You are on page 1of 17
COLOQUIO REFLEXIÓN JURÍDICA Y REALIDAD SOCIAL EN MEXICO Autoritarismo, inseguridad y protesta ciudadana Dr. Martín Aguilar

COLOQUIO REFLEXIÓN JURÍDICA Y REALIDAD SOCIAL EN MEXICO

Autoritarismo, inseguridad y protesta ciudadana

Dr. Martín Aguilar Sánchez Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales

Autoritarismo, inseguridad y protesta ciudadana

La presente ponencia tiene como objetivo reflexionar sobre el problema de la inseguridad como problemática nacional, centrando nuestro análisis en el caso del estado de Veracruz. La contraparte de la inseguridad sería hablar del concepto de seguridad humana

que nos

situaría en el ámbito

del respeto y del reconocimiento de los derechos humanos.

Esta visión tiene como objetivo rebasar los análisis que circunscriben la seguridad a la esfera de la seguridad pública, donde la solución de la problemática de robos, delincuencia organizada, extorsiones, secuestros, etc., se limita a una perspectiva policiaca que no toma en cuenta la complejidad de elementos económicos, políticos y sociales. Como bien sabemos, la violencia en nuestro país se generalizó, principalmente,

como efecto del vínculo que existía entre delincuencia y narcotráfico y debido a la guerra contra el crimen organizado que declaró y llevó a cabo el ex presidente Felipe Calderón con un saldo negativo para el Estado mexicano. El diagnóstico del Estado fue que la delincuencia organizada se había extendido en el país y que, al mismo tiempo, había

penetrado a algunas instituciones. Sin embargo, la guerra generó un

conjunto de
conjunto de
repercusiones
repercusiones

que todavía están presentes: no sólo muertes de personas involucradas en el

espacio criminal, sino afectaciones a la sociedad civil: trata de personas, secuestros, extorsiones, desplazamientos, falta de controles al problema de la drogadicción. Estas repercusiones tuvieron también que ver con la estrategia adoptada por el gobierno calderonista, donde las principales medidas para combatir el narcotráfico fueron militares y policiacas, siendo secundarias las estrategias sociales y políticas. El problema de la delincuencia organizada ligada al narcotráfico, si bien es un negocio económico que se desarrolla a nivel internacional, cuando se trata de analizar en nuestro país se vinculan varios aspectos: primero, el tráfico de drogas a los Estados Unidos; segundo, el fortalecimiento de los grupos delincuenciales a partir del combate a ellos en Colombia, y tercero, la falta de consolidación de la democracia mexicana, donde se tiene un endeble sistema de impartición de justicia y, por ende, una impunidad generalizada, lo que permite el tránsito y consolidación de estos grupos sin mayores controles.

2

Para algunos analistas como Edgardo Buscaglia, 1 este aspecto es central para

analizar los impactos de los grupos delincuenciales, pues en la medida en que la transición política de un régimen autoritario a otro democrático no acaba de crear nuevas

instituciones que garanticen la transparencia y

la rendición de cuentas,

así como la

impartición de justicia, se crean las condiciones para que el narcotráfico se ampare en un estado de cosas que le permite su crecimiento. Este especialista propone, en distintos ámbitos, el desarrollo de una serie de controles: judiciales, patrimoniales, contra la corrupción, sociales. Esta perspectiva supone que un país con una democracia consolidada, donde la sociedad civil tiene una participación determinante, permite controlar los aspectos más agudos de la problemática de la inseguridad; también supone que la transición en México ha sido incompleta en la medida en que la alternancia no fue suficiente para tener una democracia sólida y que más bien habría que impulsar una profunda reforma del Estado, de la cual se ha hablado mucho en nuestro país. Consideramos que esta perspectiva es válida, pero tiene que afinarse para entender el papel de los sistemas políticos estatales en el proceso de los cambios políticos. Pues si analizamos los territorios donde el narcotráfico ha impactado, éstos son principalmente los estados de Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán y Veracruz. ¿Por qué es necesario tener claridad al respecto? Porque cuando se habla de la transición política o de los cambios políticos, parecieran procesos muy generales determinados desde el gobierno federal. Nuestra experiencia en los estudios políticos nos

lleva a pensar que los procesos sociopolíticos estatales asumen un ritmo desigual respecto de los procesos federales. Por lo cual es necesario comprender cómo se han formado las élites políticas y las características de la sociedad civil en las diferentes regiones. De esta manera, podemos evaluar el discurso político sobre la democracia dentro del conjunto de prácticas políticas. Esta posición no quiere decir que lo nacional no influya o se vincule a lo estatal, pero tendríamos que diferenciar estos procesos. Por ejemplo, consideramos que los cambios políticos para consolidar la

democracia en nuestro país se han detenido o hasta podríamos

hablar de retrocesos

1 Edgardo Buscaglia, Vacíos de poder en México, Debate, México, 2013.

3

políticos;
políticos;

que el sistema de partidos está distanciándose de las necesidades de la

ciudadanía y su legitimidad se pone en entredicho. Un elemento que ha puesto en jaque, por lo menos coyunturalmente, la eficiencia del sistema electoral, es la incapacidad del Instituto Federal Electoral (IFE) —ahora Instituto Nacional Electoral (INE) —, así como de otras instancias económicas y jurídicas; es la falta de claridad sobre el financiamiento de los partidos políticos y qué tipo de mecanismos utilizan para allegarse recursos

económicos. Esto no es una cosa menor, pues se intuye que el narcotráfico ha inyectado recursos a diferentes partidos políticos. Otro aspecto se refiere al todavía ineficiente sistema de impartición de justicia de nuestro país, donde 98% de los casos que se denuncian no se resuelve. Al arribar a la presidencia de la República representando al Partido Revolucionario Institucional (PRI), el presidente Enrique Peña Nieto ha abordado éstos y

otros problemas señalando que,

por un lado, con el conjunto de reformas aprobadas el

país crecerá económicamente, y por otro,

se mejorarán los niveles de la calidad de la

democracia y la inseguridad disminuirá. Aún es muy pronto para evaluar estas reformas, pero es necesario tener presente que mientras no se desarrollen controles rigurosos en los sistemas financiero y electoral, no tendremos claridad de dónde provienen los importantes recursos económicos para las campañas políticas. Por otra parte, aunque se han planteado estrategias para combatir la delincuencia organizada a través de la creación de la Gendarmería Nacional, la Coordinación Antisecuestros y la expedición, al inicio del sexenio, de la nueva Ley de Víctimas, la descomposición y la exclusión social van a ritmos más rápidos que las medidas puestas en práctica. Esto lo podemos observar en el aumento de la pobreza, el incremento del desempleo, la falta de crecimiento económico y la profunda inseguridad que vive el país. Así, tomando como punto de partida el argumento de los ritmos desiguales de la transición política en México, expondremos de manera breve el caso de Veracruz con el objetivo de dimensionar la magnitud de una problemática sociopolítica, lo cual nos permitirá visualizar la profundidad de los cambios que se requieren.

Veracruz: la necesidad de cambios políticos

4

Es necesario reflexionar en torno a cómo un gobierno autoritario genera condiciones para

la emergencia de

diversos campos de violencia, entre ellos la delincuencia organizada, y

cómo la violencia ha ido poco a poco transformándose en un elemento estructurador de la

vida social en el estado de Veracruz. Situación que, sin duda, representa un gran desafío para la sociedad veracruzana. Una de las características del sistema político veracruzano es su autoritarismo,

que se refleja en que es de los pocos estados del país donde no se ha producido la alternancia política en el gobierno estatal. Esta característica nos lleva a pensar en la

relación entre

ciudadanía y Estado, esto es, si lo vínculos entre el gobierno estatal

y sus

agencias y la ciudadanía están sujetos al reconocimiento de los derechos humanos en los

diferentes ámbitos de la sociedad civil. En otros trabajos hemos analizado diversos procesos sociales que nos permiten

acercarnos a una primera caracterización del sistema político en la entidad, por ejemplo, en el libro La difícil construcción democrática en Veracruz, acceso a la justicia y actores sociales (2008), editado por la Universidad Veracruzana. Por otra parte, en un artículo

publicado sobre los medios de comunicación y el proceso electoral 2 planteamos

la falta
la falta
de efectividad
de efectividad

de instituciones que, en principio, tienen como objetivo modernizar el

sistema político y, con ello, democratizar las relaciones entre ciudadanía y Estado. Sin embargo, estas instituciones están lejos de cumplir dichos propósitos; por ejemplo: a) la Comisión Estatal de Derechos Humanos ha jugado un triste papel en diversos problemas

que han aquejado a importantes sectores sociales, como son: los migrantes, las víctimas de la violencia producto de la lucha contra el narcotráfico o de la violación de los

derechos de grupos indígenas, la desaparición

y trata de mujeres

; b) el Instituto Electoral

Veracruzano (IEV) sigue siendo una institución que, en última instancia, aparece subordinada a los intereses políticos del gobierno estatal y del instituto político en el poder, el PRI: esto ha quedado evidenciado por la participación que tienen diversas instituciones estatales en las campañas políticas, sin que dicho Instituto haya dado

seguimiento a estos hechos, los cuales fueron denunciados por Gustavo Madero, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), quien calificó y denunció que las

  • 2 Martín Aguilar, “Elecciones y medio de comunicación en Veracruz, 2004-2007”, La Palabra y el Hombre, Universidad Veracruzana, Xalapa, núm. 5, 2008, pp.24-28.

5

instituciones estatales funcionan como una estructura a favor del PRI; c) el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) es sólo una especie de adorno en el discurso sobre la democracia veracruzana. Los medios de comunicación veracruzanos, que deberían tener un rol activo en

darle voz a la ciudadanía y garantizar la libertad de expresión, en general han jugado un papel de reforzamiento del autoritarismo estatal. Constatamos de nuevo que en coyunturas políticas como la elección presidencial del 2012, la prensa, la radio y la televisión estatal cierran filas en torno a los intereses del partido hegemónico (PRI) y del

gobierno en turno. 3 Especialmente en

las coyunturas
las coyunturas

electorales es más evidente la falta

de tolerancia para aceptar una esfera pública crítica. La falta de garantías a la libertad de

expresión ha sido una constante y se ha agudizado por los problemas que genera el narcotráfico, el cual, en ciertas coyunturas, ha puesto en cuestión el ejercicio de gobernabilidad del estado. Por otra parte, el estilo del gobernador Javier Duarte, quien considera los derechos humanos como conceptos secundarios y no como parte sustancial de la construcción de la democracia, ha acentuado la falta de respeto hacia el reconocimiento de tales derechos.

Ciertamente un gobierno

tiene que
tiene que

promover su imagen, pero es ya muy evidente

a nivel nacional e internacional que en la entidad veracruzana tenemos a la delincuencia organizada actuando en amplios espacios de su territorio. Este grave problema pretende invisibilizarse en los medios de comunicación. Si bien no es recomendable aterrorizar a la ciudadanía, si sería beneficioso conocer las medidas que se están tomando para combatir el problema y no cerrar los canales de diálogo y limitar el debate de los problemas que nos aquejan. En fin, ante la falta de eficiencia de las instituciones que tendrían que garantizar los derechos humanos y los desgastados y tradicionales vínculos entre Estado y ciudadanía, tenemos una especie de vacío político que es utilizado de manera oportunista en el reforzamiento del autoritarismo del sistema político veracruzano.

3 En su tesis de Doctorado, Relaciones de poder entre los periodistas y la clase política: los columnistas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, la periodista Guadalupe Mar hace un análisis sobre los columnistas y sus columnas políticas de tres importantes periódicos de la zona conurbada de Veracruz-Boca del Rio, concluyendo que éstas reflejaban poco las problemáticas que aquejan a la ciudadanía.

6

Condición socioeconómica y crecimiento de los grupos criminales El fenómeno de la delincuencia organizada en Veracruz ha sido poco estudiado, sin embargo, sí se perciben las consecuencias sociales del fenómeno. En el año 2004 algunos académicos y organizaciones sociales avanzamos en un diagnóstico sobre los problemas sociales en el estado, y nos sorprendimos de que en algunas reuniones con campesinas y ejidatarias salieran a relucir sus preocupaciones, como madres, de que sus hijos fueran víctimas de las drogas. Esto es, el problema del tráfico de drogas tocaba también a las zonas rurales y no sólo a las urbanas. 4 En el 2008, con los asesinatos de dos miembros de la familia Hakim, familiares del prominente empresario xalapeño Alfredo Hakim, quedaron a consideración varios aspectos: 1) que el narcotráfico había penetrado a un importante sector empresarial, 2) que no hubo capacidad del Estado para esclarecer el crimen y 3) que el problema había llegado para quedarse. De ahí en adelante se conocieron innumerables secuestros, extorsiones a comercios en distintas partes de la entidad veracruzana, la creciente importancia del narcomenudeo y, sobre todo, la presencia de los grupos ligados al narcotráfico. En el diagnóstico realizado por varios investigadores(as) se plantea “que la diseminación y la organización de las redes del narcotráfico han generado en el estado una fuerte disputa por las ciudades medias veracruzanas consideradas marcadas por los clanes de la delincuencia organizada. La violencia del narcotráfico se incrementó a partir del 2002, pero fue hasta 2007 cuando se convirtió en el elemento sobredeterminado de la dinámica de la inseguridad en Veracruz”. 5 Diversos hechos violentos han sucedido en la entidad veracruzana “por el control del régimen, ciudades cementerios y rutas de la droga, ya algunos periodistas documentaron el enfrentamiento entre carteles, los zetas y el cartel Nueva Generación quienes supuestamente liquidaron a 34 personas ligadas al narcotráfico y arrojaron sus cadáveres en una zona central de Boca del Río”. 6

4 Memoria del Encuentro Ciudadano en Jilotepec, Veracruz, 24 de mayo de 2004. 5 José Alfredo Zavaleta Betancourt, “La inseguridad y la seguridad de los veracruzanos”, en Diagnóstico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz, Universidad Veracruzana/Secretaría de Educación Pública, México, 2012.

  • 6 Jorge Carrasco Arazaiga y Regina Martínez, “Ajuste de cuentas estilo zeta”, Proceso, México, núm. 38.

7

Otros fenómenos sociales abonan en esta especie de desarticulación social, como el aumento de la pobreza en el estado y el fenómeno de la migración que se acrecienta desde el año 2005, aproximadamente. Como lo mencionan algunos investigadores en Veracruz, “el registro estadístico disponible indica que la delincuencia y la violencia suelen desplegarse en espacios geográficos donde es mayor la desigualdad económica y el deterioro de las instituciones de justicia […]”. 7 Las repercusiones sociales de la presencia y acciones de la delincuencia en la entidad, por supuesto que hace aparecer a la violencia como el elemento estructurador de lo social. (certes, s’il est vrais que) Si bien este fenómeno no es exclusivo de la entidad veracruzana, pues ya es un problema nacional, sí existen ciertas características que generan un caldo de cultivo para la violencia. La gravedad de que la violencia sea un eje de lo social lo observamos en la capacidad que tiene el crimen para integrar a sus filas a jóvenes para trabajar en el narcomenudeo 8 y para tener a número importante de alcaldes bajo extorsión, como lo documentó la periodista Regina Martínez: “Durante el periodo 2007-2009 se registraron en Veracruz 100 ejecutados […]. Entre septiembre y octubre de 2011 se registró el mismo número sólo en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Las ejecuciones entre clanes rurales han obligado al gobierno de Veracruz a aceptarlo durante dicho breve periodo”. 9 En Veracruz la lucha contra el crimen organizado la han encabezado el Ejército y la Marina y aunque se piensa que con esta medida se arriesga una posible militarización del estado, la realidad es que, por el control que la delincuencia tiene de algunas regiones o sectores de ciudades, no se vislumbra otra solución.

7 Hipólito Rodríguez Herrero y Gilberto Cházaro, “Desigualdad e inseguridad en Veracruz”, en Diagnóstico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz. 8 Reforma, 20 mayo de 2012 9 José Alfredo Zavaleta Betancourt, “La inseguridad y la seguridad de los veracruzanos”, en Diagnóstico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz.

8

El proceso electoral de 2012

Si bien la lógica electoral marcó la elección presidencial de 2012, en el estado de Veracruz tuvimos un cambio en relación con la elección presidencial de 2006, pues en dicho año Andrés Manuel López Obrador ganó la elección en la entidad veracruzana, a diferencia de la actual elección en que ganó el PAN por una pequeña diferencia sobre el PRI. Los resultados porcentuales fueron los siguientes: 33.63% de los votos los obtuvo el PAN, 33.59% el PRI y 28.95 el Frente Progresista, constituyéndose estos partidos en las tres principales fuerzas políticas. 10 Como observamos, la disputa estuvo entre el PAN y el PRI. Recordamos que en la elección para gobernador de 2010 también la disputa fue entre estos dos partidos, obteniendo la gubernatura el PRI. Dicha elección se caracterizó por la evidente intervención del gobierno estatal en apoyo del candidato del PRI: durante ese proceso electoral, como es ampliamente sabido, se registraron las célebres conversaciones en las cuales el gobernador Fidel Herrera Beltrán expresaba su franco apoyo al entonces candidato Javier Duarte. En contraparte, el gobierno federal apoyó abiertamente al candidato del PAN. En la elección por el gobierno estatal en el año 2004, también fueron estos partidos, PRI y PAN, los que disputaron de manera cerrada la gubernatura, siendo el triunfador el candidato del PRI Fidel Herrera Beltrán. Comento estos acontecimientos porque algunos fenómenos políticos, como las escisiones en el PRI veracruzano y en el PAN, han llevado a la realización de contiendas muy intensas y agresivas. La coyuntura política de la elección presidencial de 2012 en Veracruz fue diferente, como ya lo mencionamos, de la elección presidencial de 2006 y de las elecciones por la gubernatura veracruzana ya citadas. Algunos elementos que podemos destacar son:

1. Sobresale la presencia del crimen organizado, según especialistas. La presencia de éste en el ambiente político la podemos ver en las condiciones de inseguridad que imperan debido a los enfrentamientos que tuvieron lugar a lo largo de la entidad—pero con impacto mediático principalmente en las ciudades de Xalapa y Veracruz— entre estos cárteles, el Ejército y la Marina. El combate al crimen organizado está dirigido por el

10 El Universal, Red Política, julio de 2012.

9

gobierno federal y da la impresión de que el gobierno estatal tiene muy poca intervención en dicho conflicto.

  • 2. Si bien los medios de comunicación estatales, principalmente televisión y

prensa, han estado controlados por el gobierno estatal y en cada elección se privilegia al

partido en el poder (el PRI), en esta coyuntura electoral se cerraron los medios de comunicación a cualquier expresión política que cuestionara la política estatal. Esta situación se agudizó con la muerte de la periodista Regina Martínez y los asesinatos de otros periodistas en el puerto de Veracruz, noticia que tuvo un alcance internacional. En este momento habría que diferenciar aquellos problemas derivados de una política de comunicación desde el gobierno estatal que limita e inhibe la libertad de expresión, y aquellos problemas que se relacionan con el crimen organizado y que hasta el momento no han sido aclarados. Particularmente en la Universidad Veracruzana, varios académicos han sido hostigados con la finalidad de limitar sus opiniones sobre diversos problemas del estado.

  • 3. La elección para diputados y senadores federales fue definida principalmente

en el PRI con la selección de algunos candidatos que habían sido cuestionados por algunos periodistas locales y nacionales, por sus antecedentes o probables complicidades

con el crimen organizado, lo que puso en tensión las campañas locales. El caso más citado fue el del ex procurador de Justicia de Veracruz Reynaldo Escobar, quien compitió por una diputación. En pocas ocasiones la desaprobación de la ciudadanía respecto a un candidato había sido tan generalizada. Reynaldo Escobar perdió la competencia y se presume que fue abandonado por su propio partido.

  • 4. El fenómeno electoral catalogado como compra de votos se llevó a cabo de una

manera que no había sido registrada en anteriores elecciones. Particularmente el PRI invirtió mucho dinero para estimular el voto a su favor, aunque hasta el momento es muy difícil probar esto. Si el gobierno estatal tiene una deuda muy alta calculada aproximadamente en 55 mil millones de pesos, ¿de dónde salió el dinero para la compra

masiva del voto? Se les pagaba a observadores electorales 2000 pesos la jornada, por dar un ejemplo.

  • 5. Aunque la jornada electoral transcurrió sin acciones de violencia, el ambiente

estaba enrarecido por una serie de eventos violentos que habían transcurrido antes de la

10

jornada electoral, lo que hizo que mucha gente fuera a votar por la mañana pues se corrieron rumores de posibles conflictos en las urnas. Una coyuntura de estas características nos deja como conclusión que la inseguridad, los actos de violencia del crimen y la limitación de la libertad de expresión han alimentado un proceso de creciente desconfianza entre la ciudadanía.

El delito y la impunidad

Hace aproximadamente tres años, cuando la presencia de la Marina y el Ejército se hicieron presentes en varias partes del territorio veracruzano, principalmente en las ciudades medias, se pensó que el combate a la delincuencia organizada rendía frutos , por lo cual el gobierno estatal anunciaba al estado como Veracruz Seguro. Parecía que los conflictos que se dieron en el gobierno pasado, es decir, el conjunto de crímenes perpetrados por los grupos ligados al narcotráfico, quedaban atrás. Sin embargo, en los últimos años se conocieron varios eventos que reflejan que la delincuencia organizada vuelve a copar espacios importantes de la entidad. Si recapitulamos, sabemos que existe en la entidad un repunte de los casos de secuestros, tanto es así que Veracruz ocupa el segundo lugar a nivel nacional en ese rubro, según declaraciones del coordinador nacional antisecuestros. 11 También se localizan fosas comunes con decenas de cuerpos en su interior, 12 además de otros hechos muy preocupantes, como la constante desaparición de jóvenes, hombres y mujeres, a lo largo y ancho del estado. El gobierno estatal, al parecer, va a la cola de estos hechos. La prensa veracruzana da una imagen de que estos problemas no son mayores, y justo cuando el responsable de la Coordinación Antisecuestros difunde los graves problemas de inseguridad en el país, el gobierno estatal promueve los programas de Minatitlán Seguro y Poza Rica Seguro. Ante esta situación la pregunta obligada es: ¿hasta dónde están capacitadas las agencias del Estado para combatir y esclarecer estos hechos?

  • 11 “Ocupa Veracruz segundo lugar nacional en delitos por secuestro”, Plumas Libres, 19 de septiembre de 2014. Recuperado de: http://plumaslibres.com.mx/2014/09/19/ocupa-veracruz-segundo- lugar-nacional-en-delitos-por-secuestro/

  • 12 “Fosa común localizada en el rancho El Diamante en el municipio de Tres Valles”, Animal Político, 8 de julio de 2014. Recuperado de: http://www.animalpolitico.com/2014/07/tras-aumento-en- homicidios-y-secuestros-en-veracruz-duarte-dice-me-toco-bailar-con-la-mas-fea/

11

Prensa, migración y violencia

El caso de los periodistas y reporteros asesinados y desaparecidos muestra una compleja situación que se ha querido minimizar a través del argumento de que varios de los trabajadores de los medios asesinados estaban coludidos con la delincuencia organizada y utilizaban la fuente policiaca, a la cual ellos tenían un acceso privilegiado, para obtener recursos económicos adicionales, por lo tanto, era lógico que entraran en situación de riesgo.

Sin embargo, lo sustancial de este argumento se viene abajo si lo contrastamos

con el hecho de que la muerte de Regina Martínez, corresponsal de Proceso, ocurrió en la coyuntura electoral del 2012, justo cuando la periodista investigaba probables vínculos de

políticos veracruzanos con el narcotráfico. Así, observamos

casos oscuros de violencia

contra comunicadores no aclarados por las autoridades responsables y periodistas autoexiliados porque son amenazados por tratar temáticas como la migración, la extorsión, etcétera. El gobierno del estado y la Procuraduría General de Justicia se han visto muy limitados por una serie de acciones que no se encaminan a resolver realmente los problemas: la creación de la Comisión de Periodistas, la cual, hasta el momento, no ha podido esclarecer los diferentes casos de violencia contra miembros de este gremio; el premio otorgado al gobernador del estado por una organización de periodistas, en reconocimiento a la atención que, supuestamente, el Ejecutivo estatal ha prestado a los problemas de los comunicadores; la lentitud de las investigaciones en los casos de violencia contra los periodistas; etcétera. Esto nos lleva a pensar que una salida a esta situación pasa necesariamente por una reforma en el quehacer de los medios de comunicación, la cual implica una apertura absoluta y mayor seguridad en la tarea periodística e investigaciones creíbles por parte de la Procuraduría de Justicia estatal. Si las agencias del Estado no se responsabilizan en generar certeza jurídica y respeto y protección a los derechos de los comunicadores, seguirá existiendo una especie de vacío legal que alimenta el fortalecimiento del autoritarismo estatal. Otro aspecto que es muy grave en la entidad se refiere al paso de migrantes, principalmente centroamericanos. Aunada a la situación de los migrantes veracruzanos

12

que han sido desaparecidos o asesinados, sobre todo en el norte del país, recordemos el

caso de los migrantes

centroamericanos de la zona de Los Tuxtlas, donde éstos son

extorsionados y agredidos en su paso por la entidad veracruzana.

Para ejemplificar, recordemos que el 13 de marzo de 2013 se denunciaron secuestros masivos en Medias Aguas; en diciembre de ese mismo año, madres de migrantes centroamericanos organizaron una caravana para hacer visible la desaparición de sus familiares, señalando al estado de Veracruz como uno de los lugares más peligrosos. 13 El padre José Alejandro Solalinde, voz autorizada en el fenómeno migratorio, permanentemente denuncia las extorsiones y secuestros que padecen los migrantes centroamericanos a su paso por Coatzacoalcos, Medias Aguas, Tierra Blanca y Orizaba. 14 El problema es muy complicado porque no se define una política de apoyo a los migrantes, a la vez que se evidencia que si existen estos delitos es porque diversas bandas delictivas están asentadas en territorio veracruzano. La solución no es fácil, pero de entrada se requiere voluntad política para abordar esta situación de manera integral.

Las acciones de la ciudadanía ante el impacto de la violencia y la inseguridad

El desconcierto que en la ciudadanía han causado los eventos generados principalmente por el crimen organizado, a partir de que encontramos una especie de parálisis estatal — por llamarla de alguna manera—, es mayor a partir de 2008. En mayo de ese año, como lo mencionamos, fueron asesinados Fouad Hakim, hijo de un prominente empresario xalapeño, y su esposa Irene Mendez, hija de la doctora Esther Hernández Palacios, prestigiada académica de la Universidad Veracruzana. Hasta donde la información nos permite indagar, el crimen organizado le otorgó un préstamo al empresario que éste no pudo pagar en el tiempo pactado, por lo cual arremetieron contra su familia. Dos grupos se movilizaron: los amigos del joven asesinado responsabilizando al padre y un amplio grupo de la academia veracruzana ligado a la doctora Esther Hernández Palacios. El gobierno estatal no dio una respuesta clara, y más bien el caso quedó sin investigar

  • 13 “AI: con el actual gobierno la situación vulnerable de los migrantes no cambió”, La Jornada, 13 de marzo de 2013. Recuperado de: http://www.jornada.unam.mx/2013/03/13/politica/016n2pol

  • 14 “Veracruz, líder en plagio de migrantes”, blog.expediente.mx, 14 de julio de 2014. Recuperado de: http://blog.expediente.mx/nota.php?nId=7456#.VCBYRJR5Mxo

13

durante la administración de Fidel Herrera Beltrán. Así, la doctora Esther Hernández se integró al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabezaba el poeta Javier Sicilia.

Los sectores universitarios se han movilizado en dos eventos que los han afectado directamente. En mayo del 2011, en el puerto de Veracruz, fue asesinado de una manera salvaje el profesor José Luis Martínez Aguilar de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana: su cuerpo fue depositado en llamas en el centro de la ciudad de Veracruz por sus secuestradores y victimarios. La investigación ha quedado rezagada: el gobierno estatal, con la finalidad de minimizar un hecho que situaba al estado ante la opinión pública a merced del narcotráfico, difundió que los hábitos sexuales del profesor lo habían llevado confrontarse con un narcotraficante. El trato dado a este caso sería modelo para justificar y personalizar las siguientes muertes y secuestros. La comunidad universitaria respondió ante la muerte del profesor con marchas y una manifestación en la ciudad de Xalapa exigiendo se investigara y se encontrara al culpable o los culpables. En la manifestación convocada por la Red Cívica Veracruzana y el Colectivo por la Paz, tuvieron participación familiares de víctimas, profesores e investigadores universitarios y el propio rector de la Universidad Veracruzana. Es necesario comentar que la reacción del gobierno estatal a través de la prensa fue furibunda contra el rector, dando a entender que el tema del crimen organizado no podía ser abordado de esa manera. No acababa de suceder este hecho cuando a finales del mes de abril es asesinada la periodista Regina Martínez, quien había fincado su prestigio en acompañar movimientos sociales haciéndolos visibles, había seguido los acontecimientos políticos y, ya siendo corresponsal de Proceso, escribía reportajes sobre los procesos electorales y la trayectoria de políticos veracruzanos. Sus últimos reportajes denunciaban las presiones y las extorsiones a que estaban sujetos los presidentes municipales por el crimen organizado. El gobierno estatal, después de haber prometido que se investigaría a fondo, no ha tenido una respuesta clara a dicho acontecimiento. Ante el temor y el miedo que ocasionó la muerte de la periodista, es de resaltar la reacción de un amplio sector de periodistas y universitarios, de las redes sociales y de la misma revista Proceso. Hubo varias concentraciones en la Plaza Lerdo de la ciudad de Xalapa, y en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) se hicieron pronunciamientos de solidaridad

14

y se exigió al gobierno estatal una investigación que aclarara los hechos; también hubo

manifestaciones en varias ciudades del país. A los pocos días de la muerte de la periodista, asesinan en el puerto de Veracruz a cuatro periodistas más y se exilia un caricaturista de Milenio que vivía en la ciudad de Xalapa por amenazas.

Por
Por

otra parte,

en

la coyuntura

política de los meses

de mayo

y junio, el

movimiento #YoSoy132 en Xalapa y otras ciudades hace acto de presencia. Es muy interesante porque la demanda de los jóvenes se centra en la democratización de los medios de comunicación. En Xalapa, las protestas de los jóvenes la integran estudiantes de universidades privadas y públicas. Particularmente se protesta contra algunos periódicos que no informan equitativamente sobre los diferentes partidos políticos. Por último, debido a varios delitos y desapariciones en el estado, redes de ciudadanos(as) inconformes e indignados con esta situación hicieron un llamado a protestar a través de marchas en diferentes ciudades de la entidad. El 7 de septiembre se manifestaron cerca de tres mil personas en la ciudad de Coatzacoalcos repudiando los secuestros y asesinatos y solicitando la renuncia del gabinete de seguridad y del gobernador. En la ciudad de Xalapa, el Colectivo por la Paz convocó a otra marcha donde ciudadanos(as) se manifestaron contra la creciente inseguridad y exigieron a las autoridades que dieran pronta solución a los casos de personas desaparecidas. Las consignas fueron: “¡Queremos Paz!” y “¡Alto a la violencia!” Los ciudadanos están tratando de pasar el umbral del miedo y ha comenzado una fase abierta de exigencias a las autoridades municipales y estatales.

Comentario final

Podemos concluir que si bien el fenómeno del crimen organizado se sitúa en un amplio

espacio del territorio nacional, su inserción es más sólida en aquellos estados donde el sistema político es de carácter autoritario. La construcción de la democracia queda limitada al funcionamiento básico de la competencia política. Tanto los medios de comunicación veracruzanos como las instituciones que tienen como responsabilidad garantizar los derechos humanos y la transparencia, aparecen subordinados al Ejecutivo estatal.

15

Todo indica que en el estado de Veracruz la violencia generada por el crimen organizado llegó para quedarse; esto no quiere decir que el gobierno federal y estatal no estén poniendo en marcha los programas federales a través del Ejército y la Marina para proteger la entidad y disminuir los delitos, como podemos observar en las ciudades de Veracruz, Xalapa y algunas zonas rurales. Sin embargo, ante la profundización de la desigualdad social, por un lado, y la

falta de democratización y eficiencia de las instituciones estatales, por otro lado, se corre el peligro de que la violencia se vuelva un estructurador de lo social. Nuestros hijos(as) están creciendo con programas y tomando cursos de cómo prevenir los secuestros; con el programa Mochila Segura para prevenir narco menudeo; con los retenes que se vuelven cotidianos; con el tema de los jóvenes a los llamados “levantones”; etcétera. En un interesante libro publicado por investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana, 15 cuyo objetivo fue comprender las relaciones de violencia entre los estudiantes del Telebachillerato, se muestra que en los diferentes espacios de socialización de éstos (las relaciones entre pares, el noviazgo, la escuela, la comunidad), la violencia se estructura como algo normal y cotidiano, pues se vive dentro de un contexto donde lo social está en crisis. Sin embargo, en respuesta a esta problemática, la ciudadanía va, paso a paso,

ofreciendo
ofreciendo

alternativas: combatir el miedo a través de redes organizativas que fomentan

solidaridades, como son el caso de Las Patronas o el Colectivo por la Paz; el impulso constante de redes de movimientos sociales y académicos para lograr la democratización y trasparencia de las instituciones, como la Comisión de Derechos Humanos, el Instituto Estatal Electoral y los medios de comunicación, y especialmente, para hacer eficiente el sistema de impartición de justicia. El conjunto de manifestaciones en varias partes del estado protestando contra la inseguridad, demuestran fehacientemente que las acciones llevadas a cabo por el gobierno del estado, como la mayor vigilancia policiaca y la propia intervención de la Marina y el Ejército, no son suficientes.

Bibliografía

15 María José García Oramas, Susana Ruiz y Sara Ruiz Vallejo, Construyendo comunidades educativas libres de violencia, Secretaría de Educación de Veracruz, Xalapa, 2010.

16

Aguilar, Martin (coord.), La difícil construcción democrática en Veracruz. Acceso a la justicia y actores sociales, Universidad Veracruzana, Xalapa, 2008. Aguilar, Martin y Juan Ortiz Escamilla (coords.), Historia General de Veracruz, Universidad Veracruzana/Secretaría de Educación del Estado de Veracruz, México,

2011.

Aguilar, Martin, “Elecciones y medios de comunicación en Veracruz, 2004-2007”, La Palabra y el Hombre, Universidad Veracruzana, Xalapa, núm. 5, 2008, pp.24-28. Appadurai, Arjun, El rechazo de las minorías. Ensayo sobre la geografía de la furia,

Tusquets Editores, España, 2007. Buscaglia, Edgardo, Vacios de poder en México, Debate, México, 2013. Carrasco Arazaiga, Jorge y Regina Martínez, “Ajuste de cuentas estilo zeta”, Proceso, México, núm. 38. Carrasco Arraiza, Crimen y ¿castigo?, Proceso, México, núm. 1853, 2012. García Oramas, María José, Susana Ruiz y Sara Ruiz Vallejo, Construyendo comunidades educativas libres de violencia, Secretaría de Educación de Veracruz, Xalapa, 2010. Mar Vázquez, Guadalupe Hortencia, Relaciones de poder entre los periodistas y la clase

política: los columnistas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Tesis Doctoral en historia y estudios regionales. Universidad Veracruzana, México, 2013. Palacios, Marcos, Violencia publica en Colombia 1958-2010, Fondo de Cultura Económica, Colombia, 2012. Rodríguez Castañeda, Rafael, El México narco, Temas de hoy, México, 2009. Rodríguez Herrero, Hipólito y Gilberto Cházaro, “Desigualdad e inseguridad en Veracruz”, en Diagnóstico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz, Universidad Veracruzana/Secreataría de Educación Pública, 2012, Sanmartín, Jose y Raúl Gutierrez, Reflexiones sobre la violencia, Siglo XXI, México,

2010.

Wieviorka, Michel, La violencia, Balland, Francia, 2004. Zavaleta Betancourt, Jose Alfredo, “La inseguridad y la seguridad de los veracruzanos”, en Diagnostico de la violencia, la inseguridad y la justicia en Veracruz, Universidad Veracruzana/Secretaría de Educación Pública, México, 2012. Zavaleta Betancourt, Jose Alfredo, La inseguridad y la inseguridad ciudadana en América Latina, CLACSO, Argentina, 2012.

17