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Dietrich Fischer-Dieskau

elmistagogoy el apóstata

contrapunto
altakna

DIETRICH FISCHER-DIESKAU

WAGNER Y NIETZSCHE
El mistagogo y su apóstata

Altalena

CONTRAPUNTO

Colección dirigida por ARNOLDO LlBERMAN

Traducción del alemán de
VICENTE ROMANO
Cubierta diseñada por Sedas & Graf
Edición española

© 1982 Altalena Editores S A
Cochabamba 2
Madrid 16
Primera edición noviembre 1982
ISBN 84 7475 141 1
Depósito legal M -36698-1982
Fotocoioposición de COMPHOTO
Nicolás Morales 40 Madrid 19
Impreso en España por MARCAR
Ulises 95 Madrid 33
Printed in Spain
Edición original

© 1974 Deutsche Verlags-Anstalt GmbH Stuttgart
Dietrich Fischer-Dieskau
Wagner und Nietzche Der Mystagoge und seir Abtrünniger

A G erda y H ans Erich Riebensahm

Indice
La «Obertura» de Tristán 9
El encuentro 16
Schopenhauer 28
Tribschen: «Isla de los Bienaventurados» 35
La vida con los amigos 49
Tragedia y drama musical 71
Sueños rotos 95
Preocupaciones y dudas 120
Los primeros festivales 155
Ultimo encuentro 167
La apostasía 173
Muerte en Vcnecia 208
Contra la decadencia 215
Wahnfried sin Wagner 220
Rendición de cuentas 227
Conclusión 235
Notas 239
Bibliografía 251

Werkeiridrei Bran­ de. El lectorado y la sección de producción de la editorial le han prestado el mayor cuidado a la obra. que copió el manuscrito. En el índice bibliográfico enumero obras que me han sido muy valiosas para mi proyecto. 1966). Algunas de ellas qui­ siera destacarlas de antemano: Wagner-Chronik. Ivo Frenzel. Les estoy agradecido a todos lps que han hecho posible que pudiera trabajar en el libro entre mis conciertos. así como a mi hermano. Piper & Co. el Dr Joachim FischerDieskau. Friedrich Nietz­ sche (Rowohlt Verlag. y al Sr Heinz Friedrich por sus consejos críticos.Empiezo este libro expresando mi agradecimiento a todos los que me ayudaron a escribirlo. ed. Dietrich Fischer-Dieskau 7 .. En primer lugar —no podía ser de otra manera— a quienes antes que yo han investigado y des­ crito la vida de Richard Wagner y Friedrich Nietzsche y la rela­ ción entre ambos. Gutmann. Karl Schlechta (Cari Hanser Verlag. 1970). de Martin GregorDellin (Cari Hanser Verlag. 1972). Robert W. Richard Wagner (Verlag R. Friedrich Nietzsche. Daten zu Leben und Werk. 1969). sobre todo a mi secretario Diether Wameck y a la señora Margot Adrion.

Para el autor.Prólogo Este libro pretende perfilar de nuevo la memorable relación entre dos gigantes de nuestra historia cultural. 8 . aspecto éste de la creación nictzscheana del que todavía son poco conscientes los lectores de sus escritos. sólo les fue dada una «amistad estelar». el atractivo y el efecto de Wagner para Nietzsche están íntimamente entrelazados con las ambiciones de com­ posición musical del filósofo. Tenía que relegarse la consideración de sus obras y las consecuencias de és­ tas para la vida intelectual. En primer plano aparece necesariamente la constelación existente entre ambos hom­ bres y con su tiempo. más allá de un corto acercamiento. las postrimerías del siglo XIX. Esta perspectiva específica y el trato familiar del autor con las manifestaciones musicales de ambos maestros pueden justificar el hecho de que sea un músico el que se haya atrevido a pintar este retrato doble. en la percepción y apreciación de la componente «Nietzsche como músico» debe admitirse también por qué se acer­ can dos individualidades contrapuestas a quienes. Sin embargo.

que vieran en ella «la idea del mundo». haz música!» Cierto. en el fondo. pero. filosofía y música recorrieron juntas un trozo del camino. La historia de la filosofía revelaba. El 15 de octubre de 1844. la «voluntad» o una «imagen» del mundo. Con Nietzsche se presentó en la palestra un pensador para el que la música se había convertido en vivencia existencial dominante. Mas. el viejo creía que con su filosofía había servido siempre al arte. la especulación intelectual hizo abstrac­ ción de casi toda consideración filosófica de la música. Antes de Nietzsche. Pues había iniciado su carrera como músico. El proceso de creación artísti­ ca y filosófica eran idénticos en su persona. A su lado floreció una consideración poéti­ ca de la música que se esforzó por despertar en el laico una com­ prensión puramente emocional. compuso un himno a Apolo y se puso a tocar la flauta. De cara a la muer­ te. para la música y los mú­ sicos era indiferente lo que los filósofos reflexionaran sobre el ar­ te. que la falta de conocimientos especiales y de intuición artística separaba a los filósofos de la música. cuando Richard Wagner termina­ 9 . puso fábulas en verso. sin embargo. Hasta que el filósofo no fue él mismo lo bas­ tante artista y sobre todo músico no pudo comunicarse los pensa­ mientos que influyeron decisivamente en el destino de la música.La «Obertura» de Tristán Cuando Sócrates esperaba la muerte en la cárcel. tuvo una vi­ sión que le dijo: «¡Sócrates. sirvieron a la praxis intentando transmitir a la posteridad la base de su talento. apremia­ do ahora por esa voz misteriosa. como Karl Phillip Emanuel Bach o Leopold Mozart. La discu­ sión teórica se agotaba en la exposición de lo técnico-musical en músicos que.

de suerte que en el verano de 1850 tuvo que abandonar temporalmente la escuela. se habían sentado en aquellos pupitres. «si es que se puede llamar componer a los esfuerzos del excitado niño a poner en el papel sonidos concordantes y se­ guidos y a cantar textos bíblicos con un acompañamiento fantás­ tico del pianoforte». En octubre de 1858 obtu­ vo a sus catorce años una plaza gratuita de interno en la escuela de Pforta. Friedrich entró allí en la escuela pública de muchachos. cuando. Representantes venerables del ‘pueblo de poetas y pensadores’. Junto con ellos pasó en 1851 a una escuela privada preparatoria del instituto ca­ tedralicio. empezó a componer. Por esa época empezaron a germinar especialmente algunos intereses entre los que la inclinación por la música sería fatal para él. hija también de otro párro­ co. Sus estudios se veían entorpecidos una y otra vez por dolores de cabeza y de ojos. cerca de Lützen. Schulpforta de Naumburg. los con­ discípulos mucho más viejos. Poco a poco se fue afirmando.ba precisamente su esbozo orquestal del ‘Tannháuser’ en la no muy lejana población de Loschwitz. tam­ bién viuda. Después de que en 1850 hubo muerto también el hermano de Friedrich —de espas­ mos de dentición—. En 1849 murió ya el padre por ‘reblandecimiento cerebral’. la ‘Germania’. Schlegel y Ranke. Friedrich Nietzsche vino al mundo como primogénito del párroco Karl Ludwig Nietzsche y su esposa Franziska. provincia de Sajonia. la familia se trasladó a casa de la abuela. Pero las sombrías aulas. ‘incitado por una casualidad especial’. Sus estatutos obliga­ * Todas las notas figuran al final del libro. nacida Oehler. donde estableció sus primeras amistades con Wilhelm Pinder1 y Gustav Krug2*. una pequeña asociación literario-musical. en Naumburg an der Saale. La rígida disciplina de ésta constriñó su agilidad inte­ lectual. como Klopstock. en Rócken. Fichte. como rezaba el diagnóstico de los médicos que lo trataron. lo hicieron en un principio tímido y asustadizo. El alumno Nietzsche tenía razón para estar orgulloso de su instituto. que intentaba recuperar durante las vacaciones. La música se remonta a sus nueve años. 10 . En el otoño de 1860 Nietzsche creó. juntp con Pinder y Krug. que miraban'despreciativamente al ‘novato’. los rígidos semblantes de sus maestros. recibiendo el curso quinto en 1854.

Con los escasos recursos disponibles se pagaba la suscripción de la ‘Zeitschrift für Musik’. Siguieron en Bonn dos semestres de filología clásica poco pro­ vechosos. Toda­ vía no se ven síntomas graves. Nietzsche aprobó el bachillerato en 1864 con ‘sobresaliente’ en las asignaturas principales. y Nietzsche la colocó en el atril del piano. Según Gast. era la única que defendía entonces a Wagner y a su obra. Desde ese mo­ mento se ganó para la música de Wagner a Nietzsche.ban a cada socio a presentar mensualmente a crítica recíproca un trabajo de composición musical y otro literario. En los círculos estudiantiles de esta ciudad apenas po­ día encontrarse a gusto un hombre que se describe de la siguiente 11 . La revista. miope y con frecuentes dolores de cabeza. Peter Gast7 y von Seydlitz*. su improvisa­ ción y fantasía en el piano. Fue Gustav Krug quien a finales de 1861 adquirió con las últimas monedas de la ‘Germania’ una partitura para piano de ‘Tristón e Isolda’. En el registro de enfermos de Pforta puede leerse lo siguiente: «Nietzsche es un hombre enérgico. Su trabajo de fin de curso «De Theognide Megarensi» fue un intento de exposición global del hombre Theognis de Megara9 y su obra poética. Su padre murió joven de reblandecimiento cerebral y el hijo fue engendra­ do a edad avanzada. tan só­ lo tuvo un suficiente en matemáticas. y los sonidos que en sus fantasías le sacó al piano llevaban desde ahora un carácter sospechosamente nuevo. su toque era de gran intensi­ dad. ade­ más de su hermana. cuando el padre ya estaba enfermo. Este tema le interesó tanto que lo prosiguió durante sus años de estudios uni­ versitarios. dirigida por Brandel3. pero es necesario tener en cuenta los antecedentes. Los dolores de cabeza de Nietzsche aumentaron durante los años siguientes. Kretzer6. aunque sin ser duro. han informado con entusiasmo. rechoncho. lo que denuncia su estilo de tocar orientado por la par­ titura para piano. Deussen1. de Wagner. hasta en­ tonces exclusivamente orientado hacia las obras clásicas y de co­ mienzos del romanticismo.» No obstante. Así que al final de su época escolar se caracterizó por un destacado rendimiento en el campo de la filología. von Gersdorff5. de gradación variadísima y de efecto orquestal. de mi­ rada hosca. cuya lectura incidió de forma esencial en el gusto musi­ cal de los tres. Así es como se dirigió la atención de los jóvenes hacia este compositor. Sobre esta actividad musical de Nietzsche.

del modo siguiente: La más sublime exaltación — gloria en la Misa de Beethoven. incluso en el juego. dice lo siguiente: «Desde el instante en que hubo una partitura del Tristán para piano (mi enhorabuena.» Una y otra vez se planteaba Nietz­ sche la pregunta: ¿Qué es romanticismo musical? ¿Es fin. Sus propias composiciones llevan huellas de ello: ocho Heder según textos de Petófi y Chamisso. en la tristeza y en la alegría. anticipándose así a un te­ ma que ocuparía la primera mitad de nuestro siglo. sí apasiona­ damente serio en la diversidad de las relaciones. le dedicó Nietzsche su vi­ da como filósofo.manera: «Serio. Durante la Semana Santa de 1863 llegó a componer un trata­ do en dos partes sobre ‘Lo demoníaco en la música’. Nietzsche padeció la enfermedad romántica en sí mismo. desde la negación. Pero lo característi­ 12 . pre­ tendía hallar el camino al sí liberador. en la que sospe­ chaba la clave del futuro de la música. Robert Schumann ocupó el primer plano de su interés. Estos son los efec­ tos que para mí hacen valiosa e inolvidable una pieza de música. en ‘Ecce homo’. romántico por excelencia. fácilmente inclinado a los extremos. así como ensayos de música de Manfred". Embriaguez genial de champán — fantasía de Beethoven. intocable. Mucho más tarde. y amaba la música de Schumann por encima de todo. Actuó también como corista en el Festival Musical del Rhin y figuraba entre sus compañeros como una autoridad en el campo de la música. preparación o transición? A su respuesta. Chopin y Mendelssohn le causó una profunda impresión. Extasis cristalino — Canto de los muchachos biena­ venturados en el Fausto de Schumann. todavía enteramente romántico. se convir­ tió en negador del romanticismo cuando. Herr von Bülow) fui wagneriano.» De todos modos el invierno de 1864/65 le proporcionó en Bonn el encuentro con el arte de Clara Schumann10. cuya interpretación de Mozart. Cálida autocompasión — A ti. El mismo. Impulso vital con recordatorios dispersos — última parte de la séptima sinfo­ nía de Beethoven (báquico-órfico). Fausto de Schumann. Sien­ do escolar recibió determinadas impresiones de Jean Paul. El efecto de algunas piezas de música lo cstetizó Nietzsche. inci­ dente.

Schubert. Ahora. el cual equivale a una última grada­ ción. la vuelta del romanticismo respecto del presente cotidiano. en primer lugar. En vez de la adoración a la razón se encontró con el culto al senti­ miento. Mas.ittiM. En las formas pequeñas. en la miniatura. Jamás se ha­ bía revelado de manera tan incondicional el alma de la música como en el romanticismo. por consiguiente. Parecía desterrado todo lo prosaico. la. en su calidad de mediador en­ tre la vieja y la nueva época. Fue Wagner el que ahogó su entusiasmo por Schumann. El acento de los sentimientos tuvo. se dio con la expresión adecuada para las emo­ ciones íntimas del alma. los compositores buscaban nuevas posibilidades de expresión.co es que le desagradaron el ‘Oberon’ y el ‘Freischütz’ de Weber. simultáneamente. ¿No tenía que ser la misión de la música realizarse a sí misma? ¿No se trataba de una misión músico-biológica. Aquí halló eco su tendencia a la exaltación. También la ópera participó en la revolución musical: lo inasequible. en misticismo cristiano. exótico del tea­ tro. dio al lied nuevas dimensiones y creó la pieza poética para piano. Lo que cautivó a Nietzsche fue. Con­ secuentemente. la mú­ sica glorificaba el catolicismo de los sentimientos. Podía conjurar espíritus. en primer lugar. El amor a lo enig­ mático se transformaba. Era precisamente esta cualidad de la mú­ sica la que habían sacado a relucir los románticos. de estos nexos se derivaba para Nietzsche la cues­ tión de: ¿Por qué culmina la música alemana en la época del ro­ manticismo alemán? Las fugas y sonatas hallaron su perfección con Bach y Beethoven. pero sí de su sensibilidad.cual parecía una encarnación de ese algo inconcebible que sólo la música pue­ de transmitir al hombre.is de la palabra. la creativi­ dad de los románticos se convertía en protesta. su armonía entre fantasía y realidad requerían inclinaciones y emociones místicas como visiones escénicas. y al oponerse al dominio de la razón pura. singular. se agitaban dudas acerca de la máxima romántica de que el destino de la mú­ sica era despertar sentimientos. su cristalización más pura 13 . con más éxito que to­ dos los . quizá no de los sentimientos. Con el romanticismo entró el dominio de la lírica en la música. es donde. a su vez. en lucha constante con los errores románticos? Tales dudas las refutaba el efecto de la música. Sobre todo la música alemana le parecía el templo de la fantasía y de la nostalgia metafísica.

Claro que él apenas podía escapar a su profusión de senti­ mientos y a su extravagancia. titulado ‘La música. Nunca podrá alcanzarse la unión armónica de todo lo que hasta ahora ha estado separado. tal como se manifiestan en el pre­ ludio de ‘Tristán’. En octubre de 1868 escribía lo siguiente a Erwin Rohde. contiene las frases siguientes: No se puede reprender como quimeras el deseo de unión de las diversas artes. puede. volvió a en­ contrarse a sí mismo. Claro que. ocaso. la música alcanzó su mayor madurez y plenitud de formas. misterio y sueño.J: «No me atrevo a comportarme críticamente frío ante esta música. el movimiento romántico sólo podía completarse como música. Ritschl se retiró a Leipzig y fue allí donde Nietzsche. esto es. no obstante. Nietzsche tenía que admitir que. pues. Wilhelm Pinder ofrece un cuadro acertado de las discusiones con los amigos. Hasta entonces sólo lo había co­ nocido por el arreglo para piano. Nietzsche superó también a Wagner. hija de la poesía’. me tiembla cada nervio. la obra de arte del futuro es y sigue siendo un ideal irrealizable. escisión. Más tarde. que le siguió en el otoño de 1865. 14 . nostalgia eterna. Si la música hablaba de animación natural.precisamente en la música. aunque el espíritu de un solo in­ dividuo no la llevase a cabo. como romanticismo. El acontecimiento se efectuó en el otoño de 1868.» El estudio de la filología clásica en Bonn se veía perturbado por la disputa entre los dos maestros Ritschl y Jahn. y desde hace mucho tiempo no he tenido un sentimiento permanente de arrobamien­ to como el experimentado en la antes mencionada obertura. a saber. en su opinión. en una época en la que solamente unos cuantos se interesaban aún por la sensación de semejante arte di­ soluto. efectuarse si un artista le da la mano al otro y se une con ternura a sus logros. cuando el gran público empezó a ocuparse de este arte. Pese a todos los reparos. en la literatura se había quedado en mera promesa. Tras ciertos acontecimientos escandalosos. la «menos griega de todas las formas del arte». El efecto directo del preludio de ‘Tristán’ pudo vivirlo ahora Nietzsche personalmente: en un concierto de la Sociedad Euterpe de Leipzig. también era la defensora de los ideales román­ ticos y tenía que desarrollarse hasta llegar a ser lo que Nietzsche odiaba en ella. el cual.

quien había escrito: «La ópera anterior encerraba la contradicción de preten­ der el concurso de todas las artes. Krug afirmaba: Yo me pregunto. Brendel. pero no hacía justicia a su pe­ culiaridad. ¿por qué no debe alcanzarse? ¿No ha puesto ya de manifiesto el mismo Wagner en ‘Tristán e Isol­ da* y en ‘Los Nibelungos’ que ha realizado prácticamente su teoría? ¿Dado que en estas obras la poesía y la música van íntimamente unidas. no sería también posible que el can­ tor se convierta en verdadero actor? ¿No tenemos a la Schróder-Devrient13 y a la Johanna Wagner14 como ejem­ plos de que en una cantante excelente puede darse también un actriz excelente? Pinder se remite al editor de la revista. La obra de arte del futuro es la solución de esta con­ tradicción. Como cronista de su opinión y de la de Nietzsche.Nietzsche y Krug se oponían enérgicamente a este punto de vista. Ahora también va en serio lo del concurso de las de­ más artes.» 15 .

cuando un artista extranjero. como demuestra una carta escrita a Gersdorff el 11 de oc­ tubre de 1866: He practicado poco la música. oía clamar Elisabeth a su her­ mano. empezó a tocar algo de Wag­ ner en el salón. Me ha acompañado. tuvieron que llevarse desmayada a la Sra Frege. 16 . «¡Todo el mundo de­ bería estar encantado con ella!». des­ conocedor de esta inclinación. y ha­ bían hecho la vida difícil a este ‘músico del futuro’ con su gazmo­ ñería musical. Por ejem­ plo. el entusiasmo de Nietzsche no era ciego. Las grandes bellezas y virtudes se ven anuladas por fealdades y defectos igualmente grandes. Nietzsche admitió lacónicamente que la música de Wagner era difícil de entender. en cambio. La madre de Nietzsche opinaba: No. ya que carezco de piano en Kósen. por todas partes oigo decir cómo los mejores conocedores de la música la rechazan. para quien la música sonaba también horrorosa. Sin embargo. sobre la que tengo sensa­ ciones tan mezcladas que no puedo emitir ningún juicio. Los Frege mencionados por la madre de Nietz­ sche habían albergado hacía años al joven Hans von Bülow. W. el arreglo del Tristán se tocaba durante las vacaciones en casa de la madre de Nietzsche.. Sin embargo. el arreglo para piano de la ‘Valquiria’ de R.El encuentro Como los padres de los amigos Wilhclm Pinder y Gustav Krug detestaban la música de Wagner. hay un círculo musical de Leipzig que se reúne en el salón de la Sra Frege el cual no quiere oír un solo tono de esta música. de ningún modo. y también los otros se sintieron miserablemente.

amigo de Wagner. a re­ giones donde no había deudas ni acreedores. Nietzsche conocía al matrimonio Brockhaus desde hacía algún tiempo y frecuentaba su casa. Hans von Bülow15. había subido la buena estrella de Wagner hacía algunos años. De vuelta 17 . en un miste­ rioso viaje de incógnito. llegó Wagner a esta ciudad procedente de Munich. A ninguno de los participantes podía ocultársele que la situación creada por la anómala relación entre el rey y Wag­ ner tampoco carecía de peligro para los convocados por él y exi­ gía cuidado. adoraban a su director gene­ ral de música. Al mes escaso del concierto vivido por Nietzsche en Leipzig. y se alojó en casa de su cuñado. Sabían poco de la grandeza de Wagner. conteniendo la chocante frase de: «No perju­ dicaría nada en absoluto que el ‘rey se marchase con Wagner’ (que se marchase en el sentido más atrevido de la palabra). a los dieciocho años. Franz Lachner. Pero que se encargase al arquitecto Gottfried Semper16 la construcción de un teatro para festivales no sólo despertó la asom­ brada indignación de los burgueses mezquinos. con una renta vitalicia decente. Luis II. Un mensajero enviado por el gobierno bávaro visitó a Wagner el 2 de mayo de 1864 cuando pensaba desaparecer para escapar de sus acreedores de Viena. El 9 de noviembre de 1868 se hallaba del mejor humor: por la mañana había visitado al redactor jefe Zarncke17 y discu­ tido con él la ‘provincia de la reseña’ que le había transferido en calidad de colaborador libre en su periódico. como en un cuento. debiéndose ocupar de toda la filosofía griega. naturalmente. y para muchos de ellos el entusiasmo del joven rey les debía parecer en un prin­ cipio un capricho real. Que el rey hiciese frente a las deudas de Wagner y le regalase una casa. sino también la preocupación de la administración financiera real. Los muniqueses creían te­ ner asegurada su relación artística. uno de los amigos más próxi­ mos. podía pa­ sar. el profe­ sor Hermann Brockhaus y su mujer Ottilie. el compositor veía la posibilidad de dedicarse únicamente a sus objetivos artísticos y reunir en torno suyo a quienes se habían confirmado ya como sus paladines. Apartado. a excepción de Aristóteles. y mucho más de su arrogancia y despilfarro. también era consciente de ello.En la misma carta vemos que Wagner se ocupaba de una ópera de Hohenstaufen en honor del ‘afectuoso protector de su vida’. Luis II de Baviera.» Con la subida al trono del rey bávaro. Pero.

un año más joven que él. interesado también en la filología antigua.» Inmediatamente se le olvidó el triunfo anterior. ha­ blaba de su mal estado y peor humor. desde allí visitaron juntos el festival de música de Colonia. Nietzsche tenía la sensa­ ción de: «¡Saldrá bien esta carrera académica!» Al llegar a casa encontró un papel con esta escueta noticia: «Si quieres conocer a Richard Wagner. con cuya lectura dejamos a Nietzsche. Nietz­ sche buscaba la oportunidad de ‘iniciarse en las armas académi­ cas’ y fue para hablar y. La carta de Rohde. Nietz­ sche habló libremente sobre las sátiras de Varrón y el cínico Menipo20. Rohde. Debía celebrarse la primera conferencia de una asociación de estudiantes de filolo­ gía. la voz. fundada por el amigo. encontró en el lugar de reunión indicado al 18 . Rohde había estudiado en Bonn durante el verano de 1865. Al final de su intervención.a su habitación. Lo mismo que Nietz­ sche. Rohde había seguido al profesor Ritschl a Leip­ zig. Días más tarde. Con Rohde había entrado en su vida una personalidad que no sólo se contentaba con mera admiración y aprobación. se encontró con una carta de su amigo Rolul< La amistad con el hamburgués. suscitaba ar­ dientes debates en los que su discutible polémica ofrecía la otra cara del ser de Nietzsche. tuvo una gran importancia. donde se desplegó por primera vez la amistad con Nietzsche. sino que más bien le parecía igual a la suya en algunos aspectos. ven a las cuatro menos cuarto al Café Theatro. el estilo y la disposición de Nietzsche. actriz que actuaba en Leipzig durante el verano de 1868 y cuyas facultades eran generalmente admiradas. para placer suyo. Esta vivencia amorosa caracteriza la relación no libre. durante el semestre en curso. El compañero Heinrich Romundt" quedó encargado de observar cómo eran y qué efec­ to producían la conferencia. se encontró con una ‘masa negra’ de cuarenta oyentes. Con la sola ayuda de una pequeña papeleta. Lo mis­ mo que Nietzsche. la cabeza de Nietzsche zumbaba de excitación. distanciada y —hasta la relación con Lou von Salomé"— sin implicaciones de Nietzsche con las mujeres. El tímido joven Nietzsche veneraba a la dama desde lejos y su exaltación se tra­ dujo en la composición de algunos cantos que él le hizo llegar pro­ vistos de una dedicatoria. Windisch. El amigo se enfadó mucho y se alegró de tener algo que hacer por la noche. Más que su fugaz amor con Hedwig Raabe.

honrado Windisch. descrita por él como ‘mujer tímida’. Nietzsche calificó su estado de ánimo durante estos días como ‘novelesco*. le presentó también al asombrado prodi­ gio a su amiga Sophie. Nietzsche estaba mejor enterado: esta noche vería al maes­ 19 . Más tranquilo ya. ‘Evolución del concepto de Dios en Aris­ tóteles’. el sastre no llegaba y el compañero se marchó. no había recibido nolicia ninguna de su llegada. la prensa locuaz y. puesto que Wagner llegó de riguroso incógnito a casa de sus parientes de Leipzig. El día de la invitación llovía y nevaba mucho. La hermana de Wagner. puesto que sabía de las dificultades para acer­ carse al origina] Wagner. La ‘exce­ lente familia’ invitó amablemente a Nietzsche para la noche si­ guiente. manifestando su alegría y ad­ miración por ello. mujer del profesor de filología de Bonn Friedrich Ritschl. cubierto con un enorme sombrero. Luego expresó su decidida voluntad de cono­ cer a Nietzsche de incógnito. A Nietzsche le vino bien que por la tarde lo visitase un compañero que discutió con él el tema de su tesis doctoral. A los criados de los Brockhaus se les impuso el silencio incondicional: ‘Tumbas de librea’. por lo demás. así como el de Dios en la filosofía. recomendando que se le invitase para el viernes siguiente. Anochecía. Encontraron a la familia del profesor. que Wagner es­ taba en Suiza y que en Munich se construía una hermosa casa para él. Nietzsche lo acompañó bas­ tante nervioso. aprovechando al hermano para presumir ante la amiga y viceversa. informada siempre de las apariciones de Wagner. Se le prometió enviarlo en tres cuartos de hora. abrió el ‘Kladderadatsch’21 y halló con cierto malestar una noticia. Creyendo que se había invitado a mu­ cha gente. Windisch balbuceó que el joven no podía por imperdírselo el cargo. los deberes y compromisos. La preparación de este conocimiento le pare­ cía casi un cuento. A ruego de la señora Ritschl. Esta vez. Nietzsche se metió en un café. así que no pu­ do calmarse la excitación con un paseo. los deno­ mina Nietzsche en secreto. decidió lucirse y se alegró de que su sastre le hubiera prometido un traje nuevo precisamente para el domingo. Wagner tocó un lied compuesto por Nietzsche. pero faltaba Wag­ ner: había salido. buscó al sastre y vio a todos los oficiales ocupados con su traje. que le dio informaciones sobre la situación. Nietzsche llegó puntualmente con Windisch a casa de los Brock­ haus. Así que le pro­ puso a Wagner el sábado.

Fin del segundo acto: medito en el sofá. mas. juramento de venganza: mientras tanto se aleja el hombrecillo con mis cosas. se interesó ensegui­ da por saber hasta qué punto conocía Nietzsche su música. el joven recién llegado. ostentación de dignidad. no era ninguno de sus empleados sino el sastre el que recibiría el dinero. Una vez presentado. en mangas de camisa. Nietzsche luchaba en mangas de camisa. salvo las de Munich. Finalmente. sin frac. maldición de mi sastre y de sus ayudantes. sentía como si alguien estuviese ante la vieja cancela de hierro. No estaban presentes más que los miembros más íntimos de la familia y Richard Wagner. Toda la casa se puso en movimiento y. Friedrich le gritó a la figura que se hallaba al otro lado del jardín el nombre de un lugar de reunión. 20 . Una vez comprobado que el traje le sentaba bien. el hombre traía el traje! El reloj marcaba las seis y media. ¡Efectivamente. amenaza solem­ ne. Al intento de ponerse el traje res­ pondió el extraño con violencia. a quien generalmente le interesaban las personas por referencia a su propia persona. Estaba alegre y animado aquella noche. dirigida ‘Al gran poeta alemán de los sonidos Ri­ chard Wagner’. ¿Bastará para Wagner? Fuera llueve a cántaros. igual que la puerta de la casa. se abrió la puerta.tro. y observo una chaqueta negra. entrando en la habitación de Friedrich un hombrecillo con un paquete. El hom­ bre y el tiempo apremiaban. pero lleno de tensión. hora más que sobrada para vestirse. El asombrado Nietzsche empezó a discutir con él. y se divirtió de los directores de orques­ ta. tras leer algo de una tesis doctoral sobre Eudokia” . En el mejor sajón. por fin. el círculo de la fami­ lia Brockhaus le hacía bien. Entró con Windisch en el confortable salón de la familia Brockhaus. Al llegar a casa no encontró a ningún sastre. pronunció unas breves palabras de veneración. Acto seguido se lanza en la noche. También había oído decir que ayer había llegado una carta del rey Luis. de negra melena. Wagner. Como se hallaba cerra­ da. por ser ‘nativo’. Lue­ go lanzó improperios contra todas las representaciones de sus ópe­ ras. el hombre le presentó la factura y pidió que se le pagase inmediatamente.

También llevó al papel una tragedia titulada ‘Leubald’. que a los seis años perdió también al padrastro. fomentó asi­ mismo los intereses artísticos del joven. un poco más de pasión!» El estudiante reía con los demás. Como la familia se tras­ ladó a Dresden. en 1832. él muchacho. en el Brühl de Leipzig. entró muy pronto en contacto con el teatro. de mane­ ra que algunos tenían que reaparecer como espíritus. La carrera del joven músico empezó con los años de viaje y de director. En 1831. A los dieci­ nueve años se ejecutó. Su formación en la técnica musical la reci­ bió con el cantor de Santo Tomás. el actor Ludwig Grever.imitaba a los directores medios que gritaban a sus orquestas ya dormidas: «¡Señores. A los once años compuso una poesía premiada sobre la muerte de un condiscípulo. po­ cos meses antes de la gran batalla de los pueblos. año de la muer­ te de Hegel. y siendo adolescente tradujo can­ tos completos de la Odisea y escenas de los dramas de Shakespea­ re. El año de nacimiento de Hebbel y de Otto Ludwig. Debido a la disolución de estos tres teatros se vio obli­ 21 . una obertura en re menor. de suerte que podemos contentarnos aquí con algunos datos prin­ cipales. ¿Cómo había transcurrido la vida de Wagner hasta este mo­ mento? A menudo se ha escrito con todo detalle a este respecto. y la madre se casó con un amigo de la casa. En Würzburg se confirmó como director de coro. una sinfonía en do mayor en la Gewandhaus y una escena con aria en el Teatro de Leipzig. ascendido mientras tanto a actor de corte. permaneciendo en ella durante cuatro años. que tenía intereses literarios. como hijo del funcionario superior de policía Friedrích Wagner. en Magdeburg. Desde muy temprana edad se dedicó a los ensayos poéticos y musicales. Weinlig13. Richard Wag­ ner vino al mundo el 22 de mayo de 1813 en la casa del «León rojo y blanco». teniendo en cuenta también que su hermana Rosalie y su hermano Albert se hicieron actores. El trato con el tío Adolf. En noviembre de ese mis­ mo año murió el padre de Richard. ahora viene la pasión! ¡Señores míos. Kónigsberg y Riga manejó la batuta de director de orquesta. se matriculó Wagner en la Universidad de Leipzig como ‘studiosus musicae et philosophiae’. en la que aparece nada menos que 104 veces la palabra ‘canalla’ y cu­ yos personajes mueren casi todos antes del último acto. encontra­ ba al famoso divertido y humano.

A los 55 años lo llamó a Munich Luis II. A los 40 años. ‘Rienzi’. los conciertos dados en esta ciudad y. vivió las representaciones de sus ópe­ ra. la primera re­ presentación francesa del ‘Tannháuser’. año de la primera representación de su ‘Lohengrin’ con Franz Liszt en Weimar. el músico pronunció un discurso en la Asociación Patriótica de Drcsden. tras cuatro representaciones. no se efectuó ninguna representación del ‘Tristán’ en Viena. A los treinta años encontró un puesto como director áuli­ co de la orquesta de corte. pero produjo una obertura de ‘Fausto’. A través de Weimar huyó a Suiza. Una estancia transitoria en París no supuso nin­ guna posibilidad para afirmarse. su ‘Lohengrin’. Wille” y Gottfried Keller26. Wagner estaba jubiloso. En Kónigsberg se casó con la actriz Minna Planer. ‘Der fliegende Hollánder’ (El holandés errante) —que desapareció.gado una y otra vez a viajar. En 1848. ‘Das Liebesverbot’. a los 44 se mudó a la casa de campo que le había de­ jado ‘para siempre’ Otto Wesendonk en la Colina Verde. A los veintitrés años tuvo que ver cómo se retiró. su segunda ópera. En 1862 oyó Wagner por primera vez. Wagner se ocupaba de los textos y de la composición del Anillo del Nibelungo. que terminó dos años más tarde en Venecia y Lucerna. de los escenarios du­ rante 22 años— y ‘Tannháuser’.» El año en que conoció a Nietzsche se celebró la primera rc22 . fue deste­ rrado como ‘individuo políticamente peligroso’ y buscado por la policía. se ha superado mi esperanza más audaz. interrumpida con mu­ cho ruido. tras una sola repre­ sentación. El Teatro Municipal de Leipzig le rechazó a los veintiún años su primera obra ‘Las hadas’. Entre 1859 y 1866 tuvieron lugar el traslado a París. donde entró en trato con Herwegh24. dos años mayor que él. Ini­ cióse así un matrimonio caracterizado por roces que habrían de duran decenios. A pesar de los 77 ensayos. arrastrado por la ola política del día. y en el mismo año publicó el texto poético de los ‘Meistersingcr’ (Maestros cantores). compuso el ‘Tristán’ e inició su musicalización. libre de la presión de las deudas: «Ahora se ha ganado todo. Al año si­ guiente participó en la rebelión popular de Dresden. en Viena. afin­ cándose finalmente en Zurich. por orden del emperador Napoleón. que aspiraba a ser república. cerca de Zurich. Los trabajos literarios ocuparon el tiempo que va desde 1849 a 1851. desde allí a París. quien ya había dirigido allí el ‘Tannháuser’.

) Al marcharse. que. era aproximadamente de la misma edad que el fallecido padre de Nietzsche. en casa de los Brockhaus. que escribe en la actualidad. causó una profunda impresión en Wagner. una escena sumamente deliciosa de su vida estudiantil en Leipzig. La amistad provocó. en la que todavía no pue­ do pensar sin reírme. ya en la calle. es muy chistoso y alegra mucho a una reu­ nión de este tipo privado. tuve con él una larga conversación sobre Schopenhauer. (Nietzsche a Erwin Rohde. por lo que 23 . que Nietzsche leyera con entusiasmo las poesías y escritos estéticos de Wagner. Además. Lo que muy pocos miembros de las generaciones posteriores sabían y de lo que Nietzsche enseguida se dio cuenta. Wagner estrechó calurosamente la mano al joven estudiante de filología y lo invitó a visitarlo para practicar con él la música y la filosofía. También le encomendó que diese a conocer su música a la hermana y a los parientes. cuando visitaba la escuela Kreuz de Dresden. Después leyó un pasaje de su biografía. a su vez. En 1872 Wagner hizo esta profe­ sión de fe en una carta dirigida a Nietzsche: No creo que pueda haber existido muchacho ni adoles­ cente más entusiasmado que yo con la antigüedad clásica. imitando todas las voces y en un estado muy relajado. ¡Tú comprendes el placer que suponía para mí oírle hablar con un calor indes­ criptible acerca de lo que le debía. en primer lugar. de cómo era el único fi­ lósofo que había reconocido la esencia de la música! Luego se informó de cómo se portaban ahora los profesores con él. fue de la admiración de Wagner por la Antigüedad. se rió del congreso de filósofos de Praga y habló de los ‘cria­ dos filosóficos’. Es un hombre fabulosamente animado y fogoso.presentación de los ‘Maestros cantores de Nurenbcrg’ bajo la di­ rección de Hans von Bülow. Es­ te brillante Nietzsche. Me encanta­ ba sobre todo la mitología y la historia griega. Mientras tanto. Wagner tocó los pasajes más desta­ cados de la ópera nueva. escribe con extraordinaria habilidad y riqueza intelectual. que ha­ bla muy rápido. apenas un año mayor que el regio amigo Luis de Baviera. todavía desconocida en Leipzig.

Entre los antecedores espirituales de Nietzsche se cuentan filósofos co­ mo Heráclito18. que con­ tribuyó a formar al joven Wagner y le parecía apropiada para la carrera de filología. más tarde. Pero parece que las inclinaciones de Wagner en este sentido no eran lo bastante profundas. Opinaba que ese modelo podía hacer madurar el conocimiento de que el arte formador de la esencia de un pueblo nace de las necesidades del pueblo como quintaesencia de todos los que sienten una necesidad común. en la confesión de «que toda actividad filológica debe ser redondeada y cercada por una ideo­ logía filosófica en la que todo lo individual y aislado se evapora como rechazable y sólo se mantiene el todo y lo unitario». fue la evolución de Nietzsche. le recomendó con toda seguridad la filología. El discurso inaugural de Basilea desembocaba.» El eco de la doctrina 24 . Sillig. al que me dedicaba evitando en lo posible el latín. la ocupación con la antigüedad griega. Eli ‘respeto por el espíritu de la Antigüedad’ se lo habría impedido. Wagner expresa de forma lúcida la opi­ nión de que «la filología actual no ejerce ninguna influencia en el nivel general de la formación humana» y «no hace sino propor­ cionar filólogos que.me sentía muy atraído por el estudio del griego. en puridad. sin acentos nacionalistas. que partió desde los monumentos lingüísticos del espíritu griego y se mantuvo dominado por ellos. cuyo principio de 'todo fluye’ critalizó como rit­ mo de vida en la metafísica de Nietzsche. sólo son útiles entre ellos mis­ mos». Igualmente. En la misma carta. como hizo él mismo. sobre todo en la frase: «Sólo quien cambia sigue vinculado a mí. Distinta. Naturalmente vinculaba la indicación al alivio que significaba siem­ pre para él sumergirse en la Antigüedad con la afirmación de que Mendelssohn27 tampoco debería haber puesto música a los dra­ mas de Sófocles. Habría que mencionar únicamente la indicación nacionalista con que Wagner conjuraba el modelo he­ lenista en la presentación de la obra de arte que él se imaginaba para el futuro. pues se esfumaron pron­ to. su maestro preferido. no tuvo influencia digna de mención en la con­ figuración de su obra. No puedo juzgar hasta qué punto procedí regularmente en esto. A lo sumo su reaparición ocasional hacía que Wagner tomase conciencia de que la educación y el entorno reprimían algo en él.

lo negativo. El buen maestro mandó lla­ mar a su alumno y lo consternó felizmente. El filólogo Kiessling había informado al consejo de educación de Basilea en el sentido de que deseaba cambiarse. Ah.de Empédocles” sobre el amor y el odio de los elementos resue­ na también en la teoría de Nietzsche. al decir que también el mal. a su vez. por algún tiempo a París. Reprimió todas las dudas y aceptó. Quería ‘haberse re­ lajado de verdad’ antes de atarse a la cadena profesional. portando siempre la seriedad de su pensamiento y la tierna comprensión de su pertenencia. Rietschl escribió a Kiessling: «Desde hace 39 años he visto crecer ante mí a tantos jóvenes: nunca he conocido a un joven o nunca he procurado fo­ mentar en mi disciplina a otro que tan pronto y tan joven fuese tan maduro como Nietzsche. Me imaginaba para los dos cómo pasearíamos con mi­ rada seria y labios sonrientes en medio de la corriente de París.. y Ritschl debía responder ahora si Nietzsche. un par de callejeros fílsóflcos que la gente se acostum­ braría a ver juntos en todas partes.. querido amigo. a Nietzsche se le abría la perspectiva de ser nombrado muy pronto maestro académico de la Universi­ dad de Basilea.» Tras la conversación con Ritschl. 25 . A comienzos de 1869 volaron. a los estoicos en su insistencia en la libertad interior. aunque elevado a lo ético. cantando melodías del ‘Tannháuser’. Nietzsche estuvo paseando toda una tarde. Mas. tal vez con Rohde. nuestra ideal holgazanaría veraniega... forma parte de los principios de crecimiento del hombre y del mundo. es decir. ‘del que se tiene la impresión que procede de buena escuela’. Su ‘Zaratustra’ refleja. es apropiado para el puesto. el orgullo y la dignidad. creo que al novio le ocu­ rre lo que a mí: nunca me pareció tan envidiable como aho­ ra nuestra afectuosa espontaneidad. Wagner le en­ vió un saludo escrito desde Lucerna a través de los Brockhaus. con el viento de una gran espe­ ranza. los planes de Nietzsche del año anterior para marcharse. pues quería una vez más ser espectador y no actor. se fue a Hamburgo al Johanneum. En el mundo mental de los primeros tiempos griegos radica ñnalmente el anuncio nietzscheano del re­ greso eterno. Había soñado con saborear la seriedad y el encanto de una vida errante. a partir de Pascua.

pero de hábil argumentación. Nietzsche volvió a sentir que ‘tenía en el cuerpo un buen pedazo de músico’. volvió de nuevo y per­ manentemente con su mujer Minna a Zurich. Pero ninguno de sus conocidos observó nada de sus pensamien­ tos heréticos. que sólo parecían percibir la superficie. por su parte. A su vuelta de Suiza.» En enero de 1869 marchó a Dresden para oír los ‘Maestro cantores’. Y decía: «Ninguno de ellos está maduro para el libro ‘Opera y drama’.» Esta principal obra teórica la terminó de escribir Wagner el 10 de enero de 1851. no mostraba gran placer en ‘cacarear en público’. Debía haber cautivado especialmente al filólogo Nietz­ sche lo que se dice en él de la esencia del drama griego y cómo en opinión de Wagner. Creía ver lo poco que tenían en común con este genio. El acontecimiento de la ópera lo denominó ‘la mayor juerga artística que me ha deparado este invierno’. esto es. Prueba de la atención que había despertado ya la entra­ da de Nietzsche en favor de la ‘música del futuro’. un libro que se ocu­ paba preferentemente de la relación entre la música y el arte dra­ mático. a la que Wagner le había añadi­ do un ‘Prólogo’ en Lucerna el 26 de abril de 1868. se dejaban engañar por el título de ‘profesor’ y creían que era el hombre más satisfecho del mundo. Halló en la obra un libro múltiple. Esta primera representación dejó una impresión extraordina­ ria. tras la ruptura total de sus relaciones con Jessie Laussot. Wagner temía 26 . de lo que se alegró «más que de nada». Nietzsche fue invitado a una cena pri­ vada en el Hotel de Bologne de Leipzig para que conociera a Franz Liszt50. Más tarde opi­ naba de esta época que «estar de repente en casa y mis demás ac­ tividades me parecían una niebla lejana de la que estaba redimi­ do». en una época en que. Nietzsche leyó un ejemplar de la segunda edición. Veía su profesión más bien a la luz del fílisteísmo burgués. que trataba con cierta generosidad los he­ chos históricos. de que los par­ tidarios de los llamados ‘neoalemanes’ lo sondeaban con vigor: en interés de ellos debería dedicarse a la literatura. Nietzsche.y la reacción de Nietzsche fue ésta: «Lucerna ya no es inalcanza­ ble para mí. su muerte y disolución en la cultura euro­ pea llevó consigo la separación en artes distintas. y ¡joco antes del ‘gran miércoles de ceniza de la profesión’. En este primer estadio echaba también en falta que los hermanos ‘in Wagnero’ escribían por lo general de forma tonta y con mal esti­ lo.

Y más tarde. aunque en sentido distinto. De esta manera. se convirtió. La modulación y el timbre de la orquesta y la expresión dramáti­ ca de los cantores. altura y unión de los tonos entre sí. cuando le afectó a él mismo. 27 . A éste se le debería gri­ tar.que se habían alcanzado los límites extremos de la separación y se tenía que confirmar la nostalgia de su conjunción final. que para él también era lo supremo. Así habla Wagner de Meyerbeer” en ‘Opera y drama’. arrebatado irresistiblemente por la exaltación autodestructora. Nietzsche tuvo que presentarse contra el que. el verso constituye la infraestructu­ ra conceptual. mejor dicho. en evangelio. armado con un arsenal de artes y efectos. Según él. Lo que debía ser aquí ironía. Wagner definía maravillosamente la síntesis entre verso y melodía. que restablecía la relación íntima de péndulo entre la palabra y la música. Para Nietzsche. con la aureola del filósofo y el atractivo del santo. Como parte poética. La sal­ vación de esa nueva totalidad sólo puede radicar en una obra de arte cuyo verdadero autor era el ‘pueblo’. El músico tiene luego la tarea de restablecer la congruencia entre ver­ sos y música mediante su concepción de los puntos de acentua­ ción. en sus ma­ nos adquirió el romanticismo la fuerza para someter el mundo a la fe en el artista como redentor. Determina la melodía musical del compositor. Se había diseñado un autorre­ trato involuntario. como al legendario Wieland: ‘¡Forja tus alas y echa a volar!’ Wagner esperaba poder cumplir esta tarea con su ‘obra de arte global’ del futuro. de los actores cantantes. apoyan el acontencer en el escenario. atribuyéndole a la orquesta una fuerza expresiva que comunica en sonidos lo indecible. intentaba someter el mundo a su obra de arte. incluso burla. la revelación de la música del siglo XIX cul­ minaba en la creación de Richard Wagner. el compositor de óperas se convirtió en­ teramente en el redentor del mundo. Nietzsche lo hizo porque conocía el pe­ ligro romántico de buscar la salvación de la música. hemos de reconocer en todo caso al mo­ derno Salvador. al Cordero de Dios que quita el pecado original. configuración rítmica. y en el compositor en­ tusiasmado. Resulta evi­ dente lo próximo que está Wagner al arte de Schubert en estos puntos.

El hecho de que Wagner defendiera tan franca­ 28 . autor de escritos políticos que entusiasmaban a Wagner. por lo demás. La intuición y su comprensión de la música lo llevaron al conocimiento de que la música es lo predominante en la ópera. la consiguiente teoría del arte. Nietzsche. antifrancesas y nacionalistas del portador de la dedicatoria. el jo­ ven admirador de Wagner. Mientras tanto. es la opinión que desplazó en Wagner la tesis anterior de que las artes están reunidas por igual e impersonalmente bajo el predominio de la palabra. tenía que llevar necesariamente a esas casualidades de su­ cesiones de tonalidades en la estructura global que Nietzsche re­ chazara tan abruptamente más tarde. No menos contrapuesta a la actitud de Nietzsche es la dedica­ toria de la nueva edición del libro a Konstantin Frantz. La músi­ ca como forma suprema y liberadora del arte. en el que se formó la primera concepción de ‘Tristón’. pre­ cisamente ese reflejo de contenidos sentimentales en cambio cons­ tante. tal como se postula en ‘Opera y drama’. en el mismo. había desa­ parecido la fe de Wagner en las posibilidades de esta formación social y.Schopenhauer Cabe que el Nietzsche schopenhaueriano haya pasado gusto­ samente por alto que las teorías filosóficas de Wagner no se apo­ yaban en base muy sólida. La modulación como función de la poesía. idea procedente todavía de su interés comunista de los años de Dresden. que puede expre­ sar la esencia de lo metafísico sin ninguna representación media­ dora. no podía haber sabido nada de litó doc­ trinas antisemitas. con ella. Hasta 1854 no había conocido Wag­ ner la filosofía de Schopenhauer52 por su obra principal *E1 mun­ do como voluntad y representación’.

aunque hubiese adquirido claridad por primera vez gracias al filósofo. En una carta al pin­ tor Lenbach” . que llegue la hora en que Schopenhauer se convierta en ley de nuestro pensamiento y conocimiento. sin embargo. Lo victorioso de su proyecto de los Nibelungos era ajeno al com­ positor. antes de dar con la obra de Schopenhauer. Pero en la misma carta confiesa también que está ocupado en otra composición más acorde con su estado de ánimo actual. se expresaban artísticamente concepciones para las que Schopenhauer proporcionó la fórmula consciente. Es comprensible que el pesi­ mismo de Wagner aumentase bajo la influencia de Schopenhauer. Wagner recomendaba hacer de Scho­ penhauer la base de toda cultura espiritual y ética. Schopenhauer fue un factor importante de su desarrollo intelectual. Quien comprenda esta filosofía tendrá que olvi­ darse de la filosofía anterior y de sus juicios. como jamás he gozado en la vida la felici29 . Claro que en él. Llamó al autor el mayor filóso­ fo desde Kant. lo mismo que en el ‘Holandés’. Ya en 1852. frente al que Hegel y otros filósofos no eran más que charlatanes. como el joven Siegfried. a saber. aunque no ilimitada. Tanto para Wagner como para Nietzsche. le elogió a Liszt este conocimiento como si se tratase de un regalo celestial que le había caído en su soledad. no le era ‘naturalmente nuevo’. como confesó a Liszt.mente a Schopenhauer lo interpretaba. la negación final de la voluntad de vivir’. Ahora bien. se había terminado el texto poético del ‘Anillo’. Así podía escribir Wagner a Liszt que ‘el pensamiento terriblemente serio de Schopenhauer. Cuando Wag­ ner conoció la obra principal del Schopenhauer de 41 años. Ninguna de las componentes que todavía faltaban en su mú­ sica la aportó Schopenhauer al desarrollo de Wagner. Tan sólo por amor a un sueño de su vida. dice lo si­ guiente: «Tengo una esperanza para la cultura del espíritu alemán. Si el encuen­ tro con este mundo filosófico no fue el acontecimiento más signi­ ficativo de la vida de Wagner —¿quiés es capaz de ponderar se­ mejantes superlativos?—. lo cierto es que la influencia de Scho­ penhauer en él fue permanente y fuerte. se decidió a terminar el texto poético.» En el epílogo a su escrito ‘Religión y arte’. el joven co­ mo confirmación de su propio camino. cuyo retrato de Schopenhauer era el único cua­ dro que colgaba sobre la mesa de trabajo de Wagner.

la protección de los anima­ les. la concordancia con Schopenhauer fue fragmen­ taria. El filósofo Schopenhauer ofrecía a) artista Wagner —y aquí culmina su influencia— la clave para una comprensión de su trabajo más profunda de la que podía tener hasta entonces. haber captado con el concepto y haber aclarado mi razón. Así lo atestigua la manifestación de Wagner a Róckel: Raras veces ha estado un hombre tan extrañamente con­ fundido con sus nociones y conceptos y tan alienado de sí mismo como yo. En él dice que es imposible que se pueda producir nada más claro sobre el comportamiento de la música con las formas del mundo visible y con los conceptos sacados de las cosas que lo que puede leerse en la obra de Schopenhauer. en donde desde el princi­ pio al fin debe satisfacerse este amor: he diseñado en mi men­ te un Tristán y una Isolda. El espíritu de Schopenhauer entra igualmente en la prosa de Wagner. para quien el hombre es ‘en el fondo un animal salvaje. en el tratado sobre Beethoven. no en última instancia.dad única del amor. El rasgo diferenciador radica sobre todo en el optimismo que dominaba en última instancia en la naturaleza de Wagner. Tampoco encubre la degeneración del paraíso. el más hermoso de todos. el socialismo y. Frente al pesimismo antropológico de Schopenhauer. quien tengo que afirmar que ahora com­ prendo realmente mi propia obra de arte gracias a la ayuda de otro que me ha proporcionado conceptos congruentes con mis ideas. que es como ve nuestro mun­ do. la concepción musical más sen­ cilla. Wagner valora como buena la ‘verdadera naturaleza humana’. por ejemplo. Con la bandera negra que ondea al final quiero cubrirme yo mismo — para morir. Entre estos intentos cuenta los esfuerzos re­ formadores como el vegetarianismo. espantoso’. la frugalidad. Aunque elogia a Schopen­ hauer como ‘filósofo que combate con la mayor dureza todo lo falso’. la rege­ neración de la Humanidad por el arte. No obstante. pero más pletórica. puesto que en ‘Religión y arte’ habla de ‘intentos de levanta­ miento del paraíso’. es decir. quiero hacerle un monumento a este sueño. que ha demostrado que ‘la compasión basada en la natu­ raleza profunda de la voluntad humana es la única base verdade­ 30 .

sino que más bien es la voluntad la que puede manifestarse direc­ tamente. La vo­ luntad que anima las cosas sólo se encarna en las demás artes en imágenes. este vertrílocuo de Dios. resignación. Como testimonio de aquel cambio brusco. al que le presta expresión: el drama. negación. destierro y refugio. desengañado de la estancia en Bonn. Veía aquí un espejo en el que contemplaba el mundo. ocurrió en contra de mi costum­ bre de no precipitar las compras de libros. hablase un día de ideales ascéticos?» Pero por esa época Nietzsche había hui­ do ya del romanticismo. Antes tenía la música como medio de expresión que necesita un objeto para su realización. Aquí veía enfermedad y remedio. finalmente. Lo que Schopenhauer percibía en la música como noti­ cia del más allá es lo que Wagner quería que sonase en su música y es lo que luego ridiculizaba Nietzsche en la ‘Genealogía de la moral’: «No sólo hablaba de música.ra de toda moralidad’. me abordó vio­ lentamente la necesidad del autoconocimiento. infierno y cielo. melancólicos. ha­ blaba de metafísica: ¿es de extrañar que. las hojas del diario de aquellos tiempos con sus sencillas auto­ 31 . me quedan todavía los días intranquilos. En cualquier caso. También Nietzsche conoció a Schopenhauer en un momento de depresión. Wagner aprendió a pensar de otra manera acerca de su propio arte. Apuntó el acontecimiento en su cuaderno de notas del modo siguiente: No sé qué demonio me susurró al oído: llévate este libro a casa. Aquí me miraba el ojo solar. la música no es mera imagen de la voluntad. ple­ namente desinteresado. de corroer­ se a sí mismo. encuentra también en esa apreciación mo­ tivos que asimismo hicieron de Nietzsche discípulo de Schopenhauer. La teoría de Scho­ penhauer acerca de la música le hizo cambiar de opinión. Una vez en casa me eché en el sofá con el tesoro adquirido y empecé a dejar­ me influir por ese genio enérgico y sombrío. del arte. había dejado atrás a Wagner en lucha contra su época. Cada línea gri­ taba renuncia. la vida y el propio ánimo en una grandeza terrible. cuando en 1865. Al analizar la filosofía de Schopenhauer. descubrió en una librería de viejo de Leipzig ‘El mundo como voluntad y representación*. en ideas.

acusaciones y su búsqueda desesperada de curación y tranv formación de método el núcleo humano. Así. Para él. para Nietzsche. En la ‘Fróhliche Wissenschaft’ (Gaya Ciencia) se encarece a Schopenhauer como ‘primer ateo confesa­ do e inflexible que hemos tenido los alemanes’. Entre ellos. el mayor atractivo lo constituía el pesi­ mismo de Schopenhauer: la vida no vale la pena de ser afirmada. no podía proporcionarle al hombre ningunos objetivos. durante catorce días seguidos. la razón era el instrumento de la voluntad para alcanzar lo deseado. En primer lugar. Al presentar las cua­ lidades y aspiraciones generales ante el foro de un sombrío autodesprecio. Se apo­ deró de mí una exitación nerviosa. Mas. pues. Así. En contraste con Kant. cabe que Nietzsche se sintiese cautivado por el artista de la palabra. La impresión fue tan profunda que Nietzsche elogió a Schopenhauer como maestro y educador suyo en la tercera de sus ‘Me­ ditaciones inoportunas’. por lo demás tema favorito de Wagner. lo mismo que Goethe. me obligué a no acostarme hasta las tres de la ma­ drugada y volverme a levantar a las seis en punto. La claridad y lógica de su exposición superaban en mu­ cho los análisis de Kant y sus sucesores. me hallaba amargado y desenfrenado en el odio dirigido contra mí mismo. a diferencia de la mayoría de sus com­ pañeros. es un acontecimiento europeo y no meramente un acon­ tecimiento local. el énfasis de Schopenhauer radicaba en el desprecio de la razón. Hegel o Heine. La razón no podía abrirle a Schopenhauer la esencia de las cosas. por el excelente estilo en que se expresaba este profesor de filosofía. la vanidad y la obligación de estudiar regularmente. La salvación. por ejemplo. que conocía bien por sus estudios de filología clásica. sólo puede radicar en la capacidad de renunciar a los instintos como obra ciega de la voluntad incontrolada. y quién sabe hasta qué grado de locura habría avanzado si no lo hubiesen contra­ rrestado los atractivos de la vida. Tampoco faltaban mortifi­ caciones corporales. que. Nietzsche no llegó a la filosofía de la mano de Platón” o de Aristóteles” . En la ‘Gótzendámmerung’ se le califica precisamente como el último alemán «que entra en consideración. sino a través de las ideas de Arthur Schopenhauer. nacional». cuenta Schopen32 .

que explica cómo la vi­ vencia de lo hermoso no dura mucho ni ofrece redención ningu­ na de las fatigas y de las coacciones naturales. causales y finales. pero durante el tiempo en que está sonando nos libera de nuestras ne­ cesidades temporales. Schopenhauer asignaba un lugar especial a la música.» Lo mismo que la influencia de Feuerbach36 en el joven Wag­ ner cedió ante Schopenhauer. Este dio sobre todo a su imagen ateísta del mundo un nuevo signo de valor de la intuición vital. Nietzsche trasformó el pesimis­ mo en optimismo metafísico. para Scho­ penhauer. espaciales. En el entu­ siasmo de Wagner por esta tesis se nos revela el creyente del fu­ turo como persona vinculada a su siglo. elevándose a la altura de una afir­ mación que tiene su expresión en el 33 .haucr la compasión como otra forma de egoísmo. Entre las artes. Cuando. el conocimiento por la razón o la virtuosidad. Pues. aguantó lo inevitable con decoro y con Schopenhauer: «De vez en cuando susurro bajo el vientre de un caballo: ‘¡Schopenhauer. pues antes y después de Schopenhauer hubo otras opiniones sobre la posición de la música. Nietzsche tu­ vo que hacer el servicio militar de un año. Schopenhauer opone la ascética del individuo a la razón y a la moral. me tranquiliza echar una mirada al retrato que tengo en mi escritorio. no significa escapar de esta necesidad. confor­ me al modelo cristiano. en tanto en cuanto él creía que expresaba directamente la realidad y la forma de las cosas. un ejemplo de que la misma metafísica permite una actitud contrapuesta. en la acción moral. no puede transmitir ningún conocimiento racional. Cierto. por ejemplo. El hombre sólo puede alcanzar la redención de sí mismo en la educación de la voluntad para la renuncia. Ni siquiera la diso­ lución del altruista en el bienestar de los demás puede marcar una salida. dos años antes de conocer a Wagner. ayúdame!’. Renuncia y acallamiento de la para él funesta vo­ luntad pueden ser quizá salidas apropiadas para esta existencia. que para él están na­ turalmente subordinadas al concepto de belleza. pero sobre todo bajo el efecto de la belleza. y cuando vuelvo a casa agotado y cubierto de sudor. La personal desvinculación religiosa de Nictzsche se sintió atraí­ da por el pesimismo de Schopenhauer. situada bajo la maldición de constelaciones falsas. tampoco fue siempre igual de in­ tenso ni ilimitado el efecto de Schopenhauer en Nietzsche.

el arte mismo. Nietzsche se opone asimismo a la definición schopenhaueriana de lo trágico en el sentido de vía pa­ ra la resignación. sino a toda la pieza y a todo el espectáculo (‘Más allá del bien y del mal’). la religión pagana. clamando insaciablemente por toda la eternidad.ideal del hombre más arrogante. el rechazo radical de Nietzsche a la moral de la compasión. el conocimiento y casi to­ do lo arbitrario’. él. no só­ lo a sí mismo. además. Así se expresaba más tarde el Nietzsche schopenhaueriano. En la última fase de su actividad creadora. 34 . puesto que interpreta el arte en el sentido de ‘medio para la redención de la vida’. sino que quiere volver a tenerlo como era y es. que se esfuerza por superar o por lim­ piarla de quejas y estrecheces. animador y afírmador del mundo. en un momento en que se había alejado ya de Wagner. Es característico. La concepción de la tragedia como arte negador y como síntoma de decadencia es ‘una de esas falsas monedas con que Schopenhauer ha corrompido paso a paso toda su psico­ logía’. Nietzsche se dirige con toda acritud contra cualquier arte pesimista en el sentido de Schopenhauer: es una contradic­ ción en sí. que no sólo ha aprendido a aceptar y soportar lo que era y es. la moral. la belleza. ‘que ha entendido muy mal el genio.

Vischer: «Su querida carta del 5 ha sido una verdadera obra de caridad para mí. Nietzsche. Ritschl opinaba lo siguiente ante el presidente del consejo de educación. vertiginoso. y el famoso compositor vol­ vieran a encontrarse muy pronto en Lucerna.Tribschen: «Isla de los Bienaventurados» Cuatro semanas después de su primer encuentro con Wagner. Si lo improbable debía convertirse en realidad. de su estética revolucio­ naria y edificante. que el estudiante de filología. Eso no ocurre de ninguna manera en Alemania. el profesor Dr W. No le precedió nin­ gún doctorado ni habilitación. por ese mar schopenhaueriano de sonidos... yo quería que pudiéra­ mos leer juntos los textos poéticos.. Nietzsche decía lo siguiente en una carta al amigo Rohdc: Wagner. tal como lo conozco... El 13 de febrero de 1869 fue nombrado ‘profesor extraordinario de filología clásica y maestro de griego en la clase superior del Pedagógico’. de suerte que mi audición de la música wagneriana es una intuición jubilosa. resulta que el nom­ bramiento a los veinticuatro años como profesor de la Universi­ dad de Basilea fue un verdadero milagro.. a saber.. que podríamos dejarnos arrebatar por el ímpetu sentimental de su música. es la ilustración viva de lo que Schopenhauer llama genio. En estas líneas se refleja el entusiasmo de un encuentro que acercó a dos de los hombres más importantes de su siglo.» 35 .. podríamos recorrer jun­ tos el camino audaz.. un maravilloso encuentro conmigo mismo. puesto que por primera vez veo que una autoridad es lo bastante clarividente como para sobreponerse a la ‘insufi­ ciencia formal’ y reconocer claramente los intereses objetivos. cuyo oleaje más secreto siento.

asombroso mediador entre los campos hostiles de los partida­ rios de Schumann y los de Wagner. Se le envió al director una invitación para que se presentase en Tribschen. Karlsruhe y finalmente Heidelberg. con su ídolo. A él se acercó Wagner con la idea de representar por prime­ ra vez el ‘Tristán’ en Karlsruhe. el 28 de mayo ponunció su lección magistral sobre ‘Homero y la filolo­ gía clásica’. solamente sobre la base de los traba­ jos que Nietzsche había publicado en el ‘Rheinischen Museum’57.Sin examen ni disputa. fue uno de los pocos que con­ siguió seguir siendo. y dedicarse a la primera y a algu­ nas escenificaciones siguientes de la ópera de Schumann ‘Geno­ veva’. Poco después contaba Nietzsche en la casa de Wagner esta excelente ejecución suscitan­ do así los deseos de Wagner por conocer a Levi. Bonn. por otro lado. Entre tanto. en el lago de los Cuatro Cantones. en una radiante ma­ ñana de primavera. Wiesbaden. llegó Nietzsche a orillas del lago de los Cua­ tro Cantones. Alguien tocaba el pia­ no dentro. oyó el domingo 18 de abril. hizo su primera visita a Tribschen. le reconoció el claustro de profesores de Leipzig el título de doctor. y se preguntaba por la casa de campo situada en la prominente orilla. y. cómo unos compañeros de viaje decían que en el teatro de la corte de esa ciudad se representaba ‘Los maestros cantores’. por un lado. donde re­ dactó su lección magistral. Hermann Levi3#. plan que se frustró luego en be­ neficio de Munich. Cuando Nietzsche viajaba a Basilea. Poco después de comenzar el semestre. El joven se quedó parado un buen rato y escuchó un 36 . Superó sus dudas acerca de si todavía se mantenía vigente la invitación que le hizo el maestro el otoño pasado. Llevó la batuta el pri­ mer director de orquesta de Karlsruhe. Nietzsche interrum­ pió su viaje y asistió a la representación. Se hizo suizo. Al poco rato se hallaba bajo sus ventanas. El 19 de abril llegó a Basilea. poco antes de pasar por Karlsruhe. Le­ vi. amigo de la radical adversaría de Wagner. partió el 12 de abril de Naumburg y viajó por Colonia. Y el 17 de abril podía comprobar Nietzsche <1 ‘licénciamiento de la asociación de súbditos prusianos’. Clara Schumann. convertirse en paladín de la obra de Wag­ ner. Aquí hay que mencionar el hecho generalmente desconocido de que Nietzsche fue el que desde esos primeros momentos puso en estrecho contacto al posterior apóstol wagneriano.

Nietzsche supo por el criado que el Sr Wagner estaba trabajando y no se le podía molestar antes de las dos. Wagner había emigrado de Munich a Suiza huyendo. soleados y pacíficos.» Wagner —31 años mayor que él— llevaba una casa nada con­ vencional. Robaba gustoso las ho­ ras de su visita a los deberes de Basilea. invitación que tuvo que rechazar por estar ya comprometido para ese día. de instantes profundos. reforzaron la adoración de Nietzsche por el maestro. Echsner y su hermana en la pensión Imhof. nadie pensaba en esto durante los días pasa­ dos a orillas del lago. la Sra Brockhaus. días que. Al llamar a la puerta. Wagner estaba componien­ do el lamento de Brunilda.» El lunes de Pentecostés resultó ser ‘el primero de esos días deliciosos que se convirtieron más tarde en la felicidad de mi al­ ma y en mi consuelo’. a jugar un papel decisivo en el desarrollo de uno de los pensadores más significativos de la edad moderna. de serenidad. Cuando Nietzsche se despidió. Nietz­ sche apuntó en su diario: «Mientras tanto. amigo de Wagner. dirigida por Cosima. Acto seguido volvió a entrar en la casa. Significaba mucho que. cosa 37 . Así que le rogaron que pasara por Tribschen a los dos días. El destino de éste sería derrocar ídolos. llegó el criado corriendo tras él: el Sr Wagner preguntaba si el señor pro­ fesor era el mismo Nietzsche que había conocido en Leipzig. Pero el joven podía dejar su tarjeta de visita. por entonces todavía esposa del director Hans von Bülow. en casa de su hermana. Lontius. El hombre mayor estaba destinado a despertar la pesonalidad de Nietzsche. días de confianza. Cuando Nietzsche se volvía para emprender la marcha. Claro que las experiencias del choque con una naturaleza tan contra­ dictoria como la de Richard Wagner sacudieron y desesperaron al admirador Nietzsche. Nietzsche dijo que sí y a continuación recibió una invitación para almorzar. días alegres con Ochsenbrüggen. Wagner le regaló una fotografía suya y lo acompañó a Lucerna.acorde que había oído muchas veces. una vez consumada la ruptura con Wagner. La pareja vivía en ‘concubinato’ del que habían nacido ya dos hijos. e hija de Franz Liszt. Palabras que muy pronto adquirirían una referencia significativa para el que escuchaba. pudiera escribir: «Dejo el resto de mis relaciones humanas. de coincidencias sublimes. pero en modo alguno quisie­ ra olvidar los días de Tribschen. Naturalmente. del ‘Sigfrido’: ‘Me ha querido el que que me ha despertado’.

Siegfried Helfferich Richard. Cosima le siguió con sus hijas Daniela y Blandine von Bülow. un agradecimiento largamente retenido. sin timidez nin­ guna. Nietzsche llegó a la casa como si se tratase de un mensajero procedente de un mundo mejor y más puro. Nietzsche creía que debía vincular los momentos mejores y más sublimes de su vida al nombre de Wagner. por el contrario.ya casi habitual en él. es indescriptible. se sumó al viaje. financieros y escandalosos. Resalta cómo Nietzsche. intentó separarse de su hermana Elisabeth por eso. El año 1867 le regaló a la pareja la hija Eva-Maria. de los problemas políticos. Esquilo” y Píndaro40 viven todavía. de ma­ nera que. Según el testimonio verbal de Wagner. sino que. lo que animaba a Nietzsche: «Lo que aprendo y veo allí. lo que oigo y entiendo. y resulta evidente lo mucho que tuvo que influir el joven erudito en Richard y Co­ sima. Schopenhauer y Goethe. También la pequeña Isolde. puesto que él estimula­ ba la serenidad y alegría de Wagner. mintras la masa permanece aún en la fría niebla y pasa frío. Sólo podía ve­ nerar con la misma entrega a un hombre: ‘a su gran hermano in­ telectual’ Schopenhauer. Cosima hizo saber a Nietzsche que gracias a él se superaron 'estados de ánimo tristes’. han de luchar contra los todopodero­ sos prejuicios y las propias inclinaciones contrarias. Para el cumpleaños de Wagner. no en última instancia. el 22 de mayo. Nietzsche tuvo ahora ocasión de manifestar. en la feliz lucha.» Wagner y su in­ teligente compañera parecían comprender los trabajos de Nietz­ sche. si el destino del sabio consiste en ser durante un tiempo patuorum hominum. y dos semanas después de la llegada de Nietzsche vi­ no al mundo su tercer hijo. Nietzsche con­ fesaba orgulloso: Pues. como siempre. posteriormente enemigo ferviente del racismo y que. creedme. se hallaba por entonces bajo la influen­ 38 . tienen por fin una especie de de­ recho de conquista sobre el genio. A estos pocos tampoco les cae el goce del genio sin esfuerzo. El amigo Rohde supo. nacida de la unión con Wagner. resulta que estos pauci pueden sen­ tirse bienaventurados y distinguidos en grado especial puesto que les es dado ver la luz y calentarse con ella.

cia de los panfletos wagnerianos contra los judíos cuando prosi­ gue de esta manera: Ahora me he atrevido a contarme entre esos pauci. tras darme cuenta de la incapacidad de casi todo el mundo que uno conoce cuanto se trata de concebir su personalidad co­ mo totalidad. subyugó de tal manera. (Nietzsche insinúa aquí la deplorable vivienda en que habitó durante algunas semanas por aquella época. Se le veía bien y se le asignaron incluso dos habitaciones permanen­ tes. podía ir y venir cuando quisiera. tal como se nos había extraviado a nosotros. Por primera vez desde su infancia experimentó Nietzsche algo parecido a un hogar. me haya man­ tenido firme en la seriedad germánica de la vida. a saber. los escritos y la música.) Bajo el supuesto de semejante veneración. las tonterías filosóficas y el judaismo rampante. en la con­ sideración profunda de esta existencia tan enigmática y grave. le hacían sentirse infinita­ mente bien. Más o menos. que no podía concebir por su parte ninguna simpatía real por Nietzsche. en suma. junto con su brillantez intelectual y su 39 . La rodeaba el secreto. notar la atmósfera de una ideología más seria y ani­ mada. profundamen­ te ética que fluye por la vida. cómo me habría gustado también no tener que escribir todo lo que he escrito. A usted y a Schopenhauer les debo el que. ponía enjuego todos los en­ cantos de que era capaz. la pareja le conce­ día una confianza cada vez mayor. Incluso Cosima. la frialdad conte­ nida fascinaba de igual modo a sus amigos que a su padre Liszt. de sentir la corriente unitaria. Nietzsche em­ pezó pronto a formar parte de la generosa casa de Wagner. que se mostraba aquí en su lado mejor y más acogedor. a quien tanto se parecía en lo físico. hasta ahora. Cómo me ha­ bría gustado aparecer hoy en su soledad del lago y la mon­ taña si la cadena dolorosa de mi oficio no me hubiera rete­ nido en mi perrera de Basilea. su irradiación varonil. Am­ biente nada burgués y el encanto de Wagner. Lo que de muchacha le ha­ bía hecho parecer falta de gracia. Me gustaría decirle verbalmente cuántos problemas pura­ mente científicos se me han aclarado con mirar su persona­ lidad curiosa y solitaria. a causa de todas las miserias políticas posibles. pobres alemanes.

por ejemplo. Claro que también jugaba un papel la preocupación de Wagner por la auten­ ticidad de la representación. De ahí que escribiera a Peter Cornelius45: «El rey ama mi música. Al principio. desplazó sus ideas socialistas y revolucionarias. aunque judíos co­ mo Porges41. los can­ tantes de Wotan. felicitándole por el tema de la conferencia y por ha­ ber planteado correctamente el problema.4*. Naturalmente. al débil Nietzsche. Schiller y Beethoven hemos leído esta no­ che con sumo interés su conferencia. no importa cómo se le pre­ sente.» Surgieron pequeñeces e intrigas de las que Wagner se que­ jaba a Cornelius: «Lo que todos hemos sufrido y aguantado su­ pera cualquier imaginación. Mottl45 y luego Neumann44 y Levi se contaron siempre entre los amigos más íntimos de Wagner. para el que existía una ga­ rantía contractual. sino que muy pronto expuso también sus propios pensamientos. El señor Wagner le ex­ presa su agradecimiento y le dice que no puede sino estar conforme con todas sus opiniones relativas a cuestiones es­ téticas. En primer lugar. Tausig. fomentando en su lugar las ideas antifrancesas y antijudías. La influencia de Cosima dio constancia a la creación de Wagner. Sin embargo. Wagner la tomó como un atentado a su festival planeado en cuatro partes y por eso que­ ría quitarle al rey Luis II el estreno. Luis dudó en aceptar las razo­ nes artísticas aducidas por Wagner para su intromisión. Wagner veía el caso de Munich con más indulgen­ cia. envió orgulloso su lección magistral ‘Homero y la filología clásica’. Loge y Alberich vinieron a Tribschen para in­ 40 . que se enamoró perdida­ mente de ella. la paz externa de la vivencia de Tribschen era engañosa: Richard y Cosima se irritaron por la escenificación del ‘Rheingold’ (El oro del Rhin) en Munich.atención maternal. puesto que esperaba que los amigos que se habían trasladado a vivir allí discutirían la representación. Nietzsche no sólo estaba en Tribschen como receptor de ideas. Así.» En esta situación llegó Nietzsche como consolador a la casa. Wagner le escribió lo siguiente a través de Cosima: Entre Goethe. lo que constituye el principio de toda sabiduría y tal vez el fin y en lo que ge­ neralmente no se piensa.

Me sigo apoyando en nuestra soledad de Tribschen para tranquilizar de nuevo las fuerzas vitales sacudidas. quien le dio a entender claramente que se llegaría a los insultos y a las manos si Wagner no permitía la representación e insistía en la dirección de Richter. quien. si todo volviera a guardar silencio.. A continuación Wagner viajó en secreto a la ciudad bávara. pero sí de una fisura mu­ da e incurable. por ejemplo. sino porque se ha perdido irremisiblemente la última esperanza de su vida en este conflicto! Usted me comprende: no sé nada de ruptura. por aquellos años. como amigo perpetuo de la cantante Pauline ViardotGarcía4®. lo que supuso un res­ piro en Tribschen. En un principio. todo lo que se ha publicado coincide en hallar magní­ fica la representación. sino que también la entendía. Cuando.» Claro que no sólo fue la Prensa la que adoptó ese punto de vista.» Ignorando los verdaderos senti­ mientos y motivos del rey. puso sus esperanzas en la orquesta de 107 mú­ sicos.formar mímica y musicalmente. Pero enemigos declarados y ocultos de Wagner también frustra­ ron esto en Munich. Ahora sabrá más que nosotros acerca del ‘Oro del Rhin’. por fin. Puede imagi­ narse lo apenado y melancólico que está el corazón. Ahora debe seguir trabajando en su ‘Sigfrido’. el poeta ruso Ivan Turgeniev47.. De buena o de mala gana. Richter no pudo empuñar la batuta. y Wagner corrigió lo que pudo. Beethoven y Shumann y. Su preferida era la de Mozart. ésta tuvo lugar. Wagner dejó que las cosas siguieran su curso. De 41 . Cosima escri­ bió a Nietzsche: «. de la que nada sospecha una de las partes. Entre el público se hallaba. pero insoportable la obra. no comprendía en absoluto a Wagner. si no se viera tan afectada la salud del maestro. Se confiaba en él. Cuando se fueron. pero habló con el secretario del rey. pero que la otra siente con tanta más tristeza. debía retrasarse la representación. Nietzsche fue un gran consuelo para los Wagner. y Cosima se quejaba así ante Nietzsche: «So­ portaría tranquilamente todas estas infamias. continuaba: ¡Y no es porque haya entregado de manera tan vergon­ zosa su obra. no sólo se interesaba por la música. dirigida por Hans Richter4®. También estaba presente cuando Hans Richter llegó de im­ proviso para dar cuenta de las intrigas en torno a la representa­ ción de Munich. deseando que evitase lo peor.

aunque estas óperas cons­ tituyeran éxitos brillantes de la Viardot. Le había regalado partes del manuscrito en la Residencia. por ejemplo. no obstante. afirmando que el maestro se indignaba por encargarle a Nietzsche tales cosas. así como los juguetes. Tenía su opinión propia sobre el vestido de un ángel de Navidad y. no veía en él más que al joven de 25 años. sin su permiso. Se le pidió a Nietz­ sche que pusiera un anuncio en un conocido periódico indicando que esas publicaciones no contaban con la aprobación del maes­ tro. Cosima parecía avergonzarse cuando lle­ gaba con nuevos ruegos. compró la mayor parte de los regalos en Basilea. Tam­ bién se aprovechaba de la entrega del joven encargándole toda clase de trabajos auxiliares. He aquí algunos ejemplos: se publicaron. Cosima. Debía entregar solamente papeles con descripción bien detallada de lo exigido en las tiendas. algunas cartas privadas de Wagner. pro­ curaba facilitarle los encargos. que Nietzsche era catedrático. Al acercarse Navidad. Pero el amigo ‘Fritz’ no se tomaba su tarea a la ligera. El ‘maestro’ reconocía las dotes literarias de Nietzsche. ¿Acaso temía desilu­ sionar con su biografía al educado doctor Nietzsche? Lo mismo le había ocurrido con el rey Luis. por ejemplo. lo encargó a París. Así. 42 .’ Sin embargo. aun­ que volvió a quitarle pronto el manuscrito. La extrañeza del rey acerca del com­ portamiento de Wagner con los planes de Luis para Munich aumentó en malestar al ‘conocer’ con más detalle la autobiografía. Considerando su carácter poco práctico. siete años mayor que Nietzsche. antigüedades y los objetos más elegantes posibles. doctor y Biólogo. no encontrándolo adecuado para el cielo de Basi­ lea. respecto de las figuras del teatro de marionetas adujo que el rey parecía poco auténtico y que el diablo no era tan negro como debía. le presentó a Nietz­ sche los primeros capítulos de Mi vida para que los revisara. Cosima le dio a Nietzsche toda una serie de encargos. Luego le rogó Wagner que buscase un retrato de su tío en Leipzig. Olvidaba. esto lo de­ cía alguien que rechazaba igualmente lo ‘viejo’ de las grandes ópe­ ras del estilo de las obras de Meyerbeer. aceptaba gustosa los servicios de éste. examinaba crí­ ticamente libros y objetos de arte.ahí que resumiera la impresión de la ejecución en la frase escueta de: ‘Música y texto son insoportables. sino también un teatro de marionetas y otros juguetes infantiles. no sólo grabados de Durero. Así.

y esta naturaleza es siem­ pre nueva y maravillosa. una seriedad vital tan sublime. Ayer. no dimana real y totalmente de la vida. ensalza al rey como ‘represen­ tante del interés puramente humano’.La intención de Wagner de aprovecharse de las dotes litera­ rias de Nietzsche se le ocultaba al incauto doctor. He pasado bastantes días en la encantadora casa de campo del lago de los Cuatro Cantones. La seguridad de querer mantener­ se en lo sucesivo alejado de toda actividad política desemboca en la definición de su drama musical que. los calum­ niadores se habían dejado engañar por las apariencias. «por cierto. La coinciden­ cia de ambos con respecto a Schopenhauer engañaba a Nietzsche. en los escritos de los sabios de la música. Este escribía a Cari von Gersdorff: Además. porque todo el mundo se alza sobre otros cimientos y no tiene su hogar en su ambiente. El home­ naje. que parecía plenamente emanada del espíritu de Schopenhauer. En julio de 1864. En él impera una idealidad tan incondicional. aunque se presenta seria y terrible. Eso no pue­ de ocurrirle al estadista Luis. La visión como concepción schopen43 . Me sentí total­ mente sacudido por esta idealidad. por ejemplo. Nadie lo cono­ ce ni puede juzgarlo. el pequeño rey de Baviera. profundo. una humanidad tan profunda y conmovedora. etc. de apariencia oportunista. destinado a aclararle a su ‘jo­ ven amigo’. en cambio. que en su proximidad me siento como al lado de lo divino. No es nada menos que Richard Wagner. leí un manus­ crito que me había dejado: ‘Sobre el Estado y la religión’. sobre el que no debes creer ningún juicio que se halla en la prensa. he dado con un hombre que revela como nin­ gún otro la imagen de lo que Schopenhauer llama genio y que está totalmente penetrado de esa maravillosa filosofía íntima. aquí se nos muestra solamente como quimera». Wagner había querido esbozar su postura política tras la participación en la rebelión de Dresden. pero. Wagner protesta de que se le ha presentado falsamente como revolucionario. Un ensayo mayor. su posición interna ante el Estado y la religión. se eleva dentro de la vida por encima de ella y nos la ofrece como una pieza de tea­ tro que. Nunca se le ha hablado a un rey de una manera tan digna y filosófica.

Ahora volvió a tomar el hilo de la tetralogía de los Nibelungos. Durante diez años había dejado el trabajo del ‘Anillo’. El padre terminó eufórico la composición del ‘Sigfrido’ ese mismo día.» Las palabras se refieren en realidad a ambas noveda­ des. aña­ diendo lo siguiente: «¡Un caso inaudito! Nadie creía que lo con­ siguiese. venido al mundo ‘fuera del matrimonio’ por seguir todavía el largo proceso de divorcio de von Bülow en Berlín. aunque éste trabajaba entonces en los Maestros cantores con su final nacionalista alemán.» El día del nacimiento de Siegfried estaba Nietzsche en casa sin tener idea ninguna del acontecimiento. Murió en 1930. Inicióse ahora un proceso de creación inesperado para él mismo. para dedicarse primero al ‘Tristán’ y luego a ‘Los maestros cantores’. Poco antes del nacimiento del hijo.haueriana de la realidad: con manifestaciones como éstas podía sentirse aludido el joven Nietzsche. Quiero sufrirlo todo gustosa para estar a su lado. podía reunir de nuevo sus fuerzas. Y continúa proféticamente: «Siegfried heredará el nombre de su padre y conservará sus obras para el mundo. Que me difamen para toda la eternidad. en Tribschen. En el ‘Idilio’ de Tribschen al lado de la amada. del hijo de quien esperaba la conservación y conti­ nuación de su obra. le he alargado la mano y le he dicho: te seguiré hasta la muerte. Hacía tiempo que había cedido el cansancio tras la terminación de ‘Los maestros cantores’.» No se cumplió este deseo suyo: sobre­ vivió a Richard durante casi cincuenta años como guardiana ri­ gurosa de su herencia. a las cuatro de la mañana. escribió Cosima en su diario: «Nos quieren arrastrar al fango. una vez que Hans von Bülow se separó definitivamente de Cosima. La amabilidad y sinceridad de Wagner en los años de Tribschen se vieron indudablemente favorecidas por el nacimiento de su único hijo. Mi única oración es rogar que muera unida a Richard en la misma hora que él. Siegfried vino al mundo el domingo 6 de junio de 1869. el mismo año que su hijo Siegfried y solamente tres meses antes que él. yo sólo le he ayu­ dado. Wagner lo había invitado por su fe­ licitación del 3 de junio: 44 . que en noviembre de 1869 se fue definitivamente con él. Le envió la noticia de ambos acontecimientos al amigo Pussinelli44 de Dresden. lo mismo que el joven rey se dejó convencer por la inocuidad de las intenciones de Wagner.

Esto puede hacerlo cualquier artesano. tan sólo necesita enviarnos una línea notifi­ cando la llegada. por favor. No he tenido muchas experiencias felices con los compatriotas ale­ manes. de forma in­ discreta. ocurrido aquella no­ che. Rohde recibió un informe inmediato de su estancia: . mi since­ ro agradecimiento por su hermosa y significativa carta. Aprendo mu­ cho a su lado: este es mi curso práctico de filosofía schopcnhaueriana. le repito hoy la invitación que le hice verbalmente al despedirnos ante el ‘Rossli’. y tomó la noticia como presagio feliz de la amistad. Tampoco pudo enturbiar el trabajo la carta del rey de Baviera. Recientemente le he leído a él mismo.Mi querido amigo. El convierte en realidad lo que noso­ tros sólo podíamos desear. Tribschen. por ejemplo el sábado por la tarde. Tras la representación del ‘Oro del Rhin’ pro­ hibida expresamente por Wagner. quéde­ se el domingo y vuelva el lunes por la mañana temprano. el mundo desconoce la grandeza humana y la singularidad de su naturaleza. Ven­ ga. Wagner inició el borrador para orquesta del ‘Ocaso de los dioses’. pero ordenada por el rey bajo 45 . llamo libertad alemana. aunque algo tarde. cerca de Lucerna. junto con Goethe y otros. Ya no eres ningún desconocido para él. y mucho más un pro­ fesor. De­ bido a sus lecciones tuvo que partir muy temprano.. Un saludo cordial de su Richard Wagner. Déjese ver tal como es. La proximidad de Wagner es mi consuelo. Salve mi fe firme en lo que. la cuarta y última parte de la tetralogía. Recientemente he vuel­ to a pasar dos días en su casa y me he sentido maravillosa­ mente reconfortado. Dale (y dame) gusto y escríbele una carta detallada. Su dirección: Sr Richard Wag­ ner. Más tarde se le comunicó el nacimiento de Siegfried. reciba. celoso de Cosima y del niño. un hermoso pasaje de tus cartas anteriores sobre W. Nietzsche aceptó la invitación y se quedó hasta el lunes. Si entonces quería que me visitase. Se apea en mi casa y duerme las dos noches en la casa de fideicomiso de Tribschen.: estaba muy conmovido y ha pedido una copia. Y mientras el recién nacido Siegfried llenaba la casa de vigo­ rosos gritos..

como puede hacer usted. es horrible. créame. Cuando empezaron las grandes vacaciones de verano. creíamos que se tenía que haber queda­ do allí arriba y a mediodía lo hemos esperado realmente. durante ocho años. El trato y el intercambio de pensamien­ tos cesaron hasta el Festival de Bayreuth.. ¡Oh!. solo con mis ideas. me sentí rechazado y tales heridas tardan en curar. La reacción de Wagner era entre molesta y chistosa: «El profesor se vende caro». como hacía sol. Sólo mucho. Tan sólo se cruzaban cartas poco frecuentes y convencionales. no es ninguna pequenez.. es decir. Estar tan total y absolutamen­ te solo en el mundo desconsolado. el mar­ tes. Pobres de los que tienen que ver con la masa. La carta de Cosima de fines de julio de 1869 revela que desde Tribschcn se seguían con interés las excursiones vera­ niegas de Nietzsche: Hemos compartido en verdad el sufrimiento de su aven­ tura en el Pilatus. mucho más tarde se nos ocurrió que al fin y al cabo ha sido castigado por haber menospreciado Tribschen y no querer o no poder aplazar en un día su excursión al Pilatus. Wag­ ner deseaba que Nietzsche las pasara en su mayor parte con él.?’ Isolde viene hacia mí y me dice: ‘Pe­ ro el señor del tío Richard está allí arriba. Castigo o destino. durante un juego de bolos. Lo acogí con verdadero amor. felices aquéllos que tienen que crear con individuos. Después de haber declarado en la ciudad de Stanz. que le haría buen tiem­ po. pero a Nietzsche le gustaba irse de excursión a la montaña. el solitario misántropo se alejaba cada vez más de su ídolo Wagner. nos hemos despertado todos. desolado. Nietzsche volvió a recibir inmediatamente otra 46 .invocación de sus derechos contractuales. el soberano le escribió a Richard: Creo que (si puedo expresarme así) usted se imagina mi puesto más fácil de lo que es. con un ver­ dadero susto el lunes. Sin embargo. Desde la cocina hasta la habitación de los niños corría como el fuego la pregunta: ‘¿Qué pre­ tende el profesor N.’ Era lunes. he conoci­ do a los hombres. niños y viejos. El joven soñador Luis —a sus 24 años— había dejado defini­ tivamente de existir.

y espero sepa con más certeza aún lo bienvenido que es para el maestro y para mí. Nietzsche tra­ bajaba en exceso debido a su nuevo puesto con muchos cursos y los trabajos privados que tanto le exigían.8. Nietzsche volvía a ser huésped de Tribschen. como le es­ cribió a Rohde en enero de 1870. En abril de 1870 el Rectorado de la Universidad de Basilea y el gobierno suizo le habían conce­ dido al joven profesor el título de catedrático ordinario de Filolo­ 47 . Incluso el personal parecía alegrar­ se: «Vuelva a Tribschen pronto. llevándoselo siempre que podían a Tribschen. le saluda cordial­ mente.» Para las Navidades de 1869. ahora debo preguntarle si le gustaría venir a Tribschen el próximo sábado y domingo. que Wagner y la señora Cosima no tenían ¡dea del trabajo que tenía. como él. prometiéndole entera libertad para el domingo por la tarde. Y cuando poco después llegaron de Leipzig el cuñado y la hermana de Wagner. El mal tiempo se sobrelleva mejor aquí que en el Pilatus. le ruego encarecidamente su presencia. y Ud sabe que su presencia siempre es grata. Los Brockhaus comen ma­ ñana (sábado) a las 2 en mi casa. Wagner había encontrado en Nietzsche a un nuevo *Walther von Stolzing’ que le podía ser útil.. llamado en su honor ‘Cuarto de Pensar’. un ‘recuerdo hermosísimo y sublime’. se le volvió a llamar a toda prisa. podía con­ tentarse con tales exigencias. Tan sólo una perso­ na para quien. circunstancia que pone en duda la afirmación posterior de que Nietzsche se soprendió ante el cam­ bio religioso de Wagner en el ‘Parsifal’. se le dejó a Nietz­ sche el pequeño salón. Wagner leyó en esta ocasión el gran borrador del ‘Parsifal’.. no sólo con la solución de encargos de todo ti­ po.» Con cualquier motivo se manifestaba el deseo de la presencia de Nietzsche. Wagner. sino también haciendo que dispusieran de sus únicos días li­ bres.69. Ya sabe que Jakob lo hace todo gustoso. Su hermana lo confirma: «Ha sido lo único de lo que se quejaba un poco mi hermano. el trabajo era una necesidad.invitación: «. Nietzsche no quería herir esta vez a Wagner y fue. La semana pasada recibió una carta del profesor Brockhaus anunciando su salida y también su posible visita a Tribschen.» Además de sus dos cómodas habitaciones. Asegurándole el Sr Wagner que así es. Wag­ ner telegrafió lo siguiente: «27.» Naturalmente. Pero ni Wagner ni Cosima tenían idea del tiempo precioso que les regalaba Fritz.

gía clásica, cosa que deslumbró al compositor, aunque sólo fuese
porque hasta entonces le habían prestado poca atención los sa­
bios. Los trabajos de este joven genio llamado Nietzsche le pro­
metían la posibilidad de llevar sus propios pensamientos a los cír­
culos académicos. Wagner atraía también en lo humano al joven
sensible y extraordinariamente activo. Ambos mantenían largas
conversaciones, y no sólo sobre temas artísticos.
Así, por ejemplo, Nietzsche se había acostumbrado a la co­
mida vegetariana junto con su compañero de estudios de Leipzig
Cari von Gersdorff. Mientras tanto, estaba ya convencido de que
no era más que un capricho, y uno muy inquietante. Wagner tam­
bién había sido vegetariano durante años y podía discutir con él
los pros y los contras. Wagner —más tarde adversario apasiona­
do de la vivisección— se acaloraba ahora cuando discutía en voz
alta la divergencia entre teoría y práctica del vegetarianismo. Nietz­
sche reconoció que en ese terreno volvía a asir un trozo de ese
optimismo que aparece una y otra vez como socialismo, crema­
ción de cadáveres, vegetarianismo e incontables fonnas ideológicas,
como si con la eliminación de un fenómeno pecaminoso y
antinatural, se restableciera la felicidad y la armonía. Mien­
tras nuestra sublime filosofía enseña que en cualquier sitio
que toquemos encontramos la corrupción total, la pura vo­
luntad de vivir, siendo absurdas todas las curas paliativas...
y entre nosotros, entre personas especialmente fuertes y corporalemente muy activas, el vegetarianismo puro sólo es posi­
ble rebelándose violentamente contra la naturaleza.
Wagner opinaba, además, que la naturaleza se venga a su ma­
nera, como él mismo había experimentado. Uno de sus amigos
fue víctima del vegetarianismo y, personalmente, creía que ha­
bría dejado de existir hacía muchos años de no haber abandona­
do esa forma de alimentación. Ambos llegaron al resultado de que:
«Naturalezas intelectualmente productivas y afectivamente intensas
tienen que comer carne.» Nietzsche le decía al amigo Gersdorff:
«¡Luchemos, y si es posible, no por molinos de viento. Pensemos
en la lucha y el ascetismo de hombres realmente grandes, en Schopenhauer, Schiller, Wagner!» Mencionemos sólo de pasada el cam­
bio total de lo que Wagner pensaba a este respecto, tal como se
manifestó en el ‘ParsifaT.
48

La vida con los amigos

La cosmovisión (Weltanschaung) de Schopenhauer penetra­
ba cada vez más e] pensamiento de Nietzsche. Tras el primer se­
mestre ya se hallaba realmente satisfecho con su actividad acadé­
mica, incluso con respecto a la disciplina científica representada
por él. La participación y simpatía de sus oyentes se manifesta­
ban en que solían acudir a él para pedirle consejo. Tampoco fal­
taban invitaciones al principio, y a Nietzsche le gustaban incluso
los bailes y las reuniones. Pero, como en ocasiones anteriores, no
tardó en ver las dificultades de adaptación. Le faltaba sobre todo
el ‘amigo más querido’, Rohde. Cierto, los Brockhaus lo visita­
ron en Basilea y lo acompañaron a Tribschen. Y las vacaciones
de Navidad de 1869 que pasó en casa de Wagner, le parecieron
hermosas y sublimes. A pesar de todo, se sentía solitario y llama­
ba como un enfermo a Rohde, que vivía en Roma: «¡Vente a Ba­
silea!» Y le anunciaba: «Si eres primero mi huésped, iremos lue­
go juntos a casa del amigo Wagner. Si pudieras hacer el viaje de
vuelta por el lago Como, sería una buena ocasión de darnos una
alegría a todos. Nosotros, es decir, los de Tribschen, hemos echado
el ojo a una villa situada a orillas del lago, cerca de Fiume, llama­
da ‘Villa Capuana’, dos casas. ¿No podrías someter esta villa a
inspección y crítica?»
El año 1870 empezó con mucho trabajo para Nietzsche. Para
el 18 de enero y el 1 de febrero tenía que dar conferencias en el
Museo de Basilea y, a decir verdad, sobre ‘El drama musical grie­
go’ y sobre ‘Sócrates y la tregedia’. Tribschen le había robado
tanto tiempo de sus deberes oficiales que ahora tenía que apurar­
se con los preparativos. Como se retrasaba su carta de agradeci49

gía clásica, cosa que deslumbró al compositor, aunque sólo fuese
porque hasta entonces le habían prestado poca atención los sa­
bios. Los trabajos de este joven genio llamado Nietzsche le pro­
metían la posibilidad de llevar sus propios pensamientos a los cír­
culos académicos. Wagner atraía también en lo humano al joven
sensible y extraordinariamente activo. Ambos mantenían largas
conversaciones, y no sólo sobre temas artísticos.
Así, por ejemplo, Nietzsche se había acostumbrado a la co­
mida vegetariana junto con su compañero de estudios de Leipzig
Cari von Gersdorff. Mientras tanto, estaba ya convencido de que
no era más que un capricho, y uno muy inquietante. Wagner tam­
bién había sido vegetariano durante años y podía discutir con él
los pros y los contras. Wagner —más tarde adversario apasiona­
do de la vivisección— se acaloraba ahora cuando discutía en voz
alta la divergencia entre teoría y práctica del vegetarianismo. Nietz­
sche reconoció que en ese terreno volvía a asir un trozo de ese
optimismo que aparece una y otra vez como socialismo, crema­
ción de cadáveres, vegetarianismo e incontables formas ideológicas,
como si con la eliminación de un fenómeno pecaminoso y
antinatural, se restableciera la felicidad y la armonía. Mien­
tras nuestra sublime filosofía enseña que en cualquier sitio
que toquemos encontramos la corrupción total, la pura vo­
luntad de vivir, siendo absurdas todas las curas paliativas...
y entre nosotros, entre personas especialmente fuertes y corporalemente muy activas, el vegetarianismo puro sólo es posi­
ble rebelándose violentamente contra la naturaleza.
Wagner opinaba, además, que la naturaleza se venga a su ma­
nera, como él mismo había experimentado. Uno de sus amigos
fue víctima del vegetarianismo y, personalmente, creía que ha­
bría dejado de existir hacía muchos años de no haber abandona­
do esa forma de alimentación. Ambos llegaron al resultado de que:
«Naturalezas intelectualmente productivas y afectivamente intensas
tienen que comer carne.» Nietzsche le decía al amigo Gersdorff:
«¡Luchemos, y si es posible, no por molinos de viento. Pensemos
en la lucha y el ascetismo de hombres realmente grandes, en Schopenhauer, Schiller, Wagner!» Mencionemos sólo de pasada el cam­
bio total de lo que Wagner pensaba a este respecto, tal como se
manifestó en el ‘ParsifaT.
48

La vida con los amigos

La cosmovisión (Weltanschaung) de Schopenhauer penetra­
ba cada vez más el pensamiento de Nietzsche. Tras el primer se­
mestre ya se hallaba realmente satisfecho con su actividad acadé­
mica, incluso con respecto a la disciplina científica representada
por él. La participación y simpatía de sus oyentes se manifesta­
ban en que solían acudir a él para pedirle consejo. Tampoco fal­
taban invitaciones al principio, y a Nietzsche le gustaban incluso
los bailes y las reuniones. Pero, como en ocasiones anteriores, no
tardó en ver las difícultades de adaptación. Le faltaba sobre todo
el ‘amigo más querido’, Rohde. Cierto, los Brockhaus lo visita­
ron en Basilea y lo acompañaron a Tribschen. Y las vacaciones
de Navidad de 1869 que pasó en casa de Wagner, le parecieron
hermosas y sublimes. A pesar de todo, se sentía solitario y llama­
ba como un enfermo a Rohde, que vivía en Roma: «¡Vente a Ba­
silea!» Y le anunciaba: «Si eres primero mi huésped, iremos lue­
go juntos a casa del amigo Wagner. Si pudieras hacer el viaje de
vuelta por el lago Como, sería una buena ocasión de damos una
alegría a todos. Nosotros, es decir, los de Tribschen, hemos echado
el ojo a una villa situada a orillas del lago, cerca de Fiume, llama­
da ‘Villa Capuana’, dos casas. ¿No podrías someter esta villa a
inspección y crítica?»
El año 1870 empezó con mucho trabajo para Nietzsche. Para
el 18 de enero y el 1 de febrero tenía que dar conferencias en el
Museo de Basilea y, a decir verdad, sobre ‘El drama musical grie­
go’ y sobre ‘Sócrates y la tregedia’. Tribschen le había robado
tanto tiempo de sus deberes oficiales que ahora tenía que apurar­
se con los preparativos. Como se retrasaba su carta de agradeci49

miento por la estancia de Navidad, Wagner manifestó muy pronto
una impaciencia celosa: «¡Mi querido amigo! Su silencio me ex­
traña; pero disipará esta extrañeza. De paso, tengo un ruego pa­
ra hoy. Por las viejas cartas de mi familia, que me llegaron como
regalo de Navidad, he descubierto un error cronológico en mi bio­
grafía. Espero que el primer folio no se haya copiado definitiva­
mente, y le ruego que corrija los datos cronológicos en los márge­
nes. ¡Ahora no se enfade conmigo! Como el que se había queda­
do, no quería en realidad comunicarle nada antes de que usted,
el que se marchó, enviara sus noticias. Mas como la cronología
así lo ha dispuesto, quiero añadirle que en Tribschen están todos
algo enfermos. Tos, refriado, catharro —¿o cómo se escribe?—
tienen a todos en cama. He vuelto a tomar las Normas. También
ha vuelto a escribir el rey, en su habitual estilo salvaje. Es posible
que este año represente ‘El oro del Rhin’ y ‘Las Valquirias’ en
Munich: todo esto sucede como yo quiero, pero no es probable.
Así están las cosas.—De Berlín vino el nombramiento académi­
co: le he comunicado a Jakob que sólo debe recibir a quienes pre­
gunten por el ‘Señor académico correspondiente de número’ R. W.
Este es mi nuevo título.—Pero basta ya, pues me está resultando
usted dudoso. Su R. W.»
Nietzsche contestó a vuelta de correo. Parece que Wagner te­
nía también la ¡dea de que no se debía pedir demasiado a Nietz­
sche. Cosima estaba aún lejos de semejante opinión, pues escri­
bió: «... No le guardo rencor, pero quisiera empezar diciéndole
que estaba realmente preocupada de que estuviese enfermo. Es­
toy contenta de que sea injustificada mi desconfianza hacia el des­
tino, que siempre me echa a perder esta satisfacción. También
me ha dicho el maestro lo mucho que tiene que hacer.» Reconci­
liado y de buen humor, volvió a escribir Wagner:
¡Querido inofensivo!—Hay gente que siempre es algo
sospechosa. Ya veremos. Por ahora le deseo toda suerte de
alumbramientos y le envío también, para suavizar los dolo­
res, los dos últimos números de ‘Uber das •Dirigieren’. El
escudo ha caído muy bien y tenemos toda la razón para agra­
decerle sus cuidados a este respecto. Sólo que me ha vuelto
a la memoria mi viejo proyecto contra el buitre que, de mo­
mento, se tomará por águila, hasta que por la historia na­
50

del trabajo literario de Nietzsche. donde causaron al principio cierta agitación. para el que éste carecía aún de confianza propia. da fe de su origen judío. aunque no totalmente desinteresado. a propuesta de Nietzsche. y por eso no compartimos las sospechas que se exponen siempre en torno a este ‘secreto’. pero tal vez se logre. con ayuda de la primera y mejor imagen de esa bestia. aunque se le califi­ có de increíble por su ‘parcialidad’.tural se le explique que existe un ‘buitre monje’ que se pa­ rece mucho al águila. arte y filosofía se desarrollan ahora tan unidos en mí que seguramen­ te daré a luz centauros. casi idéntico a geier ■ buitre. con su consuelo. La hermana Elisabeth tuvo que participar también en la bus­ ca de una reproducción del buitre y no podía concebir al princi­ pio que no pudiera ser un águila la que llevase el escudo. del T. ‘Der bethlehemische Kindermord’. * Geyer. in­ cluida la última gran biografía de Wagner de Robert Gutman50. Su padre fue organista de Eisleben. escribió una comedia. (N. «Ciencia.» Nietzsche envió inmediatamente el ma­ nuscrito de las dos conferencias a Tribschen. Geyer fue. Gutman apunta con razón que nada mejor que el furioso antisemitismo de Wagner. fonéticamente. le roga­ mos que influya en el grabador para que. En su polémica obra ‘El caso Wagner’ volvió a tocar Nietzsche este punto. El dibujo mencionado debía adornar. por la relación. Las conferencias de Nietzsche en el Museo de Basilea produ­ jeron ‘temor y malosentendidos’ entre los oyentes. y también parece que tenía dotes musi­ cales. Mas como. le coloque a nuestro pájaro la gola característica. No le vendrá bien la modifica­ ción del cuello. Por primera vez se desarrollaban aquí. las memorias de Wagner como viñeta del título. por lo demás. Nietzsche le confió que Wagner señala a su padrastro Geyer* como su verdadero padre.) 51 . un alentador perspicaz. bien alimentado por Cosima. De esta época de amistad data ya el conocimiento que tenía Nietzsche del origen judío de Wagner. es. Wagner re­ sultó ser ahora. un hombre polifacético: pintaba. apellido del padrastro. No hay razón ninguna para no creer esta ma­ nifestación de los días más íntimos. es preci­ samente importante que se reconozca el ‘buitre’.

Me viene de repente el conocimiento de la causa. Para ello necesitaría disponer de muchísimo tiempo y no te­ ner ningún proyecto mejor. de suerte que en favor de su absolución sólo se puede contar con su incomprensión total de ese lado. Pero aconseja que no siga expresando esos pensamientos en tratados breves que producen un efecto demasiado fácil. por mi parte. de manera que no veo más que su ulterior desarrollo. Ya ve 52 . sino que el amigo debe concentrarse en un trabajo más amplio. no hay nadie con el que pueda to­ marme las cosas tan en serio como con usted. las ideas so­ bre la destrucción de la vieja tragedia dionisíaca por el espíritu de Sócrates51 y Eurípides52. Ante el amigo Wag­ ner expresó su propia opinión del modo siguiente: Por mi parte. vuelvo siempre a mi trabajo. ¡Dios sabe cómo empezaría! Si. lo que resulta especialmen­ te doloroso al leer el eco de Wagner. me asustó la audacia con que tan breve y categóricamente comunica usted una idea tan nueva a un público supuestamente indispuesto para la formación. le grito: ¡así es! Usted ha dado en el clavo y designado con la mayor precisión el punto propiamente dicho. tengo que recuperar a menudo el buen humor porque realmente apenas puedo comprenderlo y tengo que reírme. Hasta los iniciados en mis ideas se asustarían si con éstas entrasen en conflicto con su fe en Sófocles e incluso Esquilo. La respuesta de Nietzsche a las dos cartas de Wagner ha de­ saparecido víctima de la destrucción.con más detalle y precisión que en la conversación. Pues hacer comprender a otros el saber de tales razones requiere al menos la renuncia a to­ da creación. la mitad de mi determina­ ción. Y tal vez siguiera usted su propia definición. Pero la división actual del trabajo es buena. Este escribe lo siguiente: ¡Querido amigo! ¡Es bueno que se escriban tales cartas! Exceptuando a la única. sólo que inmediatamente siento que me gustaría entregar­ me a él para transformarlo totalmente en saber socrático. Usted podría quitarme mucho. Yo. Wagner tuvo que tranquilizar a Co­ sima: Nietzsche se había modernizado de manera sorprendente con los nombres sublimes de los atenienses. roído por el disgusto. para convicción del prejuicio dogmático común.

poder representar mis obras. Si se hu­ biera hecho músico. El asombro de los Wagner ante los nuevos pensamientos de Nietzsche tuvo. converti­ do en indirecta involuntaria. sólo se presentaba con planes ultimados cuando los había madurado en silencio. Y es que.» Ante Nietzsche se desahogaba denunciando con dureza la representación de Munich. tocara en el Rhin su tema alegre. sería aproximadamente lo que habría llegado a ser yo si me hubiese obstinado en dedicarme a la filología. tiene que haber sonreído ante el con­ sejo de concentrarse en un trabajo mayor. Según el Bechmesser-Stándchen. una reacción placentera que Cosima describe así: «Su envío y la ocupación consiguiente indica un gi­ ro del estado de ánimo en Tribschen. Estábamos tan aturdidos que ya no leíamos por las noches. remitiéndose al derecho escrito del estreno. acompaña­ do de la figura de violín más atrevida e insolente. que emprendió el camino a Munich rodeado de un enjambre de admiradores. Por mucho que afectase este cumplido a Nietzsche. Des­ graciadamente. ‘Turbaba’ sobre todo la representación de la ‘Walkiria’. igual que Liszt. en la que insistía el rey sin preocuparse de los contraargumentos de Wagner. por demás. La señora 53 .» Se trata aquí —en el ‘Ocaso de los dioses'— del intermedio del ‘Viaje de Sigfrido por el Rhin’ tras su despe­ dida de Brunilda. mientras las hijas del Rhin entonaban con alegría y vigor su motivo. Quien allí fuese tenía que contar con la animosidad de Wagner. los vieneses silbaron al saber que Wag­ ner quería parodiar una vieja canción del rito judío. el maestro hizo que su Sigfrido. pla­ neada en Munich. La peregrinación que tuvimos que emprender gracias a usted a los tiempos más hermosos de la humanidad ha tenido un efecto tan benéfico en nosotros que. al menos.lo mal que me va con la filología y lo bueno que es que a usted le haya ¡do de forma parecida con la música. a la mañana siguiente. El maestro se resignó definitivamente a que la Intenden­ cia tampoco se rigiese por los deseos de Wagner. Escribía así a Karl Klindworth53: «Este sería el precio al que me compro tanta tranquilidad burguesa para. las representaciones de ‘Los maestros cantores' en Viena y Berlín tampoco aportaron ninguna alegría. por elocuen­ te que pareciera en el trato diario.

mientras que él mismo quería ocupar la de filosofía. Como ocurre siempre en torno a un espíritu determinado. lo caballeresco. Así. Cierto. a la cátedra de Basilea. Nietzsche no veía. incapaz de entender a través de un estudio detallado a un artista tan importante y obras de arte tan trascendentales. los intentos fracasaron. las emociones imponderables que determinaban a escondidas el hábito idealista de Wagner. No podía entender que tantas personas importantes no se pusieran del lado de Wagner. se alegra de que Gersdorff estudiase el cuaderno ‘Opera y drama’ que le 54 . como solía llamarlo el maestro Ritschl. El gesto de ‘renuncia’ de Wagner en el sentido de Schopenhauer le scrvió a Nietzsche de acicate para superar teóricamente este conflicto. pues. en marzo de 1870 parecía estar convencido. magnánimo para que por fin llegue el día de los nobles. por ejemplo. en breve. Las relaciones amistosas con los Wagner apenas podían redu­ cir las tensiones de Nietzsche. Nietzsche se comporta exactamente igual que los wagnerianos que tanto odiaría después. lo indujo a sus ensoñaciones juveniles. Así. Se consoló pensando que la increíble seriedad de Wagner para el trabajo y su intento de do­ minar intelectualmente la expresión artística debía suponer para la mayoría de las personas un horror semejante al ascetismo y a la negación de la voluntad de Schopenhauer. se habían formado partidos en pro y en contra de Wagner. pues Nietzsche confirma la recepción de una carta como «prueba de nuestra afinidad». que se opone todo lo posible a nuestro plebeyo ruido cotidiano político» y que él suponía en Wagner. También Gers­ dorff le faltaba a Nietzsche.Schleinitz51 y Gersdorff le informaron del gran éxito de Berlín. «Este batallar ar­ diente. opiniones que lo convertían en exiliado social. creadas en él por la conciencia de sus opiniones sin compromisos. pero al poco tiempo tuvo al me­ nos la satisfacción de saludar a Rohde en Basilea. en primer lugar. El amigo no sabía qué hacer con la pasión por Wagner. un hábito que al jo­ ven profesor de Basilea le recordaba a Schiller. No obstante. Quien no se mostrase con­ forme con la música y las ideas del maestro le parecía a Nietzsche indolente. e incluso Nietzsche necesitó algún valor para no perderse en medio del gri­ terío. De ahí sus esfuerzos por atraer a su gemelo ‘Dioscuro’ Rohde. así como de 'defectos colosales de la representación’.

pues el amigo se había tomado tan en serio los adversos sucesos del invierno que incluso quería abandonar su cá­ tedra para dedicarse a defender al querido maestro. pues le importaba mucho ser defendido precisamente por un profesor universitario. donde pasaron unos hermosos días de primavera en la pen­ sión Ketterer de Clarens-au-Basset. colocando este último al mismo nivel que el ensayo de Schopenhauer ‘Profesores de filosofía’. De cuando en cuando Wagner se manifestaba contra tales intenciones. acer­ ca de la política alemana. etc. El reciente catedrático iba acompañado en su viaje por la simpatía de Tribschen. Ahora. mientras paseábamos. Wagner manifestó su alegría al final de su carta. reconciliado inte­ riormente con su puesto. Los mismos lugares que ha pisado y observado usted ahora quedaron también marcados de manera signi­ ficativa en mí a lo largo de diversos periodos de mí vida. e incluso deben resultarle enojosas las excursiones divertidas. En Vevey busqué asilo en invierno hace cuatro años y medio y conversé allí con el Gran Duque de Badén. y se dedicó a una nueva tarea filológica. la madre y la hermana de Nietz­ sche visitaron a su Fritz en Basilea y fueron con él al lago Léman. Cuando Nietzsche volvió de Ginebra.» Los escritos de Wagner ‘Arte y política’ y ‘Sobre la dirección’ se los envió Nietzsche a todos los conocidos. Para mí. Wagner se sintió aliviado.había enviado Wagner. Y con rapidez informaba de este ‘aconte­ cimiento’ a los amigos de Tribschen. En el Hotel Byron de Villeneuve viví una catástrofe curiosa de mi destino. la filología se ha adueñado ‘sombría y corporalmentc’ de su norma de vida. cuando. permítame callar algunas travesuras: 55 . todo lo mejor y más hermoso va vinculado a los nom­ bres de Schopenhauer y Wagner. Nietzsche tenía toda la razón para afirmar: «Es un enriqueci­ miento increíble de la vida conocer de cerca a semejante genio. como puedo ver. ya que el puesto y el título eran importantísimos para él. En Montreux tuve experiencias peculiares con un amigo joven y muy inteligente. después de ha­ blar de toda suerte de apremios de los impresores: Me alegro de que la excursión al lago Léman lo haya serenado. y estoy orgulloso y feliz de con­ cordar en esto con mis mejores amigos. A primeros de abril de 1870.

mis pensa­ mientos giran siempre en torno suyo. Adjuntando su foto­ grafía. Otros pueden felici­ tarle en nombre del arte sacrosanto. en nombre de sus deseos más íntimos. en nombre de las más hermosas esperanzas alemanas. la pluma se re­ siste en mis manos. pues creía que no debía enviar este som­ brío cuadro al maestro para su cumpleaños. no lo estoy nunca.igual que el año pasado no pude ser testigo ocular de su fiesta de cumpleaños. Aunque temporalmente parezca algo alejado de usted por la niebla gris de la filología. que sabía muy bien que no podía vigilar la formación de su hijo Siegfricd hasta que éste fuese mayor de edad. pero su principal regalo. que la música me 56 . mi mistagogo en las doctrinas secretas del arte y de la vida. Permítame que hoy concentre lo más estrecha y personal­ mente posible el círculo de mis deseos. Si es verdad que lo que. Como en el año anterior. La amistad alcanzó su punto culminante a lo largo de 1870.tal vez contribuya a desviarlo de nuevo de algunas impre­ siones extraviadas que le afluyen desde una esfera en la que otro puede —o tiene que— considerarse llamado a obser­ var el mundo con toda su voluntad. doce rosales flori­ dos. Wagner. para orgullo mío. los deberes oficiales impidieron a Nietzsche felicitar personalmente a Wagner en el día de su cum­ pleaños. escribió una vez. una constelación desfavorable me lo impide también ahora. pensó temporalmente en nombrar a su amigo tutor legal de su hijo. Trabajo despacio pero ‘seguro’ en mi obra y me entrego al placer consciente de que con ‘Los Maestros cantores’ he entrado en contacto por última vez con el teatro y la ópera. escribía el 21 de mayo: ‘Pater seraphice’. Le saluda muy cordial­ mente su Richard Wagner. A mí me basta el más subjetivo de todos los de­ seos: que siga siendo para mí lo que ha sido el año pasado. mientras esperaba visitarle en mayo. junto con la carta. Envió a Tribschen. indicando tam­ bién otros casos en los que le había llamado la atención la rápida superación de las fases pesimistas por parte de Nietzsche. quiso llevarlo personalmente. . Poco después mostró Wagner su asombro de encontrar a Nictzsche con tan buen humor tras el viaje a Ginebra. la ‘Melancolía’ de Durero.

es usted entonces el director de esta música mía. Richard y Cosima se entristecieron tanto con el incidente que ésta opinaba que Nietzsche podía haber en­ viado tranquilamente la ‘Melancolía’. saltó al suelo y el perro lo cogió y mató. A las ocho de la mañana. Por eso no le digo nada al ‘bienaventurado’ y le informo únicamente lo que. Wagner. que se mantenga el instante: ¡es tan hermoso! Sólo exijo esto para el año próximo. Aquí todo va bien. tras ponerlo en un arbusto. También le contaron el feliz cuarto de hora que inc causaron sus impresiones y que durará mientras tenga sensi­ bilidad. Y usted mismo me ha dicho que algo mediocre. desde otra esfera de la vida. que no me haga indigno de inapreciable participación y de su valiente consuelo. quiso devolverles ese día la libertad a sus cinco pájaros. Cosima había estado antes en el cuartel y había supervisado mi­ nuciosamente los ritmos. Daniela dejó volar a cuatro de los pájaros. vestidas de blanco y coronadas de ro­ sas. En este sen­ tido le expreso el rriás raro de los deseos: que siga así. no podía decir ni palabra. que tanto que­ ría. Pero el quinto no quería abandonar de momento la jaula. Cosima transformó la casa en un jardín. Después de recitar unos versos. ¡Acoja este deseo con los que inicia el nuevo año! Uno de los ‘muchachos bienaventurados’. y casi se arrepentía ya del arreglo.» Se trataba de Pussinelli. Wagner expresó su agra­ decimiento a Nietzsche con estas palabras: «Mi querido amigo: Una mano querida le habrá comunicado ya lo bienvenido que el ‘muchacho bienaventurado’ le era al ‘pater seraphicus’. pues le con­ taron maravillas de la fiesta.dirige. Mañana pienso terminar los esbozos del primer acto de ‘Sig57 . me obliga a es­ cribirle. por mi parte. No olvidó añadir que. y las cuatro niñas. Por fin. vol­ viendo Wagner a pedir a Nietzsche que se preocupase de la mar­ cha de los trabajos de impresión. la hijita mayor de Cosima. el editor de las memorias. está usted destinado a ser guardián de este recuerdo mío después de mi muerte. conmovido. Seguro que duda de ello. Nietzsche sintió después no haber ido a Tribschen. si está bien di­ rigido. puede causar una impresión satisfactoria. 45 sol­ dados colocados en el jardín tocaron la ‘Marcha del homenaje’. A ello se sumó una adversidad imprevisible: Daniela. andaban como llores vivas.

al me­ nos temporalmente. sólo existía fragmentariamente en Tribschen.» Durante estos días. Desde enton­ ces ha pasado un año difícil. Tauro: al que perservera se le dará lo suyo. Esta existencia de los dioses en casa del genio despertó ese senti­ miento religioso del que hablaba. ¡Que las estrellas sean propicias en este doble aniversario! Entonces me pareció que usted le trajo suerte a mi hijo. cómo le dieron a su Sófocles el nombre he­ roico de Dcxion. Resultó que la primera de sus dos conferencias. por cierto. De ahí que Nietzsche copiase con diligencia los dos tratados y dedicase las copias a Cosima. Pasado maña­ na celebro el primer cumpleaños de mi hijo y. al mismo tiem­ po. Rohde se hallaba en un «viaje al azul» de quince meses y calificó su visita como el punto culmi­ nante de su viaje por Europa. y al fin parece que también debe tenerse en cuenta la cons­ telación de mi nacimiento. También Nietzsche escribió de manera exuberante a la ‘esti­ madísima baronesa’ Cosima tras esta visita: «Comprendo cómo los atenienses pudieron edificar santuarios de holocaustos a su Es­ quilo y a su Sófocles. sin saber realmente lo que Nietzsche opinaba. porque acogió y atendió a los dioses en su casa. pero interiormente muy feliz. ‘El drama musical griego’. Cosima escribió: 58 .frido’ (quería decir ‘El ocaso de los dioses’). de las cadenas filológicas. a la vieja manera grie­ ga. Esta se lo agradeció tan­ to más cuanto que Wagner le había reprochado haber expresado demasiado pronto y con demasiada vehemencia su admiración. Wagner movió a su joven admirador a que postergase por un par de años su actividad académica y le acom­ pañase a preparar los festivales de Bayreuth. En pocos meses espero ver convertida en mi esposa a la generosa madre de mi hijo. el ‘aniversario* de su primera estancia en mi casa. no a la nueva. Mas no dejó de ser una esperanza del profesor Nietzsche el sentirse liberado. Los de Tribschen discutieron vivamente la agitación en que los había sumido la nueva comprensión nietzscheana de la Anti­ güedad griega. Cordialinente le saluda su Richard Wagner. Que le vaya bien y alégrese sobre todo. Nietzsche estuvo de huésped con Erwin Rohde del 11 al 13 de junio de 1870 en Tribschen. y. animado por tal entusiasmo.

y por primera vez vio también al ‘Fidi’. retenido hasta entonces en las habita­ ciones superiores. el estreno de la ‘Valkiria’. Franz Wüllner55 dirigió tres veces. pero excluya al público. como jamás ha ocurrido con ningún bien real. pues. su significativa participación. si su luminosa imagen favorece... era en términos ge­ nerales simpático.» No obstante. y Wagner no pudo impedir que la vieran. logrado y con un éxito extraordina­ rio. que temía por los derechos de estreno de su teatro de festivales. el crecimiento de la planta más espléndida. Cosima se guardó el juicio del huésped Rohde y se remitía a la opinión de su marido cuando escribió a Nietzsche: «Nos queda un recuerdo muy grato de estos días. Si se le nombra profesor de Freiburg» (como deseaba Nietzsche). Había intentado evitarlo por todos los medios. al maestro le gustó mucho su amigo. A pesar de la indignación del maestro. y que entonces me habría ahorrado mi agitación superficial si hu­ biera conocido la cálida descripción de la obra de arte de los grie­ gos que la precedía.! Durante estos días he leído la conferencia sobre el drama musical y sólo puedo repetirle que la considero el atrio imprescindible del edificio de su Sócrates. entre otros. la cuidaré y haré productiva. incluida una demanda de auxilio al rey Luis: «Una vez más le suplico que se represente la ‘Valkiria’ por sí sola. y la verdadera ama­ bilidad que a veces ilumina sus duros rasgos. como llama­ ban los padres a Siegfried. se celebró en el Teatro Nacional Bávaro de Munich.» Claro que la vista de Cosima seguía dirigi­ da a la utilidad para Bayreuth. Brahms. La presencia de Nietzsche volvió a tranquilizar los nervios de Tribschen.«¡Cómo me ha conmovido la dedicatoria de las conferencias que tan amablemente me ha enviado. 59 . como techo protec­ tor.» Munich significaba un peligro especial puesto que allí no po­ dían verle ni en pintura. El profesor —un tanto desinteresado— encontró al bebé ‘sano y esperanzador’. su seriedad varonil. Liszt y ami­ gos franceses. «vengan siempre los dos a Tribschen. con un llenazo. puesta siempre en peligro por el tiempo exterior. «Usted escribe su libro en Bayreuth y nosotros hacemos honor al libro. Y aunque diseñe casti­ llos en el aire. La cama infantil estaba bajo los altos álamos o entre los árboles frutales del prado. las represen­ taciones altenativas de ‘El oro del Rhin’ y ‘Valkiria’.

pero Nictzsche sabía lo bien­ venido que era en cualquier momento..» Nietzsche debía volver. de Wagner llegaban general­ mente deseos. en el que todas las escuelas y la universidad de Basilea permanecían cerradas. mien­ tras que Elisabeth permaneció prudentemente en casa de un pro­ fesor que poseía una villa en la orilla opuesta del lago. Entre Tribschen y Basilea iban y venían cartas y envíos. Las invitaciones engolosinaban a Nictzsche con noticias de música en casa. Wagner no le apremió demasia­ do. Friedrich fue a Tribschen. pues. mientras que la hermana de Nietzsche se quedó. Así que Elisabeth se encargaba de realizar lo que Wagner deseaba tener. Wagner y la señora Cosima la recibieron amablemente en el embarcade­ ro. lo antes posible. se le respondió. Al principio. ¿El profesor? Wagner. El profesor tuvo que ad­ mitir suspirando que su deber le robaba el goce del arte.» Poco después esperaba Wagner en Tribschen al director de orquesta Hans Richter. debido a sus muchas ocupaciones. La visita no duró mucho y la disposición interna de la vieja y sen­ cilla casa de campo causó una impresión sospechosa en la herma­ na de Nietzsche. Pero encontró adorables a Wagner y a la señora Cosima. A finales de junio de 1870. A Elisabeth le golpeaba el corazón cuando se sentó en la canoa que Hans Richter llevó a remo a Tribschen. Di­ rector Richter instalado permanentemente en casa..» ¿Pero se podía ir a visitar gente tan escan­ dalosa como los Wagner? La hermana le pidió consejo a la seño­ ra de la casa. Elisabeth estaba un poco confusa de que Wag­ ner fuese pequeño y la señora Cosima mucho más alta que él. «Puede ir a todas partes donde vaya su hermano». telegrafiando chistosamente: «En Tribschen se exigen urgentemente nueve arenques holandeses. 60 . el día de ‘Bündeli’. la madre de Nietzschc abandonó a su hijo tras pasar bastante tiempo juntos en Basilca. que debía ayudarle en la redacción de la partitura del ‘Anillo’. Pero Nietzsche se había torcido el pie y tenía que yacer inmóvil. Sus hués­ pedes miraban la península de enfrente con el telescopio y un día «se me anunció». El 15 de julio. informa Elisabeth: «Su hermano se acerca en bote para recogerla. puesto que un ‘meubleur’ de París con atlas ro­ sa y amorcillo había despilfarrado el dinero de forma poco agra­ dable. los hermanos Nietzsche viajaron a Lucerna.‘con dos piernas es como mejor camina el hombre’ dice nuestra autoridad.

Al final.encantadores a los niños. y al día siguiente marchó a Erlangcn. Gautier” . Villiers de l’Isle-Adam58. En su calidad de ciudadano suizo. 61 . cuando los jóvenes formaron un cuerpo de Lützow. Sólo hipotéti­ camente mencionó a Cosima y a Wagner su intención de partici­ par en la guerra. La publicación del comuni­ cado entregado por Wilhelm I en Bad Ems y muy acortado por Bismarck suscitó fuerte irritación en Francia. pintor de Hamhurgo. cuñado de Cosima. Por tensas que fuesen las discusiones políticas. que le fue concedido. Así que solicitó un ‘per­ miso para el servicio de sanidad’. tan entusiastas de la guerra. de cuya existencia nada le había dicho el hermano hasta entonces. retiraron sus objeciones. pero sólo participó durante dos meses en la guerra como sanitario. Antes. a su vuelta a Basilea. Sospechaba con razón de que a Nietzsche se le quitaba un gran peso de encima por haber transcurrido tan felizmente esta visita y no haberlo puesto en ningún apuro con una pregunta impru­ dente. Como portavoz de la declaración de guerra a Prusia actuó el político francés Emile Oilivier. resultaba fácil enten­ derse en las cosas artísticas. Saint-Saéns**. Duparc60 y Joly61 pasaron por Suiza a la vuelta de las represen­ taciones de Wagner en Munich y se pararon en Tribschen. Nietzsche se alistó voluntario al ejército. El 19 de julio le de­ claró la guerra a Prusia. el hermano y la hermana viajaron a Axenstein y al valle de Maderaner. Mientras los Wagner emprendían una excursión al Pilatus. estuvo brevemente en Tribschen y halló tiempo para leer su ensayo ‘Sobre la visión dionisíaca del mundo’. Un trueno interrumpió la comunión del idilio de Tribschen. Mas cuando los Wagncr oyeron que el gobierno sólo le había permitido un servicio de enfermero. Los amigos franceses de Wagner: Mendés5*’. se rom­ pieron las negociaciones del emperador Wilhelm I con Francia so­ bre la candidatura al trono español. Saint-Saéns acompañó a Wagner al piano para cantar partes del 'Anillo’. donde ambos se ins­ truyeron en la asistencia a los enfermos. «y nuestra raída cultura salta al pecho del demonio atroz» (Nietzsche a Rohde). El 12 de agosto encontró en Lindau al amigo MosengelM. especialmente al pequeño Siegfried. pues ellos. no que­ rían perder al amigo y creían que no era como en 1813. las autoridades cantonales no le permitieron pres­ tar servicio activo en el ejército prusiano.

que degeneraba mentalmente.Pero lo mismo que la instrucción militar anterior de Nictzsche tuvo un fin rápido gracias a una caída del caballo. que lejos de mí lleve una vida serena. primero en Erlangen y lugo en Naumburg. Wagner le había confiado a Malwida que el ‘querido Nietzsche’. Malwida von Meysenbug cuenta en sus memorias lo alegre que estaba Wagner de ver. Mi devoción se ha centrado en dos puntos: el bienestar de Richard. se abstu­ vo también la vieja y rencorosa señora von Bülow. de la que se curó lentamen­ te. mala y cada vez más mojigata a medida que envejecía. desde que se conocieron más de cerca. Actuaron de testigos Malwida von Meysenburg63 y Hans Richter. Cosima podía considerar ahora a Wagner. Pero lo que más le dolía a Cosima era el odio de la amiga y compañera de su padre. la felicidad de Hansen. había ‘sufrido terriblemente’ ba­ jo las relaciones ilegales de Wagner. que siempre pueda aumentarlo. Parece también creíble que este último año. ‘puesto que nadie se habría alegrado tanto como él’. Con­ desa Marie d’Agoult6*. Se quejó vivamente de la ausencia de Nietzsche en la ceremonia.» Un deseo más devoto que realista. nacida Condesa d’Agoult. como objeto del «cumplimiento de su puesto». En su diario se deseaba lo siguiente: «Que sea digna de llevar el nombre de Wagner. bien ordenados sus asuntos domésticos. que sustitu­ yó a Nietzsche. por fin. el 25 de agosto. le había 62 . di­ vorciada de von Bülow. se celebró la boda de Richard con Cosima. ahora tam­ bién tuvo que interrumpir prematuramente su servicio por en­ fermedad. Como acompañante de un transporte de heridos ad­ quirió disentería y difteria faríngea. A las cinco semanas de anunciarse el divorcio. con la madre. Cosima se vio afectada por sentimientos contradictorios: brillaron por su silencio el padre y la madre. Por otro lado. que parecía olvidar que ella misma había abandonado familia. a las ocho de la mañana. una mujer fría. A la hora de la boda. an­ te la ley. que miraba con desprecio a la ‘infame’. procedente de una familia que se remontaba a varias de las generaciones más virtuosas. en la pequeña parroquia protes­ tante de Lucerna. la Princesa SaynWittgenstein65. Guardando todavía cama en Erlangen recibió Nietzsche la no­ ticia de la boda de Wagner. originariamente previsto para tal acto. casualmente en el cumpleaños del rey Luis. dinero y honor por Liszt.

Este corregiría por sí mismo. Wagner no comunicó al rey. Sus diversas tareas lo habían llevado hasta las proximidades de Metz. En Ars-sur-Moselle se ocupa63 . el de Richard Wagner. Ante Hans Richter pro­ nosticó muy consciente de sí mismo: «Lo que el mundo habrá de agradecer a esta felicidad. que ya no era precisamente joven..costado algo a Nietzsche circular en una casa tan libre como ami­ go íntimo.» Fue Cosima la que notificó por escrito a Nietzsche acerca de la fiesta. especialmente por encima de to­ das las relaciones burguesas. al poco tiempo. Poco a poco remitía la marea de cartas injuriosas anónimas.. Esto lo sabía muy bien Wagner. Pero había momentos en los que a Wagner enojaba evidentemente la vir­ tuosidad de Nietzsche. El novio. En aquella época significaba ya al­ go que Nietzsche escribiera: «Nuestros artistas viven de una for­ ma más atrevida y honrada. Claro que consideraba a Wagner y a Cosima muy por encima de los demás mortales. libres de las luchas cotidia­ nas. precisamente de los últimos años de su amistad. puesto que la cara de Nietz­ sche lo reprimía. y en consideración al carác­ ter de Nietzsche y a sus sentimientos se calló muchas cosas desa­ gradables. Entonces podía hacer de repente chistes groseros sobre Cosima y él mismo. Desde el hospital de Erlangen hizo saber a la pareja có­ mo le había ido entre tanto. ya se lo pensará alguna vez. se sintió orgullo­ so y aliviado. Ya no se dirigirían más gemelos a la península para obtener una vista de ambos adúlteros.» Pero también hay que decir que Nietzsche creía que las naturalezas especiales hallaban preci­ samente en la tradición una fuerte protección para ascender tan­ to más alto en el mundo del espíritu. Y la comunidad vecina de Horw podía tranquilizarse ahora. creo yo. sino a un cortesano. la boda ‘tras superación de todos los impedimentos’. razón por la cual lo eximió de la corrección de su autobiografía. la imagen transfigurada de la vida y del carácter de Wagner. y el ejemplo más contundente que tenemos ante nosotros. Los botes de turistas o di­ ligencias abandonarían ahora sus intentos de penetrar en la fin­ ca. pone de manifiesto cómo el genio no debe temer entrar en contradicción con las formas y órdenes existentes si quiere sacar a la luz el orden y la verdad superiores que viven en él. esforzada desde hacía cierto tiempo por expulsar a la pareja de Lucerna por razones morales. Poco después juzgaba severa­ mente su inclinación por lo ordinario.

. Pero. Con gran esfuerzo llegó a Erlangen para presentar su informe. Le parecía ‘una obra de magia’ que pudiera dormir y comer entre estas pestilencias. Estos tres días y tres noches con heridos graves significaron el punto culminante de los esfuerzos. No que­ rría decir nada de las victorias alemanas: se trata de marcas de fuego en el muro comprensibles para iodos los pueblos. Pero la enfermedad le dejó para el resto de su vida un estremecimiento del cuerpo y el debilitamiento del estómago a causa de los fuertes medicamen­ tos aplicados. que representó luego con el título de ‘Una capitulación.» El 2 de septiembre capitularon los franceses en Sedan. comete el error. vién­ dome obligado a pensar exclusivamente en mi salud.. comedia a la manera antigua’. Ridiculizaba en él a la Fran­ cia vencida haciendo presentarse a Perrin66 y a Hugo67. trabajaba Wagner en ‘La capitulación. Movido por el sentido del deber. tengo que abandonar todos mis planes de ayuda. confiando en su constitución. se le presentaron síntomas graves de malestar. apenas hubo entregado su transporte al hospital de Karlsruhe. Le ofreció la chapuza a Richter para que le pusiera música y le propuso que la compusiera al es­ tilo de Offenbach. Una vez que se hubo recuperado hasta el punto de poder via­ jar de nuevo. después de haberla rechazado un teatro de Berlín. «He trabado conocimiento con dos de esas tristemente célebres enfermedades contagiosas del hospi­ tal: me han debilitado de tal manera en breve tiempo que. Mien­ tras tanto. el regalo del manuscrito del artículo ‘BeetIi4 . a Naumburg para reponerse en casa de su madre. De vuelta a Basilea y saludado con alegría por compañeros y estudiantes. pero pa­ rodiaba también al público alemán. procedente de Erlangen. llegó Nietzsche. por de pronto. ya­ centes en un miserable coche de ganado. abandonó el manuscrito. Nietzsche recibió a principios de noviembre de 1870. Nietzsche tenía que atender a seis heridos con vendas y cuidados. con los que volvie­ ron luego a Alemania. de volver a Basilea a medio curar. Mas. comedia de Aris­ tófanes’. que capituló ante la opereta de París.ron él y Mosengel del cuidado de los heridos. teniendo que guardar cama a continuación. de manos de Wagner. el amor al trabajo científico y para encontrar alivio en el estudio. Luis II firmó en noviembre de 1870 el documento en el que se requería al rey de Prusia para que se ciñera la corona de emperador.

Beethoven apenas podía haberse preocupado de la forma: «Tenía que haber abandonado aquí o allí». Cabe que Wagner se sintiera adulado. casi todos los adagios de este pe­ riodo de creación son variaciones. que los wagncrianos calificaron. especialmente si se tiene en cuenta que a lo sumo parece aplicable a las partes que se han conservado en forma de variaciones. continuación rigurosa de Schopenhauer». de las que tanto gustaba servirse Beetho­ ven al final. en cuanto sordo. es una de las manifes­ taciones de Wagner con tal motivo. que debe figurar como imposible. Sólo está en condiciones de seguir al pensador Wagner «el que haya desvelado el Tristán». En su carta de agradecimiento del 10 de noviembre de 1870. escrito hacía dos meses. notificada por Nietzsche en 1883 a Peter Gast. de ‘retroceso’. «He aquí una profunda filosofía de la música. y sí peligroso. El encuentro de Nietzsche con la música de Beethoven se limitaba básicamente a las veladas de Tribschen. Para Nietzsche. opinaba. pero también se mani­ 65 . Pero precisamente las frases angulares demuestran que el Beethoven de la última época tam­ bién se sentía obligado con la forma. un sonámbulo al que no es acon­ sejable. Una y otra vez intentaba demostrarles que. por ejemplo.hoven’. La excepción a este modo de ver las cosas la constituye el último cuarteto. Hasta los conocedores de la filosofía de Schopenhauer no estarán en condiciones de traducir en conceptos y sentimientos la profunda armonía existente entre sus pensamientos y los de su maestro». La manifestación de Wagner lo caracteriza más a él que a las piezas de Beethoven. prontamente. la filosofía musical de Wagner era la filosofía de la música en general. Nietzsche expresaba a Wagner el temor de que «usted les parecerá un so­ námbulo a los estetas de ahora. Y ello aunque a menudo consideraba ‘distantes’ las ideas de Wagner y se sorprendía y extrañaba de las explica­ ciones que daba Wagner a la peculiaridad de Beethoven. Así. Su propio artículo del verano anterior ‘Sobre la concepción dionisíaca del mundo’ lo degradó a estudio preliminar para la comprensión de las reflexiones de Wagner so­ bre la música. creyendo que Wagner le había hecho así a Beethoven el gran ho­ nor que podía ofrecerle la nación. seguir. El cuarteto de cuerda de Friedrich Hegar68 venía de cuando en cuando de Zurich a Tribschen para tocar música de cá­ mara.

naturalmente. sólo lleva al principio la or­ questa. Hay que preguntarse. Al convertirse en cate­ 66 . La manera wagneriana de interpretar poéticamente a Schopenhauer respondía también a sus conversaciones de Tribschcn. en la Novena Sinfonía. En el ‘Beethoven’. estaba ocupado en una obra mayor que refleja la época más feliz de su coincidencia amistosa. En el fondo. al texto de Schiller se le ha puesto música sin tener en cuenta realmente la pala­ bra. adu­ ciendo como ejemplo que. El que Nietzsche pensara entonces de forma parecida lo cali­ ficó después. mientras tanto. en su primer ‘libro imposible’. no demasiado numerosos. y su relación con la poesía se considera ‘to­ talmente ilusoria’. Pero ahora opinaba que la filosofía musical de Wag­ ner era «una posesión preciosa que. como un ‘error de juventud’. al oyente sólo lo entusiasma la melodía hímnica que. A lo sumo. sólo benefi­ cia a muy pocos». La música se celebra como superior a las demás ar­ tes por su clairvoyance. por ejem­ plo. Wagner postula que la unión entre texto y mú­ sica debe producir siempre la total subordinación del texto. Nietzsche era un buen maestro para sus alumnos. hasta dónde llegaba real­ mente la fidelidad de Nietzsche a Wagner en esos momentos. el texto puede llevar al compositor al estado de ánimo favorable para la inspiración. el mundo especializado se tomaba en serio las manifestaciones y los juicios del joven sabio. Claro que Nietzsche debía alegrarse al reencontrar en el ‘Beethoven’ una estilística suscitada por él mismo. Aunque no sin algunas contradicciones. Wagner vincula su teoría de la obra de arte global a las con­ cepciones schopenhauerianas sobre el simbolismo de los sueños y los rostros. quien.fiestan aquí sensaciones discrepantes del lector Nietzsche. de manera muy característica. Richard Strauss reconocía aquí uno de los instantes más esenciales del si­ glo. Quien se aproximaba aquí a las cuestiones de la música había alcanzado ya en la filología clásica todo lo que podía constituir una carrera académica. ¿Pero podían injertarse realmente principios de la ópera en unas bases filosóficas con las que en ver­ dad eran incompatibles? Con conceptos schopenhauerianos de­ bían expresarse nexos que no respondían en absoluto al gusto ni a la manera de pensar de su autor. El artículo termina con la intepretación del ‘eterno femenino’ de Goethe como el espíritu de la música capaz de redimir al poeta. lo mismo que Wagner.

Wagner. no siempre para alegría de los visitantes. el chauvinismo de Wagner se moderó un poco cuando se consiguió la victoria fácil de Prusia. Le confesó a Rohde lo preocupado que estaba por el futuro que se avecinaba. nada de quejarse de los sufrimientos. de que Dios gobierna. que sentía un odio fervoroso contra la guerra. incurriendo así en la pri­ mera contradicción con Nictzsche. con la cien­ cia y la filosofía contemporáneas. Pero estos hechos no significaban para él más que presupuestos secundarios para la propia realización intelectual y humana. Según manifesta­ ción de Wagner. £1 volumen más bien pequeño de sus obli­ gaciones y la existencia asegurada le dejaban espacio para traba­ jos propios. claro está. como la madre de Cosi­ ma. Prusia le parecía fatal y anticultural. que se hallaba por entonces en Tribschen. trabajaba entusiasmado en su ‘Kaisermarsch’. A Wagner. «donde los gañanes y los curas brotan como hongos y pronto oscurecerán to­ da Alemania con su vaho». De momento no sufrió. en el que creía ver una Edad Me­ dia disfrazada.» En Tribschen imperaban. reconoci­ miento silencioso. las peores soledades de los años posteriores. Richard le manifestó a Cosima: «Con razón no podemos sino ca­ llar ante la terrible grandeza de lo que acontece: nada de jactarse ante la victoria. Quería acercarse a ellos como un subordinado total­ mente oscuro». los sentimientos patrió­ ticos. Cosima se apuntó que que­ ría organizar el encuentro de tal manera «que ellos no supieran quién era. Concibió una serie de libros que pronto lo pondrían en oposición extrema con las convenciones sociales.drático había alcanzado antes que otros el escalón máximo de la carrera y podía llevar una vida independiente. la guerra volvía a relampaguear. aunque Wagner se interesaba apa­ sionadamente por ‘el ataque de Prusia’. por tanto. Siguió participando de la felicidad de la familia Wagner en Tribschen y se entusiasmó igualmente con las lecciones y el co­ nocimiento personal de Jacob Burckhardt*9. la Condesa d ’Agoult poseía esa cualidad france­ 67 . Los niños tuvieron que aprender el canto popular y gri­ taban jubilosos su ‘Heil dem Kaiser’ por toda la casa de campo. Mientras tanto. profundo. le habría gustado muchísimo conocer personalmente a Bismarck y a Moltke. que con la victoria de los alemanes esperaba tam­ bién el triunfo de su arte. De todos modos. También dispo­ nía de verdaderos amigos. en cambio.

Me corrían las lágrimas. Sus cartas a Tribschen hablan de los temores del futuro. no os puedo decir nada de este día. Nietzsche. La partitura del Idilio de ‘Sigfrido’. El diario de Cosima apunta: Hijos míos.» El cumpleaños de Cosima el 25 de diciembre de 1870 se cele­ bró de una manera especial. tiritando de frío. pero también lloraba toda la casa. gendarmes. reducción del parlamen­ tarismo. mis oídos perciben un sonido que crece por momentos. Cositna hacía como si no notase nada. nada de mis sensaciones. cuan­ do todavía no se habían desvanecido las sombras de la noche en el lago. este grabado en cobre le acompañaría cada vez con más frecuencia en su vida. el militarismo lo aplastará todo. esta vez su favorito. aunque no dejaba de ser una francesa fanática. pero ningún oscurantismo. le había caído en las manos gracias a una feliz casualidad. El teólogo Franz Overbeck70 lo recibió en recuerdo y confirmación de su común servicio a la ver­ 68 . terminada el 4 de diciem­ bre. Inteligente y entregada. Nietzsche había vuelto a conseguir un grabado en cobre de Durero como regalo de Navidad. Richard le preparaba una sorpresa desde hacía varias semanas. el maestro aducía: «Todo lo consiento. muerte y diablo’. nada de mi estado de ánimo. Nietzsche no tenía la menor simpatía por el 'gran sentimiento alemán’ de los Wagner. Sólo quiero deciros con toda sequedad lo que ocurrió: cuando me despierto. Como les dijo a la madre y a la hermana. amordazamiento de la prensa. Resonaba música. Salieron telegramas para todo el mun­ do. soldados. Desde este momento. y en el Hotel du Lac de la ciudad se cuchicheaba acerca de reu­ niones misteriosas. olvidó pronto la desabrida mañana con la música. Richard había colocado su orquesta en la escalera y de esta forma se con­ sagró eternamente nuestro Tribschen. Nietzsche recibió una invitación. ni en sueños podía imaginario. ‘Caballe­ ro. resonó muy temprano en la mañana del cumpleaños. El nacionalismo le era esencialmente ajeno. entró en mi dormitorio Richard con los cinco niños y me entregó la par­ titura de la poesía sinfónica de cumpleaños. Ante tales pensamientos.sa que se denomina ‘irreflexión heroica’. Se negociaba con músicos. ¡y qué música! Cuando se extinguió. nada de nada.

» Esta esperanza parecía justificada. y Cosi­ ma no cesaba de protestar ante Nietzsche de la manera de expo­ ner sus pensamientos. Cosima se mostró muy contenta: «La profundidad y gran­ diosidad de las nociones ofrecidas con la mayor concisión es muy notable. tal como lo ha dibujado Durero. de mirada dura. y.. que sabe emprender su senda del terror solo con el perro y el caballo. pues. la cruz. Cuando años más tarde emigró la hermana con su marido a Paraguay. se lo entregó Nietzsche a Wagner. Nietzsche creyó que no podía darle otro regalo de boda y de viaje mejor que este grabado. sin esperanza. No hay nada semejante. pero pretendía la verdad. la fra­ gancia fáustica. Esta cita se corresponde con la manifestación existente en la carta de Nietzsche a Rohde de octubre de 1868: «Me gusta de Wagner lo que me gusta de Schopenhauer. Creía que pensamientos inteligentes y gran­ des puede tenerlos cualquiera. La horas de su presencia se convirtieron en días y Nietzsche 69 . el caballero armado. En él se describe precisamente el encuentro de la filosofía de Schopenhauer y la vo­ luntad configuradora de Wagner en el ánimo de Nietzsche: Un desconsolado solitario no podía haber elegido nin­ gún símbolo mejor que el caballero con la muerte y el dia­ blo. no obstante. sin que lo perturben sus crueles compañeros. el manuscrito ‘El origen del pensamiento trágico’. Estaba imbuido de la verdad y justicia de sus concepciones.» El regalo de cumpleaños de Cosima para el segundo día de Navidad. en realidad. y el pasaje que se refiere a él es el que más admiraba Cosima. El primer signo de su amor por este cuadro de Durero aparece en un pasaje del ‘Naci­ miento de la tragedia’. Nietzsche escuchaba fielmente esta advertencia. el aire ético. Me alegra especialmente que puedan ampliarse las ideas de Nietz­ sche en este terreno.dad. pero lo que importa es expresarlos en forma resuelta y desarrollada. sólo quería acer­ carse desde Basilea durante un par de horas la noche de Navi­ dad. Un agradecido lector de Basilea le había enviado este grabado con motivo de este libro.. Seguimos con el mayor y el más vivo interés sus ideas. la muerte y la tumba. Nuestro Scho­ penhauer era uno de estos caballeros de Durero: no tenía ninguna esperanza.

«Concedido permiso has­ ta finales del semestre de invierno al objeto de restablecer su sa­ lud».se quedó durante toda la fiesta. y la necesidad exigía: ‘Tiene que ser.) 70 . difícil y responsable que no ultimó hasta el 5 de febrero de 1871. Mientras terminaba la campaña de Francia.’ (Así está en el manuscrito del cuarteto de Beethoven. se dice en el diario de Cosima. la producción de la partitura supuso un trabajo largo. Tras la con­ clusión de la composición propiamente dicha. pues Wagner había esperado que el amigo viniera todos los sábados y domingos para participar en las veladas de los cuartetos de Beethoven. también quería ‘seguir la voz de su naturaleza’. caía París y se proclamaba el Imperio alemán precisamente en Versalles. ‘¿Tiene que ser?’. De dos noches. Nietzsche seguía sin encontrarse del todo bien en la primave­ ra. El 28 de diciembre sintió el maes­ tro la necesidad de leerles a ambos el tercer acto del ‘Tristán’. preguntaba Nietzsche con los sonidos del cuarteto en FA mayor de Beethoven. En Tribschen se asustaron por el estado de salud de Nietzsche. Anhelaba salir del ajetreo académico. Wag­ ner terminó la partitura del ‘Sigfrido’ en Tribschen. organizados por Hans Richter y fijados para los fines de semana en consideración a Nietz­ sche. y andaban declamando de una habitación a la otra. Wagner leía en voz baja para no despertar al niño. donde dormía ‘Fidi’. por último. también para tener más tiempo para su libro. En las habi­ taciones de abajo hacía frío. «Tremenda impresión del grande en mí». el ‘cuarto de pensar’ lo habitaba Nietzsche. proclamaba la autoridad. Finalmente se le concedieron vacaciones. así que se fueron arriba. una la pasaba sin dormir. puesto que se quejaba de agotamiento regularmente recurrente y.

A Nietzsche le preocupaba que aún no se hubieran da­ do ningunos pasos en Basilea para concederle a Rohde su cátedra de filología. un escrito sobre ‘Origen y meta de la tragedia’. profesor Liebermeister. Tan pronto le ocu­ paba parte de una nueva metafísica como una nueva estética. primavera de 1871.» Pero los momentos de entusiasmo interrumpían también las depresiones. Además. el tiempo es poco italiano.» Sin embargo. En general. Su concepción filosófica la veía trazada en los rasgos principales. se quejaba en estos términos: «Ni siquiera he co­ nocido el lago de Como ni el Largo. e insis­ tía ahora. y le escribió que estaba irritado y descontento por ello. También tuvieron mala suerte con el tiempo. estoy decidido a ello. que al mismo tiem­ po debía preparar su despedida de la filología y debía servir para su trabajo en el libro mayor. pa­ ra volver luego a un nuevo principio educativo con el pleno re­ chazo de los institutos y universidades existentes. 71 . aunque me convierta en poeta. Nietzsche fue a Tribschen para despedirse e in­ mediatamente después partió para Lugano. «Sí. pero como los viajes lo fatigaban mucho. todavía dudaba del rumbo que debía tomar para llegar a la meta.Tragedia y drama musical El médico. y ya llevo más de seis sema­ nas en Lugano. todavía no he notado nada de una primavera que sea más que la nuestra alemana. Hasta primeros de abril se hizo acompañar por la hermana durante su estancia en Italia. en unas vacaciones largas en los lagos italianos. De forma cada vez más consecuente se dedicaba al trabajo filosófico. se quedaron en el Hotel du Pare de Lugano. Entonces trabajaba en su ‘justificación filosófica’. se había opuesto ya a que Nietzsche volviera prematuramente a su actividad oficial.

entregado a Cosima en Navidad como regalo de cumpleaños. Muy pocas ve­ ces se había hablado de la referencia a su propia obra. especialmente por ti. surgida antes de la música.) Hasta el verano de 1871 no cedieron sus molestias: insomnio. Pues. Este estado me permite contemplar toda la posición uni­ versitaria como algo secundario. y hasta esa cátedra de filosofía me estimula. Orgullo y locura son realmente tér­ minos demasiado suaves para expresar mi insomnio espiri­ tual. con­ templo toda la llamada historia universal de los últimos diez meses y la aplico sin demasiado respeto como medio para mis buenas intenciones. El borrador. Nietzsche incorporó a toda prisa en sus teorías sobre la tragedia de los grie­ gos una glorificación de} drama musical wagneriano. cuando. había vuelto a nacer con Wagner. Para consternación de Nietzsche. El escepticismo de los dos Wagner ante este escrito tuvo ya su expresión en el hecho de que Cosima objetó que no se podía ver el racionalismo de SócratesEurípides como contrario a la tragedia de los griegos. a pesar de todo el entusiasmo por Wagner y su arte. Inmediatamente leyó partes de su libro en Tribschen. Una de estas conferencias la publicó ahora en 1871 por su cuenta: ‘Sócrates y la tragedia’. Plenamen­ te convencido y con toda sinceridad afirmaba ahora el autor que la tragedia.Lo que más siento es el crecimiento de este mundo pro­ pio. la conciencia sabia de Nietzsche se oponía a adoptar en esta obra pensamien­ tos contrarios al tema. como apenas sospechaba el propio Nietzsche. Wagner dio a entender que estaba levemente defraudado. A comienzos de 1872 se publicó el ensayo con el nuevo título de ‘Die Geburt der Tragódie oder Griechentum und Pessi72 . Ahora una re­ visión seguía a la otra. incluso penoso. El primer libro de su hermano lo describió más tarde la hermana como surgido de ‘problemas y respuestas estéticas’ que ‘desde hacía años anidaban en él’. pero sí con tranquilidad. Dos conferen­ cias pronunciadas a comienzos de 1870 habían preparado el tra­ bajo filosófico. (A Rohde. no con frialdad. Recibiría el título de ‘Origen y meta de la tragedia’. presentaba a un discípulo de Wagner por excelen­ cia. puesto que no considero esta cátedra más que como algo provisio­ nal. hemorroides y sabor a sangre en la boca.

la discrepancia entre ambos conceptos se anu­ laba en el drama griego.. Apenas habría necesitado mencionarse en el ‘Prólogo a Richard Wagner’ que el libro se proyectó cuando el maestro trabajaba en su homenaje a Beethoven: en cualquier parte del texto se manifiesta la experiencia del intercambio de pensamientos en­ tre ambos hombres.. muy preocupado y despreocupado al mismo tiempo’. La vivencia de ‘Tristán’ fue la que le permitió al joven Nietzsche co­ nocer de cerca lo dionisíaco y lo que le impuso a reflexionar sobre ello.. la entrega a la música. la de la guerra franco-prusiana. La época que surgió a pesar de ello. por ejemplo.» El estudio de los griegos. Los discutibles dioses gemelos griegos Apolo y Dionisios se unían en necesaria dependencia mutua. Se basara en lo que se basara este libro. basa­ dos creativamente en el instante. En la embriaguez y lo orgiástico del lenguaje de Tristán. para él trataba te­ mas de importancia vital que afectaban a toda su existencia.. de esta mezcla todavía no fermentada de trabajo filológico profesional. Schiller y Heine. y finalmente la apasionada venera­ ción por Schopenhauer. Así. conocimiento filosófico propio y ve­ neración desarrolló luego Nietzsche su posición solitaria en la his­ toria del espíritu de la edad moderna. presa todavía de las interrogantes» que «había planteado en relación con la supuesta ‘alegría’ de los griegos. calificado más tarde por el propio Nietzsche como ‘cuestionable’. pero presentes siempre para él gracias a la obra de Wagner. así como en Goethe. Entre muchos grandes es­ píritus del pasado. Mientras que en Wórth Europa temblaba ante los cañonazos de la batalla. Nietzsche es­ taba sentado ‘en algún ricón de los Alpes. encon­ tró apuntada Nietzsche la confrontación de los conceptos ‘apolí­ neo’ y ‘dionisíaco’. leemos en Nietzsche que: 73 . trazando sus pensamientos acer­ ca de los griegos. Dos años después tuvo su segunda edición en una versión en par­ te modificada cuyo largo epílogo ensalzaba a Wagner y su ‘Tristón’. el dolor parecía provocar la alegría.mismus’ (£1 nacimiento de la tragedia o Helenismo y pesimismo). lo atestiguaba con demasiada claridad. Para Nietzsche. Unas semanas más tarde se hallaba él mismo «bajo las murallas de Metz. términos que ocuparían pronto una posición clave en el pensamiento de Nietzsche. la alegría parecía convertirse en dolor.

Ahora el esclavo es hombre libre. El carác­ ter terrible y el misterio de lo trágico. hostiles que han impuesto a los hombres la necesidad. Cantando y bai­ lando se manifiesta el hombre como miembro de una co­ munidad superior: se ha olvidado de andar y de hablar y. la impe­ tuosidad dionisíaca se irguió en rigor apolíneo. el hombre. a saber. ahora se rompen todos los límites fijos. estaban representadas para Nietzsche en la primitiva cultura griega. El encantamien­ to habla por sus gestos. camina ahora tan arro­ bado y exaltado como vio caminar en sueños a los dioses. for­ mas que pueden distinguirse con los conceptos de lo apolíneo y lo dionisíaco. entre los golpes de cincel del artista universal dio­ nisíaco resuena el clamor eleusino de los misterios: ‘¿Os de­ rrumbáis. la tragedia y la música. Ahora. El canto de júbilo de Beethoven. la arbitrariedad o la ‘moda insolente’. revelado así en el teatro 74 . quién es el creador?’ Dos formas del arte. la tragedia evolucionó del coro dionisíaco. cada cual se siente unido a su prójimo. como si se hubiera roto el velo de la maja y sólo revolotease en harapos ante el misterioso Uno primitivo. Ambas desembocaron en la tragedia ática. hostil o subyugada celebra de nuevo su fiesta de reconciliación con su hijo perdido. el hom­ bre. se ha convertido en obra de ar­ te: la fuerza artística de toda la naturaleza se revela aquí bajo el estremecimiento de la embriaguez. también resuena en él algo sobrenatural: se siente como Dios. y la música alimentó el mito que ató el teatro en la representación. empieza a elevarse por los aires. En opinión de Nietzsche. Lo mismo que ahora hablan los ani­ males y la tierra da leche y miel.Bajo el encanto de lo dionisíaco no sólo vuelve a fusio­ narse el vínculo que existe entre un hombre y otro: tam­ bién la naturaleza alienada. Claro que la naturaleza sacude sus dones y las alimañanas se acercan pacíficamente a las rocas y al desierto. el ‘canto de la alegría’ se trans­ formó en un cuadro y no pierde imaginación porque millo­ nes se hundan temerosos en el polvo: así es como uno pue­ de aproximarse a lo dionisíaco. El sonido más noble. ante el evangelio de la armo­ nía de los mundos. bailando. El hombre ya no es artista. el mármol más precioso es sometido y esculpido aquí. millones? ¿Adivinas. mundo.

helénico, lo veía Nietzsche, para enojo de Cosima, como oposi­
ción a la duda y a la crítica de la filosofía ilustradora desde Sócra­
tes. Las cuestiones de la ciencia, el análisis de los problemas, en­
cerraban para Nietzsche el germen mortal de toda cultura. El em­
pobrecimiento con que amenaza hoy día al arte occidental la vi­
sión puramente científica del mundo surgió ya por aquellos años,
y el joven Nietzsche vivía con la esperanza de que una nueva formá artística irrumpiría para salvarlo. La revivificación de la mú­
sica, naturalmente por el genio de Wagner, debía infundir nueva
vida al mito trágico, declarado por muerto. La autosuficiencia y
justicia propia de la tecnología serían, tal vez, vencidas, así como
el dogmatismo de la fe, tal como se presentaba en el anticuado
cristianismo.
Por primera vez también, Nietzsche polemizaba en público
contra la Iglesia; calificaba el cristianismo como una forma más
de la descomposición intelectual socrática. La moral apenas po­
día justificar ya el mundo, había que superar la exigencia de re­
nuncia de Schopenhauer y la compasión como quintaesencia de
la doctrina cristiana. Así, pues, el pensamiento de Nietzsche se
hermanaba con el de Wagner desde otra posición, surgida de la
frustración filosófica. El mundo no debía justificarse ya moralmente, un nuevo comienzo del estatúo primitivo: había que ayu­
dar a que Dionisios volviera de nuevo al poder.
Nietzsche presenta las fiestas de primavera de los hombres pri­
mitivos en las que, en la embriaguez de la excitación sexual, lo
subjetivo desaparece en olvido de sí mismo, en las que se renue­
va el vínculo entre un ser humano y otro, como si se tratase de
recuperar la unidad primitiva. Esta es la noción del encanto de lo
dionisíaco. A ello se opone lo apolíneo: dominio formador de
la fantasía poética en el sueño, como limitación, como liberación
de la brutalidad. Allí autoenajenación mística, aquí comprensión
del estado individual, cuya unidad con la razón más íntima del
mundo se revela como alegoría en la quimera.
Lo dionisíaco puede manifestarse sobre todo en la música, lo
apolíneo en las artes plásticas, pero también en el arte poético.
El expresionismo del carácter del género y el impresionismo de
la manifestación individual los ve Nietzsche unidos, y de esta unión
surge la tragedia de los griegos. Así, pues, cuando habla de la ale­
gría griega, no nos encontramos, ni mucho menos, con un opti75

fiiismo, corno el de la autocomplacencia de la civilización actual,
por ejemplo. Esta alegría es más bien el contrario necesario del
conocimiento trágico. La ilusión del placer vence al terror de la
contemplación del mundo: «Aquí no hay nada que recuerde el
ascetismo, la espiritualidad y el deber: aquí sólo nos habla la exis­
tencia triunfante, en donde está divinizado todo lo existente, ya
sea bueno o malo.»
¿Cómo surgió, según Nietzsche, la tragedia griega? Nietzsche
dice que: del coro griego. Para entenderlo, volvamos al origen
de la palabra. La designación propiamente dicha del coro como
lugar circunscrito de danza evolucionó, por de pronto, la aplica­
ción figurada del término a la danza en corro, que, unida al can­
to, se ejecutaba durante las fiestas en honor de una divinidad, hasta
que al final sólo se llamaba ‘coro’ a este canto. En este contexto
es interesante la confesión de Schiller en el sentido de que: «En
un principio, la sensación carece de objeto definido y claro en mí;
éste se constituye más tarde. Lo primero es cierto sentimiento mu­
sical, y luego sigue en mí la idea poética.» De forma parecida de­
be imaginarse uno la producción musical en las fiestas dionisíacas, como una comunidad de sentimientos conducente al olvido
de sí mismo, comunidad que tuvo su primera expresión en bailes
y cantos, prolongándose hasta que la música se hacía visible a los
discípulos de Dionisios.
Esta perspectiva (la de ver el origen de la tragedia en el coro
dionisíaco) confiere también un significado profundo a la orques­
ta antes de la escena. Pues, originariamente, escena y acción cons­
tituían el contenido del canto. Wagner explicaba de forma pare­
cida la relación entre música y acción, sólo que ahora ya no era
el coro, sino la orquesta, la que debía cumplir la misión creadora
de la música. «Suena, y lo que suena debéis contemplarlo en el
escenario.» La profecía de Nietzsche se encamina ahora hacia la
desaparición de la música de la tragedia, que él ve amenazada
por la dialéctica optimista. Sócrates, como expresión grandiosa
de lo antidionisíaco, es para Nietzsche el tipo de hombre teórico
que no ve ya el remedio en la inconsciencia de la creación artísti­
ca, sino en la consciencia del conocimiento científico. La espe­
ranza de sustituir el sentimiento helénico por el espíritu de la mú­
sica alemana engañó a Nietzsche lo mismo que a Wagner. Preci­
samente porque imaginaba que todavía no había pasado la época
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del hombre socrático clamaba: ‘¡Atreveos a ser hombres trágicos!'
La fe de Wagner en su éxito personal futuro no podía sacudir ya
el conocimiento posterior de Nietzsche de que el hombre estaba
condenado a la ciencia.
Nietzsche se encontró a sí mismo, asombrado, en su primer
libro, empezando a vislumbrar ahora sus tareas y posibilidades.
Su obra es un monumento a la inmortalidad de semejante mo­
mento, uno de los testimonios de amor más curiosos de todos los
tiempos y, tal vez, todavía el más puro de Nietzsche, aunque no
su libro más importante.
Inmediatamente después de su visita navideña a Tribschen
en 1870 leyó Nietzsche a su regreso de Lugano lo que el agrade­
cido Wagner le había escrito: «¡Todavía no he leído nada tan her­
moso como su libro!» Y, tras la publicación del libro, Cosima le
dijo el 18 de enero de 1872: «En este libro ha conjurado usted
espíritus que creía debían estar al servicio exclusivo de nuestro
maestro.»
Esta exhortación tuvo inmediatamente el efecto deseado. Mien­
tras Richard y Cosima iniciaron su primer viaje al Imperio el 15
de abril de 1871 en unión de Hans Richter, que se separó de ellos
en Augsburg, y llegaron a Bayreuth al anochecer del día 16, Nietzschc, que se había quedado de mala gana, pensaba cómo podía
reclutar una falange de amigos partidarios de Bayreuth que pu­
dieran apoyarlo activamente en la realización del plan del festi­
val. Sostenía incondicionalmente la idea de dar nuevos impulsos
al arte desde Bayreuth.
En el sentido de este plan, Wagner se había decidido en el ve­
rano de 1870 a no permitir en ningún otro sitio ninguna repre­
sentación de sus obras. Mientras no se lograse la perfección de
la reproducción prefería renunciar a ellas. Pero al mismo tiempo
pedía enérgicamente un teatro propio, como hizo, por ejemplo,
ante el rey Luis en estos términos: «Entiéndase que para mis obras,
que la casualidad externa ha lanzado al género de la ‘ópera’, de­
bería tener un teatro sólo para mí al que deberían invitarse, no
el público de ópera holgazán, acostumbrado a lo más trivial, sino
únicamente los que hasta ahora se han mantenido totalmente ale­
jados de esos entretenimientos superficiales.»
Esta manifestación de mayo de 1870 caracteriza la primera
definición de la idea del festival de cuño moderno, tal como se
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ha llevado de nuevo ‘ad absurdum’ en nuestros días con la imita­
ción incalculable. Durante mucho tiempo Wagner había espera­
do poder realizar sus planes junto con el rey. Pero tuvo que aban­
donar esta esperanza, debido también a sus propias deudas. Tam­
bién abandonó pronto los planes para desplazar los festivales a
Nurenberg. No podía ser ninguna gran ciudad, ningún centro in­
dustrial; buscaba el idilio de una pequeña ciudad.
Wagner había conocido Bayreuth veinticinco años antes. Vi­
no casualmente a Bayreuth antes de casarse con Minna Planer
y antes de componer su primera ópera, ‘Das Licbesverbot’, co­
mo modesto director de orquesta con el director de teatro Bethmann, que actuaba en Magdeburg durante el invierno y en
Lauchstádt y Rudolfstadt durante el verano. Inmediatamente se
enamoró de esta noble ciudad adormecida. Debido a su inquieta
vida, se olvidó de ella durante decenios. Ahora, al sentir que su
obra debía asegurarse para la posteridad, y como tampoco que­
ría saber nada de los teatros corrientes, el pensamiento de la ciu­
dad de Franconia suponía un sueño dorado para él. Así, ‘silen­
ciosa e inadvertidamente’, fue con Cosima desde Suiza a Alema­
nia, animado por la esperanza de hallar el lugar para su propio
teatro.
Inspeccionó la famosa ópera del margraviato, uno de los últi­
mos teatros estilísticamente puros del barroco italiano en suelo
alemán. Y reconoció enseguida que este teatro no servía para sus
tiñes. Era demasiado pequeño, el escenario demasiado primitivo
y sin posibilidad de ampliación. Mas ‘la peculiaridad y ubicación
de la amable ciudad’ respondía justamente a sus ideas. Cosima
apuntó en el diario que la población de Bayreuth se alborotó con
la estancia de Wagner.
A finales del otoño, repitió Wagner su visita a Bayreuth a fin
de iniciar las negociaciones con las autoridades. Y ocurrió algo
sorprendente: en contraste con Munich, aquí se le abrieron todas
las puertas. Su atrevida empresa tuvo ‘una acogida superior a cual­
quier expectativa’, como afirma en su biografía. Con una previ­
sión poco común en las demás autoridades municipales, las de
Bayreuth reconocieron el futuro que tendría el plan de Wagner.
En el acta de la sesión del concejo municipal de Bayreuth del 16
de noviembre de 1871 aparece la frase siguiente: «La corporación
municipal se pronuncia unánimemente por apoyar de cualquier
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forma posible para el municipio la grandiosa empresa de Richard
Wagner.» Poco después la resolución se convirtió en realidad. La
ciudad le regaló a Wagner ‘un solar amplio e incomparablemen­
te hermoso, en las proximidades de la ciudad misma para cons­
truir un teatro’.
Mientras tanto, Wagner siguió con Cosima hasta Berlín a fin
de ofrecer sus respetos al canciller von Bismarck, que mantenía
muchas reservas ante el rey Luis de Baviera. Cierto, Wagner fue
recibido amablemente en el círculo familiar, pero el canciller pa­
recía poco afectado por el pequeño y vivaz sajón. No obstante,
la visita de Wagner sirvió principalmente para la puesta en mar­
cha del patronato de Berlín, al que también pertenecía el amigo
de Nietzsche, von GersdorlT. Hubo conversaciones preparatorias,
especialmente con Cari Tausig, en calidad de gerente provisional
de la futura empresa del festival, y con María, Condesa von Schleinitz, influyente e incansable patrocinadora. Había conocido a Wag­
ner en 1863 en Breslau, cuando se llamaba Maria von Buch, y
se había casado con un funcionario de la corte que satisfacía cual­
quier deseo de su hermosa mujer por Wagner. Hizo de Berlín el
centro comercial de la empresa de Bayrcuth. Tausig consiguió reu­
nir el número necesario de ‘patrocinadores’ para Wagner, el fer­
viente admirado. Desgraciadamente, este brillantísimo pianista
murió medio año más tarde, víctima del tifus, con sólo veintinueve
años. El principal sostén de la acción siguió siendo ahora la seño­
ra von Schleinitz.
Más tarde confesó Wagner que la creación de Bayreuth se la
debía en realidad a esta señora, muy estimada en la nueva socie­
dad del Imperio. Hacía propaganda y recolectaba fondos sin pa­
rar, no sin que la gente se riese de ella y la prensa la ridiculizase.
Pues: apenas se creía en la realización de su sueño dorado; crear
un teatro para un solo compositor, un teatro que, lejos de las gran­
des ciudades, debía destinarse a ejecutar sus obras durante unas
cuantas semanas de verano cada dos o tres años. El plan parecía
absurdo, el riesgo grande. Pero era difícil resistirse al entusiasmo
de esta mujer. Antes de la primavera de 1872, y sin la ayuda del
rey Luis, Wagner disponía ya de un capital de 300.000 táleros.
Entre los primeros signatarios del patronato se contaban el em­
perador Wilhelm 1 y el jedive de Egipto.
El traslado a Bayreuth resultaba, por tanto, inminente. Al año
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de firmarse la paz se había conseguido lo imposible. Los planes de Wagner tenían más de un objetivo. el hijo de Heckcl. Contó que unos días antes había visitado en Bayreuth el lugar de la construcción y confesó que el anuncio del con­ cierto de Mannheim. ¡Esto pre­ cisamente es música y nada más! Y esto es precisamente lo que quiero decir con la palabra música cuando describo lo dionisíaco. de movimientos muy ágiles. Wagner pudo leer su ensayo ‘sobre el destino de la ópera’. Clemens Brockhaus contó a la pareja la noticia fatal de que Nictzsche había de­ dicado también a su hermana. ‘yo no soy ningún príncipe!’ Y acto seguido estre­ chó la mano de los miembros de la recién fundada Wagner-Verein allí reunidos. nos ha transmitido lo que ocurrió en Mannheim ocho días antes de las Navidades de 1871. y cuando una figura pequeña. Fue hacia medianoche. cuando la ciudad dormía. que él mismo iba a dirigir. resonó el clamor de: ‘¡Viva Richard Wagner. En la Opera Real dirigió un concierto ante el emperador. Se esperaba con expectación el tren que debía venir del este. en acento sajón. En la sesión plenaria de la ‘Academia Prusiana de las Artes’ de Berlín. viva. un concierto que constaba de la Marcha imperial y fragmentos de los dramas musicales pro­ pios. y con la misma poesía. se ba­ jó del tren. como una pasión traicionera. fundada por el fabricante de pianos Heckel. y en septiembre de 1871 Wag­ ner dirigió allí un concierto.» En Mannheim existía también una Wagner-Verein. en primer lugar 80 . gritó divertido el que así saludaban. su escrito ‘La competición de Homero’. que estaba dedicado a Cosima. peculiar. Esta se sintió ofendida en su pretensión de exclusividad: «En un prin­ cipio tuve que reírme. y nada más!» Karl. Entró en la estación. me parece un rasgo inquietante. además de la Quinta Sinfonía de Beethoven. hablando de ello con Richard. Pero la estación estaba todavía animada: los amigos se saludaban con animados gritos. los curiosos se reunían en grupos. Nietzsche vino desde Basilea y con­ fesó a Gersdorff lo siguiente: «¡Qué significan todas las demás ex­ periencias artísticas comparadas con esta última! Me sentía co­ mo alguien a quien se le hubiera cumplido un presagio. Los Wagner se pararon también en Leipzig. pero luego. viva!’ —‘¡Señores míos’. co­ mo para protegerse contra una gran impresión. la emperatriz Augusta y la corte en pro del ‘Kónig-Wilhclm-Verein’.

mientras que su es­ merada vestimenta. Con los mejores deseos de Año Nuevo para la Wagner-Verein. Poco después de la llegada de Wagner llegó también la señora Cosima desde Tribschen.» Antes de marcharse de nuevo. digno de mencionarse por el colorido de la época. pelo moreno y bigote abundante.en beneficio de su empresa de Bayreuth. Al día siguiente se supo que Nietzsche había venido a Mannheim desde Basilea sólo para oír el concier­ to. El sol se ponía. Principalmente parecía tratarse de los griegos y de Schopenhauer. en cuya mano se apoyaba ella al abandonar el tren. se detenía nuestra conversación y todos nosotros nos sumimos en un silencio soñador. su Idilio de ‘Sigfrido’. conforme se espiritualizaban más y más. Cosima y Nietzsche. y en aquellos días se mantuvieron conversaciones profundas entre Wagner. había reforzado la con­ fianza en su causa. He aquí la versión de Elisabeth Nietzsche sobre la última noche pasada allí. No faltó a ningún ensayo y se contaba entre los pocos ante los que Wagner tocó. por el manuscrito. y también de las condiciones culturales de Alemania. pero ya estaba luciendo la luna llena so­ bre el brillante campo nevado del Titlis. si­ gue diciendo Karl Heckel. Wagner invitó cordialmente a los hermanos Nietzsche para que pasaran las vacaciones de Pen­ tecostés en Tribschen. teniendo así en Mannheim una especie de estreno. inmejorables noticias de Tribschen. y que tan activamente había participado en los deseos de la Wagner-Verein. a medida que la luz del sol se convertía gradualmente en la pálida luz de la luna. vapo­ rosas y transparentes. a medida que el lago y las montañas tan pictóricas y claramente definidas se hacían cada vez más suaves. Cuando tras la marcha de Wagner se difundió la noticia de que el maestro esta­ ba enfermo de muerte en Tribschen a causa del tifus. la pose casi militar y su voz clara parecían contradecirse con aquél. Su acompañante. Se había despertado el interés del joven Heckel por el profesor de Basilea. Las gafas que llevaba hacían pensar en un sabio. Nietzsche telegrafió inmediatamente a Emil Heckel: «Rumor totalmente in­ justificado. Nosotros cuatro (en reali­ 81 . tan fielmente entregado a Wagner. era un hombre joven de estatura mediana. Nietzsche. acompañaba a veces a los Wagner cuan­ do iban a ver al viejo Heckel.

Pa­ recía haberse traspasado la última y débil barrera que separaba el ideario de Nietzsche y su alter ego musical. La meta de nuestro paseo era la Einsiedeley. pantalones de sa­ tén negro hasta la rodilla. escuchába­ mos el suave susurro de las olas. Aquí radica una causa principal del profundo agradecimiento del discípulo hacia su maestro por la corriente de obras que no sólo se afincaban en el juicio del autor de música plena. y recibíamos cada sonido de esta dulce y monótona melodía como si saliera de la trom­ peta mágica la canción de sus propios pensamientos. el Nietzsche de la última época. Wagncr en traje de pintor holandés: chaqueta negra de terciopelo. como. por ejemplo. de los alemanes. detrás caminaba digno y pesado el gigantesco perro de Terranova. Wagner dejó participar de tal manera a Nietzsche en su vida y en su tra­ bajo del taller artístico que. Cosima vistiendo una túnica rosada de Cachemira con vueltas anchas y auténticas de puntillas que colgaban hasta el borde del vestido. una casita de cortezas de árbol situada en el punto más alto de la propiedad y que a la clara luz de la luna ofrecía una vista preciosa con el la­ go y las montañas circundantes. muy cerca del lago. 82 . Poco a poco se fue rom­ piendo el silencio. calcetines negros de seda. Veo aún cómo caía la luz sobre las diversas flguras a través de los árboles. una cor­ bata de satén azul claro ligeramente doblada. de los grie­ gos. Wagner. alejado interiormente de Wagner. de planes y deseos. con hilo fino y puntillas en medio. superando sus inhibiciones como mú­ sico poco formado. En la persona de Wagner parecía haber tomado forma lo que la influencia de Schopenhauer había preparado en Nietzsche. ‘El naci­ miento de la tragedia’ y los escritos que la enmarcan. cómo pascábamos en silen­ cio y mirábamos por encima del lago plateado. la boina de artista sobre su pelo toda­ vía abundante. en su brazo llevaba un gran som­ brero florentino con una corona de rosas. primero la señora Cosima y mi her­ mano. luego seguíamos Wagner y yo.dad cinco) paseábamos por el llamado camino de los bandi­ dos. ‘Rusz’. Y esto jamás lo olvidó ‘al gran benefactor de mi vida’. Nietzsche halló valor para liberar al músico del lenguaje que llevaba dentro. Cosima y mi hermano empeza­ ron a hablar de la tragedia de la vida humana.

Nietzsche celebraba relajado su cumpleaños en Naumburg con Gersdorff y Rohdc. impaciente. como di­ rector de una editorial musical de Leipzig. A cambio de ello. retiró el manus­ crito. y por pura parti­ cipación en ellas. aunque luego resultó que Engelmann estaba muy bien dis­ puesto a aceptarlo. Los amigos convencieron a Nietzsche de que intentase sacar el libro con el editor de Wagner. para su cumpleaños. Por fin. la pieza de Nietzsche para piano y violín ‘Eine Silvesternacht’ (Una Nochevieja). necesitaba soledad y tranquilidad para elaborar seis conferencias ‘Sobre el futuro de nuestros estableci­ mientos de enseñanza’.El interés principal de Nietzsche durante el verano de 1871 estuvo centrado en ‘El nacimiento de la tragedia’. Wagner se mostró algo preocupado con la elección de un editor de exclusiva orientación musical y en el otoño de 1871 escribió lo siguiente: «¡Mi querido y estimado amigo! Como verdadero amigo le ruego cordialmente me indique francamente las razones que lo han movido a ofrecer­ le al comerciante de música Fritzsch su manuscrito. Fritzsch aceptó el escrito. En su deseo por ayudar al hombre. puesto que la música de Nietzsche apenas re­ cuerda algo de la de Wagner. Cosima recibió el pri­ mer día de Navidad. con dedicatoria. tras ciertas dudas. sin embargo. que. E.W. tan altamen­ te estimado por mí. El hecho de que lo retirase de Engelmann me infunde sospechas a propósito de las cuales. comunicó que su experto había sentido un ‘leve escalofrío’ al leerlo. Nietzsche se sirvió de un copista que estaba muy necesitado. Más bien revela la influencia de 83 . Nietzsche no aceptó la invitación de pasar los días de Navi­ dad de 1871 en Lucerna. Fritzsch. Durante las vacaciones de otoño. Engelmann. Una pieza de piano debía conservar el ‘recuerdo radiante del sentimiento de felicidad de sus vacaciones de otoño’. no se sentiría escan­ dalizado de introducir ‘problemas modernos’. Al principio. le re­ comendó también a Wagner. me gustaría recibir su comunicación confiden­ cial. Durante mu­ cho tiempo guardó silencio el editor de Leipzig. puesto que jamás he oído nada competente. que. Para la transcripción de las notas. Acto seguido. y los amigos decidieron viajar juntos unos días más a Leipzig.» A la explicación de Nietzsche siguieron luego las palabras de recomendación de Wagner a Fritzsch. no reaccionó. Nietzsche. «Tengo curiosidad por saber lo que dicen de mi tra­ bajo musical.» No es nada de extrañar.

Así. En un principio.Schumann. Estas construcciones gratuitas. es de su­ poner. Más tarde aparecen en detalles el estilo de Mahler y de Webern. . Aunque las consecuencias de estos pensamien­ tos escapasen al entendimiento tradicional de la música. Claro que sus amigos músicos no sospechaban que Nietzsche apuntaba más allá de una interpretación del arte con su interpretación de Dionisios: como visión del futuro veía más bien el destacado hombre del afec­ to. Especialmente lo dionisíaco. mi criado de entonces. Jakob Stock. moralistas y biólogos. Me senté y toqué. En este sentido prestó una ayuda creadora el libro de Nietz­ sche ‘El nacimiento de la tragedia’. sin embargo. el lector mejor dispuesto fue Richard Wag84 . sin embargo. Todavía en 1886 se acuerda Cosima ante Félix Mottl: «Piense tan sólo. Pero el análisis psicológico-artístico de Nietzsche debe entenderse tam­ bién de manera análoga a su sentido musical y a su alegría por la polifonía. fueron músicos los primeros que cre­ yeron entenderlo. Su afán por iluminar las profundidades de la psique responde a la voluntad del músico por sacar a la luz procesos aní­ micos que sólo parecen representables a través de la música. en que una vez recibí ‘campanas de Nochevieja’ en Tribschen..» El talento musical de Nietzsche. por ejemplo. de filigranas. mi querido Félix. eran seguramente muy ajenas al gusto de Wagner. estaba más próximo de su voluntad creadora que las ideas de los filólogos. según la nueva vi­ sión de Nietzsche. se quedó en medio de la habitación después de quitar la mesa. y formaba parte determinante de su pensamiento y de su filosofía. El mismo Nietzsche calificó el libro de «música para aquellos que han sido bautizados en la música. tal como se lo imaginaba cuando en ‘El nacimiento de la tra­ gedia’ medía por él los prototipos de la negación del mundo y del intelectualismo. Este primer escrito solía pro­ ducir en los no preparados el efecto de una vivencia musical.. que desde un principio están vinculados por experiencias comunes y raras del arte». que respondieran al impulso del que en los decenios siguientes se derivó la música ditirámbica de un Gustav Mahler o de un Arnold Schónberg: ese éxtasis y esa exaltación visionaria que engendraban la expresión musical creciente. escuchó con atención y finalmente se dirigió a mí para decirme: «No me parece bueno». era extraordi­ nario. Confieso que la risa me impidió seguir tocando.

aun­ que ha producido todo el escándalo posible y. El maestro podía considerarlo escrito prohomo sua. de la misión enorme que tenía ante Wag­ ner y que. Nietzsche no quería traslucir aún lo mucho que había tenido en cuenta a Wagner. te asom­ brará con toda certeza. a quien Nietzsche le había enviado el 2 de enero de 1872 un ejemplar todavía sin encuadernar. Me he atrevido a mucho. sobre todo.» Wagner no entendía muy bien hasta qué punto tenía que ver con él la nueva versión del escrito. conjurar también el renacimiento de la tragedia por el espíri­ tu de la música alemana. por lo que. ade­ más del ‘Nacimiento de la tragedia’. Eli maestro le decía ‘mi Nietzsche’. aún desconocida para ti. por ejemplo.» Nietzsche tuvo que aguantar mil molestias para poder estar con la sublime pareja. del valor de la concepción y de la honradez de la exposición.ner.» Con ello no haría sino tener toda la razón del mundo. pero puedo gri­ tar en un sentido muy enorme: Animam salvavi. A principios de abril de 1871. a su vuelta de Lugano a Basilea. Nietzsche pasó también por Tribschen y encontró a Wagner sin esperanzas con respecto a sus empresas alemanas. En la carta de Rohde se revelan también las muchas ideas pro­ pias que reprimió por amor a Wagner: «Nadie tiene ¡dea de la manera en que surge un libro semejante. En la última visita a Tribs­ chen sólo se había hablado de problemas editoriales. la carta de Wagner del 21 de noviembre trata exclusivamente del com­ portamiento de Nietzsche en la cuestión de los honorarios y sólo añade esto: «Mucha suerte con la epigrafía y Platón. en algunos aspec­ tos. ha provocado en mi interior muchas y gra­ ves consternaciones. que tocaba la temática clási­ ca. aunque no en la forma pretendida original­ mente. con gran satisfacción. 85 . del esfuerzo y tormento por mantenerse puro frente a las otras ideas afluyentes desde to­ dos los lados. fue en­ tonces cuando se decidió a defender públicamente al amigo y. y. Antes de la visita de Pentecostés. en verdad. Nietzsche añadió al manuscrito algo que Rohde anunció de esta manera: «La última parte. producirá un grito de indignación cuando se publique. Se le advirtió a la herma­ na de que no dijera nada en absoluto. Así. y este ‘mi’ era el mayor honor que podía conceder. pienso en la obra y no me intranquilizo. del que tam­ bién se habla ahora en Tribschen.

tuvo que hablar del libro con Nietzsche. también supo reve­ lar obras de viejos maestros. Tras la 86 .La posterior ‘intromisión de las cosas más modernas’ despla­ zó la ‘dirección’ del libro. No existe ninguna manifestación escrita de Bulow que entre más a fondo en ‘El nacimiento de la tragedia’. pero éstos lo rechazaron secamente. El 11 de abril de 1872 es­ cribe a Rohde: «Hans von Bülow. Mas. El celo de von Bülow no se aplicaba solamente a la introducción de lo nuevo (piénsese en su imposición de Tchaikovsky en Occidente). todavía bastante joven. Varias veces menciona Nietzsche en sus cartas el entusiasmo de von Bü­ low por ‘El nacimiento de la tragedia’. Pero no se establecieron relaciones más estrechas. a quien cinco días después escribió lo siguiente: «¿Has recibido desde Basilea mi saludo en forma de ‘El nacimiento de la tragedia’ de Nietzsche? Tienes que leer/o. Nietzsche recordaba siem­ pre con alegría estos días. tomando lo secundario por lo principal e ignorando la diferencia básica en la concepción que ambos tenía del arte. además. con motivo de su visita a Basilea a últimos de marzo de 1872. pa­ ra mayor encanto de Nietzsche. el autor es. me ha visi­ tado y me ha preguntado si me puede dedicar su traducción de Leopardi (el resultado de sus horas italianas de ocio). entre Nietzsche y von Bülow. los partida­ rios de Wagner se lanzaron al libro. En el director de orquesta y virtuoso descubrió también al hombre polémico. Nietzsche había querido ganarse sobre todo a los filólogos e historiadores para su comprensión de los grie­ gos. Cada concierto y cada manifesta­ ción de von Bülow actuaba. una persona encantadora. al que no conocía. personales. Hans von Bülow persistió también en la glo­ rificación wagneriana de la obra.» El día de la visita envió von Bülow el libro a) compositor Félix Draeseke71. pues von Bülow le pidió que tocase al­ gunas piezas en señal de agradecimiento. como.» La estima de Nietzsche por von Bülow se remontaba hasta el decenio de los cincuenta. Con su olfato para lo extraordinario había reconocido en el concentrado y literario von Bülow al hombre va­ liente y agudo. Seguía creyendo en el ídolo de su vida y lo seguía recomendando apasionadamente a la compren­ sión del mundo. por ejemplo. es muy famoso. Está tan entusiasmado con mi libro que viaja con numerosos ejemplares para regalarlos. la Barcarola de Chopin. como un golpe contra la rutina y la hipocresía. En cambio. en opinión de Nietzsche.

de Keller. ha puesto enteramente el libro a su pies. En la Nochevieja de 1871 llegó el manuscrito al profesor Ritschl por me­ dio del editor de Leipzig. y cuando Nietzsche se califi­ có a sí mismo y a los amigos como «los tres peineteros». por propio impulso y sin que nosotros le hayamos requerido para ello. casi riguroso. Leyeron jun­ tos ‘Leute von Seldwyla’. practica un culto en Basilea con otros dos o tres obstinados. Al publicar la tercera ‘Meditación ino­ portuna’ escribió esto: «Nietzsche es un joven profesor de apenas 26 años. Esto es tanto más de lamentar cuanto que von Bülow habría supuesto una buena compañía para el filósofo: inte­ riormente serio. Los colegas de Nietz­ sche no se sumaron a la aprobación del estrecho círculo de ami­ gos. puesto que. Mas el sabio no se entusiasmó por el 87 . sumándose también Wagner. A pesar de lodo. obstinado en Wagner y Schopenhauer. Pero von Bólow inició precisamente a finales de 1871 y comienzos de 1872 su viaje de virtuoso. recibe poca alegría. Wagner se partía de risa. reaccionaron con reservas o con el silencio helado. Se reunían en casa de Nietzsche en Basilea. de parte de la escuela. salvo la aprobación del matrimonio Wagner. Justo es decir que a Gottfried Keller. no le caía muy bien Nietz­ sche por aquella época. discípulo de Ritschl en Leipzig y Biólogo. pero impulsa­ do por una megalomanía por llamar la atención en otro terreno. Hans von Bülow y los amigos más íntimos. von Bülow fue uno de los pocos lectores de Nietzsche cuyo reco­ nocimiento le importaba al final de su vida tanto como antes. También es justo que quienes sienten con él le expre­ sen su reconocimiento. Cosima le insinuó que le describiera su im­ presión al autor. principalmente para adquirir una fortuna pri­ vada para sus hijas. Por lo demás. extcriormente lleno de un alocado humor que también podía brillar en chistes agresivos. con quien más tarde surgió una fugaz relación. inteligente. La señora von Schleinitz se sintió también cautivada por el libro de Nietzsche.visita descrita y la reunión de Munich en marzo de 1872 no vuel­ ven a verse. ‘El nacimiento de la tragedia’ apenas tuvo eco en un principio.» Del deseado descanso en Basilea no resultó ningún trabajo de­ bido a la visita de Romundt y Overbeck.» Efectivamente. hasta que en septiembre de 1877 ocupó el cargo de director áulico de la orquesta de Hannover. Viajó a lo largo y a lo ancho del viejo y del nuevo mundo. «pues. como sería de esperar.

Ulrich von Wilamowits-Mocllendorff72. Los profesores que educaban a su vez a profesores espe­ ciales carecían de toda formación humanista. de los tiempos de Schulpforta. un jo­ ven condiscípulo de Nietzsche.» Lo que Ritschl apuntó un mes antes en su diario. sacados de la fuente más noble del espíritu alemán. aunque también rechazaba a Wagner. La derrota de Nietzsche como filólogo y filósofo parecía sella­ da. La Litterarische Centralblatt rechazó en seco una reseña del libro efec­ tuada por Erwin Rohde. Y en el mes de mayo siguiente. ‘charlata­ nería ingeniosa’. Cuando Nietzsche le envió el panfleto de Wilamowitz. Wagner respondía polémicamente a los ata­ ques y desafiaba a su joven amigo a «dar una explicación y un consejo. es lo que pensaba también el público del libro.» Vilamowitz negaba a Nietz­ sche el conocimiento de la investigación y le reprochaba haber des­ preciado los datos históricos. para adorar en su polvo al ídolo Richard Wagner. En él se decía: «Aquí se han hecho trizas las imágenes de los dioses. Entre los investigadores arribistas tan sólo Jacob Burckhardt no le retiró su simpatía. La nueva creación le hacía la vida difícil a su autor. Ante las inquietas demandas de Nietzsche respondió así: «No puede pe­ dirle al sabio que juzge el conocimiento y sólo vea en el arte la fuer­ za transformadora del mundo. Lo que Nietz­ sche tenía que decir de los griegos merecía su admiración. De nada sirvió que Wagner defendiera a Nietzsche en una carta abierta publicada en el ‘Norddcutsche Allgemeine Zeitung’. En octubre de 1872. Al joven erudito no se le perdonaba que su primer libro fuese una apología de la sospechosa causa de Wagner. respuesta al ‘Naci­ miento de la tragedia’ de Friedrich Nietzsche». La crítica efectuada por parte de la ciencia no podía refutarse con ella. Wagner creía pa­ téticamente no poder reconocer que el hacer música fuera aún ne­ cesario. redentora y emancipadora. ningún estudiante se matriculó con él para el semestre de in­ vierno. con que la poesía y las artes plásticas han poblado nuestro cielo. se atrevió a defender la ciencia de la antigüedad clásica contra la servidumbre a Wagner en un panfleto titulado «Filología del futuro. so­ bre cómo debe ser la formación alemana si debe ayudar a la na­ ción resucitada a conseguir sus más nobles objetivos». Rohde intentó redactar aún una respuesta 88 . En su ‘misiva’.libro. sacudió desilusionado la cabeza y guardó silencio.

El ‘Nationalzeitung’ lo degradó incluso a ‘lacayo literario’.» Consideraba la publica­ ción de su libro como una característica del camino que ya no pen­ saba abandonar. Cosima se dio cuenta enseguida de que la negativa de Nietzsche se debía a que no quería abandonar el trato perso­ nal con Jacob Burckhardt. de ‘historiador frío’. sin razón. Se dedicó a atacar la hipo­ cresía en la enseñanza y la mezquindad de los eruditos. En la mis­ ma carta Nietzsche dice acerca de su libro: «Y si creo que tengo razón en lo principal. ni por el artístico Wagner. ni por el filosófico Schopcnhauer. Más tarde lo describe así: «He efectuado mi prueba. Wagner volvió a sentirse estimulado y dirigido a componer por los pensamientos de Nietzsche. Pero me re­ sultó difícil y a veces afectó mi salud. ello le hizo popular en ese mundo de la erudi­ ción. que por la noche leían juntos a Schopenhauer.al escrito de Wilamowitz con el título de ‘Postfilología’. ¿Quién podía de­ cir que sin el añadido de la parte propagandística de Wagner en el libro habría salido Nietzsche mejor parado? Nietzsche no se arredró. Entusiasmada. Toda la esperanza de Nietzsche de pa­ sar de investigador a filósofo (de momentáneo cuño wagneriano) se cifraba en Bayrcuth y su actividad para el maestro. pero su fama de científico se había resentido sensiblemente. 89 . En las mencionadas conferencias fue más allá de las insinuación del libro. Tras cierto tiempo volvieron los oyentes de Nietzsche. En Buckhardt se dividían los espíritus. Desde Greifswald se le insinuó si estaría dispuesto a aceptar una cátedra. y al corazón amable de Nietzsche le costaba mucho no apartarse del camino emprendido y discre­ par alguna vez de su mistagogo. cuan­ do las conferencias de Nietzsche lo confrontaron por primera vez con sus nuevas ideas. Wagner se mostró celoso de este sabio caracterizado por él. Cosima hizo saber al joven amigo que el maestro acometía por la mañana el segundo canto de la hija del Rhin. lo mismo que en 1870. esto sólo significa que usted debe tener ra­ zón por toda la eternidad con su arte. cuando no me he dejado apartar de mi asunto principal por el gran movimiento político de Alemania. Sus re­ proches de que Wilamowitz había falseado sin ningún respeto las intenciones de Nietzsche de nada sirvieron a favor de éste. Para gran sorpresa de todos.» Lo que dice su carta de Año Nuevo de 1872 a Wagner da la impresión de aferrarse de­ sesperadamente al tema.

Lo que todavía le quedaba de tiempo a mediodía lo dedica­ ba a conversar sobre la inminente ejecución de la Novena Sinfo­ nía de Beethoven con motivo de la colocación de la primera pie­ dra del teatro de Bayreuth. y le escribió así: «¡Qué difícil me hace que le testimo­ nie mi alegría! Me ha afectado mucho que se encuentre enfermo. por desgra­ cia. Lleno de desconfianza recelaba que Nietz­ sche podía arrepentirse ya de su escrito y especialmente de su pu­ blicación. Se redactó un llamamiento a los mú­ sicos alemanes para que colaborasen gratuitamente. le entraba miedo. nosotros podemos defender nuestra voluntad’. pero revelaban ante todo las causas externas. Nietzsche volvió a enfermar y temía que se reprodujera el es­ tado del año anterior. ‘pero casi es indiferente. Ello le impidió también aceptar una invi­ tación urgente para ir a Tribschen. Pero si dejaba la obra y contemplaba al autor. aña­ día Cosima. Sus explicaciones eran dignas de confianza. pero que ahora no acudía a su la­ do apresuradamente. quien. ¿Lamentaba ya Nietzsche su himno? ¿Llega­ ría un tiempo en que habría que proteger el libro contra su autor? El camino de los festivales parecía estar empedrado de obs­ 90 . le había entregado tan tem­ pestuosamente su admiración. en tanto en cuanto se refieren a su vida afectiva interna. Debe perdonarnos que contemplemos con gran angustia las peri­ pecias de las fases de evolución o afirmación de su profesión. «Es­ tas enfermedades nos han asustado muchas veces. se ha perdido.pero a mediodía cada uno leía a solas 'El nacimiento de la trage­ dia’. porque han des­ pertado en nosotros temores serios no por su estado físico. de momento. Wagner sopesaba lo que debía pen­ sar de Nietzsche. Todavía no era seguro que se llegara a realizar esta nueva idea. sino por su estado anímico. Des­ de que conocieron a Nietzsche hubo siempre extrañas inquietu­ des.» A estas palabras sinceras Wagner recibió una respuesta ‘verdaderamente conmovedora’ que. y menos las profundas. Wagner se sentía alarmado de que el joven se fuera liberando de su influen­ cia hacia una mayor independencia y le confesó francamente a Nietzsche que se le había cumplido el deseo ferviente de ‘ver lle­ gar desde fuera a nosotros algo que nos cautivase totalmente’. principalmente por el tiempo que le requerían las conferencias ‘Sobre el futuro de nuestros es­ tablecimientos de enseñanza’.» Las observaciones de los Wagner respondían a los hechos.

pudiera iniciarse la construcción de su casa y del teatro de los festivales. en una sesión conjunta. lo consoló porque. antes de la firma del reci­ bo del patronato. Había reci­ bido una comunicación para ir a Berlín. pareció chocar con dificultades insalva­ bles. La petición de ir a Berlín arrancó a Wagner de su trabajo en el tercer acto de ‘El ocaso de los dioses’. Le habría gustado viajar con él a Berlín. abandonó Lucer­ na el 24 de enero y fue a Basilea —donde se reunió con Nietzsche—. En enero de 1872 la adquisición del lugar en el Stuckberg. Mas. ya que alguien quería reunir 200. le rogó a GersdoríT que ocupase su lugar junto a Wagner: «Te sorprenderá que Wag­ ner se presente en tu casa de repente. comprar otro solar situado en la llamada Bürgerreuthe. Wagner. ¿me necesita usted para algo?» Y cuatro días más tarde Erwin Rohde recibía la noticia siguiente: «He concertado una alianza con Wagner.» A comienzos de 1872 Wagner anunció a Nietzsche su visita en el viaje a Berlín para desahogar sus penas con él. especialmente porque acababa de llegar una buena noticia de malos patrocinadores de Basilea. En el curso de su conversación con Nietz­ sche. creía en la posibilidad fantástica de una ayuda en el último ins­ tante. El alcal­ de Muncker y el banquero Feustel73 visitaron Tribschen para re­ cabar la aprobación de Wagner al nuevo lugar. para terminaren Bayreuth. después de haberlo anhelado durante tanto tiempo. mostró Wagner sus quejas. de manera que. Berlín y Weimar. cerca de Bayreuth.000 táleros. Nietzsche sintió mucho de ver padecer al amigo. porque nadie le echaba una mano en tales cosas’. preocupa­ ciones y disgusto porque ‘todo recaía sobre él. Inmediata­ mente después de marchar le escribió Nietzsche: «Parece haber llegado el momento en que por fin se tensa el arco. la colina actual de los festivales. y su resistencia a hacer el viaje se vio reforzada con su falta de confianza en la empresa. en contraste con Wagner. No puedes imaginarte lo próximos que estamos ahora y cómo se tocan nuestros planes. como se lo impedía el cargo. Te suplico que hagas todo. ¡Pero que también ten­ ga que ser usted el que lo haga! ¡Que todo tenga que volver a us­ ted! Siento mi existencia actual como un reproche y le pregunto francamente. que anheles y sientas lo que pueda serle de valor en un momento 91 . informa Gersdorff.táculos. De ahí que los dos consejos municipales de Bayreuth deci­ dieran. que se exponía incansablemente a las fatigas del viaje.

La feliz disposición de Wagner se debía a la adquisición del solar para su casa en el Hofgarten de Bayreuth al precio de 12. De ella se deduce que dudaba de aceptar su sacrificio.000 florines.» Y luego le ruega a Nietzsche que se encargue de enviarles al­ gunos libros a conocidos ya que él tiene muchas cartas que escri­ bir a fin de reunir a la ‘orquesta de élite’ para la Novena en Bay­ reuth.» El telegrama de Wagner trasluce que Gersdorff hizo honor a esta confianza: «El alejandrino Gersdorff se ha hecho imprescindible. quizá más tarde. ante él se abrió todo. En la noche del 5 de febrero escribía: «Mi querido ami­ go. conforme al lado real de mi acción. se comunicará a la gran masa. de suerte que podía empezarse con la distribu­ ción de los bonos del patronato. Luis 11 manifestó el deseo de que von Bülow regresara en el verano para dirigir. Se ha establecido mi gobierno. A pesar de todos los problemas particulares.tan importante. También se había constituido la junta directiva de los festivales. Además. La prime­ ra carta tras su llegada a Tribschcn fue para Nietzsche. sino para cumplir con nuestro deber. Tengo bien claro que. debe ser usted el primero en recibir mis salu­ dos a mi regreso (este mediodía). creo que no hemos nacido para ser felices. Esto es nuestro orgullo. El 4 de abril de 1872. tal vez en la próxima generación. y te ruego que actúes como si fueras yo mismo. von 92 . ¡Casi me asusté de ser tan bien comprendido por usted en Basilea! Gersdorff le habrá contado muchas cosas.» Wagner volvió muy animado de su viaje a Berlín. lo mismo que sus líneas fueron las primeras en saludar­ me en Berlín.» Nietzsche se lo agradeció al amigo con estas palabras: «Hagas lo que hagas. piensa que nosotros dos estamos llamados a combatir y trabajar entre los primeros en un movimiento cultural que. ¡Cuánto podría hablarle de esto! Todo está en el orden de­ seado. von Bülow dirigió en Munich un concierto a beneficio de Bayreuth. nos bendeciremos cuando sepamos dónde está nues­ tro deber. Te transfiero en estos días todo lo que siento por él. el ‘Tristán’ y ‘Los maes­ tros cantores’. Bayreuth ha sido el mayor logro de mi instinto. esto es lo que nos anima. Sólo que aún no conoce Bayreuth: allí he recibido grandes muestras de amistad. Con tal motivo. como antes.

pasan­ do por Darmstadt. «La emoción flotaba por todas partes. 93 . junto con Gersdorff y la señorita Malwida von Meysenbug. puesto que Ludwig Schnorr murió de una fiebre tifoidea. en el aire. Encontró a Cosima ha­ ciendo las maletas. Estaba de­ cidido a escuchar el ‘Tristán’ junto con Gersdorff. Wagner se desesperó entonces. que sólo cono­ cía desde hacía diez años por el arreglo para piano y sobre el que con tanto entusiasmo se había manifestado en ‘El nacimiento de la tragedia’. Nietzsche sabía lo de las representaciones previstas. su vigesimotercera. Empaquetamos los manuscritos. escribía a GersdoríT. Una exclamación de ‘El nacimiento de la tragedia’ denuncia que era plenamente consciente de ello: «¡Ah! ¡Es el encanto de estas luchas por el que también tiene que luchar quien las contemple!» Wagner viajó antes a Bayreuth el 22 de abril. adonde. llegó el 24 de abril a mediodía. Estas representaciones se efectuaron a los siete años de los primeros ‘festivales’ en el escenario del Teatro Nacional. Nietzsche. y no manía de disputar. las cartas y los libros. No le resultó fácil despedirse de Tribschen. Abnegación. puesto que jamás encontraría una pareja tan ideal por la música. había publicado su libro 'El nacimiento de la tragedia’ en enero de 1872. En abril de 1872 la ‘sagrada familia’ decidió trasladarse a Bayreuth. sólo cuatro veces. aunque su sensibi­ lidad parecía desaconsejárselo. Wagner había dejado tras sí doce meses de planes apasio­ nados. El 25 de abril hizo Nietzsche la última visita a Tribschen. Ahora bien. Ambos deambularon por la casa como si es­ tuvieran entre ruinas. el 3 y el 9 de junio asistió a las repre­ sentaciones del ‘Tristán’. Efectivamente. en donde el matrimonio de cantantes Schnorr von Carolsfeld fueron los protagonistas. También hubo de sacrificar la vecin­ dad de Nietzsche. en las nubes». la actuación y la voz. fue lo que le impulsó a emprender la lucha agotadora contra la falta de ideas de la época. «el perro no comía. Cosima segui­ ría unos días más tarde. la familia de criados no cesaba de sollozar cuando se les dirigía la palabra. en 1872 ‘Tristán’ causó también una buena impresión y de nuevo volvió a llevar la batuta Hans von Bülow.Bülow se dispuso a pasar una temporada de tres meses en Munich. que durante seis años lo había protegido de tormentas y donde definitivamen­ te se había unido a Cosima. a sus veintiocho años.

. con risas y gran emoción. era tan triste! Los tres años que había pasado en las cerca­ nías de Tribschen. mientras Cosima andaba de un lado para otro.¡ah. recorda­ ba Tribschen con nostalgia. de las tres noches sin ópera. ¡cuánto significaron para mí! Soy feliz de ha­ ber petrificado en mi libro. Y tras la inquietud de los primeros festi­ vales. También pensamos en sus visitas.» 94 .» Al despedirse de la ‘Isla de los bienaventurados’ expresó su melancolía fantaseando en el piano. El día de Año Nuevo de 1877 escri­ bía a Nietzsche en estos términos: «Piense tan sólo que.. y para mí mismo. El día de Nochevieja por la mañana rememoramos toda nuestra vida de Tribschen. Cosima recordaba aún esa improvisación. y era como si los mismos festivales no pudieran compen­ sar el encanto de esta soledad. Años más tarde. que ahora contemplamos como un paraíso perdido. ese mundo de Tribschen. que no alcanzaron la perfección que se pretendía. cuando ya había dejado de existir la amistad desde hacía mucho tiempo. Richter ha pasado aquí veinticuatro horas: no podía soportar que pasara más tiempo sin vernos.

sino que lo hizo en el Hotel Phantasie de Donndorf. El ambiente de Tribschen había creado serenidad y confianza. pues. a una hora de camino del cen­ tro de la ciudad. La pareja Wagner no estuvo mucho tiempo en la residencia provisional. Es probable que le surgieran ya dudas cuando se mudaron a Bayreuth. Pero 95 . Wagner se mu­ daba el mismo día a Bayreuth. Así. ‘para hacernos dignos de cosas tan inauditas’. Nunca es Franconia tan jovial como cuando por fin entra la primavera tardía.Sueños rotos Resulta difícil calcular cuándo empezaron los recelos de Nietzsche hacia la persona y las obras de Wagner. Esta residencia provisional era una pequeña Ibnda-castillo. una joya más del paisaje pasado el castillo Ermitage. Junto al trabajo del semestre de verano halló tiempo para tocar para sí los arreglos para piano de ‘El anillo del Nibelungo’. Wagner no paró en una de las viejas fondas de la plaza del mercado. Nietzsche contrajo un herpes en el cuello. Con el instinto de saber lo que le convenía. Cosima llegó cuatro días más (arde con los cinco niños y el perro ‘Rusz’. lluviosa. La ciudad del margraviato reci­ bió a su nuevo ciudadano con radiante primavera. El curso de Burckhardt y la alegría anticipada de los ensayos de Bayreuth consolaron la depresión momentánea de Nietzsche. pues el 6 de mayo se le esperaba ya en Viena. Hans Richter había llegado desde Budapest para pre­ parar este concierto. El sueño se des­ vanecería en la Bayreuth gris. donde Wagner debía dirigir el 12 un gran concierto de la Wagner-Verein de Viena. situada al oeste de la ciudad. Mientras tanto. mientras Nietz­ sche volvía de Tribschen a Basilea el 27 de abril.

Desde la Antigüedad no había existido nada semejante. Wagner se dedicó a su empresa sin descanso y a un ritmo asombroso. de Leipzig. No debía ser ningún teatro como los habituales. es realmente increíble lo que vivimos! ¡Y juntos! ¡Qué gran día! ¡El concierto de Wagner en Viena! ¡Y el día de la riforma fedérale de Suiza!» Durante el mes de mayo.esperaba que ‘a la hora justa se concertaría la paz’ entre la afec­ ción cutánea y la función cerebral. y Wagner se prometía fomentar la impresión cultista con esta re­ novación de viejas ideas. pues ‘tenía que ir’ a Bayreuth. el espectador se en­ cuentra ahora en un ‘theatron’ propiamente dicho. día en que cumplía cincuenta y nueve años. que de­ bería haber construido el templo de Wagner en Munich. 96 . Wagner quería un ‘teatro de la más perfecta utilidad para la representación de las escenas más complicadas’. Wagner definió la nueva disposición de esta manera: Una vez que ha tomado su asiento. quien inmediatamente comprendió lo que Wag­ ner imaginaba. en un espacio que no está calculado nada más que para mirar y. por cierto. allí donde su puesto le indica. Dispu­ so la fiesta de la colocación de la primera piedra del teatro para el 22 de mayo de 1872. había que arreglárselas sin el acostumbrado ‘estilo de oropel de las óperas y ballets’. Entre él y la imagen que debe mirar no se halla nada claramente per­ ceptible. Lo que se había tomado de los palcos y anfiteatros del teatro barroco en la construcción de óperas del siglo XIX servía más para la autopresentación del público que para la entrega a los acontecimientos del escenario. sino tan sólo una distancia que le presenta la ima­ gen alejada en la inaccesibilidad de una visión. A Rohde le decía por carta: «¡Ah. es de­ cir. asistido diligentemente por los hombres de la ciudad ‘que husmeaban el aire matutino’. Debía interpretarse como novedad revolucionaria en la historia de la arquitectura teatral europea el que la sala de los espectado­ res no tuviese anfiteatros ni palcos y la orquesta permaneciese in­ visible. se com­ plementaron o se sustituyeron con los proyectos de Otto Brückwald. Los viejos planes del arquitecto Gottfried Semper. mientras que la música. lo traslada a ese estado arrobado de la vi­ dencia en que la imagen escénica contemplada se convierte en una verdadera copia de la vida misma. resonando fantasmalmente desde las ‘profundi­ dades místicas’.

y en las cartas de Wag­ ner se trataba por lo general de dinero. Tras su encuentro en París en 1841. al prin­ cipio sólo se veían de cuando en cuando. ni tampoco pudo ver ninguna de las reposiciones. el suegro de Richard. La carta de invitación envia­ da a Liszt una semana antes de la ceremonia terminaba así: «Si ahora te digo: ¡Ven!. Quien quisiera ser amigo de Wagner tenía que aceptarlo sin reservas. Liszt abrió en 1850 un nuevo capítulo de la historia de la música. ¡Que Dios te bendiga y recibe nuestro amor. Wagner no pudo asistir al estreno en febrero. ¿Pero vendría el rey Luis. que que­ ría separarlos por celos. Liszt ocultó al fugiti­ vo. la Princesa Sayn-Wittgenstein. sino que fue también uno de los primeros en reco­ nocer a este genio y contribuyó poderosamente a que fuera reco­ nocido. Un artículo de Liszt sobre ‘Tannháuser’ también le ayudó gracias a la iniciativa periodística de Héctor Berlioz74. Con el estreno de ‘Lohengrin’. que tan fría reserva mostraba? ¿Vendría Franz Liszt. principio que también regía para Nietzsche. a pesar de todos los intentos de la compañera de Liszt. que sólo le llevaba dos años de edad? A Wagner tenía que impor­ tarle mucho la presencia de ambos. En su total entrega llegó a postergar a menudo su propia obra. Las cartas de recomendación que se le dieron debían abrirle allí todas las puer­ tas. circunstancia de la que éste no dejó de aprove­ charse. pues la policía lo buscaba por su participación en la rebelión de Dresden. más de veinte años. con la representación del ‘Tannháuser’ inició Liszt su admiración por el otro genio. Liszt no sólo le proporcionó a Wagner una gran parte de ma­ terial musical. La amistad con Liszt duró más que la habida con Nietzsche. le facilitó un pasaporte extendido a favor de un tal «Doctor Widmann» y lo llevó a París pasando por Zurich. Siempre que podía respondía a las peticiones de dinero por parte de Wagner. A comienzos de 1849. a saber. tal como era. decidas los que decidas!» ¿En qué se basan estas palabras? ¿Cuál era el motivo de la desavenencia entre ambos? El comienzo de la estrecha amistad entre Liszt y Wagner se remontaba a sus tiempos de director de orquesta de Weimar. quiero decir: ¡ven a mí! Pues aquí te en­ cuentras a ti mismo. tan sólo pudo pre­ senciar furtivamente un ensayo. y ello con los limitados me­ 97 .Estaba fuera de duda que von Bülow no podía venir a la colo­ cación de la primera piedra.

cuando Liszt viajó a Basilea con la Princesa Sayn-Wittgenstein y su hija. sobre todo las de Wagner. Por otro lado. Aunque con menos éxito que el ‘Tannháuser’. junto al Wagner aclamado por todo el mundo. pues Wag­ ner podía expresarle libremente su agradecimiento por tanto co­ mo había hecho antes por él. y la amistad se renovó de forma vacilante.dios de su teatro de la corte de Weimar. Allí vivieron al cuidado de una ins­ titutriz de los niños de Liszt. Se sumió entre la muchedumbre de wagnerianos. Allí encontró Wagner. Luego. El antiguo ‘León del podio’. Liszt respondió favorablemente a la invitación para la colocación de la primera piedra. No obstante. El apoyo de Liszt a Wagner fue especialmente importante cuando éste vi­ vía en el exilio de Suiza. Wagner. El mecenas superado y abandonado por su protegido. Liszt negoció las obras de Wagner. Blandine. que no había visto desde hacía ocho años. Aunque los amigos rara vez se vetan. Cosima y Daniel. La decisión de Cosima de abando­ nar a Hans von Bülow y casarse con Wagner provocó la ruptura abierta entre los amigos. llovía en la Colina Verde de 98 . Volvieron a verse en 1853. puesto que tenía al rey Luis. y se llevó luego a Wagner a París. siguiendo el deseo de la despó­ tica princesa. también le tomó a mal que no defendiese a Liszt. Así se renovó la amistad que se ha­ bía roto tras la separación de Hans von Bülow. aunque bajo otros signos. no necesitaba preocuparse por ello. La princesa culpaba sólo a Wagner y Liszt también tomó el partido de von Bülow. se escribían con frecuencia. por tanto. la muchacha que diecisiete años después sería su mujer. En la mañana del solemne acto. a su vez. que poco antes había recibido las órdenes menores. los temperamen­ tos y los objetivos artísticos de ambos músicos se apartaron tan­ to. y durante algunos años se cortó el trato del gran hombre de Weimar con la hija y el amigo. Claro que los dos hombres se entendían ahora mejor. la princesa dominante no sólo te­ nía celos de Wagner. ‘Lohengrin’ dirigió la atención del mundo musical hacia el bastión de la ‘Nueva escuela alemana’. al amigo rey Luis le disgustó evidentemente más de lo que era de esperar lo que Wagner había conseguido sin su ayuda. y defendió también el indulto. comentando recíprocamente sus obras. que las tensiones se hicieron inevitables. vino a Bayreuth vestido de ‘abbé’. La correspondencia disminuyó de manera notable.

tan sólo vinieron unos cuantos de los viejos amigos. claro está. como se notaba claramen­ te. no se trataba de ninguna pose. prensa. «Que Dios te bendiga. da ruh es viele hundert Jahr: so lange es verwahrt der Stein.Bayreuth. que hasta hoy no ha perdido nada de su verdad: Hier schliess ich ein Geheimnis ein. que reaccionaron enérgicamente a la solicitud de * Aquí encierro un secreto / que descanse por muchos siglos. a Alemania. El grupo de creyentes que rodea­ ba al innovador del arte demostró su fuerza: habían confluido a millares. la marcha de homenaje para el rey ausente sonaba algo lastimera. directores. notables po­ líticos y adoradores de la obra de Wagner se vieran a sí mismos como mártires del fin sagrado. / mien­ tras la piedra lo custodie / se revelará al mundo. Cuando el rostro de Wagner empalideció y las lágrimas ha­ cían temblar su voz. ¿Dónde está la nación que se construye este teatro? Sólo tiene que agradecérselo a los amigos de su manifestación artísti­ ca tan especial. 99 . y cabe que cantantes. pudo leer­ se un telegrama del soberano. llegado aún a tiempo. De todos modos. ¡Mantente firme durante mucho tiem­ po!» intentó clamar durante los tres primeros martillazos. Recientemente se ha calificado nuestra empresa como la construcción de un teatro nacional en Bayreuth. machi es der Welt sich offenbar*. piedra mía. a los partidarios de la acción de su indivi­ dualidad. Nietzsche con algunos ‘reclutados’. Desgraciadamente. mi que­ rido amigo. Hoy estoy espiritualmente unido a usted más que nunca. Wagner resumió así el texto del documento. No es­ toy facultado para reconocer como válida esta calificación. Bajo el cielo encapotado. Los entusiastas del arte y los orgullosos de su mece­ nazgo abrieron los paraguas. mi felicitación más cordial y sincera por un día tan significativo para toda Alemania. imperaba un sileiu u> solemne. en realidad podía escucharlo todo el mundo.» Mientras se metían con la piedra la cáp­ sula de hojalata con el símbolo documental. entre ellos. El dis­ curso siguiente de Wagner se dirigía. que decía lo siguiente: «Desde lo más profundo del alma le expreso. En el suelo reblandecido se pusie­ ron tablas.

senta­ dos en el palco que daba al escenario. y el sensible Nietzsche buscó palabras en un informe posterior (‘Richard Wagner en Bayreuth’) para calificar la mirada conque Wagner se mi­ raba a sí mismo. a quien el Elector Wilhelm I de Hessen-Kassel había convertido en barón de Meysenbug. Entre la orquesta y los so­ listas debían estar a su lado en esta hora. debía con­ sagrar el nuevo teatro. que iban en contra de los tiempos. Nietzsche conoció a la señorita Malwida von Meysenbug. Antes de que Wagner tomase la batuta. Había nacido en 1816 en Kassel.ayuda. A las cinco de la tarde resonaba en el Teatro de la Opera la Novena Sinfonía de Beethoven bajo la dirección de Wagner. Se sabe que en un momento de peligro extraordinario o en una decisión im­ portante de su vida los hombres concentran todo lo vivido me­ diante una introspección infinitamente acelerada y reconocen con la mayor precisión lo próximo y lo lejano. hija de Philipp Rivalier. Beethoven. Es­ te la había llamado la ‘sinfonía maravillosa’. Malwida fue consa­ grada en los ideales revolucionarios de 18+8 gracias al amor por un tal Dr Althaus. Olga. jun­ to con unos cuantos. El simbolismo de este progra­ ma subrayaba la fe de Wagner en Beethoven como ‘músico dionisíaco’. Gersdorff y Emil Heckel acompañaron a Richard y Cosima en el coche cuando volvieron a la ciudad. Por esto se la expulsó de Berlín en 1852 y. Para los hijos de ésta seguía 100 . a través de Hamburgo. huyó a Londres. «Iniciaba en estos días sus sesenta años: todo lo anterior fue la preparación para este momento. y había dedicado mu­ chos pensamientos a su ejecución. Allí conoció a AJexandr Herzen”. y a edad avanzada hablaba aún de esta rela­ ción y de sus ideales políticos.» Ser testigo de esta mi­ rada solitaria significaba para Nietzsche la sospecha de que. comprendería la acción de Wagner y con la comprensión garantizaría su fecundidad. se volvió y les dirigió una sonrisa a Cosima y a los niños. Amaba en particular a la hija menor. cuyos hijos educó a la muerte de su mujer. Nietzsche. el adep­ to ruso a la filosofía alemana de la revolución. Con ocasión de este concierto. y la tomó como hija adoptiva. reconocido como el más grande. y únicamente de esta relación personal se ha creado el suelo que sostendrá el edficio de las más nobles esperan­ zas alemanas.

Nietzsche. venía también a la casa de Malwida y contó que las obras de Schopenhauer habían estado tiradas durante muchos años por el suelo de su casa como inven­ dibles. dotada en lo científico y en lo creativo. Malwida afirma lo siguiente: «Con verdadera delicia se realizó el pensamiento de saber que una personalidad joven tan excelente. está al lado de la obra que se preparaba en Bayreuth. por lo general improvisaciones libres. «¡Sí. En su ensayo ‘Individualitáten’. Wagner tocó el vaso de cristal y. En su libro cita Malwida una frase de Nietzsche tras la representación: «Este drama de la muerte no me entristece. la vieja dama asistió también a la ejecu­ ción de Beethoven por la tarde. donde Cosima le había llamado la atención acerca de ‘El nacimiento de la tragedia’. me sien­ to feliz y redimida. cuñado de Wagner como ya sabemos. A las pocas semanas de la colocación de la primera piedra en Bayreuth. infinitamente más. sobre las que Wagner hizo una vez la divertida observación de: «¡No. In­ mediatamente leyó el libro a los amigos y el entusiasmo alcanzó cotas altas. hasta que de repente se elevó la estrella de Schopenhauer. como para franquear la sepa­ ración con el amigo real. que va mucho más allá de lo que se entiende por vida burguesa y estatal: una elevada cultura espiritual. en el ‘Tristán’. formuló su agradecimiento por la reali­ zación de un sueño: «Para mí es más.» Cuando Malwida trasladó su domicilio a Bayba.» Cuando Malwida trasladó su domicilio a Bayto feliz y redimido. En una pausa del ensayo general se acercó Cosima con el joven profesor a Malwida y se lo quiso presentar.siendo una abuela llamada cariñosamente ‘Mou-Mou’. «¿Cómo. volvieron a encontrarse en Munich. gritó de alegría la pequeña da­ ma.» Naturalmente. el Nietzsche!». Lo que impulsa en mí y conmigo representa un futuro que nos afecta en amplios círculos. En la noche del estreno se reunió a cenar un pequeño círculo en el Sonne. La apa­ sionada wagneriana vivía en Florencia. al contrario. que había estado a punto de utilizarlas como maculatura. que pa­ ra nadie de este país. y el conocimiento de Nietzsche se convirtió en amistad que se matuvo con altibajos hasta la aparición de ‘El caso Wagner’. Lo que significa para mí trasciende mi pro­ pia existencia. el agradable hotel de Bayreuth. de Leipzig. rieron los demás. un arranque hacia lo más excelso que determi­ 101 . sin previa preparación. el Nietzsche?». usted toca demasiado bien para un profesor!» Brockhaus.

Tampoco quería decir que debe usted ‘madurar’ para su tarea. Al menos el investigador debía sentirse aliviado al no tener que padecer ninguna traba más a su posición en el mundo de la erudición. se suma también Fidi. el ‘Tristán’ era y siguió siendo ¡jara Nietzsche la más fascinante de todas las obras de Wagner. sino únicamente que durante toda su vida tendrá que hacer con ella. 102 . Todavía en 1888. y vuelvo a decir­ me una y otra vez: ¡Que esté y se conserve sano. podía escribir estas palabras: «Sigo buscando hoy una obra de fascinación tan peligrosa. Pero Wagner no se hizo ilusiones sobre el perjucio que había sufrido Nietzsche al tomar partido por él. eso es lo que se expresa en la maravillosa rela­ ción de la que aquí hablo. el único premio que me ha proporciona­ do la vida: ahora. El 25 de junio escri­ bía desde el Hotel Phantasie de Donndorf: ¡Oh amigo. de infinitud tan espantosa y dulce como el ‘Tristán’. apareció la carta abierta de Richard Wagner a Friedrich Nietzsche en el ‘Norddeutschc Zeitung’. afortunadamente. busco inútilmente en todas las artes. el 22 de junio de 1872. ¡Adiós! ¡Querido amigo! ¿Volveremos a vernos pronto? Ahora bien. pues no le puede ir mal! No deduzco de mis ‘car­ tas’ que le haya abierto los caminos y debo suponer que no he hecho sino dejarle una bonita carga al cuello. des­ pués de mi mujer. Ahora he vuelto a leer con verdadera atención el ‘Nacimiento’. Deseo su bienestar común y corriente. y temía que su ‘carta abierta’ no pudiera arreglar ya nada. tras la ruptura. Es imaginable que la carta de agradecimiento de Nietzsche. ya rebasado. Pero entre él y yo se requiere un eslabón que sólo usted puede constituir. y que le vaya bien. Sólo poco después de esta fecha tan significativa para Wagner y para Nietzsche. destruida más tarde. de esta amistad. puesto que lo demás me parece que lo tiene asegurado. por ejemplo. ahora me preocupa usted realmente.» Solícitamente uno escribió lo que el maestro proclamaba: se había ocultado la verdad sobre el fin. como el hijo con respecto al nieto. contuviera toda clase de home­ najes. preci­ samente porque lo estimo tanto! En realidad es usted.. pero: ¡quítese las gafas! — No debe oír nada más que la orquesta.na a una nación.. El ‘Tristán’ será interesante para usted.

después de haberla oído. Hablaba de voluptuosidad de ‘sonidos wagnerianos’ y le dio el consejo correcto de componer música de canto y dejarse llevar por el texto. de una veracidad y grandeza de expresión como sólo po­ día ofrecer el creador del Zarathustra’. lla­ maban a von Bülow ‘crítico desesperado’. ciertamente. algunas cosas llega­ ron tan mal al papel que el sentimiento de decencia y pure­ za del verdadero músico deben sentirse ofendidos. un punto menos natural. En cuestiones musicales. La carta de von Bülow es inapreciable para mí en su sinceridad. mal. Léela. Nietzsche no era. lo merezco!» Peter Gast. esa música mons­ truosa: debido a la impericia técnica. Hi­ zo copiar su ‘Meditación sinfónica Manfred’ y se la envió con una cordial dedicatoria. evidentemente parcial. de acuerdo con Liszt. de ‘destacado trabajo sinfónico. calificó la pieza. que os toqué para Pentecostés en Bayreuth. en inventiva. El juicio de von Bülow era diferente. No obstante. y no ocultaba su disgus­ to. pero de forma expresiva. contrastes. En la carta adjunta habla Nietzsche de su ‘du­ dosa música’: «¡Ríase de mí. afir­ maba que «en esta composición se notaban las huellas de ‘un es­ píritu extraordinario. ríete de mí. si hubiese tocado a mi manera.Todas las extrañezas de Leonardo da Vinci pierden su hechizo al resonar la primera nota del ‘Tristán’. yo mismo me he asustado tanto de mí que desde entonces no puedo to­ car ningún piano». se le ocurrió no agradecérselo únicamente en palabras. técnica del detalle. Así. el 2 de agosto de 1872 a Rohde: «Por fin me han dado una verdadera lección acerca de mi última composición. le respondió sua­ vemente que creía ‘que usted habría juzgado un punto más favorable. construcción. el amigo compositor de Nietzsche. muy distinguido’». cuan­ do llegó a sus oídos que algunos. Piense 103 . Nietzsche dio a cono­ cer sinceramente la carta de von Bülow a sus amigos. infrac­ ciones contra la ortografía musical. por ejemplo. y créeme. Esta obra es el non plus ultra. Nietzsche no contestó hasta octubre. en todos los aspectos. más que un empírico y diletante.» Cuando Nietzsche se disponía a escribirle a von Bülow su agra­ decimiento por la impresión de la ejecución de ‘Tristán’ en Mu­ nich. Von Bülow descubrió faltas.

Su seguri­ dad es asombrosa: «Lo siento de veras por este joven. y muy a pesar mío. se me plantea con especial energía en el ámbito del arte. y con la incesante redacción de fugas se creía en cier­ to modo capaz de pureza. en esta relación no podía ver ni a izquierdas ni a derechas. «Además. que admiraba de muchacho como poesía favorita. ¡A qué horribles extravíos está expuesto ahora el individuo!» Ante semejante exclamación hay que recordar que la teoría musical de Nietzsche se había sustentado en el estudio autodidáctico de las teorías de Georg Albrechtsberger’6. que me preo­ cupa en otros terrenos. pues ante el Manfred byroniano. Insinúa que la crítica de von Bülow lo induce a someter sus conocimientos musicales a una ‘cura de saltfd’. que era un placer. Incluso el título era irónico. ape­ nas podía imaginarse otra cosa que un asbsurdo deforme monótono. En él confiesa Nietzsche lo alejado que está de la ‘emoción musical semipsiquiátrica’ para juzgar y adorar la música de Wagner. he vivi­ do con la ilusión más demencia! y me he alegrado mucho de mi música. desde mi más temprana juventud. la cuestión de la educación. Precisamente con esta música de Manfrcd tenía una sensación tan rabiosa. ironía y caricatura se confundían entre sí. Mientras durante el verano de 1872 los albañiles se ponían a trabajar en la colina de Bayreuth. lo mismo que ocurrió con otros músicos de nuestro siglo que pronto le seguirían.» (A GersdorfT. En el terreno musical sufrió también las discrepancias del tiempo venidero. La seriedad.que hasta ahora.) Queda por ver si respondía enteramente a los hechos la afirmación de Nietzsche de que ahora iba mejor armado y con más valor hacia 104 . si pienso en su buena reputación. como si se tratase de una ironía diabóli­ ca. todo esto es para mí una experiencia sumamente ilustrativa. El conocimiento manual no adquirido lo hacía ocasionalmente obstinado e irónico. sarcástico-patética. que había enseñado a Becthoven. la alegría se mantenía.» Pero se ha conservado un borrador de esta carta que no coin­ cide con la carta efectivamente escrita. Mas siempre he tenido un problema: ¿de dónde provenía esta alegría? Tenía algo de irracional en sí misma. Nietzsche analizaba las con­ secuencias del panfleto de Wilamowitz-Moellendorf.

No obstante. se había enamorado locamente de ellas debido a su actitud total­ mente emocional ante la música. restaurantes para los descansos. y reforma de los asientos de los espectadores. pero el observador. y eso ha excluido hasta ahora la construcción del teatro. titulado ‘Richard Wagner. que pretendían conservar el escenario. a cuatro manos. en 1939 el dictador quiso reconstruir ‘repre­ sentativamente’ el teatro. la orquesque y el anfiteatro para la ‘acústica única’. ‘para sorber libremente’. Mientras tanto. Nietzsche. El escenario donde debían aparecer las cosas comunes de los amigos era algo provisional. Rohde redactó en el verano de 1872 su escrito polémi­ co contra Wilamowitz. en donde imputaba a Wagner alucinaciones. hasta en­ tonces insoportables. Las esperanzas se encamina­ ban hacia la ayuda posterior por parte del Estado. tan sólo una reforma modesta del escenario. Tam­ poco realizaron el sueño los ‘mil años’ del Tercer Reich ni la amis­ tad de la ‘señora de Bayreuth’. Desde Basilea.el futuro. El 22 de julio estaba terminado. por su parte. Se enfadó muchísimo por el escrito de un tal Dr Puschmann. y el trabajo tranquilo lo hacía feliz. Le costó mucho separarse de ellas. De todos modos. Vocaliza­ 105 . Estaban listos los planes del arquitecto Emil Mewes. pues. Wagner reemprendió en el hotel Phantasie el trabajo sobre la partitura del acto III de ‘El ocaso de los dioses’. con Adolf Hitler. Winifred Wagner” . Claro que has­ ta el día de hoy jamás llegaron realmente los medios esenciales. Se vivía al día. de los edificios pomposos de aquella época no puede sino sentir alivio de lo que la guerra ahorró aquí a la posteridad. La mera lectura de una partitu­ ra apenas le decía nada y deseaba un arreglo hermoso. Wagner consideraba el teatro de los festivales como provisional. Hemos de creerle que ‘la gra­ cia y la melancolía’ eran para él las notas del amigo. aunque siguen siendo molestos. los me­ dios privados no bastaban para realizar definitivamente un tea­ tro nacional alemán en Bayreuth. desde un principio. Wagner no tenía menos razón para polemi­ zar interiormente con los ataques. las ‘cosas comunes de Bayreuth’ fun­ dieron a los amigos. un estudio psiquiátrico’. Nietzsche devolvió sus composiciones a su ami­ go de la escuela Gustav Krug. pasó el tiempo con estudios filológicos y psicológicos de los griegos. aunque sólo estuvieran poseídos por la em­ briaguez.

después de la ‘Meditación de Manfred’. Entre ellos se contaba la renovación de las rela­ ciones con Liszt. y no sólo desde el punto de vista de la técnica. aunque no contiene ningún acontecimiento destaca­ do. la mayor pureza. Tampoco Wagner estaba bueno por entonces. Liszt trabajaba sin descanso de maestro de piano y director musical del Gran Du­ que y parecía muy envejecido. incluso para los conceptos de entonces. Mas su musicalidad hizo que. Mas no le era sospechoso lo que había producido musicalmente de fantástico-deforme y de incorrecta­ mente disoluto. Por eso concluía su carta del 24 de julio de 1872 a Krug con estas palabras: «Se me ocurre que todavía no te he dicho que el ‘Tristón’ debes oírlo necesariamente. La tendencia de Nietzsche a dis­ persarse subió de punto con la separación externa de los Wagner y la irritación de los ataques públicos. aunque no sin esfuerzo. su ‘apolíneo’ y ‘dionisíaco’ eran para él absurdos en comparación con lo que se imagina­ ba por ‘producción real’. Prometió ir a Bayreuth unos cuantos días de octubre. Es una obra inmensamente grandiosa y le presta al hombre la mayor felicidad. A co­ mienzos de septiembre de 1872 visitó Weimar con Cosima. interrumpidas desde hacía muchos años. la más subli­ me excelsitud..» Juicio este que mantendría hasta el final. su delicada salud ponía el resto. Había que tener una ‘profesión’ que le negase a uno ‘yacer melancólicamente sobre el vientre como un oso en su madriguera’. El ‘buen gusto’ tradicional era ciertamente algo que no quería tener.ción y contrapunto de la música de Krug hicieron que los propios fortissimi y tremoli le parecieran a Nietzsche groseros y torpes. no había compuesto. Estuvo lleno de inquietud. En el ‘Tristón’ resonaba mucho de lo nuevo que Nietzsche no fue capaz de escribir.. Hacía seis años que. Ca­ be que fuese consciente que musicalmente penetraba tierra virgen. No per­ mitas que en tu sensibilidad musical caigan ningunas gotas fal­ sas. arreglaba to­ dos sus asuntos. Apenas de vuelta.. Se sentía obligado a advertir al amigo de ‘esta música mía mala. En los descansos entre sus obligaciones docentes viajaba de un lado a otro. y la pareja concertó una trabajosa paz con el padre. de repente. la familia Wagner se cambió 106 . le pareciera ridículo su trabajo filosófico. Tal vez puede calificarse 1872 como año crítico en la vida de Nietzsche. al menos de la esfera barbarizante de mi música’.

Nietzsche se resistía a prescindir del trato con los Wagner. ‘Fecundamente aplicado’ encontró algún que otro pensamien­ 107 . Wagner quería construir él mismo. le agradó más que nunca calentar­ se en su cuarto de Basilea para el otoño venidero. La de cosas que nos ha vuelto a contar de este mundo. sin embargo. no se dejaba atar a Bayreuth. de repente. se­ guía pagando todavía. y la molestia del ataque de Wilamowitz no se le fue del todo hasta que pensó en el esfuer­ zo que le costó a Rohde defenderlo públicamente. Cuando Cosima intentaba compren­ der al padre había desavenencia entre el matrimonio. por amor. En realidad no le gus­ taba a Wagner este hombre. puesto que se nos tenía por enemistados con él. La espaciosa casa del nú­ mero 7 de la Dammallee era. Llegaron a sus oídos toda clase de reacciones indignadas o despectivas ante su escrito. y. la despedida tuvo que disolverse de nuevo en te­ mores. Leyó la última obra de Wagner. le irritaba que Liszt no buscase definitivamente asilo en Bayreuth. se sintió poseído por una caprichosa animadversión contra todo lo italiano y. ‘Sobre actores y cantantes’. y ahora pensaba alegrarse de las vilezas. se conocen perfectamente. En Bérgamo. difundido ahora en todas partes. El protestante Wagner se defendía con­ tra el servidor de Roma. provisional. pero que al exponerlas en detalle uno vuelve a asustarse siempre. Cuando Liszt vino de visita a Bayreuth se mostró conciliador. tras vivir la belleza de los valles al­ pinos. el burgués contra el eterno bohemio. medio gitano’. fracasó el intento de Nietzsche de emprender un viaje por Italia. sin embargo.del Phantasie de Donndorf a la ciudad. Y esto lo hacía precisamente el rey que evitaba cualquier contacto personal con Wagner y. que una vez había calificado de ‘medio franciscano.» Entre tanto. y sintió que este tema era un nuevo campo recién descubierto de la esté­ tica. y Cosima dejó solo a Wagner por una noche. el tosco alemán contra el cosmopolita húngaro. Liszt inquietaba también al maestro porque. pero insistía en que Wagner y Cosima debían tener sobre su con­ ciencia a Hans von Bülow. Podía con­ tar muchas cosas. por supuesto. cosas que. el rey Luis le había cedido una zona marginal del Hofgarten. El 24 de octubre Wagner hizo saber a Nietzsche: «Durante ocho días hemos tenido a los Liszt en casa: los hemos vuelto a ganar para nosotros. a pesar de todos los intentos.

. El día de su propio cumpleaños. tal vez sea necesario si se debe crear para la poste­ ridad. Puedo compren­ der lo que tan a menudo le angustia y casi pretende aplas­ tarlo: ¡usted ha mirado mucho a su alrededor! Es decir: ¡ver y no ver! Cuando se abandona la esperanza. Ex­ plicó a Senger sus propios pensamientos acerca de la evolucón de la música. En general tengo el sen­ timiento de que cada vez conozco menos el mundo contem­ poráneo. La primera era la confirmación de Wagner. Al final uno siente que es el único medio para ser consciente de sí mismo. Yo. Wagner escribe así: Sería casi un miedo derivado de la repugnada de todo lo que percibimos. también se quita uno de encima la desesperación. por cier­ to. Por desgracia. Hace suponer que Nietzsche ex­ presó el estado de ánimo en el que se encontraban ahora todos los interesados por Bayreuth. por ejemplo..to de su ‘Nacimiento de la tragedia’. Hugo von Senger. arremetiendo estrictamente contra su vileza. Nietzsche había conocido en Munich al director general de música de la orquesta de Ginebra. al me­ nos. y con el que volvemos luego a nosotros mismos con la pregunta. castigadora y prendadora*. se iría bien servida. quien le plicó a Senger sus propios pensamientos acerca de la evolución de chazó alegando que no era ni poeta ni músico. (A Rohde. sólo se ha conservado la respuesta de Wagner del 24 de octubre. Nietzsche interpretó la crítica de Wag­ ner como una ‘buena conciencia. de: ¿qué se debe ha­ cer con este mundo escandaloso?. si uno se distingue claramente de todos los contemporáneos y. reencontrado allí. le abrió su cora­ zón a Wagner. los imaginaba en la misma carrera hacia metas más nobles. especialmente sobre la composición de dramas musi­ \ 108 . Satisfacerlo estimulaba en aquel momento a Nietzsche ‘más que ningún otro poder’. he llegado ahora a no morderme la lengua: y si la em­ peratriz Augusta se cruzase conmigo. Los po­ cos amigos cuya admiración por Wagner se debía más al afecto por Nietzsche. como un novel recién despertado! La soledad individual es ilimitada cuando uno se mete así en los elementos.) Y si costaba trabajo que el maestro plantease sin rodeos sus demandas y el admirador fuese complaciente con­ tra su propia convicción. ¡Pero es curioso cómo me siente a menudo. el 15 de octubre. sino filósofo.

donde en el verano había pasado un día placentero con Malwida von Meysenbug y su hija adopti­ va. la más pequeña. más pe­ queña. la ‘visita en sí’: Wagner y su mujer. Ante Wagner. pa­ scando. la Noche de Walpurgis de Goethe. a saber. ¡sólo que mejor que Mendelssohn! ¿Me hará caso? En un ‘viaje de inspección por Alemania’ adquirió una idea general de lo que hacían los teatros de ópera. necesa­ riamente. como artista creador. La veneración más pura por Wagner se manifiesta ciertamente en que. hasta la más pqueña. para que los artistas puedan expresarse con­ forme a diferente género sin que continuamente se les ful­ mine. Se distingue ya la intuición del negador de Wagner cuando Nietzsche escribe así: Una vez inventada la forma superior de arte. Nietzsche reducía su carta a Senger como ‘epísto­ la blanca* y subrayaba un pasaje contra Mendelssohn que le gus­ taba mucho a Wagner: «Le he disuadido. Olga Herzen. De la afirmación de que con Wagner había llegado el fin de la música pura no de­ bía deducirse que el compositor tuviera que pasar ahora. La primera reunión no tuvo lugar hasta el 22 de noviembre. Nietz­ sche creía estarle muy agradecido al famoso dentista de Basilea al que pensaba visitar Wagner. se reaviva y anima otra forma. fundiendo planes.cales. las meno­ res resultarán entonces necesarias. quiero decir que con toda severidad contra sí mismo. La visita de ocho días a Nietzsche se anunció para la tercera semana de noviembre. mucho: en cambio. sin atender ningún asunto más: contando. a la música de teatro. ‘Tras un largo relampagueo tele­ gráfico’ Nietzsche viajó un viernes a Estrasburgo. Había que proteger a Wagner contra el reproche de que había deshecho las formas clásicas de la música. recién prometida. Los conciertos que añadió en algunas de sus paradas el director Wagner a fin de conseguir nuevos me­ dios para la construcción le dieron más trabajo que dinero. debía componer una buena cantata. donde pasaron dos días juntos... en mi opinión. Parecía existir toda la razón del mun­ 109 . Recomendó como alojamiento el Hotel Zu den Drei Kónigen. y al mirar más de cerca se sintió desanimado. con la energía de dar en cada instante lo más que se puede. se le evita en su campo y en su espíritu.

en el se­ mestre de invierno. Había ocurrido algo insólito: hasta el último semestre había ido en aumento el número de sus oyentes. pero ahora. por ejemplo. Nietzsche creía que también debía dis­ culparse ante Wagner porque el odio defensivo y la envidia pú­ blicos de Rohde podían afectarle a él. mien­ tras tanto. A Wagner le gustaba muchísimo oír elogiar como ‘magnífi­ ca’ su obra ‘Sobre actores y cantantes’. en el fondo. y de ningún modo que­ ría perjudicarla. A Wagner le fue sincero.do para alegrarse de la amistad más cordial. El estilo dra­ mático de Wagner parecía ser baremo. La expe­ riencia actual respondía exactamente a la que oía de envidiosa condena procedente de otras universidades. Esta circunstancia le torturaba mucho. toda la reflexión sobre el arte se ha cambiado. ya no queda nada de la ‘estética’ tradicional». Se habló de lo que inquietaba a Nietzsche en esc momento: aún no se habían apun­ tado ningunos estudiantes. que Nietzsche procuraba ocultar penosamente a todo el mundo. Durante el verano Nietzsche había meditado en Splügen so­ bre el aspecto coreográfico de la tragedia griega. puesto que es­ taba entregado a ella y muy agradecido. en este hecho. ahon­ dado y determinado de tal manera que. Así. Creía ha­ ber reconocido que el propio Esquilo había dado un ejemplo de lo que Wagner realizaba ahora en su música gcstual. no se había matriculado ninguno. hasta que hacía saber a sus familiares de Basilea que daba gracias a Dios por no haber ido a una universidad donde enseñaba un Nietzsche. Tras estos pensamientos preparatorios. aunque hacía tiempo que se inició el semestre de invierno. Nietzsche deseaba de to­ do corazón que «alguien haga alguna vez un resumen de sus in­ vestigaciones y tesis estéticas para poner de manifiesto que. la obra con la estética pro­ 110 . Las cartas denuncian fácilmente lo mucho que le importaba haber perjudicado a su pequeña uni­ versidad. El joven entusiasta no pa­ recía tener en cuenta que fue Wagner quien lo había metido en este dilema. sobre la relación entre plástica y mímica y la agrupación de los actores. meta y norma para un movimiento músico-teatral que debía perdurar mucho tiempo. en Bonn se retenía al estudiante que quería matricularse en Basüea con Nietzsche. tanto por escrito como oralmente.

gramática del actor y del cantante fue como una revelación para
Nietzsche.
Wagner parecía estar en un estado de ánimo relajado y con­
tento con su viaje. Cierto, en los teatro de provincia había encon­
trado malas condiciones, pero buenas voces y personas disponi­
bles, lo cual le animaba. Así, por ejemplo, en Mannheim había
dado con Louise Jaíde, su primera Erda y Waltraute de Bayreuth.
Tenía la inención de pasarse todo el invierno buscando, y para
Berlín había previsto una estancia de tres semanas. En enero de
1873 se quedó reducida a tres días durante los cuales recitó el texto
de ‘El ocaso de los dioses’ en casa del ministro von Schleinitz an­
te una audiencia escogida; entre los huéspedes se contaban el ma­
riscal conde Molke y Adolph Menzel. Se vino abajo, en cambio,
la perspectiva de inspeccionar también la Scala de Milán. En Karlsruhe, Wagner consiguió audiencia con el Gran Duque Friedrich
I. Luego, pasando por Colonia, DGsseldorf, Hannover, Bremen
y Magdeburg, fue a Dessau, donde descubrió al director coreo­
gráfico de los dos primeros festivales, el maesto de ballet Richard
Fricke. Tras el cambio de año fue a Dresde, donde presenció una
representación del ‘Rienzi’ y volvió a ver al matrimonio
Wesendonk78, asentados mientras tanto en aquella ciudad. Tras
dos conciertos en Hamburgo, los Wagner vieron una representa­
ción del ‘Holandés errante’ en el teatro de Schwerin, conocido
por sus excelentes producciones. El protagonista lo cantó Karl Hill,
y Wagner lo contrató inmediatamente para el papel de Alberich.
De regreso a Bayreuth, volvieron a manifestarse en Wagner
los síntomas de su enfermedad cardíaca y un agotamiento gene­
ral. Su balance del viaje por Alemania consistía, por lo general,
en una dura crítica a las representaciones vistas. Tan sólo expre­
só su reconocimiento por la ópera de Glück, ‘Orfeo’, en Dessau:
«Confieso en voz alta que jamás he visto en el teatro una produc­
ción global más noble y perfecta que esta representación.»
Por consiguiente, no parece haber valorado tan alto las tras­
cendentales representaciones de Wagner en el teatro de Weimar.
Nietzsche presenció allí, el 26 de diciembre de 1872, el ‘Lohengrin’, bajo la batuta de Liszt, que, igual que el ‘Tannháuser’,
nunca había visto en el escenario. «Jamás! ¡Es increíble! ¡Y has­
ta ahora he vivido en Europa!»
Para Año Nuevo de 1873 no aceptó Nietzsche una invitación
111

de Wagner para ir a Bayreuth, ganándose así el disgusto del que
con tanta facilidad se ofendía. En el último encuentro Wagner
había manifestado más de una vez que, con la distancia, habían
surgido malentendidos en su relación. Nietzsche no le contradijo
con la energía que Cosima deseaba, pues a primeros de diciem­
bre de 1872 concluía todavía una carta con estas palabras: «Créa­
me, no puede darse aquí ningún extrañamiento más, ni tampoco
ningún malentendido; yo, que por lo demás tengo tanto miedo,
estoy felizmente convencida de ello.» Vale la pena anotarlo: 1873
empezaba con un malentendido grave. Durante las cortas vaca­
ciones que había pasado con su madre en Naumburg, Nietzsche
se había sumido en el trabajo de nuevos tratados. Sin darse cuen­
ta, Wagner envió la mencionada invitación en el sentido de que
Nietzsche debía aprovechar el viaje de vuelta para pasarse por
Bayreuth. Pero éste no tenía intención de reducir su ya corto pe­
riodo de trabajo, aunque sin sospechar que en Bayreuth se ofen­
derían mucho por este comportamiento. Más tarde le dijeron una
vez lo mucho que se había molestado Wagner con Peter Cornelius cuando lo llamó a Munich y Cornelius rechazó la invitación
porque quería terminar de escribir su ópera ‘El Cid’. «Como si
no hubiera podido escribir en Munich», refunfuñó entonces Wag­
ner, quien rara vez se hacía una idea de lo molesta que podía ser
su irradiación en las producciones de sus más fieles. Mas, al poco
tiempo, las cartas más amistosas ahuyentaron los nubarrones, aun­
que Nietzsche no podía entender en absoluto que su comporta­
miento diera pie a la desavenencia. Cuando en febrero se refugió
en el lago de los Cuatro Cantones huyendo de los tambores de
carnaval de Basilea, en la niebla y en la lluvia, sin la posibilidad
de salir a pasear, ‘moderadamente descontento’, pero al menos
en paz, le pidió su parecer por carta al amigo Gersdorff:
No puedo imaginarme cómo se puede manifestar más
lealtad a Wagner en todas las cuestiones principales y cómo
se puede estar más entregado a él que lo estoy yo: si me lo
pudiera imaginar, lo estaría más aún. Mas en los pequeños
puntos secundarios y en una abstención, para mí casi ‘sani­
taria’, de convivencia personal másfrecuente, debo preservarme
cierta libertad, realmente sólo para poder mantener esa leal­
tad en sentido superior. Naturalmente no debes decir nada
de esto, pero uno lo siente, y desespera que conlleye contra­
112

riedades, desconfianza y silencio. Esta vez no había pensa­
do ni un instante en haber dado un escándalo tan grande;
y temo que con estas vivencias me haga más tímido de lo
que ya soy. —¡Por favor, querido amigo, tu opinión sincera!
Mucho tuvo que haber ayudado el aliento del amigo, pues in­
dudablemente espantó por el momento las ‘moscas tontas’ que
acosaban a Nietzsche. Ahora Nietzsche pensaba sorprender para
el próximo cumpleaños a Wagner con una de las ‘Meditaciones
inoportunas’ titulada ‘El filósofo como médico de la cultura’. La
próxima boda de Olga Herzen con un tal monsieur Gabriel
Monod79 lo excitó de nuevo a componer. ‘Une Monodie á deux’
salió para la residencia de Malwida en Florencia como pieza
para piano a cuatro manos y como feliz augurio de un buen ma­
trimonio.
Para el cumpleaños de Cosima el 25 de diciembre había en­
viado Nietzsche pequeños ensayos que llamó ‘Cinco prólogos a
cinco libros no escritos de Friedrich Nietzsche’ y que llevaban los
títulos siguientes: ‘1. Sobre el pathos de la verdad, 2. Sobre el
futuro de nuestros establecimientos de enseñanza, 3. El estado grie­
go, 4. Sobre la relación de la filosofía de Schopenhauer con una
cultura alemana, 5. La competición de Homero’. Esmeradamente
encuadernados y provistos de prólogos, el tomo llevaba la dedi­
catoria: «A Cosima Wagner con cordial admiración y como res­
puesta a preguntas orales y escritas redactado con alegría en las
Navidades de 1872.» No hubo una palabra de agradecimiento a
este envío ni el habitual saludo de Año Nuevo. De momento,
Nietzsche no se extrañó por ello, puesto que sabía que en enero
de 1873 los Wagner se hallaban nuevamente en una gira de con­
ciertos por Alemania. Su veneración no había cambiado, como
se deduce de un breve artículo agresivo que esbozó contra un ad­
versario de Wagner, aunque entonces se oponía a la polémica.
Un psiquiatra había pretendido demostrar en ‘lenguaje noble’ que
Wagner estaba loco. En su ensayo, Nietzsche se adaptaba inclu­
so al estilo de Wagner.
El maestro no podía perder, claro está, al discípulo por una
malhumorada, y Cosima tomó una pluma conciliadora por en­
cargo de Wagner. Pero en su carta a Nietzsche hay un pasaje en
donde admite ‘no poder hacer nada’ con las palabras ‘con ale­
113

gría’ puestas en la dedicatoria del regalo de Año Nuevo. Apenas
podía observar en su marido una felicidad semejante producida
por el trabajo de investigación; su gesto creador tendía hacia la
expresión patética, si no teatral. Lo mucho que Nictzsche se eforzaba por que no surgiera ningún extrañamiento en Bayreuth lo
demuestra su pregunta de si podía visitar a los Wagner en las va­
caciones de Pascua con Rohde. Wagner respondió telegráficamen­
te: «Las propuestas razonables alegran siempre, sobre todo en for­
ma de noticias de visita aceptadas, o sea, el domingo. Richard
Wagner.» Al profesor de Basilea empezaba a pesarle la carga de
las pretensiones de Bayreuth. ¿De qué dependía realmente que
el maestro estuviera siempre descontento? ¿Cómo se le podía ser­
vir más fielmente?
Tras cierto intercambio de telegramas entre Heidelberg, Nuremberg y Bayreuth, Nietzsche tomó el tren para Bayreuth y pensó
emocionado que cada paso significaría un recuerdo de los días más
felices; pues en Tribschen había algo en el aire que nunca se vol­
vería a sentir, ‘algo totalmente inefable, pero de lo más esperanzador’. Luego volvía a parecerle absurda su alegría de que todo
volvería a ser como antes, ‘como no podría deseárselo mejor nin­
gún dios’. Abrigaba el deseo de que su visita podría arreglar lo
que había motivado su ausencia de las Navidades.
En la vivienda provisional de Wagner de la Dammallee ha­
blaron mucho de Malwida y de Gersdorff, a quien Wagner lla­
maba ‘caballero errante en el laberinto del amor’. Nietzsche tu­
vo ocasión de leer su manuscrito ‘La filosofía en la época trágica
de los griegos’, muy lejano aún de la forma definitiva. Se trataba
de la cuarta exposición del mismo tema, pero tampoco bastaba
para su autocrítica. «Había querido efectuar los ‘estudios más ra­
ros’, matemáticas, mecánica, atomismo químico... Me he con­
vencido de la forma más excelente de lo que son y fueron los grie­
gos. El camino que va de Tales*1a Sócrates es algo monstruoso.»
También le contó a Wagner cómo Gersdorff se había encon­
trado fortuitamente con Wilamowitz. ¡Tableau! «El bromista» ha­
bía sacado un segundo panfleto
con insultos y sofisterías, indigno de una refutación. Dirigi­
do especialmente contra Rhode, el escrito se vuelve al final
en general contra los dos ‘cerebros corruptos’; las palabras
114

de David Strauss contra Schopcnhauer se aplican literalmente
contra mí, resultando así una imagen mía como si fuese Heróstrato, profanador de templos, etc. El escrito está fechado
en Roma. Recientemente me calificaron en un periódico de
‘darwinismo y materialismo traducido a lo musical’, lo im­
puro se comparaba a la ‘célula primitiva de Darwin’: ¡y que
enseñó el ‘evolucionismo’ del ‘fango primitivo’! Creo que
los estimados adversarios empiezan a enloquecer. Un tal Bonus Meyer manifestó recientemente su opinión de la obra
de Wagner en el sentido de que ni siquiera el ‘brutal furor
por la construcción de los romanos’ se atrevió a algo seme­
jante. El odio parece estar en llamas. (A Gersdorff, 5 abril
1873.)
No hay ningún motivo para suponer que todo esto no se sus­
citó en las conversaciones de la Dammallee. Es de suponer que
Wagner volviera a tomar conciencia de lo mucho que necesitaba
a Nietzsche como apoyo propagandístico, por un lado, y lo peli­
groso que debía ser, por otro, tener de portavoz precisamente a
este ‘enfant terrible’, contra quien tan hostil se manifestaba el mun­
do de la erudición.
‘No contento’, es la expresión que se encuentra en la carta
de agradecimiento de Nietzsche del 18 de abril para caracterizar
el estado de ánimo de Wagner durante su estancia allí. Nietzsche
define su distancia respecto del malestar de Wagner, originado
por las preocupaciones financieras y el shock de la actitud crítica
del discípulo. Sin darse cuenta, los interlocutores ya no estaban
de acuerdo. Desconcertado, Nietzsche confesaba a su amigo: «Lo
comprendo demasiado bien, sin poder cambiar nada; pues aprendo
y con mucha lentitud y en cada momento que paso con ellos ex­
perimento algo en lo que no he pensado y que deseo inculcarlo
en mí. Me deseo tantas veces la apariencia, al menos, de una ma­
yor libertad e independencia, pero en vano.» En pro del entendi­
miento le había gustado realmente volver al papel del alumno,
«a ser posible con la pluma en la mano y el cuaderno por delante».
Wagner pensaba pedirle ayuda económica a Bismarck, pero
se asustó del escepticismo de Nietzsche ante la causa prusiana.
Este escepticismo había desvanecido ya el entusiasmo juvenil por
el nuevo Imperio.
115

si Dios y Strauss quieren. al decirle: ‘¡Fidi.. para Nietzsche. salvo.. además de los continuados estudios clásicos. Nietzsche se mostraba me­ nos ambicioso por defender sus convicciones en el marco de la filología clásica. me dio el simbolis­ mo de Creuzer. apeñas había en los escritos de Nietzsche una huella de crítica de ac­ tualidad. quizá. La carga que las enfermedades suponían para la existencia dejaban sentir sus consecuencias. Cordialmente suyo R. que no debe dejarse asustar por ideas molestas y continuar tran­ quilamente ‘molestándome’ a menudo en el mismo sentido. Su anuncio de que ‘con la lectura de un nuevo manuscrito esperaba dar una alegría’ no hizo sino provocar la reacción desilusionada de Wagner de que le ofrecieran algo tan lejano como ‘la filología de los griegos’. debe colocarse la primera piedra de la instrumentación del ‘Ocaso de los dioses’.» Refiriéndose al escrito de Nietzsche sobre el filósofo de la reli­ gión David Friedrich Strauss*1. Mañana. carta no debo con­ testarla yo en primer lugar: usted mismo debe saber lo mucho que me ha afectado. No obstante. y no hay nada más que decir. Esto cambió evidentemente cuando en 1872 se vio em­ pujado hacia el aislamiento científico. Wagner.Hasta ahora. 116 . pues. alcánzame el simbolismo de Creuzer!’.— Saludos de todos. pues tras la recepción de la mencionada carta sumisa del 18 de abril. que nada tenía que ver con el presente práctico. Eva y Fidi jugaron es­ ta mañana a ‘Nietzsche y Rohde’. el manuscrito leído en Bayreuth estuvo siempre vin­ culado. para no abandonarlo tan pronto. Fue muy divertido que los dos me visitaran en Pascua. cabe que el camino elegido estu­ viera también determinado por el notable empeoramiento de su salud. Así que: ¡fuera! Tras diez días de viaje volvimos ayer a la Dammallee.— Lo último de Fidi es que cuando colocaba mis li­ bros se quedó atentamente a mi lado y. Así. Salude también a Rohde. a un recuerdo desagradable. los ene­ migos de su obra o los planes de Bayreuth. volvió a escribir: «Su. ¡Qué desviación del tema Wagner! Wagner pareció notar claramente las angustias de Nietzsche durante la visita. Wagner opinaba: Con respecto a su Straussiana sólo siento el tormento de que no puedo esperarla.

pero con tanto más agrado se oye a esos escritores que 117 . Discurren pa­ ralelas al cambio de su relación con Wagner. pero la atropina y el cuidado debido a la inactividad mejoraron algo la vista.El trabajo en la ‘Meditación inoportuna’ se detuvo debido a que el dolor de ojos de Nietzsche hacía aun más desagradable su creciente miopía. presentando una colección de pruebas de estilo ‘de la peor especie’. por cierto. el pastor protestante Strauss había escrito su libro ‘La vida de je­ sús’. un optimismo complaciente interpretaba el mundo como algo bueno y racional. También lo acompañó al oculista. Nietzsche se indignó ante la ‘torpeza y villanía del autor y pensador’. parte de las manifestaciones más esen­ ciales de Nietzsche. La sección introductoria del trabajo de Nietzsche conserva hoy su frescura. Además. Nietzsche espera­ ba agradar a Wagner. suscitó el desacuerdo de Nietzsche. ¿sabía Nietzsche exactamente hasta qué punto se alejaba ya de Wagner?): «La opinión pública alemana parece casi prohibir que se hable de las consecuencias graves y peligrosas de la guerra. Con la presenta­ ción del manuscrito que tenía entre las mano. la obra posterior de Strauss omitía el reconocimiento de Wagner. que obligaba a la inactividad. sobre todo de una guerra terminada en victoria. Entre 1873 y 1876 aparecieron las ‘Meditaciones inoportunas’ de Nietzsche como publicaciones aisladas. independientemente de su motivación (el pensamiento político formulado en el. Nietzsche remata a Strauss. que dio lugar a controversias y finalmente condujo a su se­ paración de la teología. ‘revisado pa­ ra el pueblo alemán’. y un grado máxi­ mo de miopía en el izquierdo. Pero adquieren un gran significa­ do ante el fondo vital en que se redactaron y apuntan hacia la metamorfosis intelectual y hacia nuevos objetivos. A la edad de veintisiete años. Strauss se había construido una religión sustitutiva científica. Este diagnosticó una debilidad de la vista del ojo derecho. estimado generalmente como clásico. La nueva versión del libro. Los cuatro escritos ter­ minados no son. El ensayo ‘David Strauss. confesor y es­ critor’ analizaba las agravantes impresiones juveniles que había recibido Nietzsche de su obra. Prescribió lavado de ojos y un des­ canso de dos semanas sin leer ni escribir nada. El descanso tuvo que ampliarse hasta las vacaciones de verano. GersdorfT se apresuró a ayudarle. ya que están muy mutiladas por las conside­ raciones habidas con Wagner.

especialmente porque sufro de una debilidad repentina y dolorosa de los ojos y estoy bastante preo­ cupado». la cultura y el arte. para conmemorarlo to­ cando a cuatro manos la Novena Sinfonía y la Marcha imperial de Wagner. se constitu­ yó en un concepto del mundo musical. oyentes del curso. Su patria definitiva la veía ahora en el teatro de los festivales y en la propiedad del Hofgarten. Mas también se terminó en el verano la otra casa que se con­ virtió en el hogar de generaciones de hijos de Wagner. como si se tratase de una pequeña ‘escuela Wagner’. Peter Cornelius dirigió con este motivo un arreglo de composi­ ciones wagnerianas que llevaba el título oportuno de ‘Consagra­ ción de artista’. Wagner se había des­ terrado él mismo de todos sus demás refugios: del asilo de Zurich. de la casa de la Brienner Strasse de Munich y del ‘Hafen’ de Tribschen. Luis regaló también la casa.» Nietzsche trató de enviar apresuradamente el manuscrito de este texto al maestro para su sesenta cumpleaños... Sus discípulos ‘neoalemanes’ celebraron mientras tanto al maestro con una ‘representación-festival* en la ópera de Bayreuth. Su nom­ bre simbólico. ‘Wahnfried’ (paz de la imaginación). en Basilea. Cuando volvió el ma­ trimonio. con tanta más generosidad cuanto que mi­ raba celoso y escéptico la idea de Bayreuth. Además del solar. el 2 de agosto. el propio Wagner compuso la alocución de los artesanos. Para la fiesta de la terminación. Así que también preparó aquí la tumba para él y para Cosi­ 118 . Mas ante el cúmulo de trabajo del nuevo semestre no pudo revi­ sarlo. Se trataba de Gersdorff. ondeaba ya la bandera en el tejado del teatro de los fes­ tivales. Otra razón más se deduce de la felicitación bastante con­ vencional del 20 de mayo: «. convertidos todos a Wagner por Nietzsche. Romundt y Rée82 — compa­ ñeros de la docencia. Inmediatamente después los Wagner marcharon a Weimar para reforzar la reconciliación con Liszt mediante la audición evaluada de la primera ejecución completa del oratorio ‘Christus’ bajo la dirección del compositor.no conocen otra opinión más importante que la pública y por eso se aplican celosamente a ensalzar la guerra y a perseguir jubilo­ samente el fenómeno poderoso de sus efectos en la moralidad. El día del sesenta aniversario de Wagner se reunieron cuatro amigos en casa de Nietzsche. Overbeck.

Desde su casa podía utilizar. en el suelo que le debemos a la magnani­ midad de su amor.» 119 . En junio hizo saber al rey lo siguiente: «Este pensamiento nos hace un bien inefable.ma. y a su lado quería ser enterrado. se transferirá a mi hijo como patria inalienable. a su vez. conocer exactamente el sitio y cuidarlo diariamente. y que. el sitio que nos aco­ gerá en reposo divino. con permiso real. el Hofgarten.

Nietzschc. pero no se le oía. quien por cariñosa solidaridad. precisamente a Nietzsche. Tan sólo tuvo que contentarse con un aplazamien­ to de un año de la representación planeada para 1875. No obtuvo respues­ ta. de­ voto y excepcionalmente torpe. y que era ina­ decuado para semejante misión. acompañó el envío de ‘Arte ale­ mán y política alemana’ al príncipe Bismarck. largo. seguía tocando el tambor. Un escrito. pues le ha­ bían invitado a redactar un ‘Llamamiento a los alemanes’ para los festivales. y no se le negó. Miem­ bros del patronato de Bayreuth y delegados de las Wagner-Verein encargaron ahora. El 29 de octubre de 1873 viajó a Bayreuth. los señores se sirvieron de un hombre cuyo mero nombre producía indignación o se ignoraba. redactar un llama­ miento que moviera a las grandes masas a la firma de gastos. Pa­ ra esta tarea política. no llegaban o sólo con muchas dudas. ¿Es que lamentaban haber sido generosos?. como se apuntaron hace poco por parte de los ‘señores del patronato’. estaba impresionado por el valor de Wagner. El gran amigo necesita ayuda. temía en Basilea por el destino de Bayreuth. Para el estreno del ‘Anillo’ habrían afluido en cualquier gran ciudad los fondos necesarios. Mas apenas cabía esperarse tal cosa dada su tenacidad. junto con la señora von Schleinitz y unos cuantos fíeles. ¿se desvanecía la fe en la idea fantástica? Wagner advertía con voz tronante a sus alemanes. Cuando Emil Heckel propuso a Wagner colocar en las librerías listas de inscripción para patro120 . Mientras tanto. suponiendo que hubiera abandona­ do su idea del festival. Las altas aportaciones.Preocupaciones y dudas Bandera y cintas de colores no podían ocultar el estancamien­ to de la obra.

Parece que incluso montó en cólera ante el rechazo de los delegados. se celebró la sesión principal en la sala del ayuntamiento. precisamente en él».» Ambos llamamientos. en la ida solo. En cambio. lo mis­ mo que. Antes de redactar la 'Exhortación a los alemanes’. Formal­ mente se rechazó y se utilizó un llamamiento más suave salido de otra pluma. sino que se dirigía. pero que apenas convertiría a adversarios e in­ diferentes. Wagner. Me parece excelente su proyecto para los libreros. La asamblea de donan­ tes de dinero reconoció entonces que el placet prematuro otorga­ do a la ‘Exhortación’ de Nietzsche se le debía retirar. el plan entero habla bien de su autor. se convir­ tió en ruego de ayuda financiera por parte del amigo real.» Ahora bien. En caso de que mi salud lo permita de alguna manera. En Bayreuth se habían reunido unas doce personas. irritado. el único patrocinador en sí. pues. puesto que a este respecto «tenía una confianza plena. el del Dr Stern y el de la plu­ ma de Nietzsche. Mas és­ tos eran de la opinión de que Nietzsche hablaba al corazón de todos los amigos. mencionando que ‘el excelente amigo’ pretendía así ganarse ‘firmas importantes de todos los estamentos’. en caso de necesidad.tinadores de los festivales y publicar al mismo tiempo el llama­ miento. en donde los delegados rechazaron astuta pero decididamente mi ‘Exhortación’. Yo mismo protesté contra su transformación y recomendé al profesor Steme que rá­ pidamente elaborase otro producto. simples delegados de los Vereins. Pero el ruego de revisarlo pasó a la única posibilidad de ayuda real. por otro lado. a saber. En una carta a Gersdorff dice Nietzsche: «Así. autorizó la redacción de la ‘Exhortación’.. desde la noche del miércoles hasta la mañana del lunes de viaje. se aprobó la ex­ celente propuesta de colocar listas de firmas en todas las librerías alemanas. Nietzsche escribió a Mannheim: «Estimado Sr Heckel. que. no atendió al ruego. Haré copias impresas de mi borrador: así se podrá leer mejor y. y yo. en general. de un tal Dr Adolf Stern. éste le pidió que recabara el consejo de Nietzsche. se los envió Nietzsche al rey para que diese su visto bueno. contra los indiferentes a quienes poco o nada les decía el arte de Wagner. en la vuelta con Heckcl. de momento. 121 . Nietzsche no hacía propaganda por una empre­ sa. la niebla y la oscuridad. llegaré a Bayreuth el 30 de este mes. corregir.. lo que me pide se hará. Tras visitar las obras en medio del fango.

Nietzsche prefería la serenidad de Schopenhauer como autoconocimiento crítico a la ingenuidad de un David Friedrich Strauss. sereno y constante debía ser el que estable­ ciera los puntos de referencia para los jóvenes. incluida en su respuesta. en general. «¡Ah!.» Pero Nietzsche albergaba celos secretos precisamente de este heroísmo de la praxis.Ante el activo maestro. Pero quedó sin hacerlo. Las razones de la indecisión de la empresa se las explicaría a la vieja dama en una carta posterior. Nietzsche pretendía poner como modelo en la tercera. cuando escribe así: «El hombre heroico desprecia su bienestar y malestar. tal como lo ponía de manifiesto Wagner. a una personalidad vigorosa. que ante las inclemencias del clima de Bay­ reuth se había ido a Italia. justo antes del comienzo de los primeros festivales de Bayreuth. Hasta el verano de 1876. en una época en que Malwida arrugaba ya el entrecejo preocupada por la herejía de Nietzsche. como Schopen­ hauer. sus virtu­ des y vicios y. el medir las cosas por su rasero. La veneración y admiración por Wagner estaban en pugna con 122 . ‘Schopenhauer como educador’. La creencia de Wagner en el sentido de que la empresa —de momento la producción de la maquinaria y los decorados— esta­ ba asegurada. tal era su intención. la publicación de su cuarta ‘Meditación inoportuna’ (‘Richard Wagner en Bay­ reuth’) volvió a darle la oportunidad de participar activamente en la causa del maestro. expresó a Nietzsche su solidaridad en la preocupación por Bayreuth. apoyada en sí misma. produjo la admiración de Nietzsche. rasgos de esta imagen ideal. no sólo se refería a lo ma­ terial. aunque ya no compartía los principios de Schopcnhauer. tras sus anotacio­ nes críticas a la historia en la segunda ‘Meditación inoportuna’. Lo que le atraía de Schopenhauer y lo que deseaba en Wagner era la imagen rectora de un filósofo tal como lo exigía Nietzsche: honrado. no podía sospechar que semejante simpatía afectaría de muchas maneras al joven investigador. Nietzsche se veía una y otra vez con­ denado a la pasividad. y uno parece leer una defini­ ción de la opinión de Nietzsche sobre Wagner. Durante la primavera y el verano de 1874. Cuando Malwida von Meysenbug. proceso este que se corresponde con el nivel de su veneración por Wagner. ¡nuestras esperanzas eran demasiado grandes!» Esta exclamación de Nietzsche. El animoso organizador de Bayreuth tenía.

En la observación que elogia a Schopenhauer como educador. desgraciadamente destruida en Bayreuth. lo que quiere decir mucho. trasciende la rotura de las cadenas interhumanas y apela a la nueva ubicación del pensador y del ar­ tista creador. el primer ejemplar del ensayo de Nietz­ sche sobre Schopenhauer. en el fondo. Nietzsche menciona entre los artistas a Wagner como el ejemplo más poderoso de que «el genio no debe temer entrar en contradicción con las formas y órdenes existentes si es que quiere sacar a la luz el orden superior y la verdad que lo anima». La relación con Wagner tampoco es excepción. Claro que todavía no había llegado la crisis seria de la amis­ tad. Así que. iba dirigida a Wagner. gracias al empeño aunado de los amigos. a la que éste respondió enseguida: ¡Querido amigo! ¡Qué hermosa sorpresa ver de nuevo su caligrafía! Y. tal vez también del músico frustrado. ya que nadie puede alegrarse tanto como yo de que le vayan bien las co­ sas. a pesar de todas las heridas ya abiertas. por mi parte. Gersdorff se había encargado transito­ riamente de la correspondencia con Bayreuth. al verla sólo sentí preocupa­ ción. quien por ese mo­ tivo recibió también el primer agradecimiento y la expresión de satisfacción de Wagner por el libro. Nietzsche se había restablecido hasta el pun­ to de poder permitirles a sus ojos cartas largas. influida por Heine.su propia incapacidad de subordinarse y con la tendencia a en­ carnar la iniciativa en sus relaciones con otras personas. Sin apenas notarse al principio. su en­ tusiasmo por Wagncr se transformó en un odio-amor de lo no com­ prendido. me esfuerzo al menos por escribir ampliamente en contra de mi costum­ 123 . al responderle. sin embargo. El 8 de agosto de 1874 pudo publicarse. que toma sobre sí el dolor voluntario de la veracidad. preci­ samente en amistades. pues ahora me causa usted en general más preocupa­ ción que alegría. Se manifiesta aquí una postura revolucio­ naria que. hoy no puedo notificarle más que esta preocupación dominante y empiezo inmediatamente con ella: ¿le ha permitido realmente el médico escribir cartas tan apretadas? Yo. Una de las prime­ ras y más largas. Mas las rivalidades eran para él el camino de conocerse mejor a sí mismo y de poder adquirir una visión in­ dependiente de las cosas. Mientras tanto.

y se habían contraído deudas. mientras que día y noche me arrastro en condiciones miserables de las que afirma sonriendo que son sufrimientos habituales del ‘genio*. en su mayoría de subvenciones privadas. Dios quiera que su médico sea una persona menos entusiasta y tenga razón! Por lo que a usted respecta. repito la ocurrencia que manifesté hace poco con­ tra las opiniones. Mas el Gran Duque rechazó el ruego por recelar que los planes de Wagner no encontrarían ninguna simpatía en Berlín.bre para. que querría leer personal­ mente una carta mía. Pero ahora lo hago. en contra de todas las decisiones de Wagner. por pura vanidad. aunque no me fío de lo que dice su médico: Pues por mi médico veo lo que son estos señores.— Lo he vuel­ to a leer y le juro por Dios que lo considero el único que sabe lo que yo quiero. a saber: que preveo el tiempo en el que tendré que defender su libro en contra suya. Pero en Bayreuth aumentaban las preocupaciones por la rea­ lización de la idea de los festivales. El llamamiento del Dr Stern no tuvo efecto. se mantuvo firme: «¡Eso no puede ser!» En primer lugar pi­ dió que se tantease en Berlín al Gran Duque de Badén para ver si el Imperio quería sufragar una parte de los gastos necesarios para que con motivo del quinto aniversario de la paz en 1877 pu­ diera representarse en Bayreuth el ‘Anillo del Nibelungo*. disculparme de que le escribo. Tras ciertos ti­ ras y aflojas fue finalmente el rey de Baviera quien volvió a sacar de apuros. A 31 de octubre (Fiesta de la Refor­ ma). Luis II no puso más medios a disposición y Wagner pensaba en serio inaugurar el fracaso de su plan con una cir­ cular de los participantes. en cierto modo. Se necesitaban otros 100 000 táleros para los preparativos y las construcciones. Su disgusto y su primera negativa tenían explicación: el escritor Félix DahnM había enviado un himno a la residencia bávara. cosa que no le vendría bien. hasta pronto y todo lo demás. Se ha­ bían gastado ya 100 000 táleros. lo he dejado adrede durante mucho tiempo porque. Pero lo impidió Emil Heckcl: se apre­ suró a ir a Bayreuth y. siem­ pre supuse.— ¡Ahora bien. himno que Luis había enviado a Wagner sin un escrito 124 . a pesar de la intervención de GersdorfT. ya que éste siem­ pre me asegura que tengo una salud de roble. Aunque sintiéndolo.

» Entre la junta ejecutiva de Wagner y la se­ cretaría de la corte se estableció un contrato sobre el crédito. injustamente. Igual que Cosima. su humor y la agu­ deza que muestra por los defectos de una época en la que. que se había callado por vergüenza. La opi­ nión de Cosima expresada a su amiga Marie von Schleinitz ape­ nas se puede explicar por la antipatía personal y la falta de cono­ cimientos exclusivamente: «El principio es algo difícil y hay que estar algo informado acerca del cambio que ha efectuado el estu­ dio universatario en Alemania para seguirlo con facilidad. aclaró el malentendido. La opresión de los cuatro últimos meses no había impedido trabajar a Wagner. que no entendía ‘de dón­ de iba a devolver Wagner estos anticipos’. Nictzsche opinaba. su segunda ‘Meditación inoportuna’. pero es muy notable. Tam­ poco su forma está libre de afección clasicista (romana y griega). con lo que salieron los anticipos de la caja real. la filosofía brota de la far­ macia y de las clínicas y el alma debe tener su sede en el cerebro. Wagner parece haberse manifestado al prin­ cipio con vieja cordialidad sobre la obra. del entorno del rey. ¡Hay que ayudar! ¡Nuestro plan no debe fracasar!» Y Wagner respondía adulador: «¡Oh. Nietzsche le expresó a GersdorfTel mucho bien que le hacían sus cartas: «¡Cartas estu­ 125 . En la carta de Luis a Wagner del 24 de enero de 1874 resuena la desunión casi estremecedora de los admiradores de Wagner: «¡No! ¡No y no! Así no puede terminar. por decirlo con términos de Schopenhauer. por su ardor. hubiese roto con la jerarquía universitaria lo comparaba. sacudiendo la cabeza. sin preocuparse de su propio destino. su melancolía no tuvo ninguna oportunidad de imponerse. En las breves pausas que le quedaban entre la vo­ luminosa correspondencia y las negociaciones. Cosima se ocupa­ ba de la obra de Nietzsche ‘Ventajas e inconvenientes de la histo­ ria para la vida’. me parece. cuya repugnancia por las ‘altas e in­ fladas corporaciones de sabios’ se basaba más en su vanidad enfermiza. con el ejemplo de Wagner. con lo que Luis volvió a sentir­ se ofendido.personal en la esperanza de que éste le pusiera música. mi rey benevolente! Si echáis un vistazo a los demás príncipes ale­ manes veréis que sólo vos es el único al que el espíritu alemán mira con esperanza. Wagner no sabía que se trataba de un deseo personal del rey. Un cortesano amigo.» El que Nietzsche. y se negó.

al fin y al cabo es una hem­ bra. pero lo malo es que la excitación es siempre mucha y al final se ha­ lla uno ante ensayos enteros que no sirven de cartas. hay que tomarlo como es. En una carta a Rohde describía más tarde Nietzsche cómo en esta época superó las noticias alarmantes acerca del posible fraca­ so de la causa de Bayreuth: «Era una situación desconsolada. pues somos sus pocos escogi­ dos! Mi gran causa saldrá adelante. ¡No lo echará en olvido! ¡Que Dios nos bendiga a to­ dos! ¡No tiene mucho trabajo. de ahí la necesidad de disponer de todo el tiempo. para la Pascua de 1874. Sin embargo. Debían sufrir cuando él sufriese. tan sólo le habría dicho que estoy muy orgulloso de no tener nada más que decirle y poder dejar en sus manos todo lo demás. pero Bayreuth exigía cada vez más toma de partido y le apremiaba en las polémicas de los partidos políticos. ¿Espera que lo elogie? ¡Sería bonito que yo quisiera elogiar su fuego. el maestro exigió de todos sus ami­ gos que aplazaran sus propios asuntos y se dedicasen exclusiva­ mente a su causa. y alegrarse cuando pudieran superarse las dificultades. su humor! Mi mujer encuen­ tra la forma adecuada para eso. Quise escribirle durante estos días. Tras la victoria de su plan. de la que finalmente me pude salvar de la forma más 126 .» La carta de agradecimiento de Wagner por el libro parece aún cordial: ¡Mi querido amigo! Hace ocho días que recibimos del librero su nueva obra. desde Año Nuevo. Nietzsche se esforzaba por hacerlo. Ritschl había afirmado ya que Nietz­ sche apenas servía para luchas partidistas. Cierto. el editor le dijo que Wagner se había manifestado frío y negativamente ha­ cia el libro. a la que le dedicamos tres noches de buena lectura. Será en 1876. uno llega a asustarse! Pero siempre es un consuelo saber que la cosa se ha abordado en el punto correcto.pendas de Bayreuth!» Mas. pero también escribía libros que no tenían nada que ver con Bayreuth. En mayo terminan nuestra casa: su cuarto estará entonces listo. En bre­ ve. Espero que alguna vez descanse también aquí. hay montañas bastante cerca. ¿Todo lo demás? ¡Sí. El año próximo habrá ya ensayos completos. se confirmaría el temor de Wagner: «Nietzsche va a su manera.

Wagner habría alcanzado su meta.—Hay algo có­ mico en esto: Wagner no puede persuadir a los alemanes a tomarse en serio el teatro. Se excita como si la salvación de los alemanes dependiera de ello.—Wagner reformador no. desde el teatro: aquí se excita realmente toda una masa y no se enseña nada como en los museos y conciertos. No hay ninguna duda de que. 5. como italiano. 4.» Estos apuntes parecen haber estado destinados a un libro. Falta de simpatía por Wagner. Virilidad tardía. 3. Música y drama. ningún interés por lo hostilizado). intenta la tiranía con ayuda de las ma­ sas teatrales. Naturaleza doble de Wagner. 7. Lo presuntuoso. Pues. 6. y creo que ahora comprendo a Wagner mucho mejor que antes. En las notas parecen las siguientes palabras clave: 1. hasta ahora. entre ellas sobre todo lo extraño. todo ha seguido igual que antes. Lo yuxtapuesto. Permanecen fríos e incómodos. Ahora los alemanes creen estar más seriamente ocu­ pados y les parece una divertida exaltación que alguien se dedique tan solemnemente al arte. El alemán no tiene idea de la ópera y la considera siempre como importada y no ale­ mana. Wagner como escritor. Enemigos (no despiertan ninguna atención. Amigos (suscitan mis reparos). Difícil. peligros. Claro que es una masa muy tosca y volver a dominar la teocracia ha resultado hasta ahora imposible. 2. 9. Evolución lenta. de paso he aprendido mucho. 8. Problema: ¿debe seguir viviendo el arte sectaria y aisladamente? Aquí subyace el sig­ nificado de Wagner. La extrañeza aclara: ¿tal vez eliminado? Wagner in­ tenta la renovación del arte desde la única base todavía exis­ tente. complicado. Los epígrafes de los capí­ tulos y algunos aforismos adicionales están ya en el título de la cuarta 'Meditación inoportuna’ (‘Richard Wagner en Bayreulh’). éxtasis. Ni siquiera se toma en serio el teatro. Afecto.maravillosa: con la más fría observación empecé a analizar por qué había fracasado la empresa. En Ale127 . aun­ que no para su publicación inmediata. Causas del fracaso. 10.

Influencia de las crisis monetarias.—Una cualidad de Wagner: indepen­ dencia.—Wagner aprecia lo sencillo de la aptitud dramática porque es lo más efectivo. extático.—Wagner es un actor nato. Lo fas­ tuoso. no se ajusta a nuestras condiciones so­ ciales y laborales. Otra cualidad es un gran talento tea­ tral. lo sensual. voz y la modestia necesaria.—Lo irregular. que se abre camino de formas distintas a la más próxima: para eso le falta forma. más. co­ mo Goethe. Duda en la sensata dirección de la historia ale­ mana. El peligro de la pintura afectiva es extraordinario para el artista. terrible. Ha pasado la época de las emociones artísticas (Liszt.— Lo principal: el significado del arte. Dimensio­ nes enormes. lo momen­ táneo. ruidoso. a la sociedad. que está fuera de lugar.. los alemanes no están impuestos en las artes teatrales. tal co­ mo lo tiene Wagner. todo está bien para él. nervioso.— Como actor sólo quería imitar al hombre como lo más efec­ tivo y lo más real: en el más alto afecto. arrobado. embriagador.—Inseguridad general en la situa­ ción política. lo emotivo a cualquier precio —tendencias terribles.).manía todo el mundo se toma en serio lo suyo: se ríen de quien pretende exclusivamente para sí lo serio. confuso. su talento busca y encuentra salidas.— El primer problema de Wagner: ¿por qué queda fuera el efecto. un pintor sin manos de pintor.. Reúne todos los elementos efectivos en una época que necesita medios muy toscos y fuertes a causa de su embotamiento. va hasta el último germen de su fuer­ za. Sabe lo que todavía hace efecto en nuestros hombres: pero ha idealizado y sobrestimado a ‘nuestros hombres’. grandioso. Establece de una forma totalmente ingenua entre artista y público la relación entre sujeto y objeto. feo. al Estado.— El arte de Wagner concentra todo lo que aún tiene de estí- . siyo lo recibo? Esto lo impulsa a criti­ car al público. Pues su naturaleza extrema veía en todas las demás condiciones debilidad y fal­ sedad. Lo embriagador. etcétera. medios enormes.—Piénsense ahora estos impulsos fra­ casados actuando juntos. el exceso del brillo y ornato produce la impresión de riqueza y exuberan­ cia. De ahí la animadversión contra lo inadecuado. inmoderación. Una nación seria no dejará languidecer unas cuantas frivolidades. de su sensación.

todo. Veneno contra veneno.—Música. Debe actuar en la lejanía y pegar el caos popular.—La música no vale mucho. la interpretación dramática no es. Al con­ trario. Pero queremos ser felices y celebrar una fies­ ta si es verdad. También presenta la pre­ visión de Nietzsche respecto a la situación artística de las genera­ ciones siguientes. escribiéndole a Rohde: «Si el milagro es cierto. poesía. a me­ nudo.—Sin olvidar que: es un lenguaje teatral el que habla el arte de Wagncr. no por eso refuta el resultado de mis observaciones. no sólo porque informa acerca del carácter de Wagner. Un enorme ensayo para afirmarse y para dominar. sobre todo al llegarle la noticia del mismo. Todas las sobretensiones se dirigen polémicamente contra grandes fuerzas antiartísticas. Indudablemente está codeterminado por un te­ mor rayano en la desesperación de que Wagner no podía conver­ tir sus planes en realidad. a partes iguales. encontraba restrictiva su propaganda anterior por la mú­ sica de Wagner y demasiado limitado el círculo al que se había dirigido hasta entonces. carácter. ordena todo a lo grande y no puede juzgarse por el detalle aislado. pero todo es una misma cosa en grande y en nivel.—Wagner es una naturaleza legisladora: pasa por alto muchas relacio­ nes y no se queda en lo pequeño. Tiene el sentido de la unidad en lo diverso.» No obstante. todo. — Por eso lo tengo por un portador cultural. le quedó el sentimiento de una dolorosa melan­ colía al pensar en este ensayo. todo se junta. la admiración y la antipatía. Incluidos elementos religiosos. Su vista por lo superior se agudizaba ca­ 129 . y no se puede imaginar sin un enrudecimiento incluso de la piedra preciosa. Es un discurso popu­ lar. lo citamos completo. ¿Quién conoce la historia de sus innumerables resistencias secretas? Hacía tiempo que el punto de orientación de Nietzsche no lo constituía el compromiso por darle amplitud al maestro. filosó­ ficos. De ahí que sintiera el giro como ‘mila­ gro’. arte. no forma parte del cuarto. más que retórica. nostalgia de lo idílico. etc. de la camera. saber. Este análisis marcado por la compasión. la poesía tampoco. en una época antiartística. Estado.muios para los alemanes modernos. Por ejemplo la ‘Marcha Imperial’. dra­ ma.

Wagner se manifestó como era de esperar.» Imprudentemente parece haber manifestado la misma depresión en sus cartas a Bayreuth. wo me¡n Wáhnen Frieden fand. Wahnfried sei dieses Hans von mit benannt’ (‘Aquí. Desde el cuarto de traba­ jo del señor se miraba a los jardines. El sa­ lón y el comedor estaban a la derecha y a la izquierda. Cince­ lada en tres planchas del frente de la casa. llamaré es­ ta casa paz de la imaginación’). y escribió el texto del ‘Parsifal’. A pesar de las distracciones del año de cons­ trucción del teatro de los festivales y de la villa privada. debía aplicar su celo de perfeccionamiento. Wagner orquestó *E1 ocaso de los dioses’. con cordialidad acerca del ensayo ‘Ven­ tajas e inconvenientes de la historia para la vida’. Rechazó el elogio del amigo Gersdorff y le confesó su desaliento. lo destruyó una bomba pocos días antes de terminar la II Guerra Mundial. por lo que respetaba al estilo alemán. Y.da vez más. En la primavera de 1874 se terminó también la Wahnfried. las ventanas de la gigantesca habitación se abrían en semicírculo a una escalinata. ama­ dos patológicamente por Wagner. recubierto de mármol. Los de Bayreuth tuvieron que aplazar de momento la solici­ tación de Nietzsche. como en ocasiones anteriores. Al cuarto de trabajo se lle­ gaba por un vestíbulo rectangular. en el primer piso. El in­ ventario que hasta 1939 podía admirarse casi intacto. Este escrito debía ser ‘inac­ cesible’ al maestro. una villa majestuosa incluso para entonces. El pomposo edificio respondía a las nociones que se tenían en­ tonces de la suntuosidad. donde mi imaginación halló la paz. Los paños de terciopelo y damasco. a los escritos de Wagner. Pero también temía consumir sus fuerzas en la lucha por la libertad interna: «Se llega a la libertad y por la noche se está abatido como mosca de un día. Los dor­ mitorios y las habitaciones de los niños. alrededor estaban las estanterías llenas de libros. Wagner habría preferido llevarse es­ pontáneamente a Nietzsche con él. Las hermosas palabras de la carta de Cosima le parecieron a Nietzsche flores que debían ocultar la ruda negativa. En las con­ versaciones la solía ridiculizar como la francesa del nacimiento que. primero exacta­ mente igual que Cosima. en primer lugar. la máxima: ‘Hier. 130 . Nietzsche podía contentarse con que Cosima criticase su estilo. Nietzsche no se sentía libre y se resistía. dominaban la escena.

La madre y la hermana lo protegían de cerca y celosamente durante el verano. Francamente. Afortunadamente. ninguna obli­ gación de compromisos y consideraciones.Quien haya visto la vieja Wahnfried no se cansa de exaltar su uni­ cidad y de la impresionante aparición de la anciana Cosima que deambulaba con actitud regia. En cualquier caso y sin merecerlo. los Wagner invitaron amis­ tosamente a Nietsche para que hiciera acto de presencia. Hablando en confianza. dispongo de excelentes amigos. pues a menudo me aclaran más que la colaboración amis­ tosa. El futuro demostraría lo desesperadamente teóricos que serían los deseos matrimoniales de Nietzsche.» Nietzsche se abrió lleno de confianza a la señorita Meysenbug. En la fa­ 131 . y entonces se habrán cumplido los de­ seos de mi vida. lo rechazó igualmente: ¿Para qué atizar nece­ sariamente una desconfianza a la que tendía sin más el carácter de Wagner? «Piensa tan sólo en que tengo deberes para conmigo mismo que son muy difíciles de cumplir con una salud muy dé­ bil. sumamente complicado. nadie debería obligarme a nada. ningunas deducciones. de antagonismo de que cons­ ta el ‘mundo moderno’. nada excesivo. natu­ ralmente con agilidad mental e interesada por todo lo que la rodeaba. falta toda am­ bición política y social. yendo en cambio a una aldea de los Alpes. donde terminó su ensayo sobre Schopenhauer. A cambio. en suma. al confesarle: Hasta las reacciones hostiles me hacen bien y feliz aho­ ra. todos nosotros viviremos en los años próximos algo por lo que pue­ den envidiarnos quienes vivieron antes que nosotros y vivi­ rán después. puedo decir lo que pienso. Nietzsche volvió a rechazar la invitación. El esfuerzo de Gersdorff por mover a Nietzsche a aceptar la invita­ ción de Bayreuth. y no deseo otra cosa que aclararme sobre todo el siste­ ma. A principios del verano de 1874. ensimismada en su mundo. y por una vez quiero comprobar hasta qué punto aguantan los pensamientos libres nuestros con­ temporáneos orgullosos de la libertad de pensamiento. ahora deseo una buena mujer. No exijo demasiado de la vida. de suerte que no debo temer ningún peligro de esta parte.

Cosima. Nietzsche se procuró inmediatamente un arreglo para piano. de suerte que el maes­ tro tenía que mirarla burlonamente. como siempre. se llevó a Nietzsche a su casa y pasaron. Nietzsche envió ya una tarjeta a casa de los Wagner diciéndoles que no se sentía bien. El inte­ resado se divertía así en una carta a Gersdorff: «¡Realmente pue­ ril la idea de imaginaros reunidos a ti y a los de Bayreuth en una comisión matrimonial! ¡Sí. coloca a Lessing contra Goethe y califica a Goethe. Al día siguiente. de dañino para el pue­ blo alemán. de los artículos aparecidos en la Neue Freie Presse y co­ sas por el estilo. Sabe hablar. por fin. a fin de llegar a la tierra ensalzada por ti? ¿O crees que las mujeres ven­ drán a mí para que les pase revista y ver si son adecuadas? En­ cuentro el tema algo imposible. En la primera no­ che. Nietzsche se sentía molesto con el tono im­ personal de la conversación y se dispuso a provocar a Wagner. Wagner no aguantó mucho: 132 . pero. en un 'Discurso sobre la lengua alemana’. Puso la partitura en el piano del gran salón de Wahnfried. especialmente si al cónclave se le ocurre que hay mu­ chas mujeres y quedar con la correcta es asunto mío. O demuestra lo contrario y haz para ti la aplicación práctica. le venían muy bien ahora para enfadar a Wagner. Wagner y Gersdorff celebraron en Bayreuth un cónclave para ver cómo podía ayudarse a Nietzsche.A. que. metidas en su equipaje. Johannes Brahms dirigió en el monasterio de Basilea su ‘Canto triunfal’ para coro y orques­ ta. una velada estimulante. «Pero lo que dice de los universitarios es terrible. ¿Debo ha­ cer una cruzada por el mundo. del que sabía la antipía que sentía contra la música de Brahms. también yo tengo algo que ver al respecto. Wagner llegó enseguida al hotel. totalmente tradicional. cual caballero andante.» Cuando. Nietzsche era más bien un huésped taciturno que hablaba poco. Estas notas.milia Wagner surgieron planes matrimoniales para el profesor a fin de encaminar la exaltación del ‘morbosamente’ excitado Nietzsche y vincular a la causa de Bayreuth al que se alienaba progre­ sivamente. en agosto de 1874 los hermanos Nietzsche llegaron a Bayreuth para satisfacción de los Wagner.» Esto escribía asombrada Cosima en su diario. una vez que Nietzsche se recuperó rápidamente. en cierto modo. y también habla de Du Bois-Reymond.. Los her­ manos se habían alojado en el Hotel Sonne. Cuando en junio del año anterior. a pesar de todo.

Robert Schumann. y cómo estallé!» Nietzsche no respondió. Le 133 . Nietzsche saludó a Brahms como todos los que sufrían por Wagner. Si se prescinde de lo que ocasionalmente ha sacrificado a un genio hospitalario de géneros y personas extraños. solía responder: ‘En eso no estuvo grande Wag­ ner. aunque evidentemente le fue mucho más dolorosa de lo que Wagner podía suponer. Pues pronto tuvo la sospecha de que la ‘honrada mediocri­ dad’ de Alemania se sentía más identificada con la música de su Brahms. sino un anillo más. Encontró saludable la aparición de Brahms y. Para Nietzsche. duró la interrupción de visitas que se impu­ so. ninguna ruptura de la cadena anterior a Wagner. Wagner dijo más tarde a este respecto: «Daría cien mil marcos por tener el hermoso comportamiento de Nietzsche. resulta que es el músico que hasta ahora tiene derecho exclusivo a la calificación de ‘músico nortealemán’». ninguna excepción. ’ El acontecimiento tiene una nota especial si se tiene presen­ te que en aquella época estaba bastante frío el amor de Nietzsche por la música de Brahms. y una noche esta­ llé. tan exaltadamente ama­ do y admirado por su música poética. lo derribó al encontrar otro ídolo musical bajo el sol de Italia. viejos y nuevos. no era «ningún acontecimiento. aquí tenéis a alguien que también puede hacer algo bueno.«Noté que Nietzsche quería decirnos: Ved. dos años de abstinencia para su afecto. todavía bien predis­ puesto. cuando se hacían ya los últimos ensayos del ‘Anillo’. se sonrojó como de costumbre y contempló asombrado al heraldo de la música del futuro. siempre digno». y con pose de mártir añadía: «Eso sirve de mucho en el mundo. Nietzsche acuñó también para Brahms el término de «menlancolía de la im­ potencia». Pero este amor juvenil por Schumann siguió siéndole necesario. Nietzsche no describió nunca él mismo la escena de la parti­ tura de Brahms. el ídolo musical de su juventud. A Schumann le siguió Brahms. siem­ pre elegante. incluido tam­ bién el sacrificio de la piedad frente a grandes maestros. en realidad. Si se le hablaba a Nietz­ sche del incidente.— ¡Bien. con lo que en modo alguno quería decir algo positi­ vo. Brahms era el portavoz de un alma nortcalemana.» Mientras que la cólera de Wagner se esfumó al instante. tomado más tarde por Hugo Wolf en una reseña. lo consideraba más alemán que Wagner. Nietzsche retuvo la ‘ofensa’ durante mu­ cho tiempo: hasta julio de 1876.

que quisiera recomendar cordial­ mente a su costumbre participativa. sino que estaba sediento de ella. de la reunión con mis amigos. Verdaderamente comprensible sólo para los poseídos. ‘Scho­ penhauer como educador’ lo tenía en gran estima. El 24 de septiem­ bre le dice a GersdorfT: «.. Pues todos nosotros estábamos desgraciadamente recargados de trabajo y podía­ mos ayudar poco al amigo. Wagner cablegrafió inmediatamente: «Telegráficamente: pro­ fundo y grande. Los de Bay­ reuth debieron levantar las cejas ante las frase siguiente: «Quiero hacer el intento de alcanzar la libertad. ¿y debe impedírselo el que casualmente se odien y combatan dos naciones?» Pero este libro está ampliamente marcado por el amor a Wag­ ner. Los demás lectores opi­ narán que hablo del hombre de la luna.parecía que Brahms no creaba de la abundancia. no ha resultado nada o algo distinto: Gersdorff era esperado de un día para otro. Creo que en los próximos días le llegará mi número 3. Desgraciadamente ya no existe la primera versión. Lo más atrevido y novedoso la exposición de Kant. Nietzsche anunció la pronta llegada del libro. La inevitable afectación y conmoción espiritual que conllevan en el fondo tales esfuerzos y manejos ca­ si solía acabar conmigo. de suerte que resulta difícil saber cuánto y qué se modificó por amor a Wagner. Igual que Schopenhauer. A la vuelta de Bayreuth en agosto de 1874 reelaboró una par­ te de su ‘Schopenhauer como educador’. Wagner significaba para el joven 134 .» No puede afirmarse que el lector ‘poseído’ Wagner hubiese mostrado el menor esfuerzo por la amistad de Nietzsche. un malentendido cuyo origen puede buscarse tam­ bién en los celos del casi-músico Nietzsche. también mi libertad otoñal. a pesar de todo. tal como la había pro­ puesto precisamente para esta época. cosa que se deduce de un borrador de carta que luego se destruyó en Bayreuth: El verano ha pasado ya del todo.. con Rohde fue peor aún al quedarse dos semanas en mi casa.» En Bayreuth.. se dice el alma joven. Mas. pero vino ya en mi época de clases.. se ha traído al mundo algo ordenado y me alegro de que tú te alegres. y todavía no he terminado de salir de la fiebre puerperal.

Mas su profe­ sión de Basilea se había convertido para él en una notable cala­ midad. del escrito ‘Richard Wagner en Bayreulh'. Era en la persona de Wagncr donde por primera vez se cumplía para Nietzsche lo que el ya enmudecido Schopenhauer no podía producir. Pues no sólo Wagner había notado lo fuerte que era en Nietzsche el impulso creador. aunque la atmósfera sofocante de la ocupación académica ‘cambiase de sitio el sol’. En un principio creía haber encontrado en Wagner al digno de veneración. no prometía ser ningún canto de alabanza a Wagner. El segundo día de Navidad de 1874 escribió Wagner a Basiiea. incluso con respecto a su alejamiento posterior. reforzado mientras tanto en su soledad. lo que Schopenhauer llama genio. El filósofo y el músico Wagner se fundían pa­ ra él en la vivencia de una persona.Nietzsche un acontecimiento que podía compararse con el entu­ siasmo de Goethe por Herder. que. Pero Nietzsche notaba que se avanzaba. El trato algo más intenso con los compañeros de Basilea sólo ayudó temporalmente. Los signos de este año se presentaban inciertos y críticos. en ‘Schopenhauer como educador’ —y no sólo aquí— el filósofo re­ sulta sinónimo de Wagner. al intemporal deseado. de momento. de ahí que la obra quedase sin terminar. de momen­ to. Pero apenas le interesaba ya el tema propia­ mente dicho. más al maestro que al legado. que se agotó en resumir los pensamientos planteados anteriormente sobre la educación según el modelo griego. aunque también preo­ 135 . y su carta trasluce la misma cordialidad. más al pensador que al conjunto de sus pensamientos. ha­ bía terminado tres y la cuarta estaba ya concebida. Los trabajos preparatorios para el próximo semestre re­ sultaron aturdidores y lo alejaron de lo que consideraba sus ‘de­ beres’ propiamente dichos. y lo mismo que Wagner pare­ cía encarnar. Nietzsche inició el ma­ nuscrito de ‘Nosotros los filólogos’. Germinaban ya las ideas de la cuarta ‘Meditación inoportu­ na’. camuflaje bajo el que Nietzsche ocul­ taba su pensamiento y su entrega a Wagner. De las trece ‘Meditaciones inoportunas’ que se le ocurrieron. Cabe que Nietzsche buscase más al hombre que a la doctrina. Como para desprenderse del plan de este libro. Entre ellos contaba también su rela­ ción con las pocas personas animadas por los mismos pensamien­ tos que él y cuya existencia le recordaba siempre lo que había que hacer.

pues de nada sirve.» Wagner seducía a Nietzsche con la perspectiva de una vida juntos que parece ya caduca: se puso de acuerdo con Cosima en ordenar la casa de tal manera que «también usted» encuentre alojamiento en ella. componga su ópe­ ra. Expuso a Malwida de Meysenbug la forma del ‘Himno’ que se ofrecía como pieza para dos o para cuatro manos: Preludio de los amigos al templo de la amistad Himno.cupación por la amistad. ¿Qué demonio lo ha hecho pedagogo?» ¿Una ópera? ¿A qué puede referirse aquí Wagner? Nietzsche había pasado diez días de vacaciones en su casa de Naumburg. En el verano había reconocido ya las necesidades contrarias de Nietzsche. Pero creo que sería mejor casarse. principalmente porque todos «los pensa­ mientos y sentidos» volvían a encaminarse hacia la música. Me­ lancólico —y olvidadizo— recuerda Wagner que jamás le ofre­ cieron a él nada parecido en sus momentos de mayor necesidad. y se sentía recuperado. había terminado un trabajo: el ‘Himno a la amistad’. ¿por qué desdeña la oportunidad? Gersdorff y todo el grupo de Basilea podían pasar el tiempo aquí. cuando todavía esperaba que el amigo pasara todas las vacaciones de verano en su casa. a pesar de todo. «Po­ demos servirle de algo. en Nürenberg durante la Semana Santa. «Que­ ría decir que tendría usted que casarse o componer una ópera. primera estrofa Intermedio —como en recuerdo triste-feliz 136 .. Lo había iniciado el año ante­ rior cuando. Y seguro que no se había equivocado al interpretar la resistencia de Nietzsche como medi­ da de precaución contra una invitación para ir a Bayreuth. Pintó muchas cabezas de notas y. tras el mal tiempo de Bayreuth. a la vuelta. Pero Wagner intentaba también con­ solarlo indicando que jamás le fue dado a él mismo el trato mas­ culino de que disfrutaba Nietzsche en sus veladas de Basilea. Dios! ¡Cásese con una mujer rica! ¡Por qué tiene que ser Gersdorff precisamente un hombre! Luego. se quedó solo. ¡Oh. viaje. que seguramente será difícil de representar por escandalosa. Y no quiero seguir hablando de usted.. cualquiera de las dos cosas podría serle tan buena o tan mala co­ mo la otra. Se manifiesta aflicción y el temor (justi­ ficado) de enfadar al destinatario de la carta al confiarle lo que todo el mundo decía de él.

radicaba el gancho. Aquí. también es herencia del pa­ dre. segunda estrofa Intermedio. sobre el que se manifestaba al amigo Rohde en estos tér­ minos: «Trabajo ahora en las horas más raras. Mire a su alrededor: en el círculo de los míos se confirma el principio. al menos en notas musicales? La pieza de quince minutos. etc. tras el comienzo como poeta. el acicate de haberse quedado tras lo grande. «Si. Me sigue extrañando cómo se revela en la música la invariabilidad del carácter. Peter Gast con­ servó un recuerdo de la obra: «En la memoria me quedó su ‘Himno a la soledad’. Pero a esta observa­ ción unía Cosima un juicio peyorativo sobre el lenguaje musical de Nietzsche. Descontando naturalmente la imperfec­ ción de la técnica. ¡si les gustase a los demás tanto como a su creador! ¡Olvidar el tiempo. que. según Schopenhauer. asi­ mismo. me parece entonces que la música. Quiero captarla en toda su horrible belleza. en lo técnico. he revisado y ordenado mis composiciones ju­ veniles. retener la idealidad del hombre! Además. puesto que al fin había em­ pezado a decir algo acerca de su relación con Wagner.Himno. en cuanto expresión de la voluntad. tercera estrofa y final.» Se ha perdido el manuscrito. ¿Estaba contento con el resultado. una indicación desesperada a la posibilidad del talento heredado. en un himno a la soledad. lo que expresa un muchacho en ella es tan claramente el lenguaje del carácter fundamental de su entera naturaleza que el hombre tampoco quiere cam­ biar nada de ella. De nada servía. la voluntad se hereda del pa­ dre y el intelecto de la madre. lo ha­ bría llevado a ser un verdadero compositor. una pieza llena de áspera grandeza y deslealtad. hecho este que ‘la entristecía mucho’. como una profecía del futuro Una mirada en la lejanía Al marcharse: canto de los amigos. Nietzsche lo continuó al poco tiempo con un ‘Himno a la so­ ledad’.» Todavía en 1886 explicaba Cosima en una carta a Félix Mottl que este ‘Himno a la amistad’ introdujo la ruptura propiamente dicha. diez minutos cada dos semanas. 137 .

la hermana. En medio de su trabajo salía de improviso para jugar al caballo y al carro con los niños y esparcir alegría.» En efecto. en su rincón del departamento del tren. como contó lue­ go. Los Wagner recibieron amablemente a Elisabeth en Wahnfried. Al sopesar una respuesta afirmativa. sobre todo los que pedían que examinara sus com­ posiciones. que contenía una ópera compuesta por un director de ban­ co. Un día líegó un abultado paquete y Wagner dijo. el banco quebró más tarde y la joven tuvo que pagar con varios miles de marcos no haber seguido el consejo de Wagner. como confirmaba algo burlón el hermano. Entre Cosima y Elisabeth se llegó a un 'tuteo fraternal’. aunque rechazándolo enseguida con obstinación. más de cerca. Como ya sabemos por cartas anterio­ res. di­ vertido. co­ 138 . Wagner tenía la intención de nombrar a Nietzsche tutor de Siegfried en su testamento.» En el viaje de vuelta de Naumburg a Basilea. las condiciones que imperaban en Wahnfried. La hermana de Nietzsche confesó afectada que había deposi­ tado sus acciones precisamente con él. Los extraños le importunaban con sus pesadas pretensiones. y en esas ocasiones podía ser. Se alegró de que Elisabeth se hubiera decidido por la empresa.en donde seductoramente. Cosima había adjuntado un escrito en el que pedía a la hermana de Nietzsche que durante un viaje de Wagner a Viena y Budapest se acercase a Bayreuth y ‘se quede de madre de mis hijos’. a Nietzsche le pare­ ció bien la idea. muy im­ paciente. atender a los amigos. Wagner se mos­ traba como un buen padre de familia. se mezclaban pasajes dulces y fascinadores. Pues él se tomaba muy en serio las ‘múltiples obligaciones’ que podía tener para con la familia Wagner. Wagner le advirtió con el dedo en alto: «¡Hijita! ¡Venda esas acciones! Un director de ban­ co que escribe óperas no se preocupa bastante de su banco. ‘en una especie de alta escuela’. En marzo de 1875 la hermana de Nietzsche estuvo realmente en Bayreuth. aunque sin comprometerse demasiado él mismo. leyó Nietzsche una carta de Gersdorff en la que se hablaba de la alegría anticipada en los ensayos de Bayreuth. De ahí que a Nietzsche le pareciera importante que la hermana conociera también. Cosima hizo con ella treinta y dos visitas. orgullosa. naturalmente. de suerte que casi conoció todo lo que de alguna manera estaba relacionado con la casa. en medio de nieve abundante y fuerte frío.

Se montaban cuadros vi­ vos. Nietzschc oía interesado los detalles de Bayreuth que le contaba Elisabeth en sus canas y luego personalmente. que visitó du­ rante varias semanas a Nietzsche en Basilea y a quien. Pero la descri­ be asimismo como ‘encamación de la voluntad y de la nostalgia de poder en su más noble significado’. con nuestro querido Nietzsche. Dentro de seis días celebramos el sex­ to aniversario de la primera estancia de Nietzsche en Tribschen! En las fiestas era donde los creadores de los festivales se mos­ traban realmente como verdaderos virtuosos.. evidente­ mente. Elisabeth afirma que Cosima era muy larga y delgada para mujer. Cosima ejercia. De vuelta en Basilea. y a últimos de año Cosima celebraba la Navidad con énfasis religioso. Tras su muerte reveló su talento eminente para ser la dueña y señora de toda la empresa de Bayreuth. Pero me encontró en un campo de la vida que fácilmente se convierte en ciénaga para nosotros si no po­ demos volar a veces. Cierto.su poder a través de él.. y que su boca y su nariz también eran muy grandes. En vida de Wagner. Mayo y diciembre eran los meses de los grandes cumpleaños: en la primavera se ce­ lebraba el cumpleaños de Siegfried y el del padre. todas las festividades servían al culto de Wahnfried. con qué cor­ 139 . En mayo de 1875 escribía Wag­ ner a Gersdorff: ¡Cuántas veces. Tú sabes. la imagen de felicidad familiar se enviaba retratada a todo el mundo en forma de postales. ya fuese como manifestación pagana o cristiana. En gene­ ral. y así los Wagner vivían felices con su colección de pájaros en el jardín y pompa para recibir a las altéis señorías. ciertamente. Lo mismo le expuso Gersdorff. Reconocía la amistad que seguían mostrán­ dole los Wagner. del que no podía imaginarme que hubiera sido más feliz sin su amis­ tad conmigo. el encuentro íntimo con otro no ha te­ nido más que una influencia perturbadora! Esto no debe re­ gir. Wagner consideraba el único a quien podía comunicar sus pensamientos sobre Nietzsche. y lo sabes bastante bien.mo se deduce por las cartas de Cosima a Malwida. Nietzsche escribió a Erwin Rohde: También desde Bayreuth se me ha pedido que dé noti­ cias tuyas.

iniciados en Bayreuth el 1 de julio bajo la supervi­ sión de Richter. En la Pascua estará terminado el nú­ mero 4». Las recaudaciones dé estos con­ ciertos de Viena y Pest sirvieron para cubrir los gastos de los en­ sayos previos. puesto que la cuestión de la vivien­ da va por mal camino. En la lucha política tuvo aplicación un pasaje de ‘Schopenhauer como educador’. El ensayo ‘Richard Wagner en Bayreuth’ lo empezó con la sincera intención de hacer algo por la causa de Wagner. Nietzsche le escribió lo mu­ cho que admiraba la entereza con que el maestro había aguanta­ 140 . No pidas ‘una vivienda modesta’. Mi hermana está actualmente en Bayreuth y se quedará allí unas semanas. y hay que planteárselo al alcalde. previstos para el verano de 1876. una vez más. se había dado un momento de entusiasmo auténti­ co cuando se hizo con el arreglo para piano del ‘Ocaso de los dio­ ses’. Para el cumpleaños de Wagner. todos los partidos se enconaban unos contra otros y en la primavera debía decidir el pueblo. aunque sin éxito hasta ahora. Liszt dirigió sus ‘Campanas de Estras­ burgo’ y tocó el Concierto en MI bemol mayor de Beethoven ba­ jo la dirección de Hans Richter. Criticaba la omnipotencia del Estado y Nietzsche se alegró tanto más cuanto que se sentía «como si fuese un castellano.» Partes del ‘Ani­ llo’ resonaron mientras tanto en la presentación conjunta de Wag­ ner y Liszt en Budapest. Para entonces había que terminar el semestre. pues la nueva Constitución de la ciudad se dis­ cutía punto por punto en el gran consejo. Luego siguieron extractos del ‘Ani­ llo’ con Wagner como director. Mi hermana se esfuerza por encontrar algo para ella y para mí. tan fortificado e independiente se hace paulatina­ mente mi manera de vivir. He aquí su juicio. costará trabajo encontrar alojamiento para todos. También quiero comunicarte inmediatamente el requerimiento de la señora Wagner en el sentido de que te dirijas lo antes posible y con cierta impetuosidad al bur­ gomaestre de Bayreuth para que te aloje este verano allí. tres semanas en la Universidad y cinco en el Pedagógico. un año antes de los primeros festivales. «Es el cielo en la tierra. En Basilea reinaba gran excitación. Pues.dialidad y calor se piensa en ti allí y cómo se preocupan.

se le avecinaban tiempos difíciles. penoso andar en la calle. puedes imaginarte cómo me siento. le parecía dramática.» (A Gersdorff. sinnest cin freudig Wcrk. Trasluce amargura esta adición de Nietzsche: «Nosotros.. a pesar de la mayor mo­ vilidad. incluso con la die­ ta ridiculamente rigurosa. Gran can­ sancio. Cada vez que Nietzsche pensaba en la vida del amigo. le prohibió via­ jar a Bayreuth.) Bajo estas circunstancias no podía menos 141 . en la que se dice: Du Land der Liebe! bin ich der deine schon. dolores de cabeza de la peor es­ pecie que duraban varios días y se repetían al poco tiempo. Todo es necesario y férreo. Su estado de salud echó por tierra sus planes de viajar a Bayreuth. en suma. fuerte sensibilidad a la luz. hom­ bres diferentes. la má­ quina parecía querer deshacerse en pedazos. y no pretendo negar haber deseado algunas veces que así fuese. no hay azar de ninguna clase y parece como si temiera hacer acto de pre­ sencia. El médico. quejas. «Yo no digo nada. Das einzig. Das von dir zeuge. Donde todo empuja hacia un solo objetivo. wie du selber.» Y no hace sino poner de manifiesto su trágica clarividencia cuando Nietzsche adjunta a su carta una poesía de Hólderlin.do el barullo de tareas. Oft zürnt ich weinend. dass du immer Blóde die eigene Seele leugnest. das aus Liebe geboren und gut. wie du. resultando que ni siquiera la salud es algo permanente. seiM.. enfados y cansancio. siempre flameamos algo. como si usted fuese tan dramático que sólo puede vivir en esta forma y como si no pudiera morir hasta el final del quinto acto. tal como lo veo expresado en el medallón con que me han obsequiado recientemente. sinnest ein neu Gebild. el profesor Hermann Immermann. El estómago ya no se podía dominar. vómitos de horas sin haber comido nada. Noch sáumst und schweigst du.

en general. parecía exigir una tera­ pia muy rigurosa. A Nietzsche le habría ‘gustado mucho regalarle algo de felicidad’. yo también lo estoy». Y a veces me parece como si yo mismo fuese una espe­ cie de hombre afortunado y siguiera escapando a los más duros ataques del dolor. Wagner estará muy enojado.» Rohde estaba enredado en una triste historia amorosa. Tampoco les iba a bien a otros amigos.. mejoró pensando en el trabajo venidero. sin embar­ go. Pero. sino que también podía interpretarse como una especie de evasión de la amenazadora vivencia que estaba pasando allí. a pesar de la dieta y de los dolores de cabeza. denunciando así que su ausencia de Bayreuth no sólo lo hacía desgraciado. Pero antes de que Nietzsche marchase allí con la hermana. Mientras tanto. Tras las vacaciones de verano.. en Steinabad. pues no podía efec­ tuar el viaje a Basilea. estoy allí en espíritu más de tres cuartas partes del día y siem­ pre ando dando vueltas en torno a Bayreuth como un fantasma. Pero la mayoría de sus pensamientos estaban dedicados a Bay­ reuth. La enfermedad. una concha de caracol en la que creía meterse. La vida hogareña establecida por la herma­ na se la imaginó precipitadamente como una ‘piel nueva y sóli­ da’.que asegurarse la presencia de su hermana. quería discutir una vez más la situación de Bayreuth con Gersdorff. yacía en cama con dolores de cabeza y por la noche tenía que vomitar. El acosado amigo se sintió algo desconcertado an­ te la ‘desvergonzada insistencia’ de Nietzsche. Se quejaba a Rohde en estos términos: «La preo­ cupación y el malhumor me torturan más donde veo que uno no sirve para nada y tiene que dejar correr las cosas por implacables que sean.» La música que tarareaba Nietzsche en sus paseos resonaba aho­ 142 . Nietzsche vagaba por los bosques soñando con esperanzadoras perspectivas de futuro y. En sus solitarios paseos tara­ reaba y dirigía Nietzsche pasajes enteros de la música que se sa­ bía de memoria. Gersdorff y Rohde recibían cartas conminándolos a que le contasen cómo iban los ensayos. y Nietzsche le preguntaba asombrado a Rohde: «¡Por todas partes desespera­ ción! ¡Y yo no la tengo! ¡Y no estoy en Bayreuth! Y. debía mejorarse con un tratamiento en la Selva Negra. diag­ nosticada como dilatación de estómago. ambos se mudaron a una nueva vivienda próxima a la vieja a fin de hallar «una foma de vivir perfectamente adecua­ da. un pequeño balneario para enfermos del estómago. En primer lugar.

y todavía hoy se siguen. Wagner quería pasar inmediatamente a los ensayos generales después de haber trabajado durante dos meses con la orquesta. tres veces en total. durante el segundo en el escenario provisto de las decoraciones más importantes’.» La partitura general iba precedida de estas palabras: «Concebida en confianza en el espíritu alemán y ultimada para gloria de su sublime benefactor Luis 11 de Baviera». que significarían hoy día?’ Wagner diseñó un plan para los años venideros. Duran­ te el año del festival. ¿Y los táleros ahorrados. sus localidades a la señal de las trompetas. Cada dos años.ra en los pianinos de las salas de ensayos y en el escenario de Bayreuth. escribió Wagner. A todas las voces maliciosas que aún no han callado y son hostiles al donante del dinero y a su receptor cabe pregun­ tarles: ‘¿Hay algún mecenazgo que haya valido la pena más que el de Luis II de Baviera? La irritación de las autoridades finan­ cieras de Munich. tomar refrescos al aire libre en el atractivo paisaje y volver a ocupar. la tetralogía del ‘Anillo’. En doce noches se debería representar. Para 1874 se habían fijado ya todos los detalles. Poco antes se había ultimado la monumental partitura del ‘Anillo’. sabiendo que el éxito sólo se podía conseguir sin precipitaciones. pero sin el «despil­ farro» de este rey el mundo dispondría de unas cuantas obras maes­ tras menos. de manera grandiosa y sorprendente. Wagner anotó en la última página: «Ultimada en Wahnfried. bien reconforta­ dos. durante el primer mes al piano. la maquinaria y la iluminación. el segundo acto sigue a las seis. el tercer acto a las ocho. los detalles que Wagner definía así al rey Luis: Cada representación debe comenzar a las cuatro de la tarde. El impacien­ te mostraba de repente paciencia. pero sin los can­ tantes. no digo nada más. habrían de reunirse los cantantes duran­ te julio y agosto en Bayreuth ‘para estudiar detalladamente sus partes. de suerte que entre cada acto haya un descanso im­ portante que la audiencia debe aprovechar para pasear por el parque que rodea el teatro. desde lo al­ 143 . La disposición totalmente nue­ va de un ‘año de ensayos’ se mantendría durante decenios en Bayreuth y no se abandonaría hasta la II Guerra Mundial. frase que refleja la agitada historia de la obra a través de si* glo y medio. que bien puede entenderse.

El pro­ pio. Una vez se le hinchó la cara a causa de una muela infectada y. tras un par de noches sin dormir por el dolor. por primitivos.to del teatro. gigantes y héroes son todos de estatura extraor­ dinaria. éstos debían renunciar generosamente a ‘toda ga­ nancia o idemnización por los festivales y similares’. Era poeta.» Los preparativos seguían su marcha a las órdenes de Wag­ ner. se colgó con tal ímpetu del cuello del gigantesco cantante Niemann que casi se cayó ante 144 . inmediatamente se dice: ‘Ahí viene otro Nibelungo’. con su pequeña estatura. arreglan­ do muchas cosas y desechando ideas anteriores. Lejos de todo nerviosismo o capricho parecía ser uno más de su compañía. lo puso todo patas arriba. cuando llega uno de estos gigantes. hoy día no merecen más que una sonrisa. Sieglinde debe arrojarse fervorosamente a los brazos de Siegmund con estas pa­ labras: «¡No rechaces el beso de la mujer repudiada!» La cantan­ te no lo hizo con suficiente vehemencia para el maestro. Como hasta en­ tonces había exigido lo imposible de sus cantantes sin recompen­ sa material. compositor. «Mis dioses. Como para Wagner. se olvidó de todas sus molestias. No podemos imaginar cuántos cuidados y preparativos técnicos le precedieron para erigir en la provinciana ciudad de Bayreuth un teatro de gran estilo con me­ dios técnicos que. apenas podía ver. £1 último ensayo al piano. Wagner. Los cantan­ tes comprometidos el año anterior le ofrecían tal variedad de vo­ ces y talento dramático que ‘también tenía que fijarse en la figu­ ra’. de manera que en estas estaciones. en la sala del Hotel Sonne. Creo que la puesta del sol antes del último acto creará un ambiente de especial solemnidad. £1 frenesí de Wagner superó todas las dificultades. Wagner. Los ensayos eran relajados. mantuvo su humor acentuando la comunidad del tra­ bajo y la gran meta que todos ellos pretendían alcanzar. era un honor para todo cantante. cantar en Bayreuth. Nada más empezar el ensayo de la ‘Valkiria’. de teatro y de orques­ ta en una misma persona. con la misma sensibilidad qne para el primer acto. a sus 62 años y des­ bordante de alegría. El 7 de junio empezó Hans Richter con los ensayos en el esce­ nario del teatro de los festivales. director de escena. Con algodón y un pa­ ñuelo atado al carrillo andaba saltando entre las rocas.

Poco después. Al pasar. todo se acabó!» Pero Wagner no se cayó. por tanto. Su polémica contra la decadencia no excluía un profundo respeto por la aportación de los antecesores intelectuales. cuyo tema estaba destina­ do en un principio para la quinta de las meditaciones y que ahora sustituía a la de ‘Nosotros los filólogos’. Wagner cantaba. les gritó a los jóvenes ayu­ dantes que se habían sentado tras una pared de piedra con su par­ titura de piano: «¿Por qué habéis de tener en las manos esos vie­ jos mamotretos? ¿Es qué todavía no os lo sabéis de memoria?» Cuando los amigos escribieron entusiasmados desde Bayreuth en el verano de 1875. Así. así como las horas de amistad de Tribschen. y ello aunque no siempre habla de felicidad sino de las te­ rribles y funestas fuerzas subterráneas de la agitación hu­ mana. Nietzsche volvió a recuperar su vieja admi­ ración y durante un tiempo se olvidó de toda crítica. (‘Richard Wagner en Bayreuth’). del dolor de toda felicidad y de la fínitud de nuestra felicidad. Nietzsche se remitía a los dieciséis años de felicidad con que le había obsequiado la música de Wagner desde que tenía quince años. En su cua­ derno de apuntes escribió el siguiente aforismo: No sabía de qué manera participaría de la felicidad más pura y clara que no fuese a través de la música de Wagner.el impacto. empezó a escribir su cuarta ‘Meditación inoportu­ na’. la felicidad que irradia tiene que estar en la forma en que habla. En los estudios prepara­ torios se encuentra una frase que Ernst Bertram destacó en su li­ bro ‘Nietzsche’85 como determinante de la imagen del filósofo: «Podría imaginarme también un arte que mirase hacia adelante. de momento. estaba en lo alto del peñasco y «capitaneaba» el combate de Siegmund con Hunding. animado aún por la esperanza. ¿Por qué no existe arte seme­ jante? El arte arranca de la Pietá. no era ningún iconoclasta. sino que saltó al valle como una cabra montesa. la única mú­ sica del futuro. para quien el arte de su maestro significaba. Y la inquietud 145 . que se baje! ¡Si se cae.» El discípulo de Wagner. agarraba a Niemann y daba indi­ caciones para otra posición. pues. El ensalzador del instante predicaba al mismo tiempo la duración de la alta sensación. que buscase sus imágenes en el futuro. Niemann suspiró temblando: «¡Dios santo.

Wagner se ha ma­ nifestado repetidas veces sobre esta experiencia. Le había leído los ocho primeros apartados. si bien terminó el trabajo en la primavera siguiente y en julio de 1876 lo entregó ya a la imprenta. Volvió reanimado y al ver que ahora se dis­ cutía incesantemente de los festivales de Bayreuth. Quien defiende una causa por la causa misma suele aprender en el curso de la polémica que no le importa en absoluto el adver­ sario. Sócrates se había convertido para él en optimista teórico. si al menos pudiera!’» Es decir: Nietz­ sche debía tener conciencia de su propio fracaso ante el fenóme­ no Wagner en el ‘punto más difícil’. y cuando se decidió a escribir las ‘Meditaciones de Bayreuth’. a mi hermano no le gustaba hablar de obras no terminadas). que sólo lo mueven motivos personales. Sus contraataques a menudo produ­ cían fastidio o incomprensión en los extraños. la lucha no era contra una persona sino contra un tipo. los ataques se solían dirigir más contra su persona que contra su arte. le parecía im­ posible callarse ante este acontecimiento tanto tiempo anhelado: el agradecimiento por tantas cosas como Wagner había desperta­ do en él lo impulsó a terminar el manuscrito. Elisabeth Nietzsche sospechaba el conflicto íntimo de su her­ mano a favor y en contra de Wagner. «Pero me he quedado muy por detrás de lo que yo mis­ mo me exijo. en cam­ bio. en general. por vanidad y malicia. en medio de su ensayo sobre Wagner. En ‘El nacimiento de la trage­ dia’. de ahí que para mí sólo tenga el valor de una nueva orientación sobre el punto más difícil de nuestras vivencias ante­ riores.» (A Rohdc. no tuvo enemigos personales y le tocó defender ideas contra ideas. dijo muy triste: ‘¡Ah. Lisbeth.que desataba su sacudida debía producir la tensión creadora de la que podría salir una cultura nueva y estable. Nietzsche. y és­ tos exigían su continuación.) Para finales de año de 1875 Nietzsche se sentía tan mal que abandonó una parte de sus deberes oficiales y por óltimo se mar­ chó con Gcrsdoríí al lago Léman para pasar una larga tempora­ da de recuperación. Dice así: «Cuando me permití pre­ guntarle por el trabajo (no lo hacía nunca porque. Cuando el atacante era él mismo. No estoy por encima de él y veo que no he conseguido del todo la orientación para mí mismo. Efectivamente. abandonó el manuscrito sin terminarlo. cuando en el otoño de 1875. sin mencionar que podría ayu­ dar a otros. veía 146 .

más bien en suelo burgués-cristiano? Antigüedad y cris­ tianismo. Mientras que la separación entre idea y rea­ lidad llevó a Schopenhuer a negar la vida en general. los modelos que Nietzsche veneraba eran Schopenhauer y Wagner. La cuestión decisiva era ésta: ¿Arte en el sentido de la tragedia antigua o teatro moderno obedeciendo las exigencias del día? ¿Visión apolínea desde el es­ píritu dionisíaco de la música o escenario naturalista al que se so­ mete la música? ¿Sería en el futuro el acontecimiento escénico ilus­ tración de los procesos interiores. éste se efectuó antes y prin­ cipalmente en el terreno de la estética. el tipo de filisteo de la educación. éste afirmaba con toda evidencia la vida.a David Friedrich Strauss. Nietzsche rechazaba el optimismo superficial que se conforma con los lo­ gros de las condiciones de vida dadas. la obra de Wagner lo dionisíaco y lo apolíneo como hacía la tragedia antigua? ¿O se apoyaba. Si denominamos idealismo el deseo de realizar individual y socialmente las ideas.» Nietzsche sabía lo lejos que estaba todavía su tiempo de tal cultura. Renacimiento y Reforma. Nietzsche creía que el ar­ te de Wagner podía quitarles a los alemanes el gusto por el ‘ran­ cio cristianismo'. negación de la vida para alcanzar la salud del alma. verdadera­ mente. estas contradicciones se excluían mutuamente y exi­ gían la decisión del que profesa una fe. En este sentido. tal vez de manera incons­ ciente. para Nietzsche. Cabe preguntarse: ¿Era compatible la veneración de Nietz­ sche por Wagner con su alta estima de la Antigüedad y con la ‘higiene de la vida’ sacada de ella? ¿Reunía ahora. «Cul­ tura es sobre todo unidad del estilo artístico en todas las manifes­ taciones de la vida de un pueblo. como aspiraba Beethoven en 147 . El llamamiento de Goethe a considerar la causa de la Huma­ nidad como causa propia no encontró entre los grandes a nadie con más entrega que Nietzsche. afirmación y fomento de la vida. autor del ‘Evangelio de Bierbank’ so­ bre la ‘Vieja y nueva fe’. aunque ello no exigiese necesariamente apartarse de Wagner. Pues. como artista. Pero no fueron las ten­ dencias seudocristianas de la obra tardía de Wagner las que deci­ dieron el apartamiento de Nietzsche. Tenía que apartarse de Schopenhauer. que su mitología alemana podía conducir a un conocimiento antiguo-pagano del mundo. resulta que idealis­ ta será sobre todo el que se crea con la misión de renovar radical­ mente la vida cultural.

Nietzsche se entusiasmó por ‘Tristán’. En la de­ cidida antipatía contra todo lo teatral se nos presenta el verdade­ ro carácter de la concepción de Nietzsche. su amor a Wagner hizo surgir en él la ima­ gen del genio en el que había que creer cuando declaró Bayreuth escenario de la victoria de una nueva forma de arte que parecía prometer la victoria definitiva sobre todo lo teatral. En la circuns­ tancia de que en Wagner la palabra incide de manera determi­ nante en la música. ¿Cómo se imaginaba Nietzsche esta forma de arte? Llegó a la falsa conclusión de que Wagner aspiraba inconscientemente a la ‘sinfonía más grande de todas las sinfonías’. cuando la dominó en forma de arreglo para piano. aun en sus tiempos de mayor veneración por Wagner. o determinarían la escena y los cantantes el carác­ ter de la música? Cuando Wagner veía rebasados los límites de la música abso­ luta al aparecer el coro en la Novena Sinfonía de Beethoven y lo celebraba como redención del arte total. Nietzsche lo llamó «mons­ truosa superstición estética». como absolu­ to musical. que superaran el valor de la música absoluta. Nietzsche reconocía cada vez con mayor claridad lo contrapuesta que era su concepción a la de Wagner y se veía ante la necesidad de acep­ tar el objetivo de Wagner o admitir que ahí se separaban sus ca­ 148 . en la que se supe­ raba el mal primitivo de la ópera y donde los instrumentos prin­ cipales entonan un canto que se ilustra con la acción. pues el sinfónico no ha utilizado la palabra declamada. Esta sentencia subjetiva demuestra con elocuencia que. Y. En Wagner encontró el mismo despre­ cio por lo que los ilustrados de Alemania llamaban cultura y lo que Wagner calificaba de ‘civilización de la guerra’. Oe ahí que para noso­ tros la cuestión no sea: ¿Cómo podía convertirse Nietzsche en ad­ versario de Bayreuth? Sino más bien: ¿Cómo no se dio cuenta desde un principio de que estaba en contradicción con Wagner? Cabe razonarlo así: Se sabía unido a Wagner en la venera­ ción por Schopcnhauer. Nietzsche no con­ templaba el teatro como objetivo en el que se fundieran artes igua­ les. sino el sonido «más agradable y placentero». por último. bajo la dirección de von Bülow. la pieza menos teatral de Wagner. Nietzsche no veía más que la repercusión de la vieja tendencia de la ópera y llamaba antinatural la exigencia de que un cantante dramático se impusiera a la música.sus sinfonías. antes de oírla en Munich.

pero hoy vemos cómo Nietzsche tenía cada vez más claro el con­ flicto con su propia naturaleza. Rohde. en la ma­ yoría de las biografías de Nietzsche se desechan como malenten­ didos sin fundamento.» El distanciamiento interior de Nietzsche respecto de Bayreuth 149 . y te digo que lo que se llevará a cabo el año que viene en Bayreuth producirá una transformación ra­ dical en nuestra vida artística. de Giessen: «Del 9 al 13 estuve en Bayreuth. he escuchado los ensayos de ‘Sigfrido’ y del ‘Ocaso de los dioses’. se toma en consideración el sintomático significado que atribuía a la re­ sistencia que se opuso en todas partes a la obra de Wagner. Overbeck y von Gersdorff. Su idea iba encami­ nada a dirigir la lucha por la regeneración del arte en amistad afectuosa con Wagner. con que se oponía a la ‘fal­ sedad’ del concepto ‘música dramática’. Es evidente que a su carácter no le quedaba más que esta última opción si se tiene en cuenta el fervor con que acentuaba el ‘aspecto desagradable del cantante’. el gran Rabino Dr Levi. El director de orquesta Hermano Levi. confesó todo lo que Wagner tenía de extraño para él. cosa por demás que rechaza­ da por completo. y si. también admiraban esta innovación y así lo dije­ ron en una fiesta ofrecida a 140 invitados en los jardines de Wahnfried. además. Comprensión y veneración que pugnaban entre sí mucho an­ tes de que Nietzsche fuese consciente de ello. esto es. la villa de Wagner. No podía tratarse ya de ningún malentendido. pero sin perder la independencia de jui­ cio. Los amigos de Nietzsche. Así. Elisabeth FórsterNietzsche lo achaca todo a la desconfianza natura] de Wagner. Por las obras postumas sabemos que en 1874. entre las pocas cosas positivas de la represen­ tación teatral de Bayreuth estaba para Nietzsche la orquesta hun­ dida. sin embargo. sino más bien de una profunda animadversión. Curiosamente. Soy lo bastante viejo como para no dejarme engañar. aunque sólo fuera porque se lograba así una mejor concen­ tración en los sucesos del escenario.. huésped de los Wag­ ner durante todos los días de los ensayos.. advirtió antes que Nietzsche los peligros que encerraban las incompatibilidades subconscien­ tes.minos. por ejemplo. escribe el 30 de agosto de 1875 a su padre. dos años antes de ios primeros festivales. Siempre surgían discrepancias que. un día después de terminar los ensa­ yos. conocedor de la vida. Wagner.

esa idea. pues. del rao150 . porque sólo así podrá llegar a en­ tender y continuar el arte de los griegos. aunque afirma que el «alma de hoy» exige. recurrente en él. La pregunta acerca de la misión del arte moderno la respondía así: «Sólo puede trans­ mitir embotamiento o embriaguez. de las comunidades. Las contradicciones con Wagner suenan a traición en las palabras de Nietzsche: «Al estar sometido aparentemente el observador a la naturaleza radiante y arrolladora de Wagner ha participado él mismo en su fuerza y al mismo tiempo se ha adueñado a través de él contra él. pero se une a un instinto totalmente diferente: la nostalgia de volver a lo profundo. de momento. Nietzsche se siente todavía justificado para rechazar al dramaturgo. sino apartar­ nos del trauma de la culpabilidad. es natural sentir la tentación de no tomarse en serio la vida.» De esta manera habla ya pa­ ra el siglo venidero. el deseo de felicidad de la co­ munidad. Es capaz de preparar y crear nuevas formas del ser. El arte no debe devolvernos a la inocencia. «¡Amigos. Y todo el que se examine a fondo sabe que para meditar se necesita una oposición secreta. Pero al mismo tiempo se le plantea la cuestión de: ¿Hasta qué punto puede convertirse el arte en una amenaza? Si el que goza se toma el arte tan en serio como debe y puede el que crea. Bayreuth debe con­ vertirse en una realidad. es lo que comprende ahora también esa transforma­ ción que Nietzsche exige del arte y afirmó ya en sus años de ju­ ventud. Nietzsche exige del hombre nuevo que se libere. de cualquier modo. callar la conciencia al menos en algunos mo­ mentos. A los discípulos de Wagner no debe importarles única­ mente el arte. Y lo que dijo a Rohde con el Idilio de ‘Sigfrido’ tras el concierto de Mannheim. en pri­ mer lugar.» De todos modos. un gozo mo­ mentáneo. Lo que en Schopenhauer significaba todavía una forma de redención y elevación del alma que sólo puede transmitir el arte. La supravaloración del arte aumenta la nostalgia de las alturas. En ‘Richard Wagner en Bayreuth’. la que observe lo contrario. permaneced fieles a la tierra!» En ‘Richard Wagner en Bayreuth’ Nietzsche se dirige sobre todo contra el aspecto sibarita del culto a Wagner de los wagnerianos. pues no es ningún medicamento ni estupefaciente con que se puedan remediar las condiciones de miseria.lo alejó al mismo tiempo de su firme creencia de que el arte podía influir en la cultura de un modo creador. del alma moderna.

cuya mejoría transitoria acentúan sus cartas de aquella época. Mal­ wida y Friedrich decidieron pasar juntos un año en Italia. El propio Wagner se defendía inúltimcnte (y también contra la propia naturaleza) contra toda clase de arte que se presentase como lujo. La idea de Fano. Lo movieron a aceptar principalmente las dudas que le habían surgido con respecto a Wagner y su arte. Por deseo del hermano. esperando y temiendo. a condi­ 151 . Pero una obra tras otra de la serie de sus dramas mu­ sicales servía al mundo sobre todo de satisfacción de sus necesi­ dades aparentes. desde octubre de 1876 a octubre de 1877. la Universidad le concedió doce meses de vacaciones. Creyendo. se refe­ rían sólo en parte a su salud. en la conjunción de los mundos de Schopenhaucr y Wagner. la cultura sólo seguirá viviendo en forma de sec­ tas separadas a modo de conventos que tienen que rechazar el mun­ do que las rodea. que tras una inspección no pareció satisfa­ cer a Malwida. dudando. Elisabeth se encargó de la necesaria correspondencia con Malwida sobre la planeada reunión en Ita­ lia. Nietzsche apunta la noción de que. se conjura en un centenar de elegidos del espíritu. se convirtió finalmente en Castella Mare o Bo­ rren to.naquismo del arte. Nietzsche tomó el partido de Bayreuth con elocuencia. con entu­ siasmo y como promotor y ordenó sus reparos de si el arte podía regenerarse en absoluto desde el teatro un ‘silencio pitagórico de cinco años’. Si ahora se pronunció con tanta urgencia por una reunión con Malwida fue porque esperaba volver a encontrar a su lado sus viejos sentimientos por Wagner. dentro de poco tiempo. Alusiones enigmáticas de Nietzsche de por qué precisamente a comienzos de 1876 llegó a tiempo el ofrecimiento de la señorita von Meysenbug de pasar un año sin trabajar en Italia. para salvar el arte del futuro. La decisión final quedó aún pendiente. sino también el arte en general. puesto que podía estar seguro de que ella no diría de él más que las cosas más cariñosas y elogiosas. es­ te es el pensamiento que resuena en el epílogo de ‘Richard Wagner en Bayreuth’ cuando. ¿Podía presentarse este arte como servicio para la preparación de una vida nueva? De esta pregunta arrancaba para Nietzsche no sólo la importancia de Bayreuth. del grupo de orden que. Man­ teniéndole todo el sueldo. No obstante.

destinada en un principio a regalo de cumpleaños para Wagner. lo indujeron a dar a la imprenta esta copia.ción de que buscase un suplente para sus seis horas de griego en el Pedagógico y le pagase los honorarios. Peter Gast. Pues desde en­ tonces vive usted en mí y actúa incesantemente como una gota enteramente nueva de sangre que antes no tenía con toda seguridad. de suerte que casi tendría ganas de enojar­ me con usted por esta intranquilidad si no sintiera con toda certeza que esta inquietud me estimula incesantemente a ser más libre y mejor. Pues cada uno ha vivido a través de usted algo que le afecta a él exclusivamente en su fuero más íntimo. con la exaltación de la perspectiva de un año de libertad. y la felicitación en nombre de muchos sería hoy menos que la más modesta palabra del in­ dividuo. desde aquel entonces. Y las esperanzas más hermo­ sas que pongo en los acontecimientos de este verano son que muchos sientan de igual manera esa inquietud gracias a us­ ted y a su obra y participen así en la grandeza de su ser y de su vida. estudiaba el segun­ do semestre en Basilea. Que así sea es la única felicitación que le envío (¿dónde está. copió en mayo de 1876 los ocho primeros apartados del manuscrito. Vivencias seme­ jantes no se pueden sumar. Su admiración por el manuscrito y el deseo de Nietzsche de no quedarse mucho para los festivales de Bayreuth que se iniciaban en agosto de 1876. si no. Hace exactamente siete años que le hice mi prime­ ra visita en Tribschen. que. anima y aguijonea. yo también celebro en ma­ yo de cada año mi cumpleaños espiritual. sólo tiene derecho la manifestación más personal. estimadísimo se­ ñor. Por ello. y no me ha dejado en paz. Todo se arregló y. volvió a echar un vistazo al manuscrito incompleto de ‘Richard Wagner en Bayreuth’. y no sé decirle para su cumpleaños más que. Este elemento que tiene su origen en usted me impulsa. avergüenza. Es uno de los pocos documen­ tos de la mano de Nietzsche que escaparon a la destrucción de Wahnfried: En un día como el de su cumpleaños. el 22 de mayo Wagner reci­ bió sólo una carta de felicitación. debido a Nietzsche. la felicidad que uno pudiera desearle 152 . Así que debo estarle profundamente agra­ decido a aquel que lo suscitó.

En realidad. Lea esta obra como si no tratase de usted y como si no fuese mía. La preocupación de Nietzsche por que Wagner pudiera to­ mar a mal las confesiones de su último escrito resultó infundada. ‘Richard Wagner en Bayreuth’. Me tropecé con mi cochero y le pregunté por qué no me felicitaba. y permítale a uno que no ha tenido conside­ ración consigo su compasión y su silencio. Acéptela amablemente. Wagner respondió que la mala salud de Nietzsche en esos sie­ te años había significado los peores males para la amistad.. La empresa me ha creado finalmente bastan­ tes problemas: ¡Todos los empleados me temen más que al diablo! La extensión de esta carta resulta extraordinaria.. los vivos no deben hablar de mi obra. todo estuvo muy bonito por­ que ya pasó. De to­ dos modos añade: ¡Desgraciadamente estoy en tilles condiciones que sólo puedo superar la ciénaga de los días con chistes buenos y malos! Ayer (el 22 de mayo) hubo un banquete improvisa­ do en el recién terminado restaurante de artista del teatro: uno brindó por el imenso auge de mi fama gracias a los fes­ tivales... a pesar de toda la buena voluntad. Es como si yo me hubiera vuelto a representarme a mí mismo. si desde mis catorce años no hubie­ ra llevado conmigo las cosas de las que me he atrevido a ha­ blar aquí. Tal vez no hubiera sido posible.. 153 . me parece como si hubiese dedicado realmente to­ das las buenas horas del mismo a pensar y elaborar esta obra. por boca de su amigo ver­ daderamente fiel Friedrich Nietzsche. A Bayreuth fueron dos ejemplares manuscritos del nuevo tra­ bajo. Por lo demás. Si vuelvo la vista a todo un año ator­ mentado. Hoy estoy orgulloso de haber sacado un fruto de este inter­ valo de tiempo.— . Le ruego encarecidamente que deje que pase lo que ha pasado. puesto que sólo solía enviar telegramas. aún sin acabar..a usted?). es algo para el reino de las sombras. Lo poco seguro que Nietzsche estaba de su causa se lee entre las líneas de uno de los borradores de la carta adjunta a Wagner: .

De otro modo Wagner no habría replicado: «¡Amigo! ¡Su li­ bro es enorme!—¿Cómo sabe tanto de mí?—Venga pronto y ha­ bitúese a las impresiones a través de los ensayos. Telegráfi­ camente le aseguraba al amigo que la lectura lo ‘cautivaba ex­ traordinariamente’. A últimos de ju­ nio se terminó la impresión. El rey Luis leyó el libro en Hohenschwangau. adonde Wagner se lo había enviado. de suerte que el libro se publicó to­ davía a tiempo para los festivales. cuando estaba a punto de terminar la impresión de ‘Richard Wagner en Bayrcuth’.» Hacia mediados de junio de 1876. es evi­ dente que no advirtió el cambio de concepción y la crítica explíci­ ta. 154 . durante su estancia en Badenweiller. Nietzsche decidió añadirle unos capítulos finales que esbozó el 17 y 18 de junio.Totalmente ocupado en el trabajo de los últimos ensayos del ‘Ani­ llo’ (así como la entusiasmada Malwida von Meysenbug).

Pero más tarde anotó esto: «Mi error fue que llegué a Bayreuth con un ideal. casi todos los días se sumaban Edouard Schuré86 de París y algunos de los profesores compañeros de Nietzsche en Basilea.» Lo que Nietzsche había esperado para sí mismo y los que pen­ saban como él lo describe en la cuarta ‘Meditación inoportuna’: En la imagen de esta trágica obra de arte de Bayreuth vemos precisamente la lucha de los individuos con todo lo que se les enfrenta como necesidad aparentemente invenci­ ble. coincidían en su sensa­ ción y alcanzaban un efecto inmenso. tras cada matorral surge un profesor. La profusión de lo feo. La hija adoptiva de Mal­ wida. dijo bromeando: «En vuestra casa. pasó allí toda la época de los festivales con ' el marido y el hijo pequeño. tradición. No debería haberlo hecho. La visión de una fiesta en la que actores y espectadores eran igualmente extraordinarios y admirables. pues la casa estaba casi siempre llena de gente. Los individuos no pueden vivir mejor que cuan­ do maduran para la muerte y se sacrifican en la lucha por 155 . Así que tuve que sufrir la más amarga desilusión. Bayreuth seguía siendo la es­ peranza de que Wagner y su arte se mostrarían allí de nueva ma­ nera. lo hacía feliz. ley. Olga Monod.Los primeros festivales Hacia finales de julio de 1876 Nietzsche peregrinó a Bayrcuth. con poder. sobreexcitante me repelió violentamente. al acercarse un día desde Wahnfried. de suerte que Wagner.» Cuando el visitante de Bayreuth Nietzsche estaba sentado en la casa que Malwida tenía allí y se tomaba un vaso de leche no dejó traslucir a la anfitriona nada de sus luchas internas. contrato y órdenes enteros de las cosas. deforme. Para él.

sino la masa. Ya rompe el día y la lucha. Lo ilusorio del ‘ideal’ wagneriano era claro para Nietzsche cuan­ do contempló a las personas que encontró en la villa de Wagner. no vinieron los ‘singulares’. alzaban amenazadoramente jarros de cerveza y estaban dispuestos a cualquier argumento contundente si alguien 156 . amusicales. y en la música de Wag­ ner. La mirada con que nos contempla el ojo misterioso de la tragedia no es ningún encantamiento debilitador y enervante. le parecía ver el agluti­ nante de una sociedad en la que cada uno perseguía exclusiva­ mente su placer. Aunque exige sosiego mientras nos contempla. Semejante estética del arte lo sustrae decisivamente del cam­ po de la agitación y propaganda. Señores y damas del pa­ tronato. además de los ya conocidos. A los ojos de Nietzsche no era sino otro pretexto para el ocio. Las personas que importaban apenas se nota­ ban entre los elegantes tocados y los brillantes. naturalmente. Sobre todo. dado que la afluencia de visitas personales a Wahnfried era demasiado gran­ de. Ella fue la que dio carácter al teatro y a Wahnfricd. enamorados. pero su consuelo yace sobre los hombres desde las primeras ho­ ras del amanecer. sino para los descansos de antes y de en medio de la misma.la justicia y el amor. Es indudable que la colocación de la primera piedra de Bayreuth en 1872 había hecho surgir la esperanza de que en los festi­ vales se reunieran todos los que estaban animados de los mismos sentimientos. campo que siempre tiende a to­ car. donde sacudían puñeta­ zos en las mesas. especialmente en el caso de Wagner. puesto que se entiende lo simbólico miran­ do hacia atrás y presintiendo el futuro. se mezclaban con los ociosos de Europa como si en Bayreuth se tratase de un festi­ val deportivo. puesto que se nos aproxima el sueño reparador con el sentimiento del cansan­ cio quedo. se desvanecen las som­ bras sagradas y el arte vuelve a alejarse de nosotros. Pero. A los wagnerianos comprometidos se les veía reunidos por las noches en la cervecería de Angermann. pa­ ra esos minutos. persuasiva con su secreta sexualidad. pues el arte no está para la propia lucha. aburridos. tuvo que reconocer cómo este ideal no era lo princi­ pal ni siquiera para los más afectados. Wagner tuvo que conceder audiencias masivas.

» Pero Nietzsche tampoco encontró la más grande de las sinfo­ nías. una recaí­ da. Estoy harto de todo esto.. Wagner). sino la gran ópera. ningu­ na fiesta en la que participasen solamente ‘inoportunos’. Allí se me ocurrió la inutilidad de Bayreuth. El li­ bro sobre Bayreuth no era más que una pausa. santos. Esta expectativa no se cumplió. Schopenhauer. del canto. no fue ningún descanso. Wagner había abierto también las puer­ tas de la casa a los curiosos y malpensados. «Se despliega un reino de la bondad». considerada funesta. trasluce el dolor que también sufría Wagner: «Así. respondía: «A mí me parece que son cinco años..» Más tarde comparó su 'Schopenhauer como educador’ con ‘Ri­ chard Wagner en Bayreuth’ y reconoció que su tercera ‘Medita­ ción inoportuna’ había sido su primer paso hacia la liberación: El hombre schopenhaueriano me llevó al escepticismo con todo lo venerado. había anun­ ciado precipitadamente. La influencia embriagadora. a lo que de­ 157 . No le gustaba que le hablasen de su último libro y opinaba así: «¡Ah. pues. Me horroriza cada una de estas largas veladas del arte. la gente debe dejar las viejas historias!» Si le replicaban que hacía apenas cinco semanas que se había publica­ do. llegué a las alturas donde sopla un viento más puro.» Las orondas matro­ nas de Marienbad respondían. de la músi­ ca no respondía a esa moderación que tenía por elemento esen­ cial de la naturaleza humana. Nietzsche no encontró la fiesta de idealidad esperada. escrita antes de los festivales. hasta ahora defendi­ do (incluso con los griegos. ¡Qué lástima que Rohde y Gersdorff parecieran estar absorbidos por sus amoríos! Así que Nietzsche se recluyó con sus sensaciones. genio. Le asustaba el naturalismo de los gestos. Gracias a este rodeo.. Observó el ímpetu de su efecto nervio­ so. la empresa pro­ yectada en un principio ha sido en realidad un fracaso comple­ to. A los pocos días de llegar se quejaba ya por carta a su herma­ na: «Anhelo marcharme. Y éstos fueron los que. altamente estimado. pesimismo del conocimiento. en macabra parodia. dieron su impronta a la fiesta. La carta de Wagner a Emil Heckel. apartado del mun­ do exterior. Esta gente le parecía a Nietzsche una parodia. Con miras a los apuros financieros. a los ojos de Nietzsche.se permitía el menor desvío del riguroso código wagneriano..

quizá. dijo con lágrimas en los ojos antes de marcharse. pero con dolores continuos de cabeza. en la Selva Bávara. como en el Jura. he estado en cama.. pues. hizo una escapada a Klingenbrunn. ahora todo es ve­ neno y daño para mí. bosques espesos y aire de las alturas. A insistencia de su hermana. demasiado humano’. y su salud también había empeorado..—Me alegra saber que estás en casa de la señorita von Meysenbug y su familia. Cierto. En la noche del 6 de agosto había llegado el rey Luis a Bayreuth en un tren especial. hará fal­ ta dinero. Tampoco veré a mis amigos. Nietzsche volvió a los diez días para asistir a la primera representación pública de ‘El oro del Rhin’. No hay nada que revele más claramente su distanciamiento interior del ajetreo que rodeaba a Wagner que los esbozos. Sé exactamente que no puedo aguan­ tar aquello y que en realidad debiéramos haberlo previsto. también el espectador es digno de contemplación!» El malestar de Nietzsche no se limitaba a la estética. de ‘Humano. El lugar es muy bueno. Desde Klingenbrunn escribió a la hermana el 6 de agosto de 1876: Queridísima hermana. Su 158 . se quedó cortésmente en Bayreuth durante el resto del fes­ tival. espero que estés en Bayreuth y encuentres allí buenas personas que cuiden de ti después de haberme marchado. Es gente dema­ siado buena: agradéceselo en mi nombre de todo corazón. pero no quiero volver a Bayreuth.cía en su homenaje: «¡En Bayreuth. Antes de que pa­ sara por el escenario el primer ensayo general. diez días. No llegó la deseada separación entre Wagner y la hermana. ¡Cómo marchan las cosas! Tengo que concen­ trar todas mis fuerzas para soportar la infinita desilusión de este verano. En ningún sitio debía notificarse su llegada. Mezclémonos por un momento en el ajetreo del festival. iniciados allí. Piensa tan sólo en el cuidado con que he tenido que vivir durante los últimos años. para ello. Me cansan y agotan tanto las cor­ tas estancias que paso allí que no vuelvo a encontrarme. Quiero quedarme aquí. He tenido un mal día aquí. pero envió a unos parientes las entradas de las otras repre­ sentaciones. ‘¡Y esto es Bayreuth!’. como en ciertos tiempos de Basilea.

en medio de un par­ que fácilmente ‘acordonable’. como antes en el estreno de los ‘Maestros cantores’ en Munich. El paseo por las engalanadas calles de la ciudad le era insoportable. en el palacio de recreo de la margravina de Bayreuth. el 13 de agosto. Al finali­ zar el ‘Anillo’ con el ‘Ocaso de los dioses’. Luis. El siguiente potentado llegó una semana después. con ciertas limitaciones. era ahora una realidad. el soberano de Baviera. no podía soportar el recibir al emperador alemán. se volviera a sentar Wagner al lado del rey. A pesar de toda la crítica que se hizo a algunas debilidades artísticas. a participar en los ensayos generales. salvo un pu­ ñado de fieles. Ya había ocurrido que los príncipes llamasen a los artistas. en su sospecha de que no era tanto su hazaña artística como esta admiración por su energía lo que cons­ tituía la verdadera causa del interés general. 159 . Le ex­ presó emocionado su agradecimiento porque el rey hubiese acce­ dido. abando­ nó Bayreuth con el mismo secreto con que había llegado. por amor a la obra. en parte. el viejo señor consideraba su deber asistir a la inauguración de los festivales. se posentó el rey. Luis volvió a retirarse a su soledad nocturna. pero jamás se había dado antes que los príncipes pere­ grinasen a ver a un artista y a su obra en una ciudad de provin­ cias.extremada timidez le impedía cualquier contacto con la masa. bastante lejos de la ciudad. Aquí. Subió con el egregio huésped por la avenida. A las 16 horas en punto del 13 de agosto de 1876 se levantó el telón para presenciar ‘El oro del Rhin’. Al finalizar los ensayos. Lo que. pasando por la ‘Rollwenzelei’ —antes refugio de Jean Paul— y llegando al ‘Ermitage’. Había que descubrirse ante el trabajo de Wagner. junto con la corriente de asistentes al festival: el emperador Wilhelm I. Sorprendió al públi­ co que el rey Luis apareciera de nuevo en Bayreuth para la re­ presentación del ‘Sigfrido’ la tercera de las cuatro noches del ‘Ani­ llo’. VVagner recibió al amigo de otros tiempos en la estación. La desilusión de Wag­ ner se basaba. habituado a trabajar por las noches y dormir por el día. El éxito político fue mayor de lo esperado. El rey. todo el mundo había tenido por absurdo hacía cinco años. la mayoría admiraba el valor y el aguante con que Wag­ ner había llevado su empresa hasta el final. a saber. Aunque alejado del arte de Wag­ ner. un teatro propio de Wagner apartado del mundo. retuvo hasta la mañana a Wagner en conversación íntima. y que.

por ejemplo. es decir. Wagner tuvo que acep­ tar que los cantantes no estuviesen en condiciones.Muchas cosas de estos festivales no eran aún más que un prin­ cipio vacilante. co­ sa que constató para su satisfacción Eduard Hanslick*7. La orquesta hundida en el foso salió airosa. de apropiarse el deseado estilo declamatorio. Wag­ ner había dirigido desde el escenario unas palabras a los especta­ dores que no se interpretaron bien: «Deben esta hazaña a su fa­ vor y a los ilimitados esfuerzos de los colaboradores. en forma de anfiteatro ascendente. Un hermoso encantamiento hizo que todo nos saliera bien. Extrañaba que se hubieran su­ primido los aplausos ante el escenario abierto y la reverencia de los cantantes después de cada aria (que no existía sin más).. Así. En los des­ cansos había un puñado de gente para cada bocadillo de jamón. del par­ tido vienés de Brahms. mis artistas. El dragón del ‘Sigfrido’ provocaba la risa del público.» No obstante. y ésta engendraba una obediencia artística que no era fácil de volver a encontrar por segunda vez. A este respecto. lla­ mado más tarde ‘estilo de Bayreuth’. pero no estaba preparada para tantos huéspedes y tan mimados. La organización falló de forma considerable. Cierto. aunque su­ ponía un progreso frente a lo que se veía en los escenarios de las óperas. to­ mándose totalmente en serio desde el punto de vista musical. No se contaban los ‘telones’ al final. Nietzsche expresó lacóni-' camente su impresión del ensayo general: «El dragón pierde mu­ cho cuando se le mira a la cara. Nadie lo sabía mejor que Wagner. salvo unas cuan­ tas excepciones. especialmente su oscurecimiento durante la representación. una innovación re­ volucionaria. El escenario estaba grotes­ camente recargado y conmovedoramente primitivo. no ser visto. confe­ saba que: «Aquí era todo una hermosa y entusiasmada voluntad.» Se apartó con repugnancia de la ralea de los nibelungos. En previsión de las reacciones desfavorables de la prensa. causó sensación. «animales salvajes con accesos de su­ blime ternura y profundidad de pensamiento». Faltaban hoteles. Lo embarga­ ba el agradecimiento hacia sus artistas. Todo esto tuvo una crítica hostil. Se sentía como algo opresivo el estar sentado en la oscuridad. El auditorio. la ciu­ dad había hecho todo lo posible. Lo que podría añadir puede decirse en un par de palabras. resu­ 160 .. Los ‘wagnerianos’ fanáticos ponían una nota algo cómica con sus chambergos y pelo largo. y se despedían solemnemente.

pero du­ rante meses los periódicos habían expuesto todas las dificultades y predicho una catástrofe. Liszt pronunció con gracia unas cuantas pala­ bras: Igual que se inclina ante Dante y Miguel Angel. podía creerse que el pue­ blo alemán tenía que contribuir a la causa. Durante las representaciones siguientes no se mantuvo la es­ perada asistencia.mirse en un axioma. tendre­ mos un arte!» Pie para la polémica de los adversarios que lo in­ culpaban de megalomanía. con este hecho tendría que borrarse de la lista de pueblos civilizados de Occidente. Wagner también se mostró desconten­ to con la ejecución técnica de Cari Brandt y con la interpretación musical. ¡Pues no. y si encuentra placer en el oro falso del ‘Anillo del nibelungo’. Además. no y no! El pueblo alemán no tiene nada que ver con esta ver­ güenza indignante. el catastrófico déficit ascendía a cientos de miles de marcos al año. En el diario de Cosima se dice que «Richter no estaba seguro de ningún tempo». Las filas de butacas vacías demostraban el efecto de las reseñas hostiles de la prensa y los precios excesivos de las entradas. cuando el entusiasmo activo de los adeptos arrastra­ ba también a naturalezas más frías. En diciembre de 1876. Un gran banquete reunió una vez más al círculo de amigos que se quedaron hasta el final y a los que Wagner les dirigió un dis­ curso. al que Wagner había elogiado como uno de los promotores espirituales y materiales más exce­ lentes de su obra. Después de él habló Liszt. que «Richard dice muy triste que que­ rría morir». Mientras el supuesto triunfador descansaba con los suyos en 161 . Los primeros festivales de Bayreuth terminaron felizmente. Lo que escribió Ludwig Speidel8* en su ‘Epílogo crítico’ se correspondía en el fondo con la concepción de Nietzsche: Cuando el festival de Bayreuth aún se estaba desarro­ llando. ¡Y si ustedes quieren. Wagner concibió el plan de enajenarlo todo y transferir Bayreuth al teatro de la corte de Munich. Wagner tuvo que aceptar que no se tuvieran en cuenta las mejoras previstas para las últimas representaciones. tiene que hacerlo también ahora ante el genio cuya hazaña acaba de presenciar. Acaban de ver lo que podemos hacer: ahora les corresponde a ustedes querer.

y ello me llena siempre de rencor o melancolía. Como el médico tuvo que prohibir ahora toda clase de lectura y escritura. y Nietzsche le escribió entonces en estos términos: «Tu unión con un destacado antisemita expresa un alejamiento hostil de tu manera de ser.Italia poco después de terminar los festivales. Una parte del déficit la cubrió Wagner entregando de mala gana el ‘Anillo’ para que se representase fuera de Bayreuth. seguían llegando malas noticias sobre el fracaso financiero del verano. En el prólogo a la ‘ge­ nealogía de la moral’ de 1887 describe Nietzsche los meses que siguieron hasta la primavera de 1877 como el periodo que le per­ mitió echar una ojeada al ‘país amplio y peligroso’ que conside­ raba hasta entonces. pero no sólo el hecho de que volviera a Bayreuth para la primera representa­ ción del ciclo del ‘Anillo’ demuestra lo mucho que le costaba se­ pararse de Wagner. Su her­ mana se había casado en 1885 con el Dr Bernhard Fórster89. ya que la hermana se había ido con la madre a Naumburg. tanto le­ jano como próximo. La estancia en Bayreuth había perjudicado los débiles ojos de Nietzsche. El llamamiento a los ‘patronos’ no tuvo eco. la empresa se hallaba ante la bancarrota. sin más. Viena. el amigo Rée le leía. Como en 1874. y hasta la lectura de la partitura en la penumbra fatigaba su vista. Las representaciones alimentaron las dudas. Sólo con gran esfuerzo podía reconocer la escena. Le asustó el antisemitismo tan abiertamente manifestado en Wahnfried y la repugnancia consiguiente aceleró la ruptura. Este libro suponía una primera escaramuza abierta que luego llevaría a atacar el wagnerismo. Mu­ nich y Leipzig obtuvieron el permiso. y Peter Gast escribía al dictado las máximas que había esbozado primeramente en Klingenbrunn y que luego se incluyeron en el libro ‘Humano. demasiado humano’. uno de los más ruidosos en el movimiento antisemita. pues paso mucho tiempo sentado en 162 . El 27 de septiembre se sobrepuso para escribirle una carta a Wagner: Ahora tengo tiempo para pensar en el pasado.» El corto periodo después de las vacaciones del verano y del tormento de los festivales de 1876 lo pasó Nietzsche con los ami­ gos en Basilea. Los valores e ideas que durante muchos años le habían ofrecido suelo seguro se le vinieron abajo. No podía pensarse en una repetición.

unas semanas más tarde. le dio a su delicado heraldo una alegría. Todo lo que siempre me ha torturado me sigue: la eterna preocupación por lo insuficiente. le encargó ingenua­ mente a Nietzsche que le consiguiera ropa de un comercio de Basilea. y le escribió: ¡Que siempre sea para usted el país de los comienzos! Luego quítese a los alemanes de encima durante un tiem­ po. no veo la obra de nuestros esfuerzos más que como un despilfarro de energías sin ningún fin ni utilidad. al recordarle este tipo de contactos los tiempos de Tribschen. ya no puedo esperar más: mis superiores saben lo que hacen cuando me conceden to­ do un año de vacaciones. Incluso aunque no piense en las preocupaciones materiales por mi empresa. o ambas cosas. debido a una cura de atropina de los ojos que se consideró necesaria a mi llegada. y no sólo para mí. 163 . que tan hondo ha calado en mi corazón. Para mí. Estos han alcanza­ do de nuevo un punto culminante. y que dio vida a estas representaciones. aunque este sacrificio es inmensa­ mente grande para una comunidad tan pequeña. La amargura de Wagner se nutría de otra fuente cuando el 30 de noviembre escribía desde Roma al cantante Albert Nicmann. también desde Roma.—Tal vez sepa que el mes que viene también me voy a Italia. aunque no a un país de los comienzos. sino del fin de mis dolores. Tras los grandes acontecimientos hay un ra­ malazo de la más negra melancolía de la que uno no puede escapar con bastante rapidez para marcharse a Italia o po­ nerse a crear.la habitación oscura. tras todo el fervor extraor­ dinario. después del verano el otoño es más otoño que los de antes. me per­ derían de una u otra manera si no me abriesen esta salida. a quien le estaba agradecido especialmente por su trabajo en Siegmund: «¿Cree usted que he tenido un solo día de descanso y re­ creo? Jamás lo he tenido. cosa que parece necesaria para poder hacer por ellos al­ go decente.» Cuando Wagner. No se sabe si Wagner captó el sentido de estas palabras cuan­ do. llegó a Sorrento con su familia y se reunió allí con Malwida y —por última vez— con Nietzsche. co­ mo yo creo. ¡Wagner en Italia! A Nietzsche le traía el recuerdo del amigo que había tenido allí la inspiración del preludio de ‘El oro del Rhin’ con su intermina­ ble acorde en MI bemol mayor. usted me comprenderá si.

pero al informe de Paul Deussen sobre esto le faltan pruebas de que la causa de la afección cerebral hay que bus­ carla en una infección de este tipo. expuesta desde la primera juventud a los dolores más diversos. También se supuso que la mo­ tivaron el abuso de medicamentos y venenos. Algunas de las afirmaciones más im­ portantes las resume cautelosamente Karl Jaspers en su biografía de Nietzsche90. tan científicamente. Otros afirmaban. a su vuelta de Bayreuth. Muchos autores se han empeñado por investigar las causas y la peculiaridad de las enfermedades de Nietzsche.debido a la paciencia de mi temperamento. aire suave. tenía amigos considerados y dispuestos a ayudar. al filósofo mo­ ralista Dr Paul Rée. paseos. no son las enfermedades sino las personas las que pueden callarme. he soportado do­ lor tras dolor. que se había puesto el nombre artístico de Peter Gast. que desde 1873 se observaba un proceso psiconeurótico que estaba relacionado con la separación interior de Nietz­ sche respecto de Wagner. y viviré sano o no viviré. La parálisis generalmente reconocida del colapso nervioso se derivaba de una temprana in­ fección sifilítica. luego al músico Heinrich Kóselitz. explora formalmente hasta qué límite pue­ do aguantar el dolor. puesto que él se dejaba llevar por reacciones abruptas debido a la hipersensibilidad e irritabili­ dad motivadas por la enfermedad. Es de suponer que los hábitos y reacciones de una persona. como Cosima. No crea que soy moroso. y para este análisis se toma cada vez treinta horas. Cada qpatro a ocho días tengo que contar con este estudio: usted ve que es la enfermedad de un investiga­ dor. eso es lo que espero de Italia. Prácticamente he pagado mi tributo abundante a la filoso­ fía que enseña esto. Afortunadamente. habitación oscura. como si hubiera nacido para eso y nada más. Esta neuralgia actúa tan a fondo. Cuando Gast es­ 164 . Reposo completo. pero ya estoy harto. vienen codeterminados por la enfermedad. Ha puesto de manifiesto las numerosas interro­ gantes que tienen que quedar abiertas. En primer lugar. me asusta tener que ver u oír algo allí. Probablemente puede afirmarse con más razón que el estado crítico de salud de Nietzsche contribuyó a pro­ ducir la ruptura en aquellos años. Los resulta­ dos son muy divergentes.

Nietzche pareció haber intimado tan pronto con el joven K6sclitz. Esto reavivió el interés de Nietzsche por su obra. a Gast se le ocurrió una idea de por qué era realmente imposible el florecimiento del arte bajo el do­ minio de nuestra cultura marcada por el saber y el entendimien­ to. Franz Overbeck. Pero las relaciones íntimas no empezaron hasta finales de abril de 1876. A continuación. Varias veces. le añadió en junio los tres capítulos Anales que falta­ ban y publicó luego el libro como homenaje. en vez de enviar la copia a Bayreuth. Gast sintió que se le habían revelado ‘los impulsos más secretos de la cultura’. se la entregó al editor Schemeitzner. A través de él supo más cosas del admirado. donde vivía tranquilo con su hermana. de tal manera que. que calificó como pieza plena de grandeza e inflexibilidad. que lo invitó para las Navidades e incluso lo sor­ prendió con regalos. le ex­ presó su sentimiento de que precisamente esta obra se quedase en mero torso. A causa de Nietzsche. como ya hemos dicho. Schmeitzncr. generalmente por las noches. a la que ya había apuntado el prólogo del ‘Nacimiento de la tragedia’. Gast se quedó sobre todo con el ‘Himno a la soledad’. tal como habla por boca de Sócrates. Si Nietzsche remitía en última instancia las fuerzas apolíneas y dionisíacas del arte a la tendencia utilitaria y racionalista. Por entonces. Nietzsche los invitaba ese semestre a su casa del Spalentorweg 48. Gast tuvo siempre oportunidad de demostrarle prácticamente su ve­ 165 . Como ya se dijo. con las recomendaciones del editor de Nietzsche en el bolsillo. pero que tenía abandonada. de quien lo que más le interesaba era la relación con Wagner. Nietzsche consideraba todavía el es­ crito demasiado personal como para publicarlo. llegaron a mediados de octubre procedentes de Bayreuth. Unos días más tarde se le ocurrió darle una alegría de cumpleaños a Wagner con él. En 1874 Gast conoció también al amigo de Nietzsche. alias Gast. Nietzsche notó el gran deseo de Gast por el fragmento sobre Wagner y se lo dio para que se lo llevase a casa. su amigo Wiedemann le recomendó ‘El nacimiento de la trage­ dia del espíritu de la música’. Cuando Gast devolvió los folios. cuando le comunicó a Gast que tenía una ‘Meditación inoportuna’ sobre Richard Wagner que había iniciado. adonde. y dejó que Gast hiciera una copia. Wiedemann y Gast decidieron en 1875 marchar a Basilea.tudiaba contrapunto y composición en Leipzig entre 1872 y 1874. de Nietzsche.

visitas de los amigos o curas en los bal­ nearios. se lo propuso a una joven llamada Mathilde Ramperdach en la primavera de 1876 a orillas del lago Léman. se encargó de la traducción. huía de los dolores insoportables. Italia y Suiza. es muy improbable. «Sentí como si alguien me hubiese arrebatado la luz.» Nietzsche parece haber sentido lo dependiente que se había hecho de algunos amigos y de su sacrificio a causa de su progresi­ va enfermedad. Louise Ottw. por la que Elisabeth también tenía que preo­ cuparse. de suerte que su ayuda era siempre corta. ganándose así la ilimitada confianza de su ami­ go. Kn junio de 1877 dice ya lo siguiente: «¡El matri­ monio. Tal como le había reco­ mendado Wagner. La existencia de Nietzsche adquirió la forma de intranquili­ dad constante. y los sentimientos del enamorado Nietzsche se ensombrecieron cuan­ do la dama volvió con sus hijos a París. También reci­ bió la traducción una dama casada que vivía en París. Precipitadamente y sin nin­ gún cariño. que más bien empeo­ raban por el cambio continuo de clima.neración por el genio de Nietzsche.. Pero en Naumburg vivía la madre. Unicamente este estado de cosas pudo haber permitido que la her­ mana de Nietzsche penetrase cada vez más en su vida y que se hiciera cargo de muchos de sus asuntos. y pensó en casarse. Desde agosto de 1875 vivían los hermanos en la misma casa en Basilea. lo sé muy bien!» 166 . Tenía que volver a encontrarme a mí mismo. por cierto muy deseable. Marie Baumgartner". Se habían conocido en los paseos de los descansos. Siempre de camino entre Basilea y muchos lugares de Alemania. a la búsqueda de lo espiritual y corporalmente so­ portable. Con su hermosa y legible ca­ ligrafía. También le escribió a Wagner en septiembre la noticia dicta­ da de que ‘Richard Wagner en Bayreuth’ se hallaba a punto de imprimirse en francés.. Esto hace suponer que en la existencia de esta dama Nietz­ sche tenía un motivo más para su abandono prematuro de Bay­ reuth. escribió al dictado de Nietzsche y sacó copias en limpio antes de la impresión. pero fue rechazado. madre de un alumno de Nietzsche. Y también sabía que no se trataba de una situa­ ción transitoria sino que más bien necesitaría cuidados continuos. quería resolver ahora el problema de su nece­ sidad de ayuda. Meritoriamente pospuso siempre su acti­ vidad creadora.

desde que Wagner estuvo en Alemania. incluido el antisemitismo.— Ahora me amanece la Antigüedad y el conocimiento que Goethe tenía del gran arte.. empezó a condes­ cender paso a paso en todo lo que yo desprecio. Wagner y Nietzsche se encontraron por última vez en este otoño de 1876. No soporto nada ambiguo. pienso con inefable dulzura en el Requien de Mozart. Doce años más tarde. se manifestaba alegre y lleno de vitalidad. Como ya se ha dicho. en medio de los primeros festiva­ les.—El ‘Canto de la ale­ gría’ (22 de mayo de 1872). se marchó a Suiza. ¡Qué fies­ ta más deprimida y falsa la de 1876! Pero tras ella se me abrieron los ojos a las mil fuentes del desierto. sin que mejorase su salud. tenía un aspecto bronceado y vigoroso. Vuel­ ven a gustarme las comidas sencillas.. Ahora es cuando me siento en esta senda. Cuando el siroco empezó a soplar en Italia. donde pasó en primer lugar dos semanas en Lucerna. No se le notaba nada. uno de mis mejores estados de ánimo. En realidad era ya hora sobrada de despe­ 167 . Allí le so­ brevino una certeza del futuro que se refleja en sus notas: Siento como si me hubiese curado de una enfermedad. Nietz­ sche lo resumía así en su obra ‘Nietzsche contra Wagner’: En el verano de 1876. ahora es cuando podía adquirir la visión escueta de la vida real de los hombres: disponía del antidoto para que no se convir­ tiera en pesimismo envenenado.Ultimo encuentro Durante el invierno de 1876/77 se quedó Nietzsche en Sorrento. me despedí ya de Wagner. Ese periodo fue muy útil contra la precocidad.

Al principio. totalmente entusiasmado. Mas. la Villa Rubinacci. Uno de ellos se lo recomendó más tarde. pero luego se alegró porque esperaba contarle todo a Wagner. Wagner leyó allí.dirse: bien pronto recibí la prueba. Nietzsche pasó todo el invierno en casa de Malwida von Meysenbug en Sorrento junto con Rée y el estudiante Albert Brenner. Pero el maestro se impuso la pohibición de hablar de los festivales. en Roma. no se le ocurrió que podía haber cambiado de opinión. Subían por la costa hasta una altura que les permi­ 168 . No debe ocultarse ninguna intención tras el hecho de que los Wagner también pasaran sus vacaciones en Sorrento entre el 5 de octubre y el 5 de noviembre de 1876. en realidad un décadent caduco y deses­ perado. que no llegó a efectuarse. en Nietzsche una forzada serenidad y naturalidad que le eran ajenas. Uno de los últimos días de su estancia en Sorrento. asombrada. la ‘Historia de las repúblicas italianas’. El paraíso de Sorrento tenía sus inconvenientes. En Bayreuth aún no se había separado por completo del maestro. las luchas entre la lealtad al amigo y su propia con­ vicción no habían desembocado todavía en ninguna resolución. Solía llamar a Cosima y a Malwida para leerles episodios del libro. De momento mostraba alegría sincera de volver a verlo. en apa­ riencia el vencedor. durante un paseo.. Los Wagner invitaban con frecuencia a los cuatro vecinos. se humilló. ante la cruz cristiana. desvalido y roto. y Mal­ wida afirmó más tarde que cada día ‘se apresuraban a verse’. Residían en el Hotel Victoria. Malwida observó. Richard Wagner. Pe­ ro el propio Nietzsche jamás habló de reuniones tan frecuentes. Las cartas de Bayreuth sobre el enorme déficit pecunario lo ponían melancóli­ co y Malwida le hizo jurar a Nietzsche que no hablaría de Bay­ reuth. del historiador suizo Jcan Charles Sismondi. puesto que Wagner te­ nía consigo la última ‘Meditación inoportuna’ para leerla y toda­ vía en Bayreuth mostraba total admiración por ella. a pocos pasos del domicilio de Malwida. le hablaba Wagner al amigo acerca de su trabajo en el ‘Parsifal’. como no mostraba ninguna renuencia a reunirse con Wagner. Nietzsche se horrorizó ante la noticia de que los Wagner vendrían a Sorrento. De todos modos la ocasión era propicia. al poeta italiano Cossa para que hiciera una versión dramática..

Wagner se había reído de la insuficiente asistencia a los festivales: «Los alemanes no quie­ ren saber nada hoy día de dioses y héroes paganos. Tenía por imposible que Wagner. Con toda se­ guridad habría entendido y aprobado si Wagner hubiese hablado de impulsos artísticos nacidos en él de la sensibilidad religiosa de la Edad Media cristiana. quien se había declarado ateo hasta las últimas consecuencias.tía ver mucho más allá de la isla. pues Cosima le había leído el borrador en prosa durante las vaciones de 1869. El hermoso día otoñal. Nietzsche conocía ya el texto del ‘Parsifal’. con su presentimiento de invierno. quieren ver algo cristiano. La influencia del escéptico Rée es tanto más significativa cuanto que la obra de Nietzsche publicada por entonces. del aliciente que puede tener la configu­ ración musical de ese sentimiento de la vida. ¿Sentía este escenificador de sí mismo la necesidad de colocar los proyectores bajo nuevo ángulo? Este ‘festival de consagración del teatro’ se creía siempre un rotundo ateo que había hecho las observaciones más despectivas sobre el cristianismo ante Nietzsche y todos los amigos hasta principios de los años setenta.» Aquí en Sorrento utilizó ahora Nietzsche discul­ pas para explicar su desconcertante silencio. lo cual se formuló con deliberada ambigüedad. inclinación hacia los dogmas cristianos. judío radical. arrepentimiento de su ateísmo. desfavorable para él. se oponía por su contenido a su glorificación 169 . ‘Humano. También lo puso de mal humor la antipatía manifestada por Wagner contra el amigo de Nietzsche Dr Paul Rée. del mar y de las ensenadas. y había constado la ‘impresión terrible’ que había tenido Nietz­ sche. Ahora confesaba nuevas experiencias inter­ nas. Por eso le pareció el cambio de Wagner un intento de acomodar las cosas como resultado de su éxito. La separación de Nietzsche y Wagner coincide temporalmente con el conocimien­ to de Rée en 1874. Wagner barruntó una influencia en Nietzsche. pudiera volver jamás a una fe ingenua. y hablaba del gozo que debía a la ceremonia de la eucaristía. Hasta mucho más tarde no se pronunció sobre este melancólico paseo. empezó a hablar del ‘Parsifal’ menos como el pro­ yecto artístico y más como la descripción de una vivencia religiosocristiana que había tenido. y por primera vez. de­ masiado humano’. hizo que Wagncr clamase: ‘¡Sentimientos de despedida!’ De repente.

Lleno de sosiego. los pájaros cantaban y. por consiguiente. yo veo lo humano. en tiempos de su amor por Mathildc Wesendonk. y recordé lo significativa que me pareció ya esta advertencia una vez en el Parzival de Wolfram.» Habían pasado veinte años desde que Wagner había dado con el material. El título reza: donde voso­ tros veis ideales. A últimos de enero de 1876 dijo a Cosima: «Empiezo el Parsifal y no lo dejaré hasta que lo acabe. En cambio. pude sentar­ me en la azotea de la casita para disfrutar de la ansiada y prometedora tranquilidad. Ocho años después del pri­ 170 . congela el héroe bajo espesa capa de hielo. del idealismo. el jardincillo estaba reverdecido. Durante años el manuscrito estuvo prácticamente olvidado en el fondo del baúl del inquieto viajero. Nietzsche comentaba así su ensayo antiwagneriano: En este libro me he liberado de lo que no forma parte de mi naturaleza. no volví a ocuparme-nunca de esa poesía. Trabajaba enton­ ces en el tercer acto del primer ‘Tristán’. lo ideal no se puede refutar. Echando una ojeada retrospec­ tiva. aun­ que sin aludir directamente a él. la llamada convicción. como si yaciera sobre hielo. le vino la inspiración: El día de Viernes Santo me desperté por primera vez en esta casa con un sol radiante de luz. el prolífico Wagner se había refugiado en la nueva obra. en este caso el genio. y también enfría de manera sig­ nificativa la compasión. al final congela la fe. demasiado humano. Un error puede quedar inofensivo. Ahora se me venía a la ima­ ginación su contenido ideal de forma arrolladora y desde la magia del Viernes Santo concebí rápidamente un drama que esbocé fugazmente con unos cuantos rasgos en tres actos. sino que con­ gela. sí. también de Wagner. ¿Era posible aún entenderse acerca del ‘ParsifaT? ¿Cómo había nacido el ‘ParsifaT.anterior del genio y. esta última piedra del es­ cándalo entre los amigos? Desengañado por el fracaso público de sus festivales. cerca de Zurich. En el refugio de Zum griinen Hügel. me dije de re­ pente que hoy era Viernes Santo. donde concebí ‘Los maestros cantores’ y ‘Lohengrin’. Desde aquella estancia en Marienbab. por fin. un rincón más allá de lo santo.

Wagner hablaba de la religión de la compasión que se decantaba más y más en él a medida que envejecía y que ahora pensaba anunciar en su obra de vejez. proclamaba Wag­ ner en el periódico ‘Bayreuther Bláter’. para siempre. «le está reservado al arte salvar el núcleo de la religión.mer plan. Demostrar que la compasión afin­ cada en la naturaleza más honda de la voluntad humana es la única base verdadera de toda moralidad» es lo quele presentaba a Nietz­ sche como tema del ‘Parsifal’.» Inmediatamente después limitó el concepto de manera sorprendente: «No se trata aquí de lo que otro sufre. supuestamente. ‘Los maestros cantores' y el ‘Anillo’ pospu­ sieron otros doce años el trabajo en la obra. O sea. a quien le interesaba muchísimo la historia del ‘loco puro’. como se denominaban las veladas artísticas anteriores. Pero también se aferraba a la posibilidad de la renovación y renacimiento de esta humanidad occidental. seguramente para su provecho y en un sentido superior. No se trataba de ninguna ópera. sino de lo que yo sufro cuando sé que él sufre. pero tampoco de ningún ‘drama musical’. «Allí donde la religión se hace algo artificial». Wagner creía prever el ocaso de la humanidad his­ tórica.» El ver que estaba tan poco desarrollada en el hombre la disposición a la redención del mundo por la compasión le hacía «El hombre tan odioso y debilita mi compasión por él hasta la total insensibi­ lidad a su necesidad». le explicó a Nietzsche lo que significaba la palabra ‘Parzival’. le ha­ bía escrito a Mathilde Wesendock: «Reconozco que la compasión es el rasgo más fuerte de mi carácter moral y. Antes de trabajar por primera vez en el material. según su voluntad (que luego no se respetó). ‘fal’. el maestro hablaba en 171 . ‘Festival de consagración del teatro’ rezaba ahora la pomposa denominación. en este paseo oto­ ñal de 1876.. cosa que Wagner no quiso hacer antes ni mucho menos ahora. Lleno de vitalidad y fantasía narrativa. el Teatro de los festivales de Bayreuth.. tam­ bién es la fuente de mi arte. ¿compasión de sí mismo? Cincuenta años antes de ‘La decadencia de Occidente’ de Oswald Spengler. loco. El término es árabe: ‘parsi’ significa puro. Y el único lugar de re­ presentación sería. como Nietzsche atribuía erróneamente al ‘Par­ sifal’. como la escribía desde 1873. redactó un nuevo borrador para el rey Luis. o ‘Parsifal’. También éste se quedó sin acabar. Claro que no a tra­ vés de la Iglesia. Ahora.

Pero Nietzsche reaccionó ahora con un silencio defensivo. Ambos hombres no volvieron a verse. 172 . El viejo mago no se percató de que se le iba ahora el mayor regalo de amistad de su vida. Habrían de pasar dos años para que produjese el epílogo que confirmara públicamente la ruptura hasta entonces tácita.su paseo de Sorrento tal como el amigo lo había admirado otras veces. Se disculpó bruscamente y se marchó en el crepúsculo.

como fue el caso antes. desde hacía tiempo cubierto de polvo en su armario: «. El estado de ánimo de Wag­ ner se derrumbó por completo. De todos modos. aunque no como mero regalo.. No podía pensarse en una repetición de los festivales. Wagner tenía la intención de llevar a cabo el vie­ jo plan de fundar una escuela superior de representación 173 . No podré hacer otra cosa que tener el valor de cubrir el déficit desprendiéndome del teatro. situación a la que Wagner estaba acos­ tumbrado de siempre. cuya valentía ‘admiro tres veces todos los días’.» La lucha heroica contra los acree­ dores duró todo el verano. y Wagner renunció a una parte de los ingresos que le co­ rrespondían por las representaciones.. A mediados de junio confesó al amigo banquero Friedrich Feustel: «He llegado al extremo. No aceptó una invita­ ción de Frankfiirt para pronunciar allí una conferencia sobre Wag­ ner. mi estupidez es grande. No se me ocurre nada más. Claro que los contratiem­ pos no cesaron. En Lon­ dres se habían representado fragmentos del ‘Anillo’ con grandes aplausos. desde Rosenlauibad y con Malwida von Meysenbug. ‘Parsifal’ se ‘hipotecó’ al Teatro de corte de Mu­ nich. cuando Nietzsche estaba preocupado por un regalo de boda para Rohde. envió saludos y recuerdos a los incansables de Bayreuth.La apostasía En la primavera de 1877.» La hermana se debía encargar del envío. pero sin el beneficio deseado. y ca­ da instante estoy dispuesto a salirme literalmente de mis casillas. se le ocurrió desprenderse de su busto de Wagner. hasta que en la primavera de 1878 Luis volvió una vez más a salvar la situación desesperada: dio un gran anticipo para pagar a los acreedores principales.

músicos y directores de orquesta para el ‘nuevo estilo’. Tampoco se consiguió ya la colaboración de Nietzsche. Pero espero que se forme como escri­ tor. boletín pensado en un principio como órgano periodístico del ins­ tituto. Wolzogen no puede medirse ahora co­ mo estilista con Nietzsche. Cosima le rogó al editor de Nietzsche. que se ocupase de la impresión de las Bayreuther Blátter. a saber. que debía contruirse en Bayreuth. de Berlín. no sólo debía formar cantantes. El emocionado llamamiento de Wagner a todos los artistas alemanes antes del día de la inauguración. cosa que naturalmente no podía coseguir por mucho que Wag­ ner intentase explicar al rey que Wolzogen también había estu­ diado filología. en su calidad de «sostén» de Nietzsche. Lo acertadas que eran sus estimaciones de las capacidades de Wolzogen lo revela una carta que escribió a Hermann Levi tras dos años de trabajo de redacción con él: «Cierto. A pesar de las voces disuasorias del círculo de amigos de Nietzsche. tuvo como respuesta que se apuntase un solo cantante para el curso. puso de redactor a uno de los wagncrianos más doctrinarios. sino para todos los teatros de ópera alema­ nes. de no haberlo vivido yo. En realidad quien dirigía la revista era Cosima y sus indicaciones determinaban su perfil. al acomodado Hans von Wolzogen95. las negociaciones llevaron finalmente en 1878 a la fun­ dación de la revista. Todavía en enero de 1877 pensaba Nietzsche escribir para la revista. Por encargo de Wagner. puesto que Richard y Cosima le habían garantizado en Sorrento que dispondría de espacio para expresar libremente su opinión. el 1 de enro de 1878. pero por aquel entonces había abandonado ya toda su actividad perio­ dística. tan aprecia­ das en Bayreuth fueron las que decidieron la retención de Wolzo­ gen como colaborador. me parecía increíble que alguien pueda vivir tan plenamente en la idea. en la que Wagner publicaba todo lo que creía necesa­ rio publicar. Peter Gast sugirió ganarse también como colaborador a Jacob Burckhardt. Debía sustituir al «traidor»Nietzsche. De manera característica. Schmeitzner. El instituto. Desde allí se desplegó 174 . Este pasó el verano en Rosenlanibad. le doy razón en que no es ningún escritor nato.dramático-musical. De este esfuerzo académico salieron las Bayreuther Blátter. La asociación del patronato financió la revista.» Y estas cualidades. Wolzogen es una de las naturalezas más curiosas con que me he encontra­ do.

y al recontar ahora los ‘Maestros cantores’ y el ‘Tristán’ conoció la rítmica de Wagner. no se aprende nada. Nietzsche esperaba la confirmación de sus reservas en relación con las impresiones musicales de Bayreuth. quiero decir incluso el empleo excesivo del mismo». «Entre las repercusiones peligrosas de Wagner. de la que también se deduce que Nietzsche seguía ocupándose con la misma intensidad de la técnica de composición de Wagner. Con ayuda de recuentos rítmicos de com­ pás de las más diversas composiciones. «como mues­ tra en pequeño el uso del tresillo. La ‘maternal amiga’ Majwida había invita­ do a Nietzsche a su retiro suizo. aunque echaba de me­ nos a Malwida y le habría gustado discutir ‘algunas cosas’ con ella. le parecía ser la causa de que Wagner pre­ fiera dilatar los periodos de cuatro compases en otros de cinco. Consideraba que el teórico Fuchs era la persona apropiada para hacerlo. pero Rosenlauibad volvió a gus­ tarle tanto que se decidió a quedarse allí. y los de seis en siete. que no sin crítica se oponía a Wagner.» La denominación wagneriana de ‘motivo’ para los estribillos musicales le parece a Nietz­ sche poco clara y dice que se denomine ‘símbolo’. Fuchs intentó deducir su sentido. que consistía en revestir la co­ lumna de volutas. «Los otros que escriben sobre Wagner no dicen en el fondo más que han tenido un gran placer y quieren estar agra­ decidos por ello. Wolzogen no me parece bas­ tante músico. creyendo que así le daba vida. acto III.» De la conversación personal con Cari Fuchs. y como escritor es para partirse de risa con su con­ fusión del lenguaje artístico y psicológico.» Nictzsche deseaba que alguien competente determinase la realidad de la obra de Wag­ ner. Le comunicó por carta su nostalgia de volver a conversar 175 . «En los ‘Maestros cantores’.» Nietzsche lo com­ paraba con el estilo de Bernini**. hay un vals: vea si no impera ahí el número siete. organista y escri­ tor musical Cari Fuchs*.una sugestiva correspondencia con el pianista. La aver­ sión contra lo rigurosamente matemático y simétrico. «No es otra cosa. de arriba abajo. una de las peores me parece ser el ‘querer-dar-vida a cualquier precio’: pues. con la rapidez del rayo el estilo se convierte en artificio. Esto le recordó a Nictzsche que en 1870 «buscaba perio­ dos de cinco y siete compases». puesto que sin adornos le parecía demasiado sencilla. Wagner ocupaba a Nietzsche no sólo desde el punto de vista de la teoría musical.

había entablado amistad con Robert Browning96. empezó en casa a componer la música del ‘Parsifal’. Nietzsche vio el incidente como una canallada salvaje y se refería especialmente a ella cuando en cartas posteriores hablaba de las perfidias de Wagner y de una ‘ofensa mortal’.una vez más con la señora Wagner: «Siempre es uno de mis ma­ yores placeres. Temía el trabajo filológico del in­ vierno. pues se tomó la libertad de indicar al médico de Nietzsche. junto con Hans Richtcr. el Dr Otto Eiser. a los intervalos entre pro­ fesión y profesión conquistados por la enfermedad. y hace años que no hemos hablado. ocho conciertos en el Albert Hall de Londres.» Los Wag­ ner acababan de llegar de Inglaterra. Nietzsche se sentía físicamente bien. Los biógrafos de Wagner suelen deducir una afectuosa preocupación de la correspondencia entre él y el Dr Eiser. Había que tomar necesariamente una cura de aguas. de Frankfurt. vive dividida y finalmente tiene que enfermar. Cosima me ha enviado noticias de Bayreuth. «Si tengo influencia en la juventud. También lo recibió la reina Victoria en el cas­ tillo de Windsor. La ‘caza de la salud’ de Nietzsche en el aire de montaña no produjo el resultado esperado. no es una persona armónica. se lo de­ bo a mis escritos.» A Nietzsche no le gustaba reconocer que Cosima había conado el pelo a su Sansón y que el fenómeno del distanciamiento no podía evitarse ya con la excusa de la amistad con Cosima de los años pasados. pro­ cedentes del cuarto de trabajo. que los sufrimientos del joven se debían a una masturbación excesiva. Tras otros viajes a Suiza y al sudoeste de Alemania. donde Wagner había diri­ gido. Al llegar el invierno. cuyos primeros acordes oyó Cosima el 1 de agosto. Malwida informaba a Nietzsche de Wagner: «Por fin. Con tal motivo. Por su parte. pe­ ro los dolores de los ojos y las migrañas volvieron con fuerza des­ 176 .» £1 10 de agosto de 1877. Nietzsche estaba fuera de sí. Parece que todos están bien y contentos en su hogar. En octubre de 1877 provocó Wagner un incidente grave. donde leyó todo el texto de su ‘Parsifal’ ante un pequeño círculo de personas. a mis horas robadas. Sentía que quien apenas tiene algo de tiempo al día para sus asuntos principales y tiene que dedicar casi todo el tiempo y las energías para los deberes que otros pueden hacer tan bien co­ mo él.

amor.» Nietzsche no se manifestó ante Wagner. luego. temblando y con cuellos arrobados. ¿no son de la poesía más excelsa? ¿No es un último desafio de la música?. cansado. Todos estos inventos pertenecen a la epopeya y.. cansado de la inconte­ nible decepción de todo lo que nos quedó para el entusias­ mo a nosotros. para la visión interior. a lo general humano.. hombres modernos. no me gustan las doncellas histéricas. quien se sometía a este tipo de molestísimos trata­ mientos: «Una vez más Wagner ha tenido razón. mucho de lo que es soportable para el ojo interno apenas se aguan­ tará en la representación: imagínese a nuestros actores rezando. Nietzsche hizo saber a su amigo Reinhard von Seydlitz: «Ayer llegó el ‘Parsifal’ a mi casa. ni tampoco el cisne herido. cansado por repugnancia a todas las mentiras idealistas y flojedad de conciencia que se ha vuelto a alzar aquí con la victoria sobre los más valientes.) Decepción amorosa y obligación de tener presente su propia meta hicieron clamara Nietzsche en enero de 1878: Cuando prosiguió solo. de177 . que pareció ayudarle. más que enfermo. Sin sospechar nada malo. al poco tiempo me puse enfermo. Así que en marzo decidió tomar una cura prolongada de aguas en Baden-Baden. de la energía despilfa­ rrada en todas partes. Wagner había enviado a Nietzsche un ejemplar del texto del Festival de consagración en enero de 1878. como ya hemos dicho. Pero las situaciones y su suce­ sión. temblaba. A Malwida von Meysenbug le complació. mera psicología fantástica. enviado por Wagner. El lenguaje suena como tra­ ducción de una lengua extranjera. Impre­ sión de la primera lectura: más Liszt que Wagner. temporal­ mente limitado. como le había complaci­ do a Wagner. para mí. Tampoco puede ser efectivo en el escenario el interior del castillo de Grial. nada de carne y de­ masiada sangre (particularmente en la Santa Cena hay demasia­ da sangre para mí).pués de las Navidades. esto es demasiado cristiano. El envío del *Parsi­ fal ’ en medio de la terminación de su nuevo libro ‘Humano. espíritu de la Contrarreforma. que estoy demasiado habituado a lo grie­ go. esperanza. trabajo.» (A Elisabeth Nietzsche. juventud. pues siempre afirmó que una buena cura de aguas era lo que su hermano nece­ sitaba.

porque quería po­ sibilitar una discusión objetiva en la que puedan participar también los amigos tan inteligentes de todo tipo que tengo. Nietzsche notaba con más claridad que nunca lo mucho que se asustaría el partido de Wagner con su libro y por ello decidió publicar anónimamente ‘Humano. En los apuntes de Nietzsche se encuentran borrado­ res de una carta que debía conciliar a Wagner con el contenido del libro.—Hubo que elegir un pseu­ dónimo debido a que. sí. Nadie quiere hablar ni escribir contra mi nom­ bre. mucha más que dolor.inasiado humano’. Herido. AI enviarle este libro deposito confiadamente mi secreto en sus manos y en las de su noble esposa y supongo que desde ahora será también su secreto. y.» ¡Otro de esos añadidos preñados de sentido! A Nietz­ sche le parecía oír el choque de las espadas. Como ‘milagro for­ tuito’ acogió la llegada del hermoso ejemplar con el texto del ‘Parsifal’ en ese preciso momento. demasiado humano’. no quería menoscabar el efecto de mis escritos anteriores. por otro. miembro del consistorio. provisto de la dedicatoria: «A su caro amigo Friedrich Nietzsche. Pero Wagner debía saber muy bien quién era el autor. Richard Wagner. porque con él debe impedirse que se manche pública y privadamente la dignidad de mi persona (ya que mi salud ya no aguanta cosa semejante). por terrible que sea el espectáculo 178 . En tiempos llenos de paro­ xismos y tormentos. Este libro lo he escrito yo: en él he sacado a la luz mis sensaciones más profundas so­ bre personas y cosas y he recorrido por primera vez la peri­ feria de mi propio pensamiento. un sentimiento de delicadeza. excitó mucho a Nietzsche. este libro fue un consuelo que no falló donde fallaron todos los demás. Mas no sé de ninguno de ellos que tenga las opiniones de este libro. Más felicidad. como hasta ahora. finalmente y sobre todo. por un lado. sin que se lo impida. Tal vez siga viviendo por haber sido capaz de escribirlo. Me siento como un oficial que ha atacado una trinchera. pero arriba y desplegando ahora su bandera. aunque tengo un gran deseo de conocer los ar­ gumentos opuestos que se aporten en este caso. Se bus­ có un nombre ajeno y una explicación adecuada para que la obra saliera en Schemeitzner.

Ahora bien. después de cien años. Nietzsche volvió vigorizado de BadenBaden para reemprender sus lecciones. dando a enten­ der que muchas cosas del libro podían tomarse a broma. sólo hay juicios partidistas. quedó listo pára la imprenta el primer tomo de aforismos de ‘Humano. Con el corazón en un puño y expectativas imprecisas entregó el paquete 179 . Nietzsche se lo dedicó al recuerdo de ese espíritu libre. a la decisión de probar una vez más: Nietzsche quería vivir en las montañas todo el tiempo posible y sólo ir a la ciudad para dar sus lecciones.» Nietzsche envió ‘Humano. no conozca a nadie que ahora piense como yo. escribió en junio a Malwida: «El destino del hombre sobre el que. El odio más irreconcilia­ ble y el amor más injusto lo muestran los hombres contra los libe­ radores del espíritu.— Aunque. gracias a la ayuda de Peter Gast. Abandonó su casa. demasiado humano’ a Richard y Cosima Wagner con una dedicatoria divertida. Alquiló una habitación en Basilea. Se aferró a la esperanza de que la ruptura de la amistad todavía se podía evitar y Wagner le per­ mitiría la libertad de la propia convicción dentro de la amistad. me imagino que no he pensado como individuo. como ya se ha dicho. Pensando en esta conme­ moración.» Queda sin averiguar quién envió a Nietz­ sche el 30 de mayo un busto de Voltaire con estas palabras: «L’áme de Voltaire fait ses compliments á Frédéric Nietzsche. No quería renunciar al nombre de Nietzsche y una dosis de escándalo no le venía mal.—Un heraldo adelan* tado que no sabe exactamente si le sigue la caballería o si ésta existe aún. La in­ tención de separarse totalmente de su cargo había cedido. Así que Nietzsche volvió a revisar todo el manuscrito para borrar lo que Wagncr pudiera relacionar consigo mismo. lo tenía presente como símbolo terrible. el editor no estaba convencido de que el libro se publicara anónimamente. sino como colectivo. Tras la Pascua de 1878. por tan­ to. pues había comprobado que lo que mejor le sentaba era cambiar cons­ tantemente de lugar. Como el libro apareció poco antes del centenario de la muerte de Volt ai re97 el 30 de mayo de 1878. demasiado humano — Libro para espí­ ritus libres’. Aunque en el invierno de 1877/78 su salud le había creado tantas dificultades para escribir. El sentimiento más extraño de soledad y pluralidad.que lo rodea.

tuvieron que herir a los amigos de Bayreuth. Los Wagner se encerraron en el silencio. quin­ ce en total. / para los otros será burla y tormento. que lo bendiga el ojo fiel del maestro. En la primera página del libro figuraba lo que en el borrador se había esbozado así: Dem Meister und der Mcisterin cntbietet Gruss mit frohem Sinn beglückt ob einem neuen Kind von Bascl Friedrich Freigesinnt. / Quiere disfrutar lo que / le sea dado en sus muros de tierra. / no muchos. los únicos que aprobaron el libro. / Pero antes de enviarlo al mundo. de mo­ mento. y tan sólo en el número de agosto de las Bayreuthcr Bláttcr ridicu­ lizó y criticó Wagner las ideas de Nietzsche en su artículo ‘Públi*«A1 maestro y a la maestra / brinda un alegre saludo / feliz de un nuevo niño / desde Basilea Friedrich Librepensador. contra Wagner. / Quiso deslizarse a la luz en las montañas. móg Meisters Treuaug segnend blicken. es will gefallen. / ¿quién sabe?. / y que le siga también / el astuto favor de la maestra.* Los ataques. nicht vielen. gleich neugeborenen Zicklein hüpfen. fünfzehn an der Zahl. Rohde no calló sus ‘dolorosas sensaciones’. In Bergen wollt zum Licht es schlüpfcn. / Y si a dos y a cuatro patas / se mueve por el mundo. und dass ihm folge fürderhin die kluge Gunst der Meisterin. wer weiss? selbst mit’nem Schnurrcnbart. incluso con un bigote. Er wünscht. Was ihm auf seinem Erdenwallen beschieden sei. ob es Vaters Art. 180 . apenas velados. Gast. Und ob es wird auf Zween und Vieren sich tummeln in den Weltrevieren. / Desea que con emoción / pon­ gan las manos en el niño / y miren si es como el padre. que en el libro sólo aparece apostrofado como ‘el artista’.en correos. / saltar como un cabrito recién nacido. den anderen werd es Spott und Qual. Rée y Burckhardt fueron. dass sie mit Herzbewegen aufs Kind die Hánde prüfend legen und schauen. Doch eh wir in die Welt es schicken.

tuvo que estar escribiendo incesantemente para redactar las seiscientas páginas que contienen los apuntes en la edición completa. mientras me pierden a mí. y sólo espero y deseo que me agradezca este servicio. En su artículo. la burla de Wagner elevaba al máximo estas cosas 'de­ masiado humanas’. si desde un prin­ cipio está calculado para su presentación al público.co y popularidad’. Pero no lo hará ni puede hacerlo. en verdad. Rée y Burckhardt (quien repetidas veces lo ha ca­ lificado de ‘libro soberano’). Wagncr escribió lo siguiente a Overbeck: «He demostrado mi amistad por él no leyendo su libro. estaba demasiado herido por la hostilidad aparecida simultáneamente en cartas de otro lado. ayu­ 181 . para vengarse de los ataques de Nietzsche. Desde Bayreuth lo han proscrito en cierto modo: y. Wagner pone la mira en ‘la situación del arte en la Alemania actual* y explica que nada puede ser bueno de verdad.» No obstan­ te. Nietzsche escribió dos apéndices tras la publicación del libro en 1878: ‘Vermischte Meinungen und Sprüche* (Opiniones y afo­ rismos mezclados) (1879) y ‘Dcr Wandcrcr und sein Schatten’ (El caminante y su sombra) (1880). Dondequiera que residiera du­ rante estos años. A mí no puede desconcertarme. El subtítulo. Pero lo bue­ no sólo sale ‘a la luz bajo la figura de lo mediocre’. El 31 de mayo. ‘Libro para espíritus libres’. aunque más bien a manera de insinuación y con una moderación apenas conocida en él. Sólo se intenta retener todavía a mis amigos. y así es como algunos me cuentan lo que ocu­ rre y se planea a mis espaldas. De paso lan­ zaba también indirectas contra ‘los profesores’. Nietzsche se vio envuelto en la polémica de Wagner. parece que la gran excomunicón se ha aplicado también a su autor. por mu­ cho que lo lamente por el excelente Schmeitzner. tengo una idea de cómo debe­ rían estar constituidos los hombres para que mi libro tuvie­ ra un efecto rápido. calificados más tarde por él como tomo segundo de la obra. tan irracional que se quedó sin saber qué res­ ponder. Wagner ha desaprovechado una gran oportunidad de mostrar su grandeza de carácter. ni en la opinión que tengo de él ni de mí. Nietzsche le confesaba a Gast: Si a usted le sumo los otros dos que se han alegrado de mi libro.

da al observador a conocer el intento de Nietzsche por recorrer el camino hacia la propia esencia. de 1875. Le importaba independizarse. rezaba el epígrafe del cuarto apartado. ‘Reflexiones psicológicas’. Se abre camino el descubridor de un nuevo conocimiento de la vida y el formulador de un nuevo estilo aforístico. Naturalmente. pueden haber servido de modelo del estilo pulido y del tono es­ céptico del nuevo lenguaje de Nietzsche. El ocaso del arte lo ve Nietzsche seguido de la aurora de la filosofía. Pero el modo en que se juzgan aquí las seducciones de la metafísica y las nociones estéti­ cas de Wagner. Las variaciones sobre la nueva temá­ tica contenidas en los apéndices que constituyen el segundo to­ mo. cuyo propósito debe ser dar nuevo y mayor sentido a todos los valores anteriores. de­ 182 . sobre todo en pensamientos sobre el futuro sin cristianismo y sobre los vicios de los alemanes. pero el cielo de nuestra vida brilla y alumbra aunque ya no lo veamos. desde es­ te momento. es exclusivo del Nietzsche maduro. Nietzsche se despidió de Wagner. eran apropiadas para comple­ tar la ruptura con Wagner. oponer al­ go nuevo a la filosofía moral y a la teoría del conocimiento de otros tiempos. y como no podemos permitir fácilmente a nuestros seme­ jantes. a quien apostrofa de ‘artis­ ta’ y subordina al campo del ‘crepúsculo vespertino del arte’. por tanto tiempo admirado. con lo que también se alude a la liberación res­ pecto de Schopenhaucr. lo que más nos interesa aquí es que. con su revisión de la idea dionisíaca. profecía que se ha justificado plenamente. Tal vez lo mejor de nosotros lo hayamos heredado de sensaciones de tiempos pretéritos a las que apenas pode­ mos llegar ahora por vía directa. ‘Desde el alma del artista y del es­ critor’. Los contemporáneos y las generaciones posteriores han inten­ tado adivinar la radicalidad del giro efectuado con ‘Humano. Los moralistas france­ ses y el libro del amigo Rée. el sol ya se ha puesto. se cuestiona el papel dirigente del arte. fuera de lo apropiado. Pronto se considerará al artista como residuo magnífico y se le honrará como a maravilloso extranjero de cuya fuer­ za y belleza dependía la felicidad de los tiempos pretéritos.

como una previsión de lo que determina ya nuestro mundo: la pérdida del arte por falta de ritos cultistas renovadores. que esta sería su ‘última victoria sobre la vida’. un hombre viejo. a distancia. si supiera todo lo que guardo en el corazón contra su arte y sus objeti­ vos. Lo que Nictzsche tenía presente entonces se presenta hoy día. Por supuesto. cosa que. El 29 de diciembre de 1877 escribía así al rey Luis: «Ya no espero en el ‘espíritu alemán’ que creía poder anunciar en la dedicatoria de mi obra de los nibelungos: he hecho mi experiencia y me callo. que ahora participaba cada vez más en la vida de Wagner. sabía que sólo podía ganarle a su ‘enojoso’ destino la terminación de esta obra gigan­ tesca. no hay que buscar la solución exclusivamente en lo personal. Mientras Wagner seguía trabajando imperturbable en la musicalización del libreto del ‘Parsifal’. únicos que pueden conducir a nuevas formas artísticas. ni la nueva carga que significaba para él la ruptura de la amistad con Wagner. La supuesta seguridad de las nociones de Níetzsche. Pero concluyo mi paz con el mundo. Lo siento mucho. in­ variable). No espero nada de Pomerania ni de la marca de Bramdenburgo ni de ninguna provincia de este curioso imperio alemán: ni si­ quiera espero nada del margraviato de Bayreuth. Sé que este tra­ 183 . Sus aspiraciones y las mías son totalmente diver­ gentes. cuyas vivencias registraba con pla­ cer. me tendría por uno de sus peores enemigos. fue el primero en recibir la noticia: «Me he lanzado al purgatorio y felizmente he vuelto a salir de él. como es sabido. El ‘viejo e invariable’ se sentía cada vez más en el final de su vida. su ma­ nera cosmopolita de viajar.masiado humano’. pues yo estoy cada vez en menos condiciones de alegrarlo (tal como es. cuya cláusula primera reza así: ¡Me deja en paz!» En octubre de 1878 terminó Wagner el segundo acto del ‘Par­ sifal’. El 11 de junio de 1877 escribe a Reinhard von Seydlitz: Me gusta y deseo mucho que uno de mis amigos sea bue­ no y amable con Wagner. El rey Luis. no ocultan los esfuerzos que el enfermo constante tenía que hacer. no soy. Además. pero hay que estar dispuesto a cual­ quier sacrificio al servicio de la verdad.

Solí­ cita y aguda. No quisiera que esto que ha escrito se convirtiera en una frase hecha. esto es.» La carta lleva esta lirma: «Su propio inmortal para este mundo. había que bus­ car con él: ni huella. pero nunca me dijo una palabra de esta sinfonía.bajo ha resultado digno de nosotros. indescripti­ ble. para no apremiarlo y dejarle bastante tiempo.» En los descansos de la composición. resulta comprensible la acti­ tud indolente de Mendelssohn hacia esta composición. Confió al diario sus penas a causa del rey Luis: «Me sobrecoge un sentimiento muy raro. Cosima le ayudó a buscar lo perdido. Wagner se alegraba de volver a notar desaparecidas composiciones de la juventud. ¡Cómo le habría gustado a 184 . Unos amigos descubrieron en Drcsden una maleta con algunas obras instru­ mentales (la obertura de ‘Polonia* y de ‘Columbus* así como la Sinfonía en DO mayor). El joven Mendelssohn había invitado a Nietzsche. a hacer un viaje por Italia y Grecia.» La nueva ola de simpatía patéticamente formulada produjo los celos de Co­ sima. Richard Wagner. cuando leo al final que su alma le pertenece eternamente. Nuestro joven amigo Nietzsche conoció al hijo de Mendelssohn. No paraba. En 1835. se inquirió también cerca de viejos herederos: en vano. y no sé lo que quiero. Desde la perspectiva de hoy día. Al morir también este hijo. a pe­ sar de todos los cuidados. Si de mí dependiera. hace cuarenta y tres años. Al rey le contó por carta: Su destino es curioso. poco antes de morir. sino que fuese verdad. Murió. Pues lo que él hace está bien hecho. una música que había escrito hacía cuarenta años y que se había escuchado en Leipzig. no la dejaría sin escribir. le rogué que conservase mi manuscrito.—Le hablé de es­ to a mi mujer en Tribschen. Con las voces de orquesta todavía existentes Wagner se hizo escribir una nueva partitura. no. sorprendiéndose de una semana a la otra con un nuevo tiempo de la sinfonía. y yo seguí adelante. Pe­ ro sufro y me voy para ocultar mi dolor. Sien­ to como si me mordiera una serpiente en el corazón. Después he vuelto a verlo con frecuencia. igual que mostró alivio ante el rechazo de Nietzsche. quería que la revisara Mendelssohn (por enton­ ces en Leipzig). el manuscrito se había —y según parece— perdido.

Fé­ lix Mendelssohn-Bartholdy.. La crisis de la vida está ahí. El mucho más joven de Basilca revela una disposición seme­ jante cuando el 11 de junio de 1879 escribe a Malwida: «Quiero recorrer tranquilamente mi camino y renunciar a todo lo que pueda impedírmelo. Pero cuando calla la esperanza. se han quedado en chapuzas. se sintieron inducidos en su último libro a pedirle ex­ plicaciones. Nietzsche confesó a la vieja amiga de Wagner. En febrero de 1879. pues veo que no hay nada que mejorar en la situación global de lo existente. el invierno de 1878/79 pasó para Wagner tra­ bajado tranquilamente en el tercer acto del ‘ParsífaT. vuelve a hablar el de­ monio — ¿o el genio? Me siento más feliz que nunca: mi trabajo es para mí la fuente de mi vida. de nin­ guna omisión.Nietzsche aceptar la invitación! Pero la rechazó ante la preocu­ pación de que el desconfiado maestro tomase a mal que ‘su Nietz­ sche ’ viajase con el hijo del ya fallecido. Calificar el arte wagneriano de ofuscación de 185 . Mathilde Maier98. Exigían que diese argumentos personales a su ata­ que público. especialmente los partidarios de Wagner. en la «bonita colina». No tengo que quejarme de ningún infortunio. Y lo peor es que no se me va la queja del cora­ zón. incluida la única que presencié al lado de mi sublime señor.» Algunos amigos de Nietzsche. pero todavía odiado. que me rodea ama­ ble y tranquilizadora en imágenes espirituales siempre nuevas. Quien lo vea tan clara y manifiestamente no puede entregarse ya a ningún enga­ ño. me sentiría es­ pantosamente solo. Ya no se hablaba para nada de nuevos festivales. Por lo demás. muy mucho y muy pronto para nues­ tra época. todas las representaciones. y sólo puede prosperar en ella lo malo. es profundamente mala. Wagner se abrió con una sinceridad desacostumbrada a su amigo real al escribirle en estos términos: Yo y lo que yo creo no soportan ya ninguna prisa.. He producido muy rápido. que había salido por sí solo de sus apuros al expresar sus pensamientos. aban­ donado. El teatro esperaba. Si no tuviese el senti­ miento de la enorme fecundidad de mi filosofía.

y también en qué suave disposición hacia los hombres. que esté en condiciones de comprender sus sentimientos. Cosima siguió en contacto con elia. cien pasos más próximo a los griegos que antes: cómo vivo ahora aspirando a la verdad hasta en el mínimo detalle. Elisabeth siguió siendo una per­ sona grata en Wahnfried.» Y cuando le sobrecogía la tristeza y Cosima le preguntaba preo­ cupada: «¿Estás insatisfecho con la vida?». sino con la vida. mientras que antes sólo veneraba y admiraba a los sabios».lo verdadero y sencillo. le de­ bía ayudar a superar la enfermedad y a anular el extrañamiento ante el propio temperamento y ante el talento. Quien buscaf la venganza y lo domina el resentimiento no es ca­ paz de elevarse a las palabras que Nietzsche escribió a Peter Gast en 1880: «Nunca se ha pronunciado una mala palabra entre no­ sotros. todas las alabanzas anteriores salidas de la pluma de Nietzsche no podían ser ciertas. de repente. sino muchas alentadoras y serenas. Más al escribir: «¡Muchas cosas han contribuido 186 . y tal vez no haya reí­ do con nadie tanto como con él. La respuesta de Cosima no dejaba ninguna pedante­ ría que desear. es­ cribía. Como.» Pero la airada Cosima no le ocul­ taba a Elisabeth lo que pensaba de su hermano. A pesar de todo. el amigo de Nietz­ sche. en qué alturas vivía ahora. «más decidido que nunca a todo lo bueno y apto. lucha con la razón contra la razón. «arte barroco de la hipertensión y de la inmensidad glorificada». se presentó luego en el espejo deformador del fascismo. El propio Wagner intentó explicarse el oscurecimiento con res­ pecto a la supuesta influencia maligna de Rée. sino que había que despacharlas como reflejo. En el otoño de 1878 o en la primavera del año siguiente hubo un fallido intento de la hermana de Nietzsche para intervenir en Bayreuth. El dolor de Nietzsche por la separación era demasiado profundo para que fuese acompañado de rencor y malevolencia. Wagner se sintió obligado a hacer la observación siguiente: «No es ningún honor para mí que éste me ensalce.) Apenas hay alguien. él respondía: «No con la vida.» Durante estos días de otoño de 1878 se efectuó también la gran acción destructiva de los Wagner con las cartas de Nietzsche en Bayreuth. (Exactamente igual que Nietzsche valoró entonces la obra de Wagner. La infidelidad de un amigo sólo podía significar para Wahnfried un acto de tras­ torno mental. con uno de sus juegos de palabras: «Réekleckse».

Así que en febrero de 1880 marchó de nuevo al sur. a la que le dijo: «Abandono Basilea para siempre. Nietzsche se describió a sí mismo ante ma­ rie Baumgartner como medio muerto de dolor y agotamiento. que continuó durante el verano y el otoño en Marienbad. Los dolores de cabeza y de ojos y los vómitos constantes atacaban a Nietzsche con regula­ ridad atormentadora. disolviendo el hogar de Basilea. Una y otra vez tenía que emanciparse de sus enseñanzas académicas. La hermana se volvió definitivamente a Naumburg. y no le quedaba ya más camino que abandonar su cátedra de Basilea.» Cuando Nietzsche pasaba el invierno de 1879/80 en Naum­ burg le volvió. le devolvió tantas energías que pudo viajar solo a Saint-Moritz. 187 . Tampoco sabía que. y creía que se lo habían inventado los buenos pintores. Aunque siempre la había sentido como opresivo. (A Malwida. con la madre. la universidad supo valorar sus traba­ jos. el dolor de cabeza. convertidas en escla­ vitud. Con gran pesar se le dejó marchar seis semanas más tarde. Aquí se iniciaron los apuntes de su nueva obra. Cosima se quitó la careta. ‘Auro­ ra’.) Los dolores y enfermedades de Nietzsche no cesaron durante el tiempo de gestación del último libro. También se derrumbaron los planes de matrimonio.al triste libro! Por último llegó también Israel en la figura del Dr Rée».» Un breve periodo de recuperación en el balneario montañés de Bremgarten. primero a Riva. La Cosima en la que Nietzschc quería ver una reencarnación de Ariadna no tenía idea del trasfondo psicológico de la tragedia dionisíaca que empieza a vislumbrarse en ‘Humano. Naumburg y Stresa y terminó finalmente en 1881 en Génova. cerca de Berna. escribió agradecido. demasiado humano’. seguía siendo para Nietzsche 'la mujer más simpática que jamás haya encontrado en mi vida’. «¡Que pudiera vivir esto toda­ vía!». «No sabía que la tierra mostraba esto. implacable. Cuando acabó el año. No obs­ tante sus interrupciones.» Más tar­ de solía decir: «El Engadin me ha devuelto la vida. el 14 de enero de 1888. tras la caída de Wagner. Así que el 2 de mayo de 1879 presentó su dimisión al presidente del consejo de educación de Basilea. y desde allí a Venecia. También le obligaban a ello las circunstancias externas de la vi­ da. Nietzsche sufrió mucho al despedirse de su trabajo académico y estaba agra­ decido de tener cerca a la amiga Marie Baumgartner.

el ‘Parsifal’ debe re­ 188 .En Bayreuth se cerró el año el 25 de diciembre con un con­ cierto privado de la Meininger Hofkapelle. especialmen­ te. Así que se distanció del acuerdo: ¿Cómo puede y debe representarse una acción en la que se exponen abiertamente los misterios más sublimes de la fe cristiana. «Mi desesperación por Alemania y su situación es to­ tal». como si jamás hubiese ‘empeñado’ el ‘Parsifal’ al rey. Por aquel cambio de año. escribí en mi ban­ dera: ¡Estar y caer con Alemania!» Su firme convicción de la de­ cadencia cada vez mayor de la situación europea y. en el vestíbulo de la villa de los Wagner. Naturalmente. junto a un reperto­ rio de óperas y ante un público como el nuestro? No me disgustaría realmente porque nuestras autorida­ des eclesiásticas se opusieran enérgicamente a una represen­ tación de los misterios sagrados en las mismas tablas en las que ayer y mañana se propaga cómodamente la frivolidad. Nietzsche. alemana era tan fuerte que. en cambio. exigía Wagner: «En el futuro. Por la tarde siguió un concierto con el Idilio de ‘Sigfrido’ y varios movimientos de las sinfonías de Beethoven. tras la guerra victoriosa. en teatros como el nuestro. Wagner parecía sentir ya haber dejado el ‘Parsifal’ al rey como compensación por el pago de las deudas del festival. con un final de concierto añadido por Wagner para este fin. Dictatorialmente. Claro que no pensaba en la Alemania que ascendía a potencia mundial con posesiones coloniales consi­ derables. para conservar su intensidad de trabajo. pensó seriamente en emigrar a América. pues cuando. plena­ mente consciente. y ante un público que únicamente se siente atraído por la frivolidad. «y con ello se dice algo. tomé mi propia dirección. La amargu­ ra de Nietzsche coincidía en muchos puntos con el temor de Wag­ ner a que Alemania se acabase como nación. esta estimación de Wagner se debía a su más íntimo hastío por los cons­ tantes apuros financieros. se hallaba Alemania en un estado de creciente prosperidad. celebrado una vez más como sorpresa para Cosima a las siete de la mañana. escribía Wagner en marzo de 1881 desde Italia al banquero Feustel de Bayreuth. En el otoño de 1880. Constó del preludio del ‘Parsi­ fal’. estaba amargado y rencoroso con su patria.

en donde resuena el pensamiento de que el socia­ 189 . Dirigió a Wolzogen la siguiente epístola religiosa: Casi temo que nos sea difícil llegar a entender lo que sig­ nifica y es para nosotros. encargándose tam­ bién del protectorado exclusivo de los festivales. habían puesto en circulación precipitadamente el plan de un protectorado de varios príncipes alemanes para Bayreuth. purificado y redimi­ do de toda deformación alejandrino-judaico-romanodespóstica. En el invierno de 1880. Los médicos le recomendaron una larga es­ tancia en el sur. y el que así sea es lo único que me ocupa y me ha inducido a reflexio­ nar cómo y con qué medios puedo garantizar el destino de mi obra. en la figura histó­ ricamente comprensible de Jesús de Nazaret. y a disfrutar de la solazada vida meridional. ¡Me siento como si cada día escribiese mi testamento!» Poco des­ pués cedió generosamente el rey y rescindió todos los acuerdos anteriores sobre la representación del ‘Parsifal’. el sencillo redentor verdaderamente reconocido. La composición del tercer acto del ‘Parsi­ fal’ avanzaba despacio. antes apresurado. Jamás debe ofre­ cerse el ‘Parsifal’ en otro teatro para diversión del público. Wagner había terminado en el verano de 1880 su escrito ‘Re­ ligión y arte’. a fin de trans­ portarlo a esos tiempos terribles que debieran seguir a la caída necesaria de todo lo que ahora existe. para representar el ‘Parsifal’ en Munich. por toda la eternidad. así que se mudaron con familia y criados a Nápoles por ocho meses. Sus pensamientos se dirigían cada vez más a las cosas del otro mundo. se extinguió el dere­ cho del rey. incomparablemente sublime. Wagner. en su absoluta incomparabilidad y candidez. sobre todo a Siegfried. ya que los wagnerianos. to­ do el fenómeno del cristianismo. Sin embargo. nuestros ami­ gos deben saber siempre que esto se hace por aquel Cristo que queremos conservar para nosotros en su plena pureza. se tomaba aho­ ra tiempo para dedicarse a su familia. al presentar sin consideración la iglesia. especialmente Wolzogen. Wagner sufrió varios ataques al cora­ zón con espasmos. De esta manera. en la historia.presentarse única y exclusivamente en Bayreuth. el cristianismo. adquirido en 1876. las creencias del cristianismo y el papel mediador de la iglesia lo ocupaban mu­ cho.

la protección de los animales y la moderación. la vida suponía para él un suplicio terrible. se vea el distintivo de los cristianos: únicamente la práctica cristiana.. No obstante. Wagner tampoco seguiría siendo amigo mío. escribe Nietzsche. andaba metido ahora. en brevedad aforística. pues podía inquirir cómo iban las cosas en Nápoles. en especulaciones teológicas parecidas. por ejemplo. ¿Tiene usted buenas noticias de los Wagner? Hace ya tres años que no sé nada de ellos: ésos también me han aban­ donado. Siento un agradecimiento eterno hacia él. de suerte que ansiaba el fin.. quien ocho años después tronaba. nacido en Coburg en 1857. aficionado a la filosofía y a la poesía. en la creencias de la redención por Cristo. Malwida von Meyscnbug representaba la última vinculación con los Wagner. Me han dicho que es­ cribe contra mí. es cristia­ no. pues a él le debo algunos de los estímulos más fuertes para m¡ independencia intelectual. a quien admiraba: Heinrich von Stein... También Nietzsche parecía estar próximo a la muerte.» El inmoralismo de Nietzsche persistió hasta el final en la oposición radical a la religión cristiana. afloran aquí. Nietzsche. una vida según la que vivió el que murió en la cruz. Que siga: la verdad tiene que salir a la luz como sea. Es demasiado tarde. al mis­ mo tiempo que Wagner. La es­ tancia con la madre y la hermana en Naumburg le sentó mal. Pero soy totalmente incapaz de cualquier trato y de reanudar las relaciones. entró en Wahnfried como preceptor 190 . «natu­ ralmente como a uno que no había tenido tiempo». Hay que tener también en cuenta este hecho cuando se está dispuesto a ver el exaltado final del ‘Anticristo’ como algo dictado por la ruina incipiente. También creía haber concluido la obra de su vida. «Es falso hasta el absurdo». en el ‘Anticristo’ contra el cristianismo. exasperado. «que en una ‘fe’. procesos men­ tales más convincentes que las confusas observaciones de Wag­ ner. El 20 de octubre de 1879 inició su actividad en Wahnfried el hombre que buscaba el lazo entre Wagner y Nietzsche. y hace mucho que sabía que. desde el instante en que notase la diferencia de nuestras aspiraciones.lismo puede considerarse como algo digno de atención en rela­ ción con el vegetarianismo.

junto con Peter Gast. ¡Por fin. igual de modesto. en pri­ mer lugar a Venecia. publicado por Kahnt en agosto de 1878. el mismo sonrojo ante los chistes fuertes y apa­ sionado a pesar de toda la rigidez. So­ ñaba a menudo con Wagner. fue contratado como escenógrafo para las de­ coraciones del ‘Parsifal’ en Bayreuth. que figuraba como principal editor de la edición de Palestrina en la editorial Breitkopf. Malwida vivió y contó cómo el pintor ruso Paul Joukowsky100. al poco tiempo. otro joven que podría incorpo­ rarse a la familia! El barón. Julio y agosto los pasó Nietzsche en Maricnbad. mejorando allí su es­ tado de salud. recordando siempre viejas confiden­ cias. amigo de Henry James101. como ocurriría también. Allí discutió también con un al­ to cargo religioso acerca de Wagner. sobre todo como copista de las voces de orquesta. Las conversaciones con el sacerdote convencieron a Nietzsche de que no se podía sustituir el trato estimulante con Wagner. A Nietzsche le parecía inútil tener razón en algunas cosas contra él. con Humperdinck y el com­ positor Martin Plüddemann en calidad de actores. y pre­ senció también una representación casera de la escena del Santo Grial. Resultado de estos estudios la revisión del Stabat Mater de Palestrina. Esta hermosa esperanza se parecía en mucho a Nietzsche: la misma juventud. gigante delgado de pelo rubio. más parecido a un militar que a un filósofo. grandes ojos azu­ les. donde trabajó celosamente en su ‘mina moral’.particular de Siegfried. que se había obtenido los servicios de Engelbert Humperdinck102. con Wagner. De esta estancia data su particular amor por esta ciudad. de antiquísima alcurnia franco na". Mientras Wagner trabajaba en su ‘Parsifal’ estudió música reli­ giosa de la vieja Italia. encantó a todos y el maestro lo reclamó inmediatamente para sí. El interlocutor espiritual de Nietzsche pertenecía ahora al círculo del director de la orquesta de la catedral de Regensburg. Hebel. pues no podía borrar de la memoria la simpatía perdi­ da. ¡No sólo le ocurría esto con Wagner! «Son los sacrificios más 191 . que antes había inducido al sacerdote a cultivar la vieja música religiosa en Regensburg (Ratisbona). Von Stein también tomaba parte en la vida festiva de la familia Wagner en Nápoles. interesándose por su traba­ jo sobre Palestrina'0’. quien confirmaría en Bayreuth. del primer acto del ‘Parsifal’. Nietzsche partió hacia el sur en la primavera de 1880. pequeño bigote.

en el va­ lle del Inn. en caso de que su amigo Gast se riera de semejante preferencia. aunque apenas podía prote­ gerlo de su miserable estado. y no poder comunicar lo más precioso de uno para no anular la simpatía.<My pronto recordó que Merimée había escrito una no­ vela corta titulada ‘Carmen’. le encantó tanto a Nietzsche. cuando volvió a viajar al Engadin. con las altiplanicies mexicanas. situado en uno de los más bellos valles de montaña. lo que Sils le había regalado en el primer verano fue el co­ mienzo de 'Así hablaba Zarathustra’. se mejoró de re­ pente su estado de salud. En Génova volvió a tener una fuerte impresión de ‘Carmen’ de Bizet. Pues. La fecha del primer contacto de Nietzsche con la ‘Carmen’ de Bizet fue el 27 de noviembre de 1881 en Génova. Como prevención.» En­ contró admirable el libreto de Meilhac y Halévy. Nietzsche le hizo saber por carta lo siguiente: «No me confundo tan fácilmente con mi gusto.» En septiembre volvió a visitar Nietzsche a la madre y a la her­ mana en Naumburg. La primavera de 1881 la pasó en el pequeño balneario de montaña de Recoaro. y a primeros de octubre se hallaba de nuevo en Genova. La ópera le parecía estar animada por el espíritu de Merimée.duros que me han exigido mi vida y mi pensamiento. Pero tampoco hubo aquí cielo azul. Sin estufa y con constante dolor de cabeza. a la vuelta hacia el sur se encontró con Overbeck en Basilea. donde le gustó la 'soledad de una buhardilla’. casualmente. recién adquirida y recién inventada. ‘a menudo con los miembros entumecidos’. Su vista había empeo­ rado tanto que apenas podía descifrarse ya su caligrafía. Este lugar. que también ha­ 192 . este primer invierno suyo en el sur no le fue nada bien. prosiguiendo luego hacia Genova. No obs­ tante. conoció el villorio de Sils-Maria. por la impresión que le produjo. Gast le enviaba pen­ samientos sobre Wagncr y Nietzsche admitía en su respuesta lo mucho que necesitaba de vez en cuando oír decir algo ‘más abso­ luto’ sobre Wagner. en el verano. que comparó su paisaje. donde escribió innumerables cartas en su monstruosa máquina de escri­ bir. pasó algunas semanas en estado pésimo a orillas del lago Maggiore. y todavía vacila toda mi filosofía tras una hora de simpática conversación con gente totalmente extraña: me parece dcmencial querer tener razón al precio del amor. Y luego. excepcionalmente ese año. cerca de Vicenza.

por bien de los ojos. Precisamente lo visitó Rée y. terminando así. siempre dolores de cabeza y debilidad.bían proporcionado muchos textos de operetas a Jacques Offenbach101. ¡pero sigamos valientes!’ (A Gast el 13 de marzo de 1881. Cosima mantuvo una breve correspondencia con el biógrafo de 193 . No obstante. agotamiento. En el estreno. «El primer día. «Con declaración explícita por tu parte. el segundo aguanté utilizando toda clase de estimulantes. como solía ocurrir con las visi­ tas. En marzo de 1881 supo de una carta en la que Edouard Schuré había caliñcado de ‘nihilismo desgarrador’ el diferente modo de pensar de Nietzsche respecto a Wagner. las cosas no marcharon bien. Gast fue muy ligero en informar de ello a Nietzsche. es­ cribe desde Génova. el cuarto. todo muy bien. la representación. donde precisamente actuaba Sarah Bernhardt106 en ‘La dama de las camelias*. había teni­ do que renunciar para siempre a leer notas y a tocar el piano y muy raras veces tenía ocasión de oír música. fueron juntos al teatro. Su aspecto y sus modales le recordaban mucho Cosima a Nietzsche. para acostarme de nuevo por la tar­ de. por la tarde un desmayo. Poco después le llegó a Gast un arreglo para piano de la ‘Carmen* de Bizet con numerosas notas al margen de Nietz­ sche. 28 ó 30 de julio)»... Lejana estaba ya la última reunión con Wagner en Sorrento.. y Nietzsche no dudó en asegurar una entrada para su her­ mana a través de Feustel y Overbeck. en cama. El público aguantó una dolorosa hora de espera hasta que siguió actuando. la Bernhardt se presentó las noches siguientes con un éxito enorme. tuvo la desgracia de caer como muerta tras el primer acto. querida hermana. el sexto y hasta ahora. el ter­ cero.» Y el trato con Rée era para él de lo más confortador. En Bayreuth se proyectaba la sombra del estreno del ‘Parsifal’. el quinto volví a levantarme. Este encuentro musical tendría un eco importante en *E1 caso Wagner*. el maestro del arte del allegro tan apreciado por Nietzsche. por cuál de los tres días de la re­ presentación principal te has decidido (26. y la observación ahondó ‘demasia­ do en el corazón. Por lo de­ más. prematuramente.) Esto se debía también a que. Pero en medio del mismo acto sufrió un vómito de sangre en el escenario.

En realidad. Era comprensible que Nietzsche no quisiera alinearse en «semejante ejercito bien nutri­ do de héroes bajo el rey. Los corresponsales estaban de acuerdo en que: la «bús­ queda de independencia» fue lo que perdió a Nietzsche para Bayreuth. en casi todos los terre­ nos. A los huéspedes de la colina de los festivales no les quedaba otra cosa que la adoración. si­ no indicación para la acción. cuando el joven adepto se hallaba todavía de acuerdo con Wagner. por ejemplo. Pues Cosima confundía cada vez más a su esposo con el objeto de la confusa fe cristiana que el maestro se había fabricado para el uso doméstico del festival. Cosima confirma resignada: «Al parecer se le ha perdido la fe. Y el Salvador no supo hacer otra cosa al sacrificarse para que sus discípulos actuasen. y. nunca la ha poseído. en verdad. Ludwig Schemann. Pero tam­ poco era para ello lo bastante radical para «abandonar todo lo malo que se hacía fuera sobre la base de nuestro conocimiento». También en este campo se convirtió en una especie de sustituto de Nietzsche.» Schemann se alineó también en la serie de los conferenciantes que viajaban haciendo propaganda de la causa de Bayreuth con la introducción de ejemplos musicales. Pero: «Estos no se encontrarán. Heinrich von Stein. Cosima recordaba con melancolía los tiempos del ‘Nacimiento de la tragedia’. debía ponerse también del lado de Wagner. había contentado a Cosima separándolos de las ¡deas de su modelo Nietzsche a fin de contri­ buir a cimentar la ideología de la colina de los festivales. no sólo sale de Bayreuth doctrina. Su obra ‘He­ roísmo y cristianismo’ se debe a la frase que Cosima dijo a Sche­ mann: «Afortunadamente.» Y Nietzsche había eludido precisamente esta pretensión de exclusividad. Schemann. Todo. el genio».su padre. hasta las universidades. quien mu­ chos años antes había lanzado en el debate su ligera decisión de humo de pajas en el sentido de emprender él mismo veladas se­ mejantes para Wagner. en cuanto sucesor de Nietzsche. como lo denominaba Cosima. colaborador libre de las Bayreuther Blátter. los que se ocupan de ello buscan otra cosa. Pues quien no practicase su investigación en puro acuerdo y enajenación a la sombra del maestro tenía que caer en la im­ productividad. Siguiendo el ‘hermoso ejemplo’ del señor Wolzogen. debía contemplarse bajo la lupa de Bayreuth. pero es consolador que usted ocupe su lugar y que un talento amigo nos 194 .

a Goethe tam­ poco le fueron mejor las cosas. el funesto Dr Fórster. El propio Wagner afirmaba que el joven Nietzsche había florecido una vez. demuestra su compor­ tamiento hacia mí. pasando por Munich.» A pesar de todo. Aquí inició la partitura del tercer acto del ‘Parsifal’. donde se hospedó en el Hotel de Pal­ mes. que se publicó en abril de 1882. En enero terminó la partitura. hacia Joseph Rubinstein y sus antiguas relaciones íntimas con Tausig. quedándose únicamente en tu­ bérculo. en realidad’. El director de or­ questa le cuenta a su padre en una carta del 13 de abril de 1882: Es el hombre mejor y más noble. Su lucha contra lo que el llama ‘judaismo’ en la música y literatura modernas brota de los motivos más nobles. apareciendo también. el antisemitismo del Wagner maduro parece estar animado principalmente por Cosima. Wagner tuvo que interrumpir el tra­ bajo. Rodeado de familia y amigos. la llamada Petición Fórster. torturado por dolores de bajo vientre. Joseph Rubinstein10' terminó el arreglo para piano de toda la obra. y el que no guarde ningún pequeño risches. espasmos de pecho que no se diag­ nosticaron como enfermedad del corazón. a quien amó tiernamente. cálido y sencillo’ de Nietzsche. por ejemplo. a Palermo. Tras superar repetidas molestias de corazón. Wagner se llevó a Hermann Levi a una excursión a Messina. como saben ya quienes están próximos a él. y lue­ go. Pero la posteridad reconoce­ rá algún día que Wagner fue tan grande hombre como ar­ tista. Wagner marchó en noviembre de 1881 a Nápoles. como. que parecía volver en el ‘rico impulso’ de Schemann. a quien el encuentro con Wagner ofuscó tanto como a la mayoría de los jóvenes espíritus fogosos que se acercaban a él. un hidalgo lu­ gareño o un santurrón protestante. ‘una cosa repugnante.permita vivir ahora la realización de algo que fue viciado en su principio. Pero ella apenas podía sospechar 195 . en Bayreuth se recordaba el ‘lenguaje her­ moso. Efectivamente. Bozen y Vcrona. por barco. Es natural que sus con­ temporáneos no lo entiendan y lo calumnien. con motivo del trabajo de Schemann sobre Schopenhauer. cada vez con más frecuencia. que apoyó una agita­ ción reciente del marido de Elisabeth Nietzsche. Así escribe el judío Hermann Levi.

Tenía a Gast por 196 . pero gane tam­ bién un gran valor. lo mismo que con von Bülow. Nietzsche había conocido a Hermann Levi en 1882. un artículo que próximamente pu­ blicaré en las Bayreuther Blátter lo proclamará de tal manera que incluso a las personas ingeniosas debiera resultarles imposible po­ nerme en relación con ese movimiento. Bülow iniciaba su respuesta al envío del manuscrito de esta manera: «¡Wagner es un fenómeno! — ¡Los fenómenos no hacen escuela!» El director apenas echó un vistazo a la parti­ tura tras haber pasado las primeras páginas. las primeras representaciones del ‘Anillo’ en Berlín por parte de su compañía se celebraron en mayo de 1881. abrió Wagner una carta anónima en la que se acusaba a Levi de tener relaciones con Cosima. ya no es ningún secreto que yo voy a dirigir la obra.(¿o lo hizo pensando en la exclusividad de Bayreuth?) lo mucho que perjudicaría así a los planes de representación del ‘Anillo’ en Berlín por el agente judío Angelo Neumann. el di­ rector se marchó secretamente tras la comida de mediodía. cuya actitud crítica ante la ópera de Gast ‘Scherz. Sorprenden­ temente. pero re­ sultaron inútiles sus esfuerzos por que se ejecutasen las composi­ ciones de Peter Gast. y en abril discutió con Wagner los planes para los ensayos. Profundamente afectado.. el incidente se salvó gracias a este llamamiento impreciso. vuelva inmediatamente y conózcamos de una vez. Tal vez haya un gran giro en su vida. aclaró Wagner: «Estoy totalmente alejado del ac­ tual movimiento antisemita. Desde Bayreuth informaba así a su padre: «He pasa­ do aquí tres días magníficos.. Levi le rogó que lo relevase de su compromiso.. Dos días después de su llegada. No pierda nada de su fe. List und Rache’ disgustó a Nietzsche. Ante su demanda de información. Levi debía encargarse de la dirección musical del primer ‘Parsifal’ de Bayreuth.» Como Neumann. Cuando Wagner lo llamó telefónicamente desde Bamberg. El maestro mostró inmedia­ tamente a Levi la ominosa carta. El autor de la misiva exigía a Wagner que ‘mantuviera pura su obra’ y no permitiera que la dirigiese un judío. en cuanto wagneriano impertérrito se incluía entre los ‘ingeniosos’. pero en cualquier caso es usted mi director del ‘Parsifal’». hemos hablado de muchas cosas para el año que viene.» En junio volvió a vivir Levi en la villa Wahnfried. El maestro estaba de muy buen hu­ mor. Wagner le conjuró en una carta del 1 de julio: «Por el amor de Dios.

lo que motivó esta manifestación de Nietzsche a Gast: «El señor von Bülow tiene los malos moda­ les de los oficiales prusianos. a quien le parecía que era una gran omisión para un compositor no conocer la orquesta de Wagner y sus in­ novaciones instrumentales. que le encantaba. Sin embargo.» Estas razones no se derivaban exclusi­ vamente de la separación de Bülow y Cosima. pero es un tipo honesto. Por recomendación de Gast. Gast decidió no ir.» En la ‘Sonámbula’ de Vincenzo Bellini oyó Nietzsche en el papel de protagonista a la señorita Nevada. Nietzsche escuchó ‘El barbero de Sevilla’ de Gioacchino Rossini. Unos años más tarde. el que ya no quiera ocuparse de música de ópera alemana se debe a razo­ nes secretas de todo tipo. «La enorme agilidad me resulta tan penosa como la visión de un payaso. Finalmente. que Nietzsche se había elegido ya hacía años. para mayor desilu­ sión de Nietzsche. este Georges Bizet con su ‘Carmen’ no cesaba de alimentar las reflexiones estéticas e histérico-culturales del filóso­ fo. Nietzsche no sólo oyó unas veinte veces ‘Carmen’ en el curso de estos años. que no parecía ha­ blarle de la Sevilla que él amaba. porque allí encontraría a los poderosos de la ópera de Alemania juntos. pero se mostró desilusionado con la música. Fue la primera intérprete del papel en el estreno de París el 3 de marzo de 1875. Nietzsche aconsejó a Gast que fuese a Bayreuth en el verano de 1882. Además suponía que todos sus amigos y su hermana estarían allí. Como es sabido. Antípoda musical de Wagner. entre ellos a Hermann Levi. la señora Galli-Marie consiguió representar ‘Carmen’ en el sur de Francia y en Italia.un mero imitador de Wagner. seguía gustándole la ‘Carmen’ de Bizet. esta vez con la señora Galli-Marie en el papel de protagonista. No obstante. ‘une personne tres jolie. sino que también reunió material para la contra­ 197 . Bizet añadió la ‘Habanera’. cuyo lugar ocupaba antes una pieza me­ nos efectiva. halló la ejecución magistral. Y gracias a su actividad volvió a represen­ tar la obra en París. Esto supuso para la artista y para el nombre de Bizet el éxito definitivo. Por deseo suyo. Rechazaba la nue­ va música de Wagner y se hallaba próximo al grupo en tomo a Johannes Brahms. tres chic’. los parisinos rechazaron la ópera y se olvidaron de ella a la muerte de Bizet.

si no me engaño del todo acerca de mi futuro. Volvió a Naumburg. En Roma.posición polémica de esta música a la de VVagner en su folleto ‘El caso Wagner’. pues Nietzsche visitó al profesor Overbeck en Basilca y se marchó el 23 de mayo a Berlín. Mal­ wida y Rée invitaron a Nietzsche y le dieron a conocer a la atrac­ tiva e inteligente rusa. lo encuentro útil. los tres juntos. tomó Nietzsche un carguero de vela que lo llevó de Génova a Messina y se quedó allí hasta el 20 de abril. en primer lugar. y el azar de su vida le ha proporcionado una formación tan fortuita e incomple­ ta que no puede comprender la importancia ni la necesidad de mi pasión. de 1888. Primero llegó Rée a Roma el 13 de marzo. Esta es y fue siempre la regla. donde con ayuda de un escribiente preparó para la imprenta el manuscrito de la ‘Gaya ciencia’. y esto es casi lo más divertido de la cosa. en segundo. El 29 de marzo. De este tiem­ po data también la única fotografía conjunta de los tres. La idea de que alguna vez Wagner puede ha­ ber creído que compartía sus opiniones me hace sonrojar ahora. La com­ pañía no duró mucho. Precavido. en sustitución del Gru198 . puesto que él pen­ saba ir a Sicilia y temía la posibilidad de un encuentro desagra­ dable. Luego. donde encontró a la joven Lou von Salomé en casa de Malwida von Meysenbug. Tampoco se quedó aquí. El comportamiento de Wag­ ner hacia mí pertenece también a la trivialidad de la regla. a Tribschen para renovar allí los recuerdos. Nietzsche reconocía desde Génova: No me quejo de que todo el mundo me deje solo ahora. Además. Lo mismo que Rée. Nietzsche le preguntó a Peter Gast en febrero de 1882 si los Wagner habían vuelto de Palermo. y natural. pasando por Naumburg. Nietzsche también que­ dó prendado de ella. en mi efecto se perpetuará la mejor parte del efecto wagneriano. es el hombre de su partido. Ba­ jo un pretexto novelesco.. pues el Grunewald no parecía co­ rresponder a lo que esperaba para su salud. consiguió convencer al capitán del car­ guero para que lo llevase como único pasajero. Por último.. Los amigos y la muchacha viajaron. Eligió intencionadamente la forma más aventurera para este viaje. En una carta a Malwida.

podemos cruzarnos y celebrar una fiesta juntos. como si nos aver­ gonzásemos de ello. en los momentos culminantes de su fama. La cohibición de Nietzsche a expresarse ante ella sin rodeos con­ tribuyó a crear una situación que no puede calificarse más que de trágica. cuando se veía ro­ deado de respeto y admiración. — y luego estaban los barcos tan tranquilos en un puerto y a un sol que daban la impresión de haber llegado a la meta. Elisabeth Nietzsche mantuvo una entrevista con Wagner en su villa Wahnfried. la hermana y Lou para asistir al estreno del ‘Parsifal’. Como despedida oyó mur­ murar al maestro: «Dígale a su hermano que desde que se fue me he quedado solo. en distintos mares y soles. a causa de los ojos y para verse con Lou. De nada sir­ vieron todas las garantías de Lou en el sentido de que quería man­ tener la amistad. Aunque Rée tampoco tuvo éxito con su encargo. cada uno de los cuales ha emprendido su rumbo. Somos dos barcos.» Estas palabras. se expresaron medio año antes de la muerte de Wag­ ner. el amigo se convirtió en rival. El embrollo de la situación aumentó más aun cuando en julio de ese mismo año se reunieron en Bayreuth los amigos de Nietzsche. En Tautenburg le pareció a Nietzsche que por primera vez había encontrado a un ser humano que podía darle nueva fuerza a su vida. tal como lo hemos hecho. pero no volveremos a reconocer­ nos: los diferentes mares y soles nos han cambiado. naturalmente. Con tal motivo. más bien.nevvald. Pero el afecto de Lou por Nietzsche no iba dirigido ha­ cia un compañero para toda la vida. tal vez volvamos a vernos. y no queremos ocultarlo. si es que se pronunciaron en realidad. marchó a la Selva de Tautenburg. además de confidente. Pe­ ro está bien así. El que nos hayamos convertido en extraños el uno para el otro es 199 . Nietzsche recibió. su participación creadora en sus pensamientos la retraía del vínculo matrimonial. este mensaje. Pensaba en casarse y le pidió a Réc la solicitase en su nombre. Pero luego nos se­ paró la fuerza todopoderosa de nuestra misión. en donde confiesa esto: Eramos amigas y nos hemos convertido en extraños. sintiéndose tan afectado que inmediatamente se puso a trabajar en el aforismo ‘Amistad estelar’10®. y tal vez no nos volvamos a ver nunca más.

No obstante. Mientras le tocaba a la hermana el arreglo para piano del ‘Parsi fal’ le vino una extraña sensación de identidad: de Fepentc.» De la misma época procede una mirada retros­ pectiva que describe ya el presagio del distanciamiento con Wag­ ner: «De muchacho me gustaban Hándel y Becthoven. en el fondo. Había persuadido a Elisabeth y a Lou para que lo visitasen tras los festivales. por ridículo que esto parezca. A Nietzsche le gus­ taba rememorar los presagios y por eso encontramos en sus últi­ mos apuntes la observación siguiente: «De muchacho era pesimista. — ¡elevémo­ nos a este pensamiento! Mas nuestra vida es demasiado corta y nuestra visión escasa como para ser más que amigos en el sentido de esa sublime posibilidad. primero. lo más negro y decisivo de todo lo que conozco de músi­ ca negra. queremos creer en nuestra amistad estelar. to­ mó conciencia de que él mismo había llevado esa música al papel siendo muchacho. como pequeños trayectos. aunque tengamos por ser ene­ migos terrenales. Le afectaba muchísimo el haberse ex­ cluido voluntariamente del círculo de discípulos de Wagner. Nietzsche se perdió los festivales. Nietzsche le cuenta a Peter Gast en una carta: 200 . se quedó en Tautenburg. cuando nació su ‘Oratorio’.» Muy excitado. nuestras vías y objetivos. Pero. Todavía no he encontrado entre ningún poeta o filóso­ fo ningún pensamiento ni palabra que salieran de lo más hondo de la negación. Y. no entraba en consideración volver a acer­ carse a Bayreuth. Mientras que por entonces opinaba que ‘Tannháuser’ y ‘Lohengrin’ estaban por debajo de mi gusto’: en cuestiones de gustos los muchachos son muy orgullosos. Probablemente haya una enorme curva invisible y una órbita en las que estén trazados. Todavía no habían restañado las heridas que él mismo se había hecho en Bayreuth. Para él.la ley que impera por encima de nosotros: precisamente por eso seremos también más venerables el uno para el otro. pero cuan­ do tenía quince años se sumó ‘Tristán e Isolda’ como un mundo comprensible para mí. Unas cuantas líneas de música de mis doce o trece años son. por eso. Pre­ cisamente por eso debe ser más sagrado el pensamiento de nuestra antigua amistad. viajó el 23 de julio a Naumburg para preparar un poco a su hermana sobre el ‘Parsifal’.

se proponía recabar más tarde.» A pesar de todo. sin embargo. no es buena persona y por lo tanto no tiene nada que hacer aquí!» En un principio. Ningún Dios me habría convencido para instru­ mentar el ‘Parsifal’. saltaba al escenario. realmente asustado. por ejemplo *La muerte de los re­ yes’. el juicio de Gast.«Finalmente dije: Querida hermana. si pudiera estar espiritualmente cerca de usted y susurrarle al oído algunas cosas.— ¡Qué décadence repentina! ¡Y qué cagliostricismo!» A Lou le ex­ presaba en una carta su satisfacción por no tener que estar en Bayreuth. como última instancia.» Naturalmente. fui nuevamente consciente de lo cercano que estoy a Wagner. Wagner se vio aliviado de sus mayores preocupaciones por el presupuesto del festival. nj¡entras tanto. querido amigo. exactamente este tipo de música es la que hice de muchacho. cogía el relicario y se ponía a la cabeza. la que he recuperado y vuelto a tocar tras un largo intervalo: ¡la identidad entre estado de ánimo y expresión era fabulosa! Algunos pasajes. que con ello no pretendo elogiar el ‘Parsifal’. le gritaba: «¡Abandone inmediatamente el escenario! La persona que puede reír ahora. a partir de 1882. Si un corista se atrevía a reír. Añadía también: «Quede bien entendi­ do. El casi septuagenario Wagner con­ centró sus fuerzas. La sensación del estreno de la nueva obra también prometía ahora garantías financieras. a disposi­ ción de la empresa de Bayreuth. en la realización escénica del ‘Parsifal’.. Confieso que. nos parecían a ambos más conmovedores que todo lo que conocíamos del P. pues­ to que. Si los escude­ ros del Grial daban un paso en falso.. puesto que no quería emitir ningún juicio musical definitivo. en su disposición «Para el fomento de los grandes objetivos del maestro Richard Wagner». tres semanas antes del mismo llegó de 201 . el rey Luis anunció su asistencia personal al estreno. Wagner esta­ ba siempre presente. incluso me resultaría so­ portable esta música del ‘Parsifal’. cantaba y tocaba cada papel. aunque totalmente parsifalesco. el rey había de­ terminado que la orquesta y el coro del Teatro de corte de Mu­ nich estuvieran dos meses cada año. El 2 de julio se iniciaron los ensayos. con increíble vigor.. «Y.» El 13 de enero del mismo año de 1882 había terminado Wag­ ner la partitura del ‘Parsifal’ y le había dicho a Cosima: «Todo por amor a ti. Sin embargo.

El efecto en los oyen­ tes era dominador. La in­ mensa fatiga que apenas me deja hoy escribir estos renglo­ nes me dice hasta dónde he llegado con mis fuerzas. Los mú­ sicos siguieron entusiasmados la batuta de Wagner. Antes de emplear la música de la transfiguración en la última escena. Pero él y su ayudante se quedaron en la con­ cha de la orquesta para darles a los músicos los necesarios signos de ayuda. Cuando Wagner descansó la batuta terminó su vida musical propiamente dicha. volvie­ ron a Tautenburg cargadas de impresiones. afluyó a la Verde Co­ lina el mundo musical europeo. El público no percibió el cambio de director. Wagner le es­ cribió al rey: ¿Quién me entusiasmó para efectuar este supremo y úl­ timo impulso de todas mis fuerzas espirituales? ¿Bajo la cons­ tante consideración de quién efectué todo y por quién me alegraba del éxito? El mayor éxito ahora garantizado se con­ vierte ahora en el mayor fracaso de mi vida: ¿qué supone todo ello para mí si no puedo proporcionarle a usted una alegría con él? Y esto es lo último que voy a crear. Para el estreno. Tan sólo las dos primeras fun­ ciones quedaron reservadas a los ‘patrocinadores’. no enemistadas todavía por los celos. En la última representación ocurrió algo inesperado. debido a la asom­ brosa demanda. cosa que no ha­ bía hecho nunca.improviso la negativa. Wagner sugirió que se creasen fondos de ayuda. Y para facilitarles la asistencia a los menos pu­ dientes. por la falta de coordinación de las voces solistas con el conjunto. idea que pronto se llevó a cabo. y se abandonó el teatro en silencio. las otras ca­ torce quedaron abiertas al público en general. Theodor Reichmann suspiró tras la caída del telón: «¡Esto sólo se aguanta una vez! Tan sólo el propio maestro es capaz de semejante alien­ to. Elisabeth y Lou. Nietzsche reemprendió 202 . efectuado el 26 de julio. Wag­ ner declaró que quería dirigir él mismo este acto. por los ilimitados monólogos. El director Levi se retiró del atril y entregó la batuta a Wagner.» Observación que permite deducir los ritmos sumamente lentos y la gran intensi­ dad de sonido. Profundamente afectado. Nadie se molestó tanto como Nietzsche por la ampulosidad de la obra. de tal despliegue de energía de las voces.

también yo tengo que sentir más que otros como un bálsamo todo lo que viene de usted. Desde allí le resumió en octubre de 1882 a Franz Overbeck los dos acontecimientos declarados ‘maravilla’ del año: Mientras Lou estaba preparada para la parte hasta aho­ ra callada de mi filosofía. Eso no se dio nunca junto. plenitud. He aquí un nuevo Mozart —no tengo otra sensación: be­ lleza. como ninguna otra persona. por hablar de forma enteramente egoís­ ta. Cuando Lou abandonó Tautenburg a úl­ timos de agosto se puso de manifiesto que la hermana de Nietz­ sche se había convertido en enemiga mortal de Lou. ¡Qué po­ bre. cordialidad. esta es una relación muy distinta entre nosotros. Kóselitz es la justificación sonora de mi praxis y renacimiento totalmente nuevos. pero ella amaba lo bueno. Tal vez sea una relación como la exis­ tente entre los autores de comedias y tragedias (ya le dije una vez 203 . profusión de inven­ tiva y la ligereza de la maestría del contrapunto. La ‘virtud’ de Naumburg la tenía ahora Nietz­ sche contra sí mismo. A su madre se le escapó un día una palabra que lo impulsó a hacer las maletas y salir de madrugada para Leipzig. artificial y teatral me suena ahora lodo lo de Wagncr! La correspondencia con Peter Gast era lo único que lo conso­ laba del disgusto con la familia. quería lo malo.inmediatamente las conversaciones filosóficas con Lou y se vio comprendido y animado por la amiga. Lo Itizo ntuy feliz su poe­ sía ‘Oración a la vida’11*’. el encuentro no significaba para ella otra cosa que una amistad espiritual. Cuando Peter Gast leyó la poesía sufrió la ilusión de que el mismo la había escrito. había una ruptura real con la fantila. serenidad. alimen­ tada por la admiración. siguió afirmando que ella era la única que sabía lo que era la filosofía de Nietzsche. significaba una promesa que luego no se cumplió. Llena de in­ dignación moral y celosa de la supuesta rival. a la que al poco tiempo él le puso mú­ sica al sentirse aludido en ella. que parecía refor­ zar con obras la creencia de Nietzsche en el futuro dionisíaco del arte. Este músico. Le escribió a la madre que había visto nacer sus nuevas ideas y que estaba asustada: influido por Lou. Lo mis­ mo que Gast sentía las obras de Nietzsche «con más fuerza e in­ comodidad que nadie. Por firmes que fuesen los sentimientos de Nietzsche hacia Lou. ya no me gusta oír otra música.

El entusiasmo de Nietzsche por los logros del amigo indujo a algunos músicos a dudar de la competencia de su juicio en cues­ tiones musicales. a los discípulos y al amor que tanto necesitaba. pero aplicó toda su elocuencia a apoyar al músico Gast en la prosecución de su camino. en última instancia. Somos testigos de un proceso angustioso: el soli­ tario que desde hacía tiempo no lograba ya ningún signo de amor.que Wagner veía en mí a un autor de tragedias camuflado). y el cielo 204 .) Los elogios de Nietzsche apenas afectaron en realidad a la mú­ sica de Gast. La relación de Nietzsche con la música de Gast hay que entenderla por la rela­ ción humana del filósofo con el compositor de ‘El león de Venecia’110. hablaba en contra de sus valores musicales. puede ver que Gast no era para Nietzsche más que un pretexto para diseñar la ima­ gen ideal del músico y presentarla una y otra vez. Mas quien sepa leer a Nietzsche y deduzca el tributo de agradecimiento de sus manifestaciones. y ahora tengo necesidad de música. por lo que Nietzsche puso tantas es­ peranzas en ella. le falta el fuego y la pasión para la producción propia. como aquel rey Saúl. lo cierto es que. Gast aspiraba a liberar un poquito el espí­ ritu alemán de su gravedad. En 1886 le escribe a Rohde: «Uno se hace viejo y nostálgico. deducían. se imaginaba a los amigos. Con su música. especialmente en relación con Wagner. 3 de septiembre de 1883. No es que le pareciera ya el cumplimiento de su deseo tras el nuevo clasicismo. quiera o no quiera. Nietzsche estuvo siempre agradecido a sus partida­ rios deseinteresados. y así es la ‘ley de las cosas’: el autor de comedias es el gé­ nero superior y tiene que hacer más bien que el otro. Gast era el tipo del principiante prometedor que se queda en mera esperanza y al que. Su valor y grandeza radican únicamente en su importancia para Nietzsche. que quedó en el olvido. El elogio de Nietzsche no se refería en realidad a la música de Gast. De ellas no queda más que los recuerdos retenidos en las cartas y escritos de Nietz­ sche. El tiempo ha pasado por las obras de Gast. en términos generales.» (A Gast. Así que estilizó y encareció desmesuradamente la impresión de la música de Gast. yo salgo más epicúreo que usted. El solitario convirtió en propia la causa de Gast. sino a ese tipo ideal que había mostrado en las ‘Meditaciones inoportunas’ con el ejem­ plo de Wagner. Su equi­ vocación con Gast. Se impuso la música que él exigía.

especialmente gracias a Karl Schlechta1".me ha obsequiado con la felicidad de una especie de David. A fin de poder con­ centrarse en el mundo consolador de su ‘Zarathustra’. que antes le otorgó voluntariamente el título de doc­ tor. lo que le facilitó a la hermana meterse en el asunto.. la incomodó porque quiso decirle algo desfavorable de Rée. el director de los conciertos de la Gewandhaus. lugar del gran desengaño sufrido con Lou. y defendió ante él las composiciones de Gast. que no pudo descubrirse hasta des­ pués de su muerte (1935) en todas las falsificaciones y cartas fin­ gidas de Nietzsche. En Leipzig. por tanto. pero no todo el mundo puede buscar lo que le gustaría encontrar. Es una gran ironía que la Universidad de Leipzig.» En esta búsqueda volvió a pensar Nietzsche en dar. tempo­ ralmente. tras una época de creación llena de extraordinaria tensión. Cuando por última vez se reu­ nió en Leipzig con Lou y Rée. Nietz­ sche visitó también a Arthur Nikisch. ‘La gaya ciencia’ se ha­ bía terminado en enero de 1882. Elisabeth presentaba en público una historia totalmente distinta. esa «unidad de canto­ res. caballeros y librepensadores con que esa maravillosa cultura tem­ prana de los provenzales se destaca frente a todas las culturas ambiguas». Pero se quedó más solo que nunca. la lectura aumentó su irri­ tabilidad y falta de dominio de sí mismo. no pudiera ofrecerle luego ningún puesto cuando su impor­ tancia era ya reconocida por muchos y él pidió la admisión. Luego marchó a Génova pasando por Basilea. con Rée. en el Albergho della Posta. de la misma índole que esta música que amo.. Con intrigas constantes.. A la larga le era imposible a Nietzsche ignorar las habladu­ rías de la hermana acerca de Lou.. Nietzsche notaba bien la propia injusticia y quiso reparar luego algunas cosas. En realidad debería tener a personas alrededor de mí. consiguió ya en aquel oto­ ño romper la amistad con Lou y. Nietzsche abandonó la gran ciudad y se retiró a Rapallo. 205 . No es este el lugar para seguir la dolorosa correspondencia que se prolongó hasta el año siguiente. *La gaya ciencia’. lecciones libres.. Nietzsche eligió el título apoyándose en el concepto provenzal de ‘gaya scienza’. En ese momento leía Richard Wagner en Venecia el libro an­ terior de Nietzsche. La reconciliación externa con la hermana no le devolvió la confianza del hermano. donde escribió la primera parte del libro.

oprimidas.. por el contrario. y lo tuvo ocupado hasta la enajenación mental.» Esto puede subrayarse también con una comparación entre las observaciones autobiográficas y autoanalíticas de Nietzsche. Rapallo fue el refugio de Nietz­ sche durante la época más atormentada de su vida.1 es el problema de la teatralidad de Wagner. donde las gotas más acerbas se han mezclado para buen y mal fin con las más dulces.» Lo que más irrita a Nietzsche en tiempos de ' La gaya tun. Se mostraba fascinado por el enig­ ma. si se prescinde de la creciente autoadmiración inte­ lectual de los últimos años... especialmente marcados. qué toda la char­ latanería gestual del actor! Se adivina que soy esencialmente an­ titeatral.En su libro. esencialmente hom­ bre de teatro y actor.. y las memorias de Wagner. en la feli­ cidad indescriptiblemente conmovedora del placer último y más breve. es el mayor que ninguno. sus mejores creaciones salen sobre todo del fondo último de la felicidad humana y. En el invierno de 1882/83. el mimómano más entusiasta que pueda dar­ se. La ovación culmina en la frase siguiente: «Como el Orfeo de toda la miseria secreta. conoce el sonido de esas mediasnoches secretas y misteriosas del alma donde causa y efecto parecen salir de las fugas y en cada instante puede surgir algo de la nada. incluso como músico.» Estas palabras no pueden referirse a su propia biogra­ fía. Nietzsche confiesa que: «El problema del actor es el que me ha inquietado por más tiempo. ¡Qué me importa el drama! ¡Qué las convulsiones de sus éxtasis morales. Tras el in­ somnio y la depresión. que gustan de la desfiguración y se presentan espléndidamente esce­ nificadas. Nadie le iguala en los colores del otoño tardío. pero Wagner era. Nietzsche designa a Wagner como músico que está más que ningún otro en condiciones de «dar con los sonidos procedentes de las almas sufridas. de su cáliz bebido. que parecen revelaciones secretas. al mismo tiempo.. como se deduce de la falta absoluta de teatralidad en la vida de Nietzsche. martirizadas». 1. Nietzsche no dio con el problema de la teatralidad has­ ta que se ocupó de Wagner. Nietzsche no coquetea cuando conti­ núa así en su libro: «Mi melancolía quiere. lo sobrecogió en 206 . descansar en la per­ fección: para ello necesito música.

) Estos pensamientos se asemejan. sin embargo. Con la plenitud de grandes ideas que caracterizaba este estado se dio también la concentración en el ‘Zarathustra’. en consideración a Wagner. el poeta tie­ ne que construir conforme la misión del acto. El otro punto es que el curso de los afectos. aunque sobre base distinta. retenido. rodeando las relaciones meramente temáticas al estilo de Wagner..» (Carta a Peter Gast del 10 de enero de 1883. todo un acto de ópera. por lo tanto. Nietzsche era demasiado musical como para asignarle a la música una mera posición secundaria de comentario. Además de ciertas cuestiones prácticas. cuya primera parte se redactó allí en tan sólo diez días. debería tener algo del esquema del movimiento sinfónico: cier­ tos responsorios y cosas parecidas que. 207 . como siempre.. muchas horas al día. y titulado ‘Música y letra’. la construcción global del ac­ to. en continuada adaptación a la música: mientras que ahora ha sido el texto el que ha arrastrado a la música. \Pero no la palabra! El texto propiamente dicho tendría que componerse una vez terminada la música. tenía que crear un movimiento global como acto de ópera. a un apartado destinado al ‘Nacimiento de la tragedia’. Nietzsche pon­ deró también un problema que había surgido por primera vez con Wagner y que aguardaba respuesta: preocupaba a Nietzsche có­ mo puede configurarse en unidad orgánica. sinfónica. sobre la base del conocimiento exacto del drama correspondiente con sus cambios y luchas de afectos. para que pueda ser también un todo sinfónico como música.enero y febrero la euforia que le había sorprendido ya durante el primer verano pasado en Sils. pensaba que el músico. Paseando.

La carga terrible que so­ porto a consecuencia del tiempo (¡hasta el viejo Etna empieza a escupir!) se ha transformado para mí en pensamientos y senti­ mientos cuya presión ha sido terrible: y de la repentina liberación de esta carga. Mas los planes para Bayreuth no podían ser más optimistas. maestro privado y personal se trajeron todos de Bayreuth. Wag­ ner se fue también al sur con los suyos. de tal manera que estas Representaciones puedan transmitir­ se como modelos de corrección al menos a mi posteridad más in­ mediata.» Poco después de la última representación del ‘Parsifal’. Nietzsche sufrió también en Italia con el tiempo especialmente malo de ese año. La vieja Europa del di­ luvio me va a matar. La corte era siempre principesca. El puente ferroviario de Ale y el puente del Adige en Verona «se derrumbaron media hora des­ pués de pasar nosotros. Tal parecía ser nuestro estado de ánimo». pero tal vez venga alguien en mi ayuda y me lleve a las altiplanicies de México. el más desatado de mis productos. niños.. Wagner no pensaba en el trabajo. En una carta a Gast se califica de «víctima de un trastorno natural. La última carta al rey suena a testarpento: «Sigo deseando que todas mis obras se representen en nuestro Teatro de los festiva­ les. ha surgido mi ‘Zarathustra’. Los Wagner se albergaron en el Palazzo Vcndramin durante su estancia invernal en Venecia. este último no lo ha cruzado nadie más después de nosotros. De momento. Viniendo de Alemania sufrieron ya algunas catástrofes.. pues los ataques al corazón aumentaban.» Wagner le pedía al destino otros diez vigorosos años 208 .Muerte en Venecia Igual que Wagner.

a medida que se acercaba. En la sala espléndidamente iluminada no se veía a nadie más que a la fami­ lia y a los amigos más íntimos. Liszt volvió a tocar el piano. la hija de von Bülow. Wagner leyó trozos de la ‘Undine’ de Fouqué. Durante un ataque bastante fuerte (la enfermedad se habría reconocido hoy como angina de pecho). que Wagner pretendía componer. En una fragancia de luna». El preceptor de Siegfried.. En contra de las esperanzas de Wagner. desmayo que. la propia Cosima se des­ mayó llena de miedo. Durante los días posteriores al Miér­ coles de Ceniza no se sintió peor que antes: estaba tranquilo y pasaba muchas horas a solas con Cosima. «. comunica a Alemania. hasta que Siegfried.. cuenta Co­ sima. «Ya no me enfado por nada y dejo que me den masajes dos veces al día». le produjo el feliz sentimiento de morir junto con su amado. En honor de su hija. las góndolas volvían con los visitantes exclusivos al Palazzo. Mientras las campanas de todas las iglesias anun­ ciaban el día de Navidad. sólo podían efec­ tuarse doce de la veinte representaciones planeadas del ‘Parsifal’. Sólo por horas olvidaba Cosima la preocupación por su mari­ do. mientras Jou209 . por una orquesta escolar. de rancia familia siciliana. A mediados de enero terminó el comité los festivales para el verano. Tras la comi­ da. En la tarde del cumpleaños de Cosima. Heinrich von Stein. la abrazó durante largo tiempo y le pidió per­ dón por las muchas horas de molestias.de vida. Pero el presagio de la muerte ensombre­ ció el deseo de un decenio más. y Hermann Levi se contaban entre los huéspedes. donde compuso la pieza para piano ‘La lú­ gubre góndola’ y discutió con Wagner la ¡dea de una nueva for­ ma de sinfonías de un solo movimiento. se con­ virtiera en un hombre. También vino con su esposo Blandine. El sue­ gro Liszt interrumpió sus vacaciones de invierno en el sur para visitarlos en Venecia. «como quizás sólo se da en Venecia». Le entregó la dedicato­ ria del ‘Parsifal’. En la noche del 12 de fe­ brero se invitó a cenar al escenógrafo Joukowsky. El cumpleaños de Cosima durante el primer día de Navidad empezó en el círculo de los niños. que en agosto se había casado con el conde italiano Gravina. que había resonado por primera vez en el Scheneiderherberge de Leipzig hacía medio siglo. a la sazón con catorce años. Wagner asistió en el Liceo Marcello a la ejecución. de su juvenil Sinfonía en DO mayor.

La segunda parte la añadió durante los meses de junio/julio en Sils-Maria.— Lou es con mucho la persona más inteligente que he conocido. la produjo en Zurich. quiero ser en buena parte su heredero (como tantas veces le he dicho a Malwida).» Pero el 22 de febrero sale ya otra cosa cuando le escribe a Franz Overbeck: «Wagner era con mucho el hombre más completo que he conocido. y podría haber sido terrible si hubiera vivido más tiempo. Al final tuve que defenderme contra el envejecido Wagner.. puso Cosima debajo del dibujo. etc. Hizo hincapié en el texto: «Falso y cobarde es lo que se alegra allí arriba. para estos nostálgicos. Pero hay entre nosotros dos algo así como una ofensa mortal.» A la mañana siguiente se le encontró inconsciente. A las tres de la tarde dejó de latir el corazón. «Richard. la tercera al año siguiente en Niza. y la cuarta. Exactamente a la misma hora en que moría Wagner en Venecia terminaba Nietzsche en Rapallo la primera parte de su ‘Zarathustra’. publicada en 1892. Wagner abrió el piano y tocó el lamento de la hija del Rhin. Mentón y Niza y la ter­ minó en 1884/85. demo­ níaca.Pero. En la primera manifestación del 19 de fe­ brero a Peter Gast ocultaba aún su conmoción al escribir: «Fue duro tener que ser durante seis años enemigo de lo que más se ha venerado.. circunstancia que él mismo destaca como fatal. para estos seres de las pro­ fundidades. y añadió dirigiéndose a Cosima: «Qué bueno que hayamos reconocido a tiempo que sólo se es leal y liel en las pro­ fundidades. A solas de nuevo con Cosima. ¿De qué manera podía hacerlo? Gast le apremiaba a que hi­ 210 .. y en este sentido he sufrido una gran carencia desde ha­ ce seis años. El ‘nostálgico’ de Rapallo suponía que la muerte de Wagner le proporcionaba el alivio más fundamental que po­ día darle el momento..kowsky esbozaba un retrato de Wagner en un bloc de notas que le había dado Cosima... etc.— Mi Zarathustra estará ya en imprenta. ¡No! ¡Qué vida esta! ¡Y yo soy el portavoz de la vida!» Nietzsche se debatía en las dudas de si debía escribir a Cosi­ ma. Soy bueno para ellos. por lo que res­ pecta al Wagner propiamente dicho..». y no estoy hecho bastante tosco para ello. leyendo. el 12 de febrero de 1883». Durante el último verano vi que se había separado de todas las personas en las que puede haber tenido algún sentido influir en Alemania y empezó a incluirlas en la confusa y desolada enemistad de su vejez.

por modesto que fuese. Mien­ tras que el ‘Zarathustra’ adquiría forma. aunque desde ahora carece de la presencia del más viejo. W. lo que lo indujo a hacerle a Overbeck la siguiente observación irónica: «Este estilo de admiración lo ha llevado R. La relación con Peter Gast. Tras unos días malos que pasó en cama. mandó imprimir por cuenta propia cuarenta ejemplares de la parte IV. La filosofía de Nietzsche adquiere la importancia de modelo precisamente el año de la despedida de Wagner. y le lle­ gaban incluso cartas de admiradores en número creciente. Wagner a la juventud alemana: y ya comienza lo que profeticé hace tiempo. se enfrió temporalmente porque Gast había tomado con­ tacto en secreto con la hermana Elisabeth. La biografía externa de Nietzsche apenas ofrece ya aconte­ cimientos dignos de mención. cuya música procuraba promocionar. La doble imagen aquí diseñada se mantiene así hasta la muerte de Nietzsche. sobre todo. signos más bien de un decaimiento de la salud que impulsaba a Nietzsche a la soledad interna y lo hacía reaccionar de manera excesivamente sensible. la vida no le ofrecía ali­ vios ni presentaba aspectos agradables para él. En este libro emergen pensamientos que hasta entonces no ha­ bían aparecido en el horizonte intelectual de Nietzsche: el eterno regreso como fuente de energía para la elevación y ahondamien­ to de la vida. empezaba una carta de un tal Paul Landski. Nietzsche se decidió a escribir"1 . en Ni­ za. a saber. Nietz­ sche conocía la influencia que ejercía en sus lectores y la consi211 . El hastío del en­ torno se reforzaba con tanta más violencia cuanto más tardaba la impresión del ‘Zarathustra’. Parecía haber encontrado un defi­ nitivo ritmo de existencia. de manera que Nietzsche.ciera saber a la viuda lo mucho que le conmovía la muerte de Wagner. pues todavía dependía de él poder consolarla después de to­ do lo ocurrido. el invierno en Italia. El editor Schmeitzner no tenía ninguna esperanza de éxito.» ‘Venerado maestro’. que en algunas cosas seré el heredero de R. En la casa que Nietz­ sche solía habitar en Niza lo rodeaban personas locuaces. incluso con respecto a sus estancias: pasaba el verano en Sils. para no tener que rogarle a Schemeitzner. desde 1888 también Turín se contaba entre los sitios preferidos. y Nietzsche tenía ‘sensaciones curiosas’ al pensar en los tiempos en que él mismo había escrito canas semejantes a Wagner. Pero fue una disputa que tuvo con Rohde.

que su visi­ tante estaba del lado del ‘adversario’. Muy deseoso de cono­ cer a Nietzsche. debía suponerse en él com­ 212 . Se sentía maestro. Junto con las gracias por la poesía de Nietzsche. En diciembre informó Nietzsche a su hermana que estaba in­ dignado por las ‘oscuras’ gracias de Stein por la poesía enviada. Esta exigencia se llevó ahora a lo personal al confiarle a Malwida: «Por discípulo entendería la persona que me prestase un voto incondicional. tras el in­ tercambio de algunas cartas.» La relación de Stein con Nietzsche había empezado dos años antes en Leipzig. Especial­ mente en alguien que. de­ bía haber visto cómo Wagner había llevado a la desesperación al pensador. Para el Nietzsche de la épo­ ca de Tribschen.guíente responsabilidad que recaía sobre él. El joven «barón». la obediencia estaba ya al principio de toda for­ mación. visitó en la primera mitad de octubre de 1882 al amigo Dr Paul Rée. y para eso sería necesario un largo perio­ do de pruebas y de pruebas difíciles. mu­ cho ‘fatalidad’. o sea. Su desmedida pretensión de emplear un tiempo precioso en el empeño por des­ tacar la obra de Wagner debió parecerle inconcebible. filósofo y estilista Nietzsche.» En realidad. En 1884 volvió a acercársele el mundo de Wagner a través de una visita de Heinrich von Stein a Sils. Stein expresaba el deseo de que Nietzsche participase en la creación de un diccionario sobre los escritos de Wagner y en un análisis mitológico de sus textos de ópera. y animado también por Rée. hasta ahora en Engadin. y durante un poco tiem­ po parecía como si hubiese encontrado en Stein a un hombre en­ tregado a su persona y a su doctrina. En agradecimiento le envió una poesía a Stein. profesor habilitado en Halle. La visita de Stein fue para Nietzsche una de las tres cosas buenas por las que debía estar agradecido en este año del ‘Zarathustra’. «Nadie sabe ya cómo debe comportarse. Nietzsche no podía sospechar que la misión secreta de Stein era ganárselo de nuevo para la causa de Bayreuth. Pero Nietzsche se ha­ bía ausentado: una carta lo había llamado para que se pasara un día por Naumburg. pero también reconocía preocupado el mal que semejante filoso­ fía podía hacer en los cerebros de los indignos. Personalmente no se conocieron. Estos encuentros suponían siempre para él mucha ‘consecuencia’. la carta de Stein ponía a prueba la paciencia de Nietzsche. por las cartas y escritos de Nietzsche. Stein peregrinó a la vivienda de Nietzsche en la Auenstrasse.

como ocurrió en innumerables escritos de Nietzsche. con mucho. No. Al público no había trascendido nada de las desilusiones de Nietzsche. En secreto. Nietzsche juzgaba retrospectivamente al científico amateur Wagner como un intru­ so falto de modestia y de capacidad en el mundo de la filosofía.prensión suficiente para enteder que. especialmente en un hombre como Stein. ¡Pero con Stein era distin­ to!» A Peter Gast: «Lo he amado realmente. su amor es libre y no debe reducir. Pero debe con­ cederme que. no me confunda con él. sí. anhelo que era absolutamente compartido por Nietzsche. varias veces formulados. Pero éste cometió además la imprudencia de describirles a los de Bayreuth su entusiasmo por los días pasados en Sils-Maria. Nietzsche había esperado que Stein se uniese a él. Tres años más tarde murió Heinrich von Stein de un infarto. no se llevó a cabo: «Al leer su última y muy querida carta me embargó semejante maldad que durante largo rato reí a costa suya y fue una buena cosa. por lo que no puedo cumplirse su deseo de vivir al lado de Nietz­ sche. por culpa mía.» A Malwida. pues temía tocar cual­ quier admiración que descubriese en otro. y prueba de su tierna consideración es que no le mencionó a Stein nada de ello. Wagner por filósofo!» La pretensión de atraerse al filósofo lejano para discutir el dic­ cionario de Wagner resulta menos incomprensible si se piensa que ‘El caso Wagner’ no se había escrito todavía y apenas había al­ guien que pudiera sospechar los abismos que se habían abierto entre los adversarios. en una sola pulgada su amor por Richard Wagner. y. Era. por otro lado. que­ rido amigo. fiel a Wagner. Wagner merecía el rechazo de Nietzsche. pues yo no soy ningún actor. la filosofía de Wagner era uno de los tipos más intolerables de diletantismo. «Que todavía no se haya sabido reír es algo alemán y forma parte del viejo culto alemán a la confu­ sión. puede considerarme frío sin que me enfade. la species más 213 . Este le escribió a la hermana: «Tengo en Alemania tan pocas per­ sonas de las que realmente pueda alegrarme: la mayoría de ellas las aguanto como un animal paciente.» De ahí también el estado de ánimo del siguiente borrador de carta a Stein que. como teórico del conocimien­ to. le confió Nietzsche en marzo de 1885: «¡El pobre Stein! ¡Incluso tiene a R... me parecía que me lo habían guardado para la vejez. para Nietzsche. tan apreciado por él como poeta.

214 .hermosa de hombre entre los wagnerianos: al menos por lo que yo lo conocí.» Nietzsche parece haber dicho a los conocidos que sólo había degustado la felicidad de sentirse ínter pares en su ju­ ventud con Rohde y Wagner y en ese día de agosto con Hcinrich von Stein en Sils-Maria.

de suerte que ya no se sabe ni debe saberse si algo es cola o cabeza.Contra la decadencia Durante el invierno de 1884/85 volvió a mantener Nietzsche correspondencia con Cari Fuchs acerca de cuestiones musicales confiándole ‘reticencias no permitidas’ que le habían surgido en relación con toda la música alemana con motivo de la ‘Carmen*. sino que tenía que condicionarse mutuamente. pero también la perfección en el empleo de recursos retóricos. La parte se enseñorea del todo. es y sigue siendo signo de disolución. estilo o como quiera que se llame). el ins­ tante sobre el tiempo (y también el lempo). «¡Muy mal! ¡En este mundo todo lo bueno hay que comprarlo demasiado caro!». sino únicamente designar. La ambigüedad rítmica. la convincente configuración ‘teatral’ del momento. pero. la frase lo hace sobre la melodía. por úl­ timo también el esprit sobre el ‘sentido’. la expresión wagneriana ‘melodía infinita’ parecía simbolizar el peligro de conservar una buena conciencia ante la pérdida del ins­ tinto artístico. es sin duda alguna un recurso con el que pueden alcanzarse efectos maravillosos: el ‘Tristán’ está lleno de ellos. 215 . como síntoma de todo un arte. Pero esto es décadenee. se dice en una carta sin fecha dirigida a Fuchs. término que. el pathos sobre el ethos (carácter. que creía presentir en cualquier contac­ to con los músicos alemanes. La decadencia del melos. como se entiende por sí mismo entre no­ sotros.. no debe reprobar. Para Nietzsche.. todo esto le parecía no sólo compatible entre sí. la tendencia cada vez mayor a ade­ manes afectivos aislados en la música.

incluyó también a ‘Parsifal’ en este contexto. Nietzsche llega a decir que sólo cabe reírse de esta obra. la mayoría de ellos incluso escritores. En ‘Más allá del bien y del mal’. «Lo cierto es que los atormentaba el mismo Sturm und Drang. Para Wagner el pecado es un fenómeno natural. como poeta. remontándose así mucho más allá de Wagner. a los músicos. en el ‘Tannháuser’. grandes buscadores!. cuya espe­ ranza utópica en una nueva felicidad humana y dioses humanos libres influyó en Nietzsche lo mismo que su rechazo del cristianismo. léase cristiano. tomó repetidas veces mate­ rial temático de la obra de Heine. y a esta continuación de los ata­ ques de Heine añade sus ataques al dominio de los sacerdotes y su malicia. quien. Pues. Se apodera de pensamientos expresados por Heine en su obra sobre Ludwig Borne. todos ellos fanáticos de la expresión ‘a cualquier precio’. por ejemplo. pero no abo­ lido como invención. el libro provocador en el que Nietzsche trabajó durante el invierno. los primeros artistas de formación literaria universal. Bajo estos supuestos. ciertamente. En su ‘Anticristo’. que no es el único señalado aquí. mediadores y mez­ cladores de las artes y de los sentidos (Wagner pertenece. que buscaban de la misma manera. como músico. Nietzsche tomó de Heine. a los pintores. todos ellos dominados por la literatura de la cabeza a los pies.. pero lo equiparó siempre a su propia filosofía del momento. Indudablemente. a los actores). Más que Wagner. sólo puede combatirlo con el redentor creyente Parsifal.Aquí se oye la voz del sucesor de Heinrich Heine. como. ¿qué debería representar un ‘Parsifal’ serio? Precisamente 216 . ¡ estos últimos. como artista en general. Nietzsche convirtió en acusación prin­ cipal que el cristianismo es el que por primera vez ha traído al mundo la hipocresía y el pecado. la contraposición entre el credo «helénico» y el «na­ zareno».. Nietzsche elogia en su libro la ‘religiosi­ dad griega’ y critica el cristianismo como religión del populacho y del miedo. la obra constitu­ ye el punto de transición en la relación entre ambos espíritus. En ‘Nietzsche contra Wagner’. que es materia de opereta por excelencia. aunque vinculado al parentesco secreto de Wagner con los románticos franceses de la primera mitad del si­ glo XIX. poetas. este ‘Parsifal’ provocaba de forma ex­ trema la ironía de Nietzsche.

pero en contradicción con Wagner. un negarse a sí mismo. el espíritu y la sen­ sibilidad. No puede menos que reprochársele aquí que es demasiado perso­ nal. la máxima espiritualización y sensibilización de su arte. es la guerra.» Se manifiesta la referencia oculta a su propia persona. todo lo que Sócrates. demasiado poco objetivo. se convierta de manera tan terrible en fórmula. fuerte. En la observación de Stendhal: «El amor es una flor precio­ sa. El mismo denomina el corto tema en RE menor al final de la introducción musical ‘un epigrama a la pasión. inocente. tan admirado antes. pero hay que tener el valor de cogerla en el pavoroso borde de un abismo». el cristianismo y Schopenhauer califican. que caracteriza de forma sintomática el último proceso ideológico de Nietzsche. como en el últi­ 217 . lo mejor que se ha escrito sur 1‘amour desde Stendhal’. Con el rechazo paulatino de Wagner se apreciaba un vacío en su alma musical. y en su fondo. Y. el odio mor­ tal de los sexos!—No conozco ningún caso donde el humor trági­ co que constituye la esencia del amor se exprese con tanto rigor. Para Nietzsche. de reprobable: la dicadena. Efectivamente. el amigo inmejorable de la ópera. cruel. aunque semejante comportamien­ to corresponda a la imagen de este poeta-filósofo. su reconocimiento oculto. un borrarse a sí mismo por parte de un artista que hasta ese momento defendía con todo el poder de su voluntad lo contrario. cínico. es donde arranca la interpretación nietzscheana del carácter de Carmen. una apostasía y vuelta a los ideales cristiano-morbosos y oscurantistas. ¡el amor retraduci­ do a la naturaleza!¡No el amor de una ‘virgen superior’! ¿Ningu­ na senta-sentimentalidad! Sino el amor como hado. lo más acertado que jamás se haya escri­ to acerca de esta figura: «Finalmente el amor. ¡y precisamente por eso naturaleza! ¡El amor que. como fatali­ dad. por último. Parece algo sintomático que Nietzsche fuese el único pensa­ dor que se sintió atraído por esta obra. De ahí que concentre en la cabeza de Wagner. hasta el día en que el solitario oyó ‘Carmen’.lo que se le reprocha al juicio de Nietzsche sobre Wagner: «la crea­ ción de un odio enloquecido al conocimiento. a su jui­ cio. en sus medios. tenía que tratarse ahora de reconcebir esta forma de arte en el sentido de su hombre hermoso. de animosidad contra los sentidos y el espíritu. Stendhal describió ya una figura de Car­ men.

cosa que negó al último opus de Wagner. Esta interpretación ali­ mentó filosóficamente a toda una generación de pensadores y ar­ tistas. así es como describe Nietzsche su vivencia de ‘Carmen’. el sentimiento de decadencia de los débiles y de los enfermos y la falsa moneda de la redención. por así decirlo. Las observaciones que Nietzsche apuntó a Peter Gast en el arreglo para piano de ‘Carmen’ testimonian que Nietzsche tam­ bién se ocupó de manera práctico-concreta de la música de Bizet. mal escri­ to. Nietzsche las elevó al nivel de su pensamiento actual por medio de detalla­ das notas previas. No podían evitarse ciertos disparates con su pensamiento actual. el hecho de la reedición autorizada ilustra hasta qué pun­ 218 . Nietzschc toma la salida indicada por Hcine para evitar la compasión. como estimulante filosofico-vital en Nietzsche. Nuestra dramaturgia más moderna tampoco aspira a nada más ni mejor que hacer surgir todo el tea­ tro de un proceso de la voluntad. molesto. que la filosofía no sólo se convierte en panegirista de la ópera. además. pobre de sentimientos. Sus manifestaciones de­ nuncian que: el filósofo creía ver en la ópera una construcción estética superior al drama. en el ‘amor como hado’. a saber. de imágenes furiosas y confusas. En 1886/87 se reeditaron algunas obras anteriores. sino que fue el sentimiento bási­ co tocado el que influyó. sin voluntad de pureza lógica. No fue la elevada calidad de la mú­ sica la que marcó esta vivencia. Tan sólo excluyó a las ‘Meditaciones inopor­ tunas’. a mi adorada Carmen!’» Nietzschc se aparta de Wagner en lo. azucarado hasta lo femenino. El autor le añadió un prólogo. primiti­ vo. originario.mo grito de José. «Componía conti­ nuamente canciones de Dionisios». Se da lo inaudito.» A pesar de todo. melancólico. dice así: «Hoy me resulta un libro imposible. de ritmo desigual. por así decirlo. cuan­ do trabajaba ya en los aforismos de la ‘Revalidación de todos los valores’. ‘Intento de autocrítica’. reeditó la obra porque seguía defendiendo su afirmación. a saber. a la edición 1886 del libro ‘El nacimiento de la tragedia por el espíritu de la música’. Desde una distancia crítica. sino que. es precisamente una ópera la que influ­ ye en el pensamiento de una serie de filósofos. con el que concluye la obra: ‘¡Sí! / Ko la he ma­ tado. De todos modos. aunque ahora denun­ ciaba públicamente su valoración anterior de Wagner.

en reali­ dad. Nietzsche se decidió a exponer claramente el problema principal.to Nietzsche quería que su obra anterior se entendiese como una unidad. que Nietzsche denomina ‘celebración de una victoria’. Podría haber pe­ recido en un instante. pero ha ocurrido: y sigo vivo. significaba una separación. El ‘Libro para espíritus libres’ aborda con la frialdad de un psicólogo los lugares sensibles que «poste­ riormente confirma para sí mismo y. En el ‘Intento de autocrítica’ y el prólogo al tomo segundo de ‘Humano. El 13 de septiembre de 1886 le escribía a Gast: «Además. tal como se trasluce en el término ‘afrontar’. una despedida. ‘Richard Wagner en Bayreuth’. Nietzsche duda­ ba de que Wagner pudiera engañarse en el fondo. lo veía él mismo ahora como un homena­ je que. no soy bastante grosero para separarme de las personas que he amado. por así decirlo. a las que Nietzsche aso­ cia una enigmática rivalidad. utilizado en el discurso mencionado. vistas desde la distancia. Mientras el discípulo lo afirmaba ilimitadamente no podían surgir imágenes de objetivación. estoy contentísimo de poder contemplar como ‘detrás de mí’ este cambio terrible y peligroso. atreviéndose así a mucho. a comunicar su carencia. demasiado humano’ se trataba de poner fin a los eternos malentendidos en relación con su ruptura con Wagner. Fue en ‘Humano. demasiado humano’ donde por primera vez se atrevió Nietzsche a hablar de los largos años de soledad inter­ na. pues en Bayreuth vio la mayor victoria que podía alcanzar ningún artis­ ta. en secreto. Su discurso con motivo de la victoria y de la fiesta.» Con­ jura el recuerdo de la colocación de la primera piedra de Bayreuth. que el psicólogo tenga sangre en los dedos y no siempre sólo en los dedos?» 219 . se dirigía ya a un trozo de pasado y. Jija con la punta de un alfiler: — ¿qué tiene de extraño que en un trabajo tan fino y delicado también corra de vez en cuando algo de sagre.

Cierto. Daniela. había vivido como confidente de ambos amigos. Olga Monod. Sin du­ da alguna. Pero la fiebre y los ataques de tos no le impi­ dieron aguantar una recepción por la noche en Wahnfried y ha­ cerse admirar como atracción principal. no sin admi­ rar la cantidad ingente de trabajo que habían realizado todos los colaboradores. 220 . El 23 de julio asistió a la representa­ ción del ‘Parsifal’ y el 25 de julio a la del ‘Tristán’. y que. Cosima apremió a su padre para que viniese a Bayreuth para el estreno y Liszt aceptó a pesar de su delicada salud. Cosima sufrió también a la sombra de los últimos años de Wagner. había vuelto al instituto y mostraba últimamente inclinaciones pictóri­ cas y musicales. De momento. conflicto que sólo pudo contemplar entristecida. la copia de las cartas de Wagner que faltaban a fin de completar así el archivo. El ciego amor de Malwida por Cosima no permitía que nada la engañase. escolar brillante. a través de la hija adoptiva de Malwida. pidió desde Wahn­ fried. la hija de von Bülow. Llegó a Bay­ reuth el 21 de julio en un estado preocupante y tuvo que acostar­ se inmediatamente. También debía prepararse de la escenificación del nuevo ensayo del ‘Tristán’ para 1886. Cosima dirigía los festivales. el conflicto con Nietzsche. curado de una larga enfermedad.Wahnfried sin Wagner Nietzsche se impuso también el deber de observar fríamente los acontecimientos de la villa Wahnfried tras la muerte de Wag­ ner. que aún pesaba sobre Bayreuth. su preocupación se concentraba en Siegfricd. Al día siguiente tuvo tam­ bién obligaciones sociales. La calma del luto existente en la casa era engañosa: en todas las direcciones iba una correspon­ dencia activa.

pues en ningún otro cartel de teatro apareció su nombre y todos los iniciados recibieron en el futuro la indicación de no mencionar su dirección. He sido consciente de no seguir ningún egoísmo. sino el mandato del destino confiado a mí para la representación. frecuentemente me­ dio dormido. y la señora de Bayreuth participó también en la gran fiesta final cele­ brada en el restaurante Zum Frohsinn. Las representaciones con­ tinuaron. Mientras la fiesta seguía su marcha durante los días siguien­ tes. y la hija hace teatro.Se trataba de la primera y única obra de dirección responsa­ ble de Cosima. el director de orquesta Félix Mottl y la cantante Rosa Suchers en el papel de Isolda. Los ‘descubrimientos’ de Cosima. Al fondo del palco de Wagner es­ taba sentado Liszt. respirando con esfuerzo.» Y la princesa de Wittgenstcin se indignó en su papel de enemiga de Cosima: «El padre muere. mientras Cosima representaba. Los médicos cons­ tataron una pulmonía grave y prohibieron toda clase de visitas. de­ cidieron el triunfo de la noche. que creyó oír por últimas palabras: ‘¡Oh. «Se me ha puesto en aprietos con motivo de mi padre. la familia Wagner no se mantuvo alejada de ellas. G61lerich.» ¿Pero era Bayreuth un teatro de placer que debía cerrarse por la muerte de Liszt? Cosima sabía que no podía haber para su pa­ dre ningún funeral más hermoso que las representaciones de ‘Tris­ tán’ y ‘Parsifal’.» (A la condesa de Schleinitz. Tristán!’ Cosima puso la capilla ardiente en el vestíbulo de Wahnfried. se quejó: «La muerte y el entierro de Liszt careció de so­ lemnidad y dignidad en la ciudad de Wagner. 221 . Hacia la media noche del 31 de julio se durmió para siempre en los brazos de Cosima. El discípulo de Liszt. Para él no había lugar ninguno al lado del sol Wagner. haciendo un esfuerzo supremo por reprimir su tos. Los amigos de Liszt sufrieron muchísimo bajo aque­ llas condiciones. Liszt se debatía con la muer­ te en casa de la señora Forstrat von Froehlig. El éxito artístico del ‘Tristán’ fue brillante. contradicción que tenía su prehistoria.) El cosmopolita Franz Liszt fue enterra­ do en el cementerio de la ciudad provinciana. que en parte se debía también a él. Algunos admiradores de Liszt se indignaron de que se hubie­ sen callado la enfermedad y muerte del maestro a fin de que no corriera peligro el curso de los festivales.

o a Ro­ ma. los francisca­ nos. por cierto. que desde el interior hace lo mismo que Bismarck desde el exterior. que desde hacía tiempo ya no era Cari August. sino que en un momento determinado se habían entregado a los húngaros. se hizo enterrar. el tercer profesor entre los amigos íntimos de Nietzsche. A juzgar por lo que he sabi­ do hasta ahora de los wagnerianos. en lugar de sepultarlo en el proyectado mausoleo en el Altenburg del Gran Duque. también reposara un compositor al lado de sus ilustres antecesores. A Pest sólo le entregaría el ca­ dáver si el parlamento húngaro aceptaba el traslado solemne y el entierro oficial. o también a Weimar. Nietzsche suscribía la opinión de los adversarios de Wagner cuando escribía lo siguiente a Malwida: «Así que el viejo Liszt. donde lo reclamaban sus hermanos de orden. Recordemos el escri­ to polémico del joven Biólogo Rohde contra la polémica de Wilamowitz. ¿O tal vez no? Una y otra vez se oía en Beyreuth la especie de que bajo el monumento del profesor Seidel ya no descansaban los restos de Franz Liszt. Rohde no ocultaba sus reservas ante el cambio de opi­ 222 . me parece que el wagnerianismo de hoy es una aproximación inconsciente a Roma. a excepción del dis­ cípulo incondicional. se colocaba junto a Goethe y Schiller en el panteón de los príncipes. En este sentido. uno de esos malen­ tendidos casi insuperables bajo los que crece hoy día la fama de Wagner. en el mun­ do y en la causa de Wagner: como si perteneciese a él de manera inevitable e inseparable. por así decirlo. Tampoco seguía man­ teniendo una amistad permanente con otros. El Gran Duque de Weimar. No se cumplieron las condiciones de Cosima. En el cementerio de Bayreuth parecía estar garantizado el reposo del compositor. su patria.» Nietzsche no sólo se apartó de Wagner. además de los poetas. no manifestó en absoluto el deseo de permitir que. y rápidamente. además de Overbeck y Deussen. Cosima declaró que sólo entregaría el cadáver de Liszt a Weimar si. Esto me ha dolido en el alma de Cosi­ ma: es una falsedad más en torno a Wagner. que supo vivir y morir. Roma y Budapest se alzaban voces pidiendo que el cadáver de Liszt pertenecía a Hungría. Y en Hungría tenía Liszt enemigos que se oponían a un funeral solemne en Pest. Peter Gast.Desde Weimar. cabe destacar sobre todo los veinte años de relaciones constantes de Nietzsche con Erwin Rohdc. donde había residido desde hacía de­ cenios.

querido amigo. rechazó tam­ bién el ‘Parsifal’. Nietzsche le envió también un ejemplar de ‘La gaya cien­ cia’. Efectivamente. por lo que Nietzsche le estaba tanto más agradecido. en el invierno de 1886 fue a Leipzig para oír la lec­ ción magistral de Rohde. A pe­ sar de todo. opinando que debía ‘aprovechar esta ocasión por los pelos’ (16 de agosto de 1886). demasiado humano’: «Pero creo seriamente. Tu evolución describe una órbita curva y quizás vuelva algún día a su dirección original. pues se calló durante dos años. aceptó por ese respeto. A Rohde no le gustó la ‘Aurora’. Des­ de Sils-Maria le aconsejó a Gast que se oyera en Munich el ciclo del Nibelungo.» Nietzsche se alegró de ver confirma­ dos sus ‘Juicios y prejuicios’. influido naturalmente por Nietzsche. ya que. Gast tuvo ocasión de hacerlo.» Rohde aseguraba que su amistad se mantenía igual. una vez más.nión efectuado por el amigo en ‘Humano. La respuesta de Rohde se ha perdido. pero no la carta que dirigió a Nietzsche tras recibir el ‘Zarathustra’. Nietzsche celebró esa decisión. no fue lo bastante rápido para agradecer el envío y tuvo que recibir de Nietzsche el irritado requerimiento de que era preferible que no volviera a escribirle. en Bayreuth y he aquí su juicio: «La conversión de Sigfrido al catolicismo. espe­ raba que Gast presentase como acontecimiento vivido el proble­ ma estético que tanto les importaba a ambos y que. Como el periódico seguía intere­ sándole por haber sido el que había publicado antes la serie de artículos de Richard Wagner ‘Política alemana y cultura alema­ na’. le resulta indiferente cómo le juzguen los demás. puesto que no deseaba recibir ninguna carta de agradecimiento forzada. en la que se manifiesta una aprobación no del todo incondicional. Nietzsche parece haber estado poco de acuerdo con las objeciones. aunque añadiendo inmediatamente que desde 1876 su tra­ bajo llevaba el título de mihi ipsi scñpsi (escribo para mí mismo). tras la aparición de un libro nuevo se le iba un amigo. No obs­ tante. pues se le ofre­ ció la columna Noticias musicales de Munich en la ‘Süddcutsche Press’ para el invierno de 1886. sus esperanzas se vieron defraudadas. Sus nociones se tocaban ahora en el rechazo del ‘Parsifal’. Oyó la obra. que en modo alguno has llegado ahora a la meta de tu carrera. formulados desde la distancia. Peter Gast. al mismo tiem223 . Pero. por lo general. que conocía desde 1882 por el arre­ glo para piano.

Desde Niza. A su oído. «Nerviosa. compuesto para orquesta sinfónica. me vigoriza y después de una velada de mú­ sica (he escuchado cuatro veces la ‘Carmen’ de Bizet) viene una mañana de opiniones y ocurrencias plenamente resueltas. Este pequeño signo de pertenencia a la música y casi también a los músicos alegraba a Nietzsche. como si me observase desde lejos. debió estar en el programa el poema sinfónico ‘El ca­ zador maldito’ del compositor francés César Franck.. falto de músi* ca en Niza.. arrogante—¡y tan maquillada!. que hacía referencia a su querida Orestíada de Esquilo. En el otoño de 1887 Gast sorprendió al amigo. La editorial añadió algunas voces. mientras que agradeció. facilitase el acceso a la música de Gast para un gran número de lectores. como si me sintiese por encima. me desem­ briaga de mí mismo. insoportable.. Nietzsche podía recordar perfectamente cómo Wagncr ha­ bía sabido aprovechar esta exigencia. entre tanto lector inte­ resado de los libros de Nietzsche. en la esperanza de que con sus acordes se facilitase la comprensión del problema psi­ cológico de su música. recibió al poco tiempo una par­ titura del ‘Himno’ pero guardó silencio. «Me separa de mí mismo. con el envío de una orquestación propia del ‘Himno a la vida’ de Nietzsche. hasta entonces sólo había una versión para orquesta de viento realiza­ da por Nietzsche. sin ingenuidad ni veracidad. un ejemplar dedicado de la ‘Genealo­ gía de la moral’. el 15 de enero de 1888. es como le resultaba esta música. Johannes Brahms. oyendo allí un ‘Concert classique’ de las obras fran­ cesas más recientes. sin idea real. en un tono cordial para él.. sin forma.» (A Gast. deseoso de nueva sencillez. Artifi­ cialmente pintoresco.po. Pues los alemanes parecían interesarse solamente por un artista en el que se observase la llama de ‘seriedad de los prin­ cipios’. de Massenet. Como en una carta a Gast habla de una ‘ca­ za salvaje’. impertinente. un exilio. la música le transmitía por entonces sensaciones desconocidas. una vez que Nietzsche realizase sus correcciones. Además. una fatiga. La vida sin música es sencillamente un error. sin haber recibido antes encargo ninguno. El editor Fritzsch se dispuso a editarlo inme­ diatamente. Nietzsche visitó por primera vez Montecarlo en enero de 1888. y lo mismo a Brandes. ¡Esto es décadence!» Lo puso muy nervioso especialmente un ballet de ‘Las Erinias’. brutal. le pareció ‘un mal Wagner’.) 224 .

y llena de compasión por lo que se contempla y se ordena. el director de las primeras representaciones del ‘Parsifal* y desde hacía algún tiempo director de la orquesta áulica en Munich. por indicación de Peter Gast. Se propuso contarle a Gast en el primer encuentro lo que había sentido. En su carta del 21 de enero de 1887. claridad de la música como arte descriptivo en la que se piense en un letrero con trabajo sublime. de todas las preguntas no perti­ nentes para qué puede servir tal música (o para qué debe ser­ vir). Para ayudarle a Gast. hasta Montccarlo a fin de oír allí. por últi­ mo. en la forma más breve y direc­ ta. comunicarse. resultan incompatibles. reci* biendo las mejores impresiones de este músico inteligente. se contiene lo más acertado que pue­ de decirse de esta música: Prescindiendo. la introducción al ‘Parsifal’.Hermann Levi. «En Munich se me esperaba el otoño pasado ‘con tensión febril’. los libros de Nietzsche y manifestaba admiración por ellos. Y. además. Lo mismo podía decirse de mu­ chos wagnerianos en el entorno de Nietzsche. un sentimiento sublime y extraordinario. como informa­ ba Seydlitz (actual presidente del Wagner-Verein). y nadie más. por primera vez. sino en términos puramente estéticos: ¿ha hecho Wag­ ner algo mejor? La máxima conciencia psicológica y deter­ minación con respecto a lo que aquí se dice es algo que de­ be expresarse. aun­ que Levi apenas se engañaba de lo mucho que podía herir al filó­ sofo su admiración por Wagner. que honra muchísimo a Wagner. una síntesis de estados que para muchas perso­ nas. leía. que refle­ ja las primeras sensaciones. de ordenado rigor. y. en Niza. incluso ‘hombres superiores’. de un conocimiento y penetración que corta el al­ ma como si de cuchillos se tratase. acontecimiento del alma en el fondo de la música. como le escribía Nietzsche a Gast. llevar todo matiz del sentimiento hasta lo más epigra­ mático. sentía ‘una especie de nexo’ con Nietzsche que no quería perder. ¿Existe algún pintor que haya pintado al­ 225 . Durante el invierno. Nietzsche hizo una excursión desde su vivienda del primer piso de la rué des Ponchettes. de ‘altura’ en el sentido aterrador de la palabra. Nietzsche había entrado en contacto con el director. Lo mismo ocurre con Dan­ te. ‘aunque no sé ex­ plicármelo’.

Nietz­ sche sabía naturalmente que Wagner no había descubierto real­ mente estos sonidos y se refería. 226 . pues el preludio al primer acto no presenta ningún final pro­ piamente dicho. que tam­ bién utilizó Mendelssohn en su Sinfonía de la Reforma. por tanto. En el concierto que oyó Nietzsche se utilizó el final con el tema de la Fe. idéntico al Amén de Dresden.guna vez una mirada tan melancólica del amor como hace Wagner con los últimos acentos de su preludio? Nietzsche no se refiere aquí al final añadido para los concier­ tos. a los compases precedentes.

por el con­ trario. un libro de tinte satírico. porque es la música de la décadenee y no la flauta de Dionisios. afirmador. un papel mucho menor en la evolución artística de Wag­ ner.. se ve que Nietzsche desempeñó. cinco años después de la muerte del hombre en el que creía ver su adversario intelec­ tual propiamente dicho.Rendición de cuentas Hay una serie de apologetas que en la fase final de la obra de Nietzsche creen descubrir el presagio del fin porque estas últi­ mas creaciones producen el efecto de un balance de todo lo pen­ sado y deseado hasta ese momento. pero se equivocan del todo. En algunos instantes durante el tiempo de impresión. analizó una vez más a Wagner. Por la fuerza de concentración que em­ pleó Nietzsche en ‘El caso Wagner’ desde su época de Basilea hasta los meses del colapso nervioso puede leerse la importancia decisi­ va que tuvo Wagner en el desarrollo de Nietzsche. le sobrevenía a Nietzsche el desaliento ante tanta locura mezclada de dureza. en el fondo. Así.—¿De qué sufro cuando sufro por el destino de la música? Sufro porque a la músi­ ca se le ha privado de su carácter transfigurador del mundo. pero también se advierte el tono de seriedad desesperada.. No sólo por la diferencia de edad. En 1888 vivió Nietzsche una increíble embriaguez creadora en la que se notaban ya algunos síntomas de la futura demencia. por ejemplo. Pero esta ‘locura’ va entremezclada 227 . especialmente en las horas vespertinas. Suena dolorosa la confesión del filósofo en 'El caso Wagner’ al final de su vida: «Para ser justo con esta obra hay que padecer el destino de la música como una herida abierta.» Este panfleto que Nietzsche escribió durante su primera es­ tancia en Turín es.

ternuras y palabras de consuelo que nadie expresó antes que él. al fantasma de la ‘renovación de la raza’. y no sólo la música como parte de un todo. Chamberlain vinculó por primera vez. la princesa Wittgenstein. quien en tiempos de la publicación de las memorias se había convertido ya en uno de los antisemitas más destacados de Europa. cuando surgió el folleto. el título de ‘Nietzsche contra Wagner’. parecía conjurar el alemán. En 1888. cuan­ do Nietzsche elogia a Wagner como el mayor «melancólico de la música. indignado por el miedo del compositor a confesar su procedencia judía. Y cuando Wagner atribuyó a su libro ‘impecable veraci­ dad’. En su primer epílogo' a ‘El caso Wagner’. era descendiente de su padras­ tro. odiada durante toda la vida. En ella. el autor se presenta como hijo de Cari Friedrich Wagner. Claro que se pa­ só por alto la situación precaria de Wagner. según ella. donde el autor precisa el 228 . No para bien de Bayreuth. el actor judío Ludwig Geyer. y le dio al nuevo manuscrito. sino por coinci­ dencia trascendental. que algunos de sus biógrafos relacionan audazmente con la procedencia judía de la suegra. lleno de miradas. mu­ cho más importante. según manifestación propia. A Cosima le vino como llovido del cielo la adhesión incondicional del joven filósofo inglés Houston Stewart Chamberlain115 para contrarres­ tar los peligros que. termina­ do para las Navidades. Nietzsche le acusó de que en estos recuerdos no se trataba de una ‘fable convenue. así. por ejemplo. A finales de año reunió todos los argumentos expresados ya contra Wagner. Bayreuth intentó rellenar la laguna fílosófico-propagandística motivada por el abandono de Nietzsche comprometiendo a un nuevo discípulo. aun­ que. sino de cosas peores’.con frases de admirado reconocimiento. el maestro en sonidos de felicidad me­ lancólica y soñolienta». Nietzsche no se contentó con ‘El caso Wagner’. Nietzsche declaró sencillamente a Wagner hijo de Geyer. de manera consciente. Chamberlain exigía in­ dudablemente la ‘idea fija* de Cosima: el odio judío latente. declarado advesario suyo. En su calidad de antisemita. Todavía avanza más en ‘Ecce Homo’. Nietzsche sintió escalofríos al descubrir que el superhéroe Sigfrido se saltaba tan a la ligera la verdad. el mundo de la obra de Wagner. Nietzsche somete a un análisis crítico la biografía de Wagner ‘Mi vida’.

su inestabilidad. por su parte. En esta carta habla Nietzsche del favor del destino al acercarlo a Burckhardt en Basilea. había empezado a dar lecciones sobre Nietzsche en Copenhague. un investigador que. su irritada sensibilidad. puesto que entendía algo de alemán. se sentó en un banco. Luego continúa así: «Un favor todavía mayor fue el que des­ de el principio de mi vida de Basilea mantuve una intimidad casi increíble con Richard y Cosima Wagner. al borde del camino que tantas veces había recorri­ do alegre para llegar a la casa de Wagner. Wagner tenía idea de que se hallaba al lado del espíritu más grande de su época. consi­ derados como tipos fisiológicos (galería de enfermos): todo junto representa un cuadro clínico que no deja lugar a dudas. August Strindberg recibió también un ejemplar. la misma elección de sus héroes y heroínas. había una con­ fianza sin límites. Cabe que le pasara por la mente lo que escribió a Georg Brandes en la primavera siguiente. por mu­ cho que estuviera dispuesto a aceptar también el canto triunfal de la ‘Carmen’ de Bizet. 229 . Brandes le propuso a Nietzsche que le enviase ‘El caso Wagner’ a la viuda de Bizet. meros problemas de histérico. empe­ zaron a correrle las lágrimas. Pintaba sin parar en la arena círculos y figuras raras con el bastón. su gusto. Los ataques se elevan hasta la elaboración de puntos de vista su­ puestamente patológicos. que revestía de principios.cambio de su gusto musical. Wagner queda parcialmente deva­ luado.» Con motivo de una visita aJ compositor y director de orques­ ta Friedrich Hegar en Zurich. que exigía raíces cada vez más agudas. Respondiendo al envío del libro ‘El caso Wagner’. De repente. de manera sorprendente. Wagner est une névrose. Dis­ traído. el propio estado de Nietzsche parece pro­ yectarse aquí en el objeto: «El arte de Wagner está enfermo. Brandes confesó que el ‘Tristán’ de Wagner le había producido una impresión imborrable.» Lo que queda por saber es sí. entre Lucerna y Tribschen. a la orilla del lago. Los problemas que lleva al escenario. y ante el peligro de enojar a Nietzsche. se hizo acompañar por el director en un viaje al lago de los Cuatro Cantones. lo convulsivo de su afecto. Durante algunos años hemos tonido juntos todo lo grande y lo pequeño. con el que Nietzsche discutió una vez la posible ejecución de las obras de Gast. recibiendo el sello de genio malogrado de gustos inciertos.

antes de que Nietzsche se presentase como de­ fensor de Wagner. como su lujo permitido.» De forma mezquina y odiosa. apenas se escribió otra cosa de éste más que 230 . Hasta 1872. lo que se ex­ presa en ellas es el desengaño de aquel amor. tomé el conocimiento más trágico por el lujo más hermoso de nuestra cultura. los sentimientos de ‘El ca­ so Wagner’. Wagner había desestimado el conocimiento de que Nietzsche tendiera hacia otros derroteros. sin haber pasado por los sufrimientos de Nietzsche. co­ mo plenitud victoriosa de la vida. entendía el pesimismo filosófico del siglo XIX como síntoma de una fuerza superior del pensamiento. si se oyen palabras duras. reteni­ da desde los primeros tiempos. se ve el obsequio que hacía a Wagner y a Schopen­ hauer — yo mismo. Entendía —¿quién sabe en función de qué experiencias personales?—. por su forma más preciosa. sin segundas intenciones. Pero en 1888 escribía aún acerca de sus anteriores coinciden­ cias con Wagner: «¡Si pienso en los tiempos en que surgió la últi­ ma parte del Sigfrido! Por entonces nos queríamos y esperába­ mos lo mejor para el otro. Kant y Hcgel. era realmente un amor profundo. Se ve lo que yo des­ conocía. elegante y peligrosa de despilfarro. Si en ‘El caso Wagner’ Nietzsche se desahoga apasionadamente por el desengaño sufrido. Lo mismo me ocurría con la música de Wagner. y en cualquier caso como hombre esperanzado. siendo indiferente que se tam­ balee todo lo que hoy se llama cultura. que al principio vine a este mundo con errores propios y supravaloraciones. que interpretaba como riqueza dionisíaca del alma. al menos entre mis amigos. sobre la base de su superabundancia.Cuando Malwida leyó el libro se puso fuera de sí y le escribió a Nietzsche una carta que indignó a su vez a éste. tal como se expresaba en la filosofía de Hume. con demasiada facilidad. aunque. Malwida no entendía cómo Nietzsche podía expresar públicamente su ‘error’ con respecto a la filosofía de Schopenhauer y a la música de Wagner. no obstante. en ella creía oír el terremoto con que se abría paso finalmente una de las fuerzas primitivas de la vida. Los ajenos podrían hacer suyos. Nietzsche escribe con tal motivo: Recuérdese tal vez.

Na tS*8. Von Friedrieh Nietzsche. C. no quería que el co­ nocimiento de Wagncr estuviese alejado del proceso de aprendi­ zaje de los jóvenes. ampulosidad y pesadez. 231 .» Nietzsche dedujo de muchos síntomas que el culto a Wagner había tenido su tiem- Ein Musikanten-Problem. sobre todo a los jóvenes. lo creía indispensable para cualquier desarro­ llo ulterior. Una vez le escribió esto a Heinrich von Stein: «Me han dicho que usted. suponiendo que tenga su tiempo. LEIPZIG . El autor del ‘Nacimiento de la tragedia’ y de las ‘Meditaciones inoportunas’ se arrepintió de haber contribuido él mismo con estos escritos a confundir las cosas. se ha entregado con el corazón y la cabeza a Schopenhauer y a Wagner.era el revolucionario de la ópera. V e rU ( voo C. Había presentado a los alemanes. Eso es algo inapreciable. Sin embargo. un ídolo cu­ ya adoración contenía vicios alemanes tales como falta de clari­ dad. tal vez más que nadie.

negando la vida. el fuego. Ahora se trataba de abrir el espíritu a nuevos ideales. burlón.po de efecto favorable. Le parecía que. ¿ha adivinado por qué le he enviado en realidad esta ‘ejecución de Wagner’? Quería poner en sus manos una prueba más de que jamás ha comprendido una palabra ni un deseo míos. pero del genio de la mentira. La publicación de ‘El caso Wagner’ llegó muy pronto para la mayoría de los lectores. a todo lo que echaba de menos en Wagner: «Los pies tigeros. el que Wagner haya sabido suscitar de sí mismo la creencia (como usted expresa con inocencia digna de admiración) de ser ‘la última ex­ presión de la naturaleza creadora’. la mú­ sica había perdido su carácter transfigurador del mundo. los estremecimientos lu­ minosos del sur. de finura en la distinción entre ‘verdadero’ y ‘falso’ que reprocho a los hombres modernos.— Usted cons­ 232 .» Detestaba ver a los jóvenes adustos. la gracia. No se des­ cubría a nadie con gusto y capacidad para comprender todavía los altibajos de la vida.. todo lo moderado y sereno que ha sido posi­ ble: pues podría haber hablado con dureza y desprecio. la perfección.» A los pocos días le siguió una segunda carta de la que se encuen­ tran borradores muy precisos en los cuadernos de notas de Nietz­ sche. a saber. Lo sobrecogía la im­ paciencia cuando no se oía su voz en una época en la que la mal­ dición del mundo y la decadencia celebraban orgías. He reservado todas mis flechas principales. Nietzsche seguía con horror cómo el arte de Wagner fomentaba los ideales decadentes y que su autoridad aumentaba constantemente. producía una impresión erró­ nea. Desde la perspectiva de hoy día resulta perfectamente com­ prensible que una wagneriana tan empedernida como Malwida von Meysenbug no entendiera entonces el libro. el mar liso. el baile de las estrellas. la inteligencia traviesa. el tono ligero.. La ira de Nietz­ sche contra su amarga carta culmina en esta afirmación: «Es ne­ cesaria una acción del genio. con Wagner. el humor.. su ‘palabra final’. Arrancado del contexto de la concep­ ción global.. Yo mis­ mo tengo el honor de ser algo opuesto —un genio de la verdad. Las razones de que hace diez años le diera la espalda a Wagner se aducen de forma literaria en esta obra. pesados. la gran lógica. Uno de ellos tiene el texto siguiente: Estimada amiga. Esta falta profunda de instinto.

en este compañero más serio de ‘El caso Wagner’ reapa­ recen una serie de pasaje de escritos anteriores. usted. lo atribuía todo a sus ‘dolores’. que en su vida ha su­ frido desengaños con casi todo el mundo. demasiado humano’ se mantuvo incluso allí donde la expre­ sión se había convertido en una forma espantosamente efectiva. la excesiva apreciación de sí mismo condujo al insulto irrefrenado. El extranjero celebraba las obras y representaciones y tam­ bién era satisfactorio el éxito exterior. No volvió a leer sus libros tras las ‘Meditaciones ino­ portunas’ y. en el últi­ mo año antes de la demencia. y tanto más en el caso más difícil conmigo mismo . Nietzsche se pro­ nunció contra su impresión pues creía que ‘Ecce homo’ contenía ya todo lo decisivo sobre este tema. Era propio de ella eludir las opiniones que se oponían a ella.. En 1888 parecían supera­ das todas las dificultades y gracias a la cooperación de todas las fuerzas y sobre todo a la energía de Cosima se había alcanzado un primer objetivo. Los escritos de Nietzsche no podían tocar los ideales de los wagnerianos de Bayreuth. como la de un loco. Empezaron a desaparecer los conflic­ tos por Cosima. ‘Nietzsche contra Wagner’ debe considerarse esencialmente como característica de' relación de an­ típodas. ¿No comprende nada de mi misión? ¿Qué significa ‘revalidación de todos los valores’?114 La continuidad del pensamiento de Nietzsche desde ‘Huma­ no. el estado de ánimo de Cosima mostraba gravedad. No quería interpretar la retirada de Nietzsche. no se hizo ningún juicio de ellos. pa­ 233 . la ironía de los periodistas cedió a la admiración. El culto a Nietzsche. y los colaboradores de Bayreuth formaron finalmente una uni­ dad. incluso con Wagner. por consiguiente. Frente al equilibrio mostrado hacia fuera. A partir de ‘El caso Wagner’ se despidió Nietz­ sche de manera cada vez más alarmante de toda inhibición. la imitación de su lenguaje hímnico.tituye un caso extremo de ello. en ‘El ocaso de los ído­ los’ y en ‘Nietzsche contra Wagner’. creados en 1888. Sirva de ilustración la acumulación creciente de vocablos como ‘idiota’ c ‘imbécil’ en ‘El caso Wagner’.. no podía olvidar la felicidad perdida y tenía que concentrar todas sus energías pa­ ra que las personas no notasen lo que ocurría dentro de ella. la arro­ gancia y falta de claridad de algunos demasiado apasionados.

vuel­ ve..» Ella se calló. / mi Dios desconocido! ¡Mi dolor! / ¡Mi última felicidad!» 234 . y se descubren capas de su estado des­ pués de la ruptura con los amigos de Bayreuth. a la anciana Cosima lo que siempre había evitado considerar de otra forma más que como algo diletante y condicionado por la enfermedad. * «¡No! / Vuelve / con todos tus suplicios!... Ariadna?» ¿Quién puede decirlo? Cosima. quién es Ariadna?. todavía en nuestro siglo. En ‘El lamento de Ariadna’ se encuentran las líneas siguientes: Nein! Komm zurrück. redondea un círculo de atracción y rechazo. En los poemas se funden su primer enamoramiento y la amistad con Cosima junto con el mito de Ariadna...» Acaso confió Nietzsche este secreto en su última carta a Burckhardt. Tu Dionisios. Uno de ellos anuncia la conclusión de los ‘Ditirambos de Dionisios’.recían confirmarle. te amo. mit alien deinen Martern! All meine Thránen-Báche laufen zu dir den Lauf! Und meine letzte Herzens-Flamme— Dir glüht sie auf! Oh komm zurück. don­ de se dice: «¿El resto para la señora Cosima. Mein unbekannter Gott! Mein Schmerz! Mein letztes — Glück!* Como complemento puede leerse en ‘Ecce homo’: «La res­ puesta a semejante ditirambo de la soledad del sol en la luz sería Ariadna. lo cierto es que el éxtasis de la marcha de Nietzsche. Dondequiera que condúzca la solución de este enigma.. aparte de mí. En 1889 se derrumbó Nietzsche en una calle de Turín. cuya copia en limpio había terminado poco antes. ¡Todos mis arroyos de lágri­ mas / corren hacia ti! / ¡Y la última llama de mi corazón / arde por ti! ¡Oh. este arrobo en la de­ mencia. poesías de los años 1884 a 1888... llamada por muchos amigos por el nom­ bre cariñoso de Ariadna recibió la nota siguiente desde la demen­ cia de Nietzsche: «Ariadna. El 3 de enero había entregado en correos de Turín tres mensajes to­ talmente embrollados.. ¡Quién sabe.

publica­ do por primera vez en 1906 a base de la obra postuma y por inci­ tación de la hermana de Nietzsche. eran cosas que no po­ 235 . La ideología de los nacionalsocia­ listas (nazis) se aprovechó de algunas formulaciones con diabóli­ ca habilidad.Conclusión La obra y la figura de los dos hombres de que trata este libro son inseparables del efecto funesto de su correspondiente gloria postuma. se mitologizó a sí mismo. La altanería de Nietz­ sche entre el ‘Zarathustra’ y su fin mental no tiene nada que ver con ello. Todos se apartaron del hom­ bre que abarcó filosóficamente el futuro. La narra­ ción más fiel tampoco debiera reprimir estas disonancias. ¿Quién fue este hombre que pudo ganarse la firme adhesión de personas como Richard y Cosima Wagner. La unión del mencionado efecto con el valor musical es más evidente en Wagner que en los productos filosófico-artísticos de Nictzsche. su aspecto chauvinista. y también de Ja ­ cob Burckhardt? Ciertamente un incondicional terrible. El germanismo de Wagner. Peter Gast traicionó con él a su ídolo en el sentido de que urdió esta supuesta obra capital a base de aforismos postumos. cuya imagen estuvo marcada durante la primera mi­ tad de nuestro siglo por el libro ‘La voluntad de poder’. de la fatalidad que han conjurado los tópicos que con tanta facilidad se han sacado de la creación de ambos. que proporcionó en verdad acen­ tos musicales de persuasión a la dictadura nacional de los años treinta y cuarenta. El orgullo desmesurado muy distinto de la intros­ pección de los fascistas se equivocó de mesa. finalmente. uno que. suscitando así la incre­ dulidad y la desconfianza.

en cambio. en la que. y es de esperar que pronto lo haga también en el terreno económicopolítico. Como fenómeno his­ tórico cultural. los peligros que quedaban ocul­ tos para la mayoría. Nietzsche recorrió un calvario para ganar su inde­ pendencia. por su parte. fue posible por pri­ mera vez la psicologización de la prosa alemana. Si. un germanismo inferior y marchito. por el formato. produce el efecto de ser sólo una amistad aparente. la obra de Wagner se declara partidaria aún del siglo del anillo del nibelungo. por ejemplo.día aceptar Nietzsche. Aquí. Wagner pertenecía para él a una evolución re­ gresiva. Co­ mo psicólogo que veía ya las posibles consecuencias de la música de Wagner. Natu­ ralmente. la obra modelo. la exigencia infinita de paciencia. para Alemania. Nietzsche provocó. Este clima espi­ ritual suyo no permitía ya el tradicional antagonismo entre el norte y el sur. en una Euro­ pa. allí se oponía al polkas y al estruendo vacío. la monumentalidad. le horrorizaban. Pues lo que en su origen debía ser el alegato de Wagner con­ 236 . un cambio en la atmósfera intelectual. Su objetivo neoclásico se llamaba en realidad ‘el buen europeo’. por el sentido de la gran empresa. en el fondo Nietzsche creía que la disolución de la mú­ sica con Wagner y su carácter final era inevitable y típico de la lamentable situación general de la música. que se desarrolla intelectualmente unida. La amistad entre ambos hombres. se colocó una gorra de Durero y representó ante su pueblo creyente el papel de maestro alemán en cultivo puro. por otro lado. en un mundo que Nietzsche vio venir. él. la composición gigantesca. el suyo. por ejemplo. Mientras el espíritu de Nietzsche pertence ya a nuestro siglo XX. lo venció el encanto de una inspira­ ción musical. sería un fenóme­ no anacrónico la adoración a un maestro desde el ángulo provin­ ciano. Diametralmente opuesto a la aplicación práctica nacional­ socialista. En un mun­ do que hoy día pretende derruir por todas partes las murallas de la aristocracia y la autocontemplación nacionales. tuvo que admirar sin ilusión ningu­ na. Le parecía algo pequeño-alemán. El actor Wagner. no ale­ mán universal. cuyos primeros admiradores y ayudantes fue­ ron artistas y decadentes europeos como Baudelaire. tal como se manifestaba en los términos de ‘clásico’ y ‘romántico’. cuya descripción hemos in­ tentado.

Su consciente terque­ dad no le permitía seguir siendo discípulo. sin embargo. declarando que era peligroso abandonarse a esos sentimientos lánguidos y egoístas que nuestros teatros y salas de conciertos prometen a todo el que pague. Tuvo que des­ prenderse de su desgraciado amor a su «mistagogo». Nietzsche. Y. él veía venir el diluvio. cuyo taller solían visitar Wagner y su arquitecto Gottfried Semper durante la época de los ‘Maestros cantores’ en Munich a fin de recibir sugerencias para la pomposa y la falsa Edad Media. Al mismo tiempo. Nietzsche se entristecía cada vez más al contemplar esta fábrica de sueños mensuales con pre­ tensiones de totalidad. A Nietzsche le dolía sobre todo que los pretendidos partida­ rios de Wagner no podían perfeccionarse. Esta di­ ferencia de perspectiva ilustra precisamente por qué al oír la mú­ sica de Wagner o al contemplar los cuadros de Makart son nece­ sarios tantos rodeos intelectuales. observó que sólo se hacía dinero con música morbosa. Su malestar por los futuros tutores de la herencia artística wagneriana se mezclaba con la preocupación por la rutina general de la práctica musical.tra la ‘gran ópera’ se convirtió en el rechazo del estilo clásico de la música en general. como tampoco podía reunir en torno suyo a los tan deseados alumnos. La polémica de Nietzsche con Wagner fue y es una lucha con medios desiguales. En consecuencia. que odiaba a los wagnerianos. amor que incluso se negaba a morir. no sólo el éxito. tanto enigma en torno a cuestiones de estilo. El esplendor del sonido sensorial de la orquesta que Wagner pudo emplear como portavoz de peso empieza aho­ ra a adaptarse paulatinamente al conocimiento de las capas ideo­ 237 . Tras la plenitud del exuberante verano ex­ tendido en los cuadros veía venir el invierno. Le negaba la iden­ tificación al espíritu de ‘después de nosotros el diluvio’ que aquí se manifestaba. por el contrario. a todo lo cual puede uno renunciar en la lectura de los aforismos de Nietzsche ‘Revalidación de todos los valores’. Nietzsche se ensombrecía más y más ante los cuadros del pin­ tor de moda más solicitado. todo lo de Wagner incita­ ba a la imitación. ya en la primera ‘Meditación inoportuna’ vio en el cuidado de los clásicos una posible coartada para los filisteos de la educación. Makart"*. previno contra el peligro de futuro consumo musical. tanta estética canalizada hacia hoy. mientras él padecía por Wagner.

del cristianismo protestante de sus padres. Y Nietzsche se presentaba a sí mismo como envidioso. en proceso de purifi­ cación. Más que el propio Wagner son las consecuencias.lógicas ocultas. Y sin embargo. a él le tocó ser el primero en vivir esta pérdida. como indi­ viduo y compositor estaba próximo al espíritu de su época. y del que tan alejado se creía. la mú­ sica había perdido su carácter afirmativo. con Wagner. 238 . Las cuestiones que le sus­ citó la música de Wagner tenían que quedar en última instancia sin respuesta. Wagner utilizó motivos psico­ lógicos. Los acentos psicológicos resultan inevitables. un sentimiento de la vida que veía peligrar en la proxi­ midad de la persona y la obra de Wagner. sobre todo la infatuación. se había marchado de casi toda cobertura social. y finalmente de la patria estatal. El esfuerzo por determinar la posición. Fracasó en el sentido de que el fervor de su desprecio por Wagner denuncia lo determinante que fue siempre para él el amigo convertido en enemigo. por aclarar su constelación mutua y para la posteridad. operaba con la psicología del resenti­ miento al plantear como valor puro un sentimiento impecable de la vida. Como existencia moral y musical. ambos tan necesarios para su época. Nietzsche se quejaba de que. No queremos dar la impresión falsa de que vuelva a tomarse partido aquí entre Wagner y Nietzsche. la lucha por liberar a la música de las cadenas de la ideología. las que exigían una crítica. Debía sentirse tanto más impulsado a esta autoafirmación cuanto que. derivadas también de malentendidos. Wagner volvió a to­ das estas premisas. es algo que no va a ce­ sar de repente. Pa­ ra ‘aclarar’ el afecto de Nietzsche. El ‘hombre excepcional’ de Nietzsche significaba el intento de autoliberación de los padecimientos del aislamiento. en última ins­ tancia. de la co­ munidad de los sabios del futuro. Y todavía está en plena marcha. Pero la lucha contra el principio del wagnerismo se inició ya con Nietzsche.

‘Geschichte der Musik in Italien Deutschland und Frankreich’ (1852). que era amigo personal de Félix Mendelssohn-Bartholdy..C. escritor musical desde 1843. p. 1850*1931. 9 Teógenes de Megara.. 1845-1919. escritor alemán. Primer contacto de Nietzsche con la música en casa del pa­ dre. 3 Cari Freiherr von G. 1844-1904. 4 Paul D. ‘Die Musik der Gegenwart und die Gesamtkunst der Zukunft’ (1854).. (cfr. mayorazgo y chambelán pru­ siano. compañero de escuela de Nietzsche en Naumburg. 1852-1941. 1811-1868. 1819-1896.N O TA S 1 No debe confundirse con el historiador del arte del mismo nom­ bre que vivió entre 1878 y 1947. luego maestro del conservatorio de Leip­ zig. 239 . en 1844 redactor de la ‘Neuer Zeitschrift für Musik’ en el espíritu de Liszt y Wagner. 1854-1918.. ‘Meister Timpe’ (1888) y otras novelas de crítica social.E. en realidad Heinrich Koselitz. desde la época de Schulpforta.). En 1859 cofundador del Allgemcincn Deutschcn Musik-verein (So­ ciedad General Alemana de Música). s. discípula de su padre Friedrich Wieck. Obras: ‘Grundzüge der Gcschichte der Musik’ (1848). 6 Max K. historiador de la filosofía. 10 Clara Sch. entre otras. Terminó suicidándose. Krug fue luego presidente del Wagner-Vercin de Colonia y compuso él mimo.. Fue luego presidente del Club Wagner. trabó amistad con él en Bayreuth y mantuvo corresponden­ cia con él. indólogo. ‘Die Organisation des Musikwesens durch den Staat’ (1865). funda­ dor de la Sociedad Schopenhauer.. 7 Peter G. 1 Gustav K. Escribió ‘Dies Elemente der Metaphysik’. 3 Franz B. Amigo de N. originariamente filósofo. poeta griego hacia 500 a. escritor y pintor. N. 6 Barón Reinhard von Seydlitz-Kurzbach. 1843-1902..

Maric Schanzer.A los diez años primera aparición como pianista. en calidad de su primera y perfecta intérpre­ te.. 16 Gottfricd S. En ‘Ecce homo’ dice N. reputada actriz en Berlín. etc. Su segunda esposa. 1895-1908). 12 Erwin R. su madre. Heidelberg.. de vieja familia de Hamburgo.. Revisó la edición completa de Schumann. En 1889 recibió desde Turín una hoja de N. soprano dramática de la Opera de Dresden. hasta 1892 profesora en el Conservatorio Supe­ rior de Frankfurt.» Hans von Bülow dijo que jamás había visto cosa igual en pentagrama.. desde 1863 en Lichtenthal. publicó póstumamente sus cartas y escritos (8 tomos.. director de orquesta y pianista. siguió tomando parte en la creación del amigo. arquitecto y amigo de W. Adversaria de los «neoalemanes».. 1803-1879. alumna de ViardotGarcía en París.. compositora de ta­ lento. Primera Elisabclh en el ‘Tannháuser’ (1844). como N. direc­ tor de la Literarisches Centralblatt fundada por él en 1850. cerca de Baden-Baden. “ ‘Manfred-Meditation’. 1804-1860. En 1894 apareció su libro ‘Frie­ drich Nietzsche in seinen Werken’. intérprete trascendental. el Burgtheater de Viena. composición de N.. profesor en Kiel. filólofo clásico. especialmente filosofía. pero R. 17 Friedrich Z. Creó la Ope­ ra y la Pinacoteca de Dresden. 15 Hans Guido Freiherr von B. 19 Heinrich R. como Deussen y Rohde amigo de es­ tudios de N. sobrina de N. Miem­ bro de la Opera de Corte de Berlín 1850-1862. 1845-1919. demasiado humano’ lo distanció de N. Tras la pérdida de la voz. 1830-1894. giras de conciertos a los trece años. profesor de filología en Leipzig. Era wagneriano con limi­ taciones. " Lou(ise) von S. Seclcnkult und Unsterblichkeitsglaube der Griechen’ (1890/94). nacida en 1861 en San Petcrsburgo como úni­ ca hija de un general de origen ruso-francés. Tübingen. En 1887 se casó con el orientalista Frie­ drich Cari Andreas. 1845-1898.... Murió en 1937. Obra principal: ‘Psyche. 1823-1828 casada con el actor Karl August Dcvrient. Preparación por Hendrik Gillot para la Universidad en Zurich. 14 Johanna W.: «Tengo que estar muy emparentado con el Man­ fred de Byron: encontré en mí todos esos abismos — a los trece años estaba maduro para esta obra. 13 Wilhelmine Schródcr-Devrient. 1828-1894. amigo también de Rée desde su época de estudios de Leip­ 240 . que era *la violación de Euterpe’. Alcanzó el punto culminante de su maestría en unión de su esposo Robert Sch. (primavera 1872) pa­ ra piano a cuatro manos a la tragedia de Byron ‘Manfred’ (1817). ‘Humano. 1825-1891. firmada ‘Dionisios’. A la muerte de éste en Berlín (1856)..

Wagner fue alumno suyo durante muchos años. 25 C.C. desde 1835 direc­ tor de la Gewandhaus de Leipzig.. tuvo mucha influencia en los representantes de la «es­ 241 . Recibió el apodo de ‘El oscuro’ y ‘El filósofo llorón’ por el lenguaje profético de su obra ‘Sobre la naturaleza’. 24 Georg H. dedicó la obra de su vida a luchar contra la mentira y la hipocresía. 1819-1980. hacia 500 a 430 a. escritor (poesía. 21 Hoja de humor político-satírica ilustrada. 25 Bruno W. 1817-1875. confesiones).. Importante teóri­ co y maestro. director de orquesta. Sus ‘Gedichte eines Lebendigen’ (Poe­ sías de un vivo). en la que ridiculizaba la vida y la doctrina de los filósofos. Fue expulsada de la cor­ te. cayó en 1848 en Ba­ dén con una columna franco-alemana de trabajadores. 28 Heráclito. Eudoxia después de bautizarse.C. 29 Empédocles. vivió hasta su muerte en Jerusalem. Creó la po­ lémica cínica con la sátira. 30 Franz von L.. Desde 1872 profesor habilitado en Basilea.. Su doctrina: todo ser se encuentra en cons­ tante nacer y perecer. según la leyenda al Etna se arrojó. Modelo de las sátiras de Varrón. socialista. nacidas en Suiza y París. Obra poética: poema épico so­ bre la guerra persa de su esposo. pero murió pro­ bablemente como emigrante en Grecia. Casi divinizado por el pueblo. 1809-1847. también p. 27 Félix M. se casó en 421 con Teodosio II. de ella proceden el orden y la ley.C. Theodor W. en todos los procesos actúan el amor y el odio como fuerzas primitivas. tuvo que huir. 1811-1886. (Cfr. desde 1842 director de la orquesta de corte de Weimar. tuvieron un efecto revolucio­ nario. fundada en 1858 en Berlín. sino únicamente mezcla y separación de los cuatro elementos fuego. estuvo durante cierto tiempo a la cabeza de la democracia agrigentina..E. 22 Atenea.E. fue derrotado en Schoplheim. etc. 26 Gottfried K. cerrada en 1944.. 1780-1842. novelas. hija del filósofo Leon­ cio de Atenas. 87). Oberturas de conciertos. Apoyaba a Bismarck. 540 (544)-480 (483) a. refundición de la leyenda del mártir Ciprián de Antioquía (una de las fuentes de la leyenda de Fausto). 1860-1928. Heine lo elogió como ‘alondra de hierro de la revolución’. agua. aire y tierra.-B. filósofo de la naturaleza y médico prcsocrático. lírico revolucionario. filósofo griego.zig. la razón humana es parte de la razón universal (logos). 30 Menipo de Gadara.. cáte­ dra que abandonó más tarde.. música de cámara. Filósofo kantiano. 1814-1817 cantor de la Cruz de Dresden. fi­ lósofo de la religión. sinfonías. desde 1823 cantor de Santo Tomás de Leipzig. el gran poeta suizo. Su doctrina: No hay ningún surgir y perecer. filósofo griego hacia 280 a. oratorios.

Crítica del cristianismo desde el punto de vista antropológico: el cristianismo es una objetivación de la vida sen­ timental humana y. ‘Wesen der Religión’ (1845).C. ‘El profeta’. marchó a Italia y a París.. Obras: ‘Fedón’.. Además de en Nietzsche y Wagner. Piezas para piano.. ‘Poética’ (con una teoría del arte vigente durante mucho tiempo. ‘La Africana’.C. ‘Física’. desde 1842 director general de músi­ ca de la Opera de Berlín. ‘El banquete’.E. sobre todo por lo que respecta a la tragedia). Obras: ‘LaOrestíada’. una ‘alienación’ de su propia esen­ cia. etc. filósofo griego de Atenas. poeta lírico griego residente en Tebas. Estilo solemnemente elevado. Principal representante de la ‘gran ópera’ fran­ cesa. Fue funda­ dor de la posteriormente llamada metafísica. compositor alemán. 32 Arthur Sch. 55 Aristóteles.. fue durante ocho años discípulo de Sócrates. 38 Hermann L. además era un entusiasta de Bizet casi mayor que yo». etc. 427-347 a. etc. Freud. y compuso. (en realidad Jakob Liebmann Berr). Obras: ‘Wesen des Christentums’ (1841). Después de haberlo visitado allí Nietzsche por invitación. celebrado retratista muniqués de la aristocracia al estilo de los viejos maestros. 242 . métrica complicada. 49 Píndaro.E.. se ocupó de las ciencias. 1818). según disposición de Ritschl. Sus pequeños bocetos de paisajes al óleo testimonian su talento colorístico. 31 Giacomo M.C. filósofo. ‘Prometeo encadenado’. combatió en sus obras el ideal educati­ vo de los sofistas. pintor.. 384-322 a. fue más tarde director de la orquesta de la corte en Munich. obras para orquesta. es­ cribió a su hermana el 2-IX-1886: «. Obras: ‘Organon’ (escritos de lógica).. 57 Nietzsche publicó sus trabajos filológicos en el ‘Rheinischen Museum’. fundó la Academia en 387. Fundó una escuela filosófica. etc. ‘Retórica’. Raabc. hacia 525 a 456 a. 36 Ludwig Andreas F. música religiosa. filósofo griego. vivió desde 1835 como investigador pri­ vado en Frankfurt: Obra principal: ‘El mundo como voluntad y repre­ sentación’ (2 tomos. desde 343 educador de Alejandro Magno. el más antiguo de los autores de tragedia griegos.. el cuaderno de los ín­ dices de los 24 primeros volúmenes (1842-1869). influyó también en Burkhardt.C. ‘Los siete contra Tebas’.. 34 Platón. Operas: ‘Los hugonotes’. 1836-1904. ‘Política’.E. in­ fluyente pensador del Vormárz. ‘Los persas’. discípulo de Hegel. 518 (520) a después de 446 a. etc. M Franz von L. en cuanto tal. discípulo de Platón. 1788-1860. 'La República’ (I-X). Puso música a sus propias odas (no se han conservado las notas).E. 39 Esquilo. ‘Metafísica’. 1804-1872.cuela neoalemana».

M i v id a ’ (Barcelona. 43 Félix M... uno de los mayores directores de Wagner. En 1907 director de la Opera de Corte. periodista y escritor musical de Munich. vivió después de 1865 en el extranjero: antes de la guerra franco-prusiana en Baden-Baden...-G.. publicadas en 1911. Cantaba en sa­ las de conciertos y en los escenarios. 1843-1916. 243 . Operas: ‘Der Barbier von Bagdad’ (1858). por recomendación de Wagner fue director de coro de la Opera de Munich. Director de nu­ merosos festivales de Bayreuth desde sus comienzos. Fundó en 1882 su teatro Wagner iti­ nerante con decorados y trajes de Bayreuth. sin ser epígono. para las que escribió muchos textos propios. También fue compositora de lieder y operetas. redactor de la ‘Neue Zeitschrift für Musik’. Obras: Uber die Aufführung der 9. ‘Die Bühnenproben zu den 1876er Festspielen’ (1877). 1841-1871. 48 Paulinc V. 1977). 1818-1883. cantante francesa. Adalid de los neoalemanes. director allí de los concier­ tos filarmónicos. En 1881 director de la orquesta de Karlsruhe.. 1821-1910. Desde 1900 trabajó en Gran Bretaña. 46 Hans R. 45 Peter C. 42 Cari T. donde murió. 1863. Escribió óperas. a partir de esa fecha director de orquesta de la Opera de la Corte en Viena. música de cámara. Especialmente independiente en sus Lieder. pero se hallaba generalmente en giras de concier­ tos. 49 Editor de las memorias de Richard Wagner. discípulo de Liszt.. ‘Ricardo Wagner. 1856-1911. discípulo de Liszt de tendencia ncoalemana. heder. famoso maestro de canto de París y luego Londres. 1824-1874.41 Heintich P. luego director de teatro en Praga. uno de los directores más destacados de su época. desde 1903 de la de Mu­ nich. fue desterrado a su finca de campo a causa de su artículo necrológico sobre Gogol. ‘Tristan und Isolde’ (1906). 44 Angelo N. Paul Rée lo visitó allí varias veces después de haberle enviado sus ‘Meditaciones psicoló­ gicas’. 1837-1900. 47 Ivan Serguievich T. 1838-1910. desde 1870 en París.. poeta ruso. estuvo contratada temporalmente en Londres y París. famoso virtuoso del piano. también director de la Academia de Música. hija de Manuel G. Obra voluminosa que ha influido en determinar la imagen de Rusia en Occidente así como la literatura realista e impresionante occi­ dental. 1871-1875 en Budapest. actor y compositor. originariamente tenor. ‘Erinnerungen an Richard Wagner’ (1907). Viena y Leipzig. Ediciones Nuevo Arte Thor. Symphonie unter Wagner’ (1872).. ‘Der Cid’ (1865).

Gutman: ‘Richard Wagner.. seine Zeif. ‘Medea’. M Sócrates de Atenas. sein Wcrk. 1811-1872. Rechazaba la filoso­ fía de la naturaleza. 470 a 399 a. por ejemplo.E. 60 Heinri Fouqués-Duparc. etc.. Malwida se separó después de 1843 de las ideas de la familia y se declaró partidaria de la emancipación de las mujeres.. durante poco tiempo mujer de Catulle Mendés. 68 Malwida von M. 51 Maurice J. R. siglo V a.50 Roben W. escritor francés. De su voluminosa obra se han conservado 18 dramas. La paradoja se tradujo en sus discí­ pulos en la revalidación de todos los valores.. 56 Catulle M. poeta francés. También su hijajudith (conocida es­ critora. 79. 1850-1917). fue amiga de Wagner. 57 Théophile G. Munich 1970. pianista y compositor. como crítico de arte especialista en la crítica de ballet. Tras la disolución de su com­ promiso trabajó en la Escuela Superior Femenina Frobel de Hamburgo. ‘Electra’. b2 Adolf M.-S.. que tampoco retrocedía ante lo escandaloso. compositor francés. escritor y abogado francés.). 1835-1921. participó junto con Nietzsche como enfermero volun­ tario en la guerra de 1870/71. 1816-1903. convertido por el Elector en Freiherr (Barón) von Meysenbug. M Karl K. música de cáma­ ra.. Aunque era católico creyente se ocupó del ocul­ tismo.) M Eurípides. Ac­ cedió al movimiento democrático previo a la revolución de 1848 a tra­ vés de su prometido. Dio a conocer a Wagner en Francia. Estilo heroico-patético.C.. Antecesor del neorromanticismo. Der Mcnsch. por Wagner. hija del ministro de Hesse Rivalier (de origen hugonote). etc. 58 Jean-Marie Conde de V. haber introdu­ cido divinidades nuevas y pervertir a la juventud».E. ‘Las Bacantes’. 1848-1933. Fue condenado a morir por la cicuta por el tribunal ático tras haber sido denunciado «de no reconocer los dioses del culto oficial. 1821-1878.. 1841-1909. influido. discípulo de Liszt. Con él. Operas (‘Sansón y Dalila’. a la que perteneció hasta que fue cerrada por presiones de la reac­ 244 . 1832-1902. etc. el escritor Althaus.C. 1838-1889.. 55 Franz W. p. en Munich direc­ tor de orquesta y de la escuela de música.. director y compositor. 59 Camille S. 54 Marie Condesa de Schl. obras para coro. el coro perdió su importancia. Es básica su paradoja: lo bueno y lo correcto no es lo que la tradición tiene por tal. la masonería y la teosofía. trágico griego. escritor francés. aproximadamente. (Platón dedujo de aquí la dialéctica. Debe comprobarse el alma para ver si lo que pre­ tende saber es un saber válido o no. Fiper Verlag. 1830-1916. cfr. compositor francés. entre otros. música de orquesta.

67 Víctor H. Sus restos reposan en el Panthéon. así como de coros masculinos.. Sinfonías (por ejem­ plo.-M. ‘Die Kultur der Renaissance in Italien’ (1860). Góttingen. profesor de teología desde principios de 1870 en Basilea. historiador suizo de la cultura y del arte.) Perrin. ‘Benvcnuto Cellini’). Berlín. 77 Ulrich von W. entre ellos Cosima. Tomó a la muerte de éste (1930) la dirección artística de los festivales hasta el final de la II Guerra Mundial. escrito­ ra francesa (seudónimo Daniel Stem). Tradujo las memorias de Alexandr Herzen al alemán. compositor y profesor de composición. nacida en 1897. mujer de Siegfricd W. 65 Princesa Carolina Sayn-Wittgenstein. 1905). 73 Friedrich F. 1802-1885. 1805-1876. ‘Symphonie fantastique’). 75 Alexandr H. compositor. encargado de la di­ rección comercial de la empresa en Bayreuth.. 74 Héctor B. 70 Franz O.ción. Obras: ‘Weltgeschichtliche Betrachtungen’ (postuma. til mismo tiempo que el ‘David Strauss’ de Nietzsche. 76 Johann Georg A. 1812-1870. entre otras cosas. convir­ tiéndose así en centro de la vida musical europea. esto es. 77 Winifred W. las 245 . Te Deum. organista áulico y di­ rector de orquesta en la catedral de San Esteban de Viena. nacida Flavign^. creó la prime­ ra ópera en lengua francesa junto con el compositor Camben. 1803-1869.. Nietzsche calificó su amor por su hija adoptiva Olga Herzen «una de las revela­ ciones más maravillosas de la cantas ». ‘Cicerone’ (1855).. 1818-1897. compositor francés. banquero. amigo de Wagner.. 78 Otto y Mathilde W. 1819-1887... 1848-1931. Pionero de las ideas socialistas. compañera de Liszt. óperas (por ejemplo. 69 Jacob B. ayudase al amigo derrumbado en Turín. con quien tuvo tres hijos. escritor ruso. Escribió. profesor de filología clásica en Greifswald. compositor de música de orquesta y de cámara del romanticismo tardío. político social. poeta francés. 1736-1809.. ‘Gricchische Kulturgeschichte’ (1898-1902). 71 Félix D. La estrecha amistad con N. teoría de la instrumentación.. también p.) 64 Marie Condesa d’Agoult. con quien se fue al Altenburg de Weimar. (Cfr. poeta francés de la escuela romántica. 1837-1905.. 1835-1935. 1841-1927. desde 1848 compañera de Liszt. etc. 68 Dr Friedrich H. 66 Pierre (abbé P... 100 y ss. 1620-1675. desde 1847 cabeza de los emigrantes rusos de Europa occidental. hizo que pre­ cisamente O. Requien. Esta fue muy amiga de Wagner en Zurich (en la época en que surgió el Tristán). Intérprete y crítico de textos. Su escrito polémico ‘Uber die Christlichkeit unserer heutigen Theologie’ apareció en 1873.

‘canto de una sola voz para dos’. 1808-1874. paladín de Brahms.. como tú. herido en Gravelotte. expuso en su ‘Vida de Jesús’. les puso música en 1857/58 (‘WesendonkLieder’). que dé pruebas de ti.. Gabriel M. ambas de Pa­ rís. Voluntario en la gue­ rra de 1870/71. Los versos tratan de pasajes del ‘Gesang des Deutschen’. meditas una nueva creación que sea única. 86 Edouard Sch. Berlín 1929. Luego estudios de filosofía. filósofo griego de la natu­ raleza. 81 David Friedrich St. Oyó ‘Dic vorplatonischen Philosophen’ con Gersdorff. 83 Félix D.‘Fünf Gedichte’ a la que W. va­ rios encuentros con éste.... crítico francés. 1825-1904. Como consecuencia de esto perdió su cátedra de Tübingen y fue trasladado a Ludwigsburg como profesor de instituto. La boda con la hija adoptiva de Malwida. hijo de un latifundista de Prusia occidental. Primer encuentro con Nietzsche en la pri­ mavera de 1873 en Basilea. 1844-1912. escritor alemán. (‘Ein Kampf uin Rom’. Dramas. 1830-1903. como tú mismo. 85 Ernst Bertram. hacia el 600 a. Colaborador de la ‘Revue Wagnérienne’ (fun­ dada en 1885). se celebró en la primavera de 1873. ya soy tuyo. En 1882 rompió su amistad con Nietzsche. país. no la historicidad de Jesús. Todavía vacilas y callas. uno de los Siete Sabios. Estudios de derecho por deseo expreso del padre. me suelo enojar llorando porque siempre niegas tontamente el alma propia. 1849-1901. del amor!. 87 Eduard H. Ya no existe el original de la carta. sino los relatos de los evangelios.E.. 82 Paul R. nacida del amor y buena. Maestro y amigo de Romain R olíand.) 84 ¡Tú. alusión al nom­ bre de Monod. meditas una obra alegre. 88 Ludwig Sp. 79 Gn realidad. que decla­ ró creación inconsciente de mitos en las primitivas comunidades cris­ tianas. de Hólderlin. autor de estudios mu­ sicales y tcosóficos.C.. defensor de Wagner. fue historiador francés en el Collége de France y en la Ecole Pratique des Hautes Eludes. Olga Herzen. 1834-1912. tan sólo una copia que hizo Wagner y envió al rey Luis de Baviera. de vieja familia de músicos. profesor de historia en Munich. novelas.. doc­ torado en 1875 en Leipzig. 80 Tales de Mileto. ad­ versario de Wagner y Bruckner. 1876. y otras. 1841-1929. crítico y escritor musical austríaco. Tras las 246 . poesías. Poseía sobre todo amplios conocimien­ tos de astronomía. ‘Nietzsche’.

Obra extensa: poesías. 93 Paul Freiherr von W. Murió en 1889. 97 Voltaire(en realidad Fran^ois-Marie Arouet). Vivió en la certeza de que moriría pronto. publicó en 1883 ‘Dramatische Bilder: Helden und Wclt’. así como su puesto de profesor en la Staatliche Kunstschule.-Koechlin. 89 Dr Bernhard F. Escritos sobre problemas de la música de W.. 98 Mathíldc M.... dramáticas e históricas. No pre­ senció todavía los primeros festivales. editor de las Bayreulher Blátter.) Se casó en 1846 con la poetisa Elisabeth Barret. 96 Roben B. dio lociones sobre Schopenhauer y Wagner. pero no siempre libre de prejuicios. tras los desacuerdos a causa de su actividad antisemita. Su obra prin­ cipal son las columnatas de la plaza de San Pedro en Roma. tuvo que abandonar la do­ cencia en 1882. Exponente de la Ilustración. poeta inglés del victorianismo. no se sabe si tras un infarto o suicidado. 1845-1912. Paso de la teología a Schopenhauer y luego al positivismo radical. 94 Cari F. 1598-1680. madre del discípulo de N. vivió en Maguncia. Tradujo al francés ‘Schopenhauer como educador’ y ‘Richard Wagner en Bayreuth’. Acon­ 247 . 93 Gian Lorenzo B. 95 Louise O.. hijo de un impor­ tante lírico ruso. 1848-1938. era profesor en Leipzig.primeras composiciones poéticas propias se hizo crítico teatral. procedía de una familia de oficiales del Rhón. Colaboró en la escenografía del primer ‘Parsifal’. Su correspondencia con Nietzsche se publicó en 1938 en el anuario ‘Der Aquádukt’. Desta­ cado como crítico del Burgthcater (Neue freie Pressc. entre otras. en principio para un año. (‘El ani­ llo y el libro’. (Zukowski). 99 Karl Eduard Hcinrich Freiherr von Stein zu Nord-und Ostheim. escritor musical. 1812-1889. Está enterrado en el Panthéon. Su primer libro se llamó ‘Die Idcale des Materialismus’. novelas y cuentos. obras filosóficas. abadana residente en París. Volvió de Paraguay en la primavera de 1885 para fundar una sociedad colonial. Además. Repre­ sentante clásico del gran folletón vienes a finales del siglo XIX. Adolf B. reclutó emigrantes para la región de La Plata. 1877-1884). 90 Karl Jaspcrs: ‘Nietzsche und das Christentum'. poemas épicos. 1694-1778. 100 Paul von J. Stein llegó a Bayreuth a través de Malwida von Mcysenbug. Se casó con Elisabeth N. pintor. aisaciana. arquitecto y escultor. Obra prin­ cipal: ‘Die Entstehung der neueren Asthetik’ (1886). el 22 de mayo de 1885. era maestro de instituto en Berlín desde 1870. Se habilitó en Halle. 91 Marie B. escri­ tor y filósofo francés. el posterior esposo de Elisabeth Nietzsche. posterior catedrático de historia en Basilea. Hamcln 1947. 1857-1897..

sejó a la joven compatriota Lou von Salomé que adoptase su toilette a las condiciones de Bayreuth. en verdad Giovanni Pierluigi da Palestrina. pero concernía a Wagner.. robusta. 103 Giovanni P. Wie ich Dich liebc. en Bayreuth estaba al lado de la villa Wahnfried. 1525 (?) -1594. obras para orques­ ta. la expresión ‘amistad estelar’ se entiende referida a Rée.. Contribuyó a desarrollar decisivamente la opereta. de Europa. 1844-1923. Und wenn Du mich vemichten musst. autor de dramas románticos para lectura. etc. director ayudante de Wagner en Bayreuth. Figura como uno de los más grandes en la historia de la novela (psicólogica). Estudió en Harvard y en diversas universidades europeas. 107 Joseph R. compositor. trabó amistad en Pa­ rís con Flaubert y Turgueniev. y la élite ingeniosa. 104 Engelbert H. Entreisse ich mich Deinem Arme. renovador de la música religiosa católica. Rátselleben— Ob ich in Dir gejauchzt. compositor alemán. 1854-1921. Exito mundial tuvo la ópera ‘Los cuentos de Hofimann’. novelista francés. ob Schmerz gegeben. compositor alemán. entre otras: ‘The American’ (1877). 101 Henry J.. Operas de cuentos (Hansel y Gretel). música de cámara. so liebt ein Freund den Freund. geweint. (en realidad Henriette Rosina Bernard). Malwida de Meysenbug y Heinrich von Stein vivieron en su casa du­ rante los festivales.. 1803-1870. 1843-1916. Su novela corta ‘Carmen’ se publicó en 1845. Ob Du mir Glück. narrador crítico. 108 En el libro de Lou von Salomé. donde actuó primero de violonchelista y luego de director de orquesta. Wie Freund sich reisst von Freundesbrust. marchó a los 14 años a París. estrenada después de su muerte (1881). 1819-1880. La había escritor al abandonar su patria rusa: Gewiss. La casa alquilada por J. Obras. a menudo deca­ dente. se estableció definitivamente en Ingla­ terra en 1876. 104 Prosper M. 248 . 105 Jacques O. ‘The Golden BowP (1904). Ich liebe Dich samt Deinem Harme. lo que dio motivo de habladurías. se ocupó del conflicto entre la clase media ame­ ricana.. ‘Wash­ ington Square’ (1881). Tiene un monumento en París. de nuevos ricos.. 106 Sarah B. famosa artista dramática francesa. 109 Lou von Salomé dio la poesía a Nietzsche al despedirse de Tautenburg. novelista y narrador americano. formado con Ri­ chard Wagner.

Usted sirvió a lo que no muere con un hombre. cristiano-guerrera. Me suena a cristiana. Cierto. Yerno de Wagner. aunque nació ya en él. / me arranco de tu brazo / como el amigo se separa del pecho amigo. 1855-1927. Munich 1959. o dolor. llorado. que busca al enemigo. me imagino los escudos cho­ cando unos contra otros. aunque desde una gran distancia. vaya usted a ‘seducir’ ni siquiera a aquellos para los que su filosofía es el alimento correcto.. escritor filosófico in­ glés. Lass noch in Glut des Kampfes mich Dein Rátsel tiefer nur ergründen. / Te am o con toda tu aflicción. ante las disonancias. El ‘Himno a la vida’. Se representó dos veces en 1891 en Danzig y se imprimió en arreglo para piano en 1901. 111 Karl Schlechta: ‘Der Fall Nietzsche’... vida enigmática. que hoy me parece bastante sombrío. se ha con­ servado: «.. así ama el amigo al amigo. se publicó en 1887 en Fritzsch para co­ ro con acompañamiento de orquesta. / ¡Te abarco con toda la fuerza! / Deja que tus llamas me inflamen.Mit ganzer Kraft umfass ich Dich! Lass Deine Flammen mich entzünden. / ¡Ser milenios! ¡Pensar! / Rodéame con ambos brazos: / si ya no puedes darme ningu­ na felicidad. / y si tienes que destruirme.» 113 Houston Stewart Chamberlain. belicosa. / deja que en el ardor de la batalla / explore más a fondo tu enigma. la habría tenido incluso por unamarcha de cruzados. / como yo te amo.. / me hayas dado felicidad. En 1887 todavía se sentía Nietzsche unido a Lou en esta poesía y en su música (‘una confesión de fe en sonidos’). Así es como la veo hoy y así la vi solamente.. Jahrtausende zu sein! zu denken! Schliess mich in beide Arme ein: Hast Du kein Glück mchr mir zu schenken— Wohlan.. En una carta de Gast a Nietzsche de 1882 se dice los siguiente: «En realidad no creo que con este llama­ miento. a menudo estridentes. / adelante. Opera cómica en cinco actos. resuena una sensación hostil. noch hast Du Deine Pein.» 110 Gast compuso de nuevo la ópera ‘El matrimonio secreto’ —a la que le pusieron música Cimarosa y Paisiello en 1792— y le dio el título de ‘El león de Venecia’. como la mujer más venerada que existe en mi corazón. 249 .. y si me hubiese enviado la música sin texto. 112 Para el pésame a Cosima: el borrador de esta carta de Nietzsche del 14 de febrero. aún tienes tu dolor. ampliado y corregido por Gast. / haya gritado de júbilo. al día siguiente de la muerte de Wagner.

el lugar de sus días felices juntos. pero cuando Nietzschc murió en 1900. pintó cuadros his­ tóricos y alegóricos cuya decoración sobrecargada influyó en la moda y en el mobiliario y decoración de la vivienda de los años de la revolu­ ción industrial alemana. Malwida le envió ramas de laurel desde Sorrento. Tres años más tarde murió ella también a los 87 años de edad. Mi Hans Makart. 250 .114 La respuesta de Malwida trajo consigo nuevos ataques malévo­ los. 1840-1884. discípulo de Piloty.

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Cree Fischer-Dieskau que la atracción e influencia de Wagner sobre Nietzsche están trenzadas con las secretas aspiraciones del filósofo por componer música. junto al conocimiento profundo de las mani­ festaciones musicales de los dos maestros.El excepcional cantante Dietrich Fischer-Dieskau. Es preciso percibir y evaluar este concepto «Nietzsche el músico» para comprender por qué se atrajeron dos personalidades tan opuestas y la ra­ zón de esta amistad estelar. Esta percepción. aspecto hasta ahora un tanto oculto al lector de la obra de Nietzsche. ha escrito este libro en el que trata de desvelar la compleja rela­ ción que existió entre dos gigantes de nuestra cultura. Un libro sutil. profundo y apasionante. justifica el que un músico se haya aventurado a pintar este retrato a doble imagen. — . que une a su talento lírico una amplia cultura y excelente calidad literaria. Richard Wagner y Friedrich Nietzsche. En primer lugar se analiza el universo en que vivieron los dos hombres —el declinar del siglo XIX y su relación con él. Des­ pués se contempla sus obras y sus consecuencias para la vida espiritual de nuestro tiempo.