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DERECHO DE FAMILIA (Derecho Civil VI

)
FILIACION. Ley 19.585 (26.X.1998).

LA FILIACION EN EL NUEVO DERECHO DE FAMILIA.
Claudia Schmidt y Paulina Veloso.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL NUEVO ESTATUTO DE FILIACION
Explican cada una de sus partes y permiten la armonía y vinculación del conjunto
normativo. Constituyen además elementos imprescindibles a los efectos de su
interpretación e integración, desentrañando el sentido de la Ley, su contenido y alcance
jurídico.

1. LA IGUALDAD DE LOS SERES HUMANOS.

2. EL INTERES SUPERIOR DEL NIÑO.

3. EL DERECHO DE IDENTIDAD DE TODA PERSONA.

Los tres principios normativos explican las líneas gruesas del nuevo texto, al incorporar en
la legislación interna principios y normas contenidos en tratados internacionales de
derechos humanos ratificados por Chile, que ponen a la persona humana como fin en sí
misma, reconociéndole su dignidad, inviolabilidad y autonomía, ubicando a la persona en el
centro de la normativa.

Fuentes de los Principios.

Convención sobre los derechos del Niño; Convención americana sobre Derechos Humanos
(Pacto de San José de Costa Rica); Convención sobre eliminación de todas las formas de
discriminación contra la Mujer; Constitución Política de la República.

1. LA IGUALDAD: Tiene como objetivo fundamental sustituir el régimen de
filiación por el establecido en la Ley 19.585, que termina con las diferencias entre
hijos legítimos e ilegítimos y que establece un trato igualitario para todos los hijos,
cualquiera sea la situación jurídica entre sus padres al momento de la concepción o
del nacimiento.
El régimen de filiación anterior era profundamente discriminatorio en la medida en
que clasificaba a los hijos en legítimos e ilegítimos , según si han nacido dentro o
fuera del matrimonio estableciendo marcadas diferencias de trato para una y otra
categoría, transgrediendo abiertamente el principio constitucional que reconoce y
asegura la plena igualdad de todas las personas ante la ley y viola el mandato
contenido en la Carta Fundamental que expresa que, en Chile no se podrá hacer
diferencias arbitrarias, ni por ley ni por autoridad alguna.
Análisis de la reopción normativa del principio de igualdad:
I. Se suprime la denominación que se consideró de por sí peyorativa, de hijos
legítimos, ilegítimos y naturales. Una vez determinada la filiación se
adquiere simplemente el estado civil de hijo de determinada persona.

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II. Se igualan los hijos en cuanto al parentesco por consanguinidad. La
legislación derogada permitía afirmar que jurídicamente los hijos naturales
no tenían abuelos. En el nuevo texto, todo aquel que tenga determinada su
filiación respecto de determinada persona , tendrá los derechos sucesorios y
de alimentos que corresponda respecto de sus respectivos descendientes, sin
importar si sus padres han contraído o no matrimonio. En general, todos los
derechos y deberes que se originan entre los descendientes se aplican sin
hacer esta distinción.
III. Sólo tendrán menos derechos ciertos padres, si la paternidad o maternidad de
su hijo se hubiere determinado judicialmente contra la oposición del
respectivo progenitor (art.203). Con todo, se trata de una sanción a este
último, de manera que ésta sanción no afecta a los hijos, que tienen iguales
derechos.
IV. En materia de alimentos, se establece una sola clase que corresponden a los
denominados congruos. En consecuencia, todos los hijos tienen derecho de
alimentos de sus padres así como de los demás ascendientes, cumpliendo los
requisitos que señala la ley. El art. 232 prescribe “La obligación de
alimentar y educar al hijo que carece de bienes, pasa, por falta o
insuficiencia de los padres, a sus abuelos, por una y otra línea,
conjuntamente”. El art. 231 derogado decía “…a los abuelos legítimos…”.
V. La patria potestad será ejercida respecto de todos los hijos menores no
emancipados. antes era una institución aplicable sólo a los hijos legítimos y
que respecto a los hijos naturales era necesario para la administración de sus
bienes designar judicialmente un tutor o curador.
VI. En el ámbito sucesorio – aspecto en que se concentró gran parte de la
discusión parlamentaria del proyecto de ley – se expresa radicalmente este
principio de igualdad.

En efecto, sintéticamente pueden anotarse, respecto al derecho sucesorio los sgtes aspectos
en que se expresa la igualdad:

a. Se derogó lo que se denominaba sucesión irregular. Sólo habrá entonces un tipo de
orden sucesorio sea que el causante haya sido o no, hijo de padres casados. Ello es
lógico, ya que la explicación de la existencia del orden irregular estaba en que, en
dicho caso, el causante (hijo natural o simplemente ilegítimo) no tenía jurídicamente
ascendientes.
b. Todos los hijos serán cabeza de orden en el primer orden de sucesión, de manera
que no se pasa al segundo si hay un hijo, o descendiente de éste, cualquiera sea el
origen del hijo o descendiente. Es decir, el primer orden es el de los descendientes,
que concurren personalmente o representados. Arts. 988 y 989. Antes, los
denominados hijos naturales concurrían en el primer y segundo orden; y eran cabeza
en el tercer orden; de manera que concurrían con los descendientes legítimos, y con
el cónyuge por la porción conyugal en el primero; con el cónyuge y ascendientes en
el segundo; y en el tercero, incluso con los hermanos del causante.
c. todos los hijos llevan la misma cuantía. Y siguen siendo asignatarios forzosos y
legitimarios. Cada uno llevará una legítima rigorosa o efectiva (art. 988). En el
texto derogado, los hijos naturales llevaba la mitad de lo que correspondía a los

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hijos legítimos, y en conjunto, no llevaban más de la cuarta parte de la herencia o de
la mitad legitimaria, en su caso.
d. todos los hijos pueden representar a su padre o madre en la sucesión de los abuelos
o tíos (art. 986). Antes sólo los legítimos podían representar a sus padres.
e. Serán asignatarios de cuartas mejoras todos los hijos de los hijos, es decir, todos los
nietos, bisnietos; todos los descendientes. Antes lo eran sólo los descendientes
legítimos de sus hijos. El art. 1195 señala “De la cuarta de mejoras puede hacer el
donante o testador la distribución que quiera entre sus descendientes, su
cónyuge…”.

Es decir, la totalidad de las discriminaciones contempladas en las normas derogadas por la
Ley 19.585, en materia sucesoria, se eliminan, equiparando en derechos a todos los hijos de
un mismo progenitor; sea que hayan nacido dentro o fuera del matrimonio de sus padres.

Pero en verdad, la situación de los hijos en general, pero respecto de todos ellos, es
desmejorada sucesoriamente, por el hecho de que el cónyuge es mejorado sustantivamente
en dicho ámbito.*

• En la sucesión intestada, el cónyuge concurre en el primer orden con los
descendientes (personalmente o representados) del causante; y lleva una
legítima rigorosa o efectiva, o el doble si hay más de un descendiente. Y
se le asegura un mínimo: una cuarta parte de la herencia o de la mitad
legitimaria, en su caso; esto operará en el evento que concurra con 7 o
más hijos. En el segundo orden, el cónyuge es cabeza de orden, junto a
los ascendientes del causante (en la antigua ley, el cónyuge concurría en
el tercer y cuarto orden, incluso junto a los hermanos). Si no hay
descendientes, ni ascendientes, el cónyuge lleva la totalidad de la
herencia.
• En la sucesión testada, el cónyuge es legitimario, heredero forzoso (se
derogó la porción conyugal). Por consiguiente, no se tendrá en cuenta los
bienes que tiene el cónyuge, es decir, su situación económica. No tendrá
entonces, importancia el régimen de bienes. Como heredero forzoso, el
cónyuge es continuador de la persona del causante y responsable, por lo
mismo, de las deudas hereditarias. Sigue siendo asignatario de la cuarta
de mejoras.
Hay una regla especial de adjudicación, que el testador está obligado a
respetar. La regla del art. 1337 Nº 10 establece “Con todo, el cónyuge
sobreviviente tendrá derecho a que su cuota hereditaria se entere con
preferencia mediante la adjudicación a favor suyo de la propiedad del
inmueble en que resida y que sea o haya sido la vivienda principal de la
familia, así como el mobiliario que lo guarnece, siempre que ellos
formen parte del patrimonio del difunto”.
En el inciso 2º la norma prescribe: “Si el valor total de dichos bienes
excede la cuota hereditaria del cónyuge, éste podrá pedir que sobre las
cosas que no le sean adjudicadas en propiedad, se constituya en su favor
derechos de habitación y de uso, según la naturaleza de las cosas, con

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carácter gratuito y vitalicios…”.En todo caso, entendemos que este
inciso debe interpretarse en armonía con las demás disposiciones
sucesorias que ordenan respetar las legítimas; de allí que el partidor
podrá negar esta petición. Nótese que el inciso 1º utiliza la frase …el
cónyuge tendrá derecho”, en cambio el inciso 2º dice “…podrá pedir”.
Con ello queda claro que, en ambos incisos se contemplan derechos de
diversa naturaleza: el primero establece un derecho de adjudicación
preferente que el partidor no puede negar; en el segundo inciso, en
cambio, se establece que el cónyuge tiene derecho a pedir , pero el
partidor no está obligado a conceder lo pedido. Debe resolver teniendo
presente las demás normas imperativas, en particular las referidas a las
asignaciones forzosas.

Respecto a la determinación de la filiación, no obstante que el CC distingue entre filiación
matrimonial y no matrimonial, no hay propiamente una vulneración al principio de
igualdad. Incluso no cabe , en virtud de la distinción filiativa, crear categorías de hijos.

La única distinción que la ley 19.585 hace es la que necesariamente resulta de la
determinación de la filiación, ya que para el establecimiento de ésta no puede ignorarse que
el matrimonio otorga un principio de certeza, que permite presumir la paternidad del
marido. Este hecho ha de influir en el régimen jurídico a que se sometan las acciones de
reclamación de una filiación matrimonial, el que, por cierto, habrá de diferenciarse de aquel
establecido para el caso de que se reclame una filiación extramatrimonial. Por lo tanto, la
distinción sólo tiene importancia básicamente en materia de determinación de la paternidad.

A partir de esta distinción que hace la Ley no cabe diferenciar “clases de hijos”.
Básicamente porque la normativa no consagra estatutos jurídicos distintos, otorgando
derechos diferentes, como sí lo hacía el texto derogado. El texto jamás hace referencia a
hijos matrimoniales y no matrimoniales; una vez que está determinada la filiación, que
puede ser matrimonial o no matrimonial, todos serán hijos.

En los casos que una persona no tenga determinada su filiación, la ley le otorga la
posibilidad de accionar ante Tribunales, contra quien se estime que es el progenitor,
consagrándose el principio de libre investigación de la paternidad o maternidad. De manera
que la ley intenta que, al menos ella misma no sea obstáculo para que alguna persona logre
obtener el estatuto de hijo. Lo cual, en verdad, no significa que ello siempre se consiga en
la práctica.

Existen dos vías que conducen a que la persona tenga determinada su filiación. Es
decir, exista o no , matrimonio entre los padres, trátese de la maternidad o de la paternidad.
Estas vías, aplicables siempre, son: el reconocimiento y la sentencia judicial.

Respecto de la maternidad, exista o no matrimonio, , se establece que ella queda legalmente
determinada por el parto y la identidad del hijo y de la madre, cuando ello consta en las
partidas del Registro Civil. Ciertamente, ésta será la vía protagónica, en el caso de la
determinación de la maternidad. también puede determinarse por reconocimiento o
sentencia.

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Respecto de la paternidad se agrega (al reconocimiento y la sentencia), existiendo
matrimonio, la presunción simplemente legal de paternidad, consagrada en el art. 184. En el
caso de la paternidad, no existiendo matrimonio, si se determina vía sentencia, las
presunciones, ciertamente, jugarán un rol determinante en la prueba.

En definitiva, en la filiación matrimonial, la paternidad será determinada protagónicamente
con la presunción simplemente legal de paternidad del art. 184. En la filiación no
matrimonial, la paternidad será determinada protagónicamente por vía de reconocimiento.
En ambos casos será posible determinar la paternidad vía sentencia. En este evento, las
presunciones serán relevantes. Respecto de la maternidad, no cabe distinguir.

Por otra parte, hubo otros aspectos en los que el legislador introdujo el principio de
igualdad- en ciertos aspectos violentaba tal principio discriminando contra la mujer:

- 219 anterior “los hijos están especialmente sometido al padre. El nuevo
art. 222 inc. 1º “Los hijos deben respeto y obediencia a sus padres”.
- Se modificó la materia relativa al consentimiento para contraer matrimonio
del menor de 18 años. Ahora, además, se establece un sistema unitario –sin
distinguir clases de hijos, existiendo ambos padres, se requerirá el
consentimiento de los dos; pero bastará que uno esté a favor.

Sin embargo, cabe anotar que se transgredió el principio de igualdad, en algunos aspectos
en la relación hombre-mujer. Básicamente ello ocurre en la materia de patria potestad y de
tuición. La ley establece que, a falta de acuerdo, le toca el ejercicio de la patria potestad al
padre salvo que el juez resuelva otra cosa; y si los padres viven separados, a la madre le
toca el cuidado personal de los hijos, salvo acuerdo en contrario o la disposición del juez..
Es decir, se sigue un concepto basado en estereotipos sexuales.

2. INTERES SUPERIOR DEL NIÑO: Conceptualmente, señalar el interés superior
del niño significa considerarlo titular de derechos autónomos, susceptibles, si fuere
necesario, de ser ejercidos contra sus padres. Se introduce con este principio un
cambio radical: desde un menor objeto del derecho, concepción propia de un
derecho decimonónico a un tránsito que permite al niño ser sujeto de derechos.
En ciertos casos, la ley revela esta principio como un criterio determinante, un
estándar jurídico que deberá tener en cuenta el juez en sus diversas intervenciones.

Por lo mismo, se considera también al niño, cuando está en condiciones de formarse
un juicio, como sujeto de opiniones propias y se establece la necesidad de oírlo. (art.
12 Convención de los Derechos del Niño). En definitiva, considerar al niño, ante
todo, persona.
El profesor argentino Osvaldo Pitrau señala, refiriéndose al interés del niño, a
propósito de la custodia, que el niño no es un objeto a transferir, sino que es una
persona que tiene derecho a protección, asistencia y educación.

Análisis de la recepción normativa del principio de relevancia del interés del niño.

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La norma clave es el art. 242 inciso 2º ubicado en el Libro I, Título IX “De los derechos y
obligaciones entre los padres y los hijos”,que dice:
“En todo caso, para adoptar sus resoluciones, el juez atenderá, como consideración
primordial, el interés superior del hijo, y tendrá debidamente en cuenta sus opiniones, en
función de su edad y madurez”.
algunas de las disposiciones que reiteran este principio son:
Art. 225 “en todo caso, cuando el interés del hijo lo haga indispensable sea por maltrato,
descuido u otra causa calificada, el juez podrá entregar su cuidado personal al otro de los
padres…”.
Art. 229 “respecto del derecho-deber de mantener una relación personal con el hijo en su
inciso 2º señala: “se suspenderá o restringirá el ejercicio de este derecho cuando
manifiestamente perjudique el bienestar del hijo, lo que declarará el tribunal,
fundadamente”.

Art. 245, que se refiere a que ejercerá la patria potestad quien tenga a su cargo el cuidado
personal del hijo.
Art. 245 inc. 2º “Sin embargo, por acuerdo de los padres, o resolución judicial fundada
en el interés del hijo, podrá atribuirse al otro padre la patria potestad”.

En definitiva, la ley, en diversos casos de conflicto, va a determinar que el juez debe
decidir; y en esta decisión el criterio determinante será el “interés superior del niño”. Es
nítido que en las normas referidas se requiere poner el acento que el niño es un sujeto
distinto a los padres, de manera que el interés de ambos o de cada uno de ellos no es
necesariamente el del niño.

Respecto de los padres, el CC consagra una norma que contiene el principio básico, ubicada
justamente como primer artículo del Titulo IX “De los derechos y obligaciones entre los
padres y los hijos”. En efecto, el art. 222 en su inciso 2º prescribe:
“La preocupación fundamental de los padres es el interés superior del hijo, para lo cual
procurarán su mayor realización espiritual y material posible, y lo guiarán en el ejercicio
de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, de modo conforme a la
evolución de sus facultades”.

La expresión normativa del principio se observa, por ejemplo, en la emancipación judicial,
particularmente en el art. 271 Nº 1 (anterior 267 Nº 1). Obsérvese la diferencia:
El art. 267 derogado decía:
“La emancipación judicial se efectúa por decreto del juez:
1. cuando el padre maltrata habitualmente al hijo, en términos de poner en peligro su
vida o causarle grave daño, salvo que corresponda ejercer la patria potestad a la
madre…”
Subyace a esta norma la idea de que el padre podía maltratar a su hijo, siempre que
el maltrato no fuere suficientemente grave para poner en peligro su vida o causarle
grave daño. Es decir, había autorización para un maltrato, siempre que le ocasionare
un daño menos grave o leve.

El nuevo art. 271, en cambio, prescribe:

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“La emancipación judicial se efectúa por decreto del juez:
1. Cuando el padre o la madre maltrata habitualmente al hijo, salvo que corresponda
ejercer la patria potestad al otro,…”.

Nos hubiere gustado que también se hubiere eliminado la palabra “habitualmente”. Sin
embargo, lo que queremos resaltar es que la eliminación de la segunda parte del artículo
citado no es casual: Es la expresión de una nueva concepción sobre la relación paterno-
materno filial.

También en esta lógica del interés superior del niño, las normas establecen la necesidad de
oírlo.
Art. 227 “En las materias a que se refieren los artículos precedentes, el juez conocerá y
resolverá breve y sumariamente, oyendo a los hijos y a los parientes”.

El art. 242 dice que el juez “tendrá debidamente en cuanta las opiniones del hijo, en
función de su edad y madurez”.

Por último, este criterio está en el art. 234 sobre la facultad de corregir a los hijos (art. 233
derogado).Se observan cuatro modificaciones en relación a la normativa derogada:
1. Se suprima la facultad de castigar.
2. Los padres deberán cuidar el desarrollo personal del niño.
3. Se incorpora la posibilidad de que el Tribunal intervenga en resguardo del hijo, a
petición de cualquier persona o de oficio.
4. El criterio de intervención del Tribunal es el bienestar del hijo.

En definitiva, el texto legal busca conectar la concepción del niño como sujeto de derecho,
como persona digna de respeto y consideración.

3. DERECHO A LA IDENTIDAD: Es el derecho que tiene toda persona sobre la
verdad de su propia biografía, que incluye un contenido que es posible denominar
“patrimonio ideológico-cultural de la personalidad”.
En consecuencia, el derecho de identidad comprende, entre otros aspectos, el
derecho de todo individuo de conocer su origen biológico, lo cual se traduce en el
derecho de acceder a una investigación judicial para saber quienes son sus padre y,
consiguientemente, a tener la relación padre o madre e hijo, que surge del nexo
biológico.

Fuentes del principio del derecho de identidad.
- Convención de los Derechos del Niño, arts. 7 y 8.
- Convención americana sobre los Derechos Humanos, art. 18; entre otros.
- CPR Art. 1º, en donde se afirma que el derecho de identidad emana de la
propia dignidad de la persona.

Análisis de la recepción normativa del derecho de identidad en el nuevo texto legal:

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En términos concretos, este derecho a la identidad está recogido normativamente en el
nuevo estatuto filiativo. en efecto, la ley contiene irrefutablemente el principio de hacer
prevalecer la verdad real, la verdad biológica del nexo filiativo, por sobre la verdad
formal y por sobre cualquier otra consideración de orden familiar o social.

En cambio, la protección de la denominada “familia legítima”, que era el criterio que
impedía o restringía la investigación de la paternidad era el principio que sustentaba antes
el CC, como por lo demás, todos los de su época.

Este principio se traduce principalmente en poder saber en forma precisa y verdadera
quienes son sus padres biológicos.

Normativamente, este derecho se consagra básicamente en el Titulo VIII “De las acciones
de filiación”.
En efecto, respecto al derecho de identidad, el texto contiene las sgtes ideas centrales:

1. Art. 195 “La ley posibilita la investigación de la paternidad o maternidad…”.
2. Art. 198 Se admite una total amplitud probatoria “…la maternidad y la
paternidad podrán establecerse mediante toda clase de pruebas…”.
3. Art. 198 Se le otorgan atribuciones al juez para que indague en forma activa; de
allí que las pruebas pueden ser “decretadas de oficio o a petición de parte”.
4. Pasan a ser centrales las pruebas periciales de carácter biológico. Ello se conecta
con el tema de la verdad dado que existen actualmente pruebas periciales que
permiten aproximarse al 100% de la verdad real.
5. Art. 199 inciso 2º Se sanciona a la parte que obstaculiza la obtención de la verdad
filiativa.
6. Art. 195 inciso 2º El derecho de reclamar la filiación es imprescriptible e
irrenunciable.
7. Art. 320 No opera la cosa juzgada contra quien se pretende como verdadero padre o
madre, como verdadero hijo.

Respecto a la sanción de la parte que obstaculiza la obtención de la verdad filiativa, el
legislador tenía conciencia de la extraordinaria importancia de las pruebas biológicas, en
vista de su gran certeza; lo cual significa que si se practica será determinante, ya sea para
acoger o rechazar la acción. Por ello entonces, el inciso 2º del artículo 199 establece que “la
negativa injustificada…configura una presunción grave en su contra…”.

No obstante que el nuevo estatuto filiativo busca de manera irrefutable hacer prevalecer el
principio de la verdad real, la ley posibilita observar algunas excepciones a la búsqueda de
la verdad real.

En primer término, a propósito de la posesión notoria del estado civil si aquella es
contradictoria con la verdad biológica, se prefiere la primera; sin embargo, el juez podrá
decidir a favor de la realidad biológica en consideración a “…la conveniencia para el
hijo…”. Es decir, finalmente prima el interés superior del niño.
También se prefiere la verdad formal respecto del hijo concebido mediante la aplicación de
técnicas de reproducción humana asistida. Art. 182.

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También en los actos de reconocimiento y repudiación, en algún sentido, prima el acto
voluntario, no la verdad real, ya que puede o no haber coincidencia. Sin embargo, hay
autores que entienden que el acto de reconocimiento presupone la veracidad de la relación
biológica, ya que normalmente (si hay buena fe) el reconocimiento se sustenta en esa idea,
aunque ello pueda ser erróneo, pero siempre queda a salvo la posibilidad de impugnación..
No es así, en cambio, respecto a la repudiación, en que prima la voluntad del hijo.

De otra parte, la acción de impugnación caduca, con lo cual podría sostenerse que el
legislador ha estimado que después de transcurrido un plazo sólo debe primar la verdad que
se ostenta, que puede no ser exactamente la verdad biológica. ciertamente el legislador ha
hecho primar la estabilidad del estado filiativo ya adquirido.

Cabe señalar que, teniendo presente que el derecho de identidad tiene su origen en una
norma constitucional y de derechos humanos, la jerarquía de la norma constitucional
plantea la interrogante sobre la validez y aplicabilidad de las normas legales (de menor
jerarquía) que vienen a restringir, limitar e incluso impedir el ejercicio de ese derecho de
identidad.-

SOBRE LA DETERMINACION DE LA FILIACION.

Introducción.
Conceptualmente la filiación consiste en el vínculo jurídico que existe entre dos personas,
una de las cuales se ha designado jurídicamente como padre o madre de la otra.

Desde el punto de vista de la situación fáctica, todas las personas tiene biológicamente dos
progenitores: una madre y un padre. Sin embargo, no siempre esa maternidad y, sobretodo,
esa paternidad, resultan conocidas o esclarecidas jurídicamente. Esta no necesaria
coincidencia entre la realidad biológica con la verdad jurídica se expresa en que pueden
existir dos personas que no tengan jurídicamente determinada su paternidad y/o maternidad.
Otras veces puede ocurrir que exista una filiación jurídica y que ésta no coincida con la
filiación biológica.

Los dos temas fundamentales que aborda este estudio en materia de filiación consisten en:
1. la determinación de la filiación.
2. los efectos de la filiación, una vez que ésta ya ha sido determinada.

Respecto de la determinación de la filiación pueden identificarse, en los extremos, dos
sistemas basados en concepciones contrapuestas.
Una concepción de tipo formal, cuyo punto formal es la valoración del matrimonio, de la
paz familiar- entendida la familia como aquella constituida en base al matrimonio -, y la
seguridad jurídica, asociada a la mantención del statu quo; todos ellos como bienes dignos
de la máxima protección. Para esta concepción no interesa la verdad biológica, sí, en
cambio, la verdad social. Usualmente, esta visión no admite, o permite muy
restrictivamente la investigación de la paternidad, y por lo mismo, habrá serias restricciones

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para el ejercicio de las acciones filiativas. De otra parte, jugará un rol relevante en la
determinación de la filiación la voluntad unilateral del progenitor y ciertas presunciones..
este conjunto de ideas son las que primaron en el siglo XIX en casi todos los sistemas
jurídicos occidentales; constituyendo el Código de Napoleón el paradigma en la materia.

En el otro extremo, la concepción de tipo realista, que le otorga preponderancia a la verdad
biológica, y que ubica como central el derecho de toda persona a conocer su origen y nexo
biológico. Se sustenta en una filosofía que valora los derechos individuales, esenciales a
cada persona, como el de identidad; y no permite su sacrificio en función de proteger
ciertas instituciones, por valiosas que se las considere. en esta concepción se consagran
mecanismos jurídicos eficaces para posibilitar la investigación de la paternidad y
maternidad, permitiendo una amplia gama probatoria y el ejercicio de acciones con un
criterio permisivo (no restrictivo). Esta es la concepción que invade ahora los códigos
modernos., que tiene su correlato en los avances científicos y tecnológicos que han
permitido sacar de la oscuridad la verdad de la paternidad.

DETERMINACION DE LA FILIACION.
Conceptualmente la determinación de la filiación consiste en el establecimiento formal de
la filiación.
Lacruz Berdejo señala que consiste en “la constatación jurídica del hecho biológico de la
filiación: el establecimiento formal de la relación (biológica) de filiación”. No obstante,
como siempre ellos no es así, se prefiere conceptuar la determinación como el
establecimiento formal o legal de la filiación, sin aludir a la base biológica

El estudio de la determinación filiativa, se centra en los hechos o actos que vana a permitir
que una determinada persona tenga una determinada filiación.

La materia se encuentra reglamentada en el Título VII, del Libro I del CC, en los párrafos
2º, de la Determinación de la materniadad; 3º, De la determinación de la filiación
matrimonial, y 4º, De la determinación de la filiación no matrimonial.

Títulos de Atribución.
Los títulos de atribución en el CC, es decir, los hechos o actos en virtud d elos cuales,
según la Ley, una persona tiene determinada maternidad y/o paternidad son, en términos
generales, los sgtes:

En el caso de la maternidad. Art. 183.
- El hecho del parto e identidad del nacido y de la madre, cuando ambos
constan en las partidas del Registro Civil.
- El reconocimiento.
- La sentencia.

En el caso de la paternidad. Arts. 184 a 186.
- La presunción legal de paternidad (si hay matrimonio entre los padres).
- El reconocimiento.
- La sentencia.

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Trátese de la maternidad o de la paternidad, exista o no matrimonio entre los padres, será
posible determinar la filiación por reconocimiento o por sentencia judicial.

Respecto de la materniad existe una vía propia, en la cual, por lo demás, se constatan el
hecho mismo del nacimiento, es decir, el hecho del parto y la identidad del nacido y de la
madre.

Respecto de la paternidad, en el caso que exista matrimonio, opera protagónicamente la
presunción legal de paternidad. Si no hay matrimonio entre los padres, la determinación
será preponderantemente por reconocimiento.

Siguiendo el texto de la profesora Aída Kemelmajer, la determinación de la filiación puede
tener distintos orígenes:
- legal: cuando es establecida por la Ley sobre la base de ciertos supuestos,
como curre, por ejemplo, en la presunción legal de paternidad en la
filiación matrimonial.
- voluntaria (o negocial): depende de la eficacia que la Ley le atribuye al
reconocimiento.
- judicial: resulta de la sentencia que declara la paternidad o maternidad no
reconocida.

En la nueva Ley filiativa, la voluntad, en tanto elemento preponderante en punto a la
determinación, se observa, al menos, en los sgtes actos:
a. En el acto de reconocimiento del progenitor.
b. En el acto de repudiación del hijo.
c. En la petición de consignarse el nombre del marido, en la inscripción del nacimiento
del hijo, nacido fuera del plazo de 300 días de decretado el divorcio de los
cónyuges.
d. En la iniciativa de la interposición de las acciones de reclamación y de
impugnación, según corresponda.

En los casos del reconocimiento y de la petición de consignar la paternidad (letra c),
usualmente habrá coincidencia entre la verdad formal y la verdad biológica. Y en el evento
que haya impugnación, y lo declarado no coincida con lo real, en general, debería quedar
establecido lo real, lo biológico, por sobre lo que se ha declarado voluntariamente. En
consecuencia, en ambos casos, usualmente, la verdad biológica coincidirá con la verdad
jurídica.

En la repudiación, en cambio, prima la voluntad del hijo sobre la voluntad biológica, si no
fueren concordantes.
Determinación, Prueba y Acreditación.
La Ley distingue claramente entre la determinación de la filiación, la prueba de la filiación
en juicio en caso que ésta se determine vía sentencia, y la acreditación y prueba del estado
civil, una vez ya determinado por cualquier vía.

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La filiación se determina legalmente por ciertos medios (títulos de atribución). Es decir,
requiere de ciertos supuestos que la Ley especifica para acceder a esta relación jurídica.
(arts. 33, 179 a 194).
Se debe probar en juicio en los casos que la filiación se determine por sentencia judicial.
Usualmente se alegará y tratará de probar el hecho biológico de la filiación. (arts. 195 a
221).
La filiación ya determinada, judicial o extrajudicialmente, se prueba y acredita frente a
terceros por medio de las Partidas del Registro Civil. (arts. 305 a 309).

Estado civil que origina la filiación.
La determinación de la filiación origina el estado civil de hijo respecto de una persona. Art.
33.
Y puede haber una persona cuya filiación (jurídica) no esté determinada. Art. 37. En éste
último caso, dicha persona no tendrá ese estado civil, lo cual es lógico teniendo presente el
concepto de estado civil del art. 304.
En todo caso, siempre será posible ejercer la acción de reclamación de estado, es decir, que
se alcance el estatuto jurídico de hijo. Art. 195 inc 2º y art. 320.

Filiación matrimonial y filiación no matrimonial.
En torno a la determinación, se distingue entre determinación de la filiación matrimonial y
determinación de la filiación no matrimonial. Esta distinción no tiene incidencia alguna en
los efectos de la filiación, una vez ya determinada. Y no cabe en virtud de esta distinción
establecer clases de hijos.
En efecto, el texto de la Ley jamás habla de hijos matrimoniales y no matrimoniales; una
vez que está determinada la filiación, que puede ser matrimonial o no matrimonial, todos
serán hijos. Tampoco el texto legal establece un estatuto diferenciado en cuanto a otorgar
derechos distintos a los hijos.

Conceptualmente la distinción de filiación matrimonial y no matrimonial se explica
básicamente por la presunción legal de paternidad del art. 184, que sólo opera existiendo
matrimonio. En todo caso, en la filiación no matrimonial, también podrán jugar un rol
preponderante las presunciones para determinar la paternidad, cuando ella se determine vía
sentencia judicial.

Respecto a la repudiación, que generalmente en la legislación comparada sólo opera en la
filiación no matrimonial, aquí, en cambio, puede existir en ambas filiaciones. Va a ser
posible, cada vez que la filiación se haya determinado por reconocimiento. De manera que
el titulo de atribución, y no si se refiere a la filiación matrimonial o no matrimonial, es lo
que permitirá considerar si cabe o no la repudiación. De otra parte, en la maternidad, carece
de interés si hay filiación matrimonial o no matrimonial.

Conceptualmente, la filiación es matrimonial cuando existe matrimonio entre los padres al
tiempo de la concepción o del nacimiento del hijo, o cuando los padres contraen
matrimonio con posterioridad al nacimiento. Arts. 179 y 180.
La filiación es no matrimonial en los demás casos.

DETERMINACION DE LA MATERNIDAD.

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Para la determinación de la maternidad el matrimonio de la madre no tiene relevancia
jurídica.
Su determinación, comparativamente con la paternidad, presenta menor dificultad, ya que
se puede constatar físicamente, por medios directos. Se anuncia en el embarazo y se
manifiesta por el parto.

Las vías de determinación o títulos de atribución son:
1. El hecho del parto, cuando el nacimiento y las identidades del hijo y de la mujer que
lo ha dado a luz constan en las Partidas del Registro Civil. Art. 183 inc. 1º.
2. El reconocimiento. art. 183 inc. 2º.
3. La sentencia. art. 183 inc. 2º.

El primero opera por el solo ministerio de la Ley, es decir, no requiere reconocimiento de la
madre. Art. 2º de la Ley 19.585 que modifica la Ley 4.804 en su art. 31 Nº 4. “Se dejará
constancia de los nombres y apellidos de la madre, aunque no haya reconocimiento, cuando
la declaración del requirente coincida con el comprobante del médico que haya asistido al
parto, en lo concerniente a las identidades del nacido y de la mujer que lo dio a luz”.
Basta entonces, acreditar el hecho del parto, es decir, que se haya dado a luz un hijo; y que
el hijo sea realmente el producto de se parto; esto es, que haya identidad de la madre y del
hijo. Ambos aspectos se comprueban ante el Registro Civil, mediante certificado del
médico o matrona que presenció el parto o por declaración de dos testigos conocidos.. en
todo caso, para la determinación de la misma, se requerirá además, que ambas
circunstancias consten en las partidas del Registro Civil.

En esta solución, en que no se consideró la voluntad de la madre, primó el principio del
derecho a la identidad del nacido, por sobre los eventuales derechos de la madre. En efecto,
no existiendo matrimonio la madre pudiere no querer reconocer la maternidad, basándose
en su intimidad y honorabilidad. No obstante, siguiendo la lógica del texto se hace primar
los intereses de los hijos por sobre los de sus padres biológicos imponiéndose
perentoriamente la maternidad, una vez que se comprueben los elementos fácticos que la
Ley establece, no siendo la voluntad de la madre un aspecto que la Ley ha considerado.

Otra cuestión interesente de anotar es la determinación de la maternidad en el evento que
ocurra lo que se denomina “maternidad subrogada”, en que la mujer que da a luz no es la
misma que aquella que concurre con su óvulo fecundado y que, por consiguiente, es
genéticamente la madre. De acuerdo a los términos del art. 183 analizado, sería la madre
aquella que da a luz, la que tuvo el parto, no quien originó genéticamente al hijo. Esta es la
misma solución que da el legislador alemán.

DETERMINACION DE LA FILIACION MATRIMONIAL.
Libro I, Título VII, párrafo 3º arts. 184 y 185 CC.
Para que exista filiación matrimonial deben concurrir los sgtes elementos:
1. Matrimonio entre los padres.
2. Nacimiento del hijo después de la celebración del matrimonio y dentro de los
trescientos días siguientes a su disolución. Art. 185 inc 1º y 184 inc 2º. El
nacimiento también puede ser anterior al matrimonio. Art. 185 inc. 2º.
3. Maternidad de la cónyuge. (establecida según art. 183 o 187).

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4. Paternidad del marido. (establecida según art. 184 o 187).

Matrimonio entre los padres.
Lo determinante para que la filiación sea matrimonial es que exista matrimonio entre los
padres. El matrimonio puede existir al momento de la concepción del hijo, del nacimiento e
incluso con posterioridad al nacimiento.
De acuerdo al art. 122 concurre el requisito de existir matrimonio entre los padres, sea que
éste sea válido, nulo, putativo o simplemente nulo.

Época del nacimiento.
El nacimiento puede haberse producido antes del matrimonio, durante o después de su
disolución (hasta 300 días).
En definitiva, para que la filiación sea matrimonial, el nacimiento se deberá producir:
a. Durante el matrimonio de los padres. (incluso podría ser al día sgte. de su
celebración).
b. Antes del matrimonio.
c. Después de la disolución del matrimonio de los cónyuges y antes de los trescientos
días sgtes.

Tratándose del hijo nacido antes de casarse sus padres, la filiación matrimonial queda
determinada:
- por la celebración del matrimonio, siempre que la maternidad y la
paternidad estén ya determinadas, con arreglo al art. 186, o,
- por el último reconocimiento, ya sea que el primer reconocimiento ocurra
antes o después del matrimonio. El segundo se produce después que los
padres hayan contraído matrimonio. Art. 180 inc. 2º y 185 inc. 2º.

Maternidad de la cónyuge
Para los efectos de la determinación de la maternidad no interesa si existe o no matrimonio.
Los elementos que deben concurrir son los mismos en ambos casos, esto es, el hecho del
parto y la identidad de la madre y del hijo, cuando ambos constan en las partidas del
Registro Civil.
Ahora bien, en la filiación matrimonial, para fijar la paternidad del marido es requisito
previo que quede determinada la maternidad de la cónyuge.

Paternidad del marido.
Desde antiguo se ha determinado la paternidad utilizando el mecanismo de las
presunciones.
A partir de ciertos hechos conocidos: el matrimonio y la maternidad, y de antecedentes que
se suponen concurren, por tener cierta base real, que son: la cohabitación entre los
cónyuges y la fidelidad de la mujer; se deduce un hecho que se desconoce, cual es: la
paternidad.
También se puede determinar la paternidad por reconocimiento y por sentencia judicial.
En la actualidad, la ciencia dispone de pruebas científicas directas, ciertamente más fiables
que esta presunción. Sin embargo, estas pruebas quedan reservadas para los casos de
disputa de la filiación.

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Ahora bien, los hechos o actos que permiten determinar la paternidad, existiendo
matrimonio entre los padres son:
1. La presunción simplemente legal. Art. 184.
2. El reconocimiento.
- En el acto mismo del matrimonio. Arts. 180 inc. 2º, 185 inc. 2º y 187.
- Durante la vigencia del matrimonio. Mismos artículos.
3. La sentencia. Art. 185 inc. final y 204 y ss.

Presunción simplemente legal de paternidad
Los presupuestos, es decir, los hechos que permiten operar la presunción son:
1. La maternidad de la cónyuge.
2. El matrimonio con la madre.
3. La fecha del nacimiento que debe producirse dentro del matrimonio, o bien antes de
los 300 días siguientes a la disolución del matrimonio.

Si concurren estos tres requisitos, se tiene por padre al marido de la madre. Este es el hecho
desconocido que se deduce o se presume.
esta presunción es simplemente legal, es decir, admite prueba en contrario. La vía para
desvirtuarla será el ejercicio de la acción de impugnación.
esta presunción opera de pleno derecho por la sola circunstancia de concurrir los
presupuestos de hecho que señala la Ley. Art. 184. Ello significa que no requiere ningún
acto voluntario del padre ni, desde luego, de la madre.

Las excepciones en que no se aplican estas reglas son las siguientes:
1. No rige la presunción:
- Respecto del que nace antes de expirar los 180 días subsiguientes al
matrimonio, si el padre entabla acción de desconocimiento. Art. 184 inc.
2º.
- Tampoco rige, respecto del hijo que nace 300 días después de decretado el
divorcio de su madre, salvo el caso del art. 184 inc. 3º.

2. Rige la presunción:
- Respecto del nacido 300 días después de decretado el divorcio,
cumpliéndose los requisitos establecidos en el art. 184 inc. 3º. Esto es, por
el hecho de consignarse como padre el nombre del marido, a petición de
ambos cónyuges, en la inscripción del nacimiento del hijo. Tal como quedó
consignado en actas, en verdad, técnicamente, se trata mas bien de un
reconocimiento.

Caso en que la madre y su marido dejan sin efecto esta presunción, voluntariamente, sin
necesidad de recurrir al expediente de impugnación. El caso de la mujer casada , separada
que convive con otro hombre:
Si bien el legislador intentó impedir el vacío de estado filiativo, es decir, que una persona
quedara sin filiación; también en el texto legal se procura que la realidad biológica, en lo
posible, coincida con la realidad jurídica, en protección del derecho de identidad. En
función de ello, y de evitar juicios, no se encuentra inconveniente que el Registro Civil

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acepte la inscripción del menor como hijo del conviviente de la madre y no del marido; si
concurre la voluntad de la madre, del marido de la madre y del padre biológico, siempre
desde luego, dejando a salvo la acción de impugnación.

DETERMINACION DE LA FILIACION NO MATRIMONIAL.
Libro I, Título VII, párrafo 4º, arts. 186 y 194 CC.

Las vías o medios para determinar la paternidad y la maternidad en este caso, son:
1. El reconocimiento.
2. La sentencia.

El Reconocimiento.
Conceptualmente, se trata de un acto jurídico en que una persona afirma ser el padre o la
madre de otra, que no tiene determinada la maternidad o paternidad, de acuerdo a los
requisitos y formas que la Ley señala, y y por dicha vía queda determinada la paternidad o
maternidad de una persona.
La Ley reglamenta el reconocimiento como un acto del padre o de la madre, sea que exista
o no matrimonio. En general, podría afirmarse que la Leyfacilita el reconocimiento, y
prácticamente, no establece requisitos distintos a los de cualquier acto jurídico. Esta
predisposición positiva al reconocimiento, constituye una manifestación del interés del
legislador de que todas las personas tengan un estado civil de hijo.

Son titulares del acto de reconocimiento sólo el padre y/o la madre que pueden actuar por
sí, o debidamente representados.
Algunas de las características fundamentales del acto de reconocimiento, son las sgtes:
- Es un acto jurídico unilateral: se trata de una manifestación de voluntad
destinada a producir efectos jurídicos. Puede manifestarse la voluntad de
uno de los padres, o de ambos, conjunta o separadamente. En cualquier
caso es un acto jurídico unilateral.
- en el acto de reconocimiento no se requiere probar la veracidad de la
paternidad o maternidad que se admite en dicho acto. el legislador
considera que normalmente esta declaración de voluntad coincidirá con la
verdad biológica. De todas maneras, queda a salvo la posibilidad de
impugnar y también de repudiar.
- Tratándose de un acto jurídico se rige por las reglas generales, en cuanto a
su estructura, requisitos de existencia, de validez y sanciones. Sin embargo,
la acción para impetrar la nulidad del acto de reconocimiento por vicios de
la voluntad, prescribirá en el plazo de un año, contado desde la fecha de su
otorgamiento, o en el caso de fuerza, desde el día en que ésta hubiere
cesado.
- Es, en general, solemne. La solemnidad es distinta en cada caso, y
dependerá del momento e instrumento que se elija para celebrar ese acto. Si
el reconocimiento es tácito, no hay solemnidad alguna. Art. 188 inc. 1º.
- Requiere una voluntad expresa, esto es, una declaración formulada con ese
determinado objeto. (hay una excepción en el caso del reconocimiento
tácito).

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- Los menores adultos pueden reconocer a un hijo sin autorización de sus
representantes. Art. 262.
- Puede reconocerse a una persona menor o mayor de edad, capaz o incapaz.
Tampoco hay restricciones en cuanto al sujeto pasivo del reconocimiento.
Salvo en cuanto no se puede reconocer a quien tenga ya determinada su
filiación, por cualquier medio. Art. 189 inc 1º. En este caso, se deberá
impugnar y conjuntamente ejercerse la acción de reclamación. Arts. 189 y
208.
- En principio, no se podría reconocer la paternidad, a un hijo de mujer
casada, procreado al margen del matrimonio, vigente éste; porque en tal
evento, la determinación de la paternidad se produce por vía de la
presunción legal de paternidad. se deberá previamente, o conjuntamente,
impugnar.
- el reconocimiento, para su eficacia, no requiere el requisito muy frecuente
en derecho comparado, del consentimiento del hijo mayor de edad o bien
del representante legal del menor, si es incapaz, y del otro progenitor –si
existiere- que lo hubiere reconocido con anterioridad. Es decir, es un acto
jurídico unilateral y no recepticio.
- La naturaleza del acto es declarativa, no constitutiva. Art. 181 inc. 1º.
- El reconocimiento es irrevocable. Art. 189 inc 2º.
- Puede celebrarse a través de mandatario. Art. 190. siempre que concurran
dos requisitos: debe celebrarse por escritura pública y requiere de facultad
especial.
- Se trata de un acto puro: es decir, no susceptible de modalidades. Art. 189
inc. 2º.
- Puede celebrarse en cualquier tiempo, y exista o no matrimonio entre los
padres.
- Se requiere una medida de publicidad para que el reconocimiento afecte los
derechos de terceros de buena fe: la inscripción o subinscripción de éste al
margen de la inscripción de nacimiento del hijo. Art. 187 inc. final y 189
inc. final. La buena fe aquí consiste en la ignorancia del tercero del acto de
reconocimiento.

Tipos de Reconocimientos.
El reconocimiento puede ser espontáneo, expreso o tácito, o provocado.

Reconocimiento espontáneo expreso: Se trata de una declaración formulada, en términos
explícitos, con el objeto de reconocer al hijo, que se hace por parte del padre, de la madre o
de ambos.
La Ley señala ante que autoridad o funcionario se debe realizar, y en qué momentos se
puede efectuar esta declaración de reconocimiento.
a. Ante el Oficial del Registro Civil. Se puede efectuar en dos momentos
específicos:
I. Al inscribir el nacimiento del hijo.
II. En el acto del matrimonio de los padres.
b. Por Escritura Pública: es decir, ante notario, en cualquier tiempo.
c. En acto Testamentario: Puede ser cualquier testamento, cerrado o abierto.

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Reconocimiento espontáneo tácito: La Ley señala que el hecho de consignarse, a petición
de quien reconoce: padre o madre, su nombre, al momento de practicarse la inscripción del
nacimiento. Art. 188 inc. 1º.

Reconocimiento voluntario provocado: Se trata de la confesión. Art. 188. la confesión es
una declaración de paternidad o maternidad, emitida bajo juramento ante el juez previa
citación. esta es provocada por el hijo, o por el representante legal, o por quien le tiene a su
cuidado, si aquel es incapaz.

Casos Especiales de Reconocimiento.

1. Reconocimiento de un hijo concebido y no nacido; el “nasciturus”
La Ley no lo dice en forma expresa, pero se observa inconveniente en hacerlo. Es
factible, en este caso, reconocerlo en un testamento o escritura pública. Art. 181 y
187 CC.
2. Reconocimiento de un hijo ya muerto.
Aunque la Ley nada dice, es perfectamente falible reconocer a un hijo ya fallecido.
La legislación al respecto, sólo contempla una norma sobre la repudiación, cuando
ha muerto el hijo; acto que en este caso, podrán realizar sus herederos. Art. 193.

LA REPUDIACION. Art. 191 y ss.
conceptualmente, es un acto jurídico unilateral, personalísimo, por el cual, quien ha sido
reconocido, rechaza el reconocimiento, dentro del plazo legal.
La repudiación es un acto de voluntad del hijo; y no requiere acreditar que la persona que
le hubiere reconocido no es su progenitor biológico. Incluso, se puede repudiar a quien es
verdaderamente el padre o la madre.
Se ha tenido en cuenta que, quien reconoce a un hijo no tiene limitación de edad para
hacerlo, ni del hijo, ni de él; ni tiene un plazo; ni requiere del consentimiento del hijo, si
éste es capaz, ni de nadie; ni tampoco requiere acreditar que es verdaderamente el padre o
la madre.
Se dan en la Ley todas las facilidades para el reconocimiento, pero ello evidentemente
entraña peligros de que se realice interesadamente o por quien no es el progenitor
biológico. Se tiene presente además que, finalmente, el interés es beneficiar al hijo, de
manera que si él no lo acepta, debe suponerse que el reconocimiento le perjudica o le
lesiona.
La Comisión manifestó su preocupación por la eventualidad de que el reconocimiento sea
interesado –para reclamar posteriormente alimentos o eventuales derechos sucesorios- que
el hijo no lo desee o incluso que perjudique al hijo, sobretodo considerando que el Código
no establece requisitos destinados a cautelar su verosimilitud –como las diferencias de
edades entre quien ejecute este acto y la persona a la que reconoce como hijo- , ni fija una
época para efectuarlo, por lo que puede reconocerse a un hijo mayor de edad.
Frente al reconocimiento, subsiste la repudiación, como un acto unilateral del hijo, que
puede ejercer incluso siendo efectiva la filiación que se le pretende imponer.

Características de este acto jurídico.

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1. Es un acto jurídico unilateral.
2. Es solemne; y la solemnidad es la escritura pública. Esta escritura debe
subinscribirse la margen de la inscripción del nacimiento del hijo repudiante. Este
último es un requisito de publicidad, sin el cual no es oponible a terceros de buena
fe. Art. 191 inc. 4º.
3. Es personalísimo, ya que el titular es el hijo, y sus herederos en casos excepcionales
del art. 193.
4. Es un acto irrevocable. Art. 191 inc. 6º.
5. Es un acto que tiene plazo de caducidad. Arts. 191 y 193.
6. No puede repudiarse si se ha aceptado, durante la mayor edad, el reconocimiento.
art. 192.
7. Se puede repudiar exista o no matrimonio entre los padres; siempre que la filiación
se haya determinado vía reconocimiento. Art. 194.

Efectos de la Repudiación.
La repudiación priva retroactivamente el reconocimiento de todos los efectos que
beneficien exclusivamente al hijo o a sus descendientes. Art. 191 inc. 5º.
Sin embargo, no afecta los derechos ya adquiridos de los padres o terceros; ni tampoco
afecta los actos o contratos válidamente ejecutados o celebrados, con anterioridad a la
subinscripción correspondiente. Art. 191 inc. 5º.

DETERMINACION DE LA FILIACION DE HIJOS CONCEBIDOS MEDIANTE
APLICACIÓN DE TECNICAS DE REPRODUCCION HUMANA ASISTIDA.
De conformidad con el art. 182 CC, el padre y la madre del hijo concebido mediante la
aplicación de técnicas de reproducción humana asistida, son el hombre y la mujer que se
sometieron a ellas.

Tengamos presente que las llamadas técnicas de reproducción humana asistida
comprenden diversas posibilidades de intervención médica en la procreación. Entre otras: la
inseminación artificial, y la fecundación in vitro; sea con aportación de gametos masculinos
por el marido o pareja de la mujer, o sea, por donante anónimo. También existe la
posibilidad de instalación del huevo en un útero distinto de la madre genética.

El derecho se ve sorprendido ante una realidad que lo sobrepasa al momento de responder a
la diversidad e importancia de los temas que se suscitan al respecto.
En nuestra inicial formulación legislativa, y de acuerdo a lo que establece el art. 182, se
intenta responder algunos aspectos:
a. Se parte del supuesto que estas técnicas de reproducción asistida serán
empleadas por una pareja heterosexual, ya que establece, que el hijo en
dicha situación, tiene un padre y una madre: No requiere, en todo caso, que
se trate de una pareja casada.
b. La Ley establece perentoriamente que el padre y la madre de este hijo serán
el hombre y la mujer que se sometieron a las técnicas de reproducción
humana asistida.
c. Se impide el ejercicio de las acciones destinadas a impugnar la filiación
resultantes de estas técnicas, así como reclamarse una distinta.

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d. La norma legal es suficientemente amplia como para sostener que permite,
en principio, cualquier procedimiento, como la “donación” de gametos, e
incluso el “alquiler” de útero; ya que no toma partido en cuanto a la licitud o
ilicitud de determinadas técnicas.
e. Lo determinante para la determinación de la paternidad y/o maternidad es el
elemento volitivo, la decisión de que nazca un hijo. Ello desplaza al dato
genético, que es por regla general, lo relevante.

En efecto, uno de los asuntos fundamentales, respecto de los cuales ya se ha legislado en
otras latitudes, es impedir la impugnación de paternidad por parte del marido que conciente
con la inseminación o fecundación in vitro, habiéndose procreado con donación de gametos
de un tercero.
En principio, parece atendible que la Ley establezca, sin posibilidad de discutirlo, que
prime una paternidad formal como vínculo jurídico.

en cambio, es discutible la solución de negar el derecho del menor a conocer su origen
biológico, es decir, negarle su derecho a la identidad.
En el derecho comparado se ha puesto atención en la necesidad de establecer con absoluta
claridad que la donación de gametos no genera parentesco, y que el hombre y la mujer que
se sometieron a las técnicas de reproducción humana asistida, sobretodo si sobre ellas se
utilizan gametos donados, no pueden posteriormente impugnar su paternidad o maternidad,
invocando el hecho de que no son los padres biológicos.

En términos generales, hemos sostenido que la filiación jurídica queda determinada, de
acuerdo al vínculo sanguíneo o biológico, no obstante que tal realidad no coincida con la
voluntad del padre o de la madre. En cambio, acá, es justamente el elemento volitivo de los
padres lo determinante para declarar la filiación, sin perjuicio de no coincidir, en ciertos
casos, con la realidad biológica. Aunque hay una cercanía con la institución de la adopción;
existe una clara diferencia: en ésta la sociedad está preocupada por el niño desamparado al
que se le busca padre y madre. El foco de atención es el niño sin padres. Allí, en cambio,
hay adultos que, imposibilitados de tener hijos naturalmente, la sociedad, más
específicamente, la ciencia, les entregan las técnicas para que puedan ser padres. En éste, el
foco son los adultos y no los hijos.

ACCIONES DE FILIACION.
Libro I, Título VIII, “De las acciones de filiación”, arts. 195 a 221 CC. El título contiene
tres párrafos:
- “Reglas Generales”.
- “De las acciones de reclamación”.
- “De las acciones de impugnación”.
El principio de “libre investigación” de la paternidad o maternidad presidirá la
reglamentación, no siendo casual que se inicie el título con una norma que declara “La Ley
posibilita la investigación de la paternidad o maternidad…”.
Salvo en algunas innovaciones, la materia sigue bastante de cerca sus fuentes, esto es: los
Códigos de España y Argentina.

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La sentencia firme es uno de los medios o títulos de determinación de la filiación. Y sólo
se puede llegar a ella por medio de un proceso judicial, que se inicia con el ejercicio de una
acción de filiación.

Conceptualmente, las acciones filiativas son aquellas que tienen por objeto obtener de los
tribunales un pronunciamiento relativo a la filiación, ya declarándola, si no ha quedado
determinada de otra manera, o bien, negando que lo sea la establecida formalmente.

CARACTERISTICAS DE LAS ACCIONES DE FILIACIÓN.
Las cuestiones distintivas de las acciones filiativas están determinadas por ser acciones de
estado civil.
Estas acciones están ligadas a la esfera más personal del individuo, por lo que su ejercicio
queda reservado a los protagonistas de la relación de filiación que se reclama o se impugna.
Sólo excepcionalmente pueden ejercitarla los herederos.

son acciones que tienen tutela constitucional. En efecto, el objetivo de la acción de
reclamación está dirigido a la obtención de un estado civil de hijo, que es un atributo de la
personalidad, y por ello relativo al haz de derechos de la persona, la que constituye el
centro de la protección constitucional. El derecho a la identidad, que es lo que, en
definitiva se reclama en la acción – sea de reclamación o de impugnación- se entiende
inherente a la persona, al desarrollo de su personalidad, a su integridad y dignidad.

Son acciones que están fuera del comercio: Por ello son indisponibles e irrenunciables, y no
son susceptibles de transacción. (art. 2450 CC), ni compromiso (arts. 230 y 357 Nº 4 COT)
ni es posible la conciliación a su respecto (art. 262 CPC).

Cabe subrayar la característica de imprescriptibilidad de la acción de reclamación. Art. 195
y 320 inc. 1º. Sin perjuicio de que los efectos patrimoniales de la sentencia declarativa,
están sometidos a las reglas generales de la prescripción y renuncia. En todo caso, la acción
de reclamación se extingue con la muerte, salvo ciertos casos limitados.

Las acciones de impugnación, en cambio, en general, caduca. en todo caso, cuando se
ejerzan ambas al mismo tiempo, la impugnación se convierte en imprescriptible.

Se entiende que preside el ejercicio de estas acciones el interés público.

Las acciones filiativas son de naturaleza declarativa y no constitutiva. Se establece
expresamente que los efectos de la determinación de la filiación se retrotraen a la época de
la concepción. Art. 181.

CLASES DE ACCIONES.
Las acciones reglamentadas en la Ley, en esta materia, son las de:
1. Reclamación.
2. Impugnación.
3. Desconocimiento.
4. Nulidad.

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Acción de Reclamación: Está dirigida a que el tribunal declare la existencia de una
determinada filiación. Se persigue que se declare el estado civil de hijo respecto de
determinada persona, y correlativamente, que se declare el estado de padre o madre de una
persona.

Acción de Impugnación: Tiene como objeto que el Tribunal declare que es inexacta una
filiación que se ostenta. Está dirigida a que se deje sin efecto un estado civil que se ejerce
respecto de determinada persona.

La Acción de Desconocimiento: Se ejerce en conformidad a los plazos y forma de la acción
de impugnación, pero no tiene su misma naturaleza jurídica, ya que, está orientada a que se
declare por el tribunal que no se aplica la presunción legal de paternidad y, en
consecuencia, al no quedar determinada la paternidad, no existirá tampoco la filiación
matrimonial. Quedan a salvo, sin embargo, las acciones de reclamación e impugnación.

La Acción de Nulidad: Está dirigida a que el Tribunal declare inválido un acto jurídico
determinado –el reconocimiento, la repudiación- en virtud de la omisión de ciertos
requisitos que la Ley prescribe para el valor del acto; y consiguientemente deben
retrotraerse las cosas al estado anterior a la celebración de dicho acto jurídico.

PRINCIPIOS INVOLUCRADOS EN LAS ACCIONES.
El principio que preside esta temática y que se concreta con el derecho de identidad es el
denominado “De la libre investigación de la paternidad o maternidad”. Con él se quiere
afirmar que el proceso que se origina con el ejercicio de una acción filiativa está destinado
a obtener la verdad real, biológica, de una relación filiativa.
Art. 195 “La Ley posibilita la investigación de la paternidad o maternidad, en la forma y
con los medios previstos en los artículos que siguen”.

Por lo mismo, y como reflejo de la referida idea central, se establece en la Ley
expresamente una amplia admisibilidad probatoria.
Art. 198 “En los juicios sobre la determinación de la filiación, la maternidad y la paternidad
podrán establecerse mediante toda clase de pruebas, decretadas de oficio o a petición de
parte”.
Más aún, no se establecen restricciones. La acción de reclamación se puede interponer ya
sea fruto de un hijo de una convivencia, ya sea de una relación ocasional; tenga o no
posesión de estado; haya sido o no aceptado como hijo por el supuesto progenitor. para
acoger la demanda, en definitiva, basta, -desde luego- acreditar la paternidad o maternidad
que se reclama.

LA PRUEBA EN MATERIA DE FILIACION.
La prueba para determinar la filiación se rige por reglas especiales.
La Ley establece dos principios generales, Art. 198:
Se señala que las pruebas pueden ser decretadas a petición de parte o de oficio. La
posibilidad de que el tribunal asuma una actitud activa está conectado con la idea de que
aquí se pretende llegar a la verdad de un estado civil, cuestión que interesa no solo a los
litigantes.

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Por otra parte, se admite además toda clase de prueba. Considerando armónicamente esta
frase con aquella que declara que “La Ley posibilita la investigación de la paternidad o
maternidad”, art. 195, significa:

1. Que no existe supuestos de filiación excluidos de investigación judicial (como el
hijo concebido en incesto o en adulterio).
2. La mismo tiempo, la libertad de pruebas se refiere al objeto de la prueba, los hechos
a probar, cualquiera que sean los hechos alegados por las partes. No hay supuestos
de hecho excluidos.
3. Y por último, está permitiendo la utilización de amplios medios de prueba. Todos,
sin restricción alguna. El sentido del legislador es referirse a todas aquellas pruebas
no contempladas expresamente en los arts. 1698 CC y 341 CPC. Hay una clara
intención de abrir la puerta en el proceso a las fotografías, grabaciones, películas,
etc, es decir, cualquier medio licito que ayude a la obtención de la verdad.

Límites a la prueba Testimonial: Se establece, sin embargo, que será insuficiente la sóla
prueba testimonial. Art. 198 inc. 2º.
Lo que señala la Ley es simplemente que no bastará la sola prueba testimonial para la
determinación de la filiación. Se requerirá, entonces, otras pruebas. En principio, puede
sostenerse, a contrario sensus, que en cambio, los demás medios de prueba podrán bastarse
por sí solos. Así es, v.gr; respecto de la presunción de paternidad o maternidad del art. 199
inc. 2º en que la Ley permite que sólo con dicha presunción, sin necesidad de otra
probanza, pueda determinarse la filiación.

Reglas especiales sobre algunos medios de prueba.

Algunos medios de prueba están reglamentados en particular:
1. Pruebas periciales de carácter biológico.
2. Posesión notoria.
3. Presunciones.

Pruebas periciales de carácter biológico.
Está expresamente contemplada, básicamente en el art. 199.
Las pruebas biológicas constituen una especie de prueba precicial, de modo que, en
principio, en todo aquello que no esté reglamentadoe specíficamente, debe aplicarse lo
correspondiente a los peritos..

Las pruebas biológicas son de variado tipo. Varias de ellas con con un porcentaje de
exclusión de un 100%. Por el momento, la prueba del ADN es la que presenta un porcentaje
de mayor de inclusión, que oscila entre el 98,36% al 99,99%. La Ley no se refiere a
ninguna específicamente, de modo que queda abierto a cualquiera. La norma que incorpora
el proyecto es suficientemente amplia, lo que lleva a ser viables, en el futuro, las pruebas
científicas que se lleguen a establecer.

La Ley contempla las siguientes normas específicas:
a. Quién la realiza.

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- El Servicio Médico Legal, o,
- Un laboratorio idóneo designado por el juez
b. Derecho de las partes.
- Las partes , por una sola vez, tendrán derecho a solicitar un nuevo informe.
La Ley busca restringir la posibilidad de obstruir el avance del proceso por
la vía de solicitar varios peritajes.

c. Valor probatorio.
- Se aplican las reglas generales. Es decir, tratándose de un informe de
peritos debe apreciarse por el Tribunal de acuerdo a las reglas de la sana
crítica. Art. 425 CPC.
- Doctrina y jurisprudencia, particularmente extranjera, están contestes en
que si se ha realizado un aprueba de ADN, su resultado es concluyente.

d. Negativa injustificada a someterse a una prueba biológica. Art. 199 inc. 2º.
- La negativa injustificada a someterse a la prueba biológica decretada por el
juez, constituye una presunción grave en contra del renuente, que puede ser
plena prueba, es decir que, con esta sola presunción grave, se determine la
filiación.
- Se trata de una presunción establecida en la Ley. Sin embargo, dado que se
trata de una presunción simplemente legal, admite prueba en contrario.
Para desvirtuarla se requiere que el demandado actúe en el proceso
presentando otras pruebas que sean absolutamente contrarias a la
presunción. Por ejemplo, que se acreditara fehacientemente a través de
peritajes, que el demandado adolecía de impotencia generandi o coedundi,
durante el periodo de la concepción del hijo.

e. En ciertos casos, la prueba puede hacerse al cadáver. Arts. 206, 207, 213, 216 y 317
inc. 2º.

Posesión Notoria.
Conceptualmente, la posesión notoria constituye una especie de reconocimiento de
hecho o social , de la paternidad o maternidad. Se le ha nombrado y tratado al hijo
como tal, durante un periodo de tiempo prolongado. En realidad, puede que
biológicamente no sea hijo pero sí lo es socialmente, para todas las personas del
entorno.

El instituto de la posesión notoria, de acuerdo al nuevo estatuto filiativo, juega
actualmente las siguientes funciones:
1. PRUEBA: Sirve como prueba suficiente para acreditar la filiación en juicio. Art.
200 inc. 2º.
2. PREVALECE FRENTE A LA VERDAD BIOLÓGICA: Impide, por regla general,
hacer prevalecer la verdad biológica si hubiere contradicción entre ésta y la
posesión notoria, salvo que el juez estimare en mérito del interés del niño, que debe
prevalecer la verdad biológica.

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3. RESTRINGE TITULARIDAD DE LA ACCION: Restringe la titularidad activa de
la acción de impugnación de la maternidad. Art. 218.

En los tres casos, obviamente, requiere que la posesión notoria esté debidamente probada,
en los términos del art. 200; esto es: “se prueba por un conjunto de testimonios y
antecedentes o circunstancias fidedignos que la establezcan de un modo irrefragable”. Será
entonces, necesario acreditar en el juicio en que dicho instituto se alegue que concurren los
elementos que la constituyen: nombre, trato y fama, en un lapso de 5 años continuos. No
cabe duda que se aplica cualquiera sea la filiación, matrimonial y no matrimonial.

La Ley señala que la posesión notoria sirve “también” (alude a las pruebas biológicas) para
acreditar la filiación. Es decir, la prueba de los hechos que constituyen la posesión notoria
(nombre, trato y fama) basta para dar por establecida la filiación, sin necesidad de otras
probanzas.. Desde luego, sin que sea menester la prueba biológica.

Ahora bien, si en el mismo juicio, habiéndose acreditado la posesión notoria del estado
filiativo, concurre la prueba biológica acreditando negativamente la misma filiación, en
conformidad al art. 201, deberá primar la verdad social, -la posesión notoria- y no la verdad
biológica; salvo que el criterio del interés del hijo lleve al juez a hacer primar la verdad
biológica.
Entre la verdad biológica y la verdad validada socialmente, se prefiere a esta última;
teniendo para ello presente que la paternidad o maternidad, si se ha ejercido, es un nexo de
afectos y sentimientos que trasciende lo puramente biológico.

Impide, por regla general, hacer prevalecer la verdad biológica, si hubiere colisión de
pruebas periciales. Art. 201. La Ley resuelve el conflicto, en el caso que existiere colisión
entre una prueba biológica y la posesión de estado civil de hijo, prefiriendo, en general, la
posesión notoria.
Esta colisión se puede producir cuando se ejerce una acción de reclamación, o de
impugnación.
Es importante destacar que sin embargo, si hubiese graves razones que demuestren la
inconveniencia para el hijo de aplicar la regla anterior, prevalecerán las pruebas de carácter
biológico. (Art. 201 inc. 2º). Es decir, en definitiva, lo determinante es el interés superior
del niño.

Presunciones.
Respecto de las presunciones, se aplican las reglas del Código Civil. “Y se aplicarán a la
de presunciones, los requisitos del art. 1712”. Art. 198 inc. 2º parte final.
A su vez, el art. 1712 prescribe:
- las presunciones son legales o judiciales.
- Las legales se reglas por el art. 47.
- Las que deduce el juez deberán ser graves, precisas y concordantes.

El Código Civil en materia de filiación, contempla las siguientes presunciones legales:
a. De Concepción. Art. 76.
- “De la época del nacimiento se colige la de la concepción se gún la regla
siguiente: se presume de derecho que la concepción ha precedido al

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nacimiento no menos de 180 días cabales, y no más que 300, contados
hacía atrás, desde la media noche en que principie el día del nacimiento.
- Dado que se trata de una presunción de derecho, ella no admite prueba en
contrario.
b. De Paternidad.
- Art. 184 inc 1º “Se presumen hijos del marido los nacidos después de la
celebración del matrimonio y dentro de los trescientos días siguientes a su
disolución”.
c. De Paternidad o Maternidad en caso de negativa a someterse a un peritaje.
- Se establece una presunción simplemente legal en contra de quien se
niegue injustificadamente a someterse a un peritaje biológico. Art. 199 inc.
2º.
d. De Paternidad existiendo concubinato.
- Se señala, de otra parte, una base de presunción judicial de paternidad, si ha
habido concubinato, durante la época en que ha podido producirse
legalmente la concepción. Arts. 210 y 76 CC.
- En el Senado se dijo que la idea de concubinato refleja una convivencia
duradera y estable de dos personas que hacen vida marital. Acreditada esta
institución, cabe aplicar la presunción. en cambio, en el caso de la
convivencia, la prueba va a ser más exigente, en cuanto habrá que acreditar
el periodo de la convivencia.

ACCION DE RECLAMACION. Arts. 204 y ss.
La Acción de reclamación está dirigida a que el tribunal declare la existencia de una
determinada filiación. Se persigue que se declare el estado civil de hijo respecto de
determinada persona, y correlativamente que se declare el estado de padre o madre de una
persona.
Art. 317 “Legítimo contradictor en la cuestión de paternidad es el padre contra el hijo, o el
hijo contra el padre, y en la cuestión de maternidad el hijo contra la madre, o la madre
contra el hijo.
Son también legítimos contradictores los herederos del padre o madre fallecidos en contra
de quienes el hijo podrá dirigir o continuar la acción y, también, los herederos del hijo
fallecido cuando estos se hagan cargo de la acción iniciada por aquel o decidan entablarla”.
La Ley al decir “padre”, “madre” e “hijo”, se refiere a los supuestos padre, madre o hijo, ya
que justamente es esta verdad la que se intentará acreditar en juicio.
Respecto de la acción de reclamación está establecido, en principio, la inexistencia de
limitaciones. La Ley de manera tajante dice: “Ni prescripción ni fallo alguno, entre
cualesquiera otras personas que se hayan pronunciado, podrá oponerse a quien se presente
como verdadero padre o madre del que pasa por hijo de otros, o como verdadero hijo del
padre o madre que le desconoce. Art. 320 inc. 1º.

Carácter imprescriptible de la Acción: La acción de reclamación es imprescriptible.
en verdad, fallecido el padre, madre o hijo, -demandante o demandado- la acción tiene un
plazo de caducidad. Entendemos que esta normativa restrictiva, en caso de fallecimiento,
no respeta plenamente el derecho de identidad.

Acción de reclamación en filiación matrimonial.

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Se pretende que tribunal declare que determinada persona es hija de un hombre y una
mujer unidos en matrimonio.
La acción está dirigida a fijar el estado civil de hijo respecto de su padre y de su madre
(ambos a la vez); lo cual obligará a la intervención en el juicio de estos tres actores, sea
personalmente, sea a través de sus representantes legales.

Titulares de la acción.
- Legitimación activa. Arts. 204, 207 y 317 CC.
- Son titulares activos de la acción de reclamación:
I. El hijo.
II. Los herederos del hijo.
III. El padre.
IV. La madre.

Los herederos del hijo son titulares de la acción, si el hijo fallece siendo incapaz, o si muere
antes de que transcurra el plazo de tres años desde que ha adquirido la plena capacidad.

- Legitimación pasiva:
I. Ambos padres, o sus respectivos herederos, cuando acciona el hijo.
II. El otro progenitor, o sus herederos, y el hijo, si acciona uno de los
padres. el efecto relativo de las sentencia obliga a intervenir al otro
progenitor, tratándose de la filiación matrimonial.
III. El hijo, si accionan ambos padres.
Los herederos del padre o madre fallecidos son titulares pasivos
solo en los supuestos establecidos en la Ley. En efecto, allí se
establecen dos hipótesis:
a. Que el hijo (a) sea póstumo.
b. Que alguno de los padres fallezca dentro de los 180 días
siguientes al parto.
En ambos casos se puede accionar contra los herederos del
padre o madre fallecidos, dentro del plazo de tres años desde
que el hijo haya alcanzado la plena capacidad.
Acción de reclamación en filiación no matrimonial.
Se pretende obtener que le tribunal declare solo la paternidad o maternidad. dicho de otro
modo, que se declare el estado civil de hijo de determinada persona. La acción, por
consiguiente, en principio, se ejerce sólo contra uno de los progenitores, el supuesto padre o
la madre; o por uno de los padres, si a la vez impugna.

Titulares de la acción.
- Legitimación activa. Arts. 205, 207, 208 y 317 CC.
I. El hijo capaz, por sí; o si es incapaz, a través de su representante
legal.
II. Los herederos del hijo, en los casos del art. 207.
III. El padre o la madre, sólo cuando el hijo tenga determinada una
filiación diferente. Rige en este caso el art. 208.
- Legitimación pasiva.
I. el padre, si se trata de la paternidad.

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II. La madre, si se trata de la maternidad.
III. Los herederos del padre o madre fallecidos en los casos del art. 206.
IV. El padre y/o la madre que ostenta paternidad o maternidad diferente
y el hijo, en el evento del art. 208. Si la filiación determinada es
matrimonial, habrá de demandar a ambos cónyuges si no lo es,
bastará demandar al respectivo progenitor cuyo nexo filiativo se
discute.

ACCION DE IMPUGNACION.
Se ejerce con el propósito de dejar sin efecto una filiación que se ostenta.

En la acción de impugnación se discute si quien aparece formalmente como padre o madre
de otra persona, biológicamente no lo es. Es decir, si el vínculo jurídico corresponde la
vínculo biológico.
En principio, debería primar siempre la realidad biológica, sin embargo, el juez puede hacer
primar el estado filiativo que se ostenta, si se ha acreditado la posesión notoria, y el interés
del niño así lo amerite.

Se trata de una acción autónoma. Sin embargo, ciertas personas son titulares de la acción de
impugnación sólo porque lo son de la acción de reclamación. Es decir, si no reclaman, no
pueden impugnar
en los demás casos puede impugnarse sin reclamarse a la vez; sin embargo, será frecuente
que esta acción se presente acumulada a una acción de reclamación de una filiación
contradictoria que se impugna.

Si la acción de impugnación se ejerce autónomamente; se observa en la jurisprudencia
comparada que el examen del juez es más riguroso, comparativamente con la actitud del
juez en la acción de reclamación. Ello es así porque se es renuente a dejar a una persona sin
filiación. Se señala que la duda debe favorecer al hijo. (In dubio, favor filii).

Clases de Impugnación:
1. Acción de impugnación de paternidad del hijo concebido o
nacido durante el matrimonio.
2. Acción de impugnación de paternidad determinada por
reconocimiento.
3. Acción de impugnación de maternidad.

Legitimación Activa: Arts. 208 y 212 al 215 CC:
I. El marido.
- Plazo: 180 días contados desde la fecha que tuvo conocimiento del parto, o,
- Un año desde la fecha que tuvo conocimiento del parto, si los cónyuges a
esa época, , estaban separados de hecho.
II. Herederos del marido y otros terceros.
- Los herederos del marido y toda persona a quein la pretendida paternidad
irrogare perjuicio actual, si el marido muere son conocer el parto, o antes que
venza el plazo para impugnar. (No existe el derecho si ha habido
reconocimiento. Art. 213).

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III. El hijo por sí; o a través de su representante legal.
- Plazo: el hijo dentro de un año contado desde que alcance la plena
capacidad.
- El representante del hijo incapaz, dentro del año siguiente al nacimiento.
IV. Los herederos del hijo.
- Si el hijo muere antes que venza el plazo.
V. El padre biológico, sólo en el supuesto del art. 208.
- Sólo si se ejerce la acción de reclamación simultanea con la de
impugnación en el caso del art. 208.
- En este evento, la acción de impugnación se hace imprescriptible.

Legitimación Pasiva:
I. El hijo, si es el marido quien ejerce la acción, o sus herederos o los terceros
perjudicados.
II. El marido, si demanda el hijo o su representante legal, o los herederos del hijo.
III. El marido y el hijos, si demanda el padre biológico.

Acción de Impugnación de la maternidad. Arts. 217 a 219 CC.

Se deberá probare falso parto o suplantación del pretendido hijo al verdadero.
La Ley aquí no hace distinción entre filiación matrimonial y no matrimonial.

Legitimación activa:
I. El marido de la supuesta madre.
- Plazo: un años siguiente al nacimiento.

II. La madre supuesta.
- Plazo: un año siguiente al nacimiento.

III. Los verdaderos padre o madre del hijo.
- La acción es imprescriptible, si al mismo tiempo se ejerce la acción de
reclamación. Art. 208.

IV. El verdadero hijo, si éste fue suplantado por otro.
- La acción es imprescriptible si al mismo tiempo se ejerce la acción de
reclamación. Art. 208.
V. El hijo supuesto.
- La acción es imprescriptible, si al mismo tiempo se ejerce la acción de
reclamación. Art. 208.
En los tres casos anteriores si la acción de impugnación de la maternidad, no se
entablare conjuntamente con la de reclamación, deberá ejercerse dentro del año
desde que el hijo alcance su plena capacidad. Art. 217 inc. 3º.

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VI. Toda otra persona a quien la maternidad aparente perjudique en sus derechos
sobre sucesión testamentaria o ab intestato de los supuestos padre o madre,
siempre que no exista posesión notoria.
- Plazo: un años desde la muerte del padre o madre cuya sucesión se trate.
Art. 218

Legitimación pasiva:
I. El hijo (y en su caso, el marido).
- Si ejerce la acción la madre verdadera o supuesta.

II. La madre supuesta ( y en su caso, el marido).
- Si ejerce la acción el hijo supuesto o el hijo verdadero.

III. La madre supuesta y el hijo.
- Si ejerce la acción un tercero (toda otra persona), o el marido de la supuesta
madre, o el supuesto padre, o los verdaderos padre o madre.

JURISPRUDENCIA.

Paternidad. Reconocimiento. Si una filiación estuviese determinada deben ejercerse
simultáneamente las acciones de impugnación de la filiación existente y de reclamación de la
nueva filiación.

Doctrina:

En el derecho chileno la presunción de paternidad del marido, establecida por el artículo 184 del
Código Civil, no puede ser desvirtuada por el mero hecho de haber solicitado la madre la
inscripción del hijo sin indicar el apellido del marido, de modo que si la partida de nacimiento omite
designar este último, ello no puede ser prueba suficiente de la naturaleza no matrimonial de la
filiación del hijo.

Por el contrario, resulta inexcusable aplicar la norma del artículo 208 del Código Civil, en cuya
virtud la acción de reclamación de estado civil debe ser interpuesta simultáneamente con la de
impugnación de la filiación existente, porque sólo de esa manera se puede evitar que alguien llegue
a tener dos filiaciones contradictorias entre sí.

Santiago, 7 de diciembre de 2004.

Considerando:

Primero: Que para la decisión de este recurso de casación en el fondo es necesario tener presente
que la sentencia de primera instancia dio por establecidos los siguientes hechos: 1) que doña Juana
Gloria Meza Villalobos es la madre de Juan Pablo Meza Meza; 2) que esa demandante estaba
casada, a la fecha del nacimiento de su hijo, con don Fernando Félix Rodríguez Etcheverry; 3) que
en la misma época, la misma demandante mantenía una relación sentimental, que duró más de diez
años, con el demandado don Siegfried Augusto Schweitzer excusa Montecinos; 4) que éste,

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debidamente citado a practicarse examen de ADN, no concurrió ni dio alguna; y 5) que esta
negativa constituye una presunción grave de la paternidad reclamada, según dispone el artículo 199
del Código Civil;

Segundo: Que la sentencia de segunda instancia reprodujo el fallo referido y tuvo presente, además,
que el estado civil se prueba respecto de terceros por las respectivas partidas de matrimonio, de
muerte, de nacimiento o bautismo?, y en circunstancias que en la partida de nacimiento de don Juan
Pablo Meza Meza sólo aparece registrado el apellido de la madre, y no el del padre, debe tenerse
por establecido el estado civil sólo respecto de aquélla;

Tercero: Que el recurso de casación en el fondo interpuesto por el demandado se sustenta, ante
todo, en la infracción de los artículos 76 y 184 del Código Civil, pues acreditado que el hijo nació
durante la vigencia del matrimonio de la demandante, la ley presume que tiene por padre al marido;
en seguida, da por infringidos los artículos 205 y 208 del Código Civil, pues si bien la primera de
esas disposiciones legales autoriza al hijo y a cualquiera de los padres para interponer la acción de
reclamación de filiación contra la persona cuya paternidad o maternidad se reclama, la segunda
exige que si otra filiación ya estuviese determinada, deberán ejercerse simultáneamente las acciones
de impugnación de la filiación existente y de reclamación de la nueva filiación;

Cuarto: Que en el derecho chileno la presunción de paternidad del marido, establecida por el
artículo 184 del Código Civil, no puede ser desvirtuada por el mero hecho de haber solicitado la
madre la inscripción del hijo sin indicar el apellido del marido, de modo que si la partida de
nacimiento omite designar este último, ello no puede ser prueba suficiente de la naturaleza no
matrimonial de la filiación del hijo;

Quinto: Que, por el contrario, resulta inexcusable aplicar la norma del artículo 208 del Código
Civil, en cuya virtud la acción de reclamación de estado civil debe ser interpuesta simultáneamente
con la de impugnación de la filiación existente, porque sólo de esa manera se puede evitar que
alguien llegue a tener dos filiaciones contradictorias entre sí;

Sexto: Que, a mayor abundamiento, la ley facilita el ejercicio conjunto de las acciones para
reclamar y para impugnar la filiación, en la medida que en tal caso no rigen los plazos legales que
limitan la interposición por separado de esta última, según dispone el inciso segundo del artículo
208 referido;

Séptimo: Que por lo dicho, el recurso en estudio debe ser acogido como se dirá.

Por estas consideraciones, y lo preceptuado en los artículos 764, 767 y 785 del Código de
Procedimiento Civil, se acoge el recurso de casación en el fondo deducido en lo principal de fojas
203, y se declara que se invalida la sentencia de doce de mayo de dos mil cuatro, escrita a fojas 201,
la que se reemplaza por la que se dicta a continuación, sin nueva vista, pero separadamente. (Corte
Suprema, sentencia de 7 de diciembre de 2004, Rol Nº 2.526-04)

Redacción del Abogado Integrante señor Barros.

Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Eleodoro Ortiz S.,
Enrique Tapia W., Jorge Rodríguez A. y Domingo Kokisch M. y Abogado Integrante Sr. Enrique
Barros B

31
Acción de filiación. La sola voluntad contraria del demandado no puede impedir investigación
de paternidad.

Doctrina:
La reforma introducida por la ley Nº 19.585, tiene como finalidad posibilitar que la filiación de una
persona pueda ser investigada y establecida y produzca los efectos civiles a que se refiere el artículo
181 del Código Civil, de modo que tal espíritu no puede admitir que la sola voluntad contraria del
demandado se yerga sin más en un impedimento a ese derecho.

Santiago, 8 de marzo de 2004.

Vistos:
1º) Que en los términos expresados en el motivo noveno del fallo que se revisa, una sola presunción
judicial puede llegar a constituir plena prueba y el hecho que en este caso la configura es la negativa
injustificada del demandado a someterse en esta investigación de la paternidad a las pruebas
periciales de carácter biológico que debía practicar el Servicio Médico Legal. En la especie, a fojas
101 se decretó la diligencia correspondiente, habiéndose negado lugar a la oposición a fojas 110,
informándose por dicho servicio a fojas 115 que las partes y el menor debían presentarse a la
práctica de los exámenes, a los cuales no asistió el demandado como se informa a fojas 123, por lo
que no pudo concluirse la pericia. Apercibido el 19 de marzo de 2003, según se lee en el atestado de
fojas 127 en consonancia con lo ordenado por resolución de diez de marzo de fojas 126, tampoco se
presentó (fs. 138);

2º) Que esta presunción tiene los caracteres de gravedad y precisión suficientes para producir la
convicción del tribunal, comoquiera que a la falta de justificación del demandado, sancionada por la
resolución de fojas 110 que rechazó su oposición, se unen antecedentes como el de haber negado
conocer absolutamente a la demandante en la causa sobre reconocimiento de paternidad -fs. 4- y en
ésta, y sin embargo poseer diversos datos personales de la actora -cuya forma de obtención según el
demandado no resulta convincente- sobre todo en presencia de la posición cuarta del pliego de fojas
118 que debía absolver la demandante y que no deja lugar a dudas cuando se afirma: ?Para que diga
la absolvente cómo es efectivo y le consta que en el departamento del Sr. D.V. conoció, entre otras
personas, al demandado?. De modo que es la propia parte la que refuta su desconocimiento de la
persona de la demandante. Ello y la circunstancia que precisamente la actora conociera a un colega
del demandado; que éste se hubiese procurado una declaración escrita de una amiga de la contraria
con miras a sostener la falta de paternidad; que el menor presente un grupo sanguíneo y un factor
distintos de los de la madre (fs. 174, en esta instancia) y que la actora se haya tomado las muestras
pertinentes -fs. 123- corroboran que la injustificada negativa del demandado conduce, en este caso,
a la certeza necesaria para establecer la filiación demandada;

3º) Que, por lo demás, la reforma introducida por la ley Nº 19.585, tiene como finalidad posibilitar
que la filiación de una persona pueda ser investigada y establecida y produzca los efectos civiles a
que se refiere el artículo 181 del Código Civil, de modo que tal espíritu no puede admitir que la sola
voluntad contraria del demandado se yerga sin más en un impedimento a ese derecho;

4º) Que, por último, cabe consignar que la carta acompañada a fojas 40 por la demandada, la
declaración jurada de fojas 90, la lista de viajes de fojas 91 y los documentos de Dicom
acompañados a fojas 29, reiterados en esta instancia a fojas 191, mencionados en el considerando
sexto del fallo en alzada, en modo alguno justifican hechos que pudieran debilitar la fuerza de
convicción de la presunción referida en el inciso segundo del artículo 199 del Código Civil y demás

32
antecedentes examinados en el fundamento 2º de esta sentencia, tanto por ser inatinentes, como por
no excluir la posibilidad de contacto físico de las partes en el período probable de gestación o no
tener la significación de aprovechamiento con que es presentado por la parte;

5º) Que, además, los antecedentes médicos acompañados en fotocopia a fojas 191, no se oponen a
lo concluido.

Por estos razonamientos y lo dispuesto, también, en los artículos 144, 170 y 186 del Código de
Procedimiento Civil y 199 del Código Civil, se revoca la sentencia apelada de veintiséis de agosto
de dos mil tres, escrita a fojas 142 y siguientes, en la parte que se pronuncia sobre la demanda
principal y se decide, en cambio, que se acoge dicho libelo que rola fojas 6, con costas,
declarándose que L.M.M., es hijo no matrimonial del demandado J.M.V., debiendo procederse a las
subinscripciones a que ha lugar.

En atención a lo prescrito en el artículo 203 del Código Civil, se declara que el demandado queda
privado de la patria potestad y demás derechos que por el ministerio de la ley se le confieren
respecto de la persona y bienes de L.M.M. (Corte de Apelaciones de Santiago, sentencia de 8 de
marzo de 2004, Rol Nº 8.418-2003. La Corte Suprema declaró inadmisible recurso de casación el
25 de octubre de 2004, Rol N° 1.951-04)

Redacción del Ministro señor Silva C.

Pronunciada por los Ministros de la Octava Sala señores Carlos Cerda Fernández, Mauricio Silva
Cancino y el Abogado Integrante señor Ángel Cruchaga Gandarillas.

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