivalencia de la
Multitud es fundamental para el análisis.
Es decir, no podemos forjarnos una imagen utópica de los actuales movimientos y
organización de los "muchos", pues si fuesen perfectos, el mundo habría cambiado hace
mucho tiempo. La multitud por tanto es un proceso y es una constitución de los "muchos"
que se encuentra en constante contradicción, como señala Virno (2003, p.13):

"La multitud no es el enésimo «sujeto revolucionario» que haya que aclamar como
hacen los grupos de hinchas futbolísticos desde las gradas de un estadio. Sólo un Cándido
postmoderno puede creer que éste sea «el mejor de los mundos posibles». No, la multitud
es un modo de ser abierto a desarrollos contradictorios: rebelión o servidumbre, esfera
pública finalmente no estatal o base de masas de gobiernos autoritarios, abolición del
trabajo sometido a un patrón o «flexibilidad» sin límites. La multitud es el modo de ser
que corresponde al postfordismo y al «general intellect»: un punto de partida, inevitable
pero ambivalente"

Estas contradicciones no sólo ocurren con respecto al rol de la multitud en su
totalidad con respecto a otra instancia (Estado o Mercado), sino que añadiré que la multitud
es ambivalente en su propia constitución, dentro de sus propios elementos, en las lógicas
que adoptan los nodos que la constituyen, pudiendo existir contradicciones intensas
especialmente en lo que respecta a la lucha contra el poder al interior de estos. Es decir,
una intra-ambivalencia de la multitud.

La proliferación de los microfascismos es un
45

peligro dentro de la ambivalencia de la Multitud. En este sentido comprendo las palabras
de Guattari (2004) cuando menciona que: "El estalinismo del Gulag o el despotismo
maoísta pueden renacer mañana en nuevos contextos" (p.114).
Siguiendo este camino, sumado a mi conceptualización del poder, diré que al
interior de la Multitud surgen nuevas formas de militancia, cruzadas por relaciones
contradictorias, jerarquías y horizontalidades, tendencias al interior de las tendencias,
microfascismos y líneas de fuga al interior de organizaciones tradicionalmente más
jerárquicas.

A partir de mi concepción de la bioeconomía del poder, rescato de Negri & Hardt
(2004) su agudeza de resaltar un aspecto importante del método de Marx, que es el método
de la "tendencia". Para ellos, algo propio del modelo de producción capitalista en su fase
postfordista sería la proliferación e importancia del trabajo inmaterial, haciéndoles ver a los
ortodoxos que cuando Marx describió el capitalismo, este era sólo un porcentaje ínfimo de
la realidad mundial, pero que sin embargo logró tener la visión de, desde ahí, evidenciar el
camino que iba a seguir a grandes rasgos la producción económica global.

Hoy esta tendencia, a pesar de ser minoritaria en términos cuantitativos, se
encontraría en la importancia del General Intellect y el trabajo inmaterial

Por lo tanto, mi estudio utilizará el método de la "tendencia", pero aplicado a la de
la militancia, es decir a la bioeconomía del poder. Por mi experiencia como participantes
más o menos activos de la política estudiantil en la UdeC, sostengo que existen ciertos
46

rasgos de la militancia o de las formas de hacer política que están proliferando al interior o
al exterior de los COINTudec, que a pesar de ser minoritarios y entrar en contradicción y
abierto antagonismo con formas tradicionales, son una posibilidad de presente-futuro de la
militancia.

Identificar cuál es dicha tendencia y cómo se conforma, será central mi

investigación.

Sostengo que en los COINTudec podemos encontrar modos de producción en
menor o en mayor medida jerárquicos, en los cuales siguen existiendo procesos de
disciplinamiento y verdades que se rigen más o menos por ciertos parámetros de derecho
propios o provenientes de una ideología, que producen un determinado tipo de trabajo
político y a su vez pueden producir relaciones de poder-opresión.

Por la propia experiencia en el campo y el contacto con los militantes-participantes
de estas organizaciones (o personas que se encuentran relativamente cercanas a ellas),
aseguro que proliferan nuevas formas de accionar político, de trabajo político mucho
menos rígido, menos disciplinado, incluso siendo llevado acabo por militantes de estos
grupos, sin embargo, realizando este nuevo tipo de actividades al márgen de su militancia
estructural-organizacional.

Picotto y Vommaro (2010), al reflexionar en su estudio teórico acerca de las nuevas
formas de participación políticas de las agrupaciones estudiantiles independientes de la
UBA, ponen énfasis que estas nuevas agrupaciones se alejan de los partidos políticos
tradicionales siendo un refugio para antiguos militantes desencantados, en las que se
47

estarían llevando a cabo formas distintas a la militancia tradicional, en donde los ejes
fundamentales para su conformación serían la creatividad y la experimentación.

El hecho de presentar como eje fundamental estas dos características, posibilita el
comprender las "nuevas formas" como una potencialidad y un constante desafío, en lugar
de una realidad dada y -en algunas- casi utópica, como se presenta en muchas de las
investigaciones relacionadas a las nuevas formas de participación política.

Los COINTudec no estarían al márgen de estos procesos, viéndose claramente en
estos procesos de reterritorialización y desterritorialización (Guattari, 2004, p. 129) y
líneas de fuga, al existir muchos militantes que están realizando otro tipo de acciones fuera
de su militancia, pues ésta es muy rígida y no permite nuevas expresiones como el arteestética o nuevas formas discursivas, existiendo a su vez reterritorializaciones de
leninismos de corte rizomático y en red. Todo esto se conformaría como una multiplicidad
de flujos complejos propios de la ambivalencia de la multitud y sus nodos.

Sostengo que estas acciones fuera de la militancia podrían obedecer a una política
del deseo y la felicidad, pues se relaciona con la vida cotidiana y las actividades
placenteras, más que con morales e imposiciones militantes, es decir no realizando la
disociación entre "lo hecho" y "el hacer" (Holloway, 2002).

Negri & Hardt (2004) , explican las formas de redes rizomáticas y comunicacionales
que están tomando las organizaciones de la multitud a un nivel global, en correlación con la
48

tendencia del orden postfordista de producción. Sin embargo son también enfáticos de
señalar cómo estas nuevas formas de organización, tienen muchas contradicciones y no
significan una superación de las relaciones de poder, aunque haya que apuntar hacia ello.
En relación a estas formas de acción política en "red" señalan que: "La democracia es una
asunto no sólo de estructuras formales y relaciones, sino de contenidos sociales, de cómo
nos relacionamos el uno con el otro y de cómo producimos juntos". (p. 94, 2004).
Nuevamente aparece la importancia del cómo producimos juntos un trabajo político
determinado, cómo superamos relaciones de poder al interior y exterior de la militancia, en
el proceso de producción biopolítica revolucionaria o militancia biopolítica como la llama
Hardt (2011).

Llama la atención que en la investigación realizada sobre las formas de participar en
política de los estudiantes de la UdeC (Aguilera et al, 2009) no aparezca de parte de los
sujetos entrevistados un relato que de cuenta de las relaciones existentes dentro de las
organizaciones o colectivos, como formas de hacer política, en un sentido de
transformación de la realidad inmediata en las formas de relacionarse.

Cuando los

entrevistados se refieren a la transformación social y al cambio, lo hacen refiriéndose a
prácticas que se realizan "hacia afuera", estructrurales-aparentes, pero que no apuntan al
"cómo" se están relacionando las personas al interior de la militancia para llevarlas a cabo.
Este es uno de los motivos que me llevó a indagar en la comprensión de las prácticas
internas de la organización juvenil, en este caso, de los COINTudec.

En este sentido, sostengo que las investigaciones existentes en torno a las nuevas
49

formas de accionar político, en especial de la juventud, han puesto hasta el momento un
énfasis en las estructuras formales, pero no en el cómo se produce y en las relaciones
sociales creadas al interior de la militancia. No logré encontrar investigación alguna que
indague en las relaciones de poder al interior de las políticas contemporáneas de la
juventud.

Siguiendo este tópico, Valenzuela (2007) asegura que los colectivos juveniles
cuestionan y subvierten el sistema de representación política tradicional, incorporando así
nuevas lógicas organizativas en torno a la autogestión, el asambleismo, el pluralismo y la
culturalización de la política. A pesar de resultar un avance en el camino de evidenciar y
dar voz a prácticas políticas no-tradicionales, no da cuenta de la discusión que me nteresa
en el presente estudio sobre el "cómo" se produce en estas nuevas prácticas y "cómo"
existen las nuevas formas de relaciones sociales. Zarzuri (2010) por su parte, sigue el
mismo camino, encontrando el desencanto de los jóvenes de la política institucional y
representativa, llevando a cabo formas más espontáneas y horizontales.

Preliminarmente sostengo que existe un cambio considerable en las estructuras
aparentes, pero aún las relaciones de poder al interior de éstas son importantes y deben ser
estudiadas para aportar a su superación y a la conformación de nuevas realidades
verdaderamente antagonistas al orden capitalístico. Es decir, por ejemplo el asambleísmo
no necesariamente garantiza la horizontalidad. Podemos estar entonces ante nuevas formas
políticas que incorporen nuevas prácticas pero reproduciendo relaciones de poder de antaño
de maneras más informales o menos evidentes.
50

Sostengo que las caracterizaciones de la política juvenil deben constatarse más a
fondo en las prácticas políticas, ya que podríamos estar ante generalizaciones apresuradas.
Más que formas tendientes netamente a la horizontalidad, creo más probable la existencia
de modos de hibridación en las organizaciones y colectivos juveniles/estudiantiles, en los
que conviven tanto elementos organizativos del pasado y del presente, a modo de
expresiones de la ambivalencia de la multitud y sus tendencias al interior de ésta. Esto
deberá ser sustentado y corroborado por mi investigación a través de un contacto directo
con los sujetos en cuestión.

Las "nuevas formas" de participación política están aún por constatarse y en

constante cambio, en relación a los factores "espacio y tiempo".

Vemos aquí

potencialidades que deben ser rescatadas e impulsadas, a través de un análisis crítico de la
realidad, y no a través de meras condecendencias positivas superficiales acerca del estado
actual de la organización política juvenil. Pretendo lograr esto a través del estudio de la
producción y el trabajo político en los COINTudec.

Sólo para ser ilustrativo: Por ejemplo, tomemos el caso de un taller de batucada en
que los jovenes se auto-organizan y autogestionan los recursos.

Para mi el sentido de estudiar este tipo de grupos recaeria en comprender
íntegramente los flujos sociales de poder al interior de este taller de batucada. ¿Cómo se
daría la organización a la interna? ¿Existen líderes? ¿Qué determina quién es líder y quién
51

no? ¿Existe un cierto régimen de disciplina/verdad? ¿Quién-lo/Cómo-se determina?
¿Existen tensiones entre un intento de manipulación ideológica del grupo y quienes buscan
participar biopolíticamente del grupo humano?

Es decir, no me interesa resaltar que el

grupo es una nueva forma de política alejada del voto eleccionario y los partidos, por un
lado, o por otro el otro, un triste producto de la fragmentación del "pueblo" en actividades
posmodernas que no aportan en nada a la transformación social.

Noción de Dispositivo

Acercándonos a la metodología, utilizaré el concepto de dispositivo como lo ha
comprendido la tradición foucaultiana. Debo recalcar el hecho que en la literatura se ha
utilizado sin darle mayor explicación, porque parciera existir una suerte de consenso en
quiénes han basado su mirada en teorías "post" en base a la episteme postestructuralista
(post-operaismo, post-modernismo, post-colonial, etc.) en utilizarlo para referirse en mayor
o menor medida a cosas distintas. En base a Agamben (2011), recalco mi dialogo con la
tradición foucaultiana, comprendiendo el dispositivo como una red de "(...) discursos,
instituciones, edificios, leyes, medidas policíacas, proposiciones filosóficas."(p.250). Por
otro lado rescato de Moro (2003) su referencia al dispositivo como "un conjunto de piezas"
(p.35) que tienden a estructurar un espacio determinado.

Es decir una cartografía que

comprende un micro-análisis , que en Foucault se condice con la microfísica del poder
(Deleuze, s/f). Es decir, el concepto de "Dispositivo" no sería más que una herramienta
conceptual nominal para comprender un determinado fenómeno de estudio, bajo las mismas
52

lógicas plasmadas en la microfísica del poder, para comprender una "arquitectura"-espacio
microgubernamental o una "máquina" (en este caso, el "Dispositivo de la militancia"). Por
tanto el dispositivo es la arquitectura de un cierto "fenómeno social" regido por el triángulo
poder-derecho-verdad (microfísica del poder).

Utilizaré el concepto de Dispositivo entonces para comprender el análisis del
estudio, basado en el Dispositive Analysis de Jäger y Maier (2009), pues comprenderé el
dispositivo de la militancia como uno compuesto por "prácticas discursivas, no-discursivas
y materializaciones" (p.39). Sin embargo quiero dejar manifiesta mi leve diferencia con
estos teóricos ya que, basado en la misma episteme demoledora de binarismos y fronteras,
sostengo que es muy difícil a ratos diferenciar entre lo que puede ser puramente
"discursivo, no discursivo o material", pues la práctica nos demuestra que los límites no son
claros. Además, por ejemplo, es el mismo Foucault citado por los recién nombrados
autores, quien se pregunta cómo saber qué es lo discursivo y qué es lo institucional en
relación al plano de una escuela militar o la construcción de la escuela. Sin embargo estoy
de acuerdo con ellos en que lo que conforma un dispositivo no son meros textos, hablados o
escritos, sino que además un conjunto de otros elementos, objetos, vivos, no-vivos (en este
sentido en sintonía con Latour), etc.

Mi punto es evidenciar lo complicado que es

diferenciar entre qué es lo que es discursivo, no-discursivo y una materialización. ¿Qué es
una bandera roji-negra en el contexto de la militancia actual chilena? ¿Es una mera
manifestación estética, es un objeto? ¿Podría también ser un elemento discursivo en sí
mismo?
53

METODOLOGÍA

La presente investigación tiene un problema metodológico de la que soy consciente.
En primer lugar, la imposibilidad de realizar observación participante al interior de los
COINTudec (como sociólogo que entra a un determinado trabajo para estudiar sus
relaciones), pues esto significa un dilema ético profundo respecto a la privacidad de los
grupos militantes y el derecho a conocer quién es quien realmente está dentro de sus filas.
Resulta imposible haber realizado una labor "actoral" y encubierta, primero dada la gran
cantidad de COINTudec, por lo que no pude haber entrado a militar a cada uno de ellos.
Además esto resultaría muy poco ético como ya mencioné.

En segundo lugar, la

imposibilidad de ser invitado como sociólogo a observar sus reuniones, pues la
desconfianza con el extraño y con un posible "sapo" es alta en la militancia de izquierda notradicional particularmente. Aún en este caso, sabemos que el ser consciente de ser
observado neutraliza muchas acciones y el cotidiano en las relaciones sociales.

Sin duda que un proceso etnográfico o de observación participante hubiese sido lo
más idoneo para complementar mi investigación, sin embargo realmente imposible. Debo
sí, recalcar el hecho de que se realizó observación participante aunque no dentro de los
marcos de la investigación, de hecho fue la experiencia de tres-cuatro años
aproximadamente en los círculos de la militancia lo que me animó formalizar el presente
54

estudio. Seré transparente, la observación de rasgos de una alienación militante fue hecha
antes de comenzar esta investigación formal, durante los años mencionados.

Fui

simpatizante de una organización y militante de dos colectivos. Luego de la experiencia
vivida, tomé la determinación de conducir la presente investigación, la cual creo
inmensamente necesaria para relevar el conocimiento acerca de las formas que toma la
militancia

de

izquierda

no-tradicional

bajo

estándares

confiables

y

rigurosos

metodológicamente.

En relación a Haraway (1995), creo importante manifestar mi conocimiento como
un conocimiento situado, es decir, no pretendo posicionar La Verdad (que no existe) acerca
de la militancia, sino que nuestra verdad co-construída, la que sostengo debe escucharse y
entrar en interacción con las otras. Comparto con Haraway la idea de construir otro tipo de
ciencia, en la que la realidad se conforma por verdades parciales puesto que "(...) es
precisamente en la política y en la epistemología de las perspectivas parciales donde se
encuentra la posibilidad de una búsqueda objetiva, sostenida y racional ". (Haraway, 1995,
p.329)

Debido a lo anterior decidí realizar doce entrevistas semi-estructuradas en
profundidad a militantes de los COINTudec, éstas permitieron establecer un momento de
confianza, reflexión y autocrítica en los entrevistados. La mayor parte de ellas fue el fruto
de más de dos horas de conversación. Se les indicó a los entrevistados que el audio sería
grabado para posteriormente ser transcrito exclusivamente por el investigador.
55

Debido a la experiencia en el campo de estudio, algunos de los entrevistados eran
conocidos personalmente o al menos "de vista". Las entrevistas se concretaron siempre por
medio de un amigo en común que pudiese transmitirle la confianza necesaria al
entrevistado para poder hablar sin reparos. Algunas fueron obtenidas por medio del método
de bola de nieve, siempre haciendo incapié en que el mediador (persona ya entrevistada)
pusiera énfasis en que el investigador es una persona de confianza y que sus intenciones
son académicas.

La selección de gran parte de las entrevistas fue discutida con el

informante clave, militante de alta experiencia en el campo.

A los militantes les dejé en claro con firmeza la confidencialidad que implicaba ser
entrevistados. Todos se mostraron conformes y confiados de expresar sus más sinceros
reparos, pesares y alegrías respecto a la militancia. Las entrevistas siempre comenzaban de
forma abierta, hablando de cosas cotidianas, de experiencias mutuas o compartidas (por
ejemplo movilizaciones, marchas, etc.), para luego pasar poco a poco a profundizar los
temas que son propios de la presente investigación. Conté con una pauta, la cual fue
revisada rara vez sólo para ver si algún tema se escapaba (la idea era hacer el ambiente lo
más parecido a una conversación cotidiana sobre política).

Los nombres de los COINTudec son públicos y estoy seguros que los servicios de
inteligencia del Estado deben estar al tanto de ellos. Por tanto no tuve reparos en realizar
una breve reseña de cada uno de ellos en los antecedentes. Para el análisis no usaré los
nombres de los COINTudec y les asignaré una letra, la cual nada tiene que ver con el
nombre original. El nombre de las personas entrevistadas también permanecerá en el
56

anonimato. Se establecieron pseudónimos sólo para efectos formales, pues no se señalaron
en las citas para no establecer constantes y así mantener el anonimato fundamental.

Los COINTudec estudiados a través de sus militantes fueron los siguientes (algunos
tienen doble militancia con colectivo de carrera): FUR (Fuerza Universitaria Rebelde), FEL
(Frente de Estudiantes Libertarios), SUR (Sociedad Universitaria de Resistencia), CCEE
(Consejos Estudiantiles), Para Todxs Todo (Ex-construcción estudiantil), UNE (Unión
Nacional Estudiantil), Colectivo de Sociología, Colectivo de Ciencias Políticas y Colectivo
de Derecho.

Los militantes entrevistados pertenecen (o pertenecían) a las facultades de: Ciencias
Sociales, Educación, Humanidades y Arte, Medicina, Química y Farmacia, Ciencias
Jurídicas y Sociales e Ingeniería.

La experiencia en los círculos de la militancia me ayudó a realizar el muestreo. Este
lo realicé de forma representativa, pues se hice entrevistas a personas de las distintas
facultades de la UdeC, más enfocado hacia las facultades de Ciencias Sociales,
Humanidades, Educación y Derecho por su mayor participación en la política universitaria.
Sin embargo, las personas de carreras científico-matemáticas fueron bien representadas
numéricamente. El muestreo fue intencionado de dos formas.

Primero busqué balancear la proporción entre hombres y mujeres. Por otro lado,
seleccioné intencionadamente militantes con diferente nivel de experiencia (en años) en la
57

militancia.

Es decir, entrevisté tanto a militantes nuevos como antigüos e incluso

fundadores. Esto me ayudó a no cesgar las perspectivas. A continuación presento la tabla
con los entrevistados:

Pseudónimo

Sexo

Edad

A

Mujer

20

B

Hombre

23

C

Mujer

22

D

Hombre

21

E

Hombre

22

F

Mujer

20

G

Hombre

23

H

Hombre

22

I

Mujer

21

J

Hombre

19

K

Hombre

22

L

Hombre

19

Tipo de Análisis
El tipo de análisis de analisis que utilizaré será el Análisis Crítico de Discurso
(ACD). Realicé una combinación entre dos subtipos, el Dialéctico-Relacional (Fairclough,
2009) y el Análisis de Dispositivo (Jäger y Maier, 2009). Creo importante comprender el
discurso como un elemento a ser introyectado en la psíquis de los sujetos, en su
autoproducción y producción de la vida que los rodea. Es decir, no como elementos que
corresponden sólo a ideas sin correlato en la práctica, sino que como nano-tecnologías que
58

nos producen: "Los discursos pueden ser conceptualizados como medios societales de
producción. Los discursos no son 'mera ideología'; producen sujetos y realidad". (Jäger y
Maier, 2009 p.37). La importancia del discurso radica en que se develan los márgenes de
Verdad que el sujeto debe reproducir: "El poder del discurso reside en el hecho que los
discursos delinean un rango de statements 'positivos', los cuales pueden ser dichos. Esto
significa que simultáneamente inhiben un rango de otros statements, que no pueden ser
dichos (cf. Link and Link-Heer, 1990)". en (Jäger y Maier, 2009, p.37). Además el Análisis
de Dispositivo considera la consolidación de un dispositivo (en este caso, la militancia)
como un complejo de poder formado por el discurso, las materializaciones y las acciones
no-discursivas, elementos que analizaremos y comprenderemos su relación.

Por otro lado considero el Análisis Dialéctico-Relacional importante para mi
investigación por ocuparse de la relación existente entre la semiosis y las
"materializaciones" u otros elementos sociales: "ACD se enfoca no sólo en la semiosis
como tal, sino que en las relaciones entre la semiotica y otros elementos sociales"
(Fairclough, 2009 p.163).

Para realizar el análisis me enfoqué en una "mezcla" entre los elementos discursivos
destacados como relevantes por parte de los mismos entrevistados y los que consideré
importantes a ser abordados por mis objetivos de estudio. Cabe señalar que la orientación
de la pauta semi-estructurada hacia mis objetivos específicos, contribuyó a que en gran
medida los entrevistados se mantuvieran en los márgenes temáticos deseados. Finalmente
cruzando ambos elementos señalados anteriormente construí la matriz discursiva. Es en
59

base a los corpus y unidades discursivas plasmadas en ellas que realizaré el análisis. Un
último elemento interesante a señalar es que en muchas ocasiones el "análisis crítico" por
parte exclusivamente mía no fue necesario, puesto que la relación que se dio con los
entrevistados y el cuestionamiento de prácticas que no suelen ser cuestionadas tendió a
generar una instancia crítica en sí, por ende no es extraño encontrar en los discursos una
crítica sin necesidad de "ver más allá de lo evidente". Una crítica nacida del proceso
mismo de la conversación más que de un análisis a posteriori. Por tanto considero también
que el "análisis crítico" aparece en la construcción total de esta investigación y en su
presentación general, no necesariamente como suele hacerse (presentar una cita y analizarla
críticamente), sino que en un sentido siempre contextual y global. En ese sentido considero
haber utilizado el ACD como una mirada general que orientó el presente estudio de
comienzo a fin y no exclusivamente en la sección correspondiente al "análisis" según la
academia.

60

ANÁLISIS-RESULTADOS

¿Qué es el Trabajo-Producción Política?

Para comenzar la exposición de mis hallazgos debo primero esbozar una definición
de trabajo político según los entrevistados y mi interpretación. Por tanto esta sección será
principalmente analítico-descriptiva, tomando en consideración las diversas aristas y
perspectivas en torno al trabajo político, el cual transita entre el ser algo "serio" y ser un
"juego" (en sentido despectivo), en palabras de los entrevistados. Es de recalcar que una
definición de trabajo político siempre es problemática para los sujetos en cuestión, pues
abundan las respuestas tautológicas o redundantes, sin embargo en la medida que se indaga
cooperativamente (entre el investigador y el entrevistado) logran aparecer los significados
más acabados.

En base al discurso de los entrevistados, el trabajo político debe comprenderse como
un proceso productivo, por tanto de una forma esquemática abordaré los diversos
"momentos" del proceso productivo del trabajo político. Estos serían: La preparación
política (formación política del militante y la elaboración del discurso ideológico-políticoidentitario), el despliegue discursivo (las acciones discursivas tomadas para dar a conocer al
"exterior" sus planteamientos) y la "conscientización"-movilización (una suerte de
61

resultado esperado o proceso vinculativo e inmediato a partir del despliegue discursivo en
la subjetividad de los individuos. En lo que respecta a la "movilización" me refiero a todo
acto/movimiento de actantes surgido como consecuencia del despliegue discursivo). Este
proceso productivo siempre tendría como fin último declarado la transformación social
parcial o total (lo que ahondaremos en la sección "para qué quién-es se produce"). Como
fin menos declarado y criticado, aparece la satisfacción personal (más o menos
democratizada o jerarquizada) y orgánica, la que en su estado vicioso se identifica como
"egolatría".

Los momentos anteriormente nombrados serán expuestos bajo este orden lógico, sin
embargo es importante recalcar que estamos tratando ante un tipo de producción inmaterial, en que cada etapa puede entra en interacción con otra (y la reproduce) o se
confunde dependiendo de la contingencia, nunca presentándose de forma fija en la realidad.

En primer lugar, como mencioné anteriormente, el TP es considerado algo serio y a
su vez como una moda o juego (siempre sobre el "otro" y nunca por parte del propio
entrevistado):

"(...) yo creo que le digo trabajo, porque trabajo significa algo serio, porque no es hueveo
pa mí, no es como ir a carretear..."

Es de notar que esto también denota que el trabajo político es algo que al ser
"trabajo" y no ser "hueveo" también de paso es "poco divertido" y "poco alegre". Esto se
62

constata en reiteradas ocasiones en la práctica, sin embargo escasean los estudios empíricos
que aborden dichos temas. El caso más destacable en la literatura es sin duda Holloway en
"Cambiar el mundo sin tomar el poder", sin embargo con la característica de ser un libro
que no presenta fuentes más que la propia observación y experiencia de vida. Otro escrito
en la misma senda es el "prefacio" de Michel Foucault al Anti-edipo de Deleuze y Guattari,
donde por ejemplo afirma: "No pienses que se debe ser una persona triste para ser un
militante, aún si a lo que nos enfrentamos es abominable" (p.XII) (Deleuze & Guattari,
2009). Esto en el contexto de las lecciones que el Anti-edipo nos deja, según Foucault.

Por otro lado la noción de "juego" no es sólo rechazada como oposición a la
"seriedad" emocional, sino que es considerada como un engaño, pasatiempo o actuación
momentánea con fines recreativos o de auto-satisfacción:

"[¿Tú crees que muchos sí están en esa parada?] ¿De que juegan? sí po, o sea hay varios po
y se da también que es un pasatiempo de los 5 años en la U no más y después vuelven a
trabajar."

Es de recalcar que por lo general los entrevistados hacen incapié en lo serio de su
"trabajo" y que existen "otros" que sólo están jugando a hacer política y una vez terminada
la U, se dedican exclusivamente al mundo laboral formal. En este sentido, la identificación
del "jugar" a la política por parte de algunos tiene estricta relación con la crítica a hacer
política no por creer y querer una transformación social, sino como la búsqueda de autoreferenciarse, ganar status en el ambiente o ganar satisfacción personal por pertenecer a una
63

empresa que está bien evaluada y admirada en el período universitario.

Otro término utilizado es el de "moda", como una etapa transitoria de la Universidad
en que es bien visto y "cool" en un determinado ambiente el ser "metido en política". Este
aparente "problema" aleja a muchas personas por la baja credibilidad que generan en el
resto del estudiantado:

"(...) me cuesta mucho creerle a la totalidad de los militantes que tiene cada organización,
y de repente siento que se lo toman más como un juego pa ser figurilla que como, como un
trabajo real con respecto a tus convicciones, eso pa mí es lo más importante, el término
'credibilidad' ".

Por tanto, el trabajo político al estar sujeto a ser "moda" o "juego", tiende a
desacreditarse fácilmente por quienes no participan de los movimientos sociales (o por
quienes participan pero rechazan a las organizaciones), especialmente cuando perduran los
modelos políticos en base a la representatividad, en que deben existir figuras o
colectividades que representen ciertas ideologías o planteamientos, quedando descartadas
muchas veces no tan sólo las figuras, sino que el sentido de la política y cualquier lucha
político-ideológica.

En segundo lugar creo necesario poner en relieve la principal característica de la
producción política: su carácter discursivo. Este carácter se expresa de variadas formas,
por ejemplo en el "hablar de política", el "despliegue discursivo" y/o "instalación
64

discursiva". En esto el concepto de "espacio" es importante , puesto que cuando se habla
del hacer política, el espacio es el contexto y de alguna forma condiciona el tipo de
receptor (y a veces "recipiente" o "cuerpo dormido") del discurso elaborado. Elaborar por
tanto un discurso adaptado al receptor es propio del trabajo político, por ejemplo en este
caso en que el entrevistado habla acerca de realizar trabajo político en las carreras de
ingeniería:

"(...) es lo más complicado porque no, por dos cosas porque primero es un lenguaje que no
lo entienden porque no están acostumbrados [se refiere a los estudiantes de ingeniería] y
segundo eh, que hay weas que no les interesan tampoco, entonces ahí teni que adaptar el
discurso y un poco las formas para poder ir instalando lo que uno quiere, y es complicado,
en ingenieria sobre todo es complicado (...)"

Es necesario además comprender el trabajo político desde su primera etapa (a modo
esquemático), la cual sería la formación de política/formación política. Pongo de relieve
este doble sentido porque es el "momento" donde se elabora la ideología/ideas/pensamiento
político del grupo, y a su vez se "forman" los militantes de acuerdo a esta "matriz
ideológico-cultural".

En referencia a esta formación colectiva el entrevistado siguiente considera como un
elemento fundamental del TP el "estudio", refiriéndose a textos, jornadas de formación
política, análisis de contingencia, etc:

65

"Yo creo que todo este tiempo que he estado en X me he dado cuenta que hay un
trabajo como más de estudio porque tú para opinar o para actuar necesitas saber de por qué
estás luchando, y creo que el estudio dentro de X es como más fuerte, o sea como la
discusión es como un poco más profunda, y el trabajo eh gracias a la gran discusión, es
más fuerte, y es más, como más, como más de contacto, como más real."

Es de importancia recalcar, que como señalé anteriormente, este proceso no sigue un
esquema rígido, sino que los llamados "momentos" del trabajo político pueden combinarse
o realizarse simultáneamente. Por ejemplo, en algunas organizaciones no es necesario tener
una gran formación política previa a la acción como militante, sino que ven que se produce
una formación en los procesos de la misma lucha social y en el proceso organizativo
mismo. Es decir la formación se daría a la par o por la socialización en el momento
llamado de "conscientización" o de organización y movilización de actores-masas:

"(....) el TP tiene que tender obviamente primero a enriquecer a la persona, porque la
persona se educa políticamente a través de las mismas luchas, el TP es luchar, también, la
primera parte importante es luchar, porque tú te educas, la principal educación que tú
tienes de la consciencia política es a través de la lucha política."

El siguiente "momento" a ser descrito es el del trabajo político como "despliegue
discursivo". Esto en resumidas cuentas se trata de pasar del "encierro" de las reuniones de
militantes hacia el "exterior", ya sea la carrera universitaria, el estudiantado en general, la
comunidad próxima o el territorio nacional. Este momento se basa en conceptos como el
66

de "intervención", "despliegue", "instalación", "inserción", "vinculación", etc, en los que se
busca generar "conscientización" y "organización" a través de materializaciones en mayor o
menor medida estéticas:
"Por ejemplo, instalando temas a discutir y ahí no sé pu, generando en la otra persona
o, ciertas formas de, o sea ya se digan oh en verdad una conciencia crítica, donde tú digas
que realmente las cosas no están bien y que hay que cambiarlas, como generar ese paso de
donde tu tomas conciencia a la acción pu (...)"

Es decir, el TP se trata de una preparación, un despliegue y un resultado esperado.
En este caso (el despliegue), son de vital importancia las acciones comunicativas tomadas
para influir en el medio social. Se trata de "convencer" acerca de su mirada sobre la
realidad y su plan de acción, a veces en forma declarada, a veces en forma "camuflada".
También se trata de "acumular fuerzas", "peso político" y área de despliegue, realizando
una labor de intercambio de experiencias y fortalecimiento de vínculos y confianzas con
otros sectores de la sociedad, lo que suele denominarse "vinculación con otros sectores".
Estos "otros sectores" son comúnmente trabajadores, pobladores y estudiantes secundarios.
Es de recalcar que todo este proceso se encuentra mediado por discursos en interacción que
utilizan elementos estético-culturales para obtener los fines esperados.

Es decir, podemos concluir que el trabajo político es un proceso que involucra
diversas acciones las cuales pueden ser esquematizadas como "momentos" para su mejor
comprensión, sin embargo entendiendo que estos nunca son fijos ni siguen siempre la
misma lógica. Podemos entenderlo de la siguiente forma: Formación política-militante –
67

Despliegue discursivo – Conscientización/Organización (real o esperada).

Estos tres

momentos que conforman el dispositivo de la producción política, para ser llevados a cabo,
necesitan de dos elementos más, las materializaciones (propaganda y estéticas
particularmente) y acciones no discursivas (una completada en sí, la logística para una
charla o una peña, el comer o simplemente pasar tiempo juntos).

Según la Teoría de Actor Red, (Latour, 1993) en Friedmann (2009), las
materializaciones, discursos en sí y los objetos utilizados en estas actividades se
denominarían actantes en conjunto con los mismos militantes, puesto que son elementos
no-humanos que serían fundamentales y actuarían para dar vida a lo que denominamos
trabajo político . Mencionamos esto no porque le debamos mucho a Latour en el presente
estudio, sino porque nos pareció pertinente el exponer el acoplamiento/similitud entre esta
premisa de TAR y los estudios Foucaultianos y el análisis de dispositivo utilizado en el
presente análisis. Por el reciente conocimiento que he tenido de TAR, el desarrollo en
mayor profundidad de este acoplamiento lo realizaré en futuros estudios.

Veremos con mayor profundidad el proceso y los "momentos" del trabajo político en
las siguientes secciones. Sostengo que para entender mejor qué es el trabajo político para
los COINTudec, debemos adentrarnos en el proceso productivo mismo, en qué es lo que se
está produciendo y cómo.

68

Cómo se produce, qué se produce y en qué condiciones

En primer lugar debo trasparentar el proceso de elaboración de esta sección. Me
encontré en un aprieto lógico a la hora de presentar el análisis. En una cadena productiva
podría ser más fácil separar los procesos y describirlos, sin embargo, cuando hablamos de
un proceso social que es productivo en sí con una inmaterialidad realzada, separar el qué se
produce del cómo resulta prácticamente imposible.

Intenté hacerlo en un comienzo,

guiándome por mi categorización, sin embargo, al realizar una relectura de los corpus y los
temas, me di cuenta que es un proceso demasiado complejo para separarlo. Los procesos a
ser descritos son producto y a su vez producen y reproducen sus prácticas, por tanto
sostengo que en la producción política la forma de producir es un producto en sí mismo, y
el militante, un producto y productor a su vez. Esto sin duda confirma mi aproximación
epistémica, en que no veo una determinación de la estructura sobre el sujeto ni viceversa,
las estructuras somos nosotros.

Al hablar sobre cómo se produce política en colectivo, particularmente desde una
mirada contemporánea, es extraño encontrar estudios empíricos, sino más bien teóricos,
como el caso de Negri y Hardt (2004), en que por ejemplo señalan que la Multitud también
es una cosa de "cómo producimos juntos". Estos autores se basan en su perspectiva de
"producción biopolítica" pero no ahondan en cómo funcionaría este concepto en un análisis
empírico de las prácticas sociales.

69

También suelen encontrarse libros militantes que sintetizan críticas a la militancia
tradicional (Vercauteren et al, 2010) y cómo se vivió en la mayor parte del siglo XX, sin
embargo de género ensayístico y carentes de análisis meticuloso empírico acerca de los
mecanismos empleados para una militancia en mayor o menor medida viciosa, en mayor o
en menor medida libertaria, sino que funcionan como especie de "autorrelatos" teorizados
sin develar a través de un método formal y empírico una descripción de dichos mecanismos
viciosos.

Por otro lado sostengo que un análisis digno de ser considerado es el de los
"Partidos Políticos" de Robert Michels (1996), el que a pesar de no contar con una
perspectiva centrada en la política como producción, sin duda cumple con éxito la labor
sociológico-analítica de exponer los vicios en los partidos políticos, sus formas de
organización y sus mecanismos anti-democráticos (particularmente el partido socialista
alemán).

A raíz de los planteamientos anteriores, tomo sus fortalezas para examinar
empíricamente las prácticas y mecanismos del 'cómo' se produce el trabajo político. Dentro
de ello consideraré factores tanto organizacionales como personales. Sostengo que es
importante exponer detalladamente lo que sigue a continuación puesto que muchas veces se
da por sentado u "obvio", sin embargo un análisis detallado de los mecanismos de
producción de la militancia será sin duda alguna una herramienta útil para las presentes y
futuras generaciones que pretendan accionar u organizarse políticamente para “transformar
el mundo”.
70

En la presente sección abordaré los mecanismos mencionados, los que son de
diversa naturaleza, desde las formas de división del trabajo (por sexo, género, experiencia,
carisma, etc.), las razones o formas de autoridad/autoritarismo colectivo, además del tipo de
“actividades” realizadas, elementos que nos posibilitarán entender tanto qué se produce
como el cómo se produce.

Socialización interna

Considero que en la producción militante existen diversos dispositivos que
interactúan unos con otros en forma más-o-menos regulada por quienes detentan mayor
nivel de poder según cómo manejan el regímen de verdad imperante en la militancia. Los
dispositivos existen algunos dependientes de la cúpula de la organización, mientras que
otros circulan "libres" en la sociedad o colectividad próxima.

Haciendo de alguna forma un correlato con lo que menciona Lazzarato con respecto
a las sociedades actuales (2006), podemos decir que en la militancia conviven dispositivos
disciplinarios, biopolíticos y noopolíticos, estos interactúan entre sí. Podemos encontrar
elementos disciplinarios, como la escuela de cuadros, la reunión y en menor medida la
asamblea (si es más abierta o más cerrada). Podemos encontrar elementos biopolíticos
como las "premilitancias" en que los futuros militantes son "acompañados" por un militante
de la organización, en su día cotidiano y se le conduce hacia el regímen de verdad propio de
la organización mediante la conversación, la intervención al oído frente a situaciones
prácticas y las lecturas "recomendadas" por la militancia para constituirse como sujetos71

militantes. Por otro lado podríamos incluir los noopolíticos, que serían más libres y propios
de "sociedades de control", estas incluyen además los dos dispositivos anteriores. Aquí
entrarían diversos elementos "a distancia" en los que las redes sociales, videos, medios
escritos y circulación de información interpersonal jugarían un rol fundamental. Es decir
hablamos de elementos de mayor libertad en que el militante forma su subjetividad.

Podemos mencionar que a pesar de esta mayor librtad, existe de alguna forma la
noción de "ambiente", es decir, a pesar de formarse en mayor libertad, la noopolítica
mantiene su elemento de "control", en el sentido de que por ejemplo, la información que el
militante perciba o se enfoque mayormente será aquella condicionada por los elementos
disciplinarios y biopolíticos anteriores. También hay que comprender que el "ambiente"
genera un determinado régimen de verdad constituido por la izquierda no-tradicional en su
colectividad.

Para comenzar el análisis diré que el elemento fundamental y básico en el 'cómo' se
produce es por sobre todo la socialización que ocurre al interior de la organización o
colectivo. La socialización es el elemento base que penetra en todos los siguientes. Los
entrevistados ponen énfasis en que es la socialización un factor muy importante para
explicar su motivación y acción, cosa que por si mismos muchas veces sería imposible de
producir:

"(…) es un deber que lo hací de una forma colectiva y coordinada con el de al lado, tú lo
hací porque tu no soy ya individuo, tu erí parte de un colectivo, y como erí parte de un

72

colectivo tu estai haciendo porque al lado también están haciendo, no es una imposición
cachai."

Es interesante el hecho que aquí se evidencie comúnmente una desindividuación en
pos del colectivo, que a veces se experiencia como mayor "ánimo" de producir juntos,
mientras que otras veces como una especie de 'control' colectivo que ayuda al 'hacer', pero
que sin duda implica un grado de doblegamiento de las ganas propias, que muchas veces
admiten ser 'flojas' por parte de los mismos entrevistados. :

"(...) trabajar por esta cuestión ya sea dentro de una orga o no, yo creo que es
importante el, el hacerlo responsablemente, ahora, sí creo que es mucho más fácil tener esa
disciplina, o compromiso estando en una orga, sólo es mucho más difícil..."

"El tema de estar en un colectivo hace que la misma sociabilización que se da dentro, te
hace ver que no sé pu, que tu compañero está más comprometido que tú y eso te da ánimo"

Asistimos entones a formas de 'control' en lugar de 'disciplina' en el sentido
Deleuziano (s/f), en el que operarían mecanismos más sutiles que los disciplinarios, como
en este caso la influencia del grupo. En los siguientes párrafos ahondaré en los mecanismos
y formas de vivir que se adoptan en la militancia como formas específicas de socialización.

Respecto a las relaciones internas en la organización, las ideas como máquinas o
dispositivos son un elemento importante para explicar cómo se actúa en el trabajo político.
Por lo mismo muchas veces estas máquinas o actantes (según la tradición latouriana) logran
73

tener incluso más peso que los mismos militantes para condicionar el actuar.

A

continuación analizaremos la constitución de dichas máquinas y cuáles son algunas
importantes, para después pasar de plano a las formas de división del trabajo político,
siendo estas últimas consecuencias de las primeras.

Ideas-máquinas de control

Dentro del dispositivo de la militancia, los elementos no-humanos que condicionan
o influencian la configuración de ésta son varios y guardan relación con “ideas” en mayor o
menor medida materializadas a través de determinadas estéticas.

En primer lugar, en reiteradas ocasiones los militantes explican su actuar no por sí
sólo sino que remitiéndose a la influencia de cuestiones no-humanas, ya sea un programa
político, una ideología, un autor-texto-teoría o una cierta cristalización de ideas como los
“análisis del período”. Es decir al darle sentido y explicación a un determinado acto, se
explica que este responde a lo que dice "x" autor (generalmente ya muerto), "x" texto o
documento, "x" ideología, etc.

El primer elemento que influye en el actuar de los militantes es la ideología, como
elemento base:

"Es en lo que debo basarme, en todo lo que haga políticamente o como persona

74

también tiene que ir vinculado a lo que yo pienso (...)"

Yendo a lo más específico, una cierta ideología en una determinada organización en
muchas ocasiones construirá un programa político específico, el cual define los
lineamientos principales de su actuar:

"Mira, mis deberes como militante están determinados por el programa político que
nosotros construimos (...)"

Otro elemento fundamental para explicar formas de accionar políticamente es el
llamado "análisis del período", este siempre tiende a condicionar el actuar de los militantes
y como veremos más adelante, son sólo algunas personas (con mayor capital militante) las
que tienen mayor poder para definirlo. Es muy común que los militantes expliquen toda
política realizada en base a su análisis del período, del que se desprenden objetivos y tareas
específicas:

"pero el obejtivo concreto del período, que según nosotros el período hoy en día aquí
en Chile, es un período de estabilización de la lucha de clases, en donde no existe
consciencia de clase de los pobres (...) Primero hay que partir de lo que te decía denantes,
el pueblo no está constituido, en la medida en que el pueblo se constituya, pase de las
luchas reivindicativas a las luchas políticas (...)"

Es importante sí aclarar que en general no existe un análisis del período en términos
explícitos en los "colectivos", siendo esto uno de los principales indicadores que
75

diferencian a una "organización" de un "colectivo". Sin embargo los colectivos, que en su
mayoría cuentan con militantes de organizaciones (por lo general con mayor capital
militante) tienden a generar planes estratégicos de acuerdo a la "línea" de influencia de
quienes poseen un lugar privilegiado para establecer los parámetros de veridicción. Estos
pueden introducir elementos actantes que influyan en el actuar. Es el caso por ejemplo de
ciertas ideas o textos:

"Bueno, nosotros nos basamos en un texto de Lenin que se llama...."Qué hacer" [duda
un poco sobre el nombre del texto]...y ahí más o menos nos basamos, en realidad ni si
quiera lo tenemos definido como no sé po en principios en eso, sino que es una cuestión
que uno adquiere, al menos depués de leer la cuestión fue una cuestión como que se fue
adquiriendo y después tiramos la talla con eso y fue como algo que al final adquirimos..."

Es interesante que en el caso de los colectivos, al ser una forma de militancia menos
rígida, se den mecanismos menos formales de control del accionar, por ejemplo el hecho
que se le de prioridad a algún texto, o que en general los militantes de organizaciones guíen
los procesos internos para que el colectivo sea funcional o acoplado a la organización.
Probablemente por eso el militante que habla sobre el texto de Lenin, en primer lugar no
tiene absoluta certeza del nombre del libro y además menciona que fue aceptado y
reproducido por una cierta socialización, no por un modelo disciplinario impositivo.

Respecto a los elementos-actantes que tienen la facultad de traducirse en cuasi
“productos” que definen una cierta identidad/subjetividad, existe la constante posibilidad de
la “fetichización” de estos.
76

Es decir, se produce una sobrevaloración de ciertos elementos por sí mismos. Un
ejemplo comúnmente utilizado es la comercialización de la imagen del Ché Guevara, algo
que suele ser muy criticado. Sin embargo existen muchas otras formas de fetichización que
se llevan en la militancia a veces de forma inconsciente, otras, abiertamente criticadas.

Algunos ejemplos son la utilización de eslóganes repetidos, los colores rojo con
negro, las imágenes de ciertos teóricos o militantes políticos históricos. Muchos defienden
férreamente todos estos elementos hablando de tradición y sentido identitario histórico,
mientras que otros entienden que se cae en una ortodoxización y desactualización de las
ideas frente a la contingencia social.

Algo que resulta impresionante sobre las influencias en el actuar político es cuando
las materializaciones estético-ideológicas cumplen un rol que condiciona la actividad en sí.
En este sentido el siguiente militante nos cuenta:

"(...) hay un par que le cargan las huevadas como cliché así, les carga las huevadas con
rojo-negro, como toda la estética cliché y hay otros que igual les gusta...eh, bueno ahí
discutimos eso y después al final teníamos que hacer un lienzo al día siguiente y no
teníamos como mierda hacerlo y habían unos stenciles con la cara de Miguel [Enríquez] y
de todos los huevones jajaj y al final terminamos haciendo una cuestión como super fea y
sale el logo del XXX y al lado salen como todas las caras de los huevones del MIR (...) la
huevada más cliché del mundo y fue como justo después de que habíamos discutido no
hacerlo así, pero la cuestión como que salió no más..."

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La materialización de la ideología mirista (marxista-leninista a la izquierda del PC),
en este caso a través del objeto-stencil se impone por sobre la voluntad de los militantes
debido a la contingencia.

Como menciona el militante, se había discutido el tema de los clichés en la
izquierda y los fetiches, sin embargo debido a la existencia de este stencil y la nula
capacidad de hacer algo distinto, se repite la estética y el "cliché", teniendo en la práctica el
stencil y su pre-existencia una mayor capacidad de influir en el accionar que los mismos
militantes.

Además postulo que la insistencia de una cierta estética en general tiene un correlato
en lo político-ideológico, por tanto la repetición de una estética tenderá a ser señal de
formas políticas poco actualizadas:

"(...) no digo que es malo, está bien la referenciación como de tener algun referente
como algo en lo que apegarse, pero a veces se cae mucho como en encerrarte en lo mismo,
eh, igual después al final se cae como en términos políticos como en lo mismo, como en no
pensar, como no hacer como análisis como nuevos, o no pensar en el punto de vista de
estar actualizando los análisis ni las propuestas po, como que se tiende a caer en los
análisis y en las propuestas, como si volver al pasado del 60 y 70 hubiese sido lo mejor del
mundo y tenemos que volver ahí..."

La discusión en torno a los llamados fetiches y clichés tiende a darse en las
78

organizaciones y colectivos, existiendo a grandes rasgos posturas más conservadoras (que
por lo general tienen un relato más ortodoxo en la ideología), pero que experiencian esto
como el goce de la propia identidad y otras más innovadoras, que buscan una actualización
de la izquierda o la superación de ésta. Estas posturas y sus términos medios se encuentran
también dentro de cada organización, además de entre organizaciones.

Brown (1999 p.20) en Gibson-Graham (2006) menciona lo que Benjamin denominó
"Melancolía de Izquierda", como un apego a análisis politicos del pasado o identitarios,
esto sería más fuerte que los intereses de crear posibilidades políticas para el presente.
Sostengo que este síntoma es recurrente en los grupos estudiados.

Sin embargo, uno de los argumentos que se levanta por el superar las estéticas
tradicionales, no tiene que ver con la relación con la política-ideología, sino que tiene que
ver con la capacidad de "convocar" a las masas o ser más amigable para el resto no
politizado:

"yo creo que al final las orgas, si tiene una vocación de mayorías, una vocación de
masas, una vocación de ser que estamos como reivindicando la dignidad de un pueblo, de
una sociedad, tú para llegar, tu vas a tener que adaptarte no a lo que tú crees que es
estéticamente correcto, sino que es una estética que efectivamente convoque (...)"

En general la idea de generar una estética diferente aparejada de otras formas de
hacer política no aparece en los entrevistados ni en el espectro semiótico de la UdeC, sino
79

que se ve el cambio en la estética como una táctica política para llegar a más gente. La
crítica a la relación estético-ideológica se da en sentido de negación, no de afirmación de
otra estética-ideología posible.

Continuando con la descripción de algunas máquinas o actantes, procederé a
explicar dos elementos constitutivos de las relaciones internas en los COINTudec. Por un
lado la concepción del poder que asumen, además de la idea de “moral militante”.

Concepción de poder

Un elemento importante que influye en la forma de actuar es la concepción del
poder que aparece tanto en el discurso elaborado como en el implícito de los militantes, los
que no siempre tienen concordancia. En general las ideas que se tienen sobre el poder
tienen casi siempre un correlato con las principales teorías que se evidencian en las ciencias
políticas-sociología política. A grosso modo existen tres grandes ideas: la del poder
material, la del poder relacional (en relación al Estado), y el poder relacional biopolítico.
Podríamos decir que éstas ideas van en gradación desde una concepción mayormente
centrada en la "macro-estructura" (y el cambio por el todo o nada) hasta las posturas de la
política como ética y forma de vida.

Lenin (1997) en "El estado y la revolución"

menciona que el Estado es la

herramienta de una clase para oprimir a otra y plantea la toma de este al servicio de la clase
80

trabajadora. Esta concepción tiende a aparecer en el discurso de los entrevistados:

"La concepción del poder que se tiene, es que el poder es una cuestión material,
fundamentalmente material, el poder ideológico o en la subjetividad, se da posterior al
poder como institución, o al poder desde la perspectiva material, o sea el poder de las
armas, de la burocracia , el poder de no sé, el poder del estado como institución, nosotros
adoptamos también la conformación ideológica del estado creada por lenin y por marx,
entonces es un ente de opresión de una clase contra otra que tiene un aparato militar como
salvaguarda material cachai y un poder que se radica materialmente en las fortunas de las
grandes familias capitalistas, cachai, que es un poder material, eh, nosotros vemos que ahí
está el poder , ahí está el poder, en el Estado, etc, y el poder es uno, por lo menos así lo
vemos nosotros , que es el poder de esta institución del Estado..."

Por otra parte podríamos encontrar en la siguiente declaración una relación con una
lectura del poder en Foucault. Ésta se se basa en el lugar común de "donde hay poder hay
resistencia", por ende ve la relación con el estado como conflictiva y antagónica,
posicionando ideas como las del poder popular en mayor o menor medida autonomista:

"(...) yo entiendo el poder como una relación de fuerzas o una relación social que
subyace en las personas cachai, y subyace en capas oprimidas y subyace en elementos que
en algún momento tienen que producir rupturas en el modelo, esa ruptura no se produce
construyendo una vanguardia organizada, esa ruptura se produce por el hecho de que los
explotados, los empoderados sean los que produzcan esta ruptura, con la conducción de
ellos mismos (...)"

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Según mi propia experiencia, muchas veces este tipo de planteamientos tiene su raíz
en un saber común simplificado de la visión foucaultiana del poder, puesto que ve siempre
el poder como 'relacional' pero en una relación estado-céntrica y no icorporando la idea de
la problemática del poder incluso dentro de la misma organización. Por tanto una lectura
teório-militante de Foucault que comprenda la microfísica del poder y la relación con una
ética, que Hardt comprendió como la militancia biopolítica, comprende el poder como algo
que se da en toda relación y que es el gérmen de procesos mayores de opresión. Esto es lo
que podríamos llamar la concepción biopolítica del poder.

La idea del poder como relación biopolítica y al interior de la organización existe,
sin embargo, según he podido relevar, rara vez forma parte sistemática de la formación o el
debate formal al interior de la organización. Por lo general cuando se toca este tema,
aparece como forma de crítica a situaciones que ocurren, pero no como estrategias
horizontales programáticas afirmativas:

"[se] terminó en como generando que los que estabamos más motivados, los
mandaramos, no de una forma así como evidente, pero era como que al final era porque
ellos estaban esperando ordenes cachai, no es una cosa como de que uno solamente asuma
como autoridad sino que, claro, también es responsabilidad del pasivo, que no levanta la
voz, o que no dice que, que quiere o no quiere hacer, de repente nos decían como "y qué
hay que hacer? y que tengo que hacer ahora?" no estaban funcionando todos al mismo
ritmo y eso hacía que hubiesen jefes (…)".

Es interesante que en este caso el entrevistado señala el carácter relacional del poder
82

en un sentido inter-subjetivo, en que no se trata sólo de ciertos opresores sobre los
sometidos, sino que ocurre una situación en que existen personas que se asumen como
inferiores a otros y buscan ser mandados, por tanto cada uno asume su rol según la relación
tanto de un lado como del otro propicie instancias de poder.

Comprendidas las principales concepciones del poder a ser consideradas en los
COINTudec, procederé a describir lo que se entiende sobre el militante ideal y su “moral”.

Verdad acerca del Militante ideal/moral militante

Explicaré en esta sección el tipo de militante ideal que se espera producir con el
trabajo político y cómo este se produce bajo una determinada idea moral y a la vez
económica acerca de lo que es un “buen militante”l.

Para la militancia de izquierda no tradicional, existe una figura que podríamos
llamar "el militante ideal". Esta figura se encuentra en tensión hoy en día, pero partiré por
describir aquellos elementos en los que parece haber un consenso, aún considerando las
posturas más críticas. Existe por tanto un cierto régimen de verdad que es construido bajo
un determinado marco de relaciones de poder que establece una cierta idea de perfección o
modelo a seguir, lo que genera un poder en modo de control que condiciona la forma de ser
del militante.

83

Un elemento fundamental en lo que se espera de un buen militante es por sobre todo
el compromiso. Un buen militante debe ser responsable de acuerdo a lo que se compromete
y además estar disponible para dar una parte importante de su tiempo a las causas o tareas
que la organización determine:

"(...) las orgas como más establecidas eh quieren arreglar el mundo de verdad y eso
implica que necesitan un compromiso y una responsabilidad con todas las tareas, por
mínimas que sean, aunque sea pintar un lienzo (...)".

Generalmente cuando los militantes hablan de compromiso, aparece el concepto
"nivel".

Se exigirían por tanto niveles de compromiso distintos de acuerdo a un

determinado tipo de militancia o responsabilidades adquiridas. Esto se debe a que la
militancia al ser jerarquizada, también incluye un rango de niveles de compromiso para
cada nivel de participación en la dirección, cargos políticos y toma de decisiones

De los "niveles" de compromiso se desprende un tema no menor. La delgada línea
existente entre los conceptos "compromiso", "disciplina" y "sacrificio". En este punto no
existe un real consenso respecto a la militancia ideal. Existe una disidencia interna y
externa en la militancia respecto a qué tipo de militancia se debe construir. Esta lógica
muchas veces es experienciada como una auto-satisfacción y como una frustración en el
caso de no realizarse. El militante entonces en este último caso se siente que falta a la
organización como a sí mismo.

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Existen sí críticas respecto a conceptos de "disciplina", puesto que para algunos les
suena "algo militar" y que en la práctica genera sentimientos de tristeza, pena, cansancio y
resentimiento con la organización o con quienes toman el rol (en cada organización) del
"milico" o "paco" que se encarga de ejercer la presión necesaria para que el militante
doblegue su deseo y sea útil a los propósitos de la organización.

"(...) ciertos compañeros que tienen una personalidad más fuerte que, eh, como que le
exigen a todos lo que ellos pueden dar y que no le pueden exigir a todos, compañeros más
militares en sus cuestiones, le exigen a compañeros que quizás no tienen el desarrollo de
conciencia como para asumir ciertas cuestiones, o asumir ciertas pegas o pedirle
responsabilidad que ellos pueden dar porque....estoy hablando de un compañero en
realidad(...) el compañero es como si tú lo pudieras catalogar él es el hombre de la
organización a la interna, es poco carismático, nunca...pero es como el hombre necesario
que organiza, que es más duro en términos de hacer las cuestiones, que igual hacen
bien....él cumple un rol de ordenamiento a la interna."

Esto probablemente se asocia a la idea leninista de generar "profesionales
revolucionarios", es decir personas que dediquen su tiempo completo (o en el caso
estudiantil, "casi" completo) a las labores políticas.

Existe en general también la idea de que los cuadros sean "integrales", es decir que
sea un ejemplo de persona para el resto y así ser un "propagandista en sí mismo". Esto
significa en la práctica que debe ser un "buen estudiante", "buen compañero", "solidario",
"disciplinado", etc.
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En resúmen, asistimos a la idea de un militante abnegado que debe ser capáz de
destacar en todos los ámbitos y funcionar perfectamente según los ritmos de los procesos
políticos, gracias a esto la organización también adquiere mayor renombre, ser reconocida
por poseer personas "integrales" en sus filas y por ende puede acumular más recursos
humanos y mayor poder en relación al resto de los COINTudec.

Formas de autoridad que se desprenden de la verdad de “militante ideal” acopladas a las
divisiones del trabajo

Por otro lado, un elemento implícito de la lógica sacrificial y su ritmo es la
generación de formas de autoridad en base a esta. Es decir, una de las formas de autoridad
en una organización se da porque un militante al ser altamente sacrificado por la causa,
gana en status moral, teniendo así mayor poder al interior:

“(…) siempre cumplí un rol como referente dentro de la organización, referente a nivel
estudiantil cachai, siempre era referente para compañeros del mismo colectivo o de la
organización, entonces también era el deber de cumplir, porque si yo no cumplía no podía
estar exigiendo yo a otros compañeros que cumplieran sus tareas, entonces también me
achacaba por eso y a mí que me gusta andar criticando, soy muy bueno pa andar
criticando, cierta soberbia que tengo como persona, entonces me iba a molestar por no
tener la capacidad de criticar más que nada...”

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El militante llega a afirmar que “más que nada” se siente mal cuando no cumple sus
labores y no se sacrifica, porque así no obtiene la calidad moral que le otorgue el status
necesario para poder criticar o influir de alguna forma en la organización. Este tipo de
autoridad se da por “ser ejemplo”, respondiendo al perfil del “militante ideal”. Cabe
señalar que lo que nos dice releva el hecho de que seguir el régimen de verdad acerca de la
“moral militante” significa necesariamente un ascenso en status y por ende una posición
más alta en la jerarquía de la división del trabajo político.

Por otro lado, existen otros factores que contribuyen a la generación de una
autoridad, los que van acoplados a la división del trabajo político.

Otras formas de

autoridad se dan por ejemplo, por la personalidad del militante. Es decir, un militante
capaz de tener buena oratoria, ser atrayente en su forma de ser (e incluso estéticamente) y
saber posicionar ideas en forma competitiva y con la fuerza y convicción necesaria,
probablemente ganará mayor reconocimiento y status para ser un dirigente reconocido. Por
lo demás, si este militante posee una mayor experiencia en cuanto a “luchas políticas” y
posee un gran conocimiento teórico, cumple con lo principal que exige el régimen de
verdad para ser el militante ideal que lo lleve a ser autoridad y así obtener una posición
privilegiada en la división del trabajo político.

Diferencias al interior de la organización y división del trabajo

Los COINTudec como prácticamente toda organización humana no son carentes de
87

diversas manifestaciones en mayor o menor medida jerárquicas y principios de autoridad
explícitos o implícitos.

Algunos de los gérmenes tendientes a generar este tipo de

estructuras son los asociados a la personalidad de ciertos militantes, factores de génerosexo, de edad-experiencia militante, de conocimiento teórico, de nivel de compromiso, de
nivel moral, por tener o no tener cargo político en las instancias estudiantiles, por estructura
orgánica de la organización (implícita o explícita) y muchas otras. Estas diferencias son
parte constitutiva de la división del trabajo militante. En los siguientes párrafos
intentaremos agrupar, sintetizar y analizar las más comunes o importantes a nuestro juicio y
sus efectos como división del trabajo.

a) Factores de género-sexo

En primer lugar, existe una diferencia cuantitativa respecto a hombres y mujeres en
la militancia. Generalmente la relación suele ser de 3 mujeres por cada 5 hombres, siendo
en algunos colectivos más desigual la relación o más tendiente a la igualdad. En ninguno
de los casos militan más mujeres que hombres, a no ser que se trate de un colectivo de
temática feminista, algo que no fue tratado en el presente estudio.

Una situación reiterada e importante a señalar respecto a esto es que en la abismante
mayoría de los entrevistados hombres (y también en algunos casos de mujeres) en primera
instancia no reconocen diferencias o desigualdades existentes entre hombres y mujeres, sí
viendo la diferencia cuantitativa, pero explicando esto por simple casualidad.

Acto

seguido, se realizó un ejercicio deconstructivo en conjunto con el entrevistado en que se le
88

pregunta por la proporción de mujeres en cargos importantes (la que es siempre baja) en
que las respuestas llevan a los entrevistados siempre a auto-sorprenderse por “no haberse
dado cuenta antes”:

Estas diferencias llevan muchas veces a su manifestación en la división sexual del
trabajo militante. Es común que las mujeres asuman roles de “secretaria” y los hombres de
“jefes” o “ideólogos”:

“(...) ¿que se den dif por género? Sí yo creo que sí, porque nuevamente el que se
encargaba de hacer actas, una mujer, quién se encargaba de la formación era hombre, yo
creo que hay una dif de género nuevamente los que más hablan también son hombres (...)”

Muchas veces son las mismas mujeres las que sienten menospreciada su capacidad
de incidencia y ven la existencia de machismo en la organización la que se expresa incluso
en chistes.

“(...) Yo creo que las tallas internas, dentro de las reuniones en eso también se nota todo
el machismo del colectivo (…) no sé po algo así como 'no, no, no, la opinión de las
mujeres no importa'”

Esto se relaciona con lo planteado por Alfama (2009) como una menor capacidad
de incidencia y falta de reconocimiento de los aportes de la mujer en la división sexual del
trabajo político.

89

Al interior de los COINTudec existen distinciones entre militantes ya sea por
factores de género o sexuales. Argumentaremos que son esencialmente de construcción de
géneros, aunque aparentemente sexual. Es de destacar que en este punto existen algunos
COINTudec más al tanto de las desigualdades de orden sexual/género dentro de la
izquierda que otras, incluso algunas llegando a afirmar que en su propia organización no
existen. Curiosamente quienes son más autocríticos respecto a este tipo de desigualdades
son quienes tienen organizaciones menos jerarquizadas en cuanto a sexo/género, mientras
que quienes aseguran que dentro de su organización no existen desigualdades de género,
son las más evidentemente "machistas" (generalmente son las que tienen considerablemente
mayor número de hombres y son estos quienes no ven las desigualdades, siendo las mujeres
más críticas). ¿Por qué consideramos que las desigualdades son principalmente de género?
Porque según nuestra experiencia en el campo, el ser sexualmente hombre o mujer no
determina el estar más arriba o abajo en status, sino que el hecho de tener un determinada
forma de expresar las construcciones de género. Respecto a esto nuestra entrevistada nos
dice:

"(...) es complejo porque nunca he visto que por ejemplo a mí me...como que me...se
me orienta a hacer una cuestión distinta de la que hago por ser mujer, pero también es
porque yo tiendo a masculinizarme (...) y las mujeres que hablan en público, tienden a
como masculinizarse, como lo que te decía cachai...de hecho, son cuestiones hasta como
explícitas por ellas mismas así como dicen 'no, es que yo tengo pene' ¿cachai?"

Se llega al punto de asegurar a modo de chiste la posesión de pene para explicar una
cierta potencia, status o capacidad de injerencia que una mujer de por sí supuestamente no
90

tiene o no debiese tener. Es decir, se explica la contradicción del “ser mujer”, pero ser una
militante importante a través de una característica propia del “ser hombre”. Se explica por
tanto que las características de militante importante y con autoridad son características de
los valores asociados a la masculinidad hegemónica.

Por tanto, estas mujeres desafían al género, mediante una transgresión de lo
femenino asociado a su sexo, masculinizando su actuar para poder entrar en el
competencia/guerra política:

“Sí yo creo que sí, de hecho pa las mujeres es más difícil hacer política que pa los
hombres, por ejemplo cuando da la opinión una mujer en CGE cuesta más que sea tomada
por el resto que si la da un hombre (…) por eso las mujeres que más se destacan en CGE
son las más gritonas, las más peleadoras (...)"

Es decir, en la arena pública particularmente como lo son los Consejos Generales de
Estudiantes (CGE), no existe cabida para los valores y características asociados a lo
femenino, pues las relaciones entre COINTudec son de competencia y en la competencia no
hay amabilidad, afectos o solidaridad que valga. Es por esto que el entrevistado anterior
nos menciona que una mujer que se destaca es una que es “peleadora” y “gritona”, es decir,
dejando a un lado la imagen de la mujer con modales de “señorita” pasando a ser una capáz
de confrontarse en la política, la cual sigue un modelo bélico (siendo la guerra
históricamente algo propio de los hombres/lo masculino hegemónico). Como dice Connell
(1997:8) en Ashe (2007):

"En nuestra sociedad, la masculinidad hegemónica es

heterosexual, agresiva y competitiva, y homo-social (excluyendo a las mujeres de sus
91

redes-sociales).

Enfatiza la jerarquía y la capacidad de dominar a otros hombres."

(Traducción propia).

Por otro lado, respecto a las características que comúnmente se asocian a lo
femenino es común que se experiencie por parte de los entrevistados y se sienta a la mujer
(en general) en su rol en la militancia como una persona más preocupada del cuidado “a la
interna” y los afectos, en lugar de ocupar un rol en mayor medida “público”. Por tanto
hablamos de las mujeres que no tienden a masculinizarse (o de las mujeres cuando no están
performando masculinidad hegemónica):

(...) a veces las mujeres son como más afectivas, no afectivas pero como que igual
como que cumplen no sé como rol, es que no es que cumplan un rol sino que como que su
personalidad son como más, como, así como más conciliadoras jaja por decirlo así, no
sé...eh, no sé...(...)"

Este despliegue de género ocurre principalmente en momentos que no son (o en
quienes no son) de dirección ni de representación estudiantil.

Consideramos que estos valores masculinos están asociados a la forma de hacer
política comprendida bajo el deseo de poder y el modelo bélico. El siguiente entrevistado
habla de una compañera y los hombres:

“(...) la loca lo hace no en relación a costo/beneficio, no porque nosotros construimos
más que otra estructura política(...)sino que lo hace porque lo cree, porque lo siente (...),

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en cambio hay otros compañeros [habla de los hombres] que creen que "el hacer" va
relacionado principalmente a la estrategia, a la táctica, al "cómo cagarte al otro", al
vislumbrar el espectro político como una guerra y no como un sentimiento...”

Por otro lado, algunas de las características asociadas a lo femenino guardarían
relación con la forma-de-vida como una política del (anti)poder desde la vida, además de
guardar relación con lo planteado por Gibson-Graham (2006) sobre generar política desde
los afectos y emociones para generar políticas post-capitalistas.

Es propio del debate de los feminismos la interpretación de este fenómeno. Según
Shiva (1988) desde el eco-feminismo, lo femenino y masculino serían cuestiones culturales
que no son estátitcas en un sexo u otro, sin embargo socio-históricamente estarían
asociadas por un lado a los valores de la creación y el respeto con el entorno, y por el otro
con el mal-desarrollo, lo jerárquico y destructivo.

Es decir, la forma de hacer política asociada a los valores de la masculinidad
hegemónica, respondería a las asociadas a la autoridad, competitividad, y la política como
modelo bélico.

Según Shiva, la postura de De Beauvoir cometería la equivocación de pretender la
liberación de la mujer asumiendo la masculinización que trae el mal-desarrollo al mundo.

¿Cómo comprender entonces la llamada 'masculinización' de la mujer en la política
93

universitaria?

Por un lado -y aún aunque desistieramos del término 'masculino' para

designar las prácticas asociadas a lo bélico- el acto de género (Butler, 2002) de la mujer que
actúa de una forma distinta a la esperada que la posiciona en lugares y momentos de
privilegio de poder ¿es una herramienta de liberación de la mujer al sacarla de una posición
subordinada? O por el otro lado ¿es la inscripción de estos valores asociados a la
masculinidad hegemónica en el cuerpo-mujer una táctica fallida que reproduciría las
lógicas de la política como competencia y destrucción (propia de la masculinidad
hegemónica)?

No me encuentro en calidad de otorgar una respuesta en el presente estudio a esas
preguntas, puesto que me hago cargo de mi aún incipiente conocimiento en los debates
feministas, sin embargo, me aventuraré a decir que quizás la dicotomía planteada son dos
verdades que entran en estado de hibridación acerca de niveles distintos de subversión
política. Por un lado, la apropiación de valores asociados a la llamada masculinidad
hegemónica por parte de la mujer puede ser una táctica que contribuya al fin de la opresión
de la jerarquía de géneros, sin embargo puede contribuir a la mantención de las jerarquías
propias de una política que disocia los medios de los fines.

Además concluyo que a pesar del avance realizado por los estudios en torno a la
división sexual del trabajo militante (Dunezat (2006), Picq (2008), Alfama (2009) y
Wrigley (1998)), discrepamos con estos por no ahondar en lo que subyace a esta división
sexual, la desigualdad entre las características asociadas a lo masculino y femenino
funcionales los primeros a la lucha (confrontación pública) y lo segundo a la organización
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“interna” (mundo privado).

Uno de los principales desafíos que identifiqué entonces es cómo pueden los
militantes

construir dinámicas no-jerárquicas entre géneros al interior de sus

organizaciones en un contexto de competitividad inter-COINTudec y de oposición al
sistema capitalista.

b) Diferenciación entre colectivo y organización

Esta sección y la siguiente guardan estrecha relación con los planteamientos de
Michels acerca de la generación de oligarquías aún en las organizaciones que apuestan más
por la democracia.

En la estructura de las organizaciones, existe casi siempre la idea de "levantar"
colectivo/s, ya sea de carrera o de algún tópico de lucha. Este “levantar” significa crear un
espacio más flexible, menos disciplinado con temáticas más acotadas, y en que la
organización que “levanta” (teniendo militantes más capacitados) y “lleva” los procesos al
interior de ese colectivo. En la práctica muchas veces los colectivos funcionan como un
“semillero” de potenciales militantes de la organización.

Sirve como terreno para

identificar quiénes son los más capaces y “material” para la organización (esto es
controlado por quienes están en el colectivo y pertenecen a la organización. No todos los
integrantes del colectivo son parte de la organización y los que están en el colectivo que
95

son de la organización suelen tener un rol o autoridad superior en todo ámbito a los
miembros del colectivo por un capital militante mayor. Es interesante notar además que
muchos colectivos al ser más flexibles tienen militantes que se encuentran a veces más
alejados, a veces más cercanos a este.

c) Diferenciación militante social – militante orgánico

Este tipo de diferenciación se da como forma de división del trabajo, existiendo un
militante mejor en reproducir la ideología que "baja" desde la orgánica (militantes
orgánicos), el que sería el militante social, y el otro el orgánico, seria el capáz de elaborar
las ideas, las obligaciones y la línea política. Al militante social suele conceptualizarse
vulgarmente en las críticas como "mano de obra".

Este tipo de diferencia comúnmente se intersecta con la siguiente, respecto a la
diferencia por experiencia militante. Por lo general el militante “orgánico” es disciplinado
y con un gran conocimiento teórico, mientras que el militante “social”, es disciplinado con
un conocimiento más práctico acerca de las necesidades del espacio en el que se
desenvuelve, manejando el accionar político en términos simples según el programa que
“baja” desde las organizaciones mayores.

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d) Diferenciación experiencial etaria-capital y militante-cantidad teórica

Este tipo de diferenciación ocurre por la antigüedad en la organización o en la
militancia en general, lo que lleva aparejado comúnmente un nivel etario mayor y a su vez
un capital militante (en el sentido de Poupeau) mayor, es decir un mayor dominio de
técnicas, teoría, etc. A pesar de que se suele decir que la forma de autoridad creada es por
la experiencia y no por la edad, es muy común que las dos cosas vayan equiparadas (con la
excepción de alguien que quizás sea menor, pero es militante político desde una edad muy
temprana, y por ende posee más experiencia).

“(...) El liderazgo, al menos lo que a mi me ha tocado ver es como la gente que ha
tenido más experiencia, la que lleva más años en el colectivo o en otras organizaciones, a
través de eso se va dando como el liderazgo”

“(...) nosotros también pecamos de lo mismo, de hecho los fundadores del XXX, que en
su momento eramos más pero, dimos la misma continuidad 4 personas (…) de alguna
manera teníamos un status que incomodaba para la evolución de la organización, o sea se
daba este mismo problema, que el tema era que no, lo eh, los chicos no afrontaban
directamente la, se escondían bajo el paraguas de alguna manera de los fundadores,
confiaban en que como ellos tienen la razón (...)”

“sí se genera una deificación a los fundadores cachai(...)”

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Algunos vicios propios del mandato de “los viejos” es la perpetuación de la
ortodoxia ideológica, ya que al ser más valorada la opinión de “los viejos”, los más
“nuevos” tienden a seguirlos y por ende generándose un déficit en sus aportes y en la
“renovación” de la organización.

Como todo proceso basado en la repetición, basta con que ésta se rompa con la
contingencia o el ingreso de algún/os elementos dinamizadores que escapen a la obediencia
(o el régimen de verdad), para que la organización comience un proceso que altere su
estabilidad original, dando paso a una transformación de esta, un quiebre o una crisis
prolongada que se exprese en una ambivalencia o hibridación inestable de tendencias que
probablemente derive en una de las dos situaciones expuestas. Esto se relaciona con la tesis
Deleuziana y la interpretación de Latour acerca de Tarde. Además la estabilidad de la
organización y su conservadurismo tiene relación con lo que Michels observó acerca de la
oligarquía que por sus privilegios es capáz de perpetuar su ideología. También se relaciona
con las relaciones de poder que pueden alterar, coflictuar o perpetuar un cierto régimen o
elementos del régimen de verdad.

e) Diferenciación por Comisiones-grupos de trabajo-cargos

Una forma de división del trabajo al interior del colectivo-organización son las
comisiones. En la organización o colectivo se separan los militantes en sub-grupos de
trabajo con distintas temáticas. Una comisión que suele aparecer muchas veces son los
98

encargados de AGP, es decir, agitación y propaganda. En algunas organizaciones suelen
existir comisiones “político-ideológicas” que son las que comúnmente se encuentran
compuestas por los militantes con mayor experiencia y capital militante, funcionando en la
práctica muchas veces como una especie de “comité central”, que son quienes lideran la
organización.

Por otro lado a veces se realizan divisiones por la contingencia política y así pueden
existir divisiones del trabajo según el conocimiento de la carrera universitaria de cada
quién.

Otra forma de división se da por aspectos “territoriales” es decir, por facultades,
carreras, proximidad entre facultades, además por cargos, las que suelen acoplarse a otras
anteriormente nombradas. Por ejemplo, las personas con cargos de representación muchas
veces son quienes conforman las comisiones políticas.

Ritmo productivo

Como todo proceso productivo, una característica importante, es el ritmo con el que
se produce. Esta cualidad es siempre adaptable a la contingencia y tiende a involucrar a
todos los militantes de la organización.

En primer lugar, el ritmo productivo se mueve entre dos extremos el “estar pajeros”
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y el “colapsar”. Cuando el ritmo se acerca al primero, es comúnmente en momentos en que
la contingencia política y el movimiento social se encuentra en un período estacionario en
que no existe mayor movilización ni urgencia de actividad política. El segundo, puede
llegar a ocurrir o acercarse a ello en momentos contrarios a los recién descritos, es decir
particularmente cuando existe una movilización estudiantil álgida ya sea a nivel local o
nacional.

Los militantes coinciden en que en general esta actividad es una que demanda
tiempo y por ende realizar algunos sacrificios en la llamada “vida personal”. Es realmente
interesante el hecho de que muchos militantes al hablar de los sacrificios que tienen que
hacer, hablen de no estar haciendo “lo que se quiere hacer”:

“por ej ahora tengo que viajar a Santiago esta noche, viajar el viernes en la noche, el
sábado tener reunión verdad, sábado en la noche viajar, bueno eso es un día de estudio
perdido, un día no sé pu, donde no puedes puedes estar, donde no puedes hacer lo que tú
quieres hacer, etc, pero son sacrificios como te decía, menores”

En este caso el militante experiencia el viajar a una reunión política como algo que
lo imposibilita hacer “lo que quiere hacer”. Expresiones como esta son muy recurrentes,
dando a entender como si los sacrificios de la militancia fuesen algo impuesto y algo ajeno,
sintiéndose en lo suyo cuando no están militando, parafraseando a Marx(2005) en su
exposición sobre la alienación.

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"El trabajador sólo se siente satisfecho fuera de las horas de trabajo, en sus horas de ocio.
Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es
voluntario, sino impuesto, es trabajo forzado. No es la satisfacción de una necesidad, sino
solamente un medio para satisfacer sus necesidades." (p.67)

Otro factor importante es que se espera de la militancia que los militantes vayan
adquiriendo de a poco cada vez un compromiso mayor, lo que les demanda más tiempo y
un mayor distanciamiento con su "otro yo":

“el compromiso no es una cuestión que asumí de un día pa otro, el compromiso es una
cuestión que vai adquiriendo con el tiempo, y así como con el tiempo vas adquiriendo
compromiso, también vas perdiendo otras cosas y en ese sentido, como te decía los
amigos, el carrete, hacer ciertas cosas que te gustaban después no podí hacerlas no más...”

La militancia y su ritmo entonces cumplen un rol de convertir a la persona (y sus
múltiples facetas) en una que se dedica cada vez más sólo a una actividad, la militancia
política.

Por otro lado, el ritmo productivo como una influencia fundamental del elemento
“tiempo” en la militancia forma un determinado tipo de organización. En muchos casos y
variando de una organización a otra, existen colectividades que funcionan en mayor o
menor medida con una disciplina cuasi-industrial:

“(...) ahí me di cuenta que funcionaban tan como relojito po porque nosotros teníamos que

101

andar también a su ritmo, y ahí nos dimos cuenta que algunos podíamos y otros no
podíamos, o no querían más bien, no que no podían(...)”

Por otro lado es importante notar que el ritmo productivo es una característica que
puede llegar a inhibir o afectar la organización y re-distribuir los tiempos en la
organización interna. Es común que en tiempos álgidos, se produzca la paradoja de pasar a
llevar ideales o formas de organización por alcanzar ciertos fines.

Es decir, cómo la

organización distribuye el tiempo y lo comprende, tiende a influir en todos sus procesos y
formas de producir políticamente:

“No sé pu, en elecciones nosotros no hemos desarrollado ninguna reunión de grupo, de
nuestro grupo cachai para evaluar no sé pu...las políticas, evaluación de cómo hemos
funcionado este año, na' pu, nos hemos dedicado a hacer hacer hacer hacer hacer [golpea la
mesa con su mano] y no hemos ni siquiera evaluado cómo hemos estado haciendo.”

Asociando la idea de un cierto ritmo en la militancia con el "deber ser" del
militante, encontramos un correlato entre las formas esperadas de actuar y su similitud con
lógicas militaristas-disciplinarias.

Resistencia, afectos, (anti)poder desde la vida, prefiguratividad y flexibilización de la
militancia

102

En relación a algunos temas que ya han sido tratados o han sido tocados levemente al
rozar otros, presentaré en la presente sección una especie de "concentrado" de prácticas de
resistencia a la forma hegemónica de militancia.

A raíz de los problemas surgidos en la militancia, los cuales muchas veces toman la
atención de los militantes, surgen algunas incipientes respuestas críticas al interior y
exterior de ésta. Una de las formas ya abordadas de la resistencia al interior de la militancia
son las realizadas por las mujeres para superar el “machismo” interno. Como ya vimos, las
tácticas van desde una masculinización de las mujeres hasta las formas de confrontación y
denuncia directa y explícita contra el machismo.

Por otro lado, otra práctica de resistencia asociada al feminismo es la de la política
desde los afectos (Gibson-Graham, 2006) como una política que se opone a las lógicas
capitalísticas y que se basa en el respeto y cuidados mutuos. En relación a esto, dos
militantes nos dicen:

"No es que se dediquen más al tema del sentimiento, es que ellas ven el trabajo como
sentimiento (…) en cambio los locos (hombres) lo ven como operatividad, como número,
como costo/beneficio..."

“(...) si el espacio, eh por ejemplo de otra U de acá de Concepción son cabros amigos,
los cabros trabajan de forma mucho más solidaria, de mucho más fraterna, de mucho más
igualitaria y no se ve esta diferencia (las diferencias anteriormente nombradas) y trabajan

103

queriéndose la huevada, incluso, si tu te fijai, los cabros integrantes, que no son de esta U,
que son de otro espacio, los cabros lo hacen con la misma lógica que se hace acá po, o sea
que hacen las compañeras acá [rectifica], los cabros hacen, no sé po, por sentimiento,
porque se quieren, porque son un grupo de amigos, y ahí no existe diferencia ni en
términos de conocimientos, ni en (…)”

Bajo esta lógica no es necesario ser o no ser “mujer” para llevar políticas afectivas,
sino que comprender las relaciones en términos distintos a los propios de la política bélica o
la competitividad. El entrevistado anterior hace una similitud en la forma que “trabajan”
compañeros (hombres) de otra Universidad a como trabajan “las compañeras” en su
Universidad.

Otra práctica de resistencia que podemos abordar viene desde el mismo sujeto en
condición de "inferioridad" en la relación de poder. En la medida que el militante nuevo o
menos instruido se hace cargo de tareas, se auto-forma y no se deja oprimir, existe un
potencial de resistencia y liberación considerable. Esto implica por ejemplo proactividad y
no esperar órdenes, según algunos militantes. Además esto implica probablemente que el
que "sabe más" no hable y haga demasía para dar oportunidad a otros compañeros para que
se desarrollen.

Otra práctica de resistencia a la hegemonía militante, es en la misma división del
trabajo mezclar militantes nuevos con antigüos, esta práctica contribuye a que no se forme
una drástica separación entre unos y otros. La rotación de cargos además es una práctica
104

que les da a todos las posibilidades de desarrollar distintas capacidades y a su vez "saca" de
su puesto estratégico a posibles sujetos deseosos de poder.
Por último una práctica de resistencia puede ser el organizar la militancia como una
capaz de incorporar los propios talentos y gustos del militante. Cuando se incorporan en la
militancia la propia cotidianidad y los talentos y pasiones personales, el elemento propio de
la alienación militante en que se separa el “militar” de lo “personal” queda en gran medida
fuera.

Yendo hacia tácticas de otra naturaleza, una menos popular, es la disolución de la
organización e incluso a veces de la propia idea de organización. Esto ha sucedido en muy
pocas ocasiones, a veces de forma conflictiva y pocas de forma acordada y "en paz". Sin
embargo, esta táctica implica la eliminación de una organización viciosa. Generalmente
puede no ser efectiva ya que quienes deseen una orgánica con relaciones importantes de
poder, va a buscar la forma de re-armarla bajo un nuevo nombre.

Otra forma es simplemente la fuga de militantes que ya no se organizan en una
organización disciplinaria sino que más laxa o a veces como individualidades que entran en
interacción para fines específicos. Fuera de la organización muchas veces se encuentra el
espacio para realizar política con amigos y/o parejas, en que los talentos y deseos
personales son llevados a cabo según lo he podido observar en la práctica.

Ahora bien, tomando el trabajo político en correlación a la producción como
macroestructura, sostengo que si es que el modo de producción económico imperante
105

comienza a caracterizarse por un aumento en el flujo de informaciones y comunicaciones,
de la inmaterialidad en general, traspasando todo límite de espacio productivo, aseguro que
el trabajo militante en la posmodernidad también se ha flexibilizado y ha escapado la
disciplina de las reuniones de partido, traspasando en formas menos disciplinadas hacia
otras esferas de la vida cotidiana, por ejemplo a la de la amistad , las relaciones de pareja, la
actividad en el hogar (siempre conectados a internet) y las actividades culturales o
recreativas. Es de recalcar que bastantes de estas actividades ya existían en la militancia
moderna, sin embargo siempre bajo la dirección de la línea ideológica del partido, su
centralidad y un flujo de comunicaciones diarias relegadas a ciertas instancias específicas.

Cuando hablo de flexibilización hablo de líneas de fuga y escapes al
disciplinamiento, generando un militante que a veces no es sólo uno, sino muchos. Sin
embargo debemos ser claros en evidenciar que la flexibilización de la militancia política es
un proceso híbrido y en conflicto, como lo son gran parte de los procesos en la
posmodernidad. Es decir, a pesar de que la flexibilización puede traer nuevas libertades a la
militancia, también puede conllevar a nuevas formas de control que penetren todos los
espacios de la vida de los militantes. Es necesario indicar que este es un proceso incipiente
y en desarrollo.

Debate deber/deseo

Uno de los "daños colaterales" o productos inesperados del trabajo político es el
106

distanciamiento que se produce entre el militante y su vida "fuera de la militancia" y por
consiguiente, la separación entre la militancia y la vida:
"ahora sí pienso que hay cierto nivel de automatización cuando se separan en dos
personas distinas, una persona que es militante y otra persona que es la que va al baño y
hace caca o va a carretear o cualquier cosa, como que no se ven como una persona
unificada [pero ves harto de eso?] sí po, se ve harto, por eso te decía que yo lo encuentro
negativo, porque cuando te, como que tratas de dividirte no se puede al final entonces
terminai como, como siendo militante de 8 a 8 y después te vai a tu casa cachai y de
repente hací horas extras, y las horas extras son las que te duelen, si uno no se separara en
dos, no tendrias eso."

Este tema nos lleva al debate existente en la militancia y en la literatura sobre si la
militancia debiese responder a deseos o a deberes, existiendo incluso quienes hablan por
ejemplo del deber-deseo. Es interesante el aparente diálogo existente con la filosofía
Deleuziana respecto a la producción deseante, la actividad rizomática y la multiplicidad,
conceptos que han calado hondo en algunos coletivos y organizaciones europeas tras
realizar un proceso de autocrítica en la militancia. Es el caso de lo planteado por Holloway
(2002), el Colectivo Situaciones y en general recorriendo la literatura de la editorial
Traficante de Sueños, de raigambre Deleuziano y post-comunista/anarquista/autonomista.
El caso de la militancia de izquierda resulta interesante pues es uno de los pocos casos en
que los sujetos de estudio entran en contacto directo con la literatura socio-filosófica
existente, produciéndose así una especie de no-distinción entre qué es la militancia y qué es
la teoría, o cuál es el "objeto de estudio" y cuál es su "marco teórico". Lo mismo respecto a
107

la figura del militante-investigador.

Esta permeabilidad con la literatura contemporánea se encuentra en pleno desarrollo
y aún existen muchos grupos u organizaciones donde estos temas no son tratados. Muchas
veces por discriminar y rechazar a priori bajo la marca (o estigma) de "posmo" por
flexibilizar, emblandecer y atacar planteamientos propios de la teoría-praxis leninista
(episteme arraigada en estos grupos).

Aún con este paréntesis, el debate acerca del deseo y la disciplina aparece
constantemente entre los militantes, siendo la perspecctiva del goce y deseo en torno a la
militancia aún marginal y menor.

“(...) depende, es que cachai que una huevada que también hablamos ayer po, la
alienación, eh, la alienación en esta actividad política se da, pero la alienación se da
cuando haces por obligación y no por deseo, si hay huevones autómatas, porque si hay
huevones autómatas tan brígidos esos huevones son alienados, los huevones que quizás
quieren hacer otra huevada pero no la hacen cachai? Tú esta huevada la hací por deseo, si
no la hací por deseo la huevada está mal, y claramente yo conozco compañeros, amigos de
mi espacio, que los huevones no tienen vida, no tienen vida po., y eso igual es cuático po,
yo les digo: "cabros, hagan en base al deseo que tienen de hacer, no lo hagan en base a la
obligación", eso no significa que sean huevones pajeros cachai...”

A pesar de esto, existen posturas por ejemplo como quienes consideran que el deber
108

puede ser un deseo, es decir, que se puede experienciar la militancia como una liberación
personal:

"(...) yo creo que son ambas, es una, es un falso dilema de "oh el deber o el deseo", tiene
que haber un sentimiento de deber y de deseo y el deseo no significarlo solo como un
hedonismo o como placer propio o individualista, sino que efectivamente tienes el deseo
positivo de transformar, convertir, que efectivamente hay un apasionamiento por
transformar las cuestiones, no solamente el deber de cumplir ciertas objetivos, cumplir
ciertas metas que al final igual es una lógica que es bastante capitalista en cuanto al
pensamiento de los resultados que va como amarando a muchas personas, entonces eh, yo
creo que con la moral del hombre nuevo, la lectura que yo le doy es de "deber-deseo", no
de de "deber por deber" no es "deber por deber", eh yo creo que no, eh, el Che Guevara
deseaba mucho lo que por lo que estaba lucnanmdo y eso lo motivaba, lo hacía sentir vivo,
lo motivaba a leer, nadie que haga las cosas por simple deber, por mero deber, tiene la
energía, la motivación suficiente pa lo que hizo el tipo, entonces hay sacrificios que están,
que subyacen deseo (...)".

Este debate sigue abierto ya que es esencial en el cómo se comprende la
militancia política de izquierda, probablemente una de las grandes discusiones de
la llamada izquierda "no-tradicional", pase por cuestionar qué es lo tradicional y
cómo se distinguen en torno al polo deber-deseo.

Relación con las llamadas bases (o las relaciones con el “exterior”)
109

En primer lugar, la relación que existe con las llamadas "bases estudiantiles" (el
resto del estudiantado que no milita en un colectivo u organización) tiende a generar
discusión, ya que no existe consenso acerca de qué-quiénes son "las bases". Para algunos,
las bases corresponderían a todo el estudiantado de la Universidad, particularmente a las
grandes masas, las que no son militantes de colectivo ni organización. Para otros las bases
también serían un espectro mayor que el de sólo los colectivos y organizaciones, pero
acotadas a quienes ejercen algún tipo de participación política activa (participación en
asambleas particularmente).

El rasgo principal de la relación existente con las bases es de la existencia de una
relación desigual y jerárquica en mayor o menor medida. Las bases suelen ser descritas por
los militantes como apáticas, más o menos "dormidas-despiertas", reactivas ante la
contingencia y poco "organizadas".

Debido a lo anterior, en muchas ocasiones se suele expresar la realidad como una en
que son los militantes de los COINTudec quienes deben realizar el ejercicio de fomentar la
llamada "consciencia política" en el estudiantado:

“Eso es parte de la concientización, hacer que el resto de la gente que no se cuestiona
esto que está al rededor eh, que vive su mundo aparte empiece a cuestionar las cosas que
pasan alrededor, las cosas importantes...”

110

El militante muchas veces cae en una relación jerarquizante con la "base", puesto
que se considera que el “otro” vive en "otro mundo" ajeno a la verdadera realidad, además
considerando que las cosas de las que se ocupa son poco importantes, siendo las que trae el
militante "consciente" las cosas que realmente importan. Esto refleja también una visión
totalitaria de la realidad en que existiría una sóla verdad, mientras que quienes no la
asumen se encuentran sumidos en un mundo de mentiras.

Hablamos básicamente de la metáfora platónica,

en la que algunas personas

muestran el camino fuera de la caverna a quiénes se encuentran ciegos al interior, sólo
viendo las sombras, apariencias de lo real.

Incluso esta metáfora suele aparecer

frecuentemente en el militante común, quizás a través de formas más actualizadas. El
siguiente militante, por ejemplo, hace un paralelo con el film de ciencia ficción "The
Matrix":

"(...) caleta de nosotros hablamos de que militar es como Morpheus le muestra las
pastillas a Neo, te las muestra y tu elegí, y cuando elegí, ya tai cagao, no tení como
safarte , porque yo no me sentiría contento conmigo mismo y sería una persona frustrada si
salgo de la U y no sigo peleando, porque yo entendí cómo funciona esta cuestión y entendí
que hay sólo un camino..."

En dicha escena, Morpheus (el mentor) la indica al protagonista Neo dos píldoras,
una que lo puede llevar a su vida común, corriente y tranquila cuando no estaba al tanto de
vivir en una "mentira" y la otra que lo lleva a encaminarse en la lucha contra el sistema de
dominación (sin vuelta atrás) de las máquinas, lo que le traerá grandes sacrificios, pero la
111

promesa y esperanza de conseguir en un futuro una humanidad en que esa mentira no exista
más. Cabe destacar que el militante menciona el doble-sacrificio que implica la realidad,
puesto que se ve como que “no existiera escapatoria”, un camino es tranquilo pero de
“mentiras”, y el otro es sacrificado pero promete la posibilidad de alcanzar “la verdad”.
Como señala el entrevistado: “(...) cuando 'elegís', ya 'tai' 'cagao', no 'tení' cómo safarte
(…)”.

Esta perspectiva tiende a relativizarse, en algunos casos a llevarse hacia posiciones
extremas, en que se explica el trabajo político como una cuestión burda en que las personas
no se darían cuenta de la situación en que viven y en que basta que llegue un militante
contándoles qué es lo que realmente viven para que ellos se den cuenta y adquieran la
"consciencia":

"(...) uno cómo genera consciencia de clase en los trabajadores, evidenciándole la
contradicción que viven ellos, que es la contradicción capital versus trabajo, nosotros
evidenciándole esa contradicción el loco se va a pegar la despailá 'puta estos locos nos
están cagando, no nos están pagando lo que corresponde', eso es consciencia de clase y
'¿por qué nosotros trabajamos para él? ¿Por qué los locos nos dominan?' todo ese tipo de
preguntas, de cuestionamientos es lo que hay que generar en las personas..."

En este caso el militante nos habla de la relación con los trabajadores, pero muchas
veces la existente con los estudiantes es de la misma naturaleza. Se llega a caer en el
simplismo de que, en primer lugar el trabajador no se da cuenta de ser explotado, en
segundo lugar, que se encuentra en una situación de tal idiotez que basta con que venga un
112

militante a contarle sobre su realidad para que éste “despierte” y “tome consciencia”.

En general hemos visto, se da una relación jerárquica entre quienes “poseen la
verdad” y quienes no, entre “despiertos” y “dormidos”, “conscientes” y por consiguiente
“inconscientes”. Aún así existe en el discurso de algunos militantes la autocrítica respecto
de esta situación:

“Al menos en mi colectivo lo más importante es lo que piensen las bases (…) eh, pero
no sé al menos de repente en ciertas conversaciones se habla más de concientizar a las
bases que de escuchar a las bases (...)”

Es interesante además que en la gran masa de corpus de los discursos rescatados en
la presente investigación las palabras "conscientizar" o que tengan que ver con provocar
una acción desde el militante hacia la "base" aparece cientos de veces, mientras que
palabras como "escuchar", una que se trata sobre no-imposición, no aparece más de tres
veces.

La relación recién expuesta nos permite entender qué forma de pensamiento articula
la división del trabajo político. No es extraño que a raíz de esta forma de entender la
realidad, las organizaciones y colectivos muchas veces cumplan (o intenten) cumplir el rol
de generar la política e ideología, mientras que las "bases" el rol de poner "manos a la obra"
por el movimiento estudiantil.

Por ejemplo, en una instancia de negociación con

autoridades, lo más probable es que la gran mayoría de "representantes" estudiantiles sean
militantes de alguna organización o colectivo, mientras que en una marcha o cualquier tipo
113

de manifestación significativa la mayoría no sea militante:

"Nosotros creemos que la dirección es necesaria, pero sin bases que estén dispuestas a
dar la lucha, no es nada, entonces el trabajo y la organización va enfocada 100% a la
concientización y politización de las bases, y que en definitiva, si no hay bases luchando,
tampoco hay orgas luchando..."

Es decir el trabajo de "conscientización" tiene un sentido fundamental de darle vida
a la misma organización. La organización por tanto necesita de las bases y no puede existir
sin éstas, formándose así una división del trabajo político con ellas.

Actividades

Los militantes denominan “actividades” a las instancias en que dan a conocer sus
COINTudec y por medio de las cuales comúnmente se realiza el denominado “despliegue
discursivo” hacia el “exterior” y que dicho sea de paso, ayudan a reforzar el carácter
organizativo a la “interna”. Las principales acciones llevadas a cabo son de naturaleza nodiscursiva (es decir las acciones en sí, la logística) y discursiva.

Estas son instancias que pueden ser más o menos abiertas al público. Las que
comúnmente saltan a la vista son aquellas que son difundidas a través de carteles en el
campus universitario (o a través de plataformas de internet como facebook), comúnmente
114

foros, conversatorios, charlas, proyección de películas, entre otras.

Uno de nuestros

entrevistados lo ilustra bien:

"(....) más gráfica es la que vamos a hacer que vienen unos trabajadores de X ciudad, que
un sindicato muy amigo XXX, sindicato comunista en términos ideológicos, también
escindido del PC, eh y ahí haremos una charla de la renacionalización del cobre, esa es
parte de nuestra línea política el tema de la renacionalización de los recursos naturales,
como la lucha antiimperialista para nosotros es algo importante, y es parte central de
nuestra línea política el sobrepasar lo meramente universitario, entonces por ejemplo ese
tipo de actividades politizan (...)

Nuestro entrevistado ejemplifica con esta actividad para comprender cómo a través
de estos eventos abiertos al público, se pretende generar un determinado despliegue
discursivo y su consecuente politización esperada, a su vez referenciando a su organización
política como una que tiene vínculos serios con otros sectores de la sociedad (en este caso
un sindicato), logrando así una mayor validación y respeto en el espacio universitario. A
continuación realizaré un breve desglose de distintos tipos de actividades realizadas.

La conversación informal

Un elemento importante a considerar y que siempre aparece como una forma de
trabajo político es el “conversar” con los pares acerca de contingencia y de política en
general como una forma de trabajo minucioso en que se intentaría en la mayoría de los
115

casos “tirar el rollo”, “convencer” o “hacer pensar” al otro individuo.

Esta actividad

también se realizaría fuera de los márgenes de la propia militancia estudiantil y muchas
veces se llevaría al ámbito familiar o del círculo de amistades fuera de la militancia. Esto
se experiencia por parte de los militantes como una forma más “suave” de hacer política,
pero política al fin. En el ámbito universitario, ésta sería una táctica básica para ganar
adeptos y simpatizantes. Además cumple la función de servir para generar diagnósticos de
la realidad próxima, gracias a la información entregada en conversaciones informales con el
medio..

Charlas

Las charlas son instancias en las que se suele referenciar la organización como una
que “hace cosas” y que tiene vínculos, además de ser instancia en que posibles futuros
militantes se pueden acercar para militar o hacerse simpatizantes.

Se suele invitar a

personas reconocidas (ya sea líderes políticos y/o intelectuales) a hablar sobre temas que
son de interés del COINTudec, además presentándose a su lado algún militante del
COINTudec que se busque referenciar como posible dirigente. A veces también es común
ver las banderas del COINTudec adornando el espacio de la charla. Con las charlas
también se busca propagar las ideas políticas de la organización y aportar al procesos de
“conscientización” del estudiantado. Cabe mencionar que estas instancias (comúnmente
realizadas en auditorios o salas de la Universidad) contribuyen al capital militante de la
organización, puesto que los posiciona con mayor importancia en el mapa semiótico y
acumulan valor inmaterial de reconocimiento.
116

Actividades vinculativas intersectoriales

En estas actividades se busca generar instancias de diálogo y generación de
confianzas con grupos de trabajadores y/o pobladores.

Se suelen dar actividades de

“apoyo” a determinadas causas de uno u otro sector, movilizando militantes para diversas
actividades, ya sean de discusión, mediáticas, de manifestación, entre otras. Por ejemplo, ir
a ayudar a trabajadores de cierto rubro que se encuentra en paro a pintar un lienzo. Este
tipo de actividades contribuyen a la generación de lazos y confianzas entre los distintos
sectores.

Asambleas

Éstas comúnmente se realizan para organizar la carrera en la universidad y tomar
posiciones respecto a las temáticas concernientes al estudiantado. Existen asambleas por
cursos, carreras, facultades y general de Universidad (Consejo General de Estudiantes).
También existen otras asambleas contingentes, como las asambleas de “toma” o para
realizar actividades propagandísticas abiertas.

Las asambleas son instancias propicias para el despliegue de discursos, lo que se
denomina comúnmente “tirar el rollo”:
117

"(...) tu vas generando también cambios y percepciones, por ejemplo en las asambleas
como ya te he dicho, y tiene que ver con qué discurso tú tratas de instalar como para que se
genere la discusión, o por ejemplo ya el hecho de generar unas movilizaciones igual es
super importante para nosotros porque ahí sabemos que se pueden acumular un poco más
de fuerzas como para seguir ..."

Un elemento interesante a rescatar respecto al despliegue discursivo es el carácter
muchas veces paternalista y jerárquico llevado a cabo por los militantes y evidenciado por
el discurso, puesto que en general se busca "despertar" al "dormido", "conscientizar" al
"inconsciente", "intervenir" una situación que pareciera llevar un curso distinto y propio de
no ser por los militantes, e "instalar" temas, como si se llegase literalmente a "parar" una
máquina o un dispositivo al interior de un determinado espacio. En estas instancias es
necesario utilizar todo el capital militante por parte de quienes intervienen, ya que en el
juego de poder que se da dentro, gana el argumento de quien tenga una mejor oratoria,
personalidad y reconocimiento

Utilización redes sociales

Un proceso incipiente en el momento de realización del estudio fue la utilización de
redes sociales de internet como plataforma de transmisión de ideas. A pesar de ser los
COINTudec algo reacios a transmitir ideas por estas vías (al menos bajo su propio nombre),
sus militantes siempre intentan referenciar su organización y sus ideas en los diversos
118

debates que se dan en las redes sociales de internet. Durante el año 2011 y 2012 fue común
ver grandes debates en los “muro” de grupos de facebook de la UdeC como “Movilizadxs
2011” y “Movilizadxs 2012”. En aquellas instancias se produjeron grandes debates y a
ratos peleas entre militantes de diversos COINTudec. Otra función de las redes sociales es
convocar a eventos, como los nombrados en las secciones anteriores. De esta forma se
logra un alcance a un mayor número de personas mediante la instantaneidad y multiplicidad
de internet.

Agitación y Propaganda:

En todas estas actividades se realizan labores denominadas como AGP (Agitación y
Propaganda), estas pueden variar desde menores intensidades o en forma implícita o pasar a
ser algo obviamente propagandístico. Este último es el caso de la elaboración y pegado de
afiches, panfletos, rayados, mitines, etc. en los que se utilizan los elementos estéticos ya
abordados en páginas anteriores y se despliegan dispositivos ideológicos en el campo
semiótico.

Para qué/quién-es se produce

Cuando hablo sobre "para qué se produce", o "quién/es se produce" políticamente,
hablo de dos grandes tipos de fines, uno explícito y otro implícito:

Por un lado la

transformación social para la satisfacción de necesidades humanas y por el otro, el
119

beneficio individual/orgánico otorgado por la alimentación del ego. Partiré por la idea de
trabajo por el otro y la transformación social según los entrevistados.

En primer lugar, una de las principales razones que se explicitan acerca de los fines
del trabajo político es la de luchar por otros, ya sea para el "pueblo", "el estudiantado", "la
comunidad", etc. Pocas veces aparece en el discurso la idea de luchar por "uno" mismo,
pues esto es visto como egoísmo e individualismo, valores que se le asocian por lo general
al sistema capitalista. A continuación presentamos un testimonio de un militante quién nos
aseguró con mucha pasión, convicción y sin detenerse lo siguiente:

"(...) el militar no es una elección que esté determinada por que un día te diste cuenta que
el capitalismo es malo y que hay que construir una alternativa para superarlo sino que se
trata también de una cuestión moral, de que el amor a la familia, el amor a los amigos
cachai a tus propios compas, determina que hoy día no puedes estar viviendo en un
modelo como éste, entonces (...) aquí nadie te obliga a militar, uno se da cuenta por esa
convicción moral (...) entonces la militancia no se transforma nunca en un, en un
problema, a pesar de que tengai que perder a los amigos, a pesar de que tengai que
perder a las pololas, a pesar de que pelí con la familia, a pesar de que te vaya más mal
en los estudios, siempre se concibe como una necesidad personal , cachai y que tampoco
es personal sino que compartí con un grupo de personas que también encuentran que es lo
que hay que hacer, cachai, entonces el momento en que militar se transforma en parte de tu
vida eh, pasa cuando menos estai, pasa sin darse cuenta cachai (...)".

Un aspecto que sin duda llama la atención en esta declaración y que podemos
120

constatar repetidamente en los militantes, es la idea de luchar "por los otros", sin embargo,
alejados de "ellos". El entrevistado asegura que milita por el amor a sus pares, pero según
él eso conlleva el sacrificio de muchas veces "perderlos". La paradoja es la propia de un
ascetismo en que el paraíso se gana a futuro a costa del sacrificio en el presente. La
semejanza que comúnmente se hace con el cristianismo salta a la vista. El siguiente
militante expresa este planteamiento:

"(...) cuando me escucho de repente hablar sobre eso me encuentro como hasta medio
canuto en cierto sentido, porque uno habla como de un futuro como esplondoroso
¿cachai? El término del sufrimiento (...)"

Este rechazo al modelo capitalista y la necesidad de luchar contra él ve su máxima
expresión de satisfacción en la idea de una transformación futura, en la conformación de
una sociedad igualitaria, llámese esta socialista, comunista o incluso anarquista. Es propio
de este fin (la transformación social) una idea utópica de sociedad y una transformación que
en gran parte de los discursos aparece como algo que ocurre en el futuro y no en el día a
dia:

"O sea, obviamente queremos una transformación social, en algun momento (...)".

También es casi norma en los COINTudec escuchar la idea de sociedad "perfecta",
igualitaria y socialista en términos amplios:

121

"Sí bueno, obviamente, bueno esto yo creo que compartimos con toda la izquierda no
tradicional que se dice de intención revolucionaria es eso, es como, poder cambiar el
sistema ehm, no sé po, así como fin máximo, cambiar la sociedad, hacer una sociedad sin
clases y todo lo bonito de la utopía...eh y eso es en el fondo, como pelear por cambiar las,
y hacer un mundo mejor , sin clases, y esa es como la utopía, la sociedad sin clases,
igualitaria(...)"

Otro punto importante en la idea de "transformación social", es el de lo que
llamamos "la utopía a corto plazo" o "el máximo fin esperado en el corto plazo", lo que
sería lo más "micro" y cercano que ven la mayoría de los militantes.

Este fin es

comúnmente la generación de un ambiente próximo realmente "conscientizado y
organizado":

"ahora actualmente yo creo que lo importante es como reconstruir el tejido social po y
poder construir organización y consciencia donde no la hay po..."

"El otro salto es cómo pasai de los elementos de agitación a organizar, es decir un
elemento importante del trabajo de nosotros(...)"

Lo anteriormente expuesto guarda relación con la idea de generar "unidad en el
pueblo", por lo que casi siempre aparece la idea de generar la "unidad de la izquierda" para
trabajar en conjunto por los fines previamente expuestos:

"(...) pa mí, mi sueño es la unión de la izquierda, aunque de repente me cuesta porque

122

todos tenemos un poco de infantiles po cachai, como, eh, no sé po, que hay orgas que te
caen mal simplemente entonces no podí pensar en trabajar con ellos, pero de repente yo me
puedo comer eso si es que, si es que es necesario juntarse con alguien (...)"

Estas ideas se confrontan con la práctica que en el mejor de los casos significa un
vanguardismo por parte de la organización. En el peor de los casos, y es lo que sucede
según todos los entrevistados, existe una lucha constante entre los COINTudec, existiendo
relaciones particularmente de competencia en lugar de cooperatividad:

"(...) no, competencia, absolutamente competencia [¿Por qué crees que pasa esto?]
porque todos creemos que tenemos la verdad, entonces, cuesta verse como que somos de el
mismo equipo (...)"

"(...) finalmente nos estamos pisando la cola no más, se genera una guerra interna, se
genera disgregación, se genera competencia, en vez de cooperación, que supuestamente es
lo que a nosotros apostamos"

Por un lado, prácticamente no existe la división del trabajo entre ellos, pues sería
más o menos similar a buscar división del trabajo entre empresas del mismo rubro que
buscan posicionarse en el mercado. La relación de competitividad condiciona esta nodivisión del trabajo:

“Mucha competencia, mucho ego, hm...ojalá cagarme al otro y que esta organización
muera.”

123

“[Refiriéndose al proceso acelerado de otros COINTudec para producir y acumular
políticamente] (...)Y nosotros cachai, en la desesperación de no quedar abajo de ellos
caleta de veces se contradice nuestra moral con la forma de hacer pu( ...)”

Por tanto lo que sucede en la práctica es una reproducción de los valores de
competencia y guerra promovidos por el modelo capitalista, además de su ritmo productivo
que impide detenerse a pensar "cómo" se está produciendo o hacer las cosas de distintas
formas. Lo que plantearé a continuación (respecto a los fines implícitos) se acopla al
modelo de competitividad entre los COINTudec. Mencioné anteriormente que la segunda
razón de la producción política es la "implícita" que tiene que ver con los beneficios
personales u organizacionales de realizar el trabajo político. Partiremos primero con lo que
hemos denominado la "ganancia":

"(...) si uno asumió la responsabilidad de estar en una organización, o si no has
cumplido tus tareas es porque a lo mejor, preferí sacar frutos individuales de eso, dentro
del mismo mundillo de izquierda, en vez de sacar los frutos que son pal pueblo en sí, en su
conjunto, como no sé, por ejemplo yo me pongo en ese lugar, a a lo mejor me voy a meter
a esta organización ¿pa qué? pa hacerme famoso, comerme a las cabras en no sé en las
tomas, voy a agarrarme las cabras en una candola de izquierda [tú crees que pasa mucho
eso?] no sé si pasa mucho, pero sí pasa, y siempre va a pasar...sí po es que si eso pasa en
todoos...o que hacen weas y después le cuentan a las minas pa hacerse los lindos..si eso
pasa...[se refiere a actuaciones osadas en las protestas]".

"igual hay personas que yo he visto que como que les gusta tener algun cargo, igual

124

hay algunos que les gusta tener cargos así como por tener cargos, como que tienen la
necesidad de no sé, de tener cargo de mostrarse más(...)"

En estos dos casos la ganancia se desprende de la "fama" y el "ser importante",
comúnmente valores asociados a la masculinidad como elementos de referenciación ante
(comúnmente) mujeres "androfílicas".

Por otro lado, es importante evidenciar que existen rasgos importantes de buscar la
autorrealización en la militancia, es decir, tendencia al goce a través de la producción
política como experiencia de proceso liberador personal frente a una estructura que se
percibe presiva.

En cuanto a las ganancias como organización, y no a un nivel individual, existe la
crítica, pero también el conocimiento de que muchas veces las organizaciones actúan para
sacar ganancias propias en lugar de ser un aporte a la transformación social. Además se
experiencia como sacrificio el no sacar alguna ganancia como organización:

"(...) nosotros muchas veces hemos sacrificado elementos incluso orgánicos pa que los
procesos de base se lleven de buena manera (...) por ejemplo, si en algún momento las
pegas requieren de que no se visibilice el XXX como generador de una cierta propuesta, no
se hace...o como, o que muchas veces no sé po, tengamos que sacarnos la cresta por weás
que donde el XXX no va a sacar réditos, sino que los réditos se los lleva el movimiento
estudiantil, entonces yo creo que ese es el llamado, que las orgas nos entendamos como
aquello, porque por lo menos nosotros nos entendenmos com oaquello, y creemos que ese

125

es el espíritu que hay que tener, como piños, si al final acá no somos nosotros los que
llevamos la weá, nosotros somos los elementos que ojalá tengamos la madurez pa incidir
en los procesos que existen y que, realmente seamos un aporte,"

"(...)a mí en, por eso te digo, no me gusta, me carga como decir, "no yo, sacrifiqué podría
haber estado 5 meses haciendo nada en mi casa, podría haberme tomado vacaciones y
estuve metida en la toma y comiendo mierda y chata de la carne de soya" cachai, no, o sea
uno, de repente en grupo pueden como así como acordarse con nostalgia pero no
vanagloriarse con eso, porque eso significa que al final igual la estai haciendo por un entre
comillas beneficio personal que no es consciente pero al final sí es po, y es como masturba
mental po, cachai, que yo me digo a mí mismo lo bacán que soy por el sacrificio que
hice..."

Se realiza entonces la crítica desde las mismas organizaciones a aquellas (siempre
"otras") que buscan realizar trabajo político con el fin de autorreferenciarse y "sacar
réditos", mostrando que el camino a seguir es el del sacrificio desinteresado en pos de la
transformación social. Por otro lado, también se reconoce el lugar común que significa el
vanagloriarse de ciertos sacrificios para así aumentar el capital militante a través de una
suerte de "moral superior".

Además la ganancia o beneficio orgánico se da en la medida en que el nombre del
COINTudec se hace más reconocido, elevando su status y también ganando más adeptos y
militantes:
"(...) depende de las circunstancias del período, o sea en teoría, todos los que se dicen

126

de izquierda no tradicional o de intención revolucionaria, deberían tener el mismo objetivo,
deberían juntar pa los mismos, pero igual yo veo orgas aquí adentro o no necesariamente
dentro de la U que funcionan más en función de acumular para ellos mismos más que en el
fin po..."

También muchas veces las organizaciones se "activan" por ciertos militantes que en
realidad poseen un deseo de poder que los lleva a querer "maniobrar" por el sólo gusto de
satisfacer la necesidad y el ego propios:

"ahora sí algunos que estaban el XXX por razones de, no sé si tú te has dado cuenta que
hay gente como que , en realidad no es que esté, como que no le importa mucho la
ideología del lugar donde esté, sino que quiere estar en el lugar donde tenga más poder,
como gente que se dice de izquierda de repente, pero que en realidad anda buscando un
lugar donde pueda operar más, políticamente y que ni siquiera ni siquiera es que tenga,
puede que de repente no es una cuestión consciente, sino que como que les gusta estar ahí
como mover cosas, entonces donde le ofrezcan un espacio, se van a ir pa allá (...)"

Lo anteriormente señalado sostengo, puede relacionarse con diversas lógicas de
generación de ganancias, una de ellas y la más gráfica es la fórmula general del capital DM-D' como nos explica Marx (1999) en El Capital I. En ésta además de expresarse una
expropiación por parte del capitalista del valor generado por el trabajador, se muestra una
especie de círculo vicioso en que el dinero se emplea finalmente y resumido el proceso en
su forma más grotesca en el capital dado interés, es decir, dinero para obtener más dinero
(D-D') (p.111) perdiéndose así cualquier posibilidad de generar una "autorrealización
social", sino que una "autorrealización" del fetiche.
127

En el caso de la militancia, muchas veces se pierde la potencia para generar
verdadera transformación social con el sólo fin de generar una "acumulación" para la
propia organización, esta "acumulación" puede ser tanto de "status" en la sociedad como de
recursos humanos, léase, nuevos y más militantes.

A veces la búsqueda por el

"reconocimiento" puede operar de la misma forma en que el dinero se vuelve principio y
fin del capitalismo.

En el caso de la ganancia personal, cuando debido a la división del trabajo militante
se forma una oligarquía y existen quienes buscan figurar y sacar provecho personal del
valor otorgado por la organización (ejemplo, otros militantes menos visibles pero más
trabajadores o hacedores de trabajo "sucio" y aburrido), en este caso la fórmula general del
capital tiene una aplicación importante.

En este sentido la declaración del siguiente

militante resulta ilustrativa:

"Dentro de las mismas organizaciones también hay disputas de poderes, porque somos
personas las que componemos las orgas, entonces cuando somos personas que vivimos
dentro del sistema capitalista, aunque pensemos o queramos otra weá, igual de repente nos
permea ese individualismo el egocentrismo entonces en ese sentido obviamente, si yo
tengo disputas con un loco que se manda un cagazo, yo lo hago cagar pa seguir subiendo, o
pa que me pesquen más dentro de la orga...dentro de los mismos partidos también existe la
lucha de clases po wn, por eso mismo..."

Me parece súmamente ilustrativo que el entrevistado anterior mencione la
128

existencia de "la lucha de clases" al interior de los partidos u organizaciones en general. El
entrevistado admite que el sistema capitalista permea en las organizaciones y que las
dinámicas que ahí ocurren son las descritas por Marx para dicho sistema.

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES

Finalmente, presentaré algunas reflexiones, conclusiones abiertas e interrogantes
que considero pertinentes para las acciones futuras de investigación-militancia.

En primer lugar, expuse y formulé una concepción respecto a qué es el trabajo
político desde los mismos actores pertenecientes a la izquierda no tradicional de la
Universidad de Concepción, en diálogo con una matriz teórica que podríamos denominar
post-marxista.

Expuse y comprendí el trabajo como un conjunto de acciones cuyos

productos y reproducciones son un entramado material-inmaterial y que guarda enormes
similitudes con el trabajo asalariado.

En lo que respecta al conocer cómo y qué produce el trabajo político, detallé cada
uno de los elementos señalados por los militantes, presentándose una principal
complicación que es propia del análisis exhaustivo de la categoría "trabajo" en su estado
mayormente inmaterial. Ésta resulta ser la práctica imposibilidad de separar el "cómo se
produce" del "qué". Al ser el trabajo político una especie de trabajo que guarda estrecha
relación con la conformación de determinadas subjetividades, la forma de la producción o
el modo en que se produce es a su vez imagen y semejanza del sujeto y colectivo producido
129

y reproducido. Por tanto al momento de redactar, la complejidad de esta realidad social me
presentó un problema lógico que me imposibilitó de hacer una clara distinción entre el
"cómo" del "qué". A pesar de lo anterior, realicé las distinciones posibles y separé algunos
elementos con el afán de lograr claridad expositiva.
Por último identifiqué el "para qué-quién/es se produce" el cual funciona como un
elemento fundamental para completar lo anterior y así evidenciar las tensiones existentes
entre medios y fines en la militancia. Logré así exponer contradicciones de una ética
sacrificial que posterga el goce, además de lógicas competitivas que buscan "acumular"
réditos para las propias organizaciones o para individuos particulares.

Ahora bien, yendo al plano teórico, podemos hacer un paralelo entre la producción
militante y la descrita por Marx en tres puntos. Primero, "la vida productiva es, sin
embargo, vida de la especie."

Marx está evidenciando con esto la clave de la

deconstrucción económica. La vida entera es producción, es economía, pero una economía
distinta a la que conocemos, ya que debido a la propia alienación de la vida de especie,
consideramos la economía como una esfera específica, separada de la vida. Por tanto,
debemos comprender que toda actividad humana significa una cierta economía, guiándose
entonces el trabajo político por parámetros también económicos (en su sentido amplio).

En este sentido, se aprecian por tanto rasgos de lo que llamo "alienación militante"
en el propio individuo, viéndose estos reflejados en el estrés, el desgano y los sentimientos
negativos en la militancia. Además de la tendencia a producirse una separación de los
pares-militantes (particularmente la competencia con otros COINTudec) y por supuesto que
130

una separación con el producto de su trabajo, pues a veces no se reconoce perpetuar el
sistema a través del producto de sus prácticas.

El trabajo militante hegemónico aparece en la práctica como una actividad separada
de la vida, pero que ocupa gran parte de ella, es decir no como una política del día a día y
del cotidiano, sino como una que implica un sacrificio y actividad aparte de la vida y los
placeres.

En relación a lo anterior, es necesario considerar que la implementación de toda
actividad requiere sacrificios, pero existe un límite poco claro entre lo propio del hacer algo
extra-programático y las formas de rasgos de alienación de la vida. Además es interesante
y digno de cuestionarnos como investigadores el hecho que por ejemplo se experiencie por
parte del sujeto una misma actividad como sacrificio pero a la vez como goce, o también
como sacrificio obligado, ya que el "abandonar" dicha actividad (la lucha política en este
caso) significa un malestar mayor al sentir que no se está haciendo "nada" por cambiar el
sistema. Por tanto se evidencian las contradicciones entre deseo y sacrificio. Deseo de
estar relajado, deseo de cambiar el "sistema" , sacrificios por el deseo o sacrificios por el
"puro deber" entran en disputa.

Por tanto aquí se produce una tensión respecto al concepto de alienación tradicional,
ya que lo desencializa al plantear la interrogante acerca de si el investigador puede hablar a
ciencia cierta unidireccional y verticalmente acerca de una realidad de otro, o si más bien
131

debe comprenderse la complejidad formada en el propio sujeto en interacción con la del
investigaor. Es decir, al plantear el ethos de la realidad como uno de partida no-binario,
urge señalar que procesos como la alienación en la militancia, siempre tenderán a
encontrarse tensionados e hibridados, lo que aminora en forma relativa el potencial de
crítica.

A raíz del paralelo con Marx, es necesario pasar ahora a los aspectos epistémicos, en
que se aprecia la repetición de forma replicada por los COINTudec respecto al modelo de
sociedad imperante capitalsita disciplinario-de control. Es decir, en su accionar replican
prácticas y significados propios de los sistemas de fábrica y empresa.

Por tanto el ser las prácticas en cierta medida homologables de un ámbito social a
otro, surge la cuestión de que los COINTudec en lugar de derrotar el modelo dominante, lo
tienden a reproducir dentro de sus propias prácticas y procesos de subjetivación.

Yendo a un terreno teórico en relación a las prácticas recién nombradas, queda por
seguir constatando si efectivamente la política basada en la idea de representación
necesariamente significa una búsqueda de división del trabajo y generación de jerarquía.
Ya sean estos representantes dirigentes estudiantiles (expuestos hacia "afuera") o sean estos
dirigentes de la organización a la interna.

Lo que estudié en el presente trabajo muestra cómo un modelo bélico (y
competitivo) de política requiere de ciertas destrezas personales que no se encuentran
132

distribuidas en forma igualitaria entre la militancia, por tanto la desigualdad de capacidades
ya es en potencia posibilidad de jerarquía, autoridad, subordinación y obediencia.

Ante esto caben algunas preguntas. ¿Es posible un modelo político no orientado
hacia la competencia/guerra? ¿Qué mecanismos pueden utilizarse para aplacar las
desigualdades internas de capital militante? ¿Qué tan posible es un modelo organizativo en
que los talentos personales sean desatados en la militancia, diferentes pero equivalentes?
¿Puede un modelo basado en la guerra devenir libertario?

Es importante señalar, que los mecanismos descritos en el modelo de la militancia
han sido el padecimiento de la izquierda durante todos sus intentos fallidos de sociedad.
Además, dichos mecanismos han sido constitutivos de la idea de izquierda per se. Por
tanto, cabe preguntarnos por si existe algo más allá de la izquierda, no tan sólo en lejanía
distante, si no que si existe algo diferente, algo que supere su propia constitución viciosa.
Planteo la interrogante entonces por la caracterización y nomenclatura de aquellas políticas
menores que conviven en la militancia de izquierda, puesto que pareciera que no podemos
escapar del lenguaje.

Sostengo que el concepto de política pregifurativa de Graeber es digno de ser
resaltado y considerado para que dichas problemáticas puedan superarse, ya que
funcionaría como un modelo de elusión del poder y a su vez de "otra" política. Sin
embargo cabe señalar que este tipo de política no tenderá a un estado "puro" aislada del
133

modelo político de competencia, puesto que al interactuar con este otro modelo (que es
propio del poder), necesariamente se entra en el juego del modelo bélico y para ello
requiere adquirir (al menos temporalmente) características propias de esta política.

En este sentido es importante considerar lo que denominé "intra-ambivalencia de la
multitud", la que no se comprende tan sólo como la totalidad de la multitud en relación
ambivalente con el Estado y el Mercado como plantea Virno. La intra-ambivalencia de la
multitud además de mostrar contradicciones en su propia constitución, se constituye de
híbridos entre las tendencias señaladas y formas de poder al interior de la multitud.

Siguiendo en la senda de las políticas prefigurativas en tensión, relevé políticas
menores (en el sentido Deleuziano) al interior de los COINTudec, en que los vicios
anteriormente expuestos son criticados y denunciados.

Identifiqué como formas de

contestación a la hegemonía de la militancia, la política basada en afectos, el trato
igualitario y la amistad, además de la intención de posicionar el "deseo" como un motor
para la actividad política, más allá de los conceptos de deber y disciplina.. También la
crítica a la relación jerárquica con el medio es importante, puesto que se propone una
lógica que en lugar de comprender al "otro" (por ejemplo, las "bases" estudiantiles) como
un ente dormido que debe ser instruido, despertado y "conscientizado", se le comprende
como un ente pensante que debe ser escuchado, lo que supondría un aporte al conocimiento
de la realidad social y a las luchas políticas.

Estas políticas menores deben ser

comprendidas como líneas de fuga (Guattari, 2007) que atraviesan colectivos, ideas,
134

militantes y prácticas, y no como propiedad de ciertos determinados militantes.

Un punto importante a ser considerado es el no subestimar la capacidad que tienen
las ideas de generar prácticas.

Las tendencias de la militancia tradicional intentan

disciplinar el trabajo militante, pero al verse este influenciado por la potencia de las
tecnologías de la información (mayores flujos de ideas, textos, informaciones, relaciones,
opiniones, etc.) éste tiende a escapar al control de la disciplina de la militancia tradicional,
teniendo sus propias líneas de fuga. Esto podría minar y ser un gérmen al interior de la
militancia tradicional de nuevas formas de pensamiento-acción político. Por ejemplo,
recientemente la influencia de los discursos feministas han logrado permear también los
COINTudec, contribuyendo así al cambio de prácticas, discursos y estéticas.

Sostengo que la militancia de izquierda probablemente sufrirá cambios debido a la
influencia de nuevas ideas y la circulación de informaciones y conocimientos,, sin embargo
existen elementos propios del modelo político bélico que complicarán la implementación
de formas más flexibles y horizontales.

Por último cabe decir que la producción política es un terreno fértil para analizar
diversos fenómenos y formas de desigualdad existentes en la sociedad y en las formas de
organización. La similitud entre un proceso con otro de aparente distinta naturalezal,
resulta útil para explicar y graficar fenómenos usando nuevas formas ilustrativas. En este
135

caso, la similitud del trabajo político con ciertos regímenes económicos como el capitalista,
me posibilitó estudiar el trabajo político bajo categorías propias de la economía política,
algo que hasta la hora no se había realizado en una investigación empírica y sólo habiendo
aparecido en ciertos paralelos o atisbos en textos teóricos amplios. Además el realizar este
ejercicio-método de cuasi-homologación y análisis lógico hasta sus últimas consecuencias,
me posibilitó realizar una crítica significativa y un aporte al debate en torno a las formas de
militar-vivir.

En cuanto a deficiencias de la presente investigación, son las propias de la
disciplina, en que muchas veces se tocan temas que tienen que ver con otras (como la
psicología social) y que serian útiles de profundizar en un futuro.

Por lo demás el método utilizado pretende poder complementar otras visiones y
relatos, para así establecer un debate neccesario acerca de cómo construimos una nueva
opción política en tiempos en que la clase dirigente (económica-política) se encuentra en
descredito.

En cuanto al análisis realizado, quiero resaltar el hecho de que el análisis crítico del
discurso (ACD) necesariamente implica una interpretación del investigador, la que pudo ser
guiada por mi experiencia parcial en la realidad estudiada, sin embargo asumo aquello
como una objetividad parcial en el sentido Harawayiano.

No conté con otras formas de relevar la información como la etnografía, sin
136

embargo, en el caso de haberse realizado, cabe decir que lo observado también adquiere un
tinte específico al ser interpretado por la propia subjetividad como investigador.

Finalmente sólo queda decir que espero (y me ocuparé de ello) que el presente
estudio tenga un impacto en las prácticas sociales y que contribuya a la formación de
quienes desean profundamente realidades nuevas, en que el poder y la opresión se vean
aminoradas al máximo.

137

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143

ANEXOS

Pauta entrevista semi-estructurada

Se deja en claro que su identidad será anónima, al igual que la de su colectivo, por
lo tanto puede sentirse en confianza para hablar de lo que quiera, además sin tratar
de "promocionar" su organización, pues no se sabrá de cual organización se está
hablando.
Se comienza hablando sobre el contexto de la política en la UdeC, temas generales
para entrar en confianza. Se habla con el entrevistado sobre cómo empezó a
interesarse por la política y qué implica para el/ella militar en ella.

A) El "qué" se produce.
1) Cuéntame sobre qué es para tí el "trabajo político"
2) Qué haces en términos prácticos, cuando realizas tu "trabajo político", cuéntame
qué actividades o elementos para tí lo son.
3) Háblame sobre el "trabajo político" al interior de tu grupo político, cómo conforman
sus propias ideas. ¿Tienen alguna ideología?
4) Crees que es esto lo que genera unidad/cohesión en el colectivo, o hay otras cosas?
5) Qué rol crees que tiene la ideología en tu actuar?
6) Crees que tienes deberes como militante? Cuales serían?
7) Qué pasa si no los sigues? Cómo te sientes? Por qué?
8) Te sientes siempre representado por las ideas de tu colectivo?
9) Qué pasa si/cuando no?
10) Crees que existen en algun caso discriminaciones, prejuicios, rivalidades dentro?
11) Cómo sientes que te ha cambiado la vida y tu propia persona, tus valores, tu actuar
diario, desde que eres militante?
12) Cómo son ahora tus relaciones sociales? Con tu entorno? Familia, amigos, etc.
13) Cómo son las relaciones en tu colectivo, cómo las caracterizarías?
B) El "cómo" se produce.
1) ¿Existe algún tipo de división de tareas o roles dentro de sus actividades dentro del
grupo? ¿Y en sus actividades hacia afuera?
2) ¿Ves alguna diferencia de tareas por edad?
3) ¿Participan igual hombres y mujeres? (en términos cuantitativos y cualitativos)
4) ¿Por qué crees que sucede lo anterior?
5) ¿Cómo se dan las relaciones entre ustedes al realizar su trabajo político? ¿Qué tipo
de problemas se presentan?
6) ¿Cómo te sientes tú, en relación al grupo y sus actividades? ¿Qué piensas de tu
labor dentro de él? Cuéntame.
7) ¿Qué significa para ti el realizar tu trabajo político?
144

C) El "para qué/quién-es" de la producción.
1) ¿Y por qué realizan esto (el trabajo político)? ¿Cuál es su fin? ¿Cuál es la
necesidad?
2) ¿Dentro de qué ideal enmarcas tu trabajo? Háblame de tu máximo ideal.
3) ¿Cuales crees tu que son las tácticas, o los pasos a seguir? Háblame de eso.
4) ¿Qué importancia tiene el factor tiempo?
5) En ese sentido¿Cuales son sus objetivos inmediatos?
6) ¿Crees que es necesario sacrificar algunas cosas para conseguirlos o no? ¿Qué
cosas?
7) ¿Crees que alguna vez ha existido inconsecuencia por parte de alguien, dentro de tu
colectivo? ¿Por qué?
D) Condiciones en las que se produce.
1) Según lo anterior ¿Cómo crees tu que funcionan las cosas en las otras organizaciones?
¿Crees que pueden pasar este tipo de situaciones? ¿Cuales? ¿Cuáles son tus críticas a ellas?
2) ¿Qué te parecen las relaciones que existen entre los colectivos? Cuéntame del contexto
en que viven entre organizaciones.
3) ¿Crees que existe cooperatividad, competencia, qué tipo de relación? ¿Qué vínculos
existen? ¿Por qué ocurre esto? Impresiones.
4) ¿Qué piensas tu acerca de las llamadas 'bases estudiantiles' ? ¿En qué situación se
encuentran? ¿Cual es tu diagnóstico? ¿Qué críticas tienes? ¿Qué deberían hacer? ¿Qué se
debería hacer?
5) ¿Qué medios se utilizan para propagar ideas y discurso, por qué? ¿Por qué no otros?
¿Qué diferencias ves entre organizaciones? ¿Qué papel juegan los militantes en este
aspecto?

145

Concepto

Variables

Dimensiones

Producción1) El "cómo" de 1.1)División
Trabajo Político la producción. objetiva del
trabajoi

Indicadores

Fuentes

1.1.
-Div. Sexual
-Entrevista
-Div. Etarea
estructurada y
-Distribucion de semiestructurada
cargos y roles

1.2)Relaciones
1.2.
ii
interpersonales -Nivel de
-Entrevista
igualdad y
semiestructurada
afectividad en el .
trato
1.3)Situación
subjetivaiii

2) El "para
2.1)Discurso
qué/quién-es" de referente al
la producción
fin/necesidad a
largo plazo
2.2)Prácticasdiscursivas en
pos de las
necesidades/fine
s inmediatos.iv

3) Condiciones 3.1)Medio
de la producción universitario de
los COINTudec
y situación
objetiva
referencial

1.3.
-Satisfacción
personal
-Entrevista
- Sacrificio
semiestructurada
personal
.
- Deseo personal
2.1
- Construcción
de utopía
- Construccion
ideológica
2.2
- Objetivos
inmediatos del
COINT

3.1.
- Percepcion
acerca de otras
organizaciones
- Percepcion
acerca de las
bases
estudiantiles
- Percepcion de

-Análisis de
documentos y
entrevista
semiestructurada
.
-Análisis de
documentos y
entrevista
semiestructurada
.

-Entrevistas
estructuradas a
"expertos".
-Encuestas.
146

la politica
universitaria

-Análisis de
documentos y
3.2.
entrevista
3.2)Relaciones
-Vínculos inter- semiestructurada
interorganizaciones .
COINTudecv
-Nivel de
cooperación o
competencia
-Encuesta y
3.3.
entrevista
3.3)Estado de los -Utilización de semiestructurada
medios de
TICS y otros
producción
medios
disponibles.vi
informativos.
-Recursos
organizacionale
s y recursos
humanos.
4) Qué se
produce

4.1)Nivel
ideológicodisciplinariovii

4.2)Nivel
prácticoviii

4.1.
- Sentido moral
-Sentido del
deber
-Construcción
de verdadderecho
4.2.
-Difusión en
papel
-Difusión
electronica
-Creación
estética
-Tipo de
relaciones
humanas
producidas

-Análisis de
documentos y
entrevista
semiestructurada

-Observación en
internet y en el
medio
universitario, y
entrevista
semiestructurada
.

147

i

En los estudios de Dunezat (2006), Picq (2008) y Alfama (2009) se evidencia, por ejemplo, una división
sexual del trabajo militante, la cual se conforma como un vector evidente de dominación, bajo el cual se
reproducirían jerarquías y para las mujeres "un déficit significativo en su capacidad de incidencia y la falta de
reconocimiento de sus aportes" (Alfama, 2009, p. 123). Desde estos estudios enfocados en la temática de
género, podemos deducir además que podemos establecer otros tipos de división del trabajo político/militante.
ii
En nuestro camino por encontrar y evidenciar el estado de la producción del "trabajo político", encontramos en
el concepto de "Capital Militante" estudiado por Poupeau (2004) un acercamiento a la creación de valor y la
incorporación del valor en el acto de la militancia misma. Este aparece desarrollado como: "(...) dominio
práctico de un cierto número de técnicas (...)" y "(...) un conjunto de 'recursos' que designan el hecho de poseer
diversos capitales (cultural, escolar, social, incluso económico) (...)" (p.10). La diferenciación producida en la
práctica por estas diferencias de capital militante, guarda estricto rigor con el tipo de relaciones interpersonales
que se llevan acabo
iii

Es necesario ahondar en el carácter de la producción biopolítica en que el ser humano (militante) está

produciendo realidad y subjetividad en la medida que realiza su trabajo político y cómo lo realiza. Es decir
podríamos estar reproduciendo subjetividades enajenadas si es que la actividad misma del militante se encuentra
enajenada.
iv

Creemos que muchas veces la producción de dichas verdades, a través de su consecuente enajenación,

instrumentaliza a los militantes, alejándolos de comprender su actividad misma como transformadora de la
realidad y viéndola sólo como un medio, que no importa cómo se construya, con la condición de ser lo más
"eficiente" para su fin. La utopía queda postergada.
v

Noción de ambivalencia de la Multitud es importante. Es decir, no podemos forjarnos una imagen utópica de

los actuales movimientos y organización de los "muchos", pues si fuesen perfectos, el mundo habría cambiado
hace mucho tiempo. La multitud por tanto es un proceso y es una constitución de los "muchos" que se encuentra
en constante contradicción, como señala Virno (2003). Negri & Hardt (2004), nos explican las formas de redes,
rizomáticas y comunicacionales que están tomando las organizaciones de la multitud a un nivel global, en
correspondencia con la tendencia del orden postfordista de producción. Sin embargo son también enfáticos de
señalar cómo estas nuevas formas de organización, tienen muchas contradicciones y no significan una
superación de las relaciones de poder, aunque haya que apuntar hacia ello. En relación a estas formas de acción
política en "red" señalan que: "La democracia es una asunto no sólo de estructuras formales y relaciones, sino
de contenidos sociales, de cómo nos relacionamos el uno con el otro y de cómo producimos juntos". (p. 94,
2004).

Por lo tanto las relaciones entre los COINTudec pueden obedecer a la lógica de caracterización

ambivalente de la multitud.
vi

La militancia tradicional intenta disciplinar el trabajo militante, pero al volverse este más comunicativo, con el

aumento de las tecnologías de la información, a través de una apertura de las mismas (mayores flujos de ideas,
textos, informaciones, relaciones, opiniones, etc.), sumado a un aumento de la intelectualidad de masas, este
escapa al control de la disciplina de la militancia tradicional, teniendo sus propias líneas de fuga.

En este

sentido, encontramos una muestra de la producción entorno al trabajo inmaterial en Serna (2000) en Garcés
(2010) cuando se refiere a los colectivos culturales como "guerrilleros simbólicos" cuya arma es la
"comunicación" por la cantidad de "fanzines, revistas, videos y grafitos que se producen e intercambian" (p.70).
Aquí si bien no se evidencia el "cómo" se está produciendo, se da cuenta de que existe una cierta producción en
los colectivos, que podemos interpretar como de carácter inmaterial al estar basada en la comunicación y la lucha
semiótica, junto a productos materiales de estos procesos. Es decir, nos acercamos a la práctica política de los
colectivos como fábricas creadoras de valor.
Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en el estudio de Carnovale (2008) en el que descubre las formas que

vii

tomaron la moral y el disciplinamiento militante en ex-militantes del PRT-ERP, especialmente en relación al
control de su vida privada e íntima. Creemos que en la producción de discursos verdaderos se encuentra un
elemento esencial para comprender la posible explotación y los disciplinamientos al interior de los COINTudec,
pues estos se presentan como la "moral militante" y el "deber". Probablemente los que manejen en forma más
adecuada los discursos de verdad serán quienes tengan mayor poder, aunque no escapando del disciplinamiento
y la posible enajenación humana al que pueda llevar.
viii

Gaztañaga (2008) considera además que la categoría de "trabajo" debe ser considerada tanto por sus "obras

materiales e inmateriales" (p.135). En el trabajo político se está produciendo "valor", es decir es, confirmamos
que es analizable como un trabajo y proceso productivo cualquiera.