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CAPITULO VII

CANCIÓN DE CUNA SINTÉTICA
Fischer, von Mering y los barbitúricos
La primera eclosión de Justus von Liebig fue relativamente pequeña. Apenas podía
llamársele una verdadera explosión. Fue un simple accidente, que derramó un tarro
de pintura en el taller de su padre en Darmstadt, Alemania. –Justus- reprochó papá
von Liebig- , te he dicho que no juegues con las pinturas. ¿Por qué no te quedas en
casa para estudiar tus libros?
Justus, que contaba once años, se quitó una mancha de pintura que tenía en el pelo:
-Papá, no quiero estudiar. Quiero trabajar contigo, mezclar pinturas y ayudarte. Pero
papá pensaba que, consideradas todas las cosas, su negocio de pinturas marcharía
mejor sin su ayuda y Justus fue enviado a la escuela, al Gymnasium, donde
aprendería idiomas y matemáticas y se convertiría en un verdadero hombre de
negocios.
La segunda explosión fue infinitamente mejor.
Ocurrió una tarde en 1819 y terminó bruscamente la estada de Justus en el
Gymnasiun.
-No sé qué contigo –declaró el profesor-. Fíjate en lo que ha hecho con tus horribles
sustancias. Mira, la pared se ha agrietado, la ventana ha ido a parar a la calle.
Durante meses has sido la pesadilla de tus profesores. Realmente debes ser una
terrible preocupación para tus padres. ¿Qué crees que será de ti?
-Yo –anunció Justus- seré químico.
Y así volvió Justus a su casa; pero no se quedó allí mucho tiempo, porque su padre
tenía otras ideas.
-¿Químico? ¡Tonterías, muchacho! Haremos de ti un farmacéutico. Te voy a enviar a
Heppenheim, donde ya arreglé todo para tu aprendizaje.
La tercera explosión ocurrió diez meses después y esta vez el joven von Liebig
quedó maravillado. Comenzó con un suave uuussh que levanto el tejado del desván
de la farmacia, hizo volar las ventanas, arrancó las puertas de sus goznes y volteó al
sorprendido aprendiz.
De nuevo von Liebig, padre e hijo, se encontraron frente a frente: -Justus –preguntó
el padre-, ¿Qué será de ti? ¿Por qué, por qué no podrás ser un buen aprendiz?
-Pero papá, no quiero ser farmacéutico sino químico.
Así en 1820, Justus, que contaba con diecisiete años, entró en la Universidad de
Bonn para estudiar ciencias, y las explosiones –o por lo menos las personas que se
habían opuesto a ellas- se terminaron. Trabajó en Bonn el tiempo necesario para
descubrir que en Alemania no podía aprender química. “En 1820 –escribió más
tarde- el mejor laboratorio alemán no era tan siquiera una buena cocina.” Decidió
trasladarse a París para unirse al grupo que se apiñaba alrededor del gran maestro
francés Gay-Lussac.
Una tarde en París, un hombre verdaderamente gigantesco apareció ante él y
comenzó a hacerle preguntas: -¿En qué está usted trabajando?
-En el fulminato de plata, señor –replicó Justus.
-Bien, ¿Y qué ha descubierto?
Justus se lo explicó, cortés pero con entusiastas detalles. El gigantesco desconocido
parecía impresionado: -¡Ah, ha hecho usted algunos hallazgos¡ ¿Le agradaría venir
a cenar conmigo el domingo? Hablaremos un poco más e esto.

Pero me olvidé de preguntar al hombre cómo se llamaba. escalado los Andes. Hacía siete años del descubrimiento del cloral-cloroformo. perdonó por completo al joven químico y lo invitó para el próximo domingo.Llegó el domingo. . y la química y las otras ciencias invadían todos los campos de la actividad humana. von Humboldt escribió cartas a personas importantes y obtuvo para su joven amigo el puesto de profesor de la vieja Universidad de Giessen. muerto de risa. cuando entró en el laboratorio. en Koenigsberg. había realizado brillantes investigaciones sobre temperaturas. II Por otra parte. Naturalista y geógrafo. Pero Liebreich todavía quería ser marinero. Oscar Liebreich quería ser marinero. no tenía el menor deseo de ser químico. Pero el comenzó audazmente y pronto los otros profesores repararon en él. y Justus. vistiendo su mejor traje. el más grande sabio del mundo? Von Liebig se arrancó el delantal. Von Liebig no podía haber ganado un amigo más influyente. l cirugía se convirtió en una bendición para la humanidad. y visitado México. Oscar Liebreich. era un sabio sin par. ni ninguna clase de hombre de ciencia. El gran hombre. el cloroformo había sido introducido en cirugía como un maravilloso anestésico. A los pocos años este genio convertía aquella pequeña universidad en el centro más interesante del mundo para aquellos que aspiraban a ser químicos. Antes de que él hubiera cumplido los diez años. porque. Friederich Alexander. corrió a casa del sabio y explicó profusamente a Humboldt lo ocurrido. uno de los estudiantes corrió hacia él. Tenía tan sólo veintiún años y había muy pocos profesores de química en toda Europa. médico. ardía de excitación cuando se le ocurrió un terrible pensamiento: ¿Quién era ese hombre? ¿Cómo se llamaba? ¿Dónde vivía? Justus había olvidado preguntarlo… El lunes por la mañana. La medicina sufrió una de sus más grandes evoluciones. se dejó caer en la silla. En 1831. historia natural. en la Prusia oriental. Estoy terriblemente abochornado. cuando nació Liebreich. ¿Dónde estuviste ayer? ¿Por qué no fuiste a cenar? ¡Te esperaron mucho tiempo! -Ya lo sé. para nombrar un profesor? Además von Liebig no sabía como enseñar. –Von Liebig. Luego enjuagándose las lágrimas que corrían por su arrugado rostro. tratando cloral con un álcali fuerte. Acudieron estudiantes de todas partes a escuchar sus conferencias y observar su forma magistral de realizar experimentos. volcanes y rocas. obtuvo otro líquido que llamo cloroformo. -¿Te olvidaste? ¿Te olvidaste? ¿No sabías que fuiste invitado por el barón Von Humboldt. había explorado el Amazonas y el Orinoco. ¿Profesor de química? Los veteranos menearon la cabeza. que al fin recogería la herencia de Liebig. uno de estos experimentos abrió un nuevo campo a la medicina (aunque la medicina no se dio cuenta entonces). Y cuando Justus Von Liebig se dispuso a dejar París. barón de Von Humboldt. Liebig haciendo burbujas gas cloro a través de alcohol obtuvo un líquido que denominó cloral. había introducido en Europa productos exóticos de Sudamérica. magnetismo. Después. ¿Qué iba a ocurrir? ¡Química! ¿Qué ideas tendrían las autoridades de ese desagradable asunto maloliente. en 1820.

hubiera abandonado su sueño. Pero debía haber alguna cosa: tenía que haberla. Pero Liebreich no lo sabia. desilusionado. Debe producir cloroformo lentamente. Fuere cual fuese su teoría. Los bromuros eran demasiado débiles. Ya lo sabía. También se amodorraban en pocos minutos y de dormían. . Si hubiera mezclado una pequeña cantidad de sangre con un poco de cloral en un tubo de ensayo para ver si se formaba algún cloroformo. En 1838. En la sangre hay álcali. estos sujetos están prácticamente roncando. Liebreich corría por las salas. En el informe de Justus von Liebig (hacía cerca de cuarenta años) había algunas posibilidades: mézclese alcohol y cloro para obtener cloral. puedo usar esto. se convirtió en Liebreich el químico. lo científico. pero debe actuar sobre el cloral y transformarlo en cloroformo.es un golpe en la cabeza con un martillo. El cloral se transformó en cloroformo… ¡Magnífico! Cuando las ranas se despertaron y comenzaron a saltar de nuevo. éter. y la morfina. naturalmente. que fueran eficaces. debe hacer dormir a los enfermos y mantenerlos dormidos el tiempo que se quiera. con toda su actividad normal. y partió en busca de una sustancia soporífera. y que. durante muchas horas. en lugar de experimentar en un tubo de ensayo. -Y el mejor –admitía Liebreich. que fuese una canción de cuna química para los pacientes insomnes. cloroformo. aunque sólo en cantidades muy pequeñas. Debe actuar lo mismo que en el tubo de ensayo. Buscaba esencialmente una cura para e insomnio. En aquellos días no había ni media docena de opciones soporíferas. ¿Qué ocurriría si introduzco un poco de cloral en la corriente sanguínea y dejo que el álcali de la sangre actúe sobre él? ¡Es una idea!” Así. Liebreich hizo el ensayo con conejos y perros. En lugar de hacer primero lo más lógico. Primero. la sangre no transforma el cloral en cloroformo. con un frasco de cloral en la mano. se hallaba trabajando en Berlín buscando la aplicación de la química y de las sustancias químicas a curar enfermedades. llenos de vida. Liebreich el médico. Probablemente es tan eficaz como cualquier otro. comenzó por ensayar en animales: en grandes ranas. no había ni tres que fueran inofensivas. Si él hubiera hecho primero lo más lógico. obtuvo permiso para ensayar su mágica poción soporífera. que produce sueño. “¡Alto! –Pensó Liebreich-. Tenía que haber alguna droga que el enfermo pudiese tomar fácilmente. pero con más lentitud. cuatro años después de haber terminado los estudios en la facultad de medicina. Las ranas se quedaban rápidamente dormidas. porque aun cuando murieran la pérdida no sería grande. la idea se hubiera malogrado. y no había ni una sola que fuese ambas cosas a la vez: inofensiva y eficaz. Oscar Liebreich decidió convertir los vasos sanguíneos en tubos de ensayos. haxix y una serie de otros muchos. Decidió que no le interesaba el mar y se convirtió en estudiante de química y más tarde de medicina. peligrosísimos para usarlos noche tras noche sin la constante vigilancia de un médico. En el hospital de la Charité. en enfermos locos. Les inyectaba bajo la piel una fracción de gota de cloral. -¡Ah! –exclamó-.Pero bastó un viaje para transformar al grumete Liebreich en Liebreich estudiante. marihuana. trátese el cloral con un álcali para obtener cloroformo. Cloral más álcali da cloroformo y el cloroformo hace dormir. por encima de todo fuese inofensiva. despertaban a las pocas horas.

se despertó para comer. ensayaron en otros pacientes. Sin embargo. A los tres minutos. mientras recuperaban su fuerza y salud. Además había hombres y mujeres enfermos que podían morirse si no dormían. Liebreich no se afectó. quería ser marinero. que hacía que sus adeptos ya no pudieran prescindir de él. Liebreich. Así como el descubridor del cloral. y a una joven perseguida por horrendas alucinaciones.” Este rápido ritmo era el de 1880. así . Emil Fischer. Temeroso de que su cama fuera pasto de las llamas. los médicos continuaron usando el cloral. de diecisiete años. que no podían conciliar el sueño. simplemente. Al cabo de una hora Herr Stoekel estaba profundamente dormido. para ellos el cloral se convirtió en un famoso “narcótico en gotas”. el paciente comenzó a bostezar y a parpadear. por favor. Entonces los médicos. Liebreich era feliz con estos resultados. llenos de entusiasmo. III Pero e cloral no era realmente una droga tan inofensiva como para entregarla al mundo. El epiléptico Herr Stoekel tomó tres veces el cloral. preocupaciones o. En el mismo año. permanecía despierto día y noche. que el cloral no se transformaba en cloroformo. era él. Además de sus propiedades de crear hábito. fue enviado por su padre a trabajar en un aserradero alemán. noche tras noche. “Con la tensión y el rápido ritmo de vida moderna –decían. y como el que le dio aplicación. como la cocaína y la morfina. von Liebig. E incluso cuando otro médico alemán probó que había empleado el cloral ocho años antes. empezó como comerciante. quien había dado al mundo un saporífero inofensivo. Los médicos querían que Herr Stoekel durmiera algo. pero que se había olvidado de anunciarlo. diagnosticado de epilepsia. y otras tantas se sumió en el sueño que temía y tanto necesitaba. Oscar Liebreich había anunciado el descubrimiento del cloral en 1869. Ni pinchándolo con un alfiler reaccionaba. Los médicos no disponían de otra cosa mejor que el cloral. Durmió por espacio de tres horas. Váyase. pero esperaban encontrar algo mejor y sobre todo más inofensivo.el cloral proporciona el descanso necesario. váyase… A los diez minutos se le cerraron los ojos. estaba encantadote que su teoría hubiera resultado tan exacta. aunque fuese peligroso y produjera habituación. Después Liebreich dio inyecciones de cloral a una mujer de media edad cuyo cerebro iba perdiendo facultades de ido a una parálisis progresiva. Se convirtió en el arma ideal de suicidas y asesinos. por esto Oscar Liebreich le inyectó en un brazo veinte gotas de cloral mezcladas con un poco de agua. Todos dormían y todos despertaban frescos. Liebreich no se sintió disminuido. Quiso abrirlos pero era demasiado trabajo. cuando se demostró que era completamente errónea. Tenía valor para los capitanes que necesitaban adormecer a un marinero y para aquellos que manejaban resortes ilegales. e incluso una semana. Meses más tarde. que sufría además alucinaciones y profunda ansiedad.En una cama yacía el loco Herr Stoekel. Y el cloral lo hizo dormir a todos. que realmente actuaba por si mismo. tenía efectos secundarios peligrosos: a veces los pacientes tomaban cloral sin riesgo una o dos noches. Oscar Liebreich. Después de todo. -No quiero dormir –murmuraba-. y después se durmió de nuevo. pero lo tomaban una vez más y no despertaban. pacientes que no podían dormir debido a un dolor.

Con la fama y el futuro asegurado. después de la guerra francoprusiana. estudiantes que tenían admiración por él. Fischer admiraba a von Baeyer y cuando el gran investigador se trasladó a Berlín. sería mejor que fueses a una universidad. de un reactivo para los azucares llamado fenilhidracina (¡y qué insidiosamente peligroso era!). y Hoppe-Seyler. quien manejaba mejor el sable que el tubo de ensayo. y Oswald Schmiedberg. Mientras tanto. Emil Fischer que estaba destinado a ser uno de los más grandes químicos que el mundo vio jamás. Allí continuó la investigación sobre los azucares –compuestos que hasta entonces se habían considerado fuera del alcance de a química. Es una sustancia nociva. “Ese joven Fischer –decía la gente. ¡Y profesores! ¡Y que profesores vinieron a Estrasburgo en aquella época! Hombres como el inmortal Adolf von Baeyer. No debería respirar sus vapores. brillante y llena de color. Entre los profesores.y nuevos estudios sobre las sustancias químicas eliminadas por el riñón. Cuando von Baeyer se traslado a Munich. Fischer se traslado a la Universidad de Würzburg. fórmulas de colorantes y nuevos modos de obtener la cafeína del café y la teobromina del cacao. que pronto le dio tres robustos hijos.también Emil Fischer empezó como traficante de madera. ¡Al fin eres un fracasado! Y de este modo. con su cómic cabeza de bola de billar y su manera de mesarse la barba. pero debería tener cuidado con la fenilhidracina. el lo acompañó. Había allí secretos enterrados durante millones de años en las células bacterianas. y con un ejército de primos que le visitaban de ve en cuando. hizo más descubrimientos: un método sorprendente para obtener azúcar sintético y para estudiar la estructura de los azucares con la ayuda de la fenilhidracina. en Berlín.” Tres años más tarde. bebedores de cerveza y amantes de lances amorosos. y ahora. y después a la Universidad de Estrasburgo. lo siguieron. Emil Fischer había hecho algo más que inclinarse ante el trono de los poderosos: había hecho descubrimientos propios. Las investigaciones sobre azúcares continuaron. Fue llamado a ocupar una cátedra en la más grande universidad alemana. pero ahora Fischer se consagró a dilucidar dos de los más difíciles problemas químicos que se podían imaginar: el estudio de los fermentos y el de las proteínas. y von Krafft-Ebing. Fischer fue nombrado profesor y se separó de von Baeyer para ir a la Universidad de Erlangen. en la misteriosa acción de los jugos . Fischer fue con él. Estrasburgo era la ciudad universitaria alemana por excelencia e intoxicó al joven Fischer. Cambió juramentos de eterna amistad con brillantes jóvenes venidos de todas partes del mundo. Adoraba a sus profesores todo el día y se divertía con sus compañeros durante la noche. fue a la Universidad de Bonn. el más grande maestro de los investigadores de drogas. que trataba de explicar el enigma del sexo.ya es famoso. eres demasiado estúpido para ser comerciante –admitió-. Pronto. Estrasburgo era ahora. con el alegre Josef von Mering. Cuando cumplió treinta años. en 1892 le fue ofrecido el más alto honor que Alemania podía otorgar. Es uno de los cuatro o cinco mejores químicos del mundo. Transcurrieron dos años antes de que el padre de Emil llegara a la amarga y desagradable conclusión de que su hijo no estaba hecho para los negocios. una cuidad alemana alegre. Finalmente. Los franceses al retirarse habían dejado en los cafés el “can-can” y los alemanes que llegaban traían enjambres de estudiantes ruidosos. fundador de la nueva ciencia bioquímica. -¡Bah!. Fischer pensó que había llegado el momento de casarse y eligió a la hermosa y espiritual Agnes Gerlach. Y Fischer quería ser químico. donde Justus von Liebig había comenzado su carrera.

Es exactamente como usted dice –aseguraba otro-. Poco después de la partida de Fischer a Berlín con von Baeyer. donde él y Fischer se habían hecho grandes amigos. con todo su entusiasmo. Josef von Mering se presento en el laboratorio. nadie había dejado en ellos una huella. tierna y prudente durante el noviazgo. Ahora podía olvidar los enfermos y dedicarse de lleno. Tenía ahora cincuenta años. Allí encontró a María Fuxius y se casó con ella. la leche y los huevos –el secreto de la vida misma. Volvieron a Estrasburgo y von Mering fue todo seriedad.no alcanzaba a vivir decorosamente. el pobre von Mering –aunque se reía de todas estas bromas.digestivos. Pero su trabajo allí le hizo dar un paso decisivo en su vida. Greifswald y por último en Estrasburgo. -No obstante –decían. y me dio una conferencia sobre el envenenamiento del perro por el nitro no sé qué. Era una lastima. ¡La puso todavía más enferma! Pero ¿Cómo podía von Mering dedicarse a este trabajo? ¿Cómo podía preocuparse por los dolores y molestias de sus pacientes cuando tantos misterios reclamaban su atención en el laboratorio? ¡Si al menos tuviese paciencia para escuchar las confidencias de los enfermos! Pero invariablemente los interrumpía para darles una conferencia sobre el valor de la investigación científica. “¡Ah! –Dijo-. y María –tan femenina. Y entonces.necesitamos un médico que nos cure. y había estudiado medicina en Bonn. ¿No puede concentrarse en su trabajo? Me dice que saque la lengua y después me pregunta cómo se digiere el azúcar en el estómago. diez años antes de Fischer. El único cargo que pudo conseguir y conservar. Von Mering había nacido en 1849 en Colonia. fue el insignificante puesto de “médico de baños” en el balneario de Salzschlirf y esto no duraba más que el verano. -¿Y sabe lo que hizo a mi mujer? La pobre estaba enferma del estómago y le describió cómo inyecta el alimento en las venas en lugar del estómago. von Mering obtuvo su título de doctor en medicina y fue a esta ciudad y a Leipzig. a los tubos de ensayos. incluso sus escasos pacientes hubieran dudado de la validez de sus títulos. Los vapores de fenilhidracina que había respirado durante años comenzaron a corroer su organismo. Increpaba a sus discípulos sin motivo. en los componentes de la carne. conejos y perros. Emil Fischer se hizo viejo. . Pero Fischer estaba convencido de que estos complicados fermentos y proteínas eran sustancias químicas y no se dejaba amedrentar por ellas. Se hizo gruñón. Pero mientras las universidades y los laboratorios industriales hacían a Fischer magníficas ofertas. irritable y nervioso. Así.pronto se impuso a su marido. su constante buen humor. -¿Cómo es esto? –Preguntaba uno de ellos-. obtuvo por último un puesto de ayudante en el Instituto de Fisiología. si mi padre estuviera vivo para ver lo que la ha sucedido a su estúpido hijo…” Pero. Podemos reírnos sin pagar tanto. pero su imaginación no estaba en eso. de repente. Cuando comenzaba este nuevo trabajo le llegó la noticia de que había sido honrado con el Premio Nóbel de Química. Si no hubiera sido por el diploma que adornaba su despacho. Estimulado por su mujer. porque sus pacientes lo querían. y de los bueno. Nadie se había atrevido aún a cultivar estos dos campos. Le pregunté cuál era la causa de mis jaquecas. nadie se acordaba de von Mering. Von Mering quería ser médico. había pocos que tuvieran su alegría.

Más tarde confesó: -Realmente los enfermos me aburrían. En cambio fueron más amables con aquellos que imploraban el sueño. pero no sabía que hacer con ella. decidió comenzar el estudio de los venenos. -Es inútil ensayar el cloral en animales –dijo a María-. ¡Y las historias que cuenta!” Un día de 1903. y volvió al cloral.-prometió. Y con la aquiescencia de María. causando para ello la muerte de miles de animales. ¿Cuál es el significado de todo esto? Renunció a este problema. la floridcina. pero yo venía… -¡Acordarme de ti –exclamó Fischer-. -¡Extraordinario! –Exclamó-. Después encontró otro. Y estas dos sustancias nunca se encuentran en los seres humanos que contraen diabetes. Los únicos pacientes que pudo conseguir fueron presos de la cárcel de Estrasburgo. -Dentro de poco. continuó sus trabajos. Pero. Josef von Mering! ¡Mi viejo y querido amigo! ¿De donde vienes? ¡Que contento estoy de verte! Pero. Con el cirujano Minkowski extrajo el páncreas de un perro e inmediatamente éste se volvió diabético y murió. de Josef y Mará von Mering. “No es un gran investigador. pero un puesto de profesor titular era para ser desdeñado. Empezaron a llamarle “el viejo von Mering”. Arrinconado en Halle. y se considero a si mismo un experto en este asunto del sueño sintético. he aquí dos sustancias químicas que producen diabetes en los perros. que mataba a los perros produciéndoles diabetes.tendremos toda la respuesta al ministerio del sueño Pero la solución no era tan fácil. siempre tiene una sonrisa y una palabra amistosa para todos. los perros nunca contraen diabetes. esta vez no con una sustancia química sino con una simple operación. ¿Dónde has estado? ¿Qué . von Mering se dio cuenta que se había metido en un problema demasiado grande para él. pero Dios lo bendiga. al gran laboratorio de la Gergenstrasse y allí volvió a encontrar a Emil Fischer. ¿Qué saben ellos de la enfermedad? Pero ahora… Inició sus investigaciones con un estudio sobre el cloral de Oscar Liebreich y trató de descubrir cómo actuaba. el hidrato de amileno. Halló otro modo de provocar esta enfermedad. los grandes centros médicos no oyeron prácticamente nada. que producía el mismo efecto. Si estos dos investigadores hubieran sido capaces de encontrar lo que posiblemente en el páncreas la diabetes… Los dioses de la ciencia fueron crueles con los diabéticos ese día. escribió un libro relativamente importante y fue adorado por sus discípulos y colegas. el sueño está íntimamente ligado con la química del cerebro. y así alivió el aburrimiento de asesinos y ladrones haciéndolos dormir con cloral. profesor Fischer? No sé si usted me recordará. y obtuvo resultados inexplicables. Durante nueve años. Encontró un veneno. de la cual ¡nadie sabe nada! Estudió la química del cerebro. -¿Cómo esta usted. Este experimento era mucho más importante que sus pequeños ensayos con nitrobenceno y floridcina. Un año más tarde le fue ofrecida a von Mering una buena situación y una cátedra en la Universidad de Halle. después que por sus contribuciones obtuvo el puesto de profesor ayudante. lo aceptó. el nitrobenceno. Tenía una idea asombrosa. Pronto obtuvo un derivado del cloral. Debemos trabajar con seres humanos. prácticamente. se fue a Berlín. y por segunda vez abandonó el cloral y volvió a la diabetes. Halle era una Universidad pequeña y de ningún modo podía competir con la de Estrasburgo. -Pero ¿Cómo podré saberlo? –Se preguntaba-. Naturalmente. porque von Mering volvió a hacer experimentos con el cloral. No pueden decirnos lo que sienten.

alcohol. sacó a relucir el motivo de su visita. para tranquilizarlo antes de una operación y hasta para calmar algunos tipos de demencia. -¿Demasiado ocupado? ¿Demasiado ocupado para verte? ¡Pero Josef! ¿De donde sacaste semejante idea? Ven. -¿Lo encontraste ya? ¡Maravilloso! Déjame ver. para curar su insomnio. no es nada de eso: Te explicaré –von Mering se inclinó hacia delante. tres muchachotes. . Josef. Pensaba. -Exactamente –asintió von Mering-. Siéntate. -Aquí están los mejore productores de sueño de que disponemos. No sabía si me querías ver. Fischer protestó: -Pero realmente. pero nadie sino tu puede ayudarme. Todo esto es nuevo para mí. o darle el descanso que necesita. Algunas veces es imprescindible hacer dormir a un paciente. pero es muy importante para nosotros los médicos.. -Díselo –asintió von Mering-.. cerraremos el laboratorio y nos iremos a casa a comer. Por fin. y cada uno de ellos tiene varias propiedades nocivas. Ahora eres famoso. He aquí por qué he venido a verte: para conseguir un hipnótico. Tendré que decírselo a mis estudiantes. esto esta fuera de mí especialidad. algunas veces realmente salva vidas. Esta mañana habías empezado a hablarme de eso.has hecho? Vamos al despacho. premio Nóbel y todo. Esa tarde charlaron. ¿No? -¡Herr Gott. amigo mío. ¿No? ¿Algo para hacer dormir? -Exactamente. ¿Te acuerdas.¿Sabes algo de hipnóticos? -¿Hipnóticos? Son píldoras. -Bonito negocio dijo Fischer con desdén-. -Emil –le dijo-. de Estrasburgo? ¿Te acuerdas de aquellos tiempos. Este sueño que tu quieres producir.. Y no existe tal cosa todavía. Sus ojos brillaban. No había imaginado que era tan importante. y charlaron durante horas de los viejos tiempos de Estrasburgo y de los nuevos de Berlín. este hombre que conocía y amaba todo el mundo se sintió embarazado. sulfonal y media docena más. y con esfuerzo. cuéntame todo! Josef von Mering se había quedado sin habla. Josef. la cerveza. sé que estás terriblemente ocupado. tenía miedo de que estuvieras demasiado ocupado. Mira. Josef. No te veo desde…¡Ah! ¡Ahora habla. Von Mering se sumergía en los recuerdos como en un rayo de sol. –Emil. Fischer movió la cabeza: -Comprendo. morfina. von Mering escribió los nombres de las sustancias: bromuro potásico. Pero yo tengo la solución. dame un lápiz y un trozo de papel y te mostraré. -¿Ayudarte? Por supuesto. cloral. Ven. yo…yo no estaba seguro. Rápidamente. date prisa. y después charlaremos de Estrasburgo. ¿Tienes algún disgusto en Halle? ¿Acaso necesitas un pequeño préstamo? ¿Qué puedo hacer? -No. siéntate. de los viejos profesores muertos o desaparecidos y de los antiguos amigos y novias. tenemos que salir de aquí antes de que alguien me llame. una docena de buenas drogas y ninguna de ellas buena del todo.. pero diles que sólo un buen hipnótico tendrá ese valor. Por primera vez en su vida. Les interesará. las canciones y las fiestas?. si! ¡Un buen hipnótico sería tan importante como un buen anestésico o una cura para alguna infección! -Bien. -No hace falta. bien –contestó Fischer-. Supongo que a los químicos no os preocupa el sueño. No puedo sugerirte nada que . haxix. la traje conmigo. Tienes que ver a mis hijos.

Alfred? -Herr profesor. en realidad necesitas algo. necesitas un químico! Fischer salió del cuarto y se acercó a la escalera: -¡Alfred –llamó-. ven aquí! A los pocos minutos entró un joven en la habitación. ¡He aquí que haces el mejor polvo del mundo para dormir. urea y dos grupos etilo unidos al mismo átomo de carbono. Nunca obtendrías esos polvos productores de sueño con esa mezcla. era Emil Fischer. Josef. -¿Con esas cosas. Alguna cosa hay en él que esta mal. tienen el mismo gusto y el mismo aspecto. mi gran descubrimiento. tío Emil. y vamos a obtenerlo para él… -Pero. El profesor von Mering cree que puede ser muy valioso como soporífero. he aquí la fórmula del ácido dietilbarbitúrico. Fischer se hecho a reír: -Mi querido amigo –le dijo-. de mi pequeña canción de cuna sintética. Si había alguien capaz de obtener ácido dietilbarbitúrico . Dilthey y su tío no solo el ácido dietilbarbitúrico. Alfred Dilthey. Pero von Mering no podía adivinar que Fischer estaba agobiado de trabajo: sus investigaciones. sus deberes de profesor y las visitas a los dignatarios. dime… ¿Qué ha ocurrido? Von Mering recogió el trozo de papel: -Esta es la sustancia que quiero preparar: ácido dietilbarbitúrico. ¿Cómo sabrás cuál de ellos es un buen medicamento? .pero. ¡Empezaremos mañana por la mañana! Von Mering había puesto su problema en las manos más capaces de Europa. La fórmula es correcta. No produce sueño. que cantará al mundo para dormirlo ¡Y sin peligro alguno! Volvió a introducir la mano en el bolsillo y sacó un tubo lleno de cristales blancos.y me ayuda en el laboratorio. este es un viejo amigo mío de Estrasburgo. Contiene estas dos partes productoras de sueño. haremos de el un químico. pero el producto es ineficaz. Mi sobrino es nuevo entre nosotros. sino otros dieciocho compuestos análogos. ¡Tú no necesitas un médico. Alfred. éste es mi sobrino Alfred. Josef? Eso no sirve. -Bien. Alfred. Pero ¿Dónde entro yo? Von Mering vaciló un momento: Bien. ¡Y aquí esta el producto! -Magnífico! –Exclamó Fischer-. Por fin. No sabe que cuando yo digo “nunca” quiero decir “nunca a menos que…” Por favor Alfred. -¿Qué? -Así es. No me extraña que tus cristales no den resultado. Déjame esa fórmula durante unos días. en nombre del cielo. ¿Qué vas a hacer con ellos? Todos parecen iguales. -Alfred vive con nosotros –continuó Fischer. Son una sustancia distinta. Alfred! –Fischer se volvió hacia von Mering -. Von Mering simplemente vigilaba sorprendido cómo Fischer dirigía a su sobrino en la obtención de un nuevo productor de sueño. el profesor von Mering de Halle. como tú le llamas. y es tan bueno que te mantiene despierto! Ven Josef. sin comentarios. Esta es la fórmula de mi compuesto químico. pero yo no sé si necesitas un químico o un médico. -¿Cómo está usted. problemas de organización. no da resultado.Von Mering sacó de su bolsillo un arrugado y sucio papel y lo extendió ante Fischer: -He aquí el diagrama –dijo el gran químico-. -Josef –dijo Fischer-. Emil. Esto es un gran descubrimiento. y ¿Cómo la obtuviste? Condensando urea y ácido dietilmalónico con oxicloruro de fósforo. -Aquí están –dijo Fischer. usted dijo que tenía tanto trabajo que hacer que nosotros nunca… -¡Silencio..

Pero muchos que tenían algunas posibilidades: uno. El veronal alivió sus últimos días. Hubieran temblado al pensar que Liebreich murió con tan intensos dolores que tuvo que usar su propia droga para lograr unos últimos segundos de paz. Por esto lo llamaron veronal. el cloral. aquel. Los mortíferos vapores de la fenilhidracina. drogas como el luminal o fenobarbital (que von Mering había pasado por alto en sus primeros ensayos) y otros muchos. guardó cama durante varias semanas sufriendo terribles angustias en el pecho y de la terrible agonía que le producía la gota que maldijo sus últimos años. Ellos habían decidido ya. ¡Y aquí es donde entro yo! Y comenzó a trabajar. Estos barbitúricos dieron a la medicina un instrumento de la mayor importancia. Durante semanas permaneció así. von Mering fue a Italia para tomarse un merecido descanso y volvió con fuerte ataque de neumonía. y la avertina. que el compuesto no podía llamarse en el mercado con el nombre tan difícil de ácido dietilbarbitúrico. realmente. Lo trastornó . junto con unos pocos experimentos en seres humanos. que fue muerto por los cosacos. pero tenía mucho trabajo que hacer. mucho trabajo con los fermentos y las proteínas. pero Fischer no era supersticioso. seguidas por seis horas de semiinconsciencia. En pocos años. hasta que la muerte lo liberó. Quedó Emil Fischer. Si Fischer y von Mering hubieran sido supersticiosos les hubiera preocupado un momento el caso de Oscar Liebreich. no disputar con los amigos… Emil Fischer tenía sesenta y dos años cuando estalló la primera guerra mundial. Describían los ensayos en perros. La muerte de von Mering lo privó del placer de una renovada amistad. el mismo compuesto que había estado buscando tanto tiempo. los barbitúricos. Con sólo dos excepciones –el paraldehido usado en las primeras etapas del parto. este hombre eminente prosiguió su trabajo. Año tras año. Y de su hijo Alfred. En marzo de 1903. No eran en absoluto supersticiosos. que producía ocho horas de sueño. eran tan peligrosos que producían un sueño del cual los perros nunca despertaban. producía ocho horas de sueño profundo del que despertaban frescos y llenos de vida. otro que hacía dormir durante veinticuatro horas. de la ciudad italiana de Verona que von Mering consideraba el lugar más tranquilo del mundo. En los perros. su ilustre predecesor. Pero el mejor grupo era. el ácido dietilbarbitúrico. Sólo que ahora le costaba cada vez más concentrarse en su labor. combinación de paraldehido y bromo. Cinco años después del descubrimiento del veronal. dieron al médico el control del sueño. Pero Fischer y von Mering eran investigadores. que dio al mundo su primer gran productor de sueño. Desalojaron al cloral. Otros. Lo que el problema necesita ahora es un buen médico. ésta lo privó de su sobrino y colaborador Dilthey. El veronal fue el primero de una gran serie de nuevos soporíferos. la sustancia química que había usado durante largos años. otros investigadores fueron más allá en los barbitúricos y obtuvieron hipnóticos aun mejores y más inofensivos. Cada vez le era más difícil el sueño por la noche. en Polonia. en la agonía.-Eso es trabajo mío –dijo von Mering-. médico militar muerto de tifus en Rumania. Encontró que algunos de los productos no hacían efecto. los resultados fueron dados a conocer en un breve informe firmado por von Mering y Fischer. había hecho su funesto trabajo. que producía cuarenta horas de sueño. ensayando cada una de las nuevas sustancias químicas en perros.estos esplendidos barbitúricos no tenían rival.

Francia y Estados Unidos y le quito también su ciencia. Le arrebató a sus amigos de Inglaterra. Al final la derrota de Alemania hizo pedazos su último sueño: la invencibilidad de su patria.la muerte de su hijo Walter. El veronal suavizó el efecto de los venenos que habían devastado su cuerpo y su espíritu. El veronal lo introdujo en su último sueño. Emil Fischer murió en 1919. EMIL FISCHER JOSEF VON MERING VERONAL FENOBARBITAL . que se suicidó.