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Diseño de la investigación

2.1. Antecedentes de la cuestión y punto de partida
El fenómeno friki no comporta en realidad un conjunto de actitudes nuevas en el ser
humano: siempre han existido personas que por sus intereses o aficiones personales, su
imaginación y su curiosidad orientada a aspectos poco populares de la cultura y el saber, han
sido considerados extraños, asociales o incluso un poco locos. Uno de los personajes más
emblemáticos de nuestra literatura, Don Quijote, es visto por muchos como una suerte de
parodia de este comportamiento1: obsesionado por los libros de caballería, coleccionista de
símbolos y emulador de las actitudes e indumentaria de sus héroes... como personaje de
ficción no es este el tema que nos ocupa, pero sí puede servirnos para ejemplificar que los
aspectos más típicos del comportamiento que se asocia a los grupos frikis no es nuevo.
La novedad reside en que este acervo de prácticas, actitudes, lecturas y aficiones
individuales ha cristalizado en una serie de etiquetas –los geeks en EEUU, los otakus en Japón,
o los frikis en España–, que aúnan a sus miembros en una subcultura definida. El colectivo se
empieza a dibujar como algo sólido y concreto y sus miembros han empezado a agruparse,
tanto física como virtualmente (a través de las TICs), hasta el punto de reivindicar su identidad
y su libertad para elegir sus aficiones e intereses sin represalias sociales. Hoy el fenómeno
geek, otaku o friki, está presente de manera constante en los medios de comunicación, aunque
con usos a menudo equívocos y ambiguos. Se trata de grupos que brillan en el panorama social
de actualidad, tanto como símbolos de una moda en alza, como a modo de comportamientos
extremistas generadores de cierta alarma social y, sin embargo, apenas han generado aún
literatura científica, sociológica, sobre sus características.
Estos movimientos son semejantes entre sí en muchos aspectos pero a la vez conllevan
múltiples diferencias culturales con lo que deben ser estudiados desde su propia idiosincrasia.
Concretamente, en nuestro país, el colectivo friki ha cobrado una especial visibilidad en la
última década, especialmente a partir de la celebración anual del Día del Orgullo Friki, desde
20062. Pese a la visibilidad del fenómeno, que es palpable en múltiples sentidos en nuestro
país –desde las ventas de libros y merchandising a la proliferación de clubs y asociaciones frikis
1

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/06/30/actualidad/1341076170_935785.html
Este festival ha trascendido nuestras fronteras y se ha convertido en un fenómeno mundial que ha
estandarizado la etiqueta de "friki" y la ha extendido por el resto de países hispanohablantes marcando
tendencia: hoy en día se celebra en países tan diversos como Canadá, Israel o México.
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Primera Parte: planteamiento de la investigación

Universidad Pontificia de Salamanca

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