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El daimón, la vocación y el destino en la psicología

junguiana.
Elecciones y circunstancias
La vida es un continuo discurrir de decisiones, algunas con
implicaciones nimias, como la ropa con la que vestirse cada día o el
plato de un menú; y otras que pueden modificar el sentido de nuestra
existencia, como la elección de una carrera profesional, una pareja,
un país de residencia, tener o no tener un hijo. En ocasiones incluso
las decisiones más pequeñas pueden ser fuente de ansiedad para
muchas personas.
Al momento de tomar una decisión
nos puede preocupar las
implicaciones éticas relacionadas, o lo que pueda pensar la gente de
nosotros si realizamos determinada acción, las satisfacciones o
responsabilidades que le rodeen. Muchas veces también, lo que nos
puede incluso atormentar, es pensar que la opción que no tomemos
resulte mejor de la que hemos optado, o que el hecho de decidirnos
nos impida optar por algo mejor que pueda presentarse después
(una pareja, un trabajo, una vivienda). En este último caso, se revierte
el dicho de “mejor pájaro en mano que ciento volando” y se prefieren
los cien pájaros volando que decidirse por algo, muchas veces por
temor a asumir los compromisos que implica dicha decisión.
Además de ser un continuo discurrir de decisiones, nuestra vida se
encuentra condicionada por múltiples circunstancias. Algunas de
estas circunstancias nos anteceden, como la genética que nos
aportan nuestros padres, las expectativas de ellos hacia nosotros, el
contexto socioeconómico
y de socialización en el que nos
desenvolvemos. También se nos van presentando circunstancias a lo
largo de la vida, muchas de las cuales no nos dan posibilidad de
elección, sino que se nos presentan (enfermedades, oportunidades de
empleos, encuentros, accidentes). Así que vamos conviviendo entre
lo que vamos eligiendo y lo que se nos va presentando.
En diversas culturas y momentos de la historia de la humanidad, se
ha considerado que en los momentos de indecisión, sobre todo en los
más significativos opera una especie de “fuerza” que nos induce a
actuar en uno u otro sentido. A dicha fuerza se le atribuye también
la responsabilidad para proponer e inducir las circunstancia que
permiten expresar el “ser más profundo” de la personas. En muchas
ocasiones las circunstancias que propone o impone dicha fuerza no
son del gusto,
ni hacen parte de las expectativas del ego,

el nahual. En una jerarquía celestial. para Sigmund Freud. De manera un tanto similar. el aparente destino fatal se encuentra auto inducido de manera inconsciente por el individuo. alma. se encuentra en relación con la noción de destino. en la mitología egipcia puede corresponder al Ba. Podemos considerar a dicha “fuerza” como un elemento arquetipal. Pone como ejemplo aquellas personas cuyas amistades siempre terminan en traición. para quien el destino del hombre es su carácter. sentimiento. la parte más infantil de cada uno. El daimon y el destino Los griegos denominaron esta fuerza Daimon. los romanos la reconocían como ¨el genio” particular. intuición. son lo que van forjando las circunstancias que nos vamos encontrando en nuestra vida. nuestras conductas habituales. en el sentido de que ha tenido diversas manifestaciones en diferentes momentos y lugares en la imaginería de la humanidad. Es popular la frase del filósofo presocrático Heráclito. Se puede interpretar dicha sentencia como que aquello que estamos acostumbrados hacer. Desde dicha perspectiva . y desde una perspectiva más racional conciencia. nuestro modo de ser. relaciones que pasan por las mismas fases y finalizan del mismo modo. es decir. el animal personal. con atributos tanto benéficos como destructores. En las culturas chamánicas se denominaba “alma libre”. Dichas imágenes pueden estar relacionadas a lo que actualmente nos referimos cuando expresamos la necesidad de escuchar nuestro corazón. Era considerado como un elemento de vinculación entre los dioses y los mortales. En el cristianismo según la connotación luminosa u oscura que se le atribuya puede corresponder a los ángeles o a los demonios.entendiendo este último como el aspecto más superficial. podrían ser catalogados como semidioses. concepto que también ha tenido y tiene múltiples perspectivas. La existencia de una “fuerza” que nos conduzca por determinados derroteros. filántropos a los que sus protegidos retornan rabia en vez de gratitud.

Sin embargo para Jung. se vivía en el exterior a manera de destino. Esta energía singular es un tercer factor que se une a la naturaleza y la educación en la compresión del crecimiento de los individuos. nuestras obsesiones . de la imagen de una “energía” del alma única de cada individuo. nuestras ilusiones. cada individuo dispone ya en sí mismo su propio potencial de posibilidades singulares y únicas. en la sincronicidades. que busca seguridad y reconocimiento. la motivación para la realización de sí mismo. y que han sido reprimidas por no ser compatibles con los valores consientes. en los espaldarazos y en las zancadillas. Carl Jung consideraba que lo que no se hacía consiente en el ámbito psíquico. Una de las premisas del psicoanálisis es el “determinismo psíquico” de nuestras acciones y pensamientos por contenidos inconscientes. que busca desplegarse a lo largo de la vida y que se manifiesta como una “llamada”. aquello para lo que hemos sido “llamados”. . y así poder reencontrarse con el “verdadero yo”. una vocación. continuadora de los planteamientos junguianos. hacia la expresión singular de nuestra alma. Hillman argumenta que para poder responder a esa llamada es necesario “crecer hacia abajo” como los arboles lo hacen con sus raíces. en las puertas que se cierran. En todo aquello que nos conduce a expresar nuestro aspecto más genuino. Hillman resalta la presencia en diferentes religiones. El daimon se manifiestan en las circunstancia de la vida. la “compulsión a la repetición” a vivir determinadas tipo de circunstancias. mitologías y sistemas de pensamientos actuales y pasados. nuestras fobias. en las oportunidades que se presentan. en nuestros miedos. de nuestros potencialidades. retoma el mito de la bellota del alma. y que muchas veces no va en la misma dirección de la expectativas de nuestro ego. el mayor representante de la psicología arquetipal. con las necesidades profundas del alma.las personas repiten una y otra vez en un “eterno retorno” experiencias vividas que no han sido lo suficientemente elaboradas. no viene dada por el exterior sino por el “Daimon” interior de cada uno. son un intento de la psique para conducirnos hacia la realización de nuestro “ser más profundo”. en los triunfos y en las derrotas. un “destino”. Es en este último sentido que James Hillman. En líneas similares. Para Hillman. El mito de la bellota del alma Este mito alude a que de la misma manera que en la bellota se contiene el patrón del árbol de roble.

que explica la vida como un todo desde una amplia generalidad. La psicoterapia junguaina no . pero desde la perspectiva hillmaniana es una idea creativa y estimulante. Por su parte considera que el fatalismo. El fatalismo. en aquello que clama expresarse y que quizás hemos dejado de lado por burlas o por no acomodarse a nuestros planes consientes. Se retoma el mito de la bellota en la psicoterapia junguiana. es un estado de abandono de la reflexión. Solo podernos sentirnos verdaderamente satisfechos cuando escuchamos a nuestro daimon. La vocación puede o no coincidir con una profesión. las hojas y los frutos del árbol de roble. inhibidora de la acción. de nuestra vocación. o intentamos marcar y los números se desvanecen.Un medio privilegiado que tiene nuestro Daimon para expresarse son los sueños. La concepción del destino. de profundizar en el fondo de los acontecimientos. en ocasiones nos bofetea. que nos cuida. según como se aborde puede ser una idea tóxica. para Hillman el “captar los guiños furtivos del daimon” es un acto de pensamiento y de reflexión. facilita encuentros. resalta Hillman. paralizante. se manifiesta en nuestros talentos. y es por esto que hacen parte fundamental de la psicoterapia junguiana. de ver más allá de las apariencias. La vocación. Estas imágenes quizás puedan ser indicativos de las dificultades que está teniendo nuestra alma para atender o realizar la particular “llamada” para la realización de nuestro “ser más profundo”. Así. La psicoterapia junguiana y el daimon La psicoterapia junguiana promueve el dialogo con nuestro propio “daimon” como símbolo de un factor que opera en nosotros y nos conduce a ser lo que siempre hemos sido. destruye nuestros planes. requiere de un razonamiento minucioso. nos presenta oportunidades. el individuo posee una “sabiduría” para desarrollar su propia singularidad y potenciales. tambien en el sentido de que al igual que la bellota posee una sabiduría que le permite construir los tejidos. no plantea preguntas. a desplegar nuestra mejor versión. En ciertos momentos de la vida son comunes los sueños en que perdemos o se nos estropea el móvil. este aspecto singular que busca desplegar nuestra alma. Hillman resalta que por ejemplo hay personas que han nacido para la “amistad” o para aspectos que no son los suficientemente valorados por no ser productivos en nuestra sociedad. y consuela ya que esgrime de la necesidad de examinar cómo se articulan los acontecimientos. en las necesidades más apremiantes.

James. así como para la aplicación de dichos conocimientos. Bibliografía Freud. lo cual es ámbito de la teología u otras áreas del conocimiento. Más allá del principio de placer . ser profundo etc no está presuponiendo la existencia de entidades metafísicas. No se puede intervenir en una semilla para que sea lo que no es. que es posible observar en la práctica clínica. 2009. Daniel Ulloa Quevedo Psicólogo Clínico. Jung. Hillman. Carl Gustav. La vida simbólica: escritos diversos.Psicoterapeuta orientación Junguiana. como no se le puede pedir a un árbol de manzanas que de peras. Lo que se pretende entonces es aportar las mejores condiciones para que cada persona despliegue sus singulares frutos. Buenos Aires: Amorrortu. Madrid: Trotta. La psicología analítica hace uso de la observación y reflexión fenomenológica para la compresión de fenómenos psicológicos. Sigmund. daimones. . and Jorge Navarro Pérez. 1998. Barcelona: Martínez Roca. sino fomentar su propia potencialidad. Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras. como método terapéutico encaminado el bienestar y la salud mental de las personas. dichos términos deben ser concebidos como conceptos relativos a imágenes o factores psíquicos.prentende cambiar una persona ni adaptarla a lo socialmente aceptado. alma. 1989. En el contexto de la psicología analítica. La psicología junguiana al referirse a dioses. ni reflexionando sobre su naturaleza. así como en manifestaciones simbólicas presentes en mitologías y expresiones artísticas de diferentes lugares y tiempos. El código del alma.