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GRACIA, FAVOR

I. En el Antiguo Testamento

a. Vocabulario

La gracia comprende otros temas tales como el


perdón, la salvación, la regeneración, el
arrepentimiento, y el amor de Dios. “Hay
vocablos que encierran el concepto de la gracia, que
no contienen la palabra “gracia”’ (MoffattMoffatt J.
Moffatt, A New Translation of the Bible², 1936); véase
Dt. 7.7; 9.4–6. En el ATAT Antiguo Testamento
dichas palabras son:

(i) h_ se traduce “misericordia” (muchas veces),


“bondad”, “favor”, “benevolencia”, “merced”.
Lutero traduce con la palabra Gnade, o sea la
palabra alemana para “gracia”. A pesar de ello no
es un equivalente exacto de gracia. Es un vocablo que
funciona en dos direcciones, y puede usarse tanto de
Dios como del hombre. En cuanto a Dios, por cierto
que significa gracia. En cuanto al hombre, significa
amor inmutable hacia otro ser humano o hacia Dios.
Con frecuencia se la encuentra asociada con la
palabra “pacto”, y denota la actitud de fidelidad que
deben observar ambas partes en un pacto. Para la h_
de Dios, véase Lm. 3.22; para la del hombre, Os. 6.6.
Snaith piensa que “amor conforme al pacto” podría
ser el equivalente más exacto.

(ii) hn ‘favor’. Esta no es una palabra relacionada con


la idea del pacto, ni se usa en dos direcciones
tampoco. Se usa en relación con la acción de un
superior, humano o divino, para con un inferior.
Expresa un favor inmerecido. Ejemplos de la hn en el
hombre los tenemos en Gn. 33.8, 10, 15; 39.4; Rt. 2.2,
10. La hn de Dios se ve en Jer. 31.2 (°vrv2°vrv2
Versión de Reina y Valera, rev. 1960 “misericordia”,
°vrv1°vrv1 Versión de Reina y Valera, rev. 1909 y
°bj°bj Biblia de Jerusalén, totalmente revisada, 1981
“gracia”, °nbe°nbe L. Alonso Schökel, J. Mateos,
Nueva Biblia Española, 2ª eds. 1977, “favor”). Nadie
puede manifestarle hn a Dios (como se puede
mostrarle h_), por cuanto nadie puede hacerle un
favor.

b. La ley

(i) Jn. 1.17 coloca la ley en nítido contraste con la


gracia. Véase Tit. 2.11, versículo que también indica
que la gracia entró en el mundo con Cristo. Esto no
quiere decir que la gracia no existía en el ATAT
Antiguo Testamento, sino simplemente que no
ocupaba un lugar prominente, y que se relaciona
prinapalmente con Israel. Con frecuencia la Biblia se
vale de las antítesis donde nosotros usaríamos la
comparación

(ii) En el NTNT Nuevo Testamento el concepto de la


promesa se elabora en Gá. (3.16–22) y en Hebreos.
Allí se ve que la gracia es anterior a la ley. La relación
de Dios es con los patriarcas (como individuos) por
medio de la promesa, y con la nación como cuerpo a
través de la ley. La ley no ocupaba un lugar
prioritario, pero servía para clarificar y realzar el tipo
de h_ que Dios esperaba de su pueblo amparado por
el pacto.

(iii) Sin embargo, en la ley misma se puede descubrir


la existencia de la gracia. La elección de Israel para
ser pueblo de Dios se atribuye en la ley a la libre
decisión de Dios y no a la justicia de Israel (Dt. 7.7–8;
cf.cf. confer (lat.), compárese 8.18). La iniciativa en el
caso del pacto del Sinaí procedía de Dios, igual que
en el caso del pacto de gracia con Abraham. Luego
está la afirmación del poder convertidor o restaurador
de la ley en el Sal. 19.

c. Los profetas

El arrepentimiento es el asunto en torno al cual se


desenvuelven los escritos proféticos en forma
prioritaria. Pasajes típicos son Am. 5.14; Os. 2.7; 6.1;
14.1; Is. 1.16–15; Jer. 3.1, 7, 12–14. Con frecuencia se
acusa a los profetas de sostener una doctrina del
arrepentimiento que pone el énfasis en la fuerza de
voluntad del hombre, como fue el caso con la herejía
pelagiana. Pero los profetas consideraban al
arrepentimiento como algo interior (Jl. 2.13). Ezequiel,
que esperaba que el individuo adquiriese un corazón
nuevo (18.31), también reconocía que un corazón
nuevo sólo puede ser un don de la gracia de Dios
(36.26). Con esto concuerda el pasaje relativo al
“nuevo pacto” en Jer. 31.31–34.

d. Los Salmos

La palabra hn está prácticamente ausente de los


Salmos, si bien aparecen sus cognados h_ se
encuentra muy a menudo, p. ej.p. ej. por ejemplo en
Sal. 5.7; 57.3; 89.33 (“misericordia” °vrv2°vrv2
Versión de Reina y Valera, rev. 1960). En los Salmos
se encuentra también el uso creciente del cognado
hséÆd_, que se encuentra en Sal. 12.1; 86.2
(“piadoso”); 79.2 (“santos”), p. ej.p. ej. por ejemplo El
plural de esta palabra (h‡séÆd_éÆm) aparece como
“asideos” en 1 Mac. 2.42; 7.13; 2 Mac. 14.6; en
realidad se refería a los que eran leales al pacto, al
partido riguroso, devoto, y observador de la ley en el
judaísmo, de cuyas filas provenían los *fariseos.

II. En el Nuevo Testamento

a. Vocabulario

La palabra gr.gr. griego jaris es la que corrientemente


se usaba para traducir el heb.heb. hebreo hn. El verbo
correspondiente más cercano, jarizesthai, se usaba
para denotar perdón, tanto humano como divino (Col.
2.13; 3.13; Ef. 4.32). eleos representa el heb.heb.
hebreo h_, y tiene el significado de “misericordia”. No
se usa con mucha frecuencia, y aparece
principalmente en pasajes basados en el ATAT
Antiguo Testamento, tales como Ro. 9.15–18, 23;
11.30–32. Se prefiere la palabra “gracia” antes que
“misericordia, por cuanto incluye la idea del poder
divino que habilita al hombre a fin de que pueda vivir
una vida moral.

b. Los evangelios sinópticos

Independientemente de la palabra jaris, que nunca se


oye de labios de Jesús, la idea de la gracia está
presente en forma muy prominente. Jesús dice que
vino a buscar y a salvar a los perdidos. Muchas de sus
parábolas enseñan la doctrina de la gracia. La
parábola de los labradores en la viña (Mt. 20.1–16)
enseña que Dios no tiene que dar cuentas a nadie por
sus dones de gracia. La parábola de la gran cena (Lc.
14.16–24) muestra que los privilegios espirituales no
garantizan la felicidad última, y que la invitación del
evangelio alcanza a todos. El hijo pródigo fue recibido
por su padre de un modo que realmente no merecía
(Lc. 15.20–24). El arrepentimiento recibe realce como
condición para la salvación (Mr. 1.15; 6.12; Lc. 24.47).
La fe también tiene su lugar (p. ej.p. ej. por ejemplo
Mr. 1.15; Lc. 7.50), aun cuando no hay ninguna
declaración teológica en términos paulinos.

c. Los escritos de Lucas

Tanto el evangelio de Lucas como Hechos requieren


atención especial. Lucas evidencia cierta flexibilidad
en el manejo del tema. Hasta el sentido no religioso
del sustantivo, que se refiere al favor que una
persona le hace a otra, aparece aquí (Hch. 24.27;
25.3, 9). El sentido de la palabra “favor” en el ATAT
Antiguo Testamento se ve en Lc. 1.30; 2.52; Hch.
2.47; 7.10, 46. El sentido dinámico de la gracia que da
por resultado un valor intrépido y un testimonio
efectivo se ve en Hch. 4.33; 11.23; 13.43 y se usa en
el contexto de la apelación universal del evangelio.
Lucas también reúne, de un modo que ni siquiera
logra el mismo Pablo, los términos “evangelio”
(“palabra”) y “gracia” (Lc. 4.22; Hch. 14.3; 20.24).
d. Las epístolas paulinas

La palabra “gracia” ocupa un lugar prominente en las


salutaciones iniciales y las bendiciones finales de las
epístolas, como agregado al saludo judío convencional
de “paz”. La base de la doctrina de Pablo se
encuentra en Ro. 1.16–3.20. El hombre aparece como
pecador, pero es justificado por gracia (Ro. 3.21–
4.25), e. d.e. d. es decir Dios en su gracia lo trata
como si nunca hubiese pecado, a pesar de ser
culpable.

La *fe es la respuesta humana a la gracia divina (Ro.


5.2; 10.9; Ef. 2.8). Esta fe es don de Dios (Ef. 2.8); las
palabras “no de vosotros” pueden referirse a
sesoµsmenoi (“salvos”), pero Pablo quiere señalar
que la palabra “fe” no tiene que tomarse en el sentido
de alguna acción independiente por parte del
creyente. Véase también 2 Co. 4.13; Fil. 1.29. Esta fe,
aunque significa que no hay salvación por medio de la
ley, no va en contra de la ética. La fe es moralmente
vital por sí misma. “Obra por el amor” (Gá. 5.6). C. A.
Anderson Scott (Christianity according to St Paul,
1927, p.111) dice que desde el momento en que la fe
adquirió carácter activo idealmente se operó allí una
transformación de la perspectiva ética.

La posición del creyente bajo la gracia se explica, no


por algo en él mismo, sino por la voluntad de Dios. La
doctrina de la *elección tiene dos funciones: detener
o regular el espíritu humano independiente y
farisaico, y mostrar que al otorgar su favor, Dios es
perfectamente libre (Ef. 1.1–6; 2 Ti. 1.9; Tit. 3.5).
Cada paso en el curso de la vida cristiana se debe a la
gracia: Gá. 1.15 (llamado); 2 Ti. 2.25
(arrepentimiento); Ef. 2.8–9 (fe).

En Ro. 8.28–30 Pablo repasa la agencia divina desde


el llamado hasta la gloria final de los redimidos. Con
todo, no pasa por alto la responsabilidad del hombre.
La obediencia (Ro. 1.5; 6.17) es una actitud moral y
no puede convertirse en ninguna otra cosa. Los
hombres se vuelven a Dios por su propia cuenta (2
Co. 3.16). A. Stewart en HDBHDB J. Hastings (eds.),
Dictionary of the Bible, 5 t(t)., 1898–1904 sugiere que
1 Ts. 3.5 enseña que hasta la perseverancia es puesta
en tela de juicio. Los dos lados de la cuestión
aparecen juntos en Ro. 9–10. El cap(s).cap(s).
capítulo(s) 9 contiene las afirmaciones más rotundas
en cuanto a una doble predestinación, mientras que
el cap.10 afirma que el rechazo por parte de Dios se
debe a la incredulidad y la desobediencia. Debe
tenerse presente, no obstante, que el tema
fundamental de dichos capítulos no es la salvación
personal, sino las funciones colectivas de los que han
sido elegidos por Dios para llevar a cabo sus
propósitos.

Ro. 6 se vale de la figura del bautismo para enseñar


la victoria sobre el pecado por medio de la gracia.
Véase también 1 Co. 6.11; 12.13; Ef. 5.26; Col. 2.12;
Tit. 3.5. H. Wheeler Robinson (The Christian Doctrine
of Man, 1926, pp.pp. página(s) 124–125) sostiene que
el bautismo del creyente no constituye simplemente
un simbolismo ilustrativo sino el aspecto objetivo de
lo que es la fe subjetivameote. Otros dirían que el
bautismo de párvulos es un medio de gracia, porque
el niño es un símbolo de la incapacidad y la
impotencia humanas. Estos puntos de vista
parecerían contradecir la inalterable valoración
paulina de la fe.

e. Los otros escritos neotestamentarios

(i) 1 Pedro. El apóstol pone de relieve la gracia en los


cap(s).cap(s). capítulo(s) 1–2 mediante las variantes
usuales de la elección y la herencia según el pacto;
3.7 tiene la frase poco usual “la gracia de la vida”. La
palabra gracia se usa también en 5.10 en relación con
la gloria futura del creyente.

(ii) Hebreos. El escritor usa la mayoría de las palabras


relacionadas con la gracia. En 2.9 la gracia de Dios se
relaciona con los sufrimientos de Cristo. La palabra
jaris se usa en 12.28 para hablar del agradecimiento
humano para con Dios. La gracia se ve como un
llamado a la consagración en 12.14–15. La notable
frase “trono de la gracia” en 4.16 une la majestad
divina con la gracia. Otra frase llamativa es “Espíritu
de gracia” (10.29).

(iii) Los escritos joaninos. Sorprende que haya tan


pocas referencias directas a la gracia, pero en todos
los escritos se realza el amor de Dios. La idea de la
gracia tiene que relacionarse con la de la “vida
eterna”. La fe ocupa un lugar prominente, y Juan se
vale de la frase gr.gr. griego pisteuein eis (creer con
el sentido de entrar en) con relación a la *fe
verdadera en la persona de Cristo. La “gracia y …
verdad” que caracterizan la gracia de la Palabra
encarnada en Jn. 1.14 (cf.cf. confer (lat.), compárese
vv.vv. versículo(s) 17 constituyen un eco de la
“misericordia y verdad (h_ we<ƒmet_) de Ex. 34.6.
Terminamos sosteniendo con MoffattMoffatt J. Moffatt,
A New Translation of the Bible², 1936 que la religión
de la Biblia “es una religión de gracia o no es nada …
si no hay gracia, no hay evangelio” (Grace in the New
Testament, pp.pp. página(s) xv). Bibliografía. H. H.
Esser, “Gracia”, °DTNT°DTNT L. Coenen, E.
Beyreuther, H. Bietenhard, Diccionario teológico del
Nuevo Testamento, en 4 t(t). (título original en
alemán theologisches Regriffslexicon zum Neuen
Testament, 1971), edición preparada por M. Sala y A.
Herrera, 1980–85, t(t).t(t). tomo(s) II, pp.pp. página(s)
236–245; I. Hermann, “Gracia”, Conceptos
fundamentales de teología, 1966, t(t).t(t). tomo(s) II,
pp.pp. página(s) 186ss; H. Gross, F. Mussner, “La
gracia según el testimonio de la Sagrada Escritura”,
Mysterium salutis, 1975, vol. IV, t(t).t(t). tomo(s) II,
pp.pp. página(s) 579–607; L. Boff, Gracia y liberación
del hombre, 1978; J. Auer, El evangelio de la gracia,
1975; F. Lacueva, Doctrinas de la gracia, 1975; J.
Murray, El pacto de gracia, 1976. H. Wheeler
Robinson, The Christian Doctrine of Man, 1926; N. H.
Snaith, The Distinctive Ideas of the Old Testament,
1944, pp.pp. página(s) 94–130; J. MoffattMoffatt J.
Moffatt, A New Translation of the Bible², 1936, Grace
in the New Testament, 1931; N. P. Williams, The
Grace of God, 1930; C. Ryder Smith, The Bible
Doctrine of Grace, 1956; H. H. Esser, NIDNTTNIDNTT
C. Brown (eds.), The New International Dictionary of
New Testamento Theology, 3 t(t)., 1975–8 2, pp.pp.
página(s) 115–124; H. Conzelmann, W. Zimmerli,
TDNTTDNT G. Kittel y G. Friedrich (eds.),
Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament,
1932–74; trad. ing. Theological Dictionary of the New
Testament, eds. G. W. Bromiley, 10 t(t)., 1964–76 9,
pp.pp. página(s)372–402; H. D. McDonald, ZPEBZPEB
M.C. Tenney (eds.), The Zondervan Pictorial
Encyclopaedia of the Bible, 5 t(t)., 1975, 2, pp.pp.
página(s) 799–804. J.H.SR.J.H.SR. J. H. Stringer, M.A.,
B.D., ex Profesor tutor de London Bible College,
Londres, Inglaterra. 2 secuencia GRACIA, FAVOR A.
Verbo janan (‫ח‬ ָ ‫ ָנ‬, H2603) , «ser misericordioso,
considerado; favorecer». El término se encuentra en
ugarítico antiguo con un significado muy parecido al
hebreo bíblico. Sin embargo, en el hebreo moderno,
janan pareciera dar mayor énfasis en la acepción más
fuerte de «perdonar o mostrar misericordia». El
vocablo aparece unas 80 veces en el Antiguo
Testamento hebreo, y por vez primera en Gen_33:5
«Son los hijos que Dios, en su gracia, ha dado a tu
siervo». Por lo general, este término sugiere un
«favor» que se hace, a menudo inesperado e
inmerecido. Janan puede expresar «generosidad», un
regalo del corazón (Psa_37:21). Sobre todo, Dios es la
fuente de un «favor» no merecido (Gen_33:11), y una
vez tras otra se le suplica que actúe con acciones
«gratuitas» como solo Él lo puede hacer (Num_6:25;
Gen_43:29). El salmista ora: «Aparta de mí el camino
de la mentira, y en tu misericordia [«bondad» lba]
concédeme tu ley» (Psa_119:29; «y dame la gracia de
tu ley» BJ). El «favor» de Dios se percibe sobre todo
en su liberación del pueblo de Dios de sus enemigos y
de los males que les rodean (Psa_77:9; Am 5.15). Sin
embargo, Dios extiende su «misericordia», según su
voluntad y acción soberana, a quienquiera que Él
escoge (Exo_33:19). De muchas maneras janan
combina el significado de haris (que en griego clásico
indica «encanto» o «benevolencia») y el sentido
neotestamentario de «favor no merecido» o
«misericordia». B. Nombres jen (‫ח‬ ֵ , H2580) , «favor;
gracia». La raíz, que significa «favorecer», es un
término semítico común. En acádico, el verbo enenu
(«compadecer») está relacionado con hinnu («favor»),
que solo aparece como nombre propio. El nombre
hebreo jen está 69 veces, sobre todo en el Pentateuco
y en los libros históricos hasta Samuel. Es un poco
más frecuente en los libros poéticos, aunque casi no
figura en los libros proféticos. El primer caso se
encuentra en Gen_6:8 «Pero Noé halló gracia en los
ojos de Jehová». El significado básico de jen es
«favor». Cualquier cosa «placentera y agradable» se
puede describir con esta palabra. Cuando se dice que
una mujer tiene jen, es porque es «graciosa o
agraciada» (Pro_11:16); o el término puede llevar una
idea negativa por asociación (Pro_31:30). Las
palabras de una persona pueden tener «gracia»: «El
que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar
tendrá por amigo al rey» (Pro_22:11; cf. Psa_45:2). Jen
también denota la reacción a cualquier cosa
«agradable». Los siguientes verbos se usan con este
vocablo: «extender» (Gen_39:21), «dar» (Exo_3:21) y
«hallar» (Gen_6:8). Las expresiones idiomáticas
equivalen en castellano a los verbos «gustar» o
«querer»: «¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos,
para que tú te hayas fijado en mí, siendo yo una
extranjera?» (Rt 2.10 RVA). C. Adjetivo jannun (‫ח‬
ַ ‫ ונ‬,
H2287) , «clemente»). Uno de los 13 casos del
adjetivo se encuentra en Exo_34:6 «Jehovah pasó
frente a Moisés y proclamó: Jehovah, Jehovah, Dios
compasivo y clemente, lento para la ira y grande en
misericordia y verdad» (RVA).