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EDICIÓN ESPECIAL

TENDENCIA
NACIONAL
NÚMERO 16 • NOVIEMBRE 2015

PROCESO CONSTITUYENTE

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T ENDENC IA

NAC IO NAL

TENDENCIA
NACIONAL

Director:
Andrés Cabrera
Equipo:
Carla Amtmann
Eduardo Ocampo
Rodrigo Silva
Héctor Testa
Iván Vitta
Diseño y Diagramación:
Esteban Vásquez

2

contenido

EDITORIAL

Proceso Constituyente Controlado: Cuestionamiento al Interior de la
Elite Política y Desafíos para las Fuerzas Transformadoras
Por Rodrigo Silva

Proceso Constituyente: ¿QUÉ HAREMOS?
Por Carla Amtmann

Crisis de Legitimidad y Proceso Constituyente: Consideraciones
Programáticas para un Nuevo Chile
Por Eduardo Ocampo & Iván Vitta
TPP: Arremetida Geopolítica, Degradación de la Soberanía y Obstáculo
para todo Proceso Constituyente.
Por Hector Testa

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CO N ST I T UY E N T E

EDITORIAL

E

n esta oportunidad, Tendencia Nacional desarrolla un número
especial dedicado a analizar los pormenores derivados del
denominado Proceso Constituyente, entendiendo que dicho
proceso no se restringe a la apuesta programática del gobierno
de la Nueva Mayoría ni, mucho menos, al anuncio presidencial
expresado por Michelle Bachelet el pasado 13 de octubre, sino que por el
contrario, el Proceso Constituyente tiene un carácter mucho más amplio
en términos temporales y políticos, ya que han sido los movimientos
sociales y la ciudadanía activa los que han abogado por una transformación
sustancial de la Constitución a través de mecanismos dependientes de la
deliberación de la ciudadanía en su conjunto.
No obstante aquello, ha sido la actual conducción gubernamental la
que en su posición de poder ha fijado los “límites de la cancha” donde los
distintos actores políticos y sociales, tanto del bloque dominante como de
las fuerzas transformadoras, deberán plasmar sus apuestas estratégicas y
tácticas en un escenario de creciente ilegitimidad de las elites políticas,
económicas –e incluso eclesiásticas– que han conducido los destinos
del país durante las últimas décadas, en donde los casos de corrupción,
conflictos de interés, tráfico de influencias y –tal como hemos visto durante
estas últimas semanas– la flagrante colusión de los principales actores
económicos del país, no hacen más que erosionar la institucionalidad y
simbolismo del aún inacabado proceso transicional.
De este modo, en este número nuestra comunidad de lectores encontrará,
entre otras materias: las distintas etapas que marcan el anuncio presidencial
en torno al Proceso Constituyente y los debates que se han desarrollado en
relación a las fases contempladas (con énfasis en las etapas de Educación
Cívica y Cabildos Ciudadanos); los lineamientos estratégicos, tácticos y
programáticos generales que debiesen asumir las fuerzas políticas protransformadoras en su apuesta por incentivar el mecanismo deliberativo
de la Asamblea Constituyente y la apuesta plebiscitaria; además de los
límites y posibilidades que el Proceso Constituyente supone en vista a la
degradación soberana implicada en la casi segura ratificación por parte
del Congreso del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP).
Es de esperar que estos insumos permitan alimentar y fortalecer uno
de los desafíos políticos más importantes de las fuerzas transformadoras
en el contexto de lo que el último informe del PNUD ha denominado los
tiempos de la politización.

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Proceso Constituyente Controlado:

Cuestionamiento al interior de la Elite Política
y desafíos para

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l presente escrito tiene como objetivo señalar las etapas que
contemplará el “proceso constituyente” anunciado por la
presidenta Michelle Bachelet el pasado 13 de octubre para
generar una nueva Constitución, y enunciar los debates que se
han producido en relación a las fases que éste contempla, sobre todo
en aquellas etapas que serán realizadas con una mayor proximidad
temporal.
En primer lugar cabe señalar que el proceso planteado por la
presidenta distingue 7 etapas, que se encuentran expuestas en el
sitio web del gobierno1. Sin embargo, a nuestro parecer resulta más
clarificador descomponer el proceso en 9 etapas, ya que de esta forma
puede comprenderse con mayor claridad el modo en que los distintos
actores podrán incidir (o no) en el proceso. El camino trazado para una
nueva constitución contempla:
1)
2)
3)

Educación Cívica (Octubre 2015 – Marzo 2016);
Cabildos Ciudadanos (Marzo – Octubre 2016)2;
Entrega a la presidenta del texto “bases ciudadanas para una
nueva Constitución” (Segundo semestre de 2016),
4) Redacción, en base al texto mencionado anteriormente, de un
proyecto de Nueva Constitución elaborado por la presidenta;
5) Propuesta al Congreso de un proyecto de reforma constitucional,
para incluir un nuevo capítulo en la Constitución, mediante el
cual se ofrecerá al próximo Congreso cuatro alternativas para
generar una nueva carta fundamental (Segundo semestre de
2016)3;
6) Al finalizar el periodo presidencial, Bachelet enviará el
proyecto de Nueva Constitución, elaborada a partir de “bases
ciudadanas”4 (Segundo semestre de 2017);
7) El Congreso elegido en noviembre de 2017, deberá optar entre
las cuatro alternativas contenidas en el nuevo capítulo de la
constitución (Segundo semestre de 2018),
8) La Nueva Constitución será discutida por la Comisión Bicameral
(conformada por senadores y diputados), la Convención
Constituyente (conformada por parlamentarios y ciudadanos),
o la Asamblea Constituyente5, dependiendo de la decisión
que el Congreso, o la ciudadanía mediante el plebiscito (si los
parlamentarios así lo deciden); y
9) Se realizará un plebiscito para que la ciudadanía apruebe o
rechace el resultado del proceso constituyente.
6

(...) De esta forma, con el anuncio del proceso
constituyente el gobierno se ha limitado a
trazar una cancha en la cual las decisiones
más relevantes quedarán en manos de las
instituciones más deslegitimadas de la sociedad
chilena, y en la que el papel de la ciudadanía
será totalmente accesorio, a menos que el
Congreso se vea forzado, por la opinión
pública y los movimientos sociales, a decidir
lo contrario. Frente a este panorama, la tarea
de las fuerzas políticas transformadoras y
los movimientos sociales consiste en rebasar
dicho proceso para conseguir una Asamblea
Constituyente que pueda poner término a la
transición y su institucionalidad excluyente y
usurpadora de derechos.

Luego del anuncio de la presidenta Michelle Bachelet la polémica
respecto a éste se había enfocado en la posibilidad de que la Dirección
de Organizaciones Sociales (DOS), encabezada por Camilo Ballesteros
(PC), fuera la encargada de conducir la primera etapa del proceso, sin
embargo, el ministro Eyzaguirre, titular de la Segpres, habría aclarado
–luego de las presiones de la derecha– que sería él quien se encargaría
de coordinar el proceso constituyente , mientras que el ministro del
Interior, Jorge Burgos sería el responsable político del proceso. Además,
la derecha ha optado por oponerse al presupuesto destinado al proceso
constituyente, que consiste en cerca de 2.500 millones de pesos,
aduciendo que los recursos serían utilizados para realizar proselitismo
político7, esta crítica fue planteada desde el nuevo referente de la
derecha, “Chile Vamos”, desde el cual han sostenido que la primera etapa
del proceso podría convertirse en un adoctrinamiento de la población
en vistas de las próximas elecciones municipales8 y parlamentarias.

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Por otra parte, en el marco de la reunión entre la jefa de Estado y los ex
presidentes, realizada el pasado 19 de octubre, en la cual la mandataria
comentó el proceso de reforma constitucional, el ex presidente Sebastián
Piñera sostuvo que propondría al nuevo referente de la derecha “Chile
Vamos”, la generación de una propuesta que se levantase en oposición
al proceso de nueva Constitución del gobierno. El fundamento de
este proyecto consistiría en “perfeccionar y no desmantelar” la actual
Constitución, por medio de un proceso “participativo, consensuado e
institucional”, aprobado por el congreso y ratificado por la población
mediante un plebiscito. Esta propuesta fue acogida por el nuevo
referente de la derecha, y Hernán Larraín, vocero de Chile Vamos y líder
de la UDI, sostuvo que han creado un grupo de estudios constitucionales
para generar una posición común al respecto9.
Otras de las críticas que se han levantado, a nivel general, versan
sobre la extensión temporal del proceso, Sebastián Piñera, Luis Mayol
(vicepresidente de RN) y el ex presidente Ricardo Lagos han coincidido
en esta crítica, ya que, según las palabras del ex mandatario de la derecha:
“Abre un largo e incierto proceso de discusión”10, lo que supuestamente
contribuiría a generar incertidumbre y a extender el estancamiento de
la economía del país, al producir peores condiciones para las inversiones.
Esta crítica se vincula a que la propuesta del gobierno deja en manos
del próximo Congreso, sobre la base de que éste contará con mayor
legitimidad, la decisión respecto del mecanismo para generar la nueva
Constitución, con lo cual los políticos de derecha han cuestionado el
peligro que existe en politizar el debate sobre la Constitución, ya que las
próximas elecciones se encontrarán cruzadas por esta discusión.
Otro de los aspectos causantes del rechazo proviene de la crítica a
la inexistencia de claridad respecto al “qué” se quiere cambiar, antes
del “cómo” se quieren realizar los cambios. Dicha crítica también tiene
resonancia al interior de la NM, y nuevamente el ex presidente Ricardo
Lagos ha mencionado que: “Yo diría que puede ser más fácil discutir el
cómo si ya conocemos el qué”11.
Las críticas mencionadas anteriormente dan cuenta de la enorme
resistencia que existe en la elite política del país a abrir espacios
de participación a la población y de cómo la derecha y los sectores
conservadores al interior de la Nueva Mayoría, intentan oponerse a las
escasas aperturas que contempla el ya restringido proceso anunciado
por la presidenta.
De parte de nuestro sector hemos afirmado que con el anuncio de
este proceso se concreta una nueva indefinición y un incumplimiento de
parte del gobierno. Una nueva indefinición de parte de la mandataria,
ya que el mecanismo de generación de una nueva Constitución
quedará en manos del próximo Congreso, y un incumplimiento, dado
que la generación de una nueva Carta Magna se verá postergada para
un próximo periodo de gobierno. Por otra parte, las limitaciones a la
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participación social que el proceso contempla, no son coherentes con el
hecho de que la demanda por una nueva Constitución haya emergido
desde la sociedad civil, dado que ésta solo podrá participar activamente
de la primera etapa del proceso y lo hará en instancias cuyo carácter no
es vinculante.
De esta forma, con el anuncio del proceso constituyente el gobierno
se ha limitado a trazar una cancha en la cual las decisiones más
relevantes quedarán en manos de las instituciones más deslegitimadas
de la sociedad chilena, y en la que el papel de la ciudadanía será
totalmente accesorio, a menos que el Congreso se vea forzado, por la
opinión pública y los movimientos sociales, a decidir lo contrario. Frente
a este panorama, la tarea de las fuerzas políticas transformadoras y los
movimientos sociales consiste en rebasar dicho proceso para conseguir
una Asamblea Constituyente que pueda poner término a la transición y
su institucionalidad excluyente y usurpadora de derechos.
1.

Véase:
constituyente/

http://www.gob.cl/2015/10/13/infografia-conoce-las-etapas-del-proceso-

2.

Respecto a la segunda etapa, los “Cabildos Ciudadanos”, según lo señalado por el ministro
Eyzaguirre a La Tercera, se efectuará sobre la base de 54 cabildos ciudadanos en provincias y
regiones, los que serán monitoreados por el “Consejo Ciudadano”, formado por miembros
que trabajarán ad honórem y que serán designados por la Presidenta Bachelet. El ministro ha
sostenido que ser realizarán 54 cabildos, “a menos que la demanda amerite más de uno por
provincia”, ya que de acuerdo a lo mencionado por el ministro no habrá límite de inscripción.
Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674-652912-9-eyzaguirreadelanta-detalles-de-la-primera-fase-del-proceso-constituyente.shtml

3.

Se debate si se requiere un quórum de 3/5 o de 2/3, el gobierno parece haber asumido que se
requiere un quórum de 2/3. Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674652912-9-eyzaguirre-adelanta-detalles-de-la-primera-fase-del-proceso-constituyente.
shtml. Sin embargo, también se han sostenido que esto no es correcto, y que requieren 3/5.
Véase: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2015/10/26/proceso-constituyente-laparabola-de-los-dos-tercios/

4.

Para elaborar el proyecto de Nueva Constitución la presidenta considerará el texto “bases
ciudadanas para la Nueva Constitución” y buscará que proyecto recoja lo mejor de la tradición
constitucional chilena y que reconozca las obligaciones jurídicas que Chile ha contraído con el
mundo. Véase: http://www.gob.cl/2015/10/13/infografia-conoce-las-etapas-del-procesoconstituyente/

5.

Desde el interior de la Nueva Mayoría, ya han existido manifestaciones públicas contrarias a la
Asamblea Constituyente, una de ellas fue la realizada por el ex presidente Frei, quien manifestó
expresamente su rechazo a esta vía constituyente, argumentando dicha posición al señalar que
la experiencia internacional demuestra los resultados negativos de este mecanismo. Véase:
http://www.biobiochile.cl/2015/10/19/eduardo-frei-en-lo-personal-no-soy-partidario-de-laasamblea-constituyente.shtml

6.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674-652912-9-eyzaguirreadelanta-detalles-de-la-primera-fase-del-proceso-constituyente.shtml

7.

Alejandro Santana, jefe de bancada de RN en CNN. Véase: http://cnnchile.com/
noticia/2015/10/25/oposicion-rechazara-partida-de-constitucion

8.

Véase:
http://www.theclinic.cl/2015/10/21/la-arremetida-de-la-derecha-en-contra-delproceso-constituyente/

9.

Véase:
http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/10/20/755260/Chile-Vamosconcuerda-con-Pinera-sobre-realizar-propuesta-por-Constitucion-y-creara-un-grupo-parahacerlo.html

10. Véase: http://www.t13.cl/noticia/politica/pinera-critica-proceso-constituyente-bachelet-vaa-provocar-incertidumbre
11. Véase: http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674-652913-9-ricardo-lagos-losmiedos-surgen-porque-se-acabo-el-veto.shtml

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días después del anuncio presidencial sobre el itinerario
hacia una Nueva Constitución1, el Ministro de la
SEGPRES, Nicolás Eyzaguirre en su rol de “coordinador
administrativo” del proceso constituyente, declaró que:
“Lo que queremos es que por lo menos el sentido, la intuición de cuál es
el país que queremos construir, venga desde la gente”2. Dicha entrevista
fue bastante clarificadora en relación a las innumerables entrelineas que
tienen los dichos de Michelle Bachelet y sus propuestas de Gobierno.

Con esa concepción como base, el castillo que se levanta como
itinerario constituyente buscó asegurar que Michelle Bachelet siguiera
en la senda del incumplimiento e indefinición, y que no arriesgara darle
poder a las mayorías.

Incumplimiento debido a que una vez más, compromisos de Gobierno
quedaron diluidos en el tiempo. La Nueva Constitución propuesta en el
programa como una necesidad a resolver en este periodo, se encontró
con 19 meses de largos silencios e incertidumbres3 y sin una postura
clara y firme por parte del Ejecutivo para poder impulsarla. Y eso es
Antes de entrar a ello, es importante una aclaración previa:
un requerimiento sine qua non de cualquier proceso constituyente: o la
difícilmente existía alguien que esperara que efectivamente el día del
Presidenta asume con convicción dicho proceso, u opta por detenerlo,
anuncio presidencial se abrieran las puertas
obstruirlo, o estar condenada a que las
a un genuino proceso democrático para
fuerzas democráticas pasen por encima de
tener una Nueva Constitución, sino que más
su indefinición.
Sin duda alguna el proceso
bien las apuestan estaban en cuales iban a
ser las fórmulas inventadas para dejar una
constituyente y la batalla por
A Michelle Bachelet esta apuesta le
cancha medianamente definida, en la cual
permite
salir de escena, y abrazar un
lograr una Nueva Constitución
las diversas fuerzas –ahora en el marco de
equilibrio de corto plazo, que hoy tanto
es fundamental para este
un itinerario– siguieran compitiendo para
necesita. Y decimos indefinición ya que el
periodo, y será lo que marcará
ver si la balanza de la historia nacional se
problema central a resolver es la fórmula
mueve hacia la democracia o sigue en la
el escenario nacional de las
a través de la cual se llegará a una Nueva
plutocracia que nos han impuesto durante
Carta Fundamental. Y el abanico es grande,
fuerzas sociales y políticas
estas décadas. La pregunta era sobre los
y así de amplio lo dejó la Presidenta. Entre
tradicionales y emergentes.
cerrojos más o cerrojos menos.
una redacción por una comisión bicameral
hasta una Asamblea Constituyente, existe
Pues bien, lo que nos deja claro el
un abismo tal que los principios fundantes
Ministro es la concepción existente del rol
en términos políticos, de teoría del derecho,
de la ciudadanía en este itinerario: pasivo,
como
en
su
materialización
práctica y sus resultados, son abiertamente
consultivo y no vinculante. Porque, pongamos las cosas claras sobre la
contradictorios.
Y
de
Bachelet
no sabemos opinión alguna. Ella sigue
mesa: ¿Cuál será la “intuición” del país que el gobierno obtener de los
siendo
–a
decir
de
Alberto
Mayol–
escenario y no actor.
cabildos? No será muy sorpresivo que palabras como igualdad, diversidad,
justicia, seguridad, democracia sean las que abunden. Pero no hay que
Y si bien es cierto que la balanza aún sigue estando más favorable para
ser ni cientista político ni sociólogo para saber que es el contenido
los que le temen a la activación de la voz de la ciudadanía y su rol vinculante,
de cada una de esas palabras, y en definitiva, su materialización en
y por ende para los que quieren mantener las reglas constitucionales tal
marcos constitucionales y políticas públicas, lo que marca importantes
cual están –o con solo algunas pequeñas modificaciones para sortear la
diferencias entre modelos de desarrollo, y sistemas políticos. Lo demás
falta de legitimidad– los siguientes 12 meses serán fundamentales para
terminan siendo declaraciones de buenas intenciones, principios vacíos,
empujar los procesos de democratización en nuestro país.
pantalla o humo.
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Fuente:

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Encuesta Plaza Pública Cadem. Track Semanal de
Opinión Pública. 02 de noviembre, 2014. Estudio Nª 94.

Por ende, no debemos sino contribuir con todas las fuerzas existentes
a que la demanda por una democracia real, a través de una Asamblea
Constituyente sea el camino hoy.
Y como señalamos anteriormente, el tema sobre cerrojos más y
cerrojos menos: los cerrojos a las fuerzas democratizadoras están, por
una parte, en la nula injerencia vinculante de los Cabildos, en la potestad
de este parlamento de dejar o no abierta la llave para el cambio de
Constitución, y en el próximo parlamento para resolver definitivamente
el mecanismo.

Los sectores que no quieren siquiera cambiar la Constitución, han
entendido ya que deben entrar a este itinerario o simplemente quedarán
fuera de las posibilidades de incidir. Y tienen su baraja: o cerrar la
opciones de cambio a finales del 2016 cuando el parlamento deba definir
si abrir una reforma constitucional, tal como se da dedicado a señalar
constantemente la vocería de derecha en las editoriales de La Tercera4,
o dejar dicho proceso abierto, poniendo todos sus esfuerzos en que no
se logren las correlaciones de fuerza necesarias para que la alternativa
sea una Asamblea Constituyente o Plebiscito, y derechamente sea el
Congreso –con o sin “ciudadanos ilustres”– los que redacten la Nueva
Constitución en el próximo periodo presidencial.
Equipos de abogadas constitucionalistas, propuestas de itinerarios
políticos y de contenido, son avances y esfuerzos que ya han echado a
andar.
Por su parte, desde la vereda de los sectores que sabemos que
es la Asamblea Constituyente el proceso que requiere Chile para
democratizar su sistema político, social y económico, y que es solo ese
proceso el que permite una actitud activa, y vinculante de las mayorías
a través de reales procesos democráticos e institucionales, tenemos que
urgentemente aglutinar los esfuerzos para desequilibrar la balanza.
Frente a esto son dos las premisas relevantes para sostener nuestro
quehacer. Por una parte, la certeza de que hoy la posibilidad de mantener
la Constitución del 80 tal cual está sea sumamente improbable, y que
la Asamblea Constituyente como proceso esté como una posibilidad,
es debido a la fuerza movilizada que por años ha levantado luchas por
derechos sociales y políticos que la actual Constitución no brinda. Sin
dicha fuerza, nada de esto sería posible.
Por otra parte, la segunda premisa, es que sin duda alguna el
proceso constituyente y la batalla por lograr una nueva Constitución
es fundamental para este periodo, y será lo que marcará el escenario
nacional de las fuerzas sociales y políticas tradicionales y emergentes. El
debate de si estamos o no preparados, o los miedos conservadores desde
las filas democráticas, de que la Asamblea Constituyente es mejor que
sea un procesos que demore más, no sintonizan con las posibilidades
reales que se abren al empujar este carro de la historia. La Asamblea
Constituyente es un punto intermedio en la lucha por una democracia
real en Chile (el inicio se dio hace bastante ya) y de desarrollar este
proceso, es sabido que no lograremos necesariamente todas la
conquistas requeridas, pero un proceso genuinamente democrático sin
duda alguna permitirá un cambio en las instituciones y sistema político
en donde el escenario, por lo menos, no será tan desfavorable para las
fuerzas transformadoras y para la búsqueda de justicia social.
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Para nosotros las llaves son menores, y hoy por hoy se encuentran
en cuatro aristas centrales: los Cabildos, la presión popular para
que sea inaceptable que este parlamento cierre la puerta al cambio
constitucional, las elecciones del nuevo parlamento en donde se apueste
definitivamente a contar con una mayoría democrática, y la presión
popular nuevamente, para que se logre la demanda y articulación
necesaria para el proceso constituyente.
Los Cabildos serán nuestra primera prueba y debemos participar
de ellos, ya se ha señalado que serán abiertos, y por tanto hay que
estar allí, lograr que la ciudadanía asista, sea convocada y se rebalsen
en masividad, copar dichos espacios y en ellos trazar ideas fuerza
que sean imposibles de eludir: que el método debe ser una Asamblea
Constituyente o un Plebiscito, y junto con ello más que los conceptos
del país que soñamos, elementos de contendidos centrales a poner
en discusión. Importantes avances y propuestas hay sobre ello5, que
merecen ser revisadas y difundidas. Un cambio en el tipo de Estado, de
subsidiario a garante, y de centralista a descentralizado, la derogación
de códigos privatizadores, un sistema político con mecanismos de
control ciudadano con referéndum y plebiscitos, son aspectos claves a
desarrollar.
Junto con eso, aportar con las fuerzas que hace bastante tiempo ya
han estado desarrollando trabajo en esta línea, para impulsar una unidad
amplia por una Asamblea Constituyente, y una unidad política para sus
contenidos, son también tareas necesarias.
La movilización social y la activación popular para que el 2016 no sea
posible que este Congreso ocupe el candado y no la llave, y posterior a
ello la fuerza movilizadora y la proyección política para copar espacios
institucionales y de fuerza popular que permitan contar con la correlación
de fuerza necesaria, marcará las urgencias de nuestro quehacer.
Nuestra misión en este periodo debe ser abrir escenarios y –sin
duda alguna– este es uno de los grandes. Abriendo la batalla por una
democracia para Chile, iremos levantando la fuerza popular que en
dicha democracia podrá aportar con nuevos desafíos.

1.

Véase:
http://www.gob.cl/2015/10/13/discurso-de-la-presidenta-de-la-republica-alanunciar-el-proceso-constituyente/

2.

Véase:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674-652912-9-eyzaguirreadelanta-detalles-de-la-primera-fase-del-proceso-constituyente.shtml

3.

Véase referencia a los 19 meses de incertidumbre e indefinición: http://www.elmostrador.cl/
noticias/pais/2015/10/13/bachelet-le-entrega-al-congreso-del-2017-poder-constituyenteoriginario-y-partido-del-orden-se-anota-decisiva-victoria-politica/

4.

Véase: http://www.latercera.com/noticia/opinion/ideas-y-debates/2015/10/895-653801-9corte-suprema-y-constitucion.shtml

5.

Un gigante aporte en esta línea han sido el trabajo de las Escuelas Constituyentes, y las
diversas propuestas de contenido que se han levantado desde ellas. Véase: http://www.auna.
cl/2015/11/03/escuela-constituyente-de-valparaiso/

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Por Eduardo Ocampo & Iván Vitta

Los esfuerzos de superación del escenario de
crisis de legitimidad, ya sea en búsqueda del
restablecimiento pleno del consenso neoliberal,
o de su definitivo desmantelamiento a través de
la apertura de un proceso de transformaciones
estructurales, se desarrollarán, inevitablemente,
en clave constitucional. Lo anterior supone para
las fuerzas sociales y políticas transformadoras,
al menos, un doble posicionamiento: El primero
en términos procedimentales, con tal de influir
en el mecanismo para la elaboración de la nueva
Constitución, en vistas de que éste sea el más
democrático posible, como es la Asamblea
Constituyente, y el segundo en términos
programáticos, lo que exige inevitablemente
responder a la interrogante general del país a
construir, y que se expresa en la irrupción de un
nuevo proyecto político para Chile.

El proceso constituyente como forma política de la crisis de legitimidad
El debate constitucional ha ido ocupando un lugar de creciente
protagonismo en la vida política nacional hasta llegar a ser uno de
sus principales nudos críticos. Lo que ha sido ratificado por Michelle
Bachelet en cadena nacional el pasado 13 de octubre, a través del
anuncio de un enmarañado proceso constituyente, “democrático,
participativo e institucional”, basado en una etapa de educación cívica
y constituyente, otra de “diálogos ciudadanos” para la producción de
las “Bases Ciudadanas para la Nueva Constitución”, al mismo tiempo
que la élite política se reserva el control de la apertura institucional del
proceso, la definición del mecanismo para la elaboración de la Nueva
Constitución, y la eventual revisión y modificación de los contenidos del
documento final de la carta magna, los que, sólo en su etapa final, serían
ratificados vía plebiscito1.
Anuncio que si bien demuestra nuevamente la debilidad del
gobierno de Michelle Bachelet, dado que permanece en la indefinición
frente al mecanismo de elaboración y los contenidos específicos de
la nueva Constitución, dejando un campo lo suficientemente abierto
para el margen de maniobra de las distintas fuerzas que hoy integran
el gobierno y la Nueva Mayoría, a su vez, delimita los términos de la
disputa política para, al menos, los próximos 2 años, atravesados además
por las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales. Así el
proceso constituyente2, ya sea de acuerdo al itinerario propuesto por
el gobierno, en su oposición por parte de la derecha política, o en su
rebasamiento como pudieran pretender las fuerzas sociales y políticas
transformadoras3, se ha convertido en un elemento ineludible de la
realidad política.
Lo que precisa también los alcances de la crisis de legitimidad de los
principales actores e instituciones políticas, la cual, a pesar de los múltiples
–y fallidos– intentos del gobierno, la Nueva Mayoría y la oposición
de derecha, no ha logrado ser contenida, sino que, al contrario, se ha
profundizado al pasar de los meses, donde el cuestionamiento del orden
constitucional vigente figura como un síntoma de la inminente revisión
de los fundamentos de, por ejemplo, la representación política y la

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relación entre el Estado y la sociedad, por sobre aspectos estrictamente
sociales y parciales de la arquitectura político-institucional heredada
de la Dictadura Militar y ajustada por los gobiernos de la Concertación.
Dicho de otra manera, los esfuerzos de superación del escenario de
crisis de legitimidad, ya sea en búsqueda del restablecimiento pleno
del consenso neoliberal, o de su definitivo desmantelamiento a través
de la apertura de un proceso de transformaciones estructurales, se
desarrollarán, inevitablemente, en clave constitucional.
Lo anterior supone para las fuerzas sociales y políticas
transformadoras, al menos, un doble posicionamiento: El primero en
términos procedimentales, con tal de influir en el mecanismo para la
elaboración de la Nueva Constitución, en vistas de que este sea el más
democrático posible, como es la Asamblea Constituyente, y el segundo
en términos programáticos, lo que exige inevitablemente responder a la
interrogante general del país a construir, y que se expresa en la irrupción
de un nuevo proyecto político para Chile.
De esta forma, el proceso constituyente se ha configurado como uno
de los escenarios principales de la disputa política nacional, donde no
solo se juega la viabilidad de demandas asociadas a derechos básicos
de amplias mayorías de la población, sino que además la posibilidad
de materializar aperturas4 que favorezcan a la acumulación de fuerzas
del amplio y heterogéneo abanico de expresiones, movimientos y
organizaciones que apuntan a transformaciones estructurales, y que a
su vez debiliten, en términos reales, las posiciones del bloque dominante,
ya sea en términos del control económico ejercido por los principales
grupos del país y el capital transnacional, o en términos de dominación
política de los conglomerados organizados al servicio de ellos.
En este sentido, los elementos programáticos ocupan un lugar
estratégico en esta disputa que, además de ser la manifestación concreta
de la expectativa de mejores condiciones de vida del pueblo chileno,
pueden conducir al tránsito de un escenario definido por la crisis de
legitimidad hacia uno de abierto retroceso del bloque dominante y de
ofensiva de las fuerzas sociales y políticas transformadoras.

La “despinochetización” del consenso neoliberal: La hoja de ruta
constitucional del gobierno de Bachelet
La propuesta de contenidos de una nueva Constitución esbozada en
el programa de gobierno de Michelle Bachelet5 se encuentra dentro
de los límites de una democracia liberal clásica. Por un lado, asegura
la conservación de instituciones esenciales del capitalismo neoliberal,
como la autonomía del Banco Central, como a su vez se plantea la
definición del carácter Estado como uno “social de derechos”, pero
que, al mismo tiempo, elude las definiciones económicas y sociales
que le permitirían al Estado el cumplimiento de dichos derechos que se
propone garantizar.
Respecto de los cuestionamientos a la Constitución de 1980, estos
se reducen a dimensiones estrictamente formales, como su generación,
o a aspectos específicos y acotados, como sus mecanismos contramayoritarios, que, dados los entendimientos entre élite política Nueva
Mayoría/Concertación y Alianza, se limitan a resolver las diferencias
dentro de la misma élite. Así, no existen menciones a las causas de
la desigualdad y ausencia de derechos sociales, como el poder que la
Constitución de 1980 ha entregado al gran empresariado y el modelo
económico primario exportador y dependiente característico del
capitalismo neoliberal chileno.
Por el contrario, las formalidades y generalidades que constituyen la
propuesta constitucional de la Nueva Mayoría parecen orientadas no
a buscar la superación del neoliberalismo, sino la “despinochetización”
de éste, sin abordar los problemas históricos y estructurales que lo
caracterizan. En definitiva, la propuesta constitucional de Bachelet
rehúsa afrontar el carácter de clase del proyecto de restauración y
modernización capitalista que la Constitución de 1980 representa.

Consideraciones programáticas para las fuerzas sociales y políticas
transformadoras
En este escenario cruzado por el debate constitucional, resulta
fundamental preguntarse, desde la perspectiva programática como
espacio de confrontación con el bloque dominante y sus expresiones
políticas: ¿Qué contenidos deben plantear las fuerzas sociales y políticas
transformadoras en el marco del proceso constituyente?
En esta etapa caracterizada por el crecimiento de la lucha social y
la deslegitimación popular del modelo, combinada con la debilidad de
las alternativas desde la izquierda, lo fundamental es lograr plantear un
conjunto de medidas que sintonicen con el sentido común de amplias
masas populares defraudadas y que a la vez apunten a desbordar los
límites impuestos por el neoliberalismo y la democracia protegida.
No una mera restauración de la democracia existente hasta el 11 de
septiembre de 1973, sino un proyecto de refundación democrática
que con las expresiones, movimientos y organizaciones sociales y
políticas, principalmente aquellos que han alcanzado mayores estadios
de desarrollo durante la trayectoria reciente de las luchas sociales,
realice sus potencialidades antioligárquicas6 y antiimperialistas en una
perspectiva post capitalista.

Fuente:

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Encuesta Plaza Pública Cadem. Track Semanal de
Opinión Pública. 02 de noviembre, 2014. Estudio Nª 94.

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2015

Bajo esta lógica, consideramos que son tres los ejes fundamentales
del proyecto de restauración capitalista de la Constitución de 1980 que
constituyen a su vez las áreas principales en que se disputará la esencia
de un proyecto constitucional de carácter democrático y popular.
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Fuente:

Encuesta Nacional UPD, 2015.

Primero, la efectividad de la soberanía popular. La comisión Ortúzar,
que redactó la Constitución de 1980, buscó evitar que se reiterara la
experiencia 1930-1973, cuando el movimiento popular, organizado en
torno del movimiento obrero, logró crecientes espacios de influencia
en el Estado capitalista chileno, llegando incluso a la desorganización
parcial del Estado como aparato de dominación en el período 19701973. Para ello, la Constitución de 1980 consagró una representación
que no expresa mucho más que extensas redes clientelares tejidas
desde el nivel municipal hasta el nacional. Esto exige plantear la
necesidad de una soberanía popular efectiva, que, por ejemplo, elimine
las restricciones para que dirigentes sociales puedan ocupar espacios
de representación, instaure medidas de control efectivo de la población
sobre sus representantes, como la revocabilidad de los mandatos,
considere mecanismos de participación política directa, como la iniciativa
popular de ley y la convocatoria a plebiscitos para dirimir asuntos de
interés en la vida del país, y que contemple múltiples mecanismos para
el protagonismo de los sujetos explotados y oprimidos (trabajadores,
mujeres, pueblos originarios, minorías sexuales entre otros) en la
conducción político-institucional.
Segundo, es indispensable constituir una soberanía económica
material de la mano de la soberanía popular. Las promesas de derechos
sociales carecen de consistencia alguna si el Estado no cuenta con
herramientas que le permitan generar los recursos necesarios para
garantizar aquellos derechos. Terminar con el carácter subsidiario del
Estado, renacionalizar los recursos naturales como el cobre y el agua
y reconstruir, revisando efectivamente las privatizaciones realizadas
desde 1975 en adelante, una red de empresas públicas en áreas
estratégicas –que limiten el poder de los grandes monopolios y con ello
el margen para prácticas como la colusión de precios– serían algunos
de los principales ejes en la dirección de la construcción de soberanía
económica.
Y tercero, la tarea prioritaria de la desmercantilización de los
derechos sociales y su garantía efectiva por el Estado. Se trata de
que la educación, la salud, la previsión social y otras necesidades
básicas sean provistas de forma principal por el Estado democrático,
de manera gratuita y sin ningún tipo de discriminación, lo que implica
inevitablemente sustraerlos de la mediación del mercado (y no importa
que esta mediación se disfrace mediante artimañas retóricas tales como
“el régimen de lo público”7).
Estos ejes, además de la exigencia de una Asamblea Constituyente
como el mecanismo más democrático para la elaboración de una Nueva
Constitución, sirven para la conformación de una plataforma mínima
desde la cual enfrentar política e ideológicamente al programa social
liberal del bacheletismo, así como a otras plataformas constitucionales
del bloque dominante, tarea que se enmarca dentro del esfuerzo
general por conquistar el sentido común de las mayorías sociales del
país y mejorar las condiciones para el desarrollo y fortalecimiento de
las expresiones, movimientos y organizaciones sociales y políticas
transformadoras. A su vez, se constituyen en condiciones, dada la actual
configuración del escenario, para la irrupción y ofensiva de un nuevo
proyecto político para Chile y el posible retroceso, no solo simbólico sino
también material, de los grupos económicos y el capital trasnacional, así
como de sus expresiones políticas, la Nueva Mayoría y la Alianza.•

12

1.

Véase: “Bachelet delega en próximo Congreso mecanismo para nueva Constitución”, La Tercera, 14
de octubre de 2015, disponible en http://www.latercera.com/noticia/politica/2015/10/674651215-9-bachelet-delega-en-proximo-congreso-mecanismo-para-nueva-constitucion.shtml

2.

Así por proceso constituyente no nos referimos exclusivamente a los anuncios realizados por
Michelle Bachelet en cadena nacional, sino al conjunto de la disputa política central en el escenario
de crisis de legitimidad, la cual se expresa en clave constitucional, en la cual se despliegan tanto
los intereses del bloque dominante como de las fuerzas sociales y políticas transformadoras.

3.

Por fuerzas sociales y políticas transformadoras, nos referimos a un amplio y heterogéneo
abanico de expresiones sindicales, estudiantiles, socio-ambientales, juveniles, culturales, entre
otras, que se han fortalecido y desarrollado durante la última década al calor de las principales
movilizaciones sociales, como al conjunto de movimientos y organizaciones políticas de
izquierda que, con independencia frente a la Alianza y la Nueva Mayoría apuntan, a través del
protagonismo popular, a desmantelar y superar el neoliberalismo y la democracia protegida,
en perspectiva de un proceso que, al menos, consagre la democratización efectiva de las
instituciones políticas, la materialización de derechos sociales universales, y el control público de
las principales actividades económicas nacionales y los recursos naturales estratégicos.

4.

Por aperturas nos referimos a reformas políticas, económicas y sociales que profundizan
el agrietamiento del consenso neoliberal, y amplían las oportunidades para el desarrollo y
fortalecimiento de las fuerzas sociales y políticas transformadoras.

5.

Véase: “Programa de Gobierno Michelle Bachelet 2014-2018”, disponible en http://www.gob.
cl/programa-de-gobierno/

6.

Hablamos de oligarquía en el sentido político del término, es decir como un régimen donde
gobierna un grupo reducido que concentra el poder y lo ejerce fundamentalmente conforme a su
beneficio y su interés. “Si en música todos los modos derivan de un modo perfecto de armonía,
aquí todas las constituciones se derivan de la constitución modelo; y son oligárquicas si el poder
está concentrado y es más despótico; democráticas, si los resortes de aquel aparecen más
quebrantados y son más suaves” (Aristóteles, “Política”, Madrid, 2007, Espasa Calpe, vigésima
cuarta edición). Atilio Boron caracteriza los gobiernos “democráticos” de América Latina
como “oligarquías electorales”; ver “Aristóteles en Macondo. Notas sobre democracia, poder
y revolución en América Latina”, Santiago, 2015, Editorial América en Movimiento, segunda
edición.

7.

Véase: Atria, Joignant y otros, “El otro modelo. Del orden neoliberal al régimen de lo público”,
Santiago, 2013, Debate. Este texto pretendía ser el “ladrillo” del proyecto nuovomayorista e
intentaba conciliar las posiciones de hecho conquistadas por empresas capitalistas en educación,
salud y otras prestaciones sociales con las demandas que desde el movimiento social se hicieron
para la provisión pública y gratuita de dichas prestaciones. El “régimen de lo público”, idea
central del libro, era el barniz de legitimidad necesario para dicho sector empresarial, a cambio
de ciertas regulaciones que permitieran hablar sin demasiado pudor de que este sector también
se encontraba dentro del dominio de “lo público”.

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Por Héctor Testa

C

omo se informó hace algunas semanas, ha culminado la
ronda de negociaciones de los términos del TPP, el acuerdo
transpacífico que ha sido aprobado por el Gobierno de Chile,
y sólo basta la ratificación de los respectivos congresos para
su entrada en vigor1. La noticia, obviamente, levantó la preocupación
y las voces del mundo social más organizado y enterado del tipo de
acuerdo de que se trata2, pero sin un conocimiento y una presión mayor
que logre volcar la decisión de las fuerzas que hoy constituyen al actual
Gobierno, su aprobación se ve inminente. La reciente divulgación del
texto del acuerdo3, mantenido hasta hace pocos días en estricta reserva
y con un nivel de secretismo impropio de democracias genuinas, instala
la urgencia de dar luces y resonancia a la importancia de lo está en
juego. Acá se presentará un resumen y recopilación de informaciones y
contenidos en tal sentido4.
Partir por lo más general: El TPP, como el TTIP y el TISA5, son
herramientas jurídicas para forzar un amarre de las soberanías nacionales
a las condiciones actuales y el crecimiento del capitalismo global, en
especial aquél hegemonizado por los capitales e intereses imperiales
de Estados Unidos. En el caso del TPP, Estados Unidos representa
aproximadamente un 65% del PIB de los países que han negociado este
tratado, en abierta posición hegemónica dentro de esta eventual nueva
área económica, la cual abarca el 40% de la producción económica
del mundo6. Complementariamente, estas tres iniciativas pueden
caracterizarse como parte de una estrategia geopolítica de la primera
potencia mundial ante la arremetida de China7, y un poco más atrás,
de los otros grandes del BRICS (Brasil, Rusia, India, Sudáfrica), y los
impulsos de una multipolaridad que está, tendencialmente, superando el
unilateralismo y dominio unificado en el mando y poder político, militar,
y económico estadounidense8. En el caso de nuestro continente, Chile se
convertiría, junto con México y Perú, en la punta de lanza de la geopolítica
estadounidense en función de frenar el avance de la interrelación con la
economía China, en abierto auge en los últimos años9.

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Aquí se juega una de las cuestiones políticamente
más importantes de la hora actual, con el
agravante de que los costos de la aprobación de
este tratado, los conoceremos más adelante, en
la eventualidad de que podamos constituir una
mayoría y un Gobierno efectivamente jugados
en un proyecto soberano y democrático en los
próximos años: ahí se verán, en su dureza, los
términos del amarre TPP

Por otra parte, este tipo de acuerdos implican un ataque sin
precedentes, en cuanto a su coordinación global y pretensión
sistemática, de las grandes corporaciones y capitales, contra los pueblos
y las grandes mayorías de cada uno de los países que suscriben estos
tratados, incluyendo en esto a los países en posición dominante, como
bien comprenden los sectores más lúcidos de países como Estados
Unidos, Alemania, u otros, donde también suscitan no pocas críticas
y oposiciones10. Y es que, en todas las materias y aristas que abordan,
estos acuerdos instauran un nuevo marco jurídico transnacional que
tendencialmente degrada y degradará progresivamente las condiciones
laborales, ambientales11, de propiedad intelectual y derechos digitales12
, de soberanía alimentaria y de acceso a medicamentos14, entregando
la regulación y decisión sobre los posibles conflictos expuestos ante
instancias de arbitraje con nulo control democrático, todo esto a favor
de minorías cuyos intereses están cada vez más desentendidos de toda
sensatez y sustentabilidad humana y ambiental.

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Dicho eso como marco general del TPP, se pueden extraer las
siguientes aristas del tema:
a. En líneas gruesas, y haciendo un balance de lo que se ha hecho
y no hecho, este vendría siendo más un quinto Gobierno de la
Concertación que el inicio de un nuevo ciclo de gobiernos de otro
tipo. “Nueva Mayoría” quedaría como una marca de campaña más
que como un viraje o reinvención política, escenificado en esto en
el muy crucial punto de los alineamientos en política exterior, que
en este caso, contiene innumerables y profundísimas repercusiones
en la política interna. Las izquierdas que habitan hoy dentro de la
NM debieran desmarcarse nítidamente de esta iniciativa, si que es
no quieren desfigurarse completamente con sus pretensiones de
“disputar” el sentido de su Gobierno. Por la gravedad de lo implicado
en el acuerdo, no es exagerado llegar a plantear que disputar, en
este caso, se tendría que traducir en un tensionamiento significativo
y la abierta visibilización de las profundas diferencias que implican
las distintas posiciones sobre el acuerdo, en caso de aprobarse éste
junto a la derecha aliancista, donde seguro estará el grueso de los
votos, salvo quizá algún descuelgue menor.
b. El balance de su gestión en política exterior lo dejará como uno
más de los gobiernos más derechistas y neoliberales subordinados
a los designios e intereses de Estados Unidos, alineado, en el marco
latinoamericano, junto a los gobiernos de Enrique Peña Nieto en
México y Ollanta Humala en Perú. Se abriría más la brecha entre la
política exterior chilena, y los gobiernos que conducen la UNASUR
desde un progresismo integrador, con contradicciones, pero que
en esto, por lo general, no se pierde: al menos perfilar un bloque
sudamericano relativamente autónomo, no subordinado a la política
14

e intereses estadounidenses. Además, la eventual aprobación
podría sumar, a las distintas dificultades que afrontan varios de los
gobiernos progresistas, y en específico en lo relativo a los procesos
de integración y unidad regional, una nueva traba y factor de
bifurcación de caminos, insistiendo, junto con los otros gobiernos
más marcadamente derechistas de la región, en el camino de quedar
bajo el alero de la potencia estadounidense y el tipo de capitalismo
que le es propio, y confiar en los beneficios libremercadistas que eso
eventualmente traería, como estrategia de desarrollo y programa
real, más allá de las declaraciones. Importante señalar, de todas
formas, que en un Estados Unidos que ya comenzó su proceso
electoral también hay críticas y rechazos sociales y políticos, incluso
dentro del Partido Demócrata, donde la emergencia y crecimiento de
la candidatura de Bernie Sanders en muchos temas ha jalonado hacia
su izquierda a Hillary Clinton (que tiene mayores de posibilidades de
triunfo), quien manifestó su oposición a un TPP que de todas formas,
hasta hoy, tiene la aprobación de la mayor parte de los congresistas
de su partido15.
c. Por otra parte, el “Proceso Constituyente” anunciado por el Gobierno
quedará, dada la opción de postergar la resolución sobre el mecanismo
hasta, por lo bajo, el próximo Congreso y mandato presidencial, como
mera cuestión secundaria al lado del brutal proceso destituyente
o “deconstituyente”16 de carácter antidemocrático y antipopular
que representa este Tratado, contrario a la soberanía nacional
comprometida incluso en las declaraciones de la institucionalidad
actual y la Constitución de 198017. En otras palabras, esto se trata
de un retroceso incluso con respecto a la actual Constitución (la
real y material, más que el texto escrito), reforzando el carácter
neoliberal y la subordinación a los centros capitalistas del Norte,
y la matriz dependiente y primario exportadora ya trazada en los

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múltiples TLC’s ya firmados (Chile es el país con más TLC’s en el
mundo). La delegación de poderes jurisdiccionales en instancias
transnacionales que no tienen legitimidad democrática en absoluto,
el amarre de las posibilidades de futuras legislaciones soberanas
en temas tan cruciales como la propiedad intelectual, los usos de
internet, la industria farmacéutica, las patentes sobre semillas y de
nuestra biodiversidad, y otros puntos que recién hace algunos días
podemos entrar conocer con la divulgación del texto del tratado (con
anterioridad lo que hemos sabido ha sido gracias a las filtraciones de
Wikileaks), dibujan un escenario donde toda iniciativa constituyente
y constitucional futura tenga que vérselas con estos amarres, y las
múltiples represalias económicas y políticas diseñadas para quienes
intentan cuestionarlas18.
En suma, aquí se juega una de las cuestiones políticamente más
importantes de la hora actual, con el agravante de que los costos de
la aprobación de este tratado los conoceremos más adelante, en la
eventualidad de que podamos constituir una mayoría y un Gobierno
efectivamente jugados en un proyecto soberano y democrático en los
próximos años: ahí se verán, en su dureza, los términos del amarre TPP.
Dada las actuales correlaciones de fuerza en el Congreso y el peso
de la hegemonía mediática y comunicacional de los actores y fuerzas
neoliberales, la tarea de detener su aprobación se ve como una tarea
nada fácil y hasta de improbable consecución, pero es una cuestión de
una importancia ineludible. Movilizarse y divulgar las amenazas de este
regresivo acuerdo, y presionar las tensiones internas de la NM, para
que no se lleve a cabo su aprobación parlamentaria, aumentando la
visibilización y el costo político de este acuerdo abiertamente regresivo,
es lo que nos queda.•
1.

Una reseña de la historia de estas negociaciones, en nota “La trampa del Pacífico” (web
Yornal): http://yornal.cl/la-trampa-del-pacifico/

2.

A modo de muestra, véase: “Firma del TPP: Gobierno celebra y organizaciones sociales se
declaran en pie de guerra”: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2015/10/05/firmadel-tpp-gobierno-celebra-y-organizaciones-ciudadanas-se-declaran-en-pie-de-guerra/ “En
Estados Unidos se cerró acuerdo conocido como TPP. Conoce de qué se trata” (Radio Villa
Francia) http://www.radiovillafrancia.cl/en-eeuu-se-cerro-el-acuerdo-conocido-como-tppque-incluye-a-chile-conoce-de-que-trata-y-por-que-genera-preocupacion

3.

Los 30 capítulos del texto, aún sólo en inglés, disponibles en la web de la Dirección General
de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON): http://www.direcon.gob.cl/tpp/
capitulos-del-acuerdo/.

4.

A modo de material introductorio y pedagógico, ver videos: «El TPP explicado con papas,
kiwis y berenjenas» (video de equipo de Giorgio Jackson): https://www.youtube.com/
watch?v=2WVRmx80bSk; “Qué es el TPP” (en inglés, subtitulado): https://www.youtube.
com/watch?v=brHSfzRcta8, y artículo “El TPP explicado con manzanitas” (web “Economía
para todos”) http://economiatodos.cl/2015/10/13/el-tpp-explicado-con-manzanitas/.
También, abundante información en las plataformas web de «Chile mejor sin TPP» http://
chilemejorsintpp.cl/ y «TPP abierto» http://tppabierto.net/. También, sobre varios puntos
del acuerdo ya conocido el texto de éste, tratados en esta entrevista a Tomás Lagomarsino,
integrante de la iniciativa «Chile mejor sin TPP»: http://radio.uchile.cl/programas/tema-deldia/patricio-lopez-analiza-la-situacion-del-acuerdo-transpacifico-de-asociaicon-economicatpp-con-el-doctor-tomas-lagomarsino-presidente-de-la-fundacion-equidad-e-integrantede-la-plataforma-chile-me

5.

Véase: “TTP, TTIP, TISA. La estrategia con que Estados Unidos pretende mantener su sitial en
el mundo” (El Desconcierto): http://eldesconcierto.cl/tpp-ttip-tisa-la-estrategia-con-queestados-unidos-pretende-mantener-su-sitial-en-el-mundo/

6.

Véase: “TPP: ¿Qué gana Chile con su suscripción?” (Hugo Fazio): http://radio.uchile.
cl/2015/10/26/tpp-que-gana-chile-con-su-suscripcion

7.

Véase: “Todos contra China” en web de Diario El País (España): http://internacional.elpais.
com/internacional/2015/10/11/actualidad/1444582894_721098.html

8.

El mismo Obama ha declarado, con total sinceramiento de las intenciones que hay tras estos
acuerdos, “no dejaremos a otros países como China escribir las reglas de la economía global”:
https://actualidad.rt.com/actualidad/187670-obama-ttp-dejaremos-paises-escribir-reglaseconomia-global

9.

Un completo informe del “desembarco” de China en nuestra región, en la última edición de
la Revista Nueva Sociedad: http://nuso.org/revista/259/el-desembarco-chino-en-americalatina/

10.

En Europa, han habido innumerables convocatorias, en cientos de ciudades, a movilizaciones
contra el TTIP, donde la más multitudinaria se dio en Berlín, capital del país dominante
de la Unión Europea: http://www.eldiario.es/economia/Alemania-locomotora-antiTTIP_0_440256000.html. Sobre el TTIP, véase la publicación “una OTAN de la economía”,
elaborado por Le Monde Diplomatique: http://www.publico.es/internacional/peligrotratado-transatlantico-especial-le.html

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11.

Véase: “Tratados de libre comercio impulsan el cambio climático: el factor alimentario”
(Alainet): http://www.alainet.org/es/articulo/173260

12.

Véase: “Propiedad intelectual en el Tratado Transpacífico: más costos que beneficios” (ONG
Derechos Digigtales): https://www.derechosdigitales.org/9405/la-version-final-del-tppretroceso-las-politicas-propiedad-intelectual/, y otros pronunciamientos de esta organización:
Declaración pública por fin de las negociaciones: https://www.derechosdigitales.org/9387/
declaracion-publica-por-el-fin-de-las-negociaciones-del-tpp/ , y “Sin ningún estudio que
avale el acuerdo desconfiar es lógico”: https://www.derechosdigitales.org/9442/sin-ningunestudio-que-avale-el-acuerdo-desconfiar-es-logico/

13.

A modo de ejemplo, véase: “Denuncian relaciones entre el TPP y Ley Monsanto”: http://
chilemejorsintpp.cl/2015/10/29/denuncian-relaciones-entre-el-tpp-y-la-ley-monsanto/

14.

Ver la posición de la organización humanitaria internacional “Médicos Sin Fronteras”: http://
www.msf.es/noticia/2013/tpp-podria-obstruir-acceso-genericos-asequibles

15.

Véase nota “Clinton marca distancias con Obama y critica el pacto comercial del Pacífico” http://
internacional.elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444252920_014794.
html. La candidatura de Bernie Sanders está lejos de ser la única oposición al tratado, pero
su alza en resonancia y apoyos ha sido un factor clave en la visibilidad del debate sobre este
tema, cuestión que probablemente irá aumentando a medida que avancen las primarias
presidenciales. El resumen de las razones de la oposición de Bernie Sanders al TPP (en inglés),
en
http://www.sanders.senate.gov/download/the-trans-pacific-trade-tpp-agreementmust-be-defeated?inline=file

16.

El término “deconstituyente” ha sido elaborado para designar movimientos o tendencias
antidemocráticas que degradan la soberanía popular y los avances de ella en las distintas
constituciones. A este respecto, ver la obra de Gerardo Pisarello, a modo de muestra, su libro
“Un largo termidor. Historia y crítica del constitucionalismo antidemocrático” https://www.
corteconstitucional.gob.ec/images/stories/corte/pdfs/un_largo_termidor.pdf

17.

En un sentido similar, véase: “TPP: Nueva Constitución y cesión de soberanía a espaldas de
los chilenos” (Radio Universidad de Chile) http://radio.uchile.cl/2015/09/28/tpp-nuevaconstitucion-y-cesion-de-soberania-a-espaldas-de-los-chilenos

18.

Un reciente texto publicado en Ciper apunta a muchos de estos puntos: “El TPP o cómo
ceder soberanía por secretaría”: http://ciperchile.cl/2015/11/03/el-tpp-o-como-cedersoberania-por-secretaria/. A modo de presentación de algunas coordenadas para un proceso
constituyente refundacional, ver texto propio, «Coordenadas para la disputa constituyente y
constitucional en el Chile actual»: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201376

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