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UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRES BELLO

FACULTAD: DERECHO
AÑO: 2do
SECCIÓN: 401
CATEDRA: DERECHO CIVIL II
DOCENTE: MARÍA VIRGINIA ALARCON

LAS FUERZAS O ENERGÍAS DE LA NATURALEZA PARA EL
DERECHO

INTEGRANTE:
SAMIR PINEDA
C.I: V-26.829.088

27/10/2015

Ensayo
El tema sobre la crítica que se ha tenido sobre las fuerzas o energías de la naturaleza se
ha hecho muy tedioso en el sentido de que se ha discutido constantemente sobre este tema,
de modo tal que muchos han llegado a concluir con puntos de vista diferentes cuando se
refiere a determinar si estas fuerzas o energías de la naturaleza son muebles o inmuebles.
Lo que tendremos claro de ahora en adelante es que las fuerzas o energías de la naturaleza
son cosas corporales en su más amplio sentido, como acatar esto con mas precisión
consideraremos lo dicho por Gorrondona (2013) el cual da una definición clara de lo que
son los objetos corporales: “Modernamente se entiende por cosas corporales las que pueden
ser percibidas por cualquiera de los sentidos (aunque no sea precisamente el tacto)”. (p.14)
Ahora, un punto de vista del cual difiero mucho es el que dice Gorrondona (2013) sobre
la doctrina alemana, la cual dice: “Buena parte de la doctrina alemana afirma que las
fuerzas o energías natrales carecen de la objetividad corporal que caracteriza a las cosas tal
como éstas son definidas en el B.G.B”. (p.15).
En el artículo expuesto por Alessandri. R., Somarriba, U., y Vodanoci, H. El Tratado de
Derecho Civil (T.D.C) Se tiene en su artículo 992 lo siguiente en cuanto a la noción de
energía:
“La palabra energía tiene diversos significados en la física, biología,
fisiología, psicología, y, aun dentro de una misma ciencia, presenta
variadas acepciones. En este lugar, hablando de las energías naturales, nos
referimos a la energía que estudia la física. Se define como la capacidad o
aptitud de un cuerpo para vencer resistencias y producir trabajo, que es el
efecto del consumo de la energía, por ejemplo, poner en movimiento un
cuerpo”. (1 de enero de 1900)
En este mismo artículo se determina qué tipo de energías son corporales y que tipo no lo
son, y dice que:
“Las energías que se encuentran en la naturaleza (solar, térmica,
hidráulica, atómica o nuclear, eléctrica, vibraciones eléctricas, rayos) no
son cosas corporales en cuanto no tienen cuerpo, una extensión material,

pero, replican otros, tampoco puede sostenerse que son incorporales,
puesto que son perceptibles por los sentidos”. (1 de enero de 1900)
Si tomamos en cuenta el concepto de “cosas corporales” podemos entender que son
todas aquellas perceptibles por cualquiera de los sentidos, de modo tal que las fuerzas o
energías naturales son perceptibles por los sentidos independientemente del que se trate, ya
ante dichas afirmaciones habría que determinar claramente la noción que tengan de lo que
es “fuerzas o energías naturales” para llegar a determinar a estas como aquellas que carecen
de la objetividad corporal, cosa de la cual difiero, ya que en un punto de vista propiamente
objetivo del concepto de “cosas corporales” podemos determinar que si son corporales la
fuerzas o energías naturales.
Gorrondona (2013) habla de que en nuestro derecho se aplica la doctrina de Ferrara, el
cual dice: “Las fuerzas o energías “difusas”, o sea, consideradas en su totalidad, no son ni
siquiera cosas en Derecho, porque en esa forma no pueden ser objeto de señorío o poder
por parte de nadie, mientras que sí lo son cuando se las considera por partes susceptibles de
tal señorío o poder” (p.15)
Cuando hablamos de una fuerza o energía natural claro está que nos tratamos de una
fuerza o energía “difusa”, de modo tal que es cierto que no puede ser objeto de señorío o
poder, porque alguien no puede llevarse un rayo para su casa o llevar el gas en sus bolsillos,
de modo tal que se habla de que si son cosas cuando se las considera partes susceptibles de
señorío o poder, ¿a qué se refiere con partes susceptibles de señorío o poder? Pues, se
refiere claramente a que la fuerza o energía natural puede ser susceptible o capaz de recibir
un efecto o acción estimado, se puede tratar dicha fuerza o energía natural, ya pasa a dejar
de ser una fuerza o energía “difusa” y se convierte en una cosa que puede ser manipulada
bajo señorío o poder, pero pasando por una serie de efectos o acciones que se indicaron
para que llegara a esto.
También podemos acatar el hecho de que exista hurto o venta de dicha fuerza o energía,
pero no estando en su estado “difuso” ya que estas fuerzas no pueden ser sujetas a señorío o
poder, aunque también depende del hecho del tipo de forma en la cual se esté hurtando o
tomando beneficio vicioso de esta fuerza o energía.

¿Las fuerzas o energías naturales son muebles o inmuebles?
Este tipo de pregunta ha sido muy polémico a tal punto que se tienen muchos criterios al
respecto debido al grado nivel de complejidad y el alto nivel de interpretaciones que se
tienen al respecto, es una pregunta muy subjetiva en muchos aspectos propias de sí misma.
Pero vamos a acatar una idea mas practica sobre esto, Gorrondona (2013) dice que
según Carnelutti las fuerzas o energías naturales forman parte de las cosas fluidas, “las
cuales se distinguen de las cosas sólidas en que no alcanzan la categoría de cosas sino con
la mediación de un cuerpo sólido que les sirva de contienen o conductor”, cosa que se
consideró en la doctrina alemana, entre estas cosas fluidas, dice Carnelutti, tenemos: 1) la
energía térmica producida por medios distintos de la electricidad como, por ejemplo, la
combustión de leña, carbón o petróleo; 3) la energía fonética bajo la forma de
radioemisiones o aprisionada en grabaciones; y 4) la energía óptica generada por
proyectores a los que se aplican películas cinematográficas o cosas análogas.
Bien, ahora veamos lo establecido en el B.G.B el cual habla de como en ciertas
doctrinas se consideran estas energías como muebles, el cual dice en su artículo 992 que
“Con un criterio práctico, las legislaciones modernas miran como bienes corporales
muebles o las asimilan a ellos, todas las energías o fuerzas naturales que tienen valor
económico y han sido controlados por el hombre y puestas a su servicio” (1 de enero de
1900).
Concluyendo con todos estos criterios prácticos podemos determinar según lo dicho por
Carnelutti y la gran variedad de “las cosas fluidas” las cuales pueden ser valorables en
dinero dependiendo del tipo de utilización que se determine, las fuerzas o energías de la
naturaleza son tanto muebles como inmuebles, siendo estas “difusas” y siendo estas
“fluidas”, desde un principio, y me refiero a “la totalidad de las fuerzas o energías
naturales” se crean con un propósito que las determina como bienes muebles siendo estos
susceptibles por partes de señorío o poder, de modo tal que en conclusión son muebles por
su naturaleza ya que son susceptibles por partes de señorío o poder, pero son inmuebles
mientras no sean consideradas por partes de señorío o poder, así como también pueden ser
inmuebles por su destinación.

Referencias bibliográficas.
Gorrondona, A. (2013). Clasificación general de las cosas: Cosas, bienes y derechos reales
(pp.11-15). Venezuela: Universidad Católica Andrés Bello.
Alessandri. R., Somarriba, U., y Vodanoci, H. (1 de enero de 1900) Tratado de derecho
civil.

[Artículo

en

línea].

Recuperado

de

https://es.scribd.com/doc/47115836/22575390-Tratado-de-derecho-civil-AlessandriSomarriva-Vodanovic.