Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores

(Rev. Junta Estudios Históricos nº 12)

Sara Peña de Bascary

Nos ocupamos de la Compañía Jesús en Tucumán en diversos escritos que dimos a conocer. Hemos abordado los primeros tiempos, el acrecentamiento de propiedades, la organización interna, misiones, reducciones y vestigios del colegio. En esta ocasión nos interesan “Las alhajas y vasos sagrados” de plata de la Iglesia de Santa Maria Magdalena en San Miguel de Tucumán y la administración y registro de estos bienes1. La platería en las misiones jesuitas De las manifestaciones artísticas de las misiones jesuitas la que alcanzó un mayor desarrollo fue indudablemente la orfebrería. Los jesuitas iniciaron a los indígenas en artes y oficios en sus reducciones y dieron especial énfasis al trabajo de los metales. Tenían talleres a tal fin y en ellos realizaron espléndidas piezas de plata: retablos, candelabros, custodias, copones, cálices. Contaron con la habilidad natural de los nativos quienes imprimieron en sus obras un sello peculiar que permite hoy identificar sus producciones. Verdaderas obras de arte de cultura mestiza. El padre Antonio Sepp S.J. cuenta que en el Pueblo de Santo Tomé había un indio, Gabriel Quiri que hacia cálices y candelabros de plata “de tamaño considerable y de ingeniosa cinceladura”. También se refería a otro indígena de la Misión de San Miguel “como buen orfebre, fundía jarras de plata para vino de misa adornándolas con las más

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Este tema, síntesis, fue el abordado en la clase “la platería de la iglesia jesuita de Tucumán y sus administradores” en el curso Patrimonio III – Mayo a julio 2006 Junta de Estudios Históricos de Tucumán. En este escrito ampliamos lo expuesto.

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hermosas uvas, espigas de trigos y flores de toda clase que sabia grabar magistralmente”2 Las Iglesias de la Compañía de Jesús fueron motivo de asombro y admiración de los viajeros que llegaron al río de la Plata. Félix de Azara, Martín de Moussy, Alcides D’Orbigny, entre otros, documentan en sus escritos las admirables expresiones culturales que los jesuitas habían obtenido en estas regiones. Sobre esto nos relata el profesor Adolfo Luis Rivera: estos viajeros visitaron las misiones casi un siglo después de la expulsión. Pero el antiguo esplendor aun no se había extinguido. Moussy visitó la misión de Santa Rosa y allí observó una fuente y unos candelabros de plata.”El conjunto, decía, es realmente deslumbrante, y cuando se reflexiona con que elementos, en que país y a que distancia de Europa, los padres han ejecutado semejante maravilla, no hay lugar sino para el asombro”. Azara, al visitar las misiones manifestaba: “en cuanto a las alhajas de plata y oro y ornamentos, seguramente muchas catedrales no tienen la mitad”3 Los jesuitas en las Cartas Anuas y en los escritos de los padres Pedro Lozano, Francisco Xarque, Nicolás del Techo, Pierre F. Charlevoix, Antonio Machoni, Juan Pedro Andreu, entre otros, hablan de la magnificencia de sus Iglesias. Los miembros de la Compañía de Jesús eran idóneos en diversas artes y oficios, pero rara vez daban a conocer su autoría en una expresión artística. Las constituciones de la misma no lo permitían. Todo era anónimo y para la comunidad. En algunas ocasiones, muy raras, conocemos el nombre de un artista de la Orden de Loyola. El caso del padre Berger, que pintó el famoso cuadro de “La Virgen de los Milagros” es una excepción. Se decía que este sacerdote fue además orfebre. A veces se consigna la obra realizada por algún jesuita pero no se dice su nombre: “… un padre que sin ser platero, enseñó a los indios a dorar cálices en el fuego y al mismo tiempo hacia espejos y cálices”4.
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Rivera, Adolfo Luis; “Platería”. Pag. 387. En “Historia General del Arte”. Academia Nacional de la Historia. Tomo II. Buenos Aires. 1983. 3 Ibídem. Pag. 394. 4 Ibídem. Pag. Pag. 387

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A los superiores de la Orden les ocupaba y preocupaba el valor de las piezas de plata, que indudablemente vendían. En 1713 el Padre Provincial, se reunió con los consultores y “…determinó el precio de las obras de plata de relieve que no pasase de diez pesos el marco, más en esto no entran las obras de filigrana, estas se quedan como antes al juicio de los jueces que las tasasen”. 5 En documentos del siglo XVIII encontramos noticias sobre talleres de platería en las misiones jesuitas, como así también de objetos de plata en sus iglesias. Especialmente en los inventarios que se realizaron cuando ejecutó la expulsión de la Compañía de Jesús. Estos son una fuente reveladora de la existencia de herramientas de orfebrería en los establecimientos de la Orden. Hemos ahondado nuestras investigaciones y llegamos a la conclusión que en el colegio tucumano se trabajaron metales. Así lo vemos en el Inventario: había herramientas y materiales a tal fin: treinta y dos arrobas de bronce, seis arrobas de estaño, nueve arrobas de plomo, sesenta y ocho libras de fierro (sic), alumbre, barreta de 20 libras, balanzas de diversos tamaños, pesas de bronce, pailas grandes, martillo grande de herrería, calentadores, torno, sierras, tarrajas, barrenas grandes, yerro de fierro (sic), sierras grandes y pequeñas, barrenitas chicas6. En la Hacienda de Lules, que dependía del Colegio, no había metales pero si herramientas para el trabajo de los mismos: yunque, fuelle, dos tornos, dos brocas, chaflanador, escarbador, bigornia, taladro, clavera, seis limas, sierras, gubia, escoplos, compás, acanalador, juntera y varios fondos en hornillas7. Este tipo de utensilios se encontraron en inventarios de establecimientos jesuitas, en los que hubo talleres de platería: San

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Archivo General de la Nación (en adelante A.G.N.) Fondo Biblioteca Nacional. Manuscrito 62. Libro de consultas de la Compañía de Jesús. Fs. 64. 6 Robledo, Beatriz; “Compañía de Jesús - Inventario y Tasación de sus bienes en San Miguel de Tucumán al 29 de mayo de 1768 por la Junta de Temporalidades”.Págs. 47 a 52. Fac. de Ciencias Económicas. UNT. 1976 7 Ibídem. Págs. 58 a 59.

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Nicolás, San Lorenzo, San Ignacio Mini, Yapeyú, Candelaria, Corpus, entre otros. Así lo consigna el especialista Adolfo L. Rivera.8 En el Tucumán colonial se beneficiaron metales, aunque no en gran escala. Hay datos sobre laboreos en el cerro de Aconquija los que se suspendieron por los ataques de indios y las minas fueron abandonadas9. Los jesuitas elaboraron piezas de orfebrería por cual el metal precioso, en caso de necesidad, se traía de otras regiones. El colegio de Tucumán contó con sacerdotes y hermanos coadjutores expertos en diversos oficios, tallistas, ebanistas, músicos, orfebres, arquitectos entre otras habilidades. Sobre el tema que nos ocupa encontramos que hubo un sacerdote que además de tallista y constructor, fue orfebre: el padre Luis Florentin S.J. En septiembre de 1739, la Consulta de la Compañía de Jesús, había designado al padre Luis Florentin S.J. rector del Colegio Tucumano. Los consultores consideraron que era la persona indicada, y que su rectorado sería “trabajoso”. Fue importante la obra realizada por este sacerdote en el establecimiento de San Miguel de Tucumán. Por datos del Libro de Consultas y referencias del padre Furlong, sabemos que se debe a este sacerdote, el tramo final de la obra del Templo. O por lo menos parte de ese emprendimiento10. Según Furlong el padre Luis Florentin “era esculptor, natural del Paraguay y además pintor y arquitecto. Fue quien construyó el Templo Jesuítico de Tucumán, y lo adornó con estatuas que entallaba y pulía con destreza, así lo leemos en su necrología”.11 Este sacerdote era también eximio orfebre. El 6 de marzo de 1733 el Provincial de la Orden, Padre Jerónimo Herrán, ordenó al superior del Colegio de la Rioja, “que procurase tener las reliquias con mayor decencia, para lo cual debía

Rivera, Adolfo Luis; op. cit. Peña de Bascary, Sara; “Mito y realidad de la antigua minería del Tucumán”. En Todo es Historia N º 98, Julio de 1975. 10 Peña de Bascary, Sara “El Libro de consultas de la Compañía de Jesús” Pag. 131. En “Investigaciones II” Museo Casa Histórica de la Independencia. 1987. 11 Furlong, Guillermo, S .J."Historia socio cultural del Río de la Plata - El trasplante cultural 1536-1810"- Bs. As. 1969. Pág. 291
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facilitar al padre Luis Florentín lo necesario para fabricar un digno relicario”.12 Es de pensar que este sacerdote, pudo ser el artífice de algunas de las alhajas y vasos sagrados del Templo tucumano y probablemente enseñó el arte de los orfebres. Los superiores de la Orden aspiraban que sus iglesias tuviesen objetos de culto de calidad. En las inspecciones que realizaban a sus establecimientos expresaban la importancia de contar con muy buena orfebrería. Manufactura de sus establecimientos o adquirida a eximios plateros. El Padre Provincial Luis de la Roca, en 1723, visitó la doctrina de “La Cruz” donde ordenó “que se hicieran de plata el acetre, el asa de una calderilla, y otras crismeras mayores que las que ahora sirven” y en el pueblo de Jesús indicó que se aumentara el número de candelabros de plata. El Provincial de la Orden, en 1727, ordenó “se compraran las alhajas de plata sobre la cuales se trató en la consulta para San Carlos: una cruz, ciriales, atriles y candeleros”.13. Se debe aclarar que la platería en las iglesias de la Orden no era exclusivamente originaria de sus misiones. Hubo compras a orfebres civiles de singular maestría, en especial las excelentes piezas adquiridas en el Alto Perú, debido al importante tráfico comercial en el Norte argentino. Tenemos datos, además, que en Tucumán hubo buenos plateros en el S. XVIII “pero su producción era exclusivamente suntuaria y por lo tanto su mercado restringido”.14 Los ingresos en las haciendas y reducciones por la comercialización de sus productos, se destinaban a las iglesias para acrecentar el esplendor de las ceremonias religiosas, con el fin de cumplir
Ribera, Adolfo Luis,"Platería" En Historia General del Arte, Tomo II. Ed. Acad. Nacional de Bellas Artes, 1983. Pág. 400 - Cfr. A.G.N "Misiones Jesuitas - catalogo de los sujetos de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay 1732 -1745" Archivo Lamas, Legajo. 6, fs. 383 13 Ibídem. Pag. 389- 390. 14 Bascary, Ana Maria. “Familia y vida cotidiana. Tucumán a fines de la colonia”, pag. 81. Fac. Fil. y Letras UNT - Universidad Pablo de Olavide Sevilla – España. 1999.
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con el conocido lema de los jesuitas “Ad maiorem Dei Gloriam”. Se gastaban considerables sumas en ornamentación como lo demuestran datos de las cuentas de las procuradurías. Así lo consigna el historiador Magnus Moerner15. La platería del periodo colonial en nuestro país fue muy importante y se la puede apreciar en museos, como el Isaac Fernández Blanco, de Arte decorativo, Cabildo de la Revolución de Mayo, Histórico Nacional, Histórico de Rosario, Catedralicio de Córdoba, de la estancia de Alta Gracia, Cabildo de Salta, Palacio San José, entre otros, y en iglesias y colecciones particulares. En Tucumán se conservan excelentes ejemplares. Es de gran jerarquía la colección de la Casa Histórica de la Independencia16. Y, también son destacables, las piezas del Museo de Arte Sacro y del Histórico Provincial. En estas salas se pueden apreciar objetos de culto, ornamentación, y de uso domestico de este metal. En colecciones privadas y casas de familia, de esta ciudad, se conservan numerosas y notables piezas de orfebrería virreinal. Las técnicas empleadas, en los objetos mas destacados, son el repujado, cincelado, burilado y calado en lo que eran especialistas los plateros de las reducciones jesuitas y del alto Perú del S. XVIII. Los motivos decorativos son formas de la naturaleza, entrelazados con volutas, cartelas, cordoncillos, flores y hojas. Además de elementos del barroco y el rococó donde abundan los ángeles y los querubines. Y también hay piezas de plata trabajadas a martillo o fundidas que prescinden de todo adorno y la belleza de las mismas reside en las simples formas geométricas y el brillo natural de la plata17.

Moerner, Magnus; “Actividades políticas y económicas de los jesuitas en el Río de la Plata”.pag. 113. Paidos. Bs. As. 1968. 16 “Catalogo General - Museo Casa Histórica de la Independencia”. Sección Museología. Peña de Bascary, Sara; Bascary, Ana María y Cornejo, Patricia. Págs. 20 a 23. Tucumán 1990. “Catalogo – inventario 1999 (inédito) Museo Casa Histórica de la Independencia”. Págs. 35 a 38. Y Catálogos de exposiciones “Platería en Tucumán” (1984) y “De Platería con Historia” (1995) en Casa Histórica de la Independencia. 17 Rivera, Adolfo Luis; Cfr. Prologo a “Catalogo de Platería”. Museo Municipal Isaac Fernández Blanco. Buenos Aries. 1970.

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Los bienes de los jesuitas y sus administradores Los jesuitas fueron extrañados de Tucumán, de acuerdo a Cedula Real de Carlos III, el 7 de agosto de 1767. El Coronel de Milicias y Juez de la expulsión Don Juan Adrián Fernández Cornejo dio instrucciones a Don Fermín Tejerina y Barreda, designado para el secuestro de los bienes, que realizara el inventario correspondiente. Tejerina y Barreda, en nota al gobernador, se refiere al extrañamiento de la Compañía de Jesús expresando que desde el día 6 de agosto de 1767 “se había ocupado con desvelo de esa noche”, hasta que se cumplió la Orden Real y se expulsaron a los jesuitas “y que hicieron los inventarios...”18. Agregaba Tejerina que debió invertir todo el día y parte de la noche por espacio de un mes en los registros. Requería se le pagase por las tareas realizadas. Recién un año después, el 29 de mayo de 1768, el Comandante y Sargento Mayor don Fernando Fabro, por instrucciones del gobernador de Buenos Aires Don Francisco de Paula Bucarelli, encargado de la expulsión de los jesuitas en el Río de la Plata, remitió a Tucumán instrucciones para la evaluación definitiva de los bienes secuestrados. El citado reglamento indica el método para realizar el inventario y tasación. Registrar por separado los bienes del Colegio e Iglesia, incrementos por cosechas y hierras, créditos y deudas de las haciendas, obligaciones de obras pías, escuelas y la lista detallada de los jesuitas detenidos. Se determina el nombramiento de tasadores para distintos rubros, juramento de los mismos y la designación, por el Cabildo del Defensor de las Temporalidades19. El 6 de junio de 1768, Don Fermín Tejerina es ratificado en su cargo para ejecutar el “Método para formar la Tasación general de todos
Archivo Histórico de Tucumán (en adelante A.H.T.)"Documentos Coloniales, Tomo III. Relativos a los Jesuitas" Serie 1 - Vol. 9. Ed. Archivo Histórico de Tucumán Facultad de Filosofía y Letras. UNT 2000. Págs. 130 - 131 19 Cfr. Maeder, Ernesto J .A. "Los bienes de los Jesuitas" Inst. Investigaciones Geohistóricas - CONICET. Resistencia. 2001. Pág. 192. El Dr. Maeder trata el tema de las temporalidades en un minucioso estudio el cual consultamos asiduamente.
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los bienes de su Majestad secuestrados a los Jesuitas...”20. Tejerina había realizado un inventario, en el momento del secuestro. Recordó esto, previo a su Juramento, y manifestó que haría uno nuevo según el instructivo. Ante la escasez de peritos en artes y oficios, Tejerina, seleccionó a las personas de más “practica e inteligencia” en la diversidad bienes a tasar. Los tasadores fueron importantes ciudadanos, muchos de ellos sacerdotes: don Gabriel Rubert, don Pedro de Souza, don Vicente Escobar, el Maestre de Campo don Luis de Aguilar, don Joseph de Ojeda, el Doctor Joseph Ignacio de Villafañe, Fray Diego Toro y Villalobos, el Doctor Miguel Gerónimo Sánchez de Lamadrid, y Don Francisco Sánchez de Lamadrid.21 Prestaron juramento entre el 16 de junio y 6 de julio de 1768. El 28 de julio, el Cabildo designa al Sargento Mayor Don Joseph Cainzo, Defensor Fiscal de Real Hacienda, para controlar las tareas de los tasadores. Finalmente el 11 de agosto de 1768, el Juez de la expulsión y secuestro, Don Adrián Fernández Cornejo, acompañado por el Alcalde de segundo voto don Antonio Sorroza, el comisionado don Fermín Tejerina y el Teniente de Oficiales Reales, don Pedro Collante, con la presencia de los especialistas que ya se “hallaban juramentados”, inician la confección del inventario y tasación definitivos.22 Al finalizar el año 1768 fue designado Superintendente de Temporalidades el Gobernador y Capitán General de la Provincia del Tucumán, Don Juan Manuel Campero. Tejerina terminó su gestión y elevó un informe al nuevo administrador refutando los cargos que le hizo el Defensor Fiscal, Don Joseph Cainzo, por mala administración de los bienes. Fue sobreseído y resultó ser acreedor de las Temporalidades23. Es posiblemente uno de los pocos casos en que un administrador, del patrimonio jesuítico, resultó inocente de los cargos que se le imputaban.
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A.H.T. Sección Judicial. Serie A. Caja 23. Expediente 1. fs. 1 y 2. Sobre datos de los tasadores: Cfr. Robledo, Beatriz. Op. cit. Págs. 1 a 13. 22 Ibídem. Pag. 13. 23 A.G.N. “Cuaderno de Cuentas del administrador Fermín Tejerina de las Temporalidades de S.M. de Tucumán, correspondiente a la Cuenta General de 1768”, Colonia IX. 22.2.1. Legajo. 12 (80 fs) y Maeder, Adolfo Luis. Op. cit. Pág.200.
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De la minuciosa trascripción del Inventario y Tasación realizado por la Prof. Beatriz Robledo y de un “Testimonio de Cuentas Generales de agosto de 1767 a diciembre de 1768,24 hemos elaborado una síntesis del patrimonio secuestrado a los jesuitas de Tucumán. En una primera etapa los bienes se tasaron en el siguiente orden: “el Colegio y sus partes”, “la librería”, “los esclavos”, “mobiliario y efectos de la tierra” y “otras propiedades urbanas”. En el “Colegio y sus partes” se describen, minuciosamente, todos los ámbitos del edificio: medidas, materiales, cantidad, calidad, ubicación, y hasta los árboles y cantidad de ellos que había en la huerta. De “la Librería” se consignan todos los títulos, (mil nueve) y el estado de conservación. “Los esclavos” son detallados como: negros, mulatos, zambos y cuarterones, con algunas otras características: aindiados, claros, oscuros, además del sexo, edad y oficio si es que lo tenían. En “mobiliario y efectos de la tierra” se registran muebles, productos, herramientas y materiales para trabajos y oficios. Y en cuanto a “otras propiedades urbanas”, inventariaron la ranchería de los esclavos, un solar a “espaldas” a la huerta y ocho solares sin más detalles “porque la documentación estaba en manos del Excelentísimo25”. Como es lógico todo con su respectiva evaluación. Los tasadores siguieron al pie de la letra las instrucciones impartidas para realizar el inventario y tasación. El trabajo de los evaluadores en esa primera etapa se aprecia en el siguiente detalle: Bienes del Colegio
a) “El Colegio y su partes” fue tasado en: b) “la librería”; 1.009 volúmenes tasados en: c) Los esclavos”; 122 personas. Tasados en : d) “Mobiliario, y efectos de la tierra” tasados en: e) “Otras propiedades urbanas del colegio tasadas en: I. Valor total del Colegio y sus bienes: $ 22.103,5 $ 1.445,00 $ 18.565,00 $ 1.892,00 $ 1.150,00 $ 45.657,0026

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A.H.T. "Documentos coloniales relativos a los jesuitas", tomo IV, op cit pag. 20 a 43 y Robledo, Beatriz; Op. Cit Págs. 13 a 53. 25 Ibídem. 26 A.H.T. Op. Cit. Pág. 21 y Robledo, Beatriz; op. cit. Pag. 53

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En una segunda etapa se abocaron a los inventarios y tasaciones de estancias, potreros, sus bienes muebles, ganado, cultivos y productos. Estas propiedades eran: Estancias de “Tafí”, estancia o potrero de “San Javier”, de “La Reducción”, de “San Pablo”, “otra estancia” (sic), potreros de: “San Jenuario”, de “La Zanja”, de “Raco”, hacienda de “Los Lules”, y tierras de “Taficito”. Se detalla ubicación, extensión, y los bienes de cada una de las once propiedades. Ganado, plantaciones, productos, herramientas, etc.27. Propiedades Rurales y sus bienes
Estancias y potreros. 11 propiedades con sus bienes: II. Valor total de Propiedades rurales y sus bienes: $ 66.710,00 $ 66.710,00

Una vez finalizada esta segunda parte, registraron “Iglesias y sus patrimonios”. Se hizo una tasación por separado, de acuerdo a las instrucciones de Bucarelli. En primer lugar se tasó a) “La Iglesia y su patrimonio”. Las descripciones en el inventario son muy completas y minuciosas. Hablan a las claras de un espléndido templo con retablos, altares, techos y pulpitos profusamente tallados, decorados y dorados o policromados. Las imágenes y pinturas serian de gran calidad y valor, como así también los objetos de culto de plata. El mobiliario, consistente en escaños, confesionarios, sillas y taburetes acorde a la importancia de esta Iglesia de Santa Maria Magdalena. A continuación se tasaron: b) “bienes de las cofradías de naturales y españoles”. Los mismos no pertenecían a la Compañía sino a los cofrades. Pero se dieron instrucciones de inventariarlos aunque por separado. Por ultimo, registraron c) “iglesias del interior de la Provincia”. Las mismas y sus bienes se describen detalladamente. Estas fueron las

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Peña de Bascary, Sara “Compañía de Jesús. Aporte para un estudio del acrecentamiento de propiedades en la Provincia de Tucumán”. Investigaciones I. Museo. Casa de la Independencia. Tucumán 1986. Págs. 91 a 109.

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iglesias de “Lules”, “Tafí del Valle” y “Vipos”. Esta tercera etapa de inventario y tasación brindó los siguientes valores28: Iglesias y sus patrimonios
a) “La Iglesia y su patrimonio”: b) “Bienes de las cofradías de españoles y naturales”: c) “Iglesias del interior de la provincia”: III. Valor total de Iglesias y sus patrimonios: $ 52.132,00 $ 866,7 $ 3.448.8 $ 56.467,7 y 1/2

Este valor, de “Iglesias y sus patrimonios”, se sumó a los de: “I. El Colegio” y II: “Estancias y potreros”. Valor total de los bienes secuestrados
I. Total del Colegio y sus bienes: II. Total estancias y potreros con sus bienes: III. Total de Iglesias y sus patrimonios: VALOR TOTAL de los bienes secuestrados $ 45.657,00 $ 66.710,00 $ 56.447,7 y 1/2 $ 173.720,00 29

A esto se agregó lo devengado por incrementos de esclavos, nacidos después de la expulsión y por aumento de de ganado. El valor total ascendía a $ 176.496 pesos un real30. Al analizar el patrimonio de la Compañía de Jesús en Tucumán se advierte la importancia del mismo. Vemos las grandes extensiones de tierras cultivadas. La calidad de la edificación de sus iglesias y establecimientos. Como así también la jerarquía de sus expresiones artísticas. Se aprecia el desarrollo económico y social logrado en las misiones con lo producido en sus estancias. El minucioso Inventario nos brinda una cabal idea de la magnitud del emprendimiento de la Orden de Loyola en Tucumán. Los comisionados de las Temporalidades y más adelante Real Junta Municipal de Temporalidades, fueron los encargados de administrar estos bienes de acuerdo a las instrucciones que a tal fin recibían de la Real Junta Provincial en Buenos Aires.
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Robledo Beatriz. Op cit.75. Ibídem. 30 Ibídem. Pag. 75 a 77

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Las alhajas de la Iglesia jesuítica de Tucumán En el inventario que hemos estudiado, advertimos un Patrimonio artístico-religioso de singular importancia de la Iglesia de Santa Maria Magdalena de la Compañía de Jesús: considerables retablos, imágenes, pinturas, ornamentos, mobiliario y platería. Muchas de las de imágenes descritas nos llevaron a indagar si las existentes hoy en la Iglesia de San Francisco, ex templo jesuita, podrían ser las que detalla el antiguo inventario. De las investigaciones surgió que algunas fueron de la Compañía y así lo dimos a conocer.31 Actualmente nos ocupan las piezas de plata que integraron el patrimonio de los expulsos: veremos la platería de los jesuitas del establecimiento tucumano, como fue resguardada y administrada y nos detendremos en algunos aspectos de la Iglesia. La orfebrería, se componía de ochenta y cuatro objetos de culto. Lo vemos en el siguiente grafico: La platería de la Iglesia
Del inventario y tasación del retablo, alhajas, vasos sagrados objetos de plata labrada (sic)32 De los retablos (y en el retablo mayor un sitial de colocar la custodia de laminas de plata de realce con muchas partes sobredoradas y esmaltadas con piedras de Francia, que al parecer se compone de cincuenta marcos) e imágenes, pinturas, sitial, etc. Todo el conjunto: Un casquillo de oro con peso de once onzas y doce adarmes, a veinte pesos la onza: Un copón de plata sobredorado burilado con peso de cinco marcos una onza, a trece pesos el marco. Una custodia de plata con peso de nueve marcos a diez pesos el marco: Otra dicha mas pequeña con ocho marcos, a diez pesos el marco: Dos casquillos de plata, para consagrar formas, con peso de doce onzas y quince adarmes a nueve pesos el marco: Un cáliz de plata sobredorado de realce con tres marcos seis onzas y cuarta a quince pesos el marco: Valor

$ 10.000 $ $ $ $ $ $ 235 66,5 90,00 82,00 14,2 56,5 y 3/4

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fr. Sara Peña de Bascary. “Los franciscanos reciben el colegio y Templo jesuíticos de Tucumán”. Rev. de la Junta de Estudios Históricos nº 11. Tucumán, 2004. 32 Beatriz Robledo; op. cit. Pag. 64 a 66. AHT. Op. cit. Págs. 40 a 41.

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Otro cáliz de plata esmaltado con peso de tres marcos cinco onzas quatro adarmes a diez pesos el marco: Otro dicho de plata burilado con peso de dos marcos cuatro onzas a diez pesos el marco: Otro dicho de plata llano con peso dos marcos cinco onzas y quatro adarmes a nueve pesos el marco: Otro dicho con peso de quatro marcos quatro onzas a nueve pesos el marco: Cinco pares de vinajeras de plata con peso de diez y seis marcos a diez pesos el marco: Un par de dichas de plata con peso cuatro marcos a diez pesos el marco: Dos incensarios de plata con una naveta y cuchara de lo mismo con peso de trece marcos quatro onzas a diez pesos el marco: Un hostiario con peso de dos marcos cinco onzas y ocho adarmes de plata a siete pesos el marco: Una bujía con seis candeleros, un acetre con hisopo, un vasito de purificar con su platillo, una pailita, dos porta paces, una cruz de pendón y una arandelita. Alhajas todas de platas servibles y usadas con peso de treinta marcos a ocho pesos el marco. 240 pesos. Doce candeleros de plata, con varillas de fierro, los seis mas grandes con arandelas de cobre con peso de noventa y siete marcos en bruto a ocho pesos el marco: Dos ciriales de plata con peso de treinta y ocho marcos quatro onzas a trece pesos el marco: Seis candeleros de plata con obra de realce con sus varillas de fierro y armazón de madera con peso liquido de noventa y ocho marcos a catorce pesos el marco. Cuatro atriles de plata, lavabo y evangelio con peso liquido de cuarenta y cuatro marcos a once pesos el marco: Una cruz de plata con el peso de seis marcos una onza a doce pesos el marco. Un sitial con quatro espejos para manifestar el Santísimo que se reguló tener diez marcos que a 10 pesos con 6 de los espejos y armatoste y espejos componen la cantidad de: Una docena de mayas de plata con peso de sesenta y seis marcos, una onza y ocho adarmes a ocho pesos el marco33: $ $ $ $ $ $ $ $ 36,4 y 1/2 25 23,7 y 1/4 40,4 160 28,7 135 18,6 y 1/2

$

240

$ $

640 500,4

$ 1.372

$ $

484 73,4

$ $

106 529,4

Los objetos de culto de plata de la Iglesia de la Compañía de Jesús de Tucumán eran de jerarquía. Como apreciamos por sus
El marco equivale a 230 gramos, la onza a 28,76 gramos, un adarme a 1,80 gramos; un tomimes a 05 gramos; una arroba a 11,51.
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descripciones y tasación. Los valores diferían: a mayor calidad de la pieza, el precio por marco era superior. El monto total asignado fue $ 5.094,7 ½34. El sitial grande, del altar mayor, no fue tasado individualmente. El gobernador y Juez Superintendente de las Temporalidades Don Juan Manuel Campero consideró que la platería no estaba segura en la Iglesia, la que fue clausurada la noche de la expulsión. Con tal motivo y de acuerdo con el administrador de las Temporalidades, Don Pedro Collante, la entregó en custodia al Coronel Don Joseph de Molina como “depositario de las alhajas y vasos sagrados”. En casa de este último se resguardaban. El 21 de julio de 1769 el Gobernador de Buenos Aires, don Francisco de Paula Bucarelli, trasmite al gobernador Campero una disposición del Conde de Aranda ordenando que las “alhajas” de los jesuitas se enviaran a Buenos Aires. Y que las "que no eran vasos sagrados indispensables", debían venderse con precaución para evitar escándalos y que si eso no bastara las enviasen a España donde se venderían con facilidad y sigilo”. Consideraba Bucarelli que en esta región era imposible la venta, por falta de medios y porque "se aumentaría el susurro y maledicencia de la multitud de fanáticos que han dejado los expulsos"35. El gobernador de Buenos Aires, en nota a don Juan Manuel Campero, detalla las que se debían mandar dando indicaciones sobre la modalidad del envío y su documentación. Finalizaba expresando que todo lo que remitiese el gobernador se precisaría en los "autos respectivos haciendo constar el destino de las alhajas”.36 Hemos graficado en el siguiente cuadro las piezas que se solicitaban.

Este total lo obtuvimos de sumar cada uno de los valores de tasación consignados en: Robledo, Beatriz, op. cit. Fs. 66 a 64 y de AHT op. cit Págs.40 a 41. 35 A.H.T. Documentos coloniales. Tomo III .Relativo a los Jesuitas. Serie 1. Vol. 9. Ed. Archivo Histórico de Tucumán - Facultad de Filosofía y Letras. UNT. 2000 Págs. 138 a 140. 36 Ibídem.

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Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores "Nota

de las alhajas que se deben enbiar el Colegio de San Miguel de Tucumán."37
$ 7,00

1 - Hostiario, con peso de dos marcos, cinco y media onzas. 1 - Bujía con seis candeleros, un acetre con hysopo, un vasito de purificar con su platillo, una paylita con porta paces, una cruz con pendón, una arandelita con peso de treinta marcos. 12 - Candeleros con peso de noventa y siete marcos en bruto. 2 - Ciriales con peso de treinta y ocho y medio marcos. 6 - Candeleros con obra de realce, y peso de ciento y diez y seis marcos. 4 - Atriles y Evangelio con peso se setenta y quatro marcos 1 - Cruz con peso de seis marcos y una onza. 1 - Sitial de plata con quatro espejos para manifestar el Santísimo con diez marcos38

$ 240,00 $ 776,00 $ 500,4 $1.372,00 $ 484,00 $ 73,4 $ 106,00

12 - Mayas de plata con peso de sesenta y seis marcos, una y media onzas. $529,04

En total cuarenta y ocho objetos de plata que según descripciones y valores, eran de categoría. Los más valiosos según la tasación de 1768 por un total de 4.102, y ½ pesos.39 Campero ordenó al custodio de las alhajas Don Joseph de Molina, que las entregue al Cadete de Dragones Don Francisco de Lobato adjuntando detalle de las mismas. Lo que se hizo, ante el escribano Don Rafael de Hoyos, el 11 de septiembre de 1769.40 El Gobernador envió el sitial del altar mayor, que no se había solicitado, porque que no había seguridad para preservar la valiosa alhaja. Lo cual era real: la Iglesia permanecía cerrada desde el extrañamiento de los jesuitas. El sagrario medía dos varas y media de alto o sea 1.90 m, y pesaba cincuenta marcos equivalentes a 11, k y 1/2. El peso se “calculó” porque estaba clavado. Don Francisco Lobato acreditó
37

Ibídem Pag. 136 a 139. De la nota de instrucción y constancia ante el escribano hicimos este cuadro. Los valores los tomamos del Inventario de 1768. (Robledo op. cit. Págs. 64 a 66. 38 Este sitial no es el que estuvo en el altar mayor se trata de otro más pequeño. 39 Este monto es el resultado de la suma de valores consignados en Inventario de 1768. 40 A.H.T. “Documentos coloniales - Relativo a los Jesuitas”. Tomo III. Serie 1. Vol. 9. Ed. Archivo Histórico de Tucumán - Facultad de Filosofía y Letras. UNT. 2000 Pág. 140.

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haberlo recibido para entregarlo a Don Francisco de Paula Bucarelli41 Años más tarde esto traería problemas a Campero. En la casa del “custodio” Molina quedaron las piezas de culto de plata que se detallan en el siguiente grafico42. El patrimonio se reducía.
Los “vasos sagrados y alhajas” que quedaron en Tucumán
Un casquillo de oro con peso de once onzas y doce adarmes, a veinte pesos la onza Un copón de plata sobredorado burilado con peso de cinco marcos una onza, a trece pesos el marco. Una custodia de plata con peso de nueve marcos a diez pesos el marco Otra dicha (custodia) mas pequeña con ocho marcos, a diez pesos el marco Dos casquillos de plata, para consagrar formas, con peso de doce onzas y quince adarmes a nueve pesos el marco Un cáliz de plata sobredorado de realce con tres marcos seis onzas y cuarta a quince pesos el marco Otro cáliz de plata esmaltado con peso de tres marcos cinco onzas quatro adarmes a diez pesos el marco Otro dicho de plata burilado con peso de dos marcos cuatro onzas a diez pesos el marco Otro dicho de plata llano con peso dos marcos cinco onzas y quatro adarmes a nueve pesos el marco Otro dicho(cáliz) con peso de quatro marcos quatro onzas a nueve pesos el marco Cinco pares de vinajeras de plata con peso de diez y seis marcos a diez pesos el marco Un par de dichas de plata con peso cuatro marcos a diez pesos el marco Dos incensarios de plata con una naveta y cuchara de lo mismo con peso de trece marcos quatro onzas a diez pesos el marco $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ $ 235 66,5 90,00 82,00 14,2 56,3 y 3/4 36,4 y 1/2 25 23,7 y 1/4 40,4 160 28,7 135

En total veintiséis objetos por un valor de 994,00 pesos43. Se continuó consignando en estos listados las descripciones y el valor de tasación de 1768.

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Ibídem. Pág. 141 Este grafico lo realizamos con los datos del Inventario de 1768 y de la nota que consigna las alhajas que había que debían enviarse op. cit. 43 Este valor lo obtuvimos de la suma de los datos del Inventario de 1768 op. cit.

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En la gestión de Bucarelli se remitieron a España alhajas de plata encontradas en todas las Iglesias y Colegios por un valor de 76.834 pesos. De esa cantidad el 62 % correspondía a la Provincia del Tucumán, el 19 % a Buenos Aires y el 18% al Paraguay. Las de Cuyo se enviaron vía Chile44. Estos datos, proporcionados por el Dr. Ernesto J. Maeder, prueban la cantidad y calidad de la orfebrería en nuestra región. El retablo de la Capilla mayor y su sitial de plata de realce Creemos conveniente una breve descripción del retablo del altar mayor, ya que allí se encontraba el sagrario y da cuenta del esplendor de Iglesia. El mismo era de tres cuerpos de madera tallada, dorada y pintada y “cubría toda la testera”. En el centro del primer cuerpo se encontraba el “sitial de colocar la custodia del Santísimo forrado de laminas de plata de realce con muchas partes sobredoradas y esmaltado con piedras de varios colores llamadas comúnmente de Francia45. Tenía siete imágenes, de madera tallada, encarnada, estucada y policromada. Estas eran: San Luis Gonzaga, San Estanislao Kostka; San Ignacio de Loyola; San Francisco Javier; Santa Maria Magdalena; San Francisco Borja y San Juan Nepomuceno. Todas de una vara y media de alto, o sea un metro con veinticinco centímetros. Completaban el conjunto pinturas de: “La Virgen de Belén, con gran marco de madera tallada y dorada, “La Virgen de Dolores” y “San Juan Evangelista. Los tres cuadros, de dos varas y media de alto -dos metros con diez centímetros- y de ancho “a proporción”. Los nichos, en el primer cuerpo, eran de tres caras sobre un torno. En cada uno había: en una cara una imagen, en otra una pintura y la tercera estaba vacía y disponible para lo “que quisieran colocar”. Tenían una base giratoria y se veía la imagen o el lienzo. En el segundo cuerpo había tres hornacinas, de dos caras y también sobre tornos. Con imágenes en cada nicho.
Maeder, Adolfo Luis. “Los Bienes….” Op. cit. Pag 48. Beatriz, Robledo .Op. cit. Pág. 62 a 63. Todos los datos del retablo son de esta fuente. Al retablo, lo tratamos en: en “Los Franciscanos…” op. cit. Pag. 30 a 31
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Este sistema, es descrito por el especialista Dr. Héctor Schenone, sobre la Catedral de Buenos Aires: “la hornacina principal, que tendría la forma de un templete, cilíndrico, con puertas curvas cuya base giratoria, usada hasta hace pocos años, permitía manifestar el Santísimo Sacramento en la custodia de plata o la imagen de la Virgen, según lo exigiera la liturgia”.46 El importante sitial, en el nicho central del retablo, era de dos varas y cuarto de alto lo que equivale a un metro con noventa centímetros. Se veía el mismo para manifestar el Santísimo o la pintura de la Virgen de Belén, y la tercera cara, según el inventario de 1768, disponible. Pero, cabe aclarar que no hubo una cara vacía. Allí se encontraba la imagen de la Virgen, llamada "La Milagrosa". Esto lo vimos en un registro de 177147. Al pie del retablo una mesa de altar con sagrario de “hermosa hechura” de madera tallada y dorada. El conjunto fue tasado en diez mil pesos. La variedad y calidad de imágenes, pinturas, el gran sitial y la decoración nos habla de un magnifico retablo en un templo de similares características. Sin embargo las tallas y pinturas no fueron evaluadas individualmente a pesar que por las descripciones, eran de categoría. Acerca de los bienes artístico religiosos los únicos que preservaron y controlaron, periódicamente, fueron las piezas de culto de plata: “las alhajas y vasos sagrados”. Sobre el conjunto del retablo, salvo el sagrario enviado a España y la imagen de la Milagrosa, hoy en el Templo de Santo Domingo, no conocemos su destino. 1770 – 1772: La Real Junta de Temporalidades Para comprender lo sucedido con el patrimonio jesuítico debemos indagar, en los ámbitos del poder, el accionar de sus administradores. A fines 1769 el gobernador Juan Manuel Campero había sido destituido por
Schenone, Héctor H."Retablos y púlpitos" En historia General del Arte, Tomo I. Ed. Acad. Nacional de Bellas Artes. Bs. As. 1982. Pág. 246. 47 A.H.T. "Documentos coloniales -relativos a los jesuitas" Tomo V, Op. cit. Págs. 192 a 193. Inventario de Collante. En el inventario de 1768 la imagen no fue registrada porque no partencia a la Iglesia sino a la Cofradía de Naturales.
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irregularidades en el ramo de sisa. Se le inició una larga investigación. Don Rafael de Hoyos fue designado, interinamente, a cargo de la Superintendencia de Temporalidades En 1770 se producen cambios de autoridades en el virreinato y esto trae aparejado variantes en la administración de los bienes secuestrados a la Compañía de Jesús. Bucarelli, "cumplida su misión y recibidos los plácemes del consejo por su celosa actividad, obtuvo su relevo. Partió para España, dejando interinamente a cargo a Juan José Vértiz. Con este acto se cerró la etapa inicial de la administración de las temporalidades rioplatenses”, así lo consigna el historiador Dr. Ernesto J. Maeder. 48 El nuevo gobernador de Buenos Aires Don Juan José Vértiz comunica, el 9 de octubre de 1770, al Cabildo de Tucumán que asumió el cargo en reemplazo de Bucarelli. Agregaba que recayó en su persona la Presidencia de la Real Junta Provincial de Temporalidades y que de acuerdo a Cedula Real, debía formarse en Tucumán la Junta Municipal. La misma se encargaría de los bienes incautados.49 Con tal motivo finaliza la gestión de Hoyos en la tutela de los bienes de los expulsos. Y, como era de rigor, hubo problemas con su gestión: demoras en la entrega de rendiciones de cuentas de las haciendas.50 Finalmente, el 23 de julio de 1771, se integra la Junta Municipal presida por Don Vicente Escobar, y la integraban el Maestre de Campo Don Gerónimo Román Pastene: fiscal; el doctor Miguel Gerónimo Sánchez de Lamadrid: Cura Rector, diputado eclesiástico; Don Francisco Tejerina y Barreda: diputado por el Cabildo; don Gabriel Rubert: Procurador General y Don Joseph Antonio Deheza y Helguero: Escribano Publico.51 El 15 de octubre de 1772 se hizo cargo de la administración del Colegio e Iglesia Don Gabriel Rubert. Se le entregó el patrimonio, como
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Maeder, Ernesto J. Op. cit. Pág. 31 A.H.T. “Documentos Coloniales - Relativo a los Jesuitas”. Serie 1 Tomo IV - Vol.10. Ed. Archivo Histórico de Tucumán – Fac. de Filosofía y Letras. UNT.2000.Pág.8 a 9. 50 Maeder, Ernesto J. Op. Cit. Pág. 300 51 A. H. T. “Documentos Coloniales- Relativos a los jesuitas”. Serie I. Vol. 7 Ed. Archivo Histórico de Tucumán 1994. Págs. 9 a 11.

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era tradicional, bajo inventario. El que fue realizado por Don Rafael de Hoyos y Don Pedro Collante. El Presidente Don Vicente Escobar recibió, personalmente, la orfebrería del depositario Don Joseph de Molina. Lo entregado coincide con el detalle de las piezas que en 1769 quedaron en Tucumán52. Las alhajas vuelven al Templo. La Junta solicitó datos sobre lo actuado, hasta entonces, con las Temporalidades y es así como se elevó, entre otros, el “Testimonio de Cuentas Generales desde 1767 a 1768”53. A raíz de estos informes se ordenó realizar nueva tasación de los bienes “por que los mismos estaban deteriorados por el paso del tiempo y han descaecido de su estimación primera"54. 1773. Nuevamente el tema de las alhajas Por Real Cedula del 6 de marzo de 1773 se reitera la solicitud, con precisas instrucciones, del envío de las alhajas de las iglesias jesuitas. Se debía realizar listas en tres categorías. En la primera las alhajas que servían especialmente al culto divino, es decir las que tenían contacto físico con lo mas sagrado de la religión (cálices, patenas, custodias, viriles, copones y adornos de reliquias, etc.). En la segunda categoría, las que aunque no tuviesen contacto físico con los mas sagrado, estaban vinculadas al culto (vinajeras, sacras, candeleros de altar, lámparas, adornos de imágenes como coronas, diademas, aureolas, etc.) y en la tercera clase las demás alhajas que solo servían de magnificencia y mayores pompas (floreros, ramilletes, fuentes, bandejas, jarras arañas, etc.) Las listas debían ser remitidas a España, al subdelegado en Cádiz, para su aprobación. No debían enviar ornamentos y vasos sagrados, estos

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A.H.T. Sección A Judicial. Caja 24. Exte. 28 fs.1 a 22. Inventario de Raphael de Hoyos y Pedro Collante 1771. 53 A.H.T. “Documentos coloniales relativos a los jesuitas”. Vol. 10. Págs. 21 a 43. Ed. Archivo Histórico de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras UNT. Año 2001 54 Ibídem. pag. 229. Ed. Archivo Histórico de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras UNT. Año 2001.

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se entregarían a iglesias pobres. Y por ultimo se ordenó la remisión de las alhajas de "magnificencia y Pompa"55. Campero envió, en 1769, la platería de la Iglesia de Tucumán que le habían solicitado. Esto no ocurrió, probablemente, con otras administraciones de bienes de los expulsos y por eso se reiteraba la orden de remisión. El Gobernador Vértiz, en enero de 1773, había ordenado al Presidente de la Junta Municipal, Don Vicente Escobar, formular cargos contra el ex gobernador Don Juan Manuel Campero, que estaba detenido desde 1769. Daba un plazo de dos meses para que se cumpla con lo mandado. El Defensor Fiscal Don Gerónimo Román Pastene, manifiesta en un extenso escrito, que todo lo que hizo Campero fue irregular y que se aprovechó de las Temporalidades, "viviendo con toda su familia, en este Colegio de los regulares secuestrados, y manteniéndose toda ella y otros agregados a costa y mención de estas Temporalidades, donde consumió mucho caudal”. Decía que todo lo que manifestaba constaba detalladamente en el expediente56. Sin embargo no formuló debidamente los cargos. Entre otras cosas, efectivamente, el gobernador vivió en el Colegio. Esto lo comprobamos en un documento, otro inventario, que consigna: “…se halló de menos el cancel de tablas que dividía el dormitorio de dicho aposento que era de tabla el bastidor y lo demás de cañizo revocado con cal que expresó dicho Administrador don Pedro Collante haber deshecho el Juez Comisionado Don Juan Manuel Campero para vivienda de su mujer abriendo una puerta para el aposento que le sigue57. En octubre de 1773 el presidente, Don Vicente Escobar, suspende al fiscal ante la demora en formular cargos a Campero y designa a Don Francisco Antonio Sorroza.

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A.H.T. “Documentos coloniales relativos a los jesuitas”. Vol. V. pág. 133. Ed. Archivo Histórico de Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras UNT. Año 2001. 56 Ibídem. Pág. 94 a 96. 57 A.H.T. Sección A Judicial. Caja 24. Exte. 28 fs.6 v. y 7. Inventario de Raphael de Hoyos y Pedro Collante 1771.

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El flamante Defensor Fiscal ordenó sacar copia del inventario de las alhajas y de los documentos del envío de la platería a Buenos Aires. Solicitó datos del sitial e indicó que se consulte su descripción en “El libro matriz de los jesuitas del año 1765 y no el de la tasación que se hizo por juicio imaginario “. El autor del citado libro fue el Rector Padre Francisco Frasset S.J.58 Su sucesor el padre Joseph Sánchez S.J. lo utilizó para constatar los bienes en el momento de la expulsión. Decía el fiscal que Campero desobedeció a Bucarelli al remitirlo ya que esa pieza no se solicitó. Esta indagación es una de las tantas que hicieron al funcionario como administrador de las Temporalidades. Creemos que Campero actuó objetivamente en este caso y que el envío del sagrario, por inseguridad, estaba justificado. Aunque nos hubiese gustado el mismo quedase en Tucumán. A todo esto el presidente de la Real Junta Municipal, Don Vicente Escobar, había sido destituido del cargo por el presidente de la Junta Provincial don Juan José Vértiz, el 20 de octubre de 1773. Fue reemplazado por Don Fermín Ruiz Poyo quien en enero de 1774, informa al Cabildo que Escobar no entregó el archivo ni rindió cuentas de su gestión, “y se podría levantarle cargos”.59 Don Vicente Escobar tomó decisiones sin autorización de la Junta Provincial. La venta de ganado en Tafí del Valle fue reprobada por Vértiz, no se habían enviado las cuentas sobre estas ventas, entre otras cosas. Fue investigado como era habitual. Todo cambio de autoridades en la Junta, era traumático, con acusaciones, controversias, investigaciones. Con inútiles perdidas de tiempo ya que culpables o no, todo quedaba en la nada. Por otra parte estas cuestiones demoraron el tema del destino definitivo de los bienes de la Compañía, entre ellos los vasos sagrados y objetos de culto de plata. En mayo de 1774 el Defensor Fiscal Sorroza entregó un extenso informe sobre la cuestión Campero. La Real Junta elevó esa
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A.H.T. "Documentos Coloniales Relativos a los jesuitas”. Vol. 11, tomo V. Ed. A.H.T. - Fac. de Fil. y Letras de la UNT. 2001. Pág. 139. Hemos intentado localizar ese documento en diversos archivos sin resultados hasta el momento. 59 A.H.T. "Documentos coloniales relativos a los jesuitas". Vol. 11. Tomo V. Op. cit. Págs. 156 a 157

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documentación a la Junta Provincial y finalmente, en 1776, fue sobreseído en la mayoría de los cargos.60 El informe de Sorroza fue fundamental para la absolución del Gobernador. Eso si, el cargo no lo recuperó. 1774 - 1776: nuevas disposiciones sobre la platería El 15 de marzo de 1774, Don Gabriel Rubert, a cargo del Colegio e Iglesia desde 1772 presentó un informe con inventario. Este fue rechazado y le citaron para realizar “exhibición y entrega” de los bienes. Este funcionario fue cuestionado como sus antecesores pero la Junta, finalmente, aprobó su desempeño61. Se verificó, en esa oportunidad, rigurosamente el inventario. Lo hemos consultado y vemos que no se realizó la nueva tasación ordenada al comienzo de su cometido. En marzo de 1774 la Junta, bajo la presidencia de don Fermín Ruiz Poyo, retoma el tema de los vasos sagrados. La Superior Junta Provincial en octubre de 1973 ordenó “que no se debía demorar más y que se procediera a destinar esos bienes a quien mas interese en beneficio publico en especial las Iglesias. Que se tuviese en cuenta la Real Cedula de 1769 sobre el destino que mas convenía dar al Colegio y que se trate con el Vicario sobre la atención de los vasos sagrados y bienes de la Yglesia."62. Para el cuidado del Templo, sus ornamentos, vasos sagrados, sacristía, librería, y demás oficinas, solicitaron al Diputado Eclesiástico don Miguel Gerónimo Sánchez de Lamadrid que designe un clérigo a tal fin. Este recomendó a un sacristán “de competente honradez y procedimiento": Don Pedro Miguel de Prieto63. El 27 de abril, el nuevo administrador, recibe el patrimonio bajo inventario y ante escribano. En este relevamiento no hay evaluaciones, es un escueto listado. Sobre los objetos de plata labrada, vasos sagrados y otros accesorios no había
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Maeder, Ernesto J. “Los Bienes de los jesuitas” Op. cit. pag. 190 a 191 A.H.T. “Documentos Coloniales relativos a los Jesuitas" Tomo I. Vol. 7. Op. cit. Págs. 111-112 62 Ibídem. Pág. 109. 63 Ibíd. Pág. 112

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novedades. Salvo las enviadas a Buenos Aires, las piezas registradas en 1768 y en 1771 se encontraban en la iglesia64. Hubo una modificación, en el inventario que se suponía: el sitial de plata no estaba en el altar. Se aclara: “no ay nada de plata. En ese mismo nicho en el "hueco" que estaba “vacío”, según el registro de 1768, se describe "la imagen de la Virgen del Rosario con corona Imperial de plata y el niño”65. La talla no se consignó en esa oportunidad porque no era bien de la Compañía: pertenecía a la cofradía de “naturales de la Virgen del Rosario. Esta imagen fue estudiada por la Dra. Celia Terán.66 En abril de 1776, el Diputado Eclesiástico Dr. Miguel Gerónimo Sánchez de Lamadrid realiza una presentación en la que expresaba: "teniendo en cuenta que se hallaban legítimamente trasladadas a la Iglesia Matriz las cofradías de Nuestra Señora del Rosario de naturales y (del Tránsito) de españoles”, según licencias de la Orden de Predicadores, y que hallándose las Alhajas pertenecientes a estas cofradías en poder del depositario de estas Temporalidades Don Pedro Miguel Prieto". Solicitaba se las entreguen como Capellán de las cofradías y cura Rector de la Iglesia Matriz para usarlas en las funciones de las mismas. La Junta ordenó a Prieto transferirlas al Dr. Sánchez de Lamadrid67. Poco a poco se iba desmantelando la Iglesia de la Compañía. La Orden de Predicadores intervino en esta cuestión porque la cofradía del Rosario es una asociación dominicana y se requería su autorización68. En los inventarios no se registraron las imágenes de cofradías, según lo explicaba la Real Junta " han corrido siempre separadas, de los demás bienes pertenecientes a dichas temporalidades secuestradas, por

A.H.T. "Documentos coloniales -Relativos a los jesuitas" Vol. 11.Tomo V, Op. cit. Págs. 192 a 193. 65 Ibídem. Pag 188. 66 Celia Terán “Arte y Patrimonio en Tucumán: siglos XVI y XVII”.Págs.76 a 80 Fundación para la Investigación del Arte Americano. Buenos Aires 2002. 67 A .H .T. Documentos Coloniales relativos a los jesuitas” Vol. 7. Op. Cit. Pág. 122. 68 González, Rubén O .P. "El convento de Santo Domingo de San Miguel de Tucumán". En: Rev. Junta de Estudios Históricos Tucumán. Nº 9. 1997. Pág.49

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pertenecer legítimamente a dichas cofradías..."69 Las “alhajas” de estas imágenes, como ya vimos, fueron inventariadas con el mismo criterio. Las cofradías tuvieron gran importancia en la sociedad colonial70. Es por eso que gozaban de trato y ubicación de privilegio en las Iglesias del virreinato. El patrimonio de los jesuitas entre 1780 y 1782 El 16 de junio de 1780 muere el presidente de la Junta don Fermín Ruiz Poyo. Se designan nuevos integrantes presididos por Don Joseph de Figueroa; diputado Eclesiástico Don Pedro Bazán, por el Cabildo, el Alcalde Ordinario de primer voto Don Joseph Velarde, y el Procurador de la Ciudad don Juan Joseph Quintero. Exigieron a los anteriores miembros rendiciones de cuentas. A la viuda de Ruiz Poyo sobre el accionar de su marido y el diputado eclesiástico Sánchez de Lamadrid fue depuesto e investigado.71 Nuevas irregularidades de los administradores. La nueva Junta se preocupó por el mal estado del establecimiento. Esto ocurría cada vez que había cambio de autoridades. Pero todo quedaba en la inquietud y numerosos informes. El deterioro de las instalaciones se acentuaba. Las mismas no eran bien conservadas y se les daba usos inadecuados. No era fácil mantener en buen estado al Colegio, Iglesia y su patrimonio si se facilitaban sus instalaciones para cuartel, vivienda de autoridades y hasta para cárcel de mujeres72. Del perjuicio que esto ocasionaba eran conscientes los miembros de la Real Junta. Pero no se oponían a los pedidos del Gobernador. En febrero de 1782, después de dos años, el Doctor Miguel Gerónimo Sánchez de Lamadrid es restituido como diputado eclesiástico

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A.H.T. "Documentos Coloniales - relativos a los jesuitas" Vol.7. op cit. Pág. 122 Bascary, Ana Maria. “Familia y vida cotidiana. Tucumán a fines de la colonia". Fac. de Fil. y Letras. UNT - Universidad Pablo de Olvide. Sevilla. 1999. Pág. 331 a 332. 71 A.H.T. “Documentos coloniales relativos a los jesuitas" Vol. 7 op. cit. Págs.129 a 133. 72 Ibídem. Pag 135.

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“se reparó su honor y reputación”.73 Había presentado descargos pero no se precisan, en actas de la Junta, los delitos que se le imputaban. Murió en agosto de ese año. En 1783 vemos que Pedro Miguel Prieto, administrador de la iglesia y su patrimonio desde 1774 se preocupó y ocupó del estado del edificio. Realizó importantes refecciones que hemos podido comprobar.74 Cabe destacar que en 1784, se había planificado realizar complejos trabajos de restauración pero estos no se llevaron a cabo75. Sobre el patrimonio artístico religioso de la Iglesia, a su cargo, hasta aquí no ningún informe. Estos llegarían pronto con la cesión del establecimiento a la Orden de San Francisco. Y, en esos informes, veremos nuevamente “las alhajas y vasos sagrados”. Conflictos en la Junta En 1782, los franciscanos reiteran la solicitud para que se les cediera el establecimiento que fue de los Jesuitas, “ante la necesidad que tenían de Iglesia y convento”76 La Junta avaló este requerimiento enviándolo a Buenos Aires para decisión de la Superioridad. A todo esto había sido designado diputado eclesiástico al Dr. Don Joseph Gabriel Brizuela, Cura Rector de la Iglesia Matriz, Juez de la Santa Inquisición y Comisario del Santo Oficio.77 Tuvo gran protagonismo en la entrega del edificio oponiéndose enfáticamente a la misma. En nuestro trabajo “Los franciscanos reciben el Colegio y Templo jesuíticos de Tucumán” dimos cuenta, ampliamente, de los conflictos
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A.H.T. "Documentos coloniales - relativos a los jesuitas" tomo V. Op. cit. Pág. 136. A.H.T. Sección Administrativa. Volumen 10. 1783. Fs. 36 a 60. Rendición de cuentas con importantes detalles sobre las obras realizadas. 75 Sara Peña de Bascary. “Los franciscanos reciben el colegio y Templo jesuíticos de Tucumán”. Pag. 139 a 140 y 146. Rev. de la Junta de Estudios Históricos nº 11. Tucumán, 2004 76 A.H.T "Documentos coloniales - relativos a los jesuitas" tomo I. Ed. Archivo Histórico de Tucumán. 1994. Pág. 137 - 138. 77 Cfr. Nuestro trabajo op. cit. “Los franciscanos...….Pag. 138.

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suscitados por la cesión del establecimiento. En esta oportunidad realizamos una síntesis de estas desinteligencias ya que influyeron notoriamente en la tutela del patrimonio de los expulsos. La Superior Junta Provincial, en enero de 1784, concede interinamente el colegio e Iglesia a la Orden seráfica por el término de cuatro años. Pero hubo que soslayar una serie de dificultades. El Dr. Luis Santos del Pino cura Rector y Vicario Foráneo, que vivía en el Colegio desde 1774, se oponía tenazmente a la cesión. Además utilizaba la Iglesia como viceparroquia, por el mal estado de la Matriz y hasta tenia allí cementerio. Los diputados; eclesiástico Joseph Gabriel de Brizuela y del Cabildo Juan García Cárdenas le apoyaban. Se produjeron fuertes enfrentamientos entre ellos y otros miembros de la Junta, principalmente con el Presidente Joseph de Figueroa. Recordemos que el Dr. Brizuela, era cura rector de la Iglesia Matriz. El Presidente de la Junta Provincial Don Diego de Salas amonestó a la Municipal por la demora, diez años, en informar las "aplicaciones" que se dio al establecimiento y que allí habitaba el Vicario. "circunstancia que se oculta en todos los informes de esa Junta” 78. En Oficio del 7 de junio de 1784, ordena se diese de inmediato la posesión interina a la Orden de San Francisco. La Junta Municipal debía entregar la Iglesia y sus bienes a los franciscanos. Con tal motivo Don Joseph de Figueroa solicitó al Dr. Brizuela restituir dos confesionarios y un aguamil que se habían prestado para la Matriz. El diputado Brizuela se negó a entregarlos aduciendo que el Vicario había indicado que “no saliera de nuestra Yglesia Matriz alhaja alguna”. Figueroa intimó al Dr. Brizuela quien respondió, airadamente, que debía dirigirse al Dr. Santos del Pino. Solicitaba, además, que “no se le importunase y le dejaran desembarazado para cumplir el ministerio”79. Las desinteligencias entre los miembros de la Junta eran evidentes.

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Cfr. Nuestro trabajo: “Los franciscanos…Op. cit. Pag. A.G.N. Sala IX. 22.2.3. fs. 68 y 69.

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El 18 de junio de ese año los franciscanos recibieron, bajo inventario y ante escribano, el establecimiento y su patrimonio. Y se produce una gran sorpresa: " un cáliz de plata sobredorada con su patena...” fue la única pieza de plata transferida. El presidente Figueroa advirtió, con indignación, que faltaban "lo más de los ornamentos, vasos sagrados y alhajas"80. Solicitó a don Pedro Miguel Prieto, administrador desde 1774, que informe sobre el particular. Prieto elevó un extenso listado de bienes faltantes consignando numerosos ornamentos, mobiliario, cuadros, imágenes, entre otros objetos. Las piezas de plata detalladas, aunque escuetamente, son las mismas de inventarios anteriores. Prieto declaró, bajo juramento, que estas se hallaban en la Matriz y que las habían llevado, entre 1774 y 1784, los curas Sánchez de Lamadrid, Brizuela y Santos del Pino. El Presidente Figueroa envió el informe a la Superioridad solicitando que resolviera sobre el patrimonio sustraído. La Real Junta Provincial ordenó su entrega a la Orden seráfica81. En 1785 se otorga definitivamente el establecimiento a los Franciscanos. En 1788 las Juntas municipales fueron disueltas y reemplazadas por administradores subalternos quienes se encargaron del cobro de deudas82. Ya no había que custodiar, distribuir, o vender. Si bien es cierto que el accionar de los administradores de las Temporalidades fue muy cuestionado y que hubo demasiadas irregularidades. Los objetos de culto de plata, que nos ocupan, se preservaron. Se observaron normas a tal fin, controlando los inventarios y ocupándose de su destino. Y, ante el problema con los curas de la Matriz que se llevaron los bienes de culto, exigieron tenazmente la entrega de los mismos a los franciscanos. Mas allá de la negativa de estos sacerdotes de cumplir con el dictamen de la Real Junta Provincial. Cabe aclarar que no fue desacertado que los curas solicitaran los objetos de culto. Vimos que la Cedula Real de 1769 ordenaba se los repartiera entre Iglesias necesitadas. Tal es el caso de la Matriz. El
80

Cfr. El inventario completo en nuestro trabajo ya citado. Los franciscanos…Págs. 150 a 159. 81 Maeder, Ernesto J, op. cit. Pag. 213. y AGN………. 82 Maeder, Ernesto J. A. "Los bienes de los jesuitas". Op. cit. Pág. 203 a 204.

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problema fue que los llevaron sin autorización y no los querían devolver. Los conflictos internos influyeron. Pasaron los años y a comienzos del S. XIX, vemos con asombro que algunas piezas de plata, ornamentos y mobiliario de los jesuitas aun se encontraban en la Catedral. En un informe, de 1801, el administrador de Temporalidades detalla deudas de ex miembros de la Junta y someramente "Alhajas existentes en la Iglesia Matriz sin aprobación de S. M.: y sin tasarse por no haber querido el cura manifestarlas83”. Las piezas de orfebrería eran: 1 custodia sin dorar; 1 copón sobredorado; 2 cálices sobredorados; 2 incensarios; 1 naveta; 5 pares de vinajeras y 2 portapaces. En total diecinueve objetos de plata. Registraron, además, ornamentos, mobiliario y dos confesionarios de madera. El cura rector que imposibilitó evaluar la orfebrería fue el Dr. Luis Santos de Pino. Por este documento vemos que la orden de entregar los alhajas y demás bienes de culto a los franciscanos no fue acatada. Destino actual de la platería jesuítica Piezas de platería religiosa del S. XVIII, de singular jerarquía, se conservan en el Museo de Arte Sacro de la Iglesia Catedral. De esto dimos cuenta, sin mayores detalles, en: “Los franciscanos reciben el Colegio y Templo jesuíticos de Tucumán”84. Hemos ahondado nuestras investigaciones, las hemos estudiado y consideramos que, algunas, serian las que pertenecieron a los Jesuitas. Sus características coinciden, en varios aspectos, con las descripciones en los antiguos inventarios. Se trata de: una custodia, un cáliz de plata repujada y sobredorada, un copón de plata repujada y sobredorada, dos incensarios de plata repujada y calada y un cáliz de plata. Ahora bien, analizando los hechos:

83

A.H.T. Sección A Judicial – Caja 48 – Expediente 21. Año 1801 4 fs. Y Cfr. nuestro trabajo op. cit. “Los franciscanos…pag. 172 a 173. Donde analizamos ampliamente esta cuestión. 84 Sara Peña de Bascary, op. cit.

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La Iglesia de la Compañía de Jesús fue importante en el aspecto edilicio y ornamental. En su patrimonio hubo piezas de orfebrería de gran calidad. La Iglesia Catedral a fines del siglo XVIII carecía de ellas. Así lo prueba la actitud de los curas de llevar objetos del culto de la ex iglesia jesuita y solicitar hasta el edificio. El de la Matriz estaba en muy mal estado y recién tuvo su templo definitivo en 1856.85 La orden de restituir los bienes a los franciscanos no se cumplió. En San Francisco no hay documentos que prueben lo contrario86 y tampoco vasos sagrados como los descritos en los inventarios. En libros de fábrica de la Catedral, y en otros archivos consultados no hay datos sobre la filiación de la platería que se exhibe en el museo catedralicio. Creemos que todo indica que las pocas, pero muy buenas, piezas de plata del Museo de Arte Sacro serían las que pertenecieron a la Iglesia de los jesuitas. En 1978 examinó estos objetos el Dr. Héctor Schenone, especialista en arte colonial, quien quedó admirado por la excelencia del cáliz de plata repujada y sobredorada. Estudió además el copón, custodia, cáliz e incensarios estimando su jerarquía. Años después el profesor Adolfo Luis Rivera, especialista en la materia, elogió las piezas de plata. Cuando se creó este Museo, en 1968, integramos la comisión fundadora. Fue su fundadora y Directora la Sta. Susana Rougés, quién con admirable entrega condujo la institución87. Por su iniciativa se recuperaron, para su conservación y preservación, buenos objetos de arte religioso: pinturas, mobiliario, ornamentos y platería. El Establecimiento reabrió sus puertas en su sede definitiva en el año 2001. Allí se exhiben
85

Gutiérrez, Ramón “La Iglesia Matriz de Tucumán durante la dominación española” Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán, Nº 4. 1974. Págs. 263 a 279 86 Hemos consultado el “Libro de Ingresos del Convento de San Francisco 1801- 1743”. Valioso documento (fotocopias) obsequio del Dr. Ramón Leoni Pinto, mas de 300 págs. No hay datos de devolución de los bienes de los jesuitas. 87 Susana Rougés murió en marzo de 1995.Comisión fundadora del Museo de Arte Sacro: Julia Elvira López Mañán, Eduardo Frías Silva, Fernando Páez de la Torre, Emilio Cartier, Elvira Frías Silva de Bustos, Sara Peña de Bascary, Tomás Páez de la Torre, Marcelo Lobo y colaboradores: Mecha Romero, Tito Rivero y Ana Maria Bascary

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las piezas que procederían del ex templo de Santa Maria Magdalena que detallamos a continuación: 1) Cáliz de plata sobredorada, fundida, trabajada a martillo, repujada, y cincelada S. XVIII. Decoración de volutas, rocallas y cartelas. Alto 26 cms. Peso: 870 gramos. “Un cáliz de plata sobredorada de realce con peso de 3 marcos, seis onzas y cuarta (0,869 Kg.) a 15 pesos el marco: 56,00 pesos.88 Nótese que el valor por marco en esta pieza es superior al asignado a las otras. Fotos 1, 2 y 6 en anexo gráfico. 2) Copón de plata sobredorada, fundida, trabajada a martillo, repujada y cincelada. S. XVIII. Motivos rococó: rocallas, cartelas y volutas. Alto. 35 cm. Ancho máximo copa: 16,00 cm. diám. Base diám.: 13 cm. Peso: 1.180 Kg. (Un copón de plata sobredorado y burilado con peso de cinco marcos una onza (1,179 Kg.) a 13 pesos el marco: $ 66,00”.89 Fotos 3, 4, 5 y 7. 3) Incensarios. Par. Plata martillada, repujada, cincelada y calada. S XVIII. Alto cada uno: 20 cms y medio. Peso cada uno: 650 gramos. “Dos incensarios de plata con naveta y cuchara con peso de 13 marcos 4 onzas a 135 pesos”.90 La naveta y la cuchara no se conservan. Se pesó el conjunto, por lo que no hay parámetro del peso individual. Fotos 8, 9 y 10. 4) Custodia de plata sobredorada, fundida, trabajada a martillo, repujada y cincelada. S. XVIII. La figura de un querubín sostiene el sol con rayos centrífugos de distinta longitud. Astil, con tres engrosamientos decorado con nervaduras y volutas. Base con motivos de rocalla, volutas y cartelas. Alto 54 cms. Peso: 2.080 kg.”Una custodia de plata con peso de nueve marcos91(2,07 Kg.) a 10 pesos el marco: 90,00 pesos”.92 Fotos11, 12 y 13. 5) Cáliz: Líneas simples. Plata sobredorada fundida y repujada. Astil con varios discos superpuestos. S. XVIII. Alto 21 cms. Peso: 610
Ibídem. Ibídem. 90 Ibídem. 91 El marco equivale a 230 gramos, la onza a 28,76 gramos, un adarme a 1,80 gramos; un tomimes a 0,5 gramos; una arroba a 11,51 Kg.. 92 Inventario 1768. Op. cit.
89 88

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gramos. “Otro dicho (cáliz) de plata llano con peso dos marcos cinco onzas y quatro adarmes (0,610 Kg.) a nueve pesos el marco a 23 pesos siete y quartillo reales”.93 Fotos 14, 15 y 16. Hemos constatado el peso de los objetos que describimos, con datos del inventario de 1768. Cabe aclarar que en el Museo Sacro se conservan otras, muy buenas, piezas de plata pero se conoce su filiación o son de períodos posteriores a la expulsión de los jesuitas. Por lo tanto no las hemos considerado en este escrito. Por los avatares de estas obras de arte vemos, cabalmente, la importancia de realizar inventarios y periódicas verificaciones. Cuanto más documentado se encuentre nuestro patrimonio cultural mas garantizada será su conservación. Se puede suponer la filiación de estos objetos gracias a los numerosos registros que se hicieron y se controlaron desde 1768. La inquietud por el origen de estas alhajas y vasos sagrados, nos llevó analizar el patrimonio artístico–religioso, en particular la orfebrería, de la Iglesia de la Compañía de Jesús de Tucumán. Hemos recordado la producción de las misiones jesuitas en una de sus más notables manifestaciones artísticas. Además indagamos la administración de los bienes incautados, hasta la cesión definitiva del establecimiento a la Orden de San Francisco. Vimos como a través del tiempo, casi dos siglos y medio (doscientos treinta y ocho años), algunas de estas piezas de plata se conservarían y las podemos apreciar y profundizar su estudio en el Museo de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Tucumán. Hemos dado a conocer, en esta oportunidad, el resultado nuestras investigaciones como un aporte a la historia de nuestro patrimonio cultural. S. M. Tucumán, julio de 2006

93

Ibídem.

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Foto. 1: Cáliz. Plata sobredorada “de realce”, fundida, trabajada a martillo, repujada, y cincelada S. XVIII. Decoración de volutas, rocallas y cartelas.

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Foto 2. Detalle de la copa del Cáliz “de realce”.

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Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores Foto 3 - Copón de plata sobredorada, fundida, trabajada a martillo, repujada y cincelada. S. XVIII. Motivos de rocallas, cartelas y volutas.

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Sara Peña de Bascary Fotos 4 y 5. Detalles del Copón de plata sobredorado.

4 - Detalles de la parte superior del copón que asienta sobre el astil y de la base. Profusamente decorado con rocalla, volutas, y cartelas.

5 - Detalles del repujado y burilado en parte superior y tapa del copón

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Fotos. 6 y 7. Detalles de bases del cáliz y del copón.

6 - Base del Cáliz. Detalles decorativos de cartelas, flores, volutas y nervaduras. Bordes ondulados. Obsérvese

7- Base del Copón. Detalles decorativos en que se aprecia el mismo diseño del cáliz. Salvo las nervaduras que esta pieza no las tiene.

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Sara Peña de Bascary Foto. 8. Incensario. Par. Plata martillada, repujada, cincelada y calada. S XVIII.

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Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores Fotos 9 y 10: Incensarios (par). Pormenores.

9 – 10 Incensario: parte superior trabajada a martillo y calada. Receptáculo repujado y burilado. Arandela repujada y burilada.

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Sara Peña de Bascary Foto 11. Custodia de plata sobredorada, fundida, trabajada a martillo, repujada y cincelada. S. XVIII. La figura de un querubín sostiene el sol con rayos centrífugos de distinta longitud.

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Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores Fotos 12 y 13. Detalles de la Custodia.

Arriba: Foto 12 - El querubín que remata el astil y soporta el sol Abajo: Foto 13 - Base de la custodia. Repujada y burilada. Decoración cartelas, volutas y nervaduras.

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Sara Peña de Bascary Foto 14 -Cáliz: Líneas simples. Plata sobredorada fundida y repujada. Astil con varios discos superpuestos. S. XVIII

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Las “alhajas y vasos sagrados” de los jesuitas de Tucumán y sus administradores Fotos 15 y 16. Cáliz de plata. Líneas simples.

Foto 15 Pormenor del cáliz de plata de líneas simples. Siglo XVIII.

Foto 16 Pormenor del interior de la base del cáliz de líneas simples.

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