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MASCULINIDAD Y VIOLENCIA

Por: Aura López
Para introducirnos en el tema de la masculinidad, quiero que veamos algunas definiciones.
El diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, define la masculinidad de la siguiente
manera:
“Calidad del sexo masculino, o lo que es propio exclusivamente de él. Aplicase al derecho y
naturaleza de ciertas funciones” de aquí entendemos que,
a) La masculinidad es la manera de ser, propia; exclusiva de una persona del sexo masculino.
b) También se aplica a las facultades o disposiciones propias de ciertos establecimientos.
Socio - culturalmente yo diría, que la definición de la masculinidad ha sido masculinizada. Para
comprender esto, es necesario que veamos la definición de la palabra masculinización. El mismo
diccionario define la masculinización como “La acción de dar forma específica masculina a un
nombre que no la tiene”, gramaticalmente es, “La acción de dar género masculino a un nombre
originalmente femenino o neutro”.
Por ejemplo, a la fuerza, valentía, inteligencia, sagacidad, tenacidad y otras capacidades humanas se
les ha particularizado como propias del género masculino, siendo dones y virtudes que se encuentran
en ambos sexos, podría decir que son nombres neutros que se han masculinizado de forma casi
exclusiva ya que no son reconocidos comúnmente como cualidades que también las mujeres poseen.
En este aspecto compartimos la opinión de Elsa Tamez, en cuanto a que algunas definiciones se han
cambiado por mecanismos socio culturales androcéntricos para reforzar los modos de vidas actuales.
Tales definiciones están tan arraigadas que cuando se piensa en la posibilidad de transformar la
realidad injusta en que vivimos parece que vamos nadando contra corriente. (E. Tamez, 1986,
Teólogos de la liberación hablan sobre la mujer. P.172. 1986).
Se hace necesario sí que reflexionemos acerca de cómo el hombre está desarrollando cotidianamente
su masculinidad en la actualidad, y cómo esta concepción lo ha llevado a ser, como gremio activo,
parte de la realidad violenta en que vivimos. Decir que los hombres como grupo son más violentos
que las mujeres, no significa afirmar que todos sean violentos y estén predispuestos a la violencia o
que acepten la violencia como una forma de resolver conflictos y alcanzar el poder; sino solamente
que un porcentaje significativamente mayor de hombres que de mujeres muestran estas tendencias.

Como adultos no vemos normal que dos niños se abracen y se besen. Miedzian. Este modelo al que se han adecuado les ha dificultado vivir. M. Miedzian considera que esta es la norma en la educación masculina. (M. observa que. Continuamos educando a los niños para ser fuertes. por temor a que sean “flojos” o “raros”. la represión de la empatía. (Ver. la competitividad extrema. valientes. Existe la creencia sociocultural de que la actitud agresiva masculina es normal. No les ha permitido valorar sus relaciones personales. También nos dice que muchas personas han planteado desde diferentes puntos de vista éticos. la realidad nos muestra que existen razones para creer que los hombres como grupo tienen un potencial biológico para la violencia mayor que el de las mujeres. . Chicos son. juegan un papel importante en la violencia criminal y doméstica y forman parte de los pensamientos y decisiones de los líderes políticos. Esta forma de comportamiento sigue intacta transmitiéndose de una generación a otra. muchos hombres las rechazan dado que sienten amenazada su sexualidad masculina. Estas características no pueden ser asociadas a la masculinidad. que muchos de los valores de la “mística” masculina como la dureza. el cariño y la ternura entre varones se han visto como comportamientos inadecuados. en éste caso. los varones. duros. políticos y religiosos. igual que a las mujeres se nos ha encerrado en moldes excesivamente estrechos y opresores. esto ha significado para ellos una pesada carga. Poner fin a la norma tradicional masculina suena peligroso y utópico en la medida que se piensa que los hombres no pueden ser dulces. Si estamos intentando comprender las causas de la violencia y trabajando para encontrar soluciones. La conducta agresiva ofensiva del varón ha sido percibida como “normal” y como emblema de la masculinidad. conocer y expresar sus emociones. hombres serán). el afán de dominio. bien hombres y no “hombres de bien”. agresivos. 1995). Miedzian. (1995).Tampoco quiere decir que no existan varones no violentos y mujeres tan agresivas como los hombres. Esto dificulta a los hombres cuestionar su masculinidad. paradójicamente más amenazadores y preocupantes que los comportamientos violentos. debemos identificar a la población de riesgo. (Miedzian. tiernos y cariñosos. 1995. pues se les tildaría de “mariquitas”. “nacos” o “afeminados”. destructivos y primitivos. sensibles. Consecuencia de esto es que la mayoría de los hombres no han logrado entender que son víctimas de arquetipos masculinos inútiles. 1995). Cuando nuestros varoncitos hacen eso nos horrorizamos y nos acomete el temor y la desilusión de no haber parido un “hombre”. machos. Miedzian.

aunque en comparación con la violencia masculina será menor”. Así que para mejorar la calidad de la maternidad. razón) de la violencia machista. independientemente “de lo que el futuro pueda revelar con respecto al potencial de las mujeres para la violencia. La psicología popular sostiene que la maternidad problemática es un factor importante en la etiología (causa. (Miedzian. espontánea. La ausencia del padre en la crianza del niño/a. que es fría e indiferente y lo somete a humillaciones y críticas irracionales. No obstante la paternidad problemática o ausente también observa la misma repercusión. éstos son más empáticos que los que fueron educados de la manera tradicional. la que nos amenaza con la aniquilación nuclear. De ahí que algunas psicólogas(os) vinculan la mayor violencia de los hombres y la falta de cualidades empáticas con el hecho de que los niños fueron criados casi exclusivamente por mujeres. La definición actual de la masculinidad hace que muchas mujeres estén educando y reforzando en sus hijos aquellos rasgos tradicionales que conducen a la violación. Un joven tiene probabilidades de ser más violento cuando ha tenido una madre que lo golpea.38). p. También señala que. al abuso de las esposas y de los(as) hijos(as) y al asesinato. dado que la psicología familiar sostiene que cuando el padre ha participado responsablemente del cuidado de los hijos al lado de la madre. la que ha conducido a la muerte de millones de personas en las guerras. la violación y los atracos. El papel excesivamente secundario del padre en la educación de los niños está unido a la violencia masculina. motivo. derivada de su personalidad. Estudios sociológicos sobre la delincuencia juvenil muestra que éstos proceden de familias conflictivas o desintegradas. más vengativas que ellos. en la actualidad es violencia de los hombres la que de forma abrumadora hace que muchos hombres y mujeres vivan en nuestra sociedad con temor al asesinato. En base a esto. la violencia femenina continuará creciendo. incluso. p. ¿Por qué cambiar? Si ellos se sienten bien en su posición social de dominio y tienden a pensar que su forma de proceder es natural. es bueno animar a los varones jóvenes y adultos a ser padres responsables. 122). Miedzian predice que “si seguimos permitiendo que nuestros hijos sean educados en una cultura de violencia.Cambiar para los hombres parecerá difícil. . si se les da la oportunidad. (Miedzian. puede tener una implicación del profundo impacto en la calidad de la maternidad. podemos decir que la conducta de la madre o del padre es fundamental en la formación educativa del comportamiento de las mujeres y los hombres. Muchos piensan que las mujeres pueden ser tan violentas como los hombres. 122). M. (Miedzian p.

) Miedzian nos induce a proponer. colegios e iglesias. M. etc. La conducta de los seres humanos es moldeable. (Miedzian. amigos de la paz. de lo personal y de lo subjetivo. cuyo sentido de la aventura del coraje. que no optarán por la violencia y las guerras. justos. ¿Qué podemos hacer? La educación infantil debe ser una prioridad de la vida comunitaria. p. Padres y madres deben dedicar mucho tiempo a sus hijos. desde un análisis crítico de la masculinidad. Burin. más bien optarán por ser pacificadores. La forma actual de la masculinidad es un modelo histórico. magnanimidad. 122. Si lo hacemos. honestos. Aunque parece existir cierta base biológica para la mayor violencia masculina. que se efectúen más investigaciones y debates sobre este tema en las universidades. (Miedzian. Debemos hacer todo lo posible para desalentar la violencia. 1986. En la casa dejemos de educar a nuestros hijos varones bajo los supuestos valores masculinos. la empatía y el altruismo (generosidad. (Miedzian. Hay que iniciar la desconstrucción de la masculinidad tradicional (patriarcal) y buscar caminos que lleven a esta modificación. de la fuerza.Se hace necesario buscar nuevos héroes y mitos para nuestros niños. la familia y la cultura moldean al individuo. filantropía.122) “La transformación de lo cotidiano o privado replanteará nuevas relaciones en lo público…” (Elsa Tamez.). p. Género y Familia). nobleza. 1998. a nivel educativo. Debemos proteger a los niños de una cultura violenta que potencia sus peores tendencias si continuamos transmitiendo los antiguos valores masculinos. amigos en toda extensión de la palabra y sensibles. estén unidos a la preocupación por los(as) demás. desinterés. este potencial puede reforzarse o debilitarse en función de la socialización. tomando como punto de partida las prácticas de la vida cotidiana. dentro de pocos años nuestra sociedad tendrá hombres más agradables. fomentar otras cualidades opuestas a ella. cf. Existen estudios psicológicos y sociológicos que demuestran que las experiencias de la primera infancia. Es importante que el hombre acepte que es parte del sistema injusto actual que vivimos las mujeres. modificable y no necesario.) . 365.