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Jueves 12 de Junio de 2008

Condenan a contador que falseó una


certificación de bienes
Un reciente fallo de cámara obliga al profesional a pagar más de $50 mil por haber
sobrevaluado las propiedades a fin de obtener un seguro de caución. Ante la quiebra
del beneficiario, los magistrados consideraron que la maniobra ayudó a incrementar de
manera dolosa el pasivo concursal

Un reciente fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial


condenó a pagar más de $50 mil a un contador que emitió una certificación
de bienes en donde sobrevaluó las propiedades a fin de mejorar el seguro
de caución a contratar.

Puntos Importantes
• Un reciente fallo de Cámara obliga al profesional a pagar más de
50 mil pesos por haber sobrevaluado las propiedades a fin de obtener
un seguro de caución.
• Ante la quiebra del beneficiario, los magistrados consideraron que
la maniobra ayudó a incrementar de manera dolosa el pasivo
concursal.

Ante la quiebra de la beneficiaria, los magistrados consideraron que la


maniobra que llevó adelante el profesional ayudó a incrementar de
manera dolosa el pasivo concursal.
Sin embargo, expertos consultados por infobaeprofesional.com, cuestionan
la decisión judicial al poner bajo la lupa la figura del “dolo”.

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Los hechos
La causa, publicada por El Dial.com, caratulada “Ponce, Nuri J. v. Ojeda,
Alejandro F.”, fue promovida por el síndico -en representación de la fallida-,
con el objeto de obtener el cobro de $54.761,58, debido a la
responsabilidad manifiesta en la confección y suscripción, en su carácter de
contador público matriculado, de cierta "manifestación" o "certificación" de
bienes de la fallida que no reflejó la real situación patrimonial y mediante la
cual se obtuvo un seguro de caución para garantía de alquileres que
terminó incrementando el pasivo concursal.
El profesional demandado no había probado la verosimilitud de la
información que emergía de la certificación contable. Por lo tanto, la falsa
información contenida en el documento posibilitó que la fallida exhibiera
una apariencia de solvencia de la que en realidad carecía; permitiéndole
contraer el seguro de caución cuyo incumplimiento trajo aparejado el
nacimiento de un importante crédito a favor de la compañía "Aseguradora
de Cauciones S.A”.
Ante el accionar del contador el fallo expresa que “todas estas
circunstancias llevan a que la conducta ingrese en el plano de lo que se
conoce, como dolo eventual. En otras palabras una culpa de una gravedad
tal que no puede sino asimilarse al dolo”.
Al probarse la figura de dolo –tal como lo expresan los magistrados- la
conducta del contador se encuadra dentro de lo previsto por el artículo 173
de la Ley de Concursos y Quiebras:

• Los representantes, administradores, mandatarios o gestores de


negocios del fallido que dolosamente hubieren producido, facilitado,
permitido o agravado la situación patrimonial del deudor o su
insolvencia, deben indemnizar los perjuicios causados.

También prevé que “quienes de cualquier forma participen dolosamente


en actos tendientes a la disminución del activo o exageración del
pasivo, antes o después de la declaración de quiebra, deben reintegrar los
bienes que aún tengan en su poder e indemnizar los daños causados, no
pudiendo tampoco reclamar ningún derecho en el concurso”.
Por lo tanto, la Cámara condenó al contador a abonar $54.761,58, con más
sus respectivos intereses hasta su efectivo pago y las costas del juicio.
Voces
Respecto al fallo, Teresa Gómez, directora del Departamento de
Procedimiento Tributario del estudio Harteneck-Quian & Asociados, aseguró
que ”el hecho que el profesional no haya cumplido con su deber como tal,

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no indica, per se, que haya tenido la intención y voluntad de participar
dolosamente en actos tendientes a la disminución del activo o exageración
del pasivo, antes o después de la declaración de quiebra”.

“Las normas penales se aplican para castigar la realización (comisión u


omisión) de actos delictuales. Se castiga por lo que se hace, nunca por lo
que se es, tal cual como indica el propio artículo 173 al establecer que se
castigará la realización de actos tendientes a la disminución del activo o
exageración del pasivo”, agregó la profesional.
Bajo este esquema Gómez advirtió que “preocupa, y mucho, la
jurisprudencia en la cual la frontera entre la culpa —por falta de
rigorismo en el cuidado del bien jurídico tutelado—, y el dolo eventual,
se achica hasta solaparse peligrosamente. Quienes adhieren al dolo
eventual pretenden cambiar la concepción de medida del mismo,
sosteniendo que se verificará su presencia cuando exista un riesgo al bien
jurídico que la norma tutela”.
En particular, en lo referido a la decisión judicial la tributarista manifestó que
tampoco comparte la “interpretación” realizada por el magistrado en cuanto
sostiene que “todas estas circunstancias llevan a que la conducta ingrese
en el plano de lo que se conoce, como dolo eventual. En otras palabras una
culpa de una gravedad tal que no puede sino asimilarse al dolo”.

Al respecto, Gómez fue categórica: “O es dolo, o es culpa. Las


consecuencias de la diferencia de calificación son demasiado grave como
para quedar en gris”.
En igual sentido se manifestó Jacques Wilson-Rae (h), socio de Estudio
Wilson-Rae Abogados al expresar que “el segundo párrafo del artículo 173
de la Ley de Concursos y Quiebras requiere para que proceda la acción de
responsabilidad contra los terceros que estos hayan actuado dolosamente.
Dentro de las diferentes acepciones de dolo, al caso se aplica la que lo
denomina como dolo delictual; cuando quien lo comete lo hace a sabiendas
y con intención de dañar"

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“En el presente caso la Cámara entendió que el demandado había actuado
con dolo infiriendo que de otro modo no hubiera firmado la certificación
contable”, agregó el especialista.
“El dolo es un hecho y puede ser probado por cualquier medio. Sin
embargo, al tratarse de un factor agravado, el dolo no puede presumirse.
Es interesante, de la simple lectura del fallo, la forma en que el éste llega a
la conclusión de que el demandado actuó con intención de dañar”, aseguró
Wilson-Rae.

Hernán Gilardo©infobaeprofesional.com