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El Destino

Aunque la palabra destino tiene varias acepciones, lo cierto es que todas implican fin o
finalidad, siendo la más importante la que nos habla del destino como acontecimientos y
episodios marcados en nuestra vida de los que no podemos escapar. Esta acepción tendría su
máximo esplendor en la antigua Grecia, siendo un término de lo más importante para esta
civilización antigua.

Los griegos creían que el destino guiaba la vida de la gente, así, dejaban en manos de algo
sobrenatural, imposible de demostrar, su felicidad o infelicidad, fortuna o desgracia así como
la vida o la muerte. Era tan importante que ya entonces existían oráculos a los que se acudía
para consultar sobre cuál sería el destino de un individuo.
Este destino, además de aliviar ciertas cargas emocionales debido a que pensar y creer en ello
quitaba responsabilidad a sus acciones, también fue determinante en la creación de las
tragedias griega.
Las tragedias griegas se basan en este concepto, el destino. Así, en la mayoría de estas, la
historia se desarrollaba a partir de una predicción. Un oráculo aseguraba que alguien iba a
tener un final bastante doloroso. La persona en cuestión hacía todo lo posible por escapar del
mismo, poniendo en ocasiones tierra de por medio y pensando que de esta forma podría
variar su destino. No obstante, las tragedias siempre terminaban cumpliendo las predicciones,
y mostrando que nadie puede escapar de su destino pues acudir a un oráculo ya formaba
parte del mismo, y las decisiones que se tomaran tras esta predicción también estarían unidas
irremediablemente a ella.

Artes y Literatura[editar]
El tema del destino en las artes y la literatura es muy amplio porque afecta a la más íntima
condición humana y los más diversos aspectos de la experiencia. Muchas leyendas y cuentos
griegos enseñan la inutilidad de afrontar un destino inexorable que se ha predicho
correctamente mediante oráculos, augurios, vaticinios o profecías. En la fábulagrecolatina
clásica subyace el principio de que es imposible cambiar la naturaleza de una persona, como
tampoco es posible la de un animal o la de una fuerza natural, y por lo tanto el destino está
prefijado desde el nacimiento: el orden social es tan irreversible como el natural. Este
concepto es especialmente relevante en la tragedia griega, en que elpersonaje principal
o héroe se levanta contra los dioses o contra la sociedad incurriendo en un defecto de
carácter o pasión (la palabra "pathos" o pasión significaba también enfermedad para los
griegos) denominado hybris (en griego antiguo ὕϐρις u orgullo impío contra los dioses o las

En la literatura española el destino es el tema principal del drama romántico. Filosofía[editar] El destino se relacionaría con la teoría de la causalidad que afirma que. con el desarrollo de la burguesía o mesocracia. perpetuando así el modelo de la sociedad estamental de origen medieval. Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada. En la novela picaresca española el antihéroe. que. por supuesto. y si tiene una causa estaba predestinado a existir desde el momento en que la causa surgió. en el subsecuente Naturalismo del siglo XIX. exceptuando el conocimiento judeocristiano que desde la Sagrada Escritura rechaza de plano la existencia de una predestinación absoluta debido al libre albedrío. que deja cierto margen a la libertad. entre otros. este orden se subvierte. y en especial del Don Álvaro o La fuerza del sino. Aunque en el siglo XIX. del Duque de Rivas.normas sociales) y es castigado con el fin habitual de todatragedia: muerte o locura. si «toda acción conlleva una reacción. Debido a que la inmensa cantidad de causas es impensablemente inmensa. o la férrea predestinación del calvinismo. Desde un punto de vista religioso. El destino era personificado por la diosa Moira. nos es imposible conocerlas todas y enlazarlas entre sí. entre otras cosas. por lo que no puede ser modificado de ninguna manera. rebautizada como Fatum en la mitología romana. Esto. siempre desafortunado. a menos que se combinen varias causas entre sí haciendo impredecible a nuestros ojos el resultado. el destino es un plan creado por Dios. es desairado continuamente en sus pretensiones de subir de condición social.1 Todo tiene una causa. económico y social en las novelas de tesis de Émile Zola. de naturaleza fundamentalmente interclasista. el destino se plasma a través de un férreo y materialista determinismo biológico. la mayoría de las religiones han creído en formas de destino especialmente relacionadas con la predestinación. Religión[editar] En las culturas occidentales y orientales. Igualmente sucede en la tradición hindú. hace al hombre ser a imagen y semejanza de Dios. Thomas Hardy y Vicente Blasco Ibáñez. Los griegos llamaban al destino «ανανκη » (ananké) y lo consideraban una fuerza superior no solo a los hombres sino incluso a los mismos dioses. . desde el tao delconfucianismo chino o el karma del hinduismo a la católica y bienhechora Providencia o Gracia. dos acciones iguales tendrán la misma reacción».

lo que traería como consecuencia estar tratando un universo de dos elementos. . para indagar sobre libertad humana primero debe hacerse como mínimo una separación auténtica y clara de al menos dos elementos en nuestro universo. Imagínese un universo con un único elemento. es decir. un universo diferente. Si a esto se le pretendiera contraargumentar afirmando que es libre precisamente porque no hay algo que lo condicione. Si se preguntase si tal elemento es libre o no lo es sería una pregunta sin sentido pues no habría nada que pudiera. Entonces. Si no se puede discernir alguna sustancia que distinga al hombre del resto del universo entonces argumentar en torno a la libertad humana es absurdo. evidentemente. Tal "algo" no tiene posibilidad en un universo de un solo elemento por el simple hecho de que ya no sería de una sola unidad.Alguna aparente consecuencia a tal posibilidad del destino sería. Pero tal cuestión presupone el problema de la esenciahumana resuelto. entonces el "algo" representaría un elemento más al universo. en otras palabras. la negación de la libertad humana. hacer un criterio de demarcación entre el sujeto y el universo. al menos en principio. condicionar o limitar su libertad.