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No es Arthur Schopenhauer un filósofo que se caracterice precisamente por su simpatía

y sus alabanzas hacia otros autores. Es por ello que resulta si más no sorprendente para
el lector de su obra principal, El mundo como voluntad y representación, que en un pie
de página del apéndice que contiene una crítica a la filosofía kantiana el filósofo de
Danzig realice un elogio a Giordano Bruno y Baruch Spinoza, diciendo de ellos que ‘su
miserable existencia y muerte en este Occidente se asemejan a las de una planta
tropical en Europa.’1, y que, a propósito del filósofo renacentista italiano, ‘entre todos
los filósofos, solo él se acerca en algo a Platón al añadir fuerza y orientación poética a
la filosófica y mostrarla de una forma especialmente dramática’2.
Es precisamente esta sorpresa ante el hecho de que un filósofo caracterizado por su
crítica despiadada hacia autores como pueden ser Fichte, Schelling o Hegel de repente
ensalce la figura de Giordano Bruno el motivo inicial del presente trabajo. De esta
manera, el objetivo que me planteo es el de tratar de encontrar algunos de los elementos
del pensamiento de Bruno que despiertan la admiración del filósofo alemán para
posteriormente realizar algunas consideraciones acerca de las consecuencias éticas
comunes que se derivan de las propuestas de ambos filósofos. Para comenzar a llevar a
cabo tal tarea, recurriré a los diálogos II y V de De la causa, principio y uno de Bruno.
En el diálogo II, además de Gervasio y Polihimnio, los cuales tienen un peso inferior en
el transcurso de la conversación, encontramos dos personajes principales. Por un lado,
Teófilo, el alter ego de Bruno y, por lo tanto, el que ejerce como portavoz de su propia
filosofía. Por el otro, Dicsono Arelio, el discípulo escocés de Bruno. Nos habla aquí
Teófilo de un Dios que es primer principio, en cuanto que todas las cosas son después
de él, y también primera causa, ‘en cuanto que todas las cosas son distintas de él, como
el efecto lo es de lo que lo efectúa, y la cosa producida de lo que la produce’3. El
principio es aquello que forma parte de la conformación de la cosa permaneciendo en el
efecto; por ejemplo, el punto es principio de la línea pero no causa, puesto que esta
última es aquello que actúa desde el exterior en la producción de la cosa y cuyo ser se
encuentra fuera de la composición. Este Dios principio y causa en tanto causa eficiente
es el entendimiento universal, el cual es ‘la facultad íntima más real y propia, es la
parte más potente del alma del mundo. Un mismo entendimiento es quien todo lo llena,
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Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, Tomo I (Madrid: Trotta, 2009), 486.
Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, Tomo I (Madrid: Trotta, 2009), 487.
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Giordano Bruno, Mundo, magia, memoria (Madrid: Biblioteca Nueva, 2007), 77.
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magia. Esta unicidad de la sustancia conlleva que solo las formas exteriores cambien y sean destruidas. de manera que actúa ‘continuamente en todo y por entero’5. 2007). pues todas ellas contienen en sí mismas una parte de sustancia espiritual ya que ‘el espíritu se halla en todas las cosas. Mundo. Puesto que solamente los compuestos mueren al disolverse la mezcla. 2007). por mínimo que sea. 92-93. Bruno presenta como ejemplo en este punto los cristales y las gemas que parecen tener la virtud de alterar el espíritu engendrando en alma nuevos afectos y pasiones. pudiendo recibir cualquier forma. no las sustancias. Mundo. 81. que no contenga en sí mismo algo que no esté animado’. Mundo. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. mueren las almas individuales. porque tanto la materia como la forma son principios constantísimos’8. Tal entendimiento produce la totalidad de lo existente.6 A través de Teófilo. El alma que constituye la forma de todas las cosas debe considerarse como existente en la materia. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. Es la diversidad de las disposiciones de la materia y las ‘facultades de los principios materiales activos y pasivos’7 aquello que determina las diversas figuraciones de la materia. magia. las cuales son en sí mismas inmortales. 5 2 . y no hay corpúsculo. Mundo. 2007). 2007). Mundo. magia. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. 8 Giordano Bruno. puesto que ‘grita la naturaleza en voz alta que ni los cuerpos ni las almas deben temer a la muerte. Ante las preguntas de Gervasio i Polihimnio 4 Giordano Bruno. no sustancias independientes sino accidentes y circunstancias de una sustancia única. 6 Giordano Bruno. 91. Tras estas consideraciones apunta Teófilo una consecuencia que nos servirá más adelante como uno de los principales puntos de encuentro con Schopenhauer. es el artista interior que da forma y figura a la materia desde dentro. la potencia de la materia indeterminada se limita a una sola especie. 78. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. 89. Giordano Bruno. magia. efectos estos que no pueden proceder de cualidades puramente materiales sino que se refieren necesariamente a un principio vital y animal. 2007). si solo existe una sustancia no podemos hablar propiamente de generación y muerte sino más bien de un constante cambio. puesto que tan solo son propiedades de las cosas. 7 Giordano Bruno. la cual a su vez la delimita y la determina al contraerse para construir un solo individuo de manera que. Esto supone que todas las partes del universo se consideran animadas. si todo forma parte de una sustancia única no tiene sentido que el hombre sienta un especial temor ante la muerte. magia.iluminando al universo y dirigiendo a la naturaleza convenientemente en la producción de sus especies’4. todas ellas impregnadas por el alma del mundo.

que el alma no es indivisa como el punto. mucho antes de Kant y hasta se podría decir que desde siempre…. de que todos los individuos de este mundo. sino que esa extensión infinita pertenece exclusivamente a su fenómeno mientras que él mismo está presente de forma total e indivisa en cada cosa de la naturaleza y en cada ser vivo’10 Y. se manifiesta solamente una y la misma esencia verdaderamente existente. presente e idéntica en todos ellos: esa doctrina ha existido. 3 . desde luego. 97-98. en el escrito Sobre el fundamento de la moral contenido en Los dos problemas fundamentales de la ética. sino.Pero en 9 Giordano Bruno. a vos os digo. 2009). aunque grosero. pero están espiritualmente por entero en todo sitio. porque así no están ni pueden estar en parte alguna. porque desde todos los sitios se la oye entera…Así pues.’9 Y es precisamente este fragmento con el que finaliza el segundo diálogo del De la causa principio y uno el que nos permite enlazar con la obra de Schopenhauer al encontrarse en El mundo como voluntad y representación un fragmento que aparentemente parece calcado al del filósofo italiano: ‘Entretanto. con la cual prácticamente finaliza el diálogo: ‘Debéis advertir que si se dice que el alma del mundo y forma universal están en todo sitio. en cierta manera. El mundo como voluntad y representación. no se entiende corporal o extensivamente. Para servirnos de un ejemplo.182. por muy infinito número en que se presenten en yuxtaposición y sucesión. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. por si esto pareciera poco. escribe Schopenhauer: ‘Esa doctrina de que toda pluralidad es meramente aparente. como mi voz es oída entera en todas las partes de esta sala. 10 Arthur Schopenhauer. para mí lo más importante al considerar la inmensidad del mundo es que el ser en sí cuyo fenómeno es el mundo –sea lo que sea– no puede haber disgregado y dividido de tal modo su verdadera mismidad en el espacio ilimitado. como la voz… Más la divinidad está toda entera en no importa que parte. Tomo I (Madrid: Trotta. 2007). magia. Mundo. podéis imaginaros una voz que está toda entera en una habitación y en cada una de sus partes.acerca del tamaño de tal sustancia única responde Teófilo con una bonita metáfora. maestro Polihimnio.

Nos encontramos pues ante una propuesta panteísta que considera que todo es voluntad. este elemento que tanto Bruno como Schopenhauer caracterizan como indiviso y que es llamado por Bruno alma del mundo recibe por parte de Schopenhauer el nombre de voluntad (‘ser en sí’ en el párrafo citado anteriormente). puesto que en general está condicionada necesariamente por el tiempo y el espacio y solo es pensable a partir de ambas categorías. por consiguiente. la distinción entre fenómeno y cosa en sí. que haya una parte mayor de esta voluntad en un gato que en una piedra. Así pues. teniendo en cuenta la existencia de la voluntad como cosa en sí vemos que este individuo ‘no existe más que para el conocimiento inmerso en el principio de razón. lo cual solo conviene a la cognoscibilidad de las cosas y no a ellas mismas. Si atendemos solamente al ámbito del fenómeno es cierto que vemos al individuo nacer y perecer. por lo tanto. si esa cosa en sí es lo que Schopenhauer llama voluntad y consideramos a esta como hallada fuera del tiempo y el espacio. <<Sobre el fundamento de la moral>>.’11 Atendiendo al primer párrafo de los dos citados justo arriba. razón por la cual constituyen simplemente nuestra forma de conocimiento y no una propiedad de la cosa en sí. cada cual es perecedero solo en cuanto fenómeno. de manera que tiempo y espacio son llamados por Schopenhauer el principium individuationis. una. el filósofo de Danzig establece la distinción equivalente entre representación y voluntad. Sin embargo. voluntad que ‘tiene asegurada la vida’12. 315-316. sin embargo. pero en cuánto cosa en sí intemporal e infinito. 11 Arthur Schopenhauer. 4 . Tomando de la filosofía kantiana aquello que Schopenhauer considera su aportación más brillante. Esta voluntad única se objetiviza en distintos grados dando lugar a la totalidad de la pluralidad de los fenómenos.331 . 2009). ni la voluntad ni el sujeto de conocimiento son afectados por el nacimiento y la muerte.Occidente Giordano Bruno tuvo que expiar con una muerte ignominiosa y llena de tormentos el no haber podido resistir el impulso de expresar aquella verdad. La pluralidad pertenece al ámbito del fenómeno. Tomo I (Madrid: Trotta. puesto que la relación de tamaño pertenece al espacio y tal categoría es ajena a la voluntad. El mundo como voluntad y representación. en Los dos problemas fundamentales de la ética (Madrid: Siglo XXI. sino que. 12 Arthur Schopenhauer. al contrario. El mundo como voluntad y representación. Tomo I (Madrid: Trotta. Tiempo y espacio son solamente formas del principio de razón en el que está expresado todo nuestro conocimiento. 2009). 2009). en el principium individuationis’13 y que. sin poderse decir.331 13 Arthur Schopenhauer. tal voluntad no puede conocer la pluralidad y debe ser.

5 . de manera que aquél que tema la muerte como una destrucción absoluta no debe despreciar la total certeza de que el principio más íntimo de su vida permanece libre de ella. pues ambas son el supuesto de todos los cambios. reduce las tierras a metales: e incluso tomará por sí misma la forma de planta y animal.519 . descomponiendo las combinaciones más sólidas. en concordancia con su antropología que concibe la vida como una continua oscilación entre el sufrimiento y el aburrimiento. Arthur Schopenhauer. huye de la muerte puesto que es pura voluntad de vivir y quiere ganar tiempo ante una muerte futura totalmente certera. razón por la que Sócrates la definió como ‘preparación para la muerte’. luego lanzará chispas que. brillará como metal. de la cuál dice Schopenhauer que ‘‘es el verdadero genio inspirador o el musageta de la filosofía. La voluntad es una y la substancia material que es el reflejo inmediato de la cosa en sí también. Incluso en el ámbito del fenómeno. que es solamente una única voluntad. no a la cosa en sí. Sin la muerte sería difícil que se hiciera filosofía’14. El mundo como voluntad y representación. se convertirá en cristal. Tomo I I(Madrid: Trotta. y desde su misterioso seno se desarrollará aquella vida ante cuya pérdida os inquietáis tan angustiosamente en vuestra limitación. disuelta en agua. 2009). Tomo II (Madrid: Trotta. Schopenhauer califica tal apego a la vida como irracional. ¿No supone ahora nada el perdurar como tal 14 15 Arthur Schopenhauer. de la misma manera que los demás animales. frente a tal apego a la vida. La inexistencia no puede ser temida como un mal puesto que todo mal supone la existencia y la conciencia. El mundo como voluntad y representación.515 . como en el sueño y el desmayo. como ya hemos dicho anteriormente. experiencias ambas las cuales conocemos y de las cuales sabemos que no encierran ningún mal. 2009). la desaparición del individuo solo afecta al fenómeno. el hombre que descubre a través de la razón tal esencia de la vida no puede desear alargar una vida que no es más que una constante agonía. El hombre. de manera que ‘Esa materia que ahora aparece en forma de polvo y ceniza muy pronto. puesto que. pero esta cesa con la vida. Además. aquella materia única que no varía con los cambios nos asegura con su persistencia absoluta una indestructibilidad en la que podría encontrar el consuelo de una cierta inmortalidad aquél que no sea capaz de concebir otra. Tras la muerte del individuo permanecen intactas frente al cambio tanto la materia como las fuerzas naturales. la experiencia debería llevarnos a ‘despertar una nostalgia infinita del paraíso perdido de la inexistencia’15. Sin embargo.En el capítulo 41 del segundo tomo de El mundo como voluntad y representación se complementa lo dicho en el primer tomo acerca de la muerte.

Tomo I (Madrid: Trotta. hecho que nos permite enlazar con el diálogo V del De causa principio e uno de Bruno. porque no hay más que una. quien pone en boca de Teófilo las siguientes palabras: ‘Toda producción. sino que esperaba la transformación’. El mundo como voluntad y representación. Tomo II (Madrid: Trotta. es un cambio. ‘es en todo tiempo una y la misma cosa’17. En el diálogo segundo de la Cábala del Caballo Pegaso. 17 6 .524 . Esto fue capaz de entenderlo Pitágoras. Arthur Schopenhauer. considerar que no se debe temer a la muerte puesto que la aniquilación absoluta nunca se puede producir. de manera que en cada individuo hay algo estrictamente imperecedero e indestructible. dice Schopenhauer.’18 Tras haberse señalado ya las similitudes entre la concepción de la muerte que presentan Bruno y Schopenhauer resulta conveniente atender a otra de las consecuencias que se siguen de la afirmación de la sustancia única realizada por ambos filósofos: la consideración de los animales no-humanos como seres constitutivamente iguales a los seres humanos. Lo que existe. en la muerte se pierde la conciencia pero no lo que la produjo y la mantuvo. 2009).materia?’16. Tomo II (Madrid: Trotta. 2009). Onorio relata sus recuerdos acerca de una vida pasada en la que su alma se encontró en el cuerpo de un asno. 18 Arthur Schopenhauer. el principio vital que en ella se manifestó. La concordancia entre Bruno y Schopenhauer a la hora de concebir una substancia única lleva consecuentemente a ambos autores a la misma conclusión. permaneciendo siempre idéntica la sustancia.534 . quien no temía a la muerte. no hay más que un ser divino e inmortal. 2009). recuerdos que conserva gracias a que mediante el engaño evitó beber de las aguas del río Leteo que hacen olvidar todos los recuerdos pertenecientes a la última 16 Arthur Schopenhauer. 341. a saber. Que la filosofía de Bruno conducía a una concepción de la muerte similar a la que el propio Schopenhauer presenta lo explicita el mismo filósofo alemán cuando en las páginas del primer tomo que tratan acerca de la cuestión de la muerte nos dice que ‘A este punto de vista podría conducir también la filosofía de Bruno o la de Spinoza a todo aquél a quien los defectos e imperfecciones de estas no le perturbaran o debilitarán la convicción. del tipo que se quiera. El mundo como voluntad y representación. Tras todas estas consideraciones sobre la muerte la reflexión de Schopenhauer desemboca en la defensa de la reencarnación como acontecimiento tras la muerte del individuo. El mundo como voluntad y representación.

como principal problema. Giordano Bruno. 1990).’20 El animal no-humano y el hombre forman parte de la misma sustancia y de esa alma del mundo que todo lo abarca. afirmación ante la cual Sebasto reacciona con la siguiente pregunta a Onorio: ‘Entonces. Cábala del Caballo Pegaso. Nos encontramos de esta forma ante la afirmación de una teoría de la reencarnación. 120. la libertad. Pues bien. tal espíritu se une según el destino o providencia. Cábala del Caballo Pegaso. orden o fortuna –ora a una especie ora a otra y adquiere diversos grados y perfecciones de ingenio y actuaciones en razón de la diversidad de complexiones y miembros. igual que no hay cuerpo que no contenga en su interior la presencia más o menos vivaz y perfecta del espíritu. Schopenhauer se opone 19 20 Giordano Bruno. sitúa la dignidad humana en aquello que diferencia al hombre de todos los otros animales de la tierra. (Madrid: Alianza Universidad. ¿Pretendes que el alma humana y la de las bestias es siempre la misma en sustancia y que no difieren más que por la figura?’19 A lo que Onorio responde: La del hombre es la misma en esencia específica y genérica que la de las moscas. 1990). quedan privados de dignidad. según relata Onorio. 7 .vida. lo cual dará lugar a diversos modos de la sustancia única. La diferencia es pues accidental y reside en la forma que adopte el espíritu. si a una serpiente se le transformasen todos sus miembros de forma que estos fueran iguales a los de un ser humano las diferencias entre serpiente y humano serían mínimas. quién. hasta el punto de que. además de todo ser humano no-libre. 120. estableciendo de esta forma una diferencia ontológica que sitúa al hombre a una distancia abismal respecto al resto del reino animal y que. (Madrid: Alianza Universidad. ostras marinas y plantas y de cualquier cosa animada o que tenga alma. supone que los animales. Postura totalmente en las antípodas de la defendida por otro filósofo renacentista como es Pico della Mirandola. de manera que no hay una diferencia esencial entre uno y otro. Y es en este punto donde volvemos a Schopenhauer puesto que. Este problema fundamental de la propuesta de Pico della Mirandola volverá a presentarse con toda su fuerza unos trescientos años más tarde cuando Kant sitúe el fundamento de la dignidad humana en la autonomía. de la misma forma que Bruno y Pico della Mirandola presentan dos propuestas opuestas. en su Discurso sobre la dignidad del hombre.

Schopenhauer establece. para Schopenhauer. Si aceptamos que las propuestas de Pico della Mirandola y de Kant. lo cual es posible 8 . de manera que yo sienta su dolor como en otro caso siento el mío. ¿Cómo es esto posible? Solamente se puede producir una situación de este tipo cuando el otro se convierte en fin último de mi voluntad. Este fenómeno se fundamenta en el sentimiento de la compasión. Las acciones de los hombres suelen estar determinadas habitualmente por motivos egoístas. El siguiente paso consistirá en investigar qué es aquello que puede mover al hombre a actuar de tal forma desinteresada. Así pues. La experiencia nos muestra que existe gente que no daña a otros intencionadamente y que auxilia al otro sin ningún interés más allá de la necesidad que le reclama y estas son. la cual impide que la compasión aparezca respecto el reino animal. Sin embargo. Solamente dándonos cuenta de que hombres y animales somos esencialmente iguales podremos sentir compasión por ellos. la tradicional mala consideración que han recibido los animales se debe a la total distinción entre el hombre y el animal. tras realizar una intensa crítica a la ética de Kant y la continuación de esta a partir de sus seguidores. aquellas acciones que excluyen la clase de motivos egoístas que provocan todas las demás acciones humanas. que la diferencia entre mí y el otro en la cual se basa el egoísmo quede suprimida al menos en cierto grado. Volviendo al escrito Sobre el fundamento de la moral de Schopenhauer encontramos en él una muestra de la crítica del filósofo alemán a todos aquellos sistemas morales que tan mal han contemplado a los animales a lo largo de la historia. para que esto sea posible será necesario percatarse de que la tradicional distinción es errónea. coinciden en dejar a los animales privados de dignidad.radicalmente (y explícitamente. Tal hecho requiere que de alguna forma me identifique con el otro. cosa que. a pesar de sus diferencias abismales. sentimiento que sólo es posible si reconozco que el otro es esencialmente lo mismo que yo. el sentimiento de la compasión como el verdadero fundamento de todo acto con verdadero valor moral. la ausencia de toda motivación egoísta se convierte en el criterio para distinguir una acción que posee valor moral. encontramos otro punto en común entre Bruno y Schopenhauer. hay casos en que se produce la excepción y el motivo de la acción se encuentra en el placer y el dolor ajeno de algún otro. En la obra que nos ocupa. por lo que yo sé. De esta forma. no hace Bruno en relación a Pico della Mirandola) a la desconsideración hacia los animales que encontramos en la ética kantiana y en la tradición occidental procedente del judaísmo. las únicas acciones con valor moral. las acciones interesadas.

rehace unas figuras a partir de otras. y la naturaleza. tanto en el uno como en el otro. el camino para llegar a ella pasa por considerar una sustancia única que constituye la totalidad de lo existente y que permite erradicar toda diferencia ontológica de origen teológico como la que encontramos. y en el universo entero. nada perece. en ambos autores encontramos una concepción de los animales que los considera como constitutivamente iguales a los hombres y. 2000). renovadora del mundo. sino que cambia y renueva su aspecto. Vistos ya los principales puntos de encuentro entre los dos filósofos que nos han ocupado en este trabajo. si la sustancia es única e indivisible no debemos temer a la muerte. Primeramente. Metamorfosis. y precisamente ese es el camino que siguen tanto Bruno como Schopenhauer. Las propuestas tanto de Bruno y Schopenhauer deben resultar de gran importancia en nuestra época. a dos conclusiones similares. en el núcleo de ambos fenómenos que es. 9 . 442. 2009). debido a la coherencia de ambos sistemas. esta afirmación lleva tanto a Bruno como a Schopenhauer a mostrar su apoyo a la doctrina de la reencarnación que ya se encontraba presente en Pitágoras. como podemos ver magníficamente expuesto en el discurso de Pitágoras presente en las Metamorfosis de Ovidio: ‘Nada conserva su apariencia. encontramos en las cercanías cronológicas de ambos autores un claro exponente como defensor de la postura contraria: Pico della Mirandola y Kant respectivamente. curiosamente.según Schopenhauer. en Los dos problemas fundamentales de la ética (Madrid: Siglo XXI. vemos que ambos parten del principio de la sustancia única para llegar. en Pico della Mirandola. en el principio.’22 En segundo lugar. La afirmación de una sustancia única tiene como consecuencia una mirada respecto a los otros totalmente distinta a la que encontramos en nuestros días en 21 Arthur Schopenhauer. para no saber que lo esencial y principal en el hombre y animal es lo mismo. 22 Ovidio. la voluntad del individuo’21. por ejemplo. en el origen. puesto que la aniquilación total nunca puede darse. <<Sobre el fundamento de la moral>>. creedme. y que lo que distingue a ambos no se encuentra en lo primario. puesto que ‘Hay que estar verdaderamente ciego de todos los sentidos o cloroformado. en la esencia interna. y se llama nacer a empezar a ser algo distinto a lo que antes se era. 286. Libro XV (Madrid: Alianza Editorial. y morir a dejar de ser eso mismo. Si esta igualdad entre hombre y animal no-humano requiere una fundamentación metafísica.

Lévinas o Derrida pueden encontrar un buen complemento en los planteamientos expuestos por Bruno y Schopenhauer. 10 . merecen que no se les cause daño deliberadamente para diversión de unos seres supuestamente superiores. puesto que los animales también contienen una parte de divinidad igual a la presente en todos nosotros. en unos animales que son iguales que nosotros y que por lo tanto. y Schopenhauer. Pero no solo en lo relativo al trato respecto a los animales resultan interesantes las propuestas de ambos filósofos. Las propuestas éticas que ponen en primer lugar la respuesta al otro como pueden ser las de Kierkegaard. nos permiten pensar en unos animales dignos. Bruno. los seres humanos. pues considerar a todos los seres hechos de la misma pasta siempre servirá de ayuda con tal de alcanzar una humanidad que responda más y mejor a la llamada de los otros sin poner en primer plano diferencias del tipo que sean. sino que también resultan útiles para la reflexión ética que se ocupa de la relación entre seres humanos exclusivamente. a pesar de estar privados de autonomía.los en una sociedad donde el individualismo parece llevar la voz cantante. puesto que la voluntad es solo una y la materia también.

11 . · Arthur Schopenhauer. El mundo como voluntad y representación. Tomo I (Madrid: Trotta. 2009). magia. 2007). 2009). Cábala del Caballo Pegaso (Madrid: Alianza Universidad. 2000).Bibliografía. 1990) · Ovidio. 320. <<Sobre el fundamento de la moral>>. Metamorfosis (Madrid: Alianza Editorial. · Giordano Bruno. memoria (Madrid: Biblioteca Nueva. en Los dos problemas fundamentales de la ética (Madrid: Siglo XXI. Mundo. · Giordano Bruno. · Arthur Schopenhauer.