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Alessa Masllentyle

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Paltonika

Diseño
Carolina Shaw

Alysse Volkov

3

Carolina Shaw

Página

Alessa
Masllentyle

Lectura Final

Viernes, 29 de julio
Dodge
Heather
Dodge
Sábado, 30 de julio
Heather
Miercoles, 3 de agosto
Dodge
Heather
Dodge
Sábado, 6 de agosto
Heather
Domingo, 7 de agosto
Heather
Domingo, 14 de agosto
Heather
Dodge
Heather
Lunes, 15 de agosto
Heather
Martes, 16 de agosto
Heather
Jueves, 18 de agosto
Dodge
Lunes, 22 de agosto
Heather
Jueves, 25 de agosto
Dodge
Heather
Dodge
Heather
Sábado, 8 de octubre
Heather
Sobre el autor

Página

Sinopsis
Antes
El origen
Ahora
Sábado, 16 de junio
Heather
Dodge
Heather
Sábado, 25 de junio
Heather
Domingo, 26 de junio
Dodge
Martes, 28 de junio
Heather
Viernes, 1 de julio
Dodge
Heather
Sábado, 2 de julio
Domingo, 3 de julio
Dodge
Heather
Viernes, 8 de julio
Heather
Dodge
Sábado, 9 de julio
Heather
Lunes, 11 de julio
Dodge
Miercoles, 13 de julio
Heather
Miercoles, 20 de julio
Heather
Miercoles, 27 de julio
Dodge

4

Índice

un pueblito de doce mil personas en el medio de la nada: porque era verano y no había nada más para hacer.Sinopsis Panic comenzó como muchas de las cosas en Carp. . el tipo de persona que pelearía para sobresalir. Pero cuando encuentra algo. y a alguien por lo que pelear. donde las apuestas están altas y las ganancias son aun más grandes. Su secreto lo impulsará y lo llevara hasta el final del juego. un juego legendario en el que participan los que están por graduarse del último año de la secundaria. descubrirá que es mucho más valiente de lo que pensó. Heather nunca pensó que competiría en Panic. Página 5 Para Heather y Dodge. Todos tienen algo por lo que jugar. Nunca se considero a si misma audaz. y la posibilidad del primer amor para cada uno. está seguro de ello. y el conocimiento de que a veces las cosas a las que tememos son las que necesitamos más. el juego traerá nuevas alianzas. Pero lo que no sabe es que no es el único con un secreto. Dodge nunca ha tenido miedo de participar en Panic. revelaciones inesperadas.

Página 6 Antes… .

Eso parecía. . su padre poseía tres concesionarias en las cercanías de Leeds. no daba señal de ello. Fue la afirmación de Jake Ridge la que nadie sería lo bastante estúpido de ponerse bajo el tren. como si el dinero formara un tipo de abrigo que la mantenía protegida de la destrucción normal de cada día. No así con Sophia Robertson. Si Sophia entendía el alcance del poder. la convencían de trabajar con la mano a alguno). un ángel. mostraban grietas o al menos. algunos estaban un poco más destartalados que mostrando señales de propietarios previos. al menos. Incluso si el mecanismo de sus más profundos trabajos interiores y sus partes de la máquina. como su la resolución se hubiera encendido en un microscopio y dirigido directo a ella. pantalones rajados cocidos. al menos para Crap. dependiendo a quién le preguntaras. Si las otras chicas en Crap High eran Toyotas y Hondas. Mientras otras chicas eran borrosas. Fiioreee & Kariza Corregido por Alysse Volkov D espués de todo. cabello que se esponjaba en la lluvia. y había cinco de ellos bebiendo cerca de las pistas que cortas a unos kilómetros al sur de Crap en su camino a mejores y más Página Todos soñaban con tocarla pero nadie llegaba tan lejos. manchadas de café.El Origen Traducido por Elii. un rumor sin duda alimentado por la desesperada decepción de chicos para justificar el por qué no al menos. Sophia Robertson era un Lamborghini: exótica. cómo conducirlos. Las otras chicas eran familiares. clara. a Jake Ridge le gustaba bromear que toda la cosa había comenzado —el juego. 7 Ella era un código. el recostarse y andar por ahí—. a no ser por el simple hecho de que Sophia Robertson se ofreció a mostrar sus pechos a quien lo hiciera primero. y un poco atemorizante. evanescita. otros. Dios santo. una molestia o una perra. justo como si no mostrara inclinación a una cena o un polvo salida con chicos o chicas (incluso luego de un leve rumor que había ido por el último año de que era lesbiana. hermosa. los retos. Había más que un poco de verdad en ello. permanecían en gran medida misteriosos. algunos ya estaban demasiado manejados. Su familia tenía dinero. Sophia siempre se veía fina. sabías cómo llegar a desbloquearlos. Era junio. gracias a los pechos de Sophia Robertson.

Estarías clavado en las ruedas. incluso los trenes de mercancía. hacía todo lo que hacía Sophia. tan ruidoso que por lo largo de su paso. preguntándose si Sophia notó cuán buenos eran sus brazos—. pero completamente eclipsada por cualquier comparación entre las dos. dijo. El Dick señaló que los petroleros estaban al menos a un metro o un metro y medio del suelo. Sophia Robertson. aunque de alguna manera en unos días la señora Withers logró producir una prescripción y Dickinson fue liberado después de que declarara que estaba meramente recibiendo la recompensa por regresarle las píldoras. Esto estableció un acalorado debate. Máximo treinta y cuatro kilómetros por hora. —Se rió Jake con su lata de cerveza en la pendiente mientras el tren traqueteaba a lo lejos. El tren no va tan rápido. TJ Ruiz. junto con la cerveza. y era para Sophia como el rastro de la luna luego del sol. y el calor e la proximidad de los pechos de Sophia trabajaban en los chicos como drogas de acción rápida. mucho menos que aparecería con dos paquetes de seis y una botella de Jim Beam escondida en la parte trasera de sus vaqueros de corte bajo. ―el Dick1‖. y mitad por el hecho de que Sophia Robertson parecía Juego de palabras con el significado de Dick que es bastardo pero también la abreviación de su apellido Dickinson. para permitirle el paso a una persona. y milagrosamente. todos tuvieron que gritar y gesticular para ser escuchados. cierto. Serías aplastado antes de pasar completamente. pero nadie realmente creyó que ella se presentara. y se sentían más borrachos y valientes y tontos de lo que deberían. cuando cuatro horas después de ser coronado rey el baile. El Dick le había dicho a Jake y TJ que invitaría a Sophia. . y Savannah Fenn. supuestamente atrapado por vender oxi a la mamá de Carly Withers. bonita sola. traqueteándote y amontonado tren de mercancías. Un tren pasó cerca de las seis. como fue rebautizado hace dos semanas. Además de Jake. Se cavaron la cerveza de Sophia rápidamente. Hacía demasiado calor —el calor—. estaba Mike Dickinson. como si todo el acero intentara alejarse tan pronto como pudiera. Pero esa era la esencia de Sophia Robertson: era un misterio. 8 —Sí. quien iba a dondequiera que iba Sophia. mucho espacio. mientras la luz apenas mostraba sus primeros signos de aparición: un gran.grandes lugares. un molde tan intrincado que requería su propia geometría. 1 Página —No hay forma —insistió el Dick—. Jake Ridge siempre pensó que era correcto que el tren nunca se detuviera en Crap. medio alimentado por el alcohol —Savannah había destapado el Jim Beam ahora y comenzaba a circularlo—. —¿Y? ¿Cuán rápido crees poder correr? —Apuesto a que podría hacerlo —dijo Mike. terminó en la parte trasera del auto patrulla de Bill Kelly.

Por un precio. cinco dólares allá. por supuesto. . estaba seguro de que Mike y TJ se olvidaron de eso también. un niño flacucho. como una vela al encenderse lentamente. claro que lo haré. al hecho de que en 7Eleven se había instalado recientemente una máquina de Big Gulp. dos temas de los que no sabía nada. Sí. parecería sobria—. de los planes de graduación de la escuela. Luego Jake espetó—: Fue idea de Mike. más que nada para callarlo. Mike tenía su brazo alrededor del hombro de Savannah. sin levantar la vista. Mike se limpió el surco del labio superior. —Hubo un momento de silencio—. —El fondo de primer año —dijo. Podían hacer lo que Página —Sí. TJ. todo hueso y músculo. Tomar un dólar aquí. —Hacer una carrera por debajo de uno de los engrasadores. —Miró al pequeño grupo. TJ envolvía un porro. como un científico en medio de una disección. que estaba perlado en sudor—. ¿quién va a hacerlo? —¿Quién va a hacer qué? —dijo TJ. Demostrarlo. aparentemente después de haber decidido que la certeza de algo era mejor que la posibilidad de algo espectacular. De lo contrario. quién se encontraba muy borracho. y en ocasiones se inclinó hacia adelante para agarrar la botella. dándole a los chicos una breve y tentadora vista de su escote. Jake cambió el tema. ella se quejó y se apretó contra él. Algunos de los chicos más importantes o los chicos más maliciosos. El fondo de primer año era una tradición del último año. jugueteando distraídamente con la tira de su sujetador. Tenía los ojos muy brillantes. Pero entonces estuvo allí. pero sólo escuchó. Estaban por lo tanto totalmente sorprendidos cuando Sophia inclinó su cabeza y dijo—: Escuchen. gravaría la clase entrante al azar. A veces era robar una chaqueta.divertida e interesara incluso en la conversación. y eventualmente. incluso cuando solo escuchó a la audiencia platicar acerca de que darle a otro chico una mamada habría sido un gran golpe. ¿Qué vas a darme? 9 Hubo un breve momento de silencio. Jake había olvidado la conversación del tren. irradiando en su rostro. Entonces. —Mike retiro su brazo del hombro de Savannah. Tenía una forma de verlo de repente. Jake esperaba que Sophia mordiera el anzuelo y admitiera algo. era un peso ligero. Su sonrisa se iluminó poco a poco. La conversación saltaba erráticamente del baile. a la detención de Dick. el caso de TJ. inesperadamente. y de los grandes tragos se paso a hablar de sexo. — Sus ojos brillaron—. puesto que eso era realmente de todo lo que querían hablar. claro. —Su rostro ardía cuando Sophia se volvió para mirarlo. de una manera u otra. con vago interés desapegado. y sonrió. Otro tren está viniendo. quien como el misterioso archi-enemigo de las políticas de la preparatoria siempre había sudo popular de alguna manera a pesar del hecho de que a nadie le agradaba… comenzó a hablar de velocidad y relatividad.

quisieran, que era el punto de ser de último año. Eran más grandes y
fuertes y podían hacer de tu vida un infierno.
Durante el año pasado Mike, TJ, y de vez en cuando Jake
reunieron más de dos mil dólares entre ellos. Habían gastado una gran
parte del dinero en una fiesta de barril en The Ridge después del baile,
TJ insistió en comprar esas extrañas y pervertidas muñecas inflables,
en internet y dejarlas flotar en el arroyo, pero todavía tenían un gran
sobrante.
—¿Todo eso? —dijo Mike.
—Todo eso —dijo TJ.
Mike se río. Entonces TJ río y Savannah se les unió, aunque era
obvio que no acababa de entender la broma. Jake sintió un aflojamiento
en el pecho. Era una broma. Por supuesto que era una broma; aunque
Mike no era tan estúpido como para intentar hacer algo como eso.
Incluso con el ruido del tren, Jake finalmente lo entendió, sonaba
inofensivo, el lejano tuuu-tuuu como el juguete de un niño.
Pero entonces Sophia se levantó, golpeando la parte trasera de
sus pantalones vaqueros. —El que lo haga en primer lugar —anunció—.
Podrá ver mis pechos.
Se quedaron atónitos. Savannah se echó a reír, una risita aguda
que se convirtió en un ataque de hipo.
—Lo dice en serio —dijo Savannah. Arrastrando sus palabras un
poco—. Ella lo hará. Hará cualquier cosa.
Los ojos de Sophia se dirigieron momentáneamente a su amiga,
pero su expresión no cambió. Todavía tenía la misma sonrisa misteriosa
en su cara, como alguien que sabe un gran secreto, y que sabe también
que nunca lo dirá.
El Sonido del tren era más fuerte ahora. Ahora, no sonaba como
el juguete de un niño en absoluto. Sonaba como metal, pistones y
ruedas moliendo contra los rieles.

—No puede estar hablando en serio —dijo Jake, y luego
inmediatamente lo lamentó, porque ya Mike se había levantado. Golpeó
a Jake duro en el brazo al pasar.
—No seas un cobarde —dijo. Y luego, en voz un poco más baja—:
Sophia Robertson, amigo.
Ella caminaba hacia atrás por la pendiente, el viento azotando su
pelo alrededor de su cara, el sol rojo sangre restante detrás de ella,

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—¿Y? —Sophia alzó una ceja—. ¿Quién se apunta?

volviendo su cara una sombra, por lo que para un segundo Jake
borracho pensó que parecía un ángel o un demonio; él no podía decidir.
Definitivamente algo que no es de este planeta.
—¿Crees que lo hará? —dijo TJ, todavía centrado en rodar un
cigarrillo, como si estuvieran hablando sobre un personaje en una
película.
El humor de Savannah había cambiado rápidamente. Ella estaba
de mal humor, molesta de que la atención una vez más se había
desplazado a su mejor amiga.
—No lo hará —dijo con una vehemencia sorprendente—. Él no
tiene las bolas. Ninguno de ustedes las tiene.
Jake se puso de pie y descubrió que se hallaba más borracho de
lo que pensaba. El suelo no era sólido, sino una superficie oscilante,
subiendo y bajando de distancia como las ondas debajo de sus pies.
Se movió por la pendiente cuidadosamente, colocando cada paso
con precisión, lo que sólo la gente muy ebria hace, consciente de querer
parecer sobrio.
El tren era visible ahora. Asómandose a través de un claro entre
los árboles. El Dick dijo que pensaba que los trenes de mercancías no
iban muy rápido. Pero ¿cómo lo sabía? No lo hacía.
El Dick era un campeón mentiroso; todo el mundo sabía eso. El
tren no se veía como si iba lentamente. Parecía estar tragando la pista,
succionando la rejilla de metal.
Jake brevemente imaginó el tren tan vivo, revuelto de acero a
través de su sistema digestivo, rompiendo la distancia y el espacio como
una gran ballena extrayendo algas marinas.
Mike y Sofía estaban de pie en el corto banco de grava que corría
paralelo a las vías.
El cabello de Sophia aún se seguía volviendo loco. Mike hacía lo
mejor de si para mirar indiferente, pero estaba pálido y Jake sabía que
debía estar cagado.

—Por supuesto que está dentro. Estamos todos dentro. —Ese era
TJ, que venía hacia ellos, tambaleándose un poco mientras trataba de

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—Esto es una locura —dijo, lo que él sabía que no era una
respuesta de una manera u otra. Era difícil decir que no a Sophia, sobre
todo porque ella estaba tan cerca que podía olerla, una mezcla de flores
silvestres o miel o sol brillante, cosas de chicas que no tenían
vocabulario, así como algo más profundo, más cerca, más urgente, algo
así como el sudor, pero no bastante. El miedo, tal vez. Tenía miedo,
entonces, aunque no lo demostraba.

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—¿Estás dentro? —dijo Sophia, cuando atrapó a Jake. Tuvo que
gritar para hacerse oír por encima del ruido del tren que se aproximaba.

adecuarse a la pendiente. Tenía el cigarrillo en la mano, ahora
encendido.
Detrás de él, Savannah seguía sentada junto a los escombros de
su fiesta, rodeada de latas de cerveza vacías y colillas de cigarrillos.
Desde la distancia, todo tenía un aspecto pintoresco, irreal, como una
fotografía viejade moda encontrada, desgastada, cien años después, en
un cajón. ¿Cómo pasó la noche tan rápidamente?
—¿Quién es el primero? —dijo Sophia—. Si quieres —comentó
algo más, pero el resto de sus palabras fueron desapareciendo. El tren
estaba encima de ellos ahora, rodando en una explosión de aire caliente
revuelto por las ruedas, de manera que su cabello bailaba casi
verticalmente, como un halo de fuego.
Se podía sentir… el volumen, la masa, todas aquellas partículas
desplazadas de aire, agitandose y dispersas por el movimiento de dos
cientas toneladas. El traqueteo de la carga, coches rebotando y
zarandeos a lo largo de las vías, ruedas moliendo: no era un objeto, sino
una fuerza, un puño gigante perforando hacia adelante a través del
espacio.
Entonces: dos carros de tanque de aceite, en forma de enormes
balas, cada uno de ellos elevados por lo menos cuatro pies de las vías.
Por un breve momento —¿treinta segundos? ¿Quince? ¿Menos?—, el
suelo al otro lado de las vías era visible entre las ruedas, otro tramo
lleno de surcos de barro y grava y hierba corriendo hacia el bosque.
Luego, otra serie de vagones de carga se hundió por ellos, éstos de
bajo vientre, que cuelgan cerca del suelo, oscureciendo la visión del lado
opuesto de la vía.

—Yo iré primero. —Ese era Mike, gritando, mientras el primer
vagon se emparejo con ellos, mientras el delgado cuerpo del tren se
levantó, revelando una visión de pistas oscuras y lodo. El tren de
aterrizaje navegando por lo alto como una enorme criatura del mar a
través del agua.
Jake se sentía impresionado y molesto al mismo tiempo, Mike
había sido desde sexto grado, el primero en hacer todo: tocar una teta,
perder su virginidad, alguna puntuación en Molly. Mientras giraba para

Página

Pero tan pronto como él había comenzado a relajarse hasta que
Sophia se giró hacia ellos y los apunto, sus ojos brillando y su sonrisa
radiante. Una vez más, su voz se perdió en el viento, pero era obvio lo
que quería decir. Mas vagones estaban viniendo, cuatro de ellos en fila,
todos ellos sucios y oxidados. Cuatro oportunidades. Las palmas de
Jake estaban sudando. Su respiración se atoraba en su garganta cada
vez que intentaba inhalar como si se hubiera atrapado en alto.

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Ellos habían perdido la oportunidad. Jake sintiónada más que
alivio. Tal vez se podían retrasar y debatir hasta que el tren se había
ido, hasta que pasó la última oportunidad, y nadie se verá mal.

pregúntale a Mike si estaba seguro, sintió una mano en su espalda, y
un fuerte empujón, y de repente caía hacia las vías.
Mike lo había empujado.
Gritaba sin saberlo. Por segunda vez parecía ir en blanco y sin
sonido, mientras había una explosión, y él estaba cayendo e iba a
morir.
El cayo de rodillas a un lado de las vías, sintiendo el peso del tren
por volar como una vibración a través de su cuerpo, aspiro una
bocanada de suciedad y el fuerte olor a diesel. Seis pulgadas más, un
empujón más fuerte, y habría sido aplastado, arrojado bajo las ruedas y
aplastado hasta morir. Él también se asustó, su vejiga se relajó,
dándose cuenta de que estaba a punto de mearse en los pantalones,
retrocedió, paso de cangrejo se alejó de las vías, lejos del tren.
Todo su miedo se transformó de inmediato en rabia, y se levantó
rápidamente. —¿Qué demonios? —Jake empujo a Mike, duro. Mike
cayó hacia atrás, aun riendo, en el suelo. TJ estaba riendo también.
Incluso Savannah está riendo, sentada con los brazos envueltos al
alrededor de sus piernas, su cabeza inclinada hacia atrás mirando al
cielo y su garganta blanca expuesta. Solo Sophia está de pie, inmóvil,
seria, observando el tren—. ¿Qué demonios está mal contigo?
Jake lanzo un puñetazo y corto en la oreja de TJ. TJ, hizo medio
circulo, aullando, lo que solo hizo reír más a Mike. —¡Tu cara! —seguía
diciendo—. Deberías haber visto tu cara.
Jake fue después por Mike de nuevo. Quería golpear la sonrisa
comemierda de la cara de Dick. Sacar sus perfectos dientes de su
estúpida boca ensangrentada y rota. Mike levanto ambas manos en
modo de defensa, aun riendo tan fuerte que estaba hipando. —Vamos,
relájate, fue una broma, hombre. —Cuando de repente hubo un grito,
agudo como el grito de un pájaro.
Savannah se levantó estrepitosamente. Todo el color de su cara se
había ido.

Un segundo, dos segundos, tres segundos. Se encontraba
recostada sobre su espalda, presionada al suelo, mientras el vientre de
los vagones pasaba sobre ella, poniendo su cara en la oscuridad. Jake
sintió un pánico desesperado, una urgencia de hacer algo… al mismo
tiempo, su cuerpo estaba pesado con temor. ¿Estaba herida?
¿Inconsciente? Imposible de decir.
Por un momento se ocultó detrás de las ruedas, después visible
de nuevo mientras otro tanque de aceite pasaba sobre ella. En un

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Jake quería moverse pero no podía. Ellos permanecieron
congelados, aturdidos: Mike en el suelo, TJ cubriendo su oreja derecha,
Savanna balanceándose ligeramente en la colina.

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Y en un segundo, Jake se dio cuenta de que Sophia ya no estaba
de pie junto a las vías. Ella se había ido. Después vio un reflejo de pelo
rubio debajo del tren. Lo hizo. Ella lo estaba haciendo.

Pero aun no podía hacer trabajar su voz. rodando hacia el otro lado de las vías. Ella no era para él. Vino directamente hacia él. Ahí estaba ella: de pie serenamente al otro lado de las vías. Era más que eso. Jake tuvo una rápida visión de una tanga color rosa volando por encima de la cintura de sus pantalones cortos mientras se levantaba. Como si supiera que algo en Carp había cambiado para siempre. por ver su cara. hasta que el tren paso. Todo el cuerpo de Jake se sentía entumecido. enormes y pintados sobre ellos con logos de corporaciones. Por un salvaje e irracional segundo. Pero el sabía que nunca podría. estaban desplazándose por la pista. sonriendo. ¿Quieres jugar de nuevo? . Estaba desesperado por llamarla. pensó en decirle. no era para nadie. Eso fue increíble. como si nada hubiera pasado. Pero ahora otra serie de vagones de carga.instante ella se movía. Jake quería decir. una hoja atrapada en la maraña de su pelo. Ella olía como flores silvestres y el mar. las manos enganchadas en sus bolsillos. Ellos esperaron juntos en silencio. —Yo gane —dijo simplemente. como lugares lejanos—. su mente entumecida como si se hubiera encerrado en hielo grueso. sonriendo. Página 14 Sophia hizo su camino cuidadosamente a través de las vías. Esta loca. El tren desapareció en la distancia con toque de bocina final. todo el grupo. Jake fue capturado por la urgencia de tomarla y besarla. Era como si Sophia hubiera lanzado un hechizo sobre ellos.

Página 15 Actualidad… .

Solo una voz se quedó con ella. El sonido de las voces. chapoteando en la presa aun vestidos. un tamborileo débil. y las personas que se unían a su nado de celebración. mientras luchaba contra los niños amontonados en la playa. Hay algo sobre ella. de los gritos y risas. un zumbido corriendo a través de su cuerpo. y dejó que la moviera a través del agua… sin pensar. El agua estaba llena de cuerpos retorciéndose y pateando. alentando y gritando a los saltadores que quedaban. llevando latas de cerveza y porros. parados en las partes poco profundo. Respiró profundamente y se sumergió. Página El frío era tormentoso. Algo sobre ella. las pestañas largas. fue inmediatamente silenciado.Sábado. No esperaba que esto pasara. Lo que significaba: nada sobre ti. salpicando. Su pantalón corto de mezclilla se sentía como si hubiese sido sujetado con piedras. agitando toallas y letreros caseros. flotando en el agua —los saltadores. años enfrentándose al arroyo y compitiendo en la presa con Bishop había hecho de Heather Nill una nadadora fuerte. . Esos ojos. sin miedo. 16 Había planeado decirle que lo amaba esa noche. el lunar bajo su ceja derecha. Afortunadamente. 18 de junio Traducido por Annie D Corregido por Dafne Heather E l agua estaba tan fría que dejó a Heather sin aliento. Ella podía escuchar un ritmo distante.

Mira. duro. Hay algo sobre ella. 17 Ella golpeó su rodilla. Tres personas aún debían saltar: Merl Tracey. La cima de la cresta era una masa sin forma negra. . Pero Heather sabía quiénes eran. como un gran diente mordiendo su camino fuera del suelo. una o la otra. muy felices como para sentir el frío. o la roca estaba siendo jalada lentamente hacia el bosque. todos ellos amigos de Heather y antiguos compañeros de clase. resbaladizas con musgos negros y verdes. y los rostros de las personas que habían saltado. Nat. aseguró sus piernas en la Página Las palabras de Matt ahogaban todas las voces. enviando profundos quejidos desde el bosque… pero ya no tenía frío. cantando a través de los viejos árboles. Treinta y un personas habían saltado ya. y luego Diggin Rodgers. repitió como loro los nombres en el megáfono. Estaba muy oscuro para verlos. contra un borde filoso de la roca. todas juntas como una antigua colección de legos. burlándose de los otros competidores. las personas competían para ser el primero en saltar. Todos los competidores se presentaron una vez que alcanzaron la cima de la cresta. Su corazón latía fuerte en su garganta. La mejor amiga de Heather. Encontró otro espacio en la roca donde colocar su mano. había visto a los otros jugadores escarbando la cresta como gigantes insectos empapados. sobresaliendo sobre el agua. El aire estaba fresco. Las luces y la fogata solo iluminaba la orilla. Derek Klieg. y Natalie Velez. Era una cuestión de orgullo. Más temprano. el cual pidió prestado a su hermano mayor. Salió a la superficie por aire y vio que ya había cruzado el corto tramo de agua y había alcanzado el lado opuesto de la orilla: una gran pila de rocas deformes. Solo un pequeño puñado de personas quedaba en la cima de la cresta: el escarpado. y en los años pasados. triunfantes. donde los arboles traspasaban la roca. todo sonaba tan distante. podía ver un poco de sangre oscura manchando su pierna. Llenas de hoyos con fisuras y grietas. incluso si eso no ganaba puntos extras. no está funcionando. Y aunque todos aún seguían alentando y gritando. un policía. rocoso pedazo de orilla sobresaliendo a un metro de altura en el lado norte de la presa. no sentía nada de dolor.De eso se trataba Panic: no tener miedo. Cuando miró abajo. Cada año. Podemos ser amigos. aun subiendo y bajando en el agua. Extrañamente. el locutor deportivo de este año. El viento aumentaba. unos pocos metros del agua oscura. Heather aseguró sus dedos en una grieta de las rocas y tiró de sí misma. estaban mirando hacia el cielo.

tratando de mantenerse del lado izquierdo de la cresta. . y extra crema batida. Ella miró hacia atrás y vio una empinada cuesta de rocas con picos. Su estómago giró.masa resbaladiza. la cual de la noche a la mañana colocó al 40% de la población adulta de Carp. una sombra oscura. Nueva York. Podían ir a Dot’s por gofres nocturnos. De repente parecía un millón de metros lejos. Había diferentes teorías. y por un segundo la niebla aclaró su cabeza. Hubo un gran vitoreo. apoyó sus pies más firmemente en el estrecho borde. 18 Pero era muy tarde. y ahora cambiaba frenos en Jiffy Lube en la Ruta 22. ese es el por qué aun asistía al Salto Inaugural. distorsionada por el megáfono. donde las rocas. cavó duro con sus dedos para mantenerse estable. como había visto a los jugadores hacer. Página Nadie sabía quién inventó Panic. y quería arrastrarse de nuevo por la roca. damas y caballeros! ¡Merl Tracey. —Tarde en el juego… un nuevo competidor… Pero la mitad de sus palabras fueron azotadas por el viento. Pero luego la voz de Diggin retumbó—: ¡Y él está adentro. le gustaba tomar el crédito. Mike Dickinson. cuatro años después de haberse graduado. y el primer pensamiento de Heather fue: Natalie. Podían manejar por los alrededores con las ventanas abiertas. Arriba. fácil para hacerse camino. quien de mala fama fue arrestado por tráfico de drogas en la misma noche que fue nombrado rey del baile de graduación. la rabia y el dolor volaron lejos. en desempleo. con ángulos fuertes una sobre la otra. se alzó y tiró. o sentarse juntos en la capota del carro y hablar acerca de nada. cada verano desde el octavo grado. arriba. pasó rápidamente a su lado… y casi se resbala. estaba al tanto de la voz de Diggin. De repente. Algunos culpaban la clausura de la empresa de papel. nuestro trigésimo segundo jugador. formaban un amplio y sobresaliente borde de piedra. con extra mantequilla. está adentro! Casi en la cima ahora. escuchar el creciente zumbido de los grillos. ignorando el dolor de sus dedos y piernas. donde Bishop esperaba. de regreso a la seguridad de la playa. En el último segundo. La voz de Matt vino susurrando de vuelta. o cuando empezó. Vagamente. el agua oscura rompiendo en la base de la cresta. y ella continuó trepando. arriba. una persona.

Tommy O’Hare tomó sus ganancias. y debían anunciar su intención para competir participando en el Salto. sin excepciones. Esa era otra regla: todos los de último año. quien siempre robaba comida de más en la cafetería de la escuela porque no había comida en casa. el no saber. fumando un cigarro. Eran seleccionados por los jueces del año anterior. Panic comenzó como muchas cosas hacen en Carp.Sin embargo. desde septiembre a junio. El día después de la gradación era el Salto Inaugural. Si los jugadores saben que esperar. nombraban los desafíos. y lo apostó todo al negro. el primero de los desafíos. De otra manera. en estricto secreto. Pero nadie había alguna vez escuchado del tío de Myra. Todo el mundo que quisiese jugar tenía oportunidad de ganar. realmente. nadie. y los deshace. escogidos en secreto. . pero solo los de último año. por cada día que esa escuela estuviese abierta. un pueblo pobre de doce mil personas en la mitad de la nada: porque era verano. condujo directo a las Vegas. Las personas que se rehusaban a soltar el dinero recibían recordatorios que iban desde lo gentil a lo persuasivo: casillero atacado. Debía ser de esa forma. y posiblemente de amenazas. daban las instrucciones. Dos jueces planeaban el juego. hasta que vino rodando con las ventanas abajo. de repente pagar su Honda usado? Ella dijo que un tío había muerto. Era en parte lo inesperado. 19 Hubo sospechosos. jurando en secreto. Solo había un ganador. y el juego duraba todo el verano.000. y no había nada más que hacer. Era solo lo justo. que casi tapaba completamente la sonrisa en su rostro. pueden estar preparados. en toda la historia de Panic. para reducir la probabilidad que uno haga trampa y de que filtrase pistas. Todos en Carp High pagaban en el pote. uno a uno. tomaban su parte. rumores y especulaciones. Página Dos jueces. con el sol tan brillante en el parabrisas. Después del desafío final. había alguna vez pensado en Myra. una de ellas un Ford limón-amarillo. Hace cuatro años. rostro destruido. compró dos cosas empeñadas. Algunas veces entraban cuarenta chicos. Ese es el por qué existían dos. Carp es un pueblo pequeño. Las reglas eran simples. el ganador se lleva el pote. el premio y los puntos a deducir. trabajando juntos. Y eso no era justo en lo absoluto. El pote usualmente sumaba la cantidad de más de $50. eran elegidos. lo que comienza a afectarles. por supuesto. serían objeto de sobornos.00 después de que las tarifas eran deducidas y los jueces —quienes fuesen—. para asegurar que las cosas estuviesen balanceadas. Nadie. La tarifa era de un dólar por día. y a los jueces se les paga. ventanas destruidas. ninguna de esas historias era correcta. ¿Cómo hizo Myra Campbell. alguna vez había confesado ser uno.

quien se disparó con la segunda cosa que había comprado de la casa de empeños. que se había vuelto una modelo de Victoria Secret. Entonces. y se mudó a Nueva York. . hubo tres muertes (cuatro incluyendo a Tommy O’Hare. pero pon pausa unas horas antes de que Heather se parase en la cresta. el día de apertura de Panic. estaba pensando en convertirse en doctor. un nuevo par de tetas. Sin embargo. ¿Lo ven? Incluso el ganador de Panic tenía miedo de algo. En siete años del juego.El año siguiente. de regreso al día después de la graduación. Pero Sean McManus usó el dinero para ir a la universidad. Ella regresó a Carp dos Navidades más tarde. y puso el dinero en un nuevo cobertizo en Mallory Road. y luego voló de regreso a la ciudad. después de que su número salió rojo). casi lo estamos. de repente petrificada. aunque nadie alguna vez la había visto en el catálogo (y muchos de los chicos habían buscado). Retrocede a la playa. con miedo de saltar. Página 20 Gira la cámara un poco. Los rumores volaban: que estaba saliendo con el ex-productor de algún programa de televisión de pérdida de peso. Conrad Spurlock fue a la fabricación de metanfetaminas —la línea de negocio de su padre—. se quedó lo suficiente para mostrar un nuevo bolso y su incluso más nueva nariz. Lauren Davis se pagó unas nuevas piezas dentales. después que el último se quemó completamente. Aun no estamos allí. el día del Salto.

cuando el dolor volvía rugiendo y comenzaba a llorar. solo para estar seguro de que Dodge conociera las reglas. Dodge ni siquiera podía recordar su nombre. y después por Greg O´Hare otra vez. . le daban una sensación de poder. Le recordó a Dodge a un enorme moretón. 21 Todos en la escuela pensaban que Dodge era un cobarde. ocasionalmente enganchados alrededor de un poste de teléfono o debajo de las llantas de algún auto. un lugar privado de sombras. Y ese era el segundo secreto de Dodge. Por lo que sabía. muy diferente. Y eso era muy. tampoco nadie lo haría. y la fuente de su poder. Se veía como un cobarde. Y Dodge tenía un secreto: conocía algo sobre Panic. pensaba en hundirse en ese lugar oscuro. tenía dos secretos. Sabía eso. ni una sola vez. él y su mamá eran como bolsas de plástico vacías saltando por el país en irregulares corrientes de viento. Alguna mierda así. un dominicano que reparaba techos con el que su mamá había estado por un caliente segundo en Miami. Le habían dado peores antes. sintiéndolo como un golpe en el estómago cada vez. Cuando era pequeño. había sido golpeado tres veces: una por Greg O´Hare. cuando su mamá rociaba el lugar con aromatizante Febreze e invitaba a su más reciente cita de mierda. clavados en el lugar por un tiempo). No tenía miedo. sin importar cuán lejos llegara. Roberto. Y Dodge no devolvío el golpe. Todo lo que importaba era el triunfo. que cualquier otra persona en la playa. Dayna. probablemente. Sencillamente no le importaba. El cielo estaba manchado con rojo. No importaba. donde podía acurrucarse y esconderse. luego por Zev Keller. y tarde por la noche Dodge podría escuchar el marco de la cama golpeando la pared. los ángulos —y la piel oscura—.Dodge Nadie en la playa estaba animando a Dodge Mason. frío y privado. eran las únicas cosas que tenía en común con su papá. morado y naranja. justo como tu padre. De hecho. Aun ahora. O Rodrigo. ángulos y esquinas. o a una fotografía del interior de un Página Cuando por primera vez se habían quedado atascados en Carp (esa es la forma en la que siempre lo había pensado: atascados. Siempre había sido alto y delgado. A Dodge le gustaban los secretos. había dicho su mamá. Lo avivaban. incluso había fantaseado que tenía su propio mundo secreto. conocía más sobre ello. en los días malos de Dayna.

Todavía faltaba una hora o más antes de la puesta del sol y del pote. que nadie se daba cuenta. era un enorme truco de magia. A crecimiento y cambio. por siempre. Eso era poco sorprendente. La escuela había terminado. y pasó todo el verano aprendiendo como sacar monedas del oído de alguien. los chicos empezaban a llegar desde el camino. se retiró con cincuenta mil dólares. ella nunca caminaría otra vez. Dodge oyó el azote amortiguado del cierre de la puerta de un auto. el novio de su mamá —no podía recordar cual—. Ray estuvo fanfarroneando por meses que iba a ser el que se llevaría el pote. sabía. Aun cuando los competidores no eran oficialmente anunciados hasta el momento del Salto. Mike Dickinson llegó poco después. para bien. Su primera y última. Ray Hanrahan y sus amigos habían llegado primero. colocando hieleras. o deslizar una tarjeta en su bolsillo tan rápidamente. y tampoco lo necesitaba. Nueva Orleans—. Dallas. le compró un libro de trucos de magia. Había algo elegante sobre ello: como la gente veía sin ver. Los jueces eran los magos. Sus amigos estaban cargando una silla de Página Lo comenzó como una forma de pasar el tiempo pero se había convertido en un tipo de obsesión. donde el sol abrasador convertía el piso en tierra y la hierba verde en gris. De todos los lugares donde vivió —Chicago. Si los doctores estaban en lo correcto. y habiendo viajado directo desde Home Depot. para que después reapareciera fácilmente entre sus dedos. como la mente se llenaba con expectación. y después el Salto sería anunciado. Whippoorwill Road estaba a cuatrocientos dos metros atrás. el resto era solo una audiencia tonta y boquiabierta. 22 Dodge tiró una moneda en su palma. haciendo a un lado el musgo colgante y las enredaderas. botellas y parlantes para Ipod en la arena. El otro conductor no se había marchado en absoluto. junto con dos amigos.cuerpo. Luke apenas había ganado la última ronda de Panic. justo como su hermano lo hizo dos años antes. En cuarto grado. un grito de saludo desde los bosques. Pero fue un día caliente. Rhode Island. Regularmente. Richmond. todos visiblemente ebrios. Dodge abrió una cerveza. a cosas cambiando y convirtiéndose en otras. un nido de ratas en una en el medio del campo. estaba sediento. Tomó una respiración profunda. . El cabello de Dick había comenzado a reducirse. la hizo desaparecer. Washington DC. No quería estar mareado. La multitud comenzó a reunirse. Panic. Ohio. mantas. Oklahoma. y parches de su cráneo eran visibles cuando se inclinó para apoyar su hielera en la playa. el estruendo distante de la música. como los ojos te traicionaban. Habían estado viviendo en Oklahoma ese año. pasando a través de la gruesa maleza. Nueva York era la que mejor olía.

eran como los humanos: estúpidos y a veces viciosos. trotando felizmente detrás de ellas como un gran perro ovejero. el anunciador. sus entrañas derramándose sobre sus zapatos. atarantado por el ruido. Heather había hecho algo con su cabello. Odiaba a los mosquitos. como si alguien hubiese tirado de un enchufe. aunque le gustaban otros insectos. de los ciento cincuenta que comenzaron en el primer año en Carp High. Nat no era exactamente mala con él —no como otros chicos en la escuela—. Se debatió en si levantarse e ir a saludar. aun cuando sabía con certeza que le hubiera gustado ser unos cuantos centímetros más baja. el calor y el trago de whiskey que había tomado en el estacionamiento. hundiéndose detrás de los árboles. Y. pero tampoco era exactamente agradable. El cielo estaba oscureciéndose. donde Diggin. Le gustaban sus hombros anchos y la manera que caminaba. Página Solo fue porque esperaba verla. tendría que hablar con Natalie. la luz se desvanecía y con ella los colores. nuevamente. lo podía notar en la manera en que usaba zapatos bajitos y tenis con suelas desgastadas. sabía que nunca.salvavidas media podrida entre ellos: el trono. pero no se hallaba atado en su cola de caballo usual. por primera vez. Golpeó sin pensarlo. Dave —dijo. riendo. Una vez. lo miraría. Su aliento olía a una combinación de vainilla y vodka. Heather Nill llegó después a la playa. Y ella ni siquiera sabía su nombre. pero pensó que a lo mejor usaba maquillaje. Y después. También a las arañas. En cierta forma. decidido a hablar con ella. Justo cuando se estiraba para tocar su codo. Su estómago se abrió. y mientras sus ojos ni lo notaban. Dodge escuchó un agudo zumbido. Le gustaba lo alta que era. realmente hablarle. . la localizó. ella había llegado a llamarle Dave. en la multitud. manchando un poco su desnuda pantorrilla. no estaba seguro. No estaba seguro de qué. se podría sentar durante el evento. pisándole el pie. Había solo ciento siete personas en su clase de graduación. —¡Ups! Lo siento. su estómago se congelaba. ella dio un paso hacia atrás. y eso lo molestaba más que nada. aplastando al mosquito justo antes de que comenzara a alimentarse. Usualmente sonreía vagamente cuando lo atrapaba hablando con Heather. cegados por la necesidad. se movió hacia ella. Dodge podía decir que ambas chicas se sentían nerviosas. Bishop Marks. los encontraba fascinantes. Heather era agradable. en la fogata de bienvenida el año pasado. 23 Pero si se levantaba. seguida por Nat Velez. erguida. e inclusive lucía como si se lo hubiera alisado. como si hubiera sido pateado. a su propia manera. y aunque miraba a Nat a través de la playa. Incluso desde la distancia. y por último. también cuan fuerte. jamás.

. clavado en el suelo. Página 24 Lo iba a hacer por venganza. esperando que el silbato sonara y que los juegos comenzaran. Iba a ganar Panic.Así que se quedó dónde estaba. esperando por la oscuridad. Lo iba a hacer por Dayna.

Al lado de las palabras. En el rápido destello de luz roja y verde. tengo un anuncio: se terminó la escuela y empezó el verano. En el borde del agua. Ellos estaban en el medio del bosque. a cinco millas de la casa más cercana. desagradablemente. Heather y Bishop fueron por Natalie. Nat. Era consciente de que Nat debía estar volviéndose loca. Heather vio Kaitlin Frost y Shayna Lambert riendo. Heather abandonó la ceremonia. probando. porque el palo de la figura llevaba una sudadera de color rosa—. pero rara vez era utilizada antes: un vertedero de colillas de cigarrillos. en donde había escrito Vamos. había dibujado un gran muñeco de palos —Natalie podía decir que se suponía que era ella. Podían hacer todo el ruido que quisieran. a veces. Estaba empezando. Era extraño. El estómago de Heather se paralizó. Esa noche. Heather cerró los ojos e inhaló. En el lado sur estaba la playa: una estrecha franja de arena y piedra. Podrían gritar. dos. no aparecería. —Ese era Diggin. Todos esos días pasaron como un borrón y quedarían lejos en el pasado. La antigua cantera de Whippoorwill Road. Nadie los escucharía. Este fue el olor de Panic. supuestamente fuera de límites después del anochecer. mientras Patrick Culbert intentaba encender algunas bengalas. 25 —Damas y caballeros. . tres. carcajadas. latas de cerveza aplastadas. de pie sobre una pila de dinero. Pero se sentía como años y años de distancia de la escuela secundaria. dobladas sobre sí misma. Sabía que debía decir algo alentador. su mamá. comprobando el megáfono. ya que Krista. Hubo otra explosión de petardos. La voz de Diggin hizo eco sobre la multitud. como si hubiera sido un largo y poco memorable sueño. vacía desde finales de 1800. pensó. Uno. y del pesado olor de repelente de mosquitos y alcohol. condones. el olor del verano. hubo una súbita explosión de color y sonido. La graduación había sido ayer. dispersos en el suelo como medusas tubulares. lleno de mantas y sillas de playa. Bishop incluso había hecho un cartel. Tal vez. Página Todo el mundo aplaudió. bolsitas vacías y. era porque la gente no cambia. Petardos. Nada nunca ocurría en Carp. para darle apoyo moral. se encontraba lleno de gente. y no existía ninguna razón para pretender la gloria de haber pasado a través de cuatro años de clases obligatorias. se había inundado en los años cincuenta para crear un lugar para nadar. Podrían gritar. No había sorpresas.Heather —Probando.

Puso una cara rara. por enésima vez. a lo largo del verano. habría eliminaciones después de cada ronda y los desafíos individuales para cada participante que permanecieran después de la mitad—. Se supone que no me debes mentir.00 se envolvió alrededor de su corazón y lo apretó. pensó en lo lejos que podía ir. Hizo el anuncio de las normas —media docena de eventos. El dibujo nunca fue lo mío. Heather había estado observando el juego de Panic desde que estaba en octavo grado. Nat. La voz de Diggin retumbó otra vez—: Las reglas de Panic son simples. lo qué podía comprar. como si alguien la hubiese obligado a beber una limonada—. —Nat se acercó y apretó la mano de Heather entre las suyas. Heather miró su teléfono de nuevo. —Estoy segura de que estará aquí pronto. $67. Matt no te merece.00. se realizarían en condiciones de estricta confidencialidad. pero nadie lo escuchaba. ¿Cuántos kilómetros de distancia de Carp podría irse? Página Diggin continuó. Heather no le gustaba hablar de Matt delante de Bishop. ignorando el ruido.000. $67.. pensó en todo lo que podía hacer con el dinero. Cualquier persona puede entrar. El juego está a punto de comenzar. ¿de acuerdo? Puedes hacerlo mejor. como si acabara de encender la radio en una estación de pop malo. Lo siento. Siempre sonreía de esa manera.000.—¿Cómo es que Nat no lleva pantalones? —preguntó Heather. pasando de boca en boca. Pero finalmente no pudo evitarlo. Nat negó con la cabeza. 26 Heather se sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. Lo había apagado varias veces y reiniciado.000. Mierda. Nat —le dijo—. Diggin hizo el anuncio del pote: $ 67. Se dio la vuelta hacia Nat con una sonrisa. —Eres mi mejor amiga. Sin querer. Eso tenía que ser la mayor apuesta que jamás haya existido. para que sólo Nat la oyera—. estamos aquí por ti… —Está bien. tendrías que estar loco como para no jugar.. —Tal vez los perdió durante el salto —dijo Bishop. Pero sólo una va a ganar. Era el mismo discurso de siempre. —Todavía no está aquí — habló Heather en voz baja.00 Ese número. Podría haber hecho el discurso de ella misma. sólo para asegurarse de que estaba funcionando. sus ojos iban de color marrón sirope a miel—. Sé que este no es momento. Mira. Nat parecía como si acabara de tomar una gran cucharada de helado. Heather casi se rió. . cuánto tiempo podría vivir. La multitud empezó cuchichear. quiero decir. Nada. el número corrió a través de ellos como una corriente eléctrica. hombre. No podía soportar la forma en que él ponía los ojos en blanco cuando lo mencionaba.

le haría ganar puntos extra. Esa era Natalie: terca. Alguien silbó. Tal vez. y sabía que era hora. Él era su plan. hasta llegara un rugido: gritos y gritos de personas que ondeaban banderas caseras y petardos explotando como un puñado de disparos. temblando en el viento. Al lado de Heather. Heather se preguntó qué diría Billy Wallace si ella trataba de llevar un trozo de tela como esa en su trasero. Susurrando. Nat no le hizo caso. como el grito de un pájaro extraño. Heather aún no podía entender por qué incluso eligió jugar. bromeó. —¿Qué? —Nat ya no estaba prestando más atención. 27 La voz de Heather se secó en su garganta. y en ese segundo lo vio hablando con Delaney O'Brien. Guau. . Velez. El silbato soplaría. sonriendo. Se quitó la camisa. Nat tenía miedo de todo. podía verlo. —¿Puedes creerlo? —dijo. y luego la gente se movió de nuevo y lo perdió de vista. Heather no podía creer que hubiera insistido en ese bikini ridículo. Página No sólo hablando. afilado y alargado en el repentino silencio. Vanidosa. también. y se encontró con que podía respirar de nuevo. justo cuando empezaba a moverse hacia él. Justo entonces Heather lo vio. No podía dejar a Matt. Heather? Pero Matt la amaba. El agarre en su corazón alivió un poco. Nat. Porque la multitud se había abierto de nuevo. La multitud se apartó temporalmente. El ruido en la playa aumentó. pero Heather podía decir que había escuchado y que fingía no estar complacida. ¡Mira el tamaño de esa cosa! ¿Es necesario un permiso para llevar eso. —Bonito culo. la oportunidad de hacer las cosas bien por una vez—. Panic estaba a punto de comenzar. como si fuera dirigida por la gravedad —el alivio se asentó en su pecho. —Está aquí. él está aquí. probablemente Wallace Billy. hablando con alguien.Pero no. Natalie sólo se había reído. Natalie se contorneó fuera de sus pantalones cortos de jean y se quitó los zapatos. que volaría tan pronto como se golpeara contra el agua. Pensaba que ella era bonita. Sonó el silbato. Matt había dicho que la amaba. Y luego: besándose.

La culpa estaba allí. Página Heather no pudo contestar. Nat —dijo. La voz de Matt. rompiéndose la cabeza en las aguas poco profundas. no realmente. el olor de la yerba y el tabaco. Pero la voz de Matt era más grande que todo. Heather se dio cuenta de que estaba abriendo y cerrando puños casi rítmicamente. Natalie dio dos pasos hacia adelante. le había dicho Heather a Natalie. Tres veces. Abrió la boca y volvió a cerrarla. gritando. todo a la vez: el dolor en sus manos y en sus muslos. Unos segundos más tarde. —Voy a saltar —dijo Heather. mientras Natalie se enderezaba. y más tarde. la fuerte mordedura del viento. mientras lo decía. el dolor en sus dedos. relajación. y debajo de ella una visión de las manchas de agua por encima de su cama. Natalie estaba en cuclillas a unos pocos metros del borde. una ovación surgió cuando él golpeó el agua. Panic. contorsionando su cuerpo. Ahora Heather registró todo. Todo lo que sabía —lo único que podía sentir—. Heather se sintió como si la roca debajo de ella hubiese comenzado a moverse. Tuvo el terror repentino de que iba a perder el equilibrio y caería por la pendiente rocosa. Voy a estar dándote aliento. Yo voy a saltar. de lo estúpido que sonaba. Natalie se estiró hacia Heather. lo estúpido que era. Apriete. El corazón de Heather le latía con fuerza y alto. —Hola. Apriete. aunque eso podría haber sido del frío. relajación. con el rostro pálido. sin dejar de mirarla—. como si tratara de enfocar la cara de Heather. palpitando junto a las náuseas. Natalie se veía furiosa. Pero no lo hizo. sacudiéndose como un caballo. y los sonidos de la risa.alguien gritando: ¡Tú. —Vamos a saltar juntas —dijo Heather. De repente. Ni siquiera lo sabía. 28 —¿Por qué haces esto? —La pregunta era casi un susurro. dándose cuenta. —¿Qué demonios estás haciendo? —escupió Natalie. Cuando se volvió hacia el agua. maldito pedazo de… —No puedes saltar —dijo Nat. es que esta era su última oportunidad. como si fuera a tirar de ella hacia atrás. Antes de echarme atrás. Luego Nat se volvió y parpadeó varias veces. pensó que iba a vomitar.Heather llegó a la cima de la cresta en el mismo momento en que Derek Klieg se largó a correr antes de lanzarse en el aire. por un segundo Heather pensó que la oyó contar. . el ruido sordo de la música del parque. Estaba temblando. Así que se limitó a decir—: Voy a saltar ahora.

—Heather —dijo con voz ronca—. Cerró los ojos. nombre. llegó al extremo más alejado demasiado rápido. salta! Sus entrañas estaban blancas. salta. Respiró hondo. negra como el petróleo. Debajo azotando los golpearlos—. el agua. La boca le sabía a un poco de vómito. Recordó la forma en que todos corrieron por el bosque. El cántico continuaba: Nombre. muévanse. El sonido que su cabeza hizo al quebrarse contra la roca fue delicado. no podía pensar en otra cosa que Chris Heinz. Y luego: ¡Salta. llevada por el viento. Abrió la boca. . nombre. voy a pero no podía hablar. seguía cuerpos. Heather Nill. nombre. nombre. nombre. y la multitud empezó el canto: Nombre.Tomó pequeños y vacilantes pasos hacia adelante. Página 29 Y saltó. Quería gritarles —muévanse. — Su voz se quebró. la imagen de su cuerpo. llenas de nieve. yaciendo medio sumergido en el agua. Sus sentían como si estuvieran siendo presionados entre dos Y de repente. y perdió el equilibrio. salta. quebrantado y roto. y aun así. Casi no podía respirar. quien hace cinco años bebió un montón de vodka antes de hacer el salto. —Anúnciate —bramó Diggin. de Heather. casi como la rotura de un huevo. pulmones se piedras. —Di tu nombre—instó Diggin de nuevo.

Sábado. Sábado. kariza203 & florbarbero Corregido por *Andreina F* Heather H eather había leído una vez un artículo en línea sobre cómo el tiempo era relativo. y se aceleraba cada vez que intentabas que el tiempo fuera lento. Eso pasaba. y se movía más rápido o más lento dependiendo de donde te encontrabas y de lo que hacías. Y la fecha del primer desafío oficial seguía acercándose. Un mensaje y una invitación a todos los jugadores. Pero nunca había entendido como se movía más lento durante cosas realmente horribles —clases de matemáticas. las noticias le habían llegado: el depósito elevado de agua cerca de Copake había sido pintado con una fecha. en la playa. le parecía como un tipo de locura. de entrar al juego. En los días que siguieron. ¿verdad? ¿No había defensas completas construidas con ese tipo de cosas. 25 de junio Traducido por Annie D. O como en este caso. citas en el odontólogo—. A pesar del hecho de que la ruptura le hizo querer esconderse permanentemente. Tal vez había inhalado demasiados vapores de bebidas en la playa. cuando las personas se volvían locas y cortaban a sus exesposas en pedazos con un hacha? 30 ¿Por qué el tiempo debía estar en el lado incorrecto de la relatividad? . o en tu fiesta de cumpleaños. Pero era muy orgullosa para retractarse ahora. Como cuando hacías un examen. a pesar del hecho de que hacía su mejor esfuerzo para evitar a las personas que la conocían incluso vagamente. Al atardecer. Tal vez ver a Matt con Delaney la había vuelto temporalmente psicótica. Página Nunca antes había lamentado tanto algo. como lamentaba haber tomado la decisión. temiendo algo.

Heather. se encontraba más en el lado tormentoso —más seria. le hacía doler un poco el pecho. Finalmente el sábado llegó. en modo cascada. pero aun así. El tiempo caía. admitiera que ya no se sentía tan molesta. La sacaba de la casa. su mamá y su padrastro. evolución. y la hacía lucir como una mujer mayor atrapada en el cuerpo de una niña de once años. hedor a cigarros. también muy cuidadosa de lo que usaba y de cómo arreglaba su cabello. No había mucho sobre qué sonreír en Carp. quien la había sermoneado y le dijo que Matt era un idiota de todas formas. Pepper. 31 Lily le estaba dando la ley de hielo. ojos adormilados. poco probable de reír hasta que resoplaba leche. suponía: el orden de las cosas. peinado liso. el aliento olor a goma de mascar. finalmente. el domingo en la tarde. Lily llevaba el cabello dividido exactamente en la mitad. posiblemente. La escuela terminó. y no podía evadirlo más. Extrañaba los ojos de Lily. Recientemente. pero Heather imaginó que sólo estaba creciendo. Recientemente. Bo. había estado llevándolo así. y Heather no sabía por qué.Matt se había ido. No que alguna vez le hubiese gustado la escuela. quien comió en un hosco silencio enfrente de la televisión. y arreglado en un moño apretado en la parte de atrás de su cabeza. Extrañaba la antigua Lily: manos pegajosas de Dr. y lentes que se hallaban siempre borrosos. No quería tratar con Bishop. más calmada. pero no tenía energía suficiente para preocuparse por eso. como si la vida hubiera sido preparada para pasar rápido. Pero esa era la forma en que funcionaba. Más temprano en la tarde. Se le ocurrió que esta era su vida: grande y vacía. Ahora todo se encontraba dicho y hecho. Ni siquiera debía molestarse en escabullirse. lo que significaba que probablemente no estarían tropezándose en la casa hasta tempranas horas o. Lily era así: tormentosa en un minuto. poco probable de rogarle a Heather por una historia antes de ir a la cama—. probablemente hambrientos y en un humor de perros. Página Aun así. Se movía tan lentamente como podía. Heather hizo una hamburguesa de queso para Lily. y Nat pasó tres días dándole un trato frio antes de que. mientras se daba la vuelta y susurraba—: Cuéntame una historia. como una moneda cayendo en un pozo sin fondo. sonriente al siguiente. habían ido a un bar en Ancram. Lily. era algo que hacer. . apagaba su teléfono cuando no lo revisaba obsesivamente por llamadas de Matt. cabello que nunca se encontraba peinado. grandes en la oscuridad. pasaba sus noches enrollada en el sofá viendo televisión con su hermana. Allí definitivamente no había mucho para sonreír en Fresh Pines Mobile Park.

También. por su mamá. A la luz de la luna viniendo a través del sucio cristal del vidrio. estrecha como una lata pequeña. como ventiscas de nieve. acurrucándose en sus cobijas. Luego—: ¿Regresarás? Heather sintió su pecho apretarse. sintiéndose indefensa y sola en la oscuridad. y Heather tuvo el deseo de subir a la cama con ella. Heather se hizo camino alrededor del enredo de pantalones y camisetas. Vamos a salir por un rato. su corazón acelerado en su pecho. . Se sentó en la cama de Lily. Luego escuchó la respiración de Lily y supo que se quedó dormida. una lámpara astillada y una mesa de noche barnizada. Lily se había retirado a la Esquina.A las siete de la noche. apoyándose sobre un codo. despertarla y disculparse por todo: por las hormigas en la cocina y las manchas de agua en el techo. Bo. Heather se inclinó y besó la cabeza de su hermana. Heather asumió que dormía y estaba a punto de cerrar la puerta. cerrando la puerta detrás de ella. Lo más reciente era un Le Sabre con un motor que sonaba como un hombre mayor tratando de ahogarse con una hebilla de cinturón. así era como Heather llamaba a su habitación: un estrecho. Lily se hallaba acostada en la oscuridad. las mantas hasta la altura de su mentón. le alegraba que Lily decidiera hablarle después de todo. ropas apiladas en todas partes. La piel de Lily se encontraba caliente y húmeda. Su padre una vez había sido dueño de un taller. Por un minuto no dijo nada. por los olores a cigarrillos y los gritos de afuera. y apretado cuarto con dos camas apretadas prácticamente lado a lado. Página Pero escuchó un leve bocinazo desde afuera. —Bishop y Nat me recogerán —dijo. Bishop le escribió para decirle que iba en camino. hace varios años le había hecho a Heather una rosa con pétalos de cobre. cuando Lily se volteó hacia ella. ropa interior y medias rotas. 32 Lily no respondió. Por varios minutos Heather se sentó allí. sus ojos parecían como unas canicas pulidas. Krista. así que en vez de eso. por la patética vida a la que habían sido forzadas. cabrita? Heather siempre podía decir cuando Bishop llegaba por el sonido de sus carros. Siempre jugueteaba con piezas de basura oxidadas que recogía de sabrá Dios donde. evadiendo la pregunta—. una cómoda que le faltaba una pata. Lily se acostó de nuevo. —¿Por qué dirías algo así. —¿A dónde vas? —dijo. Se inclinó para colocar una mano en la cabeza de Lily. y Bishop era un maniático de los carros. Era bueno en construir cosas. Lily se la quitó con brusquedad. se levantó. la cual se sacudía violentamente cuando se abría. y su padrastro. con un tallo de acero y pequeños tornillos como espinas. Se sentía contenta de que Lily no estuviese dormida.

pero Nat no escuchó. Unas pocas docenas de coches ya se encontraban aparcados en el carril. —Sí. para celebrar que por fin consiguió su licencia después de fracasar en la prueba tres veces. y se metía en los cuellos de la ropa. Natalie se hallaba sentada atrás. algunos casi completamente tragados por la maleza. Azul. —¿Que puedo decir? Me encantan las cosas en mal estado. Palmeó el volante mientras aceleraba hacia la autopista. La radio se estropeó. —No. un signo de NO TRANSPASAR se iluminaba intermitentemente por unos faros. incluso si nadie más se encontraba en el carro. Se detuvieron y arrancaron de manera tan abrupta que sintió Página Mientras Bishop sacaba el coche de la carretera y se topaba con un estrecho de tierra compactada que corría la periferia del parque. —Por favor. santurrón. Le había dicho a Heather que no le gustaba tomar lados — derecho o izquierdo—. porque siempre sentía como si apostara con su vida. Llovía. Pon algo de música. exactamente en el medio. Heather le había explicado un millón de veces que era más peligroso sentarse en el medio. y Heather se echó a reír. Como respuesta. ¿sí? —No puedo. el tipo de lluvia que no caía tan materializada. la mayoría de ellos estacionados tan cerca de los bosques como fuera posible. seguido de varias explosiones enérgicas y un traqueteo horrible. Natalie siempre insistía en sentarse en el medio. Recordó la primera vez que condujeron juntos. dejándolo como si hubiera sido guardado en una tela de araña enorme. Venía por todas las direcciones a la vez. con el parachoques trasero medio destrozado y pegado con adhesivos que había tratado desesperadamente de acomodar. Bishop —dijo Nat—. debajo de las mangas y abajo por la espalda. Corta la mierda. gimiendo exageradamente. sintiéndose un poco menos nerviosa. sino como si estuviera siendo exhalada por una boca gigante. como si el motor se estuviera derrumbando. Estoy haciendo un trabajo en el cableado… Nat lo cortó. Extrañamente. —Bishop alcanzó el porta vasos y le dio a Heather un granizado de 7-Eleven. 33 —Estoy bastante segura de que el amor no es mutuo —dijo Nat. —Lo entendemos. —Aseguró su capucha un poco más fuerte—. Siempre has visto el juego. mi dama. —No puedo creer que me persuadiste en esto —dijo Bishop cuando Heather se montó en el carro. de nuevo. No tenía caso usar un paraguas o una chaqueta para la lluvia. pero eso era antes de que mis dos mejores amigas decidieran ir a esa mierda y unirse. . Su favorito. el Le Sabre hizo un agudo gemido de protesta. Tomó un sorbo y sintió un agradable congelamiento en su cabeza—. Heather vio el coche de Matt de inmediato: un viejo Jeep de segunda mano que había heredado de un tío.Heather tomó el asiento del copiloto.

Incluso escuchar su nombre hizo que su garganta se comprimiera en un nudo. el único súper poder de Heather parecía ser la increíble habilidad de tener un enorme grano rojo en cualquier momento. un millón de veces. arrastrándose por debajo de sus Converse. y se sintió vagamente molesta por ello. poniendo una mano en su codo y deteniéndola—. Rodó los ojos. Allí estaba. entonces. Bishop decía que su súperpoder era el cabello electromagnético. 34 —Nat entró. Lo dijiste tu misma. ¿no? ¿Cómo es que no la estás reprimiendo? . —Dame una razón. frotó su cabeza. —¿Por qué lo hiciste. Su cabello rubio oscuro sobresalía en ángulos locos debajo de su vieja gorra. —¿Estás bien? —preguntó Bishop en voz baja. Siempre podía leerla. e inmediatamente se paró derecho. olía bien. esperó tan desesperadamente verlo y ahora rezaba para no tener que volver a verlo nunca.como si fuera a vomitar hasta las donas que le había comprado. —Vamos. Se quitó su gorra. y su cabello respondió como si hubiera sido electrificado. amaba y odiaba eso al mismo tiempo. que ella era feliz también. demasiado bruscamente. un olor muy Bishop: como al interior de un cajón lleno de monedas antiguas y pastillas Tic Tac. tan ampliamente que podía ver la pequeña superposición en sus dos dientes frontales. Sin embargo. Por un segundo. —Por favor. pensó en decirle la verdad: que cuando Matt la dejó. —¿Y? Aun así es una idiota. se rió. comprendió por primera vez que era completa y totalmente una don nadie. No debería haber tomado el granizado. Página —Nat es una idiota —dijo Bishop. los vaqueros demasiado largos. —Es una de tus mejores amigas —señaló Heather. Bishop. Heather no pudo evitarlo. —Estoy bien —dijo. Bishop también sonrió. la camiseta de Lucky Charms azul pálida. Todo el día. Tengo una política abierta de idiotez en la amistad. Heather? —dijo. ¿Por qué lo hiciste realmente? Heather se dio cuenta de que llevaba puesta exactamente la misma ropa que usaba la última vez que lo vio en la playa. dime que no se trata de Matthew Hepley —dijo. —Podría haberlo golpeado. Si Delaney se hallaba aquí. cuando se bajaron del coche. que Panic era estúpido. pero él se veía tan feliz. Pero luego lo arruinó. toda la semana. realmente podría vomitar.

Bishop se puso de vuelta su gorra, acomodando el desastre de su
cabello. Era uno de los pocos chicos que conocía que era más alto que
ella, inclusive Matt había sido exactamente de su altura, ciento ochenta
centímetros. A veces se sentía agradecida; a veces se resentía con él por
lo mismo, como si estuviera tratando de probar un punto al ser más
alto. De vuelta cuando tenían doce años; habían sido exactamente de la
misma altura, en centímetros. En la recamara de Bishop había una
escalera de viejas marcas de lápiz en la pared para probarlo.
—Estoy apostando por ti, Nill —dijo en una voz baja—. Quiero
que sepas eso. No quiero que juegues. Creo que es totalmente idiota.
Pero estoy apostando por ti. —Puso un brazo sobre su hombro y le dio
un apretón, y algo en su tono de voz le recordó esa vez, hace años y
años atrás, cuando estuvo enamorada de él.
En primer año, se dieron un beso en la parte trasera del Hudson
Movieplex, aun cuando tenían palomitas de maíz en sus dientes, y por
dos días se agarraron de la mano sueltamente, repentinamente incapaz
de conversar aun cuando habían sido amigos desde la escuela primaria.
Y después él rompió, y Heather dijo que entendía, aun cuando no lo
hacía.
No sabía que la hizo pensar en eso. No podía imaginar estar
enamorada de Bishop ahora. Era como su hermano, un molesto
hermano quien siempre sentía la necesidad de señalar cuando tenías
un grano. Lo cual tenía, siempre. Pero solo uno.
Ya podía escuchar la ligera música a través de los arboles, el
chasquido y el estruendo de la voz de Diggins, amplificada por el
megáfono. Las torres de agua, manchadas con grafiti e impresas
ligeramente con las palabras CONDADO DE COLUMBIA eran
iluminadas severamente desde abajo. Posadas en delgadas piernas,
parecían como unos insectos gigantes.
No, como un solo insecto, con dos articulaciones redondas de
metal. Porque Heather podía ver, aun desde la distancia, que una
delgada plataforma de madera había sido colocada entre ellos, quince
metros en el aire.

Página

Para el momento que Heather, Nat y Bishop llegaron al lugar
donde la multitud se reunía, directamente debajo de las torres, su cara
era suave. Como siempre, la atmosfera era de celebración, la multitud
se hallaba nerviosa, ansiosa, todos hablaban en susurros. Alguien logró
meter una camioneta en el bosque. Un reflector, enganchado a su
motor, iluminando las torres y la plataforma de madera pasando entre
ellas, e iluminaba el rocío de la lluvia. Cigarros brillaban
intermitentemente, y la radio de la camioneta tocaba una vieja canción
de rock, haciendo un ruido sordo debajo del ritmo de la conversación.
Tenían que ser mas callados esta noche; no se encontraban lejos del
camino.

35

El reto, esta vez, era claro.

—Promete no deshacerte de mí, ¿está bien? —dijo Nat. Heather se
sentía feliz de que lo hubiera dicho; aun cuando estos eran sus
compañeros de clase, gente que había conocido por siempre, Heather
tenía un repentino miedo de perderse en la multitud.
—De ninguna manera —dijo Heather. Trató de evitar levantar la
mirada, y se encontró a si misma escaneando inconscientemente la
multitud por Matt. Pudo ver a un grupo de estudiantes de segundo año
apiñados cerca, riendo, y a Shayna Lambert, quien se hallaba envuelta
en una sábana y tenía un termo de algo caliente, como si estuviera en
un partido de futbol.
Heather se sorprendió de ver a Vivian Train, parada por sí misma,
un poco apartada del resto de la multitud. Su cabello estaba enredado
en rastas, y en la luz de la luna, varios de sus piercings brillaron
débilmente. Heather nunca había visto a Viv en ningún evento social,
nunca la había visto haciendo mucho aparte de saltarse clases y
preparando mesas en Dot´s. Por alguna razón, el hecho de que inclusive
Viv hubiera venido la hizo sentir más ansiosa.
—¡Bishop!
Avery Wallace se abrió paso entre la multitud y rápidamente se
lanzó a sí misma en los brazos de Bishop, como si acabara de ser
rescatado de la mayor catástrofe. Heather miro hacia otro lado cuando
él se inclinó para besarla. Avery tenía solo un metro cincuenta y cinco
centímetros de altura, y de pie a un lado de ella hacía sentir a Heather
como el Alegre Gigante Verde en una lata de maíz.
—Te extrañé —dijo Avery, cundo Bishop se apartó. Todavía ni
siquiera reconocía a Heather, una vez la escuchó llamarla ―Cara de
camarón‖ y obviamente nunca la perdonó. Sin embargo, Avery hizo la
mirada de algo como un camarón, toda apretada y rosada, así que
Heather no se sentía mal al respecto.
Bishop murmuró algo a cambio. Heather sintió nauseas, y el
corazón roto de nuevo. No deberían sentirse tan felices cuando tú eres
miserable, especialmente no tus mejores amigos. Debería haber una ley.

digas.
—¿Qué? —Heather levantó ambas manos.
Bishop sacudió un dedo en su cara. —Sé lo que estás pensando
—dijo y luego pinchó a Nat—. Tú también.
Nat hizo su mejor cara inocente. —Injusto, Marks. Solo pensaba
en el adorable accesorio que ella hace. Tan pequeño y conveniente.
—Perfecto para el bolsillo —concordó Heather.

Página

Inmediatamente, Bishop levantó las cejas hacia Heather. —No lo

36

Avery se rió y apretó la mano de Bishop. —Déjame ir por una
cerveza, ¿de acuerdo? Volveré. Quédate aquí. —Luego dio la vuelta y
desapareció.

—De acuerdo, de acuerdo. —Bishop hacía un buen trabajo en
pretender estar enojado—. Es suficiente.
—Es un cumplido —protestó Nat.
—Dije que es suficiente. —Pero después de un minuto, Bishop se
inclinó y susurró—: No puedo llevarla en mi bolsillo, sabes. Muerde. —
Sus labios chocaron en el oído de Heather —por accidente,
seguramente—, y rió.
El peso de sus nervios en su estómago se relajó un poco. Pero
entonces alguien cortó la música, y la multitud se puso quieta y muy
tranquila, y sabía que estaba a punto de comenzar. Así de sencillo,
sintió un frío que entumeció todas sus partes, como si toda la lluvia del
cielo se solidificara y congelara su piel.
—Bienvenidos al segundo desafío —retumbó Diggin.
—Apestas, Rogers —gritó un chico, y hubo risas y chillidos
dispersos.
Alguien más dijo—: Shhh.
Diggin pretendió no haber escuchado eso. —Esta es una prueba
de valentía balanza.
—Y sobriedad.
—Amigo, voy a fallar.
Más risas. Heather no podía ni siquiera sonreír. A su lado, Natalie
se hallaba inquieta, moviéndose de derecha a izquierda, tocando los
huesos de sus caderas. Heather ni siquiera podía preguntar qué hacía.
Diggin continuó—: También una prueba de velocidad. Desde que
todos los participantes serán cronometrados.
—Jesucristo, manos a la obra.

Hubo un tartamudeo momentáneo cuando el motor del camión
dio hacia afuera, y todo se volvió oscuro. Hubo unos gritos de protesta;
y cuando, unos segundos después, la maquina aceleró de nuevo.
Heather vio a Matt, parado en los faros, riendo, con una mano en la
parte trasera de los vaqueros de Delaney.

Página

Esto provocó una nueva ronda de risas. Para Heather todo se
sentía apagado, como si estuviera mirando una película y el sonido
llegara unos segundos tarde. No podía dejar de elevar la mirada, hacia
aquella única viga, a pocos centímetros de la madera desnuda, que se
extendía quince metros por encima del suelo. El salto era una tradición,
nada más que diversión para cualquiera, una zambullida en el agua.
Esto sería una caída a tierra dura, tierra de relleno. No había manera de
sobrevivir.

37

Diggin finalmente lo perdió. Arranco el megáfono de su boca. —
Cierra la maldita boca, Lee.

Su estómago dio una vuelta, extrañamente fue ese hecho —la
forma en que su mano empujó contra su trasero—, más que el hecho de
verlos juntos, lo que la hizo enfermar. Ni una sola vez la tocó de esa
manera, incluso se había quejado de las parejas que estaban así,
manos-en-el-trasero, deberían ser fusilados.
Tal vez no pensaba que fuera lo suficientemente bonita. Tal vez se
avergonzaba de ella.
Tal vez había estado mintiendo entonces, para ahorrar sus
sentimientos.
Tal vez nunca lo conoció realmente.
Ese pensamiento la golpeó con terror. Si nunca conoció a Matt
Hepley —el chico que una vez le había aplaudido después de que recitó
el alfabeto, que incluso, una vez, se dio cuenta de que tenía una
mancha de sangre de su periodo en sus pantalones cortos blancos y no
hizo gran cosa de ello, y fingió no estar asqueado—, entonces no podría
conocer a ninguna de estas personas ni lo que eran capaces de hacer.
De repente fue consciente de la calma, una pausa en el flujo de
risa y la conversación, como si todo el mundo tuviera marcada una
respiración a la vez. Y se dio cuenta de que Kim Hollister avanzaba poco
a poco hacia afuera del tablón, muy por encima de sus cabezas, su cara
completamente de color blanco y aterrorizada, que el desafío había
comenzado.
Le tomó a Kim cuarenta y siete segundos para moverse poco a
poco a través, arrastrando los pies, manteniendo el pie derecho siempre
frente al izquierdo. Cuando llegó segura a la segunda torre de agua, la
abrazó brevemente con los dos brazos, y la multitud exhaló como uno
solo.
Luego siguió Félix Harte; lo hizo aún más rápido, tomando cortos,
recortados pasos de equilibrista. Y luego Merl Tracey. Incluso antes de
que se acercara a la seguridad, Diggin levantó el megáfono y pregonó el
siguiente nombre—: ¡Heather Nill! ¡Heather Nill! Al escenario.

Se sentía como si se estuviera moviendo en silencio, aunque
también sabía que eso era poco probable; Diggin no podía mantener su
boca lejos del estúpido megáfono para cualquier cosa. Era solo porque
tenía miedo; miedo y seguía pensando, estúpidamente, miserablemente,
sobre Matt, y se preguntaba si la miraba con su mano todavía en la
parte de atrás de los pantalones de Delaney.
Cuando empezó a subir la escalera que corría hasta la pata de
una torre de agua del este, sus dedos comenzaron a adormecerse sobre
el frio metal pulido, se le ocurrió que él estaría mirando su trasero, y
sintiendo el de Delaney, y eso era realmente enfermo.

Página

—Gracias —dijo Heather automáticamente, incluso mientras su
consejo se registraba como ridículo. Cuando estás a unos quince metros
en el aire, ¿qué más haces que mirar hacia abajo?

38

—Buena suerte, Heathbar —dijo Natalie—. No mires hacia abajo.

no podía realmente tener miedo a la altura. el tipo de luz que veías justo antes de morir. un dedo del pie. y por un segundo tuvo miedo de haber muerto. Era consciente del profundo silencio. que había sido asegurado a la cornisa por medio de varios tornillos torcidos. Pero la madera se sostuvo. Estaba ya a la mitad de la escalera para entonces. 39 Levantó los brazos inconscientemente para mantener el equilibrio. Gritos. Un cosquilleo se abrió camino desde sus pies a las piernas y hasta las palmas de sus manos. —¡Tiempo! —La voz de Diggin retumbó desde abajo. presionando su espalda tan fuerte como pudo contra el tanque. Heather sabía que tenía que moverse si quería permanecer en el juego. el miedo volvió. y aire en cualquier lado. todo se hallaba en su contra. y ya no pensaba en Matt. . Página Podría avanzar más rápido si caminara con normalidad. Heather se obligó a alejarse del tanque y avanzó poco a poco hacia el tablón de madera. un silencio tan pesado que podía oír la efervescencia de la lluvia. un talón. ya que no podía soportar las tangas y no entendía como las chicas podían. titubeos. Se arrastró por el costado hacia la viga de madera. y por un segundo tuvo miedo. Cuando finalmente llegó a la cornisa de metal que pasaba alrededor de la circunferencia del tanque de agua y se jaló así misma hasta sus pies. completamente sola en una pequeña superficie desnuda. podría darse vuelta a un lado y morir. Delaney o Bishop mirándola. no de caer. y se le ocurrió que si se estresaba por las líneas de su ropa interior. pero no se atrevía a romper el contacto con el borde. pero sí de saltar. dejándola caer desenfrenadamente a través del espacio. Nublaba su visión y hacia que las suelas de sus zapatos se resbalaran. con un pie delante del otro. solo metal suave y mojado detrás de su espalda. saltar a la oscuridad. el horrible hormigueo en los pies y las piernas que le provocaba saltar. comenzó a sentir más confianza. Pero la lluvia era un problema. Por primera vez. y tuvo un breve momento de pánico. y sentía que si levantaba un pie. Repentinamente tuvo una imagen de la madera rompiéndose bajo su peso. No había nada para sostenerse. se vendría abajo. podía oír su propia respiración superficial y rápida. preguntándose si las líneas de su ropa interior eran visibles a través de sus vaqueros. Hacía los peldaños de la escalera resbalosos debajo de sus dedos. o en nada más que no fuera el aire. rezando por que desde abajo no se viera tan asustada como se sentía. Unos cuantos centímetros de diferencia entre estar vivo y no. Debajo de ella había una luz cegadora. Todas las personas se habían fusionado con las sombras. con una interminable caída a la oscuridad a cada lado.Entonces se le ocurrió que todo el mundo podía ver su trasero.

Sólido. fue tan rápido como pudo. llegó a la segunda torre de agua y se encontró abrazando el tanque.. Heather se olvidó de buscar a Bishop. Heather ni siquiera oyó cuando anunciaron su tiempo. como Zev se movió a la plancha. —Se encontraba justo detrás de mí. y su boca sabía a metal. en el lugar donde trabajaba. Página Heather se tragó un sabor amargo. —¡Estuviste increíble! —Nat corrió hacia ella a través de la multitud. consciente de que la gente la seguía mirando. paralizada. Nada mal. Permanecía de pie en medio de una multitud: el aire olía a lana húmeda y a humo de cigarrillo. La voz de Diggin resonó sordamente—: ¡Veintidós segundos! ¡El mejor registro hasta ahora! . Odiaba a Ray Hanrahan. parecía casi hermoso: la suave neblina de lluvia. las personas parecían oscuras pinceladas. Ahora empezaba a sentirse mejor. deslizando bolsas de marihuana sigilosamente si los clientes pedían ―orégano extra‖. En séptimo grado. 40 Otra ovación estalló. recorriendo los últimos metros y dando dos pasos tambaleantes antes de enderezarse. —¿Dónde está Bishop? —preguntó Heather. Heather apenas registró la sensación de los brazos de Nat alrededor de su cuello—. Heather miró hacia arriba y vio que Ray ya había cruzado.. sin levantar los pies. Se había acabado. sus músculos débiles por el alivio. Su cabeza zumbaba. al igual que Kim lo hizo. pero los faros del camión volvían a todos siluetas. Cuarenta y dos segundos. presionándolo contra ella. de repente. Él lo hacía. —¿Ya tienes algunos pelos de la barbilla? —le decía cuando pasaba por los pasillos. le pegó en su casillero un sujetador deportivo y extendió el rumor de que tomaba medicinas para convertirse en un niño. —Cuarenta y dos segundos —dijo Nat orgullosa. dejando que su sudadera se mojara. Explotó una ovación. Y entonces. No sabía si sonreír o no. Terminado. —Nat se giró para escanear a la multitud. le apretaron los hombros. se sintió mejor. Tan pronto como las palabras salieron de su boca. Observó. Desde la seguridad del suelo. Sus brazos se sentían repentinamente inútiles. incluso mientras otro nombre era anunciado: Ray Hanrahan. Una sensación burbujeante trabajaba su camino a través de ella. Real. cuando aún no desarrollaba sus senos. —Fue rápido —dijo.Centímetro a centímetro. lo hizo. Era el turno de Zev Keller. mientras torpemente hacía su camino por la escalera. le dieron unas palmaditas en la espalda. ¿Da miedo? ¿Te sentías asustada? Heather negó con la cabeza. Se acabó. Sólo la dejó en paz cuando Bishop lo amenazó con decirle a la policía que Luke Hanrahan vendía la mala hierba de Pepe. Las personas se acercaron.

Alguien gritó el nombre de Zev. Nadie le prestó atención a Ray mientras bajaba la escalera. Ray se retorció. . 41 —Estás loco. vacilando por los restantes metros. Debe haberse cortado el labio con una roca. como un péndulo suelto. a punto de caer. y Nat desapareció entre los cuerpos. Y luego se hallaban abajo de nuevo. la disolución de cien mil gotas diferentes a la vez. En un segundo. Consiguió colocar su pie izquierdo hacia atrás sobre la tabla. —No mientas —escupió Zev—. Pero tan pronto como Zev estuvo en el suelo. —Maldito idiota. congelada. por lo que su rostro quedó iluminado por el resplandor de los reflectores. todo el mundo gritando. dejó escapar un grito de dolor. Lo miró mal. Me empujaste. Zev se sacudió a un lado. y en ese instante. Nadie oyó el tiempo que Diggin gritó. volviéndose atronador mientras hacía su camino. quitándose a Zev de encima. algunos empujando para poder ver mejor. —La cara de Nat estaba blanca. —Ray comenzó a alejarse. y de pronto la multitud se adelantó. —Heather. —¡Nat! —Heather empujó entre la multitud con los codos. Sus manos fueron separadas.los brazos de Zev extendidos. Zev era más pequeño que Ray y más flaco. Heather se oyó gritar. Zev se levantó también. Y luego. voló a Ray. Sucedió en una fracción de segundo. ahora agradecidade ser tan alta. Nat trataba de levantarse. Ray se hallaba en el suelo. La multitud permanecía quieta. Debe haber estado mirando también. Todo flotaba en el aire. y Heather pensó una vez más que podía oír la lluvia. algunos saltaron para separarlos. Tomó la mano de Nat instintivamente. y cuando Heather la alcanzó. Sus ojos eran salvajes. pensó: nada y ninguno de nosotros volverá a ser igual. Sintió que su corazón subía a su boca. Sangraba. Heather fue exprimida por todos lados. perdió el equilibrio y cayó. con la cara en la tierra. Me golpeaste en el pecho. a pesar de que se movió detrás del tanque de agua. Ray no bajó las escaleras. Y entonces comenzó el aplauso. Zev levantó el puño. las tenebrosas formas contra las nubes. negros y llenos de odio. con la misma rapidez. y su cuerpo se detuvo balanceándose violentamente de derecha a izquierda. Página Zev se abalanzó contra él de nuevo. mientras los brazos del chico se agitaban salvajemente y su boca se contorsionaba en un grito. Sintió una mano en su espalda y apenas pudo detener su caída. Se enderezó. Querías que me cayera. se sostuvo. pero lo derribó por detrás en un movimiento inesperado. por lo que era invisible. —¿De qué estás hablando? —Ray se puso en pie. asustada.

pero no se resistió. uno de ellos había sometido a alguien en el suelo. —Quédense donde están. las personas corrían. alejándose del auge de las voces en el megáfono. Lágrimas brotaron de sus ojos. con la cara en el barro. Recuéstate en mí. Auto. 42 —No puedo —repitió Nat—. no podía ver a quien. pero cayó al suelo. los gritos y las luces. dando tumbos. Entonces. —Tienes que poder. yendo tan rápido como era posible. Heather la alcanzó.—¡Mi tobillo! —dijo Nat y entró en pánico. que lanzaba Página Luego. pero Nat tropezaba. luego sintió una mano en su espalda: esta vez de forma deliberada. Pies batieron encima de la suciedad. antes de poder hacerlo. tornando las caras blancas. y sus pensamientos desarticulados. vino una voz sonando estridente a través del bosque. Por sólo un momento. todos… Policías. calcárea. contundente. Dodge Mason salió de la nada. alta y distorsionada. Necesitaban salir… o esconderse. empujando para conseguir salir. agarrando su pierna—. salpicando su cara con la humedad. . y sin pausa ni pedir permiso. Dodge mantuvo su teléfono afuera. de repente. ¿Dónde diablos se encontraba Bishop? Se agachó para enlazar un brazo alrededor de la cintura de Nat—. Mantuvo una mano en el brazo de Nat y trató de hacerla avanzar hacia delante. Sintió una apertura en la multitud. parpadeando para retener las lágrimas. Pero Heather la tenía levantada. —No puedo —dijo. una fracción liberada. Su boca se encontraba seca. Bishop había desaparecido. Duele demasiado. Estaba oscuro. —Me duele —dijo Nat. Heather se preguntó si esto —la multitud agitada—. Trató de girarse para ver quién la empujó. —Vamos. puso uno de sus brazos alrededor de la cintura de Nat. era parte del reto. Alguien pisó mi tobillo. congeladas. De repente se hallaba junto a ellas. Nat dio un pequeño grito de sorpresa. Heather contó cuatro policías. así podría cargar su peso entre ambos. Heather sentía que podía besarlo. Todo fue caos. Su sudadera se hallaba embadurnada con barro y el frío se filtró en su pecho. —Logró levantarse y golpeó a Nat bajo el brazo. —Heather se sentía desesperada. Rayos de luz recorrían a través de la multitud. Bishop tenía el auto. —Vamos —dijo él. Pasaron al bosque. desapareciendo en el bosque.

Esta no tenía seguro. Eso fue realmente… quiero decir. Se encogió de hombros y volvió a colocar los cigarrillos en su chaqueta. Página —Un poco —dijo Heather.una ligera luz azul sobre las hojas empapadas debajo de ellos. —Probablemente es un esquince —dijo Dodge. olía a moho y metal. —Juro que sentí algo quebrarse. así sus siluetas eran tocadas con azul. Sacó su teléfono y le envió un mensaje a Bishop. ¿Dónde stas? —¿Qué sabes acerca de este lugar? —le preguntó Nat a Dodge. Dentro. tordo mecánico. La emoción que sintió de completar el reto se había ido. 43 —Lo encontré el otro día —dijo Dodge—. —Nat se inclinó hacia delante y comenzó a tocar la piel alrededor de su tobillo. A unos cien metros más allá de las torres de agua. tarareando a través de las paredes. extendiendo su pierna izquierda delante de ella. como si estuviera mudo por la emoción. Su corazón latía fuerte. —No hay problema —dijo Dodge. pero no tan cerca. así que con cada paso. y de repente agotada. —Déjalo. no tenias que hacerlo. Nat —dijo Heather—. cuando se detuvieron para que Dodge pudiera abrir la puerta con el hombro. Heather podía oír el equipo mecanizado que había en su interior. ubicados en los árboles. Por ayudarme. y lo último que quería era sentarse en una estúpida estación de bombeo en medio de la noche. —Gracias —espetó Nat—. Inhaló bruscamente. el aire lleno con un constante. pero había un extraño tono en su voz. se encontraba una reducida estación de bombeo. en el suelo. Nat apenas podía poner algún peso sobre su pierna izquierda. Quien también se sentó. los helechos mojados y los arboles exuberantes cubiertos de musgo. La única habitación se hallaba dominada por dos grandes tanques y varias piezas de equipo electrónico oxidado. Heather no podía ver su cara. Conseguiremos algo de hielo tan pronto como podamos. se inclinaba pesadamente sobre Heather. Ya no podían oír el griterío desde los bosques. sin aliento. Se sentía fría. haciendo una mueca de dolor—. Se encontraba mojada y con hambre. Me duele. —Jesús —exhaló Nat pesadamente y maniobró en el suelo. —¿A dónde vamos? —susurro Heather. —Tenemos que esperar que se vayan los policías —respondió Dodge. como el ruido de un millón de grillos. ¿Les importa si fumo? . Mientras exploraba. Mantuvo su teléfono celular afuera.

—Mmmm. Como Avery. No se preocupaba por Avery. y tampoco le importaba si a Dodge le gustaba Nat. y desapareció afuera. —Deseo que no estuviera tan oscuro —dijo Nat después de unos cuantos minutos. Dodge se paró. ¿Recuerdas. Se esforzó por escuchar. La asociación llegó de forma inesperada. Me llamaste Dave. un vacío familiar. Nat se retractó. Página —¿Cuánto tiempo crees que debemos esperar? —preguntó Nat. ¿podría? Me gustaría tener un nombre así de grandioso. Se sentaron en silencio por unos cuantos minutos. Por supuesto. de inmediato y sin lugar a dudas. a Dodge le gustaba Natalie. —No mucho tiempo —dijo Dodge. como un animal que encontrarías en el bolso de alguien. Heather podía darse cuenta por el tono de su voz que empezaba a impacientarse. Heather sintió un dolor agudo a través de ella. Por supuesto que a Dodge le gustaba Nat. Escuchó en la voz de Dodge un anhelo. Se recostó contra la puerta. un sentimiento que se apoderó de ella por todos lados. No era su problema. ¿Qué demonios? Luego Dodge dijo abruptamente—: Nosotros hablamos antes. Bishop siempre respondía enseguida a sus mensajes. Pero no podría olvidar un nombre como Dodge. Estúpida. en el fondo. Una vez. Heather? Nos tomamos esos desagradables shots. 44 Aún así. —Me gusta tu nombre —dijo en voz baja Dodge. Heather sabía que debía de hacer conversación. soy una idiota —seguía diciendo Nat—. . Cualquiera te diría esto. —De todos modos. ni siquiera hemos hablado antes… —Quizás dándose cuenta de que sonaba grosera. y lo supo entonces. Por un segundo tuvo un momento ciega de envidia. —Esperen aquí —dijo. —¿Lo hice? —Nat se rió nerviosamente—. Era bonita. pequeña y linda. hubo silencio. y la rechazó rápidamente. la idea siguió tamborileando a través de ella. pero se sentía demasiado cansada. risueña. En el show de porristas el año pasado. Probablemente me encontraba borracha. susurrando. —Heather todavía seguía de pie. Heather envió otro mensaje de texto a Bishop. Por un minuto. escuchando el sonido de la lluvia.—Quiero decir. No podía creer que Bishop aún no había enviado mensajes de texto de vuelta. los continuos sonidos de los gritos. que golpeaba un poco más fuerte ahora. como el golpeteo constante de la lluvia: que nadie jamás la amaría.

En vez de eso. —Los surfistas —dijo Nat. al estilo queso suizo. Si gano. especialmente comparada con Nat. Poner kilómetros y kilómetros y kilómetros entre Carp y yo. Nat lucia desafiante. cabeza de chorlito. y el siseo del agua en el techo. Pone hoyos en el cerebro. O algo peor. —¿Por qué? —preguntó Heather. Se las arregló para reír—. ¿Por qué entraste realmente? Justo así. —Ir a algún lado. . Pero Heather sólo la empujó con su hombro. Quería decir: correr hasta que estalle. — Espero que no —dijo. Heather —dijo calladamente—. supongo. Sesenta y siete mil dólares compran un montón de gasolina. y se sintió como si fuera a llorar. —Prométeme que cuando seas rica y famosa. No era tan inteligente. —¿Peor que herpes? —dijo dudosamente Heather. Después rodó los ojos—. — ¿Sabias? —dijo finalmente—. como si esperara que comenzara a burlarse de ella. —Lo prometo —dijo Nat.Por un tiempo hubo silencio excepto por un pequeño estallido — algo moviéndose por las pipas—. no te olvidaras de los cabezas de chorlito que conociste aquí. no lo suficientemente en serio para hacerlo. No creo que tenga mucho cerebro de sobra. Definitivamente no lo suficientemente serio para jugar Panic por eso. En el maldito Arboreto. quemarla hasta las cenizas. sobre Matt y Delaney. El aire olía ligeramente a carbón. Quiero decir. Tragó de vuelta ese sentimiento. Sabía que era probablemente un poco puritana. 45 —Escuché que ella… con él… —Heather no podía decir las palabras. Te convierte en un loco. Se sentía avergonzada y orgullosa de ello al mismo tiempo: no veía qué era tan increíble en andar teniendo sexo—. Página —Es una puta —dijo Nat con firmeza—. Pero no lo creí. Nat negó con la cabeza. —¿Qué hay sobre ti? ¿Qué harías si ganaras? Heather negó con la cabeza. pero Heather nunca pensó que hablara en serio. —Me voy a ir a Los Ángeles —dijo Nat de repente—. —Escuché un rumor —dijo Nat cuidadosamente—. Hollywood. ¿Por qué creías? Heather se acercó a ella y se agachó. Dejar a la vieja Heather atrás. y en la desesperanza de todo. Heather se giró. Heather pensó en Matt. se encogió de hombros. Heather a veces olvidaba que Nat siempre podía hacerla reír. —Sífilis. —Vamos. Nat siempre había dicho que quería ser actriz. Te apuesto a que le pega herpes.

Por la sífilis de Delaney. Sería un caso perdido sin ti. crees que alguien alguna vez me amará? —Te amo —dijo Nat—. dedos moviéndose debajo del escritorio y detrás de los libros de texto. que esperas que sí. pero se reía completamente. Nat sólo la miró. Dodge aún no regresaba. —Estás loca —dijo Heather. —Lo sé —dijo Nat. Dodge regresó y dijo—: Está libre. y juntos hicieron su camino debajo de las torres de agua. Heather sintió como si todos los años de sus vidas juntas. Mitad y mitad. en la oscuridad: la vez que practicaron besar con los cojines del sofá de la mamá de Nat. sabes. repentinamente sin aliento. Sin ofender. ¿Deberíamos darnos la mano? ¿O juramento del dedo meñique? —Confío en ti —dijo Heather. no sé. —Pretendieron chocar las copas. Ahora la única evidencia de la multitud era la basura dejada detrás: colillas de cigarrillos pisadas y Página —Vamos a dividir el dinero. Lo digo en serio. Después. y Nat dijo—: Lo hace. —Rió Nat—. —Amén. Todos esos eran suyos. sosteniendo a una docena de pequeñas muñecas dentro. y levantó su brazo. Heather y Dodge sostuvieron a Nat entre ellos. se preguntó que hacía. —Heather se dio cuenta. dándose cuenta de cómo sonaba. Mitad y mitad. Después de una pausa. —Nat hizo mímica como si sostuviera una copa—. Tu mamá te ama. —Que convierta el cerebro de Matt Hepley en un delicioso y empalagoso queso. su amistad. —¿Crees —Heather tomó una respiración profunda—. 46 Heather giró hacia Nat. —Amén —dijo Heather. y todos esos años se hallaban dentro de ellas como una de esas muñecas rusas. Y también Lily te ama. se rió—. —No hay problema —dijo Nat. sabes. Treinta mil aún pueden comprar un montón de gasolina. a su propia manera. de Nat y de ella. — Heather hizo una cara. Heather dijo—: También te amo. tan pronto como lo dijo. . Por un segundo. —Ustedes no cuentan —dijo Heather. brotaban ahí mismo. Después dijo—: Está bien. todos los mensajes de texto secretos en clases. dibujando alienígenas en mis papas molidas en este momento. Nat la ignoró. Bishop te ama. Heather se paró otra vez y se movió hacia la puerta. Estaría alejada.—Quieres decir. la primera vez que fumaron un cigarro y Heather había vomitado. Heather. y dentro del claro que había recientemente estado lleno de gente. que tenía razón—.

Dodge dio un repentino grito. y Heather supo que debería ser feliz. y cuando llegaron a la Ruta 22. y el piquete en las suelas de sus pies. . y unas cuantas sombrillas. Sonrió por primera vez en toda la noche. Heather vio. Y seguía recordando estar arriba en el aire. mientras esperaban a que pasara el autobús. Nat se puso a reír después de unos tragos. latas de cerveza aplastadas. cuando movió la luz de su celular dentro. Heather imaginó que los policías traerían una grúa después. y la escena completa se sintió raramente escalofriante. una para cada uno. Hizo que Heather pensara que todos habían sido convertidos en aire. juntos. Matt y Delaney probablemente se encontraban cómodos.churros. Página 47 Pero el teléfono de Bishop aún se iba directamente al buzón de voz. Dodge y ella bromearon sobre fumar un cigarro para hacer que el autobús llegara más rápido. cálidos y secos en algún lugar. hizo un parche de hielo para el tobillo de Nat. balanceándose en las delgadas tablas de madera. Tomó la hielera con ellos. Se movió varios metros lejos y levantó algo del piso: una hielera portable. y las bebieron juntos a un lado del camino. Había tres cervezas. —Esperen un segundo —dijo. diciéndole que saltara. pero el motor estaba apagado. La camioneta aún se hallaba estacionada en el lodo. —El premio mayor —dijo Dodge. en la lluvia. La quietud era extraña. y dejó a Nat inclinándose en Heather. que aún contenía hielo y cerveza. toallas.

debatiendo si debía ducharse y luego decidió no hacerlo. En ocasiones. sin soñar. era imposible dormir después de las cinco de la mañana una vez que el camión de la basura llegaba traqueteando a Meth Row. donde podía ver la televisión y mirar por la ventana hacia la parte trasera del restaurante. pero tenía pesadillas. con un techo bajo y oscuro repleto de arañas. 26 de junio Traducido por EyeOc Corregido por GusFuentes Dodge D odge nunca había dormido más de dos o tres horas seguidas. hasta la hora del almuerzo. —Oye ahí —dijo Dayna cuando entró en la cocina. y los meseros acarreaban la basura dentro y fuera. cuando la puerta trasera de la cafetería se abría. Por un segundo. También estaba sediento. cuando la gente que quería almorzar hacía su camino a Dot’s Diner.Domingo. No le gustaba admitirlo. Dodge sintió una oleada de afecto por la pequeña habitación: la rota base del televisor. Además. Dodge durmió profundamente. dejándolo caer. la alfombra Página Pero el día después del reto en las torres de agua. Soñaba con largos caminos que terminaban bruscamente. y llevaban los contenedores de basura pasando por la ventana de Dodge y hasta Meth Row para la recolección. donde estaba encerrado. cariño? . Se moría de hambre. el oleaje de la conversación cargaba el sonido de la voz de la mamá de Dodge. vaciando las trampas de grasa. también. Era como si el juego estuviera creando hambre en su interior—. y no despertó hasta después de las dos. en un sótano húmedo. durante el día. 48 ¿Más café. Imposible dormir la siesta. ¿Cómo te fue? Se hallaban en la sala de estar. Luz gris se filtraba débilmente a través de la ventana. y motas de polvo flotaban en el aire detrás de ella. y a veces. Se puso un par de pantalones de chándal.

las barbillas definidas. entró en la sala y se sentó en el sofá. Pollo con brócoli y camarones fritos con arroz. —Estaba molesto de que incluso hubiera preguntado. Era dos años mayor que él. Un masaje era lo único que podría mantenerlas de una atrofia total y aún insistía en trabajar sus pantorrillas cada día. —¿Estás seguro de que quieres hacer esto. Aún así. y en sus narices. . las piernas de Dayna eran delgadas y pálidas. Con los años.delgada e irregular. Lo observó con atención. Durante toda su vida. —Vamos. a pesar de que no compartían un padre. esas mismas piernas la habían llevado hacia adelante durante una carrera. A pesar de que su rostro se había vuelto más redondo. Dodge colocó las piernas de ella en su regazo. Nunca volvería a caminar. Dodge trataba de no pensar en eso a menudo. Su madre debió haber salido anoche. a pesar de que le decían durante mucho tiempo que era inútil. cuando puso una gran cantidad de peso en su cara. Dayna lo observó mientras apilaba todo en un plato y. el parecido entre ellos se había desvanecido. había cajas de sobras de comida china. —¿Y bien? —preguntó. Cuando tenía cinco años. Cuando tenía siete años. Y por supuesto. Su Dayna. al cual Dayna y él apodaron Butt. Y estuvo yendo a terapia física durante más de un año. y la llevaron a subir los árboles cuando jugaron a las guerras. especialmente en el último año. su compañera en el crimen. Las abrió y olió. Llegaron los policías. por ella. Dodge? —murmuró en voz baja. Puso el plato en la mesa. la piel de sus brazos floja. estaba allí. y había sido la líder de cualquier esquema o juego que hubieran inventado. pero tenía que hablar. en busca de tesoros. Siempre fue fuerte… tan dura como la madera pulida. torturarla al no decírselo. No sin un milagro. rudimentaria y hecha de músculo. Dodge abrió la nevera. como algo que crecería en una planta. y también más valiente. 49 Pero no consiguió ningún cambio. Más fuerte que la mayoría de los chicos. y terminaron en un cobertizo de jardín Página A pesar de los masajes diarios. pecho y hombros. Ninguna mejoría. cogió un tenedor y empezó a comer. Minnesota. Dayna. Suficientemente bueno. sus piernas continuaron marchitándose. el sofá lleno de bultos que por razones desconocidas estaba parchado con mezclilla. Había visto a una docena de médicos diferentes. cuando niña. embotellaron sus pedos y trataron de venderlos. sin molestarse en calentarlo. las cuales se curvaban casi imperceptiblemente hacia la izquierda. y era mucho más ligera que él: con el cabello castaño oscuro y los ojos color avellana separados. —Fue un fracaso —dijo—. Tenía que compartirlo con alguien. Quería guardarse las noticias. pasaron un verano explorando su vecindario en Dawson. había sido su mejor amiga.

Siempre necesitaría ayuda para bañarse. Nunca treparía. obviamente tratando de cambiar de tema. El Pequeño Bill Kelly debía tener treinta y por lo menos un metro noventa y cinco centímetros. —Mamá fue a una cita anoche —dijo Dayna. Además. o le apostaría cinco dólares sobre que aún lo podría vencer en una carrera. El Pequeño Kelly se enderezó como si hubiera sido electrocutado. quitando las piernas de Dayna de su regazo. metódicamente clasificando a través de uno de los contenedores de basura intercalados contra la parte posterior del Dot’s Diner. jodido la dirección antes del enfrentamiento. evitando a los cristales rotos. se levantó. Bill Kelly. hombre deliberadamente alegre. su madre encontraba un nuevo perdedor con el cual salir. Él había tocado la bocina y gritado a Dodge que tuviera cuidado. pero su padre. —Probablemente estaba avergonzada —dijo Dodge. y el marco oxidado de una bicicleta. Se había metido con el coche de Dayna. Atravesó el corto callejón de concreto que dividía su apartamento del restaurante. —No estoy haciendo Página Dodge suspiró. Todavía se sentía vagamente molesto. Dayna se inclinó hacia delante para mirar por la ventana. o andaría en bicicleta. Y todo fue culpa de Luke Hanrahan. —¿Y? —replicó Dodge. —Hola. oyó golpes desde fuera. . cuando accidentalmente anduvo en bicicleta delante del coche de Bill. Y no me dirá con quién. alguien iba por los contenedores de basura. —habló Dodge. e inclusive entonces sólo por un segundo. había sido jefe de la policía durante veinte años antes de su jubilación. deliberadamente alto.lleno de cosas raras: un viejo sombrero de copa. Encontraban aventura en cualquier ciudad de mierda que su mamá los había aventado. sacándola de la carretera. Dodge sólo vio al Gran Kelly una vez. y todo el mundo lo conocía como el Gran Kelly. dos radios de neumáticos. una radio rota. justo al lado de la puerta de la cocina. para sentarse y levantarse del inodoro. —Mierda —dijo. 50 —¿El pequeño Kelly? —preguntó. A través de la ventana podía ver a Kelly balanceándose sobre un cilindro de acero lleno de grasa vieja. —Parecía muy interesada. Dayna se encogió de hombros. a donde quiera que fueran. Se bajó tambaleándose desde el cilindro de acero. Dodge lo sabía. Era la tercera vez en un mes que había estado recogiendo basura. Dodge no se molestó en ponerse una camisa. y Dayna asintió. Ahora nunca tendrían otra aventura. Debido al silencio. Los ayudantes de cocina bebían cerveza a veces durante su turno.

Lo siento mucho. Una vez Dodge había pasado al Pequeño Kelly sentado con las piernas cruzadas en la esquina de la calle. y asfixiarse a sí mismo. Entonces. Dodge se puso en cuclillas y empezó a recoger toda la basura que el Pequeño Kelly había sacado del contenedor. Parecía una galleta que había sido refrigerada para Navidad.. se enderezó. O duchado. Ni siquiera tenía tiempo para preocuparse por el hecho de que estuviera viendo su casa. —Hola —comentó sonriendo. Ahora andaba en los autobuses todo el día y se olvidaba de volver a casa. y luego hasta su cabello. Aparte de la barba en el mentón.. Pero por supuesto. —Nat era aún más linda cuando se sonrojaba. rollos metálicos. Los ojos de Nat bajaron por su pecho desnudo.. En el interior. Nat Velez. también. —Su voz se desvaneció sin poder hacer nada. repentinamente.. no podía. ¿Acabas de levantarte o algo así? . Dios mío. —Su rostro comenzó a ponerse rosa—. —¿Estas buscando algo? —Dodge se dio cuenta de que el Pequeño Kelly había hecho un pequeño montón de basura al pie del contenedor. duchada. evitando la mirada de Dodge. cerrar la puerta. no en absoluto. Debí haber llamado. O Irak. —Por supuesto. y un plato roto. Pensando que el Pequeño Kelly había regresado. en caso de que su aliento estuviera apestoso—. dio la vuelta y dijo—: No deberías estar aquí… Las palabras se secaron en su garganta. o respirar muy fuerte. Santa Mierda. Uno de los dos. y estaba sin camisa. Y sostenía papel aluminio de la basura. Natalie Velez estaba de pie detrás de él. bonita y como que pertenecía a otro sitio menos aquí. El Pequeño Kelly lo miró por un momento. En ese momento sintió movimiento detrás de él.nada —dijo. ¿puedes darme un minuto? ¿Sólo espera aquí? 51 —Oh. —Dodge trató de no hablar con demasiada fuerza. No. Su primera instintiva reacción era caminar junto a ella. y el callejón apestaba. como si estuviera tratando de masticar a través de cuero. pasó a Dodge y desapareció por la esquina. Santa Mierda. entrar en la casa. Mira. tapas de botellas. su pequeño apartamento de mierda. Ya estaba caliente. Sólo estaba. —Un minuto —repitió Dodge. luciendo limpia. Nat Velez estaba de pie frente a él. envoltorios de papel de aluminio. y Página —No. Dodge respiró profundamente. pero se jodió la cabeza en Afganistán. Y no se cepilló los dientes. que probablemente estaba parado hacia todos lados. —Estaba limpiando. el Pequeño Kelly tenía la cara de un crecido bebé. apoyando su peso en su pie bueno. un buen estudiante. Había sido un deportista estrella. llorando a gritos. su mandíbula trabajando.

Lo estaba jodiendo ya. Pero luego pensé que sería mejor hablar en persona. por lo general era cuestión de preguntar por ahí. Nat hacía un buen trabajo en fingir no darse cuenta de que Dodge vivía en un apartamento destartalado detrás de un restaurante. decente. —¿Cómo llegaste hasta aquí? —preguntó. Olió sus axilas —no estaban mal—. Bien. Ni una oportunidad de un hielo en el infierno. En el exterior. Como todas las cosas en Carp. —Iba a llamar —dijo—.probablemente tuvo que pasar por las trampas de grasa siendo vaciadas. y se puso desodorante por si acaso. En el baño. pero. Lo siento por irrumpir.. una que mostraba un poco del tatuaje que cubría la mayor parte de su pecho y se envolvía alrededor de su hombro derecho y el antebrazo. Tosió y se cruzó de brazos. Lo siento. pero pensando que era mejor sentirse como un idiota que oler como un imbécil. ¿Cómo está tu tobillo? —Un vendaje elástico estaba envuelto gruesamente alrededor de su tobillo y pie.. y sintió que sus entrañas hacían una rara voltereta. Roció un poco de ese aerosol corporal de hombre que su mamá había conseguido gratis en Walmart. que estaban desnudas. Mierda. —Mi padre me trajo —dijo. fue en sus pequeñas sandalias pasando los trozos de espinacas empapadas que fueron tiradas afuera del restaurante por los cocineros. Por lo menos. —Nat hizo una mueca—. tratando desesperadamente de ser agradable. enorme y brillante. lo cual hacía un contraste divertido con sus piernas. pasando los basureros y su olor. peor aún. tratando de lucir casual. y se había olvidado de qué hacer con ellas—. pensando que ella podría tener un coche. No quería a Nat boquiabierta mirando en la dirección de Dayna o. —Sonrió de nuevo. Realmente fue porque sus manos de repente se sentían como ganchos para carne al final de sus brazos. No había manera de que la llevara adentro. Su cabello ya se encontraba levantado de nuevo. su rostro se sacudió. —Por un breve segundo. —Está bien. ¿hay algún lugar donde podamos ir? ¿Para hablar? 52 —Está bien. se cepilló los dientes e hizo gárgaras con enjuague bucal. Una vez más. No le preguntó cómo averiguó dónde vivía. Mira. El problema Página —Esguince. Se puso una gorra de béisbol. . Dodge. Colocó agua por su cabello y se puso una limpia camiseta blanca. como si sintiera dolor—. Esperaba que Dayna no estuviera mirando por la ventana—. —La voz de Dodge salió con más dureza de la que pretendía. Voy a vivir. se sonrojó. Le envié un mensaje a Heather pidiéndole tu número. sintiéndose como un idiota. —Hola.

no dijo nada. —Hacemos un trato —dijo. Fuiste tan. como los ojos de un cachorro—. Entonces soltó—: ¿Escuchaste que Cory Walsh y Félix Harte fueron detenidos? Negó con la cabeza. Si uno de nosotros gana. y fue un hecho. fuiste tan genial. la cual era una de las 2. O en este caso. Sabía que le gustaba. Su mamá estaba trabajando. lo cual le hizo pensar en Nat en una toalla. No podía llevarla al restaurante. Pero tomó la primera oportunidad de sentarse: en el guardafangos oxidado de un Buick abandonado y sin ruedas. Los policías son demasiado estúpidos como para detenerlo. O tal vez omitió todas las palabras. Parecía como si estuviera hecha de tela de toalla. Dodge se sintió vagamente decepcionado. como si hubiera tragado algo amargo. sus fantasías. y dulces. Tragó un mal sabor en su boca. Cogió el dobladillo de su falda. Todas las ventanas estaban hechas añicos. y ella aclaró—: Por conducta ebria y desordenada. Sabía que Nat le pedía una pista. lo que le hizo pensar en toallas. Una parte había estado esperando que hubiera ido a confesarle que estaba locamente enamorada de él. que le hizo querer seguir escuchando. como a menudo se sentía al interactuar con otras personas. y honestidad.. Y violación a propiedad privada. 53 —No tengo idea —dijo. y estaba tratando de usarlo. ansiosos. Asintió. Torció la boca. ¿cómo? —preguntó. Sus ojos eran oscuros.. —Quería darte las gracias de nuevo —dijo Nat—. mirándolo. gracias a su reconocimiento. pero no parecía muy convencida. —No es problema —contestó. Excepto que probablemente no podría pararse de puntitas con el tobillo de la manera en la que estaba. Nat caminó lentamente. el cuero desgarrado por animales diminutos.era a dónde llevarla. ¿qué crees que pasará después? —Utilizarnos mutuamente. . estaba mareado. El sol era tan brillante. —Entonces.037 maneras en la que su fantasía era poco realista. de todos modos. y los asientos manchados con excremento de pájaros. cuando la realidad no cumplía sus expectativas. —Cambió el peso de su cuerpo—. y se pondría de puntitas y abriría su boca para dejarlo que la besara. Por un segundo. Al ayudarme anoche. Eso dejaba a Meth Row. Página —Creo que nos podemos usar mutuamente —farfulló bruscamente. ¿Crees que Panic está terminado? —De ninguna manera —dijo—. nos dividimos el dinero en partes iguales. aunque parecía sentir menos dolor que la noche anterior. aún cojeando.

—Hizo un gesto con las manos. Se rió—. Compartir información. Ahora tengo que hacerlo en el otro lado.. tampoco le importaba el dinero. un momento en el que la energía se cortó. así que sólo tomó sus hombros y le dio un beso en el lado de su cuello. No tenía ninguna intención de dejar a alguien más ganar.. y también ligeramente sudorosa. Y entonces. así esta parejo. Página Más tarde. —Es sólo una sensación que tengo —respondió. y extendió la mano de manera formal. los dos ganamos —respondió Nat. ¿Por qué yo? Ni siquiera… quiero decir. —Pero sonriéndole. Se sentía suave. nadie sabía quien había publicado el vídeo en línea. —Parecía de alguna manera sorprendente que Nat Velez. — ¿Qué pasa con Heather? Estuvo a punto de decir.Dodge estaba tan sorprendido. Ni siquiera era tan interesante. que era imposible determinar su punto de origen. videos del vestuario de chicas. Por otra parte. Tenemos más oportunidad de llegar a la Justa de esa manera. Era como escuchar a una supermodelo tirarse un gas: sorprendente y un poco emocionante. y se extendió a todos tan rápidamente. Compañeros. Se puso de pie. 54 Y supo entonces que iba a caer totalmente enamorado por ella este verano. si uno gana. sólo un par de bruscas tomas de Ray y Zev balanceándose el uno al otro. y entonces luces intermitentes. hombros embistiendo contra sus cuerpos mientras una multitud se formaba. Así que dijo—: Sí. —Entonces está resuelto. hablara con tanta franqueza sobre un tema que la mayoría de la gente evitaba. —Entonces vamos a tener que enfrentarnos —dijo Dodge. que no pudo decir nada por un minuto. —Aliados —dijo Nat. aunque muchas personas sospechaban que eran Joey Addison o Charlie Wong. apenas nos conocemos. Sabes cosas. . gente gritando. Tenía un objetivo diferente en mente. Hacer equipo contra los otros. y una vez más encontró a su honestidad atractiva—. Prosiguió—: Podemos ayudarnos mutuamente. Tal vez lo sabía. con su espeso cabello perfecto y sus labios lisos con brillo labial. o lo sintió de alguna manera. —No podía ponerse de puntillas para darle un beso. apareció en tantas páginas al mismo tiempo. riendo. está bien. sólo porque ambos eran unos idiotas y hace dos años habían filmado en secreto y publicado. Eres bueno en este juego. —¿Por qué? —preguntó finalmente—.

Labios sueltos hunden barcos. y un primer plano de Nat. pequeños e inofensivos sonidos en la grabación. De: judgment@panic. con la boca abierta. Página 55 Nadie habla. O verán. . Línea de asunto: en blanco. un brazo alrededor de Heather y el otro alrededor de Dodge. Entonces oscuridad. sólo dos líneas. Apenas unas horas más tarde un correo electrónico hizo las rondas también.com El mensaje era simple.Y a continuación más imágenes: Luces de barrido y policías —voces distorsionadas. cuando Nat lució tan asustada y él estaba ayudando a sostenerla. por lo que podría detenerlo en ese momento final. Dodge aún conservaba una copia en su disco duro.

con unos pantalones de pijama de franela. Bishop. mostrando la parte superior de los dientes—. como si hubiera tratado de diseñarlo con una aspiradora. Pero luego se descubrió que el pergamino es como un tejido extraño que se extiende a más de ocho paneles y de tan fino casi es transparente. señorita —dijo Bishop. ¿verdad? —Cállate. Cuando llegó por Heather. Página —Está bien. —Había una sensación de ansiedad en el estómago de Heather. Elaborados con la piel de los prisioneros judíos en campos de concentración. —Heather se acercó para empujarlo y él tiró del volante. A primera vista parece cualquier lámpara con pantalla del tipo que están acumulando polvo en las casas de todo el mundo. Su cabello parecía aún más exuberante que de costumbre. con cierto orgullo. sonriendo. 56 —Esa no es manera de tratar a tu conductor —dijo. —Solo tengo que vigilarte. en el asiento del conductor. conductor. . 2 Se refiere a lámparas hechas con piel humana rememoró esta semana los crímenes nazis cometidos durante la II Guerra Mundial. Aquí los árboles eran tan gruesos que bloqueaban casi completamente el sol. con ambas manos en el volante. y unas sandalias. casi enviándolos a una de las zanjas a lo largo de ambos lados de la carretera. No vas a ser perseguida hasta la muerte por un psicópata. de Virginia Tech. Cállate. No quiero que mi mejor chica se convierta en una lámpara2. 28 de junio Traducido por Aleja E & EyeOc Corregido por GusFuentes Heather —E stás seguro de que esto es legal. fingiendo estar ofendido.Martes. que todavía no se había duchado—. maniobrando el auto sobre un camino de tierra de un solo carril. ¿verdad? — Bishop estaba sentado adelante. Vestía una vieja camiseta su padre. le anunció.

Heather —murmuró Bishop. . había tenido novio y un trabajo. lo cual era mejor ignorar. pero las palabras sonaron amargas. Ella quedó tan afectada. El día después del reto en las torres de agua. despertando sólo cuando un texto anónimo sonó en su teléfono: Sal ahora. Como una amargada. Siempre has sido mi mejor chica. pero seguía siendo un trabajo. Ningún novio. de la nada. Parece como si tuvieras un don natural con los animales. Y a nadie que se asegurara de que no jugara en Panic. no un buen trabajo. Si te encariñabas demasiado con ellos. No sabía lo que esperaba. nunca fue una persona amante de los animales y le pareció un ataque. pero aun así. La única vez que trató de tener una mascota. Heather inmediatamente se sintió aliviada. cuando Anne le preguntó si estaría de acuerdo en cuidar a mascotas y hacer tareas ligeras. Heather se quedó dormida. Ella quiso decirlo como broma. Tal vez atacada no era la palabra adecuada. Tal vez no una solterona. Ahora no tenía nada. los árboles se aligeraron y ellas llegaron. a pesar de que Heather tenía mocos en la nariz y llevaba una camiseta manchada de aderezo para ensaladas. Pero se encontraba cerca. No quería admitir que pensaba en animales como pesaba en espinillas. No suele irse con extraños. nada de dinero. ya que el perro la lamía. que pasó quince minutos buscando las llaves del coche antes de recordar que las había escondido en un gancho en la puerta. Un poco de dinero en el bolsillo. con aspecto anémico al cual llamó estrella. Una semana y media antes. Y de repente se encontraba lloriqueando en el estacionamiento. antes de que te lastimen. la cual no notó en su prisa por salir de la casa. un pez de colores. Entonces. que era más o menos lo mismo que habría hecho por trabajar a tiempo parcial en Walmart. De pronto. —Vamos. sería contraproducente. Bishop tenía ese efecto en ella. ningún trabajo. Llegarían en cualquier momento. había muerto a las treinta y dos horas. pensó. y luego fue despedida de Walmart cuando llegó veinte minutos tarde a su turno. después de Página Heather permaneció en silencio. Eran $150. Y a cambio una vieja loca que llevaba un montón de bolsas de supermercado le ofreció un puesto de trabajo. Muppet era el nombre del perro con la lengua larga—. En realidad parecía Heather mantuvo su rostro hacia la ventana.00 por semana. —Muppet te estaba sacando brillo —le dijo. herido—. le atacó un perro con la lengua más grande que había visto. no podía ser una solterona a los dieciocho años. Pero ella dijo que sí. 57 El nombre de la mujer era Anne.—Pensé que Avery era tu mejor chica —respondió Heather. desolada y solitaria solterona. O algo parecido. Pero se sentía un poco mejor ahora. dinero en efectivo a la mano. como una píldora contra la ansiedad humana.

No quería lucir descuidada. luego se agachó para despedirse—. 58 Heather se alegró de que Anne parecía aprobar su elección de atuendo: pantalones limpios. Anne salió de la casa y la saludó con la mano. la cual había pertenecido a Bishop antes de que accidentalmente la tomara. señorita. —Mándame un mensaje cuando necesites que te recoja. Lo saludó con la mano. —Mierda —dijo Bishop. Tan pronto como abrió la puerta. mientras Bishop comenzó a dar la vuelta. —No. Pero Anne se echó a reír. pero por otra parte. Es un zoológico. protegiéndose los ojos con una mano. Afortunadamente. bien podada. y Heather notó una pluma de pollo en el otro lado del patio. Los gallos seguían corriendo como locos. —Heather salió del coche. Bishop. Gracias. Heather cerró la puerta. También podía ver el granero. —Me alegro de que hayas venido. ¿no es así? Simplemente no pude parar. no —farfulló rápidamente. Los perros continuaron ladrando ruidosamente. y fuera capaz de leer la conversación por su lenguaje corporal. —Él es lindo —comentó Anne con total naturalidad. Anne cruzó el patio hacia ella. Hizo un ademán. que el rostro de Heather se puso caliente. El rubor creció por todo su cuerpo. zapatos de deporte. Te voy a enseñar todo. e inmediatamente se sintió como una idiota. Anne le dijo que usara ropa que pudiera arruinar. picoteaban y acicalaban en el sol. inclinando su cuerpo lejos del auto. tal vez un granero sórdido lleno de herramientas agrícolas oxidadas y machetes —pero en cambio vio una casa de campo de color rojo y una amplia zona de aparcamiento circular. como si Heather acabara de recibir una visita social—. En realidad parecía impresionado—. había una serie de cobertizos. —¿Ese es tu novio? —dijo Anne. Página Se dirigieron hacia la casa.lo que dijo Bishop. —¿Ves? No hay ninguna pantalla de lámpara a la vista. en caso de que Bishop siguiera mirando. —Es horrible. pero no estaba sucio. en el que una docena de pollitos de color amarillo se pavonean. y quería lucir como si no la hubiera escuchado. y una suave camisa de franela. . Esto fue tan inesperado. varios gallos salieron trotando hacia ella. Había tres de ellos. y un perro comenzó a ladrar furiosamente. Heather se cruzó de brazos y luego los dejó caer. —Sonrió Anne. incluyendo a Muppet. —Hay una gran cantidad de animales —señaló Heather. y Bishop tocó la bocina antes de alejarse. paseando alrededor de un pequeño cercado. ladrando vigorosamente. y junto a él. Se metió las manos en las mangas. Anne no parecía darse cuenta.

—¿En serio? —espetó Heather. Mi marido. Luego de su muerte. —Sostuvo la puerta de la casa para Heather entrara. es como. Heather sintió como si estuviera en una película de una granja en algún lugar lejano. solo por eso.—¿Así que esto. A veces dono los huevos de mi despensa. No quería que Anne pensara que se obsesionaba con la muerte o algo así. Pero no levanto ni una maldita cosa además de excremento de pájaro. Anne llenó un hervidor de agua y lo dejó caer pesadamente en la estufa. Larry. Las paredes eran de color crema y amarillo. el cual se divisaba a través de dos grandes ventanales. Te congelas hasta las bolas diez meses al año. amaba a los animales —continuó Anne mientras seguía a Heather por la casa. mientras que el vapor de agua se iba de su té y se mezclaba con la niebla suave de la mañana. Heather negó con la cabeza. Heather no dijo nada. lo hice. —Anne se encogió de hombros—. Una vez en un viaje de la escuela. Heather pensó que probablemente pasaría todo el verano paleando heces—. una granja? —Heather no veía ningún equipo agrícola. perro. Contra una pared existían estantes con cerámica azul y blanca y pequeñas figuras de porcelana: caballos en miniatura. Fue gracioso. Doblaron la esquina de la casa. Cuando el agua estuvo hervida. Incluso la cocina de Nat no se podía comparar. Heather no respondió. No conocía a nadie que bebiera té en la vida real—solo a los británicos en las miniseries. No había hormigas ahí. ya que estuvo conduciendo con la licencia suspendida—. caminar por el patio con Anne. Los mesones estaban impecables. ¿Cómo es Chicago? —Frío —dijo Anne—. —Nos mudamos aquí desde Chicago. Anne no parecía el tipo de persona que diría bolas. Quería preguntarle cómo murió Larry. Anne se echó a reír. y los perros comenzaron a ladrar de nuevo. la madera rojiza de los armarios. Página Una vez más. pero no conocía a nadie que criara gallinas por diversión. Juramos que haríamos un cambio algún día. pero no sabía si era apropiado. Pero los otros dos son pura alegría. y Heather le gustaba un poco más. Lo más lejos que donde había ido era Albany. y de todo tipo. como si un paso en la dirección equivocada podría causar que todo se rompa. y otra cuando su madre tenía una cita en la corte. Una vez más. Entraron en la cocina más bonita que Heather había visto en su vida. era casi blanca por sol. . Heather casi tenía miedo de moverse. Anne llenó la taza y luego llevó a Heather por la puerta donde habían venido. 59 —Larry y yo trabajamos en la venta de anuncios. gatos. —¿Té? —preguntó Anne. —No lo creo. burros y cerdos. y cuándo.

gatos que rescató de la calle en Hudson. mientras abría uno de los pequeños cobertizos. . Recuerda apagar las luces antes de cerrar. La cerca rodeaba un área de al Página Anne salvó a todos los animales de un destino espantoso a otro: los perros y los caballos por muerte natural. ¿Lo tienes? ¿Voy demasiado rápido? Heather negó con la cabeza. Los salvamos de ser fusilados —dijo Anne mientras salían de los establos. así que no termino tirando granos a los perros y croquetas a los polluelos. Había pavos que salvó de la masacre. con una mano—. era prácticamente cegador. Eso. 60 Anne asintió. Anne le mostró los establos. —Eso es lo que pasa cuando ya no son buenos para correr. o cualquier tipo de basura que encuentres por ahí la cual no encaja en ninguna otra parte. pero en realidad no olía tan mal. Heather nunca había estado tan cerca de un caballo antes. Le gustaba la sensación del sol en los hombros y el olor de la tierra oscura y húmeda en todas partes. —Se echó a reír. cuando nadie más le importó lo suficiente como para gastar dinero para cuidarlos. Heather sintió su suave hocico y la suave presión de su dientes. se veía enojada. Por primera vez. las gallinas y gallos de diferentes enfermedades. que una vez fue un enano indeseado. Se dio cuenta de que ya no se sentía nerviosa. y refractaba a través de la niebla que se levantaba. Probablemente algo de lo que estaba oliendo era mierda de animal. Y aquí baldes. Ni siquiera quiero decirte de cuanto son mis facturas de electricidad. y luego. —Todo lo que quería era un poco de amor —dijo Anne. El dueño les dispara en la cabeza. y se echó a reír a carcajadas cuando Anne le dio cal y la guió para que alimentara al negro. herraduras. e incluso un enorme cerdo barrigón llamado Campanita. Trato de mantener todo organizado.—¡Cierren la boca! —dijo Anne. y alrededor de una libra de alimento al día. Ellos no escucharon. al igual que el crecimiento y lo nuevo. donde dos caballos estaban en silencio en penumbra. al darse cuenta que Anne no la miraba. al pasar la jaula donde Campanita estaba recostado en el barro—. como centinelas que custodiaban algo precioso. Lady Belle. —Ellos eran caballos de carreras. dijo—: No. Éste es el cobertizo de alimentación. Heather no podía imaginar que alguna vez fuera el más pequeño en cualquier cosa. —¿Fusilados? —repitió Heather. —Aquí es donde van las palas y rastrillos —Abrió otro cobertizo—. Ambos estaban heridos. recinto cercado. Mantuvo una interminable conversación mientras caminaban—. —Señaló. pero con buen humor. Finalmente llegaron a un alto. El sol finalmente se liberó de los árboles.

y luego trotaron con gracia en dirección al sol. Sus ojos se mantuvieron estables. y cada vez se acercaban más: dos tigres. sentir el calor de sus cuerpos. Heather no pudo soportarlo más. Eran tan Página —¿Cómo? —finalmente logró preguntar. Tigres. Una masa oscura y grande. pero lo suficientemente cerca. Masivas cabezas cuadradas y enormes mandíbulas. Parpadeó. tan cerca que Heather dio un paso atrás. y hierba alta. Heather saltó. entrecerrando los ojos al sol. e increíblemente viejos. Por primera vez en toda la mañana. Ahí. sus ojos vieran a un pasado lejano. poco curiosos. Pero seguían allí. Los venden en el mercado negro. como los que se deberían encontrarse en un circo. reprimiendo un suspiro. Están bien una vez que han sido alimentados —dijo—. o sacrificados cuando no hay nadie que los cuide. Luego se puso de pie. y los dos animales hicieron círculos entre sí brevemente. mirando a través de la valla metálica. —Más rescates —dijo Anne con calma—. Y tal como estaba. Vendidos. que había creído en una roca. se echó a reír—. Heather no podía ver ningún animal. Anne silbó agudamente. asustada. —¿Qué estamos esperando? —preguntó. paralizada por el miedo y el asombro. —Yo no… ¿no voy a tener que ir allí. extendió su mano a través de una brecha en la cerca y en realidad acarició a uno de los tigres. luego abandonados cuando son demasiado grandes. Sus pies estaban demasiado fríos. Bebió un sorbo de té. otra forma emergió de la sombra de los árboles. que no era exactamente lo que quería decir. cuerpos musculosos y ondulantes. como si en vez de mirar hacia delante. verdad? —Heather estaba clavada en el suelo. La boca de Heather se secó. también. Mil pensamientos se agrupaban en su cabeza. pero algunos árboles. Heather se cruzó de brazos. rápidamente. como si fuera un gato hogareño crecido. . Anne se quedó en silencio. manchas de suciedad. y Heather perdió el aliento. tigres. El rocío había empapado sus zapatillas. —Mientras hablaba.menos un par de acres —en su mayoría de tierra abierta. Después de unos minutos. Cuando vio a Heather boquiabierta. pelaje brillante bajo el sol. Solo no trates de acurrucarte con ellos cuando tienen hambre. Hubo un movimiento en un pequeño grupo de árboles. Tan cerca que podía oler. Vendrán. Mira. Ambos tigres giraron sus cabezas hacia el sonido. Entrecerró los ojos. 61 Se encaminaron a la valla. y su cuello demasiado caliente. —Shhh —dijo Anne—. Imposible. se sacudió.

como del tipo que Anne llevaba. La mayoría de las veces. Panic. donde Heather también podía encontrar botas de goma de repuesto. y se rió en voz alta cuando los pájaros se apilaron juntos. El sol estaba alto y caliente. y luego se abalanzaban. Anne le mostró donde guardaba todas las llaves de los cobertizos. —No. atrayéndote a sentirte segura. y seguía imaginando sus garras afiladas encajándose en su espalda. No deseó que Nat estuviera aquí. . aunque todavía tenía la impresión de que los tigres la observaban. que a Heather le pareció alarmantemente frágil. tan cercanos. Anne le preparó un emparedado de atún con mayonesa casera y con tomates Página Luego limpió los establos (como Heather sospechó. Odiaba a los animales grandes de cualquier tipo. como una enorme criatura emplumada con muchas cabezas. Anne la llevó hasta la puerta cerrada con candado. y le dolía la espalda de agacharse y enderezándose de nuevo. te mostraré. a modo de saludo. picoteando frenéticamente. Así es como los depredadores eran. que había comenzado a colonizar el lado norte de la casa. Después de eso. Pero estaba feliz. tijeras de jardinería. Heather sudaba libremente. había heces de caballo involucrada.grandes. blancos como el hueso. repelente de mosquitos. Para ese momento. pero en realidad no era tan malo como pensaba). Se sorprendió cuando Anne puso fin al día. demasiado feliz de lo que se había sentido en mucho tiempo. En el otro lado de la valla. Casi podía olvidar que el resto del mundo existía. Después ayudó a Anne a podar la glicinia. incluso con las mangas arremangadas. y pudo distinguir la curva pronunciada de sus dientes. los tigres las siguieron lánguidamente. Heather fue a trabajar. diciendo que era casi la una. Nat enloquecería. y peinó el pelaje de los caballos con cepillos especiales de cerdas duras. Mientras Heather esperaba que Bishop regresara por ella. mientras que Anne le dio instrucciones de cómo esparcir el alimento. Uno de los tigres bostezó. Deseó que Bishop estuviera aquí. Se sentaban atrás y esperaban. Aquí. el estómago de Heather comenzó a desanudarse. Alimentó a los pollos. como si fuera coincidencia. sin embargo. colgando de ganchos prolijamente etiquetadas en el ―vestidor‖ como ella lo llamaba. Heather no se dejó engañar. no. bronceadores y lociones de calamina. 62 Anne le enseñó a perseguir a los gallos de vuelta en el gallinero antes de soltar a los perros para correr. les tiro la comida por la puerta. y Heather se sorprendió de que Muppet pareció recordarla. —respondió Anne—. Incluso los poodle la hacían brincar. e inmediatamente corrió varias veces alrededor de sus tobillos. Cuando le dieron la espalda a la jaula de los tigres y regresaron a la casa. Podía olvidarse de Panic. que alguna vez fue dejada por Matt Hepley o dado el Salto en primer lugar.

Cuando Heather bajó la ventanilla. Jack Gatillo Alegre. Heather estuvo en Coral Lake unas pocas veces. Le contó sobre el cerdo enano que se había disparado a un tamaño enorme. medio loco. su cabello era un desastre y su pecho estaba todavía húmedo por el sudor. al darse cuenta de cómo sonaba. ya que estaba tan sucia. Hizo un gran espectáculo oliendo—. Su propiedad se encontraba cercada y custodiada por perros y quién sabe qué más. . —¿Estos pantalones?—Bishop fingió estar ofendido—. pero se sorprendió al descubrir que lucía un poco. Heather se quedó en silencio cuando giraron hacia Coral Lake. a causa de un incendio que se desató allí hace varios años. ladrando Página Fue un paseo de veinte minutos de vuelta al centro de Carp. Puso los ojos en blanco. ¿Qué es ese olor? —Cállate —contestó. Dejó a los tigres para el final. —Te los puedes quitar sólo para mí —dijo Heather. Seguía burbujeando de felicidad. Le había conseguido un café helado de 7-Eleven: con mucha azúcar. Tenía la cara roja. a un lado de la carretera. Pensó que era lo mejor que había comido. los caballos. y era de mala suerte. si el Motel 6. y luego se sonrojó.. sin embargo. Lo golpeó de nuevo. —Hola. era conocido por estar constantemente borracho. la corta cadena de tiendas y bares de grasa podrían ser contados como un centro. El camino corría paralelo a la propiedad de Jack Donahue. nada más que troncos caídos y desiguales. quemadas y desnudas puntas de árboles. las gallinas y los gallos. ¿verdad? —dijo. y por poseer un arsenal de armas. Pero no lo hizo. Bishop estaba tomando un sorbo de su café y casi se ahogó. por lo que lo hizo.. Todavía no se había cambiado los pantalones de pijama. Si no lo dices. que no podría haberse llamado más erróneamente: no había agua a la vista. Me puse estos sólo para ti. Heather tenía miedo de sentarse en la mesa. casi esperaba que viniera gritando fuera de su casa y empezara a disparar contra el coche. la oficina de correos. Fingió una mueca de dolor. bonita. Varios perros vinieron corriendo por el patio. Cuando su valla apareció a la vista. —¿Cómo estuvo? —preguntó Bishop. 63 —En cualquier momento —respondió Bishop. tampoco yo. —Sabes que es totalmente ilegal. pero Bishop afirmó haber descubierto un atajo. mientras comenzaron a bajar por el camino de entrada de nuevo. y le dio un puñetazo en el brazo. vaquera —dijo Bishop cuando Heather se sentó en el coche. justo como le gustaba. pero Anne colocó un lugar para ella.que habían crecido en su jardín. mucha crema. alcanzó a verse en el espejo lateral. y sonrió. —Así como los pantalones que llevas.

ninguna razón para un espanta pájaros. también inútilmente. y de aspecto malvado. Había algo mal con el maniquí. Eran flacos. Cuando llegó al espantapájaros. VIERNES. ¿Qué Pero ya estaba fuera del coche. el espantapájaros tenía palabras escritas con esmero. corriendo de vuelta hacia un flácido espanta pájaros. A MEDIA NOCHE. Bishop demonios? pisó el freno. —¡Alto! —Estuvo a punto de gritar—. y tenía la sensación más extraña de estar siendo observada. en el lienzo en blanco de su cara. Detente. . Casi habían pasado los límites de la propiedad de Jack Gatillo Alegre cuando algo llamó la atención de Heather. apoyado contra la valla de Donahue. No había granjas de este lado de Coral Lake. como si de pronto podría volver a la vida y morderla. Luego levantó su cabeza. especialmente uno que parecía que fue arrojado desde el maletero de un coche. que se desplomó hacia delante en un cuello larguirucho de peluche.como locos. Heather. con marcador. Página 64 EL JUEGO DEBE CONTINUAR. —¿Qué? Jesucristo. Estos perros no eran nada como los de Anne. Su estómago se apretaba por el miedo. gruñendo. Fue hecho demasiado crudamente. al menos parecía un espanta pájaros desplomado en el suelo. En lugar de gestos. vaciló por un segundo.

¿de acuerdo? Sigue el plan y todo va a estar bien. como su aliado. decidió jugar. pero parecía enferma —como si fuera a vomitar. Estaba muerta de miedo por los perros. la oscuridad. Durante el trayecto. Dodge se preguntó en qué pensaba. Bishop no dijo nada. e inteligente con seguridad. Nervioso. sin embargo. Solo unas pocas docenas de personas se apiñaban en silencio a unos quince metros por el camino de la cerca de Jack Gatillo Alegre. Y. Y lo elegió. las alturas. infeliz. Pero Dodge empezaba a cambiar su opinión. ni carcajadas. También de las escaleras. Ahora. Por lo que él sabía. 65 Cuando Bishop apagó el motor. los ojos de Bishop hicieron clic con los Página Nat asintió. había dicho. Esto hizo que le gustara aún más. y la sensación que se tiene en el medio de la noche cuando registras el teléfono y ves que nadie ha enviado mensajes de texto. Dodge pudo oír el sonido de la respiración entrecortada de Nat. a Dodge. 1 de julio Traducido por Fiioreee. ni música. No había cerveza. Aleja E & EyeOc Corregido por Victoria Ferris Dodge L a multitud era menor la noche del viernes. como hacer que un comodín aparezca en el bolsillo de su chaqueta y un centavo desaparezca de su palma. se encendieron en el resplandor de los faros de rebote con caras blancas. que era más o menos miedo de todo. Pasó todo el paseo tratando de distraerla haciendo trucos de magia fáciles. reunidos en masa. el ambiente tenso.Viernes. dijo—: Solo tienes que seguir el plan. pero al igual que un gran perro pastor mudo de una persona quién seguía a Heather a todas partes. Siempre creyó que Bishop era bastante agradable. .

La cuenta era eterna. La noche era clara y quieta. Lo hicieron. —Muy bien —hablaba Diggin en voz baja a medida que se acercaba al grupo. Sin embargo. durante los últimos dos años. Si Nat no le hubiera contado sobre el maniquí que Heather vió el martes. ya era de noche. El correo electrónico ha llegado a todos los jugadores de forma simultánea desde una dirección encriptado: judgment@panic. mascando fuerte. Heather. Bishop. Dodge tenía el impulso de tomar la mano de Nat. El viento levantó los árboles. sin embargo. Jack Gatillo Alegre era malo… muy malo. solo parecía estar creciendo. —¿Segundo desafío? —interrumpió Zev—. No todo el mundo tiene que ir. de pie en el borde exterior del círculo de jugadores. Nat y Dodge caminaron hacia ella. La luz de una linterna recorrió cada uno de los jugadores a su vez. Extraño cómo no desapareció. —Es más de medianoche —Diggin seguía prácticamente susurrando.suyos por un segundo en el retrovisor. Se sentía como si los minutos se expandían en horas. Y Coral Lake Road era mala suerte. Después de la quiebra. Bono: Encuentra el escritorio en la sala de armas y toma lo que se esconde allí. . un paso adelante. prepararse. como si se sabía que estaban invadiendo. una señal de silencio. todo el mundo se encontraba nervioso. 66 —Walsh ha desaparecido —dijo Diggin finalmente—. dibujando ángulos alrededor de la valla. Objetivo: Tomar un premio de la casa. entonces —dijo alguien. Un psicópata y un borracho y peor. Tiempo: Medianoche. o esperar—. separándose de la gente que fueron a ver. y Dodge detectó algún tipo de advertencia allí. ¿Qué pasa con los depósitos de agua? —Invalidado —dijo Diggin—. Llegaron tarde—. Dodge podía ver a Ray Hanrahan. silbó entre ellos. Los jugadores.com Ubicación: Coral Lake. él no podría haber sabido sobre el nuevo reto hasta esta mañana. Así como Merl. Menos jugadores. menos espectadores. Dormir. Dodge sabía que no pensaría dos veces antes de dispararles. Una linterna se encendió y apagó varias veces. La luna estaba alta y medio llena. y convirtiendo todo a una silueta. El segundo desafío. Su rostro se ocultaba en la sombra. como un cáncer en el estómago. Página —Están fuera. Dodge sintió un embrague familiar de ira. pero esta se abrazaba a sí misma con fuerza. Al menos Dodge tuvo tiempo para planificar. Los perros estaban tranquilos.

viendo la casa a oscuras. al igual que los momentos individuales fueron marcados en su cabeza. Dodge fue directamente a la valla. la gente trepando la valla. a la espera. todo en silencio excepto por el crujido ocasional de metal. miró atrás. a pesar de que su adrenalina bombeaba. Todos estarían descalificados por no hacer nada. o cómo iban a reaccionar. Cuatro perros —no. cuerpos que golpeaban al suyo… pero no les hizo caso. demasiado miedo para tratar de escalar. . Pero gran parte del grupo no se movió de inmediato. Diggin no les hizo caso. 67 Era todo sobre el tiempo. observando. Y como predijo. una maldición entre dientes. como una muñeca rota. cayeron y golpearon el suelo en primer lugar. Página Dodge sabía que no pasaría mucho tiempo hasta que Donahue saliera con un rifle. Hubo otros jugadores alrededor de él. la explosión de ladridos vinieron de inmediato. Al igual que los trucos de magia: la planificación. aún cojeando ligeramente. —¡Vamos! —dijo Dodge a Heather y Nat. o decir. caminando. como si hubiera alcanzado el lugar y sabía lo que hacia. y a pesar de que apenas hizo un sonido. Dodge sentía cada segundo como si tuviera un sabor diferente. se le ocurrió que aquí. Ellos flotaban sin rumbo a la cerca. —Cuando diga ya —dijo. una media docena de personas corrieron tras él. Por un momento. se duplicaron como si. latiendo en el hueco de su pecho. fueran observados. diciéndole que se fuera.Zev escupió en el suelo. Sin embargo. y Heather hizo un ruido de protesta. mirando a las sombras. paseando. una textura diferente del segundo anterior. al mismo tiempo. como lo acordaron. Nat movía sus piernas rígidas. —Ya —dijo Diggin. ladrando como locos. Se podía anticipar la respuesta de otra persona. y el viento. porque puede saber lo que la gente haría. tal vez disfrutando. se centró en la picadura de enlace de la cadena en sus manos y su respiración y los segundos corriendo hacia adelante como el agua. mantener la calma bajo presión. la gente gruñendo y respirando con dificultad. Dodge fue uno de los primeros en subir la valla. incluso ahora. incluso antes que ellos. ellos se quedaron allí. desaparecieron juntos en la oscuridad. en silencio. en alguna parte de esta multitud. era demasiado oscuro para distinguir sus rostros. estaban los jueces… escondidos detrás de caras conocidas. Dodge podía sentir el lento tambor de su corazón. parecía que todo se quedó inmóvil. la maestría. Varias otras personas. Heather asintió y tomó la mano de Nat. En la parte superior de la valla. Hizo una pausa. Y mientras se encontraban allí en la oscuridad. cinco— rasgaron hacia fuera de la parte trasera de la casa.

Tic. A. Cabrones. De. Sólo unos segundos más hasta que el rodaje comenzaría. Justo a tiempo.Tic. En el patio delantero.. Disparos explotaron. No pasaría mucho tiempo ahora. más fuerte. en la noche. Algunos de los jugadores ya subían la cerca otra vez. Tic. Tendría que hacerlo. los perros volviéndose locos. y entonces sintió el impacto de la tierra y se hallaba de pie y buscando a tientas el gas lacrimógeno en su bolsillo. Él estaba en el aire. Pop. Nunca había estado tan cerca de los disparos. Puta. tratando de alcanzar la seguridad de la otra parte. Dodge corrió alrededor de la casa. Penes. Patio. Salgan. Mierda. Tic. tenía las mandíbulas prácticamente alrededor de su brazo antes de que se volviera y lo roció. Tic. de lo que esperó Dodge. Hubo un rugido. De. Un. Habría puntos menos por eso. Dodge siguió su camino. vistiendo solo un par de boxers caídos. rodeando al pequeño grupo de jugadores. Tic.. Chupa. Hijos. panzón sin camisa. Malditos. en la cara. al igual que cada vez que inhalaba estaba Página Pop. una luz en la casa encendió. Un perro se abalanzó sobre él. Ustedes. No se dirigió directamente a la parte delantera de la casa. . A. gimiendo. Incluso desde una distancia de cien metros. Mi. Un bulto negro se disparó por la puerta principal. Donahue llamaría a la policía en algún momento. De. Todos. Puerta. por completo. Pedazos. levantó su rifle y empezó a disparar. gruñendo y crujiendo. Pop. Tic. Heather y Nat deberían haber alcanzado el agujero en la valla por ahora. Estuvo a punto de no verlo. Clavo.. Alguien gritaba. un sonido que resonó a cabo incluso en el caos y los sonidos frenéticos de ladrar y algo se estrelló contra el suelo. Enterrar. Voy. De. El perro retrocedió.. Dodge pudo distinguir el torrente de maldiciones individuales. más agudo. Su aliento quedó atrapado en algún lugar de su garganta. Pero Dodge siguió su camino. la primera cosa que realmente le había tirado con la guardia baja. Los. Como. 68 Entonces Jack Donahue. Muertos. sino que hizo un bucle. Jack Gatillo Alegre seguía gritando. Dios.

Abrió la puerta. tres. Uno. No se detuvo a pensar. dos. Tic. Los disparos seguían tomando medidas a través del aire. donde se encontraba Ray. En la parte trasera de la casa había un porche medio podrido. . Página 69 Estaba dentro. apenas colgando de sus bisagras. No sabía qué pasó con los otros jugadores. Dodge vagamente registró un refrigerador antes de ver la puerta mosquitera distendida. como previeron. abarrotado de oscuras formas. cuatro.corriendo el reloj de arena. si alguien estaba en el interior todavía. Le pareció oír un susurro en la oscuridad asumió que eran Heather y Nat tomando posesión de sus cargos.

yo no puedo. Ni siquiera estoy…. ignorando el sonido de sus quejas o de las palabras que murmuraba en voz baja. Mi. —Yo. —Heather agarró el brazo de Nat y lo jalo duro. El pulso de Heather se puso a latir frenéticamente en su cuello. Contaba Página —Ni siquiera estoy. Enfócate. Y Dodge contaba con ellas. . De… —Vamos.Heather Heather y Nat llegaron hacia donde la valla se desviaba hacia el norte. De. Maldito. pero tampoco le importaba. Heather le dio un fuerte empujón y se abrió. como si las dos piernas se hubieran clavado en el suelo. Y nadie las siguió. Extendió la mano y tiró de ella liberándola. Contaba. Nat la siguió. —Estás libre —dijo—. Pero Nat no se movió. con sus ojos muy abiertos. Patio. Las ayudaba. Hicieron un pacto. Fue entonces cuando Jack Donahue salió maldiciendo de la puerta principal. arrastrándola por el césped hacia la casa. —Su rostro. —Estoy atrapada —susurró. De. Heather se dio la vuelta. Llegaron a la parte de la valla que habían preparado el día anterior. lejos de la carretera. Mierda. La manga izquierda de Nat se enganchó en la valla. Dodge se podría ir en cualquier momento. Hijo. Bien. Dodge cortó una puerta improvisada en la valla. esperaba que ellas monten guardia. aterrorizado—. se congeló.. congelada. Hijo. De repente Nat horrorizada. Hubo una repetición gritos desde el patio. Heather no sabía por qué. Puta. Pedazo. dándole apenas espacio suficiente para pasar a través de ella. Seguía de pie. —La voz de Nat era aguda e histérica. Mantén la calma. 70 —¿No estás qué? —Heather estaba perdida. Hijo. Enfócate. Estaban atrasadas. —Estoy tratando —dijo Nat.. Heather podía oír la tensión en su voz. mientras los perros comenzaron a ladrar. Perra. Sal. impaciente. junto a un grito de dolor y el gruñido de un animal enfurecido. Vamos. De. —Tienes que avanzar más rápido —dijo Heather.

frenética—. y Nat estaba perdida. a cerveza vieja y estaba todo oscuro. Tragó saliva. Los muslos de Heather temblaban. Y la llevó a las sombras mientras Donahue apareció en el porche. De inmediato. lo que lo hacía parecer un personaje de película. Pop. ¿De acuerdo? En exactamente un minuto. 71 Pero la puerta se abrió y cerró. —En exactamente un minuto. Y no sabía si de Dodge ya se fue de la casa. Ya no se preocupa por el tobillo de Nat. Dio varios pasos hacia adelante y oyó un crujido.hasta diez. Donahue encendió una luz. ¿Por qué él volvió? El corazón se le subió a la garganta y extendió la mano. Alguien había entrado. Heather le clavó las uñas con más fuerza en su brazo. fue al porche. solo formas. Jesús. ¿Dónde estaba Dodge? Heather casi no podía respirar. o ahogando sollozos. tratando de pensar. abrió la puerta principal y entró. Su cuerpo se sentía hinchado y torpe. . y la terrible parte trasera de su rifle. entrando al pasillo. ¿Qué pasa si no lo hubiera hecho? ¿Y si lo jodió? —Quédate aquí —susurró Heather—. No veía a Dodge. el pasillo olía a sudor. casi queriendo hacerle daño. rozando las dos paredes ligeramente con sus dedos. —Nat se giró hacia ella. si todavía no vuelvo. No me dejes aquí. ¿Y si Dodge estaba dentro? Nat y Heather. o que estuviera temblando. meciendo su peso sobre sus talones. y un pequeño cono de luz que ilumina la espalda de Donahue. disparando. Ni siquiera sabía si Nat la oyó. el crujido de unos pasos. Ella se enderezó. difuminadas en la oscuridad. No ocurrió nada. su cuerpo se convirtió en hielo. al igual que el brazo izquierdo se haya quedado atrapado en la valla. su gordura. Pop Heather agitó a Nat. y la cegaba. Heather la agarró por los hombros. Se apretó contra el costado de la casa. Pop. ella lo notó. con sus ojos muy abiertos. No podía ver a nadie. Y ella no había silbado. un mal augurio. Voy a entrar —No. disparen directamente en su corazón. La luz en el porche era blanca. con su pistola. Instintivamente. se suponía que estaban vigilando. Había demasiado ruido. junto a los pelos sobre sus hombros. que la puerta acababa de abrirse y se había cerrado con un firme clic. esperando que en cualquier momento las luces hagan clic. Se quedó inmóvil. y en ese punto casi no le importaba. Y de pronto registró varias cosas a la vez: que los disparos habían terminado. quiero que corras de nuevo al auto. Se quedaban sin tiempo. y luego hacia atrás. Página Ya no pensaba. Se suponía que debían haber silbado si Donahue se acercaba.

Las armas montadas en las paredes. —Lo hacía. Pasos iban rápidamente hacia ella. Bono: Encuentra el escritorio en la sala de armas y toma lo que se esconde allí. brillante. 72 —¿Qué estás haciendo? . cerrando la puerta lo más silenciosamente posible. Nada. Se suponía que vigilarías. Buscó a tientas por la pared y golpeó a un picaporte. Llegó hacia la arma. y Heather pronto contuvo el aliento. La pistola estaba acurrucada allí. —Shhh —susurró Heather—. Armas de fuego. La puerta se abrió con facilidad y se deslizó fuera de la sala. Solo podía ver la silueta de Dodge en la puerta. La sala estaba abarrotada de mesas de trabajo y sillas acolchonadas. se sentía sin aliento y mareada. como si lo usaran frecuentemente. El bono. La sala de armas. vacilando en ese momento pero la tomó rápidamente. Heather cruzó la habitación. Debajo de la ventana había un escritorio grande. Comenzó con los cajones del lado derecho. buscando por el desorden de los objetos. como si pudiera morderla. brillando débilmente en la luz. como un enorme escarabajo negro. —Antes que Heather pudiera explicarse con más detalle. Dodge la cortó.—¿Dodge? —Corrió el riesgo de susurrar en la oscuridad. Pero los pasos la siguieron. y luego a la izquierda. sangre rellenando el piso. colgadas en las pezuñas de venado. —¿Dónde está Natalie? —Afuera —dijo Heather—. Me pareció oír… Página Heather se dio la vuelta. Pensó que incluso olía ligeramente a pólvora. Heather sintió que náuseas le subían por la garganta. cruzando el techo. la luz de la luna se filtraba a través de una gran ventana sin cortinas. ¿Fue Donahue? ¿Dodge? ¿Otro de los jugadores? Ahí. Oyó a la puerta abrirse y cerrarse. Heather se sintió como si el aire de la habitación era de pronto demasiado ligero. Baja la voz —¿Qué demonios estás haciendo? —Dodge dio dos pasos por la habitación—. Las paredes estaban cubiertas con metal. recordando el correo electrónico que había recibido esa mañana. con el respaldo duro. El cajón central de poca profundidad estaba suelto. pero podría haber sido imaginación suya. Ella odiaba las armas. a pesar de que estaba demasiado oscuro para distinguir su rostro. conteniendo la respiración.

—¿Qué? —No juegues conmigo. como una especie de ángel de la oscuridad. el cañón de la pistola se balanceaba hacia ellos. No me mientas. hacia la cerca. —Escuché algo —contraatacó Dodge—. Lágrimas estaban empujando en la parte posterior de sus ojos. vamos! —gritaba Dodge y empujaba a Heather hacia la ventana. Durante varios minutos estuvieron callados. Oyó una segunda explosión y sintió un rocío de madera suave cuando pasó por la ventana. se produjo una explosión de vidrio. Heather luchó por respirar. ¿Consiguen que haga el trabajo sucio. Nat repentinamente se materializó en frente de ella. entonces entran y agarran el bono? ¿Así podrían salir adelante? Heather lo miró fijamente. hacia la carretera. Estaba sangrando. Vámonos. . huyendo hacia la noche. Todo era fractura. sintió dolor deslizarse a través de su brazo y una humedad inmediata en su axila. mayormente vacía de autos. Página —¿Están bien? —Su voz era salvaje. enviando dos disparos más hacia la oscuridad. Heather apretó los dientes cada vez que golpeaban un surco. pecho resbaladizo por el sudor. Jack Donahue estaba de pie en la puerta. Todo estaba mal. Siguió mirándola. escuchando el sonido lejano de las sirenas de la policía. y Heather se dio cuenta que Dodge había lanzado una silla directo a través de la ventana. —¡Vamos. había terminado en su regazo. De alguna manera. Heather. Un trozo de cristal le había cortado la suave piel del interior de su brazo. jadeando—. en estado de shock. —¿Qué estás haciendo aquí? —dijo finalmente—. directamente en frente de ella—. pero Heather podía oír el borde en su voz—. urgente—. Entonces él estaba gritando. Heather se aventó con el hombro por delante en la noche. vamos. Sabía que eran demasiado ruidosos. Todavía tenía el arma. fría pero también viva. el amplio movimiento de los faros. a contraluz.—¿Fue esto una especie de truco? —habló Dodge en voz baja. Dodge la obligó a ponerse en pie y estaban corriendo. mientras Jack gritaba tras ellos. ojos desorbitados. —Estamos bien —respondió Heather por los dos—. Heather reconoció el auto de Bishop. Pensé que podría ser uno de los otros jugadores. El arma en su mano se sintió horrible. Demasiado ruidosos. Allí se encontraba el resplandor. Se suponía que conseguirías las pruebas para nosotros y saldrías. —Dos pasos más y Dodge estaba allí. desenfoque. —Las luces se encendieron. chocando ligeramente contra los caminos rurales. como una criatura alienígena que pudiera repentinamente rugir a la vida. ¿Están bien? 73 A través de la valla —boqueando. rugido. desconcertada. Entonces se hallaban en el coche y moviéndose rápidamente.

y el ruido de las sirenas se perdió bajo el tranquilo silencio del viento entre los árboles—. que olía como latas de refrescos y chicles viejos.—Jesucristo —dijo Bishop finalmente cuando pusieron varias millas detrás de ellos. . Dodge pasó por encima el teléfono sin decir una palabra. No apuntaba bien. Le dio a Nat el vaso. y se quedó con el salero para sí mismo.com. un salero y un vaso con forma de bota de vaquero—. No sabía por qué. línea de asunto: PRUEBA. a Heather el cuchillo para la mantequilla. con un brazo. —¿Y el arma? —dijo Dodge. Tan raro tener un arma tan cerca. les dijo que Ray había golpeado a uno de los perros con una enorme roca y lo envió lloriqueando hacia la oscuridad. Pero Donahue estaba molesto. agradecida. la tensión se rompió. Su estómago se tensó. De repente. Se preguntó si el arma estaba cargada. Eso fue una locura. Probablemente. —Ambos deben obtener el crédito. con torpeza. Heather —dijo Dodge. con todo el caos. y pensó que Byron Welcher podría haber sido mutilado. Podía sentir a Dodge mirándola. para poder obtener una buena imagen de ello. Mierda. Tan raro Página —Heather la encontró —dijo Dodge neutralmente. Bishop les habló que casi se orinó a sí mismo cuando Jack Gatillo Alegre salió disparando de la casa. Su cerebro todavía se sentía como si estuviera envuelto en una manta mojada. Se estremeció. Dodge comenzó a gritar. Heather bajó las ventanas y se echó a reír como una loca. y probablemente borracho. juzgándolos. 74 —¿El arma? —repitió Nat. para demostrar que habían estado en la casa. Nat se echó a llorar. Heather acomodó el vaso y la pistola en su regazo. Hizo que Bishop se detuviera y colocó el salero en el tablero. —Tú toma la imagen. viva… sentada en el cálido asiento trasero del coche de Bishop. —Dodge y yo la encontramos al mismo tiempo —dijo automáticamente. No le gustaba pensar en los misteriosos jueces —invisibles. Su voz era un poco más suave—. Tú la envías. Era difícil decir en la oscuridad. Heather vio que Dodge había enviado por correo electrónico la foto para: judgment@panic. vigilando. Pero la mitad de los chicos ni siquiera llegaron a la cerca. pensó por seguro que le daría un disparo en el cráneo. —¿Qué estás haciendo? —preguntó Heather. Dodge les dijo sobre estar tan cerca de Donahue. entonces —dijo Nat. Dodge robó tres elementos de la cocina —un cuchillo para la mantequilla. Se sintió aliviada. —Gracias a Dios —dijo Dodge. riendo.

Había entrado en la casa de Donahue. Una y cuarenta y dos minutos. deslizarse por la garganta de un animal. que se convirtió en un arma en sus manos. un lugar sin límites. casas. Heather apoyó la cabeza contra la ventana. Ahora todo el mundo se encontraba en silencio. y se disparó. probablemente con un arma como ésta.verla colocada allí. —Aunque no le gustaba la idea de tener un arma en su casa. sonriendo su sonrisa metal. Bishop metió la pistola en la guantera. En algún momento. —Dámela. supongo. Una vez que la imagen había sido enviada. Robó algo que valía mucho dinero. La gente iba a la cárcel por cosas así. esperando. como si viajaran a través de un túnel sin fin. Tenía un miedo paranoico que podría dispararse por su cuenta. ¿qué debo hacer con ella? —Heather sintió pánico brotando dentro de ella. Podría haberlo abrazado. calles enteras tragadas por la oscuridad. remolques. ¿Y si Lily la encontraba? —No puedes quedártela —dijo—. y tratando de cortar su vientre con un cuchillo de mantequilla para poder salir. Soñó con caer en la oscuridad. Bishop suspiró. explotando la noche con el ruido y el dolor. La robaste. —Bueno. La tierra estaba a oscuras también. Voy a deshacerme de ella por ti. debió de haberse quedado dormida. El reloj del salpicadero brillaba en verde. Heather —dijo—. Había tenido un año de edad cuando su padre se pegó un tiro. Podría haberlo besado. Página 75 Empezó a llover. . Bishop le preguntó—: ¿Qué vas a hacer con el arma? —Quedármela. a cada lado de ellos. Las carreteras se hallaban oscuras excepto por el cono de luz de los faros.

Los carteles se hallaban por todo el camino hasta Fresh Pines Mobile Park. empapelando el paso subterráneo. llevados en las suelas de botas con lodo. medios empapados. Quebrantando y entrando. pegados en las bombas de gasolinas y en las ventanas de 7-Eleven y de Duff’s Bar. Solo diecisiete jugadores habían llegado a la valla. resultado. 2 de julio Traducido por EyeOc Corregido por Alysse Volkov A l siguiente día. grabadas con la insignia del Departamento Rural de Policía de Columbia. Aparecieron. atacado horriblemente por uno de los perros de Donahue. los avisos estaban por todas partes: carteles rosas. los cargos pertinentes serán Peligro imprudente. después de su arresto en las torres de agua. o Byron Welcher. atrapados en la parte inferior de metal de las camionetas que pasaban antes de escapar en el viento. 76      más Página En letras enumerados: . y era obvio para todos de que o había sido Cory Walsh.Sabado. al menos hasta que fuera dado de alta. Desorden de ebriedad. de esos. enredadas entre el espacio de las mallas de alambre que alineaban la Ruta 22. Encontraron su camino hacia la callada calle residencial de Nat. diez habían logrado obtener algo de la casa de Donahue. Intento de hacer grabe/daño corporal. quien había. Pero también habían otros avisos: impresos en grandes y brillantes hojas de papel. No existía manera de que llegaran a Byron. metidas en el lodo en Meth Row. Había un tercio más de participantes de lo que había habido alguna vez. y estaba ahora en el hospital en Hudson. CUALQUIER INDIVIDUO QUE SEA PARTICIPANTE EN EL JUEGO CONMUNMENTE CONOCIDO COMO PANIC SERÁ SUJETO A PROSECUCIÓN CRIMINAL. Alguien había hablado. Destrucción de la propiedad privada. pequeñas.

pulsando sus últimos respiros sobre Carp. todas las ventanas del carro de Reena habían sido destrozadas. si no una seria estudiante de primer año llamada Reena. así que lucía como si hubiera sido encerrada en una membrana. y su casa había sido cubierta con una capa fina y trémula de huevo. cuyo novio había sido eliminado de la competencia. Página 77 El juego siempre seguía.así que algunas personas tomaron su ira contra Cory. . de que de hecho no había sido ni Cory o Byron. así el cielo parecía un pulmón gigantesco. Nadie creía que Panic pararía. su cara golpeada hasta la carnosidad morada de las contusiones y un tomate podrido. Para el momento en que el sol estaba descendiendo en el horizonte. El juego debía seguir. y también terminó en el hospital. Había unas cuantas horas antes de que Ian MacFadden se enterara por su hermano mayor —un policía—. desvaneciéndose en escasas nubes rosas y manchas de rojo eléctrico. por supuesto.

pero le pagaban bien. El Cuatro de Julio no era diferente. y Dodge se despertó con la luz del sol sobre su manta de color azul marino. Se preguntó si su madre admitiría que salió. Se apoyó en el marco de la puerta y la vio como rompía los huevos en una sartén. lo suficientemente caliente para toda una semana después del reto en la casa de Donahue. —No tenía ganas de dormir más —dijo con cautela. Su cumpleaños era en un par de semanas. ¿Quieres huevos? ¿Tienes hambre? Estoy haciendo unos huevos para Dayna. —Dejó que los huevos chisporrotearan a lo lejos y se acercó a él y le dio un fuerte golpecito en la mejilla antes de que pudiera alejarse—. Pudo ver los restos de maquillaje. 4 de julio Traducido por Aleja E & EyeOc Corregido por Alysse Volkov Dodge E l clima estaba hermoso. —Justo a tiempo para los huevos. Tenía cien dólares en el bolsillo y sería capaz de comprarle algo a Nat en el centro comercial. Era un trabajo tonto. No era de extrañar que estuviera de tan buen humor. Su madre se encontraba en casa. el veintinueve de julio.Lunes. despierta. Iba a pasar el rato con Nat hoy. agradable y soleado. pero aun así podría regalarle algo pequeño un poco antes. Todavía estaba cansado y le dolía el cuello y la espalda. A veces lo hacía. donde el ex novio de su mamá. Danny era gerente. . ¿Por qué estás levantada tan temprano? 78 —¿Cuál es la ocasión? —dijo. Emocionado. y haciendo el desayuno. como un limpio y suave oleaje Él se sentía feliz. Más que feliz. y revolvía las yemas con el borde de una espátula de madera. —Colocó los huevos Página —Podría preguntarte lo mismo. había trabajado dos turnos almacenando estantes después de la hora de cierre en el Home Depot en Leeds. Había ido a una cita anoche. si la cita había ido muy bien.

en posición fetal. —empezó a decir Dodge. Lo dudaba. Él bebe vino. —Le dije que no podíamos cubrirlo. asombrada—. mientras que su madre lloraba. pero no dijo nada. y le quito el plato. —No te estoy mirando —dijo Dodge. la silla de ruedas de quinientos dólares por la cual Dodge se había roto el culo por todo un otoño para tratar de comprarla. Su rostro se puso rojo. Su madre continuó. Bill dice que Dayna tiene que ir regularmente. Ella se giró hacia él. —Nosotros no podemos. comenzó a trabajar en sus pantorrillas con los Página Dodge negó con la cabeza.. a algún médico del Hospital de Columbia que trabaja con gente como Day. Antes de que pudiera contestar bajó la voz y dijo—: ¿Sabes todo lo que la terapia de Dayna ha estado haciendo? Bueno. Dodge. como si estuviera enojado con ellos por hacerle perder su tiempo—. Dodge. Una explosión del conducto. compradas en la gasolinera a figuritas de osos de peluche. —No tengo hambre. quieres huevos o no? —dijo su mamá. y fue a la sala de estar. La única vez que lograron ver a alguien en un hospital de verdad. No hay razón para que deba manejar este pedazo de chatarra. Bill dice… —¿Bill? —interrumpió Dodge. en nuevos médicos. junto a la mantequilla. y siempre le enviaba regalos a Dayna desde flores baratas. ¿verdad? Mi consejo es: solicitar una silla mejor. golpeados su rodilla y le apretó los dedos del pie. Estaban perfectamente revueltos. Ricky estaba bien. Pero él dijo que podía ayudarnos. apurada—: Me llevó a Ca’Mea en Hudson anoche. o el médico era un charlatán. . —No es más que un amigo. — Imposible —le había dicho en tono enojado. pero su mamá lo entendió y terminó por él. miraba a Dayna durante cinco minutos. Ella tenía su cabeza afuera de la ventana y al entrar la oyó gritar—: ¡En tus sueños! — seguido por un estallido de risas. —Tomó el plato de Dayna. incluso sin seguro. Tenía bonitos manteles y todo. Dodge no dijo nada. —Sólo Ricky. —¿Por qué me miras? —exigió Dayna.revueltos en un plato.. en tratamientos nuevos. agarró un tenedor. el fondo de emergencia se sustituían. 79 —¿Así que. le hacía pruebas nerviosas. —Adquirió la silla de ruedas. —¿Qué fue eso? —le preguntó. Y siempre había algo que salía mal. Ricky trabajaba en la cocina de Dot’s. ¿Puedes creerlo? —sacudió la cabeza. conoce a alguien. Se sentó a su lado y tiró de sus pies a su regazo. Su madre se ruborizó. en alguien que pudiera ayudar. Habían depositado sus esperanzas antes. ¿Puedes creerlo? En el hospital. Accidente de auto. hablando estupideces —dijo. casi todos los días. en lo que yacía con Dayna acurrucada todas las noches en su cama.

Dayna negó con la cabeza. flotando en el cielo como un ojo. Dayna comió rápidamente. 80 Nat esperaba en la escalera de su entrada. Una de las cosas de vivir en la parte de atrás de Dot’s era que siempre había alguien gritando por algo. . No podía dejar de pensar que cada vez que ella tuviera que ir al vestidor tendría que desvestirse totalmente. como siempre lo hacía. y una cara apareció y desapareció demasiado rápido como para que Dodge la pudiera distinguir. aunque sabía que se había doblado el tobillo la otra vez huyendo de la casa de Donahue. Una cortina se crispó en una ventana de la planta baja. Era una especie de consuelo. eso se habría visto estúpido en alguien más. con la felicidad. tambaleándose ligeramente en los grandes tacones de cuña. ¿Quieres café? —Mataría por un café. Así que seguiría teniendo esperanza en ello. se sentía como si estuviera entrando a una televisión. —Tal vez debería —dijo Dodge. Pero ella lucía increíble. no existían voces. como si posiblemente podría echarla menos. con una camiseta y los pantalones cortos unidos. Tan pronto como Dodge giró por la calle de Nat. —Bishop y Heather fueron a buscar café helado —dijo mientras se acercaba luchando por no caminar demasiado rápido—. a pesar de que todavía sentía un extraño cosquilleo al estar en la casa de ella. Excepto que no había mucho movimiento. con la boca torcida en una sonrisa. y llevaba un suéter amarillo con volantes. como un recordatorio de que no estaba solo en problemas. Página Se puso de pie. donde siempre había alguien que estaba lavando un coche en la calle y las mujeres usaban delantales y saludaban a los carteros. Iba a ser un buen día. incluso se acordó de poner sus pantalones vaqueros en la lavadora. Abrumado. —Raro. Sólo eran las diez y media. tomó el autobús hacia la zona de Nat. El estómago de Dodge tocó fondo en cuanto la vio. Les dije que nos consiguieran unos también. ni gente botando basura o golpeando puertas. dijo—: Ricky dijo que quiere casarse conmigo. pero el sol ya estaba alto. y ella se rió. Era demasiado tranquilo. No llevaba su tobillera. como si estuviera en uno de esos espectáculos de la década de 1950. Su cabello se hallaba arreglado con una cola de caballo hacia un lado. Así ella podría volver a caminar. —Alguien nos está espiando —dijo. Se duchó y vistió con cuidado.nudillos. Aunque se estremecía ligeramente cuando caminaba. momentáneamente. Lo evitaba. con los ojos en su plato. Al final. —Extendió la mano y le pego en el hombro a Dodge e hizo como si le hubiera dolido. por lo que se veían frescos y limpios. El sonido lo hizo calentarse por todas partes. saludándolo con la mano. en cierto modo. si pudiera —dijo.

que hacían brillar a los pisos. por primera vez desde su traslado. Dodge trató de pagarle a Bishop por el café. El techo estaba dotado de grandes luces. Dodge se preguntó cómo sería tener un padre en la casa. Dodge nunca supo nada de su padre. nada de nada. Todavía era muy temprano y no había multitudes. Todo era blanco. Es inofensivo. como el cajón de ropa interior de un viejo. como si perteneciera a alguna parte. Cuando el Bishop y Heather regresaron en uno de los cacharros de Bishop que se sacudía y temblaba. Se preguntó. El aire olía a aerosol y a pequeñas bolsas de flores secas que su mamá ponía en el cajón de su ropa interior. de vuelta en Florida. recogiéndola para llevarla al cine los viernes. Las botas de vaquero Página Luchó contra una oleada de tristeza. Dodge sintió. El papá de Dayna. No podría durar. No te preocupes. Dogde condujo por el Hudson Valley Mall en Kingston. Dodge —dijo ella. 81 El auto olía a tabaco viejo y a menta. se casó con la madre de Dodge durante dieciocho meses. Se preguntó cómo habría sido salir los últimos años con Bishop y Heather. O tal vez. El viaje a Kingston fue bueno.—Probablemente mi padre. mirándolo casi arrepentida. con los ojos oscuros como los de Dodge y con los mismos pómulos altos. Dodge ayudó Nat y abrió la puerta para ella. pero Bishop se negó. Dodge estaba casi seguro de que se iban a quedar en medio del camino antes de llegar al centro comercial. Pero sobre todo. por tan sólo una fracción de segundo. y dinero todos los meses. como si todo el edificio hubiera sido sumergido en Clorox. Nada de eso iba a durar. —Nat se despidió despectivamente—. y lo besó en la mejilla. lo que su padre estaba haciendo ahora. —Eres tan dulce. pero nunca había estado en su interior. Lo único que sabía era que su padre trabajaba en una construcción y venía de República Dominicana. si hubiera estado saliendo con Nat. . mejor aún. y todo el estado de Nueva York parecía iluminado por un resplandor especial. o al Baile de Bienvenida. se había caído de un andamio y se partió la cabeza. y sólo porque se quedó embarazada. Heather logró encontrar una estación de radio media decente y escucharon a Johnny Cash hasta que Nat pidió algo de este siglo y luego le pidió a Dodge que hiciera trucos de magia de nuevo y esta vez se rió cuando saco una pajita de su cabello. Tal vez por fin se estableció y tenía un montón de niños pequeños corriendo alrededor. Pero aun así enviaba correos electrónicos con regularidad. Tom. y en ocasiones incluso iba de visita. como un hospital. Tal vez estaba vivo y bien. olía a blanqueador. el sol entraba por las ventanas.

fuera de Taco Bell en la zona de restaurantes. Bishop y Heather ya estaban alejándose. Página Eres hermosa. alguna vez se le ocurriría burlarse de Natalie Vélez. y se lo metió en el bolso como si estuviera avergonzada de habérselo mostrado—. Una vez dentro. Nat consultó un pequeño folleto que había sacado de su bolsa. Deseó no haber sonado tan molesto. con la esperanza de que pudiera obtener puntos extra por acordarse. Como si él. Inmediatamente. SE BUSCA: ¡MODELOS Y ACTRICES PARA MOSTRAR LO MEJOR Y MÁS BRILLANTE EN DAZZLING GEMS! AUDICIONES COMERCIALES: SÁBADO 11:30 A. acunados en su boca perfecta. Pensé en intentarlo. —¿Te vas? —espetó Dodge. que podía ver todos sus dientes perfectos. Ella gritó y lo golpeó con el puño. —Tu cumpleaños es el veintinueve. ¿verdad? —dijo Dodge. DEBES TENER DIECIOCHO AÑOS O MÁS. de todos modos. Sin decir una palabra. 82 —¿Y? Eso es dentro de tres semanas —dijo Nat.de Dodge resonaban con fuerza en el suelo cuando caminaba. Nat le pasó el volante. . quería decirle. y anunció que iba a reunirse con el grupo en una hora o más. y se acordó de que era una de las más jóvenes de su clase de graduación. EN EL CENTRO COMERCIAL DE VALLEY HUDSON. Nat comenzó a ruborizarse. —No lo haré —dijo en voz baja. —Nat tiene una audición —dijo Heather. —No tardará más de una hora o dos —dijo—.M. Nat miró a Heather para obtener ayuda. pero no lo hizo. Natalie. La fuente era prácticamente ilegible. Sonrió tan ampliamente. Dodge Mason. Probablemente menos. y esperaba que a Nat no le resultara molesto. Después se había ido. Su corazón casi desgarrado. Estaba mal diseñado. Le pasó el volante. —Te vas a burlar de mí —dijo. como pequeños caramelos blancos. Pero lo único que pudo decir fue—: Serían estúpidos si tomaran a cualquier otra persona. Bishop pretendió empujar a Heather en la fuente. Tenía la esperanza de que le pudiera besar su mejilla otra vez. —¿Una audición para qué? —preguntó Dodge.

Hurón se fundió en la multitud. se las arregló para que luciera grasiento y raído. Había pasado casi una hora. Vagó detrás de Bishop y Heather durante un tiempo. fumando tres cigarrillos seguidos en el estacionamiento. todas bronceadas. Probablemente parecía un pervertido. de alguna manera. Empezó a sentirse como un idiota. Ni siquiera logré pasar por las puertas. Se encontraban constantemente tocándose entre sí también. Sonrió ampliamente. Llevaba un traje barato. Había estado pensando en comprarle algo. y caminando hacia él. y deambuló afuera. ¿o era Chicago? Corrieron alrededor. como. Tenían su propio lenguaje. Miró su teléfono un par de veces. Estaba de pie justo afuera de las puertas de la tienda. . El recuerdo lo hacía feliz y triste al mismo tiempo. Pero esta no era una cita. encaramadas como antílopes en tacones altísimos. Le tomó un momento para darse cuenta de que accidentalmente había terminado en frente de una Victoria’s Secret. Dodge no sabía por qué simplemente no estaban juntos ya. decidiendo ir a Dazzling Gems y ver si Nat ya había terminado. No lo había hecho. Una vez tomó un carrusel con Dayna en un centro comercial en Columbus. ¿O sí? ¿Qué quería ella de él? No lo sabía. gritando como vaqueros. Esperé en la línea por. llevando casi nada. Todas luciendo vulgares. Tenía el pelo grasiento y delgado en la parte superior. sus propias bromas. empujándose. e incluso eso. tratando de montar cada caballo antes de que la música dejara de tocar. —Estúpido —dijo—. Dodge podía ver trozos irregulares de su cuero cabelludo. vagó sin rumbo. Se sorprendió al ver una larga fila que serpenteaba de la tienda… chicas esperando audicionar. Jesús. pensó. El centro comercial en realidad no era tan grande —sólo de un piso—. Una madre y su hija le daban miradas extrañas. Se dio la vuelta rápidamente. estaba claro que querían estar a solas. que empezaba a llenarse. En ese segundo. saludando con la mano. hablando con un tipo viejo con una cara que le recordaba a Dodge a un hurón. —¿Cómo estuvo? —preguntó Dodge. Nat dio la vuelta y vio a Dodge. como niños coqueteando en un parque infantil. lo que le decepcionó. Obviamente se sentían locos el uno por el otro. En el interior.Dodge se quedó de un humor terrible. 83 Dazzling Gems se encontraba del otro lado del edificio. Hizo una excusa sobre querer conseguir algo para su hermana — Bishop lucía vagamente sorprendido de que incluso tuviera una hermana—. y ninguna de ellas de cerca tan bonita como Nat. Página Entonces la vio. con la esperanza de que Nat ya le hubiera enviado un mensaje de texto. pellizcándose y abrazándose. Tenía todo este dinero con él. al menos. y no había carrusel. pero a pesar de que ambos eran perfectamente agradables. una hora y apenas me moví tres lugares.

Dijo que le gustaba mi estilo —lo dijo casualmente.Y después. Hay que conseguir algo de comer. a pesar de que lo estaba. —Ten cuidado —dijo. —Entonces. Algún buscador de modelos. una mujer vino y checó las identificaciones. No quería que pensara que no creía que era lo suficientemente bonita para ser una modelo. Me muero de hambre. Dodge no creía que Hurón parecía algo como un agente. el cual cambió en el último segundo por una ensalada—. como. porque lo creía. lo dijo con alegría.. Dodge notó que Nat sostenía algo. Dodge y Nat acordaron fácilmente en Subway. —Oh. No quería que pensara que estaba celoso de Hurón. que estuviera caminando junto a Nat Velez como si perteneciera allí. ¿quién era ese? —preguntó Dodge con cuidado. porque la hacía sentir ―desequilibrada‖. Pensó vagamente que tenía algo que ver con Panic. Pero por lo demás. ¿y por qué un agente buscaría en el centro comercial en Kingston. el cual al final se pusieron de acuerdo. —Sé lo que estoy haciendo —dijo. ¿anda alrededor entregando tarjetas? — dijo Dodge. 84 —Vamos. pero se dio cuenta de que estaba emocionada. él sólo. sin duda. Mientras debatían. —Así que.. Se dio cuenta de inmediato que la había ofendido. como si fuera su novia. Gisele fue descubierta en un centro comercial. ¿qué pasa con ellos? —dijo Dodge. Una tarjeta de presentación. —Ese tipo con el que estabas hablando —dijo. . —No sólo las entrega a cualquiera —dijo con frialdad—. Excepto que las modelos eran altas y ella era pequeña. —Entonces. Por si acaso —dijo crípticamente y una Coca Cola de dieta. porque no podía pensar en nada más que decir. como novio-novia. Porque le gustó mi cara. y tenía una fiebre repentina de loca felicidad. —¿Quién? —Parpadeó Nat. eso. Encontraron a Bishop y a Heather discutiendo sobre si ir a Sbarro o a East Wok. pero caminaba tan cerca de él. —Nat rodó los ojos—. de todas formas? Pero no sabía cómo decírselo sin ofenderla más de lo que ya había hecho. Encontraron una mesa vacía y se sentaron mientras Heather y Bishop estaban de pie en la línea de Taco Bell. sus brazos casi tocándose. —Sin embargo. Me dio una a mí. se echó a reír. No tenía idea de cómo había sucedido. Para su alivio. Se le ocurrió que cualquiera que mirara asumiría que estaban juntos. Le compró el almuerzo —un sub de pollo. Nueva York. como si no fuera gran cosa. Página A Nat no le gustaba tomarse de las manos.

apenas dijo algo. Página De camino a casa. y ella se alejó lo suficiente como para decir—: Ambas manos. Como si fueran amigos. Vio al carro alejarse. a diferencia de algunas chicas—. supongo. Su voz repentinamente severa—. el ruido a su alrededor. hombre —le dijo a Bishop. el ruido en su cabeza se calmó. hasta que el coche desapareció más allá de una colina y podía oír sólo el lejano gruñido gutural del motor.. y temía decir o hacer cualquier cosa que pudiera arruinarlo. se quedó de pie en la acera. Le gustaba la forma en que comía: inconscientemente. Se sentía totalmente relajado. de vuelta a Dayna y su mamá y al estrecho espacio de . no… —Dodge —lo interrumpió. —Yo no. Estaba más feliz de lo que jamás había estado. Sin embargo.. pero ella resolvió el problema al abrazarlo. le encantaba la forma en que besaba. Se preguntó si debía besar a Nat de nuevo —se estaba estresando sobre ello—. Calor rugió a través de todo su cuerpo. Acababa de devorar un sub de albóndigas. Jesús. 85 —Muchas gracias. Bishop dejó a Dodge primero. Nat inclinó la cabeza. por favor. como si quisiera comérselo. Pero la besó de todos modos. Sin embargo. Su rostro estaba ardiendo—. —Parece así —dijo Dodge. Después de eso. —Sorbió su refresco ruidosamente. —¿Qué hay de ti? —¿Qué sobre mi? —¿Tienes algún enamoramiento con alguien? Acababa de tomar un gran bocado de su sándwich. Tal vez lo eran.—¿Con Bishop y Heather? —Nat se encogió de hombros—. como si estuviera aún con hambre. hinchándose en un clamor. mirándolo. ¿Qué otra cosa podía hacer? Sintió el ruido en su cabeza. esta vez más despacio. y por un segundo experimentó un choque loco de ansiedad: debía estar soñando. incluso después de que ya no podía distinguir la silueta de Nat en el asiento de atrás. Bishop le dio un golpe de puño. Puso una mano en la parte posterior de su cabeza. Me gustaría que me besaras en este momento. No podía pensar en una sola cosa que decir que no fuera patética. —tosió y tomó un sorbo de su Coca Cola. y la besó de nuevo. Mejores amigos. lo que habría sido decepcionante excepto que estaba presionada a su lado en el coche y podía sentir sus senos contra su pecho. Quiero decir. Dodge había prometido ver los fuegos artificiales en la televisión con Dayna esta noche. reacio a dirigirse dentro. creo que Bishop está enamorado de ella. la pregunta fue tan inesperada que casi se ahogó.

Un correo electrónico. Dodge se permitió sonreír. oliendo vagamente como a basura. leyendo la desesperación entre líneas. Déjanos en paz.su habitación. Las apuestas están dentro. El juego continua. Se había estado preguntando si Luke había recibido su mensaje. Página 86 De pie en el sol desapareciendo. Su corazón se levantó. aparentemente lo había hecho. Iré a la policía. El mensaje era corto. Haré un trato: las piernas de una hermana por la vida de un hermano. disfrutándolo. Dodge se desplazó hacia abajo y volvió a leer el correo electrónico que había enviado una semana antes. Reconoció el remitente. . Luke Hanrahan. con montones de ropa y paquetes de cigarrillos vacíos. Sólo quería ser feliz por un rato más. Dodge leyó el mensaje varias veces. Su teléfono sonó.

y por sus ojos. la forma en que el perro Muppet la reconocía. cuero viejo y pasto que se cernía sobre todo. y Nat tenía a Dodge colgando de cada palabra y también seguía viendo a un camarero en Kingston. Heather se sintió en paz con el mundo.Heather Había sido un buen día. Pero se sentía feliz de dejar que Anne los alimentara. casi demasiado rápido. 87 Tal vez —sólo tal vez—. Tal vez podría incluso mudarse. y lo que iba a suceder en el otoño. eso significaba que todavía estaría atrapada en Carp. No podía creer la valentía de la mujer. Nat preguntó—: ¿Avery vendrá esta noche. Le gustaba el olor a paja mojada. desde una distancia. Era una buena cosa que Anne fuera demasiada vieja para Panic. Había estado en Mansfield Road tres veces en una semana. músculos ondeando como la superficie del agua. también. Anne de hecho fue dentro de la jaula. Pero después de que dejaron a Dodge. de todos modos. . y el parloteo excitado de los pollos. Bishop? —Y cuando Bishop dijo que no. y ya tenía ganas de regresar. no me van a utilizar para alimentarse. un sentimiento que Heather entendía completamente. y especialmente le gustaban los animales. —Mientras este dándoles alimento —dijo—. como si hubieran mirado hacia el centro del universo y lo encontraron decepcionante. Habría dado en el clavo. Mientras tanto. Lily podría venir también. sin embargo. pero al menos estaría fuera de Fresh Pines Mobile Park. Por una vez. Seguro. Heather no se permitiría pensar en el futuro. pensó Heather. que parecían tan sabios. uno de los mejores de todo el verano hasta el momento. Se sentía fascinada por la forma en que se movían. Anne insistió en que no le harían daño. Bishop tenía a Avery (Heather no pensaba en ella como su novia). cuando Bishop fuera a la universidad de Suny Binghamton y Nat se dirigiera a Los Angeles para ser actriz. podía quedarse en la casa de Anne. Heather supuso por mensajes de texto de Avery. Esto le recordó que Matt no le había enviado mensajes de texto ni una vez desde su separación. mirando el cubo de la carne con avidez. como ayudante. Página Lo único malo del día fue el hecho de que Bishop estuvo revisando constantemente su teléfono. Le agradaba Anne. Por supuesto. tan sombríos. aunque Heather estaba segura de que estarían igual de feliz de tener un mordisco de la cabeza de Anne. que Nat insistió era igual de asombrosa que una moto. un tipo de mala calidad que tenía una Vespa. las cosas realmente estarían bien. podrían compartir una habitación en uno de los cobertizos. Tal vez. Decidió que también le gustaban los tigres. a una distancia de un metro de los tigres mientras la rodeaban.

cruzaron las vías. El sol estaba empezando a ocultarse. el corazón le latía con fuerza en su pecho y por un momento. y Heather saltó hacia atrás. Sintió calor extendiendo a través de su estómago… se sentía nerviosa sin motivo. Se dirigieron al barranco: una pendiente empinada de grava y hormigón roto que llegaba hasta el fondo de las antiguas vías del tren. Se abrieron paso con cuidado por la pendiente. Va a durar más tiempo —dijo. y Heather tenía la idea más loca: quería besarlos. envolviendo un brazo alrededor de su cintura. Tropezó con una tira suelta en el camino y Bishop la atrapó. así que se sentiría que estaban en algún lugar tropical. niños. Hoy. Bishop se rió y se abalanzó. tan fuerte. Nat ya llevaba su segunda cerveza. La miraba con una expresión que no pudo identificar. Hace dos años. pensando confusamente que lo había echado a Página Nat caminaba por delante de ellos. e incluso una bolsa de chicharrones. Desterró la idea rápidamente. Se preguntó si también estaba un poco borracho—. se produjo una serie de crujidos. 88 —Estoy bien. —¡Niños. y le dio un empujón. Ni siquiera el Caribe. luego se dirigieron a 7-Eleven y compraron comida chatarra para el Cuatro de Julio: Doritos y salsa. Cuando dio un paso adelante con el encendedor. Encontraron un lugar para encender las bengalas. se sentía cálida y feliz.Nat hizo que se desviaran para poder comprar un paquete de seis cervezas. Heathbar? —Cuando sonreía. quítate de encima —lo dijo en broma. también. Por eso no bebía. Heather trató después. La de Nat se apagó progresivamente y chisporroteó antes de que pudiera quedar debidamente encendida. —Toma una fotografía. Podía oler la cerveza en su aliento. Movió su brazo sobre sus hombros. Dejen de pelear! —les dijo Nat. donas espolvoreadas. sus dos hoyuelos aparecían. Tan cálido. Incluso había comprado popotes curveados y esas sombrillas de papel para poner en sus bebidas. Heather no habría elegido estar en cualquier otro lugar en el mundo entero. y aunque usualmente no le gustaba beber. . ahora rojas de óxido y llenas de basura. —¿Estás bien. El momento pasó. —Trató de apartarse. Esto era tradición. porque era divertido y Bishop valientemente se había ofrecido para comer uno. ella lo esquivó. pero no tenía ganas de bromear. y estaba poniéndose tambaleante. La oscuridad caía. Vamos. Heather también tenía una cerveza. Se sorprendió de que se sintiera tan sólido. y Bishop encontró el mejor lugar para encender las luces de bengala. dándole patadas a las piedras. se sintió como si ella y Bishop estuvieran solos. Bishop incluso sorprendió a Heather al comprar dos bolsas de veintidós kilos de arena mezclada de Home Depot y hacer una playa.

Y mientras Nat comenzaba a correr. —¡Mira. pero sin dejar de reír. justo por encima de la línea de árboles. y nunca hubo fuegos artificiales en Carp. y ahora azul y rojo de nuevo. floreciendo y desvaneciéndose. —¿Dejar qué? —No te hagas la tonta. Pero entonces se dio cuenta de que ni siquiera había conseguido encenderlo. mira! —Nat saltaba de arriba abajo con emoción. 89 —Es el próximo desafío —dijo—. Heather se dio cuenta de que en realidad ya no era un niño. .perder. a cincuenta minutos. a pesar de que no hacía frío. Era una señal. vamos! —Como si podría llegar directamente a través de la fuente. y el gemido de los camiones de bomberos entraron en su cabeza. Bishop estuvo callado desde que Natalie salió del coche. A lo último Nat dejo de correr. Nat se reía como una loca. Todavía no estaba siquiera demasiado oscuro. medio cojeando. cuando no estaba Página Era justo después de las once de la noche para el momento que Bishop dejó a Heather en frente del remolque. Sólo Bishop no parecía emocionado. en Waryas Park —donde Lily estaba con su mamá y Bo en estos momentos. De alguna manera. el conjunto de su mandíbula. La luz brillando en el coche desde el porche iluminó su perfil: la pendiente recta de su nariz. —Bishop se frotó la frente. las sirenas comenzaron a sonar. ya sabes. dejando tentáculos… rastros de humo. Ahora se giró hacia ella y le dijo bruscamente—: Sigo pensando que deberías dejarlo. Heather se volvió justo cuando una serie de fuegos artificiales verdes. El espectáculo se detuvo bruscamente: dedos fantasmales de humo se deslizaban en silencio por el cielo. Heather fingió no saber lo que estaba hablando. rojos y una lluvia de chispas doradas explotaron en el este. Los fuegos artificiales más cercanos estaban en Poughkeepsie. Tenía los brazos cruzados y negaba con la cabeza mientras continuaban: más oro. —¿Qué demonios? —Heather se sintió mareada de felicidad y confusión. Ahora deseaba no haber bebido la cerveza —se sentía agotada. fuerte y caliente. Girándose para enfrentar a Heather y Bishop. entonces Heather entendió: no se trataba de una celebración. gritando—: ¡Vamos. Es Panic. A lo lejos. El aire olía a humo. succionado de nuevo en el cielo. dijo—: ¿Qué? ¿Qué es? Heather se estremeció.

una sensación de pérdida y una sensación de deseo—. —Bishop se volvió hacia ella. sacudiendo la cabeza. Bo estaba sin camisa. ¿Dónde has estado? —En ninguna parte. —se interrumpió. Por un segundo. Heather se dio cuenta de que seguía pensando en besarlo. continuaron mirándose el uno al otro. No quiero que salgas herida. Sintió un dolor en el estómago. ¿Por qué diablos todo el mundo estaba tratando de asegurarse de que no compitiera? —Pensé que me estabas apoyando. una novia y opiniones que no compartía.. —Krista apagó el cigarrillo. Mantengan el televisor en un volumen bajo.. se dio cuenta de que Lily había hecho una bola con una de sus sudaderas y la metió en la grieta entre la puerta y las tablas del suelo deformado. —Krista metió una mano por debajo de su camisa. La mesa de café estaba llena de botellas de cerveza vacías… Heather contó diez de ellas. Fue un gran día. y Krista fumaba. En el interior. Heather le había enseñado ese truco. y podría haber andado en la habitación a través del Página —Voy a dormir —dijo Heather. —dijo Heather. ¿Dónde está Lily? —Durmiendo. Heather Lynn. Ira surgió en su pecho. Bishop —dijo. Había una línea para los malditos baños portátiles. —Buenas noches. la televisión estaba encendida. Nunca me lo perdonaría si. No se molestó en tratar de ser agradable.mirando. Había un poco de luz de la luna que entraba por la ventana. Tenía los ojos vidriosos. Déjalo ahora. No encendió la luz. Estaban muy juntos en la oscuridad—. Tenía problemas para conseguir abrir la puerta de su habitación. Heather pensó en ese mensaje de texto horrible que había recibido. Krista estaba demasiado borracha para sermonearla—. para ayudar a mantener el ruido y el humo fuera. se había convertido en un hombre —alto y fuerte. Heather la mataría si era así—. Errando el cenicero en su primer intento. con una barbilla obstinada. Mantuvo sus ojos en el televisor—. a pesar de que la ventana se encontraba abierta y un pequeño ventilador portátil zumbaba rítmicamente sobre la cómoda. ¿de acuerdo? 90 —Lleno de gente orinándose —Bo dijo—. —Hola. Heather apenas podía mirarla. Vimos los fuegos artificiales. Sus labios estaban a pocos centímetros de los suyos. . Más le valía no haber estado bebiendo y conduciendo con Lily en el coche. y salió del coche. rascándose. viendo una vieja película en blanco y negro. Sabía que a su madre no le importaba—. Hacía calor en la habitación. Sus ojos eran lunas oscuras. —Lo estoy. El juego sólo se va a poner más peligroso. Heather. antes de que salgas herida. Simplemente no así. Krista y Bo estaban tumbados en el sofá.

—Kyla Anderson dice que vas a morir. Lily respiraba profundamente. empujando sus mantas todo el camino hasta el pie de cama. utilizando sólo una sabana como cobertura. Pasó mucho tiempo desde que Lily había pedido una historia. hizo a las niñas hermanas normales. A causa de Panic. En el momento en que terminó. de todos modos. Se desvistió. sorprendida. Página Lily murmuró algo. Cabrita. que Heather no respondió durante unos segundos. Ahora Heather le dijo una versión de una de sus favoritas ―Las Doce Princesas Danzantes” pero en lugar de princesas. —¿Te vas a morir? La pregunta fue tan inesperada. Heather abrió los ojos. lento y —¿Heather? La voz de Lily estaba gruesa por el sueño. . Pero Lily estaba dormida. —Deberías estar durmiendo. donde eran princesas. —¿Eh? —¿Me puedes contar una historia? —¿Qué clase de historia? —Una feliz. Heather la presionó de nuevo. —¿Cómo te enteraste de Panic? — preguntó. pero de repente se oyó un crujir en la otra cama doble. Lily? —preguntó.tacto. y algo más. que vivían en un castillo desmoronándose con una reina y rey demasiados vanidosos y estúpidos para cuidar de ellas. Había asumido que Lily dormía. —Por supuesto que no. —¿Heather? —susurró. Heather se dio la vuelta y cerró los ojos. 91 Heather sintió una corriente de miedo atravesarla… miedo. Lily —dijo bruscamente. y donde todo el mundo las adulaba. apilando la ropa en el suelo. El rostro de Lily estaba medio aplastado en la almohada. y se metió en la cama. algo más profundo y doloroso. —¿Quién te ha hablado de Panic. Pero luego encontraron una trampilla que conducía a un mundo secreto.

Incluso podrían no haber sido fuegos artificiales. las luces parpadeaban encendidas y apagadas en las ventanas. los fuegos artificiales: algunos de los veteranos. También Kim Hollister.com Asunto: ¿Disfrutaron los fuegos artificiales? El espectáculo será aún mejor este viernes a las diez pm. Nadie podría vivir allí. los que afirmaban que aún podían recordar el día que el último Graybill se encontró balanceándose por el cuello. ¿Quién sabía qué clase de fuerzas drenaban aquella casa en ruinas. Nadie había vivido en la casa oficialmente en más de cuarenta años. los locales afirmaban que escucharon a una mujer gritando en el ático. Voces susurraban en las paredes infestadas de ratones. qué tipo de mal encanto. . Ray Hanrahan y todos los demás jugadores. De: judgment@panic. por lo menos. aunque de vez en cuando había invasores y fugitivos que se arriesgaban. Su garganta se secó. Página 92 Veamos cuánto tiempo pueden aguantar.La casa Graybill estaba embrujada. Recuerden: no pedir ayuda. aseguraron que los fuegos artificiales no fueron detonados por niños en absoluto. Todo el mundo en Carp lo sabía. A veces. convirtiendo la noche en fuego y llamas? Los policías pensaron que era sólo la usual broma habitual del Cuatro de Julio. y Dodge sabían mejor. al igual que su padre y su abuelo antes que él. ya que el último de los Graybills se colgó del techo. Dos días después del Cuatro de Julio. La maldición Graybill. Nat. habían estado diciéndolo desde hace medio siglo. Por la noche. se confirmaron sus sospechas. Pero Heather. y fantasmas de niños corriendo por los pasillos cubiertos de polvo. Esos eran los rumores. Y ahora. su boca picó. Heather acababa de salir de la ducha cuando prendió el antiguo ordenador portátil y comprobó su correo electrónico.

Viernes. él entro. en su mayoría usado para fiestas. o posiblemente no hasta el amanecer. un remolque abandonado. ¿Recuerdas esa vez cuando éramos niños. ahora arrepentida de haberlo mencionado—. Su mamá y Bo estaban emborrachándose con algunos amigos en el Lot 62. no Halloween. Heather? —Más jóvenes. ¿recuerdas? Se quedó dentro por cinco minutos completos. once. Nueve. —Años atrás. —Heather deseó que Bishop hubiera ido. —Aún es muy fácil. 8 de julio Traducido por Jennii & EyeOc & Fiioreee Corregido por Alessa Masllentyle Heather —E s muy fácil —dijo Heather de nuevo. Probablemente equiparon toda la casa con efectos de sonido y luces. aunque —dijo Nat girando su rostro hacia la ventana—. —Probablemente tratarán de meterse con nosotros —dijo Nat—. Esto es Panic. No iba a estar durante el reto de hoy. Llegarían a casa alrededor de las cuatro. —¿Cuándo fue eso? —Dodge habló inesperadamente. había sido capaz de utilizar el auto. y Bishop te retó a pararte en el porche por tres minutos? —Sólo porque tú te retiraste —dijo Nat. ¿Cierto. Y por una vez. Este sería su primer reto sin él. Debimos haber tenido diez. —Sus manos estaban sudando—. y su pecho dolía. 93 —Tú te retiraste también. Apretó el volante. Pero Bishop había insistido. —Le recordó Heather. —Heather sacudió la cabeza—. Realmente no le gustaba manejar. —Me había olvidado de eso —dijo Heather. . Página —Bishop lo logró. No lo lograste ni por treinta segundos. Estar con Bishop la hacía sentir segura. no se iba a sentar por ahí y esperar durante horas mientras los jugadores trataban de sobrevivir más que el otro en una casa embrujada.

El rostro de Dodge estaba calmado. tosiendo y atragantándose en la lluvia. Dodge había dado un paso hacia adelante y tomó a Ray por la garganta. 94 Dodge se inclinó y le habló lentamente a Ray al oído. quien se quedó parado. Heather divisó a Vivian Travin. Heather se estiró por la mochila que había empacado para la noche: comida. —Vamos. Nat y Dodge. chicos. Al parecer la mayoría de las personas se sentían igual que Bishop. Nat gritó. Dodge bajó del auto y abrió la puerta para Nat. Mejor ten cuidado. —Sarah Wilson. liberando a Ray. Piensas que puedes… Fue interrumpido y gruñó fuertemente. Página Con la misma rapidez. tomó la palabra—. —Sé lo que estás haciendo pequeño fenómeno. a tiempo para ver a Ray Hanrahan golpear a Dodge en el estómago con un hombro. Pero no dijo nada. Hubo un jadeo colectivo. Nat se movió como si fuera a abrazarlo y luego. como si estuvieran asistiendo a un funeral. los ratones mordisqueando los pisos de madera podridos. Heather salió del auto y corrió hacia el lado del pasajero. otra participante. Mason —dijo Ray cuando recuperó el aliento—. No todos. y la mayoría de los espectadores se habían quedado en casa. Nat gritó. como algo sacado de una película de horror. De repente se escuchó un grito ahogado desde fuera. al último segundo. —Mantente alejado de mí. Se elevaba torcidamente desde la tierra. Por un segundo. sentada en el capo de su auto fumando un cigarrillo. Estaría aquí todo el tiempo que fuera necesario para ganar. No muy lejos un grupo de estudiantes amontonados. Y de repente la gente se apresuró hacia la carretera. Dodge retrocedió tambaleándose. también. ¿Podemos comenzar? Ray seguía frunciéndole el ceño a Dodge. Lo único que faltaba era una bandada de murciélagos. Está lloviendo. obviamente. dio un paso hacia atrás. Una lluvia de madera se derrumbó tras él. la bruma de la lluvia a través de los faros le recordaba a pequeñas astillas de vidrio. Te lo advierto. Había una docena de autos aparcados en la carretera. antes de que Heather apagara el motor. pensó. —Escupió—. luciendo solemnes. chocando con los restos de una cerca. lo pensó mejor.Doblaron la curva y la casa se hizo visible: el brusco pico del techo sobresalía contra las nubes anudadas en el horizonte. y Heather imaginó que incluso a la distancia podía escuchar el aullido del viento a través de los agujeros del techo. . Heather levantó la vista para ver pasar como cohete a una oscura silueta a un lado del auto. agua y una gran manta. pasándose una botella de vino. Heather no pudo escuchar lo que le dijo.

incluso en la oscuridad. más alta será su puntuación. Heather se preguntó si sabía algo que ellos no—. Heather no lo había visto entre la multitud. —No pedir ayuda —dijo Diggin. cuando Diggin estaba hablando por el megáfono. En frente de la casa Graybill. Vamos a permanecer lejos de todos ellos. como todo el mundo. iluminando la cerca torcida. que la hermana mayor de Dodge había ido en contra del hermano mayor de Ray hace dos años en la Justa y había quedado paralizada. —No tengo idea —dijo. era difícil descifrar su expresión. Página Heather se preguntó si Dodge culpaba a los Hanrahan. En la oscuridad. La noche del Salto. todos sus los ángulos y planos mal hechos. pero eso alejaría el borde de las cosas. Heather no había estado observando… había estado cuidando de Lily esa noche con Bishop. exactamente… más como temor. Dodge azotó el maletero para cerrarlo. Caminaron a través de la carretera y dentro del patio con los otros. —Vamos a permanecer lejos de Ray en el interior. Pero Nat había dicho que el coche quedó doblado como un acordeón. Heather se abrió paso hacia ellos. y su voz se quebró un poco. humedeciendo su sudadera. ¿de acuerdo? —dijo—. agarrarlos o golpearlos. El pecho de Heather se sentía pesado con algo que no era miedo. El tipo es un psicópata. El desafío ha comenzado. ahora ahogados por la maleza. Era demasiado fácil. Todo el mundo se separó. 95 Heather se estremeció de nuevo ya que la humedad se filtraba bajo el cuello de su chaqueta. parecía haber pasado hace años: la radio. Heather se preguntó si sabía más de lo que estaba diciendo—. . Un lugar deformado. Sería una noche de mierda. —Sabía que Ray Hanrahan era capaz de sabotearlos. Dodge estaba sacando su mochila del maletero. Ni siquiera le gustaba el sabor. —¿Qué fue eso? —preguntó Heather. los restos de una entrada. Eso es todo. Sabía. —Trato. Dodge se volvió hacia ella y sonrió. la celebración. Heather se estremeció.—Está bien. Cuanto más tiempo duren en la casa. Deseó haber pensado en tratar de colar una cerveza. Su voz fue succionada lejos por la oscuridad y la lluvia—. la cerveza. La lluvia hizo que el lodo manchara sus zapatos. inclinado hacia un lado como si estuviera a punto de colapsar. —Ese fue Diggin. saltarles encima. De repente no pudo recordar cómo es que había terminado aquí. Haces de luz —linternas y ocasionalmente el resplandor azul de un teléfono celular— se extendieron por todo el camino. la hierba alta. Sus dientes eran muy blancos. Las reglas son simples. haría que la noche pasara más rápido. Nat estaba de pie junto a él.

corriendo de arriba abajo. Vaciló—. mientras el resto de los jugadores se extendían poco a poco. —Vamos —dijo Heather. Heather fue la última en entrar. Estaban en el porche delantero muy rápido. crujiendo. pretendiendo ser espectadores normales. Heather sintió su estómago contraerse. y entró en la casa. a sus propios escondites. puertas abiertas y cerradas gimieron. Una vez más. Vigas dentadas de luz zigzagueaban a través de los pasillos y a través de los cuartos oscuros. —Nat habló en voz muy alta. —Bien. Ahí fue donde los tres hombres Graybill se habían ahorcado. . Deseó estar a su lado. cuando Heather colocó una mano en sus ojos—. Huele mal —dijo. piernas en el tablero. putrefacción. Se movió hacia adelante. hacia el techo. Inmediatamente. Hurgó en su bolsillo por su teléfono. Vamos a alejarnos de la puerta. que estaba colgando en un ángulo extraño. No parecía asustado en absoluto. Nat lo siguió. —Vamos a ver qué pasa. donde los restos de un candelabro se balanceaban. La cara de Nat repentinamente visible.Se preguntó si los jueces estaban ahí. Heather utilizó la débil luz de su teléfono para emitir un pequeño círculo en el empapelado desvanecido. —Aplicación linterna —dijo Dodge. Nat saltó. tratando de mantener la voz firme. haciendo bromas estúpidas. Zev Keller acababa de desaparecer en el interior. Heather lo olió también: mierda de ratón y moho. 96 La oscuridad era tan gruesa y pesada como la sopa. las molduras comidas por las termitas. su piel teñida de azul. frente a Nat. Las plataformas crujieron. No sabía que sería tan fuerte. estoy bien con eso —dijo Dodge. —Mientras que no dispare o muerda. Esa era la parte de Panic que más odiaba de todas: el hecho de que siempre estaban siendo observados. Heather deseó que Bishop hubiera ido con ellos. y la puerta se cerró con un golpe. tal vez sentados en el asiento delantero de uno de los coches oscurecidos. una luz brillante se encendió. si los rumores eran ciertos. con un viento débil. Lo siento. —Nat dio un paso adelante y abrió la puerta. o incluso de pie en el camino. iluminada desde abajo. —¿Estás bien? —le preguntó Dodge en voz baja. Página De pronto. burlándose de ella por tener miedo. como el olor de una boca cerrada durante años. abriéndose con miedo. Dirigió el haz hacia arriba. Nat tuvo la misma idea. voces susurraban en la oscuridad. Los jueces podrían estar en cualquier lugar—. tratando de alejarse a sus rincones. sus ojos huecos profundos.

No lo sabía. Mientras Dodge movía la luz hacia abajo. —Muévanse —susurró Heather. Era sólo Sarah Wilson. Sería más fácil.Avanzaron más en la casa. Se quedaron en la pesada oscuridad. Heather visualizó insectos por todas partes. 97 Heather oyó pasos: en las paredes. Salieron de la cocina y por un corto tramo de escaleras. Página —Heather. —Nat se giró. y los latidos del corazón de Heather se desaceleraron. si todos los jugadores pudieran agruparse en una habitación. Alguien los estaba siguiendo. boca lasciva. Detrás de ella. La plataforma crujía. y Heather se acordó de un documental sobre los restos del naufragio del Titanic que había visto una vez con Lily. detrás de ella. que fueron cubiertos con el crecimiento del musgo y las cosas bajo el agua. un medio piso de baldosas destrozado. Podía oír a Nat respirando con dificultad. flotando a través de todo ese espacio oscuro. —Shh. como en una mala película de terror. Todas las imágenes estaban desarticuladas. todo ello iluminado un poco y rápidamente: colillas de cigarros. pasándose cheetos y una botella de vodka barata que alguien había robado del gabinete de licor de sus padres. lleno de basura. hojas partidas. cosas resbalosas. agarrando la sudadera de Heather. Como si estuvieran en el fondo del océano. acurrucada en un rincón. resbalosas. cosas horribles cayéndole encima desde arriba. mucho más fácil. La presión en su pecho estaba apretando. en el segundo piso. ojos sin hueso. apretando. La linterna de Dodge dio un pequeño haz de luz a través de la oscuridad. arrastrándose sobre la madera en ruinas y los viejos platos de vajilla. —¿Puedes dejar de apuntarme con esa cosa? La chica levantó la mano delante de sus ojos. Dodge tomó la delantera. Pasos resonaron por encima de ellos. blanqueadas. La forma en que los submarinos de recuperación habían lucido. Heather vio que Sarah había traído una almohada y una bolsa de dormir. Así era como se sentía. resbalosas. ennegrecidas tazas de café de polietileno. Dodge apuntó con su haz a la esquina y Heather casi gritó: por un segundo vio una cara negra. telarañas. Desde el piso de arriba llegaron sonidos apagados de gritos: una pelea. Movió el haz de luz a través de una estufa llena de hoyos y oxidada. pudriéndose lentamente. entrecerrándolos. Los pasos se detuvieron. que probablemente era sólo otro jugador explorando la casa. Ocupantes ilegales. Pero fueron más allá de eso. en el techo. Sabía que estaba perdiendo el control. Apagó la linterna. . vacilaron. —Cocina —anunció Dodge. —Dodge las hizo callar bruscamente. Heather podía saborearla cada vez que inhalaba: cosas pudriéndose.

una lata de refresco aplastada. Estaba tan oscuro. supongo. —Muévanse —dijo de nuevo. Un paso más. Eran probablemente no más de veinte metros cuadrados. Puso su teléfono en el suelo para que el haz de luz se dirigiera hacia arriba. que ahora contenían nada más que una capa de polvo y aún más basura: bolsas de patatas vacías. Se detuvieron frente a la puerta. Estaban a salvo. A continuación. De repente. que ni siquiera podía verlo. ella oyó el gemido de la madera vieja. desesperada en la oscuridad. —Aquí —dijo Dodge. Usó la luz de su teléfono celular para realizar una rápida exploración. en torno a su versión improvisada de una fogata. y luego otro. como si hubiera estado bajo el agua. un ser sobrenatural con mil ojos y dedos largos y lisos. Las pisadas avanzaron. Él gruñó. a pesar de que debió de haber estado parado a pocos metros de distancia. Su respiración era poco profunda. pero la capa de nubes era tan espesa. Sintió a Nat alejarse y la siguió ciegamente. Los pasos siguieron viniendo. . su rostro parecía una pintura moderna extraña: toda ángulos. jadeando. Tal vez sería fácil. una vieja llave. Página Heather se paseó por la pequeña habitación. Y no uno humano. Su voz sonaba estrangulada. el chirrido de bisagras oxidadas. Alguien tratando de asustarnos. Eso es todo. inclinándola hasta que cerró bien. lo que marcó el inicio de una nueva habitación. —Podrías sentirte cómoda.pero no podía detener la terrible fantasía que se apoderó de ella: era uno de los jueces. Heather sacudió la manta que había traído. que poca luz penetró. salvo que estaba un poco retirada de la cocina. de forma rápida. casi tropezando con una irregularidad en el suelo. Pero Dodge dijo—: Nada. listo para agarrarla. Heather se paró ahí. Nat se sentó al lado del cono de luz. Dodge cerró la puerta detrás de ella. En el resplandor. —¿Qué fue eso? —susurró Heather. una mandíbula desigual. En lo alto contra una pared estaba la única ventana de la habitación. o tal vez una despensa. Debe haber sido una vez un área de almacenamiento. Dodge encendió la aplicación linterna de nuevo. En una pared habían deformados estantes de madera. Estaba casi aterrada de que ni Dodge o Nat hubieran escuchado. caminando lentamente a través de la oscuridad. una boca lo suficientemente grande como para tragarte. acomodándose la manta sobre los hombros. alivio surgió en el pecho de Heather. los pasos se retiraron. 98 Dodge se puso en cuclillas junto a Nat. Dodge tenía un saco de dormir metido en su mochila. juntos.

como si hubiera sido mordido en el culo. Incluso Dodge. ¿Quién planifica todo esto? 99 —¿Qué pienso sobre qué? —Abrazó las rodillas contra su pecho. pero su voz sonó estridente. —¿Y tú. —Baja la voz —dijo con voz ronca. Dodge nunca había mostrado miedo. Heather se acercó y tomó dos papitas. Dodge? —dijo Heather—. Heather la miró. —¿Así ke cue pensuas? —dijo Nat.—Arañas —comentó. de pie con la cara volteada lejos de la luz. Se dio la vuelta. Nat esbozó una pequeña sonrisa. —No te preocupes —dijo Heather. —Quiero saber cómo empezó —dijo—. Los jueces. Dodge se movió y llegó a ponerse en cuclillas junto a Natalie de nuevo. estaba comiéndolas ruidosamente. atrapados en los hilos. Heather fue a sentarse junto a ella. Tenía razón. —¿Qué? —dijo Nat con la boca llena—. El suelo era desigual. —¿Y ahora qué? —dijo Nat. . Nat se estiró y abrió una bolsa de papas fritas. No podía evitarlo. —No mencionó los pequeños bultos borrosos en su interior: insectos. Vamos a estar aquí toda la noche. Apagó su teléfono—. ¿Por qué acordaste jugar? Página —No lo sé. y oscuridad. formas. —¿Le tienes miedo a las arañas? —espetó Heather. Dodge saltó a sus pies. esta vez Heather no tuvo problemas para traducirlo. pudo haber sido cualquiera. —Esperaremos —respondió Dodge sin voltearse. más potente. mientras su teléfono iluminó una telaraña. Nunca lo habría esperado. de todos modos. perfectamente simétrica. que se extendía entre dos estantes. Dodge asintió y pareció avergonzado. Todo. Un segundo después. a la espera de ser comidos y digeridos. brillante y plateada. En la oscuridad. Era una regla tácita que nadie hablaba sobre la identidad de los jueces. Era sólo la telaraña. Todo fuera de su limitado haz era sombra áspera. Las metió en su boca. —Salvo que salió como: Vuamos star auí tud noch. metiéndose las manos en los bolsillos de su chaqueta. Deseó que el cono de luz fuera más grande. ¿Y por qué todos somos lo suficientemente locos como para jugar? —Se suponía que era una broma. una en cada mano. —¿Dónde? Heather y Nat intercambiaron una mirada.

Por un segundo. Escuchó el bajo ritmo de la conversación de Dodge y Nat. Así que culpaba a Luke Hanrahan por lo que había sucedido. Heather se dio cuenta de que no había oído mal. —Venganza. La palabra venganza era tan horrible: recta y afilada. —Nat —dijo bruscamente. que había un monstruo aquí. pero en vez de que saliera un grito. que estaban hablando acerca de si un tiburón o un oso ganaría en una pelea. como un cuchillo. Heather se cansó. incluso para un juego de movimientos lentos. De pronto se sintió fría. Su rostro era una máscara de huecos. y durmió. Intentaron jugar a las cartas durante un tiempo pero estaba demasiado oscuro. pensó que sonrió. cuando se había ido a acampar con algunas otras chicas exploradoras. De vez en cuando se oían voces en la sala. con la certeza de que este era el comienzo del verdadero reto… hologramas de fantasmas o personas enmascaradas que saltarían sobre ellos. Nat se echó a reír. y todos los campistas tenían miedo. Dodge sonrió. tenían que seguir pasando la linterna alrededor. Apartó la mirada rápidamente. Nat quería aprender a hacer un truco de magia. y Heather se tensaba. Del tamaño de faros mirándola fijamente desde la oscuridad. Nat entonces debió de haber recordado. o pasos. y Heather vio dos ojos grandes —¿los ojos de un tigre?—. Quería gritar. acerca de la hermana de Dodge. — Sólo quiero derrotar a Ray. en la oscuridad. la oscuridad se vertió sobre ella. —¿Venganza? —repitió. Pero no pasó nada. . la forma en que los consejeros las habían reunido alrededor del fuego para contar historias de fantasmas. Habían utilizado linternas para volver sus rostros horribles. Los ojos de Dodge se clavaron en Heather. Hizo una bola con la bolsa de lona que había traído bajo su cabeza. eso es todo —dijo a la ligera. Heather se sintió inmediatamente mejor. y Heather recordó repentinamente un verano. Nadie vino a irrumpir en la puerta para decir boo. pero Dodge se resistió. a punto de saltar… Página 100 Y abrió la boca.Dodge miró hacia arriba. su sonrisa se desvaneció rápidamente. Después de un tiempo. Como si pudiera saber lo que estaba pensando. y Dodge estaba argumentando de que tenían que especificar un medio… …después estaban hablando de perros. y extendió la mano para agarrar la bolsa de papas fritas.

con su cara apretada contra la madera fría. sin molestarse en distinguir entre ellas. serpenteando su camino a la habitación. Pero en su sueño. Recordó lo que Heather había dicho antes. recordando que el humo se eleva. enredándose en su boca. Demasiado fácil. todavía medio dormido. Además. Humo. Se acercó y sacudió a las chicas más o menos. Se arrastró hacia la puerta. Hacía demasiado calor. estaba pelo de Dayna. Por un segundo. Las espesas nubes de humo. O tal vez Columbus. diciendo cosas que no podía entender. Nadie hubiera querido la libertad de inmediato sin rectificar. Dodge despertó de repente. El olor ha quemado. —Heather se movía ahora también. Una multitud se reunió: la gente gritando. Por lo que era difícil respirar. Dayna estaba delante. había palmeras. Se puso de pie. Se filtraba por debajo de la grieta bajo la puerta. e inmediatamente comenzó a toser. 101 Natalie se sentó. y se dejó caer de rodillas. también. habría un premio para los jugadores que se quedaran en la casa por más tiempo. del patrón de la respiración. para localizar sus hombros. Se había quedado dormido recto en el suelo. La casa estaba en llamas. pero no lo hacía. Eso significaba que el fuego debe haberse extendido ya bastante lejos. y luego se lo pensó mejor. Despierta. el ruido de los portazos. Por supuesto. Allí estaba el hedor de la compra de carne. mirando de reojo. Sabía que iba a ser feliz. Hubo una confusión de voces en el exterior. Sin lugar a dudas: las ratas fueron abandonando la nave.Dodge Dodge soñaba con el tiempo en que él y Dayna habían montado el carrusel juntos en Chicago. No tenía ni idea de la hora que era. —¿Qué…? . se suponía que debía estar divirtiéndose. Página —Fuego —dijo brevemente—. Entonces se dio cuenta de por qué: la habitación se llenó de humo. El humo se eleva. y un hombre que vendía carne a la parrilla en un carrito de color brillante. Hubo gritos: gritos y pasos sonaron de otras partes de la casa. Fuego. —Despierta. incorporándose de golpe. Petardos explotaron aquí como el Cuatro de Julio. Mantén la calma. frotándose los ojos. pensó que parecían dragones bebé. y su cabello era tan largo que se mantuvo azotándolo en la cara. por lo que era difícil tragar. Sólo pudo distinguir formas enredadas de Heather y Nat.

—Fue Natalie sorprendentemente calmada. pensó que tal vez todavía estaba dormido en una de sus pesadillas. Estaba caliente al tacto. —¿Qué quieres decir con atascado? —Heather empezó a decir algo más. Intentó de nuevo. El pánico estaba apretando sus pulmones. histérica—. Heather estaba buscando a tientas su teléfono. Metió el hombro contra la puerta. Dodge. y en su lugar empezó a toser. Su rostro era salvaje. lo que dificultaba la respiración. Se descongeló. había sabido que era una estupidez. o volvió a la cara de algún asaltante y ni siquiera hizo una marca. Dejó escapar un sonido que era un cruce entre un grito y un sollozo—. —¿Qué pasa? —Heather estaba prácticamente gritando ahora—. Su voz era aguda.Puso la mano en el pomo de metal de la puerta. décadas de la podredumbre y la ruina absorbidas por las llamas. tirarse y rodar sobre el linóleo oloroso. —Sus manos y pies se sentían entumecidos. Dodge dio la vuelta. Buscó sus dedos en el agujero donde el pomo de la puerta había estado. ¿qué está pasando? —Heather estaba completamente despierta. pero no hirviendo. ¿Todos los demás habían salido? Podía oír. En su tercer intento. —No puedo. desencajado. donde trató y trató de correr. Antes de que el fuego se extienda aún más. quien respondió. Déjame pensar. arrastrándose en su garganta. No. lo sintió: el pánico. Ese era el humo. Su voz era Es hora de largarse. y sintió un fuerte mordisco de metal. Incluso entonces. Página —¿Las reglas? —Heather la cortó—. pero no pasó nada. Las reglas decían que no hay llamadas para… . el mango se desprendió en su mano. —Ya no podía oír ningún paso. ¿Estás loca? —Golpeó con furia en el teclado. Nada. No hay servicio. Está atascado. Tuvo una memoria repentina de alguna clase de gimnasia en la DC —¿o era Richmond?— cuando todos los niños tenían que detenerse. Abre la puerta. —¿Nat?. se agachó. como una máscara de cera que había comenzado a derretirse. Y por primera vez en todo el juego. construyéndose en su pecho. —Llevó la manga a su boca—. sintiéndose cada vez más desesperado—. No está funcionando. Agarró el mango y tiró. —Espera. tirando frenéticamente. Más grueso ahora. ¿Por qué hay tanto humo? —Fuego. sin embargo. el avance del fuego: el chasquido sordo y estallido de madera antigua. Por un segundo. Rodar haría cualquier cosa pero te convertirá en una bola de fuego. 102 —¿Qué estás haciendo? —Nat trató de darle un golpe en ello—. pero no pudo. cualquier grito. ¿Dodge?.

—Se puso de pie. —Eres la siguiente —le dijo a Heather. Dodge se agachó. No podía fallar de nuevo. Se sintió aliviado. Pero se las arregló para mantener el equilibrio y enderezarse. Ve. casi lo perdió y cayó. Pero no había tiempo. —Nat. Vamos. su oreja y luego estaba afuera. — Dodge se apoyó con una mano en la pared. A través del pánico. Dodge talló un camino claro en su mente. La ventana estaba demasiado alta. Hubo un tintineo. El humo negro se vertía por debajo de la puerta. Era el maldito humo. Estaba débil. agarró a Nat por la cintura. Buscó a tientas la llave que había descubierto antes y se la pasó. Es la única manera. Uno objetivo. jamás la alcanzaría. Ella lo hizo. Su cabeza le daba vueltas. —Acuéstate —dijo. ¿Entonces qué? No importaba. Por un segundo loco. con una voz que no sonaba como la suya. su única hermana y mejor amiga. No importa lo que pase. Nat se balanceó. 103 Se dejó caer de rodillas de nuevo. su Dayna.Piensa. acercándose. . de alguna manera. entendió. pero de alguna manera escuchó. como el fuego… más allá de la puerta. al igual que fue su trabajo asegurarse de que nada malo le pasara a Dayna. le gustaría poder abrazarla y decirle que todo iba a estar bien. piensa. Lo estaba perdiendo—. Tienes que ir a través de la ventana. Su culpa. Una ráfaga de aire sopló en la habitación. Y era tan estrecha… pero quizás podría dar a Natalie un impulso… ella podría ser capaz de encajar. Nat lo miró fijamente. Sintió el aire. Dodge apenas vio su movimiento de cabeza en la oscuridad. apretándose contra el suelo. Empujar a Nat en esa pequeña distancia lo Página —Nunca voy a encajar —dijo en un susurro. Una imagen de Dayna le vino a la cabeza. necesitaba un objetivo. Cuando se puso de pie. Sabía instintivamente que era su trabajo sacar a las chicas de forma segura. aunque lo dudaba. lo sentía. con las piernas marchitándose lentamente a pies pálidos-blancos. podía oler su sudor. En realidad no creía que tuviera la fuerza para levantarla. Estaba caliente—. Ella condujo un pie en su pecho por accidente. Apenas podía ver. Sintió a Nat patear su cabeza. Se alegró de acostarse también. —La ventana —jadeó Nat. —¡Ya! —gritó Dodge. El aire sabía áspero y grueso. Toma tu teléfono. la ayudó a subir a sus hombros. y después de sólo unos segundos un sonido sibilante. Encuentra ayuda. —No puedo dejarlos chicos. Heather podría ser capaz de pasar a través también. la ruina destrozada de su coche. —Tienes que hacerlo. y subió hacia él como un océano tronando hacia la playa. Y Heather.

Página 104 Alguien ¿mamá? diciendo—: Estás bien. Quería bajar… el paseo estaba girando cada vez más rápido… luces giraban por encima… Luces girando. Y había empezado a llover. Cielo.había agotado. Pero esta vez los espectadores estaban gritando. Aire. hijo. Sirenas gritando. Vas a estar bien. y llamándolo a dormir… Estaba de vuelta en el carrusel de nuevo. . voces gritando. Era como si el humo fuera una manta… como si estuviera siendo cubierto.

Pero ahí no se había equivocado. las sabanas estaban limpias y frescas. las personas siempre están inestables y confusas. Heather. —Heather. sus ojos hinchados por llorar. Oh por Dios. lo más cerca que podía sin meterse en la cama con ella. Nat retrocedió. Nat había recibido ayuda de alguien. Durmió mejor de lo que había hecho en un largo tiempo. —Heather tuvo que hablar con la boca llena de pelos de Nat. preocupado porque pudiera morir.Sábado. Bishop estaba sentado en una silla viendo hacia la cama. Eran actualmente de un tipo agradable. . como si estuviera preocupada de que Heather flotara lejos. Pero su cara era como una hoja blanca y había círculos negros bajo sus ojos. y debió haber llevado a Heather al Página —No la sofoques. Era obvio. Bishop estaba sonriendo. y por unos minutos mantuvo sus ojos cerrados. inmediatamente sabía que estaba en un hospital. las blancas sabanas limpias. pensó Heather. Tal vez. Nat. La idea le agradó. el beep-beep-beep del equipo médico. Heather abrió los ojos. Estaba tan asustada. Puedo decirlo por la manera en que se mueven tus párpados. Alegría surgió en su pecho. Nat estaba ahí también. su mamá y Bo no estaban gritando. Se debe haber duchado. 105 —Hola. Sabemos que estás fingiendo. Entonces Bishop estaba hablando. respirando profundamente. En las películas. lo cual era un tipo de decepción. aun sollozando. Heather no se molestó en preguntar qué había pasado. y se disparó directamente hacia Heather. que sabían a jabón. pero agarró la mano de Heather. —Empezó a sollozar de nuevo—. inclinándose hacia adelante. Nat —dijo Bishop. Heather. ha estado sentado en el sillón toda la noche. el aire no apestaba a alcohol viejo. suavemente—: Vamos. el olor a desinfectante. preguntando dónde están y qué había pasado. 9 de julio Traducido por Kariza203 Corregido por Alessa Masllentyle Heather C uando Heather despertó.

Vélez era su verdadera madre. y fracasó. tratando de sonar molesta sin respirar demasiado fuerte—. Su cara se calentó. Está bien — dijo Nat a toda prisa—. Y secretamente. —Heather. ¿dónde está? —Se fue. Se le ocurrió que era porque probablemente lucía como la mierda. Algo pasó anoche. —Estuvo aquí —dijo Bishop. Heather. Vélez estaba pegado hacia arriba. significaba que la había dejado. Vélez—. dispuesta a retroceder el impulso de gritar. Así que pregunto—: ¿Dodge está bien?. y ambos estaban mirando a Heather como si hubiera vuelto de la muerte. Estaba preocupada que de repente fuera a llorar. le agradaba que el Sr. Lily también. Heather imaginó. ¿Qué? — dijo. de lo cerca que había estado. Nat y Bishop intercambiaron una mirada rápida. Estás despierta —Le dije a mis padres —dijo Nat innecesariamente. Probablemente olía como la mierda. —Ya sabe. Vélez estaba detrás de ella. Vélez hubieran venido. Por supuesto—. cariño? —La Sra. la Sra. —Ganaste el desafío —dijo Bishop. Vélez puso los cafés y sándwich sobre el mostrador y se sentó en la cama de Heather. que Heather reconoció como las pertenecias para Nat.hospital cuando estaba inconsciente. y la Sra. Genial. balanceando dos copas de café y un sándwich en una bolsa de plástico. 3 Gomita suave cubierta de azúcar amargo. en voz baja. que la Sra. su rostro inexpresivo. Trago rápidamente. y tú… La puerta se abrió. y la Sra. cargando una bolsa de lona. Ahora lucía como la mierda recalentada—. El doctor dijo que estarías bien. Vélez entró en la habitación. 106 —Todo está bien —dijo Heather de nuevo. Nat le lanzó una mirada. . sintió un dolor agudo entre las costillas. —¿Mi mamá lo sabe? —preguntó. Tal vez lo había hecho. también. Alargó la mano y alisó el cabello de Heather. Ella estuvo aquí. —Heather trató. Vélez vestía una chaqueta de punto de colores pastel. Heather sintió su pecho detenerse de nuevo. —Se apresuró a continuar—. Estaba histérica… —Todo está bien —dijo Heather. Bishop seguía mirándola extrañamente. Cuando lo hizo. Página —¿Cómo te sientes. realmente se dio cuenta. y tenía una mancha de hierba en la rodilla de sus pantalones caqui. Se levantó hace unas horas y caminó fuera. —Sonrió la Sra. Heather inhaló de nuevo. en sonreír. Por primera vez se dio cuenta. como si alguien le hubiera forzado un puñado de Sour PatchKids3 en la boca. también. El Sr. Quería quedarse. ¿Qué es? —Escucha. sólo por un segundo. obviamente de la cafetería. El cabello del Sr.

—No te preocupes. —Los doctores necesitan asegurarse de que no hay daño interno —dijo la Sra. Honestamente. Esto es por ese juego: Panic. ¿Por qué Bishop y Nat no la miraban? —¿A qué se refiere. o comenzar a sangrar por sus globos oculares. Vélez enganchó la bolsa de lona un poco más alto. La Sra. por el lento calor que irradiaba de la punta de sus dedos a través de su cuerpo—. Vélez raramente perdía su temperamento. Alguien quemó la casa a propósito. La sabe la policía. estaba sobresaltada por la suavidad de su toque. —Estoy bien realmente —dijo y se incorporó más alto en la cama. y era demasiado estúpida para entenderlo—. —Heather necesita descansar —dijo la Sra. se acabó. tenía que hacerlo desaparecer. —No lo entiendo —dijo Heather. o como sea que lo llamen. como para probarlo—. Seguía sonriendo. Tratamos de decírtelo. este impulso. Revistas. Te amo. como si estuviera preocupada de que Heather podría romperse en parte de repente. al igual que el impulso anterior de llorar. —La Sra. Heather estaba sorprendida incluso cuando la escuchó decir Dios—. Puede ser un poco de tiempo. Miró hacia Nat y Bishop por señales. Heather —dijo Bishop suavemente. No traten de pretender que no.—Hice a mi papá traer algunas cosas —dijo Nat. pero las esquinas de sus ojos estaban arrugadas de preocupación—. Deténganse. ¿Recuerdas qué pasó anoche. —¿Y cómo te sientes para hablar de ello. Dejada en la casa de Graybill. ustedes dos. Vélez—. —La mayor parte —dijo cautelosamente. Por la manera en que Nat hablaba se veía como si Heather de hecho fuera a permanecer aquí. Vélez. La alcanzó y tomó su mano. hablar de ello? —La policía está aquí —espetó Bishop—. Puedo ir a casa. y esa cobija de felpa de mi sótano. cariño? Heather se tensó. 107 —Pero fue un accidente —insistió Nat. Me quedaré contigo. Pensó las palabras de repente. No le hacen bien a nadie mintiendo. Vélez seguía mirándola con mucho cuidado. Eran probablemente cenizas ahora—. no estaba segura de qué tanto debía decir. . pero ambos evadían sus ojos. especialmente de ti Bishop. Página —Por el amor de Dios. me esperaba algo mejor. El Sr. Heather sintió como si estuviera tratando de darle un mensaje con sus ojos. o prefieres esperar? El estómago de Heather comenzó a retorcerse. —Ellos piensan que el incendio no fue un accidente —dijo Bishop. y a Heather se le ocurrió que había perdido su propia bolsa. —Yo también —dijo Nat fielmente.

Fuegos artificiales. Pero eso significaba delatar a Nat y a ella. Color incrementó tras sus parpados. Humo en la oscuridad. Heather —dijo—. Por un segundo. pero ella la tiró lejos. Heather cerró los ojos. Trató de encontrar su mano de nuevo. Cuando le había sonreído. Heather se preguntó si había estado a punto de defenderse. su palma estaba comenzando a sudar—. La última vez que había visto al pequeño Bill Kelly. —Pensé que lo sabías. Vélez se veía afectada. en este limpio lugar blanco. —El pequeño Bill Kelly —dijo Bishop. y Sra. Nadie sabía. —La policía está aquí. Su voz se quebró—. —Alguien está muerto. Nat no dijo nada. Heather —dijo—. Fuego. —Se volvió hacia Nat—. . La voz de la Sra. —Pero no sé nada — dijo. luego la cerró de nuevo. No pudiste haberlo sabido. el chirrido de los zapatos de alguien en el suelo de baldosas. Es muy serio. Abrió los ojos de nuevo. Oyó voces murmurando. —Yo no… —Heather tragó. saludó alegremente y dijo—: Hola Christy. Página Asomó la cabeza hacia la habitación. Ya es hora.Bishop abrió la boca. La palabra sonaba horrible en voz alta. Vélez estaban escuchando atentamente—. Tiró lejos la mano de Bishop. alimentando a las palomas de un vaso en sus manos. Heather se volvió hacia Bishop. Panic. —Tienes que decirles la verdad. Una mirada casi de disculpa. Apenas había conocido al pequeño Kelly. aquí. La puerta estaba entreabierta. Se sintió horriblemente avergonzada. Heather no pudo hablar por un momento. —¿Quién? —dijo. Heather estaba comenzando a enloquecer. Heather estaba segura de haber escuchado mal. —Heather no tenía ni idea de quién era Christy. 108 El Sr. El Sr. Vélez se volvió gentil de nuevo. Vélez—. había estado sentado en la parada de autobús. —¿Qué? La Sra. era mayor que ella y había estado ausente durante años en el ejército. Heather —dijo la Sra. Vélez había entrado en la sala. Su cabeza parecía tomarse mucho tiempo para moverse en el cuello. Pero él no estaba… —Estaba en el sótano —dijo Bishop. Estaba segura de que se lo habías dicho. ¿Por qué necesitan hablar conmigo? Yo no hice nada. Diles todo lo que sabes.

llevando un vaso de plástico lleno de agua. Dodge Mason. Estaba muy caliente. Era algo bueno. ¿verdad? Página Sadowski se sentó detrás de su escritorio. No tuvo que volver la cabeza para asimilar casi todo: el escritorio. por si acaso alguien observaba. un teléfono antiguo desconectado. Todo casual. haciendo girar un bolígrafo y recostándose en la silla. por favor? Dodge no estaba muy sediento. Oficial Sadowski. pensó. No había dejado de sonreír. Volveré en un momento. Dan. Sólo quédate ahí. Pero se dio cuenta que tenía su nombre escrito en un pedazo de papel blanco. . ¿feliz con el agua?. leyó su etiqueta con el nombre. Hizo un gran espectáculo de rebuscar en algunos documentos. Se sentó muy quieto mientras esperaba. —Tomó un sorbo de agua y casi se ahoga. una pila de carpetas manila. 109 —Dodge —dijo—. Estaba en una misión para parecer amable. recuperar el aliento y mirar alrededor. —El policía que recibió a Dodge y lo guió a una pequeña oficina sin ventanas. sonriendo como un idiota. Sadowski. que Sadowski no lo había metido en una sala de interrogatorios. 11 de julio Traducido por Vanessa VR Corregido por Alessa Masllentyle Dodge —¿Puede darme un poco de agua. —¿Estás cómodo?. o bien no se dio cuenta o fingió que no lo sabía. —Por supuesto. como si fuera un profesor y Dodge fuera su alumno favorito—. ¿no quieres un refresco o algo? —Estoy bien. los estantes apilados con más papeles. — Realmente me alegro de que hayas decidido venir a hablar con nosotros. fotografías de varios bebés gordos sonrientes y un ventilador de mesa. pero quería un segundo para sentarse. Sadowski regresó en un minuto.Lunes.

Se alegró de haber ido. Sólo lo llevaría a lugares malos. Su mandíbula era como un triángulo rectángulo. La espera. No pudimos hablar contigo. pero sólo sacudió la cabeza y murmuró—: Es una pena. beber alcohol. Dodge? No compraba el acto de idiota del pueblo ni por un segundo. Probablemente lo hizo parecer confiado. Consultó su página de notas de nuevo—. Nunca tuve muchos amigos por aquí. demasiado tarde. Él sería un viejo bastardo cruel cuando le daba la gana. Así que la cosa del idiota del pueblo era un truco. —Se dio cuenta.—Cierto. —¿Qué clase de ayuda? —Está en una silla de ruedas —dijo. —Usted es el joven que salió del hospital el sábado por la mañana. Difícil de olvidar. . Comenzó a relajarse. —Sí —dijo. Los ojos del oficial Sadowski eran estrechos e inteligentes. que no debería haber mencionado a su hermana. —No sé. Así que esa mañana temprano se había despertado con una resolución: no iba a esperar más. —Estoy aquí para hablar sobre el incendio —dijo Dodge—. Dodge. Había hecho su tarea. alguna vez has oído hablar de un juego llamado Panic? Esa era la historia que había dado la vuelta: una fiesta en la Casa Graybill. Asintió con simpatía. Estuvo en un accidente de coche hace unos años. Heather Nill. Se encogió de hombros. ¿verdad? Idiota. Correcto. Dodge no sabía a lo que quería llegar. Natalie Vélez. 110 Se alegró de haber terminado de tragar ya. Tomó un sorbo de agua. Habían pasado dos días desde que Dodge despertó en el hospital. ¿verdad? —Cierto. Pensé que querrías hablar conmigo finalmente. Como si lo hubiera olvidado—. asustarse mutuamente. la sensación del reloj marcando y la ansiedad. ¿Por qué saliste corriendo con tanta prisa? —Mi hermana… necesitaba ayuda. Un Página —Tienes unos amigos —dijo. así no podría ahogarse. con un poco de esfuerzo. —Eso es correcto. Alguien debe haberte invitado a la fiesta. Estaba confiado. Entonces: una chispa perdida. Un grupo de niños que se reúnen para fumar hierba. Entonces Sadowski bruscamente dijo—: ¿Dodge. era peor que nada. Odiaba decir las palabras en voz alta. Esto las hacía parecer más reales. Pensó que le preguntaría más sobre esto. Pero Sadowski aprovechó esto. Entonces. que los policías aparezcan y comiencen a interrogarlo exhaustivamente. Dos días esperando que llamen a su puerta. ¿qué puedo hacer por ti.

Sadowski hizo un ruido en la parte posterior de la garganta que no sabía cómo interpretar. No estaba seguro de si había sido atrapado en una mentira. también era un acto. Lo entendió. Era parte del reto. — Es una mierda dura. Lo siguiente que supo. . pero no demasiado lentamente. hablando lentamente. a tu propio ritmo. —Ah. Ni siquiera parpadeó. —Bill Kelly era… es un amigo. Había oído todo. Dodge. Además. Ya veo. sabía que era todo mentira. Sadowski parecía estar haciendo garabatos. dejó la pluma y se frotó los ojos. tenía la esperanza… —Se calló sugestivamente. ¿Por qué saldrías con ella si la fiesta estaba en su apogeo en otro lugar? Mantuvo las manos sobre los muslos. Estaba en la fuerza. había rumores de una fiesta de barril. se sentaron en silencio. levantando las cejas. Alguien había encendido el lugar. —No realmente —dijo. Pero no son amigas amigas. No hay necesidad de explicar cómo había sabido dirigir a los bomberos a la parte posterior de la casa. pero Dodge lo sabía. Finalmente el Oficial suspiró. —¿Por qué no me lo cuentas todo? En tus propias palabras. Le contó. no podía ser depositada en alguien específico. de forma deliberada. así no parecería nervioso. La culpa se esparció alrededor de esa manera. sí. Se felicitó por pensar en esto —no lo arrestarían por cualquier cosa. Mala suerte. Ellas. le dijo que debe haberse quedado dormido junto a Heather. Definitivamente no había estado bebiendo. es que oyeron gente corriendo y olía a humo. —Bueno. —¿Qué? El oficial sólo fingía mirar el informe. Sadowski lo interrumpió una vez. El pequeño Kelly fue a Irak. así no lo arruinaría. No mencionó a Nat.accidente. —Sintió que se ruborizaba. y punto. pero cuando llegó allí se dio cuenta de que era bastante escasa. Adelante. Página Sadowski prosiguió. y prácticamente no había alcohol en absoluto. —¿Entonces por qué la habitación cerrada? Se sorprendió. No había mucho más que contar. Por supuesto. —Los jefes de bomberos tuvieron que romper la puerta para llegar a ti y a la chica… Heather. —Se lo dije. Un tiempo después de que terminó de hablar. la fiesta estaba escasa. ¿Sabes lo que estoy diciendo? 111 No dijo nada. a menos que se lo preguntara. Le dijo que había sido invitado por Heather.

Inimaginable. Habían hablado el día anterior.Lo miró fijamente. Pero por primera vez. con la esperanza de que Nat podría haberlo llamado: nada. Decidió caminar hasta su casa. Si Panic terminara… No tenía planes más allá de ganar Panic. No había pensado en su vida más allá de ese momento en absoluto. quienesquiera que fueran. se apoderó de él el temor de que el juego en realidad terminaría y nunca conseguiría su oportunidad. iban por el mundo. su Dayna. Sadowski sonrió. Y eso era imposible. aferrado a la luz fuerte. Comprobó el teléfono. respirando. La forma en que Sadowski lo miró. Dayna. Había un mal sabor en la boca de Dodge. —Estoy diciendo que vamos a averiguar exactamente lo que pasó esa noche. Pero el sol estaba demasiado brillante y volvió a todos simples sombras. estaba seguro de que había estado mintiendo. jodiendo y probablemente haciendo mierda las vidas de otras personas también. una conversación vacilante. lo hacía sentir como si los policías pensaran que él había empezado el maldito fuego. Cuando Nat dijo que su padre la necesitaba en la planta baja y tuvo que colgar el teléfono. Dodge. Y entonces tendría que vivir con la nueva Dayna en sus piernas de tallo de planta. La garganta de Dodge estaba seca. Pero no había humor en la sonrisa. vencer a Ray en la ronda final del torneo y asegurarse de que sería una victoria sangrienta y difícil. Cualquiera de los jugadores podría chismear sobre el juego. Todo estaba quieto. Página Dodge circunnavegó a Dot’s Diner. Tal vez saldría en una llamarada. Había dejado los cigarrillos y estaba de mal humor. Y si descubrimos que el fuego se inició a propósito… —Negó con la cabeza—. Pero se obligó a no apartar la mirada. No le importaba ninguno de los dos. Eran los jueces. —Espero que sí. Eso es homicidio. Ahora ya no estaba tan seguro de que haber ido a la policía hubiera sido una buena idea. arruinada para siempre y alguien tenía que pagar. y eso sería el final de eso. . sonriendo. —Fue un accidente —dijo—. Vivir sabiendo que Ray y Luke estaban bien. comprobando instintivamente para ver si podía localizar a su madre detrás de las ventanas de cristal borrosas. El lugar equivocado. momento equivocado. tenían que ser. vivir con el conocimiento que no había sido incapaz de salvarla. 112 El sol estaba brillante en lo alto. había sido destruida. llena de pausas. Tal vez sería arrestado. no había comido aún hoy.

como si no pudiera confiar en él ni siquiera para orinar sin arriesgar la vida. y cuando ella no estaba demandando si Dodge pensaba que tenía fiebre. —No. Pero entonces la risa sonó de nuevo. No sabía por qué se sentía tan incómodo tampoco… como si los hubiera interrumpido en la mitad de algo mucho más intenso que un juego de ajedrez. . Sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos estaban brillantes. —Dia-go-nal —repitió Ricky. Lucía mejor. no estaba seguro si podía hacerle frente. y desde entonces le había estado dando el ojo de pez e interrogándolo cada medio segundo sobre cómo se sentía. Como si él no estuviera jugando Panic sólo por ella. Estaba afuera rompiendo su culo por Dayna. Dayna levantó la mirada. entre ataques de risitas tontas—. en su inglés fuertemente acentuado y golpeó sobre uno de los peones de Dayna. Ambos. Ricky estaba sentado en una silla plegable al otro lado de ella. —¡No es tu turno! —Arrebató su peón de vuelta y dejó salir otras carcajadas. el tablero de ajedrez estaba posicionado en la mesita de café. casi muriendo. y ella estaba en casa jugando ajedrez con Ricky en el viejo tablero de mármol que su mamá había comprado en el undécimo cumpleaños de Dodge. 113 Como si a ella ni siquiera le importara. Si su mamá se hallaba en casa. El caballo se mueve en diagonal. —¡Dodge! —gritó. Cuando Dodge entró. más bonita de lo que lo había hecho en un tiempo. Página —Estaba enseñando a Ricky cómo jugar —soltó Dayna. Estaba sentada en el sofá. Dodge se aclaró la garganta. y que Dodge había acarreado a todos los lugares que se habían mudado desde entonces. —Hola. las noticias sobre el pequeño Kelly habían llegado a Dot’s Diner. Se detuvo con la mano en la puerta. —No sabía por qué los dos se veían tan culpables. Había estado prácticamente histérica cuando llegó a casa con un brazalete de hospital. había sólo un par de centímetros entre ellos. una manta cubría sus piernas. Además. De repente sintió enfado. ella y Ricky. se sacudieron hacia atrás varios centímetros.Oyó una carcajada desde el interior de la casa. era Dayna. Dodge pensó que ella incluso podría estar usando maquillaje. y se dio cuenta de que no era su madre riendo. estaba chismeando acerca de la tragedia. no —decía.

enrollada como un serpiente alrededor de su vientre y garganta. Dodge sintió una oleada de náuseas elevarse de su estómago a su garganta. Dodge no se había movido de la silla al lado de su cama. cómo su mamá puso narcisos en viejos tarros de pepinillos en vinagre en los alféizares y fregaba las paredes con lavandina cada domingo. hace dos años atrás. ¿qué tenían en común? Cuando cerró el grifo. Jesús. El chico apenas hablaba algo de inglés. Siempre le había dicho todo a Dodge. loco y con los ojos muy abiertos. Y sabía. Voy a salir de nuevo. en verdad miró. junto con un par de guantes viejos de esquí que nunca. entonces. la falta de sueño y la ira que lo estaba estrangulando. excepto para ir al baño. veintidós. Página Ahora lucía como una persona cuya alma había sido succionada a través de su culo: colapsada y desesperada. habían sido usados por nadie en su familia. para ahogar el sonido de la conversación susurrada desde el otro cuarto. En la cocina. a Ricky. por fin. llenó un vaso con agua y mantuvo el grifo funcionando mientras bebía. Casi tan pronto como cerró la puerta. Pero lo hizo. Dodge? —preguntó. Tenía una respuesta de Heather. pero no a descansar. cuando Dayna estaba todavía en el hospital… cuando. por amor de Cristo. Dodge sintió un destello de lástima. hundiéndose por la mitad. Pero podía decir que ella no tenía intención de eso. tanto como él sabía. fumar cigarrillos en el estacionamiento y conseguir café de la cafetería. 114 Le tomó un tiempo encontrar la casa de Ray y de Luke en su moto/bici en la oscuridad. Revisó su teléfono. escuchó las risas otra vez. Al final.—¿Quieres jugar. Y le habría dicho a Dodge si le gustara. ¿Sería enserio lo de casarse con Dayna? Él tenía probablemente veintiuno. Dayna nunca lo haría. había parecido como que podría no despertar. Se había detenido sólo el tiempo suficiente para recuperar el cuchillo de carnicero de la cocina y el bate de béisbol del armario. medio delirante por el calor. las voces quedaron abruptamente en silencio otra vez. finalmente: una construcción de dos pisos. Dodge había estado en la casa Hanrahans sólo una vez antes. brevemente. . Dodge sintió como si estuviera irrumpiendo sin permiso en su propia casa. como mucho. Por primera vez Dodge miró. toda oscura. que podría haber sido linda hace cien años. lo que tenía que hacer. Pensó en el diminuto apartamento detrás de Dot´s. Había ido a casa. la mamá de Dodge lo había convencido de ir a casa y descansar un rato. ¿De qué demonios estaban hablando?. Le había enviado un mensaje antes: ¿Escuchaste algo? Su texto decía simplemente: Se acabó el juego. Se fue sin decir adiós. —Sólo vine a conseguir un trago —dijo Dodge—.

Una patada rápida en la puerta. pero estaba desconectado. Página El movimiento repentino había jodido a Dodge. en la oscuridad. un par de sillones malolientes y una antigua hamaca colgando de cadenas oxidadas. En algún momento. Pero no lo había logrado.Luego recordó lo que había venido a hacer. la luz del porche se había encendido. queriendo que sus pies se movieran. sino esa mujer carnosa de hace dos años o un padre. la TV dentro fue abruptamente silenciada. Sería fácil. La casa de Ray lucía incluso más arruinada a la luz del día. hasta que comenzó a temer que nunca se movería otra vez. La pintura se estaba desconchando como caspa. Dodge se podía mover de nuevo. Pero era Ray. casi desde ese día. Dodge se tropezó hacia atrás en las escaleras del porche y aterrizó en la tierra sobre sus codos. Ray abrió la puerta de una patada. dudó. No fue hasta que estaba a cuatro cuadras de distancias que se dio cuenta que todavía estaba sosteniendo el cuchillo y que había dejado caer el bate. las que parecían que colapsarían bajo la más ligera presión. Antes de que Dodge pudiera decir algo. el sonido de un grito. El cuchillo destellando en la oscuridad. y Dodge había visto a una mujer robusta. En el porche había dos neumáticos. con un rostro como una fruta carnosa. Por una milésima de segundo. Dodge dio golpes fuertes al marco de la puerta de tela mosquitera. se le ocurrió a Dodge que podría no ser Ray quien contestara la puerta. Había un timbre. En su lugar. obviamente sorprendido. La madre de Luke. inútiles. Todo de una vez. probablemente en el césped. estaría paralizado en esta posición. Dodge tuvo que saltar hacia atrás para evitarlo. 115 —¿Qué mierda estás haciendo aquí? . pesadas. En respuesta. maniobrar su volumen en el porche y encender un cigarrillo. quedándose sólo detrás de la puerta. Estaba ya fuera de equilibrio cuando Ray lo agarró por la camisa y luego lo empujó. Se había tropezado hacia su bici/moto. Habían sido dos años enteros. sacó el bate y el cuchillo de su morral. y sólo Luke. o alguien completamente diferente. el silbido del bate cortando a través del aire. se puso los guantes. Estaba tras Luke. Estaba usando sólo unos pantalones cortos de básquetbol. por siempre. Por primera vez. Dejó su bici/moto en un costado de la carretera. Perdió el equilibrio. Rápido. usando un camisón parecido a una tienda de campaña y sin zapatos. Se mordió la lengua. Se quedó allí. Se había quedado allí con las piernas entumecidas. por lo que se sintieron como horas.

— ¿Qué es eso? —Panic. Y lo decía en serio. Luke lo sabía. ¿Qué clase de juego piensas que estás jugando? Ray estaba tan cerca. Simplemente escúchame. —Debes haber perdido la cabeza —espetó. Página En algún momento cerca de la medianoche. Su garganta seca—. ¿no? Por primera vez. Pero no se hizo atrás. Por un segundo. —Hay un único juego que importa —dijo—. ¿de acuerdo? Vine a hablar. Zev Keller despertó en la oscuridad ante unas manos ásperas agarrándolo. —¿Por qué debería ayudarte? —preguntó—. caliente y peligrosa. Un calcetín. Y luego fue levantado. listo para abalanzarse. cargado fuera de la cama y dentro de la noche. —Dodge humedeció sus labios. —Yo no sabía —dijo. Los dos lo necesitamos. estaba atragantándose por el sabor del algodón en su boca. Lo sabes. cuando Carp estaba silencioso. furioso. Ray se echó a reír de nuevo: un sonido explosivo. intentando golpearlo. —Ambos queremos lo mismo —dijo Dodge. . —¿Por qué demonios querría hablar contigo? —dijo Ray. Sus manos desenrolladas. —Luke me contó sobre tus pequeñas amenazas —dijo Ray—. Nunca tuvo intención… —No. 116 Dodge sonrió. —No así —dijo. Ray no dijo nada. —No tienes opción. —Dodge levantó una mano—. Había una tensión eléctrica en el aire. Dio un paso adelante. Dodge rodó lejos de él y se puso de pie como pudo. Ray negó con la cabeza. —¿Vas a ayudarme o no? —preguntó Dodge. Dodge sabía que mentía. —Mira. pero no intentó volver a darle un puñetazo. Sus manos estaban todavía formando puños.Y Ray estaba sobre él. Ray lucía con miedo. deslumbrante en una capa ligera de lluvia. Dodge podía oler el cereal y la leche agria en su aliento. —Fue un accidente —dijo— . —No estoy aquí para luchar. Ray dejó salir una carcajada. Ray dio otro paso rápido adelante. Me quieres muerto. Ese es el por qué hizo lo que hizo. un cien por ciento—. pero Dodge había recuperado su equilibrio y se hizo a un lado. Antes de que pudiera gritar. No aún. forzado.

Si hubiera estado pensando con claridad. pensamiento fue que los policías habían venido a llevarlo. como la clase que su hermano conducía. Y que había perdido. Habría notado que el maletero en el que lo habían forzado a entrar pertenecía a un Taurus azul marino. se habría dado cuenta que sus asaltantes estaban usando máscaras de esquí. Zev sintió algo húmedo y se dio cuenta que.Su primer. Pero no estaba pensando con claridad. Este era el coche de su hermano. Estaba asustado. Página 117 Al final se dio cuenta también que a pesar de todo. el juego continuaba. Pateando. confundido. . aparcado en su lugar habitual. se había orinado encima. por primera vez desde que tenía cinco años. mirando el cielo estrecharse en una esquirla mientras el maletero se cerraba sobre él.

muebles viejos incrustados en el suelo. Ella se tensó. Dodge no los habría invitado a su casa y los padres de Nat estaban en casa todo el día limpiando el garaje. . le había ayudado a Heather donde Anne. pilas de la madera. Bishop la miró como si no hubiera dormido en días. probablemente olía a establo. donde estaba la biblioteca. Heather tuvo que llevar a Lily. sentados en un viejo carrusel. Lily salió corriendo y gritando. 118 Bishop vivía en el bosque. a pesar de que estaba sucia. Lily estaba de buen humor. Cantó una canción sobre tigres todo el camino hasta la casa de Bishop. Abrazó a Heather tan pronto como la vio. La casa y el jardín. Su padre había sido dueño de una tienda de antigüedades y casas de empeño. que ya no giraba. en varios estados de reparación. Lily no tenía nada que hacer ahora que la escuela había terminado. y la mayoría de día tomaba el autobús de media hora hasta Hudson. Tenía que. desde basura hasta cosas extrañísimas: al menos dos o tres coches viejos. 13 de julio Traducido por Aleja E Corregido por Alessa Masllentyle Heather L a reunión de guerra se realizó en la casa de Bishop. y hacía ondas con su brazo por la ventana. Pero la biblioteca estaba escaza de personal y cerró por una semana mientras el director estaba de vacaciones. sudorosa y apestaba como caballo. toboganes oxidados. en la mañana. estaban llenos de cosas. y a Bishop le gustaba decir que su papá "recolectaba" cosas. lo cual fue raro. El remolque de Heather era demasiado pequeño. Por una vez. Heather siempre lo amenazaba con grabarlo para ese programa de televisión sobre acumuladores. Página Heather encontró a Nat y a Bishop detrás de la casa.Miércoles. través de los viejos pilotes. cajas de pintura en aerosol.

Al menos ella no parecía afectada por la muerte de Bill Kelly—. no tengo planes de perder mi oportunidad de sesenta y siete mil dólares —dijo Nat. Me mentiste. Heather sintió que nunca volverían a la normalidad. Heather no esperó que Nat hablara. Enfermo. sacudiendo la cabeza. todavía con esa calma exasperante. por mi parte. Me refiero a que no pueden estarlo. ¿recuerdas? Nat miró hacia otro lado y luego Heather entendió. como si nada hubiera pasado—. —Le había dicho días antes. ¿Por qué estás tan preocupada por Dodge? Hice el trato contigo. no es como si lo conociéramos. No voy a jugar más. con sus ojos muy abiertos. Bishop —dijo Heather. No Heather. Quiero decir. ¿Qué quieres decir con" incluirlo‖? . —Es enfermo —dijo Bishop con fiereza—. —Nat la miró. un viejo hábito. y en ese instante. girándose hacia él—. Estaba parpadeando alegremente. Cualquier persona en su sano juicio… —Los jueces no están en su sano juicio. —No tengo que esperar a nadie —dijo Heather. La miraba con intensidad. suplicando—. como Página —No te metas en esto. —Estoy fuera —dijo—. —No. ¿verdad? —dijo Nat. —Heather —gritó Nat al mismo tiempo. Nunca planeé incluirlo. adormilada en el sol. Los círculos bajo sus ojos eran tan oscuros como un moretón. Es tan simple como eso.—¿Qué pasa con ustedes? —dijo Heather cuando se apartó. —¿Por qué? —Heather contraatacó—. aunque fue ella la que los convocó a la reunión. como si quisiera memorizar su rostro. —Yo. —Extendió la mano para alisarle el cabello. Estaba molesta por la calma de Nat. Se pasó una mano por el cabello. 119 —¿De qué están hablando? —preguntó Bishop—. —Estoy contento de verte —dijo. —Te ves como una mierda. Un sabor amargo se precipitó en su garganta. Luego sacudió la cabeza—. No es lo correcto empezar sin Dodge. Pero él le agarró la muñeca. —Heather… —empezó a decir. No voy a jugar más. —Hiciste un trato también con él — dijo—. —Estoy en esto —dijo. —Tenemos que esperar a Dodge —dijo Nat. ¿Has oído hablar de Zev? —Eso no era… —Bishop dejó de hablar de repente. cuando Heather le dijo lo culpable que se sentía.

Hubo un momento de silencio. como si las palabras de Heather lo hubieran hecho más real. Se preguntó cómo se verían para él: Nat sonrojada y culpable. como si estuviera creciendo en él—. Página Nat se giró hacia él. y Heather conteniendo las lágrimas. Heather interrumpió—: Estoy fuera. Era como si el juego le alimentara de alguna manera. e inmediatamente culpable. —¿Tú? 120 —El juego nunca termina —dijo Dodge. Sólo Dodge parecía no darse cuenta de la tensión. y aún sudorosa por los establos. No era el bicho raro de hombros caídos. Un patrón—. se podía sentir en el aire. Todos ellos enfadados. ¿recuerdas? —Esto ya no es un juego —dijo Heather. y hacía pequeños chasquidos con la lengua. De repente Heather se dio cuenta de eso también. el forastero. y Ray Hanrahan. —Lo siento —dijo rápidamente. Dodge había cambiado este verano. Dodge acababa de aparecer. ¿No lo entiendes? Alguien está muerto. ¿Has oído hablar de Zev? —Exhaló un chorro directo de humo— . ¿debido a que estaba cansado de estar con bolas azules por su novia? Heather perdió el aliento. Bishop pálido y con los ojos desorbitados. Si no querías el riesgo. Ese era yo. El juego debería haber terminado… —Yo. ¿por qué juegas?. poniéndole gel y que así se haga hacia arriba—. Incluso Natalie se veía sorprendida. Era consciente del aire escapando en un corto silbido. Eso era parte de ella. Les dije que estaba fuera y lo dije en serio. Rítmicamente. si no podías manejarlo. Tenía los brazos cruzados. saliendo del laberinto brillante de basura y chatarra. una fuerza física entre ellos.burlarse del cabello de Bishop. eso era el resultado del juego. —Bishop se sentó pesadamente. que se había sentado durante tres años en silencio. evitando los ojos de Heather—. No quise decir… —¿Qué me he perdido? Heather se volvió. —¿Te importa si fumo? —le preguntó a Bishop. ¿porque Matt Estúpido Hepley te dejó?. . Heather? —Nat se puso de pie cuando Bishop se sentó. Bishop levantó la vista y habló bruscamente—: Nat. Todo era un espiral fuera de control—. Nat se apartó de él y por un momento se veía insegura. —Jesús. Heather se sintió aliviada. —¿Por qué juegas. Bishop negó con la cabeza. frotándose los ojos. Estás en mi casa.

Heather finalmente consiguió hablar. Eso. Estaba furioso y trataba de no demostrarlo. Y a los jugadores. —Para enviarle un mensaje a los jueces. pintando el césped con una pintura azul brillante en aerosol que había descubierto en alguna parte. Y fingir que no había ocurrido nada también estaba mal. —¿Qué derecho? —dijo—. Condujo en silencio. Heather pensó en la noche en que le había susurrado—: ¿Vas a morir? —Y sintió un puño de culpa golpeándola con fuerza en el estómago. de una manera u otra. Sentía como si nada de lo que hacía estaba bien. Pero lo que le había sucedido a Bill Kelly estaba mal. agarrando el volante como si estuviera a punto de deslizarse de sus manos. 121 —No pude saludar a Bishop —gimió Lily. Los jueces Dodge negó con la cabeza. —Lily —habló Heather bruscamente. ¿qué hay de Bill? Nadie dijo nada. Tiene que hacerlo. —¿Qué? —Nosotros lo hicimos. —Es Panic —dijo—. se preguntó si estaban hablando de ella. —Eso va contra establecieron los retos. Lily dejó caer la pintura y se puso de pie. Bishop la llamó. que junto a una moto volcada. No podía salir de allí lo suficientemente rápido. ¿y el fuego?. Bishop o Dodge. pero no le hizo caso. . Heather se dio cuenta de que estaba temblando. —¿Qué pasa? —dijo Lily. marcaba el inicio del estrecho sendero que serpenteaba a través de la basura del patio y basura de la casa. sobresaliendo su labio inferior. Inmediatamente. El ceño de Lily volvió a aparecer. —No tienes ese derecho —dijo Bishop Dodge se encogió de hombros. —Nada. —Dodge dio una calada final y aplastó la colilla debajo del tacón de su bota. No sabía si estaba haciendo lo correcto. Se dio la vuelta y casi chocó con un horno rustico y manchado. al igual que una pequeña arruga entre sus cejas. Vamos Página —La próxima vez —dijo Heather. Ya no podía oír a Nat. esa era su señal. las reglas —dijo Heather—. mirándola culpable—. —He terminado —dijo. No hay reglas. Prácticamente arrastró a Lily al coche. Vamos —dijo Heather. El juego continuará. ¿Qué pasa? —¿Qué pasa con la policía?. también. —Heather la agarró de la muñeca—. —¿Por qué? —Bishop se jaló la oreja izquierda. lo sabía. pareció encogerse de edad. Encontró a Lily agachada en un pedazo de patio despejado de basura.

Por primera vez le pareció egoísta que Ana los mantuviera aquí. Se texteó con Bishop. El movimiento de Dodge había. se preguntó. seguido por la nieve y aguanieve. no a un reformatorio. 20 de julio Traducido por JackieC Corregido por Alessa Masllentyle Heather E l tiempo se tornó espantoso. mientras se acurrucaban debajo de un dosel de árboles de arce. seguido por la lluvia. al parecer. no había ni un sólo susurro. todo era culpa de Matt Hepley. Durante todo un día. Y Delaney. se relajó de nuevo. Se negó a ser quien llame primero. Heather no supo nada de Nat. Heather esperó en agonía. ¿Qué le pasaría. En realidad. por lo que para ir a trabajar tuvo que ir en bus al 7-Eleven y caminar tres cuartos de milla bajo la lluvia. un vasto sol todo el año. llegando toda húmeda y miserable. Acerca de Panic. pero evitó verlo. África. No es sido la única que pudo haber encendido la estúpida mecha. si soñaban con otros lugares tanto como ella lo hacía. Él debía de ser detenido. en este clima de porquería. viéndola trabajar. Eso significaba que iría a la cárcel real. para tener que estar más horas bajo la lluvia. los pastos quemados. la tierra se volvió fangosa. cuando pensaba en ello. . Sólo los tigres parecían más miserables de lo que se sentía ella. también. arrojando comida mojada y transportando el equipamiento dentro de los cobertizos para que no se oxiden. Heather se Página Pero cuando varios días más pasaron y nadie vino a buscarla. si fuera acusada de asesinato? Tenía dieciocho años. Durante dos días. fallado al incitar a los jueces. frío y húmedo.Miércoles. de un calor abrasador. seguro de que la evidencia tenía que ver con su bolso de lona y la policía la llevaría a la cárcel. 122 Había rumores de que la policía había presentado pruebas del incendio provocado en la Casa Graybill.

La biblioteca había reabierto. Página Su garganta se apretó tanto que apenas podía respirar. Heather dijo—: Me tengo que ir. —¿Qué te pasa. Lily había vuelto a hacerse la presumida. apenas había mirado. Demostraba que estaba creciendo bien. Dejó a Lily allí. Krista se enfermó por la humedad en el aire. Heather se abstuvo de señalar que sus pulmones pueden sentirse mejor si dejaba de fumar un paquete de cigarrillos mentolados por día. Al menos Heather podría utilizar el auto. Y todavía no había ningún policía llamando a su puerta. Había perdido doce llamadas de Lily. Heather? —Anne estaba de pie en el horno. todo era exuberante. con el pelo gris rizado alrededor de su rostro. y después tuvieron que volver a impermeabilizar una parte del sótano. Su teléfono celular fue directamente al correo de voz. Lily había cerrado de golpe la puerta y se fue corriendo a la entrada de la biblioteca a través de los charcos de lodo oscuro. todavía no había ni un sólo aliento solitario sobre Panic. Krista se reportó enferma para trabajar y en su lugar se quedó tumbada en el sofá. como temblorosas cuchillas de una guillotina gigante. El trabajo era duro: Anne quería que limpie la porquería de los establos. A pesar de la lluvia. pero luego. diciendo que hacía que sus pulmones se sintieran pesados. Era normal para ella ser una mocosa. como un halo extraño. estaba de un humor decente. sin molestarse siquiera con el paraguas que Heather había traído para ella—. Volveré en bus. como algo muerto e hinchado arrastrado por el océano. que quizá no estaría rota sólo porque se había criado en Fresh Pines con las hormigas desfilando por las cucharas y Krista fumigando la casa. verde y húmedo como una selva tropical. Heather miró su teléfono por primera vez en horas. Lily tenía casi doce años. —No soy un bebé —dijo mientras se deslizaba fuera del auto. —¿Quieres que te recoja después? —preguntó. recordó que ya no era asunto suyo. La lluvia era peor que nunca. y su estómago se hizo líquido y cayó a sus pies. 123 Mientras que Anne le estaba preparando una taza de té. donde la lluvia caía y las paredes estaban manchadas de moho. Tal vez. —¿Qué hay de…? —Antes de que Heather le recordara tomar el paraguas. . Todavía llovía: estaban a mediados de julio en el estado de Nueva York. aturdida por las medicinas para el resfriado.preguntó si iba a intentarlo de nuevo. al igual que todos los demás. fue incluso una buena cosa. pero Heather no había notado el paso del tiempo. Marcó el número de Lily inmediatamente. Eran casi las cinco de la tarde. Caía como hojas enteras. Se sorprendió cuando Anne le dio el día.

no recordaba haber manejado a la biblioteca. Llamó a Lily. ¿Qué está pasando? . tirando abajo campanas de viento y desbordando fogatas al aire libre. —No voy a entrar ahí —dijo—. aquí. Por último. —Heather no podía abrazar a su hermana lo suficientemente fuerte. El corazón de Heather se paralizó. no se acordaba de entrar en el coche o de dirigirse a la calle. era una cosa bastante real. los brazos envueltos alrededor de sus piernas. no tenía más remedio que ir a casa. rota—. Habló sobre el hombro izquierdo de Heather. Vamos a llevarte adentro. habría hecho dar vuelta al mundo por una manta. Dios. Ella… ella me dijo que jugara al aire libre. El lugar parecía más triste que de costumbre: la lluvia golpeaba los puños en los remolques. ¡No quiero entrar ahí! Algo dentro de Heather se agrietó. ¿te sientes bien?. detrás de ellos. buscándola. Aquí. A salvo—. de barro negro de mierda. —Lily. ¿Cuánto tiempo había estado aquí?—. arrebatada. chapoteando en el agua. Algunos de los charcos le llegaban a los tobillos. —Vamos —dijo. pero dejó la puerta abierta. Corrió a la entrada. Recorrió las calles mientras conducía. pero de repente estaba allí. la biblioteca estaba cerrada desde hace una hora. ¿qué pasó? —Tengo frío. 124 —Lily. —La voz de Lily fue amortiguada. Lily se echó hacia atrás. La carretera que conduce a Fresh Pines estaba llena de baches. Aparcó el coche. imaginando todas las cosas terribles que le podrían haber pasado a Lily —había sido herida. dio la vuelta al estacionamiento. Eso fue todo. pero apenas se dio cuenta. haciendo girar los neumáticos. salvajes. Sus ojos fueron enormes. Tendría que llamar a la policía. Su voz se había vuelto pequeña. sólo a quince pies de distancia del remolque. aquí. Heather se defendió contra la ola de pánico. temblando. en cuclillas para estar al nivel de los ojos con su hermana. perdiéndose en la mayor parte de sus hojas. ¿Estás bien?. —Heather parpadeó lluvia de los ojos. asesinada— tratando de evitar detenerse para vomitar o descomponerse. Los labios de Lily estaban azules. Heather debe haber aparcado porque de repente salió disparada del auto.Después. tomando a Lily en sus brazos. alejándose—. Heather chocó. como un caballo encabritado. agua profunda. la presión Página —Mamá me dijo que me fuera —dijo Lily. Heather ni siquiera había detenido el auto cuando vio a Lily: acurrucada debajo de un árbol de abedul flaco. y en ese momento era consciente de que toda su vida había sido la construcción de muros y defensas en preparación para algo como esto.

por lo menos. y también: quizá podría haber ganado Panic después de todo. cuando dentro de su interior era una negrura de porquería. No lo había notado antes porque había estado demasiado preocupada por Lily. como si no fuera a ella a la que hablaba. Me dijo que jugara al aire libre. Se sentía separada de las palabras. Seguía viendo la pequeña figura acurrucada debajo del abedul patético. Abrió la puerta y entró. todavía sonaba igual. la presa se rompió y se inundó ahogándose de rabia y odio. Parecían actores. Sus ojos brillaban. oyó un grito de risa. Trajo a Lily hasta el auto. no sabía qué hacer. 125 Había tres de ellos: Krista. De alguna manera encajó la llave en la cerradura. Ayudó a Lily a zafarse de su camisa mojada. —Voy a estar de vuelta —dijo a Lily. pudo ver una figura balanceándose. Desde el interior. —Vamos —dijo. Página Heather tomó todo a la vez: la bruma azul del humo. ¿de acuerdo? Voy a encender la calefacción. pero que estaba seca. Las botellas vacías de cerveza. obediente. Tomó la mano de Lily—. boom. prácticamente sacudiendo las paredes. Bo. . desde Lot 99. boom.había ido en aumento. de Krista. Se congeló y Heather se congeló también. la única botella de vodka de Georgi medio vacía. luego hizo que Lily presionara sus pies hasta las rejillas de ventilación en donde el calor había empezado a soplar. boom. quizás bailando. Las luces eran altas. los tres actores estaban demasiado cerca. ausente de ello. un ruido furioso. luminosos: ojos de muñeca. luminosas. Fue capturada momentáneamente por la sensación de que había entrado en una obra de teatro y se había olvidado todas sus líneas —que no podía respirar. prácticamente el único árbol que Fresh Pines jactó. aunque las persianas estaban abajo. Boom. Pero el maquillaje era horrible. Heather se mueve mecánicamente. Tienes que sentarte en el auto. eso quiere decir que no estaba temblando. como si toda la vida hubiera sido lavada. y Maureen. Las luces estaban encendidas también. Estaba en la puerta. Había música que venía del remolque. Había una vieja camiseta en la parte de atrás. Parecía que estaba empezando a derretirse. Mamá me dijo que me fuera. Y te sentirás bien y seca. lentamente deformando sus rostros. apestando a humo. Boom. La ira golpeaba el conocimiento de todo lo demás. las tazas rebosantes usadas como ceniceros. pensó. Todo el tiempo Lily estaba floja. Bloqueado. Ahora. Desató los zapatos de Lily para ella y le quitó los calcetines mojados. boom. Extraño. Se sorprendió.

Se sentía. con la cara roja y enfurecido—.Y la pequeña placa de plástico azul sobre la mesa. ¿Qué demonios? Krista luchaba por ponerse en pie. —¿Qué demonios? —Bo dio dos pasos hacia Heather y por un momento. toda la rabia viajo hacia abajo en sus brazos y piernas. Acarició su camisa. Heather la esquivó fácilmente. Habría sido divertido si no fuera tan horrible. No había dolor. Nada más que asco. Krista apenas logró agacharse. La placa chocó contra la pared con un ruido sordo y el aire estaba momentáneamente lleno de polvo blanco. Antes de que su madre terminara de hablar. flotando en su propio cuerpo. se liberó. Miró el cajón superior en una caja de joyería de plástico donde guardaba sus ganancias. ¿por qué me miras como si fuera un…? Heather se abalanzó. ¿Qué haces. ¿me escuchas?. no estaba segura de lo fuera a hacer. ¡fuera! —Cogió la botella de vodka y la tiró. Trató de enderezarse y tambaleándose hacia atrás. el momento pasó. 126 Se dio la vuelta y se dirigió a su dormitorio. Seguía gritando. con el rostro rojo. Todo ello golpeó a Heather como algo físico. con los puños apretados. Krista llevó un inestablemente un cigarrillo a sus labios. Su mundo se volvió negro por un segundo. —Heather Lynn —dijo arrastrando las palabras. Realmente matarla. sus pechos. surcado por el polvo como si hubiese sido marcada por algo. Y de repente todo el enojo. retorcido y horrible. Pero se quedó allí. —Eres repugnante. bebé?. —Su voz sonaba desgarrada. como si algo se estuviera envuelto alrededor de sus cuerdas vocales. y tiró. Ni ira. Quería matar a Krista. Oyó cristales rotos y sintió la salpicadura de líquido. como una cubierta de nieve. Afortunadamente. débilmente delineó la impresión de los personajes de plaza sésamo —la vieja placa de Lily— que estaba cubierta con delgadas líneas de polvo blanco fino. Entonces. No sentía absolutamente nada. antes de que pudiera pensar en lo que estaba haciendo. retorciéndose como un animal. casi desaparecidos. un golpe rápido de estómago. como si estuviera flotando encima de la escena. Bo puso sus brazos alrededor de Krista. —¿Quién demonios te crees que eres? Heather se alegró de que estuvieran separadas por la mesa de café. ¡Fuera!. Todo Página —Vete. era lenta. que se retorcía como una serpiente en el estómago de Heather. . Maureen chilló y gritó a Bo. estaba temblando como si algo terrible fuera a detonarse en su interior—. Su voz también fue en aumento. De lo contrario. Ni miedo. pensó que iba a golpearla. —El color fue aumentando en la cara de Krista. extrañamente. Se las arregló para retenerla. logró aterrizar en el regazo de Maureen en el sillón. tomó la placa azul. La placa de Lily. como si esperara encontrar un encendedor allí—. Esto hizo que Maureen gritara aún más fuerte.

Eran animales y Krista era el peor. ahora cargada de toda la ropa y los zapatos que contenía y arrastrando los pies hacia un costado fuera de la puerta del dormitorio. Tal vez se había ido a conseguir más. con los brazos de Maureen a su alrededor. —Lily se volvió y apoyó la frente contra la ventana. pero eso significaría cruzarse a su mamá. Página —¿Heather? —dijo en un hilo de voz. Nunca volvería a ver de nuevo a Bo. su rostro era estrecho y pálido. que casi volvió sus rodillas agua al hacer el viaje. Deslizó la mochila en uno de sus hombros. Heather oyó decir—: …hice todo… por mi cuenta. y ya no estaba temblando. Lo tenía todo listo. la que Bishop le había hecho a partir de metal y alambre. de todas formas. como una llama afilada. Cuando la mochila estuvo llena. era tan pequeña. La idea la llenaba de un alivio tan fuerte. . Bo se había ido. Tenía que ser fuerte por Lily. Tendría que evitarlo. —¿Qué pasa. Era para la buena suerte. pantalones. Finalmente sus labios no eran azules. Probablemente no había mucho que pudiera usar. No importaba. no todavía. ya que las drogas no eran más que las migajas de la alfombra ahora. Su pelo era un desastre fibroso. Y los cepillos de dientes. pero no lo hizo. Había estado preocupada de que su madre trataría de detenerla. 127 No abrió los ojos hasta que estaban rebotando fuera de la entrada en los Pinos y en la Ruta 22. Su madre la había robado. camisas. En el último segundo tomó la rosa de su tocador. Por un segundo. —No quiero volver allí. — Sólo la mitad de las palabras eran audibles. No volvería a ver a su madre. podría haber llorado.había desaparecido. pensando todo con claridad. Pero no podía llorar. Billy? —Heather trató de sonreír. Lily se había quedado dormida en el asiento delantero. Esto no trajo una nueva ola de ira. Probablemente se había largado. de todos modos. Levantó la manta en sus brazos. Bo y Maureen. ropa interior. En el reflejo del vidrio. pero no pudo. Nunca más. con la boca abierta. Krista estaba sentada en el sofá. Maureen o el interior de ese tráiler de nuevo. mientras bajaba los escalones del porche. Heather empujó hacia la puerta. Quería conseguir comida de la cocina. Recordó haber leído en una revista una vez. abasteciendo la mochila de Lily: zapatos. Animales. sólo un nuevo tipo de disgusto. que los cepillos de dientes son el elemento número uno que los viajeros olvidaban empacar. Estaba en demasiado mal estado para hablar con claridad. llorando. salvo cuarenta dólares. Necesitarían una manta. Guardó los veinte dólares en su bolsillo y se movió rápidamente a través de la habitación. el pelo ligeramente enrulado por el calor. que no podía encajar correctamente. Por supuesto. Estaba en calma. Pero ella no lo olvidaría. utilizó el compartimento de arriba. Pobre Lily.

Dedujo eso. —Ya se nos ocurrirá algo. por las sacudidas bajo sus manos. 128 Apagó el motor. Hasta entonces. —No vamos a volver allí —dijo. la empujó fuera de su mente. muy cuidadosas las próximas semanas. y volvió las dos manos al volante. lo que contaba como robar. Meth Row parecía más sombrío que de costumbre. lo harían. Pero no había por qué preocuparse de eso. Se había dado cuenta que no podía ir a lo de Bishop o Nat. Lily se había dormido de nuevo y roncaba tranquilamente. ¿de acuerdo? Lo prometo. —La lluvia seguía cayendo como una cortina. Desamparados. Sus vaqueros finalmente se habían secado. pero finalmente encontró un lugar al lado de una nave de almacenamiento y de un viejo Buick. Página Estarían más cómodas en el asiento de atrás. . ¿De acuerdo? Vamos a estar bien. pero Lily ya estaba dormida y Heather dudaba poder dormir en absoluto. Tendrían que esconder el coche también. ¿Llamaría a la policía?. estacionado allí. Era difícil saber qué casas estaban ocupadas y cuáles no. —¿Dónde vamos a ir? —preguntó Lily. Nunca vamos a volver. Era la primera vez que la palabra se le ocurría. todavía. ¿no? —preguntó Heather. Fue una fea palabra. en el piso de su dormitorio. Heather se acercó y apretó la rodilla de Lily. ni siquiera eran las seis. Todo el camino estaba atestado de coches viejos y de casas abandonadas. Lily asintió sin volver la cara lejos de la ventana—. Confías en mí. una palabra que dolía. Nadie podía saber.Heather apretó los dedos sobre el volante. La lluvia había convertido el camino marcado con hoyos de lodo. y lo utilizarían sólo por la noche. y Heather tuvo problemas simplemente para mantener el volante. Cosas que hace tan sólo una hora estaban tiradas en sus camas. Se acercó a la parte de atrás y sacudió todas las cosas del edredón. Tendrían que tener cuidado de no perder nada. En su casa. Ella y Lily tendrían que ser muy. se mantendrían escondidas. Extrañamente las palabras hicieron que el gusto de la depresión regresara—. Nadie se daría cuenta de un coche de mierda más. La idea se le ocurrió de repente: Meth Row. donde podía estacionar el auto para que no sea visto desde la carretera. No tenía sentido perder gas. ¿rastrearía a Heather? Tal vez su madre los convencería de que Heather era una delincuente y trataría de enviarla a la hoguera. Y las casas de sus amigos podrían ser el primer lugar al que su madre se le ocurriría mirar cuando esté sobria y se diera cuenta de lo que había sucedido. Vamos a estar bien — repitió Heather. despojado casi a su marco de metal. Había tomado el auto de su madre y no tenía intención de volver. el coche tallaba olas en el camino. enviando ríos líquidos chapoteando hacia las cunetas—. Tan pronto como tuvieran el dinero suficiente para salir de Carp. apretando con fuerza.

buscando vídeos divertidos— cuando los bares cerraban y las personas que querían beber se vieron obligados a hacerlo fuera. y se sintió aliviada cuando en lugar de ser llevada en el camión. Extendió el edredón sobre Lily. —¡Es Panic! —dijo. escribió. desde hace tiempo que empezó a aburrirse y se quedó dormida. y vio un vasto estacionamiento vacío. el auto se detuvo. El dinero sería suyo y sólo suyo. A continuación. negó con la cabeza.m. como lo había dicho. vio un signo desgastado de dirección en un edificio de aspecto triste. Pero Ellie consiguió gritarle. Incluyó también a Bishop. Esa noche. ciñó los cordones. Su hermano mayor. Ellie recordó. Estoy de vuelta. hasta el borde de la piscina que se asentaba bajo la tenue luz de la luna. Al otro lado de la hierba mojada. Ellie Hayes fue despertada por dos figuras enmascaradas. se puso la capucha. oyó el ruido. al pasar a través de él. Olvidando la promesa que le había hecho a Nat. los jugadores sabían lo que estaban haciendo. los charcos de barro. con excepción de las inundaciones. o en el estacionamiento de 7–Eleven. . Por suerte era verano y no hacía demasiado frío. estaba en lo mismo. la mente de Heather finalmente se había ido a la deriva. Roger bajó el bate de béisbol. era el encierro. Día memorial al Día del Trabajo. con la cabeza hacia atrás en el asiento delantero del Taurus — cuando Nat estaba acurrucada en la cama con su computadora. forcejeó y saltó a la sala. – al anochecer. La arrastraron con rudeza y le esposaron las muñecas por delante de su cuerpo. Antes de que los faros se apagaran. que Ray Hanrahan había hecho mantenimiento en la piscina de Denny el verano pasado. También él había jugado. ¿Podría estar en esto? 129 Bienvenidos a la piscina de Denny. como si fuera un convicto. sosteniendo un bate de béisbol. Condujeron durante lo que pareció para siempre.Fugitivos era mejor. escribió un texto a Nat y Dodge. para ahorrar batería. tenía un poco más de glamour. casi eléctricamente e improbable. De una forma u otra. Ahora estaba jugando a lo seguro. Página El candado de las puertas fue dejado sin cerrar. iluminando desde abajo. volvió a su habitación. cuidando no despertarla. El mayor temor de Ellie. con una valla cercada por alambre de púas. Encontró una sudadera con capucha en la parte de atrás y se la puso encima de su camisa. Cambié de opinión. Sus padres se habían ido el fin de semana. fue guiada al asiento trasero de un auto que no reconoció. Roger. Se le ocurrió que debía mantener su teléfono celular apagado también. Horario: 9 a. Pero antes. Por Lily.

los pulmones gritando en busca de aire. o algo así. Un gran torrente de agua por todas partes: en la boca. demandante. Segundos interminables con su latido sordo en sus oídos. Estuvo bajo el agua por un poco más de un minuto antes de que fuera arrastrada a la superficie. Kim Hollister y Derek Klieg. Página 130 Sólo quedaban siete jugadores. Agua. en los ojos. La apuesta de Dodge por fin dio sus frutos. demasiado asustada para pensar o preguntarse qué era—. . que se dio cuenta de que todo el tiempo había estado agarrando con fuerza la pequeña llave metálica de sus esposas. tratando de dar marcha atrás. y cerró los dedos instintivamente a su alrededor. con cautela. Ellos la sostenían fuertemente. de cabeza al agua. Ray. la nariz.El temor. Estaban fuera del juego. —Tienes que estar bromeando. en secreto. también. Algo de metal la mordió en la palma de sus manos. habían fallado a sus retos individuales. Por la mañana. se precipitó de nuevo. pero juraría que había estado por lo menos cinco o siete. Zev Keller y Ellie Hayes. de repente. —Estaba en el borde de la parte más profunda. Colin Akinson. Heather y Nat estaban dentro. Como también Harold Lee. Él había sido el primero en huir de la casa Graybill. Esta vez. Dodge. ¿Cómo esperas que…? No tuvo que terminar la frase ya que fue empujada. Tantos segundos de pánico completo. se pasaron de mano en mano. respirando profundamente y agradecida. Pero no podía moverse. el rumor era que no había dejado de correr hasta que estuvo casi en Massachusetts. la historia de Ellie se extendió y al mediodía los boletos de apuestas habían aparecido una vez más. no fue hasta que estuvo al aire libre. sus piernas pateando para lograrlo.

varios días después de que Ellie hubiera sido eliminada del juego. perdido su sentido de humor. y se mantenía bostezando. Dodge casi podía creer que sólo estaban dirigiéndose a una especie de aventura nocturna al centro comercial. Bishop conducía. Bishop apenas dijo una palabra. Esto era algo más que ser pillado por continuar en el juego. aparentemente. Nat pasó todo el viaje tocando la ventana con un nudillo. ni una ligereza o humor en absoluto. —Dijo que te llevaste el auto. La policía aún estaba tratando de precisar el incendio de la casa Graybill y la muerte del pequeño Bill. tampoco. nunca había sido tan serio. 131 —Tu mamá llamó —dijo Bishop después de una pausa—. . Se sentía casi de rutina: Heather se sentó al frente.Miércoles. Nat y Dodge se encontraban en la parte posterior. excepto para preguntarle en voz baja lo que estaba mal. Página —He estado simplemente quedándome con Anne durante algunos días. —¿Qué crees que está mal? —respondió Heather. El siguiente correo electrónico que llegó. Dodge no quería escuchar a escondidas. era directamente al punto. por lo que sabía Dodge. Estoy bien. inconscientemente tocándolo a su propio ritmo privado. Salvo que Heather parecía agotada. Incluso los jueces habían. 27 de julio Traducido por EyeOc Corregido por Alessa Masllentyle Dodge N o había ni una alegría en el juego. a alguien. pero no podía evitarlo. Nunca se había jugado con tanto secretismo. Dijo que no has estado en casa. Malden Plaza. Panic. 9:00pm miércoles. 1-87.

la mayoría de ellos colocándose lo más cerca posible de McDonald’s. —Iré primero. Se preguntó a dónde se dirigían. Los cinco que crucen más rápido pasan. Pero el viaje a Malden Plaza era largo. singular y extraño cuando el resto del cielo estaba todavía tan oscuro. separada de la zona de aparcamiento por sólo un divisor delgado a la altura de la barbilla. 132 Los jugadores habían aparcado tan lejos del edificio como les fue posible. Siete jugadores quedaban y sólo dos docenas de espectadores. Bishop no le parecía a Dodge alguien supersticioso. . por qué parecía sentirse culpable por la muerte de Bill Kelly. No entendía. por ejemplo. Nat y Heather se habían escondido de los policías.—¿Así que ahora estás de su lado? Bishop debió haber ido al funeral del pequeño Bill. De pie bajo las altas y rectas farolas. —Diggin prácticamente tuvo que gritar por encima del ruido del tráfico detrás de él. —Ray se adelantó. Ray era probablemente el hombre que Página —Las reglas son simples. que ahora colgaba en una cinta de su espejo retrovisor. Probablemente a algún lugar mejor que aquí. pero por lo menos había dejado de llover. Por otra parte. por lo menos temporalmente. Sintió un giro repentino de dolor. que deben haber estado en camino de Albany a Canadá. Dodge se asomó y se acordó de la noche de la primera redada. con un ángel alado. por qué parecía sentirse parte del juego. Dodge observó a una familia que emergía de las grandes puertas de vaivén. sin descanso. La I-87. estaba la mega autopista de seis carriles—. en el borde del estacionamiento. Era como agua de inundación: dejaba sólo desorden a su paso. parecía un poco verde. por la manera en que el camino siempre va hacia adelante. Cuando pasaron las torres de agua del Condado de Columbia. Había algo así como una tregua entre ellos. Extraño que sintiera la necesidad de colgarlo. tuvieron que serpentear alrededor para llegar al lado norte y antes de que llegaran. el sol se había puesto. en realidad. Los otros dos no. como si estuviera en peligro de vomitar. Dodge reconoció el folleto conmemorativo plegado. Desde el lado opuesto del estacionamiento. además de un par de camiones de dieciocho ruedas. Cada uno de ustedes tiene que cruzar. Como un amuleto o un talismán. Dodge estaba un poco sorprendido de que Diggin se hubiera molestado en aparecer. Había evitado mirar siquiera a Dodge. de dónde el sol estaba viniendo. Dodge realmente no conocía a Bishop. donde los árboles estaban introduciéndose cerca de la acera y estaba mucho más oscuro. Era divertido. cortaba a través de la carretera. cuando él. Un espeso haz de luz. El cielo estaba lleno de masas de nubes oscuras. Imposible saberlo. llevando bolsas de papel de comida rápida y grandes vasos de soda. Había unas pocas docenas de coches en el aparcamiento.

aunque obviamente era una venda para los ojos. y le quitó la venda a Diggin. —Diggin extrajo una tira de tela de color negro de su bolsillo y la sacudió. obviamente aliviado. además de Luke. Por primera vez. —¿No confías en mí. Pero Ray ni siquiera se inmutó. Dodge tenía una sospecha. parecía que iba a tratar de atar la venda en el propio Ray. y Dodge imaginó un viraje repentino. Siempre había un giro. Nat y Heather intercambiaron una mirada. —Dame eso —dijo. Diggin vaciló. —¿Qué es eso? —preguntó Ray. Lanzó un puñetazo. moviendo los labios como si estuviera rezando en silencio. 133 —Tiempo —gritó Diggin. deteniéndose a pocos centímetros por debajo de la nariz de Ray. Ray era el hombre que sabía más secretos de Dodge que nadie más—. Dodge dio un paso adelante. Quiero terminar con esto. sin dirigirse a nadie en particular. Pero eso vendría después. por lo que estaba de pie directamente delante de Ray. Ray puso la tela sobre sus ojos y la anudó detrás de su cabeza. Y sin embargo. se dio cuenta de que Bishop estaba de pie algunos metros atrás. No puede ver una mierda. Imposible. —Está bien —dijo Dodge—. —Ni siquiera un poco —dijo Dodge. Un coche tocó la bocina mientras Ray titubeaba sobre el divisor. Realmente parecía miserable—. congelando a Ray en su lugar. retorcido. Pero rechazó la idea rápidamente. Por un segundo. escupiendo calor rugiente del escape. protuberantes faros. Dodge volvió sus ojos de nuevo a la carretera. Tienes que usar esto. Más bien una intuición. Dodge sabía lo que estaban pensando sin tener que preguntar. Nat jadeó y Diggin gritó. Ray aún vacilaba. —Diez segundos han pasado —anunció Diggin. Diggin tuvo que ayudar a guiar a Ray a la división que separaba el estacionamiento del reducido parche de hierba y grava que corría a lo largo de la carretera. . Mason? —La boca de Ray se curvó en una sonrisa. —Espera.Dodge más odiaba en el mundo. Camiones estaban pasando como rayos. el estremecimiento del impacto. Tenía su teléfono fuera. Ray le frunció el ceño. balanceándose como un Página Y en ese momento. Diggin retrocedió rápidamente. Su rostro era increíble: angustiado. El juego nunca era fácil. —¿Feliz ahora? —dijo.

—Yo iré. y él se hizo hacia atrás. simplemente titubeó para tocarle la cara. Cualquiera podría correr hacia él y nunca lo sabría. El sonido rodó y resonó en el aire de la noche. Se quitó la venda de los ojos y la agitó sobre su cabeza. pero esta vez lo hizo trotando. en los seis carriles. Una vez que Dodge la puso sobre sus ojos. y por un momento sintió una opresión en el pecho.borracho. Estoy listo. Se concentró en los sonidos: camiones. —Ten cuidado —susurró Nat. lo guió hasta el divisor bajo de metal y le dio instrucciones para subir. victorioso. la música. en carne viva. Pero eso no importaba. Todo esto le había llevado veintisiete segundos. distorsionado por la distancia en un grito extraño. . esperando accidentalmente no tocar su teta en su lugar. Salió disparado directamente hacia el divisor en el otro lado de la carretera y casi se va de boca. ahora más que nunca. Curioso cómo sólo estar sin ver podría dejarlo sintiéndose tan expuesto. Abrió los ojos de nuevo. como algo con lo que se forma un toldo. Como había hecho con Ray. Un camión tocó la bocina. Dodge le arrebató la venda de los ojos. También un poco esperando hacerlo. motores chirriando y chisporroteando. Estaba presumiendo. como cuando despiertas de una pesadilla en un lugar desconocido. Vamos a terminar con esto antes que… —Otro camión pasó. —No te ahogues —dijo Ray en voz baja. Por un segundo. 134 No contestó. Hubo una pausa repentina en el tráfico. Cuatro. Tuvo que esperar otro hueco en el tráfico para cruzar. Ray colgando la venda de ojos en una mano. la ráfaga de aire cuando un coche pasó cerca. —¿Quién es el siguiente? —dijo Diggin—. Ray lo sintió y corrió. como si estuviera esperando que el impulso despegara sus pies. Lo había hecho. alejando el resto de sus palabras. Sintió dos manos suaves que se deslizaban alrededor de su muñeca. estaba completamente ciego. el camino estaba claro. La tela era gruesa y totalmente opaca. Luego Dodge se encontraba ciego al lado de la carretera. Movimiento era ruido: Dodge cerró los ojos y escuchó la efervescencia de los neumáticos en la carretera. Diggin lo tomó del brazo. cinco segundos. mientras que los Página —Muy bien —anunció en lo que esperaba fuera la dirección de Diggin—. —¡Veinte segundos! —La voz de Diggin se había vuelto estridente. el ruido sordo del bajo y de la música. sus ojos se encontraron. —Dodge dio un paso adelante. —No te preocupes por mí —dijo. la efervescencia de los neumáticos y poco a poco podría trazar el espacio en su mente. la abrumadora sensación de desorientación y mareo. Estaban unidos.

Apenas oyó a Diggin decir tiempo. sus piernas creciendo.coches y los semirremolques pasaban junto a él. pero no podía. lo que marcó el espacio que dividía los diferentes lados de la carretera. Pensó que Nat y Heather lo estaban animando. como modelos de juguetes del propósito real. ¿cómo iba a saber cuándo tenía que cruzar? ¿Qué pasa si tropezaba? Sentía las piernas líquidas e inestables. no podía oír lo que decían. 135 Todavía se sentía un poco mareado. dos coches pasaron a su lado. luego cruzó hacia atrás en un trote lento. —¡Diecinueve segundos! —dijo Diggin. Sus oídos estaban llenos de un palpitante ritmo. Podía respirar de nuevo. Tenía que mantenerse en movimiento. . Mierda. se enredarían. y aunque se notaba que estaban gritando. si se detenía. musculosas pantorrillas. la forma en que inclinó su cara cuando la besó. que no podía decir si era el ruido de la carretera o el eco de su corazón. Imaginó las piernas de Dayna. Y de repente se dio cuenta de que estaba tranquilo. Quería ir más rápido. volviéndose de nuevo fuertes. un borrón gemelo. Página Diggin le dio una palmada en el hombro y Heather lo agarró del brazo. Estaba contento. Se imaginó las manos de Nat. no toques de bocina. Esperó otro descanso en el tráfico. creados para mostrarse y los coches. pero sus piernas se resistieron. De lo contrario podría haber colapsado. Pavimento y luego una estrecha franja de hierba. brillando mientras pasaban a través de la luz. El golpeteo en sus oídos retrocedió. y la tierra temblaba por el movimiento de las ruedas triturándose. Increíble. se veían como actores en un escenario. Se arrancó la venda de los ojos y se giró. No había esperado tener tanto miedo. se derrumbarían. sólo para estar seguro. no rugido de motor sobre él. El viento soplaba caliente y apestoso de los tubos de escape. imaginó su silla empujada al lado de la ventana. el sol inundando la habitación. Debería haberse detenido y escuchado de nuevo. pero no estaba seguro. No burbujeos de neumáticos. Por debajo de la farola. Un descanso. engrosándose. Había pasado. El corazón de Dodge iba duro y tenía la boca seca. De repente sintió un dolor punzante en las espinillas y tiró hacia adelante. Bocinas sonaron y se desvanecieron. nunca volvería. Había llegado al divisor en el otro lado. Apenas las pudo levantar para subir sobre el divisor. Y Heather seguía diciendo—: Increíble. No podía oír. El viento se precipitaba en sus oídos y su sangre estaba en llamas. o pequeñas estatuillas. Corrió. si trataba de caminar.

El conductor dio otras cuatro explosiones furiosas sobre la bocina. Estás a salvo. Había un carro. a toda velocidad hacia ella. —¡Heather! —gritó Nat. Pero Heather seguía avanzando. con el pecho agitado. pero había visto fotos en Facebook. ¡tenía tanto miedo por ti! Ese coche. se veía realmente hermosa. Kim Hollister fue la siguiente. se produjo una explosión de tráfico en ambas direcciones. Al pasar bajo la farola. —¡Diecisiete segundos! —gritó—. Heather se quitó la venda de los ojos y se puso de pie. una corriente de coches. con la cara pálida. Tan pronto como tomó su lugar con los ojos vendados a un lado de la carretera. corrió. —Bishop se congeló. con la espalda recta. Siempre había sido bonita. Heather asintió con la mirada. Por un segundo. Apenas dudó en el borde de la carretera. a un lado de la carretera. y llegó a la seguridad al igual que el coche voló sobre el lugar donde había estado de pie sólo unos segundos antes. Debió de haberla pillado en sus faros justo cuando cruzó al carril. —Buen trabajo —dijo Dodge. siempre sosteniéndose a sí misma con mucho cuidado. llevando algo de color rosa con volantes que no se ajustaba a ella en absoluto. mantuvo sus ojos en Dodge. —Jesús. Durante un tiempo se perdió de vista en una oleada súbita de tráfico. pómulos altos y ojos brillantes. Pero incluso Página —No es tan malo. y Heather se había destacado. Sus dedos se cerraron sobre el brazo de Dodge. concentrada. .Heather se ofreció a ir después. el pelo largo y enredado bajando por su espalda. como si estuviera preocupada que si no prestaba atención podía golpear a alguien o algo. algo había cambiado. También un poco torpe. Nat jadeó. Cuando Heather cruzó de vuelta. —Nat echó los brazos alrededor del cuello de Heather. —Gracias —dijo. como alguien en un anuncio sobre desodorante. Nat —dijo Heather. Era seria. Lo más rápido hasta ahora. Diggin pasó un brazo alrededor de sus hombros. Pensó que era una advertencia. —Hay un coche —dijo. por que el conductor hizo sonar la bocina. dos camiones que pasaban simultáneamente desde direcciones opuestas. 136 —¡Heathbar!. luciendo fuerte y con confianza. Algo pasó entre ellos. Dodge pensó. en dirección norte del tráfico. No había ido a la fiesta de graduación. encorvándose un poco para no ser más alta que Matt. Estaba sin aliento. Tan pronto como hubo una ruptura. tres toques rápidos. y no tuvo suerte. Pero no había nada extraño en ella ahora. Algo le había pasado en los últimos días. Tuvo que ponerse de puntillas. y tratando de sonreír a través de su incomodidad.

pero no importaba de todos modos. Tardó unos segundos más antes de que caminara hacia la carretera. Nadie más que los jueces. Después era el turno de Natalie. con los ojos brillantes. sólo por un minuto. ¡Estás bien! Ve. Comenzaron a discutir. vacilante. —¿Han oído eso? —Su voz era chillona en la tranquilidad—. . —No es justo —dijo Ray—. y casi de inmediato retrocedió de nuevo. No puedo escuchar nada. —¿Crees que está viendo? —susurró Nat. se volvió hacia él. —Nadie nos mira —dijo Dodge—. —Bill Kelly. Dodge pensó que debía de estar hablando de Dios. habían transcurrido cincuenta y dos segundos. Kim aún no se había movido. De repente. —¿Quién? —dijo. No es justo. Se dio cuenta de que estaba al borde de las lágrimas. obviamente con miedo. se quedó donde estaba. El tiempo más largo por casi el doble. —Un espasmo pasó sobre su cara. Eso es malditamente hacer trampa. Y de nuevo. Finalmente. Por favor. se preguntó. gritó—: ¡Cállense! Por favor. ¿Es eso un coche? En el momento en que logró cruzar. de todos modos. Página 137 Sus ojos se encontraron con los de Bishop a través del estacionamiento. —¡Ya! —gritó Diggin—.después de que se aclaró.

pero no aquí. Había música tocando de alguna sitio. estuvo decepcionado cuando tomó su bicicleta hasta la casa de Bishop y vio a docena de autos estacionados como piezas de tetris. como alguien mucho mayor. . Llevaba un montón de maquillaje. Dodge estaba enojado Página Todo el mundo se movería para el próximo desafío. simplemente se sentó rígidamente junto a él con lágrimas corriendo por su rostro. y ahora lo miraban y se sintió repentinamente incómodo. tomándose más de un minuto para cruzar. viéndose terriblemente hermosa. sosteniendo una taza de papel. Me siento tan contenta de que estés aquí. Nat apenas dijo una palabra. Nadie habló. Nat se quedó congelada hacia un lado de la carretera. casi si se hubiera drogado. La cerveza se derramó en su zapato. —¡Has venido! —Nat se dirigió hacia él. al igual. En el camino a casa desde el desafío de la carretera. en el único sitio del patio no dominado por la chatarra. Son unos chicos del bar en Kingston. y se dio cuenta de que ya estaba borracha. 138 Dodge tenía el presente de Nat envuelto en papel de seda en el bolsillo. con la gente observando. Simplemente los invité porque trajeron la bebida. Quería decirle. Sus ojos brillaban. encaramado en diversos objetos como luciérnagas metálicos de sentarse a descansar. que lo sentía por Panic. —No te preocupes por ellos —dijo. Sus palabras arrastrándose—. Jane & Ivy Walker Corregido por Carolina Shaw Dodge D odge e esperanzado de que la fiesta de cumpleaños de Nat fuera pequeña. Y así terminó para ella. Quería dárselo. Lo vio mirar y agitó una mano.Viernes. y las linternas se había colocado alrededor del patio. Era consciente de que sólo estuvo hablando con un grupo de chicos que no conocía —también parecían mayores. un pequeño vestido. 29 de julio Traducido por JackieC.

todo el mundo lo miraba. Pero eso era otra cosa que aprendió mientras jugaba a Panic: la gente puede sorprender. repentinamente del tiempo en que ella lo llamó Dave en el baile de fin de curso del año pasado. Fue entonces cuando lo golpeó que en realidad no había muchos jugadores de Panic que quedaran. con la cerveza volcándose. En la parte trasera de la casa se hallaba una gran parrilla haciendo espesas nubes de humo que olía a carne y a carbón vegetal. y no fue hasta entonces que se fijó que ninguno de los otros jugadores de Panic fue invitado. En la escuela siempre pensó que Bishop era una especie de idiota. o sobre algunos de muebles viejos y en marcos de automóviles. Estaré de vuelta. Y él era uno de ellos. se percató. Un tipo viejo estaba dando vuelta unas hamburguesas en él. por supuesto. Las dos cosas —la mano de Nat y el hecho de que él estaba tan cerca que envío un escalofrío por su columna vertebral. detrás de la vieja motocicleta —Nat rió. Sin Nat a su lado. nunca se sintió cómodo en ellas—. Podía contar una media docena de Página Le dio un beso —en la mejilla. tan asustado como lo hizo mientras estaba parado en esa carretera con la venda de los ojos. ¿de acuerdo? Y a saludar a todo el mundo. 139 —El barril está allí.con Bishop y Heather. podría haber corrido a sus brazos a besarla. Eran sus mejores amigos. Los chicos de la escuela se situaban de pie alrededor en pequeños grupos. ¿sí? Tengo que circular. Era prácticamente la única cosa con la que podrías contar. Todos miraban a Dodge. a excepción de Heather. y se acordó. . excepto que esta vez. aunque era gris —y se sorprendió. Estaba sentada en el capó con lo cual Dodge sólo conseguía imaginar era uno de los proyectos de Bishop: una chatarra de Pinto. —Vamos tomar un trago. Dodge pensó que podría ser el padre de Bishoptenía la misma nariz. Su estómago se tensó. algunos con curiosidad y otros con abierta hostilidad. No un tipo asando en la parilla con una cerveza en medio de torres de chatarra oxidada. dirigiéndose a un grupo de gente de pie alrededor del barril. con una cerveza en su mano. sin ruedas por lo que se apoyaba sobre bloques de cemento. bien intencionado pero demasiado bueno para ser interesante. Se sintió impotente. Había imaginado a la familia del obispo sería de la variedad madre —padre— hermano —mayor— hermano y cerca de la madera. Cuando vio a Heather. Hizo un gesto con su taza. se sentía como si estuviera de vuelta en los pasillos de la escuela. en lugar de que lo ignoraran. sillas improvisadas. Sólo cinco. Pero Nat lo arrastraba a la parte trasera de la casa. el mismo pelo. Se suponía que debían saber qué decir para hacerla sentir mejor. Odiaba las fiestas. Es un poco mi fiesta después de todo. le daría otro en la otra mejilla y desapareció rápidamente. Ella lo vio al mismo tiempo y le hizo señas. Ellos pueden golpear tu trasero. Ellos les tocó el culo.

su nitidez y belleza era cada vez más pronunciada. Página Y no lo haría. entrecerrando los ojos. Como si hubiera usado una capa invisible de toda su vida. mantuvo los ojos fijos en él. Se veía cansada—.coches. sentada en la hierba. ¿Quizás Nat sólo lo había invitado a última hora? —No quería dejar pasar la gran fiesta de cumpleaños —fue todo lo que dijo. Junto a él. Dodge se encogió de hombros. —Hey —Heather bebía una Coca-Cola. —Ella está bien —dijo lentamente—. El día antes de que hubiera estado fumando un cigarrillo en Meth Row cuando oyó el sonido de alguien cantando detrás del cobertizo donde solía guardar su bicicleta. lo cual los ayudantes de cocina usaban para rociar el callejón en la noche. —No se lo digas a nadie —Heather había dicho. Dodge asintió. con la ropa secándose en su capó. desgastada. Estaba adelgazando un montón. Se preguntó cuánto tiempo estuvieron acampando allí. Se encuentra adentro. —Le había dicho sin volverse. Uno de los pares de ropa interior había volado del capot al suelo. y ahora saliera. modelado con fresas. su auto. . No se sentía seguro de lo que significaría. Esa era otra cosa de Dodge le gusta sobre los secretos: unen a la gente. Dodge se apoyó en el capó y rebuscó en el bolsillo sus cigarrillos. en varios estados de construcción y deconstrucción. Lo miró con dureza. Vio un auto. Curioso. Y allí estaba Heather. No sabía que estarías aquí. Apartó la mirada. Gritó y se volteó rápidamente. Dodge se mantuvo de espaldas a ella. Una vez más le llamó la atención el cambio que se apoderó de ella este verano. pero no antes de que se fijara que se bañaba con la manguera de Dot Diner. 140 —No lo haré. y varios pares de zapatos alineados perfectamente en la tierra. —¿Cómo está Lily? —preguntó. y una niña que debe haber sido la hermana de Heather. Con el trasero al desnudo. —El tiempo que sea necesario para ganar —respondió. —¿Cuánto tiempo crees que puedes seguir así ? —preguntó ahora. Era ropa interior —una vedetina. —Nat está destrozada. —Dijo Heather con una breve carcajada. justo desde donde se hallaba parado. rodeó a la parte posterior. leyendo. viendo la televisión. Ni siquiera tenía ganas de fumar —sólo pretendía hacer algo con sus manos. vio dos cepillos de dientes y un tubo enroscado de pasta de dientes metido en un cubo volcado.

como si se dirigiera a un público. Nat intentó agarrarla. Eso es lo que era. Jugué. —Shhhh —el rostro de Heather se sonrojó. me saboteaste —se volvió hacia Heather. Nat rió. Heather —dijo—. —¿Tequila? —Vamos —dijo Nat. ¿estar solo por un minuto? —Al darse cuenta de que podría pensar que haría una movida sobre ella o algo así. Jugarás a Panic. En su lugar. La gente escuchaba. . Sólo jodía. Pero ya no más. —Buscare a Bishop —dijo Heather sin voltear. y sin embargo tienes miedo de tomar un shot. pero Nat no le hizo caso. —Me gustas. para así verificar que no se reía de ella. Nat apoyó en el coche. ¿recuerdas? —dijo. Vamos. estás bien. Dodge vio que se volvían hacia Heather. —Su voz fue cada vez más fuerte—. susurrando. Entendimiento. Nat. antes de que se acobardara o se pusiera más borracha. —No lo creo. Heath. neutral— y sintió una repentina oleada de algo parecido a la alegría. —Lo mismo digo. Nat ¿hay algún lugar donde pudiéramos ir? Quiero decir. haciendo un mohín.. —Sólo bromeaba —dijo. —Yo jugaría —anunció Nat—. Heather la miró durante un segundo.. llevando una botella de tequila. Destapó la botella de tequila. Se supone que no se puede hablar sobre el juego. Ansiaba tocarla. Página —Mira. Ella. pero sus ojos adquirían un extraño. esperando que no le importara que esté aplastada en su bolsillo. Es mi cumpleaños. Examinó brevemente su rostro. — brillo antinatural— como algo no del todo humano—. se metió las manos en el bolsillo y sintió el regalo. Luego sonrió. —Vamos. —Y él le mostró el presente envuelto en papel de seda —la caja. Nat reapareció. —Que cumpleaños — murmuró. al lado de Dodge. sonriendo. Heather negó con la cabeza. Heather hizo una mueca. señalando la botella a Heather. tomó un sorbo e hizo una mueca. Heather. Pero Heather siguió caminando—. se precipitó a decir—: Tengo algo para ti. —Estás borracho —dijo con naturalidad y entonces se bajó del capó del coche. tú me saboteaste. el alcohol en su aliento y el champú de fresa en el pelo. 141 Dodge lograba oler su piel.La miró con la —su cara muy seria. —Ni siquiera se suponía que jugaría —dijo Nat. Dodge. Sus palabras se arrastraban más que nunca. —Toma un shot conmigo. Él sabía que debía dárselo ahora. él y Heather se entendían entre sí.

con deslumbrante luz en sus alas. lo estiró. Quiero que sepas que respetaré el trato. él y Nat estaban solos. Cuando ella se retiró.. Me encanta —Y antes de que supiera lo que ocurría. Había besado chicas antes. No se sentía como él. o incluso respirar. se sintió mareado. pasándole la caja—. atravesó todo su cuerpo. Estoy viendo a alguien más. —Es hermoso —dijo—. no tenías que hacerlo —dijo ella. cuando entró en el recinto semicircular. no sonaba como él tampoco. La música sonaba apagada. Por lo general. Un poco más allá del porche trasero era habían espacio dedicado a lo que parecía decoraciones del césped: imponentes estatuas de piedra caliza de varias figuras míticas que Dodge probablemente debería conocer. —comenzó a decir Pero entonces él miró hacia arriba y vio que lloraba. descansando perfectamente en un montón de algodón. —Escucha —le espetó—. blancos pequeños dientes. confundido y furioso. El collar le había costado tres días completos del dinero que consiguió por reabastecer las estanterías. ¿Qué quieres decir? . su estómago comenzó a volverse loco. como se oyó decir—: ¿Quién es? Página —Quiero decir que no lo quiero —dijo ella..Su cara cambió. No es correcto. rígido. Frío. no obstante no así. —Adelante —dijo. Debido a las estatuas. el porche se ocultaba a la vista. atrayéndolo hacia ella y le dio un beso. Pensó que vomitaría. y ahora su visión se nubló con manchas negras. ¿Y si ella lo odiaba? Finalmente logró desenvolverlo. casi como si la hubiera abofeteado. Ábrelo. me gustas y pero. Puedes tomar tu parte del dinero. —No puedo aceptar esto —dijo—. estaba demasiado estresado por lo que su lengua hacía o si él usaba una presión excesiva o demasiado poco. Luego metió la joya en la caja y le devolvió la mirada. y luego se sintió realmente enfermo. frío. Sonrió enormemente. Y luego—: Vamos. pensó que debía odiarlo. Por un segundo se quedó allí. y abrió la cajita. Si gano. sé un lugar donde podemos ir. Sus labios sabían a sal y tequila. — Dodge. y dejó la botella de tequila hacia abajo.. No estamos juntos. No puedo hacerlo —Dodge sentía como si acabara de tragar una bola de boliche—. mostrando sus perfectos. contemplándola fijamente: un cordón oscuro de terciopelo con una pequeña encantadora mariposa de cristal. quiero decir. Pero con Nat se olvidó de pensar. 142 Ella se tensó de repente. —Si quieres devolverlo. Lo miró durante tanto tiempo. Estaba helado. ¿de acuerdo? Quiero decir. y forzó la caja en su mano—.. musgo y hojas. bancos de piedra caliza y las pilas para pájaros llenos de agua estancada. pero no lo hacía.

—Ve —dijo. Todavía no lo miraba. El frío en el pecho de Dodge se había convertido en un puño duro. casi escupiendo—. —Pero no necesito de Panic. . —Cállate —susurró. —Por favor —Empezó a acercársele. Dijo que me ayudaría. —No lo creo —las palabras sonaron delgadas y frágiles. Cree en mí. —Estoy seguro de que lo hizo —dijo.. Kevin dice que tengo potencial en frente de la cámara Él dice… —¿Kevin? —Algo hizo clic en el cerebro de Dodge. me hiciste pensar. Siguió hablando. Déjame adivinar. amenazando con explotar a través de su piel. —Me besaste —dijo—. —No importa —dijo ella—. —Nat —apenas podía pronunciar su nombre. Vio dos agujeros oscuros. ¿De acuerdo? quería que me ayudaras a ganar. Todo lo que debías hacer era mostrarle tus tetas. No necesito a Heather. por lo que había hecho. Quería decirle que lo sentía. ¿Esa basura que encontraste en el centro comercial? —Él no es una basura —Ahora ella se volteó para mirarlo. —Vete —susurró. Me besaste. Y podía decir por su cara —la culpa y la tristeza y el dolor— que lo hizo. entonces se volteó y se fue. Él aún deseaba besarla. —Quizás lo dejes tocarlas ¿O tienes que abrir las piernas. Página 143 Se tambaleó hacia atrás. al igual que las heridas. quería que las palabras volvieran a su boca. casi tropezando en la hierba. Temblaba.. que no reconoció salió de su boca nuevamente. y al igual por ella también. Nadie que conozcas. ella lo había hecho.Se había apartado de él. Sus ojos se clavaron en los suyos por un instante. Sus puños se apretaron y sus ojos brillaban y había humedad en sus mejillas que le rompieron el corazón. casi como si no estuviera allí. Es de fiar.. Podía sentirlo latir contra sus costillas. Quería decirle que le creía y pensaba que era hermosa. igualmente? —Tan pronto como lo dijo. No te necesito. Nat se tensó por el shock corriendo a través de ella.. y su estómago se abrió—. La odiaba—. Esa voz. Eso es todo. Ella negó con la cabeza. —Fue por el juego.

al lado del otro en sacos de dormir. escondido del resto de los invitados. su nariz se arrugaba. pero no antes de tomar una foto. y un poco a mantequilla. —Ella se encuentra bien. —¿Ent… entonces. mientras maniobraba en la lona junto a él.Heather Bishop tenía una cama elástica. ¿Cómo está Lily? —Heather no tuvo más remedio que llevarla. El nylon hace mucho tiempo se había desintegrado y ha sido reemplazado con una lona pesada. —¿Teniendo un buen momento? —preguntó ella. Ella tampoco. dándole un codazo. Bishop olía a canela. Cuando eran pequeños. y su cuerpo se sintió repentinamente burbujeante y caliente. y el Bishop se ofreció como voluntario a chequearla cuando él entrara a casa por más tazas plásticas. al menos. por lo que miraba el cielo. Se preguntó cómo se verían desde arriba: como dos piezas de un rompecabezas. La habían instalado en la sala. una con marco de trampolín. Ahora tenían menos de un mes. Ahora ella inconscientemente movió la cabeza en el espacio hueco entre su pecho y hombro. . ella se había despertado y encontrado un mapache sentado sobre su pecho. como si pretendiera salir de su garganta. Le hice palomitas maíz. rodeados de envases vacíos de papas fritas y galletas. Aún lograba recordar cómo se sentía despertar a su lado. y él envolvió un brazo alrededor de ella. Nunca fue muy social. Sus dedos rozaron sus brazos desnudos. Viendo un maratón de algún espectáculo de celebridades. Era uno de sus recuerdos favoritos de la infancia. Como si estuvieran en el único seguro. Una vez. Bishop había gritado para asustarlos. Ella trató todo el verano de pasar por alto el hecho de que Bishop iría a la universidad. a veces dormían aquí. A Heather no le sorprendió encontrarlo allí. gran golpe. tensa. sus alientos humeantes en el aire eran tan cálidos junto al otro. ¿Tú? —Así es —admitió—. —No seas idiota —dijo. o. Él se encogió de hombros. perfectamente juntas. y le indicó a Heather que hiciera lo mismo. Era una de las cosas la cual nos unían. Cuando sonreía. buen lugar en el mundo. 144 —¿Me echarás de menos? —preguntó Bishop de repente. con el rocío cubriendo sus sacos de dormir y empapando la tela. Página El corazón de Heather dio un enorme. —Él se echó hacia atrás.

como lo hizo hace tantos años en el cine. ella habría dado cualquier cosa por tener su toque otra vez. Es sólo Bishop. Heather —dijo. Él la miraba con tanta intensidad. perfecto. como si alguien hubiera puesto en marcha bengalas allí. frunciendo el ceño. retirando el brazo de debajo de su cabeza. Eso es lo que trato de decirte. —¿Qué pasa con Avery? —espetó Heather. rodando sobre un codo para mirarla. tuve que romper con Avery. Luego suspiró y pasó su mano por el pelo. . también? Se echó hacia atrás un centímetro. Es Bishop. chicas pequeñas como Avery— y él se olvidaría por completo de ella. nunca fue real. Heather podía sentir el calor entre ellos. Estaban tan cerca. Tan pronto como dejó de tocar a Heather. por lo que extendió la mano y forzó su barbilla en su dirección—. —Sólo te gustaba ligar con ella —dijo Heather. Página Fue como tomar un bocado de helado que fue guardado justo el tiempo suficiente: dulce. —Te extrañaré tanto. abundante. No sabía de donde vinieron las palabras—. De aspecto suave. La imperfección perfecta de sus dientes. Heather no lo miraba. 145 No lo pensó. Espera. en lo que la música latía suavemente en el fondo y las cigarras aumentaban un acompañamiento.. y expuesta. él echó el otro brazo sobre su cintura. alguien más. Él encontraría nuevas chicas —bonitas.. —Oye. Hemos roto. jalando su camisa. Heather lo miró. inhalando el olor de él. podía ver algo de pelusa pegada a una de sus pestañas. Hay alguien más. Heather sintió pequeñas ráfagas de felicidad en su pecho. Su camisa estaba levantada y su mano se encontraba en su estómago. su piel bronceada contra su pálido y pecoso vientre y sus pulmones tenían problemas para trabajar correctamente.. Bishop la dejaba atrás.—Lo digo en serio. ¿sí? Yo. Pero es complicado. Se sentó.. — No estoy con Avery —dijo con cautela—.. —Espera —dijo—. Ella sólo se inclinó y cerró los ojos y lo besó. Sucedía todo el tiempo. Y sus labios. Casualmente. —Él se movió. él se apartó.. cuando sólo podía pensar en las palomitas de maíz en sus dientes. se recordó. Repentinamente se sintió enojada. de pronto. podía ver espirales individuales de color en sus ojos. fría. —¿Desde cuándo? —¿Importa? —Bishop pareció molesto—. Estaba simplemente allí. Me gusta. Entonces. de sus labios. Estoy intentando hablar contigo. ¿La echarás de menos. Ella no se preocupaba sobre si hacía las cosas bien. ¿de acuerdo? Mira. —Bishop se sentó también.

Sólo esa palabra. las luces de bengala en su pecho se apagaron. Heather. escasamente Página Ella sólo dio unos pasos antes de que las lágrimas comenzaran. Tuvo que retroceder. Por un segundo. —Estúpido —dijo—. Se dio cuenta de repente que de tal manera Bishop la veía: como una niña. ¿de acuerdo? No sé en qué estaba pensando. —De repente se veía diferente. —Heather. en lugar de regresar al auto y el estacionamiento en Meth Row. —No puedo. Y ella acababa de meterle la lengua hasta la garganta como una lunática. y ella sabía: cometió un error. Tengo que llevar a Lily a casa. como un adorno especial de Navidad que requería ser manejado correctamente. Las hizo desaparecer rápidamente con la palma de su mano. a pesar de que toda la propiedad de Bishop era un depósito de chatarra. ¿Lo harías? Olvida lo que sucedió. lejos de él. era una mentira—. como alguien que apenas conocía—. Probablemente porque en ese momento realmente deseaba. y prefería morir antes que ser la chica llorando en el cumpleaños de su mejor amiga. tuvo que pasar a través de una docena de antiguos compañeros de clase para llegar a casa. dejando sólo un lugar negro. Él estaba enamorado de otra persona. Extrañamente. Olvídalo. . No era ella. que se preocupaba.. lleno de remordimientos. el equivalente de un cabello gritando. Ojalá fuera otra persona. Sintió que su cara comenzaba a arder. En serio. y estar tan lejos de la razón. y sólo parecía cansado y un poco irritado. por favor —dijo. —Se hace tarde —dijo Heather. Ojalá fuera pequeña y delicada. inhalando. como si fuera una niña rebelde y él un padre paciente. No sabía por qué lo decía. 146 El mundo se desintegraba. Todo el mundo probablemente pensaría que estaba borracha. se pondría a llorar. tomando un segundo dentro para ponerse de pie. más viejo. la casa estaba limpia. tratando de tomar el control de sí misma.Y al instante. —¿Podrías sentarte? —dijo con su voz de padre cansado. Se sentía como si hubiera tragado algo podrido: había un mal sabor en su boca y su estómago se retorcía. Una hermana pequeña. No quiero mentirte. Es curioso cómo la gente podía estar alrededor de alguien durante tantos años. Su pelo se pegaba hacia arriba. Mamá se preocupará. él parecía herido.. Ella entró por la puerta de atrás. estar nuevamente en un verdadero hogar con una madre normal. incluyendo el mejor amigo de Matt. Fue una estupidez. —Todo era mentira. Y luego frunció el ceño. rompiéndose en colores y sabía que si no salía de allí. —Olvídalo —dijo ella—. hasta el borde de la cama elástica. Pero estaba demasiado avergonzada como para preocuparse.

Heather sabía que su novia la novia del Sr. Nat. obviamente. Ella vio una cortina de pelo negro aparecer y desaparecer rápidamente. las fotografías dobladas pegadas a la nevera con imanes de publicidad de consultorios de dentistas y ferreterías. no estaba bien. y el vapor golpeó desde el tazón de porcelana. Yo sólo… fallé. y toda su cara parecía rara e hinchada. Oye. por el momento. y aún lucía una extraña alfombra de peluche naranja y blanco a cuadros de linóleo en la cocina. 147 Se volvió hacia Heather. A pesar de que la casa no había sido remodelada desde los años setenta. —Hola. Dio un paso hacia el baño. Instintivamente. Ella podía oír el agua corriendo. El agua brotó del grifo. de color rojo y brillante. y ella siempre estaba fregando y enderezando y gritando a Bishop que levantara sus pies sucios de la mesa de café. ¿sabes? Página —¿El qué? —preguntó Heather. Eran suyos. Otro punto ciego entre las personas. Pero esa era su casa. consideraba el patio una causa perdida. —Por eso me quedé helada en la carretera. ¿Estás bien? Fue una estupidez decirlo. una vez.amueblada. por el amor de Dios. y siempre olía a limpiador de alfombras. y Bishop había sido suyo. —Esto no funciona más —dijo en un susurro. pero Nat seguía restregando las manos y sollozando. ya sabes —continuó Nat—. El agua debería estar ardiendo. Ahora podía oír el llanto. como si hubiera sido quemada. Una franja de la luz densamente colocada sobre la alfombra. Sus ojos estaban hinchados. Su piel estaba en carne viva. . incluso. Todo era tan familiar aquí: la mesa del comedor Formica. Pensó en la forma en que a Nat siempre le gustaban las cosas. Los grifos y chasquear la lengua. —Sus ojos se humedecían nuevamente—. colgando como globos desinflados por su lado. Marks. Entró en la sala oscura y se dio cuenta de que la puerta del baño estaba entreabierta. el sonido del agua. Eran tan familiares para ella como cualquiera que alguna vez hubiera llamado suya. y las monstruosamente manos rojas de Nat. y los sonidos de televisión apagada del cuarto. extendió la mano y cerró el grifo. Carol. porque se encontraba tan acostumbrada a ello. Se percató del goteo-goteo-goteo del grifo. No me siento segura. Cómo a veces se duchaba más de una vez al día. De pronto se sintió híper-alerta. como el pan que se dañaba. —Su voz flaqueó—. Cosas que ella ignoró. Nada funciona. Pero no más. de sus propios problemas. directamente en el medio. —Heather se olvidó. —¿Nat? —Heather abrió la puerta con cuidado. la grieta que recorría la encimera de la cocina. Incluso los grifos ardían—. se veía impecable. La garganta de Heather se apretó de nuevo. donde Lily miraba.

Shhh —Heather murmuró una y otra vez—. . ¿Cómo podría? Ella sabía que Nat tenía razón. Ninguno de ellos estaba a salvo. contra su pecho. Agarró a Heather fuertemente de manera que le preocupaba que pudiera caer—. Página 148 No más. Pero no dijo que estaría bien. borracha.—Ven aquí —dijo Heather. Shhh. Es tu cumpleaños. Nunca más. Acercó a Nat en un abrazo y Nat siguió llorando.

los ojos del señor Kelly dejaron a Dodge. Pero entonces su mamá llamó—: ¡Ven aquí. Pudo haberlo salvado. Se volvió bruscamente hacia el hombre en el sofá: El Gran Bill Kelly.. Ni siquiera trató de ser cortés. Iré a Albany mañana. arrastrando su nombre. sin embargo. . Estaba tan caliente que sentía que su cara estuviera a punto de explotar. Dodge! Había un hombre sentado en el sofá. y su primer pensamiento fue que Ricky se hallaba ahí otra vez. porque no sabía qué otra cosa habría dicho. Dodge sintió de pronto como si todo su cuerpo estuviera hecho de ángulos y picos. Dodge se alegró de ser interrumpido. Quiero saberlo todo. hijo. quiero decir. Yo era —mm—. Se aclaró la garganta—. que combinaba con su cara arrugada. Página Tomó una respiración Empezaba a quebrarse. apenas mirando a su mamá. Ahora podía ver el parecido con su hijo. en el caso del padre. —Dodge —dijo. Su madre frunció el ceño. todos lamentamos mucho oír… —Gracias. La autopsia está terminada. ¿no? Bill vino por un poco de compañía. —Observaba de cerca a Dodge.. gris.Dodge Dodge oyó voces en la sala tan pronto como abrió la puerta y de inmediato lamentó ir a casa directamente. Sabré todo. —Debería irme. El pelo color paja. tal si él fuera el intruso. Tenía el pelo canoso y llevaba un traje arrugado. El juego lo desgastaba. y no conseguía recordar cómo moverse correctamente. —La voz del señor Kelly era sorprendentemente clara.. intentando hacer las cosas menos torpemente y todo el tiempo lanzándole a Dodge dagas con los ojos. No se sentía de humor para lidiar con Ricky sonriendo como un idiota y Dayna ruborizada. Tuvo el repentino e histérico impulso de gritar: Yo me hallaba allí. de regreso a su madre. Estaba allí cuando su hijo murió. —Se puso de pie lentamente. por lo que si eres grosero con él. No sería cordial con una de las citas de su mamá. Eran algo más de las once. Posterior a lo que pareció una eternidad. como una campana de advertencia—. —Hola —dijo Dodge. te juro que estarás durmiendo en las calles. 149 profunda. Su voz era un graznido. —hizo un gesto de impotencia con las manos—... Sheila. No espero ninguna sorpresa. Era tan alto que casi rozó el techo con la cabeza—. y leyó una docena de mensajes en sus ojos a la vez: Bill Kelly acaba de perder a su hijo. los penetrantes ojos azules y la mandíbula pesada. —¿Qué? —dijo Dodge. Conoces a Bill Kelly.

Dodge tosió. y su nombre fue tachado de las boletas de apuestas por la mañana. Página 150 Y Natalie. lo siento de nuevo… El Sr. dos ojos negros. Derek Klieg estaba borracho. Derek Klieg fue descalificado inmediatamente. no obstante todo el mundo sabía que aquello era más profundo que ello. . pero se sentía seguro que las palabras del Sr. Di buenas noches al señor Kelly. el último jugador eliminado. le dijo a quien quisiera escucharlo cómo Derek le saltó. Así como los jueces. Dodge. como si estuvieran en una obra de teatro e hubieran olvidado sus líneas—. trató de conseguir que dijera los nombres e identidades de los jueces. y no escuchó cuando Diggin insistió que no sabía. —La mamá de Dodge se puso de pie igualmente. Podría haber sido su imaginación. Ahora los tres se situaban de pie. y una vez que la hinchazón en la cara de Diggin bajó. —Sí. Había perdido su lugar en el juego. regresaba al juego. esa fue la excusa que dio después. Pensó en todas las apuestas de Panic que había logrado recopilar este verano. lo amenazó. y uno de sus dientes arrancados.Sudor corría de arriba a abajo por el cuello de Dodge. Mira. —Obras de Dios —dijo en voz baja. Fue una violación evidente de una de las muchas reglas tácitas de Panic. incómodamente. Pero Dodge sintió que cuando el señor Kelly le estrechó la mano. Kelly le tendió la mano. Esa fue la noche que Diggin fue a una fiesta abajo en el barranco y terminó con una costilla rota. ¿Dónde estaban? ¿Las puso en el cajón de su ropa interior? ¿O las dejó sobre la mesilla de noche? Jesús. El locutor estaba fuera de los límites. —Por supuesto. Kelly se dirigieron a él. Claro. Debía deshacerse de ellas. apretó un poco demasiado duro.

Cuando ella dijo: No lo cuentes. las sandalias y ropa dispersa en el asiento trasero. Ahora que estaba despierta. Estuvo apagando su teléfono tanto como pudo. la misma que usó en la fiesta de Nat. viendo la sábana arrugada y las tazas destartaladas de Dairy Queen en el asiento del pasajero. Eso significaba que precisaba volver a buscarlo. —Si él podía notar que se encontraba enojada. No obstante se dio cuenta de que lo llevó a la cocina de Bishop anoche para cargarlo. Él había violado un acuerdo tácito. En el exterior. Página Heather durmió con su ropa. Natalie llorando en el baño. todo de repente vino con claridad: el beso con Bishop y su final fallido. —Nat está de regreso en la cima. 30 de julio Traducido por NnancyC Corregido por GypsyPochi Heather H eather se despertó por alguien golpeando la ventana. Le pasó un pedazo de papel doblado. Además. y nunca lo recuperó. El último boleto de apuestas. no necesitaba ver los textos de su mamá. Derek fue descalificado. Tu teléfono estaba apagado. las bolsas de patatas fritas. —¿Qué haces aquí? — Se sentía furiosa con él. Lily estaba descalza y vestida con un traje de baño. no parecía importarle. El sol entraba por las ventanas del Taurus. —Intenté llamarte. Dodge la miraba a través del parabrisas. incluyendo una camiseta sin mangas con lentejuelas.Sábado. Se incorporó. al igual quiso decir: No vuelvas. sobresaltada y momentáneamente desorientada. Cruzó los brazos sobre el pecho. Heather abrió la puerta y salió del coche. frotándose los ojos. —¿Qué pasa? 151 Su teléfono. ya que sólo lograba cargarlo en lo que trabajaba en la casa de Anne. Mierda. y ahora Dodge observándola. .

—El trato está terminado —dijo después de un minuto—. Heather pretendía preguntarle qué ocurrió. —Sólo estoy yendo por un segundo. como un cielo de tormenta. era asquerosa. Permanecieron allí por un segundo. Detrás de él. no fue capaz de llamar y ver si Bishop se encontraba aún en casa. no puedo. no se atrevía a pensar en la palabra indigente. . Estaba sucia. ¿Él sabía sobre el trato que ella y Nat habían hecho? Los ojos de él eran casi grises.. no así. Estuvo quejándose desde que se levantó. No sabía lo que eran. el momento de calidez y la idoneidad. todo por Lily—. uno de los jugadores se acostaba con un juez. Y Bishop está ocupado. Lily había volcado su cubo de agua y hacía ríos en la tierra. —Jugamos el juego cómo se suponía —dijo. —Puedes hacerlo tú —dijo. Página Heather agarró el volante. No vamos a repartirlo. —No. no gritaría. y por primera vez casi tenía miedo de él—. obligándose a sonar animada. Algo cambió en sus ojos. años atrás. Ella y Dodge no eran exactamente cercanos. —¿Vas a decirle? —preguntó él. —No sabía si ello era cierto. de todos modos. Mantendría la calma. El ganador se lleva el pote. pero se sentía bastante extraña. no era un juez. Él la miró de nuevo. Luego resultó que el tipo. —¿Qué? —Heather se sorprendió al oír de Dodge decirlo. El jugador fue reemplazado. Mickey Barnes. se desvanecía. y parte de ella esperaba que no sea así. lo novedoso de eso. Probablemente ella no era cercana a nadie.—¿Descalificado? —repitió Heather. Dodge se encogió de hombros. y un sándwich que compró en el 7-Eleven—. Sólo había oído hablar de alguien siendo descalificado de Panic una vez. 152 —¿Por qué no puedo entrar y ver a Bishop? —Lily se hallaba de mal humor. y luego la forma en que él se alejó. No quiero mentirte.. Heather supuso que la aventura de estar sin un hogar. como si el beso le hubiera hecho daño físicamente. Pero ya era demasiado tarde. Siguió recordando el beso. No colapsaría emocionalmente. Eso significaba que él sabía que conocía el trato que él tenía con Nat. sólo fingía ser uno para poder echar un polvo. Heather se alegró de que ella no escuchara. Le hacía mucho calor. exprimiendo su frustración a través de sus palmas. Heather. Lily —dijo ella. La comida que Heather tenía para ella —más cosas enlatadas.

. Lo último que ambicionaba era más lástima de su parte. su camiseta descolorida de los Rangers y los pantalones de deporte manchados con pintura. para así pensara que estaba enamorada de él o algo así. y Heather sintió la última chispa de esperanza —de que las cosas serían normales. colillas de cigarrillos. esfumarse. ¿Cierto? —Regresaré en diez —dijo. que podrían pretender que anoche nunca sucedió—. No te preocupes. Su estómago dio otra sacudida en su garganta. Se congeló al verla. Él se lamió los labios—. —Sólo vine a buscar mi teléfono. ¿Qué demonios la había poseyó? Pensar en ello le provocaba dolor de estómago. puesto que si Bishop se encontraba fuera. tal si fuera reproducida en un sistema de sonido malo—. explicar que no tuvo intención de besarlo. —Olvídate de eso —dijo Heather. Sin embargo necesitaba su teléfono.Nunca fue tan humillada en su vida. por lo que quedó en puntas. 153 —No. Su cabello gracioso. le daban ganas de conducir todo el camino hacia el océano y seguir acelerando directamente en él. —Había algo desesperado en la forma en cómo la miraba. —Bishop se pasó una mano por el pelo. su aroma. —Su voz sonaba extraña. pero todo este tiempo él creció. Sino antes de que siquiera pudiera llegar a la puerta principal. Página Pensó que era suyo —pensó que él era suyo—. Posiblemente no estaba en casa. teniendo flechazos secretos y convirtiéndose en alguien que no conocía. Espera… tú no… Tengo que explicarte. a entrar en la casa. Tal vez podría incluso hacer control de daños. cargando una bolsa de basura. No estaba enamorada de Bishop. Pero todo en completo silencio. Heather se sintió como si pudiera llorar. conectando con cualquiera. Todavía existía evidencia de la fiesta en el patio: unos pocos vasos de plástico. Bishop apareció. no me quedaré. —¿Qué estás haciendo aquí? —le espetó. no vería su coche y todas las pruebas de que vivía ahí. Comenzó a moverse más allá de él. —Espera. un par de anteojos de sol baratos nadando en una especie de bebedero para pájaros lleno de agua cubierta de musgo. Le agarró un brazo. Tendría que aguantarlo y arriesgarse a verlo. No puedo… tienes que confiar en mí. Aparcó un poquito lejos del camino de entrada.

Tal vez incluso antes. y lo empujó al pasar a la casa. los ojos conectados con los de Bishop. Bishop se congeló y nada se movió. Estuvo brillante afuera. tomando un sorbo de su taza. Ese es el por qué Matt la botó también. mientras que Bishop abrió la puerta detrás de ella. mirándolo sostener una estúpida bolsa de basura. y dio dos pasos vacilantes en dirección a la sala de estar. Heather? Él era inteligente. Extrañamente. Nunca nadie le dijo de este hecho básico: no todo el mundo consigue ser amado. luchando contra los recuerdos que amenazaban con ahogarla: las veces que bebió leche con cacao de esa taza. 154 No podía enfrentarse a pasar al lado de Bishop y Vivian otra vez. Heather se congeló. —¿Bishop? El tiempo se detuvo. Ella era tan idiota. Se lanzó hacia adelante. donde podía oír el ventilador funcionando. —¿Qué haces aquí? —preguntó Vivian. y Heather vio una advertencia allí. —No tienes que explicar nada —dijo. a través del porche y por el patio. así que sólo se precipitó por la puerta trasera. Heather se volvió hacia el Bishop. Todo lo que vio fue la culpa: la culpa por todo su cuerpo. Heather era un don nadie. como algo pegajoso. a pesar de que fueron a la escuela juntos por siempre. Luchaba contra la sensación de que vomitaría. Nula. aún tranquila. Su teléfono aún se hallaba enchufado a un tomacorriente cerca del microondas. que estaba enamorada de él y siempre lo estuvo. Él iría a la universidad. Como si le perteneciera. Sobre el borde. cuando vio a una chica salir de la sombra. —Heather —dijo. descalza. Los de Vivian en los de Bishop. Idiota. Como un cero. —Marchándome —dijo Heather. estaba desorientada temporalmente por la oscuridad. Saboreó las lágrimas antes de que supiera que lloraba. emergiendo de la oscuridad de la sala de estar. Sus dedos se sentían hinchados e inútiles. . por el pasillo y en la cocina. excepto las manchas negras en los ojos de Heather mientras su visión lentamente se ajustaba.Y ella conocía. La voz de una chica. Le tomó varios intentos antes de que pudiera desenchufarlo. Probablemente desde el beso en su primer año. Heather no reconoció de inmediato a Vivian Travin. los labios de ella donde los de Vivian ahora se situaban. Quizás fue el shock de verla allí. como una fuerza física. en la casa de Bishop. Era como esas estúpidas campanas de Gauss que habían tenido que estudiar en la clase de matemáticas. —Hola. otra voz gritó. Heather —dijo Vivian. sosteniendo una taza de la cocina de Bishop. Existía una Página ¿Por qué Bishop iría tras ella. Antes de que consiguiera responder. sus labios en los de Bishop.

en los extremos cóncavos. y puso el coche en marcha. Lily se rascaba una picadura de mosquito en su dedo gordo del pie. Miró a Heather con desconfianza cuando Heather subió al coche. la mitad feliz llena de parejas maravillosas y familias comiendo en torno a una mesa de comedor grande y riendo. estaban las personas anormales.zona convexa grande. . Y luego. los bichos raros. Se limpió las lágrimas con su antebrazo y tomó unos segundos para respirar y calmarse antes de volver al coche. los fenómenos y ceros como ella. —¿Viste a Bishop? —preguntó Lily. Página 155 —No —dijo Heather. hinchada.

Acababa de terminar un turno en Home Depot cuando tenía un mensaje. No podía quedarse quieto. ¡¡Conócenos @Columbia conmemorativo lo antes posible!! Dayna. Esta ocasión. Algo malo le pasó a Dayna. Intentó llamar al celular de su madre y luego al de Dayna pero no hubo respuesta. y su corazón se alojaba bajo su lengua. En lo que conducía. JackieC & Ivy Walker Corregido por Carolina Shaw Dodge D odge perdió la recepción del collar de Natalie. prácticamente corrió desde el autobús. Otro texto. Apenas registró el viaje de veinte minutos en autobús a Hudson. . Mañana en la noche veremos de qué realmente estás hecho. estaba fuera de tiempo. Una carcacha lo haría —fue incluso pensando en comprar uno de Bishop. y en su lugar tuvo que empeñarlo por la mitad de lo que pagó. era de un número desconocido Es hora de ir solo. Necesitaba un auto para la Justa. Su celular sonó en su bolsillo. Sus piernas estaban llenas de picor. Requería el dinero. —¡Dodge! ¡Dodge! Página Cuando buscó Conmemorativo Columbia.Miércoles. Esperaba por un descabellado segundo que fuera Natalie. Era tres de agosto. en su lugar era de su madre. 156 Cerró su teléfono y lo metió en su bolsillo. 3 de agosto Traducido por Kariza.

Dayna lo miraba expectante. tal vez tenga noticias… —¿Qué clase de noticias? —preguntó Dodge cuando ella se detuvo afuera. Se puso el sombrero nuevamente. un tipo de flacidez. Day —dijo la mamá de Dodge. a pesar de que no podían permitírselo. —Me moví. su corazón no paraba latir mientras cruzaba el estacionamiento. Y ella sonreía. ¿Qué es? ¿Qué ocurrió? —Te lo dije. se veía vieja. Pensé que estabas muerta o algo parecido. no obstante no se atrevía a comer. a pesar de que estaba en duelo: como Bill Kelly les creó un nombramiento y hizo una llamada telefónica en su nombre y bla. ponerlos de nuevo juntos Página —¿Están jodiendo o algo? —presionó Dodge 157 Dayna se encogió de hombros. —Es sorprendente. solo estaba al borde por el viaje de estar tan asustado—. Dodge. Su madre seguía parloteando sobre Bill Kelly: como Bill Kelly era tan agradable. Dayna suspiró y se limpió los dedos cuidadosamente con la servilleta. Pudo verla paseando por el estacionamiento. no la vio tan feliz desde antes del accidente. Day —dijo. Dayna sacudió la cabeza. capa por capa. Esto era algo que siempre hizo: de construir la comida. especialmente ahora con las cuentas. bla.Dayna y su madre se situaban sentadas afuera. Sudaba. La madre de Dodge se puso de pie. La madre de Dodge ordenó una margarita con sal y nachos para empezar. —Se inclinó y le dio un abrazo. sentada tan alta como podía en su silla. Su rímel se corrió. Sabía que estaba siendo un idiota. Los nachos eran los favoritos de Dodge. por la rampa de discapacitados. Es Bill. Estoy orgulloso de ti. incluso desde la distancia. Dodge se quitó el sombrero y se pasó una mano por el pelo. Ambas —sonreían ampliamente. Cansada. que podía ver sus dientes. Más de lo habitual. bla. aún sonriendo. Dayna tomó una profunda respiración. y por consiguiente a Dayna de nuevo. lo miró herida. —Algo sucedió. Sin embargo. Bajo el resplandor de las luces. Su celular sonó en medio de la cena. tan considerado. —Hablando del diablo —dijo—. Terminaron en la cubierta exterior de un Applebes’s. Moví los dedos de mis pies. Dayna se agitaba frenéticamente. Sus ojos estaban brillaban. Pensé que algo había pasado. —¿Qué? —se encontraba sin respiración para el tiempo en que llegó a ellas—. La madre de Dodge insistió en salir a comer para celebrar. Obviamente estuvo llorando. . Miró fijamente a Dayna. luego a su madre. Procuró sonar como si lo dijera en serio. Estuvo separando su hamburguesa. Exhaló. Se sentía feliz. —Jesucristo —espetó finalmente—.

Dodge —dijo. de todos modos? —Mama. continuaba creyendo. —¿Tú qué? —Explotó Dodge.. —¿Y que sobre lo que yo he hecho? Dodge sabía que estaba siendo un mocoso. —Cambié de opinión —dijo. una voz que siempre le exasperó—. Es todo lo que digo. . debemos sentirnos afortunados. Tú me lo pediste a mí. —Ni idea de mamá. Todo este tiempo diciéndome que siga tratando. —¿Afortunados? —Dodge soltó una carcajada—. y sintió un destello de irritación. luego salsa de tomate. —Tú querías que jugara —dijo—. Página Dodge tomo un trago de agua y descubrió que casi no podía bajar por su garganta. y de alguna manera eso era peor que si hubiera gritado—.. —¿Que pasa contigo? Dodge la miró fijamente. Además. Ella está tratando. a pesar de que era una especie de decir. Ya no quiero jugar más. —Ellos son amigos. Dayna estuvo de su lado —era la única que estaba de su lado— y de repente ya no lo fue.en la manera que ella deseaba. ¿Por qué te importa. Dayna bajó la servilleta —fuerte. solo no quiero que te hagas ilusiones… Ahora era el turno de Dayna para mirar. —¿Te refieres al juego? —Dayna sacudió la cabeza—. Le hablaba en su voz adulta. varias personas de la mesa vecina se voltearon a mirar. los vasos de agua saltaron. Mira. pero no pudo evitarlo. Con las hamburgueses era lechuga y tomate al fondo. luego la carne y el pan. —Apuñaló su Mac’n’ con queso y así evitar mirar a Dayna a los ojos—. no tiene amigos —dijo. y se esforzaba por salir debajo de él. No sabía de dónde venía el sentimiento. Y cuando de hecho hago un progreso. No es correcto. ¿Desde cuándo te volviste un Gurú? —¿Desde cuándo te volviste un mocoso? —Dayna disparó de vuelta. —Dayna sacudió la cabeza—. Dodge repentinamente se sintió perdido. He estado pensando. —Simplemente digo. como. Después de lo que le paso a Bill Kelly… No vale la pena. —¿Qué pasa conmigo? —¿Por qué le tienes que dar a mamá un momento difícil? Ese médico no es barato. un poco impaciente—. a toda su familia para venir aquí… —Por favor no metas a Ricky en esto. en su puño. Dodge. 158 —Mantén baja la voz —Dayna lo miraba del mismo modo que solía hacerlo cuando era un niño pequeño y no podía entender las reglas del juego que quería jugar: decepcionado. Ricky tuvo que dejar. —Eres increíble —Habló en voz baja.

y las palabras se sentaron entre ellos como algo detonado: todo había sido quemado ahora. ¿A que de demonios había estado jugando todo este tiempo? —Vamos Dodge —dijo Dayna—. con la boca abierta. al igual con Natalie. Así que las cosas pueden volver. el delgado conjunto. sabes eso ¿verdad? No es así como funciona. la sensación de pérdida. Dile a mamá que dije adiós. Se metió un cigarrillo en la boca. una cicatriz de color rosa en la cara. Las cosas nunca podrán volver. La ira. Nada de lo que hagas cambairá lo que pasó. le hizo descuidar. . —A Dodge ya no le importaba que lo oyeran. Estaba horrorizado al ver que lo miraba como si sintiera pena por él—. Con Heather pensó que extuvo cerca. No se atrevía a mirar sus ojos. Las palabras de Dayna provocaban una tormenta en su cabeza. Las cosas nunca pueden volver. Nunca se quedó en un lugar el tiempo suficiente para hacer o confiar en ellos. —Yo jugué por ti. Se equivocó. no es así como funciona el juego —dijo. Dodge. Dayna lo miraba fijamente. —Escúchame. también? Esto es todo por ti. No tenía la intención de decir la última parte —incluso no pensó las palabras hasta que estuvieron fuera de su boca. Ni siquiera podía pensar. ¿Olvidaste eso. Esto es por ti —por tu propio bien. Por un segundo se hizo el silencio. Dodge empujó su plato lejos. siéntate. —No tengo hambre —dijo. ¿A quién tenía? No tenía amigos. y esperó que no lloviera. insatisfecho de su boca. Su voz elevándose de nuevo. devoró el resto del mundo. y ahora a incluso Dayna se volvía sobre el—. Se levantó de la mesa.—Bueno. —Me voy a casa —dijo. Un niño tonto—. —Estamos a kilómetros de casa —dijo Dayna Página 159 —Me vendría bien la caminata —dijo Dodge. No podía evitarlo—. a pesar de que ni siquiera tenía ganas de fumar. Como cuando era un niño pequeño. ¿o lo olvidaste? Su boca se hizo una línea delgada. —Dodge —dijo. esos pacientes ojos.

volvería a caminar hacia la casa. diciéndole a Anne que Bishop la dejó. o acerca de nada en absoluto. ojos y cuerpo. No quería ser espiada por él. temblando en el aire fresco. se dirigía desde la oscuridad a la casa de Anne. moviendo el coche sólo en el medio de la noche. los coches se quedaron en el estacionamiento durante la noche. estacionamiento impersonal con sólo unas pocas farolas. donde habían cruzado en la carretera. Esperando. Había un McDonalds. de alguna manera. a escondidas por el bosque en la ducha al aire libre. Página Primero necesitaban gas. en lo que Lily seguía durmiendo. Transcurrió dos semanas desde que dejó su madre. dejando que corriera en su boca. Había sido cuidadosa. Desarrolló una rutina: en días laborables. De lo contrario. En otras permanecía en el auto. Encontró un claro entre los árboles justo al lado de la calzada en la cual podía aparcar. y consiguió dos picaduras de mosquito en el culo al orinar a las seis de la mañana y comer ravioles enlatados más fríos de lo que podía soportar. ahora que Dodge sabía dónde estaba. y no quería a romperse. tampoco. cuando ya eran casi las nueve. convirtiéndose primero de oscuro borroso. pero no había privacidad. desde el aparcamiento a la carretera vacía y viceversa. acondicionadores de aire. Heather llegó temprano y eligió bañarse. y que soltara la lengua al respecto. 160 Lo que quería era llegar a Malden Plaza. microondas. Definitivamente baños. Puesto que se detuvo en la Citgo en la calle principal. que era el menos popular de las tres estaciones de servicio en la ciudad. y baños públicos. En dos ocasiones. Tuvo que dejar de fantasear con agua corriente. que viera cómo vivía. ya que era la más cara y no se vendió cerveza. cuando existía menos peligro de ser descubierta. A veces dormía. con duchas para los camioneros que pasaban por allí.Heather Hearther no volvió a Meth Row. observando la noche desdibujarse. Intentaba con todas sus fuerzas no pensar en el pasado. Más tarde. Luego se desnudó. y dio un paso bajo el chorro de agua caliente. . ponía la alarma a las cuarto de la mañana. un vasto. o jugando en el bosque. entonces el afilado y la división. hasta el momento. refrigeradores y baños. Pero había funcionado en las últimas veinticuatro horas. Era conveniente. o lo que sucedería en el futuro. y no quería parar en la carpa. Los camioneros llegaban dentro y fuera de la carretera todo el tiempo. despejándose en sombras purpuras y triángulos de luz vivos. A veces Lily venía con ella. estaría bañándose con una manguera. No se encontraba oscuro aún.

entrecerró los ojos con fuerza. Cuando salió del baño. y dos sándwiches frescos. No lo había sido. Había estado tomando pastillas desde que regresó de la guerra. Probablemente sólo fue a esa casa Graybill buscando un lugar caliente y agradable para drogarse. Sintió como si algo la golpeó en su pecho. y que no le gustaba la forma en que el hombre la miraba bien -como si pudiera ver a través de todos sus secretos. Mientras lavabas sus manos. Cogió un paquete de pretzels. Riéndose a carcajadas.—Quédate en el coche —le dijo a Lily. —La autopsia arrojó que Kelly no murió en ese incendio. que comerían disuelto en agua fría. se fue al cuarto de baño. . Y no hables con nadie. —¿Es cierto? Sin embargo no fue un asesinato. Perdía. que estaba siendo estrangulado. El policía —con una gran barriga empujando a lo largo de su cinturón— se encogió de hombros. no había autos que reconociera. Otro cliente. Página Heather exhaló. era una buena señal. la hizo esperar para el cambio. como las malas hierbas atadas a la frente. El hombre detrás del mostrador. —Sí. Sintió de inmediato una loca sensación de alivio. patatas fritas y salsa. Parece OD. el pelo negro colgando en mechones alrededor de una cara bonita. débilmente registró el tintineo de la campanilla de la puerta. carne seca. el murmullo de la conversación. En el interior. sí. con una cara plana oscura y adelgazamiento del cabello peinado hacia un lado. No se fijó. la pistola atada a su cadera. 161 —La historia es triste. El duelo tenía sus manos alrededor de su cuello. fue bloqueado de su vista por una gran pantalla de gafas de sol baratas. —Murmuró Lily. Billy —Heather no se sentía de cuánto tiempo lograría tomar esto: la puja de última hora. por su asesinato. blanca como la luna—. y estaba casi en el mostrador antes de que ella se percatara de su uniforme. Seguía viendo a Vivian bebiendo de la taza de Bishop. Un policía. No le gustaba que estar bajo las brillantes luces de la tienda. dejó veinte dólares para el gas y aprovechó la oportunidad para abastecerse de todo lo que pudo: los paquetes de sopa ramen. Tiró de su capucha y fingió estar buscando fichas. hasta ahora. Mientras contaba los solteros en el registro. al menos un poco. —Lo digo en serio. ¿de acuerdo? Recorrió el aparcamiento: no había autos de policía. disparando de acá para allá. no obstante se sentía. —¿Cómo anda el negocio de Kelly? —El hombre detrás del mostrador decía.

—Aún así, alguien comenzó el fuego —dijo el policía, y Heather se
dio cuenta de que estuvo mirando el mismo paquete de pretzels durante
varios segundos demasiado largos, y ahora la policía la estaba mirando
fijamente. Empujó los pretzels de nuevo en su estante, agachó la cabeza
y se dirigió a la puerta.
—¡Oye! ¡Oiga señorita!
Se quedó helada.
—Se le olvidó sus comestibles. Y tengo su cambio también.
Si se lanzaba se vería sospechosa. Entonces el policía podría
preguntarse la razón de haberse asustado. Se volvió lentamente hacia
el mostrador, manteniendo los ojos fijos en el suelo. Podía sentir tantos
hombres mirándola mientras recogió la bolsa de comida. Sus mejillas
estaban calientes, y su boca estaba seca como la arena.
Estaba casi en la puerta otra vez, casi en el claro, cuando la
policía la llamó.
—Oye —La observaba de cerca—, mírame.
Obligó a sus ojos hacia él. Tenía una regordete, cara pastosa. Pero
sus ojos eran grandes y redondos, como un pequeño niño, o de un
animal.
—¿Cómo te llamas? —dijo.
Ella dijo que el primer nombre que se le ocurrió—: Vivian.
Movió la pistola en su boca. —¿Cuántos años tienes, Vivian?
¿Estás en la escuela secundaria?
—Graduada —dijo. Sus palmas picaban. Quería dar media vuelta
y correr. Sus ojos recorrían su rostro rápidamente, como si estuviera
memorizándola.
El policía dio un paso más cerca de ella. —¿Has oído hablar de un
juego llamado Panic, Vivian?
Apartó la mirada. —No —dijo ella en un susurro. Era una mentira
estúpida, e inmediatamente deseó haber dicho que sí.
—Pensé que todo el mundo juega a Panic —dijo el policía.
—No todo el mundo —dijo, volviéndose de espaldas a él. Vio un
destello de triunfo en sus ojos, como si hubiera logrado que admitiera
algo. Dios. Estaba arruinándolo. La parte de atrás de su cuello estaba
sudando.

Página

En el exterior, tomó unas cuantas respiraciones profundas. El
aire estaba cargado de humedad. Se acercaba una tormenta —una
bastante mala, a juzgar por el cielo. Estaba prácticamente verde, como
si todo el mundo estuviera a punto de enfermarse. Empujó la capucha
hacia atrás, dejando que el sudor se enfríe en su frente.

162

El policía la miró fijamente durante unos cuantos latidos. —Anda,
vete de aquí —fue todo lo que dijo.

Ella corrió a través del estacionamiento hacia la bomba.
Y se detuvo.
Lily se había ido.
Hubo un boom de resonancia, un sonido tan fuerte que saltó. El
cielo se abrió, y la lluvia siseó furiosamente contra el pavimento.
Alcanzó el coche en el mismo momento que la primera bifurcación de
un rayo rasgó a través del cielo. Sacudió la manija de la puerta.
Bloqueado. ¿Dónde diablos se hallaba Lily?
—Heather —la voz de Lily sonó a lo largo de la lluvia.
Heather se volvió. Un policía estaba de pie junto a un coche
patrulla azul —y— blanco. Tenía la mano en el brazo de su hermana.
—Lily —Heather corrió, olvidando de estar preocupada por
policías o ser cuidadosa—. Déjala ir —dijo.
—Cálmate, cálmate. —El policía era alto y flaco, con una cara
como una mula—. Que todo el mundo se calme, ¿de acuerdo?
—Déjala ir —repitió Heather. El policía obedeció, y Lily rodeó a
Heather, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, tal como un
niño pequeño.
—Ahora, un momento —dijo el policía. Un relámpago iluminó
nuevamente. Sus dientes se iluminaban, grises y torcidos—. Sólo quería
asegurarme de que la damita estaba bien.
—Ella está bien —dijo Heather—. Estamos bien —comenzó a
alejarse, pero el policía extendió su mano y la detuvo.
—No tan rápido —dijo—. Aún hay un pequeño problema.
—No hicimos nada — intervino Lily.
El policía miró a Lily. —Creo que si —dijo, su voz un poco más
suave—. Pero eso de ahí —y apuntó al destartalado Taurus—, es un
coche robado.
La lluvia caía con tanta fuerza, que Heather no podía pensar. Lily
se veía triste y extremadamente delgada con su camiseta se apegándose
a sus costillas.

—¿Qué tal si vamos a algún sitio y hablamos? —Dijo el policía.
Por lo menos él no sonaba enojado.

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Pero Lily se escabulló dentro antes de que pudiera decir—: No.

163

El policía abrió la puerta trasera del coche patrulla. —Ve y entra
—le dijo a Lily—. Para secarte —Heather no le gustó —no quería que
Lily ni de lejos el auto de la policía. Así es como te tienen: que estaban
muy bien, te atraían haciéndote pensar que estabas a salvo, y luego
daban vuelta las cosas sin un aviso. Pensó en Bishop y sintió un
apretón en la garganta. Así es como todos logran tenerte.

Heather se cruzó de brazos. —Está bien —dijo ella, esperando que
no la viera volver a temblar—. Yo no he robado el auto —dijo ella—, es
el auto de mi madre.
Él negó con la cabeza. —Tu madre dijo que lo robaste —Ella
apenas podía oírle sobre la lluvia—. Tienes bastantes cosas en el
asiento trasero. Alimentos. Mantas. Ropa —una gota de lluvia salió de
la punta de la nariz, y Heather pensó que parecía casi tan patético como
Lily.
Apartó la mirada. Sentía la necesidad de decir, derramar,
explicar, hinchándose como un globo dentro de su pecho, presionando
dolorosamente contra las costillas. Pero ella dijo—: No iré a casa. No me
puedes obligar.
—Claro que puedo.
—Tengo dieciocho años —dijo.
—Sin trabajo, sin dinero, sin hogar —dijo.
—Tengo un trabajo —sabía que estaba siendo estúpida, terca,
pero no le importaba. Le había prometido a Lily que no volvería, y no lo
haría. Probablemente si le contaba de su madre, de las fiestas y las
drogas, no tendría que volver. Pero tal vez se metía a su mamá en la
cárcel, pondrían Lily en alguna casa con desconocidos que no se
preocupan por ella—. Tengo un buen trabajo.
Y de pronto se le ocurrió: Anne.
Miró a la policía. —¿No tengo una llamada de teléfono o algo así?
Por primera vez, sonrió. Pero sus ojos seguían tristes. —No está
bajo arresto.

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—Lo sé —dijo ella. De repente estaba tan nerviosa, sentía que
vomitaría. ¿Qué pasa si Anne no le importaba? O peor aún, ¿se ponía
del lado de la policía?—. Pero quiero mi llamada telefónica, de todos
modos.

Dodge
Dodge había sólo llegado a la mitad del camino a casa cuando el
cielo se abrió y comenzó a llover. Sólo su maldita suerte. A los pocos
minutos, estaba totalmente empapado. Un coche pasó, sonando su
bocina, enviando un feroz rocío de agua sobre sus pantalones vaqueros.
Todavía se localizaba a tres kilómetros de su casa.
Tenía la esperanza de que la tormenta se calmara, pero se puso
peor. Relámpagos rasgaron a través del cielo, destellos rápidos que
iluminaron al mundo en un extraño resplandor verde. Agua se
acumulaba rápidamente en las zanjas, llevando hojas y vasos de papel
a sus zapatos. Estaba prácticamente ciego; no podía ver el tráfico en
sentido contrario hasta que se hallaba prácticamente encima de él.
Se dio cuenta, repentinamente, que se situaba a sólo unos
minutos de la casa de Bishop. Salió de la carretera y comenzó a correr.
Con algo de suerte, él estaría en casa, y así esperaría afuera o le pediría
un aventón.
Sin embargo cuando llegó al camino de entrada, vio que toda la
casa estaba a oscuras. Aún así, se acercó al porche y llamó a la puerta
principal, rezando para que Bishop respondiera. Nada.
Recordó que el porche de atrás estaba cubierto, y dio la vuelta a
la casa esforzándose duro por el barro. Se golpeó la espinilla contra un
viejo cortacésped y fue tambaleándose hacia delante, casi cayéndose de
boca, maldiciendo.
La puerta de la pantalla se encontraba, por supuesto, bloqueada.
Estaba mojado y tan miserable que consideró brevemente perforar un
agujero a través de ella, pero luego un relámpago atravesó el cielo
nuevamente, y en ese medio segundo de brillo natural, vio una especie
de cobertizo de jardinería, un poco retirado y medio oculto por los
árboles.

Página

Sacó su teléfono celular por la luz y vio que la batería ya casi
acababa. Ni siquiera podía llamar a Bishop y preguntar dónde estaba y
cuándo estaría en casa. Genial. Pero al menos con el brillo de la
pantalla podía hacer una mejor exploración del cobertizo, y se
sorprendió al ver que estaba realmente con energía: una bombilla
normal atornillada en el techo, y también había un interruptor en la
pared.

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La puerta del cobertizo se hallaba protegida por un candado, pero
Dodge tuvo su primera poca suerte: la cerradura no se situaba
realmente en su lugar. Entró en el cobertizo y se quedó temblando en la
repentina sequedad y frescor, aspirando el olor de sábanas mojadas y
madera vieja, esperando a que sus ojos se adaptaran. No podía ver una
mierda. Sólo la figura de objetos oscuros, probablemente más basura.

de todos modos? Y luego: se congeló. y la madera contrachapada que se inclinaba contra las paredes del cobertizo. se amontonaban sobre el escritorio. Lo pulsó en el teclado del teléfono celular que había encontrado y lo escuchó sonar. pasó por los mensajes de texto. antes de que salgas lastimada. Lo leyó de nuevo. para él. exactamente donde había estado.La bombilla era tenue. Ciertamente. y uno de esos teléfonos celulares baratos de pago por uso. Se desplazó hacia abajo. Mañana por la noche veremos de lo que realmente estás hecho. incluso el peso del teléfono celular. Pinturas de aerosol apiladas en la esquina. Retírate ahora. Al lado de las boletas de apuestas habían un montón de viejos audio videos y equipo de grabación. Probablemente. Página Arañas. Colgó sin dejar un mensaje. La sensación volvió en un apuro. torcidas y debajo de una tortuga de metal. cuerpos de color marrón oscuro desdibujándose juntos. En su lugar. Y al final. Cinco veces. Había un taburete. del tipo que no requiere suscripción. pero era mejor que nada. se agachó para examinarlos y luego gritó. Ahora todo lucía diferente: el equipo de grabación. Un montón de boletas de apuestas. Tenía que volver a casa algún día. Es hora de ir solo. y una tercera vez. y no vio más que las palabras del último texto saliente. tropezando al alejarse. —¿Qué estás haciendo aquí? Dodge dio la vuelta. Cámaras. un mensaje con el número de Heather. casi chocando contra una pila de madera contrachapada. Los frascos estaban llenos de ellas. arrastrándose por el frasco. Más mensajes de texto: instrucciones para el juego. una mesa y un montón de estanterías. todo se desvaneció. . La caída de la lluvia en el techo. Dodge volvió a colocar el teléfono con cuidado. Su corazón aún latía fuertemente. Buscó en sus contactos el número celular de Bishop y logró recuperarlo justo antes de que su celular se apagara. después el correo de voz de Bishop. ¿Dónde podía estar con este clima. más limpio que el depósito de chatarra. Todas las cosas que Bishop necesitó para los desafíos. 166 Una media docena de frascos para conservas se alineaban en un estante. Mensajes a otros jugadores. estaba imaginaba la sensación de un centenar de arañas en su piel. Su segundo golpe de suerte: el teléfono celular estaba encendido y no requería una contraseña. Inmediatamente vio que el cobertizo estaba mejor organizado de lo que pensaba. planeando enviarle uno a Bishop.

Dodge se fijó de lo mucho que este verano debió de agotarlo. Estabas siempre adivinando ciegamente. —¿Qué demonios. aunque su piel todavía picaba. Sólo quería salir de la lluvia. por si acaso Bishop pensaba echársele encima—. Había una expresión en el rostro de Bishop que no lograba identificar. parecía un asesino en serie de una mala película de terror. completamente inmóvil. Finalmente alzó la vista. ¿Por qué más? Bishop hizo un gesto amplio con las manos. ¿por qué? Pensé que odiabas Panic. ¿de acuerdo? Ya lo sé. enviando láminas de agua. todas las mentiras. como si alguien hubiera tirado del desagüe en su centro. Sonaba exhausto. —Bueno —dijo Dodge—. toda la planeación. Venganza. y porque no tengo nada más. a sólo unos metros de distancia. Era sólo Bishop. Algunos de los miedos de Dodge se redujeron también. Era más que ello. pero Dodge podía percatarse que mentía. Dodge se sentía realmente asustado de él. Llevaba un poncho con capucha para la lluvia. levantando ambas manos. que nunca podrías conocer a otras personas. se encontraba sentado con la cabeza entre las manos. Cerró la puerta detrás de él. y su rostro estaba en sombras. —¿Saber qué? —dijo al fin. y la impresión pasó. aún conseguiría intentar negarlo todo. Parecía agotado al igual. —¿Por qué juegas? —le preguntó. La tormenta se mantenía intensa detrás de él. —¿En serio? —Dodge lo observó de cerca. Dodge tenía un repentino destello de claridad: de esto era de lo que el juego se trataba realmente. Por un segundo. Luego. quitándose la capucha. . Sólo dime una cosa. Dodge pensó que Bishop podría no responder. no del todo. su cuerpo pareció derrumbarse. Por un momento. Entonces Bishop dio un paso más en el cobertizo. —Lo mismo. Bishop asintió. 167 Todo el mundo necesitaba secretos. Pero en voz alta dijo—: Por el dinero. —Estaba buscándote —dijo Dodge. No mientas —dijo Dodge en voz baja—. Bishop permaneció mirando. Dodge? —Bishop soltó. Lo sé. Página —¿Y ahora qué? —preguntó Bishop. y posteriormente se dejó caer en la silla. Eligió dejarlo ir. hombre.Bishop se situaba de pie en la puerta. Sus puños apretados. Hubo un minuto de silencio eléctrico. —No se supone que debas estar aquí —insistió Bishop. pensó Dodge. Esto era lo que el verdadero miedo era. —Vamos. y se encontraba incómodamente consciente de las arañas en los delgados frascos de vidrio.

Dodge no dijo nada estúpido. —Cálmate —dijo Dodge. ¿Qué pensabas hacer con esas arañas? —¿Qué crees tú? —Bishop sonaba molesto—. parecía llenar todo el espacio. como que Bishop pudo haber dicho que no cuando se le acercaron para que fuera juez. Y sobre lo mal que su padre debía sentirse. ahogándose un tanto—. —Lo maté. Jodidamente horrible. Dodge — dijo. Siempre había al menos dos jueces. Permanecieron así durante mucho tiempo. Nunca quise hacerle daño a nadie. A principios de esta noche. No puede saber. Dodge sintió un breve momento de culpabilidad. adaptándose a la nueva información. Nadie lo sabe. Sólo dirás que lo hice. no obstante. —Gracias —susurró. Muy bien. Bishop se puso de pie. pensando cómo podría utilizarla—. pateando la silla por lo que se arrastró hacia adelante unos centímetros. Ha sido horrible. cuando había despotricado en Dayna sobre Bill Kelly. que Bishop precisaba tener un compañero. Se apoyó contra el escritorio. De pronto. . Bishop caminaba de un lado a otro. —Era parte del juego. De acuerdo. Su mente seguía corriendo hacia adelante. Soy el responsable. Era un truco estúpido. Un músculo se flexionó en la mandíbula de Bishop. Pero el fuego se salió de control tan rápido. 168 —¿Importa? —preguntó Bishop. Su voz sonaba estrangulada—. Pero no haré el reto en solitario tampoco. Encendí unos papeles en un bote de basura. y agradecido de que Bishop se colocó de forma que ya no podía ver las arañas. —Se le ocurrió a Dodge. Se sentó nuevamente y puso su cabeza entre sus manos. —Jesús. Se sentía algo más relajado.. No sabía qué hacer. ¿Sí? Dodge asintió. —Eso no es justo. en lo que la Página —No lo harás. Simplemente. Sabía que Bishop no se lo diría si preguntara. no estuvo pensando en el Pequeño Kelly en absoluto. de repente salvaje—. —Puede que no. sin embargo—: Y no diré nada. sentado hacia delante. —Negó con la cabeza—. Irás directamente a la Justa. Debería ir a la cárcel. No le diré a Heather. Abruptamente. Puedes confiar en mí. la energía parecía dejarlo de una vez.—Tú dime —dijo Dodge. se le ocurrió a Dodge que intentaba no llorar. Posiblemente lo haré. Así que dijo—: Se acabará pronto. Bishop asintió. —No puedes decirle a Heather —dijo Bishop. Pero así es como será. en realidad estoy un poco contento de que lo descubrieras? Casi esperaba que lo hicieras. Ahora se volteó para mirar a Dodge. Bishop se mantuvo mirándolo. —Fue un accidente —dijo en voz baja. —Se limpió las manos en sus pantalones vaqueros—. ¿Sabes. Dodge se encogió de hombros. Una vez más. explotó..

—Se trata de Heather —dijo. como puños golpeando para entrar. Página 169 Los ojos de Bishop brillaron: una expresión ida demasiado rápido para interpretar. Dodge asintió. Se quedaron hasta que la pierna de Dodge comenzó a entumirse por inclinarse sobre ella.lluvia tamborileaba sobre el techo. mirando hacia arriba. —Tengo un favor que pedirte —dijo Bishop. y el ruido de la lluvia se desvaneció un poco. . y se convirtió en un ligero rasgado de uñas.

Pero lucía más limpia. Bill? —preguntó. como si tratara de tragar algo demasiado grande. colocando una mano brevemente sobre la cabeza de Lily—. —¿Crees que extrañan su hogar? Heather se dio la vuelta. de lo que lució en semanas. y en ocasiones uno de los tigres lo tomaría en el aire. Trabajaba lo más rápido posible. Desde el otro lado del granero. Heather siempre esperaba hasta que los tigres se hallaban en el otro lado de la jaula o acostados debajo de los árboles. Lily negó con la cabeza tan fuerte que su trenza la azotó en la cara. el afilado desgarre de sus dientes en su cuello. 6 de agosto Traducido por Ivy Walker Corregido por Carol Stratford Heather A nne decidió que Heather estaba lista para alimentar a los tigres. ¿Extrañas tu hogar? 170 —Creo que están muy contentos —dijo Heather. incluso se tardaba y lanzaba un bistec. Lily ayudó a Anne a someter a Muppet en el baño. Página —¿Qué hay de ti. Lily. más sana. aunque nunca lo pensó de una manera u otra. Esa misma mañana. luego se volvió una vez más a Lily.Sábado. Anne tomó su tiempo para hacerlo. donde les gustaba pasar las tardes soleadas. y sus piernas estaban manchadas con agua turbia. como un jugador lanzando un frisbee. Le mostró a Heather cómo desbloquear la jaula y dónde colocar la cubeta de la carne. a veces. La cara de Lily estaba arrugada. y Heather sabía que las palabras fueron la cosa bastante grande que la ahogaba. Comprobó tres veces que había bloqueado la jaula. sin apartar los ojos de ellos. —Quiero quedarme aquí para siempre —dijo. . Durante todo el tiempo podía sentir el calor de su aliento. podían oír a Anne tarareando en lo que quitaba narcisos del jardín.

Transcurrieron tres días desde que Heather había sido recogida por la policía. Por un momento. y que haría un mejor trabajo en prestar atención a Lily. no del todo. —No importa qué. y intentando comportarse. No pienses que alejarás a Lily de mí. Era sólo una cosa más que cambió mientras Heather no prestaba atención. Esa misma mañana. Aún así. El día anterior. ¿Me crees? Lily asintió. picoteando la comida. Heather negó con la cabeza. —Volveré pronto —dijo Krista en voz alta con su sonrisa de plástico. que se situaba de pie rígidamente. y posiblemente lo estaba. pero Heather podía decir que no lo hacía. Krista —dijo. — Adiós. Krista había llegado en el Taurus. llevaba sus pantalones de trabajo y una blusa azul que se fruncía debajo de sus pechos. —¿Y? ¿Vendrás a casa? —dijo. que no andaba más de fiesta. colchas azules. — Heather puso su dedo pulgar en la nariz de Lily. por un minuto. Heather esperó que estuviera enojada por el coche. Y Heather había caminado por el resto del día con ese hoyo en el estómago. Se hartarán de ti. estaremos juntas. 171 Heather sintió que algo se abría en el fondo de su estómago. Le dijo a Heather que lo sentía. Y así lo había visto: la cara de Krista se había. Se negó incluso reconocer a Anne. hasta que oyó el sonido de risas desde el exterior. transformado. como una actriz leyendo líneas que la aburrían. y Lily le dio un manotazo—. pero al ver a Anne avanzar hacia ellas. Heather pensó que era la habitación más hermosa que vio en su vida. había despertado y la cama de Lily se encontraba vacía. Dormían en la ―habitación azul‖: Papel pintado con dibujos de ramilletes azules. tampoco. por lo que Anne no podía oír—. el cual los policías le regresaron. Sin embargo recitó las palabras con frialdad.Heather tuvo que agacharse torpemente para darle a Lily un abrazo. Cuando se acercó a la ventana. incluso luego Página —Y no dejaré que te lleves a mi bebé. pero al menos estaba sobria. casi a la altura del pecho de Heather. Olía a perfume. Al igual que Bishop. Lily crecía. fue presa del pánico. con la cara aplastada contra el pecho pecoso y asoleado de Krista. cortinas azules con volantes. Al igual que su amistad con Nat. Las palabras fueron como una amenaza. —No puedes permanecer aquí para siempre —dijo Krista en voz baja. vio a Lily ayudando a Anne a alimentar a las gallinas y riendo histéricamente cuando una de ellas la persiguió. . ¿Bueno? Estaremos bien. y por ahora Anne accedió a que Heather y Lily se quedaran con ella. lo puso en libertad rápidamente. pero hizo un gran espectáculo al abrazar a Lily. —Krista tendió su mano y agarró el codo de Heather.

Natalie. —O Ray. 172 La voz de Nat era tranquila. Lo sabes. O Harold Lee — señaló. Estoy aquí para ti. Hizo clic en sus mensajes y sintió su aliento atorarse en la boca. Pero Heather no conseguía imaginar a los tigres necesitando la ayuda. El estómago de Heather dio otro giro. Nat suspiró. vio que perdió un mensaje de texto. dientes reluciendo momentáneamente en el sol. ¿Viste lo último? —¿Lo último de qué? —preguntó Heather. —Las hojas de apuesta —dijo Natalie—. decía el mensaje. con las manos raspadas casi en carne viva de tanto tallar. de forma inesperada. le dijo. Página —El juego casi se termina —dijo Heather. como desinteresados. procurando mantener su voz ligera—. ¿Qué había dicho Anne en su primer día de trabajo? Le gustaba tomar cosas rotas y dañadas. —Hizo una pausa—. Mañana es tu turno. ¿Has… has hablado con él? Heather supo de inmediato que Nat hablaba de Dodge. mandíbulas abriéndose. —No realmente. —dijo. —Pero será nuestro turno pronto —dijo Nat. Hubo una pausa incómoda. Saltaron en ello con un movimiento fluido rápido. ¿verdad? . Una de nosotras es la próxima. No habían hablado desde su cumpleaños. Nunca habría llegado tan lejos. —¿Qué pasa? Tan pronto como colgó. —Me avisas. hacia la carne —perezosamente al principio. como si hablara desde debajo del agua—. Los tigres se habían movido a través de la jaula ahora. abrió la puerta del cobertizo y reemplazó las llaves de la jaula de los tigres. No te preocupes. y le dio a Heather un gran abrazo. Su teléfono sonó en su bolsillo trasero. ¿de acuerdo? —Sí. Sosteniendo el teléfono entre la oreja y el hombro. —¿Y Heather? —dijo Nat. Sospechaba que Nat sabía lo mismo. Heather deseaba poder creerlo en realidad. —No podría haber hecho esto sin ti.de que Anne se había acercado. Arañas. —¿Heather? —La voz de Natalie sonaba distante. pena por todas las cosas que nunca fueron dichas. No te pongas sensible ahora. sin pedirlo. Hizo una pausa—.Dodge pasó su desafío en solitario. No le había dicho a Natalie sobre lo que Dodge le dijo: que su acuerdo se cancelaba. Heather observó como rasgaban la carne y se sintió un tanto mareada. Recordó lo histérica que Nat estuvo en el cuarto de baño la otra noche. Sintió una repentina oleada de emoción —amor por Natalie. claro —dijo Heather.

Página —Al menos estarás terminando con esto —dijo Nat. sintió como si su estómago saldría por el trasero. —No. —Está bien —dijo Nat. y si oyó que era su turno para el desafío. pero podía ver luz brillando en las ventanas. Entonces. a unas pocas filas de la casa de Krista. las personas de allí se volvieron hacia las siluetas del interior. Casi desearía que fuera mi turno. . Sus nudillos eran como pequeñas medialunas sobre el volante.Domingo. una mesa y una cama. Heather sabía que trataba de ser útil—. Probablemente no. Así que también tendría audiencia. Entonces se dio cuenta que pensar en él era demasiado doloroso. 173 Se preguntó qué haría Bishop en este momento. no lo haces —dijo Heather. 7 de agosto Traducido por JackieC Corregido por Carol Stratford Heather —¿ Estás bien? —preguntó Nat —Estaría mejor si dejaras volantear —dijo Heather. ella y Bishop habían ido a armar alboroto allí. vaciando todas las cervezas de la nevera. cuando tenía ocho o nueve años. de modo que se obligó a concentrarse en la forma horrible de conducir de Natalie. Heather sabía que la gente solía usar el Lote 62 (el cual había estado vacío tanto tiempo como lograba recordar) para hacer fiestas y probablemente para otras cosas que no pretendía pensar. Una vez. Ya estaban en Lote 62. sacudiendo los paquetes de cigarrillos y bolsas de marihuana que encontraron en el bote de basura. de inmediato dijo—: Lo siento. Tan pronto como Heather vio la señal de Fresh Pines Mobile Park. estaba conectada y equipada con una nevera. Genial. Las sombras se alejaron. Se dirigían al Lote 62. A pesar de que nadie había vivió allí durante un tiempo. como si eso fuera a detener a alguien.

—Su voz se desvaneció. Heather podía sentir a Vivian mirándola. el aire estaba brumoso con el humo del cigarrillo. —¿Qué haces aquí ? —dirigió su pregunta a Matt. Bishop había tomado el arma y la había guardado en su guantera. —Que gane la mejor chica —dijo en voz baja. . Un desafío de Panic: ver cuánto tiempo puede durar Heather sin llorar en un pequeño remolque con su ex novio y la chica nueva de Bishop. Todas se veían igual: como los dedos de metal horribles. ligeramente divertida. Un grupo de gente se sentaba alrededor de la mesa. Perra..Natalie apagó el motor. Diggin me pidió que viniera. No se sentía segura de poder diferenciar armas. Se veía triste. Le gustaba eso de él —como de fácil se sonrojaba. Tenía la boca seca—. Para ayudar. Matt se volvió de un rojo intenso. Mostraba sus heridas como si fueran medallas de honor. No podía tragar. Por primera vez. como si estuvieran a cinco pies de distancia. Heather se sentía molesta al ver que Ray llegó. Incluso. No se movió desde la puerta. 174 El arma —que Heather había robado del Trigger Happy Jack. Heather se fijó del objeto de la mesa. Ahora sólo pensó que parecía estúpido. Oye —saludó con torpeza. —¿Con qué? —Heather sintió frío. en el momento que Heather y Nat entraron. comenzaba a salir del auto. su cara todavía brillante e hinchada. como un montaje. señalando hacia algo malo. —Con el arma —dijo finalmente. Su aliento se congeló en su garganta. modelado por todas partes con contusiones. Mientras —Hey —Heather se lo impidió. Matt se levantó de la mesa con tanta rapidez. convirtiéndose en un bloque duro. No era un juego de carta: un arma. Diggin estaba de regreso. —Heather. Siguió pensando que esto era parte de la prueba. Había unas cuantas botellas baratas de licor y algunos vasos de plástico en el mostrador. Puntos extra por no vomitar. El corazón de Heather se detuvo. Sobre de lo que has dicho antes. Estaba perdiéndolo.. eso era imposible. alrededor de la cual todo el mundo se reunió. —Estarás genial —dijo. Página Pero no. todos se voltearon. que casi volcó la silla. probablemente para verla fracasar. no podía sentir su boca mientras hablaba. tampoco hubiera podido llegar tan lejos sin ti. de todas formas. Nat sonrió. Al igual que Matt Hepley. Bueno. En el interior. Heather nunca había sido nada más que amable con ella—. Vivian Travin había venido.

Se suicidó después de que el bebé llegara. para estar en la posición de estar disculpándose. como si esperaba que le diera las gracias. —miró hacia otro lado. no puedo decir que lo culpo. Hacía su mejor esfuerzo para parecer que lo sentía. Página Matt suspiró. rodeado de latas aplastadas. Matt —dijo.. llévenme lejos de aquí amigos alienígenas! riendo. —Si quieres hablar. 175 Se sentía como si le hubieran pegado en el estómago. de las cuales solía decir que los haría más propensos a una abducción alienígena. ¡por favor. acostado de lado a lado en el capó de su coche. Vivian. No obstante no le importaba. Probablemente también Delaney siempre le dijera si a todo. seguía mirando. Al mismo tiempo. demoraba demasiado tiempo —¿Qué? —Matt miró momentáneamente confundido. Lo lamento. —Vete a la mierda. —¿Por qué me dices esto ahora? —dijo Heather. Tienes que creer. Por la forma en que todo sucedió entre nosotros. la imagen de Bishop se levantó en su mente: Bishop en sus estúpidos pantalones de chándal y chanclas. Se encogió de hombros—. sucedió. las personas en la habitación ya no fingían no escuchar. En voz baja dijo—: ¿Afuera? —No —Heather pensó que convirtiendo sus palabras en acción.. —¿Por favor? Sólo por un minuto —Matt se había acercado aún más. Matt la miró sorprendido. A veces. —Te lo digo ahora porque no tienes que hacer esto.. compartiendo la misma pajilla. sonriéndole. repentinamente.. pero Heather sabía que se regodeaba. suplicando. tardíamente registró que él le preguntó si podían hablar. Se sonrojó otra vez. que de alguna manera. Él tenía el control. — Sólo digo que no tienes que demostrar nada. Lo de Delaney. Heather.. A estas alturas.. —Se detuvo—. —Ahora el padre de Heather. sin y el hecho de que Heather siempre mordía las pajillas en pedazos. puedes hablar conmigo aquí —era consciente de que Nat hacía su mejor esfuerzo para fingir que no oía. Matt tosió. La miraba con sus grandes ojos de vaca. escuchar cuando era pequeña mientras Krista bebía con los vecinos en la cocina. Podía decir que pensaba que se hacía la difícil. te conozco. Sintió una oleada de odio. por favor. Una vibración pasó por Heather —minúsculos impulsos eléctricos de ira. por su parte. Mira.. Llegué a casa y encontré su cerebro salpicando en la pared. Probablemente no estaba acostumbrado a que Heather se plantara a sí misma. Y esta no eres tú.Recordó. —¿Crees que esto tiene que ver contigo? ¿Sobre lo que pasó? . era un desastre. compartiendo un café helado. sólo quería decirte. sólo un tanto. Diciendo. como Nat dijo.. No tienes que pasar por ello. ¿Cómo alguna vez creyó estar enamorada de él? Era un idiota. —Mira.

Su voz era profunda y lenta. Había entrado. juagaba porque llegó lejos. sería la primera y única vez que ganaba algo en su vida—. jugueteaba despreocupadamente con el collar que llevaba puesto. que eso no era. Casi no podía tragar—. Y eso la hacía sentirse poderosa. estaba el arma. Se obligó a mirar a los ojos de Vivian. horrorizada. —¿Por lo tanto Harold está fuera? —Muy bien —dijo. Era como una pintura. y una rodilla en el pecho. y por Lily. hice lo que pude. Nat. ahora que había dicho lo que debía decir.. Su voz se elevó. La dejó ir. . Se le vino la imagen de Bishop besando ese lugar y miró hacia otro lado. Así que ahora Ray usaba la ayuda de Matt para hacerla abandonar. Obviamente. Sintió una oleada doble de asco y de triunfo. Se apresuró a añadir—: No hay más que apretar el gatillo una sola vez. Sólo por un segundo. la consideraba una amenaza real. Harold también tuvo que hacerlo. haciendo un gesto con la barbilla a la pistola. —¿Qué es esto? —dijo. pensó que lo hizo por la desesperación. —Esto nunca fue acerca de ti —se dio cuenta. vio a Matt Hepley y Ray Hanrahan intercambiar una mirada. muy bien —repitió. Nunca lo hiciste. Esperaba que él se fuera.. enmarcado por luz. Casi imperceptiblemente. una sensación de que su vida terminó cuando la dejó. Como pequeños huesos de un ave bebé.—Heather. Se cruzó de brazos y se apoyó en la puerta del baño —o la hoja de madera terciada llena de graffitis donde debería haber estado la puerta— las tuberías no estaban conectado. —Supongo que sí. Vivian. Página Así que Harold se encontraba fuera. Tú no me conoces. —Ruleta rusa —Diggin sonaba casi como disculpándose. —tomó su brazo mientras comenzaba a moverse más allá de él. pero no lo hizo. Heather podía ver sus clavículas sobresalir de la parte superior de su musculosa. Lugares donde nunca llovía. pero sus manos no pretendían moverse de sus lados. Como diciendo. y el resto. —Tenía un pie en la silla. 176 Vivian se encogió de hombros. jugaba porque si ganaba. Ray. Eso los dejaba solo con cuatro jugadores. Pero jugaba por sí misma. Probablemente fue Ray quien le envió ese texto en junio diciéndole que salga de Panic. en el centro. por lo menos. le recordó a Heather a los lugares cálidos. Sabía que debía acabar de una vez. Matt hizo un gesto hacia él. —Pero Harold no lo hizo —Vivian habló. el cien por ciento verdad. Nat la miraba fijamente. como si Heather ya estuviera muerta. Se lo quitó de encima. y era consciente de que todo el mundo la miraba —Matt.

Heather parpadeó. como si fueran todos los títeres en la misma cuerda. se acercó y tomó el arma. Dodge no le hizo caso. Entonces. —Está cargado —fue Ray quien respondió—. Dodge. como si fuera la de una criatura extraña que viviera en el océano. Nat jadeó. ¿qué haría Lily? Pero. llegué a casa y encontré su cerebro salpicado en la pared. —Fuiste tú —dijo . Él atravesó el pequeño espacio que los separaba.. ahora. con tal fuerza que golpeó contra la pared. Varias personas se quedaron sin aliento y Diggin se agachó. No tenía otra opción. Su mano se veía pálida y ajena. Luego inesperadamente. O tú lo hiciste. No tengas miedo. Pero tuvo el efecto contrario. He comprobado — pero incluso él parecía algo mareado. Seguía escuchando la voz de su mamá. —¿Qué? —Tú le dijiste a alguien sobre las arañas —dijo. había estado esperando a Bishop. Su voz era baja y llena de pesar. Heather se sintió decepcionada de inmediato. y no miraba a los ojos de Heather. Pero ahora que lo hizo. Estaba arraigada y paralizada por el miedo..—¿Está cargado? —Alguien preguntó. De pronto la puerta se abrió de golpe detrás de ellos. 177 —Ninguno de las dos dijo nada. Pero Dodge no respondió. las probabilidades. ¿qué pasaría con Lily si Heather volara los sesos? Vio su mano separarse de sí misma y alcanzar el arma. . Luego miró a Nat—. casi empujando a Matt fuera del camino. —¿De qué hablan? —No se le había ocurrido a Heather preguntarse cómo los jueces habían conocido acerca del miedo de Dodge a las arañas. Dodge. y estaba preocupada de que pudiera vomitar. ¿Cómo supieron acerca de ello? Su estómago se apretó. —Hey —dijo. sabía que en el fondo. como si esperara de Dodge empezara a disparar. Ray rió. lo prometo —Esa fue Natalie. a menos que quisiera que el juego termine aquí. ¿Cuántas cámaras se encontraban en un arma? ¿Cuáles eran sus posibilidades? Siempre fue una mierda con cosas como estas. —¿Qué estás haciendo? —dijo Vivian. se dijo. Página Dodge miro a cada uno. Detrás. Todos se volvieron a la vez.

pesada y fría. Le teme a las itsy-bitsy araña. Luego la volvió a colocar sobre la mesa. Se había acabado. Lo único real era el arma. Heather sabía que no habría más interrupciones. Heather cayó sobre una silla. Hurgó un poco para conseguir su dedo en el gatillo. como una boca hueca. —Está bien. 178 Nada. una silla cayó al suelo y varias voces la llamaron al mismo tiempo Apretó el gatillo. Se puso la pistola en la sien. Hanrahan —dijo Dodge con calma. . En un instante. no podía estar segura. vitoreando. pensó. Cuando Nat la soltó. No más distracciones. está bien —pero que no sentía como las palabras salían de su boca. No se molestó en contener la risa—. La gente estaba de pie. Hacía demasiado calor. Heather estaba tan débil pero llena de alegría y alivio. sintió la mordedura fresca del metal contra su piel. —Tu turno está llegando. Heather —decía—. descubrió que no podía aferrarse a la pistola y la dejó caer al suelo. No podía sentir su cuerpo más de cintura para abajo. Cerró los ojos. oh. Sus labios estaban entumecidos. Luego Natalie salió disparada a los brazos de Heather. Tal vez esto era lo que se sentía al morir. Nat gritó—: ¡No lo hagas! —Al mismo tiempo. aunque sus dedos se movían tan rápidamente. Lo siento mucho. Aquello hizo que Ray dejara de reír. Heather escuchó a Nat decir—: Por favor — Heather sabía que todo el mundo todavía la miraban. un entumecimiento lento. La sala quedó en silencio. Incluso la mesa comenzó a desdibujarse. pero no pudo distinguir ningún rostro individual: todo el mundo se había transformó en manchas vagas de color y ángulos. —Pobre de Dodge —dijo Ray. demasiado brillante. Lo justo es justo —Ahora. —Oh. Clic. la habitación era un rugido de sonido. Simplemente se cruzó de brazos y esperó. Heather. Se sentía como si alguien hubiera encendido las luces de arriba. su lengua entumecida. su cuerpo temblaba como si estuviera preparando a desintegrarse.Dodge hizo algo con la pistola —abrió la cámara— Heather pensó. Heather abrió los ojos. —Quería estar seguro de que estaba cargada —anuncio—. Esto fue lo que mi padre debe haber sentido. Página Heather decía. Estaba viva. Tomó la pistola. no miraba a Heather en absoluto.

no lo registró. mil millones de veces más duro que el Dodge. probablemente durante años. Recordó lo que Dodge le había dado. tan pronto como estuvieron en el coche—. normalmente. Podrías haber muerto.. Wow. inhalando el olor a pino y musgo. —¿Podemos no hablar de esto? —dijo Heather. Heather se habría molestado si hubiera estado bebiendo justo antes de tenga que conducir. lejos de Fresh Pines. Todo el mundo hablará de ello. Todo estaba perfectamente quieto. Por un segundo. Heather. el reto era. Le llevó dos intentos de ponerse de pie. Su aliento olía algo a cerveza. Lo dejo caer sin pensarlo en su bolsillo. Quiero decir. Se preguntó si se sentía culpable por su arrebato anterior. Página Metió la mano en el bolsillo. —Sí. Mierda —no sabía si Matt le felicitó. Pero no tenía fuerzas para discutir. Los dedos de Heather medio —superior estirados. sólo dijo—: Mantén esto a salvo. ¿de acuerdo? —Y puso algo en su mano. En serio. bebió agradecida antes de notar que era cerveza caliente. ¿Estás bien? Y la bala. En su lugar. como. si lo hizo. Sin embargo. Pensaba en su camino en la profundidad de los bosques. y ella se sentía segura de que le diría algo importante. De pronto Heather quería salir de allí más que nada. Se movió para apoyar la cabeza contra la ventana y sintió algo en su bolsillo. o incluso para que le importe. —Vamos. y cuando Heather estiró sus dedos. claro —Nat la miró—. Heather —dijo. descansando en el medio de la carne de su palma. escuchando el viento cantar a través de los árboles. —Eso fue épico —dijo Nat. escuchando a Lily murmurar en sueños. ¿sí? —dijo Nat.Alguien había puesto una copa en la mano. de rodillas. Entonces Diggin estaba frente a ella. 179 —Estoy bien —dijo Heather. Viva. Se sentía como su cuerpo hubiera sido cosido hacia atrás. Bajó su ventana un tanto. el tiempo pareció detenerse por un segundo. diciendo—: No pensé que lo harías. Vivian le sonrió. congelados por la anticipación. así que estaban a la misma altura. creo que es un poco injusto. Nat con ambas manos en el volante con la boca abierta para hablar. los árboles afuera. . Justo en ese momento pasaban debajo de una farola. Quería estar de vuelta en la casa de Anne. pero no dijo nada.. y. en la habitación azul. sus ojos buscaron los suyos. Lejos de los olores de cerveza y cigarrillos viejos y el aliento de los demás que estaban tan cerca. Incluso de Dodge se acercó. los espacios entre la vegetación y la sombra. —Mira. donde nunca había tenido la intención de volver en el primer lugar.

para salir del calor. Dodge. Por primera vez no charlaba interminablemente sobre todos los chicos con los que salía.Domingo. 180 Dodge. quién había sacado de una palmada una bala mientras hacía un espectáculo de revisar el arma por municiones. había sido un record. Una semana después del desafío de Heather. Heather todavía se sentía molesta de que su desafía hubiese sido el peor. las personas empezaron a dar lugar a apuestas de que Heather podría ganar. . quién ahora se rehusaba a tomar sus llamadas. Pero entonces. florbarbero & Lexie Corregido por Carolina Shaw Y a casi era la segunda semana de agosto. Heather no sabía si era el juego o lo que sea que hubiese pasado en la noche del cumpleaños de Nat. en mayor parte. Ella llamaba a Dodge. 14 de agosto Traducido por Meeny. también. la cuchilla cayó. Espeluznante. Como algún confuso juego de teléfono. Heather escuchó que Ray pasó su desafío individual: había irrumpido en la morgue del condado en East Chatham y permaneció encerrado junto a los cadáveres toda la noche. Cada día Nat se ponía más pálida y delgada. Heather. Incluso. pero Nat le recordaba a Heather una pintura que vio una vez reproducida en un texto de historia. Bishop la llamaba incesantemente. por supuesto. Era toda una broma. Ella aún no recibía su desafío individual. Nadie tomaba la llamada de nadie. de una noble esperando la guillotina. Quedaban cuatro jugadores: Dodge. Heather y Nat habían llevado a Lily al centro comercial para ver una película. El juego llegaba a un cierre. se encontraba el hecho de que Dodge se aseguró de que su reto fuese inofensivo. pero poco probable que lo matara. Página Nat permanecía fuera de esto. Por primera vez desde que el juego empezó. Krista llamaba a Heather. Nat y Ray. anunció solemnemente que pensaba que podría intentar mantenerse alejada de los chicos durante un tiempo. aunque Ray y Dodge se dividían en partes iguales por ser el favorito.

Los jueces lo saben. No intentaré tomarlo —dijo Heather. —Mis padres. y la gente hablaba porque no tenían nada más que hacer. era Carp. Y Bishop. los árboles estaban inmóviles en el brillante calor. Pero Anne había salido de la ciudad por el fin de semana para visitar a su cuñada en la costa. pero la explosión de aire Página —Alguien sabe que Anne se ha ido —dijo Heather. y Heather se sentía como si se estuviese moviendo a través de sopa. —¿Le dijiste a alguien que dormirías en casa de Anne esta noche? —preguntó en voz baja. Creo que se lo mencioné a Joey. —No me llames así —dijo Lily remilgadamente. Dijo que él podría venir y así podrían hablar. hielo corriendo a través de sus muñecas. Y por supuesto. —¿Qué pasa? —preguntó Nat. y le había ofrecido ir a dormir con ella a casa de Anne. dónde estaban las paredes. misteriosos ruidos sordos y de arañazos. Anne probablemente le había dicho a algunas personas.noventa y cinco grados durante tres días seguidos. Nat se rio. Más tarde. Bajó su ventana. por fin. apartando su mano del volante brevemente. así podría agradecerle. La casa de Anne era diferente: llena de madera que crujía y gruñía. Encendió la radio así Lily no podría escuchar a hurtadillas—. Heather leyó el mensaje nuevamente. Nat sabía. —Cógelo —dijo Nat cuando su teléfono sonó entre sus piernas. —¿Qué? —preguntó Nat. incluso aunque no le gustaban los perros y no siquiera se acercaría al corral de los tigres. también. . Bill —dijo Nat. ¿Es…? —Se detuvo y miró a Lily por el retrovisor quién escuchaba atentamente. Nat se rió tontamente y le lanzó el teléfono. quién estaba en casa. sonidos fantasmas. y Heather odiaba estar en la gran vieja casa sin ella. —Lo siento. —Eww. regresaron en el auto de Nat a la casa de Anne. Repentinamente lo quería tan lejos de ella como fuera posible. El cielo era de un chamuscado azul pálido. 181 La implicación de lo que Heather acababa de leer —lo que Nat tendría que hacer— penetró. que Heather ya no vivía en casa. Nat se encogió de hombros. hasta sus manos. Dio un volantazo y Lily chilló desde el asiento trasero. Esa era una cosa buena del tráiler: siempre sabía qué era qué. Luego su rostro se puso serio—. ¿A quién le había dicho Heather? A Dodge… ella se lo había mencionado en un mensaje de texto. pero Heather estaba sentada con el teléfono en su regazo. Heather cerró el teléfono de Nat y lo tiró en la guantera. Imposible.

Tenía nauseas. Se veía atemorizada. La boca le sabía a ceniza y se encontró con que no podía siquiera decir una frase entera. No debió haber tomado tanta soda en el cine.caliente no le brindó ningún alivio. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Heather la miró. Página 182 —Los tigres —dijo. Inconscientemente. había empezado a tocar un ritmo en el volante—. . —¿Qué es? —dijo Nat.

Pero. demasiado peligroso. se sentía injusto. Si no hago que sea suficientemente duro. Los caminos. Dodge. mala paga y soplones —todos a los que le importaba. apostantes. Su habitación se hallaba oscura y tan caliente como una boca. giró al ritmo de abanicos que completaban sus ciclos en habitaciones a lo largo de Carp. Sin pendejadas—. todos los jugadores. El esfuerzo de sentarse hizo que Dodge comenzara a sudar. Demasiado duro. Pero al menos allí. Por un segundo no estuvo seguro de si estaba dormido o despierto. a pesar de que sabía que lo que Bishop le dijo era cierto. la palabra ―tigres‖ era demasiado para resistir. Dodge lo ignoró. estaban infestados de autos de policía. Era demasiado arriesgado. —Son la reglas del juego. Sin preámbulos. esta tenía su propio estímulo y velocidad. Por la tarde. ex-jugadores. y todo el mundo se preocupaba acerca de cargar con las consecuencias por el incendio de la casa Graybill. él podía oír el sonido sordo de risas. Página Dodge quería lanzar su teléfono contra la pared. el juego y su resultado— habían oído hablar de los tigres de Mansfield Road. —¿Qué demonios? —dijo. pero este año. Veían una película. —Ella nunca llevará a cabo eso. 183 —No tiene que hacerlo. espectadores. y pronto. Dodge yacía desnudo en su cama con dos abanicos funcionando al mismo tiempo cuando entró el mensaje de Heather. seré reemplazado. revoloteó por el bosque. No debería. Sin embargo. como el desafío de Heather. cuando Bishop respondió. frijoles y camarones que olían como a ajo quemado. no quería abrir la puerta. Golpeó sobre el número de Bishop. Y entonces no seré capaz de ayudar en nada. Se rumoraba que Sadowski quería a alguien.Dodge Los desafíos siempre eran populares. No soy el único que tiene el control de esta mierda —se oía exhausto—. La policía amenazó con arrestar a cualquier persona asociada a Panic. algunos de otros condados. a pesar del ruido de los antiguos abanicos y la puerta cerrada. arroz. muchos espectadores estuvieron permaneciendo alejados. Aun así. cosas que él mismo cocinó en el restaurante. y ocasionalmente. cualquiera. incluso remotamente. para hacerlo responsable. Ricky estaba ahí otra vez y había traído comida para Dayna. usualmente vacíos. Para que el plan de Dodge tuviera éxito Nat tendría que abandonar la competencia de todos modos. se abrió camino dentro de casas protegidas contra el calor. ¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo puedes hacerla realizar esto? Bishop suspiró. .

pero luego pensó en cómo ella le había devuelto el collar. por lo que había dicho. se acababa. que dejara la competencia. No sabía por qué estaba tan enfadado. y en lo que él le había dicho aquella noche. . —Heather encontrará una manera de ayudarla —dijio Bishop. Incluso. —No lo sabes —dijo Dodge. No obstante de alguna manera todo se salió de control. él quería que supiera que estaba allí. Pensó en llamarla y intentar convencerla de que se retirara. Que también lo sentía. Ella tenía derecho a no hablarle.Bishop. como si pudiera leer los pensamientos de Dodge. Página 184 El tiempo. se habían asegurado de que no estuviese en ningún peligro real. Pero iría esta noche. E incluso si ella lo odiaba. aunque lo ignorara por completo. y Dodge. sobre abrir sus piernas. y colgó. tenía derecho a odiarlo. si él podría afrontarlo. Eso lo hizo sentir caliente de la vergüenza. Se preguntó si Bishop estaría ahí esta noche. Pobre Natalie. para él. Sabía las reglas de Panic desde el principio.

Se quedó en silencio por un segundo. un poco de pasta. donde es seguro.Heather Uno de los problemas de Heather —fuera de los cientos enormes problemas que ya tenía— era qué hacer con Lily. no de una caja. ¿no? —dijo Lily. poder tomar a Lily en sus brazos y apretarla. Heather sabía que no existía mentir. Habrá gente. sus ojos planos. el cielo se convertía. —Y no lo hará —dijo. Lily frunció el ceño. Allí se encontraba un poco más fresco. cuidaba de ellas. No pasaría mucho tiempo antes de la puesta del sol. Sólo calentarlo hizo a Heather sentirse como una criminal: Anne las invitó a su casa. El cuero liberó a la piel de Heather con un sonido fuerte Página —Esto se trata de Panic. pero todavía el calor era sofocante. Recordaron a Heather a los ojos de los Tigres: anticuados. ninguna razón . prontamente. y el tiempo de juego. El sentimiento de culpabilidad montó una ola hasta la garganta de Heather. las sombras se abalanzaban sobre el suelo. Anne les dejó comida para el fin de semana —una mac con queso. Y es posible que escuches ruidos. Entonces dijo—: Ya casi termina. Afuera. No podría consumir siquiera un bocado. Después de que Lily comió. Ella levantó la vista. —¿Anne lo sabe? —preguntó. que olía a hierba y sudor. Todos los ventiladores funcionaban. y Heather conspiraba a sus espaldas. contarle todo —cuán asustada estaba. el hecho de que no sabía lo que pasaría a cualquiera de ellas. para 185 Lily no se movió cuando Heather la besó en la cabeza. y el chorro de agua en la ducha. Se hallaba enferma por la culpa y los nervios. —Necesito que me prometas que no saldrás al exterior —dijo Heather—. en tres ocasiones. Prométemelo. leche. y sopa de tomate. Negó con la cabeza. Pero tienes que permanecer aquí. No sabía cómo Lily podía comer con este calor. mantas de mohair y una alfombra que olía un tanto a perro mojado. todas las ventanas permanecían abiertas. Estuvo encerrada en el piso de arriba por las últimas tres horas. Heather oyó el estremecimiento de las tuberías. Heather la llevó al estudio: una habitación grande y oscura que aún llevaba la marca del difunto marido de Anne —sofás de cuero destartalados. Lily recogió un poco del relleno que empezaba a salirse fuera del sofá. Su cara era inexpresiva. Heather observó a Lily terminar tres porciones. aunque el cuero se pegó incómodamente a los muslos de Heather cuando se sentó. pero hecha con auténtico queso. omniscientes. Heather se preguntó qué hacía Natalie. Heather quería.

por fin se volvió todo oscuro. aparentemente dormidos e indiferente a todos los coches. Entonces. detectando movimiento. todavía vestidas con bikinis. con dos amigos que Heather no reconoció. faros rebotando como luciérnagas por el bosque. Las linternas enfocaron hacía la zona más oscura. Página Iban a la deriva a través del patio y se reunieron alrededor de la jaula de los tigres. Los perros se volvieron locos. seguía alimentándolos con golosinas. fingiendo que no existía. Todo el mundo se encontraba en alerta por los policías. Ahora. tejanos y los pies descalzos. ¿qué hacía eso a Heather? Se situaba en la puerta cuando Lily habló—: ¿Ganarás? Heather se volvió hacia ella. esperando. colocadas en el piso de tierra. y toda luz se desintegró. que Lily pidió —otro regalo de Anne. durmiendo casi uno al lado del otro. La mejor persona que conoció. gente que no vio desde el reto en la torre de agua. como Cory Walsh y Ellie Hayes. Luego ellos vinieron: silenciosamente. los focos en el granero. los neumáticos en movimiento casi sin hacer ruido en la tierra. al igual. sin poder creerlo.de succión. para mantener la calma. Ray Hanrahan. pero no conseguía evitar la sensación de que alguien podría escuchar —que Anne se enteraría. con los ojos enrojecidos y claros. sería convocada nuevamente a la casa por los ladridos. Heather rogó que se quedaran de esa manera —que Nat pudiera hacer lo que debía hacer. La neblina del cielo. ni gritos. ellos yacían sobre sus costados. como si acabaran de llegar de la playa. Puso un DVD sobre un zoológico. No había música palpitante. Caminó junto a Heather. —Ya estoy ganando —mintió. y Delaney. Mindy Kramer y un grupo de sus amigas del equipo de baile. y las estrellas comenzaban a pulsar a través de la neblina líquida. Dejó las luces apagadas. Nat aún no bajaba. y cerró la puerta detrás de ella. incluso algunos de los jugadores que fueron eliminados temprano. mientras la última luz drenaba del cielo. . se encendieron también. Heather le dio de comer a los tigres más del doble de su cantidad normal. tratando de conseguir que se callaran. Heather intentó sonreír. y salir. en silencio. y de alguna manera. como leche blanca y chamuscada. y los árboles atravesaron al sol. de modo que podrían haber sido estatuas. Descubrió que no le importaba. Heather se quedó fuera. obviamente borracho. Heather sabía que Anne era una buena persona. iluminando a los tigres. Zev Keller. 186 Llegó un auto luego de otro: Diggin. Matt Hepley. y la cara de Lily estaba en la sombra. Sabía que no había vecinos en alrededor de un kilómetro.

Pero allí estaban: no importa cuántas veces parpadearas o desviaras la mirada. Todavía no. Tigres. e incluso a la gente que odiaba— crecieron unos sobre otros como pequeños animales en una jaula demasiado pequeña. era demasiado horrible. Tenía razón. un circo de maravillas. o si tenía planes para trabajar en alguna parte. en la hierba bajo los árboles y el cielo de Carp. Nunca le prestó atención a la forma en que él lo hacía en la escuela. Hablaba en voz baja. por primera vez. —Él puso una mano en el brazo y apretó suavemente—.—No lo creo —susurró alguien. Panic— sería succionado de la memoria y se evaporaría. los días de lluvia que arrullaban a todos a dormir en la clase de matemáticas. —Dodge —dijo—. o algo parecido que era lo suficientemente cercano. los veranos nadando en el arroyo y robando refrescos de los refrigeradores en la parte posterior de la 7 —Eleven. y sabía por los chirridos y silbidos del motor que era Bishop. Nadie hizo el menor ruido. y si permanecería en Carp. esto. —De ninguna manera. Heather se sintió aliviada al ver a Dodge llegar en su bicicleta. sus compañeros de clase y amigos. que era lo que de Dodge planeaba hacer este otoño. Aún no tenía oportunidad de darle las gracias en persona por lo que hizo. él bajó de su coche y la vio. ni siquiera cuando tomó el auto de su madre y huyó. Un poco como un milagro. la idea de partida de Dodge la entristeció. Eran amigos. Todos los estúpidos bailes y fiestas en el sótano después de los partidos. Página Otro coche llegaba. —¿Dónde está Natalie? —Ese fue Diggin. Pensó en la cara de Anne. Nunca se sintió tanto como una criminal. ayudar a Nat. Se preguntó. Se le ocurrió lo triste que era que todos ellos —los chicos que estaban allí. le preguntó—: ¿Esta Bishop aquí? Ella negó con la cabeza. No sabía exactamente lo que quería decir. los partidos de fútbol. De repente. . como si ni siquiera hubiera sucedido. Estaba agradecida de tener una excusa para entrar en la casa. Casi de inmediato. y ahora simplemente se dispersarían. Él hizo una mueca. Justo al llegar a la puerta principal. 187 —Voy a ella —dijo Heather. incluso ahora. como si temiera despertar a los tigres. Quería decirte… —No. estiradas en el suelo como sombras. su sonrisa estirando a sus ojos bizcos. o incluso ir a la universidad. Todos paralizados por la visión de esas criaturas oníricas. Lo que hacía. allí mismo. aunque sea por un momento. Y eso sería el final.

—Heather —A pesar de que no gritaba, su voz pareció como una
bofetada en el silencio.
Ella no le hizo caso. Entró en la cocina y encontró a Natalie
sentada a la mesa, con los ojos rojos. Un vaso se encontraba delante de
ella, y una botella de whisky.
—¿De dónde sacaste eso? —preguntó Heather.
—De la despensa. —Nat ni siquiera levantó la vista—. Lo siento.
Sólo tomé un sorbo, sin embargo. —Hizo una mueca—. Es horrible.
—Ya es hora —dijo Heather.
Nat asintió y se puso de pie. Llevaba pantalones cortos de
mezclilla e iba sin zapatos; tenía el pelo todavía mojado por la ducha.
Heather sabía que si Nat no tuviera tanto miedo, habría insistido en
ponerse maquillaje, acomodar su cabello. Heather pensó que Nat nunca
se vio tan hermosa. Su feroz y terrible amiga, que amaba la música
country y los Pop Tarts de cereza, cantar en público y el color rosa, que
estaba aterrorizada de los gérmenes y los perros y escaleras.
—Te amo Nat —dijo Heather en un impulso.
Nat parecía sorprendida, como si olvidara que Heather se
encontraba allí. —Yo también, Heathbar —dijo. Esbozó una pequeña
sonrisa—. Estoy lista.
Bishop se hallaba un tanto retirado de la casa, caminando,
llevando los dedos a sus labios una y otra vez como si estuviera
fumando un cigarrillo invisible. Cuando Nat se movió dentro de la
multitud, él alcanzó a Heather.
—Por favor. —Su voz era ronca—. Tenemos que hablar.
—Este es un mal momento. —La voz de ella sonó más áspera,
más sarcástica, de lo que pretendía. Se le ocurrió que no había visto a
Vivian, y se preguntó si Bishop le rogó que no viniera. Por favor, nena.
Sólo hasta que pueda arreglar las cosas con Heather. Ella es celosa,
sabes... siempre tuvo algo por mí. La idea le hizo que un nudo en la
garganta, y una parte de ella sólo quería decirle a Bishop que se jodiera.
Luego, otra parte de ella quería poner sus brazos alrededor de su
cuello y sentir su risa tarareando a través de su pecho, sentir la salvaje
maraña de su pelo en la cara. En cambio, se cruzó de brazos, como si
pudiera presionar el sentimiento hacia abajo.

Página

—Más tarde, ¿de acuerdo? —Antes de que pudiera protestar, pasó
junto a él. Natalie había llegado a la valla, más cerca de los tigres de lo
que nunca se permitió ir. Inconscientemente, la multitud retrocedió un
poco, por lo que fue rodeada por un halo de espacio vacío —como si
estuviera contaminada con algo contagioso.

188

—Tengo que decirte algo. —Bishop se pasó la lengua por los
labios. Se veía horrible. Su rostro enfermo, con diferentes tonos de
amarillo y verde, y se hallaba demasiado flaco—. Es muy importante.

Heather corrió hacia ella. Ahora los perros comenzaron de nuevo,
rompiendo la quietud, y Heather los calló bruscamente al pasar la
perrera. Ella empujó fácilmente a través de la multitud y entró en el
círculo abierto de Nat, sintiendo como si invadiera.
—Está bien —susurró—. Estoy aquí. —Pero Nat no parecía
escucharla.
—Las reglas son simples —dijo Diggin. A pesar de que él estaba
hablando a un volumen normal, a Heather le sonaba como si estuviera
gritando. Ella comenzó a orar por que los tigres no se despertaran.
Todavía no habían ni siquiera levantado sus cabezas. Se dio cuenta de
que algo del bistec que ella les había dado antes aún estaba intacto, un
hervidero de moscas, y no podía decidir si eso era bueno o no—. Entras
en la jaula, te paras junto a los tigres durante diez segundos, y sales. —
Destacó esta última parte sólo un tanto.
—¿Qué tan cerca? —dijo Nat.
—¿Qué?
—¿Qué tan cerca debo llegar? —preguntó, volteando hacia él.
Diggin se encogió de hombros. —Simplemente entra, supongo.
Nat empujó un pequeño suspiro. Heather le sonrió
alentadoramente aunque se sentía como si su piel estuviera hecha de
arcilla a punto de romperse. Pero si los tigres dormían, Nat no tendría
problema. Había un total de cuarenta pies de distancia desde la puerta.
Nat ni siquiera tendría que ir cerca de ellos.
—Te mediré el tiempo —dijo Diggin. Y luego—: ¿Quién tiene la
llave de la puerta?
—Yo. —Heather caminó hacia adelante. Escuchó un leve susurro,
mientras todos se volvieron a mirarla, sintió el calor de todos esos ojos
sobre su piel. El aire era pesado, totalmente tranquilo.
Heather buscó en su bolsillo la llave del candado. La respiración
de Nat era rápida y superficial. Como un animal herido. Por un segundo
Heather no podía sentir la llave, y no sabía si sentirse aliviada, entonces
sus dedos se cerró alrededor del metal.
En el silencio y la calma el clic del candado pareció tan fuerte
como el sonido de un rifle. Ella desabrochó la pesada cadena
cuidadosamente y la puso en el suelo, luego deslizó el pestillo de metal
nuevamente, uno por uno, tratando desesperadamente de darle a Nat
algunos segundos más.

—De acuerdo. —Le dijo Heather, agarrando a Nat por los
hombros. Podía sentir a Nat temblando bajo sus manos—. Diez

Página

El grupo entero, inhaló como uno. Nat dejó escapar un gemido.

189

Cuando el último pestillo sonó abierto, ambos tigres levantaron
sus cabezas al unísono, como si sintieran que algo se aproximaba.

segundos. Solo tienes que pararte dentro de la jaula. Estará hecho
antes de que los sepas.
La gente había empezado a agitarse, riendo nerviosamente,
moviéndose. Ahora la quietud era remplazada por una energía eléctrica.
Y mientras Nat daba un paso vacilante hacia la jaula, y luego otro, los
tigres, también se pusieron de pie, retorciéndose sobre sus pies,
estirándose, abriendo sus enormes mandíbulas de manera que sus
dientes brillaban en el foco como si decidieran presentarse.
Nat se detuvo con una mano en la puerta. Luego su otra mano.
Luego ambas manos. Su boca esta moviéndose, y Heather se preguntó
si ella contaba o rezando, ya sea por Nat, ellos estaban en la misma
cosa. Empequeñecida por la jaula, la silueta contra la fuerte, luz
artificial, ella lucía irreal, de una sola dimensión, como una figura de
cartón.
—No tienes que hacerlo. —La voz de Dodge era alta, y tan
inesperada que todo el mundo se volvió para mirar. Nat se volvió
también, y Heather vio su ceño fruncido.
Entonces abrió la puerta y entró.
—Inicia el cronometro —gritó Heather. Vio a Diggin buscando su
teléfono—. Ahora.
—Bien, bien —dijo Diggin—. ¡Tiempo!
Era demasiado tarde. Los tigres habían empezado a moverse.
Lentamente, sus enormes cabezas balanceándose entre sus omoplatos,
como algún horrible reloj de péndulo... tick, tick, tock. Sin embargo aún
estaban demasiado cerca, ya demasiado cerca; tres zancadas y cubrían
cinco yardas, bocas abiertas, sonriendo.
—¡Tres segundos! —anunció Diggin.
Imposible. Seguramente Nat había estado en la jaula por diez
minutos, por media hora, por siempre.
El corazón de Heather estaba escapándose de su garganta. Nadie
habló. Nadie se movió. Todo era un mar negro, oscuro y uniforme, todo
menos el brillante circulo de luz blanca, y el cartón recortado de Nat, y
la larga sombra de los tigres. Nat temblaba ahora, y lloriqueaba
igualmente. Heather temió por un segundo que colapsaría.
¿Entonces qué? ¿Los tigres atacarían?
suficientemente valiente para intentar detenerlos?

¿Sería

Heather

Los tigres estaban a menos de ocho pies de Nat. Estarían sobre
ella en dos pasos más. Heather podía escucharlos respirar, ver sus
crispados bigotes. Nat había comenzado a llorar. Pero aún se mantenía

Página

—¡Siete segundos! —La voz de Diggin era estridente, como una
alarma.

190

Sabía que no lo sería. Sus piernas eran agua, y podía apenas
respirar.

allí, rígida. Tal vez estaba demasiado asustada para moverse. Tal vez
sus ojos, como profundas piscinas negras, la habían paralizado.
—¡Ocho segundos!
Entonces uno de los tigres se crispó, un musculo flexionado, y
Heather sabía que se estaba preparando para atacar, lo sentía, sabía
que saltaría sobre Natalie y la desgarraría, y todos se pararían,
mirando, impotentes. Y solo mientras ella trataría de gritar corre, no
podría, porque su garganta estaría pesada con terror, Nat correría. Tal
vez alguien gritaría. Hubo un ruido de pronto, gente gritando, y Nat
trataba de salir de la jaula y golpeándola cerrada, apoyándose, llorando.
Mientras el tigre, el que Hather había estado segura estaba
moviéndose para saltar, se sentaba abajo de nuevo.
—¡Nueve segundos! —dijo Diggin por encima del rugido de sonido.
Heather registró una pequeña explosión de triunfo, Nat estaba fuera del
juego, y luego un tirón más fuerte de vergüenza. Empujó hasta Nat y la
atrajo en un abrazo.
—Estuviste asombrosa —dijo ella en la parte superior del cabello
de Nat.
—No lo hice —dijo Nat, su voz estaba apagada, su cara pegajosa
contra el pecho de Heather.
—Estabas asombrosamente tranquila —dijo Heather.
Nat era la única que no celebraba. Regresó casi inmediatamente a
su casa. Pero todo el mundo parecía olvidarse de la amenaza de los
policías, olvidarse de lo que había pasado en la casa de Gabryll, por un
corto tiempo, se sentía casi como lo había hecho al comienzo del verano,
cuando los jugadores habían hecho primero el salto.
Tomó más de una hora para Heather conseguir que todos se
fueran, dentro de sus coches y fuera de la propiedad, y todo el tiempo
los perros se volvían locos y los tigres aún más, como si
deliberadamente hicieran un punto. Por el momento el patio se hallaba
casi vacío de coches, los dedos y pies de Heather estaban agotados y
entumecidos. Pero todo terminó, gracias a Dios. Todo había terminado,
y Anne nunca tendría que saber.
Había solo tres jugadores restantes. Y Heather era una de ellas.
—Heather. —Bishop trató de nuevo, cuando casi todos se habían
ido—. Tenemos que hablar.

Página

Había algunas personas persistentes, apoyadas en sus coches,
manos bajo los pantalones del otro, probablemente. Es extraño como
hace unos pocos meses había si una de ellos, pasando el rato en fiestas
con Matt, su novio con N mayúscula, presumiéndolo como podía.
Usando sus camisetas, sus gorras de baseball, como un símbolo de
algo, de que era amada, buena y normal y solo como todos los demás.
Ya la vieja Heather parecía como alguien que apenas conocía.

191

—Esta noche no, Bishop.

Lo peor era que cuando lo miraba ahora. Se enderezó. medio pisoteado en el césped. pero no lo hizo. o lastimado. Ella resistió la urgencia de levantar el brazo y tratar de someterlo de alguna forma. como algo vivo tratando de salir. La idea de que estuviera molesto. Él se veía horrible. sí? Te necesito. Solo estoy cansada. y miserable. mañana. Impulsivamente. mirando a otro lado para no tener que recordar—. Necesito que me escuches. —No estoy evitándote —dijo ella. el calor que había urgido a través de ella y la suavidad de sus labios y el breve momento cuando su lengua había encontrado la suya. Su cabello se asomó por todas partes fuera de su sombrero. deliberadamente moviéndose delante de ella en lo que se detuvo para recoger un paquete de cigarrillos. y ella dejó caer rápidamente. . Es importante. como si pudiera quemarla—. y lo amaba incluso si él no la amaba. Estuvo tentada a preguntarle porqué Vivian no podía escuchar. —¿Cuando entonces? —lucía perdido—. era peor que su propio dolor.—No puedes evitarme por siempre —dijo Bishop. Página 192 —Mañana —dijo. Te lo prometo. seguía viendo su beso. Él miro sorprendido. estiró el brazo y le apretó la mano.

—Imposible. . su cara está roja y húmeda por el sudor. Tal vez los tigres no estaban realmente desaparecidos. —Respiraba con dificultad. Se encontraba a medio camino atravesando el patio cuando lo vio. Lily gritaba su nombre. golpeando las escaleras. —La puesta está abierta y se han ido —dijo Lily. un ruido ligero de terror comenzó. pero incluso mientras lo decía. donde Lily no los lograría ver. y luego le había tenido que gritar a Zev Keller por intentar entrar al chiquero. trayendo de vuelta imágenes de la noche anterior. entonces la puerta se abrió de golpe. que Anne estaría en casa pronto. empujando sus piernas dentro de los pantalones cortos. 193 Debió haber vuelto a colocar el candado. cerrando con prestillo las puertas… ¿Había puesto nuevamente el candado? No podía recordarlo. Mindy Kramer había estado hablándole sobre su trabajo con Anne. el candado. Imposible —repitió. 15 de agosto Traducido por Apolineah17 & JackieC Corregido por Carolian Shaw Heather E n la mañana. recuerdos desarticulados —abrazando a Nat. Lily dijo—: Los tigres se han ido. —¿Qué? —Al instante Heather estaba despierta y sentada. enrollado en la hierba como una serpiente de metal. Heather vio que ya eran las once de la mañana. pero esta vez el cielo estaba nublado y había humedad resplandeciendo en el aire como una cortina. con tanta fuerza que golpeó la pared. Heather fue despertada por gritos. Llovería. Ni siquiera se molestó en ponerse un sujetador—. Quizás sólo se escondían entre los árboles en algún lugar.Lunes. —Heather ya se ponía la ropa. Olía un poco como a estiércol — debía haber estado afuera alimentando a los animales. Era otro día de espeso calor. Página En la planta baja. luchando por ponerse una camiseta. Lily la siguió afuera. que se había quedado dormida.

escaneando de izquierda a derecha. —Shh —dijo Heather bruscamente. Era híper consciente de cada crujido. Tal vez no había ido muy lejos. pero no tenía fuerzas para discutir cuando Lily la siguió de regreso a la casa. las observaba—. Ella pensó que era algún tipo de aventura. buscando a los tigres como si fueran gatitos perdidos. —Quédate aquí —le dijo a Lily. Lily —dijo. de cada ramita rompiéndose. vamos. vamos. tan absolutamente imbécil? El cubo era pesado y tuvo que cargarlo con ambas manos. Luego salió de la casa otra vez y se sumergió en el bosque. Y la puerta. Vamos. Los tigres se habían ido. De repente golpeó a Heather que lo que hacía era una idiotez: entrando al bosque con Lily. tratando de mantener el miedo fuera de su voz—. una franja de pelaje leonado. hechizados como la multitud de anoche. rápidamente. ahora se balanceaba abierta. O quizás habían estado asustados. Heather cerró los ojos. obviamente. y ahora Anne la despreciaría y la echaría. y podía atraerlos de regreso. El terror se convirtió en una piedra y cayó directamente por su estómago. Un mapache asomó la cabeza de repente entre las gruesas hojas de un arbusto de espinera. un cambio en el aire —una presencia. Un fuerte miedo bajó por su espalda. avivada por un pánico salvaje. sacó un montón de esponjas arrugadas y artículos de limpieza. antes de que Anne llegara a casa. hubo un crujido en la maleza. y al instante supo que era verdad. ¿Cómo podía ser tan idiota. tenía que encontrarlos. Detrás de Heather. —Toma mi mano. Ellos se habían ido. Apenas sabía lo que hacía. vigilando. ellos probablemente le arrancarían la cabeza para tomar un aperitivo. un animal. Sintió la picazón de las lágrimas en sus ojos. Regresaremos adentro. Por un momento pensó que podría desmayarse. . Si encontraba a los tigres. y Heather sintió una oleada de alivio que Página —Tendremos que llamar a Anne —dijo Heather.exactamente donde lo había colocado la noche anterior cuando abrió la puerta para Natalie. ahora. Podía sentirlo. ¿Por qué no ladraron los perros? Pero tal vez lo hicieron y no los había escuchado. los patrones diamantes de luz y sombra que podría ocultar fácilmente un par de ojos. Tendría todo el derecho. en busca de un destello de color. Abrió los ojos. No era necesario buscar en todo el recinto. —¿A dónde vamos? —preguntó Lily. y lo llenó con unos cuantos filetes medio descongelados. Encontró un cubo debajo del fregadero. 194 —¿Qué pasa con los tigres? —preguntó Lily. Sabrá qué hacer. aquellos luminosos ojos negros. Aún tenía la inconfundible sensación de que algún otro la observaba. con la esperanza de atraerlos a casa. era su culpa.

—Los tigres se salieron —dijo. Heather se las arregló para sacudir la cabeza. y estaba llorando. Sólo Bishop podía hacerla sentir pequeña. y no podía mirar a Anne a los ojos—. Mientras emergían del bosque justo al lado de la ducha exterior. Era muy pesado. —Estás… estás bromeando. —Es mi culpa. —¿Cómo? —dijo Anne. Todo estará bien. Pero entonces vio el capó oxidado del Le Sabre de Bishop y recordó que le promertió que podrían hablar hoy. tendrían que mudarse de regreso a Fresh Pines e ir sobre la marcha. murmurando en la parte superior de su cabeza. Estaba ambas. Sólo Bishop podía hacerla sentir protegida. Los tigres se han ido. como si Heather estuviera viéndola a través de una pantalla y alguien acaba de ajustar el contraste. y quería moverse rápidamente. —¿Estás bien? ¿Estás herida? —No soy yo. 195 Fue Bishop quien habló. como si no hubiera dormido en absoluto. Anne. ¿Es verdad? —Es verdad —dijo—. Sería echada de la casa de Anne. hasta que la puerta era golpeada y la voz de Anne. oye. Los tigres se han ido. Y Anne estaría devastada. ¡Los tigres se han ido! ¡Los tigres se han ido! —¿Qué? —Se veía incluso peor de lo que lo había hecho la noche anterior. tocaba ligeramente su mejilla. No se resistió cuando él la abrazó—. —Trató de decirlo. —Bishop estaba a su lado. No es tu culpa. —Oye. Su boca estaba espesa con el sabor de la mucosidad. Anne la cogió de los hombros. Ni siquiera escuchó aproximarse el carro de Anne. . Página El rostro de Anne se volvió de colores. Se volvió hacia Heather—. que prácticamente era la única persona que daba una mierda por Heather. —De pronto la verdad la golpeó como un duro puñetazo en el estómago. No sabía sin sentir agradecida o temerosa. llamaba—: ¿Qué pasa? ¿Qué está mal? Heather se apartó de Bishop e inmediatamente. mientras él frotaba su espalda y su cabello. Abandonó el cubo en el bosque. Heather pudo oír los neumáticos chirriando en el camino de la entrada y pensó que Anne debía estar en casa.casi la hizo orinarse. frenética. su boca moviéndose sin emitir sonido. Estoy bien. —Hundió la cara en el hueco de su hombro y lloró hasta que tosió. —¡Bishop! —Lily corría hacia él antes de que hubiera salido completamente del carro—. Olvidé ponerles candado a las puertas. —Heather pasó un brazo por su nariz. Lily estaba en silencio.

. Yo le dije que lo hiciera. Es mi culpa. Su rostro era horrible ver. le dije que lo hiciera. fue. Soy el único. Les dije a todos que lo hicieran.. como si presionándola hiciera mantener a raya su dolor. Anne se quedó en silencio. Anne se llevó la mano brevemente en la frente. desesperado—. Lo que viste el otro día. —No lo creo —Oyó las palabras. Se volvió hacia Heather. Pero por un segundo nadie se movió. blanco y horrible. —¿El juego?—Anne miró a Heather como nunca la había visto antes—. No Bishop.. Ni siquiera había querido jugar que ella jugara. Bishop la interrumpió—: Fue mi culpa. Anne abrió los ojos de nuevo. Les dije a todos ellos que lo hicieran. Sus ojos suplicando.. Necesitarán apagar la alarma. —No —Heather estaba avergonzado de que Bishop sintiera que debiera pararse por ella. ¿El juego? —Panic —dijo Heather. 196 Bishop asintió.. Imposible. Heather no podía hablar tampoco. con Vivian.. fui yo. Debes creerme. —Pero fui el que le dijo que lo hiciera —dijo Bishop de repente—. Cerró los ojos. todos ellos fueron transformados en estatuas. Debí haber olvidado cerrarlas.. Eso es lo que quería decirte. soy un juez. congelando sus entrañas. Por un segundo. Al menos por fin había encontrado su voz. —Tenemos que llamar a la policía —dijo en voz baja—.. He abierto las puertas. cambiando su peso. —Vamos. incluso cuando estaba agradecida por ello—.. Las palabras de Bishop la escudriñaban como la nieve. —Sí. y sólo entonces me di cuenta que hablaba. Eso es lo que quería explicarte. Empecé el fuego en Graybill. ansiosa y silenciosa. —No. Él no tuvo nada que ver. Horrorizado. Se sentía como si el tiempo se había detenido. Bishop no ha tenido nada que ver.Antes de que Heather pudiera hablar. Lily permanecía de pie a varios metros de distancia. No fue culpa de Heather.el juego. —Es cierto.. Estaba sudando—. haría todo mucho más fácil. —Ahora se volvió hacia Anne—.. Su voz era ronca—. No terminó la frase. —Su voz se quebró. lo hice —La voz de Bishop se hizo más fuerte. Heather deseó que Anna pudiera gritarle. Lily —dijo Anne—. . Ven adentro conmigo Página Las palabras de Bishop arremolinándose a través de ella. su capacidad de hablar.

Una pista..Heather comenzó a seguirlos en la casa. Así no tienes que creer en nada. Ahora Anne la odiaría. de cuanto había decepcionado a Anne. Lily lanzó Heather una mirada de preocupación y luego se apresuró hacia Anne. Pero todo lo que ves es la mierda. ¿por qué lo hiciste. Bishop? —Heather se cruzó de brazos. —¿Las reglas? —repitió. Te quiero. Todo había terminado. porque él siguió su camino—. Los recuerdos encajaron todos juntos. Quería rendirse a la marea negra. —Tienes que creerme. —¿Sabes cuál es tu problema? —dijo en voz baja—. —Espera aquí —dijo bruscamente—. Me dijiste que no jugara. Sus palabras trajeron pequeños dolores en el estómago de Heather. La ira burbujeaba desde una grieta en su interior—. Ella dio un paso hacia atrás. centrando su calor. Te estás yendo de aquí. Roto—. Heather —dijo Bishop—. traté de ayudarte. —Estaba tratando de mantenerte a salvo —dijo—. Página La boca de Bishop era tan delgada como una línea. Siempre que he podido. el cual se aseguró que viera. —Casi haces que me mataran —dijo—. Eso te hace más inteligente que todo el puto resto de nosotros juntos. —Bishop se había acercado. Cuando supe que no te echarías atrás. sobre cómo estaría sin hogar otra vez—. El arma. Pero las reglas. clic. sus brazos intentando acercarla. Los fuegos artificiales de la Casa de Graybill en el Cuatro de Julio. —Le dije a Dodge que lo hiciera —interrumpió Bishop—: Me aseguré de ello. Nunca quise mentir. clic. No quería escucharlo. Clic. Así tienes una excusa para fracasar. . —Lo siento. Has sobrevivido a casi todo el mundo en Panic.. y ni siquiera pudo ponerse feliz. mientras el sol se abrió paso entre las nubes y el día se transformó en un microscopio. Sobre todo. si no fuera por Dodge. —Dijo rápido. Quieres que todo sea una mierda. Bishop insistiendo en tomar el atajo que conducía a la casa de Happy Trigger Jack. Vamos a hablar un poco. Quería. ¿de acuerdo? Tú te vas —Roto—. y hacer que todos sus pensamientos se fueran de su cabeza. 197 —Entonces. como acuchilladas. Tienes una hermana que te quiere. Heather. en un murmullo. tienes que saber eso. Me mentiste. Amigos que te quieren. Quería estar enojada. el fuego. ¿Qué es lo que necesitas para probar. eh? —Más piezas de sí misma se rompían. lo he intentado. sobre los tigres. y todo este tiempo. Bishop y Heather se quedaron de pie solos en el patio. pero Anne se lo impidió. No podía decirte. Heather. ¿Es que eres mejor que nosotros? ¿Más inteligentes que nosotros? Lo entendemos.

sus piernas estaban a punto de ceder y la rabia se había convertido en ocho diferentes mareas que tiraban de ella en pedazos. Bishop negó que el fuego haya tenido algo que ver con Panic. —Mira. sospechando que fueran niños borrachos o tal vez el pedazo de mierda de su vecino. no lo vería. Heather se dio la vuelta. como un láser. Fue un día —al revés para Carp. Sin embargo. Luego desapareció. Casi esperaba que lo hiciera. Pero en lugar de eso. Bishop Marks. Los últimos restos se quebraron. En la comisaría. Llevaba un rifle. Tenía la intención de darte el dinero —su voz se quebró un poco—. —No sé de cuantas maneras debo decirlo. Así tendrás una excusa para fracasar. En cambio. un buen chico. Página Esa noche. En su lugar vio a un tigre. —Dijo en voz baja—. Heather. Kirk Finnegan salió fuera cuando sus perros comenzaron a volverse locos. dijo. Lo sintió cerca de ella. sólo suspiró y se frotó la frente. la abrazaría y le diría que nunca jamás se iría. déjame. sintió sus dedos apenas rozándole el codo. era todo dolor y enojo. —Lo hice por ti. pensó que él se negaría. que recientemente había empezado a estacionarse en la propiedad de Kirk y no podría ser convencido de que no era su derecho. —¿No me has oído? Sólo vete. como una manta.. . como una fuerza reconfortante. Chico tímido. y no podía oírla. Bishop Marks se entregó a la policía por el asesinato de la pequeña Kelly— a pesar de que. Pensó que comenzaría a gritar. —¿Sabes lo que quiero? Desearía que ya te hubieras ido. nadie se lo podía creer. Signos de los tiempos desastrosos en los que vivimos. Quieres que todo sea una mierda. y por un momento no podía soportarlo más. no tenía cabida en nada de ello. así si empezara a llorar de nuevo. era lo que más en la vida deseaba. Heather. Todo lo que he hecho es para ti. se daría la vuelta.Roto. Kelly no había muerto en el incendio de la casa Graybill. Fue una broma. Pero se percató que no tenía adónde ir. Se dio la vuelta. Por un salvaje segundo. el sol. cuyo padre tenía una tienda de marcos sobre el Hudson. Su voz gritaba en su cabeza. No quiero pelear contigo. Quiero que entiendas. pensó que darse la vuelta y gritar por él —pero entonces estaba en el coche. Por un salvaje segundo. se abrieron como una herida. como se vio después. Y ella. el gran cielo. Uno de los buenos. Estaba la casa. Bishop dudó. —Heather —Bishop puso una mano sobre su hombro. sintió el calor de su cuerpo. ¡Fuera de aquí! —Se limpió los ojos con la palma de su mano. y ella se lo quitó de encima.. 198 De arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera.

Estaba tan asustado que se orinó en sus calzoncillos y no se dio cuenta hasta más tarde. oscuros como una acusación o una mentira. . borracho. incluso después de que por algún milagro de gracia—de— Dios sus mandíbulas se aflojaron y su cocker spaniel se puso de pie y comenzó a ladrar de nuevo. balanceó el rifle. siguió disparando. incluso después de que se derrumbara. allí mismo. con su enorme boca alrededor de uno de los cocker spaniel de Kirk.Un maldito tigre. alucinando. disparó cuatro tiros directamente en el flanco del tigre. Página 199 Él pensó que soñaba. Actuaba sin pensar. en su patio. siguió disparando porque esos ojos seguían mirándolo.

cuando el sol aún hacía su entrada tentativamente dentro de la habitación. Esas son palabras. pensando que Anne se llevó a Lily hacia Fresh Pines. lo cual no creía que fuera posible. Quieres todo para estar lleno de mierda… así tendrás una excusa para faltar. Sus palabras se reproducen una y otra vez en mi cabeza. 200 Eran sólo las siete y treinta. a pesar del sofocante calor. y carros abandonados). cercas. caminó dos kilómetros hacia el barranco y pasó la tarde blasfemando y arrojando piedras a cualquier cosa (letreros de calles. Durante la noche. Pero un segundo. Injusto. Después de su pelea con Bishop. injusto y verdad. y esperaba dormir para poner fin al juego de ping pong en su mente. como si su mente fuera una gran mesa de ping pong. Se sentía incluso peor que el día anterior. era de tarde. Entonces vio una nota en la mesa de la cocina. Lo que Bishop dijo era cierto. 16 de agosto Traducido por Alysse Volkov Corregido por Paltonika Heather H eather ha manejado exitosamente hablar con Anne durante todo el día. Tiendas de comestibles. tocando como un animal exploratorio a través de las persianas. una pequeña voz en su cabeza dijo—: Verdad. y tanto Anne como Lily se habían ido. Página Pero cuando se despertó —temprano. que van de ida y vuelta en su cabeza.Martes. pero Heather se acurrucó en la cama. quería gritar. debajo de las sabanas. Y la palabra verdad salía victoriosa. Para el momento en que regresó desde el barranco. decía simplemente. cuando se cruzaba con alguno. el juego de ping— póngase encontraba resuelto. sabía que ya no podía evitarlo. . La invadió un miedo repentino e irracional.

La ASPCA al menos utilizaría una pistola paralizante… —¿El otro? —dijo Heather. Aunque permanecía de pie. Heather sacudió la cabeza. —Cuando terminó. tanto. levantándose temprano y luego gritaban que te levantaras. su perro y los disparos. El policía se hallaba afuera. Heather se sentía sorprendida al ver una patrulla estacionada un poco más abajo del camino. Otra verdad. incapaz de moverse. esto era todo. el chirrido de los viejos tablones de madera. mantuvo los ojos en la taza de té. olvidando por un momento estar asustada. —Sé que era irresponsable. Su voz se ablanda nuevamente—. Y le dijo—: Sobre Kirk Finnegan. Anne se encontraba en el porche. Personas han muerto. y Heather supo. Quería decirle a Anne cada cosa: sobre cómo fue abandonada por Matt justo cuando estaba para decir te amo. tomando un café y fumando. ¿Sabías que hay solo trescientos veinte tigres en la selva? Y ni siquiera sé cuál fue asesinado. Anne permanecía sentada en el columpio sin balancearse. pero permanecía paralizada. Lo siento tanto. sintió que se encogía desde adentro hacia fuera hasta que era como una niña pequeña—. tanto. —¿No escuchaste? —dijo Anne. mitad metida entre la maleza. . Solo quería ayudar. ¿verdad? 201 —Anne —Heather finalmente encontró su voz. He escuchado mucho sobre ese juego. la boca de Heather se encontraba tan seca como la arena. —Ellos creen que el otro puede volver. —Cuando finalmente levanto la mirada. Heather vio que ella trataba de no llorar—. —¿Qué está haciendo él aquí? —dijo Heather. —No deberías estar jugando Panic — dijo y su voz se mantiene momentáneamente nerviosa—.Ya podía escuchar los ruidos de Anne desde abajo. las madres hacían el desayuno. todavía no tomaba un sorbo. Llamó a Heather a que se uniera a ella inmediatamente. el clink— clinkclink de los platos siendo sacados del lavavajillas. Pero no te culpo — añadió. inclinando su trasero contra el capo del auto. —Miró hacia abajo—. la casa de Anne se convirtió más como un hogar que lo que Fresh Pine lo fue alguna vez. Esos pobres gatos. Y ella lo arruinó. Página Anne negó con la cabeza. Anne sacudió la cabeza. Es curioso como en tan poco tiempo. Sus nudillos alrededor de su taza de té se encontraban muy blancos. Cuando se despertaba en Fresh Pines la esperaba la habitual explosión de sonidos —autos petardeando. puertas siendo golpeadas y perros ladrando y la música alta— y soñaba con este tipo de casa. No eres muy feliz. sabes. doce en total. Quería abrazar a Anne. gente gritando. Esto era el sueño de Larry. donde las mañanas eran tranquilas. Para el momento que llegó abajo. manteniéndolos aquí.

en realidad. Esto es mi culpa. Heather. donde rozaba su piel. tienes que hacerlo a través de los buenos y los malos momentos. Fui yo quien dejó salir a los tigres. Haré todo lo posible para que te permanezcas aquí tanto tiempo como tú y Lily quieran estar. Algún día moriría. realmente lo parecía. se sorprendió: Anne puso sus brazos alrededor de ella. La garganta de Heather seguía gruesa de tanto llorar. y tragó contra el sentimiento. Página —Entonces. Y algunos años fueron muy duros. pero en ese momento. Si tu mamá quiere hacer un escándalo por esto. Lo que hice. Y entonces. Debe haber escuchado mal— . ¿no estás enojada conmigo? —preguntó. cuando Heather se sentó. coloca el cabello hacia atrás del rostro de Heather. como si alterara el equilibrio de cualquier manera. Y de repente Heather lloraba en su hombro. no teníamos nada. Sus dedos eran frágiles y manchados por el sol. Se sentía como si tuviera una bola de cristal en el pecho. pero no quiere decir que no quiero que te quedes.. —Tú… ¿me estás echando? Anne la miró fijamente. —Por supuesto que estoy enojada contigo — dijo—. —Hizo un movimiento inquieto con las manos—. porque siempre estuvo enamorada de Bishop.. lo siento.acerca de cómo se dio cuenta ahora que no lo amaba realmente. lo siento. era ilegal. Se instaló un grueso nudo en su garganta. —Por supuesto que no. —Anne la aleja pero mantiene una mano en el hombro de ella. Heather nunca pensó en Anne como una vieja. acampando. que es vieja y consumida por las drogas y murió a los veintinueve años. algo delicado y hermoso que podría romperse si decía la palabra equivocada. Escúchame. el cabello de un gris opaco y uniforme. acerca de sus temores de que nunca saldría de Carp y que eso se la carcomía. ¿Entiendes? Anne medio rió. —Anne acarició el columpio junto a ella. cuando amas a alguien. pero… Heather casi se ahogó. cuando te preocupas por alguien. Con la otra mano. Mi punto es. convirtiéndola en una de esas mujeres frágiles. diciendo—: Lo siento. No obstante no podía hablar. amargas. —Ven aquí. No estoy segura de lo que esto significa para ti y para Lily. estuve con mi marido durante treinta años. Anne se frotó los ojos y suspiró. se la tragaba como lo hacía su madre. si el pueblo lo quiere. Cuando nos casamos. 202 Asintió. —Pero… —Heather no podía creerlo. —Heather. No sólo cuando eres feliz y es fácil. —Sabes. Podría estar de mal humor. No podíamos permitirnos nada más.. Desde que éramos niños. manteniendo los tigres aquí. . Heather se sentía muy enojada para estar avergonzada—.. Eso no quiere decir que he dejado de cuidarte. Pasamos nuestra luna de miel en un autostop en California. la policía podría obligarte a volver a casa.

todos los cambios. que tuvo un atisbo de esto: amor. —Se puso de pie—. —Anne se acercó y tomó una de las manos de Heather. tampoco. y por fin fue liberado de regreso a casa a su padre. Heather —dijo. Pensó en todo lo que sucedió durante el verano. Bishop iba. Era el momento para el reto final. . Todavía quedaban tres jugadores. Se sentía como si. se sentía demasiado abrumada para hablar. Fue cuestionado durante más de tres horas. como si el aire soplaba desde algún lugar totalmente desconocido. —Serías una idiota si no lo tuvieras —dijo Anne—. —No lo sé. en voz baja. sólo por un segundo. Heather pensó en Bishop. Vamos. pendiente de cargos oficiales. entendía algo muy importante. La apretó—. Página 203 Era hora del Torneo. en su mayor parte. como si le contara un secreto. Pero mintió en una cosa. y la pelea que tuvo con Nat. Este té está frío como el hielo. —Tengo miedo todo el tiempo —susurró. luego de un minuto. Pondré el agua a hervir. Una vez más. El juego no terminaba. Y no serías valiente. a confesarle a la policía. puro y simple y poco exigente.Heather bajó la mirada hacia sus manos. —¿Qué va a pasar? —dijo. Está bien tener miedo. las tensiones y cambios extraños.

por cambiar. que nada podría devolverle a su hermana. Afuera. Eso no era justo. y que herir a Ray. criticándolo por participar del juego. —Hola —dijo Dogde. convirtiéndose en alguien que él no conocía o reconocía —diciéndole que era inmaduro. Él podía decir que esperaba por una señal. Dayna leía en la esquina. Pero se rehusó a dárselo. con las manos en las rodillas. Él se sorprendió al ver que Dayna lo había dejado entrar. un indicio de que todo andaba bien. él era muy alto y el sofá muy bajo. Ella lo había traicionado. aunque él no estaba afuera. 204 Sabía. de ello se trataba todo. Pero. Justo tres días después de que Bishop se entregara a la policía por el fuego en la casa Graybill. Por primera vez había signos de vida allí. Bishop estaba sentado en el sofá. un plan que habían ideado juntos. le hizo gestos a Bishop para que lo siguiera hasta Meth Row. y las rodillas prácticamente en su barbilla. Había varias personas Página Ahora que Dayna cambiaba. o matarlo incluso. Ray y Luke Hanrahan habían robado algo que Dodge nunca podría recuperar. Dodge les robaría algo.Jueves 18 de agosto Traducido por Meeny Corregido por Carol Stratford Dodge D odge sabía que era sólo una cuestión de tiempo antes de que Bishop viniera a verlo. Dodge vino a casa del trabajo y divisó el auto de Bishop. como si fueran amigos. ¿vale? Dayna miró a Dodge con recelo. no restauraría las piernas de Dayna. Bishop se levantó. pareciendo aliviado—. y un deseo compartido de venganza. Todo fue por culpa de ellos. pasando todo su tiempo con Ricky— se sintió aún más fuerte. No esperó mucho. . Así pues. Alguien tenía que pagar. como si fuera normal. obviamente. por dejar de lado el guión. Vayamos afuera. Panic había sido el juego de ambos.

al patio delantero con ella. Y mantenerla a salvo. incluso Diggin. quería darle a Heather mi parte —dijo en voz baja—. lo que quería hacerle a Ray. lo odio. Como todo el mundo —sintió una repentina punzada de culpa. Dodge casi rió. qué nos hace ser eso? —dijo Bishop—. Dodge no dijo nada. —Bishop se quitó la gorra. los jugadores. ¿Buenos o malos? Dodge se encogió de hombros. Bishop se volteó hacia él. . No pasar más tiempo con Heather.sentadas en sus porches combados. por supuesto. Él había jodido soberanamente las cosas con ella. Rompí las reglas. y lo que se jugaban era mucho más importante para cada uno de ellos. Tal vez el dinero era solo parte de esto. —Necesito saber qué harás —dijo. en sólo unos pocos días se convirtió en una obsesión. Todo fue inútil —su tono era amargo. Había muchas cosas que lamentaba. Enloquece a la gente. —Estamos casi en el final. diente por diente. Todos esperaban poder darle un vistazo al tigre. En cierta forma. —Estoy fuera. —Ambos. sabes —Bishop dijo abruptamente—. fumando. Una mujer arrastraba una televisión hacia afuera. Dodge se entristeció por no haber llegado a conocer mejor a Bishop. Para ayudarla. Hablé. tuve que proseguir. para el caso. Se preguntó si toda la vida sería de esta forma. y dejó de caminar. por ejemplo. Cuando empezó a jugar. O. Peor que cualquier cosa que él hubiese hecho. pasó una mano a través de su cabello. los jueces. 205 Pero. ¿Por qué echarse para atrás ahora? —No tengo elección. Página Después de todo. ojo por ojo. No obtendré mi parte ni nada. por qué aceptó seguir adelante con esto. y luego se aplastó la gorra de vuelta—. Siempre lo he hecho. no era quien había comenzado esto. Es una locura. una muy jodida. bebiendo cervezas. tenían sus propios secretos. Desquitándose. era realmente malo. Eso era lo que hacía. Lo que él hacía. había un viejo dicho. Y Nat. arrepentimientos apilados sobre arrepentimientos. Tal vez todos ellos. Pudieron haber sido verdaderos amigos. —¿Alguna vez has hecho algo malo por una buena razón? — Bishop soltó repentinamente. por qué alguien lo aceptaría. Maldito Panic. Sólo lo hice porque… —bajó la mirada hacia sus manos—. Se preguntó por qué Bishop aceptó ser juez. Además. supongo —dijo—. ambos actuaban por amor. Dodge casi se sentía mal por él. En lugar de eso respondió simplemente—: Sí —¿Entonces.

Bishop se veía tan perdido allí de pie con sus grandes brazos y piernas. Después de todo. probablemente no confiaba en Dodge completamente. Incluyendo a Ricy. y cómo podría asegurarse de que Ray perdiera. —¿Qué debo hacer? —dijo Bishop. Y. Pero. Dodge podía decir que él luchaba con algo. Un paso más cerca. cuando le pidió que se reuniera con él en Dot’s. él. —Un auto —dijo—. Y Dodge repentinamente supo cómo podría hacer sentir mejor a Bishop. ninguna división. Ahora lo observaba a medio beber. ¿De acuerdo? Bishop lo observó durante varios largos minutos. Puedo asegurarme de que ella no se enfrente a Ray. ¿o sí? El chico es una bestia —Dodge sintió un nudo en la garganta. prácticamente comatosa. Dayna colmada en medicamentos para el dolor. Dodge estaba preocupado de que Heather no lo escuchara. . sonriendo y saludándolo como un idiota. Todo encajaba en su lugar. —¿Me estás pidiendo que pierda? —dijo ella. Ya casi hemos terminado. Bajó la taza. pensó en la primera vez que Dayna llegó a casa en silla de ruedas. era él quién le había dicho que no habría ningún trato. Ella había ordenado un café. incapaz de subirse nuevamente en la cama. que hizo más ligero con la crema. accedió. Dodge no podía culparlo. entre el torrente de la cena y el del público nocturno. —Seguiré jugando —Dodge dijo en voz baja—. Página —Mira. como si no supiera cómo hacerlos funcionar. Necesito que me prestes un auto. No aún. a pesar de que debió haber estado esperándolo. Le explicó lo que necesitaba que ella hiciera. —Yo puedo mantener a Heather a salvo —dijo Dodge. Pero no exactamente. ya les envió gratis algunos bastones a la parrilla de queso y mozzarella. aunque ella pareciera estar mejor y más feliz estos días. cuando las parejas expulsadas del bar de al lado venían por panqueques y café para espabilarse. a quien podía ver cada vez que la puerta de la cocina se abría y cerraba. cómo podría hacer algo bueno. Su mamá había trabajado en el turno de la mañana y probablemente salió con Bill Kelly —eran casi malditamente inseparables para este punto— pero él conocía a todos en Dot’s. Me aseguraré de que no salga herida. Bishop se le quedó mirando—. Bishop exhaló fuertemente. Dodge debía admitir que el chico era bastante simpático. Pensó en por qué hacía esto. Dodge sintió cómo se disipaba el peso en su pecho. Dayna cayendo de la cama en la noche y llorando pidiendo ayuda. el único momento en que el restaurante se encontraba siempre vacío. 206 —Mantén la voz baja —dijo Dodge. como si Dodge lo acabase de golpear en el estómago. incluso esperanzada. tú no quieres ir contra Ray. Eran las diez de la noche. para variar.

Lo haré. Faltaban menos de tres semanas para el día del trabajador y el final oficial del verano. girándose hacia él. Él te sacará de la carretera.Dodge. los árboles bailaban con el viento. Que se había enamorado de su mejor amiga. y lo había estropeado. —No te preocupes por eso —Dodge dijo de manera un poco brusca. Página Afuera. —Todo —dijo Dodge. salsa y grasa. sonriendo ampliamente y dándole pulgares arriba. Terminarás perdiendo de cualquier forma. —Salvo Ray. inclinándose sobre la mesa. Algunas de las hojas ya habían empezado a cambiar. y estaba sonrosada de un verano al exterior. —Esa es la cuestión sobre confiar —hizo crujir un cubo de hielo entre sus dientes—. 207 Ella lo miró durante un largo segundo. Dodge no fue a casa inmediatamente. como un océano reflejando el cielo—. Su cabello estaba atado en una coleta. Jesús. Deseó poder decirle que él pensaba que era grandiosa. Heather. Que lamentaba que nunca hubiesen sido cercanos. Se veía bonita. al borde del lote de estacionamientos. Sus ojos eran de un verde grisáceo claro. Vació su vaso de Coca Cola helada. su ropa blanca de cocinero manchada con marinara. —De acuerdo —dijo finalmente—. —Si jugamos a mi manera. Escucha. Heather apartó la mirada nuevamente. Ella permaneció en silencio por un minuto. como si estuviesen enfermas. ¿Por qué lo deseas tanto? Ni siquiera es por el dinero. todavía ganarías —dijo. Y nadie sale herido. Hizo una mueca pero no dijo nada. . cortándolo. disfrutando el escozor en su lengua—. Pero. pegajosa por años de acumular grasa—. ¿Ricky pensaba que él tenía una cita? Volvió su atención hacia Heather—. —¿Cómo sé que puedo confiar en ti? —dijo finalmente. Y sólo una semana para el enfrentamiento final. ¿o sí? Se trata de ganar. Se trata de derrotar a Ray. nada de eso importaba ahora. Todas sus pecas se habían fusionado en una especie de bronceado. No lo sabes. le prometí a Bishop que… —¿Qué tiene que ver Bishop con esto? —preguntó toscamente. —¿Por qué? —ella preguntó finalmente. Las puertas de la cocina se abrieron y ahí estaba Ricky. Él podía decir que lo pensaba. Dividiremos el dinero. Él quiere que estés a salvo. Otras estaban manchadas de rojo. sino que pasó algún tiempo caminando por las calles. nunca olvidaría—. Sus bordes eran de color dorado. Después de despedirse de Heather.

y la otra mitad temía que lo haría. Se preguntó si el tigre seguía suelto. no había oído nada sobre su captura.Se fumó dos cigarrillos. sino porque disfrutaba de la oscuridad. la conversación con Heather había sido más fácil de lo que había esperado. a madera. Estaba tan cerca. el silencio. como una casa recién barrida y perfumada. sería la parte difícil y lo sabía. un aroma limpio. Con todo. Página 208 Falsificar la explosión. Debería. no porque quisiera. el olor del otoño venidero. . Medio esperaba verla. viento frio.

que su situación en lo de Anne era temporal. Era increíble lo 209 En el fondo lo sabía. más segura estaba de algo: nunca. aun si tuviera que dividirlo con Dodge. Heather se sentía tan ansiosa que no podía dormir. ni sonidos de botellas rompiéndose y personas escuchando música toda la noche. exigiendo que Lily regrese a casa. pagando por ellas. pagarle a Anne. Que no estaba destinada a ser madre. Seguía aferrándose a la esperanza de que Panic lo arreglaría: que con el dinero que ganara. En el otoño. Anne merodeba por ellas. . o a algún lugar como este —un lugar con espacio.Lunes 22 de agosto Traducido por Vanessa VR Corregido por Carol Stratford Heather E n los días siguientes al escape de los tigres. hacer algo. Quizás Krista se percató de que era más feliz con sus hijas fuera de casa. Todas las cosas que Heather la había oído decir un millón de veces. se relajaba más. árboles grandes y ese olor fresco de heno y popó que de alguna manera no era desagradable. ¿Qué haría entonces? Pero conforme los días pasaban. como había temido. y la Asociación para la Prevención de la Crueldad se presentó para verificar las condiciones de los otros animales y asegurarse de que eran todos legales. Lily debía volver a la escuela. que la policía o la Asociación para la Prevención de Crueldad a Animales aparezca y lleve a Anne a la cárcel. aun patrullando la propiedad de Anne. pero ¿cuánto tiempo duraría? Tenía que conseguir un trabajo. todavía tratando de localizar el segundo tigre. nunca volvería allí. Un lugar con animales. No podía quedarse aquí para siempre. Siguió esperando que Krista apareciera con alguna orden judicial. O. Página Entre más tiempo se mantenía lejos de Fresh Pines. Y aunque la policía pasaba dentro y fuera. podía alquilar una habitación de Anne o conseguir su propio espacio con Lily. Anne no fue esposada y arrestada. Pertenecía aquí. peor aún. donde no habían vecinos involucrándose en tus asuntos todo el tiempo y no existían gritos.

. una voz desde fuera. En primer lugar le y luego compraría una bicicleta. Algo lindo para usar cuando finalmente se armara de valor para hablar con Bishop —si lo hacía. A Anne le importaba. Tres días hasta el reto final. medio podrida. —Salta Heather. Se encontraba de pie con ella en el borde de la torre de agua. Los ojos de Lily estaban muy abiertos. Se despertó en un instante. Boom. para Dodge— se sintió muy aliviada. Lo primero que haría con el dinero era comprarle una bicicleta nueva a Lily. De pronto. daría a Anne algo de dinero. Se quedó dormida y soñó con él. y la cornisa debajo de sus pies no era de metal. diciéndole que salte. Así que había sido despertada también. Luego Dodge estaba allí. Porque ella ahora creía. inestable. No. 210 —Mamá —dijo Lily. sino de una especie de madera. limpiar el gallinero y cepillar los caballos e incluso barrer los compartimientos del establo. lo que Anne le dijo. Vio su teléfono. Él le decía que no temiera. El sonido de un puño sobre la puerta principal—. Ahora que Heather sabía cómo pasaría —que sólo sería llamada en el primer round de Joust. y también. justo cuando Heather reconoció la voz. enviando una lluvia de astillas al agua. salte. Heather se despertó ante las dos voces —Lily susurrando su nombre con urgencia. y ella no quería decirle que se sentía aterrorizada. Boom. —¿Cómo ganarás si estas aterrorizada de saltar? —decía. Heather. Dodge se balanceaba con un bate de béisbol. un poco. como ojos sin parpadear pegados en medio de toda esa agua negra. la que vio cuando hicieron un viaje a Target el otro día. Bishop se fue. ¡Baja aquí! Baja aquí así puedo hablar contigo. lo bien que se sentía ser querida en alguna parte. Lo que cambiaba todo. de pie en el espacio entre las camas. —¡Heather Lynn! —gritó la voz. muy por debajo de ella —había un torrente crecido de agua. tallando la madera. Página —Metete en la cama. Heather oyó crujir las sábanas. En el pasillo. con un eco. — Boom—.mucho que le gustaba hacer las rondas. Lily —le dijo. tan débil que no podía moverse. y unas sandalias de tiras de cuero. Y entonces tal vez un bonito vestido de verano para ella. una pequeña fisura de luz se mostraba debajo de la puerta del dormitorio de Anne. Debajo de ella. También era increíble.m. intercalado con luces blancas brillantes. Tal vez incluso la amaba. Boom. —Heather. Una y treinta y uno a.

sabía que su madre estaba borracha. subió pesadamente las escaleras. No tienes derecho a estar aquí. Me robaste mis bebés. solo espera. camisa tan baja que Heather podía ver todas las arrugas de su escote y las medias lunas blancas donde su bikini había impedido un bronceado. todos vamos a calmarnos. por primera vez. tratando de ir más allá de ella. su madre se hallaba de pie con una mano sobre los ojos.Los golpes aún continuaban. —Heather dio un paso hacia el porche. justo cuando la luz del porche se apagó. —Su madre dio un paso vacilante hacia adelante. Perra maldita. basta! —Heather se abrazó firmemente. mientras la luz del porche se encendió nuevamente en 211 —Espera. Y Anne decía—: Bueno. ¿Heather? ¿Está todo bien? —Tú. tratando de mantener su estómago calmado. Cuando abrió la puerta. —Manos arriba. enormes tacones de cuña. —No necesito calmarme. Esta luz barrió sobre todas ellas. abrazándose a sí misma—. como un dedo puntiagudo. Cabello rizado. —Heather intentó agarrar a Krista por los hombros. —Krista dio dos pasos hacia adelante antes de que Heather pudiera detenerla—. Krista empezó a gritar—: ¡Lily! ¡Lily Anne! ¿Dónde estás. ya basta! —Fuera de mi camino… Página Y entonces una voz desde la oscuridad más allá del porche dijo—: ¿Cuál es el problema? —Una linterna se encendió. ¿Qué estás haciendo tú aquí? —Vete. y los gritos apagados de —¡Heather! Sé que estás ahí. Alguien salió de la oscuridad. ¿Ignorarás a tu propia madre? —Incluso antes de llegar a la puerta. —Se movía. de ser tan grande. —¿Qué demonios estás haciendo aquí? —¿Qué estoy haciendo aquí? —Arrastró las palabras—. No tienes derecho a venir a irrumpir… —¿En serio? ¿De verdad? Tengo todo el derecho. pero se tambaleó lejos de ella. Tenía problemas para permanecer de pie en un solo lugar y se mantuvo dando pequeños pasos para mantener el equilibrio. Era un desastre. debería… —¡Mamá. vamos a calmarnos. agradecida. —¡Mamá. golpeándole la mano. vaqueros con manchas. La luz del porche estaba encendida. procurando de no vomitar. bebé? —Basta. parpadeando. vistiendo una vieja bata de baño—. como si estuviera protegiéndolos del sol. . balanceándose en sus zapatos—. como si estuviera tratando de mantener a raya a Krista. —¿Qué está pasando? —Anne apareció detrás de ellas. Heather la bloqueó.

Casi se tropezó con una de las macetas. Entonces se encontraba en el coche y la puerta se cerró y hubo silencio. observándola. Las demás fueron momentáneamente congeladas. como si hubiera estado durmiendo. —Sí. Cualquier cosa que diga puede y será usado en su contra en un tribunal de justicia. Tal vez ambas cosas. Hubo una oleada de ruido. señalando con la cabeza por encima del hombro. a Heather. ruido hueco. Él extendió la mano y la agarró del codo.respuesta a su movimiento. excepto por el motor acelerado. Quería explicarle. señora? —dijo finalmente. Krista todavía gritaba en lo que el policía la condujo fuera del porche. —Me importa. —¿Ese es su auto. —Krista esquivó el policía mientras daba un paso hacia ella. Ella trató de quitárselo de encima. Y Krista ondeó su brazo. hacia el coche patrulla —llamando a Lily. Algo brilló en sus ojos. . es que esta mujer tiene mis bebés. Me las robó. Krista lo miró. —El problema —dijo Krista—. pero su aliento se atascó en su garganta. —Señora. donde el coche de Krista estaba aparcado. Sus ojos se movieron de Krista. Heather no sabía si sentirse aliviada o aterrorizada. Si pudiera caminar por aquí… —Suélteme. llevando el puño a la cara del oficial. luego de vuelta otra vez. el 212 —Usted tiene derecho a permanecer en silencio. Y entonces el tiempo se aceleró de nuevo y el policía doblaba los brazos de Krista detrás de ella mientras se resistía y retorcía como un animal. Heather observó en cámara lenta. Su mandíbula se movía a la izquierda. —El límite legal es de cero punto ocho. derecha. Le devolvió la mirada. a Anne. El golpe parecía amplificado por mil: un zumbido. ¿por? Siguió masticando. Página Fue esposada. La mandíbula del policía se movía rítmicamente. —Usted está bajo arresto por agredir a un oficial de policía… —Vamos. por favor. —¿Le importaría acompañarme un minuto? Heather se encontraba lista para lanzar sus brazos alrededor de su cuello y decirle gracias. Heather contuvo el aliento. gritando sobre sus derechos. —La voz de Krista estaba elevándose—. Gritos. Estoy tan sobria como tú. como si masticara chicle. El policía parpadeaba rápidamente. Heather se olvidó de que había un coche patrulla aparcado en el bosque. —No estoy borracha.

Heather temblaba. Pensó en Krista. Un velo resplandeciente de humo de tubo de escape se cernía sobre los árboles. Entraron juntas en la casa. los patrones de sombra y luz de la luna que ya resultaban familiares. rabiando en la parte trasera de un coche de policía. Esbozó una sonrisa. Finales de agosto era el momento más triste del año en Carp. y el cambio. Heather la miró. arrancando trozos de sol. mezclándose con el olor del carbón y el humo de un centenar de fogatas. —Vamos. —Anne puso su brazo alrededor de los hombros de ella—. sin importar el clima. Luego la oscuridad. en la frialdad del pasillo. La luz del porche se había ido de nuevo. Traería la lluvia y el frío. los parques cubiertos de mantas de picnic y toallas de playa. lo único que pudo decir fue—: La odio. Pero el otoño mordisqueó el cielo azul con sus dientes. Venía. Pero antes de eso: el desafío definitivo. las piscinas públicas de pronto se atascaban con gente. Cuando por fin pudo hablar. cariño. Heather exhaló. y de lo que escapaban Heather y Lily. Un movimiento de los faros. Cada año. Vamos adentro. el camino lleno de parachoques a parachoques con domingueros descendiendo a Copake Lake. Tal vez el momento más triste por todas partes. No sería alejado mucho más tiempo. —Luego de nuevo dijo—: la odio. manchando ese pesado velo de humo con olor a carne. Su estómago comenzó a desanudarse. Ahora todo el mundo sabría la verdad: cómo era Krista. —Lo sé —dijo. —Todo estará bien —dijo—. El reto más mortífero. un intento desesperado por alejar el otoño por siempre en la bahía. . Estarás bien. Era la demostración final y explosiva de verano. la línea en la arena. Anne le dio un apretón.chisporroteo de grava mientras la patrulla giró en círculo. Página 213 Joust. Dejó que la rabia se vaya con esto.

214 A las tres de la tarde. incluso si iba a paso de tortuga. en una calle oscura. Dodge no entendía cómo Kelly se abrió paso en sus vidas. sí. Dayna Página Venganza. comió cereal de un tazón.Así sé que es justo. no más de cuarenta millas por hora. Y le preocupaba que Ray no girara. motores acelerando. ¿Cómo podría Ray decir que no? Si Dodge conducía con cuidado. pisaría a fondo. y observó algunos reality shows en la televisión con Dayna. Así sé que no tiene turbo en su motor. Odiaba esa estúpida palabra. Si todo salía según lo planeado. Y luego se metería en el carro. Ray nunca sospecharía. Dodge vestido con sus vaqueros favoritos y una desgastada camiseta. y la explosión no se dispararía. Heather tenía que dejarle ganar. 25 de agosto Traducido por Ivy Walker. Contaba con eso. el motor no debía calentarse demasiado. —Quiero cambiar de coche —diría.. el motor empezaría a echar humo y chispas y después. . sí. Dafne & Kariza Corregido por Carol Stratford Dodge E l día de la justa estaba húmedo y frío. Estaba preocupado. ensayó el discurso en su cabeza. Bill Kelly vino para llevar a Dayna a terapia física. cuando Dodge estuviera conduciendo el coche.. o jodieron mis frenos. neumáticos chirriando y el olor a humo. su mente residía a varios kilómetros de distancia. después de que Heather le dejara ganar la primera ronda—. Pero todo el tiempo. salió sin calcetines al porche. Preocupado que el fuego comenzara demasiado temprano. Sí. haciendo algunas bromas sobre los idiotas que dejaban que sus vidas enteras sean filmadas.Jueves. Parecía aliviada de que estuviera actuando normal.

Solo veré televisión y esas cosas. Luego salió de la casa y cerró la puerta detrás de ella. Estaba bien en su silla. y Dodge era el único que lograba recordar: no eran familia. Todo por ti. —Estoy feliz por ti —dijo.estaba prácticamente encantada. y le devolvió la sonrisa. Como si fueran repentinamente una unida gran familia feliz. claro. Odiaba que tuviera que ser buena en estar lisiada. —Sí. girando a sí misma alrededor de los muebles. Estaba a medio camino de la puerta cuando la llamó—: Dayna —dijo. Y luego—: Creo que está realmente funcionando. Siempre habían sido Dodge y Dayna. —¿Vas a estar bien? —preguntó. Dodge. Se dio la vuelta. incluso la perdió. . — ¿Qué? Se las arregló para sonreír. —Deliberadamente no la miró—. Página 215 —No seas un idiota —dijo. nunca lo serían. tropezando en el lugar donde el suelo estaba ligeramente irregular. Y ahora. Se sorprendió al sentir su garganta apretada. —Estaremos de regreso en un par de horas —dijo. —Te quiero. nadie más.

Se dijo que todo lo que tenía que hacer era perder. y le preocupaba que en otra hora más o menos. 216 Heather se preguntó. incluso en el final del juego. Heather debió haber sentido una sensación de alivio. pretender acobardarse. No quería hacer una gran cosa de ello. por si alguien se sentía enojado por la forma en que el juego se había sacudido. no más mentiras de aquí en adelante. Anne había accedido a dejar que Heather utilizara el coche por la noche. Heather no lo culpaba. como siempre lo hacía en un pueblo tan pequeño. No hubo mensajes formales al respecto. No era un gran problema. La hacía sentir como si hubieran otros juegos pasando. . con tan poco que hacer más que hablar para alimentarlo. pero en su lugar estuvo todo el día. estaba más cerca del final. la sensación nauseabunda. Pero se dijo a si misma que esto era todo. reglas secretas.Heather Con cada minuto que pasaba. y sacaría el coche de la carretera antes de que Dodge se acercara a ella. y Heather se odiaba a sí misma por haber mentido sobre por qué lo necesitaba. Aún así. El aire estaba cargado de humedad y mosquitos. Podía echarse atrás. Sería muy cuidadosa. Página Eran las seis cuando se fue. con temor. si Nat aparecería. Entonces Dodge y Ray podrían enfrentarse y habría terminado. un peso en el estómago. Tendría que confiar en que Dodge cumpliría su promesa sobre el dinero. Y. la tormenta pasó. Vivian. no la dejaría. con otro remordimiento. Pero las noticias habían vuelto a Heather. el desafío final seguiría adelante con o sin los jueces. No le dijo adiós a Lily. en el último segundo. ningún mensaje de texto o correos electrónicos. y las nubes empezaron a disuadirse. Bishop estaba oculto. Sus manos ya temblaban. Las carreteras estarían resbaladizas. Pero se recordó a sí misma que no importaba. Los policías estaban alrededor de la pista donde ocurría tradicionalmente la Justa. Por primera vez en la historia del juego. estuviera demasiado nerviosa para conducir o se acobardaría por completo. una picazón bajo la piel. pactos. y no era más que una peón. o realmente acobardarse. Sin embargo deseaba que realmente lo hubiera presionado sobre lo que lo motivó. ahora. Siempre supo eso de cierta manera. La Justa se había movido. incluso. si quería. Él no jugaba por el dinero. igualmente mantenía la cabeza baja. Un lugar no muy lejos del barranco y las antiguas vías del tren. presumiblemente. Por lo tanto: un cambio de ubicación. el final. no entendía su objetivo final. Tal vez eso la ponía nerviosa. Alrededor de las cinco de la tarde. alianzas.

espera. El sol escogió ese momento para romper a través de las nubes por completo. Por favor. Comienza desde el principio. —Espera. muy mal. Heather respiró profundamente. el color exacto de sangre nueva. supo que algo estaba mal. Tenemos que detenerlo.Estaría en casa en un par de horas. —¿Quién? —Dodge —Nat gimió—. Nat. El cielo estaba surcado por dedos de color rojo. Terminará muerto. Tienes que ayudarnos. pero las llamadas comenzaron de inmediato. Debemos hacer algo. —¿Quiénes son nosotros? Página 217 —Solo tienes que venir —dijo Nat—. Y luego una tercera vez. Por favor. O matará a Ray. como mucho. —Heather. Acababa de salir de la calzada. Te lo explicaré todo cuando llegue aquí. incluso antes de que Heather dijera hola—. Lo ignoró. Tan pronto como lo cogió. Cálmate. cuando sintió su teléfono vibrar. —Sucederá esta noche —dijo Nat—. Algo malo sucederá. Heather apenas podía seguir el hilo de la conversación. Heather. Se detuvo y sacó el teléfono de su bolsillo. —Heather podía oír a Nat sollozando—. por favor —Nat decía. .

descargando los explosivos. Recógeme. especialmente considerando que Dodge había reprobado química tres veces y no era exactamente un tipo de la ciencia. Kaboom. No tomó mucho tiempo. Pero casi inmediatamente. Fue sorprendentemente fácil —cosa de niños. y el frasco se rompería. Dodge estaba feliz. Luego el coche iría hacia Ray. Necesito verte. Dodge no le necesitaba por mucho tiempo. en el lugar que había sido seleccionada para el desafío. Él había estado calmado. Y luego: Ahora. El coche Bishop que le había prestado —un Le Sabre que Dodge sabía nunca podría sería devuelto— era viejo y temperamental. y el petardo se encendería. cócteles molotov. contestó ella. lo que sea que quisieras. bombas. . Ray dispararía.Dodge Dodge condujo pasando el barranco justo después de las seis en punto. 218 Dodge maldijo en voz alta. Él aparcó a un lado de la carretera. recibió un mensaje de texto de Heather. Aprender cómo hacer explotar a alguien era tan fácil que comprar una maldita cerveza. Hacer napalm casero era muy sencillo. Era gracioso cuán fácil podías encontrar esta mierda en Internet. Eso arruinaría todo. Luego tuvo un repentino temor. Página Estoy yendo. Caminó en círculos mientras esperaba por ella. La esquina de Wolf Hill y Pheasant. Tenemos que hablar. que fuese a echarse atrás. No podía arriesgarse a ser descubierto. como hacer el aderezo para una ensalada. artefactos explosivos improvisados. había disuelto un poco de un viejo refrigerador de espuma de polietileno en algo de gasolina y vertió toda la mezcla en un frasco de conservas. asegurándose de que el motor no se calentara demasiado. Ahora él cuidadosamente colocó un petardo en el exterior del frasco y puso todo abajo del compartimiento del motor. Urgente. como si arañas corretearan bajo su piel. una rastrera y picante sensación. Le contestó rápidamente.. No demasiado cerca del caño de escape —que necesitaba para pasar el reto con Heather primero. El camino era bastante malo— tal vez la gente se desanimaran por el mal tiempo. lo que era irónico. Explosivos. Todo lo que él tenía que hacer era esperar. pero ahora estaba lleno de ansiedad. y se desviaba a la izquierda cada vez que él no lo corregía.. Más temprano. fumando cigarrillos. Y conduciría cuidadosamente.

exponiendo en los detalles. 219 —¿Siquiera está aquí? —preguntó. diciendo—: No puedo sentir mis piernas. Este era un mal momento. tendido como una manta rugosa sobre todo. Se preguntó si se trataba de algún tipo de intervención para ella y tuvo esa sensación de arrastrastramiento debajo de su piel de nuevo. la primera vez que él la había visto después del accidente. un montón de muebles de aspecto agradable. Y para cuando Heather se detuvo. y en la noche en que Dodge había estado fuera de la casa de los Hanrahans con un bate de béisbol y demasiado miedo de actuar. —¿Qué es lo que pasa? —le preguntó. Su voz sonó muy alta. ¿Qué le pasó a mis piernas? —Volviéndose histérica en la habitación del hospital. intentando ponerse de pie. Había madera por todas partes. Y todavía tenían dos horas antes de completa oscuridad. con los ojos abiertos. . Pensó en Luke Hanrahan. Tiempo más que suficiente. —¿Ella está bien? —preguntó él. Página —Abajo —Heather se movió por delante de él. Pero ella solo siguió repitiendo—: Solo aguanta. y aterrizando en su lugar en el regazo de Dodge. Pero al mismo tiempo se sentía halagado de que Heather lo necesitase —halagado. Se volvía molesto ahora. Heather no le diría nada en el coche. Extrañamente.Pensó en Dayna en la cama del hospital. Su estómago estaba apretado por los nervios. —¿Qué está pasando? —preguntó él de nuevo. Dodge tuvo la sensación de cuando iba a la iglesia: como si estuviera invadiendo un terreno sagrado. uno de ellos un camión Chevy maltratado que no reconoció. tal vez un susurro. —Nat —dijo. no había luces encendidas en la casa. Pero Heather solo sacudió su cabeza. indicando que ella no diría nada más. aunque la luz se desvanecía rápidamente fuera. Abrió una puerta justo a la derecha de la sala de estar. conduciendo con cincuenta de los grandes. también. un poco de sangre y mocos secos encima de su boca. Dodge le pareció oír movimiento. Pero ni un sonido. Había dos coches en la calzada de Nat. —Te lo dije —dijo Heather—. Ella quiere explicártelo por sí misma. El aire estaba aburrido y gris. La puerta no estaba trabada. pero luego se detuvo. ¿De acuerdo? Ella quiere decírtelo por sí misma. se sintió algo mejor. cosas que gritaban dinero para él. que Nat hubiese pedido verlo. Al entrar en la casa de Nat. Unas escaleras conducían a lo que obviamente era un sótano. debía centrarse. —¿Ella? —Su estómago se revolvió.

subterráneo aire. Algo sobre este lugar —el silencio. cerveza y crema de afeitar. y algo se cayó. escúchame. enclavado en el motor como un corazón secreto. de pronto. Dodge sintió que algo helado se movía a través de él. bajó las escaleras. Dodge golpeó a ciegas. por alguna razón. Sáquenme esta mierda. y escuchó una explosión de voces. hacia el rancio. confuso. —¡Aquí abajo! —Llegó la voz de Nat desde el sótano. Sus manos estaban torcidas a su espalda. Un tipo. también. Dodge fue metido a la fuerza en una silla. Heather le dijo: —Mira. pero quien fuera que lo estaba agarrando era grande. Dodge estaba paralizado por el sonido de la voz de Natalie. dos oscuros agujeros tristes.. Yo sé. —Shhh. Página —Dodge. menta. Lo que hacía. Él iba a decirle que se fuera primero. húmedo y sótano era grande y estaba lleno de muebles de llegar a la parte inferior de las escaleras y se mirar a Nat cuando las luces se apagaron. atadas con algo. Ni siquiera podía luchar. Está bien. ¿Qué estás haciendo? —Sus ojos se estaban acostumbrando poco a poco a la oscuridad. Aquí. ¿Nat? —llamó ella.? —empezó a decir. Dodge. tal vez— lo estaba volviendo loco. Natalie dijo—: Mierda. Incluso ahora. Por tu propio bien. Yo sé que culpas a Luke por lo sucedido a tu hermana. pero entonces sintió como lo agarraban. No podía hablar. en el frasco de conservas de la gasolina y de espuma de polietileno. pero no quería que ella pensara que tenía miedo. —Heather hizo una pausa—. el tipo maldijo. Sus piernas. y se dio cuenta de que lloraba—. Cinta adhesiva. Se escuchó el sonido de vidrio rompiéndose. Déjame ir. Aquí. Se —¿Qué. Dodge podía decirlo por su tamaño. los amplios contornos de sus ojos. —La voz de Nat se rompió. aquí. —Es por ti —dijo ella—. ¿verdad? 220 —¿De qué estás hablando? —pensó. Acababa daba la vuelta para congeló. Él apenas podía verla. Como si sintiera su vacilación. . —¿Qué demonios? —Él estaba gritando ahora—.. Por el accidente. Te dirá todo. y también por el olor. Se tensó contra la cinta adhesiva que lo ataba—. —¡Por aquí. seremos capaces de hablar allí.—Adelante —dijo Heather. —¿Qué demonios es esto? — dijo él—. y fuerte. en el auto estacionado en Pheasant Lane. El desechados. Más tranquilo. carnoso. Dodge intentó soltarse. por aquí! —decía Nat. un desafío que él no había anticipado. Él pensó por un segundo que esto debía ser parte del juego.

Y realmente sonaba apenada—. ni siquiera respirar. moviéndose unos centímetros sobre el suelo de cemento. y le hizo doler—.. incapaz de resistir. Hizo un inútil intento final para liberarse. Esto es para ti. Podía oler su piel. de pie en el césped frente a la casa de los Hanrahans. —Natalie. también. —Sus manos estaban sobre sus hombros. —Lo siento. Ella buscaba a tientas en su teléfono. pero no podía. hasta que sus labios estaban casi tocaban los suyos. Él pensó que tal vez ella estaba a punto de besarlo. la misma sensación que había tenido dos años antes. Lo siento. escúchame. —Su voz aumentaba de volumen. Luke Hanrahan. —Lo siento —dijo ella. —Tú no sabes nada —dijo él. No quiero que te hagas daño. Te lo juro. Pero justo en ese momento ella encontró su bolsillo y sacó sus llaves y el teléfono. —No. una sensación de temor sordo en todo su cuerpo. Pero no había duda en sus ojos. tanteando. Se inclinó aún más cerca. —Por favor —dijo. Estaré de vuelta tan pronto como el desafío termine. Dodge —dijo Nat—. Él ya no podía hablar.? —empezó a decir él. al hombre detrás de ella. Luchaba contra un sentimiento de pánico. —Déjame ir. y la pantalla se iluminó temporalmente. Esto tiene que parar. que iba recto a través de su ceja izquierda. E iluminando. Luego sintió que sus manos se movían a lo largo de sus muslos. en la fuerza de su mandíbula. Y otra parte de él la quería y la odiaba al mismo tiempo—. y en la cicatriz. como un pequeño gusano blanco. pero no —Sus dedos le rozaron la mejilla—. .. 221 Había aumentado de peso —por lo menos treinta libras— y había dejado que su pelo creciera.—No sé exactamente lo que estás pensando. Él quería empujarla. Natalie. Esto es una locura. Esto se debe a que me importas. Cincuenta de los grandes no le estaba sentado demasiado bien. iluminándole la cara. pero no voy a dejarte seguir con eso —dijo Nat—. —¿Qué estás. La silla dio un salto hacia adelante. No dejaré que hagas nada estúpido. Página Dodge sintió la sorpresa cortar directamente a través de él. Una ola de impotencia se apoderó de él. tratando de obligar a sus pies a moverse. y él era incapaz de darse la vuelta. enderezándose. mostrando la profunda tristeza de sus ojos. una combinación de vainilla y chicle. Pero créeme. Déjame ir. su expresión de lástima y pesar. —Dodge. El que había metido a Dodge en la silla. es lo mejor.

dijo a causa de un boleto de apuestas que llegó hasta Buffalo. Nat salió de la casa por fin. Quien una vez había asaltado un cajero en el 7-Eleven en Hudson cuando el chico no le quiso vender un cigarrillo. Se preguntó que había planeado Dodge para esta noche. no se podía evitar o eludir. —Lo secuestraste. Pero luego sonrió—.Heather Heather esperó en el auto mientras Natelie y Luke hacían lo que sea que debían hacer. Nunca había secuestrado a nadie antes. Era tan extraño. sentada en la cocina de Nat con Luke Hanrahan. pero sus pulmones no obedecían y seguían revoloteando extrañamente en su pecho. que era impresionante para Heather. perderías la motivación para pasar a través de todo. 222 —¿Dodge. de igual forma que llevas tú sombra. La promesa estaba siempre en la posibilidad. Supuso que si pudiera predecir o prever todo lo que sucedería. —Dijo Nat. Procuraba respirar normal. Era loco como hace varios años. el rey vuelve a la casa de donde había sido expulsado por fumar marihuana en el vestuario durante el anuncio de la corte. la forma en que la vida se movía hacia adelante: los giros y los callejones sin salida.. —Señaló Heather. Nat había sido la más fácil del resto de los jugadores para localizar.. Nat se habría asustado ante la idea de que Luke nunca hubiera mirando en su dirección o saber quién era. Dos años lejos de Carp no le habían hecho nada bien. Tendría que ir en contra de Ray Hanrahan ahora. Pero tal vez llevas a tus demonios contigo a donde quiera que vayas. y estaba esperando que pudiera convencerla de ayudar a convencer a Dodge de retirarse. está bien? —preguntó Heather cuando Nat se deslizó en el auto. Ella pensaba que todo lo que necesitaba —lo que todos necesitaban— era salir. estrella de futbol Luke Hanrahan. Él se veía como la mierda. era casi el doble de su tamaño. los cuales mostraron a Dodge con su brazo colgando alrededor de Nat. Y debido a ese estúpido video filmado en los depósitos de agua. las repentinas oportunidades. —Por su propio bien. Luke no lo había conocido exactamente tampoco. Heather la vio hablando con Luke en el porche. Ganador de Panic. a pesar de que le había mostrado a Nat y Heather algunos de los mensajes amenazantes que venían de Dodge. y por un minuto se veía enojada. Página —Está loco —dijo Nat. . Había encontrado a Nat. Fue surrealista.

Apenas estoy autorizada para conducir en él. quien se subía a su camioneta—. La primera persona en desviarse perdía. o la hermana de Dodge. —Estas cerca. —Parece ser que lo hace —Dijo Heather. y Heather se alegró. meneándolos dramáticamente. —No he ganado todavía. deslizándose sobre la colina. Creo que se debe odiar a sí mismo. No hubo necesidad de que Diggin repitiera las reglas. Era el auto de Bishop —Dodge debe habérselo pedido prestado. o piernas enterradas debajo de una tonelada de metal. como una hoz gigantesca. volviéndolas inútiles. al igual que los submarinos en la obscuridad. cortando a través de las nubes. Estás ganando. todos estaban allí: todos los niños de Carp. Apenas había poca luz en el cielo —como si el horizonte fuera un agujero negro. 223 Estaba excesivamente molesta de que Bishop hubiera ayudado a Dodge de esta forma. Cada coche destinado para otro. Ella había encontrado el LeSabre detenido a un lado de la carretera. esparciendo grava. Algo más se le ocurrió—. Ya casi terminas. Jesús. conduciendo lentamente. Se preguntó si Bishop se había arriesgado a venir Página Y el ganador se llevaría el pote. Heather la miro. —No tienes que hacerlo. prácticamente enterrado en arbustos. Y para cuando las estrellas emergieron de la oscuridad. o llegaban juntos en coches. vienen a presenciar el desafío final. Ella asintió a Luke. succionando todo el color lejos. —No. le tomo tres intentos conseguir la llave en el encendido. No había manera de negarlo. Puso las llaves en su palma y las devolvió al bolso—. No puedo ir contra Ray en esto. Mejor prevenir que lamentar ¿no? A medida que el último rayo de sol se desvaneció. . —¿De dónde sacaste eso? —Dodge —dijo Nat. se reunieron. —¿Estás bien? —dijo Nat. ir rápido en un solo carril. Ya estaba enferma de los nervios. —Nat buscando en su bolso y sacando un juego de llaves. todo el mundo sabía las reglas de la Justa. —No lo creo —Hizo una pausa y dijo en voz baja—: Es horrible lo que le hizo a Dayna.—No lo hagas un hábito —Ambas parecían haber resuelto no mencionar su pelea. ¿Viene a ver? Nat negó con la cabeza. y la luna. las luces apagadas. —Dijo Heather. Pero puso el coche en marca. —Dijo Heather francamente. Pero no quería pensar en Luke. Heather estaba tan nerviosa. ese es el auto de Anne. El silencio se materializó a partir de los bosques. cuando descendieron del barranco. Puedes usar su auto. Había llegado el momento. Heather.

Sus ojos despiertos de repente. frente a una larga y estrecha franja de carretera. —Deberías irte —dijo Heather. —Te quiero. las masas oscuras de la gente. Encendidos y apagados. Tenía la garganta apretada—. cuarenta segundos máximo. Olía a familiar y como—Nat.. 224 —Buena suerte —y así Nat se fue. urgente—. —Mira si Ray no se aparta —ósea si estas cerca y ves que él no girará. ¿de acuerdo? —dijo como tratando de convencerse a sí misma. Se preguntó si la perdonaría. señalando como un dedo hacia el resplandor de los faros distantes. Había intentado hablar con ella. caras indistinguibles en el claro de la débil luna. también. Pensó en Anne. Diggin gesticulaba a Heather. Diggin llamó a su parabrisas con los dedos. Cuando se las arregló para que su coche estuviera apuntando en la dirección correcta. . fantasmas en blanco. Treinta. Vas a estar bien. En el otro extremo al final del camino —a miles de metros de ella. Pensó en Lily. encendidos y apagados de nuevo. como si se estuvieran diciendo adiós por última vez. le dio una breve inclinación de cabeza. para explicarle y ella había actuado tan mal. pero luego se dijo que debían ser imaginaciones suyas.. No te puedes arriesgar a chocar. Heather la vio trotar al lado de la carretera. ¿de acuerdo? Promételo. —Vas a estar bien —dijo Nat. Avergonzada. Ella pensó que algo olía raro también. El motor hacía un ruido extraño. —Estoy bien —dijo Heather. Estamos a punto de comenzar. lo que era una mentira. en la oscuridad. Tienes que prometerme que tú lo harás. de todos modos. Heather —Nat envolvió sus brazos alrededor del cuello de Heather. Entonces Nat se apartó. Como una especie de advertencia. —Lo prometo —dijo Heather. Se había ofrecido a quedarse con Heather hasta el último segundo posible. ¿Cómo conduciría cuando apenas podía sentir sus manos? Mientras sacaba al coche hasta su posición de partida. los faros iluminaron grupos de caras. lo que indicaba que debía girar el coche. e hizo a Heather querer llorar. Se retorció en su asiento. —¿Cómo te sientes? —le preguntó Nat. Sus labios estaban entumecidos. El motor se quejaba como si hubiera algo mal con él. Todo habría terminado pronto. miles de kilómetros— vieron los círculos de los faros de Ray. Página Y Heather está sola en el auto. Era demasiado orgullosa para enviarle un texto y ver. Su lengua se sentía espesa. quietos de pie en la sombra de los árboles.esta noche —en algún lugar entre la multitud.

pensando en el pequeño corazón bomba de tiempo. se fue a toda velocidad por la carretera. se había llevado sus llaves —y gritando. Vio el movimiento de alguna parte a su izquierda —¿a alguien corriendo hacia la carretera?— Y se dio cuenta. un segundo después. Ray había comenzado a moverse. El hedor de la goma quemada y el chirrido de los neumáticos… Más cerca. Después se rompió y ella pudo ver. No podía ver nada. Era demasiado tarde para girar bruscamente. demasiado rápido. El volante se sacudió en su mano. Las llamas lamían su parabrisas. Pero justo entonces Diggin entró en el centro de la carretera.. por un segundo su visión estaba completamente oscurecida. Ella estaba gritando. antes de que golpeara con algo. agitando su camisa sobre su cabeza como una bandera. girando en círculos. . y se esforzó por mantener su auto en la carretera. El velocímetro marcó un máximo de sesenta kilómetros por hora.Pensó en Bishop. Resbalando. se precipitaba hacia adelante. con olor a naftalina y muebles viejos en la nariz. Algo en el motor humeaba. luchando contra sus ataduras. demasiado tarde. se iba a la deriva hacia el bosque. que moriría.. El brillo pulido de la luna y el humo. Mientras en un sótano oscuro. Pánico. un enorme rugido de fuego. marcando lentamente. Heather gritó. más cerca. como serpientes negras estrechas. el coche estaba desacelerando. Ella golpeó su pie en el acelerador y el coche saltó hacia adelante. Pensó en los tigres. cada vez más cerca. por qué Nat. Se juró a si misma que no sería la primera en girar. El humo se redoblo casi al instante. Faros volviéndose más grandes. Dodge se dio cuenta. y en todas las cosas que habían apestado en su vida. Ya era demasiado tarde para hacer nada más que colisionar. de repente abrumada con la certeza.. El aire olía a plástico quemado. giró sus ruedas hacia la izquierda y se fue adentrando directamente en el bosque. Oyó el chillido agudo de los neumáticos sobre el asfalto. Heather vio pequeños senderos de humo desplegándose del capó del coche. y él no giraba tampoco.. Sabía que tenía que salir del coche ahora... La vio la manija y pensó que se quedaría atrapada allí Página Hubo un estremecedor sonido mientras pasó junto a él. Entonces ya era demasiado tarde. que Ray se había desviado para evitarla. patinando un poco.. Todo fue rápido. 225 Ella aplastó el freno.. no había más que dos lunas. y sus pulmones estaban apretados por el humo. cada vez más grande. en topless. Las llamas saltaron de repente fuera del motor. como liquido vertido del capo. Heather peleó para abrir la puerta. temblando.

el capo estaba arrugado. Estaba en un lugar acuoso. No sentía nada más que la compasión y la comprensión. Una sirena aulló a lo lejos. Heather Nill caminó sin vacilar al tigre. convirtiéndolo en goma y metal. Página 226 Y en el momento final del juego. de la muchedumbre a ambos lados del camino. rodó. en un profundo lugar de silencio. No sentía dolor. y ella sabía que el tigre tenía miedo —del ruido y el fuego y la gente gritando. oyó un rugido lejano como si las personas estuvieran gritando su nombre. Levantó su vista. instándola a salir de la carretera. Heather. sintió una sacudida pasar por ella. Y ahora no podía oír nada. Se cubrió la cabeza. no sería capaz de probar nada de sangre. a menos de veinte metros de distancia. Se dio la vuelta y vio a Ray luchar para salir de su auto. unos ojos que eran viejos y tristes. había chocado directamente contra un árbol. que se sentía a través de todo su cuerpo. puso la mano sobre su cabeza y ganó. Las chispas llovieron de las ruedas del coche y se apagaron en la carretera y dentro del bosque. De pie en medio de la carretera. Observaba a Heather con esos profundos ojos negros. sabía a suciedad y polvo. Hubo una explosión tan fuerte. estaba el tigre. pensó que debía estar muerta. como si estuviera viendo una película de su propia vida. no más miedo.cuando el fuego la consumió. El coche estaba en ruinas. Pero pudo saborear la sangre en su boca. Por un segundo. se las arregló para sentarse y luego de pie. Y en ese momento. Pero ella. tres personas intentaban de sacarlo de los restos del auto destrozado. Ahora podía oír que la gente gritaba su nombre— y el de Ray. mientras el humo se elevaba en plumas hinchadas sobre el aire y el fuego lamia el cielo. Había sangre por todo su rostro. una columna de fuego se lo tragaba. lejos de los automóviles —ni las sirenas tampoco. Sorprendentemente. Cuando se desvió. también. perfectamente inmóvil. Estaba sola con el tigre en el camino. Luego empujó con su hombro y la puerta se abrió y ella saltó. ojos que habían visto siglos ir a polvo. Si estuviera muerta. . Y ahora ella vio por qué. sintiendo la mordedura del pavimento en el brazo y hombro. No las voces llamándola. Se vio obligada a ir hacia adelante por una fuerza que no pudo explicar. comprimido casi hasta la mitad.

De alguna manera. La neblina que se elevaba lentamente sobre Carp. Nat tomaba algunas clases de actuación en Albany. Un día. Y ver a Heather. Era cálido y luminoso y. y consiguió un trabajo modelando ropa los fines de semana en el Hudson Valley Mall. Heather se despertó con el repentino y fuerte impulso de regresar al lugar donde comenzó el juego. 8 de octubre Traducido por florbarbero Corregido por Carolina Shaw Heather A principios de octubre. que se giraba. —Con Bishop. —¿Con Bishop. si no fuera por los árboles que ya cambiaban —tonalidades rojas y naranjas se mezclaban con el verde oscuro de los pinos— parecería el inicio del verano. también. tomó el dinero y lo repartió entre los tres. también. —¿Te gustaría ir a nadar. Cuando el pequeño sobre amarillo que contenía una única llave de oro —la llave de una caja fuerte en un banco local— llegó misteriosamente por correo. decidió invitar a Nat y Dodge. Sabía que Dodge dio la mayor parte de su porción a Bill Kelly. —Él conducía a casa cada fin de semana desde la universidad. 227 Heather no podía dejar de sonreír. dejando vislumbrar al sol. para cumplir con sus obligaciones de servicio comunitario. sus particulares pestañas se destacaban por el sol. Bill? —le preguntó a Lily. y pensó que su hermana jamás lució más hermosa.Sábado. parecía lo correcto. ellos construían un pequeño memorial para la Pequeña Kelly en el lugar donde solía estar Graybill House. . con el pelo esparcido sobre la almohada. Página Finalmente. también? —preguntó Lily. Heather podía ver el patrón de pecas en la nariz de Lily. Carp disfrutaba de un fin de semana de falso verano. el aire olía a tierra húmeda y a hierba recién cortada. parpadeando. se dispersó finalmente. que fue demolida.

las gafas de sol de Bishop. cargados de toallas. Hubo una ligera brisa. mientras le daba manotazos a las ramas en su camino. Página Lily trotó de vuelta hacia Heather mientras sacudía la manta. . Pero todo era diferente ahora. Pero hoy en día era perfecto.Heather se inscribió en el programa de servicios veterinarios del Jefferson Community College que comenzaría a partir de enero. y Heather y Lily podrían tener que regresar a Fresh Pines. y rechinantes sillas de playa. una pila de revistas viejas del salón de Anne. y el aire se pondría frío. varias bolsas de papas fritas. Diferente y mejor. Heather observó. del cual saltaron todos los jugadores. que le permitía a Heather saber que no dormía. Y pronto los meses lluviosos llegarían. Dodge apoyó su cabeza contra la ventana. desde donde saltaban eran de color rojo fuego. al menos temporalmente. y Heather tuvo que apisonar las esquinas con diferentes pertenencias: sus chanclas. sosteniendo su toalla sobre su cabeza para que se agitara tras ella como una bandera. Nat la persiguió. Podía sentir que mañana el clima cambiaría de nuevo. quemados por el sol. Una vez fuera del coche. Pronto Krista saldría de su programa de treinta días. 228 La playa parecía más limpia de lo habitual. repelente para mosquitos y protector solar. Nadie habló demasiado en el coche. Nat trenzó una parte del cabello de Lily mientras hablaban en voz baja de que las estrellas de cine que pensaban eran los más lindos. todas sus reservas se terminaron. sillas de playa y la nevera. y caminaron juntos a través del bosque. Incluso el acantilado de roca al otro lado del agua. Dodge y Bishop ayudaron a Heather a sacar todo del baúl. saber que le pertenecía —como de alguna manera siempre lo había hecho. con desteñidos asientos a rayas. toallas de playa. y sólo de manera ocasional su boca se torció en una sonrisa. Llegaron al río justo antes del almuerzo. Lily se apretó entre Dodge y Nat en el asiento trasero. Heather llenó el maletero con una manta. Todavía parecía milagroso verlo allí. y la arena y grava de la playa estaban libres de las habituales colillas de cigarrillos y latas de cerveza. ahora se veía hermoso en lugar de asustar: había flores creciendo fuera de las fisuras de la roca. Los árboles en la parte superior. el bolso de playa. Habían instalado dos botes de basura en el extremo más alejado de la costa. a las enredaderas introduciéndose en el agua. Lily fue gritando hacia el bosque. verdes y azules intensos. una nevera llena de té helado. La luz del sol filtrándose a través de los árboles estampaba colores locos en el agua —morados. Bishop mantuvo una mano sobre la rodilla de Heather mientras conducía.

su mejor amigo. Entrecerró los ojos—. sus ojos se encontraron con los de Heather. Heather. Si las personas cambian. Heather sería más feliz—ya era más feliz. Heather y Bishop se acostaron en la manta juntos. un alivio temporal del frío. y siempre tendría esto. significaba que ella podría cambiar también. observándola—. Página —¡Heather! Heather! ¡Mírame! Heather! 229 Él la besó —una vez a la ligera. levantando arena. Ella apoyó la cabeza en su pecho. cuando inclinó su cara cerca. . Nunca lo hubiera imaginado ni en un millón de años. Se sentía caliente y perezosa. conseguiste realizar todo el camino hasta allí? ¿Cómo —Escalando —dijo Heather. Heather no la vio escalar. pasándole sus dedos suavemente por el pelo. Las palabras salieron sin ningún problema en absoluto. debe haberlo hecho rápido. excepto Bishop. y luego. —¡Vamos. pero diferente. Lily! —Nat estaba de pie al lado del agua. —¿Qué puedo decir? —Él se desataba sus Converse. —Te amo. Pero ese era el punto. haciendo que vomitara después de hacerlo. con más fuerza. sonriendo hacia el río. —No es tan alto —dijo Lily. Y eso la hacía sentirse esperanzada. Después de todo este tiempo. Dodge se quedó cerca. Abrió los ojos. Lily estaba de pie en la cima de las rocas. Heather? —Señaló Lily—. en la parte superior de su cabeza. Bueno. en los labios— entonces Lily comenzó a gritar. Brevemente. Heather comenzaba a quedarse dormida cuando Bishop se movió. Heather sintió pulsar al miedo. luchando por quitarse su camiseta al mismo tiempo. su Bishop. No necesitaban hacerlo. un día perfecto. también — le dijo. ¿Es ahí de donde saltaste? —Nat saltó también —dijo Heather—. Todos lo hicimos. Podría ser más feliz. Era igual. Podría ser diferente. el chico que solía desafiarla a comer sus costras. —Te amo. Soy una gallina.—¿Eso allí. Le guiñó un ojo a Lily—. ni perdonarlo por no habérselo dicho. quitándose sus pantalones cortos. Lily abrió la boca sin emitir sonido alguno. él siempre sería suyo. De vez en cuando. Durante un rato no hablaron. ¡Carrera hacia el agua! —¡No es justo! —Lily corrió. Heather sabía que no importa qué. todavía no podía creer que él hubiere planeado Pánic.

la boca abierta y riendo. Ella se acercó resoplando. El viento erizó la piel de Heather. Algún día. mientras trataba de ponerse de pie y arrastrarla de nuevo al agua. no podía durar para siempre. Su mejor amigo. Las cosas se ponen difíciles otra vez. pidiéndole ayuda a Bishop—. ¿no? ¿Es así? —¡Bishop. no se peleen —dijo Nat. Lily se arrojó en el aire. podría ser llamada a saltar de nuevo.—¡Baja ahora! —La llamó. Una sensación de alegría inundó Heather. Y lo haría. Tienes miedo de que te hagan cosquillas. —Niños. Heather no podía creer que lo convenciera de nadar. diciendo—: ¿Viste? No tuve miedo. ¿eh? —Heather atacó el estómago desnudo de Lily mientras ella se alejaba. —¡Ya voy. Su Bishop. tirando a Heather hacia atrás de modo que se derrumbaron juntos en el agua. chillando de risa. aire. Sabía ahora. que siempre había luz más allá de la oscuridad y el miedo. ayúdame! —gritó Lily. como estatuas talladas en rocas de diferentes colores. envuelto alrededor de la cintura de Nat. ¡Voy a saltar! Lo hizo. no importa qué. sin vacilar. burlándose. había un sol para alcanzar. y no es necesario tener miedo. riendo y empujándolo fuera. Sus ojos eran del mismo color azul-verdoso del agua. Pero eso estaba bien también. Se puso de pie y se sumergió en el agua antes de que Lily pudiera llegar a la orilla. que chilló. o que incluso poseyera un traje de baño. de las profundidades. . en absoluto. La valentía nos hace avanzar hacia adelante. Nada. —No puedes deshacerte de mí así tan fácilmente —dijo Bishop. Mantuvo sus brazos alrededor de su cintura. Bill! —Entonces Bishop chapoteaba hacia ellas. con las piernas y los brazos extendidos. Su brazo. mientras Heather la envolvía en un abrazo de oso. —No tenías miedo. —¡Mírame! —Cantó Lily—. niños. Por un segundo. parecía estar suspendida allí. eso era en parte lo que lo hacía tan hermoso. Estaba de pie en el agua con Nat. Lucían increíbles juntos. Página FIN 230 Existía un camino levantarse y salir. escupiendo un trago de agua. este sentimiento. Sabía que este día. espacio y libertad. Todo pasa. haciéndola sentirse la ligera y mareada. salpicando a Nat. pero el sol era cálido. luchando contra su hermana. Entonces golpeaba el agua y salía a la superficie. —Estará bien —dijo Dodge.

Lauren Oliver es también la cofundadora de la empresa de desarrollo boutique literaria Paper Lantern Lit.Sobre el Autor Lauren Oliver Lauren Oliver es la autora de la novela YA Before I Fall y la trilogía Delirium: Delirium. Ella es también la autora de dos novelas para lectores más jovenes The Spindlers and Liesl & Po.com.laurenoliverbooks. las cuales en el 2012 fueron nominadas al EB White Read Aloud Award. que han sido traducidos a más de treinta idiomas y son novelas mejor vendidas según el New York Times e internacionalmente. Graduada de la Universidad de Chicago y el programa MFA de la Universidad de Nueva York. Página 231 Puedes visitarla en su página web: www. La novela Panic de Lauren ha sido tomada como opción para llevarla al cine por Universal Studios. Pandemonium y Requiem. .

nom.. Corregido & Diseñado por.es/ . ¡Visítanos! Página 232 http://www.Traducido.paradisebooks.forum..

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