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EL CUENTO

DE LA
TORRE por
Raúl Arauzo
RESUMEN
Un cuento basado en un crimen real,jamás
denunciado,jamás perseguido,pero que sucedió una vez,en
la ciudad de San Sebastián.

Un agente de la Udaltzaingoa(Policía local de San Sebastián
de Guipuzcoa),mató a un chico de entre catorce a dieciseís
años,golpeandole en la sien con una llave de pugílato,allá
por el año 1996,1997,ó 1998,en el barrio de Larratxo.

EL CUENTO DE LA TORRE
CAPÍTULO 0
Este cuento está basado en hechos reales,que sucedieron
una vez en una de las ciudades más infectas y
asquerosas,que sobre la faz de la tierra existen,San
Sebastián de Guipuzcoa.Una ciudad burguesa,hipócrita
concupiscente,y entregada a los placeres,muy
especialmente a la glotoneria,lo que da lugar a que la
profesión de cocinero sea una de las más respetadas.
No es nada original por su contenido,muchas historias como
ésta,han sucedido y sucederán,han sido contadas y se
contarán,pero,tal vez les guste por la forma en que se
cuenta,y quizás también por la profunda descripción que se
hace de las circunstancias y del entorno,en que ocurrió la
muerte de un niño asesinado por un policía local de la
ciudad.
Estos hechos que sucedieron una vez,pero hace mucho
tiempo,los había olvidado el narrador de la historia,un día
fueron recordados,y se sabe que fueron reales mucho tiempo
atrás.
Se títula El Cuento de la Torre,porque los hechos sucedieron
junto a una torre,habitada en su mayor parte por chusma de
lo más apestosa y repulsiva,(como la gente que habita el
resto de los edificios de la ciudad,por supuesto).Y también se
títula así,porque los hechos fueron recordados en un lugar
llamado La Torre del Cuento,un día de fines de

primavera,principios del verano, cuando calentando el sol sin
piedad,afloraron a la mente del narrador desde las
profundidades del olvido de su memoria.
Al recordarlo todo,se puede contar la historia que durante
tanto tiempo fue olvidada,ya que le importaba al narrador
del cuento un rábano la muerte del niño asesinado.Y se
cuenta esta historia con la convicción de que,a cualquier
vecino de semejante ciudad antes citada,le importará todo
ello un comino.
El relato está acompañado de fotografías que enseñan el
lugar donde sucedieron los hechos.

EL CUENTO DE LA TORRE
CAPÍTULO 1º- LA CIUDAD Y LA TORRE
La ciudad, gerontocrática y decadente, se había erigido
desde hacía varios siglos al borde del Atlántico Norte.Su
clima, humedo y lluvioso,garantizaban a la mayoria de sus
habitantes una media de tres resfriados al año.
Desde hacía varias decadas,y hasta su decadencia
económica de fines del Siglo XX,había apostado por un
enganche total y decidido a la cultura burguesa,con todo lo
que ella representaba.
Una ciudad mezquina, donde la autoridad local pondría
puntiagudas piedras bajo viales y puentes situados encima
de zonas ajardinadas,para evitar que durmieran debajo de
ellos mendigos y vagabundos,y también para el mismo fin,se
instalaban potentes lámparas halógenas en parques,plazas y
frontones.

La avaricia,la competitividad social,el desprecio snuberista,la
envidia,el odio, el malsano egoísmo,determinaban las
palabras y acciones cotidianas de la mayoría de sus gentes.
De su provincia,habían salido en el pasado algunos sucios y
pseudosantos empresarios-clerigos,presbiteros de la Iglesia
del Antícristo,tales como Ignacio de Loyola y Andrés de
Urdaneta,que tanto daño habían hecho,ellos y sus esbirros al
pueblo japonés y al filipino,respectivamente.Daño que
seguían haciendo en estos tiempos al resto de la
humanidad,y muy especialmente a la infancia,al dedicarse
tales esbirros a la enseñanza.
También había en su provincia, alguna fábrica lider en la
manufactura de minas antipersonal infantil.Muñecos de
plástico, que representaban famosos personajes de películas
de dibujos animados,y que explotaban en las manos de los
niños pobres del Tercer Mundo, cuando con mucha inocente
ilusión los manipulaban,ya que no eran más que bombas de
polvora cloratada, disfrazadas de simpáticos muñecos.
Había dentro de esta ciudad, muchas cosas y gentes de las
que se podría hablar,cosas y gentes que también había en
otras ciudades de otros lugares,que aspiraban a ser como
ella.
Una mirada libre de prejuicios y detenida,invitaba a la
reflexión sobre lo que pudieran llegar a ser otras ciudades y
gentes de este mundo,y el porqué de semejante resultado.
Esa mirada detenida a la ciudad y sus gentes, y lo que
sucedía dentro de ella,permitía comprender el porqué
sucedió lo que se cuenta aquí,y el porqué del desenlace final
de la historia.Mirada detenida,que permitía hablar de
realidades de las que estaba llena la ciudad de San
Sebastián.

Así, San Sebastián estaba llena de gente miserable y
mezquina,y profundamente falsa e hipócrita.
Hipócritas que hacían aportaciones a organizaciones
internacionales de beneficencia,que trataban de impedir que
muchos niños en el Tercer Mundo murieran de
hambre,cuando su elevado nivel de vida era la causa de
ello.Y encima creían que hacían bien a la humanidad,cuando
la cifra de niños que morían de hambre estaba muy por
debajo de la necesaria, para que la humanidad pudiera
frenar la explosión demográfica que amenazaba la vida en el
planeta.
Hipócritas eran muchos jubilados, que estaban en contra de
la esclavitud laboral infantil de los niños del Tercer
Mundo,pero que cobraban su pensión de jubilación gracias a
dicha esclavitud,pues, ella permitía a los empresarios
obtener, materias primas y productos manufacturados a
buen precio,lo que les daba grandes márgenes de beneficio,
pudiendo así cotizar a la Seguridad Social.
Pero,estas dos cuestiones, referenciadas en los dos párrafos
anteriores, poco importaban en una sociedad gerontocrática
como la de San Sebastián,llena de pequeños burgueses que
hacían de las diferencias causa de animadversión.
Estaba llena esta ciudad de petitmaitres,de aldeanos vascos
redimidos de su condición,de mujeres lesbico-masculinas
que hablaban con autoridad y autoritarismo,y también de
homosexuales disfrazados de padres de familia,que pegaban
y humillaban a sus hijos para obtener placer sexual.
San Sebastián estaba llena de maricones de mediana
edad,hijos de violentos capitanes de industria, que se habían
afeminado,como natural reacción de repugnancia a sus
violentos y autoritarios padres,y que perderían su dinero en
negocios para los que no valían,y que despreciaban a niños

y adolescentes.
Había muchos curas de colegio católico,que no sólo obtenian
placer sexual castigando a los niños, cuya educación ó
corrupción tenían a su cargo,sino también viendo al rábino
Jesús de Nazaret clavado en la cruz.
Abundaban en esta ciudad los abogados estafadores,que
timaban a los clientes pidiendoles provisión de fondos
para,despues quedarse con su dinero.Así como jueces
asustados que estaban dispuestos a olvidarse de las leyes, y
de los derechos de los ciudadanos derivadas de ellas ,con tal
de mantenerse en el cargo.Y políticos corruptos,de cultura
arribista y pequeño burguesa que despreciaban a los
marginados de la sucia sociedad de su ciudad.
San Sebastián estaba llena de obreros y gentes de clases
medias,que clasificaban a los otros(que ellos llamaban "los
demás",porque estaban de más),con dicotomías como, duros
y blandos, ó triunfadores y perdedores.
También de obreros con caracter poco afable,que
empezaban a insultar,e incluso a golpear a los pocos
instantes de iniciar una conversación con ellos,ya que habían
madurado mentalmente muy poco,siendo psicológicamente
sólo niños.
San Sebastián estaba llena de gentes para las cuales vale
todo,y que estaban siempre preparadas para algo,que no era
nada bueno para otros.Gentes que tomaban cualquier
oportunidad que les daban las circunstancias, para satisfacer
sus deseos, pisando los intereses de los otros.
San Sebastián estaba llena de gentes de miradas
sucias,llenas de odio y desprecio, cuya envidia era la natural
consecuencia por su fracaso vital,y de su falta de autoestima
por ello.

También estaba llena de jovenes metaanfetamínomanos,
obesos y prematuramente envejecidos,que exhibian en las
pistas de baile de las discotecas su gordura de
hipopótamo,su calvicie prematura y su carácter crispable.
También estaba llena de testigos de Jehova, y seguidores de
otras extravagantes Iglesias del Antícristo,cuyos lideres, ó
bien eran enfermos mentales incurables,ó bien vividores que
disfrutaban engañando a gentes de elevada simplicidad
mental.
Todo lo expuesto anteriormente permitirá comprender lo que
continua después,porqué murió el niño,porqué nadie
denunció los hechos,y porqué a todos les importó un rábano
lo sucedido.Pero,antes ,hablemos de la torre frente a la cual
sucedieron los hechos,y todo así,para la misma finalidad de
comprender el crimen.

LA TORRE DEL CUENTO,SITUADA EN PASEO DE
LARRATXO,33-SAN SEBASTIÁN,DELANTE DE ELLA,FUE
ASESINADO UN CHICO POR UN POLICIA LOCAL.
La torre de ladrillo de caravista rojo y persianas blancas de
plástico,se alzaba al borde de lo que antes era el inicio de
una colina.
Tenía cinco pequeños pisos en cada planta,habitados por
familias de clase obrera, que los decoraban como si fueran
grandes y ostentosas mansiones,pues,estaban embarcadas
en una política de economía doméstica de querer aparentar
ser más de lo que económicamente eran,lo que les llevaba
muchas veces a endeudarse,más allá del resto de sus
días,cosa que les llenaba de angustia y ansiedad,y les hacía
ser sumisos y obedientes a sus jefes laborales y empreserios
capitalistas.
En muchas puertas de estos pisos había placas bajo la
mirillla de la puerta, con la inscripción "Señores
de...".seguida del apellido de la familia,a veces,los apellidos
del marido y de la mujer separados por un guión.Y todo
ésto,a pesar de que no eran señores sino esclavos
asalariados,siervos de los burgueses capitalistas;eso
sí,siempre idealistas dispuestos a negar su baja condición
social.
Las gentes, que vivían en esta torre,eran lo mismo que las
que vivían en otros barrios de la ciudad,y daba igual cual
fuera ese vecindario,pues ,por su forma de vida, por su
sistema de creencias y valores,en definitiva,por su identidad
cultural,era un vivo reflejo de las gentes de otros lugares de
la ciudad.
En la torre había homosexuales pedófilos, disfrazados de
padres de familia, que maltrataban a sus hijos para obtener
placer sexual,al no tener valor para realizar un coíto anal con

ellos.
También jovenes anfetamínomanos, calvos, prematuramente
envejecidos y obesos,que habían arruinado su vida,su
juventud y su salud ingeriendo speed.Pues,desconocían que
la metaanfetámina se combina químicamente,no solo con las
biomóleculas del sistema nervioso central,sino también con
las de otros órganos,como el corazón,hígado y
riñones,deteriorandolos a pasos agígantados.
En la torre había obreros glotones insaciables, con grandes
barrigas infladas por la ingesta masiva de comida carnicera,
y grandes cantidades de cerveza,que estaban dispuestos a
matar en su centro de trabajo,de forma que pareciera
accidente,a cualquier compañero de trabajo que no encajase
en sus límitados esquemas mentales,y que se reían de los
niños hambrientos del tercer mundo.Así como,borrachos de
aliento etanólico,estudiantes holgazanes, mujeres histéricas,
y trabajadores jovenes que no eran sólo drogadictos, sino
también narcotráficantes.
Había también heroínomanos, que habían convertido la
busqueda de la experiencia mística y visionaria, y el alcance
del éxtasis espiritual en el fin de su vida.Una vida
contemplativa, volcada en su mundo interior,símilar a la que
habían llevado San Juan de la Cruz,Santa Teresa de Jesús ó
los agustinos recoletos.
En la torre había testigos de Jehova fanáticos,enfermos
mentales incurables,que habían caído enfermos por su
necedad de nacimiento.
Había también muchachas que por su elevado egocéntrismo
y carácter profundamente desagradable,jamás encontrarían
un hombre para casarse y tener hijos,ya que no estaban
hechas para la relacción de pareja, y mucho menos para ser
madres.

En la torre había,mujeres masculinas de cultura pequeñoburguesa, con psícosis de robo, que ocultaban los enjoyados
collares que llevaban colgados al cuello,cuando se cruzaban
con algún vecino de raza gitana.
También había en la torre de este cuento, trabajadores tan
miserables que llamaban a la policía, si veían un mendigo ó
vagabundo que se había refugiado en el porche del edificio,
para pasar una fria y humeda noche de invierno.Otros
trabajadores,en cambio, estaban dispuestos a agredir
físicamente a tales mendigos y vagabundos,si la constitución
física de la víctima se lo permitía.
Había también muchos judíos cristianos,gente de raza
semita, con apellidos acabados en "ez" ,y que descendían de
los judios de la chandala de Israel, convencida de que el
rábino Jesús de Nazaret era el hijo de Yaveth,pero que,sin
embargo despreciaban,ya acabandose el siglo XX, a los
judíos sionistas.A pesar de que,estos vecinos profesaban una
religión judeo-cristiana,pues no había en la Tierra ninguna
religión realmente cristiana,al reconocer todas las iglesias
cristianas el Antiguo Testamento como libro sagrado.
Todos los citados antes,eran gente que daría mucho asco a
gentes de otros pueblos de la tierra,si la comparaban con
ellos mismos,y que representaban de alguna forma el
máximo estadio de degradación de la humanidad.

CAPÍTULO 2º-EL CRIMEN DEL POLICIA LOCAL

En este entorno,que se ha descrito no sin cierto
desprecio,fue en donde ocurrió la muerte de un niño rubio
con rizos,de ojos claros,de rostro aniñado,y de unos
catorce,quince ó dieciseis años de edad,no muy alto,ni muy

fuerte,sino de constitución física infantil.
En una tarde de primavera,quién sabe que mes,de entre
1996 a 1998,apareció ese chico antes descrito,delante de la
torre,en cuyo portal se encontraba el narrador de este
cuento,hablando con un matrimonio de raza gitana, con el
que acababa de encontrase.
El chico había salido corriendo de una pequeña casa de
vecinos que estaba a la derecha de la torre,pues le
perseguía un hombre,que pronto iba a darle alcance.
El hombre era un individuo obeso,bajo y rechocho,con nariz
corvada y pelo peinado con raya,de alrededor de cuarenta
años,de raza sémita, aunque no era un judio siónista,sino
descendiente de los judíos cristianos(de los judíos de la clase
baja que pensaban que el rábino Jesús de Nazaret era el
Cristo,el Mesías,el hijo de Yaveth Dios de Israel,y no un
rábino perturbado).

VILLA ROSA PRIMI.SITUADA EN PASEO DE LARRATXO,31-SAN
SEBASTIÁN EDIFICIO DE DONDE SALIÓ EL HOMBRE
OBESO,QUE GOLPEABA AL CHICO ASESINADO.
Este hombre acabó dando alcance al chico, que no pudo
alejarse mucha distancia, y huir de él,y entonces empezó a
golpearle dandole una lluvia de puñetazos.
El hombre movía torpemente, pero a gran velocidad,sus
pequeños y gordos brazos que se separaban con dificultad
de su obeso cuerpo,dando al débil chico uno y otro
puñetazo.
El chico se defendia a pesar de su inferioridad física,tratando
de parar los golpes con sus pequeños puños,y con una voz
suave chillaba:¡Dejeme en paz! ...¡Dejeme en paz!
De repente apareció en escena un coche patrulla de la

policía local de San Sebastián, que se designaba con el
vocablo "Udaltzaingoa",vocablo que pertenece a una lengua
no aria.
El coche se detuvo en frente del chico y del hombre,del
automóvil bajó un policía,un hombre de entre cuarenta a
cincuenta años ,alto,fuerte y de pelo cano.
El policía se acercó al chico,rápidamente, sacó del bolsillo de
su pantalón,con su mano derecha, una llave de pugílato,y
asestó al chico un único,pero certero y mortífero golpe en la
sien.
El chico cayó instantanéamente muerto al suelo,y quedó allí
inmovil,con una expresión escúlpida en su rostro de
profundo dolor,tristeza y amargura.Se diría que habría
comenzado a romper el llanto, si no hubiese muerto tan al
instante.Expresión de profundo dolor de aquel que no asume
la muerte con indiferencia,sino con la profunda amargura del
que desea vivir,pues,se dió cuenta en el último instante de
su vida de que estaba muriendo,a pesar de lo rápida y
repentina que fue su muerte.
EL policía asesino hizo su trabajo, de verdugo del menor, con
total frialdad,vacio de sentimientos, como sí hiciera algo
diferente a lo que había hecho.Mató al chico como sí se
estuviese afeitando,lavandose los dientes ó tomando un
plato de sopa,pues,era un asesino total y absoluto.Debía de
ser un experto en artes marciales,para manejar tan bien la
llave de pugílato,y tal vez,no fue la prímera vez que hacía
algo como ésto.
El hombre que estaba golpeando al chico,en cambio,se puso
nervioso y se asustó,el miedo quedó reflejado en su cara de
obrero obeso y glotón.Le dijo algo al policía asesino, que
había guardado su llave de pugílato nada más caer el chico
muerto al suelo.El policía asesino le contestó,le dió una

palmadita en la espalda, y le hizo una señal con la mano
como para indicarle,tal vez, que se metiera en su casa,y así
lo hizo el hombre,sabía el policía asesino que jamás contaría
a nadie, nada de lo sucedido.
EL otro policía local que iba en el coche patrulla,del cuál
jamás salió,debió de llamar una ambulancia.Antes de que
llegase la ambulancia,el narrador del cuento le dijo al
matrimonio gitano que también había presenciado el
asesinato:"No se mueve el chico".(Frase algo
estúpida,inoportuna y fuera de lugar).
Y la mujer gorda,morena y con coleta de pelo negro
contestó:"No,está ya muerto el chico,¿Cómo se va a mover?"
Poco tiempo después,llegó la ambulancia,de la misma
bajaron dos camilleros,sacaron una camilla, y con una
mirada triste y cargada de profundo sentimiento de
dolor,recogieron el cadáver pequeño y poco pesado del
desafortunado chico, que jamás tuvo oportunidad de
defenderse, lo colocaron en la camilla, y lo metieron dentro
de la ambulancia.
El policía asesino exclamó,no sin aíres de satisfacción y con
contenida alegría:"¡Ala! ,después de que un camillero
cerrase las puertas de la ambulancia,que se marchó del
lugar de los hechos sin tocar las sirenas.

LUGAR DONDE FUE ASESINADO EL CHICO.
El narrrador de esta historia memorizó la matrícula del coche
patrulla de la policía asesina,y después de marchar del lugar
de los hechos,ya en su apartamento, anotó la matrícula en
un pedazo de papel.Pero,antes de marchar,preguntó a los
consortes de raza gitana que habían sido testigos del
crimen(un hombre y una mujer obesos de alrededor de
cincuenta años de edad),si estaban dispuestos a denunciar
al policía asesino,advirtiéndoles de que ese policía había
matado a un chico.El marido contestó:"Sí,pero tenemos
miedo",y la mujer amenazó diciendo:"Si dices algo,diremos
que has sido tú".
El policía asesino protagonizó una historia un tanto
increíble.Así es como hay que actuar al cometer un
crimen,de forma que la narración verídica de los hechos

realizada por los testigos ó la víctima,parezca increíble a
cualquier juez de cerebro limitado y mentalidad estrecha
llena de prejuicios,y así,no crea el juez dicha narración,con lo
que el criminal saldrá victorioso de un eventual proceso
penal.El policía,el muy canalla,conocía muy bien los procesos
mentales de pensamiento de los jueces penales que ejercían
su profesión en esa ciudad.
¿Qué contaría el policía asesino en el informe que debió
redactar después?.¿Diría que el chico se cayó y se golpeó en
la sien con el parachoques de algún auto,con alguna esquina
de alguna construcción,ó con el bordillo de la acera?
¿Habría hecho eso antes con alguna otra persona?
¿Recogieron los agentes de ese coche patrulla muchos
cadáveres de chicos que tuvieron la desgracia de caerse?
¿Tiene la ciudad de San Sebastián muchas más muertes por
golpes en la cabeza al caerse que otras ciudades?
Nunca se supo quién era ese chico,ni porqué lo mató el
policia.Tal vez un delincuente infantil habitual,un menor
marginado para el cuál había muy poco sitio en una ciudad
tan burguesa,ó simplemente el hijo de algún enemigo
personal del policía asesino,ó ninguna de esas dos cosas.
Nunca se supo,porqué el policía actuaba con tanta confianza
y tan seguro de sí mismo al cometer el asesinato,a pesar de
hacerlo a plena luz del día,en un barrio lleno de edificios con
muchas ventanas y previéndose la existencia de muchos
posibles testigos.Es posible que se imaginase,que teniendo
en cuenta lo que era la ciudad y sus gentes,nadie diría
nunca nada,ó que si alguien le denunciaba quedaría su
crimen impune, pues sus conocimientos sobre lo que pasaba
en el Ayuntamiento de la ciudad, ó dentro del Palacio de
Justicia,le permitirían salir bien librado de una denuncia.

El médico forense que debió hacer la autopsia del chico,tal
vez se dió cuenta de que el mortífero golpe en la sien había
sido hecho de forma intencionada,ó tal vez no.Es probable,si
se dió cuenta,que falsificase el informe de la autopsia,
haciendo así algún favor al policía asesino,como solía ser
habitual en estos casos a fin de no perder su empleo.
Había en la ciudad muchos niños como él,rubios y con el
pelo rizado que eran delincuentes natos,hijos de mujeres
animadversivas y de miradas sucias, que tenían también el
pelo rubio y rizado,y de hombres duros y poco afables,
pertenecientes todos los niños a una especie de raza local
que abundaba en la provincia,aunque no se sabe si era una
raza semita ó una oriunda de la antigua Vasconia,pues,esto
solo lo puede saber un antropólogo.¿Lo mató por ello el
policía?.Tal vez el policía supiera que la raza de un animal,de
un prímate humano en este caso,determinaba de alguna
manera las reacciones bioquímicas endógenas de su sistema
nervioso central,las cuáles provocaban pensamientos que
inducían a las acciones,y en concreto,a las acciones que
constituían la conducta criminal.
¿Tenía el niño familia que lloró su muerte, ó estaba solo,y su
muerte no importó a nadie?
¿Y en que se podría haber convertido alguien que nació en
una ciudad tan pódrida como San Sebastián?

CAPÍTULO 3º-EL ENCUBRIMIENTO

Como se contó en el capítulo anterior,el narrador de esta
historia memorizó la matrícula del coche patrulla de la
policía local de donde salió el policía asesino,y la apuntó en
un papel.

Durante el resto de toda la tarde de aquel día,estuvo
pensando en ir al "Palacio de Justicia" de la ciudad,y contar
lo que había visto,llevando el papel con la matrícula al
juzgado de guardia.
No sentía miedo,e incluso tenía la convicción de que todo
ésto podría ser algo divertido,que le permitiría a uno salir de
la rutina diaria.
No era tampoco,una brasa de carbón ardiente que estuviera
interesado en la retribución de los crímenes,pues,siempre
había pensado que la creencia en eso que se llama justicia,
era manifestación de la pobreza intelectual y de la suciedad
mental.
Se presentaban todos estos hechos,y la posibilidad de
presentar una denuncia,como una oportunidad para
demostrar el valor,aunque era un acto de vanidad el
demostrarlo.
Había,sin embargo,dos motivos que pesaban mucho más
que estos deseos de obtener diversión y de aprovechar la
oportunidad para demostrar el valor,que eran:
Por un lado,el odio y desprecio a las gentes de San
Sebastián,por lo que eran en realidad la mayoria de esas
gentes,y por otro lado,la absoluta creencia en la inutilidad de
la denuncia.
El primer motivo de la realidad de las gentes de San
Sebastián,tenía en consideración que la niñez ó la
adolescencia es un estado transitorio en la vida de un ser
humano,pues,en unos años más, desde esas etapas se
llegaba a la edad adulta,y viendo como eran una buena
parte de los adultos de esa ciudad,se llegaba a la conclusión
de que, había grandes esperanzas de que un niño no se
convirtiera en nada bueno en una ciudad como San

Sebastián,por lo que la muerte de un niño en San Sebastián,
debiera ser considerado un hecho sin importancia.Vamos
que la vida de un niño donostiarra valìa lo mismo que la vida
de una rata,y más la de un niño de la raza de la víctima.
El segundo motivo,era la inutilidad de la denuncia.El autor
del cuento sabía muchas cosas, y obraba en consecuencia
con lo que sabía.
Sabía que los jueces de una ciudad como San Sebastián
europea occidental,corrupta e hipócrita,no iban a perseguir
al autor de un crimen como este,y que ningún ciudadano
idiota iba a salir a la calle a manifestarse por
ello,pues,ningún embaucador político les iba a convocar
para manifestarse por un asesinato como éste, a pesar de
que el crimen iba contra todo lo legislado desde hacía
muchos años.
Sabía que,el poder judicial no era en realidad
independiente,ni existia en los tribunales una clara primacía
de la ley,pues en ellos todo valía,estando sometidos de facto
al poder ejecutivo.
Sabía que,por encima de los ideales estaba la realidad de las
cosas,siendo las leyes que había en el mundo
profundamente idealistas.
Sabía que,a muchos jueces les importaba un rabano la vida
de los niños marginados, y de los que no lo eran,pues sabían
los jueces que pronto llegaría el día en que tendrían que
encarcelar a alguno de ellos,cuando llegasen a la edad penal
adulta.
Sabía que,muchos jueces eran débiles y cobardes,y que solo
les interesaba mantenerse en el cargo para cobrar su
sueldo,siendo fáciles de atemorizar por políticos corruptos
que meterían sus sucias pezuñas en un caso como éste, que

se prestaba a manipulación política.
Sabía que, muchos jueces habían obtenido el cargo por su
capacidad para estudiar leyes,pero que carecián de la más
mínima competencia familiar y social,habiendo perdido
muchos de ellos sus hijos por sobredosis de heroína.
Sabía el autor en definitiva que,que muchos jueces habían
encubierto muchos crímenes y muchos críminales,y que si él
hacía lo mismo,iba a ser como ellos,y que jamás se iba a
condenar a si mismo,pues,él siempre absolvió a los jueces
que encubrían los crímenes.
Por todo lo expuesto,el narrador de esta historia tomó, unas
veinticuatro horas despues del crimen,la decisión de romper
el papel donde estaba apuntada la matrícula del coche del
policía asesino,y olvidarse del crimen que había
presenciado.Esto fue hecho con gran
satisfacción,satisfacción porque se contribuía con el silencio
a hacer que la vida de los niños de San Sebastián no valiese
nada.
El olvido no persistió por siempre,ya que muchos años
despues,el crimen sería recordado por el autor,quien decidió
convertir los recuerdos de este crimen en un cuento,El
Cuento de la Torre,cuento que jamás estará terminado.