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SER NORMAL

INTRODUCCION
La colectividad contemporánea ha transformado la identidad humana original, en un
artificioso modelo productivo. El –ser humano- ha pasado, de ser vincularmente
afectivo, a ser maquillaje de un subproducto laboral competitivo, cuya finalidad es
la acumulación de capital y mercancías. La decencia, la sinceridad y la generosa e
incondicional cooperación responsable, condiciones denominadas -capital humano-,
son frases de un libreto interpretado, por quienes quieren subir enmascarados al
patíbulo exitista, a coronarse como verdugos medievales. ¡Corruptos por coronarse!
El –ser- libre, autónomo y responsable, pierde estas cualidades al venderse como
subproducto operativo de la enorme farmacia envenenada de un estado, que
convierte a cada uno, en un absurdo peón o “reducto proletario”, para conservar el
funcionamiento del aparato feudal; siendo el productor el menos producido. Se
trabaja por algún tipo de bienestar, pero no se sabe cuál.
Curiosamente, se trabaja para conseguir aquello que la naturaleza ofrece en forma
gratuita, como la tierra, los frutos de la tierra y los derivados de la tierra. La
“sociedad” o mejor dicho, los miembros desconectados de la naturaleza humana,
“civilizados por la ciudad” piensan que es necesario poseer la tierra y la privatizan,
junto con los frutos y derivados de la misma, para acumular y mostrar a otros, el
mérito de sus conquistas. Esta artificiosa “maquinaria mental operativa” ha logrado
transformar al hombre en –artificio- esclavo de la luz, del agua, o del gas, que la
naturaleza ofrece en forma gratuita.
Se vive en base a pretensiones ignorando sus consecuencias. Se pretende una mejor
calidad de vida, pero sacrificando el bienestar de otros y consecuentemente se
defunciona. Se pretende el éxito, pero también se olvidan de compartirlo y
lógicamente, eso trastorna. La educación imprime en el aprendiz la caracterización
social ansiosa por pretender, sin evaluar el costo de las consecuencias. No se educa
en base a consecuencias, se enseña en base a postulados y pretensiones individuales.
El “humano” actual, está constantemente sometido a la presión de las costumbres
sociales, que tientan y debilitan su voluntad, hasta caer en vicios y adiciones
consuetudinarias, a las que, popularmente se tilda, con el apelativo de “normal”.
Por eso, se dice que es “normal” trabajar para vivir y “normal” se dice también, que
es vivir para trabajar. Aunque se nos presente en esta afirmación una grave
dicotomía, porque, si se acepta, que se vive para trabajar y se trabaja para vivir…
¿cuándo se disfruta de los vínculos interhumanos o familiares? Distinto seria decir,
que se trabaja para la felicidad, seguridad y bienestar social y familiar, que
consecuentemente, beneficia al individuo que vive para construirlo. Se dice “ser
normal” si se trabaja, se pagan las cuentas y se dispone de una cuenta de ahorros
suficiente para cubrir los gastos mensuales, eso es popular y por ser algo que hace la
mayoría, se dice que es “lo normal”.

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Pero se sabe que lo “normal” no es lo popular. La mayoría de las personas pueden
considerar la existencia del pingüino saharaui y no por eso, el pingüino se resbala
por las dunas del Sahara. Debemos distinguir entre aquellas razones que debilitan
nuestra fortaleza y aquellas razones que nos fortalecen en lo verdaderamente
humano.
Las costumbres sociales han debilitado la caracterización humana. Lo que antes era
considerado heroico, hoy se tipifica un acto de cobardía y los actos cobardes de
quienes traicionan su propia naturaleza, adquieren la consideración de ser heroicos.
La indecencia social, ha debilitado al hombre, hasta el extremo de hacerlo
mentalmente disfuncional. Hoy la disfunción mental es en extremo extraordinaria.
El continuo ejercicio de los medios de comunicación y propaganda de los grandes
intereses económicos, ha debilitado la fortaleza del carácter del individuo
contemporáneo. Se ha creado un prototipo aborregado de caracterización social
humana, seudo-pastelera: dulce y tolerante hasta el extremo de la indiferencia. Débil
en la superación de tentaciones. Por poner un ejemplo, el alcohol y el tabaco,
adornan la caracterización del “macho man”. Si te declaras homosexual adquieres la
tipificación de ser sensible; el arrogante adquiere el título de intelectual y el egoísta
es quien defiende sus propios intereses. Ser honesto consigo mismo, es más popular
que ser responsable en resolver los deberes sociales. Y todo esto, ¿a qué se debe? A
la debilidad de los líderes que caen tentados por la corrupción, en la aceptación de
cualquier cosa que los transforme en mayoría. A la debilidad de los maestros que
caen en la tentación de elegir propuestas educativas, generadas por ignorantes; a la
debilidad de los padres que caen en la tentación de hacerse amigos de sus hijos. El
líder, el maestro o el padre, son logros de los que hay que apoderarse, en el
cumplimiento de los deberes humanos; no son conceptos sin significación o con la
significación que interprete cada uno. La sociedad contemporánea, ha debilitado las
estructuras sociales de lo normal, trasformando las normas en acuerdos populares.
Es lógico pensar, que cuando se desconocen los fundamentos de una norma, dicha
norma, adquiere la interpretación del individuo que la interpreta. Pero las normas no
se interpretan, se descubren cuando se justifican válidas.
El escaso control de las tentaciones, en su desarrollo, acaba en algunos casos,
transformado en adicción. Se es adicto a las costumbres, aunque no favorezcan en
nada la normalización del ser; adicto a dormir todas las noches, aun pudiendo
disfrutar de ellas, tanto como del día. Adicto a convicciones populares, adicto al
futbol, al tabaco, al televisor, al celular, a la bebida, al rechazo del diferente, al
reclamo, al egoísmo, etc. etc. Adiciones estas, que desembocan en fanatismos
exacerbados o delirantes, en pro de la defensa del individuo, o de un determinado
grupo social, ideal religioso, o partido político. Partido sí, porque no hay ninguno
que se pueda decir entero.

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La condición de ser humano, al ser ignorada, ha quedado en el olvido, se considera
un ideal imaginario e imposible. Y se justifica su imposibilidad con el: “todos somos
distintos” o con el “cada uno tiene su ideal”, como si la naturaleza humana, fuese
una suerte de elección particular alternativa. Y nos planteamos la pregunta: ¿Qué es
lo que impide descubrir nuestra naturaleza humana? Al parecer es solo una, la razón
que justifica esta pregunta: lo que impide al hombre reconocer su verdadera
naturaleza, es el eclecticismo en la versatilidad de información ambigua, que
confunde la conciencia del interesado en descubrirla. Ningún sistema político,
social, económico o religioso ha logrado establecer al –ser normal-. Al carecer del
prototipo de identidad humana, se pensó que todo humano era diferente y por lo
mismo, no existía una sola caracterización netamente humana, sino, muchas. La
orientación del estudio de la naturaleza humana, se ha quedado en el análisis de los
fragmentos y diferencias; de la variedad, de la diversidad, pero no se fija en el
estudio de los aspectos comunes invariables que caracterizan la naturaleza humana y
que garantizan el bien común. Lo que obliga a realizar un verdadero esfuerzo en el
análisis de las constantes razones, de que está compuesta la naturaleza. Ese es el
tema a esclarecer en este ensayo.
Todo hombre se pregunta en algún momento de su vida, cuál es su origen, su
función, y cuál será su porvenir. Cuatro mil años atrás, los egipcios intuían ser
condicionados por ciertas fuerzas extraordinarias como el amor, o la desgracia y por
un poder originario, a lo que denominaron “dioses”. Baba, era la diosa madre que
originaba a las criaturas. Nergal era el dios de las desgracias o de los infiernos.
Inanna era la diosa del amor. La percepción de fuerzas extraordinarias, en especial
estas tres: El origen, la felicidad o el amor y la desgracia, han sido una constante a lo
largo de la historia. Se cambian los nombres de estas tipificaciones, pero se
mantienen hasta nuestros días estos tres tipos de naturalezas, creativa, conectiva y
destructiva de la conexión. Naturaleza creativa funcional, o disfuncional.
Tales de Mileto, consideró el agua como sustancia originaria de las cosas. Pitágoras
consideró, que el origen era el fuego y lo compartía con Heráclito. Anaximandro lo
denominó “aperion” o lo inexplicable. Anaxímedes nos dijo que era el aire lo que
originó todas las cosas. Los orientales unen los cuatro elementos: fuego, tierra, aire
y agua. Unos explican el origen monista, de un solo elemento y otros lo explican de
una forma pluralista ya sea, dual o de más elementos. La libertad de expresión de
que disfruta el ser humano, permite explicar significados de diversas formas, incluso
aquellas que no necesariamente son las adecuadas. Por ejemplo, sobre el amor,
existen diversas explicaciones, desde el amor filial a los padres, hasta el amor social
al estado o el amor por la naturaleza o por los animales, sin distinguir con claridad
cuál es el valor en la escala de cada uno de ellos. Y sobre la desgracia, también han
existido diversas explicaciones, desde, la del fuego consumidor de las cosas, hasta el
patético y monstruoso escenario del infierno cristiano. Interpretaciones de una
realidad natural normal, pero ignorada.

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El poder de la naturaleza es ineludible, aunque se nos ocurra inexplicable. La
naturaleza trasforma las sustancias existentes y esa transformación sugiere un inicio
y un término, lo que no nos asegura que la naturaleza origine lo natural. Pero,
lógicamente en la transformación existe un inicio un medio y un término de los
procesos y eso, motiva a la razón a encontrar el origen. La naturaleza es conectiva,
toda realidad existe dentro de un sistema operativo funcional que posibilita su
momento y lugar. Para determinar que existe, es necesario de un ser que lo evalúe y
eso obliga, a considerar la conexión entre un sujeto y un objeto. La conectividad
entre las dualidades positivo-negativas o masculino-femeninas, es la que mantiene la
permanencia de la realidad. Y la repulsión entre dos polos positivos o negativos,
sostiene la conectividad entre los complementos. Por lo mismo, intuir que existen
esos tres aspectos en la naturaleza no es nada extraordinario, todo lo contrario, es
una realidad. El tema es cómo lograr comprender en qué consisten esas fuerzas
operativas naturales y para eso, debemos indagar en los fundamentos esenciales de
la realidad.
La realidad morfológica se basa en tres dimensiones geométricas: largo-ancho-alto y
en tres condiciones sustanciales: solido, líquido y gaseoso. La realidad psicológica,
también se basa en tres dimensiones espirituales: lo sensible (lo sentido)
sensaciones, percepciones, sabores, etc. Lo razonable (lo conocido) intuido, lógico o
razonado. Y lo beneficioso (realizado) cumplido, completado o disfrutado.
Esta dualidad entre las trinidades, morfológicas y psicológicas, es inexcusable en la
naturaleza humana. Todo humano las contiene. Nuestra morfología contiene sólidos,
como la estructura oxea, los dientes, las uñas; líquidos como la sangre, la orina, la
transpiración, etc. Y todo humano contiene gases. Además, todo humano siente,
comprende y realiza. Se dispone de emoción, intelecto y voluntad. La emoción es la
capacidad sensible que nos permite percibir necesidades o sensaciones. La sensación
es aquella tensión extrema provocada por la carencia o exceso en: temperatura,
alimentación, descanso, ejercicio, o contacto con sustancias, además de aspectos
psicológicos como la falta de seguridad, que provoca la sensación de miedo,
ansiedad o angustia; la falta de salud que produce daño o dolor; la falta de cariño o
de afecto, que produce desánimo, etc etc. La emoción es la capacidad de captar
sensaciones, así como el intelecto es la capacidad de reconocer juicios justos o
razones. La emoción no es algo que se entrega, como tampoco se entrega el
intelecto, lo que se entrega es el sentimiento o el conocimiento de una determinada
sensación. Sentimiento es el recuerdo de una sensación. Ese recuerdo se puede
compartir únicamente, con quien disponga del recuerdo de la misma sensación. Por
eso es tan difícil que alguien que no tuvo la experiencia, de vivir una determinada
sensación, pueda comprender al que la tuvo. ¿Cómo puede, aquel que nunca estuvo
en el espacio, comprender lo que siente un astronauta?

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Todo humano dispone de voluntad. Voluntad es la capacidad sensible que permite
cumplir con el deber y todo humano, cumple con el deber de realizar, aquello que su
libertad determina preferido. No se puede evitar cumplir con lo que se determina
preferido, porque libertad es la capacidad de optar por lo que se estipula válido.
Existe, eso sí, lo valido para uno y lo valido para todo. El adulto maduro es aquél
que cumple con las máximas necesidades válidas para la naturaleza de la creación. Y
eso es lo que debemos descubrir. Se debe comprender, en qué consiste esa naturaleza
que nos determina y califica humanos, únicos, en libertad, autonomía y
responsabilidad.
Ser humano, es una condición distinta del ser animal. El ser humano, es al mismo
tiempo animal natural y sobrenatural o humano. El humano contiene un mecanismo
exterior instintivo protector de su permanencia, mantenimiento y peligro y un
mecanismo interior psicológico, protector del desarrollo de sus capacidades
emocionales, intelectuales y comportamiento, al que se le denomina conciencia o
sentido común. El sentido común de la conciencia, es capaz de controlar y dominar a
los instintos de protección, conservación y reproducción. Por lo mismo, decimos que
contiene ese poder sobre natural, porque es capaz de controlar lo natural.
Puede controlar lo natural, pero no puede independizarse de la naturaleza, a la que se
debe por completo.
La naturaleza es dual, conquista y protege, consigue y comparte, ofrece y responde,
entrega y agradece. Es dual en su comportamiento complementario pero es singular
en su finalidad. La naturaleza es el entorno protector de las especies, caracterizado
por la constante actividad conectiva en función del bien común. Y el ser humano, es
el depositario del sentido común, capaz de descubrir y reconocer los fundamentos
del bien común y del mal. La humanidad exige la economía del bien común, la
justicia del bien común y la conectividad basada en el bien común. La conciencia
humana lo exige, pero debe comprender en qué consiste el bien común y como
establecerlo, para poder ofrecerlo a los demás. Por eso es importante analizar las
normas de la naturaleza.
Lo natural es esencial. Lo natural masculino y femenino; lo natural filial, conyugal y
paternal, lo natural familiar y social. Cualquier ámbito de la actividad humana ha de
conectarse con la regulación decente de la normalidad. La decencia en la docencia es
fundamental para el desarrollo del ser humano. Debemos priorizar los procesos de
desarrollo vincular afectivo y sobre esa base de maduración en el sentido común,
podemos instruir en tecnicismos y conocimientos periféricos o variables. La
docencia decente, es una necesidad fundamental y para establecerla, es necesario
madurar a los docentes.
Un docente, ignorante de las normas natrales e incapaz de controlar el celo y los
instintos, sigue siendo adolescente, independientemente de estatus o de su edad.

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La docencia ha dejado las normas naturales al margen del camino, haciendo camino
al andar, pero sin llegar a ningún sitio, por ignorar los fundamentos de la naturaleza
humana. A la naturaleza, la dejamos a un lado, como dejamos a nuestros padres en la
adolescencia, hasta que nos encontramos frente a graves problemas y necesitamos
su asistencia; en esos casos, volvemos siempre a buscar su cobijo, conocimiento y
protección. La humanidad se encuentra en estos momentos enfrentada a situaciones
graves y difíciles de resolver. Problemas ecológicos, de discriminación racial o
religiosa, de migración, económicos, sociales, etc. que terminan alterando el
desarrollo psicológico normal de la sociedad. Pero que crean conciencia de la
imperante necesidad por encontrar las normas de la naturaleza.
Ansiedad y angustia, sobreprotección ambiciosa, arrogancia hasta el extremo de la
soberbia y agresividad o ineficiencia, son padecimientos generalizados, compartidos
entre los ciudadanos de cualquier lugar.
Las falacias en igualdad o la defensa de la diversidad y la convicción de que todo es
relativo, en tanto es bueno y no bueno al mismo tiempo, ha confundido hasta el
extremo de considerar que no existe la verdad, a pesar de estar todos exigiéndola. La
exigimos en los docentes, en los vecinos o en los amigos, pero cuando la ignoramos,
sacamos bajo la manga el justificativo de que “todo es relativo”. Justificativo que
solo envuelve o enmascara la ignorancia del que lo defiende. ¿Es relativa la ley de la
relatividad o el principio de contradicción? ¿Es relativa la afirmación de que todo es
relativo? Si todo es relativo, ¿por qué estar en contra de lo absoluto, que sería algo
que no existe? Si todo es relativo, ¿por qué creer en una evolución, linealmente
orientada en una secuencia de especies que “mejoran” en el tiempo, mediante
selección natural? Y si todo es relativo, ¿por qué nos preocupa tanto la educación, la
ecología y la seguridad mundial? Si todo es relativo, quien crea en eso, debería
dejarse estar, a ver si se alimenta sin alimento, si respira sin respirar y si puede
dormir despierto. Porque si todo es bueno y malo al mismo tiempo, ¿quién puede
afirmar que es bueno o malo alimentarse o no, dormir o no y respirar o no?
Toda creación se basa en la necesidad por realizarla y su cumplimiento satisface
dicha necesidad fundamental. No existe nada que no haya sido originado, por lo
tanto, tras la creación, existe siempre un origen que necesita crear. Todo lo que se
necesita es por y para algo. “Por”, implica una razón que justifique su por qué.
“Para”, implica una razón que justifique su para qué. “Por”, espera una satisfacción.
“Para”, justifica el cumplimiento del deber de realizar.
Todo acto, según esta lógica, contiene intencionalidad, selectividad y poder. El
poder satisfacer al origen creador, la justificación de ser capaz de satisfacerlo y la
libertad de ser un acto, único y diferente a cualquier otro. Esta realidad no es relativa
a, ni igual a, ni diversa. Es una normativa natural.
La ignorancia de lo esencial, ha perdido ya su condición vitalicia. Estamos frente a
un futuro compuesto por personas educadas en las normas de la naturaleza que

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realizan sus esfuerzos en el mejoramiento de la economía del bien común, de la
justicia del bien común y del comportamiento basado en los valores del sentido
común. El tiempo ha llegado. ¡Edúcate, la responsabilidad es solo tuya!
Fuimos educados en la caracterización de una esperanza, la de cumplir la meta de
ser educados. Educado, contiene dos significados en uno. 1-Indica que –el otro o lo
otro- ha de educarnos, asumiendo la responsabilidad de cumplir con ciertos
parámetros sociales normales, a los que se debe respetar y coincidir. 2- Asume que el
individuo ha de cumplir con esas normas naturales o sociales que determinan la
calidad y certifican al educado. Por un lado se espera y por otro se consigue.
Educarse obliga al ideal a ser transformado en imagen. El ideal es el ideario o teoría,
que continuamente ha de cumplir cada individuo. Ser educado es quien,
supuestamente adquiere el comportamiento social del respeto por el ideal, y de la
respuesta responsable al ideario, para lo cual, cada uno ha de cumplir su rol de ser
responsable y respetuoso en paralelo.
Tradicionalmente se asume que el ideal o teoría de la educación se aprende de otro,
de un experto docente o instructor y no es así. El instructor o docente expone tipos
de comportamiento modelo, pero es la conducta del aprendiz la que debe manifestar
ese comportamiento. El instructor puede explicar conocimientos, pero es el aprendiz
quien debe comprenderlos y realizarse en ello. El interés del aprendiz parte de su
propia iniciativa, de su libre voluntad. Sin interés, nada interesa y sin cumplir con el
deber, no califica responsable. En ambos casos, se debe percibir la necesidad de
comprender o de cumplir. Esa captación de la necesidad, es sola y exclusiva de cada
uno, no proviene ni de docentes ni de instructores. Ni el experto más motivado
puede motivar con su actuar al desanimado o desinteresado aprendiz. Hasta no
disponer de la correcta actitud de entrega, no se puede proponer absolutamente nada.
Eso se debe a la independencia y libertad humana. La capacidad de optar no se
motiva de fuera a adentro, se determina en base a la preferencia de adentro por lo de
fuera. Lo de fuera estimula la voluntad a motivarse, pero el estímulo, no es
suficiente para determinar el actuar. La determinación proviene de la actitud y para
disponer de ella, es necesario que la conciencia determine preferido, lo que pretende
o propone. La conciencia soy yo, es usted, es uno. El pastel puede ser muy tentador,
pero solo se lo come quien está determinado a probarlo.
Esta realidad de disponer de la actitud de aprender para educarse, ha sido
tergiversada por los medios de comunicación social y se ha llegado a pensar que si
el maestro no motiva, el alumno no se educa. ¿Qué maestro motivó a Edison a
descubrir la ampolleta, a Newton a descubrir la gravedad, o a Bill Gate a crear
Microsoft? Se debe comprender que la educación es responsabilidad de cada uno, y
que los expertos pueden instruir en sus conocimientos, pero ser experto en
matemáticas o disponer de una distinción académica, no califica educado a quienes
lo poseen. Educarse es ser normado en las normas de la naturaleza y esas normas
deben ser descubiertas por cada uno para realizarse en ellas.

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FUNDAMENTOS DE LO ESENCIAL

Por Martin Soria

En la naturaleza de la Creación, existen dos categorías de aspectos fundamentales:
1-Inmutabilidad y 2-Variabilidad.
Lo inmutable o incambiable y lo cambiable o variable, se complementan en la
unidad. Lo incambiable es constante, confiable y conectivo; lo variable es
inconstante, impreciso y diverso, por lo tanto, lo inmutable es previsible y lo
variable es imprevisible.

Lo Incambiable
Constante firme
Confiable absoluto
Conectivo conciliador
Previsible

Lo variable
inconstante frágil
impreciso relativo
diverso inconciliable
Imprevisible

En la naturaleza humana, existen razones constantes y razones variables. Razones
que tienen que ver con calidad y cantidad. Cuando hablamos de calidad, nos
referimos a aspectos constantes de bienestar, ajuste o satisfacción. Aquello que
satisface, se ajusta a las necesidades y cumple con el deber de ser necesario, califica
bueno o de calidad. Niveles de calidad existen, porque existen también distintas
categorías de necesidad. Pero en cualquier categoría, la calidad, va a depender del
mismo valor -ser considerado bueno- (por cumplir con el deber ser necesario). De
esto se deduce, que la calidad no varía, es siempre una constante categoría de
bondad. Pero la cantidad de aspectos que satisfacen, se ajustan o cumplen son
muchos, por eso la cantidad es variable.
La calidad de ser normal es única, -ser normado- es eterna y absoluta por lo tanto,
es inmutable, la cantidad de normados es variable. La calidad de ser justo es solo
una, -legal, ajustado- es eterna y absoluta por lo mismo, es inmutable, la cantidad de
ajustados lícitos es variable. La calidad de ser responsable es solo una, -cumple- es
inmutable, eterna y absoluta. La cantidad de responsables es múltiple y variable.
Esta realidad se encuentra en lo que nos rodea. La calidad del automóvil es solo una:
el transporte. La variedad de automóviles y la posibilidad del transponte es variable.
La calidad del teléfono es solo una, comunicar; la cantidad de teléfonos es variable.
La calidad está ligada con el valor. Por supuesto que puede existir quien compre el
auto que no traslada, pero califica bueno por ser una antigüedad, en este caso el
valor de la calidad no varía, sigue siendo bueno. Calidad es sinónimo de valor.
Todo aspecto variable, se debe a su caracterización inmutable. La cantidad de seres
humanos, se debe a su calidad de ser humano; sin ser humano, no se puede decir que
sea normal, ni que funcione como nuevo u original. Del mismo modo que un
automóvil o un teléfono que no cumplen con su misión de trasladar o comunicar, no

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se puede decir que funcionen. Aquello que no funciona defunciona, es disfuncional,
está estropeado, roto, enfermo o muerto. La sociedad disfuncional es aquella que no
beneficia a todos, así como el teléfono disfuncional, es aquel, en el que alguna de
sus piezas no funciona. Cuando vendemos un aparato cuyas piezas funcionan todas
bien, se dice que está, como nuevo. La sociedad debería estar como nueva, como se
originó. El humano original es libre, autónomo y responsable y debemos
comprender, qué significa ser libre, ser autónomo y ser responsable. Creemos que
sabemos el significado de libertad, pero no lo comprendemos en su totalidad.
Creemos que comprendemos lo que significa ser autónomo, pero no lo
comprendemos en su totalidad y creemos que sabemos lo que significa responsable,
pero tampoco lo comprendemos en su totalidad.
Todo humano saludable es libre, autónomo y responsable, crece, tiene la capacidad
de reproducirse y ejerce el control o dominio sobre sus decisiones. Se alimenta,
respira, huele, oye, ve y camina; siente, comprende y es creativo, estos son aspectos
constantes en la naturaleza humana. Y los aspectos variables son aquellos que tienen
que ver con sus opciones, sus convicciones y sus experiencias; unos crecen más
altos o más bajos, más gordos o delgados; se reproducen con más o menos hijos. Y
dominan más o menos sus habilidades.
Tanto la inmutabilidad de lo incambiable como la variabilidad de lo cambiable posee
categorías de cantidad y calidad, tienen un máximo y un mínimo. La libertad puede
optar por lo que es válido para uno, por lo que es válido para un grupo, o por lo que
es válido para todos, pero no puede optar por lo que no prefiere. La autonomía
puede ligar con la justicia del criterio personal, del criterio grupal o del criterio
natural, pero no puede apartarse del criterio. La responsabilidad puede cumplir
necesidades morales, éticas o estéticas, pero no puede excluirse de cumplir. Se
puede ser responsable del cumplimiento del deber de ser mejor, de cumplir con las
responsabilidades familiares o de cumplir con las responsabilidades sociales
universales naturales.
En lo invariable y en lo variable, existe siempre un máximo. El máximo es siempre
utópico inalcanzable, pero motivante. Existe lo infinito, pero lo infinitamente grande
y lo infinitamente pequeño. Lo finito mejor y lo finito peor, pero ¿dónde terminan lo
mejor o lo peor o lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño? Lo
incambiable y lo cambiable van de la mano. Bailar es constante, cantar es constante,
el arte es constante, pero los artistas producen multitud de aspectos variables.
Hay gente que baila pero Baryshnikov solo hay uno.
Hay gente que canta pero María Callas solo hay una.
Gente que toca el piano pero Frederick Chopin solo hay uno.
Hay gente que esculpe pero Miguel Ángel solo hay uno
Hay gente que pinta, pero, Antonio López solo hay uno.
Y cada uno de ellos, produce variaciones en sus proposiciones.

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Caminar hacia el horizonte, pareciera ser utópico porque nunca se alcanza; el
horizonte camina siempre en la distancia y avanza en paralelo con nuestro caminar,
pero ese horizonte inalcanzable es el que nos motiva a caminar. El horizonte es
siempre uno para cada una de las variables posiciones desde donde se le aprecie.
Lo variable es múltiple, se encuentra en la diversidad; es retornable, ocurre una y
otra vez, es fractal. Es abstracto, solo se establece en fragmentos, no en la totalidad y
en ocasiones es absurdo, paradójico, ilógico o desatinado.
Lo invariable es único, se encuentra solo en esa cualidad, en ese momento y en ese
lugar. Es concreto, lógico, razonablemente justo y máximo. Es la cualidad máxima
posible del ser. También es fractal, se repite en todo lo invariable.
Hay gente que quiere bailar, esculpir o pintar por diversión y gente que quiere ser
artista, por vocación. La diferencia entre uno y otro, radica en su determinación. Del
artista vocacional surge una fuerza pasional que lo motiva a superarse, sin sentir el
sacrificio del esfuerzo. El artista por diversión, una vez satisfecha su expectativa,
busca otro tipo de satisfacción y lo motiva a buscar nuevas alternativas de diversión.
El arte es únicamente para quienes tienen solo una meta: “Lo Supremo” y esa meta,
les permite superarse en el proceso de su conquista. Lo supremo es producto del
máximo esfuerzo, la máxima concentración, la máxima determinación. Sin esa
actitud de realizar el máximo esfuerzo, la máxima concentración y la máxima
determinación no se logra lo supremo. Por lo mismo, no se logra la meta de ser
artista. El ideal humano es nuestro horizonte, y arista es quien lo persigue, pero solo
puede comprender el horizonte quien descubra que la tierra es redonda, de ese
modo, comprenderá que jamás lo va a alcanzar, pero también comprenderá que
puede caminar sin límites ni fronteras.
La frase: “todo cambia” es solo una frase cliché, no es cierta La frase correcta es:
¡No todo cambia! Cambia lo variable, pero no lo inmutable.
La “ciencia” o, mejor dicho, algunos científicos, nos han llenado la cabeza de frases
sin sentido, como esta de que “todo cambia” que, por ser mil veces repetida, se
tiende a asumir “cierta”, pero no lo es. ¡No todo cambia! Si cambiase todo, las
matemáticas o la geometría no existirían. ¿Cómo justificar una razón matemática o
geométrica si cambia? Si todo cambia, la hipotenusa de un triángulo rectángulo, no
sería igual al cuadrado de la suma de los catetos, ni la circunferencia sería 3,14
veces su diámetro, ni la tierra giraría alrededor del sol, ni tantas cosas más, por eso:
¡No todo cambia! Pero, si se asume que todo cambia, también se puede asumir que
todo es relativo. Una cosa lleva a la otra. Y, ¿qué es relativo? Si por relativo se
entiende, que es algo que, -es- al mismo tiempo y en el mismo lugar bueno y malo,
cierto y falso, satisfactorio y frustrante, para el mismo observador, ¿cómo es eso
posible? Algunos justifican esto con una ingeniosa salida: “es que lo que es bueno
para mí, puede no ser bueno para otro”. ¿Por qué digo que es ingenioso? Porque
están eliminando el -mismo- de la pregunta. Ahora, lo bueno para mí, aquí, no es

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bueno -luego- para el otro, allí; no ocurre en el –mismo- momento ni en el -mismolugar. Nos ponemos frente a dos apreciadores y claro, a uno puede no parecer bueno
lo que al otro le parece. Pero en ese caso, el valor de lo bueno, no cambió, solo
tenemos dos apreciadores distintos. La visión distinta puede hacer que se reconozcan
dos cosas diferentes, aun siendo la misma cosa y sin que esta varíe. Por lo tanto, no
es que lo apreciado sea bueno y malo al mismo tiempo y para la misma persona,
sino que para uno es bueno, cuando lo aprecia (en un momento) y para el otro es
malo, cuando lo desprecia (en otro momento). Pero la calificación de cada uno, de lo
bueno y lo malo, no varía la propiedad de que el objeto apreciado, sea siempre
bueno para todo el que lo aprecia y siempre malo para el que lo desprecie. Esa
cualidad de ser, es constante, mientras que la evaluación de bueno o malo es
variable.
¿De dónde surge lo bueno o lo malo? Lo bueno o lo malo, no existen contenidos en
el objeto apreciado o despreciado, el objeto simplemente –es- la calificación de
bueno o de malo, es emitida por el juez o sujeto, que aprecia o desprecia al objeto.
Cuando lo aprecia, indica que el objeto –es- bueno y cuando lo desprecia, indica que
el objeto –es- malo, pero el objeto no cambió, sigue siendo lo que -es-. Luego, el
objeto no varía, ni varia la apreciación o desprecio. El sujeto que aprecia valora o
valida al objeto y el sujeto que desprecia, invalida al objeto. No puede validar e
invalidar lo mismo, al mismo tiempo el mismo sujeto. El principio de no
contradicción nos dice que un mismo significado, no puede ser y no ser al mismo
tiempo. Además, el principio del tercero excluido, nos dice, que entre el ser y no ser
de un significado, no existe un tercero intermedio. Las medias tintas, no existen en
la verdad. Toda intención persigue una sola dirección. La solución a cualquier
problema es solo una: aquella que lo resuelve. La conclusión de cualquier proyecto
es solo una, aquella que lo cumple. Cumplir, resolver o solucionar, siempre valen
para solucionar, resolver o satisfacer esa necesidad.
Por lo explicado, comprendemos que el valor no cambia, siempre vale, siempre
complace, así como el desprecio siempre rechaza. Nadie puede unirse con lo que
desprecia, o apreciar despreciando, ni puede ser satisfecho con lo que odia.
El valor siempre complace, nunca cambia. Por lo tanto, ¡no todo cambia! Podemos
cambiar la forma del oro, pero no su oxidación, porque no se oxida. La no
posibilidad de oxidarse es su característica inmutable y lo variable es la forma que
podemos darle al oro a nuestro antojo.
El valor contiene la dualidad de ser inmutable en tanto a que se debe establecer y su
establecimiento siempre complace, esa cualidad del valor es absoluta, pero es
variable en intensidad, puesto que las cosas complacen mucho o poco, o se deben
lograr metas individuales o globales, máximas o mínimas. Pero en ningún caso, se
puede justificar que el valor sea relativo, en el sentido de que posee al mismo tiempo
y para la misma persona la cualidad de agradar y desagradar.

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Quien dice que todo es relativo y todo cambia, se declara a si mismo imprevisible,
porque al ser parte del todo, está afirmándose cambiante. Una razón que se declara
cierta y falsa al mismo tiempo no merece confianza.
El intelecto humano no está capacitado para reconocer lo falso, lo desprecia. ¿Cómo
podría entonces alguien, afirmar que una verdad puede ser falsa al mismo tiempo y
en el mismo lugar, para la misma persona?
Se debe comprender que cada individuo evalúa de acuerdo con el desarrollo de su
criterio. Por eso, es distinta la evaluación del amor de un maduro en el amor, de la
evaluación de un adolescente que carece de la experiencia de los afectos paterno
filiales o conyugales. Lo mismo ocurre con la evaluación de ideales políticos,
religiosos, económicos o sociales. La experiencia y recursos de un empleado, es
distinta a la experiencia y recursos de un gran empresario, por eso la evaluación de
los procesos o beneficios, derechos y deberes del trabajador, van a ser reconocidos
de forma distinta por el empleado y por el director de la empresa.
Que evalúen la realidad de formas distintas no transforma en relativo lo que se
evalúa. Si observamos un cilindro desde su superficie plana, en la distancia se verá
una circunferencia, pero si lo observamos desde su lado convexo parecerá un
rectángulo, ni por ver un rectángulo o una circunferencia se modifica la naturaleza
del cilindro. Luego, el cilindro no es relativo por la diferente evaluación del
observador, lo que ocurre, es que cada uno observa aspectos distintos contenidos en
el cilindro.
Se tiende a decir que la belleza es relativa, que el amor es relativo, que todo aquello
que ignoramos y nos ofrecen diferentes explicaciones, es relativo. Esta falacia
confunde y trastorna nuestro intelecto, porque se le impide reconocer, que lo bello
siempre complace y que el amor es siempre conectivo.
Se tiene la predisposición a considerar verdad lo que aparece en medios de
comunicación, sin considerar que el que escribe en el diario, es un individuo con una
percepción particular y en ocasiones, determinado por la ideología del diario.
Hay una historia que tipifica muy bien esta realidad de lo relativo.
-En una remota ladera de una ciudad China vivía el señor Chi, con su hijo Chon. El
hijo subió al monte y regresó con 10 caballos salvajes. Su vecino vino a visitarlo y
pregunto al señor Chi, de donde había sacado los caballos. Le respondió que su hijo
subió al cerro y los encontró, a lo que el vecino respondió: “¡ Qué suerte tiene tu
hijo!”. El joven se puso a domar los caballos y uno de ellos lo derribó y se lesionó
una pierna. Al ver el vecino, que Chon no podía caminar, le dijo al señor Chi: “¡Qué
mala suerte la de tu hijo!”.
China entró en guerra y vinieron a reclutar al joven Chon, pero como no podía
caminar, no fue a la guerra. El vecino cuando supo que no había sido reclutado le
dijo al señor Chi: “¡qué suerte tiene tu hijo!”¿Podríamos decir que tiene buena y mala suerte al mismo tiempo? ¡No! Por lo
mismo, no se puede afirmar que la suerte del joven es relativa. La suerte o no suerte
depende del apreciador. Lo mismo ocurre con lo relativo.

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Aquello que es proporcional al sujeto que lo aprecia, puede variar según se aprecie
lo positivo o se desprecie lo negativo, pero lo apreciado o despreciado no varía por
ser apreciado o despreciado.
La defensa de lo relativo proviene de la ignorancia en la comprensión de lo que se
determina relativo. El supuesto básico de la teoría de la relatividad es que la
localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son
relativos al estado de movimiento del observador. Albert Einstein, nunca dijo que un
objeto, es y no es, bueno y malo al mismo tiempo.
Quienes se han encargado de promover la significación de lo relativo en el valor,
han sido aquellos cuya ideología, es contraria a la idea de un absoluto universal
inexplicable.
La realidad nos dice que lo invariable no excluye a lo variable o viceversa, sino que
ambas se complementan en la dinámica de la existencia. Es curioso también, ver
como los “cientifistas”, que se definen contrarios a la idea religiosa de lo absoluto,
defiendan la ciencia en sus formulaciones absolutas. En realidad no es que sean
contrarios a lo absoluto, sino que son contrarios a la falta de demostración de lo
absoluto.
Lo absoluto es siempre demostrable, porque es inmutable, existe siempre en todo.
La falta de demostración de lo absoluto, se debe únicamente a la ignorancia del
mismo. Como la filosofía tradicional y la religión, han ignorado las normas de la
naturaleza, no han sido capaces de demostrar la realidad de lo absoluto y
proporcionaron términos místicos, mágicos o sobrenaturales inexplicables, que
apelan a la sensibilidad humana, en su necesidad de defender un origen y una
finalidad, pero, que por no ser conocidos, han sido inexplicables. A esa falta de
información, lógicamente los científicos, que analizan lo demostrado, no han podido
acceder, por la ignorancia de quienes postulaban la existencia de un absoluto
inexplicable. Pensar y defender la existencia de un misterio inexplicable, es absurdo.
Hagamos el ejercicio para demostrarlo. Vamos a defender la existencia de un planeta
cóncavo en el espacio interestelar. Podríamos defender la existencia de un planeta
cóncavo y vacío, pero hasta no descubrir su existencia no se podría demostrar. La
religión y la ciencia (que en su origen, pretendieron lo mismo, religar al hombre con
la sabiduría) frente a la diferencia de llegar a un juicio por fe o por pruebas (razón)
o, ante las diferencias entre credo y convicción por sabiduría, se encuentran
opuestas. Esta dinámica entre opuestos, genera una diversificación de postulados y
significaciones abstractas, que en algunos casos, favorece la devoción de quienes
temen perderse. Y por otro lado, la oposición de quienes necesitan de la razón para
convencerse. Ambas direcciones están enfocadas en la misma meta, la comprensión
de la naturaleza humana, pero la diferencia entre sus métodos, ha logrado dividir a la
sociedad en dos grandes sectores: los idealistas y los pragmáticos, los mentalistas y
los materialistas. Curiosamente, ninguno logra definir la realidad de la naturaleza
humana. Ni los materialistas, ni los idealistas, comprenden la naturaleza del biotipo
humano natural.

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DIVERSIFICACIÓN DE LOS SIGNIFICADOS
El hombre originario, o primeros antepasados de la humanidad, no disponían de dos
o más conceptos para sus significados, cuando calificaban algo, lo nombraban con
una sola palabra. ¿Para qué complicarse o confundir con dos o más nombres para la
misma cosa? Si una cosa hubiera tenido dos nombres, se confundirían en extremo,
no podrían comunicarse. Eso permitía comprenderse y confiarse con facilidad.

Cuando se juntaban sentían una sensación de complacencia, a esa sensación
la denominaban, pongamos por ejemplo: “felicidad”. En ese círculo familiar único
en ese entonces, todos entendían que el significado de felicidad, era la complacencia
o sentirse bien. No existía otra palabra para esa sensación, por lo tanto, era fácil
entenderse. Cuando crearon un lugar habitable, lo llamaron –casa- y era interpretado
por todos ellos, como lugar habitable. Así se establece la comunicación.
Pero al parecer, estos primeros ancestros humanos, se divorciaron o separaron y los
descendientes comenzaron a llamar las cosas a su modo, lógicamente, distinto al
modo de los otros marginados. Y la historia de las separaciones continuó y continuó,
hasta nuestros días. Ahora tenemos tantos nombres para la misma cosa, que nos
resulta imposible comprendernos los unos a los otros. Los españoles llamamos casa
a la vivienda, los ingleses la llaman house, home, dwelling; los alemanes lo llaman:
haus. Los checos lo llaman dum. Los franceses maison. Los irlandeses theach. Los
islandeses husio. Y podéis comprender la cantidad de idiomas que existen con
nombres distintos para cada cosa. Esta multitud de nombres, impide la comprensión
de los significados, porque el tipo de casa en cada nación también es diferente. Las
casas de las planicies, suelen ser de ladrillo, barro o adobe. Las casas de cordillera,
suelen ser de piedra con techo de pizarra, las casas de los bosques suelen ser de
madera y allí donde dispongan de madera piedra y barro, son casas que integran
todos esos materiales, por lo mismo, no podemos comprender con precisión, a qué
se refiere cada uno con el término casa, entendemos lo esencial del termino: “lugar
habitable”. ¿A qué se debe la variedad en significados y en conceptos? Unos dirán
que a la diversidad y otros que a la separación. La separación es responsable de la
diversificación. La comprensión de lo fundamental, en un medio ambiente saturado
de explicaciones y significados diversos es muy difícil, por eso, Descartes
recomienda la duda y propone un método de análisis para la comprensión del juicio
justo.
En la actualidad, los significados de libertad, felicidad, amor, sexo, éxito, talento,
educación, salud o enfermedad, son abstractos, sin fundamento que los justifique.
Por eso se establecen las polémicas diferencias de opinión, que finalmente generan
reclamos, acusaciones o rupturas y enfrentamientos por la defensa de las mismas.
Quien carece del juicio justo, no dispone de la razón.

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Imaginemos ahora el significado de felicidad, si existe la felicidad, ha de existir
una máxima razón que justifique a la felicidad. Y para eso, debemos diferenciar
las experiencias de felicidad.
Primero debemos definir la felicidad con un adjetivo concreto, la felicidad
complace. Y complace en tres aspectos fundamentales: nos complacen sensaciones,
conocimiento o bienestar. Si alguien nos atiende, nos complace, si alguien nos
entiende, nos complace y si alguien nos respeta, nos complace, luego, existe un tipo
de felicidad emocional, un tipo de felicidad intelectual y un tipo de felicidad
conductual. La felicidad es una sensación que se desprende de la conquista de lo
esperado. Pero existen expectativas deseadas y necesarias; fundamentales y
cotidianas, trascendentes e intrascendentes. No es igual la máxima felicidad infantil,
que la del adolescente, la del padre o del abuelo. Pensemos en cual puede ser la
máxima felicidad infantil. Podríamos decir, que la máxima necesidad infantil, va a
depender de cada niño, pero todos los niños tienen una misma máxima felicidad
infantil fundamental. Lo primero que se nos viene a la memoria es el regalo. A los
niños les gusta recibir regalos, juguetes, bicicletas, patines, juegos etc. Pero, ¿sería
feliz un niño, con juguetes y sin hermanos? ¿Podría jugar sus juegos competitivos
sin alguien con quien competir? Un hermano proporcionaría más felicidad a un niño
que un juguete, pero, ¿si no tiene padres a quienes contarles que ganó en su juego o
quienes le proporcionen los juguetes? No podría jugar con esos juegos, luego, la
felicidad máxima del niño proviene del afecto a y de los padres.
Y ¿Cuál sería la máxima felicidad del adolescente? El adolescente entre los 12 y 18
años compite en sus juegos, pero, además de sentirse feliz con las victorias y logros
que sus padres admiran en él, se siente también gratificado con el reconocimiento de
sus amigos y en especial con el aprecio de sus complementos de género. Y cuando
ha elegido su complemento particular, su pareja, lo que más le satisface es el
reconocimiento de su pareja, incluso en ocasiones, más que el reconocimiento de sus
padres. Por lo tanto, cabría pensar que la máxima felicidad del adolescente proviene
del reconocimiento afectivo, intelectual y conductual de su pareja. Pero imaginemos
un adolescente ligado con su pareja y desligado de sus padres, ¿sería feliz el
adolescente sin la orientación, criterio y protección de sus padres? ¡Obviamente no!
Por lo mismo, la máxima felicidad del adolescente proviene del afecto a y de su
pareja y a y de sus padres.
Y ¿Cuál sería la máxima felicidad de los padres? Si ya han logrado el
reconocimiento de sus parejas, más que la satisfacción del éxito profesional entre
sus pares, o la compra de la mansión o del Rolls Royce, lo que produce la máxima
satisfacción a los padres, es el reconocimiento de sus hijos. ¿De qué sirve la
mansión sin hijos que la disfruten? Michael Jackson era propietario de Neverland
pero esa mansión solo causó la división entre los padres e hijos que la pretendían, Y
¿los logros laborales sin trascendencia? Muamar el Gadafi consiguió los máximos
logros como líder libio, pero murió asesinado por los mismos libios. Luego la
máxima felicidad de los padres, proviene de la completa realización de los hijos que

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reconocen a sus padres, verdaderos, justos y completos. Cuando los hijos reconocen
en sus padres el modelo de autenticidad y madurez, ambos, padres e hijos, disfrutan
de la máxima felicidad, confianza y respeto.
Y ¿Cuál sería la máxima felicidad de los abuelos? Los abuelos se sienten muy
felices con los nietos chicos, pero cuando los nietos logran madurar en el afecto por
sus abuelos, los abuelos sienten el máximo de felicidad. No es lo mismo el nieto
receptor que el nieto complementario. Cuando el nieto madura en el respeto y
cumplimiento de su responsabilidad, cuando madura en la justicia de la razón que
produce plena confianza y cuando madura en el afecto incondicional en atender,
entender y estar atento a las necesidades familiares naturales, el abuelo se siente
feliz con el nieto maduro y el nieto maduro se siente feliz con sus abuelos.
Acabamos de ver distintas apreciaciones y significados de “felicidad”. Lógicamente
el adolescente no puede comprender el significado de felicidad del abuelo, pero el
abuelo maduro si puede comprender la máxima felicidad del adolescente. Luego, si
el adolescente es inteligente, debería escuchar a sus mayores en los significados de
lo que no puede comprender por su edad y falta de experiencia. Eso no significa que
el significado de la felicidad cambie, porque en todas las categorías complace, pero
las diferentes categorías de desarrollo de los receptores, produce diferencias en la
recognición de la complacencia que establece la felicidad. Pero existe una máxima
felicidad insuperable y esa es el producto del establecimiento del vínculo maduro
intrafamiliar. El afecto, la confianza y el respeto entre amigos es complaciente y uno
se siente feliz con los amigos; el afecto, la confianza y el respeto entre hermanos
produce complacencia en la confraternización. El afecto, la confianza y el respeto
entre marido y esposa, produce complacencia en la conyugalidad y se sienten
felices; el afecto, la confianza y el respeto entre padres e hijos, produce
complacencia en la filio-paternidad. La máxima felicidad, resulta de la sumatoria de
todos ellos.
El amado, confiado y respetado por los amigos, hermanos, cónyuges y padres, es
quien posee la máxima felicidad. Aquí llegamos a la conclusión de que la máxima
felicidad se deriva del establecimiento vincular intrafamiliar entre hermanos, marido
y esposa, y entre padres e hijos. El establecimiento del núcleo familiar, maduro en el
afecto, en la confianza y en el bien común, es el generador de la máxima felicidad.
Podéis no creerlo, pero no podéis evitar pretenderlo. Se puede pensar que la máxima
felicidad proviene del éxito profesional, del placer, del poder, de la fama o de
cualquier otra alternativa, pero no se puede evitar pretender la experiencia vincular
afectiva confraterna, conyugal o parental. La naturaleza humana es conectiva en su
fundamento esencial, por eso es imposible aislarse y pretender que por sí solo, se va
a encontrar la felicidad. Eso se piensa cuando se está rodeado de disfunciones y se
espera salir de los problemas, pero solo se sostiene por momentos. La constante
universal humana, obliga a conectarnos con similares en respeto, confianza y
acomodo sensible, que complazca a la capacidad emocional, que siempre busca y
necesita en todo momento ser satisfecha.

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Analicemos el significado de libertad. Libertad es un término muy usado a la hora
de defender un pensamiento, una opinión o una acción. Se piensa, se dice o se hace,
porque se dispone de libertad. Pero si observamos con cuidado, qué es lo que se
piensa, se dice o se hace, en los tres casos se elige lo preferido. Llegamos al
conocimiento que nos interesa, porque lo preferimos por sobre lo que no nos
interesa. Se dijo la palabra que se dijo, porque se eligió de entre otras y se prefirió
decir esa palabra. O se hizo lo que se hizo, porque se eligió de entre lo que se podía
hacer, lo que resultaba ser preferido. Por lo mismo, libertad, no solo es la capacidad
de optar, también es la propiedad de elegir lo preferido.
Cuando expongo esta particularidad de la libertad, suelen surgir algunas
discrepancias. Algunos dicen que hacen cosas que no prefieren, o que dicen lo que
no quisieron decir o que pensaron lo que no querían pensar, pero ¿cómo es eso
posible? Es lógico que existen actos reflejos que no decidimos conscientemente, y
que son respuestas instintivas, por ejemplo, en las situaciones de peligro, en las que
opera el instinto de protección, pero la decisión en esos casos proviene de la
naturaleza que prefiere la supervivencia por sobre el daño.
Tanto la naturaleza de la creación, como la naturaleza humana, disponen de
preferencias en el acomodo de los extremos o carencias. Claro que, a eso, no se le
denomina libertad, se suele llamar ecología, biología, o procesos naturales. Pero el
ser humano que piensa, que se comunica y que actúa, utiliza su libertad.
La respuesta común al significado de libertad es que es “hacer lo que da la gana”. Y
aquí es donde quiero ahondar. ¿Cuándo no se hace lo que da la gana? Y ¿qué
significa, “lo que da la gana”? Y ¿Cuándo la gana de lo que hacemos, decimos o
pensamos, no es lo que se prefiere? Llevo varios años investigando esta pregunta y
no logro encontrar ni una sola ocasión, en la que se opte por lo que no es preferido.
Algunos dicen que hacen muchas cosas que no quieren hacer, pero cuando se les
pregunta, ¿por qué lo hiciste? Responden que, porque no tenían otro remedio. No
tener otro remedio significa, que no tenían otra opción mejor. ¡No significa que no
lo quisieran hacer, porque se hizo! Pero, ¿por qué se hizo? Porque no existía otra
posibilidad y esa posibilidad determinó la voluntad a hacerlo. Y esa posibilidad era
la preferida. No nos gustan muchas cosas, pero cuando las hacemos, nos
determinamos, consciente o inconscientemente a hacerlas. Nadie, en su sano juicio,
quiere dañar, mentir o matar a nadie, pero, cuando se determina la voluntad a
agredir, mentir o apretar el gatillo, aunque cabe la posibilidad, de que quien recibe el
impacto de la bala, muera y antes o después pensemos que no lo queremos hacer; al
disparar estamos optando por esa alternativa por considerarla preferida. Apretar el
gatillo es una opción en la que opera la libertad (siempre y cuando no se dispare
accidentalmente). La libertad opera frente a una pretensión o propósito, no en
accidentes derivados de fuerzas ajenas a las decisiones humanas. No se puede decir
que la manzana de Newton cayó frente a sus ojos, haciendo uso de libertad, porque
no tiene capacidad de optar, así como el gato no se come al ratón por una decisión
libre, independiente de la fuerza del instinto. Optar significa ser capaz de decidir.

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Libertad entonces es la capacidad de optar. Podría definirse de este modo: “libertad
es la capacidad de optar”. Pero, si cada uno opta por lo que quiere, se encuentra con
muchas contrariedades derivadas de la capacidad de optar de otros, por lo que estos
quieren. Optar por lo que se quiere, cuando lo que se quiere, no concuerda con lo
que se debe, se penaliza. La obstrucción a la justicia, penaliza esa elección con el
castigo del reclamo, acusación o rechazo del resto no beneficiado, que necesita del
ajuste, para sentir que se hace lo justo. Si se quiere oír la radio, porque tocan una
canción que nos gusta y al otro no le gusta, nuestra libertad de optar no nos
funciona, porque nos desune. Entonces, ¿cuál sería el verdadero significado de
libertad? Si defendemos la significación: “libertad es meramente la capacidad de
optar”, veremos que no funciona. Pero si le añadimos el sentido común, en ese
sentido veremos que si funciona. Digamos que libertad es la capacidad de optar por
lo que es siempre válido para todo. ¿A quién perjudicaría aquello que es válido para
todo? A ¡nadie! Eso es: ¡a nadie! Aquello que es siempre válido para todo ¡no
perjudica nunca a nada! Esa es la verdadera libertad. Así podemos deducir que el
significado de libertad es: “Libertad es la capacidad de optar -por lo que es siempre
y para todo- válido”. Aquello que beneficia siempre a todo, no perjudica nunca a
nada. El camino del desarrollo de la comprensión del todo, comienza cuando
abrimos los ojos al exterior, cuando superamos nuestro egocentrismo y comenzamos
a pensar en los grupos familiares, tribales, comunales y sociales.
La diversificación de pensamientos ha generado “culturas” ajenas a las buenas
costumbres, o ajenas al sentido común, pero que por ser numerosas en cantidad,
asumen válida la defensa de sus costumbres. No todo lo diferente debe ser aceptado,
en especial, cuando contradicen normas naturales. La defensa de costumbres
culturales como por ejemplo el Tinku (peleas entre bolivianos y bolivianas), la
ablación, o las mujeres jirafa, son tradiciones contrarias a lo normal, que no deben
ser aceptadas por sociedades adultas. Decir, que son diferencias culturales y que
merecen respeto, es una ofensa a la dignidad de las personas que las padecen. La
idea de aceptar la diversidad, es contraria a las normas de la naturaleza humana, que
nos indican que el centro de la diversidad es la conectividad. Pensar que la
naturaleza humana es diferente para cada uno, es como decir que el oro se oxida de
diversas maneras dependiendo de la calidad del agua que lo humedece, eso es tan
absurdo como pensar que existen varios tipos de normalización humana. Una cosa
es el hecho de que cada humano sea distinto en cantidad y en calidad y otra muy
diferente, es que sea distinto en su normalización. El ser normal es normado en
consecuencia con las normas naturales y las normas no son diversas, son las mismas
para todo humano. Pero hay quienes las conocen y quienes las ignoran.
Del mismo modo que se es lícito frente al código civil, cuando se cumplen sus
normas, se es también decente o normal cuando se actúa en consecuencia con las
normas de la naturaleza. En las carreras de derecho, existe una asignatura que se
denomina derecho natural, pero, curiosamente, no explica cuáles son las leyes de la
naturaleza.

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Vamos a ver ahora cuál es la fuerza más poderosa del universo. En el universo
existen muchas fuerzas y energías y cualquiera podría opinar, una u otra fuerza,
como la más poderosa, pero debe haber una que todos reconozcan superior, más
importante y poderosa. Unos piensan que es la fuerza de atracción, otros, que la
fuerza centrífuga o nuclear. Y si, son potentes las dos y sería muy difícil precisar
cuál de las dos es más poderosa. El electromagnetismo es al mismo tiempo electro y
magnético, es acción y reacción en igualdad de condiciones. Lo importante aquí, es
darse cuenta, de que, tanto la fuerza nuclear, como la fuerza de atracción, existen
contenidas en la energía electromagnética que hace posible la acción (propulsión) y
la reacción (atracción). Supuestamente, acción reacción son equivalentes, pero, ¿qué
motiva el actuar de estas dos fuerzas? La acción es propulsora y la reacción es
receptora, una da y la otra responde dando; ambas son fuerzas que actúan mediante
presión hacia el exterior de sí mismas, o hacia el exterior de su momento y lugar.
Si ponemos esas fuerzas en dirección circular, la dualidad -acción reaccióndesaparece. Tenemos una fuerza circular que en 180° va hacia nuestra derecha y en
los 180° siguientes va hacia nuestra izquierda, pero en ambos casos va. Tal vez
estemos asumiendo la atracción, de un modo diferente a como ocurre. En el caso del
recorrido circular solo existe acción de dar continua y constante, no de recibir. Claro
que se puede defender la idea, de que el espacio reacciona frente a la intensidad de
la fuerza y al espacio, se le justifica reaccionario. Pero la fuerza de atracción, no es
la reacción del espacio. La fuerza de atracción se deriva del centro del movimiento,
no del exterior. Luego, tanto la acción, como la reacción, operan en la compensación
de igualdades. A toda fuerza, corresponde una reacción de iguales proporciones, de
donde se deduce, que el estado de normalidad entre las fuerzas es el producido por la
unidad entre ambas. Toda fuerza está obligada, por dictamen natural, a la
compensación o unidad. Ese equilibrio en la unidad, es la finalidad del cosmos; por
lo mismo, la fuerza más poderosa del universo es la compensación del equilibrio en
la unidad. Unidad, es unir dos (uni-dos). La fuerza más poderosa del universo es la
unidad. Cosmos significa orden, para establecer un orden, es necesario de la norma
que conecte las diferencias, por lo mismo, la conectividad es el centro de cualquier
orden.
Y en el caso de las conductas humanas, ¿Cuál es la fuerza mayor? La misma que
liga todas las cosas: la fuerza de la unidad. ¿Qué produce la máxima unidad en la
naturaleza humana? Podemos ofrecer mil respuestas, pero lo que todo humano
espera es la conectividad afectiva y la forma de establecer esa unidad física y
psicológica es mediante la relación coital. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué es tan
fuerte esa fuerza instintiva? ¿El deseo por la unión, es una voluntad meramente
instintiva o contiene también aspectos vinculares sensibles, confiables y
responsables? Todos sabemos que es producto de los dos aspectos: el vincular y el
instintivo. Y esa fuerza conectiva genital, pretende generar; por lo mismo, se puede
deducir que la fuerza más poderosa de la conectividad humana es la reproducción de
la unidad. ¡La fuerza más poderosa del universo es la fuerza de la reproducción!

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Reproducción de partículas, átomos, moléculas, células, tejidos, órganos y toda la
diversidad antropológica o morfológica existente.
La reproducción de ideas, pensamientos o motivaciones, genera las necesidades,
intereses o deseos por realizarlos. El deseo por la reproducción contiene dos
aspectos: el espiritual custodiado por el celo y el físico custodiado por el instinto. El
poder, la inteligencia y la sensibilidad esperan la unidad motivadora y ajustada a la
naturaleza de la reproducción. Nos gusta reproducir sensaciones agradables, nos
interesa conocer la justa razón de los significados y nos motiva el bienestar de lo que
se declara bien hecho. La humanidad, así como el resto de las especies, existen para
realizar una actividad reproductiva. Reproducen comportamientos constantes,
actividades constantes y conductas constantes dentro de la diversidad de sus
características individuales. Este comportamiento, en la especie humana es
voluntario, porque dispone de la libertad para construirse o para destruirse, pero
dentro del resto de las especies, que no dispone de esa capacidad para educarse
responsablemente, lo realizan mediante el producto de una dirección ordenada en
una sola dirección: la circular. El origen de la acción, motiva a la acción a volver a
su origen, ese es el fundamento de la permanencia establecida por la reproducción.
Incluso la palabra contiene ese significado de re-producir, o producirse una y otra
vez.
La fuerza de la reproducción existe motivada por la norma de similitud. Se
reproducen aspectos similares, dentro de la variabilidad. La similitud motiva al
encuentro, a la conectividad. La variabilidad, al ser obviamente mayor en cantidad y
más evidente que la invariabilidad, ha sido analizada por una cantidad superior de
especialistas, lo que nos ha llevado a considerar más importante lo variable que lo
invariable. Siendo todo lo contrario, lo variable es producto de lo invariable. Lo
cerebral es producto de lo mental. Por ejemplo, el criterio del intelecto es el que
produce la variabilidad del conocimiento. Sin criterio no existiría posibilidad de
conocer. La sensibilidad es la que posibilita la percepción de las diversas
sensaciones, no se podría sentir sin sensibilidad. Hemos llegado a pensar que el
intelecto ha sido creado por la acumulación de pensamientos, que la sensibilidad ha
sido creada por las sensaciones y que la voluntad ha sido creada por la variedad de
trabajos realizados, como si lo mental, hubiera sido consecuencia de asociaciones y
deducciones cerebrales y todo eso, nos lleva a considerar la diversidad, en
importancia superior a la invariabilidad. Siendo esta, el fundamento de la otra.
La motivación reproductiva es una constante en todas las especies y se fundamenta
en la permanencia de la naturaleza. No existe posibilidad de permanencia, sino a
través de la reproducción de similares. Si analizamos el fundamento geométrico de
la interacción, veremos que en un movimiento circular se establecen las dos fuerzas
de acción y reacción, en una sola fuerza de empuje circular. Así se crea el circuito,
pero el circuito, es impulso del instinto de protección, conservación y reproducción.

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Se tiende a pensar que en los procesos, existe un inicio singular y una finalidad
también singular, por eso, surgen las preguntas sobre ¿qué es primero, el huevo o la
gallina? O ¿qué es primero el beneficio o la necesidad? Y en el huevo existe la
gallina y en la necesidad existe el beneficio. La gallina es gallina cuando pone el
huevo, antes de eso es solo una polla y necesidad únicamente se establece cuando
espera un beneficio y la noción del beneficio ya existe en la necesidad. El beneficio
es un valor esperado y en el valor existen: deber de conseguirlo y derecho a disfrutar
de su conquista. El deber es motivado por la pretensión del beneficio, de donde
surge la necesidad. Luego, el valor es, antes y después de la necesidad. El valor
contiene la propiedad de ser antes, durante y después de la conquista de lo
pretendido. Es en todo siempre, es global, incambiable, eterno, y eso lo declara:
“absoluto”. Por ser siempre y en todo, es protegido, pretendido y reproducido por la
naturaleza de la creación. El encargado de la protección del valor es el celo. Celo es
un servidor custodio de la unidad, del equilibrio y del valor. Valor es la fuerza más
poderosa de la creación. Todo busca y espera plenitud, justicia y cumplimiento de su
deber. Plenitud justicia y cumplimiento son valores absolutos.
El ser humano, es celoso de su plenitud, de su justicia y del cumplimiento de sus
deberes; además es celoso de sus pertenencias, conocimientos y sentimientos. El
celo, es un servidor custodio de la normalidad, del bien común. Está íntimamente
ligado con el sentido común. El problema surge, cuando la construcción del criterio
de lo común es diferente de lo normal, o es inmaduro. En esos casos, surgen
trastornos en las relaciones, conocimientos y conexiones. Aparece la disfunción.
Vamos a analizar el celo. Esta es otra palabra que todos creemos conocer, pero no
todos comprendemos a fondo.
La mayoría entiende, que el celo es la fuerza que surge cuando pensamos que vamos
a perder a un ser querido, ya sea porque otra persona la está seduciendo o porque se
nos va sin saber por qué. Pero lo que no saben todos, es que el celo es un servidor
custodio de la unidad. El celo advierte de la posibilidad de perder la unidad, pero
también opera para establecerla (alarma y resuelve) y no solo de la unidad en el
afecto, también opera en la unidad del pensamiento y de las conductas. La especie
humana dispone del celo emocional, intelectual y conductual supeditado al dominio
de la conciencia del bien común. El celo alerta de una posible desconexión, al
mismo tiempo que prepara una respuesta adecuada para conectar. Celo es una
especie de termostato, que se adapta a cada situación, ya sea esta de características
sensitivas, cognoscitivas o productivas. Es un sistema de protección, operativo y
evaluativo al mismo tiempo. Es un combinado mecanismo de conductas, análisis y
percepciones. El celo es un sistema operativo mental e instintivo, capaz de analizar y
proponer lo adecuado, además de ser capaz de alarmar frente a lo que no
corresponde, no coincide o no concuerda con lo adecuado.

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Existe un tipo de celo emocional, que obliga a ligar y proteger lo ligado. Existe otro
celo intelectual que obliga a reconocer lo verdadero y protegerlo y existe un tercer
celo, el conductual, que obliga a hacer las cosas bien y proteger nuestros bienes.
Lógicamente es el mismo celo, pero actúa en esas tres áreas, en la sensible, en la
inteligente y en la creativa. Por ejemplo: cuando se ha creado algo bueno y viene
alguien y lo desprecia, surge una fuerza extraordinaria dirigida a evitar esa
descalificación o a defender la validez de lo creado. Esa fuerza es el celo. Cuando se
tiene una idea considerada cierta y se nos desacredita, surge de nuevo esa fuerza
extraordinaria para reafirmar lo que se considera cierto o para deshacerse del
contrario. Reforzar o deshacerse son dos cosas distintas, deshacerse del que ofende,
no conecta, pero reforzar o reafirmar la propuesta, aunque no convenza al contrario,
al menos no divide.
El celo instintivo de los animales, es el servidor custodio de su unidad, es una
poderosa fuerza inevitable que los une con su naturaleza. A nadie se le ocurriría
pensar que cuando los perros entran en celo están obrando mal. Pero el celo humano
es diferente porque opera, en base a la libre opción de la conciencia humana y el
individuo puede extremarse en el celo o reprimirlo a voluntad. En ambos casos, el
celo extremo se transforma en recelo.
El recelo, es el causal de los mayores trastornos de personalidad, porque provoca
excesos o carencias. Por ejemplo: una madre celosa de sus hijos en extremo, recela
porque teme la posibilidad de perderlos, de que la contraríen, o de que se separen de
ella y termina ejerciendo una sobreprotección extrema, convirtiéndose, de este
modo, en madre sobreprotectora. La sobreprotección, es un grave trastorno de
personalidad que provoca dolor y daño, porque se origina en algo falso, en el miedo.
El miedo no es real, es un estado de predisposición, pre-juicio, o presuposición que
genera una pre-tensión por algo que aún no ocurre, eso es algo, netamente humano,
que no existe en el resto de las especies. Es distinto el sentido de protección del
instinto, que mueve el cuerpo frente al puñetazo del contrario para esquivarlo, que el
miedo a enfrentarse al contrario, porque se piensa que le va a golpear. Le puede
golpear o no, esas son solo posibilidades, no realidades, por lo tanto, el miedo es
falso y eso, hace que el afectado por el temeroso reaccione de forma anormal. El
recelo contiene una dosis de miedo. Y es en base a ese temor, que recela.
El sobreprotector teme perder al protegido, ese temor -a perder- suele extenderse en
otras áreas como la económica, la laboral etc. El temor a perder del sobreprotector,
provoca la tendencia a guardar lo innecesario, a ser tacaño, solitario, e incluso a
mostrar el lado opuesto, indiferente ante las necesidades del protegido. Pero el
sobreprotector no se siente extremado en su comportamiento. Lo siente únicamente
el sobreprotegido.
La arrogancia, es otro extremo receloso intelectual, que surge en la defensa del
conocedor (no del conocimiento). Curiosamente el arrogante no defiende la razón,
defiende su persona.

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Ante la posibilidad de que le consideren ignorante y se menosprecie su persona,
arroga del conocimiento, eso es un trastorno de personalidad. Se teme perder la
integridad natural; porque se teme, se arroga. El arrogante no reconoce sus excesos y
por eso, dentro de su pensamiento no cabe posibilidad alguna de disculparse.
La agresividad por la defensa del poseedor de las pertenencias, es otro grave
trastorno producido por el descontrol del celo.
Quiero que les quede claro, que el recelo es producido por el miedo, pero no por
miedo a perder al otro, a la razón o a lo otro, sino, por miedo a perder la integridad
(la libertad, autonomía o respeto). Los trastornos de personalidad son una evidencia
de la persona inmadura, insegura e insensible a las necesidades máximas globales.
Para el insensible, los demás son adversarios; para el inseguro, los demás son una
amenaza y para el inmaduro, los demás son inexpertos. Esa presuposición de
insuficiencia del otro, agrede al que lo percibe y por eso, reacciona a la defensiva.
Ponerse a la defensiva es considerar al otro enemigo y este, responde lógicamente,
contra su enemigo.
El celo extremo o recelo, es el causal de la mayor parte de los delitos. Desde el celo
por el ideal religioso, político o económico, hasta el celo por la integridad humana.
Pero no debemos confundir el celo con los instintos, aunque funcionen en modo
similar o paralelo. El celo es comparable al termostato que frente a una situación
alarmante, se activa para proteger. Protección contiene dos aspectos importantes de
conocer: uno, el de mejorar las condiciones para evitar una agresión y dos, mostrar
al otro la defensa de uno mismo. Cuando se reúnen los recursos para evitar la
agresión, el peligro o el dolor, el otro, en este caso el enemigo, no se siente
amenazado, porque no conoce los recursos. Pero cuando el enemigo reconoce los
recursos defensivos, se siente agredido por ello y surge en él, la necesidad de
defenderse. En ese caso, la defensa protectora del primero agrede la seguridad del
segundo. Este fundamento ocurre en todo caso. Por ejemplo, el sobreprotector que
teme perder algo y hace alarde de su protección, agrede al protegido. El arrogante
que teme perder la razón y se impone ante el otro, lo agrede. El violento que
amenaza con su fuerza al contrario, lo agrede. Las guerras surgen por el
desconocimiento de este fundamento. La protección ha de realizarse en silencio, sin
que nadie lo sepa. Protegerse y defenderse son dos cosas distintas. Al protegerte, el
enemigo desconoce tus recursos, al defenderte, estas mostrando esos recursos al
contrario y eso agrede. El celo protector es bueno, el celo defensivo no. Conducir a
la defensiva es absurdo, permites la agresión del otro. Hay que conducir protegidos.
El celo es un servidor custodio que debe ser controlado y dominado por la
conciencia madura en el sentido común. El ser maduro distingue cuando su
pensamiento, sus palabras o sus obras se exceden de lo normal. Y en esos momentos
de angustia o de ansiedad, se detiene a analizar las consecuencias de lo que pretende
o propone. El ser maduro no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice.
No hace lo que quiere, cumple siempre lo que se debe hacer. Y no espera beneficios
que no beneficien antes a todos, para recibir de todos, respeto y aceptación.

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Veamos que son los instintos. Instinto es otro servidor custodio, pero en este caso,
de los procesos vitales. Mientras que el celo es el protector custodio de la unidad
emocional, intelectual y motivacional, el instinto es el protector de los procesos
vitales. Existe el instinto de protección, el instinto de supervivencia y el instinto
reproductor. El instinto de protección, alerta del peligro con una dosis de –tensión(ansiedad o angustia) dependiendo de, si se encuentra ante el peligro o dentro del
peligro. Ante una situación peligrosa surgen –ganas- de protegerse, ya sea saliendo
corriendo, espantándonos o gritando, esa fuerza se reconoce con el nombre de
ansiedad. Pero cuando el peligro invade y nos encierra en él, se siente otra sensación
distinta a la ansiedad, esa sensación es la angustia. Se ansia tener plata, cuando la
cuenta bancaria está a punto de traspasar los números rojos, pero, cuando se está en
la línea de sobregiro, se siente angustia por no saber cómo pagar la deuda. Se ansia
llegar a Juan Fernández, pero cuando no dispones ni de barco ni de avión que te
regrese al continente, se siente angustia. El instinto de protección alerta del peligro,
pero se debe distinguir entre peligro y riesgo. El riesgo es previo al peligro.
Diariamente se corren riesgos al trasladarse en auto, o al pasear por sitios peligrosos
y en esos riesgos, no surge la ansiedad en una escala de protección extrema. Surge y
nos alerta, pero no con la intensidad que aparece cuando se nos viene encima un
auto o cuando vemos la pistola del que nos quiere agredir. Por lo mismo, podríamos
decir que riesgo es el indicio de un peligro.
El instinto de conservación o supervivencia, indica cuando debemos alimentarnos,
descansar o ejercitarnos. El cansancio despierta el instinto de mantenimiento o
supervivencia y nos pide descanso. Lo mismo hace cuando estamos descansados y
nos motiva a salir corriendo o a nadar en el verano, frente a las altas temperaturas.
El instinto de reproducción, motiva al encuentro con el complemento de género. El
exceso o carencia en el acomodo de estos tres instintos produce trastornos. El
instinto de protección excesivo puede desarrollar fobias, y la carencia del instinto de
protección genera accidentes por imprudencia, insensatez o negligencia. El exceso
del instinto de mantenimiento o de supervivencia en la alimentación puede producir
bulimia u obesidad y la carencia, anorexia. Así como el descanso extremo deriva en
la flojera y el ejercicio extremo en trastornos cardiovasculares. El instinto
reproductor sin control, provoca la frivolidad, la lujuria, la deslealtad e infidelidad a
la pareja. Y la castidad impide la generación de la descendencia. Por lo tanto, los
instintos, así como el celo, deben ser controlados por la conciencia del sentido
común.
En la actualidad, la sociedad, la educación y los líderes, no dan la importancia que
tiene controlar el celo y los instintos. Vemos todo lo contrario. Comer en exceso o
hacer dietas, son signo de bienestar; el peligro y la negligencia son signos de
entretenimiento, la cantidad de conquistas denota experiencia. En el fondo, lo que
demuestran estas conductas, no es ni más ni menos, que la inmadurez en el control y
dominio del celo y los instintos. Por eso, una gran cantidad de personas sufre.

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Ni la negligencia es entretenida, ni la adición es una virtud, ni la cantidad de
conquistas, hace al que las consigue, más humano. Al ignorar la cualidad humana
natural, se piensa que cualquier cosa es normal. El grado de conciencia social o la
caracterización del bien común, es un tema, generalmente ignorado por las personas
que consideran normal todo tipo de trastornos. Hablar del desarrollo de la conciencia
afectiva, cognoscitiva y conductual a quienes consideran normal al trastornado, es
una pérdida de tiempo.
¿Qué es la conciencia? Conciencia, (distinta de la consciencia, que es: reconocer o
estar en conocimiento de lo que se observa), es el rector custodio de la
normalización humana. La conciencia se tiene y se desarrolla. Tenemos conciencia
del afecto materno o paterno, pero se desarrolla el afecto paternal o maternal en el
individuo, con el paso de los años y la sensibilidad, conocimiento y experiencias
establecidas. Un niño no tiene conciencia del máximo valor hasta no madurar en él,
pero tiene el potencial de madurar. La conciencia de cada individuo tiene dos
aspectos: la absorción de lo inmutable y la absorción de lo variable. Hay personas
interesadas en lo inmutable y personas interesadas en lo variable, así como hay
personas interesadas en lo universal trascendente y otras en lo personal
intrascendente. El desarrollo de la maduración de la conciencia, va a depender
mucho de la actitud de cada uno. Todo humano nace con el potencial de madurar,
pero no todos maduran. Hay personas que maduran rápidamente y personas que
maduran lentamente, todo va a depender de la actitud de cada uno. Se tiene
conciencia del ser, conciencia del ambiente, conciencia social. Esa conciencia
trinitaria del ser, de lo social y del ambiente es lo que se denomina sentido común.
El sentido común de las personas es lo que les dice: qué deben pensar, qué deben
decir, que deben hacer, o qué tipo de comportamiento, pensamientos o conductas
deben respetar en la sociedad o, cómo se debe mantener el equilibrio ecológico o
medio ambiental. La conciencia es como el juez, que en base al conocimiento de las
personas, juzga las cosas de un modo u otro. Pero el juez se debe a la ley y el
individuo, cuya comprensión de las normas, es deficiente, juzgará de modo
equivocado, por eso, es muy importante que el ser humano, descubra y comprenda
las normas de la creación y la naturaleza humana, para que, en consecuencia, juzgue
de manera acertada. Luego, la educación fundamental, debería abogar por el
conocimiento de las normas de la creación y de la naturaleza humana, por sobre el
aprendizaje de tradiciones partidarias o conocimientos técnicos de matemáticas. La
actitud del individuo, ha de orientarse en el descubrimiento de las normas de la
naturaleza, para crear una conciencia coincidente con la normalidad. Cuando se
descubren los fundamentos de la totalidad, se puede juzgar la ubicación y función,
de cada porción de la que se compone. Cuando se conoce como está ordenado un
puzzle, se sabe dónde va cada pieza. La conciencia ha de ser consciente del orden
global. Y para descubrirlo debe tener la actitud de descubrirlo y comprenderlo.

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¿Qué es la actitud? La actitud es una disposición a atender, entender o estar atento
al descubrimiento, al conocimiento o a la responsabilidad que se ha de cumplir. Se
tiene la actitud en función de las preferencias de cada uno, pero como antes dijimos,
libertad es la capacidad de optar por lo que es siempre valido para todo y la
verdadera actitud sería aquella que responde al beneficio de la totalidad. Aquello que
es bueno, cierto y valido para todo, no perjudica nunca a nada. Luego, la actitud ha
de ser siempre la de beneficiar a la totalidad de las especies. La actitud, como la
conciencia, contiene dos propiedades, puede generar y ser generada. De la que
genera se tiene control pero la que es generada cuesta más de controlar. Por
ejemplo, la actitud de dar una patada al contrario del equipo rival, es determinada
por el autor conscientemente, pero la intención de protegerse de la patada generada
por el agresor, provoca una actitud, mezcla de instinto de protección y voluntad
defensiva. La actitud de atender puede ser voluntaria o provocada por una necesidad
exterior. La actitud de entender, puede ser originada por el interés o por la razón. La
actitud de estar atento, puede ser originada por una intención personal o por la
situación exterior, por ejemplo una explosión o un temblor. La actitud, es una
disposición voluntaria, activada por una decisión personal o por la fuerza de las
circunstancias.
El ánimo depende de la actitud del individuo. Si la actitud es motivada por una
necesidad, un interés, o un deseo, anima a conseguirlo. Nos animamos a comer
cuando tenemos hambre, a buscar amigos cuando nos sentimos solos, o a apagar el
fuego, cuando se nos quema el aceite de la sartén. La actitud anima al
comportamiento, en la dirección que considera adecuada.
¿Cuáles son las normas de la creación? Hemos mencionado que existen normas de
la creación y normas de la naturaleza humana. La creación contiene un fundamento
esencial preexistente, constante e inmanente. Todo existe en una totalidad a la que
denominamos –cosmos-. Cosmos es orden, independientemente de que en él ocurran
defunciones y procesos de desarrollo momentáneos, la caracterización constante del
cosmos es el orden. En todo orden, la porción se debe a la totalidad. Una silla Luis
XV, difícilmente encaja en una casa estilo Art Deco. Ni se ajusta una pintura de
Morris Louis, en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. Todo orden exige
conectividad en el ajuste de cada porción, a la totalidad de los elementos que
componen el orden.
Crear, obliga a considerar la pretensión o propuesta de algo. Algo se espera o algo se
ofrece. Algo se da o algo se recibe. Entre ese algo ofrecido o esperado se establecen
posiciones de activo o retributivo. El que ofrece es un activo emisor y el que recibe
es un activo receptor. Tal vez antes no nos dimos cuenta de que para crear es
necesario de posiciones, pero es una realidad irrefutable; sin posiciones es imposible
crear.

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(1)-Posiciones, activo emisor y activo receptor. Pretender o proponer, predispone el
actuar del sujeto que espera la conquista de su creación, para disfrutar del beneficio
de lo logrado. Ese beneficio es la respuesta del objeto creado. La idea e imagen
también son posiciones, así como las del sujeto y objeto. Lo que se debe
comprender, es que sin el fundamento de las posiciones causa y consecuencia o
sujeto y objeto, no se puede crear.
Toda creación se origina en la pretensión de un resultado. Algo se pretende de lo que
se propone, ya sea beneficiarse o beneficiar. Ese –algo- es el propósito que estimula
el actuar creativo.
(2) Propósito centralizado en el sujeto. El creador es quien capta la necesidad de
crear y lo que propone, está centralizado en él, como autor o apoderado de esa idea.
Crear, exige orden en las funciones a desarrollar, en el proceso de consecución de la
pretensión o propuesta. Orden en las posiciones activo receptivo y orden en las
funciones de emisor y receptor. Si el emisor, pierde su posición responsable del
actuar, su creación no se logra. O si el objeto a trabajar no responde a las
necesidades, la creación no se consigue. Posiciones y funciones deben responder al
orden de los procesos de consecución.
(3)-Orden en las posiciones y Funciones. Toda creación es un sistema operativo en
el que intervienen procesos y estructuras de fabricación. Dicho sistema, contiene
deberes y responsabilidades para cumplir las funciones creativas. Por lo tanto, el
orden en las posiciones y en el cumplimiento de las funciones, es fundamental a la
hora de crear.
(4)- Armonía. El cumplimiento de las funciones en orden, establece la armonía que
facilita la conquista y beneficio de lo creado. La conquista del beneficio cierra el
ciclo creativo.
La conquista de la creación fue establecida, mediante la relación de individualidades
activo-retributivo. La individualidad emisora, se relacionó con la individualidad
receptora.
(5)- Individualidad y relación se establecen en el proceso creativo.
La conquista de la creación determina la autoría del creador y la realización de lo
creado. Todo lo creado, modifica la identidad del autor, puesto que dota de una
experiencia más en su proceso creativo.

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(6)-Identidad y desarrollo. El desarrollo de la identidad, sucede con cada etapa de la
creación. Cada proceso de cada estructura produce una experiencia, que se suma a la
anterior y esa sumatoria, modifica la identidad en el desarrollo creativo del autor.
El beneficio de la conquista, no solo satisface al autor, también lo motiva a nuevas
metas. La expectativa del conquistador, no se termina con la conquista de los
procesos, se mantiene en la esperanza de nuevas y mayores conquistas.
(7)- Movimiento circular logarítmico. La creación es un sistema operativo infinito y
eterno. La conquista de un beneficio se disfruta y motiva a repetirlo o ampliarlo. El
bien, la verdad o el amor, no tienen límites.
Estos siete fundamentos de la creación, se establecen siempre en todo lo creado,
pero todo lo creado, ha de existir en consecuencia con las normas del orden que
proviene de la naturaleza. Vamos a explicar cuáles son las normas de la naturaleza.
(1)La conectividad es la regla fundamental del universo. Todo existe conectado. Si
todo está compuesto por parcialidades conectadas en él, la lógica nos indica, que
todo acto que sea contrario a la conectividad, es un acto también contrario a la
totalidad de la creación. El resentimiento, rebatir, reclamar, acusar, o el rencoroso
rechazo, son conductas anti conectivas. Todo aquello que interfiere en la unidad
entre lo particular con la totalidad, es antinatural. La conectividad es el centro motor
de la industria cósmica. Pero, para que se establezca la unidad o conectividad, es
preciso de dos que se entregan por la unidad. A esos dos, se les denomina dualidad
interconectiva incondicional.
(2) dualidad interconectiva. La segunda norma de la naturaleza, es que existe en
dualidad conectiva incondicional. Para establecer la unidad, uno y otro han de
entregarse. Y para entregarse, deben ser incondicionales ante el bien común. La
dualidad es evidente en la creación, desde la dualidad causa y consecuencia, hasta
las dualidades en complementos de genero pasando por la dualidad en simetría, etc.
El valor se compone del deber de conseguirlo y del derecho a disfrutar de su
conquista. La humanidad, junto con el resto de las especies se compone, de la
dualidad masculina y femenina; los átomos, están compuestos por la dualidad
positivo, negativa. La dualidad que facilita la unidad existe en todo lo creado, frente
atrás, arriba abajo, izquierda derecha, momentos en el tiempo, lugares en el espacio,
todo exige de la unidad entre dos.
¿Qué nos indica esto? Que se debe respetar la dualidad natural y que se deben
considerar siempre a ambos en toda evaluación. No se pueden exigir los derechos de
los trabajadores, sin considerar también el beneficio de los emprendedores. No se
pueden considerar los beneficios económicos, sin considerar al mismo tiempo los
beneficios de los trabajadores. Las respuestas necesitan siempre de preguntas. La

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dualidad obliga a considerar en igualdad de condiciones a los beneficios de las
especies, así como los beneficios de la naturaleza. Uno y todo, han de ser siempre
beneficiados.
Curiosamente, la dualidad interconectiva obliga al centro que los une, por lo mismo,
el dominio sobre el centro es el tercer requisito.
(3) dominio sobre el centro es una norma constante e inmanente en toda relación. El
activo retributivo se establece en base a la intención, que espera ser satisfecha en
toda acción. El centro del actuar es el valor. Toda actividad se justifica en la razón
que la declara necesaria: justificación, satisfacción o beneficio, son el centro de la
actividad. De donde se deduce que, todo actuar es motivado por el valor. En las
relaciones humanas, de igual modo, deberían centrarse todas las relaciones que se
establecen, en la conquista del valor de plenitud, justa razón y cumplimiento del
deber. Pero, el domino sobre el centro, impreso en la actividad, obliga a rechazar
aquello que no vale. Obliga a rechazar, lo que no nos produce la sensación de
plenitud, lo que no nos convence y lo que no se debe hacer. Algo existe en nuestra
conciencia cívica que repulsa lo indebido, lo inadecuado o lo incierto. Por ambos
lados de la relación, ya sea el emisor o el receptor, ninguno de los involucrados en la
actividad, asume, acepta, o admite, lo indebido, lo falso o lo malo. Esto, demuestra
la existencia de una norma en la actividad, la norma de –repulsión- a lo que no es
considerado valido.
(4) La norma de repulsión, no significa que se rechace algo por agredirlo, no. Se
rechaza lo que no vale, porque solo motiva lo que vale. La conciencia del sentido
común, automáticamente evita, no admite o rechaza aquello que considera opuesto
al bien común. La conciencia del ser, tampoco admite aquello que no beneficia al
ser. Cuando el ser, es coincidente con el bien común, se genera bienestar; cuando el
ser, se opone o contradice al bien común, la naturaleza del bien común lo rechaza.
¿Qué aprendemos de esta norma? Pues que se debe dejar a un lado, aquello que no
beneficia a todo.
Otra norma que se encuentra en la naturaleza, es: que las cosas no nacen maduras. El
átomo es una sucesión de fuerzas constantemente continuas, las sustancias son una
acumulación de moléculas, sostenidas por fuerza constantemente continua. Los
cuerpos son compuestos de órganos que se desarrollan y los cuerpos, maduran a lo
largo de procesos de tiempo y estructuras en un determinado espacio. Esta norma del
proceso de desarrollo, opera en tres etapas: etapa inicial, etapa intermedia y etapa
final. Todo proceso implica inicio, medio y término. Lo que nos indica que, en todo
actuar existe implícita la norma del proceso.
(5)Norma del proceso de desarrollo en tres etapas. De donde se deduce, que nada
nace maduro o perfecto, y que todo proceso implica tres etapas, una de formación,
otra de crecimiento, y finalmente madura; por lo mismo, se deben respetar los

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procesos de desarrollo sin exigencias, ni sobreespectación, ¡todo sigue su curso!
Pero en cada proceso existen seis actitudes naturales. Antes de iniciarse cualquier
proceso, se establece la separación entre lo estático y la actividad; pero para iniciar
algo es necesario tener fe en su consecución. Para lograr cualquier conquista, es
necesario establecer la unidad con esa pretensión, pero no basta con eso, también es
necesario que se establezca la repartición entre lo activo y lo pasivo, o la división
entre el sujeto y el objeto a conseguir. Y mientras se instituye la conquista, se
establece cierta cautividad en el proceso de consecución. Y finalmente se produce
una preparación para la unidad. A esta norma se la denomina; norma del número 6.
(6) norma del número seis. De esta norma se desprenden los periodos de la historia
de cada conquista.
La naturaleza cumple de manera constante y continua, siempre del mismo modo y
porque cumple, decimos que responde a las necesidades máximas. Por lo tanto, la
última de las normas de la naturaleza, es la norma de la responsabilidad.
(7) norma de la responsabilidad Se establece en todo lo creado.
Una vez descubiertas y reconocidas las siete leyes fundamentales de la naturaleza de
la creación, debemos asumirlas y cumplirlas todos los humanos, para establecer la
normalidad de la sociedad.
Estas normas, o leyes del proceso de desarrollo de toda actividad, existen en el
proceso, pero no son visibles, son evidentes al intelecto que las analiza y descubre,
por eso ha sido difícil descubrirlas. Los científicos y filósofos, han dedicado sus
estudios por separado y sin la orientación en el encuentro de lo absoluto, por eso se
han perdido en las particularidades sin lograr entender lo completo.
Ahora comprendemos que por naturaleza somos conectivos, pero no basta con
saberse conectivo, debemos llegar a sentirnos conectivos, para evitar reclamar,
acusar o rechazar al otro o a lo otro. La conectividad exige a dos complementarios y
debemos llegar a sentirnos, complementos del resto y no incompatibles, como tratan
de hacernos creer algunos psicólogos. Somos complementos de la creación entera,
los únicos capaces de controlar y dominar al resto de las especies, junto con nuestra
actitud e instintos. Y debemos sentirnos dominados por el centro del valor justo,
pleno y completo. De ese modo, podemos rechazar todo aquello que sea egoísta,
deseado pero innecesario y tentador pero indebido. Debemos sentir que todo proceso
de desarrollo es secuenciado y se deben respetar las categorías de desarrollo y sentir
que todos debemos cumplir la responsabilidad de resolver, solucionar y cumplir las
máximas necesidades válidas para todo. Eso es ser natural, ser lícito o justo y ser
maduro. Hemos descubierto que la naturaleza opera en función de ciertas normas.
Normas contenidas en el valor. El estudio del valor, dará como resultado las
conductas y comportamiento natural de las especies y en particular, abrirá las
puertas al conocimiento y comprensión de la naturaleza humana.

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¿Qué es valor? Valor, no solo es una cualidad contenida en el objeto que satisface al
sujeto que lo aprecia, el valor es un sistema operativo. Es un auto-mecanismo
regenerativo, juicioso y creativo, compuesto de muchas facultades en una sola
identidad. Es una sumatoria de elementos operativos, cuya finalidad es la unidad. El
valor contiene en sí mismo: unidad conectiva, dualidad en deber y derecho, dominio
sobre el centro o equilibrio entre el deber y el derecho. Contiene repulsión de lo que
no es válido; proceso de consecución del cumplimiento del deber. Actitud en seis
estados y responsabilidad. Estas siete normas existen contenidas en el valor y son el
fundamento del funcionamiento natural. Porque se debe, se realiza su conquista y
cuando se establece esa conquista, se disfruta del beneficio de lo conseguido. La
naturaleza es responsable, solo cumple lo que debe, esa es la gran enseñanza que se
nos da: ¡Cumplir con el máximo deber valido para todo! La humanidad debe
aprender las normas naturales y cumplirlas por completo. La norma más importante
es la de responder siempre y en todo voluntariamente, al cumplimiento del máximo
deber valido para todo. Solo de ese modo, se puede superar el egoísmo actual y
establecer la conquista de la verdadera humanidad filantrópicamente madura, e
incondicional. Estableciendo la cultura y sociedad del bien común.
El estudio del valor se llama axiología. Y a lo largo de la historia, se ha asociado el
valor con el deber ser, que tiene como características el deber de sentir lo necesario,
el deber de reconocer lo verdadero o saber la justa razón y el deber de realizarse
naturalmente normado o normal. El valor es un deber, pero también es un gozar del
beneficio de lo que se ha cumplido. Cumplir da derecho, el derecho a la autoría que
produce autoridad. La autoridad es una palabra que se ha desconectado de su
verdadero sentido “autor”. En la actualidad, autoridad se asocia con el delegado
responsable de ciertos cumplimientos sociales, pero cuando ese delegado cumple, se
genera en él, el derecho a autoridad, por ser autor del cumplimiento. La autoridad
del padre se establece cuando cumple con las premisas del paternazgo. De ese modo,
se apodera de la posición de autor y se le denomina apoderado, meritorio del respeto
y del derecho a disfrutar de lo creado. El poder sobre algo, se establece al construirlo
o realizarlo. Todos acusamos a la autoridad, cuando no cumple con el deber de ser
autor del cumplimiento de sus deberes.
Valor es un dinamismo dual, se debe establecer y se goza del beneficio establecido.
Así, quienes han viajado y conocido muchos lugares y aprendido muchos idiomas,
adquieren el beneficio de poder comunicarse más fácilmente que quienes no los
aprendieron. Eso genera cierta autoridad. Autoridad es un sentimiento de respeto por
el mérito del personaje. Y ese mérito, amerita conseguirlo. Todo logro posibilita
gozar del beneficio de su conquista. Esta dualidad logro-beneficio, contiene un
atractivo magnetismo también dual. Por la expectativa del deber y por la expectativa
del derecho. El deber se espera y el derecho al beneficio, también. Ambas
expectativas son las que motivan el actuar. La expectativa despierta del beneficio y
el beneficio, es derivado del cumplimiento de la expectativa.

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Expectativa y beneficio, son dos fuerzas motivantes poderosas intercomunicadas. La
expectativa y el beneficio motivan a conseguirlos.
Intencionalidad y expectativa son términos con una significación diferente pero con
un elemento en común. La expectativa espera y la intencionalidad propone.
Pretender y proponer son dos aspectos que comparten la finalidad de ser satisfechos.
Toda pretensión espera ser satisfecha y toda proposición espera ser satisfecha; por lo
mismo, la satisfacción contiene la posibilidad de complacer, realizar o ajustar.
Intencionalidad – acción- propone- se debe – se realiza
Expectativa - reacción – pretende – se disfruta - beneficia
Intencionalidad y expectativa van de la mano, lo mismo que acción reacción, o
pretender y proponer y el deber y derecho, así como la realización y el beneficio. No
se pueden desligar.
¿De dónde surgen la intencionalidad o la expectativa? Surgen de la conciencia del
valor. La conciencia necesita ser consciente para realizarse y adquiere la consciencia
mediante el establecimiento del valor. Por eso intenciona y pretende establecer sus
logros y conquistas de valor. Se propone porque se pretende un beneficio y porque
se pretende un beneficio se propone. Todo acto validado desarrolla la consciencia de
la conciencia. El inconsciente no dispone de conciencia del valor. Sin una razón
justificativa no se dispone de consciencia. Esa es la razón que justifica al logos
(conocimiento) como facultad de ser consciente. Pero también se es consciente del
dolor, o del gozo, sin comprenderlo. O somos conscientes también de lo cumplido.
Estas tres áreas de la consciencia, han de estar interconectadas en todo momento y
propósito. Si se es consciente del dolor, pero no se reconoce el causal del daño, no se
puede curar. Así como, si se conoce la causa del dolor, sin la experiencia de haberlo
sufrido, tampoco se puede comprender al que lo padece. Por eso, al adolescente le
resulta imposible comprender al ser maduro. La madurez solo la comprende el
maduro.
¿Qué es Adolescente? Es quien carece (adolece) de madurez. Así como, no se
puede medir o evaluar el arte clásico con los criterios de la abstracción, tampoco se
puede evaluar la madurez con el criterio del adolescente. El vocablo –abstractoproviene del término “obstar” que significa “carecer”. Lo abstracto es aquello que
“carece de”. Adolescente proviene de adolecer que también significa “carecer de”.
En el caso del humano adolescente, se sobreentiende que carece del reconocimiento
de lo que significa ser maduro, por no tener aun la experiencia de serlo.
Ser maduro implica ser capaz de controlar las virtudes de la prudencia, firmeza y
templanza; ser capaz de controlar los extremos del celo emocional, intelectual y
conductual. Ser capaz de controlar los instintos de protección, conservación y
reproducción. Y reconocer las normas de la Naturaleza y su aplicación en la vida

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diaria para establecer la naturaleza humana, respetando siempre el cumplimiento del
máximo deber necesario para el beneficio de todo. Esa incondicionalidad en la
disposición de entregarse voluntariamente al cumplimiento del máximo deber
necesario, no la tiene el adolescente y por eso, adolece de madurez.
El padre hace lo que sea necesario para salvar a sus hijos. Esa actitud de hacer lo que
sea necesario, es la actitud de un ser maduro. Pero no es suficiente con responder
únicamente a lo que sea necesario para uno, sino, que debe disponer de esa actitud
incondicional y voluntaria siempre y para todos sus hijos. Responder siempre a lo
que sea necesario es la disposición que certifica la condición de ser maduro. El salto
de ser adolescente a ser adulto, se establece, cuando el adolescente supera su
egoísmo y comienza a responsabilizarse por el cumplimiento de las máximas
necesidades válidas para todos. Por eso, puede ser adolescente, aquel padre que esté
dispuesto a hacer todo lo que sea necesario por sus hijos, pero que no esté dispuesto
a hacer todo lo que sea necesario por los demás, o por todo el mundo. Maduro es
quien empatiza en sus sentimientos con el sentir del grupo en el que está, quien
siente como se siente el grupo y comparte su sentir. Maduro es quien piensa en el
ordenamiento y beneficio grupal; quien piensa en todos y quien responde al
cumplimiento de las necesidades sociales. Ser digno de ser persona es una categoría
que se logra al ser maduro. El maduro es modesto, sincero y decente.
Aparentemente, los líderes sociales, políticos o religiosos, que hemos visto a lo largo
de la historia, ofrecen una tipificación madura, porque en ciertos aspectos resultan
admirables. Personajes como Mahatma Gandhi, Karol Jozet Wojtyla, Michael King
o Margaret Thatcher, parecen ser responsables a nivel global. Trataron de solucionar
los máximos problemas de la humanidad, pero ninguno de ellos comprendía con
claridad, las normas de la naturaleza y por eso no pudieron restaurar los trastornos
sociales. Por lo tanto, su nivel de madurez, no es el que la naturaleza espera de un
verdadero líder. No confundamos la caracterización normal del ser humano con
aproximaciones.
Cuando se dispone de la caracterización completa de la totalidad, los fragmentos
ajenos a la normativa de la totalidad, “pierden” su “dignidad”. Por ejemplo: se puede
decir que ofender es indigno, pero contrariar, puede tomarse como ofensa y la
verdad es contraria a la mentira; la responsabilidad también contraria a la
irresponsabilidad, y la inmadurez también es contraria a la madurez. Podemos decir
que caricaturizar a un líder es ofensivo para sus adeptos, pero, supongamos que ese
líder es corrupto. ¿Descalificar a ese líder corrupto, sería agredir su integridad? No,
porque nadie es digno de mentir, de corromper o de desordenar. Un mal
comportamiento no se puede decir que sea digno. Digno es aquello que vale, no
aquello que no vale. Se dice que se debe respetar la dignidad de las personas, pero si
la persona no es normada, o madura, no puede atribuirse la dignidad de una persona
madura. ¿Sería indignante corregir a un errado en su ideal porque el ideal humano
natural contraría su ideal individual? o, ¿Sería indignante corregir un pensamiento
falso, cuando ese pensamiento no corresponde con la verdad? O ¿sería indignante

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rectificar una conducta cuando esa conducta no es la apropiada? Tenemos que ser
prudentes a la hora de juzgar las cosas para no caer en falsos testimonios, falsos
juicios, o falsas conductas.
No se viola la dignidad de un delincuente al contrariar su delito porque ningún delito
es digno de ser cometido. Una cosa es violar la dignidad de lo normado, en cuyo
caso la norma siempre es digna y otra muy distinta violar la dignidad de lo indigno,
en cuyo caso no sería una violación de la dignidad, sino un correctivo. Negar la
conducta anormal de una persona no viola su dignidad. Ofenderle, agredirle, o ser
indiferente ante su normalización, si la viola.
Si se corrige la conducta adolescente, porque carece del conocimiento o del
funcionar responsable, no se está violando su dignidad en ese correctivo, a pesar de
contrariar el criterio o comportamiento adolescente. Esto debe comprenderse bien.
Adolecer del ideal maduro o del conocimiento de las normas naturales o del
cumplimiento responsable, garantiza la indignación del maduro que reconoce ser
indigna esa conciencia inmadura, o ese criterio injusto, o ese comportamiento
irresponsable. El orientar, resolver o corregir, no viola la dignidad del inmaduro,
porque su comportamiento irresponsable no es digno de un ser maduro. Detener una
conducta irrespetuosa o irresponsable, no priva de libertad al detenido, porque el que
obra de forma irrespetuosa o irresponsable, no produce un bien y al obrar de ese
modo, se hace esclavo de la acusación, del rechazo o del reclamo de los demás.
Obrar contra natura no es libertad, es contrariar el orden. Eso perjudica, no
beneficia. Este tema debe analizarse en profundidad, porque se tiende a pensar, que
un correctivo, priva de libertad a quien obra contra las normas naturales.
Distinto es impedir el cumplimiento del máximo deber, que sería hacer el verdadero
uso de la libertad, (ajustado a la norma) a corregir a quien prefiere hacer lo que
quiere, cuando lo que quiere, no es el cumplimiento del máximo deber. No
olvidemos que libertad, no es hacer lo que uno quiere, la libertad responsable es
cumplir lo que se debe. Nuestro tiempo es muy corto y la tarea es muy larga, a
muchos no les da tiempo para comprender la tarea. Por eso es necesario concentrarse
en descubrir y comprender con claridad, cual es el modelo humano natural, normal.
¿Cuál es el modelo de ser maduro? Desgraciadamente, la historia o tradición
humana, no ha ofrecido un modelo de hombre naturalmente maduro. Nadie
descubrió las normas de la naturaleza y por esta razón, al ignorar las normas, nadie
pudo normalizarse en ellas y se creó una ilusión idílica de madurez a la que se le
denominó “dios”, vocablo cuya significación abarca dos grandes áreas
fundamentalmente diferenciadas: la concreta y la abstracta; en otros términos, la
descifrable y la indescifrable. Unos creen en un “misterio” y otros en un “principio
fundamental”. La tradición del misterio, ha generado diversos ritos o costumbres
para ligarse con el misterio y pensar que se logra algún beneficio de ese rito. Como
por ejemplo: hacerse la señal de la cruz, los sacramentos o las ofrendas. Años atrás
se consideraban la luz y la oscuridad un misterio y se adoraban al sol y la luna,

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como generadores de esa dualidad. Cinco mil años atrás se adoraba al sol y a la luna
en Stonehenge, mil años después seguían adorando al sol en Egipto. Los Mayas y
los Aztecas también adoraban al sol y a la luna cuatro mil años después. Durante
milenios se adoraron misterios desconocidos.
Jesús ofrece un Dios distinto, un ser diferente del funcionar biológico o fisiológico,
Él habla de un Dios espiritual. Indica un modelo de plenitud, justicia y
responsabilidad. Con esta orientación, invita a conocer un modelo concreto de
maduración, que pocos han comprendido, pero que si lo analizamos, podemos llegar
a la conclusión, de que es una posibilidad real. Se trata de un modelo de
perfeccionamiento humano. Nos dice, que el humano ha de cambiar su conducta
egoísta por una conducta altruista al servicio del bien común. “amarás a Dios sobre
todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” es una frase contundente al
entendimiento de las normas naturales. Dice que por sobre todas las cosas, es
necesario ligarse con la totalidad normada, es decir: con el símbolo de la normativa
natural, con esa naturaleza plena, justa y completa que garantiza el orden cósmico.
Lo que obliga a tener una conducta, criterio y sensibilidad universal. Claro que
también, obliga a negarse a sí mismo, por el bien común. Ese mandato u
ordenamiento es concreto. Si todo humano respondiera al cumplimiento del máximo
deber natural necesario, al cumplir con el deber que beneficia a todo, no
perjudicarían a nada ni a nadie. Ese funcionar es el ideal esperado por el ideario
humano. Todos sabemos que el mundo se ordenaría y se evitarían los problemas
actuales, si todo humano se ofrece incondicionalmente por el cumplimiento de la
máxima necesidad del momento y lugar. ¡Todos lo sabemos! pero, nuestro egoísmo
es tan poderoso, que no permite liberarnos de sus hábitos, aun conociendo los
trastornos que esto causa.
El humano maduro es aquel que se entrega voluntariamente por resolver en
consecuencia con las normas de la naturaleza, todo aquello que sea necesario. ¡Así
de sencillo! Es un cordero leal al cumplimiento de los máximos deberes. No es un
genio extraterrestre con una supra inteligencia sobrenatural, no. Es solo un ser
incondicional ante las necesidades o deberes que benefician siempre a todo, sola y
exclusivamente eso. En su casa, en su familia, en su tribu, en su clan, en su comuna,
en su ciudad, en su región, en su nación y en su mundo, responderá ante las
necesidades, resolverá los problemas, y religara a los desligados. Lógicamente
comenzará con su propia estructura humana, con su mente y con su cuerpo. Después
en su familia, luego en su grupo social y poco a poco, ampliará su radio de acción.
Las ideas que benefician a la totalidad de las especies, garantizan la normalización
del que las idea. Dios, ha pasado de ser un misterio físico, a ser una imperante
necesidad funcional, pasando por ser un criterio ideológico. El antiguo Testamento,
dio paso al Nuevo Testamento para establecer finalmente el Testamento Completo.
¡El misterio ha sido finalmente revelado! Ya hemos descubierto lo que es un hombre
normal.

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¿Por qué razón no se logra establecer el ideal humano? Porque no se han
reconocido los trastornos de personalidad. La psicología ha descubierto
anormalidades complejas en determinados caracteres, pero se ha orientado en el
descubrimiento de las diferencias y no, en el análisis y comprensión de las
afinidades, por eso, la cantidad de trastornos de personalidad es innumerable. El
estudio de la diversidad, acabó transformando a la conciencia en diversa, perdiendo
de este modo, el sentido común.
Cuando se descubre y reconoce la naturaleza humana, podemos apreciar en los
humanos tres condiciones fundamentales del carácter: la sensibilidad, el raciocinio y
la voluntad. Estos tres aspectos comunes en cada humano, deberían operar al
unísono, en consecuencia, es decir: se siente una necesidad, se reconoce su
justificación de ser satisfecha y se cumple con el deber de resolverla. Actualmente la
condición humana no funciona así, o solo opera así en algunos casos pero no
siempre o en todo. De esta falta de coordinación, se derivan los trastornos de
personalidad. Por esta razón, el humano busca al coordinado respetuoso de lo
necesario, y responsable de conquistarlo; busca al confiable cuyo raciocinio sea
justo y busca al sensato que capta lo necesario. Si preguntamos, tanto al hombre
como a la mujer, ¿qué esperas de tu pareja? Absolutamente todos, de una u otra
manera esperan lo mismo, al ser responsable, confiable y amable. Esa es la
caracterización normal de un individuo. El problema, es que no siempre y en todo
caso se es amable, confiable y responsable y esa es la conducta anormal. El
individuo sin dominio de la actitud, se extrema o no cumple, o se pasa o no llega.
El afecto o la amabilidad extrema o carente producen trastornos emocionales. Un
hijo carente de afecto puede deprimirse o revelarse y en ambos casos, provoca
trastornos al resto. La carencia de afecto o la sobreprotección son dañinas para la
conciencia humana. Relega al individuo, a la ansiedad por lo que no tiene, o a la
angustia por lo que perdió. La sobreprotección o carencia de afecto, perturban la
autoestima. Y quien los sufre, o se exige en demasía, buscando ser el centro de
atención, que sacie su carencia, o no tolera frustración alguna por sentirse victima
insuficiente ante su sobreprotector. La sobreprotección y la indiferencia son
trastornos de personalidad, producidos por excesos o carencia de afecto.
A nivel afectivo, estos dos extremos producen desviaciones en la conducta y en el
comportamiento humano. La sobreprotección surge del temor a perder al ser querido
o, a lo querido, porque también existe la sobreprotección por las cosas y eso afecta
tanto como la sobreprotección afectiva. El nuevo rico, cuando se excede en hacer
gala de sus pertenencias, es un sobreprotector que busca cuidar en exceso su auto, su
casa, su éxito laboral, etc. O el indiferente ante los logros del contrario también es
una manifestación extendida del insensible afectivo. Los trastornos de personalidad
no se limitan a las personas, se extienden al ambiente, contagian a las debilidades
humanas.

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La caracterización sobreprotectora se origina en el temor a perder. El miedo es
una sensación de ansiedad extrema o de angustia. Se teme lo desconocido, lo
peligroso, aquello que puede producir dolor o daño. Las personas que han sufrido
ese dolor, o ese daño, lógicamente tienden a proteger a sus seres queridos de esa
posibilidad y ese temor, los motiva a sobreprotegerlos. Unos padres que fueron
agredidos o vieron como agredían a alguien y temen que eso suceda a sus seres
queridos, adquieren una conducta sobreprotectora. Lo mismo ocurre con quienes
temen perder a ese ser. Son muchas las causas que generan y derivan en la actitud de
miedo, que motiva a sobreproteger.
Ante todo, debemos comprender que el miedo no tiene razón de ser, no existe. Se
tiene miedo, o antes del peligro o después del peligro, por eso no existe, porque se
trata únicamente de una suposición alarmante. Se pre-supone que en la oscuridad
puede ocurrir algo, pero, no ocurre por la oscuridad. Se supone que el animal
venenoso nos va a morder, pero eso solo ocurre en casos extremos, ya sea sobre la
provocación o por la falta de protección. En la mayoría de los casos, el miedo es un
derivado del celo a no perder la vida. La escasa información espiritual y la falta de
comprensión de la naturaleza humana, provocan la sensación, de que al morir se
pierde todo y perder la posibilidad de madurar, va contra los instintos y contra el
sentido común. Frente al temor de perderse, o perder todo, surge el miedo, que no es
más que el sentido de protección extremo a protegerse. Pero se deben distinguir las
diferencias entre el miedo y el instinto de protección y entre el riesgo y el peligro. El
instinto de protección es una reacción automática que nos protege del peligro y el
miedo es una actitud humana voluntaria. El riesgo existe en todo lo que
emprendemos, ya sea el riesgo al fracaso en la conquista o el riesgo a perder lo
conquistado. Y el peligro es una situación capaz de provocar un daño o dolor.
El sobreprotector teme, y debe superar ese temor. Solo cuando comprende que el
miedo es fruto de una actitud personal extrema a protegerse, y cuando comprende
que no siempre ocurre lo que se teme, solo sobre esa asimilación, el sobreprotector
puede llegar a restaurar su trastorno. El individuo que padece síntomas extremos de
sobreprotección, puede y debe superarse hasta perder el temor, realizando ejercicios
de enfrentar al miedo.
El indiferente teme también pero en este caso, teme perderse a sí mismo. Teme
perder su “integridad” su convicción, su conducta. El indiferente anula al otro para
preferirse a sí mismo porque siente que el otro no es tan importante como él. Al
indiferente, el otro o lo otro, le da igual, no le importa. El indiferente se encierra en
su burbuja de cristal y prepondera su actuar, su criterio o sus sensaciones por sobre
el cómo se sientan los demás, qué piensen los demás o qué hagan los demás. Es un
activo pasivo, que provoca la carencia de afecto en el otro. Deja que las cosas
sucedan sin participar en ellas. Suele ser adicto a sus propias convicciones, adicto a
sus costumbres y adicto a sus nociones de lo importante. El indiferente se origina
por varias razones, una de ellas es precisamente la de tener padres, maestros o jefes

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sobreprotectores, o indiferentes, porque puede crearse por imitación o
subordinación. Pero también se originan en personas que no toleran frustraciones.
Personas, a quienes la superación, les parece una necesidad para los otros, pero no
para ellos. La responsabilidad ha de cumplirla el otro, no él, o ella. La cooperación o
participación es del otro, no del indiferente. Tanto el modelo de indiferencia
afectiva, como de sobreprotección, provocan la agresividad en el contrario. Derivan
en el reclamo, la acusación y el rechazo del inmediato. Por eso, se consideran
trastornos de personalidad.
Los trastornos, generalmente, no son percibidos por las personas que los padecen,
son acusados por quienes conviven con ellos. Esa es la razón por la que cuesta
mucho corregirlos. Existen caracteres que necesitan del sobreprotector y en esos
casos, con esas personas no sufren la evidencia del trastorno. Por eso hay personas
sobreprotectoras ideales para sus parejas pero imposibles para sus jefes o
compañeros de trabajo. O al contrario, exitosos personajes en sus trabajos e
inhumanos animales con su pareja. Lo mismo ocurre con los indiferentes ante otros
indiferentes. Los indiferentes son enemigos de la responsabilidad, son desconfiados
y despegados, suelen tener pocos amigos y muchos enemigos. Los sobreprotectores
son más sociables y respetuosos de sus responsabilidades, más confiados y
confiables, pero, temerosos de los rivales afectivos. El sobreprotector se inicia
protegiendo sus pertenencias, continúa protegiendo sus amistades, y termina
sobreprotegiendo a sus hijos. Existen momentos de extrema manifestación
sobreprotectora, por ejemplo: Cuando los padres dejan por primera vez a los hijos en
el jardín infantil, o cuando dejan a los niños en casa de los amigos, pero, el máximo
extremo, se manifiesta frente al matrimonio de los hijos. En ese momento, el
sobreprotector teme perder la potestad sobre los hijos y se inician sistemas sutiles de
vigilancia para no perder al ser querido, que pueden trastornar las relaciones
familiares (la clásica tipificación de los suegros).
El individuo que padece síntomas de indiferencia, ha de realizar un proceso de
deferencia afectiva o de voluntariedad incondicional, hasta habituarse a ser atento,
atendiendo y entendiendo al prójimo.
Tanto, el trastorno de sobreprotección, como el de indiferencia, son originados por la
sensación de insuficiencia, inseguridad e inmadurez del individuo que los
manifiesta. Por sentir que se siente insuficiencia afectiva hacia el otro o del otro, se
protege en extremo; porque siente inseguridad, se sobreprotege para estar seguro y
porque no se siente maduro, se espera lo necesario para madurar, y esto, se traduce
en una pretensión extrema a proteger o a desentenderse del tema. Sobreprotección es
una conducta extrema afectiva, por sentirse carente de afecto, lo que obliga a
buscarlo e indiferencia, es la negación a responder al afecto, en ocasiones generada
por la falta de respeto o respuesta a la entrega de afecto. Afecto es darse por el bien
del otro, en ese -darse-, cabe la posibilidad de ser insuficiente y en ese caso, surge la
ansiedad del sobreprotector o cabe la posibilidad de no ser recibido, en cuyo caso la
respuesta lógica es no volverlo a intentar del indiferente.

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Otro trastorno de personalidad es el que tiene que ver, con el mal uso del intelecto.
La arrogancia y la ignorancia, derivados del extremo o carencia intelectual.
La inteligencia es una caracterización humana para resolver problemas y ajustarse a
la razón; pero, en ocasiones, el individuo tiende en una conversación, a preponderar
la defensa de su integridad individual como persona, por sobre la defensa de las
normas que justifiquen válido su razón, o su raciocinio. En cuyo caso, cae en el
defecto de la arrogancia. Cuando en lugar de defender la razón, se defiende al
individuo, se arroga. Arrogar es poner la razón a un lado para defender a quien la
defiende. Ese: “te digo que es verdad” cuando no se es capaz de convencer con
raciocinio, es un ejemplo de arrogancia. La arrogancia, suele estar ligada, a la falta
de recursos para explicar. Y también, a la ignorancia de la razón, en un medio en
donde se supone que se debe conocer.
El arrogante teme que descubran su ignorancia, por eso asume el escudo de arrogar
para intimidar al posible “superior”. El arrogante agrede al otro, al informar de algo
sin fundamento o justificación. El ignorante agrede al otro, al carecer de
justificación, en ambos casos se hace necesario comprender, las razones válidas
fundamentales de la naturaleza. Ignorar razones específicas sobre matemáticas o
historia, no modifica el ordenamiento natural y por lo tanto, no son trascendentes,
pero ignorar el ciclo menstrual de la mujer puede causar graves trastornos
familiares. La ignorancia de lo fundamental es lo que se acusa como trastorno.
Ignorar la jerarquía de valores, puede producir el desajuste de las relaciones y eso,
daña la sana convivencia. Ignorar el significado de libertad o de responsabilidad,
también genera trastornos, pero ignorar el nombre del balón de oro de la temporada
2015 no genera absolutamente nada. Se tiende a pensar, que el culto es quien conoce
esas banalidades, pero el verdaderamente culto, es quien reconoce, o comprende lo
fundamental.
La arrogancia ha de enfrentarse con humildad, reconociendo el dolor que siente el
arrogante, que, para evitar descubran su ignorancia, inseguridad e inmadurez, hace
uso de una extraordinaria intensidad en el enfoque de su pretensión o propuesta
(enfatizando en extremo). Fuerza esta, que, en el énfasis de su defensa, agrede al
receptor y obliga a la protección del mismo, frente a lo que considera una actitud
extrema o de soberbia. Jactarse de cualquier cosa, deprecia, merma o rebaja la
integridad del contrario y lógicamente, este, va a exigir el respeto de su integridad.
Utilizar una razón para defender la integridad de un individuo, no corresponde, así
como, tampoco corresponde que un adulto ignore aspectos fundamentales de la vida.
En ambos casos se retuerce o distorsiona la relación que establecen estas personas y
terminan trastornando a quienes las padecen. Entre verdad y mentira, no existe un
intermedio, o se es justo o se desajusta, no hay un tercero intermedio. El intelecto
espera la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Cuando no se comprende
esa verdad con claridad, se enfatiza la búsqueda o necesidad por comprenderla y en
su extremo, se arroga, o por el contrario, se niega a comprenderla y se ignora.

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Otro trastorno es el de la violencia e inoperancia, estos trastornos tienen que ver con
el exceso o carencia de voluntad. El agresivo en sus conductas, así como el inactivo
irresponsable dañan al otro y trastornan la sana convivencia. “No hay nada más
triste que el silencio y nada más amargo que saber que te perdí” dice una canción.
La agresividad o violencia así como la irresponsabilidad o inoperancia son dos
actitudes derivados del miedo. Todos los trastornos de personalidad tienen un
elemento en común, el miedo por sentirse inseguros, insuficientes e insatisfechos,
condición esta que provoca y produce recelo. Recelo es un celo extremo que busca
protección. Se busca protección al sentirse inseguro. La inseguridad es un temor. El
agresivo teme que le agredan y el irresponsable o inactivo, teme no sea correcto lo
que va a hacer, o que no aprueben sus decisiones. Todo trastorno depende de otro,
(real o imaginario) que evalúa y determina meritorio de ser agradecido o de ser
agredido. La evaluación o juicio de ser admitido o rechazado, debe ser emitida por
una caracterización madura, justa y natural. Pero, por no disponer de esa
personalidad humana madura, en la interacción de insuficientes, se crean
insuficiencias; en la interacción entre injustos, se originan desajustes y en la
intención entre irresponsables inmaduros, se crean situaciones de falta de respeto e
incumplimiento del deber.
Sobreprotección, o indiferencia; arrogancia o ignorancia y violencia o falta de
respeto, son caracterizaciones de la personalidad inmadura.
Además, existen enfermedades o trastornos fisiológicos patógenos, derivados de
malformaciones o mal funcionamiento físico, que requieren cuidados especiales.
Estas enfermedades deben ser tratadas por un especialista. Alguien externo que
ajuste los desajustes. Pero en la restauración de los trastornos de personalidad, no
funciona la asistencia del externo, es uno, quien ha de enfrentarse a sus propias
limitaciones y defectos, o excesos e insuficiencia.
Los trastornos de personalidad requieren terapia sicológica, y de un terapeuta
maduro en el entendimiento de las normas naturales. De poco sirve un terapeuta que
ignore los fundamentos de la naturaleza humana. ¿Qué podría corregir si desconoce
los fundamentos de la norma natural humana? Y ¿Quién puede corregir la
sobreprotección o indiferencia, la arrogancia o ignorancia y la violencia o
inoperancia en la persona? Lógicamente, solo esa persona. Uno es responsable de
cumplir con su deber de ser normal, al normarse licito y decente. Los trastornos son
hábitos y costumbres, que ha de corregir el habituado acostumbrado.
La humanidad convive en su diario transitar con dos poderosas fuerzas paralelas
pero opuestas: una es conectiva: el amor. La otra, es desconectiva: el miedo.
Amor es una fuerza que une y miedo es una fuerza que desune. El amor motiva al
ejercicio, incluye, liga, concilia, une. El miedo paraliza, excluye, expulsa. El amor
es motivado por una sensación de complacencia; el miedo es motivado por una

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SER NORMAL
sensación de incomodo o displicencia. Ambas fuerzas son poderosísimas, más
incluso que la vida. Por amor o por miedo se cometen asesinatos y suicidios.
Un individuo normal, es libre, autónomo y responsable; en la toma de decisiones es
independiente con individualidad e identidad propia, sin adoctrinamientos, ni
fanatismos, ni costumbres ajenas a su propia identidad natural. La fuerza del amor es
motivante, liga, concilia y une. Personas amadas, como artistas, deportistas etc, que
por sus logros reciben el aprecio de las masas, amplían sus posibilidades porque se
sienten libres, autónomos y responsables.
Cuando el individuo se encuentra sometido a la sobreprotección de un alguacil de
prisión, que lo agrede, lo abandona en soledad, o le arroga con sus juicios personales
y vigila durante un tiempo, el individuo que padece esta tortura, es obligado a
depender del alguacil, a someterse a sus deseos y a perder la seguridad en sí mismo.
Se convierte en dependiente, inseguro y sometido.
NORMAL
Libre capta por si solo
Autónomo reconoce por si solo
Responsable responde por si solo

Sobreprotector
Indiferente
IMPIDEN
Arrogante
Ignorante
Agresivo
Inoperante

DEPENDIENTE
INSEGURO
SOMETIDO
El miedo, es el causal de los trastornos de personalidad. El instinto de protección
provoca una fuerza intencional necesaria para la protección del ser, en un momento
o lugar determinado por las circunstancias de ese peligro, pero el miedo, no se
circunvala en esa escena peligrosa, se origina en la excentricidad de una posibilidad.
Libertad es la capacidad de optar por lo que es válido y el miedo es la incapacidad
de optar por presentir, prejuzgar, o pretender que la alternativa es mala, injusta o
peligrosa. Miedo es un derivado del estado insuficiente, inseguro o inmaduro. En
cada una de estas tres circunstancias se espera, o pretende lo correcto. Pero al
considerarse insuficiente, inseguro o incompleto, surge la tensión por completar,
asegurar y satisfacer. Esa “tensión”, sobre exige y se transforma en ansiedad. La
ansiedad, así como la angustia son tensiones extremas.
Tanto los excesos como las carencias producen una fuerza intencional necesaria para
ajustar o equilibrar dichos extremos. Fuerza, que tiende a reducir el exceso a

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completar la carencia. Esta fuerza surge de la norma natural a la conectividad. Lo
normal es pretender o proponer, lo anormal es exigir o imponer.
El EXCESO produce en el individuo, fuerza para reducir el exceso. –AngustiaLa NORMA

produce bienestar, seguridad, conexión.

–Conectividad-

La CARENCIA produce fuerza para completar la carencia.

-Ansiedad-

Todo trastorno de personalidad, desvincula, confunde y desliga al que lo percibe.
Por eso quien lo padece, ha de ser muy sensible a la persona que lo sufre frente a él.
El sobreprotector o indiferente, arrogante o ignorante y agresivo o inoperante, no se
da cuenta de su trastorno, hasta que ve los resultados en sus desconexiones.
El ser humano debe conectarse con lo absoluto de su naturaleza. La humanidad
existe inserta en una serie de conectividades competitivas, comunicativas y
cooperativas, que facilitan la elección de lo mejor, el entendimiento de la razón y la
conquista de lo máximo. Esta triple necesidad conectiva, es manifiesta en la
sociedad, mediante juegos competitivos, la competitividad laboral, económica y de
jerarquías de poder. Competir es un modo de explicar que existe un mejor, un
mayor, un más fuerte, más grande o más inteligente. La búsqueda del más y del
mejor es una constante en todo lo creado, ¿Cuál es la razón que justifica la
competitividad? La existencia de lo absoluto. Lo absoluto es pleno, justo y máximo.
La competitividad, la comunicación y la cooperación, son medios para el
establecimiento, comprensión y comunión con lo absoluto.
En la actualidad, la religión, la filosofía y la ciencia, están basadas en complejos y
relativos planteamientos o ideas sin fundamento de lo absoluto y no convencen al
interés de la inteligencia emocional responsable del humano maduro.
El criterio maduro, no se satisface con una razón parcial e insuficiente; un juez no
puede fundar su veredicto en base a convicciones parciales e injustificadas, debe
encontrar la justa razón. La verdadera razón que se justifica idónea, para la correcta
comunicación y cooperación es la conectividad con lo absoluto.
Nos comunicamos esperando del otro la verdad absoluta, si no, no confiamos.
Cooperamos con otro por establecer un bien, de no ser considerado bueno, no se
coopera, saber que se va hacer algo que no beneficia no motiva a cooperar. El
máximo bien es el que más nos motiva. Y competimos por la superación y lo
supremo es lo absoluto, lo máximo, lo justo. La especie humana, es en eso,
coincidente con el resto de las especies, todas ellas operan mediante la selección
natural por lo mejor. La selección natural no es un proceso evolutivo, es el proceso
de la naturaleza de lo absoluto. El cosmos es un ordenamiento absoluto, no un
proceso evolutivo sin una finalidad definida. La evolución es un error, una cosa es
evolución y otra diferente es desarrollo. Las especies, se desarrollan para cumplir su

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función dentro del ordenamiento cósmico, no evolucionan de una especie, a otra
supuesta mejor, para justificar un sin razón y un sin sentido. Eso es falso. Todo acto,
responde a la razón que lo justifica necesario. El azar es un vocablo, sin razón que lo
justifique. Azar, misterio, casualidad, contingencia, suerte, magia, o milagro, son
vocablos para designar una incógnita, no tienen razón alguna que los justifique.
Todo acto creado contiene intencionalidad, selectividad y poder en su existir.
Emoción, intelecto y voluntad. Estos tres aspectos de la naturaleza humana son
distintos en su dimensión, al del resto de las especies. Toda especie contiene
intencionalidad, selectividad y poder. Toda especie dispone de cierta intención
frente a las posibilidades del exterior. Los electrones van y vienen de una dimensión
a otra y de un elemento a otro, las moléculas responden a ciertos estímulos o
valencias, las sustancias se ligan o no se ligan, las células responden ante sustancias
químicas de una u otra forma, los animales intencionan sus respuestas, así como
nosotros disponemos de la misma cualidad intencional. Pero el ser humano capta la
máxima necesidad, la necesidad global, y el resto de las especies carece de esta
capacidad. Ningún animal pretende ser el presidente de las naciones, ni el
abanderado ecológico que abogue por el enfriamiento global, ni el defensor de las
especies en extinción. Solo la especie humana, está calificada con la capacidad de
preocuparse y responsabilizarse por el bien común.
Emoción es la capacidad sensible que nos permite captar lo necesario. El ser
humano, capta lo máximo necesario para el bienestar de todo (bien común). Nuestra
mentalidad globalitaria es universal. Nuestra sensibilidad capta del pasado y se
proyecta hacia el futuro, es una capacidad atemporal y más allá del lugar. Podemos
sentir pena por el hambre de los etíopes, rabia por la dictadura comunista de Corea
del Norte, desconfianza por las contradicciones de la presidenta de Argentina y
satisfacción por las jugadas de Ronaldinho en el partido de hace años en Barcelona.
Nuestra sensibilidad es universal.
La emoción capta sensaciones. Sensación es un exceso o carencia de la normalidad.
Sentimos sensaciones de miedo cuando se carece de seguridad, sensaciones de
hambre cuando se carece de alimentos, sensaciones de fatiga cuando se excede en
ejercicio, etc. la sensación es una reacción a los excesos o carencias. Se siente dolor
cuando se rompe la unidad, se hace daño a alguien, cuando se altera su integridad. El
sentimiento es la intelectualización de una sensación. Se emite el conocimiento de
una sensación y si el receptor la reconoce, lo adquiere, pero si no lo reconoce no lo
puede admitir, por ejemplo: la experiencia de un terremoto puede ser compartida con
aquel que tuvo la sensación del terremoto, pero quien no lo ha experimentado, no lo
puede comprender. Puede, eso sí, imaginarlo, pero no siempre corresponde lo
imaginado por la imaginación con la realidad. Emoción es una capacidad, no es una
sensación, no se trasmiten emociones, se transmiten sensaciones. Emoción es la
capacidad de percibir sensaciones.

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SER NORMAL
Estar emocionado es sentir la alteración producida por sensaciones, de agrado o
desagrado. Las emociones no van y vienen, transmitimos los sentimientos, que son
recuerdos verbalizados de las sensaciones, pero no se trasladan o transmiten
emociones. La emoción es una sola. Emoción es la capacidad sensible que nos
permite captar lo necesario. Lo no necesario se rechaza, no se admite. La emoción es
sola y exclusivamente capaz de captar lo necesario. Tomamos la cantidad de agua
adecuada a nuestra necesidad, por sobre dicha necesidad se vomita o nos ahoga. Nos
sentimos seguros sobre el puente de madera, hasta que el tronco se resquebraja;
cuando eso ocurre, tratamos de evitarlo. Nos agrada la compañía de una persona
comunicativa, pero cuando no deja espacio para contestar, nos oprime y evitamos.
Emoción es la capacidad sensible que permite captar lo necesario.
¿Cómo se desarrolla la sensibilidad emocional? No todo es necesario. La única
manera de desarrollar la sensibilidad emocional es captando la máxima necesidad
válida para todo. Cuando vamos a la cocina y vemos un plato de frutillas,
inconscientemente sacamos la más grande y más madura, a nadie se le ocurriría
preferir la más pequeña y descompuesta. Nuestra sensibilidad obliga a captar la
máxima necesidad válida, cuando esa validez es solo válida para uno, al repetir esa
conducta, el individuo se transforma en egoísta. Cuando esa validez es compartida y
beneficia a todo, ese individuo es declarado responsable. Por lo tanto, emoción es la
capacidad sensible que nos permite captar la máxima necesidad válida para todo y
ese es el proceso de desarrollo de la sensibilidad humana. Sensible y sensiblero, son
dos cosas distintas, el sensible capta necesidades, el sensiblero es un ñoño, que no
controla sus sensaciones. Newton era sensible a las razones de la gravedad; Picasso
era sensible a las necesidades sociales del arte contemporáneo. Alejandro Magno era
sensible a la necesidad de las conquistas.
El desarrollo de la sensibilidad, obliga a captar las máximas necesidades del
momento y lugar. Cada reclamo que se hace en casa, cuando se indica, que alguien
no retiró la taza de café, o los libros, es una forma de denunciar, que esa persona, no
es sensible a las máximas necesidades familiares. El reclamo no debería existir, pero
se debe comprender que el reclamo, es siempre consecuencia de una causal que lo
determina necesario. Esa causal ha de corregirse siempre para evitar la posibilidad
del reclamo.
¿Qué es el Intelecto? Intelecto es la capacidad que tiene el ser humano, de
reconocer la razón que justifica una existencia. Para reconocer, es necesario contener
la noción del prototipo de lo reconocido. Reconocemos colores porque tenemos la
noción del color. Noción dentro de ciertos límites, pero vemos y reconocemos lo que
coincide con lo que previamente contenemos. Hasta no disponer del concepto rojo,
no se reconoce el color rojo. Tenemos noción de prototipos o proto-imágenes que
nos permiten reconocer y esa tarea, la realiza el intelecto. Lo que designamos
“conocimiento” proviene de Re-conocer, -re- (volver a conocer).

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¿El resto de las especies tienen intelecto? No, no tienen esa capacidad de reconocer
la justa razón de una realidad, lo que no quita, que sepan cómo utilizar los medios
para conseguir lo que quieren, pero no por su intelecto, sino por su instinto. El
instinto de conservación, posee cierta dosis de selectividad y esa selectividad, puede
ser educada por imitación. Por eso un perro puede, si se le repite la rutina, conducir
un patinete o saltar por un aro, o un chimpancé puede, por imitación sacar las
hormigas del hoyo con una pajita, incluso un cuervo puede lanzar nueces a la
carretera, para que los automóviles rompan la cáscara, pero eso, no pertenece al
domino de un intelecto autónomo, sino al instinto de conservación.
Intelecto, es la capacidad humana, que permite reconocer de un modo independiente
al resto, es decir autónomo, el juicio justo de una razón y para eso, dispone del
potencial de resolver problemas concretos o abstractos. El intelecto opera mediante
el análisis comparativo entre un aspecto contenido a priori, o “noción de proto-tipo”
(también llamado –criterio-) y un aspecto o elemento de información recibido, o
percibido a posteriori, o del exterior, llamado “proto-imagen”. De la comparación y
análisis entre el criterio de la idea y los aspectos de información de la imagen, el
sentido común de la conciencia emite un juicio y determina el conocimiento. El
conocimiento, son sentencias de información, derivadas del análisis y juicios,
evaluados por el nivel de conciencia del individuo, que los considera o desestima.
Sin la conciencia del juicio es imposible ser consciente de su significado. El
intelecto no puede trabajar, ni analizar sin el criterio de la conciencia. El ser humano
dispone de conciencia del ser, del sentir y del saber universal, en ese sentido somos
diferentes al resto de las especies creadas. La intencionalidad, selectividad y poder
de las especies, que conforman sus instintos, existe sometida al bienestar de dicha
especie en particular.
¿Cómo se desarrolla el intelecto? El intelecto se desarrolla descubriendo y
reconociendo la razón que justifica un hecho. Si el individuo, dispone de razones
que justifican una realidad, su memoria solo dispondría de inteligencia pura y
recordaría fácilmente sus pensamientos. Cuando se llena el intelecto de razones
injustificadas, se duda de su veracidad y se pierde la seguridad en los significados,
eso obliga a perder la memoria, porque no se recuerda si lo conocido era o no cierto.
Cuando no se está seguro de lo que se sabe, no se puede confiar en la memoria y
esta, es una de las razones, del porqué algunas personas la pierden fácilmente. El
intelecto se desarrolla conociendo la verdad sobre las cosas. El intelectual inteligente
no cede hasta encontrar las razones que justifican lo que sabe. De ese modo, puede
explicar su conocimiento con suma facilidad. No todo intelectual es inteligente. La
inteligencia reconoce la justa razón del objeto en estudio. Para llegar a reconocer la
justa razón, es necesario desechar el resto de las razones injustas. Y para eso, hay
que disponer del sentido común de la conciencia, bien maduro. La sinceridad,
honestidad y objetividad en la comunicación, son esenciales en el desarrollo del
intelecto. Ser preciso, parco y profundo ayuda a su desarrollo.

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¿Qué es la voluntad? Voluntad, es la capacidad creativa del ser humano, que
motiva, pretende y propone el cumplimiento del máximo deber necesario. Es la
disposición independiente, de que dispone el ser humano, para obrar. Ya hemos
explicado el significado de libertad y dijimos que es la capacidad de optar por lo que
es válido para todos. Ese es el verdadero deber que dictamina la libertad.
Consecuentemente, voluntad, es la capacidad humana de cumplir con el máximo
deber válido para todo. La voluntad se motiva en el cumplimiento del máximo
deber. Cuando en un partido de tenis, se gana un punto, el ganador espera motivado
a ganar su siguiente punto, y por el contrario, desmotiva al que lo pierde. Por
supuesto, que quien pierde, ha de motivarse voluntariamente para superarse. La
voluntad es una actitud que motiva al cumplimiento de un deber. La capacidad de
responder al cumplimiento del máximo deber necesario, depende de la actitud y se
denomina voluntad. Toda necesidad debe ser satisfecha, y debe ser satisfecha porque
beneficia al conectivo en el que se origina. Ese beneficio, motiva a la voluntad a
estimularse en la determinación de resolver dicha necesidad. De ese modo se cumple
con el deber necesario. Voluntad es la capacidad de responder al cumplimiento del
máximo deber necesario. Porque se responde al cumplimiento del máximo deber
necesario, califica responsable y su cumplimiento amerita respeto por su autoria.
¿Cómo se desarrolla la voluntad? Puesto que es una disposición humana a
responder voluntariamente al cumplimiento de un deber, se desarrolla descubriendo
y respondiendo al cumplimiento de lo máximo necesario.
El individuo que espera construir su cuerpo y desarrollar sus músculos, motivado
por el beneficio que le reporta el mostrar su cuerpo musculoso, se determina
voluntariamente a la repetición constante de los ejercicios. El artista que, motivado
por el beneficio que genera una exposición, se motiva voluntariamente a realizar una
serie de cuadros. La voluntad siempre se determina en la expectación de un
beneficio. Para desarrollar la voluntad es necesario reconocer el beneficio que se
deriva del cumplimiento del deber. Y el cumplimiento del máximo deber necesario,
que por ser válido para todo, no perjudica nunca a nadie, desarrolla al máximo la
voluntad. Rafael Nadal, Lionel Messi, Michael Schumacher, Usain Bolt, son
ejemplos de una voluntad extrema para la conquista de lo máximo. Todos ellos se
fijaron en el proceso de su desarrollo, metas cada vez más grandes. El cumplimiento
del máximo deber, desarrolla al máximo la voluntad. En ese desarrollo, existe la
pretensión de mejorar, no la exigencia de superar a otro. Y se establece lo propuesto,
no lo impuesto. Al competir con otro, es el otro quien dictamina las exigencias y es
posible que no se disponga de los mismos recursos y la competitividad acabe en
frustración. El desarrollo de la voluntad, ha de partir de los recursos personales y de
lo que se puede conseguir con los recursos de que se dispone. Estar atento a
responder al cumplimiento de la máxima necesidad valida, no significa ambicionar
poder alguno para quien se determina a satisfacer esa necesidad o a cumplir ese
deber. Debemos despertar nuestra ambición por resolver los máximos problemas.

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Educar y educarse
En el colegio, se instruye en conocimientos técnicos, que sirven para superar una
evaluación académica, pero, eso no significa, que por ser puntaje nacional, esté
garantizada la felicidad del individuo que lo consigue. Educarse es algo diferente a
cumplir con el programa de la propuesta educativa de cualquier Ministerio de
Educación contemporáneo. Puntaje nacional, excelencia académica, posgrados y
doctorados, no necesariamente indican, que quienes los logran, son personas
educadas. Ni garantiza el establecimiento de familias funcionales, maduras en la
incondicionalidad afectiva o responsables por el bienestar universal de las especies.
El individuo bien educado, no necesariamente ha de ser la mejor nota en
matemáticas o en lenguaje, pero, si es prudente frente a las alternativas, firme en la
toma de decisiones y determinado en el cumplimiento de los máximos deberes
válidos para todo, ese individuo, no necesita licenciatura alguna que garantice su
madurez. Educado es quien controla las virtudes de la prudencia, firmeza y
templanza. Quien controla los extremos y carencias emocionales, intelectuales y
conductuales y quien controla y domina los apetitos de los instintos de protección,
conservación y reproducción. Esa persona dispuesta siempre a la entrega voluntaria
por el cumplimiento del máximo deber necesario, que por ser válido para todo, no
perjudica nunca a nada, ese ser, sería un ser educado o maduro. Esa es la
caracterización del adulto.
Adulto, es quien controla su actitud y mantiene una constante y atractiva conducta
relajada, moderada, diplomática, seductora, persuasiva, decente y ejemplar en su
comportamiento. Controla los extremos emocionales sobreprotectores o indiferentes,
los extremos intelectuales arrogantes o ignorantes, y los extremos en el
comportamiento agresivo o inoperante, además de controlar los apetitos o
tentaciones de los instintos de protección, conservación o reproducción.
El adulto comprende las leyes de la naturaleza y opera lícitamente en consecuencia
con ellas. Se entrega siempre y en todo momento a responder a las necesidades
propias del bien común, orientando, liderando o educando a sus inmediatos. El
adulto educado reconoce los fundamentos de la educación.
Los fundamentos de la educación son tres:
(1) Similitud
Entre docente y alumno, o entre maestro y aprendiz, es necesario que se logre la
correlatividad o similitud en el entendimiento de los significados.
(2) Tiempo,
Educación es un proceso de hábitos de desarrollo, necesario para ejercitar los
recursos de entendimiento de los contenidos.
(3) Valor
De plenitud, justicia y cumplimiento, de los deberes necesarios para madurar.

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Educar es criar. Criar es madurar al individuo en lo normal, hasta que este, se
considera, porque califica normado. El primer requisito de la educación es hacer al
individuo similar en lo humano. El adolescente ha de hacerse similar en el
comportamiento ejemplar del educado. Ejerciendo el dominio de su actitud en todo
el proceso de convivencia, cooperación y relaciones que establezca en el camino de
su desarrollo. Similar en el dominio de pensamientos. El aprendiz, ha de ser capaz
de controlar sus ideas, sus pensamientos sus sueños y toda actividad mental.
Evitando todo tipo de pensamientos negativos u obstructivos para el bien común de
las personas, animales o cosas. El control del pensamiento, es necesario para la
inocencia del pensamiento que sufre al ser culpable, de pretensiones indecentes,
inadecuadas o injustas. Es importante el cuidado del ambiente y las personas que se
aproximen al aprendiz. La similitud en la decencia exige conductas, pensamientos y
pretensiones decentes. El cuerpo es el espejo del alma. Un cuerpo saludablemente
sano, sin excesos de peso o sin carencia del mismo, indica que la persona, se cuida.
No necesariamente explica que sea mentalmente cuidadoso, pero si indica que se
preocupa por lo que ve. El cuerpo no nos pertenece, por lo tanto, no se debe flagelar.
El cuerpo es nuestra imagen para los otros, son los otros quienes ven nuestro cuerpo.
El cuerpo es para los otros. En eso, el aprendiz debe hacerse similar al prototipo de
imagen natural sano o saludable.
Similar en el desarrollo de la capacidad sensible, al estado en el que la capacidad sea
completamente dominada por la conciencia del bien común. La sensibilidad madura,
ha de ser siempre capaz de captar la máxima necesidad válida para todo. Ese nivel
de sensibilidad hay que establecerlo, luego del hábito repetido a determinar la
máxima necesidad valida. Ese es un trabajo que el alumno ha de ejercitar hasta
adquirir la técnica, similar a la de una sensibilidad humana madura.
El aprendiz de humano, ha de hacerse similar en el descubrimiento de la razón
justa, que por ser constante e inmanentemente valida, califica ser verdad.
Comprender la razón constante e inmanente exige de un entrenamiento continuo en
el desarrollo de análisis comparativos. Lógicamente, quien más analiza y examina,
más descubre y quien dispone de mayores recursos de comprensión, más acertivo es
(de acertar). El maestro puede exponer sistemas de investigación para encontrar la
razón de las cosas, pero el alumno es quien debe lograr las conclusiones y
reconocerlas, para sentirse similar al intelecto del desarrollado o maduro. Ya vimos
que no es necesario saberlo todo para ser intelectualmente maduro, basta con saberse
los fundamentos naturales.
También ha de hacerse similar, el aprendiz de humano, al adulto responsable que
siempre responde, libre y voluntariamente (de forma incondicional) al máximo
cumplimiento del deber o a solucionar la máxima necesidad válida para todo, que
sería lo mismo. Responder una vez o en ocasiones al cumplimiento del máximo
deber necesario, no califica responsable a quien lo cumple. Responsable es quien lo
cumple siempre, esa es la garantía del ser maduro. Un padre maduro o responsable,
no trabaja un rato para pagar un almuerzo y deja luego que sus hijos mueran de

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hambre, los alimenta siempre. La actitud de responder voluntariamente al máximo
cumplimiento del deber, es necesario adquirirla, para responder siempre a su
cumplimiento. De ese modo, si todo humano adquiere ese nivel de madurez, no
existiría problema social interhumano alguno. Lograr esa calificación toma tiempo y
ejercicios. El aprendiz ha de adquirir una rutina de dominio, capaz de desarrollarse
similar al ser maduro en lo afectivo emocional, en lo cognoscitivo intelectual y en lo
conductual o comportamiento social.
El puntaje académico no tiene nada que ver con educar. Se trata de la conquista de
una meta, impuesta por gobernantes, para justificar la validez de ciertos procesos,
pero no transforman al individuo en normal, ni garantizan la felicidad del estudiante.
El planteamiento educativo, ha de orientarse en el desarrollo de las capacidades
sensibles, cognitivas y productivas para el bien común. Ejercitándose en captar las
máximas necesidades, las razones justas y el comportamiento responsable con el
deber beneficiar siempre a todo. Quien beneficia siempre a todo, no perjudica nunca
a nada. Ese ha de ser el lema de la educación.
Razón que impide la normalización de la educación.
Son varias las razones o justificaciones que impiden el desarrollo de una educación
normal. Obviamente, la primera, es el desconocimiento de lo normal. Nadie puede
enseñar lo que ignora. Llevo muchos años en este país y he visto como los “docentes
o curadores de arte”, desajustan y generan la desconfianza del público en el arte,
porque ignoran qué es el arte. Sus explicaciones y raciocinios son exclusivamente
suyos, sin evaluación histórica y sin ajustarse al criterio de la realidad del arte, por lo
mismo, en lugar de educar, confunden. Lo mismo he visto en los colegios. Unos son
de orientación religiosa, otros laicos. Dentro los colegios de orientación religiosa,
existen postulados educativos católicos, y dentro de los católicos, existen diferencias
entre Jesuitas, Opus Dei, Dominicos, Legionarios de Cristo etc, etc. Los protestantes
también ofrecen diferentes postulados educativos. Distintos son los luteranos, de los
adventistas o testigos de Jehová. Y colegios laicos, existen una inmensa cantidad,
cuyos planteamientos difieren unos de otros. Podemos decir que nos encontramos
en una jungla educativa, en donde cada especie, se entiende únicamente con su
propia especie. Así surgen tribus urbanas y clases sociales que se caracterizan y
distinguen por sus semejanzas de adolescencia. La diversidad en los planteamientos
educativos, en lugar de mejorar la educación, lo que ha hecho es confundir la
sociedad, haciéndola creer que todos somos distintos y que cualquier sistema
educativo educa. Esa es una de las razones que impide mejorar la educación.
Otra razón es la que ha popularizado el socialismo, que indica: “contribuye según
tus capacidades y recibe según tus necesidades” asumiendo que las capacidades y
necesidades son cuasi similares entre todos los humanos. Los socialistas pensaron
que en base a esta lógica se ordenaría la sociedad, pero eso nunca sucedió. No ha

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funcionado nunca en ningún caso. ¿Por qué? Porque no se puede reducir la
genialidad de un artista a la vulgaridad de lo cotidiano, ni se pueden comparar las
necesidades de lo cotidiano con las del artista. ¿Quién determina lo necesario de
cada uno y cómo reducir las capacidades de un artista?
Lo correcto es: “contribuir a las necesidades según tus capacidades”. Si cada uno, se
dispone a realizar, resolver o restaurar, cualquier necesidad de acuerdo a su
capacidad, el sistema funcionaria en orden. Pero, desgraciadamente esa entrega
voluntaria e incondicional al cumplimiento del deber, o de los deberes sociales, en
términos generales, no se explica en el sistema socialista. El socialismo ha dañado
mucho la comprensión de la naturaleza humana, porque niega todo lo que se
considera humano. La visión socialista del hombre, es que el ser humano es un
amorfo e indefinido engendro evolutivo, sin dirección ni identidad. Esta visión del
ser humano indefinido, ha causado la convicción, de que cada uno puede aprender a
ser lo que decida por sí solo ser.
Otro obstáculo en el determinar un método de educación adecuado es la condición
humana en sí misma. Si observamos el instinto de los animales, opera en forma
lineal consecutiva; el animal capta o percibe y dispone o se determina a responder a
dicha necesidad instintiva, siendo consecuente con dicha necesidad. El ser humano
es diferente, capta la necesidad, la evalúa, emite un raciocinio y dispone su actitud o
comportamiento en base a esa razón. El humano es un ser esencialmente racional.
Cuando el criterio del ser racional es maduro, considera su actitud o comportamiento
en consecuencia con las nomas de la naturaleza de: ser conectivo, de ubicarse dentro
de la dualidad natural y de perseguir los valores de plenitud, justicia y cumplimiento
del deber. Pero, cuando el criterio del humano es adolescente o inmaduro, justifica
la razón en base al nivel del desarrollo de su propio criterio. En ese caso, su
decisión, disposición o comportamiento, difiere de lo que beneficia a todo. El
problema que ocurre en esta evaluación inmadura es el siguiente:
1- La razón a la que llega un inmaduro en criterio se ajusta a su nivel de
desarrollo, por lo mismo, no puede aceptar que el comportamiento,
sentimiento o raciocinio, en base a su criterio inmaduro es un error. No lo
puede aceptar porque en base al nivel de su desarrollo, es justo, o se ajusta
por completo.
2- Al defender su justificación, la lógica del bien y del mal, obliga a pensar y
asumir, que el errático, ¡es el otro!
3- De ese modo, el inmaduro en criterio, se considera inequívoco.
4- Por lo tanto, no existe razón para disculparse o para asumir su insuficiencia.
Esta actitud arrogante es un constante impedimento ante la orientación educativa
conectiva. La arrogancia obliga a que cada uno sea el intérprete de su propia
educación, olvidándose de que la naturaleza obliga a cada uno a ser similar con ella.

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La naturaleza es (1) conectiva, (2) cooperativa, (3) válida para todo, (4) contraria a
lo invalido, (5) progresiva (6) distribuida en categorías y (7) responsable. Porque es
conectiva, ni reclama, ni acusa ni rechaza. Porque es cooperativa colabora en el
cumplimiento de los máximos deberes naturales. Porque vale para todo, es digna. Y
rechaza lo inválido. Se desarrolla por etapas, dentro de cada categoría y Responde
siempre al cumplimiento de la máxima necesidad válida para todo. Así ha de ser el
hombre maduro.
1-El hombre maduro o educado, es incondicional ante las necesidades máximas.
Esto significa que desde que nace hasta que muere, piensa en cómo resolver y
trabajar para solucionar todos los problemas y necesidades humanas.
2-El hombre maduro o educado es conectivo con todo lo valido, por lo mismo,
trabaja y piensa en cómo conectar ideologías y ciencias, postulados filosóficos,
políticos y culturales.
3- El hombre maduro o educado, se controla frente a los apetitos y tentaciones,
superando todo tipo de frustraciones y persecuciones. Asumiendo el liderazgo y la
responsabilidad, de conducir a la humanidad hacia su completa educación.
Hablar de la caracterización del hombre maduro, no es nada fácil cuando por
maduro se entiende cualquier cosa. Distinto es el maduro que cumplió 21 años, o el
viejo de 90 que el sentido de maduro naturalmente normal. Son cosas
completamente diferentes. El hombre maduro natural normal, ha de ir floreciendo
poco a poco, de generación en generación, hasta que las condiciones estén dadas
para su aparición en gloria y majestad. Una vez comprendida la caracterización del
hombre normal maduro, es necesario crear nuevos hábitos de pensamiento y de
comportamiento, para que los hijos, o los hijos de los hijos, vayan mejorando el
ejemplo que nosotros les vamos ofreciendo. Recordemos que hace solo pocos años
1992 existía el apartheid y lo hemos superado. El maltrato a los animales hoy es
penalizado y tantas cosas más, que hace pocos años, ni podríamos pensar en
gozarlas en vida, ahora las disfrutamos. Lo mismo ocurrirá con la educación. Basta
comenzar a explicar a los jóvenes que controlen sus instintos, o el celo, para que se
originen escuelas de dominio mental. Una camiseta con el slogan: “lo que beneficia
siempre a todo, no perjudica nunca a nadie” eso es suficiente para sensibilizar a los
jóvenes y que sientan que es necesario pensar en todo antes que en uno.
Las directrices para una mejor educación ya están dadas, ahora falta practicarlas.

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CARACTERIZACIÓN DE ROLES MASCULINO-FEMENINO
¿Qué espera el hombre de una mujer y que espera la mujer de un hombre? Para
descubrir y comprender cuál es el rol masculino o femenino, debemos dejar a un
lado las costumbres o tradiciones sociales y fijar nuestra atención en el
descubrimiento de la Naturaleza Humana. La Naturaleza Humana es dual:
Masculina y Femenina.
1-NATURALEZA HUMANA MASCULINA
(Predominios fundamentales)
1-INMUTABILIDAD IDEALISTA - (invariabilidad) (adecuable)
2-EMPRENDIMIENTO Y LIDERAZGO INDEPENDIENTE
3-INCONDICIONALIDAD AFECTIVA INDEFINIDA
4-AUTORIDAD RESPETABLE
2-NATURALEZA HUMANA FEMENINA
(Predominios fundamentales)
1-VARIABILIDAD EN IDEAS-(convertibilidad) (adaptable)
2- EMPRENDIMIENTO Y LIDERAZGO DEPENDIENTE
3-INCONDICIONALIDAD AFECTIVA DEFINIDA
4-AUTORIDAD RESPONSABLE
¿Qué espera el hombre de una mujer y la mujer de un hombre?
Son muchas y diversas las respuestas que podemos ofrecer a esta pregunta. En este
cúmulo de posibilidades, existen respuestas aleatorias y una sola respuesta principal
y de eso, nos vamos a encargar en este análisis. Vamos a analizar la respuesta que
justifica la necesidad cooperativa entre el hombre y la mujer.
La necesidad de compartir el uno con el otro, es una realidad inexcusable, porque se
complementan, se cumple uno con el otro, ese es el significado de complementar,
pero… ¿qué es lo que cada uno espera del otro? ¿Qué se espera que cumpla? Ambas
caracterizaciones de género son complementarias, y repetimos, que eso significa,
que se cumplen el uno con el otro. ( Cualidad, cosa o circunstancia que se adjunta a una
cosa para completarla o mejorarla) Así es que sin el otro, el uno no se cumple y sin el

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uno, el otro, tampoco se realiza. Es necesario que se entienda esto completamente.
Un hombre sin mujer o una mujer sin hombre, no se completan, no se cumplen, no
se realizan. Se completan en la interacción de sus características distintas.
La inmutabilidad o invariabilidad masculina, encuentra atractiva la variabilidad
femenina. La inmutabilidad masculina resulta ser atractiva a la variabilidad
femenina. Al liderazgo emprendedor masculino, idealista e independiente, le atrae
el liderazgo emprendedor dependiente femenino y, a la caracterización dependiente
femenina le atrae la independencia masculina. A la incondicionalidad afectiva
indefinida (global) masculina le atrae la incondicionalidad afectiva definida
femenina. Y, a la incondicionalidad afectiva definida femenina le atrae la
incondicionalidad afectiva indefinida (global) masculina. A la caracterización
respetuosa masculina le atrae la caracterización responsable femenina y a la
caracterización responsable femenina le atrae la caracterización respetuosa
masculina. Se atraen, porque se necesitan para cumplirse completamente. La
naturaleza es dual, no singular. Es dependiente, no independiente. La naturaleza,
depende del natural y el natural depende de la naturaleza.
Podemos encontrar cientos de ejemplos que justifican esto, pero analicemos algunas
situaciones para demostrarlo.
Imaginemos una pareja compuesta por un hombre variable en su determinación ante
el matrimonio. Un día ofrece matrimonio a su pareja y al día siguiente se retracta.
Vuelve a proponer matrimonio y vuelve a retractarse. Imaginen la respuesta de la
mujer ante este hombre. ¿Creen que la mujer se sentiría capaz de asumir la decisión
del hombre variable? Veamos el caso inverso. ¿Cuántos casos conocen, en los que la
mujer ha cambiado varias veces su decisión frente al hombre y aun así, el hombre se
ha casado con ella? ¿Por qué ocurre esto? Porque la variabilidad de la mujer es un
atractivo para el hombre, supone un reto en su conquista y esos retos, son
oportunidades para demostrarse invariable en su determinación. Al carácter
masculino natural, no le preocupa la variabilidad femenina. Asume su rol emisor y
como se sabe responsable, por la construcción del núcleo familiar vincular, confía en
orientar las diferencias hasta aunarlas. Es su trabajo. ¡Debe conquistarlo! Y como lo
percibe o lo sabe… ¡lo asume! La caracterización masculina asume con más
facilidad las variables femeninas, que el carácter femenino a las variables
masculinas. La variabilidad femenina busca su complemento en la estabilidad
masculina. Un hombre vacilante, inconsistente, inseguro o variable, sumado a la
variabilidad natural femenina, resulta en consecuencias impredecibles, eso no
refuerza la confianza o seguridad femenina. Ante esta caracterización, la mujer duda
del inestable. La naturaleza masculina y femenina se motiva por el complemento
motivado; se asegura con el complemento seguro y se siente atraída por el
complemento atractivo. Pero el atractivo masculino es distinto del femenino.

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Veamos el caso del atractivo ante el emprendimiento independiente y dependiente.
¿Qué es más frecuente que la alumna se enamore del profesor, o que el profesor se
enamore de la directora de carrera? Vemos que la naturaleza femenina se siente
atraída por el experto eficiente, por el maestro inteligente o por el líder paternal, eso
es natural, porque en ellos, encuentra protección y emprendimiento. La naturaleza
masculina se siente atraída por el respeto y belleza de la naturaleza femenina, de ese
modo se complementan. El hombre maduro se preocupa por lo social y cuando
cumple ese rol social, ya sea, creando empresas, liderando grupos o cumpliendo
ideales, se gana el respeto femenino. Lo contrario, destruye la autoestima masculina.
La naturaleza humana masculina tiende a ser indefinida en la incondicionalidad
afectiva, por eso, puede enamorarse del equipo de futbol, del genio en conocimiento
o del líder político y le es fácil entregarse a la defensa de los mismos, esta
caracterización es natural en el ámbito masculino, mientras que el femenino, suele
definir su conducta afectiva y entregarse a quienes forman su núcleo vincular.
Sobre la responsabilidad y respeto también existen tendencias naturales. La
caracterización femenina encuentra en el respeto un atractivo, por eso se siente
atraída por el respetado. Lógicamente, para ser respetado el individuo, ha debido
cumplir su responsabilidad, pero el individuo socialmente respetado, adquiere en la
naturaleza femenina un atractivo importante a la hora de tomar decisiones. La
naturaleza masculina, puede asumir con más facilidad la carencia de respeto social
en la mujer, si esta responde a sus necesidades. Lógicamente existen excepciones
particulares contra la regla, pero esas excepciones no excluyen las normas naturales.
Por sobre todas las cosas, ambos buscan y esperan protección cooperación y
reproducción. Estas tres palabras tienen un profundo significado.
Protección.- Tanto el hombre como la mujer esperan y generan protección en el
vínculo afectivo. El hombre y la mujer defienden lo que quieren y el más querido es
el más protegido.
Cooperación.- Tanto el hombre como la mujer buscan y esperan concordar en la
cooperación vincular. Para la vinculación se necesita a dos; para el entendimiento y
la confianza se necesitan dos; para el beneficio se necesita a dos.
Reproducción.- Aunque este sea un tema difícil de aceptar por la cantidad de
propaganda contraria que se ha manifestado, la realidad es que ambos esperan
realizar la función reproductiva, por sobre todas las cosas. El peso de la
reproducción es enorme.
El ser humano es creativo por naturaleza, pero su máxima creación es el hijo.
Incluso aquellos que no quieren asumir la responsabilidad de madurar un hijo,
cumplen la función que lleva a generarlo. Y curiosamente, cuando se realiza el
ejercicio y no se asume la responsabilidad conyugal, la mujer reclama, acusa o

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rechaza al hombre con un: ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me utilizaste? Lo que
demuestra que la necesidad fundamental no era pasar un buen rato y nada más. La
responsabilidad era cumplir con la normativa que justifica la necesidad vincularreproductiva. Estas quejas, no suelen salir por la boca del hombre, porque el
responsable de sembrar es él y no ella. Ella, cultiva lo sembrado, el responsable del
fruto sembrado es el sembrador. La realización del hombre es transformarse en
padre. Como ya dije antes, transformarse en padre, no es dar a luz un hijo, es
realizarlo en el respeto, confianza y cumplimiento del deber de madurar, hasta
reconocerse ambos: válidos, justos y completos, en la naturaleza humana.
La naturaleza humana masculina, espera el depositario de su identidad, que
posibilite la continuidad (el heredero). La naturaleza humana femenina, espera
transformarse en madre del heredero. De esa forma, adquiere el derecho al beneficio
de las conquistas del marido. Ambos esperan un ideal compartido, el ideal natural
de la creación, el ideal que los realiza humanos naturalmente normados. Cuando
hablamos de lo normal, debemos comprender que se refiere a lo normado, al ser
legítimo, legal, justo en su naturaleza. Ambos esperan el ideal, porque en ambas
conciencias existe el ideal de la decencia, para ser descubierto y reconocido y
ambos, esperan al otro que se ha madurado y cumplido en él. Son complementos.
Cuando el padre logra madurar al hijo en su normalización humana natural, la madre
califica coparticipe de la conquista. El hijo hereda del padre el paternazgo
establecido que contiene el maternazgo complementario y la madre, adquiere el
beneficio de la herencia de su hijo. Al cumplir el padre con su responsabilidad, de
vincular al hijo en la confianza y cumplimiento de la maduración, del dominio sobre
el celo y los instintos, los tres, el padre la madre y el hijo, se hacen uno en la
conquista de la maduración. Los tres son humanamente maduros en ese momento. El
padre, maduró al hijo y al ser reconocido valido, maduró y realizo también a la
madre cumplidora del respeto por el marido y padre.
Se busca al ideal, al justo y al responsable. Ideal es quien atiende, entiende y está
siempre atento al cumplimiento del máximo deber necesario que beneficia a todo.
No es una utopía, hacemos del ideal una utopía, pero es la idea que nos originó. Lo
consideramos utópico, porque nadie asume la responsabilidad de realizarse
plenamente en ello. Eso no quita que el ideal siga siendo la idea original del ser
maduro, lo que se debe hacer es convertirse en la imagen de esa idea. Pero esa idea
es tan ajena a nosotros que se nos olvida con suma facilidad. El ideal humano es
muy simple y lo hemos repetido muchas veces: El ser humano ideal es aquel que
atiende, entiende y está siempre atento, al cumplimiento del máximo deber necesario
por ser válido para todo. Es un ser completamente (siempre, que significa – en todo
momento- y en todo, que significa -en todo lugar-) incondicional (sin condiciones)
ante las máximas necesidades fundamentales que se deban cumplir. ¿Se comprende?

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No es fácil comprender esto, no es fácil comprender, que el imperativo ideal humano
sea tan exigente, que no deje lugar para los propios deseos o para lo que uno quiere.
Pero no es así. Al cumplir lo que se debe, se cumple también lo que uno quiere,
porque por encima de todo, lo que uno quiere es que todo funcione, para funcionar
uno también en consecuencia. Si todo está ordenado, cada uno puede hacer lo que
prefiera dentro del orden.
La idea de ser –humano- es la de ser responsable y respetuoso del máximo deber,
justo en la razón que justifica toda realidad y ser sensible a la captación de las
máximas necesidades, válidas para todo. ¿Qué ocurre cuando vemos que alguien no
captó lo necesario? Lo reclamamos, acusamos o rechazamos. ¿Qué ocurre cuando
nos mienten? Lo reclamamos, lo acusamos o rechazamos y ¿Qué ocurre cuando
alguien no cumple lo que debe hacer? Lo reclamamos, lo acusamos o rechazamos.
¿Qué nos dice este comportamiento? Que lo normal es ser responsable, certero en la
razón y sensible a las máximas necesidades. Nos dice, que a pesar de nuestras
diferentes caracterizaciones, masculinas y femeninas, esperamos y debemos todos,
responder siempre, al cumplimiento del máximo deber necesario. Esa actitud y
funcionar, es la caracterización del ser maduro. Sin la actitud de entregarse siempre,
libre y voluntariamente al cumplimiento del máximo deber necesario, el individuo
no califica maduro. Es un alto estándar, pero ese es nuestro estándar humano.
Para descubrir y comprender cuál es el rol masculino o femenino, debemos dejar
a un lado las costumbres o tradiciones sociales y fijar nuestra atención en el
Dictamen de la Naturaleza Humana.
Vemos notorias diferencias conductuales entre un japonés y un inglés o entre una
latinoamericana y una alemana, pero esas diferencias tradicionales, en el
comportamiento, criterio, y tendencia social, no se pueden tomar por modelo
“natural”. Ni el comportamiento japonés ni el latinoamericano, se pueden decir que
sean modelo de identidad natural humana. Variables tradicionales o culturales hay
muchas, cada grupo humano tiende a repetirlas, pero una cosa es el hábito de
conducta a las costumbres que generan una determinada tradición y otra muy
distinta, la función que dictamina la naturaleza humana masculina o femenina.
Algunos intelectuales piensan todavía, que los roles son únicamente antojos
circunstanciales propuestos por la voluntad popular de una determinada cultura o
sociedad. Pero, los roles existen, no por la decisión de un determinado orientador
que ofrece una teoría para justificarlos, sino, por una finalidad providencial
ontológica, axiológica y antropológica complementaria, que dictamina y decreta su
función, sin exclusión alguna. El rol se debe a la finalidad que ha de cumplir, que
por dictamen, obliga a su conquista. Cuando se ignora la finalidad de un
determinado proceso, los recursos del proceso pierden su justificación.

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La confusión que se establece en torno a la definición de los roles, proviene de la
ignorancia del sentido común absoluto. Al ignorar la finalidad de la especie humana,
se ignora en ello, la función que cada rol ha de cumplir. El rol lo dictamina la
naturaleza de la función. Así como existen roles masculino y femenino, también
existe el rol de abuelo, padre, e hijo. Y el de suegro, esposo y nieto. Se deben
descubrir estos dictámenes de la naturaleza humana y revelarlos. El estudio de lo
superficial es entretenido, pero el estudio de lo fundamental es resolutivo. Si
queremos un mundo mejor, más educado y maduro, debemos estudiar los aspectos
fundamentales y dejar lo superficial, para los ratos de ocio. Pedimos un partner,
alguien con quien compartir nuestros sueños. Esta frase tan común en el diario vivir,
indica que hay algo en común para compartir. Ese –algo- es la naturaleza de lo
adecuado, de lo justo y de lo completo, que todo humano espera. ¿Por qué no se
cumple? Por la soberbia, el cinismo, la hipocresía, la arrogancia, el egoísmo, la
ignorancia y tantas otras indecencias, que impiden la cordura y el respeto por las
normas del ordenamiento cósmico. Hoy tenemos más conocimientos pero menos
capacidad de juicio, tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; más
comodidades y menos tiempo, más licenciaturas y menos sentido común. Gastamos
sin medida y no medimos en qué gastamos. Hemos añadido años a la vida y no vida
a los años, multiplicamos nuestras posesiones y reducimos nuestros valores.
Aquel acostumbrado a pensar que todo es malo, no puede beneficiarse de las cosas,
porque las considera malas. Va a encontrar siempre el lado negativo o catastrófico de
la situación. Aquel acostumbrado a temer al ajeno, no puede unirse nunca con nadie,
porque lo teme o piensa que lo va a dañar, maltratar u odiar. Y aquel, que por
costumbre duda de toda razón o verdad y no confía en su criterio o carece de sentido
común y piensa que todo es relativo, jamás desarrollará la inteligencia porque duda
y así no puede admitir razones que justifican una realidad. Sin respeto, confianza y
conexión con la verdad, no hay comprensión posible. La teoría del caos es bien clara
en esto: “las cosas no pueden ser y no ser al mismo tiempo”. Quien mantiene la
actitud de dudar, no podrá reconocer una verdad, quien no pueda convencerse de lo
absoluto, tampoco podrá convencerse de lo relativo. La Naturaleza es conectiva en
su base fundamental. La naturaleza es un ordenamiento cósmico completo. Ninguna
de las especies creadas es incompleta o imperfecta. A ningún animal de ninguna
especie le falta o le sobra algo. Toda especie crece, se multiplica y asume el dominio
de ciertas facultades a cumplir, ya sea por instinto (Naturaleza Directiva Inherente) o
como en el caso de los humanos, que por ser libres, han de responder haciendo uso
de su libre voluntad. Todas las especies están compuestas de inmutabilidad y
variabilidad. Esta dualidad absoluta y por todo compartida, es una facultad de la
Naturaleza. Toda especie satisface una necesidad, la que lo justifica necesario y cada
individuo de dicha especie, varía en su individualidad y decisión, frente al
cumplimiento de su dictamen natural. La Naturaleza, además de conectiva y dual
existe dominada por un centro que valida cada alternativa. Libertad es la capacidad

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de optar por lo que es naturalmente válido y el valor es el centro motor de toda
actividad. Si se asume que la Naturaleza es conectiva, dual y dominada por el valor,
debemos comprender que cada singularidad de la dualidad ha de funcionar en la
justicia del valor. La Naturaleza Directiva Inherente en las especies, responde a la
razón que justifica necesario el comportamiento natural de la individualidad
masculina o femenina, emisora o receptora de los elementos de que se compone.
El macho insemina y la hembra fertiliza. Sin siembra en la hembra no hay cultivo y
sin cultivo, la hembra y la siembra no maduran. La permanencia de las especies
depende enteramente del funcionamiento natural de esta dualidad. Luego, la función
del activo es diferente y complementaria de la función del receptivo. Acción
reacción son complementos, no opuestos. Toda reacción es proporcional a la acción
que la genera. Generar una reacción física, dependerá de la acción física que se le
aplique, y una reacción psicológica también se genera en la intención que la
provoca.
Cuando se comprende que la Naturaleza Humana es responsable, justa y satisfecha
en su estado normal, se debe comprender cómo lograr ser responsable, justo y
satisfecho en la naturaleza humana. Cuando hablamos de naturaleza, estamos
incluyendo aspectos de cantidad y de calidad, de finalidad y función, de deberes y
beneficios, que para establecerse, deben cumplir con ciertas normas. Lo bello, lo
bueno e interesante de la naturaleza no está en la variabilidad de sus formas, sino en
la conectividad de sus funciones. Todas las especies se rigen por las mismas normas,
y la especie humana participa de las mismas.
Es necesario comprender que la naturaleza es dependiente del natural y por esa
razón es dual. La naturaleza contiene calidad y cantidad. La calidad del normado
varia, la calidad de la naturaleza no varía; la cantidad de especies naturales, varia, la
naturaleza de las especies no. Ninguna especie puede no ser natural en la naturaleza,
pero la naturaleza, puede originar multitud y variedad de especies. La naturaleza es
causal y consecuente causa del normado y consecuente en el normado. Pero no se
encuentra la naturaleza en el anormal, porque no se establece consecuente con la
naturaleza normal. Lo anormal es antinatural, no participa de lo natural normal. Por
eso no se puede decir que existe una dualidad entre lo natural y lo antinatural. La
naturaleza es dual en sus aspectos pero, ¿a qué pertenecería la dualidad entre lo
normal y lo anormal? ¿Qué es lo que se puede considerar más allá de la naturaleza?
Y ¿qué o quién, puede considerarse ajeno a la naturaleza? Si todo es natural… ¿No
sería lo más importante, interesante y necesario, descubrir su identidad fundamental,
para hacerse semejante a la naturaleza en sus fundamentos? Eso sería lo normal,
pero somos como pez en el agua. ¿Qué sabe el pez del agua en donde nada toda su
vida? El pez no sabe, nada.

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La Naturaleza Humana es dual: Masculina y Femenina.
Existen dos aspectos a considerar en la determinación de roles masculinos y
femeninos: Uno, es la satisfacción de la necesidad biológica natural (cerebral) y
otro, la satisfacción de la necesidad afectiva natural (mental). Una es “vincular” y
otra “cerebral”. El cerebro disfruta con el placer, la mente disfruta con los vínculos.
El placer es químico, los vínculos de seguridad, plenitud, unidad, son espirituales.
Aspectos cerebrales y mentales tenemos todos los humanos. Sentimos sensaciones
espirituales de unidad en el encuentro con un ser querido y sensaciones de calor al
abrazarlo. El calor físico complace, produce placer, el encuentro produce unidad, la
unidad es mental, el placer es cerebral. El placer dulce del pastel es cerebral
derivado del gusto, la sensación de perder el hambre por sentirse pleno es mental,
(satisface una necesidad, la alimenticia). El placer es consecuencia de estructuras y
actividad hormonal (dopamina, endorfina, canabinoides, etc). El vínculo emocional,
intelectual o en comportamiento, es conectivo. La paz, seguridad o el amor, se
establecen fruto de conexiones entre necesidad y beneficio, son ajustes, no
desajustes, como las sensaciones, que son fruto de excesos o carencias (desajustes).
El ser humano natural es un compuesto de, mente y cuerpo, finalidad y estructura,
o espíritu y materia. Vamos a hurgar un poco en esto, porque se tiende a pensar, que
la mente es el cerebro y el cuerpo el resto, y no es así. El cerebro es un órgano y la
mente, no lo es. Lógicamente, el cerebro es el receptor de la mente, pero la mente no
es, ni está en el cerebro. El cerebro es, por ponerlo de algún modo, un computador,
con su disco duro y blando. Aparentemente es el computador el que calcula, asocia y
emite resultados, pero la información del que creó el programa para hacer eso, no
está en el computador, está en el analista que originó el programa y por eso funciona
la maquinaria del computador. El cerebro es exactamente igual, hace sus
operaciones pero en base a la información que origina esas funciones. Por ejemplo:
unos creen unas cosas y otros creen otras, de acuerdo a lo que creen, consideran
ciertas unas cosas u otras, pero el criterio que evalúa, si es eso cierto o falso, no está
en el cerebro. El criterio es la suma de sensaciones, conocimientos y experiencias
que determinan la consideración de lo verdadero o falso. Y ni las sensaciones, ni la
información, ni las experiencias fueron creadas por el cerebro, porque son producto
de la suma de lo interior y de lo exterior. Las experiencias se establecen frente al
ambiente, lo mismo que el conocimiento o las sensaciones. Sin la temperatura
exterior al cerebro, no existe posibilidad de sentir frio o calor, sin esa misma
temperatura externa al cerebro, no existiría la posibilidad del conocimiento de lo
cálido o lo frio, y sin la temperatura externa al cerebro tampoco se podría disponer
de la experiencia de lo frio o lo caliente, luego, el criterio para definir si hace frio o
calor, proviene del exterior y del interior. El cerebro por sí solo, no dispone de

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criterio. Existe algo más que los análisis y operaciones que determinan los impulsos
cerebrales. A ese “algo más” le denominamos mente.
La mente no ocupa lugar ni morfología alguna. La mente es una estructura de
información que determina el bienestar, el criterio y el sentido común de las
personas. El resto de las especies carecen del sentido común. Disponen de un
instinto específico, que opera por el bien de su especie, pero carece del criterio de
bienestar, del resto de las especies. En eso, los humanos nos diferenciamos del resto
de las especies. El humano dispone del instinto y de la mente. Nuestra mente es
global, ecológica, universal y absoluta. Es una mente, que, en su estado de madurez,
lo puede todo, lo conoce todo y se siente responsable por todo. Pero que no se limita
a la morfología cerebral, ni se encuentra en ningún órgano del cuerpo. La mente se
establece en la dualidad interno externo, en la dualidad entre la finalidad y función o
conquista y beneficio, deber y derecho. El conocimiento se establece en la unión
entre criterio y significado, el amor se establece en la unión entre unos y otros. El
conocimiento, el amor o el bienestar, no son o están, se establecen, por lo mismo,
no ocupan ni tiempo, ni lugar. Ahora podemos entender por qué decimos que, la
mente, el ánima, o el alma, el criterio, o los valores de plenitud, justicia y
cumplimiento, no están en el cerebro. Si no están en el cerebro, ¿dónde están? Esta
pregunta es una pregunta infructuosa, inútil o inadecuada, porque lo que no posee
límites morfológicos, no dispone de forma. Forma es el contorno que delimita un
cuerpo o un espacio, pero ¿qué forma tiene el espacio infinito o el tiempo infinito?
¿Valdría hacerse esa pregunta? ¡No! No tiene respuesta. ¿Qué forma tiene el amor, la
esperanza, la certeza, o el bienestar? Ninguna. Si no tienen forma, ¿de qué sirve
preguntarse dónde están? Aquí tenemos que tener cuidado, porque si no tienen
forma y no están en ningún lado, se tiende a pensar entonces, que no existen, y ahí sí
que nos fuimos por los cerros de Úbeda, porque si analizamos bien las cosas,
podemos demostrar que lo que consideramos que existe, no está en ningún lugar.
Tratemos de definir qué es –lugar- o qué es un -momento- y vamos a comprender lo
difícil que resulta esto. Lugar es un determinado sitio entre dos puntos, que
determinan su posición. Si esos dos puntos fueran fijos, es decir, no cambiantes,
podríamos determinar la ubicación de ese lugar. Por ejemplo, en mi auto, el volante
existe a la izquierda del centro de mi auto. Cuando tengo el auto estacionado frente a
mi casa, el volante sigue estando a la izquierda del auto en la comuna de Vitacura,
pero cuando estoy viajando hacia Valparaíso, el volante sigue estando a la izquierda
del auto, pero no puedo precisar en qué lugar geográfico, porque estoy en
movimiento. Lo mismo ocurre con la rotación y traslación de la tierra, por lo tanto,
el lugar no es posible ubicarlo en una determinada posición respecto al cosmos,
porque no es estático, lo mismo ocurre con el momento; el tiempo no se detiene. Si
comprendemos esta realidad, el espacio o el momento son únicamente significados
intelectuales, no están en ningún sitio, no se ubican, no ocupan una posición. Pero

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eso no quita que existan. Lógicamente son una realidad establecida, porque se
evalúan. Todos sabemos que el bienestar, el conocimiento y el amor, existen y son
una realidad, pero ni son, ni están: se establecen. Por lo dicho, la pregunta: ¿Dónde
está la mente? No tiene sentido. Es tan sin sentido, como la pregunta ¿dónde está
dios? Si dios es absoluto, eterno e incambiable y existe en todo y siempre,
preguntarse dónde está algo que está en todo, es una estupidez. Se preguntaría un
pez ¿Dónde está el agua? O un ave, ¿dónde está el aire? Aquello que está en todo,
está en todas partes, pero no está reducido en ninguna de esas partes. La sociedad
existe en todos los humanos, porque todo humano es un ser sociable, pero no cabe
preguntarse ¿en qué lugar se encuentra la sociedad? Cabría preguntarse, ¿dónde está
la naturaleza? Y ¿alguien podría demostrar que la naturaleza no existe?
El ser humano es libre, autónomo y responsable, dispone de capacidad sensible que
permite captar lo necesario (emoción) y optar por la mejor alternativa, dispone de
inteligencia (intelecto) y memoria, para reconocer la razón que más se ajusta a la
naturaleza de las cosas y dispone, de altruismo incondicional frente a la creatividad
de lo que considera que se debe cumplir (voluntad). También dispone de un aparato
de protección, conservación y reproducción, compuesto por tres custodios, a los que
denominamos instintos: Instinto de protección, conservación y reproducción de su
naturaleza. La emoción, el intelecto y la voluntad responden al criterio de una
conciencia consciente y los instintos responden a una finalidad conservadora,
mediante el cumplimiento de una función automática, controlada por la consciencia
del criterio de cada uno. Criterio que se forja con el conocimiento y experiencias de
cada uno.
Al disponer de una sola finalidad dual, la de ser feliz en el establecimiento
responsable de la unidad, vertical y horizontal (unión entre causa y consecuencia y
entre emisor y receptor), el ser humano, debe descubrir su finalidad y cumplirla La
felicidad es un estado vincular intrafamiliar completo. Felicidad es el producto de lo
conseguido, de lo cumplido o de lo establecido. La felicidad existe y se desprende
de la conquista de los valores de plenitud, justicia y cumplimiento del deber.
Cumplir con un deber, satisface, honra y beneficia. Ser justo en el juicio, satisface,
honra y beneficia y agradar al otro, satisface, honra y beneficia. El sentimiento, de
ser beneficiado al beneficiar, de ser honrado al honrar y de sentirse agradado al
agradar se llama, -felicidad-.
Para establecerse emocionalmente feliz, necesita cumplir la máxima necesidad
vincular, del momento y lugar. Atendiendo incondicionalmente con amabilidad y
simpatía, gratitud y respeto, a la necesidad fundamental más importante, con la
actitud y determinación constante, de solucionar, resolver o satisfacer siempre lo que
sea necesario. Esa es la actitud madura que proporciona la máxima felicidad.

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Para establecerse intelectualmente seguro, necesita descubrir y reconocer la máxima
razón justa de la naturaleza humana. Lo que obliga a ser honesto, juicioso y sincero.
Y para beneficiarse con lo creado, necesita haber cumplido el máximo deber
necesario, para la realización del verdadero ser humano, lo que exige beneficiar al
prójimo para beneficiar a la naturaleza humana. Beneficiar al otro, sin que ese
beneficio se justifique natural, no sirve para unir al otro con su naturaleza.
Para poder lograr el cumplimiento del deber de ser humano, la naturaleza humana ha
dispuesto dos funciones: la masculina y la femenina. Ambas caracterizadas, por sus
correspondientes roles complementarios. Una no es mejor o peor que la otra; en
valor son las dos complementarias, no pueden existir aisladas o independientemente
la una de la otra, pero cumplen finalidades distintas. Pensar en cuál es más
importante o valiosa, si la avispa de los higos o los higos, es una lógica aberrante
porque una sin la otra no podría existir. Pero la avispa cumple una función la de
polinizar al higo y el higo otra, la de servir de nido para la fecundación de la avispa.
Del mismo modo, el hombre cumple con la función inseminal y la mujer cumple con
el cultivo de su inseminación. La naturaleza es dual no singular. El valor es singular,
pero se establece mediante la unión. Sin unión no hay unidad ni valor.
Toda necesidad se justifica en la razón que satisface.
Toda razón se justifica en el cumplimiento de la necesidad que la válida.
Todo deber se justifica en el cumplimiento de la necesidad que lo determina.
Todo acto creativo contiene intencionalidad, selectividad y poder, en función de lo
que cumple o pretende válido. La finalidad justifica esa función y toda función es
dual. Contiene dirección y recorrido, finalidad y proceso. La finalidad es asumida
por el dirigido y el recorrido, es establecido por su dirección. Es importante
comprender esto, sin contaminarlo con aspectos de valor, porque en valor, valen los
dos lo mismo. Quien se dirige, sin recorrer la dirección, no puede conseguir su meta
y el recorrido, no se establece sin lo dirigido en una dirección. Pero, no solo todo
acto creativo contiene intencionalidad, selectividad y poder, podemos afirmar que
todo acto, sea cual sea, contiene estos tres atributos. Cuando el acto no es originado
por personas, también responde a directrices naturales y en toda dirección se
establece intención, selección y poder. Intención no pretendida por humanos, pero si
dirigida por las fuerzas de acción o atracción. Toda dirección, contiene orientación y
recorrido en pro de esa orientación, en eso existe selectividad, intencionalidad y
poder. En la naturaleza humana, existe intencionalidad, selectividad y poder, en
función del cumplimiento natural de mantener la especie y madurarla. La
maduración exige del complemento que complete a la naturaleza, tanto en su
finalidad vertical (padres e hijos) como en su finalidad horizontal (marido y esposa).

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La finalidad y función reproductiva es determinada por la naturaleza masculina, que
voluntariamente admite la decisión y determinación de sembrar. Ningún hombre
puede ser violado por ninguna mujer hasta que el hombre, voluntariamente haya
admitido, asumido y aceptado la decisión de eyacular. Este es un raciocinio difícil
de asumir y comprender, por eso voy a extenderme en ello. Observado desde fuera,
parece ser, que la mujer es quien despierta en el hombre el apetito intergenital,
porque en cierto modo es ella, la que provoca o estimula al hombre. Pero observado
desde dentro, el aparato genital masculino, no funciona sin el estímulo de la
conciencia, debe disponer del convencimiento, determinación y esperanza en
conseguir un bien, para que voluntariamente inicie el proceso de su conquista. No
responde únicamente por estímulos químicos o fisiológicos, aunque así lo parezca.
El individuo necesita imaginarse beneficiado y esa decisión, comprensión y
asumción, provienen del criterio de su conciencia. Por lo tanto, es él, el hombre,
quien decide si se entrega o no, a la relación copulativa. Él es el responsable, porque
de su voluntad depende el inicio de la relación. La erección no se establece por si
sola, independiente de la voluntad o decisión mental del individuo. Eso nos dice,
declara y demuestra, que sobre la naturaleza masculina recae la responsabilidad de
lo sembrado. La naturaleza humana dictamina una finalidad y el cumplimiento del
deber de establecerla. La finalidad humana es solo una, ser humano. Y la
responsabilidad del individuo, es la de descubrirla y realizarse en ella. El humano
maduro reconoce que la felicidad máxima, se desprende del establecimiento vincular
en el respeto y responsabilidad, en la confianza y juicio justo, de la máxima razón y
en la satisfacción de las máximas necesidades fundamentales. Necesidades
fundamentales humanas son: el respeto, la confianza y la incondicionalidad ante las
necesidades filio-paternales, fraterno-conyugales y paterno-filiales. Sin este
cumplimiento vincular, el ser humano pierde toda posibilidad de experimentar la
satisfacción fundamental de su responsabilidad y pierde el respeto vincular de sus
familiares. Una familia unida en el criterio, en el comportamiento y en la orientación
humana, es una familia saludable y vinculada en el respeto por la naturaleza
humana. Para establecer ese núcleo gestor natural, es necesario que cada uno de los
miembros de que se compone la familia, reconozca y comparta la razón que los
justifica naturales.
Vemos spots publicitarios o anuncios en televisión, promocionando la vida
saludable, con imágenes de atléticas personas corriendo solas por el campo y
bebiendo jugos naturales. Me imagino ¿qué tiene eso de natural, si cuando vuelven a
sus casas, se encuentran solos, rechazados o reclamados por sus familiares más
cercanos? La Naturaleza humana, dispone de factores que operan como servidores
custodios, y procuran, la prudencia en la elección de alternativas válidas, firmeza en
la determinación al cumplimiento del deber y templanza para establecer el equilibrio
de las diferencias. Estos factores existen dentro de la regulación masculina y
femenina.

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Masculino y femenino son aspectos diferentes complementarios, pero distintos.
Cada uno de ellos ha de ser satisfecho y en eso, cada uno frente al otro, ha de
cumplir una determinada función natural.
La función biológica predominante masculina, para garantizar la permanencia y
perpetuidad de la Naturaleza Humana, es la inseminal. Si el primer hombre, no
hubiera inseminado a la primera mujer, la humanidad no habría existido. Bajo el
punto de vista de la naturaleza humana el dictamen fundamental, u obligación
natural del primer hombre, era la inseminación de la mujer, para el mantenimiento
de la especie humana. En esta tarea dictaminada por la naturaleza de la creación, la
naturaleza masculina ha de cumplir un rol distinto al de la naturaleza femenina. El
hombre ha de cumplir el rol de trasformar a la mujer en madre. El hombre siembra y
la mujer cultiva. El sembrador ha de descubrir, comprender y saber: cómo, cuándo y
con quien cultivar y debe disponer de los recursos, que garanticen la sanidad mental
y la salud física del cultivo completo. No se reduce la tarea del hombre a ser
depositario de la semilla, además, es el responsable del proceso completo de la
maduración de su sembrado.
Cómo cultivar.- El buen sembrador reproduce sus mejores semillas esperando que
su cultivo sea óptimo. La semilla humana es una mezcla de espermio y ovulo.
Todavía no se ha descubierto nada sobre la carga genética funcional. Se conocen
algunos aspectos sobre la disposición de las estructuras químicas del ADN, pero
nada que asevere o desmienta, la herencia de factores funcionales.
En el caso de que el espermio, adquiera, no solo aspectos meramente químicos, sino
también factores sicológicos funcionales, como por ejemplo, la actitud de ansiedad o
timidez, etc, los padres, en ese supuesto caso, deberían restaurar sus hábitos de
conducta, antes de sembrar. Cualquier disfunción sicológica, debería ser corregida,
antes de sembrar. Los científicos coinciden en que todo es información. De ser esto
cierto, la trasmisión genética de un cuerpo a otro heredero, es una trasmisión de
información. ¡Nuestro carácter, es información! Y muchos de nosotros, nos damos
cuenta, luego de muchos años, que repetimos los mismos patrones que en nuestra
adolescencia reclamamos a nuestros padres. Y no me digan que eso es aprendido,
porque ocurre, en casos en los que los hijos, fueron adoptados por padres diferentes.
De todos modos, la semilla debe ser la mejor de lo que se dispone. Sin factores
disfuncionales o indecentes y con los mejores recursos vinculares, confiables y
respetables que se puedan establecer, para garantizar la unidad, seguridad y
responsabilidad.
Cuando cultivar.- Se siembra en la primavera de la vida. El post-púbero, adquiere su
capacitación fisiológica, en una determinada edad de su desarrollo fisiológico; pero
también debe, y esto es mucho más importante, desarrollar su capacitación
psicológica, emocional, intelectual y conductual, hasta comprender, la verdadera

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función completa, del aparato genital. No es suficiente con lo que otros digan, cada
uno es responsable de descubrir la verdadera razón del funcionamiento genital, que
permita asegurarse en el conocimiento de la verdad. Hasta no disponer de la razón
que justifique el sano funcionamiento genital, no se debe sembrar. El púber, debe
descubrir qué es, por qué es, para qué es, de qué modo se establece su verdadera
función natural genital. Sin estar seguro de este conocimiento, la siembra será
disfuncional.
Con quien cultivar.- Con una compañera capaz de controlar los extremos del celo y
los instintos y que respete las normas naturales.
Celo es el servidor custodio de la unidad. Sentimos celo de nuestras pertenencias y
eso es válido, guardamos celosamente a los que nos pertenecen o nos aman y ese
sentido de protección es válido, pero cuando nos extremamos en esa protección, la
sobreprotección controla y se impone, subordinando al protegido, quien, al sentirse
sometido, se desprende del sobreprotector; en ese caso, el celo se transforma en
recelo. El celo une y el recelo desune.
El exceso de protección imprime en el protegido la sensación de limitarlo o
reducirlo, al someterse al excesivo protector. Pero el carente de protección, el
indiferente ante la protección de lo que posee, lo pierde. Ambos casos generan
trastornos. Por lo tanto, la sobreprotección y la indiferencia deben ser controlados
por la conciencia del deber de proteger. Esa labor custodia es llevada a cabo por el
celo. Y el joven sembrador, debe controlarlo, antes de sembrar.
El exceso de énfasis en la defensa de una razón, comparte con el contrario la
sensación de inseguridad que motiva su defensa y provoca el reclamo, la acusación o
el rechazo. Pero la carencia del conocimiento de la razón, también termina con el
interés del que espera conocimiento. Por lo mismo, se debe controlar el celo
intelectual y orientarlo en descubrir siempre la razón. Esa actitud ha de estar madura
en el joven, antes de sembrar.
El exceso de poder también imprime en su violencia la respuesta agresiva. Quien se
impone, obliga o exige en forma agresiva, limita la libertad, autonomía y motivación
del contrario, que le pierde el respeto. Y quien carece de respeto, no responde al
cumplimiento del deber. Consecuentemente, decimos que la sobreprotección e
indiferencia, la arrogancia e ignorancia y la imposición agresiva y la inoperancia,
son trastornos de personalidad originados por la falta de control del celo, que debe
ser controlado por la conciencia del adolescente para evitar transformarlo en recelo y
calificar así de adulto, sin adulterar su condición humana. El logro de ser adulto,
supone haber sido capaz de superar el adulterio, estableciendo su siembra, cuando y
como corresponde a la facultad de estar madura, sin adulteraciones que presupongan
ninguna disfunción. Por eso se siente vergüenza frente al mal uso del órgano genital.

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El celo une el recelo desune.
Existe un tipo de tensión emocional, intelectual y motivacional alarmante, que se
activa frente a cualquier amenaza a la seguridad (inseguridad), al daño a la
integridad (desintegración de la integridad) o al estado de normalización pacifica,
originando un desconsuelo o desacomodo, a esa sensación se le denomina celo. El
celo, es previo a la sensación de daño o dolor y posterior a la sensación o
sentimiento de ser amenazado. El celo, surge como respuesta a la amenaza y
posteriormente, se percibe el resultado del actuar celoso o receloso.

Yo

une

celo

amenaza

Recelo

sensación

separa

El poder del celo es extraordinario, pero el recelo es igual de poderoso que el celo.
La actitud del celo es por la unidad, por la protección, conservación y continuidad,
pero la actitud del recelo, es totalmente contraria, es el poder de destruir, descalificar
o desechar al otro o a lo otro. Y es muy fácil cruzar la frontera entre el celo y el
recelo, porque es la misma fuerza y poder del celo, el que se transforma en recelo.
Un sobreprotector, impide la libertad y autonomía del protegido y este, al exigir su
independencia, agrede al sobreprotector y lo que en una instancia fue cariño, es
transformado en odio, por quien exige su independencia. Este mecanismo espiritual
no ha sido elaborado por los docentes y en general no saben cómo operar. Pero, el
celo y el recelo, disponen de un funcionamiento específico. Celo es un protector
custodio, que como termostato, se termina en esa custodia. En una relación celosa,
ambos se cuidan, se protegen y benefician, pero, cuando la custodia se abandona, el
celo se trasforma en recelo. El recelo contiene una doble forma de expresión. Por un
lado puede buscar el rechazo en su rebeldía o sufrir el desajuste sintiéndose
avergonzado por su actuar. En ambos casos se busca eliminar el desajuste. Reclamar,
acusar o rechazar son formas activas de objetar o resistirse al error y avergonzarse es
la forma pasiva de reconocer el error. El re-celo es un celo contra otro celo. Cuando
se sobre-protege, se priva de independencia al sobreprotegido y este, celoso de su
independencia se desprende o desliga del sobreprotector. Ese es el funcionar del celo
y del recelo, ambos son mecanismos de protección que se agreden al transformarse
en mecanismos defensivos. El adolescente debe comprender esto.

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Celo

re-celo

Busca unidad

demasiada unidad

activo

pasivo

reclama acusa rechaza

vergüenza

La sensibilidad del maduro, identifica fácilmente la frontera entre el celo y el recelo
en la tensión. El celo no produce tensión, produce pasión. Pasión es para ambos,
tensión es solo para quien la tiene. La pasión por el arte es para el artista y su obra,
la tensión por el arte solo existe en el artista. Cuando en una relación aparecen
tensiones en el individuo, el maduro reconoce la tensión, como frontera entre el celo
y el recelo, y da marcha atrás. Vuelve a custodiar. El inmaduro se deja estar en el
estado de tensión y tiende a defenderse. Esa defensa agrede al contrario y lo obliga a
defenderse y su defensa agrede al anterior. De esta dinámica se originan los
trastornos emocionales, intelectuales o conductuales. Esta realidad es muy sutil,
porque es mental o espiritual, no ocupa lugar, ni tiene forma, ni se ve con los ojos,
pero se siente en el ánimo. El alma o la mente, lo sufre y padece en cada uno. Si no
se dispone de su comprensión, trastorna a las personas. ¿Cuantos enfrentamientos se
podrían evitar, si las personas comprendieran en su totalidad esta mecánica?
Imaginemos las veces en las que nos enfrentamos los unos a los otros, por no saber
controlar las tensiones. Y ¿cómo vamos a controlarlas, si no las conocemos? Por eso
es imprescindible, que todo humano, sea educado en el conocimiento de la
naturaleza humana. Y, que se comprendan los roles y funciones de cada género, para
evitar la degeneración e indecencia de conductas ajenas a la normativa natural. La
naturaleza es nuestra –Pachamama-, es nuestra madre y nuestro padre. Es el modelo
de comportamiento, criterio y orden, que dictamina nuestra protección, seguridad y
finalidad. La naturaleza es por sobre todo conectiva y para mantenernos conectados,
debemos rechazar aquello que nos desconecta. El recelo desconecta y se presenta, a
modo de tensión en su estado primario. Si nos entregamos a las tensiones,
acabaremos agrediéndonos los unos a los otros, hasta el extremo de eliminarnos,
porque a nadie le agrada la agresión de la tensión. Agradar y agredir son términos
parecidos, pero de significados muy distintos. Y, agradar en extremo agrede, así
como agredir en situaciones que evitan peligro, agrada. Vemos lo difícil que resulta
poner límites a estos factores espirituales, por esa razón es preciso educar y
educarse en el entendimiento del funcionar humano que posibilite la finalidad del
funcionar. Todos sentimos celo y recelo, consecuentemente todos reclamamos,
acusamos o rechazamos y nos sentimos avergonzados. Lo que no entendemos todos
es como se origina el recelo y eso es fundamental para poder erradicarlo de nuestras
conductas. Descubrir el origen del mal y su funcionamiento hace posible erradicarlo.

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El celo frente a otro celo se transforma en recelo. El celo compite frente a otro celo
para mantenerse unido, del mismo modo, que un objeto en el vacío se resiste frente a
la fuerza de gravedad, que a su vez, reacciona frente a la acción de la fuerza. Esa
acción reacción es natural, es el modo de buscar la unidad y defenderla frente a la
amenaza de lo contrario. Uno se resiste a donar lo que se quiere y cuando el otro,
quiere que le dones lo que te resistes a donar, reclama, te acusa de ser egoísta o te
rechaza porque ve avaricia en esa protección.

Gravedad

Suelo

vacío
Gravedad

El celo y el recelo se asemejan a la superficie de un cilindro. El circulo superior es el
rango del celo que permite caminar en unidad con un suelo que impide la caída, pero
cuando se camina demasiado y se sobrepasa el borde del cilindro, la misma fuerza
de gravedad que nos fija al suelo, al no disponer del suelo o de la unidad, nos
precipita y perdemos estabilidad. Ese sentimiento de haber perdido el equilibrio, es
el recelo. Se debe aprender a reconocer esa tensión de ansiedad o angustia en el
instante que se origina, para impedir su desarrollo, porque el producto de la tensión
extrema, es el trastorno o el trauma. La dinámica del celo es la unidad, y la dinámica
del recelo es el exterminio, el celo une, el recelo divorcia. La lógica del divorcio es
el rechazo; rechazo, que, cuando es contradicho intensifica la fuerza por rechazar,
hasta establecerse independiente. De modo semejante al poder de la atracción del
celo, que, en la medida que más se cuidan, más se unen y se establece la
interdependencia y cooperación. La operación del recelo es la separación, el odio, y
finalmente el exterminio. Dentro del mecanismo del exterminio, no existe
posibilidad alguna de llegar a consenso, entendimiento o solución, para eso es
necesario salir del estado de recelo y replantearse la dinámica de la relación. Cuando
se inicia la pelea, no sirve indicar que es mejor relajarse a conversar. En la pelea
opera una motivación distinta al encuentro, opera la motivación al desencuentro, al
rechazo, al exterminio. Pensar que se puede detener el recelo cuando se activa, es un
error. Se puede controlar el celo para evitar transformarlo en recelo, pero, no es

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posible detener el recelo cuando se activa, a no ser con una fuerza mayor que la
fuerza del recelo. El mal, solo se elimina con un mal mayor. Por eso se originan las
peleas. Una pelea se inicia en el recelo. El recelo comienza con un mínimo nivel de
tensión, que va creciendo en la medida que el recelo aumenta. Al crecer la tensión
emocional se verbaliza intelectualmente y, cuando verbalizar no soluciona, se
excede y se transforma en fuerza (poder). A nivel emocional, quizá con un respiro,
tiempo, o aire limpio, puedan calmar las sensaciones emocionales que provocan la
tensión, dependiendo del nivel de agresividad que el recelo suponga para quien lo
percibe. De no resolverse, entra en escena otro nivel, el nivel intelectual explicativo
que reclama, acusa o imputa al recelo, y que busca controlarlo o evitarlo con una
explicación verbal, pero si no se logra, aparece en escena el tercer nivel de recelo, el
agresivo forzoso o poder de la fuerza del empuje, del golpe etc. En ese nivel,
conversar no soluciona el problema, porque no se da el tiempo ni la posibilidad de
conversar. El uso de la fuerza, solo puede ser detenido por una fuerza de mayores
proporciones. Eso es lo que explica que se llegue a situaciones de guerra. En una
guerra, el poder de mayores proporciones, vence al menor y después de frenar el
impulso agresivo de la fuerza, se pueden detener y conversar o buscar acuerdos. En
el asalto, es imposible detenerlo conversando. Por eso, no se pueden aplicar los
principios de la paz a momentos de guerra. Pensar que se le hizo mucho daño al
enemigo cuando estaban enfrentados, es un absurdo, o que se mató al perro del
enemigo, que no era culpable del odio que se tenían entre ellos, es también absurdo.
La lógica del odio, no corresponde con la lógica del amor. La lógica del celo y el
recelo no son correlativas no corresponden. Una es por unir y la otra es por desunir.
Lo que se debe hacer es prevenir el recelo y evitarlo reforzando el celo sin
extremarse. Detener conversando el vuelo de una bala, es imposible. Al impulso de
la bala, lo detiene solo una fuerza mayor, en este sentido, se reconoce que el mal,
solo lo termina un mal mayor. El celo alarma y protege, advierte del error, sugiere el
desajuste o alerta del impulso extremo, en ese nivel alarmante, se debe recapacitar y
evaluar las consecuencias, antes de continuar aumentando la tensión. Se necesita
costumbre al dominio de las tensiones y ese es el control del instinto de protección.
Controlar el celo es un arte que se aprende con el diario entrenamiento. Se deben
extender los límites de tolerancia, los límites de frustraciones, los límites de la
ansiedad y la angustia. Ampliando los límites se expande el infinito. El poder de la
mente, tiene solo los límites que cada humano determine. El talento de cada uno es
expansivo. Depende del diámetro de la ambición del individuo. Se hace camino al
andar, pero para caminar, primero es necesario saberse mantener en equilibrio. El
dominio del celo permite al individuo mantener el equilibrio en su diario caminar.
Ya sabemos cómo controlar el celo y los instintos para ser maduros. Ahora vamos a
observar las diferencias entre las caracterizaciones masculinas y femeninas.

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4-NATURALEZA HUMANA MASCULINA
(Predominios fundamentales)
1-INMUTABILIDAD IDEALISTA - (invariabilidad) La naturaleza masculina es
predominantemente Idealista, inmutable, con un amplio sentido de justicia social en
su criterio, y, respetuosa del cumplimiento de las responsabilidades globales. El todo
o nada, es típico masculino. Capaz de dar su vida por la totalidad, le lleva a
organizar grupos sociales, cooperativas, sindicatos, ejércitos de protección, megaconstrucciones, negocios multinacionales y visiones imperialistas.
La naturaleza humana masculina espera y disfruta la variabilidad, análisis y
particularidad femenina. La naturaleza humana femenina, espera y disfruta de la
inmutabilidad y firmeza masculina; goza con el amplio sentido de justicia social
masculino y con el cumplimiento de grandes responsabilidades sociales. Estas
diferencias, deben ajustarse en dictamen a las Normas de la Naturaleza Humana.
Los extremos, tanto en idealismo, como en pragmatismo, o en sentido de justicia
social o particular, o en la actitud de respeto o responsabilidad, originan traumas y
trastornos.
La naturaleza humana masculina es conquistadora y para conquistar necesita fijar la
atención en lo que espera conseguir. Por eso, idealiza su conquista, justifica que esa
conquista garantiza la admiración del resto, para llevarla a cabo y determina
firmemente su motivación a conseguirla. Por el contrario, la naturaleza femenina, es
evaluativa e investigativa, puesto que debe ser conquistada y para entregarse al
conquistador, ha de evaluar si este, garantiza su protección, confianza y estabilidad.
La Naturaleza Humana Femenina, autoriza, califica o descalifica la inmutabilidad o
firmeza del varón, en el cumplimiento del Ideal Humano Natural.
Una de las cualidades que la naturaleza femenina exige en el hombre, es la fidelidad
y la fidelidad, es producto de una conducta inmutable o invariable. La mujer, al
pedir al hombre que sea fiel, le está diciendo que no cambie en su elección. Otra de
las cualidades que la mujer busca en el hombre, es protección y eso exige firmeza,
constancia y determinación. Ni la firmeza, ni la constancia, ni la determinación,
admiten la variabilidad, por lo mismo, la naturaleza femenina exige al inmutable. La
mujer pide franqueza y sinceridad y para ser sincero, el hombre, ha de ser inmutable.
También exige respeto y responsabilidad y para cumplir, no se puede dejar a medias
lo que se debe. Esa necesidad femenina por la inmutabilidad masculina, es un
dictamen natural. Decisión e indecisión son frecuentes tanto en el hombre como en
la mujer, pero la naturaleza masculina, tiende a ser más firme en su determinación
que la naturaleza femenina. La indecisión del hombre, la variabilidad o la
indisciplina, producen desconfianza en la naturaleza femenina. La naturaleza
femenina tienta y provoca para atraer al hombre, pero si el hombre no es firme al

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ser tentado, y cae en la tentación de la mujer, cuando cae, es declarado cobarde,
farsante e, irresponsable por la mujer. ¿A qué se debe esto? La naturaleza femenina
espera un hombre libre, autónomo y responsable. Al caer en la tentación, el hombre
pierde esas facultades. La tentación es siempre inocente, caer en la tentación sin
asumir la responsabilidad, declara culpable al que cae en ella.
La naturaleza humana masculina persigue la inmutabilidad, fidelidad y
determinación completa, en el cumplimiento de su deber ser responsable, confiable
y admirable. El dictamen natural, indica que esta finalidad es invariable. La
Naturaleza humana Masculina es inmutable, confiable y admirable. Ante esa
naturaleza, se complementa la naturaleza femenina evaluativa, analítica y cuidadosa.
Incluso a nivel hormonal, la diferencia es notable. La naturaleza femenina varía cada
28 días; la naturaleza masculina no sufre cambios. La variabilidad femenina atrae a
la invariabilidad masculina, siempre y cuando, esa variabilidad, exista contenida
dentro de las normas naturales. De otro modo, la variabilidad se transforma en
imprevisible y en ese caso, el hombre rechaza esa conducta. Cuando hablamos de
inmutabilidad y variabilidad, lo estamos considerando dentro del círculo de la
unidad, confianza y responsabilidad; fuera de estos márgenes, la inmutabilidad se
transforma en tozudez y la variabilidad en imprevistos contratiempos. No permite
conectividad.
2-EMPRENDIMIENTO Y LIDERAZGO INDEPENDIENTE–
La naturaleza masculina, gusta competir por la supremacía social, en sus
capacidades y habilidades. El reconocimiento social del héroe, del campeón, del
virtuoso etc. es una caracterización de la naturaleza humana masculina. El hombre
disfruta al ser respetado (admirado, reconocido o valorado). La naturaleza
femenina, se siente atraída por el virtuoso líder, poderoso, razonable o sensible, ante
las expectativas sociales. La mujer gusta del líder social, del maestro de maestros y
del maduro admirado, o respetado.
La caracterización masculina, asume la conducta de orientador, juicioso y
responsable por el bienestar de la totalidad familiar, tribal y social. Esta
responsabilidad de líder global, incomoda a la naturaleza femenina, tanto como
incomoda a la naturaleza masculina, cuando ha de entregarse al liderazgo femenino.
Esto, que cualquier juicio superficial, asumiría ser social, en realidad, no lo es. No se
trata de una tipología social, sino de una funcionalidad natural. El hombre fue
creado con un sistema óseo muscular más poderoso, para proteger la maternidad de
la caracterización femenina. La maternidad exige, nutrición, educación y cuidados
infantiles. Eso exige de recursos y un espacio protegido. El hombre, disfruta
conquistando lugares, creando y construyendo viviendas, almacenes, negocios.
Disfruta estableciendo estatutos, normas, ideales, filosofando, dictando planes y
proyectos, creando pandillas y ejércitos. En estos casos se exige liderazgo global.

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La caracterización masculina, persigue y defiende ideales globales, y la femenina,
persigue y defiende ideas particulares. Como antes vimos, esto se debe a la
necesidad natural de proteger la maternidad de la mujer. Un ideal, es un
planteamiento globalitario en el que se ordena a la totalidad. Esa necesidad por
ordenar a la totalidad, suele ser manifiesta con más frecuencia, en la naturaleza
masculina que en la femenina. De ahí se debe, que en las conversaciones entre
hombres surja el tema de la política, de la religión o de las competencias deportivas,
mientras que los temas predominantes en las conversaciones femeninas, se orientan
en la evaluación de los precios, modas, en la evaluación de las conductas o
comportamientos y en el análisis de lo particular de los procesos de consecución.
La mujer se acomoda mejor con un esposo líder que un hombre frente a una esposa
líder y no es solo una cuestión cultural o social, incluso a nivel de bajo perfil, la
mujer se siente digna de responder a un hombre que lidera al grupo familiar, por
sobre el hombre subordinado al liderazgo de su esposa. Por eso suelen reclamar al
marido empleado, con el ejemplo del emprendedor que lidera la compañía: “Mira la
casa de tu jefe y mira donde estamos nosotros, ¡podrías imitarle un poco!”.
3-INCONDICIONALIDAD AFECTIVA INDEFINIDALa naturaleza humana masculina es incondicional frente a la creación porque la
observa desde la perspectiva del autor. Es él quien la va a trasformar en realidad y
por eso, asume su responsabilidad creativa. Lo único que espera, es que su creación
responda a su propósito. La naturaleza masculina, cuando se determina y asume el
compromiso conyugal, no se cuestiona su decisión frente a lo que se determina
porque se enfoca en la finalidad y asume, que su conquista depende de su
comportamiento y su criterio. Y si de verdad está determinado, es porque está
convencido de ello. La naturaleza de lo creado es en todo caso diferente del creador
hasta su conquista completa y es condicionada por lo que el creador realice con ella.
En la relación hombre mujer, el hombre se fija en aquello que estimula su atracción
y generalmente es la belleza. Un hombre es feliz con una mujer bella, que le respete
(responda a sus necesidades). No necesita nada más, el resto lo busca y procura él.
La mujer busca otras cosas en él. Busca al atractivo emprendedor que la proteja, la
mime, la escuche y la admire. La naturaleza femenina espera todo del hombre,
espera al responsable, inteligente y sensible. Al ser libre, autónomo y responsable
que cumpla su rol de abuelo, padre y esposo.
En un matrimonio, es natural que la naturaleza masculina se queje de la falta de
respeto de su esposa así como también es natural que la esposa se queje de la falta
de responsabilidad del marido.

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Biológicamente hablando, la morfología masculina muestra en su anatomía, recursos
de poder y fuerza superiores a los recursos de poder y fuerza contenidos en la
naturaleza femenina. Estos recursos permiten la conquista de la supremacía y del
respeto que la naturaleza humana dictamina. Cuando hablo de supremacía, no me
refiero a ser superior, sino al cumplimiento de su responsabilidad. Cualquier mujer
se siente motivada, confiada y atraída por un hombre responsable, juicioso y
sensible al cumplimiento de las necesidades familiares y sociales naturales.
4-AUTORIDAD RESPETABLEAutoridad (de autoría) y respeto (de respuesta al autor) son dos aspectos
complementarios fundamentales en la naturaleza creativa.
La naturaleza masculina gusta de proponer y la naturaleza femenina gusta conservar.
Ejemplo: la naturaleza masculina en una guerra gusta eliminar al contrario, la
naturaleza femenina, en una disputa, gusta mantener al contrario para hacerle la
guerra. La naturaleza masculina gusta en la creación de obras; la naturaleza
femenina gusta en la conservación de las obras. Los grandes modistos crean modas
que las mujeres imitan. La imitación y la conservación son características
predominantemente femeninas. La innovación y la rebelión son características
predominantemente masculinas.
La naturaleza masculina tiene una menor tendencia cotidiana al enfrentamiento
porque considera que en la contienda puede ser eliminado, mientras que la
naturaleza femenina, al no considerar la posibilidad de ser eliminada, posee una
mayor disposición al enfrentamiento, predominantemente verbal o psicológico. El
enfrentamiento masculino, por naturaleza tiende a ser físico. El enfrentamiento
femenino tiende por naturaleza a ser psicológico.
La autoría del cumplimiento del deber de vincular a los miembros de la familia recae
sobre la naturaleza masculina. El hombre debe seducir con afecto a la mujer, para
que esta responda y se enamore. Ninguna mujer se enamora de un odioso
despreciable, se enamora del buen humor del hombre, de su sensibilidad para
descubrir lo que ella necesita. La mujer no se enamora del indiferente, ni del celoso
sobreprotector que la vigila y limita su libertad, se enamora del amante cariñoso que
la seduce con los detalles. Esa labor, la de ser afectuoso en la oferta incondicional de
los detalles que enamoran es enteramente de la naturaleza masculina. El hombre
agradece el respeto a su entrega, eso lo enamora. Cuando el hombre se enfrenta a
una mujer fácil y tentadora que lo seduce, generalmente se aprovecha de ella, pero
no la asume conquistada porque no es autor de la conquista, y la relación se
desajusta y divide. La mujer que evalúa esta situación, descubre a un sometido, no a
un autor y pierde el respeto por la carencia de autoridad en el hombre.

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El hombre es un ser naturalmente libre, autónomo y responsable. Porque es libre,
opta, siempre y en todo, por el cumplimiento de la máxima necesidad válida para
todo, que lo declara y justifica autónomo y responsable. Puede optar por la elección
de responder a la máxima necesidad, válida para todo, cuando domina, las virtudes
de la prudencia, firmeza y templanza, el celo y los instintos.
Una persona sin dominio sobre los instintos, sentiría miedo, ansiedad o angustia,
frente a la alternativa de optar por el cumplimiento de la máxima necesidad; cuyo
deber, en ocasiones, obliga a arriesgarlo todo. Por eso, solo sobre el dominio de los
extremos del celo y de los instintos, se puede lograr la maduración completa.
La mujer espera, ese tipo de hombre, capaz de darlo todo por el cumplimiento de los
máximos deberes. Un hombre incondicional ante las soluciones, individuales,
familiares y sociales. Un hombre controlado, prudente, firme y templado. Un
hombre arriesgado en sus decisiones responsables. La naturaleza humana, espera al
ser libre, autónomo y responsable en toda su dimensión y significación. Al hombre
que medita y descubre qué es lo más urgente y necesario para la humanidad. Un
hombre, que si descubre que lo más importante es educar a los jóvenes, se entregue
por completo a la tarea de liderar grupos de trabajo docente. Manifestaciones por la
educación natural y propaganda educativa, que fomente y motive el estudio de las
normas de la naturaleza.
5-NATURALEZA HUMANA FEMENINA
(Predominios fundamentales)
1-VARIABILIDAD EN IDEASLa naturaleza femenina es variable, tiende a particularizar y a evaluar posibilidades
antes de decidirse por una de ellas. Evaluar toma tiempo y capacidad de juicio. El
juicio justo que justifica el establecimiento vincular conyugal reside en el marido. Él
es quien determina su decisión y determinación a sembrar. Él es quien determina si
se entrega o no al cultivo. Ya sea consciente o inconscientemente el hombre es el
que se determina a inseminar y gestar la conyugalidad, por lo mismo, él es el que
reconoce la razón que justifica su actuar. La esposa no tiene como saber si la
determinación del hombre es o no sincera en la determinación de establecer un
vínculo intrafamiliar. Solo el tiempo y las obras del marido demostrarán si es o no es
responsable y consecuente con la determinación de vincularse con ella y con su
descendencia. Esta circunstancia obliga a la mujer a dudar de la determinación del
marido que actúa de modo irresponsable frente a la vinculación. Por eso, reclama
cuando el hombre se distancia de ella, la miente o carece de amabilidad.

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El ideal de establecer una familia ideal, recae sobre el responsable en la
determinación a cumplirla y ese responsable, es quien decide plantar su semilla. Así
como el responsable del disparo que asesina a una víctima es aquel que jala el gatillo
y no quien lo provoca con sus insultos, el responsable de embarazar a una mujer, es
quien deposita en ella la semilla, no quien lo tienta a sembrar. La tentación no es
responsable de la caída, el responsable es el que cae en ella.
El ideal de la creación se encuentra en el creador, no en su creación, El ideal familiar
existe en quien se determina a originar la familia y quien origina la familia es quien
insemina el vientre para que dé fruto. La inseminación es un producto resultante de
la voluntaria determinación del hombre. Al hombre no se le puede violar, porque la
erección es producto de la determinación propia y la determinación es el resultado
de una decisión voluntaria.
Se tiende a suponer que porque existe la eyaculación precoz, esa eyaculación es
involuntaria y no nos damos cuenta de que para que se establezca la erección previa
a la eyaculación, es necesaria la determinación voluntaria al apetito intergenital. Los
apetitos del instinto son todos controlados por la conciencia que los supera o se
entrega voluntariamente a ellos. Ambos casos son producto de una decisión o de una
elección voluntaria.
La intimidad masculina es diferente a la femenina, eso hace que para la mujer, sea
difícil de comprender, lo mismo en caso inverso. El hombre, en su determinación a
establecer una relación copulativa, adquiere la responsabilidad de su autoría. Es
obvio que no se es consciente en ese momento de lo que ese acto supone
internamente, pero asume, consciente o inconscientemente, la responsabilidad de
cumplir el ideal, de establecer una familia vinculada en la confianza y respeto,
adquiere en ese acto su autoridad. Si no logra ganarse el respeto y la confianza de su
familia, no califica autor de su familia y pierde su posición y función de autor. Al no
cumplir su función, defunciona originando de ese modo una familia disfuncional.
El rol femenino es el de la variabilidad. Vemos la cantidad de veces que la mujer
cambia la imagen de su perfil en wasap, la cantidad de cosas que se cambia en su
apariencia; el color del pelo, de las uñas, de los adornos. La necesidad por salir a
lugares diferentes, la diversidad en platos de comida, en postres. La cantidad de
precios que evalúa antes de comprar una prenda. La cantidad de detalles que analiza
y varía en sus conversaciones. La naturaleza femenina disfruta con lo particular y, a
la naturaleza masculina, lo entretiene y atraen esas variaciones. La facilidad en la
adaptación de la mujer a las diferencias, supera a la del hombre, por eso le resulta
más fácil ir a una reunión con desconocidos que al hombre. El hombre no busca
adaptarse a las variables, busca conquistarlas y los desconocidos, no son sus
elegidos.

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2- EMPRENDIMIENTO Y LIDERAZGO DEPENDIENTE
La naturaleza femenina gusta competir en el desarrollo de su atractivo para
conquistar al hombre y lo consigue, mediante el respeto y agradecimiento, que son
conductas receptivas.
La naturaleza femenina gusta de protección, interés y atención. Sus reclamos más
comunes son: “no eres atento conmigo” “no me entiendes” “la plata no nos da para
cubrir los gastos”. Los reclamos denotan la insuficiencia del hombre en atender,
entender y estar atento a las necesidades fundamentales de la naturaleza femenina.
Biológicamente hablando, existen dos funciones complementarias en la
reproducción: la del emisor y la del receptor del contenido reproductivo. La
naturaleza masculina emite una descarga genital y la naturaleza femenina recibe
dicha carga para fertilizarla. La fecundación es una labor cooperativa entre la
emisión de un sembrador y la fertilización de la semilla por un campo de cultivo. El
campo de cultivo es generado por la naturaleza femenina y la emisión inseminal
corresponde a la naturaleza masculina. En la función reproductiva, la inseminación
es activo emisora y la fertilización, es activo receptiva. Por lo mismo, la naturaleza
femenina espera recibir y la naturaleza masculina espera emitir. Al hombre le atrae
el agradecimiento y el respeto, por esa razón entrega. A la mujer le atraen, la
responsabilidad y protección; por eso espera se lo entreguen.
La naturaleza femenina emprende y lidera la tarea de atraer al emisor, para eso, se
decora, se instruye y se prepara. La variabilidad natural y su atención por los
detalles la motivan a los cambios en el vestir, en el responder con atención,
entendimiento y cuidados. Los cuidados naturalmente femeninos tienden a procurar
la atención, el interés y y la motivación del marido por entregarse. El entendimiento
natural femenino tiende a reconocer las particularidades de la familia. La atención,
naturalmente femenina, tiende a captar las necesidades particulares de la familia.
Afectuosamente hablando, la norma indica, que se debe compartir el atenderse
mutuamente, el entenderse y estar atentos el uno a las necesidades del otro. En este
dinamismo, se pueden comunicar en libertad y respeto. La naturaleza femenina
espera del hombre protección, interés y atención. Las frases como: “No piensas en
mi” “eres un terco que no me entiende” o “no me siento segura contigo”, son
tipificaciones femeninas. Que indican y declaran la insuficiencia del hombre en el
cumplimiento de su deber, de ser autor de su obra vincular. La naturaleza masculina
espera la belleza, confianza en el entendimiento y respeto de la mujer. La belleza es
una respuesta al afecto, la confianza en el entendimiento es una respuesta al
comentario interesante (juicio justo) y el respeto, es una respuesta al deber
cumplido.

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La naturaleza femenina es más expresiva que la naturaleza masculina, dispone de
memoria del detalle superior a la naturaleza masculina y eso, genera el interés de la
naturaleza masculina. La naturaleza masculina tiende a ser más parca, estadística y
globalizada; tiende a generalizar, mientras que la naturaleza femenina tiende a
particularizar. En ese sentido, son complementarias.
La naturaleza femenina lidera en lo administrativo, es capaz de retener fechas,
cantidades, sabores, olores y texturas, que en la naturaleza masculina, pasan
desapercibidas. La naturaleza femenina es sensible al tacto, al olor corporal, a la
temperatura del otro, al estado de ánimo, etc, en eso lidera al hombre. La naturaleza
masculina, si se decide a sensibilizarse en el sabor, por ejemplo, puede lograr ser un
destacado enólogo, pero eso ocurre cuando se determina a profundizar en los
sabores, pero en general, los sabores, los olores, la textura o temperatura del otro, no
son objetos de interés en la naturaleza masculina, por eso, pueden entrar en un
ambiente asqueroso y limpiar pocilgas de cerdos o insertarse en las profundidades
de una cueva sin percibir la humedad o el gas metano del lugar. La naturaleza
perceptiva femenina está mejor dotada que la del hombre por su función natural de
ser madre y para eso, ha de captar el olor corporal del niño, su temperatura, su
degustación, etc etc.
La mujer lidera a los hijos en su desarrollo conectivo con el padre. Cuando la esposa
logra conectar a los hijos, en el respeto, confianza y vínculo afectivo con el padre, la
capacidad de liderazgo femenino se siente cumplida y realizada porque naturalmente
se califica madre.
Debemos comprender que la realización de ambos, hombre y mujer, es la conquista
de ser calificados madre y padre. Esto, también debemos comprenderlo en su
verdadera razón natural. Ser padre o madre no es dar a luz un hijo o una hija. Ese es
solo el comienzo del trabajo de ser padres. Algo así como ser pre-padres, o padres en
su estado inicial. La calificación de padre o madre la entrega el hijo que se reconoce
realizado y para eso, los que dan a luz al hijo, deben cumplir con la tarea de
madurarlos. Para madurar al hijo, los padres han de ser y estar ya maduros. Eso no
quiere decir que deban superar los 21 años o que deban ser viejos en edad, ¡no!
Maduro es quien es o está maduro, en la sensibilidad de captar las máximas
necesidades fundamentales, en el reconocimiento de las razones que justifican válida
esa máxima necesidad y en el cumplimiento del deber de resolverla. Maduro es
quien controla y domina el celo y los instintos. Maduro es quien comprende las
normas de la naturaleza humana y las practica. Si los padres disponen de estos
recursos pueden orientar y madurar a los hijos en ello y cuando el hijo se siente
realizado en ese desarrollo, califica maduro al padre. En ese momento padre e hijo
se hacen uno, en el reconocimiento del ser o estar maduros.

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La naturaleza femenina, se realiza al liderar a los hijos en esa dirección de ser
semejantes a los padres, en el estado de madurez emocional, intelectual y
conductual. La responsable de la educación de los hijos es la madre, el padre es el
responsable de que logren su finalidad. La madre es responsable del desarrollo
sensible, cognoscitivo y motivacional, el padre es quien debe orientar en el
cumplimiento de la función, masculina o femenina de los hijos. La tarea de entregar
los recursos afectivos, racionales o motivacionales es responsabilidad de la madre.
Pero los recursos son para conquistar logros y esa tarea de orientar en la conquista
de los logros, es tarea del padre. Orientar, no es sentarse a esperar, es liderar en lo
ejemplar, para que los hijos dispongan del modelo motivante a cumplir su proceso
de maduración responsable.
Se tiende a pensar que los hijos deben vivir felices haciendo lo que quieran y esa es
la mayor enfermedad social de la historia. Los hijos son nuestros certificados de
graduación. Si no nos califican verdaderos, no podemos afirmar que lo somos. Y si
no los maduramos en las normas naturales morales, éticas, estéticas, familiares y
sociales, seremos, ellos y nosotros, disfuncionales.
3-INCONDICIONALIDAD AFECTIVA DEFINIDA
La naturaleza femenina es incondicional frente a los hijos y condicionada frente al
marido. Responde y respeta al marido responsable y respetuoso, pero rechaza al
irresponsable; confía en el marido sincero pero desconfía del mentiroso; acepta al
que es fiel y rechaza al infiel. Esta conducta es compartida con la naturaleza
masculina, pero de forma diferente. La naturaleza masculina asume la protección de
la mujer para que no pueda ser infiel. Si la esposa no es sincera, o no es inteligente,
asume la responsabilidad de educarla y si no responde al cumplimiento del deber, la
naturaleza masculina asume el rol de ser ejemplar para motivarla. En ese aspecto, la
naturaleza femenina condiciona al hombre al cumplimiento de su deber, para
entregarse y responderle con respeto. El afecto femenino es bien definido. Pretende
y propone, todo lo necesario para que el esposo opere como un verdadero padre. La
naturaleza afectiva masculina es indefinida, pretende y propone logros, roles,
funciones en pro de sus conquistas. La naturaleza masculina tiende a amar los
ideales, por sobre las ideas, lo abstracto por sobre lo concreto, lo invisible por sobre
lo visible, por eso es capaz de razonar lo indemostrable.
La naturaleza femenina no puede motivar al hombre a ser protector porque no
dispone de los recursos de poder, para motivarlo o defenderlo. Y si en alguna
ocasión lo realiza, le falta la naturaleza constante en la defensa y protección del
hombre. Eso no es un aprendizaje social, es natural. Es norma, la naturaleza ha
dotado al género masculino con la capacidad de proteger y conquistar, y a la
femenina para ser conquistada y protegida.

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La incondicionalidad afectiva de entregarse, responder y respetar, es una
caracterización de la naturaleza femenina. La mujer se siente bien ante el hombre
responsable, lo respeta cuando es, o está maduro. Pero si asume la responsabilidad
de proteger al hombre, este, se siente desplazado en su responsabilidad, puesto que
su naturaleza masculina, lo dictamina autor del núcleo familiar. Si él es quien decide
y se determina a iniciar el proceso de reproducción, es lógico también que lo
termine y lo establezca. La mujer ha de comprender su rol para evitar la disfunción
masculina. Ubicar al hombre y a la mujer en sus respectivas posiciones, para
cumplir sus respectivas funciones naturales, no es un signo de “machismo o
feminismo”. Estos términos son absurdos porque no disponen de un significado
concreto, solo sirven para denostar errores humanos. Cuando el hombre y la mujer
son responsables de sus roles, no existen extremos ni carencias, por lo mismo, ni
machismo, ni feminismo. Cuando se tiene lo suficiente, que otro tenga más o menos,
resulta indiferente.
4-AUTORIDAD RESPONSABLE
La naturaleza femenina, es atraída por la autoridad a la que responde con respeto,
mientras que la naturaleza masculina, tiende a conquistar por sobre respetar.
Si se le pregunta a una mujer, cual es la principal cualidad que destacaría de un
hombre, seguramente respondería: “son muchas, no es solo una” Destacaría la
amabilidad, sentido del humor, fidelidad, honradez empatía, solidaridad etc. etc. Si
se le hace la misma pregunta a un hombre, la mayoría responden: “que sea bella”.
A la naturaleza masculina le cuesta menos sintetizar que a la femenina. En la
elección de una prenda, el hombre ve una que le gusta y la compra, la mujer debe
ver todas antes de decidir cuál es la que va a comprar. ¿Por qué? Porque la
naturaleza femenina es evaluativa, debe evaluar la conducta, el criterio y la
sensibilidad del hombre para saber si es él, o si ha de encontrar a otro mejor, antes
de entregarse. La mujer se entrega, el hombre conquista.
La selección natural de la especie es siempre por el más dotado. La dote que la
naturaleza femenina espera, después de la fertilidad y fidelidad, son: el poder, la
inteligencia y el afecto. La dote que la naturaleza masculina espera, después de la
fertilidad y la fidelidad son, la belleza, la confianza y el respeto.
La naturaleza femenina es atraída por un compañero de perfil público y respetable
que la dignifique; rehúsa el complemento masculino de bajo perfil o sometido. La
naturaleza femenina sana, gusta del hombre libre, autónomo y responsable y rechaza
al que no responde al cumplimiento del máximo deber necesario, al ignorante de la
razón y al sometido a la imposición o dependencia de otros.

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Es común que la naturaleza femenina responda al cantante que habla del amor y que
la naturaleza masculina responda al héroe o campeón que ganó la guerra o el
campeonato. Hoy vemos a los chicos skater, biker y en lomboard, porque disfrutan
con el riesgo de la conquista, y a las chicas utilizando su webcam para comunicarse
con sus amistades, porque disfrutan evaluándolas siendo reconocidas bellas.
La naturaleza femenina es atraída por la creatividad del hombre. El hombre que
cumple denota que puede. Quien puede y cumple, sabe cómo lo hizo y su sabiduría
y poder, interesan y motivan respeto.
La naturaleza masculina, no suele decir “no piensas en mí” porque asume, que es el
varón, quien debe pensar en lo que la mujer necesita. Tampoco suele exclamar a la
mujer que no le entiende, porque suele pensar que ha de ser él, quien la explique y
mucho menos va a decirle que se siente inseguro con ella, porque supone que eso es
lo que él debe crear. Como vemos, la generalidad de la naturaleza masculina es a
ofrecer y la naturaleza femenina es, a responder. Autoridad y respeto son dos
aspectos complementarios de la naturaleza. Sin responsabilidad no hay respeto y sin
respeto, no existe autoridad. Cuando hablo de autoridad, no me refiero a impositor,
ni a quien obliga, sino al autor, que, por su construcción establece su autoría.
La fortaleza de la naturaleza masculina existe para cumplir la misión de apreciar la
belleza de la naturaleza femenina, así como la belleza masculina existe para ser
apreciada por la naturaleza femenina. En la apreciación agradecida y compartida se
halla la satisfacción de ambos.
En una relación normal, el propósito de la relación, ha de ser por ambos compartido,
sin esa premisa es imposible establecer la relación. El emisor que propone la
relación, basada en el beneficio de un propósito compartido, ha de seducir con
afecto, (amabilidad), persuadir con verdad (en justicia) y motivar con el ejemplo (de
lo bien hecho) al receptor, sea este un hombre o una mujer. Si atiende, entiende y
está atento a la necesidad del otro/a y lo o la satisface, lo o la convence y lo o la
motiva a responder, la relación se establece y comparten el beneficio de lo
pretendido o propuesto. No existe posibilidad alguna de insatisfacción, inseguridad
o desconfianza o rechazo; ¡no existe posibilidad alguna! Este es el secreto para
establecer una satisfactoria, correcta y perfecta relación interhumana.
En este tipo de relaciones, ni el uno impone o somete, ni ajusticia ni miente, ni
rechaza o rehúsa al otro.
Tanto el hombre como la mujer contienen sensibilidad, inteligencia y motivación,
pero la emoción el intelecto y la voluntad de ambos es distinta en cada caso.

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La sensibilidad masculina persigue y capta con facilidad la máxima necesidad, por
eso, son más propensos a generalizar, a crear imperios, religiones y filosofías,
porque deben descubrir el ideal humano. Esa es su responsabilidad. Y deben realizar
a su familia en el cumplimiento del ideal humano. El Ideal humano no es el ideal de
un hombre en particular, es la Idea que justifica la naturaleza de la identidad
humana. La sensibilidad femenina, persigue y capta con facilidad los detalles y las
particularidades, por eso son más propensas a la defensa de aspectos parciales,
porque deben evaluar los pormenores de la masculinidad.
La inteligencia masculina es abstracta, matemática, física, química, antropológica,
ontológica, axiológica, epistemológica, porque debe descubrir y reconocer los
principios de la creación y las normas de la naturaleza. Es una inteligencia
emocional. La inteligencia femenina es concreta, pragmática, analítica, porque debe
evaluar los procesos, y facultades masculinas que garanticen su realización como
esposa y madre.
La voluntad masculina es heroica, altruista y filantrópica, porque debe cumplir con
el máximo deber de entregarse por el bien de todo. La voluntad femenina es
respetuosa de las normas, tradiciones y propuestas que garanticen el bien común. La
naturaleza femenina se adapta con más facilidad a la orientación y dirección de un
director, que la naturaleza masculina.
Caracterizaciones femeninas diferentes a las masculinas.
La naturaleza femenina es receptiva y esa disposición a ser elegida, o conquistada,
produce muchos cambios a lo largo de su historia. La adolescente, en general,
contiene los atractivos que estimulan la atención masculina. El rol de esposa
posibilita la transformación de la mujer en madre. Una vez que maduran los hijos, la
mujer debe enfrentarse a situaciones difíciles. Mientras que el hombre puede tener
hijos durante todo su periodo de maduración, la mujer pierde esta posibilidad con la
menopausia y la deja en una situación complicada, sobre todo en el caso de la mujer
que no ha tenido hijos.
Las arrugas, una cicatriz en la cara, la caída del cabello, las canas, que al hombre
dignifican en experiencia, en la mujer, generalmente, son objeto de rechazo por el
hombre. La vejez en la mujer es un periodo difícil en la recepción, porque dificulta
ser elegida. La naturaleza femenina espera ser elegida, porque si se ofrece, el
hombre se aprovecha y la deja por desconfiar de su facilidad en la entrega. La
variabilidad afectiva junto al marido es atractiva, pero esa misma variabilidad en una
soltera adulta incomoda al adulto que no ha compartido con ella el proceso de sus
cambios. El matrimonio natural debería establecerse, una vez superado el periodo
adolescente y no debiera terminar nunca, porque se supone que se establece, sobre el
fundamento de estar ambos, hombre y mujer, maduros. La ruptura de un

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matrimonio, demuestra la incapacidad del hombre en la conquista de los vínculos, y
eso, indica a su posible pareja, que es un incapaz o un insuficiente en su desarrollo.
El insuficiente, ha de asumir su insuficiencia, independientemente de que el
complemento no responda, no se convenza o no se ligue. La falta de atractivo se
origina en la escasa demostración natural normada, la falta de interés se deriva del
escaso raciocinio justo y la desconexión se deriva de la desmotivación por conductas
no ejemplares, luego, la desconexión es siempre producto de la insuficiencia del
sujeto.
ROLES DE ABUELOS PADRES E HIJOS.
Una familia, necesita de la alianza, confianza y respeto entre tres generaciones para
ser completamente madura en la unión. Abuelos, padres e hijos han de establecerse
completamente vinculados, confiados y respetados, cumpliendo sus roles naturales
fundamentales.
El rol de los hijos.- Los hijos son creados y criados por los padres y gracias a los
abuelos, que los alimentaron, protegieron y garantizaron la vida, por lo mismo, se
deben a ellos en todo su proceso de desarrollo. El respeto por los verdaderos padres
y abuelos maduros, ha de ser completo.
Cuando un adulto es salvado de morir por una persona, siente que le debe todo a esa
persona. Ese sentimiento de respeto y agradecimiento por quien te salvó la vida, es
el mismo, que los hijos deben mantener por los padres durante toda su vida. Cada
comida, cada aseo, cada visita al doctor, cada mesada que les ofrecieron para
compartir con los amigos, fueron momentos en los que los padres, salvaron la vida
de los hijos. Los hijos viven gracias al cuidado, entendimiento y cariño de sus
padres. El respeto por los padres ha de ser siempre demostrado por los hijos. Un
padre puede equivocarse, pero quien juzga que se equivoca, está vivo, y vive gracias
a sus padres. Ignorar lo que los hijos saben, no transforma a os padres en ignorantes;
supieron educar al hijo para logar el entendimiento que ellos no tienen. Si los padres
se comportan diferentes a los hijos, eso no los transforma en torpes o ridículos,
puesto que lograron la correcta conducta de madurar al hijo. El rol de los hijos es el
del respeto absoluto hacia los padres. Vida es el conjunto de fuerzas que permiten la
realización de un propósito, la finalidad es el cumplimiento del propósito, no la vida,
la vida es un medio para establecer la máxima conectividad vincular en confianza y
respeto mutuo entre padres e hijos.
El rol de los padres.- Los padres son responsables de los hijos, por lo mismo,
tienen potestad sobre ellos y deben apoderarse de su completo desarrollo. Los padres
deben vincular, confiar y respetar en las normas naturales a los hijos. Para eso, han
de atender, entender y estar atentos a las necesidades fundamentales de los hijos, de
madurar en su integridad natural normada. Corrigiendo los excesos y carencias

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emocionales, intelectuales y conductuales. Corregir los excesos y carencias es
obligación y responsabilidad de los padres. Los padres maduros, disponen de todos
los recursos para ejercer esa tarea.
El rol del padre.- El padre, asume esta caracterización cuando se decide y
determina a sembrar, o inseminar a la esposa. En ese momento, asume su
responsabilidad paterna y conyugal. El matrimonio se establece en el momento del
coito, de la cópula; con, o sin concepción. Matrimonio es una palabra que significa
transformar en madre al vientre de la mujer. El hombre que se determina a
inseminar, adquiere en ese momento la responsabilidad de ser pareja, (cónyuge) de
la mujer, de quien espera el cultivo de su sembrado. Si su siembra germina o no, la
determinación a transformar el vientre de la mujer en madre, ya se ha realizado en la
determinación del hombre a sembrar, transformándose de ese modo en marido. Por
lo mismo, adquiere el compromiso paterno conyugal.
El verdadero padre, justo y responsable, ha de mostrar a los hijos, la auténtica
caracterización masculina, protectora, razonable y sensible en la captación de lo
necesario y la respuesta completa a su realización. El padre maduro, ha de descubrir
y responder a las máximas necesidades sociales tribales y familiares. Ha de ser leal
al Ideal de la Naturaleza Humana y responsable de su cumplimiento. Ha de atender,
entender y estar dispuesto siempre al cumplimiento del máximo deber necesario.
Para eso, ha de ser capaz de controlar y dominar las virtudes, el celo y los instintos.
Y orientarse siempre en liderar el proyecto educativo de su (1) familia, su (2) clan,
su (3) tribu, su (4) comuna, su (5) ciudad, su (6) región, su (7) nación y el (8)
mundo. Estos 8 niveles han de estar siempre presentes en todo hombre que desee
madurar como Autentico Verdadero Padre.
El rol del marido,- Como gestor sembrador del gen, el marido asume su
responsabilidad conyugal. Debe ser leal al cumplimiento del máximo deber
conyugal, siendo leal al ideal de la naturaleza humana conectiva. El marido debe
atender, entender y estar dispuesto siempre, al cumplimiento del deber de vincular,
confiar y respetar la naturaleza humana femenina y complementarla con su
masculinidad; orientando, convenciendo y corrigiendo los extremos o carencias de
la esposa. Sobre él recae la responsabilidad de establecer la unidad vincular afectiva
consanguínea con sus descendientes. Él es el sujeto que deposita la semilla y como
sembrador maduro, ha de disponer de los recursos emocionales, intelectuales y
motivacionales exigidos para el establecimiento de la unidad vincular, familiar
consanguínea. Antes de depositar su gene, el marido debe disponer de su completa
maduración en el dominio de las virtudes de ser prudente, firme y templado y estar
maduro en el control de los extremos emocionales, intelectuales y motivacionales.
Además, debe demostrar a sus padres el control y dominio de los instintos de
protección, conservación y reproducción. Sin el control de las virtudes, del celo y

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los instintos no califica humano maduro, capaz de criar, educar y madurar hijos
naturalmente saludables en lo espiritual y en lo físico. El marido ideal es un hombre
maduro en el control del celo y los instintos, que responde siempre voluntariamente
al cumplimiento del máximo deber, valido para todo. El marido maduro, atiende,
entiende y está siempre atento, al cumplimiento de las máximas necesidades
fundamentales de la esposa.
El rol de madre.- La madre, al responder asumiendo voluntariamente la
responsabilidad del cultivo, ha de cumplir su rol de proteger la salud mental y física
de los hijos, educarlos en el respeto paterno y madurar la actitud, conocimiento y
afecto vincular, del hijo hacia su padre. De este modo, el padre, al reconocer la
función correcta de la madre y respetarla, hará que los hijos también la respeten,
confíen en ella y se vinculen con ella. Esta función, no se ha conocido en la historia
humana, por eso los hijos pierden el respeto de los padres. Se ha pensado que el
respeto se logra mediante la autoridad impositiva y eso no es así. El respeto se logra
mediante el reconocimiento y validación del padre por la madre. Para eso el padre
ha de ser un verdadero humano. La madre y esposa ideal, es aquella que controla y
domina el celo y los instintos y que responde siempre voluntariamente al
cumplimiento del máximo deber valido para todo.
El rol de esposa.-al responder asumiendo la responsabilidad del cultivo, la esposa,
ha de cumplir su rol conyugal, siendo leal al ideal de la naturaleza humana,
protegiendo, corrigiendo y orientando a su marido en el cumplimiento de las
funciones naturales. Para eso, ha debido madurar en el control y dominio de las
virtudes de la prudencia, firmeza y templanza y ha debido antes, madurar en el
control del celo emocional, intelectual y conductual, así como también, ha debido
madurar en el control y dominio de los instintos de protección, conservación y
reproducción.
El hombre y la mujer sin control de los extremos emocionales, intelectuales y
conductuales y sin dominio sobre los instintos, son seres desvinculables,
impredecibles e irresponsables. Por lo mismo, no se hacen dignos del respeto, ni de
la confianza ni del afecto. La esposa no se debe al marido, ni a los hijos, se debe a la
naturaleza humana femenina. En la naturaleza humana se justifican los cuidados,
orientación y conducción de cada miembro de la familia. Por sobre todo, es
necesario ser normal, eso facilita todo lo demás.
La verdadera esposa madura, atiende, entiende y está siempre atenta, al
cumplimiento de las necesidades fundamentales del marido. Necesidades
fundamentales que benefician siempre a todo, no a las necesidades que se le antojan,
eso no es normal. La necesidad fundamental es aquella que beneficia a la especie
humana y a la totalidad de las especies.

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El rol de los abuelos. Los abuelos, aparentemente, no tienen un rol protagónico
dentro de la estructura familiar actual, pero en la auténtica familia, en la verdadera,
adquieren una posición de privilegio. Los abuelos son orientadores, desde la máxima
categoría en experiencia de vida. Tal vez no sepan de nuevas tecnologías, pero son
expertos en experiencia de vida. Han pasado por situaciones de hijos solteros, de
casados, como pareja, como amigos y como padres. Vivieron situaciones similares a
las que enfrenta cada humano. Las reglas del funcionamiento son siempre las
mismas, independientemente de que se trate de distintas experiencias. En todas y
cada una de las situaciones, o se ubican o se desubican, o controlan las virtudes, el
celo y los instintos, o no los controlan. La mecánica es muy simple y los abuelos lo
saben muy bien. Ellos son los orientadores, consejeros o jueces de la tribu a la que
deben de proteger, educar y ordenar. Los abuelos son logros, por quienes se debe el
máximo de respeto, protección y cuidado. Los abuelos saben lo que siente el hijo
cuando pierde al padre y se declara huérfano; los abuelos saben lo que siente el
padre cuando pierde al hijo y eso no tiene nombre. Los hijos no pueden comprender
qué siente un padre cuando pierde a su hijo, pero los abuelos si pueden. Los
adolescentes no pueden saber lo que significa ser padres, pero los abuelos, lo saben
muy bien. Los abuelos son orientadores, consejeros y protectores de su clan. Son los
reyes, jueces y apoderados de la tribu. Se llama tribu al producto originado por tres
poderes: emocional, intelectual y conductual, en tres personas: padre, madre e hijo.
Durante tres etapas: hijos, padres y abuelos.
PARAMETROS ACTUALES DE NORMALIZACIÓN
La tradición democrática contemporánea, acarrea una enorme colección de
disfunciones, o facultades extraordinarias contrarias a las normas de la naturaleza
humana, que obstaculizan e impiden el desarrollo de la normalización.
Cargamos todos con el peso de una historia, cuya tradición se basa en la
arbitrariedad de postulados eclécticos,
antagónicos, salpicados de

contrariedades. Se ha llegado hasta el extremo de afirmar, que toda tesis o
planteamiento, contiene en sí, una afirmación y una negación y que la
afirmación de la negación, niega la negación de la afirmación y
consecuentemente, surge la síntesis o, en otras palabras el “no sé qué”. Esta
confusa retorica semántica, que nadie comprende, porque no se ajusta a
razón, pero que muchos defienden por ignorarla, ha creado la visión, de que,
no hay nada definido ni determinante en la naturaleza humana y por lo
mismo, todos, maduros o no, merecemos ser dignos del derecho a ser
tratados “normalmente”, aun, siendo completamente irreverentes, irracionales
y disfuncionales.

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Curiosamente, aquellos que niegan la existencia de un orden o normativas
naturales, que fijan la razón en cierto ajuste o criterio, son los primeros en
exigir la defensa de sus creencias y se definen justos. ¿Cómo es eso posible?
¿Cómo es posible que si se dice, que no existen normas naturales, se exija de
un comportamiento normal, es decir, normado? Porque los que niegan la
existencia de normas naturales, piensan que el contrario, por pensar distinto a
él, no está siendo normal en su criterio. Es curioso pensar que no existen
normas, pero que quien las cumple, no es normal y quien no las cumple,
tampoco.
Actualmente, no se define válida ninguna verdad sobre la idea del ser humano. Se
piensa que todo ideal humano, es relativo o que el ser humano, no es producto de
ninguna idea (no fue ideado) y por lo tanto, no tiene ideal que cumplir, nada lo ideó.
O se piensa que el ideal es una utopía (una mera sobre expectativa). Lo que impulsa
a considerar que el ideal de cada uno, es eso, lo que cada uno quiera hacer de sí
mismo, eso es lo que en la actualidad se considera “normal”. Pero no conozco

sujeto alguno que no desee o busque la realización humana, incluso aquellos
que reclaman no tener posibilidades, denotan al quejarse que esperan la
posibilidad de realizarse. Unos, mediante el éxito, otros mediante el
aislamiento, pero no existe ni uno solo que no desee cumplir una determinada
función. Si la necesidad por la función existe, debe existir una función que
satisfaga esa necesidad.
La necesidad de ser, es común a todo ser, Todo humano busca y quiere ser
humano. Unos quieren ser doctores, otros viajantes, otros artistas etc. ¡Todos
quieren ser algo! Pero al no estar educados en el cumplimiento de la máxima
necesidad, válida para todo, (ser feliz) no pueden comprender que lo que
todos quieren ser es lo mismo para cada uno de ellos: ¡todos quieren ser
humanos felices! Todos esperan respeto, confianza y conectividad.
La razón por la que se confunde el cumplimiento de la idea del ser, es porque
se ignora la naturaleza del ser. Hemos dedicado mucho tiempo al estudio de
las diferencias y muy poco al estudio de las igualdades, mucho tiempo al
estudio de lo superficial y poco al estudio de lo esencial. Dedicamos
demasiado tiempo a la diversión y muy poco a la comprensión. Estudiamos la
historia de las guerras y conquistas, pero no la historia de la restauración del
recelo que las provoca y termina. Dejamos que nuestros hijos maduren a su
modo, sin ser nosotros los protectores del modo de educar a nuestros hijos,
porque no comprendemos cuál es ese modo. Y no superamos la ignorancia.

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El sentido de libertad actual, permite optar por lo que uno quiere, en lugar de optar
por lo que se debe hacer, para mejorar a la totalidad. De este modo, no existe
posibilidad de respeto a la mayoría, ni al más experto o maduro. Y nos pone en la
situación de pensar, que es normal hacer lo que cada uno quiere; como si existiese
una norma, que permita hacer cualquier cosa, acorde o en desacorde con el orden al
que la norma pertenece. ¡Eso es absurdo! Si cada uno prefiere hacer lo que quiere,
por sobre lo necesario para el establecimiento del orden; y que por ser necesario, se
debe hacer para ordenarse, se establece un escenario de desajustes irresponsables, en
donde, todos se ven obligados a reclamar, acusar y rechazar al otro. Eso es lo que
actualmente ocurre en nuestra sociedad. Cada uno hace lo que quiere y todos quieren
lo mejor de cada uno para el beneficio de cada uno. En ese escenario, solo se puede
gozar de imprevistos, improvisaciones, situaciones inesperadas, incomprensibles,
injustas, sin identidad, sin orden y sin sentido común, porque el común de los
sentidos, no se establece.
En la actualidad, presumimos vivir en democracia, como si se tratase de un sistema
garante del bienestar. Y en realidad, el ambiguo término –democracia- ampara y
tolerara cualquier cosa. Por eso existen dentro de las democracias partidos políticos
y religiones totalmente opuestas al ideal democrático del respeto por la libertad.
Partidos estos que mientras no logren una mayoría, no pueden impedir la libre
elección, pero en el momento en el que asumen la mayoría, operan contra las
libertades democráticas. Si se aceptan postulados autoritarios impositivos,
contrarios a la naturaleza humana, estos postulados terminarán con las libertades
democráticas. La democracia sin límites se transforma en demagogia. Esta realidad

del límite, lleva a algunos a pensar que no existe libertad. Límite, es un
aspecto particular de lo constante infinito. Cuando se comprende la infinita
posibilidad de conexiones que se pueden establecer y cuando se compre el
rigor de la mecánica de la actividad y los límites que permiten el sano
funcionamiento del actuar, se comprende la existencia de libertad. Libre es el
conductor que se traslada en su vehículo a cualquier parte, siempre y cuando
respete los límites de la señalización. Que existan limites no determina la
inexistencia de libertad.
Cuando no existe claridad en cuanto al significado de las funciones, se
confunden las cosas, y no se pueden comprender valores tan fundamentales
como el amor, la verdad o la bondad. Amor, por ejemplo, es un término con
una significación ambigua, lo mismo pasa con el significado de sexo. En ninguno
de estos dos casos, se define con claridad su significado, por lo mismo, se puede
hacer el amor sin sexo o el sexo sin amor, porque no existe acuerdo en sus
significados. De este modo, hacer el amor o tener sexo es cualquier cosa, que
denote o manifieste alguna dosis de afecto o placer. Cuando la finalidad del

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amor no es la alianza por la unidad, el amor pasa a ser solo el apetito de un instinto y
cuando el sexo, se olvida de su finalidad intergenital, se transforma en masturbación
asistida. Existe una enorme diferencia entre la -relación intergenital-, que obliga a
dos “órganos” genitales complementarios a actuar (cóncavo y convexo) y lo que se
define -relación sexual- que incluye o considera también el uso de “artefactos” de
placer (No necesariamente órganos genitales).
Cuando se asume la inexistencia de lo absoluto se pierde la confianza en lo
verdadero y se confunde el significado de verdad. ¿Qué verdad podría considerarse
cierta, cuando se la contamina con la asumción de que es verdadera y falsa al mismo
tiempo para la misma persona? Si fueras juez en una audiencia en donde el detenido
es inocente y culpable al mismo tiempo del delito, ¿Cuál sería tu veredicto? ¿Cómo
se establece la justicia si lo justo es al mismo tiempo injusto? Pensar que toda tesis,
contiene una afirmación y una negación es arcaico, absurdo. Lo que si tiene toda
tesis es la posibilidad de ser apreciada o despreciada por el que la observe, pero eso
no tiene nada que ver, con que la justicia pueda establecerse con lo ajustado y lo
desajustado, eso no es cierto, necesita únicamente del ajustado. Si se elimina la
justicia, el código, la naturaleza, del pensamiento, lógicamente entramos en un
campo de posibilidades indefinidas o capaces de definir por cualquiera de cualquier
manera. En ese contexto de ignorar la norma, la justicia o la naturaleza, es imposible
establecer lo natural, lo normado o lo justo. Y el intelecto frente a la ignorancia de lo
justo, se desajusta y pierde su sentido. La memoria de lo desajustado desajusta la
evaluación de lo analizado y se descriteria, perdiendo de ese modo la memoria,
porque la memoria pierde su sentido comparativo. Una memoria de criterios
desajustados no sirve para ajustar criterio alguno. Si considero que Perú está al norte
y al sur de donde estoy, jamás podré definir la orientación de mi posición. Acabaría
desubicado.
La educación actual enfoca su orientación en lo que se denomina: “excelencia
académica”, que significa, ser capaz de memorizar y repetir contenidos intelectuales,
de matemáticas, lenguaje, ciencia etc. En lugar de madurar al individuo en lo
afectivo, en lo justo y en lo correcto natural, controlando los extremos emocionales,
intelectuales y motivacionales y ejerciendo el dominio sobre las virtudes y los
instintos. En lugar de criar a los hijos, se les trastorna con lo primero de que se
dispone, generalmente con el entretenimiento, la ficción o fantasía. Se considera más
importante una ración de matemáticas que una ración de ontología. Se piensa que ser
ingeniero, médico o abogado es la máxima finalidad de la educación y se olvidan los
fundamentos axiológicos de la naturaleza humana. Por eso participamos todos de la
generación perdida y no me refiero con esto, al grupo de literatos, sino a la inmensa
cantidad de simultáneos contemporáneos, ajenos a la condición humana. La
educación, ha de cambiar y ligarse con lo absoluto, debe dejar a un lado el estudio
de las particularidades y reconocer la generalidad de lo dominante.

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Por ignorar la naturaleza humana, nos hemos acostu mbrado a la idea de caer en el

apetito intergenital prematuro, por sobre ejercer el control y dominio de las
tentaciones. A preferir el divorcio por sobre la unidad familiar. A defender el
aborto voluntario, sin considerar que ese feto, bien podría haber sido yo. A ser
productos del azar evolutivo y llegamos a pensar y defender que el azar es evolutivo,
como si el azar fuese una especie natural. Nos creemos ingeniosos ingenieros
descubridores de un universo originado por un -gran pum- sin habernos descubierto.
Nos consideramos sabios por saber dónde estamos y como son las cosas que rodean
al desconocido ser humano. Y olvidamos o pasamos por alto las disfunciones
propias de cada uno. Familias disfuncionales, monoparentales, polígamas,
secuenciadas o asociaciones entre personas del mismo género. Nos olvidamos de eso
que se denomina “normal” por ser popular, pero que no responde a norma alguna,
coincidente con la auténtica naturaleza humana.
La decisión a divorciarse, generalmente proviene de uno, sin considerar los
trastornos que eso causa al –todo- social, tribal o familiar. Generalmente son
decisiones, tomadas en función del bienestar de uno de los cónyuges, sin considerar
los efectos o consecuencias, que eso pueda producir en los hijos, en los abuelos, tíos,
primos etc. En la mayoría de los casos, son producto de decisiones egoístas, que, por
ser incapaces de resolver sus propios excesos o creencias, optan por escapar del
cumplimiento de su responsabilidad. La disociación, descriterio o desconexión, son
producto de reacciones anormales. La norma natural es conectiva. El ser maduro
debe comprender y asumir su defecto, disculpándose retractándose y corrigiéndose.
Se considera, que el delito debe ser castigado con la privación de libertad, sin darse
cuenta, de que de ese modo, no se restituye ni el delito, ni al delincuente. Pero la
mayoría cree que, con la cárcel o con la pena de muerte, se paga lo que se debe.
Estas ideas son dignas del inmaduro, e indignas ante la mentalidad del maduro en la
conciencia natural. Considerar que el castigo orienta al que lo sufre, es como pensar
que el error construye maravillas. ¿Quién no conoce la frase: “con el error se
aprende”? Con el error se aprende que hay que evitarlo, eso es lo que se aprende,
pero no construye, ni demuestra nada más que eso, que, ¡es un error !
En un ambiente sin orden, sin justicia y sin orientación, es lógico que todos sufran
trastornos mentales y somaticen las consecuencias de los mismos. La realidad obliga
a una tremenda confrontación entre los bandos más conservadores de la norma y los
no conservadores de la misma. Ese enfrentamiento es inevitable. El cómo, cuándo y
dónde se iniciará y se terminará, solo el tiempo lo sabe. Pero su inevitabilidad es
absoluta. La humanidad está muy confundida y en esa confusión, es fácil enfrentarse
de un modo inadecuado, de un modo instintivo, como depredador y presa, en la
supervivencia del más fuerte. La historia de las trasformaciones ha trasformado al
hombre en transformista y la naturaleza humana es una sola, que obliga a convertir

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en natural, al que pretenda madurar y ser persona. Ser integro en las características
que certifican la calidad de ser humano maduro. Persona no es todo aquel que nace,
persona, es solo el que se hizo. Ser persona es un grado, que solo adquieren, quienes
captan las máximas necesidades válidas para todo, reconocen la justa razón de las
cosas y responden al cumplimiento del máximo deber valido para todo.
Persona, es el título de un estado emocional, intelectual y conductual, establecido en
pro de la actitud incondicional por el bien de todo.
Persona es un ser libre, autónomo y responsable, por lo tanto, es quien cumple con
el máximo deber necesario, es quien controla los extremos del celo y los instintos.
Es quien atiende con afecto, amabilidad y simpatía; quien entiende las razones
justas, constantes e inmanentes. Es quien asume la responsabilidad de ser respetado
por todos, luego de cumplir su responsabilidad. Quien obra contra lo anterior,
irresponsable, justiciero o mentiroso, antipático, grosero, violento o agresivo, se dice
que es un animal. Por lo mismo, no todo nacido califica ser persona. Aquellos que
ameritan la calidad de ser normados, adquieren la categoría de ser personas. Para
lograr esa categoría, es necesaria una actitud adecuada en el establecimiento de las
relaciones y una sensibilidad madura en el entendimiento de las mismas, para saber
ubicarse. Además del control de las virtudes de la prudencia, firmeza y templanza.
Cuando se interrumpe la relación, por diferencias, desacuerdos o disfunciones, se
declara al disfuncional, al descriteriado o diferente en ella. El establecimiento de
relaciones es un arte que todo artista debe comprender y adecuar la actitud correcta
en todas ellas. Es necesario madurar en el entendimiento de la correcta mecánica de
la relación. En ocasiones se inician relaciones sin una finalidad compartida. En esos
casos, la relación no tiene sentido y es muy probable que genere trastornos por
diferencias, desajustes o disfunciones. Antes de iniciar cualquier relación, es
necesario analizar si ese tipo de relación, beneficia o no a los participantes. Por eso
es importante controlar los pensamientos, las palabras y las conductas. Para eso, se
requiere hacer ejercicios de control de lo que se dice, de cómo se dice y de a quien
se le dice. Al iniciar una relación, se deben considerar las consecuencias, para ser
consecuente con la pretensión o propósito. Existen relaciones intrascendentes cuyas
consecuencias son también triviales y relaciones de una importancia trascendental
cuyas consecuencias afectan, acomodan o desacomodan, a una gran cantidad de
elementos y cuyas consecuencias deben ser consideradas previo al establecimiento
de las mismas. El sujeto, ante cualquier iniciativa, debe considerar las consecuencias
de su comportamiento, de sus decisiones o de sus pretensiones y proyectos. Esa
actitud ha de ser educada por los docentes, líderes o padres de cada uno. La
improvisación, por sí sola, no construye lo adecuado. Lo adecuado se adecua y el
creador del acto ha de comprender lo que se adecua al desarrollo de su persona.
Dejarse estar, es perder la posibilidad de ser. Y si no eres, ¡tampoco estás!

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COMO UBICARSE EN UNA RELACIÓN
Las relaciones humanas o interpersonales, se constituyen en base a una pretensión o
propósito compartido. Es necesario entender, que cuando no se comparte una
pretensión o propósito, no se establece relación alguna, a pesar del intento. Frente a
la pretensión o propósito, se constituyen posiciones de emisor y receptor. Al emisor,
que es quien pretende o propone, le vamos a llamar sujeto y a quien responde, le
vamos a llamar objeto (no por considerarlo objeto o cosa, sino por denominarlo
activo receptor) El sujeto, es quien pretende o propone y el objeto es quien responde
a la pretensión.
Para que una relación se establezca, el sujeto ha de pretender o proponer un bien
compartido con el objeto. Y debe atender, entender y estar atento a las necesidades
del receptor (objeto). Si el sujeto seduce con afecto, persuade con la razón y motiva
con el ejemplo de lo adecuado, el objeto o receptor, responderá motivado, confiado
y seducido (atraído por el sujeto). De este modo, se establece la respuesta adecuada
al emisor. En ese caso, se establece un bien común o un bien compartido. Cuando el
objeto no se satisface, no confía, o no responde, porque el emisor no lo motiva, no
despierta su interés o no satisface, el sujeto ha de atender más, entender más, o estar
más atento a las necesidades, intereses o deseos del objeto. Solo de ese modo, se
consigue establecer una correcta relación interpersonal.
En una relación interpersonal, no existen garantías de ningún tipo. La continuidad y
mantenimiento de las relaciones se basa en la atracción, confianza y motivación que
se establecen en ella, no en garantías que priven de libertad a los involucrados. Sin
libertad, no existe posibilidad alguna de motivarse, confiarse o sentirse atraído. Una
cosa es la relación, que dispone de libertad y otra diferente es la asociación que
implica obligaciones y garantías, como en un empleo. La relación es una
colaboración voluntaria y libre, porque interesa a ambos y se basa en el bien común,
no en el beneficio de uno por sobre el otro. Las relaciones laborales educativas,
económicas o de cualquier tipo, que pretendan el beneficio de una parte por sobre la
otra, no son relaciones, en el amplio sentido de la palabra, son sociedades para un
determinado fin, donde los beneficios son definidos y no compartidos por igual. En
la sociedad conyugal, sociedades anónimas, sociedad de inversión o sociedad
limitada, etc. se interactúa por un determinado beneficio, pero no son relaciones
propiamente tal, porque se pretende un bien particular, no compartido. Y no gozan
de la libertad compartida, sino del compromiso adquirido por ambas partes. Una
relación productiva, por ejemplo, a pesar de que su operatividad es similar al de las
relaciones humanas, no es una relación de intercambio voluntario y libre entre
autonomías, por eso, no se considera una relación propiamente tal, a pesar de
establecerse actividad. Si se quiere hacer una escultura, por ejemplo, se puede decir
que se establece una relación productiva o laboral, pero en esa relación, donde el

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sujeto es el autor y el objeto es la escultura, la escultura no responde
independientemente del aporte que el autor ofrece. Responde proporcionalmente al
cuidado, conocimiento y sensibilidad del autor, en ese caso yo. Mientras que en las
relaciones humanas, ambos, sujeto y objeto disponen de libertad, autonomía y
responsabilidad. Por eso es importante saber ubicarse en la posición adecuada para
cumplir la función que corresponde.
En toda relación se establecen posiciones y es importante reconocer en qué posición
se ubica uno, para evitar el bochorno de la desubicación.
Saberse ubicar, va a depender, de si emite o responde. Se debe reconocer si se es
quien pretende o propone o si se es quien debe responder. En una conversación,
esas posiciones van intercambiándose, en tanto quien formula o habla, es el emisor y
quien responde o contesta, es el receptor, pero la intención de la comunicación,
determina al emisor y al receptor. Claro que existen posiciones de jerarquía por
conocimiento o experiencia que determinan la posición de respeto del emisor o
receptor, por ejemplo: En una conversación intrascendente con el jefe de la oficina,
se pueden alterar las posiciones, pero en definitiva el jefe es el jefe y si la
conversación se extrema en algunos significados, la lógica nos dice, que se debe uno
ubicar en la posición de respeto ante el jefe, o de lo contrario, se puede perder el
trabajo. Lo mismo frente a los padres, abuelos o tíos de mayor edad o experiencia.
Una cosa es ser sujeto de una relación interactiva y otra cosa es perder el respeto a la
autoridad. En toda relación se establecen posiciones de ubicación y jerarquía. Las
posiciones de jerarquía son siempre preferentes por sobre las posiciones de
ubicación. El respeto al responsable, al autor o a la autoridad son siempre por sobre
la actitud emisora o receptora. Las posiciones de jerarquía no varían, las de
ubicación sí. El padre siempre será el apoderado, ya se tenga razón o no en nuestros
planteamientos. Ante esa posición de autoridad, la razón ha de supeditarse a la
jerarquía y sin perder el respeto, hay que seducir, persuadir y motivar el
entendimiento de la razón del superior. Pero no se puede destruir una relación de
jerarquía o interdependencia, por imponer la razón, sea esta la que sea, y se ajuste o
no al criterio. La verdad se puede volver a razonar en otro momento. Si se pierde la
confianza, el respeto o el vínculo, eso no se puede volver a restaurar.
Si se entiende el mecanismo de la relación, es muy fácil ubicarse en ella. Los
problemas surgen cuando se ignora este mecanismo y se cae en ser desubicado.
Desubicado es por ejemplo, el adolescente que pensándose responsable de su actuar,
decide pasar la noche en vela con sus amigos, sin avisar (responder) a su apoderado,
sobre quien recae la autoridad de ser responsable por la seguridad, sanidad y
conducta responsable y respetuosa de su hijo. Los hijos no pueden entender esto
porque les falta la experiencia de ser padres. Por eso se desubican con facilidad.

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Cuando ambos en una relación, reconocen y se ubican en sus posiciones de sujeto
emisor o de objeto receptor, respetando las jerarquías de valor y respeto a la
posición, la relación produce atracción, confianza y continuidad. Para el
establecimiento de relaciones humanas saludables, debemos comprender, qué son: la
atracción interpersonal, la confianza y el respeto motivante.
Pongamos un ejemplo: en una máquina no se confía, o funciona o no funciona, la
máquina no dispone de libertad para funcionar un día sí y otro día no, aunque a
veces pase, porque está suelto un cable u otra causa que lo provoque, pero en las
máquinas no se confía. Tampoco atraen, más allá de la necesidad que nos impulsa a
comprarlas y no se las respeta, aunque se crea que se les tiene respeto por lo que
puedan producir. ¿A qué se debe esto? Se debe, a que no son libres. No disponen de
independencia, autonomía o responsabilidad en la demostración emocional,
intelectual o funcional. No disponen de emoción y eso las priva de captar y
responder con libertad. No disponen de inteligencia que evalúe, analice y dictamine
un juicio razonable a la situación o problema que deba resolver. Las máquinas no
resuelven problemas, porque no los captan; resuelven lo que la creatividad del
humano que la creó, fijó en sus funciones y nada más. Y no dispone de operativo
alguno, capaz de motivarse, porque para eso, el objeto o máquina, ha de estar
convencido y atraído y eso no se hace, se establece. ¡Ninguna máquina establece!
Las máquinas funcionan, no establecen, vínculos, conocimientos o experiencias. El
establecimiento del valor es voluntario e incondicional. El establecimiento del amor,
es voluntario e incondicional. El establecimiento de la verdad o de la bondad es
siempre voluntario e incondicional. No existe amor, verdad o beneficio impuesto por
nadie.
La atracción interhumana es voluntaria, contiene una dosis de libertad. Atraen
aspectos sensibles, cognoscitivos o motivantes. Aspectos estos indescriptibles,
irreconocibles o inexplicables. ¿Qué es lo que nos atrae en una mujer o en un
hombre? ¿Sus ojos, sus proporciones, su pelo, su plata? Ninguna de estas cosas en
exclusiva y todas ellas conforman un poder al que denominamos atracción. ¿Nos
atraen las condiciones internas o las externas? Generalmente ambas y no podemos
desligarlas. Luego, ¿qué origina la atracción? La atracción la origina la sumatoria
entre necesidad, interés o deseo, más la expectativa de la satisfacción, confianza y
respeto. Podríamos decir que la expectativa de un beneficio es la que origina el
poder de la atracción. El poder de la expectación de un beneficio, es el garante del
atractivo. ¿Qué origina la confianza? Confiar proviene de fiar algo en común, uno le
fía algo a otro, que le fía algo a uno. Esa es la base etimológica de la confiabilidad,
pero ¿qué es lo que produce la confianza? Precisamente eso, el fiarse mutuamente.
Si me fio de ti y te fías de mí, se establece la confianza. Fiarse del otro es una
expectación de beneficio.

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¿Qué origina el respeto o la motivación a realizar algo? La motivación y el respeto
se desprenden de la pretensión de un beneficio. La expectativa de un posible
beneficio, motiva a conseguirlo. Tanto la motivación, como la confianza o la
atracción, son derivados del beneficio pretendido. En el caso de la atracción,
confianza o motivación a beneficiar al otro humano, estas tres categorías dependen
de la libertad de optar. Uno puede sentirse atraído por la belleza de otra persona,
pero eso no significa que la otra persona se sienta igualmente atraída por uno. La
atracción de uno, puede encontrar resistencia en el otro. La confianza de uno, puede
no ser confiada por el otro y la motivación de uno, puede desmotivar al otro. Cuando
el otro motiva, se ajusta y responde con beneficio, atrae. Para que se establezca la
atracción mutua, ambos han de sentirse cautivados por algún bien pretendido o
compartido. Lo mismo ocurre con la confianza. Para que se establezca, ambos deben
reconocer la misma razón o coincidir en algo compartido. De igual modo se motivan
mutuamente dos personas, cuando pretenden un beneficio compartido.
No es fácil ubicarse frente a las necesidades, porque se está habituado a “originar”
las necesidades. Las necesidades no se originan, las necesidades se establecen y el
necesitado responde. Es distinta la necesidad del deseo. El deseo es voluntario, la
necesidad se establece. Desear algo está basado en una idea preconcebida o
pretendida, como desear sushi. Necesitar algo es un estado en el que surge un deber
a cumplir sin ser predeterminado, como el hambre.
El arte es el que “obliga” y el artista, es quien se debe a la naturaleza del arte.
Cuando el artista niega la naturaleza del arte y hace algo distinto a lo que se estipula
arte, lógicamente está tergiversando la naturaleza del arte. El artista se debe a la
naturaleza del arte y no la naturaleza del arte a la voluntad del artista. La naturaleza
del arte exige lo máximo, lo genial, lo interesante y lo admirable. El artista puede
desear pintar lo vulgar, lo anecdótico y lo aburrido, pero eso no caracteriza la
identidad del arte. El normado se debe a la norma, la norma no puede reducirse a la
interpretación de cada normado; el lícito se debe a la ley y no la ley a la
interpretación de cualquier individuo. El natural se debe a la naturaleza no la
naturaleza se educe a la interpretación de cualquier natural. El artista se debe a la
naturaleza del arte y no el arte a la interpretación del artista. Lo mismo ocurre con el
hombre. El individuo que no se entrega al cumplimiento de la naturaleza humana, se
deshumaniza. Se puede decir responsable, intelectual, o amable, pero si no cumple
con el deber de controlar los instintos y el celo, no ha logrado la categoría de ser
humano. Si ignora la naturaleza de las relaciones interpersonales, no puede decirse
maduro en sociedad. Si ignora su realidad conectiva, se desconecta de su naturaleza.
Cuando reclama, acusa o rechaza al otro, por las diferencias que sean, está obrando
contra natura. El ser, que no conoce la razón justa de una realidad, miente. El ser,
que no atiende, entiende y está atento, a las máximas necesidades del bien común,
comete el delito de trastornar al inmediato. Si se desconoce la naturaleza de los

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trastornos de personalidad, no se puede restaurar en la moderación y en el equilibrio
moral, ético o estético. Se defunciona. Existir en forma disfuncional, es igual a
perder la vida y eso es estar muerto, por eso Jesús dijo: “deja que los muertos
entierren a sus muertos” El hombre es diferente del resto de las especies en el
dominio del celo y los instintos. Dominar los instintos siempre y en todo caso, no es
fácil. Se pueden dominar una u otra vez, pero el verdadero humano los domina
siempre. Se domina aquello que esta fuera de uno, aquello que es ajeno a uno.
Curiosamente uno es la conciencia consciente del dominio y lo dominado es ajeno a
la conciencia. El dominio del miedo, del apetito, o del deseo, es algo muy complejo,
cuando no se comprende en profundidad, que el miedo proviene de algo externo al
valor de la verdad, que el apetito proviene de algo externo a la necesidad y que el
deseo proviene de algo externo a la incondicionalidad de la conciencia. Cuando se
conoce que el miedo es un extremo del celo protector y que es externo al celo
protector, se puede dominar. Cuando se comprende que el apetito es una tentación
del instinto y que el instinto es algo externo a la conciencia del ser, el ser lo puede
dominar. Y cuando se reconoce que el deseo proviene de uno y no responde al
cumplimiento del máximo deber necesario, se puede controlar.
El ejercicio del control y dominio, en una persona que se desee restaurar, exige de
mucho esfuerzo y determinación. Esa determinación existe en cada uno, pero solo
aquellos, que se determinan a su realización, se establecen maduros. El resto sigue
siendo adolescente aun en la vejez de sus cuerpos. No se es maduro por ser viejo, se
es maduro cuando se dominan las virtudes, los instintos y el celo. Maduro es quien
responde siempre, libre y voluntariamente al cumplimiento de lo necesario. El
hombre maduro, no espera que otros cumplan, ni espera que otros lo eduquen, lo
orienten, lo protejan o lo cuiden. El hombre maduro, protege, educa y orienta
responsablemente, cumpliendo cualquier necesidad sin dejársela al otro. El adulto
maduro, cumple lo que hay que cumplir. Ese dominio exige de una vida concentrada
en todo momento en ser adulto, autónomo y autentico. La razón por la que los
grandes pensadores meditan y oran es precisamente porque es necesario
concentrarse en el control y dominio sobre las virtudes, el celo y los instintos para
madurar en las normas de la naturaleza.
Se necesita una constitución universal basada en las normas naturales y un
presidente de las naciones (hombre y mujer) educados y con el estándar de ser
verdaderos padres espirituales y naturales, que asuman la responsabilidad de
resolver las máximas necesidades fundamentales y que protejan y motiven el
constante desarrollo de ejercicios de crecimiento, hasta lograr una sociedad madura
en la educación y en las conductas conectivas entre personas y con las especies
naturales, evitando su extinción y protegiendo el equilibrio ecológico y social.

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EJERCICIOS
¿Qué se puede hacer para que un individuo, con tradiciones, costumbres,
comportamiento, criterio y actitud trastornada, pueda restaurar su condición, a la de
ser maduro? Ejercicios de desarrollo de las virtudes. Ejercitar la prudencia en la
elección de alternativas válidas para todo. Ejercitar la templanza frente a las
diferencias del otro o de lo otro. Ejercitar la firmeza en terminar o cumplir aquel
deber máximo en importancia.
Ejercita las virtudes de la prudencia, firmeza y templanza.
Para el desarrollo de la virtud de la prudencia, el siguiente ejercicio es fundamental.
Ante cualquier alternativa que debas tomar:
1-Piensa y determina, si lo que vas a hacer, es lo que se debe hacer o si es lo que tú
quieres o deseas hacer.
2-Establece jerarquías de preferencia. Ve si es o no es la más urgente. 3-Analiza las
consecuencias de lo que vayas a hacer.
4-Evalúa si es la máxima en importancia y si beneficia a todo.
Si quieres educar a otro, en el desarrollo de la prudencia, explica las consecuencias
del actuar, las consecuencias de lo que pretende o propone a quien lo espera u
ofrece. La consecuencia, es generalmente, lo que motiva el actuar, pero no siempre
es segura, válida para todo o beneficiosa. Motivarse a disfrutar de un beneficio
placentero es siempre fácil, pero no todos los placeres son los adecuados para el
desarrollo de la integridad. No siempre se sabe lo que puede suceder en situaciones
desconocidas, ante esas situaciones, se hace imperativo el uso de la prudencia.
Si es lo que debes hacer, porque es lo adecuado, toma la decisión y cumple con lo
que sea necesario para establecerlo. No lo dejes a medias, termínalo. Determina
jerarquías de prioridad, examina si es realmente lo más necesario, lo más
importante, o lo más urgente. No hagas nada sin evaluarlo antes. Por ejemplo: Te
gusta una pareja, motivado por el instinto te atrae. No dejes que el instinto te obligue
a hacer lo que no debes. Piensa en la familia de la pareja y en la tuya y determina si
es lo adecuado. Piensa si deberías conocer a su familia, antes de entregarte a una
relación prematura o si es suficiente con conocer a la pareja aislada de su entorno, de
su pasado, de sus costumbres y experiencias. Analiza la situación, porque el
producto de una decisión sin fundamento puede establecer una familia disfuncional
que afectaría el convivir de dos familias enteras. Piensa y examina, analiza todas las
posibilidades antes de tomar una decisión importante. Prevé las consecuencias antes
de iniciar cualquier opción. Esa es la caracterización de un ser maduro. Puede que te
equivoques, pero lo que no puedes es decirte maduro sin haber analizado antes las
consecuencias.

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Se templado. Toda relación produce diferencias, el sujeto es diferente al objeto, el
emisor es diferente al receptor. Quien pretende es distinto al pretendido, quien
propone encuentra en el desarrollo de lo que crea, diferencias lógicas del proceso.
Témplate frente a las diferencias. Templarse no es tolerar, templarse es detenerse a
ver cómo asumir las diferencias sin perder la finalidad conectiva. Repito templarse
no es tolerar. Es solo darte el tiempo necesario para entender la diferencia y
atenderla con lo adecuado. En una conversación surgen diferencias en criterio, en
convicciones, en significados, esas diferencias no son para anularlas o contrariarlas,
son meras diferencias de opinión o convicción y seguramente existe una razón que
las justifica. Descubre esa razón y entiende porqué se muestran distintas a las tuyas.
No te opongas, contradigas o descalifiques las diferencias que encuentres, analízalas
antes y busca la justa razón. Puede que la justa razón no sea la tuya y el diferente
seas tú, o puede ser, que la razón no la tenga ninguno de los dos. Pero la razón justa,
es la que se ajusta y es la que se debe proponer persuadiendo con verdad al otro, con
la razón. Persuadiendo, no obligando, ni imponiendo.
Se templado en la construcción de tus proyectos. El error es solo un accidente que te
indica que por ahí, no se debe continuar, o que eso no se debe hacer. Del error no se
aprende, se aprende que no se debe hacer, solo eso. El destemple surge de
diferencias, en exceso o carencia de cantidad o calidad. Y se responde con la
ansiedad de la carencia o la angustia del exceso.
El mejor ejercicio para templarse es el de la indiferencia, generando un “tercero
imaginario” que recibe la inferencia o diferencia del emisor.
1-genera un “tercero imaginario” que reciba la emisión del emisor.
Piensa en cómo respondería a la diferencia, otro que no seas tú.
Se Firme. Firme no es el duro que se impone en las situaciones, firme es quien
termina lo que inicia. Se firme en tus conductas. Aquello que comiences, termínalo
por completo. Si inicias un trabajo termínalo, si pretendes una conquista,
¡conquístala! Si cocinas, lava los platos. Piensa que aquello que dejas a medias, ha
de termínalo otro y a ese otro, lo “obligas” a cumplir un deber que no pretende o no
corresponde. Se puntual, no hagas perder el tiempo al otro. Se certero, no dejes al
otro interesado en tus convicciones, explícale por completo hasta que reconozca lo
que dices. No pierdas el tiempo de los otros, no converses más de lo necesario. Si
tienes una buena idea, transfórmala en imagen. No compartas superficialidades, ni
razones sin fundamentos, credos u opiniones irracionales. Ser firme no es enfatizar
con violencia o agresividad. Ser firme es terminar aquello que reconoces ser
necesario. La roca es más dura que el agua de la vertiente, pero la constancia del
agua de la vertiente, desgasta la roca con el goteo en el tiempo.

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Para ser firme, el mejor ejercicio es el de ser cíclico.
1- Termina todo lo que inicies
Estos ejercicios crearán en ti el dominio sobre las virtudes y te harán virtuoso.
Las virtudes son servidores custodios del proceso de realización de las capacidades
humanas. Es imposible desarrollar las capacidades sensible, cognoscitiva o creativa,
sin el dominio sobre la prudencia firmeza y templanza. Por lo tanto, antes de
iniciarnos en el desarrollo de las capacidades humanas, es necesario desarrollar las
virtudes, hasta disponer del control y dominio sobre las mismas.
Las capacidades sensibles, inteligentes y creativas, son derivadas del celo por lo
necesario, por la razón o juicio justo y por lo bien hecho o ejemplar. El celo es un
servidor custodio a dominar y controlar para evitar que se transforme en extremo o
recelo. El control del celo exige comprenderlo.
Ejercita el control y dominio del celo.
Celo es el servidor custodio de la unidad afectiva, cognoscitiva y constructiva. El
celo espera bienestar, beneficio, confianza y respeto responsable. Pero el celo
extremo, sobreprotege o se muestra indiferente, arroga del conocimiento o ignora el
conocimiento y agrede, o se muestra inoperante. Estas seis categorías trastornan al
otro. El celo extremo se denomina recelo. El recelo provoca tensión extraordinaria.
Esa tensión, comienza siendo una mera alarma del posible trastorno. En ese instante
en el que se siente esa alarma tensional es necesario detenerse y controlarla. Se
siente tensión cuando la pareja pone en duda tu posición de compañero. Esa duda
puede ser provocada por alguna dosis de inseguridad en ella, pero esa duda, agrede
tu integridad. En ese instante es mejor no responder y analizar antes, qué es lo que
provocó esa inseguridad.
En una conversación, una opinión contraria, te contraría y te tensa, ¡detente en ese
instante y analiza porqué! No reacciones a otra reacción, eso provoca más tensión.
El celo te alarma de que existe un extremo que se debe adecuar, no extremarlo más.
Recuerda que la moderación es la conducta adecuada en toda relación. El celo es un
protector custodio, pero el recelo es vengativo, castigador, es violento y agresivo. El
recelo surge cuando el celo se extrema. Si alguien se acerca a tu pareja con la
intención de enamorarla, el celo te advierte del problema, pero es el recelo el que te
obliga a castigar o a agredir al otro, o la pareja. No agredas. Analiza la razón que
justifica tal problema y lo resuelves, no lo intensifiques. El hombre se define
humano sobre el control y dominio del celo emocional, intelectual y motivacional.

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Ejercita.
1-Acepta que otros te molesten o tensen, ya sea superando el ridículo,
el pánico escénico o enfrentando situaciones de tensión.
2-Supera el rencor inmediatamente. Responde con una amable sonrisa al que te
agrede. No te quejes, reclames, acuses o rechaces a quien te molesta.
3-Respira hondo cuando sientas que te tiembla tu cuerpo producto de la tensión. No
caigas en respuestas irascibles.
4-Frente a, falsos testimonios, criterios descriteriados, o diferencias de opinión,
muestra indiferencia, hasta que terminen su exposición y haya pasado tu tensión
emocional.
Nunca eludas nunca las diferencias, ni al diferente. Asume su distinción justificando
siempre lo justo, lo valido y lo completo.
Ejercita el control y dominio sobre los instintos.
Existen tres tipos de instintos, el de protección, el de conservación y el de
reproducción.
El instinto de protección alarma de un peligro. Peligro es diferente de riesgo. El
riesgo no produce daño o dolor, el peligro sí. Se está en una situación de peligro
cuando el riesgo al daño es inminente. Dentro del riesgo existen diferencias entre el
riesgo mayor y menor, cuando el riesgo es extremo podemos decir que entramos en
la zona de peligro. La reacción al peligro es involuntaria y provocada por el instinto
de protección. La actitud de miedo frente al riesgo es una actitud voluntaria y
producida por la conciencia del individuo. Cuando el individuo e capaz de controlar
el miedo y tener una actitud valiente de enfrentar el riesgo, se califica maduro. Deja
que se encargue el instinto de protección de protegerte del peligro. Siempre lo hace,
no falla nunca. Pero sentir miedo por un riesgo es un signo de cobardía.
Ejercicio- Enfrenta tus miedos. Supera todo aquello que sientes que te limita. Ve
solo a la montaña y pasa la noche en lo alto de un cerro. Vende cualquier producto
casa por casa, para descubrir las reacciones de las personas. Inventa algo que te
obligue a superar tus limitaciones.
El instinto de conservación se encarga de alarmarte frente a las necesidades
biológicas alimenticias, de descanso o de ejercicio. Todo individuo crece y en ese
desarrollo ha de alimentarse, ejercitare y descansar. La alimentación ha de ser la
suficiente, sin excesos o carencias. El mismo instinto te indica lo que necesitas en
cada momento. Te pide café o chocolate en el invierno o cítricos en el verano. Déjate

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llevar por el apetito de lo que el instinto de conservación te dice que comas. Hay
personas que no quieren mariscos porque su cuerpo dispone de yodo suficiente o
que no les gustan las lentejas porque su cuerpo tiene demasiado hierro, pero también
existen quienes desprecian los alimentos que realmente necesitan, pero que no los
quieren porque se acostumbraron a pensar que esos alimentos no les gustan. Esas
mañas deben corregirse. Si después de analizar la composición química de tu cuerpo
descubren en ti falta de hierro, pues tendrás que comer las lentejas aunque no te
gusten.
1-Aliméntate únicamente en las horas de alimentarse, no comas fuera de hora. Bebe
por lo menos un litro de agua diario para hidratarte. Comer verduras o comer carne,
dependerá del apetito del individuo. De ningún modo se restringe el qué comer. Si
viajas alrededor del mundo, en cada lugar se comen cosas distintas y lo que para
unos es un asco, para otros es una delicatesen.
2-Duerme solo lo justo y necesario. El dormir es necesario solo para descansar.
Tampoco es una norma natural el dormir por las noches y despertar por el día. Si
tienes algo importante que hacer, puedes restringir el descanso a lo necesario para
descansar. Hay personas emprendedoras que solo duermen 2 o tres horas diarias y
disponen de una salud y fortaleza extraordinarias. La tradición nos ha metido en la
cabeza costumbres que poco o nada tienen que ver con la naturaleza humana, como
la de dormir 8 horas. Pierdes un tercio de tu vida. Se cíclico, termina lo que
empiezas, se puntual y respeta tu palabra. Cumple lo que propones, ser cíclico es el
comienzo para desarrollar la responsabilidad.
3-El ejercicio diario es algo que se debe tener en cuenta. Dormimos largas horas,
porque mentalmente estamos agotados. El agotamiento mental, es en muchos casos,
producido por el estrés, por la falta de control de la ansiedad, o de la angustia. Si
controlas estas dos tensiones, puedes descansar con menos tiempo. Cuando tienes un
buen proyecto o un ideal, el descanso cansa. Piensa en qué haces cuando te llama tu
pareja, que vuelve de otro país y quiere que la vayas a buscar a las 4 de la
madrugada al aeropuerto. ¿Cuesta en ese caso dormir un par de horas, o no cuesta?
El instinto reproductor motiva a la permanencia de la especie. Somos libres de
construirnos o de destruirnos, de funcionar o ser disfuncional, de reproducirnos o de
eliminar nuestra descendencia, somos libres de hacer lo que consideremos válido,
pero existe lo valido para uno y lo válido para la naturaleza humana. Bajo mi punto
de vista, podría pensar que es mejor ser célibe y dedicarme a la contemplación, pero
bajo el punto de vista de la naturaleza humana, estaría negando la propiedad de
trascender, de dejar un legado, de dejar descendientes que aprecien mi valentía,
porque hay que ser valiente para asumir la responsabilidad de reproducirse de una
forma madura.

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El instinto reproductor alarma de la posibilidad reproductiva, mediante el atractivo
de la pareja. La pareja dispone del complemento genital que cada uno necesita. ¿Por
qué se necesita del complemento genital? Por varias razones. La madurez del
individuo implica que asume la responsabilidad de la naturaleza masculina como la
de la naturaleza femenina. Ya estudiamos los roles de cada uno y la variabilidad e
invariabilidad son complementos de la conectividad. El individuo que carece de la
experiencia del complemento se siente inseguro de lo desconocido y el maduro lo
percibe como adolescente. Si os dais cuenta, la diferencia entre solteros y casados es
enorme. Las sensaciones de un soltero frente a una mujer son muy distintas de las
sensaciones de un casado frente a la misma mujer. La opinión de un padre con hijos,
cuando habla sobre la infancia es muy distinta a la opinión de un soltero sin hijos
frente al tema de la infancia. El padre adquiere una actitud de atender, entender y
estar atento a las necesidades del otro porque tiene esa experiencia con sus hijos, el
soltero no tiene esa experiencia, conocimiento o aptitud. El matrimonio es el medio
de hacer madre a la que adolece de descendencia y al hacer madre a la adolescente,
califica al padre. El hombre necesita a la mujer para madurar y la mujer necesita al
hombre para madurar. Pero no se madura solo con tener hijos, sino con hacerlos
naturalmente maduros. ¿Por qué explico esto? Porque sin esta comprensión no se
puede controlar el instinto reproductor. El instinto reproductor contiene dos genitales
complementarios, uno masculino y otro femenino. Genital proviene de generar,
genera otro ser. Esto no quiere decir que solo se deban tener relaciones
reproductivas, sino que se debe utilizar el instinto reproductor para que cumpla su
función. Si no reproduce, ese es otro tema, pero la copula, ha de ser asumida con la
responsabilidad de asumir las consecuencias de lo que se realiza.
Caer en la tentación del apetito intergenital prematuro, desgracia a la pareja, a las
familias de las parejas y a la sociedad.
¿Cuándo es prematura una relación intergenital? Cuando los que la establecen no
han madurado en el control y dominio de las virtudes, del celo y de los instintos y
cuando desconocen o ignoran los fundamentos de la naturaleza humana. Sin ese
recurso, ni pueden convivir en paz, confianza y unidad, ni pueden educar al
descendiente, ni pueden constituirse maduros.
El apetito intergenital ha de ser controlado y dominado para ponerlo al servicio del
bienestar global. Ha de beneficiar a todo, debe beneficiar a la naturaleza humana, a
las familias y a los individuos que establecen la copula. Por este orden, primero se
debe estar seguro de estar maduro, segundo, se debe disponer de la aceptación
familiar por ambos lados y tercero, una vez cumplidos estos dos requisitos, se puede
establecer la relación sin que nadie reclame acuse o disponga de razón alguna para
rechazar a la pareja. Los padres maduros pueden madurar a sus descendientes.

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Maduro es un estado de dominio sobre sí mismo y sobre el conocimiento de la
naturaleza humana.
El hombre ha de conquistar la cima del dominio sobre las virtudes, los instintos y el
celo, para establecer la tarea de vincular en el afecto, en la confianza y en las
conductas naturales, responsables que ameritan respeto a todos los miembros de su
tribu. De este modo, califica maduro y consigue la tan esperada felicidad vincular
familiar. Sin ese establecimiento, la familia sería disfuncional, los descendientes
padecerían trastornos de personalidad y la misión del hombre quedaría truncada y
reducida a una desgraciada soledad.
El enemigo número uno de la humanidad es el egoísmo, que se inicia, en el
aislamiento y en la preferencia del yo por sobre el otro, yo por sobre todos.
La ingenua tendencia a la autorrealización, entorpece el verdadero desarrollo de las
personas. ¿Imaginan realizarse maduro en la incondicionalidad responsable, sin
responder voluntariamente a las necesidades? ¿Imaginan lo inteligente que puede
llegar a ser, uno que no resuelve problemas, ni descubre soluciones? ¿Imaginan lo
atractivo que debe ser quien no entrega nada, ni se entrega por nadie? Son tantos los
“espiritualistas” que solo miran por su propio bien, que da vergüenza ajena decirse
espiritualista, cuando debería ser un honor. El espiritualista debe responder a las
máximas necesidades, resolver los más graves problemas y asumir la máxima
responsabilidad. Entre el cobarde egoísta y el valiente altruista existe solo una leve
diferencia: la actitud. Los dos sienten la misma sensación frente a la posibilidad de
calificar héroe o cobarde, los dos sienten miedo, pero el valiente lo supera, mientras
el cobarde es atrapado por el miedo. El ser humano ha de controlar la actitud y
ponerla al servicio del cumplimiento de las normas de la naturaleza humana.
Nadie es ajeno a las normas de la naturaleza, la mayoría de las veces las cumplimos
inconscientemente. Somos por naturaleza conectivos y buscamos conectarnos, sin
ser conscientes de que la primera de las normas de la naturaleza, es la conectividad.
A nadie le gusta estar completamente solo y permanentemente aislado del resto.
Deseamos estar solos por un tiempo, pero, después, ansiamos compañía. Esperamos
conectarnos porque la naturaleza de la creación es conectiva. Sin ser conscientes de
esa norma natural, la cumplimos aun ignorándola. La naturaleza es dual es
masculina y femenina y todos esperamos un compañero de género o degenerado,
pero inconscientemente estamos esperando al complemento con quien cumplir la
función natural reproductiva. Eso también es norma y la cumplimos siendo
ignorantes de la misma. Todo ser espera un bien en su desarrollo. Eso se debe a que
en la naturaleza existe la norma del dominio sobre el centro, que es el valor, que nos
estimula a la conquista de beneficios y bienestar. Eso es norma y la cumplimos.

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LA NATURALEZA HUMANA
La naturaleza humana es fundamentalmente conectiva.
Es dual, masculina-femenina, mente-cuerpo, invariable-variable. Y está dominada
por el centro. Está dominada por un centro común a todos los humanos, esperado
por todos los humanos y compartido por todos los humanos, ese centro es el valor.
El valor de lo pleno, lo justo y lo completo es el centro motor de toda actividad
humana. Nos llena sentirnos plenos, nos llena saber la justa razón de las cosas, nos
llena cuando cumplimos con el deber necesario. Todo lo que hacemos lo hacemos
porque lo decidimos hacer y en esa decisión existe una libertad intencional que
siempre y en todo, elige lo preferido. Y eso que prefiere, lo prefiere porque es válido
para su bienestar, para su seguridad o para su sensibilidad. Por lo mismo, la dualidad
entre sujeto objeto, o entre hombre y mujer, existe supeditada al dominio de un
centro al que denominamos valor. Porque vale a la mujer existe el hombre y porque
vale al hombre existe la mujer.
El valor contiene deber y derecho, el deber de establecerse y el derecho a disfrutar
del beneficio de lo realizado.
La Naturaleza humana, repudia o rechaza aquello que no contiene valor. Libertad es
la capacidad de optar por lo preferido, es decir, por lo que es válido. Por lo mismo,
la libertad impide o rechaza lo que no vale. Pero, es necesario priorizar lo valido
para todo, por sobre lo valido para uno, para eso tenemos la inteligencia y el sentido
común o criterio universal, a lo que tradicionalmente se le conoce por conciencia. La
conciencia del valor adulta o madura, es universal, máxima y justa. Cada uno ha de
madurarse en ella. La conciencia individual es parcial, minusválida y razonable,
pero, hasta no madurar, no es universalmente justa. La diferencia entre el adulto y el
adolescente, reside en el nivel de calidad de su conciencia del valor.
La naturaleza humana progresa, crece, madura en etapas de inicio, medio y término.
Cada una de estas etapas, necesita cumplirse en sus necesidades fundamentales. La
infancia es el momento en donde construir el respeto y la responsabilidad. La
adolescencia es el momento en donde construir la confianza y la adultez es el
momento en donde construir los vínculos afectivos que producen felicidad. Cada
etapa ha de ser cumplida y satisfecha para madurar. Pensar que ser maduro, es
cumplir los 21, es una estupidez. Se tiende a pensar que porque se conoce algo, se
sabe completamente lo que es y en realidad se debe tener siempre la actitud de
descubrir, procesar y conocer.
“Comunicándome con una brasileña que vive en Bahía, expresé mi deseo de verla
pronto y me dijo que en janeiro. Yo le dije que no, que en Bahía y ella respondió
que en janeiro. No entendía por qué quería, que nos reuniéramos en Rio de Janeiro,

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cuando ella estaba en Bahía. Así es que volví a preguntar y me dijo, que en el mes
de janeiro (en enero). Creí saber lo que entendía, pero no fue así.” Todo aprendizaje
tiene su proceso. No por saber algo se conoce todo sobre ese algo.
La naturaleza humana procesa cada determinación en seis actitudes fundamentales.
Al hacer algo, es necesario separase de lo que se está haciendo, tener fe en lo
pretendido, unirse en mente y cuerpo con lo pretendido, separarse en activo
retributivo, en emisor y receptor de lo que se pretende o propone, cautivarse en el
proyecto y prepararse para la unidad con la consecuencia realizada o conseguida.
Estos 6 aspectos: separación, fe unidad división, cautividad y preparación para la
unidad son las normas fundamentales de la historia que estudiaremos
posteriormente.
La naturaleza humana es responsable. El resto de las especies no dispone del
dominio sobre las especies, ni de dominio sobre el celo o los instintos, ni dispone de
libertad, el ser humano sí. Nuestra sensibilidad capta la máxima necesidad, no solo
la máxima necesidad de nuestra manada o de nuestra especie, capta la máxima
necesidad ecológica y universal. Nuestro intelecto no solo reconoce la razón
humana, reconoce razones universales y abstractas, razones presentes, pasadas y
futuras. Razones legales e ilegales. Nuestro intelecto, es capaz de reconocer la justa
razón fundamental de la naturaleza entera. No existe intelecto superior en ese
sentido, ninguna inteligencia es capaz de reconocer una verdad superior a la justa
razón. Y nuestra voluntad, unida a la voluntad de otros, es capaz de realizar las más
grandes transformaciones, mega-construcciones o la destrucción de la especie.
Tenemos en nuestras manos el poder de construirnos o de destruirnos. Porque
debemos cumplir una misión voluntariamente, se nos ha dotado con responsabilidad.
La construcción de una naturaleza humana madura, depende de cada uno de
nosotros. Si todos hacemos el esfuerzo voluntariamente en restaurar nuestros
trastornos de personalidad, podremos construir el futuro. Si no lo hacemos,
padeceremos la desgracia derivada de nuestros errores.
Recordemos que el mayor enemigo de la naturaleza humana es el egoísmo. Si
logramos vencerlo, dispondremos de todos los beneficios humanos.
El egoísmo se origina en el temor, el miedo impide la conectividad. Las fuerzas del
amor y del miedo son similares en su poder, el temor causa trastornos. Cuando
conoces a un individuo egoísta, debes reconocer que la causa de su egoísmo ha sido
originada por el miedo. Miedo a perder lo que tiene, o miedo a perder su integridad,
o miedo a ser agredido, ofendido o amenazado.
En ocasiones pensamos que el temor a la justicia realiza al justo pero no siempre es
así. El temor a la justicia también realiza al delincuente. El temor a la verdad realiza
al sincero, pero también realiza al mentiroso. El temor al amor, realiza al conectivo,

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pero también realiza al desconectado. El temor a multitudes, realiza al insociable. El
temor al deber realiza al irresponsable. El temor a la política realiza al anarquista. El
temor a la opresión realiza al rebelde. El temor a la venganza realiza al justiciero. El
temor a la amenaza realiza al agresor. El temor al conservadurismo realiza al
imprevisible. El temor a la vulgaridad realiza al excéntrico.
Vemos como el temor puede beneficiar o perjudicar según se oriente. El temor a la
pobreza realiza al rico. El temor a la cobardía realiza al valiente. El temor a perder
realiza al ganador. El temor a la subordinación realiza al líder.
La actitud es la que orienta las sensaciones en una u otra dirección. Por eso es
necesario controlar la actitud. El temor a la mediocridad realiza al artista. El artista
persigue lo pleno, lo justo, lo máximo. ¿Por qué busca estos valores máximos?
Porque reconoce que lo contrario no le gusta. No le gusta ser un insatisfecho, un
desajustado o un insuficiente. Negar lo insuficiente, lo desajustado y lo
insatisfactorio, motiva a buscar lo máximo, lo justo y lo pleno. La pasión no es ni
más ni menos que una fuerza motivante extrema, debida o provocada por las
carencias, por las desgracias. Por eso es muy común encontrar en la biografía del
artista, algún tipo de sufrimiento extremo. Sufrimiento, por ejemplo, por ser
socialmente rechazado o por ser diferente, o por cualquier otra razón. La
conectividad exige de compensación y cuando se extrema en un aspecto provoca la
compensación del contrario. Si no se tienen necesidades, lógicamente se realiza al
insensible. Por eso es fácil, por ejemplo, que una persona que no ha necesitado
nunca hacer dinero, porque siempre lo tuvo; esa persona no pueda comprender el
esfuerzo que realiza su empleado para ganarse la vida. O a la inversa, que
comprenda el que nunca tuvo al que siempre lo tuvo. Sufrir no es malo, cuando se
entiende que de ese sufrimiento surge la necesidad por superarlo. Esa norma de la
compensación permite el desarrollo de la sensibilidad.
La inteligencia es una capacidad de resolver problemas, pero no solo eso, también es
la capacidad de reconocer verdades o razones. Reconocer es volver a conocer, es
decir, que para reconocer algo, algo debes tener dentro que coincida con lo
conocido. A ese algo, lo llamó Kant “conocimiento a priori”. Curiosamente, cuando
le dices a alguien que el amor es la fuerza que une, les parece lógico y lo determinan
cierto. ¿A qué se debe esto? Esto se debe a que en la conciencia existe ya, una
noción de prototipo. Nuestra conciencia contiene la naturaleza humana en “noción”
(sentido común) y todo aquello que es humanamente conocido por el ser humano lo
reconoce. Si decimos que existen 4 géneros humanos, el masculino el femenino, el
homosexual y el lésbico, la conciencia de la naturaleza humana lo rechaza porque no
existe en “noción” y determina que el homosexualismo o el lesbianismo son, una
mera masturbación asistida, porque en ella, no interactúa, genital con genital. No se

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establece una relación entre dos órganos genitales que se complementen. El ano, la
mano o la lengua no son genitales.
El intelecto humano necesita de la “noción de prototipo” para poder reconocer. Pero
podemos crear “nociones adquiridas” no naturales, que cumplen la función de
establecer el reconocimiento. Por ejemplo: adquirimos la noción de que todo es
relativo y cuando alguien nos dice que la belleza es relativa. Lo aceptamos porque
asumimos previamente que todo es relativo y la belleza es una porción del todo,
luego es lógico pensar que la belleza, bajo esa óptica, es relativa. Esta conciencia
adquirida origina muchos problemas en el aprendizaje y desarrollo del intelecto o de
la inteligencia. La conciencia de la naturaleza nos dice que no todo es relativo, y que
la belleza siempre agrada o complace, pero la noción adquirida de que todo es
relativo nos confunde, porque se pensó que era cierto. Ante esa confusión, hay
quienes son sensibles al sentido común y piensan que se equivocaron al admitir que
todo es relativo y quienes son insensibles al sentido común y continúan defendiendo
que la belleza es relativa. Hasta que comprenden que la belleza siempre complace y
no displace nunca, por lo mismo, la belleza es absoluta, no relativa. Lo relativo o
variable es el deseo del apreciador de considerar o no considerar bello lo que
observa.
El intelecto humano exige de la razón justa. El exigente en comprender la justa
razón se realiza inteligente.
La voluntad humana cumple con el deber, obligado por su libertad. Libertad es la
capacidad de optar por lo que es válido para la naturaleza. Aquello que beneficia
siempre a todo, no perjudica nunca a nadie. La libertad “obliga” a optar por lo valido
para todo, por lo que es justo y por lo completo. La voluntad humana es responsable,
por lo mismo, debe optar por cumplir el máximo deber valido para todo. El máximo
por sobre el mínimo, el deber, por sobre el deseo, la necesidad por sobre el gusto.
Seamos maduros y responsables, controlemos el egoísmo hasta anularlo por
completo. Somos productos sociales. Nacemos en una familia, no nacemos solos.
Todo nacido tiene un padre y una madre y cuatro abuelos, como mínimo. Si para
originarnos hubo de ser necesario de esas seis personas con nosotros, podemos
afirmar que somos seres sociales, no independientes o singulares. Por lo tanto, nos
debemos a esas seis personas, emocionalmente involucradas en nuestro nacimiento y
nuestro comportamiento afectará siempre a esas seis personas. Luego, debemos ser
conscientes del bienestar de los siete. Toda opción, al menos debería beneficiar a los
siete miembros de la familia básica. Sin considerarlos, nos transformamos en
desconsiderados y lógicamente nos reclamarán, acusarán o rechazarán los seis.
La relación intergenital la realizan dos personas, pero afecta a siete. Afecta al
marido, a la esposa, al abuelo y a la abuela del esposo al abuelo y a la abuela de la
esposa y al no nato. Todos ellos esperan tener hijos responsables, justos y

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satisfechos y todos ellos esperan tener nietos responsables, justos y satisfechos.
¿Con qué derecho creemos que podemos desgraciarlos? Piensa en ti, ¿te gustaría
tener hijos insatisfechos, inseguros e irresponsables? ¿Te gustaría tener hijos
imprudentes, destemplados y flojos o desgraciados? Si nuestra conciencia nos dice
que deberían ser satisfechos, seguros y maduros, dispón tu voluntad en la dirección
de construirlo. ¿Cuánta gente hace ejercicios espirituales, Yoga, Pilates, o siguen una
determinada religión o filosofía de desarrollo humano y no logran tener una familia
vinculada, confiada y madura? Son muchos los interesados en madurar, el problema
es que no saben cómo. Ahora tú lo sabes. Ya sabes cómo desarrollarte y madurar,
sabes que la felicidad se desprende de la creación del núcleo familiar maduro en la
vinculación, en la confianza y en el respeto mutuo. Trabaja por construirlo. Ese es el
camino de la realización, ese es el camino de la felicidad. Y es el único capaz de
hacerte realmente feliz, no hay otro igual, es el único camino. Ni el camino de la
divinidad, ni el de la realización ni el del éxito, ni el de la fama, ni el de la historia,
ni el heroísmo social o la conquista del espacio, pueden hacerte tan feliz como el
complemento vincular paterno filiar o el complemento de género en respeto
confianza y unidad completa.
No te decepciones por el cómo está el mundo, ¡haz tu mundo desde la base del
conocimiento de la naturaleza humana y poco a poco seremos mayoría! Solo
necesitas estudiar una hora diaria y compartir el estudio con tu inmediato. Busca
alguien a quien orientar y cuando ese alguien se oriente, que busque a otro a quien
orientar y veremos pronto al ser humano maduro. El cielo está siempre con aquellos
que se atreven a volar.
Hubo una vez un -don Nadie- que pedía a todos que lo aplaudieran, Cuando todos
preguntaron ¿a quién tenemos que aplaudir? El respondió: ¡a Nadie! y ¡nadie
aplaudió! Don Nadie, se dio cuenta de que debía cambiar de nombre y se puso por
nombre: Todos. Y pidió a todos que lo aplaudieran, Cuando preguntaron ¿a quién
teneos que aplaudir? Les respondió ¡a Todos! y ¡todos aplaudieron! En todos, estaba
él incluido y se sintió feliz de que todos lo aplaudieran. La diferencia entre todos y
nadie está en uno, o se da uno por todo y es de todo, o no se da por nadie y es de
nadie; la recompensa, obviamente será: o de todos o de nadie.
CONDUCTA ORDINARIA Y EXTRAORDINARIA
La conducta ordinaria del humano, espera al ser extraordinario que siempre capta y
descubre las máximas necesidades humanas y se ofrece voluntaria e
incondicionalmente a resolverlas, por completo. Ese hombre extraordinario no es
otro que tú y yo. En ti, existe la posibilidad de ser un ordinario, o ser extraordinario.
El ordinario capta necesidades grupales o individuales. El extraordinario capta las
necesidades universales naturales; capta las macro-necesidades, porque las micronecesidades se hallan incluidas en las macro. El ordinario vive por y para mantener

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su vida; come, trabaja, alimenta a sus hijos y cumple el rol de ser miembro de un
determinado partido o grupo ideológico reducido (micro). El extraordinario entrega
su vida por la naturaleza humana entera; descubre su naturaleza y su rol masculino o
femenino, domina las virtudes de la prudencia, firmeza o templanza. Controla y
domina los instintos y el celo. Atiende, entiende y está siempre atento al
cumplimiento del máximo deber necesario a cumplir, para el bien de todo, por ser
válido para todo. Es un ferviente seguidor de lo entero, no de un partido. Por ser
perseguidor de lo entero, madura en su integridad y se realiza. El ordinario solo
crece, engorda y envejece, no madura. Frente al ordinario existe siempre la
alternativa de transformarse en extraordinario. El extraordinario no tiene la más
mínima posibilidad de transformarse en ordinario porque la diferencia entre lo que
experimenta, siendo extraordinario, con la experiencia del ordinario, es demasiado
grande. ¿Qué multimillonario, que ha experimentado disponer de libertad y recursos
económicos, podría sentirse atraído por esclavizarse a las carencias, de un sueldo
mínimo o a las ordenanzas de unos esclavos sociales? Lo mismo pasa con el
extraordinario, que descubre, que captando las máximas necesidades y
resolviéndolas adquiere el respeto la confianza y el afecto de los demás. ¡Jamás
volverá atrás!
El ordinario vigila y cuida sus cosas, el extraordinario vigila y cuida sus logros
naturales, cuida a sus vínculos afectivos, a sus hermanos en las normas espirituales.
El ordinario es campeón del torneo de futbol, tenis, natación. El extraordinario es
campeón del respeto social, del interés y del vínculo social. El extraordinario es
héroe en el valor, genio en el conocimiento y padre espiritual. El ordinario es un
cobarde, inseguro y egoísta. ¿Comprendéis la diferencia? El líder extraordinario se
preocupa de entregar, atender, entender y estar atento a resolver las necesidades
naturales máximas, de todos y cada uno de sus seguidores. El líder ordinario espera
aumentar el número de sus seguidores para recibir el mayor beneficio posible de
ellos. Busca brillar mucho en poco tiempo. Eso corrompe. Es como el hierro que
parece más duro y brillante que el oro, pero a la más mínima humedad, se oxida y se
termina. El oro, es más blando y brilla menos que el hierro, pero no se oxida y
permanece siempre. Esa es la cualidad de lo extraordinario. Lo ordinario es
desechable, variable, relativo, ecléctico, superficial e impredecible. Lo ordinario es
siempre inexplicable, porque solo se justifica en las porciones que lo defienden. Lo
extraordinario es supremo, justo, admirable y por lo mismo, es previsible, explícito
y permanente.
¿Cómo un ser ordinario puede convertirse en extraordinario? No es tarea fácil. Debe
anular el ego, eliminarlo, pero no por la fuerza de la opresión, o represión mística, ni
por medio de la rebeldía, sino por la actitud de conectarse con las necesidades
globales y su determinación consciente a resolverlas o solucionarlas. La actitud
altruista responsable por el beneficio de todo, es la única capaz de eliminar el ego.

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El ser ordinario ejerce una lógica en la adquisición de juicios y en la evaluación de
pensamientos que no necesariamente es la correcta en proporcionar la verdad.
Razón es el producto derivado de la concordia entre una noción y un significado.
Verdad es el producto derivado de la concordia entre una noción y su significado.
Todo lo pensado se debe a una razón (Leibniz) y toda razón, se justifica en el valor
que la declara justa. Pero la declaración de ser justa puede provenir de un experto
maduro o de un inexperto inmaduro. Lo que es razonable para el inexperto
inmaduro, puede no ser razonable para el experto maduro. Por ejemplo: Es
razonable que al niño le guste investigar y motivado por ese deseo de conocer,
quiera meter sus dedos en el enchufe. Pero, el experto maduro tratará de evitar que
eso suceda. ¿A qué se debe esa actitud limitante del adulto? Se debe a la lógica del
pensamiento. Lógica es un servidor de la conciencia, que sirve para determinar la
veracidad o falsedad de un análisis. Pero el juez es el sentido común que la
conciencia ha desarrollado. El tema es, que existe una conciencia ordinaria, que
evalúa en base a juicios sin justa razón, basándose en credos o prejuicios y existe
también un tipo de conciencia extraordinaria cuyo sentido común ha sido madurado,
en base a las razones constantes e inmanentes, es decir: justa. Podemos
comprenderlo mejor con el ejemplo de los gustos. Tenemos un paladar natural que
por instinto, acepta aquello que coincide con la química del paladar natural, pero,
acostumbramos a forzar y contrariar nuestro paladar original, con gustos como el de
la cerveza, el café, el té o el mate y finalmente, admitimos que es rico fumar, tomar
cerveza o alcohol etc. Nuestra conciencia adquiere nociones contrarias a la
naturaleza y las defendemos por costumbre, no porque se ajusten a las normas
naturales. La lógica, también opera en base al mismo planteamiento. Cuando el
sentido común de la conciencia es parcial y no global, los veredictos derivados del
juicio no son justos, a pesar de justificarse razonables.
¿Qué es la lógica?
Lógica es la facultad de proyectar una deducción o inferencia. Todo tipo de
pensamiento lógico se determina por inducción o deducción. Se inducen
conclusiones generales a partir del estudio de particularidades, por ejemplo: Juan
tiene un auto amarillo, una moto amarilla y una bicicleta amarilla, luego, todos los
medios de trasporte de Juan son amarillos. Por deducción, se determinan las
particularidades en base a una generalidad, por ejemplo: los medios de transporte te
trasladan, luego, la bici, la moto o el auto, son medios de transporte.
En el pensamiento lógico existen tres posibilidades:
1-Que A sea igual a A. ej.: todo hombre es humano.
Por Identidad.

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2-Que A no sea A. ej.: Un insecto no es humano.
Por Contradicción.
3-Que A es B o no es B. El insecto, o vuela o no vuela.
Por Exclusión.
Que el hombre sea igual al humano. En cuyo caso, es cierto, es humano.
Que el hombre no sea igual al humano. En cuyo caso, es falso, no es humano.
Que el hombre sea otra cosa distinta al humano. En cuyo caso, lo humano no se
ajusta al hombre.
Las posibilidades de una realidad son dos: o, es, o, no es.
1- Se es.
2- No se es. Al no ser, se es algo distinto (3).
Cuando el individuo que juzga lógico o no lógico un pensamiento, dispone del
máximo sentido común, se puede pensar que su juicio es adecuado. Pero, cuando el
individuo carece de la norma, su juicio será injusto aun siendo lógico o razonable.
Ni la lógica ni la razón, acreditan por si solas la verdad, aun siendo facultades para
su encuentro. Es lógico que todo aquel que juega, tenga más probabilidades de
ganar, pero no todos los que juegan ganan. La lógica innatural, contraria a la razón
justa, produce muchos trastornos.
¿QUE ORIGINA LOS TRASTORNOS DE PERSONALIDAD?
Si comprendemos cómo debe ser un individuo natural, incondicional, en todo
momento, ante la máxima necesidad válida para todo, la lógica nos dice, que
nuestros antepasados ignoraron la naturaleza humana y por esa razón, al
reproducirse, no supieron cómo madurar a sus descendientes.
El hombre contemporáneo, se casa sin sentirse, o saberse maduro porque no se ha
hecho, no ha seguido el curso de entrenamiento, en el ejercicio de controlar los
extremos; tampoco dispone del dominio sobre los instintos y sobre las virtudes y no
sabe cómo educar a sus hijos. Lo ordinario es pensar que se aprende con los años o
con la experiencia paterna filial, pero en realidad, no es así. No, por tener
descendientes o por vivir muchos años, se descubre y madura la naturaleza humana.
Lo común es pensar que los hijos se educan en la escuela y que si van a una “buena”
Universidad, serán exitosos. Quizá logren el éxito, pero eso no garantiza su
felicidad. Es común pensar que si se les educa en la moral de una determinada
tendencia preferida por la familia, los hijos se educarán. Pero, tendencias de moral
hay muchas y lo que necesitan es la moral de las costumbres humanamente
naturales; esa, solo es una. El humano ha de hacerse humano, no budista,
confucionista, cristiano o socialista. Religar es un proceso, la conquista es ser

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conectivo. El partido no es entero, es sólo eso un partido, una parte. Para realizarse
entero, integro, es necesario comprender la naturaleza humana y realizarse en ella.
Realizarse capaz de controlarse y dominarse ante las situaciones adversas, diferentes
o difíciles. Realizarse capaz de controlar y dominar la actitud para que fije su
atención en descubrir y cumplir el máximo deber valido para todo. Realizarse en el
dominio de la prudencia, firmeza y templanza. Realizarse en el control y dominio
del celo extremo para evitar la sobreprotección o indiferencia, la arrogancia o
ignorancia, la agresividad defensiva o la violencia. Realizarse en el control y
dominio sobre los instintos de protección, conservación y reproducción, subyugando
y superando las tensiones de ansiedad y angustia que provocan miedo; sometiendo
la alimentación y descanso o ejercicio, a rutinas de calidad y cantidad controladas y
adecuadas. Realizarse capaz de entregar al complemento la función y finalidad
reproductiva o genital, completamente nueva, limpia y sin desgaste ni oxidación
alguna que ponga en duda su plena confianza, satisfacción y respeto.
Los antepasados de la humanidad ignoraron los fundamentos de la naturaleza y la
especie humana, permanece adolescente desde entonces. El humano contemporáneo
adolece de su naturaleza humana, aun siendo viejo. Se cree por fe en un origen
misterioso, incomprendido e inexplicable. Si por ideal se tiene un misterio
inexplicable... ¿cómo puede uno realizarse en él?
El patrón del origen de los trastornos permanece repitiéndose, desde el origen de la
historia hasta nuestros días. El joven adolescente que, por su naturaleza, crece hasta
disponer del apetito intergenital, tiende a dejarse llevar por el apetito del instinto, sin
lograr controlarlo, hasta descubrir y disponer del conocimiento de su función
normal. Es común, que a esa edad, entre los 10 y 18 años, el poder de la fuerza del
instinto supere a la razón desconocida del verdadero amor. ¿Cómo no va a ser
superior la fuerza del instinto que la justa razón del intercambio genital, cuando se
ignora cuál es su función natural? Esto es similar al ¿cómo no va a ser superior la
fuerza del hambre que la costumbre de esperar hasta que comience el anfitrión, si no
se sabe que en un ambiente educado, el anfitrión es el primero en comer? O ¿cómo
no va a ser superior la fuerza del celo a trasladarse, en quien desconoce que debe
guardar la fila? La fuerza del instinto es superior a la fuerza de la conciencia cuando
la conciencia es inmadura, pero cuando la conciencia es madura, la fuerza de la
conciencia es superior a la fuerza del instinto. En el adolescente ignorante de la
naturaleza humana, el poder del apetito intergenital es superior a la conciencia de la
concepción natural, que por beneficiar a todo, no perjudica a nada ni a nadie.
Si el adolescente comprendiese antes de reproducirse, que debe descubrir las normas
de la naturaleza humana y realizarse en ellas responsable, autónomo (uno con la ley)
y libre del reclamo, acusación o rechazo de sus inmediatos; estableciéndose maduro
en el dominio de las virtudes, del celo y los instintos, para ser respetado, confiado y

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ligado a los miembros de las dos familias aliadas en el afecto producto de la relación
conyugal que va a establecer, evitaría trastornar a todos ellos en el afecto, en la
confianza y en el respeto.
Pero todos ellos deberían estar maduros en el entendimiento de la naturaleza
humana. Eso, no existe todavía. Y por eso, las relaciones conyugales provocan
trastornos afectivos, intelectuales y conductuales. Provoca sobreprotección extrema
o indiferencia extrema, arrogancia o ignorancia y agresividad o inoperancia.
Cuando se ignora que el amor es una relación afectiva en donde ambos deben
atender, entender y estar atentos a las necesidades fundamentales del otro, el amor se
transforma en egoísmo. Cuando se ignora que el hombre maduro es quien controla
las virtudes, el celo y los instintos, el individuo se transforma en imprudente,
destemplado e irresponsable.
El imprudente, destemplado o irresponsable, no puede controlar el celo emocional,
intelectual o motivacional; se muestra imprevisible, inestable, e inconstante y por lo
tanto, es imposible confiar en él.
Si ignora que debe controlar los instintos, sus conductas serán desequilibradas o
alocadas hasta el extremo. Puede asumir temores, fobias o complejos que lo limiten
y lo frustren por su descontrol del miedo, de la ansiedad o la angustia. Puede
también entregarse fácilmente a la tentación del apetito y sobrealimentarse hasta el
extremo de la bulimia, o por el contrario, obsesionarse en no comer y entrar en una
conducta anoréxica. Si se abandona a las preferencias de los placeres desordenando
sus costumbres de descanso, terminará con trastornos de sueño. Estos trastornos
personales, afectan indirectamente al núcleo familiar o tribal, pero el
disfuncionamiento reproductivo, afecta directamente al individuo, a la familia, a la
tribu y a la sociedad entera. El libertino en sus conductas reproductivas, origina
bastardos. Bastardo es un hijo fuera de la aceptación y compromiso matrimonial. El
bastardo no disfruta de la legitimidad del padre, a pesar de ser consanguíneo, es
fruto de la falta de madurez del padre. El bastardo declara que su padre no pudo
superar la prueba del control de sus instintos y eso, los declara a ambos, padre e hijo,
insuficientes e inmaduros indecentes. En ese individuo desleal a la norma, no se
puede confiar. Al no confiarse en él, es imposible establecer la conexión en el
vínculo afectivo y se declara indigno de respeto. Y el hijo del indecente, no puede
establecer la conexión completa entre consuegros. Un suegro indecente no puede
establecer una conexión vincular decente con su suegro decente.
El más grave error que origina el mayor de los trastornos de personalidad es la
perdida de la autenticidad, la perdida de la realización en la decencia natural y eso
sucede al caer en la tentación del apetito intergenital prematuro. Ustedes
comprenderán en qué consiste el apetito intergenital prematuro cuando se enfrenten
a la situación de su experiencia. Uno, desde la posición de padre, quisiera que eso, el

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hijo nunca lo llegue a experimentar, pero es el hijo, quien debe asumir la
responsabilidad de confiar en el padre maduro para superar la tentación del apetito y
no todos los hijos son lo suficientemente leales, ni sensibles para comprender que el
amor del padre es superior al de la esposa. Si no se dispone del conocimiento de la
naturaleza humana, no se dispone de elementos de juicio capaces de educar al
descendiente y este, debe realizar un doble esfuerzo para madurar; el esfuerzo de
limpiar sus hábitos anormales y madurar en la normalidad ideada, sin un modelo
ejemplar.
El hijo, no es una suerte de regalo, es una responsabilidad inmensa. Su mente es un
poderoso contenedor de memoria, en el que los recuerdos son utilizados para evaluar
conocimiento. Cuando los recuerdos son traumáticos, la evaluación de un juicio
puede ser injusta. Quien tuvo la experiencia de sufrir un accidente en aviación, suele
temer subirse en otro, aun sin que este presuponga peligro alguno. Quien ha sido
robado tiende a sobreproteger sus cosas, agrediendo con esa actitud a los legítimos
compañeros. Quien ha sufrido la falta de respeto suele temer asociarse libremente
con los respetuosos. Estos hábitos y costumbres son inconscientemente ofrecidas al
entorno familiar y copiadas o imitadas por los descendientes en proceso de su
desarrollo. Originar descendencia sin el conocimiento de las normas naturales,
defunciona al descendiente. Todos creemos ser suficientemente maduros a los 30
años como para tener hijos, pero, ¿Quién es capaz de reconocer las normas de la
naturaleza y los roles naturales en la relación filio paternal, fraterno conyugal o
paterno filial, que garantice la reciprocidad en el respeto, la concordia y en la
unidad que certifique la felicidad de la familia? ¿Quién puede decirse maduro en el
dominio sobre la tentación del apetito intergenital? Se necesita esa persona que
inicie la transformación social de la naturaleza humana, ese primero que conquiste el
control y dominio sobre el celo y los instintos, ese modelo ejemplar que la
naturaleza humana espera con ansiedad desde el origen de la historia. Ese esperado
por la condición humana ¡puedes ser tú! ¡Conquístalo! Serías más importante para la
humanidad, que todos los genios, campeones o líderes sociales de toda la historia.
Solo tienes que cumplir tres cosas: (1) Controlar el celo, las virtudes y los instintos,
(2) reconocer las leyes de la naturaleza y (3) ofrecerte incondicionalmente al
cumplimiento del máximo deber necesario para beneficiar a todo.
La sociedad contemporánea, padece dos grandes tensiones: la ansiedad por no saber
ser y la angustia al saberse no realizado. La lesión de estas dos graves tensiones,
solo puede eliminarse en el descubrimiento de la verdadera realización humana.
La importancia de la pareja.
La verdadera maduración humana es una tarea de a dos. Del hombre y de la mujer.
El hombre no adquiere la categoría de padre, maestro y líder ejemplar, a no ser que
lo califique alguien. Ese “alguien” que califica al padre es su hijo y ese “alguien”

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que califica al marido es su esposa. La esposa califica al marido verdaderamente
maduro, cuando este, logra realizarla y completarla como -madre madura- esa es la
condición que califica maduro al esposo y el marido califica verdaderamente madura
a la esposa, cuando esta, logra realizar al marido -padre maduro- esta es la condición
que califica a la esposa madura. Los padres se establecen maduros cuando son
calificados, -verdaderos padres-, por sus hijos. Verdadero padre maduro, es aquel
que logra que sus hijos lo respeten completamente, que se confíen completamente en
ellos y que se vinculen completamente con ellos. El hijo es al padre, como el padre
es al hijo, de no lograrse la completa conectividad complementaria, la completa
confianza en el ideal humano y el completo respeto mutuo, los padres no califican
verdaderamente maduros. Ese es el estándar de la realización normal humana.
Porque se cree difícil, pocos se determinan a realizarla, pero solo quien lo consigue
califica. La naturaleza no perdona. Las leyes son tajantes, intransigentes y absolutas.
Identidad y Cultura.
¡La identidad humana es solo una! Humano es un ser libre, autónomo y responsable.
Es el único ser de la creación, capaz de construirse o destruirse a voluntad. El único
capaz de decidir voluntariamente si se reproduce o si se suicida. La libertad es la
capacidad de estar por sobre las alternativas y el único ser capaz de negarse ante
esas alternativas, es el ser humano. Ningún otro ser tiene la capacidad de suicidarse
a voluntad. Esa capacidad denota el nivel de libertad de que dispone el ser humano.
El único capaz de controlar sus instintos, desde una perspectiva independiente de los
mismos. El único capaz de controlar la tensión de ansiedad o angustia, hasta el
extremo de aislarse por completo de ellas. El único capaz de enfrentarse a la muerte
por consciencia del honor, de la honra o del ideal. El único capaz de reconocer
funciones o finalidades y reproducirlas o destructivas. El único responsable del
ordenamiento o desordenamiento cósmico. Ese es el humano. El responsable del
todo, o de todo. Por eso, se debe al bien de todo y debe siempre y en todo, responder
al cumplimiento del máximo deber valido para todo.
Libre de optar por construirse o por destruirse.
Construirse, optando siempre por el cumplimiento del máximo deber natural, valido
para todo, o destruirse, optando siempre por el cumplimiento de la necesidad
particular del individuo o de un grupo. O negándose a funcionar.
Autónomo, es una palabra compuesta de auto (uno mismo) y nomo (ley) autónomo
significa ser uno con la ley, ser licito, o normado. El licito es aquel capaz de,
voluntariamente, sin imposición alguna, ajustarse a la norma. El humano construye
su identidad humana, siendo normado en la naturaleza, o concordando con las
normas naturales del ser:

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1- Siendo social, e incondicionalmente conectivo.
2- Respetuoso de las diferencias por saberse dual.
3- Siendo siempre dominado por los valores absolutos de plenitud, justicia y
cumplimiento del máximo deber.
4- Siendo ajeno a lo contrario de lo absoluto.
5- Siendo conscientemente concentrado, firme y determinado a cumplir
constantemente, el máximo deber necesario, en cada etapa del proceso de
realización de su propia identidad.
6- Con la actitud de separarse de lo que ha cumplido, manteniendo la fe en lo
que va a cumplir, uniéndose con lealtad absoluta a su nueva propuesta,
repartiendo equitativamente las funciones entre idea e imagen, cautivándose
de su conquista y preparándose para el establecimiento de la unidad con su
propósito pretendido.
7- Respetando siempre el cumplimiento responsable del máximo deber a
cumplir. Siempre con el criterio de un imaginario padre maduro en la
naturaleza humana. Con la norma o justicia siempre por encima de la razón.
Recordemos que la norma es incambiable: “somos conectivos”. La desconexión
trastorna el orden. La lógica es variable. “Podemos conectarnos con cualquier
cosa” que consideremos razonable, pero, solo la razón justa, se ajusta al criterio
natural. Y somos, por naturaleza, responsables. Quien no responde al
cumplimiento del deber, de solucionar o satisfacer las necesidades más
importantes, pierde su dignidad y respeto.
El ser humano es por naturaleza responsable.
La identidad humana es responsable del control y dominio de su actitud. Es
responsable del control y dominio de las virtudes de la prudencia, firmeza y
templanza; del celo emocional, intelectual y motivacional, para evitar que se
transforme en recelo sobreprotector o indiferente; en arrogancia o ignorancia, y
en violencia agresiva o inoperancia.
La identidad humana es responsable del control y dominio del reclamo, la
acusación o el rechazo. Del control y dominio sobre los instintos de protección;
controlando el miedo, la ansiedad y la angustia. Del instinto de conservación,
regulando su alimentación, ejercicio y descanso saludables. Responsable del
control y dominio sobre el instinto reproductor, superando la tentación del

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apetito intergenital prematuro, hasta saberse calificado maduro, en el dominio de
sus facultades humanas.
La identidad humana es totalmente altruista e incondicional ante los valores
absolutos. Todos los buscamos, incluso, sin ser conscientes de su existencia.
Cuando la humanidad, controle y elimine el egoísmo de su condición, el
humano se encontrará a sí mismo, en su verdadera dimensión. Espero ver pronto
por las calles, demostraciones y marchas contra el egoísmo, la mentira y la
irresponsabilidad de las personas.
Cultura
Cultura es la sumatoria de sensibilidad, conocimientos y costumbres de una
asociación humana. La humanidad no se limita a regiones, naciones o
continentes, ni a razas, etnias o pueblos, la humanidad es solo una, y por lo
mismo, la cultura humana es solo aquella que conserva y practica la libertad,
autonomía y responsabilidad, normadas en consecuencia con la naturaleza
humana. La cultura natural espera ansiosa su realización, nunca hemos
participado en ella y todos la deseamos desde el fondo de nuestra existencia. La
cultura ha de ser conectora del presente con el pasado y el futuro. Conectora de
las funciones y roles masculinos femeninos, con sus respectivas naturalezas
masculinas y femeninas. La costumbre conectiva en los valores máximos de
plenitud, justicia y cumplimiento del deber, construye la cultura respetable,
confiable y vinculable.
La costumbre a lo pleno, desarrolla la máxima expresión artística. La costumbre
a lo justo, desarrolla al máximo la justicia de la ciencia. Y la costumbre al
cumplimiento del máximo deber, desarrolla la motivación creativa al máximo.
La cultura vincular, responsable con las normas de la naturaleza, se puede
afirmar sin temor a equivocarse, que es humana.
Cuando la sensibilidad de una cultura, capta y responde, al cumplimiento de las
máximas necesidades sociales, la plenitud de esta cultura, genera en cada
individuo, la libertad necesaria para compartir sus pretensiones o propósitos
individuales. El criterio de la cultura, que se ajusta al sentido de justicia
intelectual, natural humana (sentido común) genera la confianza social, que
garantiza la autonomía de cada uno de sus miembros.
En una sociedad, en donde la mayoría de su población (3/4) responde siempre al
cumplimiento de los máximos deberes sociales en importancia, se puede decir
evidentemente, que es una cultura responsable y madura. El otro cuarto de la
sociedad es la que corresponde al periodo de adolescencia.

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La identidad y la cultura han de ser normadas en las normas de la naturaleza,
para así lograr ser realizadas. Para establecer esta sociedad madura, cada
individuo ha de responder, libre y voluntariamente, al cumplimiento del máximo
deber necesario. Descubrir y reconocer siempre, la máxima razón fundamental
que justifica válida esa necesidad máxima y responder a su completa solución.
Si todo humano, adquiere ese nivel de conciencia universal, el egoísmo se
controlaría y evitaríamos todos los trastornos de personalidad. Se debe repetir
esta función una y mil veces hasta hacer de ella una tradición y costumbre.
Los trastornos, se originan siempre, frente al reclamo, la acusación o descriterio
y por el rechazo debido a la falta de responsabilidad, de alguna de las partes
integrantes de una relación. Quien responde a aquello que beneficia siempre a
todo, no perjudica nunca a nadie y consecuentemente, no se genera la
posibilidad de, reclamar, acusar o rechazar.
El recelo continuado se transforma en rencor y la acumulación de experiencias
rencorosas, se transforma en odio. El odio es una fuerza tan potente como el
amor. El amor une y el odio, desune, desprecia, no aprecia. El mayor deseo por
desunir, es eliminar al causante del rencor o al odiado. Ese es el inicio del
proceso de la conducta delictiva. Si la humanidad consiguiera madurar, no
existiría ningún delito.
Debemos comprender que todo tipo de regulación jurídica, se plantea y se
defiende desde una determinada óptica política. Para entenderlo mejor, todo
juicio de una determinada situación, es evaluado en consecuencia con el criterio
del juez. El sentido común del individuo, evalúa en consecuencia, las
situaciones, conocimientos o comportamientos. Ese “sentido común”, “criterio”
u “óptica política, es la que determina lo examinado, acorde o desacorde con su
sistema de convicciones. Por eso, las mismas leyes jurídicas, son interpretadas
de distinto modo, por un juez u otro. Lo que nos indica que debemos reconocer
todos, las normas de la naturaleza, para establecer una conciencia social, que
disponga del criterio natural maduro, capaz de evaluar las situaciones,
conocimientos y conductas adecuadas al estado natural de las cosas.
La nueva cultura, debe tener como objetivo, descubrir las máximas razones
fundamentales y compartirlas. Para llevar a cabo esa tarea, la educación de los
medios de comunicación es decisiva: periodistas, artistas, líderes sociales, etc.
Actualmente no existe un pensamiento unificado. El universo político actual no
lo tolera, porque sus planteamientos reglamentarios están compuestos por un
eclecticismo diplomático, basado en la diversidad de consensos sin concordias,
de acuerdos sin juicios justos y de parches, que no permiten que la rueda circule
sin altibajos. Esa es la razón por la que existen “partidos” políticos y ningún

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“entero”. El entero es el natural, La naturaleza no deja alternativa posible a
interpretaciones que no sean las justas. La justicia universal es solo una la del
universo, la del todo. Al todo se debe cada una de las porciones de que se
compone. La humanidad es una de las especies naturales y se debe a la
naturaleza. Cambiar la concepción egoísta del desarrollo del individuo, va a
tomar un tiempo y mucho esfuerzo. Pero basta con comenzarlo para disfrutarlo.
Sobre el autor
Martin Soria nace en una familia campesina de clase media, en Muñana, provincia
de Ávila (España) el 25 de noviembre del año 1955. Pocos años después, se traslada
a Madrid con su familia. Su padre trabajó de cuidador en la hacienda de un abogado
y Martín vive sus primeros años rodeado de vacas, caballos y galgos, de los que
adquiere la noción de un comportamiento natural instintivo sin extremos. Al ingresar
en el colegio y comparar el comportamiento de los niños, con el comportamiento de
los animales, sufre, al no entender cómo era posible que los niños se comportaran de
un modo tan diferente al de sus animales. Entre los animales respiraba confianza y
acomodo a las situaciones, pero entre los niños, sentía el desacomodo de las
diferencias y eso lo motivó a buscar la razón que justificaba tal desacomodo social.
A los 8 años de edad, se rompe los nudillos del puño al golpear desesperado los
azulejos de su cocina, pidiendo a Dios que se le manifieste. En ese momento
comprendió que la totalidad solo puede ser manifiesta a quien la descubre. A partir
de ese momento, Martín inicia su labor investigativa. Leía biografías de Teresa de
Jesús, Juan de la Cruz y Francisco de Asís, San Agustín, entre otros, pero algo le
decía que eran insuficientes para resolver los trastornos de personalidad a nivel
global. Buscó en la filosofía y se sintió muy motivado con el método socrático
investigativo y con la duda descartiana. Estos métodos de comprensión forjaron su
desarrollo. Martín Soria dudaba de todo lo que no se justificara con una razón clara
y se preguntaba el porqué de lo escuchado, hasta lograr descubrir el fundamento o la
ignorancia del emisor.
A los 14 años de edad dejó su familia y se puso a trabajar en una pastelería.
Compartía un departamento con un japonés, un americano, un iraní y un español, de
quienes tuvo la oportunidad de aprender mucho. El japonés era sintoísta, el
americano, protestante, el iraní islámico y el español católico. La experiencia con
estos compañeros de “hogar” le hizo pensar en la unidad de las culturas. En ese
pequeño departamento vivían juntas 5 culturas y su interrogante era: ¿Por qué no
pueden en el gran departamento de la sociedad, compartir juntas esas mismas
culturas? Comprendió que a los cinco les unía algo en común y que las culturas
carecen del común que los una.
Martín Soria indagó visitando y conociendo movimientos religables que existían en
aquél momento. Todos y cada uno de ellos defendían sus diferencias, pero ninguno

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abogaba por entregarse al común que los una a todos. Existían movimientos
ecuménicos que buscaban ligar a otros en su ecumenismo, pero sin que su visión
fuera lo suficientemente globalitaria como para eliminar los trastornos de la
humanidad. Martín exigía el conocimiento del biotipo humano natural, no podía
ligarse a grupos de tendencia partidista, no buscaba un partido, necesitaba del
entero. Y el entero no existía. Ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid
motivado por el encuentro de los grandes valores. El arte es sinónimo de lo supremo
y quizá los supremos artistas conocerían lo que él buscaba. Pero no lo encontró. Fue
llamado por el ejército español para cumplir su servicio y destinado a la base del
Copero, un helipuerto militar de las FAMET en Sevilla. Sirvió como asistente de
controlador de vuelo. En su servicio pudo sentir la esclavitud militar y comprendió
que nadie es libre en una sociedad amenazada, que se protege para defenderse. Y
llegó a la conclusión de que la sociedad actual, carece de integridad. En cualquier
lugar se puede perder la vida en una sociedad que no controla y elimina las
amenazas.
Después viajó por España y fue a Inglaterra cuya cultura protestante mostró un
sentido de responsabilidad distinto al experimentado. La sumisión católica a la
voluntad jerárquica del de arriba no existía entre los protestantes ingleses.
Cualquiera podía asumir el liderazgo, nombrarse pastor y orientar a un grupo en la
dirección de su propia convicción. En España se escuchaba la biblia en las bocas de
los de arriba, en Inglaterra la boca del que estudiaba la Biblia la interpretaba según
su modo de comprenderla.
Años después se instaló en los Estados Unidos y se encontró con una libertad para la
interpretación y expresión de convicciones que rozaba lo libertino, allí la biblia no
solo podía acercarnos a Dios, sino también a su opuesto, Satanás. Era algo en
extremo incomprensible. Martín Soria comprendió que una sociedad “democrática”,
no garantiza la libertad de sus miembros hasta no definir los límites de la libertad. Y
los límites no provienen de regulaciones jurídicas, provienen del entendimiento de la
naturaleza. En la actualidad existen regulaciones jurídicas de todo tipo, pero la
sociedad, no sabe cómo impedir el terrorismo. La amenaza del terrorista no se
elimina con regulaciones jurídicas, se elimina con la comprensión completa de la
naturaleza y sus normas. Hasta no disponer de una sociedad educada en las normas
naturales no se podrá eliminar el terrorismo, porque este, es motivado por la
voluntad íntima de un individuo. Y en lo más íntimo de la voluntad, no existe otra
limitación que la de su conciencia. Solo se puede limitar la voluntad agresiva de una
conciencia inmadura, madurando esa conciencia. La conciencia madura es
consciente de la naturaleza y no la viola, porque reconoce y comprende el daño que
establece.

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Martin Soria ha dedicado 40 años de su vida al estudio de las razones constantes e
inmanentes, que garanticen la normalización humana. El humano maduro, no
necesita unirse a un determinado grupo, porque ha de unirse con su naturaleza. Cada
uno es responsable de descubrir, conocer y comprender la naturaleza de la creación
y la naturaleza humana, para realizarse en ella. En esa realización solo interviene la
determinación de cada uno. Ser devoto seguidor de los demás, no realiza al
individuo que se olvida de afrontar sus propios trastornos. La naturaleza no nos va a
realizar por creer en ella, ni por asociarnos con el que se ha realizado, eso no realiza.
Lo que realiza es el establecimiento de la experiencia de ser maduro.
El inmaduro debe descubrir por si solo y desde su inmadurez, las normas para
madurar. De no ser así, no tendría sentido madurar. Que madure uno solo, no es
suficiente en una sociedad de inmaduros. Para que en un colegio maduren los
alumnos, es necesario que la mayoría de los asistentes sean maduros. Los colegios
actuales no educan en el crecimiento de la normalidad humana, solo enseñan
tecnicismos que no producen felicidad.
Para Martin Soria existen dos orientaciones educativas, la academicista o de
conocimientos técnicos, que es útil para el ejercicio de una determinada profesión y
la orientación humana que es propia del desarrollo de la realización integra de la
persona. En la actualidad se han disgregado, incluso hasta el extremo de olvidarse la
una de la otra. La intención de estos análisis de Martín Soria, es la de ofrecer sus
pensamientos a quienes deseen encontrarse con su realidad interna. No todos se
interesan en el descubrimiento de sí mismos o, no todos se interesan en ello en todo
momento, pero, si estos pensamientos pueden ayudar a mejorar en algo los
trastornos humanos, creo que se habría satisfecho la labor de este ensayo.
Martín Soria ha escrito numerosos artículos y ensayos sobre diversos temas de
interés, algunos de ellos están en internet. Si consideras que este ensayo puede
beneficiar a alguien cercano, no dudes en recomendárselo o en estudiarlo juntos.
Recuerda que el mejor modo de aprender, es enseñando.

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