INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

ESCUELA SUPERIOR DE INGENIERIA Y ARQUITECTURA UNIDAD TICOMAN

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México.

TESIS
QUE PARA OBTENER EL TITULO DE

INGENIERO GEOLOGO
PRESENTA: ACO PALESTINA ABEL

MÉXICO, D. F. 2003

CONTENIDO
i 1 3 4 5

R ESUMEN INTRODUCCIÓN

Antecedentes Objetivos del Estudio Metodología

Capítulo 1
6 9

Localización del Área de Estudio Características del Área de Estudio

14 14 18

Capítulo 2 Estructura Sedimentaria de la Plataforma
Distribución de Facies Distribución de Sedimentos Actuales

20 21 23 23 24 24 24 25

Capítulo 3 Evolución Geológica Reciente de la Plataforma y
Planicie Costera

Periodo Pleistocénico Transgresión Holocénica Regresión Holocénica Secuencia II (7,000 a los 3,600 años A. P.) Secuencia III (3,600 a los 1,500 años A. P.) Secuencia IV (1,500 a los 500 años A. P.) S ecuencia V (500 años A. P. al presente.)

(CONTINUACIÓN)

28 28 28

Capítulo 4 Fisiografía de la Planicie Costera

Planicie Costera Ondulada Mecanismos de Formación de los Cordones de Playa

34 34 35 35 36

Capítulo 5 Fisiografía de la Planicie Fluvial del Río Santiago
Planicie Fluvial Dinámica Fluvial Patrón del Curso Fluvial Modificaciones del Curso Meándrico

40 40 41 41 43 45 47 48

Capítulo 6 Fisiografía y Evolución del Delta del Río Santiago
Características del Delta Planicie Deltaica
Planicie Deltaica Superior

Frente Deltaico Prodelta

Planicie Deltaica Inferior

Evolución del Sistema Deltaico

Anexo I
54 56 60

Agentes Meteorológicos Importantes y sus Efectos Infraestructura Hidroeléctrica y sus Efectos Conclusiones Referencias

índice de imágenes
pag. 7 11 Fig. 1 Fig. 2 Area de estudio y cuenca hidrográfica del río Santiago. Distribución espacial de las áreas de bosque de manglar presentes en la planicie costera de Nayarit. Carta batimétrica y fisiográfica del complejo plataforma continentalplanicie costera de Nayarit y parte sur de Mazatlán. Diagramas de las Secciones “Arcer” y su correspondiente interpretación de facies. Carta de la costa de Nayarit y parte sur de Mazatlán que muestra los tipos de facies que se encuentran a unos 50m por debajo de la actual superficie de la plataforma y parte superior del talud. Carta de la costa de Nayarit y parte sur de Mazatlán que muestra la distribución de sedimentos actuales sobre la plataforma. Líneas de costa aproximada durante el periodo de transgresión entre los 7,000 y los 4,500 años A. P . Evolución de la línea de costa durante el periodo de transgresión de los 4,500 años A. P al presente. . Porción del mapa de Diego Joaquín de Garavito (1763). Carta de la costa de Nayarit y parte sur de Mazatlán que muestra la evolución del complejo plataforma continental-planicie costera de Nayarit y parte sur de Mazatlán. Diagrama de la secuencia de eventos de formación de un cordón de playa. Vista aérea oblicua de la planicie costera ondulada (strand plain) que muestra los cordones de playas abandonadas parcialmente cubiertos por manglares y algunos cuerpos de agua. Vista de una depresión entre cordones de playas abandonadas adyacentes, cerca de la población de Santa Cruz; esta en particular se muestra con un cuerpo de agua permanente. Vista de la depresión entre dos cordones de playa adyacentes, cerca del poblado de Santa Cruz. Vista de las afectaciones que sufrió la zona de manglar adjunta a la línea de costa, por el paso del huracán Kenna.

13 15 17

Fig. 3 Fig. 4 Fig. 5

19 22 22 26 27

Fig. 6 Fig.7a Fig.7b Fig. 8 Fig. 9

29 30

Fig.10 Fig.11

30

Fig.12

31 31

Fig.13 Fig.14

32 32

Fig.15 Fig.16

Barra longitudinal sobre el cauce del río Santiago localizada cerca del poblado de Villa Juárez. Proceso de Migración de una barra de media luna, que muestra un desarrollo de tres faces hacia el este, localizada cerca del poblado Santiago Ixcuintla. Vista panorámica de la desembocadura actual del río Santiago. Esta desembocadura se formo durante los últimos 100 años A. P ., correspondiendo a la desembocadura Vc. Vista panorámica del estero Boca de Cachimin, localizado al noreste de la desembocadura actual del río Santiago, muy probablemente esta era la zona donde se localizaba la desembocadura conjunta que tenían los ríos San Pedro y Santiago en el periodo de los 100 y los 200 años A.P correspondiendo a la desembocadura Vb. . Vista panorámica de la entrada de marea de Tecapán localizada al noreste de la desembocadura del río Santiago, en esta zona probablemente confluía la desembocadura conjunta de los ríos San Pedro y Santiago de los 500 a los 200 años A.P correspondiendo a ., la desembocadura Va. Modificaciones del curso meándrico, que registra las diferentes trayectorias fluviales en diferentes periodos de tiempo del río Santiago. Unidades geomórficas del sistema deltaico-fluvial del río Santiago Esquema que muestra la evolución morfológica del delta del río Santiago durante los últimos 500 años A. P . Modificaciones de la morfología deltaica del río Santiago durante las ultimas tres décadas. Carta Geomorfológica del delta y curso bajo del río Santiago, que muestra la configuración meándrica de su curso. Desarrollo del complejo Pacifico Occidental, en el que se muestran la localización de los Proyectos Ixcam, Agua Fría y El Cajón; además de las Centrales en operación sobre el cause del río Santiago por parte de CFE. Características hidrográficas de los principales ríos que drenan a la planicie costera del estado de Nayarit y parte sur de Mazatlán. Cuadro de datos que muestra las características principales del curso meándrico del río Santiago desde las década de los 40’s. Cuadro que muestra los fenómenos meteorológicos considerados extremos en la categoría de Huracán, que afectaron directamente o muy cerca de la zona de estudio, durante los últimos años.

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Fig.17

33

Fig.18

33

Fig.19

37

Fig.20

46 49 50 53 58

Fig.21 Fig.22 Fig.23 Fig.24 Fig.25

6 39 54

Tabla1 Tabla2 Tabla3

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Resumen

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Se examina la configuración actual del sistema deltaico formado por el río Santiago, destacando sus principales características geomorfológicas a partir de los factores que afectaron su evolución geológica reciente. Para tal efecto se recabaron datos de trabajos previos y se interpretó material fotoaéreo e imágenes satelitales de fechas recientes, lo que permitió la reconstrucción del desarrollo de la porción deltaica del río Santiago y su área de influencia. Identificándose dos periodos principales en el desarrollo morfológico de este delta: 1. Desde finales del Pleistoceno se considera a la influencia marina, destacando la incidencia la acción del oleaje, como el agente principal para la formación de las extensas planicies onduladas (strand plain), que conforman a este sistema deltaico y en menor medida la influencia fluvial del río Santiago, que si bien no fue muy importante en el desarrollo morfológico de este delta, si lo fue para establecer la zona de desarrollo deltaico, además de que fue el más importante aporte fluvial sedimentario durante ese tiempo. 2. Durante las últimas tres décadas los factores antropogénicos han sido los principales agentes que rigen la morfología actual del delta del Santiago. Factores tales como la construcción de presas sobre el cauce del río Santiago y las desmesuradas actividades agrícolas y acuícolas muy cerca de la zona litoral han modificado seriamente el balance sedimentario en la zona de estudio. A esto hay que agregar los efectos provocados por los huracanes que tienen una incidencia regular en la zona de estudio. La interacción de estos factores en la actualidad se ha traducido en un evidente proceso erosivo de la línea de costa el cual se hace muy evidente en la zona del ápice deltaico del río Santiago. Así mismo se hace un resumen de las características del sistema costero-plataforma, al cual pertenece este río, ya que este fue un componente primordial para el desarrollo y la configuración actual de este sistema.

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INTRODUCCIÓN…………

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De acuerdo con Coleman et al. (1971) y Galloway (1975), la forma de un sistema deltaico esta en función de dos factores primordiales: 1. la cantidad de afluencia de sedimento aportado por los sistemas fluviales y 2. la intensidad de las condiciones oceanográficas que lo afectan. La proporción de estos dos factores determinara en gran mediada la morfología que adopte el sistema deltaico. Una alta proporción de la afluencia de sedimento da como resultado un delta elongado con forma de “pata de ave” (bird foot), tal como el del Mississippi. Con proporciones progresivamente más bajas en la afluencia de sedimento, la forma se vuelve lobulada (delta del Danubio), cuspada (delta Sao Francisco) o arqueada, a medida que va aumentando la influencia marina. Con una afluencia de sedimento relativamente baja y frente a condiciones intensas de la acción del oleaje, la forma del delta subáereo no se desarrolla y los depósitos sedimentarios son distribuidos uniformemente a lo largo de la línea de costa y fuera de la plataforma. Este es el caso del delta del río Santiago, el cual tiene una forma cuspada sobrepuesta en un amplio arco o protuberancia sobre la línea de costa. El desarrollo evolutivo de este delta se dio mediante una serie de rectificaciones de su cauce, que resultaron en una serie de cambios en el sitio y forma de la zona de desembocadura. Esta serie de cambios, modelaron en gran medida la morfología actual de la plataforma y planicie costera de las costas de Nayarit y sur de Mazatlán. Esta plataforma adquiere una carácter distintivo por la gran concentración de depósitos sedimentarios en toda su extensión, producidos en gran medida por los diversos sistemas fluviales que desembocan en la región, entre los que destacan: el río Grande de Santiago, San Pedro, Acaponeta, Baluarte, entre otros (Tabla 1). La estructura de los sistemas deltaicos coalescentes formados por estos ríos, es enormemente complicada, debido a que su formación dependió en gran medida de acción de la deriva litoral sobre los mismos así como la abundancia en el suministro de sedimentos propocionado por los ríos, procesos ocurridos simultáneamente frente a condiciones fluctuantes del nivel marino durante el Cuaternario. Aunado a esto los factores climáticos jugaron un roll muy importante durante el desarrollo de esta región. Sin duda los factores depositacionales así como el desarrollo evolutivo de la plataforma y costas de Nayarit y sur Mazatlán, estuvieron marcados por las modificaciones que sufrió el río Santiago en su zona de desembocadura. Factores que actualmente se ven seriamente afectados probablemente por la construcción de complejos hidroeléctricos sobre este río regulando su cauce en función de necesidades agrícolas y de generación de energía eléctrica, quedando retenida la carga sedimentaria que trae consigo desde la porción montañosa, en ambos embalses.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Aunque las ventajas producidas por estos complejos hidroeléctricos sobre las poblaciones de la planicie costera son evidentes, tendríamos que constatar si estas, generarán a largo plazo beneficios prioritarios tanto para las áreas habitadas como para las áreas naturales y por otro lado que si las afectaciones sobre la zona costero-litoral no se traducirán a la postre en un daño mayor que supere los beneficios originados por la construcción de complejos hidroeléctricos en la zona. Aunado a esto el paso de agentes meteorológicos importantes tales como los huracanes han sido un factor primordial para el desarrollo actual del área de estudio.

2

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Antecedentes……………………………………………… Trabajos Previos

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Los primeros registros de la entrada de los conquistadores españoles en el área, fueron realizados por Nuño de Guzmán en 1530 (Brand, 1958). Las primeras cartas reportadas para las costas del estado de Nayarit fueron realizadas también por conquistadores españoles y datan del año de 1550 y 1763 (Diego Joaquín de Garavito). La Comisión Federal de Electricidad (CFE), promueve las primeras exploraciones de carácter geológico en la zona, realizando principalmente un estudio integral del río Santiago y sobre otros sistemas fluviales menores que drenan en la planicie costera, con objeto de aprovechar al máximo las perspectivas de generación de energía eléctrica de dichos ríos, además de realizar estudios conjuntos con la hasta entonces Secretaria de Recursos Hidráulicos, realizados en varios periodos comprendidos de 1960 a 1975 (Veytia et al., 1960-1964; Bolaños y Barrera, 1975). Una serie de estudios sobre proyectos hidroeléctricos (como el P. H. El Cajón, Aguamilpa, Cajones, etc.), son publicados posteriormente (Moreno y Gutiérrez, 1994), culminando con la construcción de la Central Hidroeléctrica de Aguamilpa y la presa derivadora de San Rafael. En 1959 la Scripts Institution of Oceanography organizó estudios de geología, biología, geofísica y geología en el Golfo de California; para este reconocimiento varias áreas de gran interés fueron seleccionadas para realizarse en ellas una investigación más detallada; el área referida en este trabajo como planicie costera de Nayarit, fue una de ellas. Estos trabajos culminaron con la publicación de varios artículos, realizados principalmente por Curray et al. 1963; 1964a, b, c; 1969, que tratan sobre la evolución sedimentológica e histórica de dicha planicie, además de detallar la estructura interna de la plataforma continental adjunta así como su evolución. En 1963, P. E. Damon, Nieto Obregon y Delgado Argote, realizan estudios sobre un Plegamiento Neogenético en la Zona de Nayarit y Jalisco incluyendo un apartado sobre la Evolución Geomórfica del río Grande de Santiago. En 1978 Ortíz Pérez M. A., comienza una serie de estudios que abordan como problemática principal las inundaciones provocadas por el río Santiago sobre zonas aledañas al cause del mismo, registrando en su trabajo la evolución geomorfológica del curso de este río, desde la década de los 40’s hasta principios de la década de los 70’s, editando un último artículo, como actualización del mismo tema, publicado en 1994. Para ese mismo año Romo Aguilar M. de L., aborda en su trabajo la misma problemática pero para el río San Pedro. En 1996 El Instituto de Geografía de la UNAM realiza estudios sobre las características geológicas e hidrológicas de la planicie costera Nayarita, encabezados por Lanza Espino et al. En 1999, Ortiz Pérez M. A. y Romo Aguilar M. de L., realizan el último trabajo de carácter geológico reportado, sobre la planicie costera Nayarita, en la parte de la Bahía de Matachel registrando los cambios por sedimentación de la línea de costa presentes en la actual bahía.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México .

Objetivos del Estudio………

………………………………………………………

Conocer y registrar la configuración de facies actuales del delta del río Santiago así como reportar su evolución, en especial los últimos cambios suscitados sobre este a raíz de la construcción de la C. H. de Aguamilpa a partir de 1993 hasta 1999. De manera complementaria se realizo una recopilación de los trabajos más sobresalientes del área de las costas de Nayarit, con el fin de presentar un marco geolólogico-sedimentario completo del área del estudio.

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Metodología……………

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Con base en cartografía e información reciente se reconstruyo el desarrollo deltaico y última parte del cause, del río Santiago. Para este análisis se tomo como base el material fotoáereo con fecha de junio de 1999 (material más reciente del área, disponible para este trabajo). Con el fin de facilitar su interpretación y clasificación tanto del sistema deltaico como del patrón fluvial del curso bajo del río Santiago, se resaltaron los aspectos más sobresalientes que caracterizan e identifican a estos sistemas. Esto permitió reconocer los principales procesos que tienen que ver en el desarrollo geomorfológico del mismo, tanto en el pasado reciente como en la actualidad. El análisis evolutivo de este sistema deltaico demandó la búsqueda de fuentes de información histórica y científica que permitieran detectar y representar cartográficamente la evolución deltaica del río Santiago así como su área de influencia. Adicionalmente se relaciono esta evolución con datos climáticos, que pudieran explicar más detalladamente los cambios depositacionales suscitados en el área de estudio. Para este propósito se recopilaron datos provenientes de diversos estudios, realizados con anterioridad en la zona de estudio. El material fundamental para este análisis se baso en material cartográfico, (imágenes satelitales, fotografías aéreas, cartas, planos, etc.), que cubrieran el área de estudio durante diferentes fechas, con la finalidad de registrar las modificaciones acontecidas durante los últimos años. La reconstrucción de la evolución del aparato deltaico así como la ultima parte del cauce del río Santiago se baso a partir de cartas topográficas de INEGI de noviembre de 1970 y marzo de 1993, imágenes satelitales de la serie multiespectral Landsat de marzo de 1973, 1981 y 1986; abril y mayo de 1992 y marzo y abril de 1993 además de material fotoaéreo de junio de 1999. El análisis de los últimos años se efectúo mediante la selección de puntos de reconocimiento de campo (febrero-marzo 2003) a partir de la interpretación del material fotoaéro más reciente, lo cual permitió verificar los cambios más recientes suscitados sobre el cauce final y el área deltaica del río Santiago. Para complementar este estudio con datos anteriores a la década de los 70’s se incluyo información recopilada de los trabajos de Ortiz et al. (1979, 1994). Además de incorporar fuentes históricas que incluyeron cartografía del siglo XVIII, de origen español, con calidad variable (Garavito 1763). Esta información se analizó y confrontó con la cartografía reciente y fotografías aéreas actuales de la región. Paralelamente a las prácticas de interpretación se fue generando e integrando una carta geomorfológica, que se elaboró utilizando como mapa base material fotoaéreo con fecha de junio de 1999 a escala 1:75 000 del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Localización del Área de Estudio……………………………… ……

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La zona de estudio se encuentra localizada en la región centro-oeste de la República Mexicana, al noroeste del estado de Nayarit (23°5’00” N, 20°36’00” N, 103°43’00” W y 105º04’06” W); abarcando en su totalidad a los municipios de Santiago Ixcuintla y San Blas, correspondientes a este estado, así como la parte suroeste del estado de Sinaloa (Fig.1). La planicie costera de Nayarit es una extensa “llanura costero-pantanosa”, (Fig.3). Perteneciente a la provincia fisiográfica denominada Planicie Costera Nayarita, cubre una superficie total 2 aproximada de 852 km abarcando más de 150,000 ha de llanuras de inundación, canales de marea, sistemas deltaicos y costeros, además de lagunas y manglares. La amplitud promedio de esta planicie, a partir de la línea de costa hasta unos 200 msnm, es de unos 59.5 km en promedio (Lanza, et al., 1996). Las corrientes más importantes que drenan esta planicie son los ríos Cañas, Acaponeta, Rosa Morada, Bejuco, San Pedro y Santiago, que cubren una superficie total de cuencas de 161,515 km2 (Tabla1). El río Santiago sobresale de entre los anteriores ya que a sido e principal generador de los cambios morfológicos que ha sufrido la planicie costera de Nayarit y sur de Mazatlán. La planicie fluvial del río Santiago, va desde el cabecera municipal de Santiago Ixcuintla (21º49’00” N, 105º12’00” W, con una elevación de 40 msnm, situada a unos 67 kms al noroeste de Tepic Nay.), hasta la desembocadura del río Santiago, (a nivel del mar, a unos 20 km de dicha cabecera) (Fig.1); el curso bajo del río Santiago, al que nos referimos en este análisis, queda comprendido desde el punto en que el río abandona la Sierra Madre Occidental, para entrar a la planicie costera de Nayarit, hasta lograr su desembocadura al Pacífico, a unos 73 kilómetros de las estribaciones de la Sierra Madre Occidental (Fig.3).(Ortiz, 1979). El río Grande de Santiago se considera como componente del sistema fluvial Lerma-Chapala que, en conjunto forma una sola unidad geográfica, ya que presenta a lo largo de su recorrido características geográficas de muy distinta índole (geográficos, hidrológicos, climáticos, geológicos, geomorfológicos, etc.); procedente del centro del país (Lago de Chapala, estado de Jalisco), recorre 435 kilómetros cruzando varios estados de la República Mexicana, desembocando en el Océano Pacífico, justamente en las costas de Nayarit (Boca del Azadero).
Área de Cuenca 2 de Drenaje km Presidio 4, 825 Baluarte 5, 383 Cañas 451 Acaponeta 5092 Rosa Morada 215 Bejuco 334 San Pedro 26, 480 128, 943 Santiago Santa Cruz 200 730 Chico Chila 535 Ameca 13, 995 Río Long. Aprox. km. 167 165 72 233 55 69 255 435 16 27 30 240 Gasto medio anual 3 miles/m 106, 333.2 1 180,503.1 1,890.00 172,940.50 2 692,831.4 9 445,216.2 Precipitación total anual mm 1500 1051 1317 1486 1400 1,044.10 1,267.40

Tabla 1.Características hidrográficas de los ríos principales que drenan a la planicie costera del estado de Nayarit y parte sur de Mazatlán (1990).

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N

W

E

S

105º 20'

105º 30'

105º 10'

21º 60'

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Tuxpan
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105º

N
21º 60'

S

21º 50'

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21º 50'

Santiago Ixcuintla

Cuenca Hidrográfica del Río Santiago 2 Área de Drene: 29,263km

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Zacatec as

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0 5 10 15

Rio n Gra
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Presa Santa Rosa Guadalajara

21º 30'

105º 30'

105º 20'

Lago de Chapala

Rio Lerma

0

10

20 Kilometros

80

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En su curso el río Santiago recibe por la margen derecha, los aportes de los ríos o arroyos de Bolaños, Amatlán de Jora, Palmillas, Aguapan, Toro Mocho y Huaynamota; y por el izquierdo los de San Antonio, Santa Fé, Suspiro, Platanito y Tepic. La capacidad de escurrimiento ha variado toda vez que actualmente su cause esta parcialmente controlado por obras de resguardo en los últimos kilómetros de recorrido, además que ha sufrido desviaciones por la construcción de la C. H. Aguamilpa situada a unos 60 kilómetros, en línea recta, río arriba de la desembocadura de dicho río (Fig. 25). El curso bajo del río Santiago es el colector general de una de las mayores y más importantes cuencas del país, tanto por los valiosos recursos naturales que comprende, como por la vasta 2 extensión que representa, aproximadamente de unos 129,263 km de superficie, magnitud que nos permite imaginar de manera muy clara la capacidad de escurrimiento que tenia en el trayecto final de este río antes de la puesta en operación de los embalses de la Centra Hidroeléctrica (C. H.) Aguamilpa y de la presa derivadora de San Rafael, que estimaba en un volumen medio anual, para la mitad de la década de los 80’s de 9,500 millones de m 3 (Ortiz, 1978).

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Características del Área de Estudio………
Hidrología y Clima

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La parte norte de la planicie costera de Nayarit y sur de Mazatlán incluye a los ríos Cañas, Acaponeta, Bejuco y Rosa Morada, presentando una oscilación extremosa (7.6°C); la parte sur abarca a los ríos San Pedro y Santiago y es de poca oscilación (6.5°C). Debido a las características geomorfológicas de esta planicie y al resultado de su dinámica hidrológica, las variaciones en los gastos de estos ríos determinan la magnitud del aporte del material suspendido de la sedimentación, además del desarrollo deltaico y otras formas topográficas así como la erosión. Sobresale el volumen medio anual del río Santiago con 9 500 millones de m3, el San Pedro con 2,692 millones de m3 y el Acaponeta con 1,180 millones de m3; en tanto que el Cañas, el Bejuco y el Rosa Morada sólo son significativos en periodos de lluvias y en el invierno, respectivamente (Tabla1). Los tres primeros ríos, entre los que se encuentra el Santiago, pueden rebasar ocasionalmente los 1,000 m3/s, como en temporada de huracanes y eventos de mayor envergadura, como son grandes avenidas y el fenómeno del ENSO1; que representan fases erosivas y acumulativas considerables (Lanza et al.,1996). Tanto el Santiago como el San Pedro, durante las crecidas ordinarias y extraordinarias representan prácticamente un 60% del total de las veces que rebasan los gastos críticos de inundación (Romo, 1994), consecuencia tanto del comportamiento anual pluvial así como a mayor plazo el provocado por tormentas tropicales y huracanes que tocan tierra en el estado de Nayarit de mayo a octubre, con una regularidad aproximada de tres por año (Jáuregui, 1980) y de fenómenos ENSO1, con una ocurrencia dominante de 4.5 años y una secundaria de 21 años, situaciones en donde se puede sobrepasar en más de dos veces a los 1,000 m3/s (Lanza op. cit.). El periodo de retorno más frecuente que se observa por las modificaciones y significado de las inundaciones es de dos años, que según Romo (1994), es de inundaciones ordinarias del régimen del San Pedro, pero aplicable al Santiago y bajo ciertas circunstancias extraordinarias al Acaponeta. La CFE (1994), señala que es muy probable que un cambio en el ciclo hidrológico de las cuencas (control de inundaciones), pueda influir en el plazo de dos a cinco años. El clima de planicie costera se caracteriza por ser del tipo Aw0, que corresponde al más seco de los subhúmedos de acuerdo con el Sistema Modificado por García (1977). Se clasifica como de subtropical a tropical, con una temperatura media anual de más de 25°C. El rango de precipitación pluvial anual es de alrededor de 850 mm en el borde norte cerca de Mazatlán, de aproximadamente de 1,200 mm cerca de Tepic, y de más de 1,660 mm en la planicie costera del sur cerca de San Blas. La mayoría de las precipitaciones se dan al final del verano y principios del otoño, frecuentemente acompañados por tormentas tropicales o “chubascos” que proceden generalmente del sur. Los vientos prevalecientes vienen del noroeste en los meses de invierno y del oeste al suroeste en el verano. A mediados de la primavera el rango de las mareas es de 1.25

1

El Niño-Oscilación del Sur, fenómeno oceánico-atmosférico generado por el amainamiento de los Vientos Alisios.

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Aco-Palestina A.

m en Mazatlán y de alrededor de 0.98 m cerca de San Blas; el rango promedio de mareas es de 0.85 y 0.70 m respectivamente (Curray et al., 1969). Otro fenómeno que incrementa el volumen de las lluvias y en consecuencia los gastos, son los “monzones”, que según García Y Trejo (1990), se presentan particularmente en Nayarit entre mayo y octubre con una alta frecuencia al año, cuyo tamaño e intensidad varia año con año. Sin embargo, durante la mitad caliente del año la Altiplanicie Mexicana, dada su enorme extensión, manifiesta condiciones de continentalidad y se calienta mucho más que el aire, al mismo nivel sobre las tierras bajas o el mar, generando altas evaporaciones; Durante la mitad fría del año los vientos monzónicos cesan y en consecuencia el aporte de humedad, conduciendo a un déficit hídrico, balanceado por las lluvias generadas por los otros fenómenos. Los meses más lluviosos en los seis ríos abarcan de agosto a octubre (960-1 396 mm y 2 397 m3/s, promedios) y los menos lluviosos de mayo a julio (141.4 mm y 514 m3/s, promedio). El periodo de secas comprende de noviembre a abril (57-91 mm y 571.5 m3/s, este último corresponde a las “equipatas” o lluvias de invierno). Sin embargo los mayores gastos mensuales del río San Pedro, han ocurrido en noviembre de años ENSO1 con una intensidad de 4, alcanzando máximos de hasta 5,000 m3/s y mínimos de 1,445 m3/s, que comparados con gastos de ese mes en años normales son 80 y 20 veces mayores respectivamente. Estos fenómenos son similares (aunque aun no calculados), en los ríos Santiago y Acaponeta a través de los incrementos de los escurrimientos y precipitaciones, con los aportes correspondientes de material suspendido y los efectos tanto de erosión como de sedimentación (Lanza et al.1996).

Manglar
El bosque de manglar es el principal agente vegetal que se presenta en la región estudiada comprable en porcentaje solo con las zonas de pastizal inducido y zonas de siembra y temporal, que en los últimos años han aumentado considerablemente, debido al alto crecimiento de los núcleos de población que demandan más zonas de cultivo y pastoreo. Este aumento es obvio, al ser estas dos las actividades principales el desarrollo económico del área. El bosque de manglar se caracteriza por su alta productividad y abundante biomasa; crece en un amplio intervalo de salinidad, pero las mejores condiciones son las salobres. En los sistemas costeros mexicanos se encuentran cuatro especies: mangle rojo Rhizophora mangle, mangle blanco Laguncularia racemosa, mangle negro Avicennia germinans y mangle botoncillo Conocarpus erecta, cuya distribución depende entre otras causas de la morfología e hidrología y del clima (op. cit.). De aproximadamente 660,000 ha de manglar en México (Blasco, 1998), un 17% se encuentra entre Tecapán y San Blas (Fig. 2 y 3), con áreas frecuentemente inundadas, consecuencia de los seis ríos que drenan la zona costera (Tabla 1), tres permanentes (Santiago, San Pedro y Acaponeta), y tres estaciónales (Cañas, Rosa Morada y Bejuco), además de la influencia de la marea. Este manglar ocupa el 70% del área total estuarina (Flores et al., 1992).

10

CONABIO

Fig.2.Distribución espacial de las áreas de bosque de manglar, presentes en la planicie costera de Nayarit.

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

.

Geomorfología
La llanura costera, el litoral y la plataforma continental se encuentran bajo el dominio de o la influencia fluvial de los ríos: Baluarte, Cañas, Acaponeta, Rosa Morada, Bejuco y principalmente de los ríos San Pedro y Santiago (Tabla1). Es una planicie costera acumulativa sedimentaria constituida por la evolución de un sistema de deltas “coalescentes” que han avanzado paulatinamente hacia el oeste. Las llanuras fluviales de los ríos, por sus características fisiográficas y sedimentarias se dividen en dos unidades: llanura alta fluvial y llanura baja fluviodeltaica (Fig.21). En la llanura baja fluviodeltaica, que se distribuye en una franja entre el ambiente terrestre y el lagunar costero cuya anchura promedio es de 60 km, los sedimentos finos se depositan en la cavidad de antiguos lechos fluviales abandonados que son el receptáculo pluvial en la temporada de lluvias; en esta época destacan el río Santiago y menor proporción el río San Pedro, que suman 17,126,909 m3 de material acarreado anualmente. Los suelos están constituidos por materiales disgregados formando unidades como fluvisol eútrico, fluvisol gleyco, luvisol crómico y solonchak órtico, relacionados con fenómenos hídricos y de composición semejante a la roca madre. Se encuentran en esta llanura manchones de selva baja caducifolia, manglar, vegetación halófita y pastizal inducido (INEGI, 1981, 1988). Los cinco ríos que desembocan en esta llanura edificaron un complejo sistema deltaico durante el Pleistoceno tardío, en periodos de bajo nivel del mar. La característica distintiva de este complejo, fue la formación de un planicie ondulada con múltiples depósitos de cordones de playa (strand plain), que aislaron a un alto número de cuerpos de agua (Fig.10).

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Curray et. al., 1969.

Fig. 3 Carta batimétrica y fisiográfica del complejo plataforma coninental-planicie costera de Nayait y parte sur de Mazatlán. Los contornos se encuentran en metros. Se muestra además la topografía de la región y los estribos de la Sierra Madre Occidental.

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Estructura Sedimentaria de la Plataforma

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Esta plataforma esta claramente caracterizada por una pronunciada ampliación en la parte central que alcanza una anchura de 75km, en una relativamente estrecha protuberancia, que marca su máximo desarrollo. Los detalles de la batimetría de esta plataforma se muestran se muestra en la Figura 3. La plataforma continental inmediatamente al norte, cerca de Mazatlán se estrecha a unos 20km. Al sur cerca de San Blas la plataforma es igualmente estrecha interactuando con los estribos de la Sierra Madre Occidental, y estructuras probablemente de origen tectónico (Fig. 3). La inusual morfología lobular de la superficie de esta plataforma, es de interés primario ya que se muestra directamente como resultado de la sedimentación principalmente de sistemas deltaicos durante el Cuaternario. En el Pleistoceno, durante periodos de bajo nivel del mar, el río Santiago y otros sistemas fluviales menores, construyeron un complejo deltaico sobre la plataforma continental, alcanzando en algunos lugares el borde de la plataforma actual. El frente deltaico se ubicaba muy cerca del borde de la actual de la plataforma actual, situado a corta distancia del archipiélago de las islas Marías (Fig. 9); posteriormente la transgresión del Holoceno, desplazó la línea de costa a través de la superficie expuesta de ese complejo deltaico a una posición muchos kilómetros, tierra adentro hacia el continente, de la posición que actualmente tiene. Debido a su gran amplitud, esta plataforma, evolucionó a partir de varios génesis (no únicamente deltaico), dependiendo del periodo de tiempo y la posición geográfica dentro de esta, hasta tomar su morfología actual.

Distribución de Facies
Una serie de estudios por medio de perfiles acústicos fue realizada por Curray et al. en 1963, en cuyos trabajos se detallo la estructura interna de esta plataforma así como de la parte superior del talud continental. Para este estudio se utilizaron perfiles de reflexión acústica, 2 3 obtenidos mediante dos instrumentos: el “Sonoprobe ” (ecosonda), y el “Sonic Profiler ” o “Arcer”. La penetración de estos perfiles alcanzo aproximadamente profundidades de más de 200m bajo la plataforma continental actual. Estos registros muestran en sección capas de depósitos deltaicos progradantes, además de una serie de probables depósitos aluviales y de pantano. La examinación minuciosa de estos registros revelo que la sedimentación deltaica no fue contemporánea en toda el área de la actual plataforma, ya que algunas secciones, especialmente
2 3

Instrumento que se utiliza para la determinación de espesores marinos someros, principalmente de sedimentos Holocénicos. Perfilador cuyas características técnicas lo hacen muy apropiado para estudiar estructuras profundas y gruesas del orden de c ientos de metros bajo el piso

marino.

14

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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al sur de la misma, muestran secuencias deltaicas sobrepuestas, mientras que en la parte norte se registraron depósitos de plataforma sin influencia deltaica importante. Además en la mayoría de los perfiles de la parte central y externa de esta plataforma revelaron características morfológicas sepultadas que son notablemente similares al la de la actual plataforma. Estos estudios, incluyeron la realización de una serie de secciones transversales que permiten verificar la distribución de facies. En este trabajo solo incluiremos las secciones más representativas realizadas sobre la plataforma continental y parte superior del talud. La ubicación de esas secciones se muestra en la Figura 4 y 5. La sección A-A’ se localiza en la parte norte de la plataforma, al sur de Mazatlán Sin. Esta área es un tanto más profunda que el resto de la plataforma, relacionada probablemente una subsidencia de tipo local (downwarping), y a fallamiento. La serie de fallas que cruzan este perfil son normales de crecimiento, lo que indica que los depósitos sedimentarios son volumétricamente importantes en esta parte de la plataforma. Los depósitos marinos están ínterdigitados con depósitos parálicos hacia las partes más cercanas al continente. La sección que pasa a través de la principal protuberancia del borde de la plataforma de Nayarit y parte sur de Mazatlán (Fig. 4, Secc. D-D’), muestra una secuencia deltaica que progradado el borde de la plataforma en tres diferentes fases (Periodo 1; 3 y 4), los cuales fueron formados durante periodos de caídas del nivel del mar. Parte de, pero no del todo, este cambio en el borde de la plataforma en esta área a sido causado por procesos erosivos. Más hacia el sur, se localiza la sección G-G’ (Fig. 4), la cual muestra igualmente una progradación deltaica en dos fases (Periodo 1 y 2). La progradación deltaica sepultada en esta sección (Periodo 1), ha sido determinada como la plataforma fósil más antigua identificada en el área. Como resultado del análisis anterior se identificaron al menos cuatro Periodos máximos de desarrollo deltaico (Periodos 1; 2; 3 y 4), preservados en el cuerpo de la plataforma continental actual como bordes fósiles de la misma. La configuración de este análisis se muestra en la Figura 9. El más joven de esos periodos deltaicos registrados, se considera como el borde de plataforma actual en el área de las costas de Nayarit. El desarrollo de las unidades de facies, reveladas por la interpretación de los registros sónicos involucra una muy complicada secuencia de eventos, que incluye una progradación deltaica relacionada con procesos contemporáneos de erosión (terrazas erosiónales) y subsidencia local (downwarping), ocurridos simultáneamente durante las fluctuaciones del nivel del mar del Cuaternario. La distribución de esas facies se muestra en la Figura 5.

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Fig. 5. Carta de la Costa de Nayarit y parte sur de Mazatlán que muestra la distribución de los tipos de facies que se encuentra a unos 50m por debajo de la superficie actual de la plataforma y parte superior del talud. Así mismo muest ra la localización de las secciones de los registros "Arcer", de la Figura 5.

Tomado de Curray et. al., 1964c.

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Estos estudios concluyeron que las partes sur y centro de la plataforma de Nayarit y parte sur de Mazatlán son predominantemente de estructura deltaica, mientras que la parte norte, afectada por subsidencia local, no tiene una influencia deltaica importante. Por lo tanto las partes de la plataforma con relativamente bajos periodos de suministro de sedimento y con una relativamente rápida subsidencia están constituidas en sección por depósitos de talud y plataforma. En cambio las porciones con gran estabilidad tectónica, están constituidos por una serie de depósitos deltaicos progradantes en donde las facies de plataforma son menos importantes.

Distribución de Sedimentos Actuales

La distribución de los sedimentos superficiales sobre la plataforma continental actual de Nayarit y parte sur de Mazatlán, es muy similar a la mayoría de otras plataformas amplias en el mundo. Los sedimentos de la plataforma interna son arenas neríticas del actual ciclo sedimentario. Estos depósitos gradan abruptamente a arcilla limosa y arcilla en la parte central e interna de la plataforma, dichos depósitos son el producto de la distribución de la actual carga suspendida del río Santiago. Sobre la amplia sección central de la misma, estos depósitos pasan a una zona de limo arcillaarenosa, que son el resultado de una mezcla entre los depósitos de arenas finas, derivadas de las descargas de los ríos, con los depósitos residuales de arenas basales transgresivas del Holocéno provenientes de la plataforma. Sobre el extremo norte y sur, al final del área, los depósitos están asociados con el río Santiago y son una mezcla de arenas neríticas con arenas limosas (en menor porcentaje), relictos de las arenas basales transgresivas de borde de plataforma. La distribución aproximada de estos depósitos sobre la plataforma se muestran en la Figura 6 (Reguero et al. 1983).

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Fig. 6. Carta de la Costa de Nayarit y parte sur de Mazatlán que muestra la distribución de Sedimentos actuales sobre la plataforma. Observese que los principales depósitos de arena se concentran en las márgenes de los princip ales sistemas fluviales.

Tomado de Reguero et. al., 1988

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Evolución Geológica Reciente de la Plataforma y Planicie Costera

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La planicie costera y la plataforma continental de las costas de Nayarit y parte sur de Mazatlán se encuentran bajo la influencia del río Santiago y en menor medida de los ríos San Pedro, Acaponeta, Las Cañas y Baluarte, situados a lo largo de esta. El desarrollo evolutivo del delta del río Santiago sobre esta plataforma se dio mediante una serie de rectificaciones de su cauce, que resultaron en un conjunto de cambios en el sitio y forma de la zona de desembocadura. Esta serie de cambios, sucedidos durante el Cuaternario modelaron en gran medida la morfología actual de esta plataforma así como de la planicie costera adyacente. En el Pleistoceno tardío, durante periodos de bajo nivel del mar, estos ríos edificaron un vasto y complejo sistema deltaico sobre lo que hoy es gran parte de la plataforma continental correspondiente al estado de Nayarit y sur de Mazatlán. El frente deltaico se ubicaba muy cerca del borde de la plataforma continental actual, situado a corta distancia del archipiélago de las Islas Marías (Ortiz, 1979), (Fig. 3 y 9). Para fines del Pleistoceno y durante el transcurso de los primeros milenios del Holoceno, tiene lugar una fase transgresiva con un ascenso en el nivel marino. La línea de costa, en la zona de estudio, se traslado, avanzo y emigro tierra adentro, sobre lo que constituía la primitiva superficie del delta, varios kilómetros hacia el continente de la posición que actualmente tiene (Fig. 7a). Es evidente que, con la secuencia transgresiva se modifica totalmente el drenaje fluvial de la zona, pues éste se irá adaptando de acuerdo con el retroceso de la costa. Esta transgresión ocurrió como resultado de un rápido ascenso del nivel del mar que siguió a la Glaciación del Wisconsiano tardío (Würum II), interrumpida por cortos periodos de avance deltaico (Fig. 4). Algunos estudios sugieren que al inicio del fenómeno regresivo (incluso antes) los ríos San Pedro y Santiago confluían a los 21º 44’ norte (al norte de las planicies fluviales que ambos ríos tienen actualmente), antes de su desembocadura al océano; aun en la última fase de dicho fenómeno regresivo y durante el proceso de estabilización del nivel del mar, estos ríos desembocaban juntos al Océano Pacífico (Fig.7a y b). El aumento eustático del nivel marino aproximadamente de los 18,000 a los 7,000 años antes del presente (A.P.), causo una rápida transgresión de la línea de costa a través de la plataforma continental (Fig.4). Cuando el aumento estático disminuyó, la transgresión fue localmente balanceada por el depósito sucesivo de barras litorales, a lo largo de la línea de costa. La progradación de la línea de costa (regresión depositacional), comenzó poco después de que el período de aumento eustático del nivel del mar fuera tranquilizándose lentamente. La regresión de la línea de costa tiene lugar a la vez que continua la lenta transgresión marina, observándose de esta manera que el continuo aporte de sedimentos tiene una velocidad de depósito que supera el

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lento avance del litoral, aunado a esto debe considerarse que se trata esta de una costa de levantamiento según Romo, 1994.

Periodo Pleistocenico
A partir de la interpretación de los registros acústicos presentados en el capítulo anterior así como una serie de estudios realizados sobre la planicie costera Curray et al. (1961; 1963; 1964a,b y c; 1969), propone la siguiente cronología para las costas y plataforma del estado de Nayarit y parte sur de Mazatlán, a partir de dataciones radiométricas realizadas en material orgánico tanto de la plataforma4 como de la planicie costera5. Probablemente durante el Wisconsiano temprano o antes, se depositaron las secuencias progradantes de los Periodos 1 y 2 con un nivel del mar6 120m abajo del nivel actual. A la mitad del Wisconsiano aparentemente la posición del nivel del mar se elevo, unos 23m, sumergiendo estos Periodos (Fig. 4 y 9). Pasada ese proceso transgresivo del nivel del mar, este registro una disminución de 97m a 106m debajo del actual nivel del mar, al comienzo de la fase glacial del Wisconsiano tardío. Durante ese proceso regresivo se formo el Periodo de progradación 3 (Fig. 9). Pasada la fase glacial, el nivel del mar se mantuvo en un estado de equilibrio durante un tiempo prolongado formando extensas planicies que quedaron sujetas a erosión. Para el Wisconsiano medio el nivel del mar ascendió de nuevo, hasta posicionarse aproximadamente a 64m abajo del nivel actual, manteniéndose sin variación aparente el tiempo suficiente como para formar la amplia superficie plana de la plataforma central. Durante este tiempo probablemente se desarrollo una llanura aluvial pantanosa asociada con una planicie ondulada de cordones costeros (strand plain), similar a la que actualmente se localiza en la zona. Una segunda caída del nivel del mar hasta los 125m abajo del nivel actual, ocurrió durante el Wisconsiano tardío, formando los depósitos del Periodo 4 mediante un proceso de progradación deltaica (Fig. 4 y 9). Los únicos rastros de edad Pleistocénica que quedaron sobre la planicie costera de Nayarit y parte sur de Mazatlán, son los depósitos de cordones costeros se la Secuencia I, localizados en su borde norte, cerca de la entrada de marea de Tecapán (Fig.9). Estos antiguos cordones, ahora cementados, probablemente representen un periodo interglacial durante el Pleistoceno tardío. Se les atribuye una edad del Sangamoniano o Wisconsiano medio, correlacionada con una posición baja del nivel del mar postulada para los 35,000 y los 25,000 años A.P. (Curray et al.,1969). Aunque los cordones de playa de esta Secuencia se observan

4 5 6

Dataciones radiométricas sobre moluscos de aguas someras: Strombus grannulatus, Megapitaria squalida, Anomia adams, Arca pacifica. Dataciones radiométricas sobre conchas de bivalvos: Donax punctatos, Crassostera corteziensis, Mulinia pallida, Trivella sp, entre otros. El nivel del mar se determino sobre los registros acústicos (Arcer), considerando características morfológicas relacionadas con el nivel del mar. Tomando en cuenta que el nivel del mar en un sistema deltaico se da aproximadamente entre las capas frontales (foresets beds) y las capas iniciales (topsets beds), y estas se sitúan sobre el borde de la plataforma.

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Fig.7b. Evolución de la línea de costa durante el periodo de regresión de los 4,500 años a. p. al presente. Notese que la Laguna de Agua Brava termino su formación aprox. a los 4,500 años a. p. por el desarrollo de una lengua de arena. Se muestra además la reconstrucción de la desembocadura conjunta de los ríos San Pedro y Santiago durante los periodos II, III y IV; al sur de la actual desembocadura del San Pedro.

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LINEAS DE COSTA TRANSGRESIVAS
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Desarrollo de un depósito de lengua de arena antes de los 4750 años a. p.

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Tomado de Curray et. al. 1969

Fig.7a. Línea de costa aproximada durante el periodo de transgresión entre los 7,000 años a. p. y los 4,500 años a. p. La línea de costa se cree que se detuvo por primera vez alrededor de los 4,750 años a. p. en un punto cerca de la ahora Isla de Mezcaltitlán, sitio en donde se desarrolla una lengua de arena hacia el norte, encerrando la ancestral Laguna de Agua Brava. Se muestra también la desembocadura conjunta de los ríos Santiago y San Pedro para ese tiempo, al norte de sus causes actuales.

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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únicamente al norte del área, es probable que una secuencia similar este cubierta bajo material joven, en otros sitios de la región.

Transgresión Holocénica (7,000-3600 años A. P.)
Estudios del cambio del nivel del mar en varias regiones del mundo sugieren un periodo de aumento relativamente rápido de este, aproximadamente de los 18,000 a los 7,000 años A.P. (Fig. 4). Durante este periodo el nivel del mar transgredió las plataformas continentales en varias regiones del mundo. Muchas líneas de costa se estabilizaron o registraron una regresión durante un periodo de lento aumento del nivel marino en los últimos 7,000 a 6,000 años A.P. Este proceso transgresivo muy probablemente erosiono los depósitos de cordones litorales contemporáneos a las progradaciones de la plataforma, el único remanente de estas progradaciones sobre la planicie costera, es la Secuencia I, localizada al norte del área, estos depósitos son probablemente contemporáneos en tiempo al Periodo de progradación I sobre el cuerpo de la plataforma. En la zona de estudio la transgresión relativamente lenta, durante los comienzos del Holoceno fue balanceada por un proceso de depósito sucesivo de barras litorales a lo largo de la línea de costa (desde San Blas hasta Mazatlán), causando un proceso de “regresión depositacional” a lo largo de la línea de costa. La transgresión aparentemente se estabilizo por primera vez en el área de estudio alrededor de los 4,750 años A.P. en un punto cerca de la ahora Isla de Mezcaltitlán (Fig. 3). Para ese tiempo la corriente de la deriva litoral comenzó a desarrollar un deposito de “lengua de arena” (spit), al norte de este punto. Para los 4500 años A.P esta se extendió al noreste encerrando a la Laguna de Agua Brava (22° 05’N; 105° 40’W), (Fig. 7a y b). En los bordes norte y sur de la planicie costera de Nayarit y sur de Mazatlán, la transgresión se prolongo hasta alrededor de los 3,500 A.P. El clima durante esta época se cree era relativamente frío. Para este tiempo los ríos San Pedro y Santiago tenían un cauce conjunto desembocando al Océano Pacífico al norte de las desembocaduras que ambos tienen actualmente (22 ° norte), (Fig. 7a).

Regresión Holocénica (4,500 años A.P. al presente)
La última etapa del fenómeno transgresivo en las costas de Nayarit y parte sur de Mazatlán como ya se menciono fue localmente balanceado mediante el depósito de cordones litorales a lo largo de la costa. Este fenómeno se detuvo cerca de la desembocadura conjunta de los ríos San Pedro y Santiago (21° 48’ norte), a los 4,750 años A.P aproximadamente, mientras que en la parte norcentral se detuvo hace unos 4,500 años A.P., continuando hasta los 3,600 años A.P. en las partes norte y sur (Fig. 7b). Esto debido a que el avance de la línea de costa hacia el océano se verifica sin que por ello se detenga la lenta transgresión marina, evidenciando que la velocidad de depósito en el frente 23

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deltaico dominante en esa época, conformado por los ríos San Pedro y Santiago (21° 48’ norte), derivada del continuo aporte de sedimentos acarreados por los ríos, superaba el lento avance transgresivo del litoral durante ese tiempo (Romo 1994). Este proceso regresivo se dio mediante varias secuencias, registradas sobre la planicie ondulada de cordones litorales (strand plain), con reorientaciones en la dirección de su depósito y separadas por líneas de truncamiento de carácter erosivo.

Secuencia II (4500-3600 años A.P.)
Al comienzo de la formación de esta Secuencia, los ríos Baluarte y Acaponeta entran al Océano Pacífico aproximadamente a lo largo de sus actuales planicies de inundación. Los ríos San Pedro y Santiago tienen una desembocadura conjunta al sur de la actual planicie de inundación del río San Pedro, alrededor de los 21° 48’ norte (Fig. 7b). Al norte del cauce del río Acaponeta la Secuencia de depósito de los cordones litorales se hace muy compleja, debido quizá a la influencia de la entrada de marea de Tecapán (Fig. 3 y 9).

Secuencia III (3600-1500 años A.P.)
Un aparente cambio en el clima local probablemente evidenciado ya que las aguas del frente oceánico7, formado en la boca del golfo de California, experimentaron un fortalecimiento durante los 3,700 y los 1,500 años A.P. (Álvarez et al., 1984), marcando el paso de la Secuencia II a la III. Esto indica que pudo haber un cambio en el patrón del régimen de vientos, que provoco a su vez una variación importante en la dirección de la deriva litoral, produciendo cambios en el sentido de depósito de los cordones litorales. El clima durante esta época aparentemente fue relativamente frío y tormentoso, en la mayor parte de las costas de Nayarit; esto probablemente provoco que la formación de nuevos cordones litorales se dificultara. Con ese clima las barras litorales son destruidas por la intensa acción de las olas, antes de que estas comiencen a crecer hasta emerger sobre el agua, para formar un nuevo cordón litoral, que aisle a la playa anterior (ver fisiografia de la Planicie Costera). Para esta época los ríos San Pedro y Santiago entran juntos al océano, al sur de la actual planicie de inundación del río San Pedro (21° 48’ norte). Durante ese tiempo la porción de la línea de costa junto a esta desembocadura, progradó rápidamente con una ligera dirección hacia el norte, sugiriendo que la deriva litoral tenía esa misma dirección. La causa de la discontinuidad que divide a esta Secuencia debió estar relacionada a una fluctuación en el patrón de descarga fluvial.

7

Por lo general, se localizan cerca del Cabo San Lucas, en el extremo sur de la península y es una corriente formada por el encuentro de tres masas de agua: el agua oriunda del golfo de California, la del Pacífico subtropical nororiental y la llamada corriente del Golfo de California, entre los 50 y los 200m de profundidad.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Secuencia IV (1500-500 años A.P.)
El cambio de la Secuencia III a la IV fue uno de los eventos más importantes en el desarrollo evolutivo del área de las costas de Nayarit y parte sur de Mazatlán. Esta fecha concuerda parcialmente con una incursión notoria de la Corriente de California 8 sobre el golfo de Cortes, alrededor de los 1,200 años A.P., provocando una intensificación de los procesos de surgencias9 y la formación de un gran frente oceánico6 en la boca del golfo (Álvarez et al., 1984). Como resultado de este fenómeno la deriva litoral cambio su dirección de sur a norte. Este cambio genero un realineamiento de la línea de costa debido a la variación en la dirección de los patrones de depósito. Esto pudo provocar que el clima sufriera un calentamiento generalizado a lo largo de estas costas. Durante la primera mitad de desarrollo de la Secuencia IV, un nuevo distributario del río Santiago se abre paso por su porción sur desembocando aproximadamente alrededor de los 21° 35’ norte, 105° 20’ oeste (IVs, Fig. 7b). La confluencia del San Pedro y el Santiago produjo un sistema deltaico, localizado en lo que actualmente es la plataforma interna, cerca del brazo de marea Boca de Cachimín (Fig. 7b y 18).

Secuencia V (500 años A.P. al presente)
Durante esta época se da el cambio de la antigua zona de desembocadura localizada al sur de la actual planicie de inundación del río San Pedro (21° 48’ norte), a la actual zona de desemboque (21° 35’ norte), (Fig. 7a y 17). La forma cuspada del antiguo delta (21° 48’ norte), fue erosionada en su parte posterior, debido a la reducción de afluencia de sedimento y a las afectaciones erosivas, provocadas por los procesos marinos (Fig. 7a). En el periodo de los 500 años a la actualidad, un nuevo delta subáereo se formó a partir de tres nuevas y subsecuentes desembocaduras en la actual zona deltaica (Fig. 7a y 9). Más o menos para ese tiempo, el río Santiago abandona el distributario del sur (IVs, Fig. 7a). La línea de costa progrado muy poco durante la época de la Secuencia V, a excepción de la región deltaica actual del río Santiago parece improbable que un nuevo cordón litoral haya sido adicionado a la costa. Es importante mencionar que la cartografía histórica del siglo XVIII (Garavito 1763), para esta área muestra que el río Santiago desembocaba al Océano Pacífico mediante tres distributarios (Fig. 8). Poco puede ser determinado a partir de la configuración de la línea de costa, pero es probable que esas tres desembocaduras indiquen la dirección de las Subsecuencias Va, Vb y Vc. El desarrollo evolutivo de esta parte del sistema deltaico del río Santiago será explicado con más detalle en el capítulo de fisiografía y evolución del del delta del río Santiago.
8 9

Flujo de agua superficial proveniente del norte de baja salinidad y temperatura (T <22° C; S <34.6 0/00). Aguas ricas en nutrientes que sostienen el florecimiento de comunidades de plancton, generalmente controladas por factores atmosféricos como los patrones de viento.

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Fig. 8. Porción del mapa de Diego Joaquín de Garavito (1763) Obsérvese que el río Grande de Santiago desemboca al océano mediante tres distributarios, (Brand, 1958).

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Fig. 9. Carta que muestra la evolución del complejo de la platafo rma continental-planicie costera de Nayarit y parte sur de Mazatlán, donde se reconocen al menos cuatro distintos ciclos de desarrollo deltaico, sobre la plataforma continental y a travéz de sus líneas de costa contemporaneas (bordes fósiles de la plataforma).

Curray et. al., 1969 y 1964c.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Fisiografía de la Planicie Costera

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Planicie Costera Ondulada
Esta llanura consiste en un “estero bajo” conformado por una planicie ondulada de

cordones litorales de playas abandonadas (strand plain), esencialmente a nivel del mar y que se traslada en la superficie como la planicie aluvial del río Santiago y en menor medida de otros sistemas fluviales adyacente a este (Fig.3; Tabla 1). Esta planicie de “Esteran” tiene en promedio 5 kilómetros de ancho y una longitud de 225 kilómetros entre Mazatlán y San Blas, cuenta además con una amplitud máxima en su parte media de 130 kilómetros, que es la porción sedimentológicamente mejor desarrollada (Fig. 3). La parte superior de esta llanura esta surcada por aproximadamente unos 250 cordones litorales sucesivos de playas abandonadas, entre los cuales se disponen depresiones o canales naturales típicamente espaciados entre 30 y 200m, que se inundan principalmente en época de lluvias, las depresiones conectadas al mar o cercanas al litoral funcionan como canales de marea o esteros, algunos de los cuales se ven invadidos por manchones de pantano y mangle (Fig. 11, 12 y 13) (Curray et al. 1963). Cada cordón litoral representa el depósito contemporáneo a la formación de cada playa. El relieve varia desde menos de un metro hasta un máximo de casi 5 metros sobre el nivel del mar. La pendiente longitudinal es de más o menos cero grados aproximadamente a nivel del mar. Sobre esta planicie ondulada es posible identificar varios sistemas de cordones litorales separados unos de otros por líneas de truncamiento de carácter erosivo, cuyo desarrollo evolutivo fue explicado en el capítulo anterior. La disposición progradante de los depósitos de cordones litorales en las costas de Nayarit y sur de Mazatlán requiere el desarrollo de barras litorales sumergidas, las cuales bajo condiciones marinas y de aporte de sedimento especificas emergen sobre el agua, convirtiéndose en una nueva línea de costa asilando a la playa anterior.

Mecanismo de Formación de los Cordones de Playa

Los mecanismos postulados para la formación de los cordones de litorales o de playa se da mediante una acreción de sucesiva de nuevos cordones litorales a la costa por la formación y emergencia de barras litorales (Curray et al. 1969). Cada cordón litoral se formó individualmente como un depósito de línea de costa. Experimentos de laboratorio y estudios en tanques de arena han demostrado que a lo largo de la costa, estos depósitos se forman inicialmente como barras localizadas en la zona de rompiente de las olas. Con un suministro suficientemente alto en arenas y estando bajo condiciones mínimas de

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la acción del oleaje, la barra litoral puede desarrollarse hasta alcanzar la superficie del agua. Si este proceso se da durante la marea alta y las condiciones mínimas del oleaje persisten a través de la marea baja, la barra a lo largo de la costa se transformara en una nueva playa, dejando aislada a la playa anterior. Ocasionalmente mediante este proceso se puede aislar a un cuerpo de agua entre el cordón antiguo y la nueva playa litoral (Fig. 12). Este proceso parece haberse repetido cíclicamente desde que el nivel del mar alcanzo aproximadamente su posición actual. Por lo tanto se debieron haber mantenido uniformes las proporciones de aporte de sedimento, así como las condiciones hidrodinámicas de la marea y el oleaje. Esto sugiere un proceso cíclico regulado por si mismo, que es independiente de las influencias externas.

Curray 1969.

Fig. 10.Secuencia de eventos de la formación de un cordón de playa. (A) Condiciones Iniciales; (B) Una terraza es formada con arena removida por la deriva litoral o durante los primeras fases de una regresión con arenas de la plataforma interna; (C) Barra litoral sumergida se desarrolla inicialmente cerca de la zona de rompiente de olas; (D) El continuo flujo de arena junto con bajas condiciones de acción del oleaje provocan que la barra se desarrolle hasta emerger sobre el nivel del mar, aislando la playa anterior.

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Curray 1969.

Fig. 10.Vista aérea oblicua de la planicie costera ondulada (strand plain), que muestra los cordones de playas abandonadas parcialmente cubiertos por manglares y algunos cuerpos de agua. La línea de costa actual se observa en la esquina superior izquierda.

Fig.11.Vista de las depresiones entre cordones de playas abandonadas adyacentes, cerca de la población de Santa Cruz; esta en particular se muestra con un cuerpo de agua permanente.

Fig. 12.Vista de una depresión entre 2 cordones de playas adyacentes, cerca de la población de Santa Cruz; Observese la ligera vegetación de mangle sobre las crestas de los cordones.

Fig. 13.Vista de las afectaciones que sufrió el manglar por el paso del huracán Kenna; donde se puede apreciar que dicha vegetación se replegó y se retrazo unos cuantos metros hacia el continente.

Fig.14.Barra longitudinal sobre el cauce del río Santiago, localizada cerca del poblado de Villa Juárez, esta se muestra con una población de mangle bastante desarrollada en su parte superior, indicando una aparente estabilidad del cauce un tiempo suficiente como para que esta pudiera haberse desarrollado.

Fig.15.Proceso de migración de una Barra de media luna, que muestra un desarrollo en tres faces hacia el este, localizada cerca del poblado de Santiago Ixcuintla. Así mismo se muestra la intensa vegetación de manglar en las riveras del cauce.

Fig.17.Vista panoramica de la desembocadura actual del río Santiago. Esta desembocadura se formo durante los últimos 100 años A. P.; correspondiendo a la desembocadura Vc.

Fig.18.Vista panoramica del estero Boca de Cachimin, localizado al noreste de la desembocadura actual del río Santiago; muy probablemente esta era la zona don de se localizaba la desembocadura conjunta que tenian los ríos San Pedro y Santiago en el periodo de los 100 y los 200 A. P., correspondiendo a la desembocadura Vb.

Fig.19.Vista panoramica de la entrada de marea de Tecapán localizada al noreste de la desembocadura actual del río Santiago; en esta zona probablemente confluia la desembocadura conjunta de los ríos San Pedro y Santiago, de los 500 a los 200 A. P., correspopndiendo a la desembocadura Va.

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Fisiografía de la Planicie Fluvial del Río Santiago
Planicie Fluvial

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El valle fluvial del río Santiago esta caracterizado por un paisaje casi plano, sobre el cual escurre el cauce principal. Este corresponde a un conjunto de ciénegas, pantanos y llanuras de inundación, interconectadas por canales y paleocauces, sobre los cuales se sobrepone el actual canal del río Santiago (Fig. 24). La planicie fluvial del río Santiago se extiende en una dirección NE-SW con un declive muy suave hacia el mar, entre 0° y 2° de pendiente como máximo, sobre una topografía casi plana comprendida desde el nivel del mar hasta una altitud de máxima de al menos 20 msnm, al pie de las estribaciones de la Sierra Madre Occidental. La morfología de la planicie aluvial ha sido configurada por los cambios de dirección de la corriente del río Santiago, que ha divagado a través de una amplia y extensa zona, dejando tras de si un sin número de formas méandricas y cauces abandonados que ponen en evidencia el continuo cambio de su curso, quedando como remanentes de la acción de tales desplazamientos estos rastros que surcan la planicie como resultado de una configuración pasada del río. Estos antiguos cauces y meandros abandonados ocasionalmente se ven inundados en época de lluvias o crecidas que el mismo cauce llega a tener, dichas inundaciones se devén al pésimo drenaje que hay en la zona y a que la red fluvial adyacente se encuentra muy desorganizada por falta de interacción con el propio cauce, procesos provocados por la formación de pequeños albardones o diques naturales que impiden la libre comunicación entre la planicie y el cauce del río (Ortiz, 1978). Sobre el cauce principal del río Santiago, se puede observar la presencia de amplias y bien desarrolladas barras longitudinales localizadas en su mayoría en la parte media del mismo; en las cuales se aprecia una abundante vegetación de mangle, lo que indica una estabilidad prolongada del nivel del agua del río (Fig. 15). Así mismo aun se pueden detectar la presencia de barras de media luna, a pesar de que este río esta controlado por las actividades de la C.H. Aguamilpa y debido a este control el cauce se ha mantenido sin alteraciones importantes en cuanto a su morfología, pero la presencia de este tipo de barras sobre el mismo, indica que a pesar de la retención del caudal, este río muestra aun una ligera dinámica (Fig. 16). Sobrepuesto a este paisaje fluvial, sobre las partes baja y media, se desarrolla una intensa actividad humana, principalmente agrícola derivado del núcleo de población correspondiente al distrito de riego del río Santiago. Finalmente en la parte más baja el paisaje fluvial evoluciona a

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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hacia el litoral en el delta del río Santiago, con sus fases de progradación, cordones litorales y abundante vegetación de mangle (Fig. 24).

Dinámica Fluvial
La historia de los valles aluviales está consignada en la dinámica de los sistemas fluviales, tanto pasada y presente, la cual queda registrada en las geoformas y en los sedimentos superficiales. En este estudio se destacan las geoformas fluviales principales tales como el cauce actual, los meandros abandonados y en actividad, su dinámica de divagación así como el sistema de evolución de la zona de humedales compuesto por ciénegas y zonas de manglar. Junto con esta serie de características es posible prever la tendencia de desplazamiento de las curvas, realizando un análisis geométrico de su morfología resultado de la relación entre la longitud y amplitud de las mismas; ya que si la amplitud lateral excede al valor de la longitud, el meandro tenderá a estrangularse (Leopold, et al. 1964)

Patrón del Curso Fluvial
Una vez que la corriente del río Santiago entra en la planicie costera y deja río arriba el control estructural que le imparte la Sierra Madre Occidental este adopta una configuración meándrica de su curso. Ya en la planicie, la escasa pendiente del lecho y a la elevada carga de sedimentos que trae consigo, aunado a la poca resistencia que ofrecen las márgenes del río, propician un comportamiento divergente de su curso. Las mediciones de la morfología del patrón fluvial realizadas por Ortiz (1978), de acuerdo con Leopold et al. (1964), indican que la trayectoria del curso registra un “índice de sinuosidad” mayor a 1.5, correspondiente al de una corriente meándrica. El coeficiente de sinuosidad propuesto por Leopold et al. (1964), es el resultado de la íntima relación existente en la dinámica de los meandros entre la excavación (erosión), el transporte y la acumulación de sedimentos en le curso de su migración. Este se obtiene midiendo la longitud de un tramo de curso dividido por la línea media que se obtiene entre los puntos extremos que contiene al tramo del curso en cuestión. Tal coeficiente indica que por cada kilómetro de desarrollo longitudinal se agrega al recorrido la extensión de curvas que se proyectan como un superávit de la trayectoria, traduciéndose en un curso sinuoso. De esta manera y de acuerdo con Brice (1964), se establece un orden para separar al patrón de acuerdo a la configuración fluvial, usando al coeficiente de sinuosidad: Si el valor de sinuosidad es menor de 1.05 el curso será recto, si se encuentra entre 1.05 y 1.5 es sinuoso, si sobre pasa este último el coeficiente entonces será meándrico. A medida que el coeficiente de sinuosidad es más grande, mayor será la inestabilidad del curso. Es importante mencionar que el índice de sinuosidad mayor a 1.5, correspondiente al patrón meándrico no se ajusta a todo el recorrido de dicho río a través de la planicie, toda vez que los

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primeros kilómetros por los que atraviesa la llanura costera, la relación de sinuosidad en promedio es de 1.19 reconociéndose el patrón rectilíneo sobre el cual por cortos trechos se intercala con el patrón anastomosado, zona que se diferencia del resto de la porción baja que tiene un patrón meándrico (Fig. 1). Es poco común encontrar tramos rectilíneos como el que se extiende en esta parte del curso de la corriente de este río, pues generalmente los cauces rectos no sobrepasan un distancia mayor a 10 veces su anchura, en tanto que la esta parte del río tiene unos 500m de ancho sobre una distancia longitudinal parcialmente recta de unos 9 km (Fig. 1). Es muy probable que la existencia de este tramo se explique por la presencia de fallas, lo que no seria extraño, ya que el valle sobre el que se desarrolla la planicie aluvial del río Santiago es muy cercano al área montañosa la cual se encuentra regida por un marcado control estructural, el cual impone un sistema de fallas que guían la trayectoria del curso hasta la planicie costera. Sobre los últimos 15 km del río, la amplitud de los meandros se incrementa en el momento en que la corriente entra en contacto con el cuerpo arenoso de la estructura del los depósitos de cordones costeros, pues estos ejercen cierto control sobre el patrón meándrico. Ya que estos depósitos forman barreras naturales que obstaculizan el libre flujo de la corriente, debido a su posición perpendicular con respecto a la trayectoria del río. De ahí que el escurrimiento de este tienda a reconocer hacia largas depresiones que se forman entre los cordones, facilitando con ello los desplazamientos extremos del curso (Fig. 24). Los meandros abandonados quedan surcando la llanura a través de una amplia faja de 3 km de ancho aproximadamente, sobre la cual se observan las huellas de antiguos lechos fluviales que sirven, hasta cierto punto, para asociar o deducir las modificaciones que sufrió el oscilante curso fluvial del río Santiago en épocas pasadas.

Modificaciones del Curso Meándrico
Con el fin de reportar las modificaciones que se han sucedido sobre el curso fluvial de la porción final del río Santiago hasta su desembocadura con el Pacífico, este trabajo agrupa las aportaciones realizadas por Ortiz et al. (1978, 1979 y 1994), referentes a este tema, en cuyos estudios se registraron los cambios morfológicos del curso del mismo, antes de la década de los 70’s; además de integrarse de manera complementaria material interpretado en este trabajo a partir de material cartográfico con fechas de 1973, 1981, 1986, 1992, 1993 y 1999, con el fin de conocer los últimos cambios que se han dado sobre esta parte del río, así como actualizar los datos recabados por el autor en años anteriores. En los esquemas de la Figura 20, se observa la configuración de las sucesivas modificaciones del curso meándrico, en los cuales se puede observar y estimar la magnitud de los desplazamientos laterales y río abajo del mismo; sin embargo hay que tener presente que no todos los meandros se

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5

kilómetros

kilómetros

Bordo de Defensa

Bordo de Defensa

1999
4 4

**1993
E D

3

C

B

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* Datos tomados de los trabajos de Ortiz-Pérez 1979 ** Datos tomados de los trabajos de Ortiz-Pérez et. al. 1994
3

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0

5

kilómetros

Fig.20. Modificaciones del curso meándrico, que registra las diferentes trayectorias fluviales en diferentes periodos de tiempo del río Santiago. Los cambios entre 1993 y 1999 son aparentemente nulos, en gran medida como resultado de la retención del cause (y carga de sedimentos), aguas arriba en el embalse de la C.H. de Aguamilpa principalmente.

N

A

0

5

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E

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C

B

A

E

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C

A

E

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N

N

E 3

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3

Bordo de Defensa

1981
4

A
3 E

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C

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0 5

D

E B

D

C

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E

D

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3

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0

5

kilómetros

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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trasladan libremente ya que algunos han visto afectado su desarrollo por la acción de los bordos de defensa, que han retardado el libre crecimiento de su evolución. Antes de cuantificar las diferentes fases de inestabilidad del curso, es importante mencionar algunos datos históricos anteriores al años de 1940, toda vez que no hay registros sistemáticos con fechas anteriores a ese año, si no que solo existen vagos antecedentes que hablan del comportamiento fluvial del río Santiago (Ortiz 1979). Estos datos fueron complementados con fuentes periodísticas e investigación de campo. El dato más antiguo de un fenómeno importante de carácter fluvial, data del 1º de enero de 1926, fecha en que ocurre una gran avenida que se recuerda en la memoria de los habitantes de esas zonas, como una grave devastación de los centros de población cercanos a la costa; este evento tuvo afectaciones importantes sobre los esteros del Rey y Pericos, ubicados cerca del Puerto de San Blas, alterando parcialmente el drenaje de los mismos (Fig. 3). Al comparar el trazado del curso del río Santiago para 1940 (Fig. 20), con los registros para ese mismo año (Tabla 3), podemos notar que la relación de sinuosidad llega a su valor mínimo para que se siga considerando como un cauce con características méandricas (Ver Patrón del Curso Fluvial). Los cambios comprendidos entre los años 1940 y 1964 involucran que gran parte de los meandros de mayor amplitud se estrangulen, propiciando un crecimiento acelerado de las curvaturas inmediatas río abajo (Sector D2, D3 y A3; Fig.20). A pesar de que en este lapso se estrangularon cinco meandros, el río se conserva en estado de equilibrio, pues para el año de 1964 se han formado cuatro meandros nuevos propiciando que el valor de la sinuosidad se incremente en los meandros activos, contrarrestando los efectos de las estrangulaciones pasadas. Para el periodo que comprende los años de 1964 a 1970, la corta temporada de lluvias se traduce de manera notable en fuertes y frecuentes avenidas, de entre las que destacan las de agosto y septiembre de 1967, las cuales provocaron importantes modificaciones en la morfología de los meandros. Estos efectos provocaron que para 1970 se registrara el valor más alto de sinuosidad, desde que comenzó la medición de aforos en 1940, con un gasto de 6850 m3/seg. Durante los años 1977 y 1981, las principales modificaciones se dan sobre la parte baja, incrementándose los procesos de estrangulamiento de en los Sectores A3 y A4, además de la rectificación del cauce en el Sector C3, mediante la estrangulación y abandono del meandro ahí localizado. Para 1986 los meandros localizados en los Sectores A3 y A4 son casi completamente cercenados. Durante el periodo que va de 1986 a 1990 un cambio evidente y morfológicamente muy importante se da en el Sector B4, con el comienzo de estrangulación del meandro localizado en dicho Sector. Los cambios sucedidos durante los años 1990 y 1992, fueron uno de los más significativos en los últimos sesenta años, ya que tan solo en 2 años el cauce se recorta en más de 5 km, mediante la 38 37

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estrangulación de dos meandros (Sector B3 y C3); Ortiz et al. (1994), reporta que este cambio se dio durante una crecida en enero de 1993, pero es evidente que tal crecida no origino cambios importantes como se puede ver en el material cartográfico aquí presentado (Fig. 20). En este punto es conveniente aclarar que la descripción realizada por Ortiz et al. (1994), fue la última que se hizo del río en cuestión a condiciones naturales, puesto que se modifico el comportamiento del escurrimiento del cauce al quedar controlado su régimen por las actividades de la C.H. Aguamilpa y en menor medida de la presa derivadora de San Rafael, construidas en el curso bajo muy cercanas al mar, reteniendo prácticamente todos los sedimentos que trae consigo de la porción montañosa, en ambos embalses; además de que el escurrimiento estará en función de la demanda de agua derivada de la necesidad de generación de energía eléctrica y de la derivación de para cubrir los requerimientos de riego; satisfactores que son totalmente distintos a los del funcionamiento natural de los ecosistemas del sistema deltaico del río Santiago. Como resultado de estas practicas hidroeléctricas, el curso para 1999 de manera general es muy similar a la del último estudio (1993), toda vez que el caudal ya no tiene la fuerza para provocar variaciones importantes sobre el cauce. Además podemos mencionar que han empezado a actuar los fenómenos erosivos costeros sobre la parte final del río Santiago. Los cambios más evidentes se presentan sobre la zona de desembocadura, los cuales serán abordados más adelante.

Años 1940
a

Longitud del Curso (km) 45.6 46.0 52.5 41.8 48.4 41.2 40.3 37.7 38.6 42.0 41.6

Relación de Sinuosidad 1.50 1.65 1.94 1.68 17.7 1.62 1.63 1.36 1.54 1.68 1.66

Meandros Activos 14 13 13 12 12 13 15 16 15 17 17

1964a 1970a 1973c 1977a 1981c 1986c 1990b 1992c 1993b 1999c

Tabla 3. Cuadro que muestra las características principales del curso meándrico del río Santiago.

a b

Datos tomados de los trabajos de Ortiz 1979 Datos tomados de los trabajos de Ortiz 1994 C Datos interpretados en este trabajo

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Fisiografía y Evolución del Delta del Río Santiago ……………………………………… Características del Delta
Por su configuración el sistema deltaico del río Santiago se clasifica como un delta triangular con 33km de base por 25km de altura y una superficie aproximada de 367km2. El ápice deltaico coincide con la actual desembocadura, la cual se proyecta en el mar en una distancia de casi 2.5km fuera de la traza general de la línea de costa, marcando el máximo avance deltaico (Ortiz, 1978), (Fig. 21 y 24). La morfología predominantemente cuspada de este sistema lo sitúan dentro de los complejos deltaicos con predominio del oleaje según la clasificación de Galloway (1975); además de que presenta como característica primordial la presencia de arenas de playa y de ante-playa organizadas en depósitos de cordones litorales o costeros progradantes (Fig. 21). Cada cordón litoral representa el depósito contemporáneo a la formación de cada playa (ver Fisiografía de la Planicie Costera). Es importante mencionar que en últimas fechas esta morfología ha venido variando ligeramente hacia características estuarinas, que serán explicadas más adelante. La intensa acción del oleaje en esta zona provoca en gran medida que este tipo de sistemas deltaicos solo cuenten con un canal fluvial principal (o en su defecto el delta tendrá pocos canales distributarios principales en su zona de desemboque), esto debido a la acción progradante de los depósitos de cordones litorales, que funcionan a manera de barreras naturales “bloqueando” los canales secundarios, que se pudieran desarrollar. Las olas más frecuentes provienen del noroeste, norte, oeste y suroeste. Estas últimas ocasionalmente son generadas por tormentas tropicales, que normalmente se presentan de julio a octubre y son las que mayores daños causan en las áreas costeras (Montaño, 1984). El oleaje se hace sentir con más fuerza en la parte externa de la planicie y frente deltaico. En estas zonas, la turbulencia de la rompiente y el vaivén de las olas impide el depósito de los sedimentos finos, los cuales son dispersados hacia el mar, provocando su retrabajo continuo y su transportación lateral, mediante el fenómeno de la deriva litoral. Si bien, no podemos dejar de mencionar que la incidencia de la influencia fluvial del río Santiago es muy importante sobre este sistema, sus efectos en la morfología del delta son de manera comparativa, mucho menores que los provocados por los fenómenos producidos por las olas (p.e. los efectos de deriva litoral). En su defecto si la acción del oleaje fuera más débil, los cordones de playa no serian adheridos a la costa y formarían barras de desembocadura parcialmente sumergidas localizadas más delante de la planicie deltaica.

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El rango de las mareas que inciden en la zona de estudio es de 1.25 m a mediados de la primavera cerca de Mazatlán, Sin. y de alrededor de 0.98 m cerca de San Blas, Nay. Llegando a tener valores promedio de 0.85 y 0.70 m respectivamente (Lanza et al.,1996).

Planicie Deltaica

Como en todo sistema deltaico la planicie deltaica del río Santiago esta dividida principalmente en dos unidades geomórficas bien diferenciadas, una correspondiente a la planicie de cordones litorales de antiguas playas abandonadas, que constituyen a la planicie deltaica inferior, ya que se encuentra dentro de la región de interacción fluvial-marina y se extiende desde el nivel de marea baja hasta el limite de influencia de las mareas y la planicie aluvial del río Santiago, denominada planicie deltaica superior por encontrarse fuera del área de influencia significativa del mar o de las mareas; ambas se sitúan sobre una topografía casi plana, de no más de 5 metros sobre el nivel del mar (Fig. 20).

Planicie Deltaica Superior
La planicie deltaica superior esta conformada por una parte de la planicie fluvial del río Santiago y la porción inicial de la planicie ondulada de cordones litorales (strand plain). Ambas interactuan en una llanura parcialmente poblada por vegetación de mangle y paisajes agrícolas la cual se extiende en dirección NE-SW con un declive muy suave hacia el mar, entre 0º y 2º de pendiente como máximo, sobre una topografía meramente plana (Fig. 21 y 24). La morfología de esta porción del área de estudio ha sido configurada principalmente por los cambios de dirección de la corriente del río Santiago, que ha divagado a través de una amplia y extensa zona, dejando tras de si un sin número de formas meándricas y cauces abandonados que ponen en evidencia el continuo cambio de su curso. El canal distributario que forma esta parte del sistema deltaico cumple con las características del patrón meándrico (ver fisiografía fluvial); conformado por 13 meandros principales que constituyen el tramo final del río para junio de 1999 (último material fotoáereo disponible para este trabajo); de los cuales solo uno de ellos sobrepasa en 1370 m la relación existente entre la amplitud del meandro y la longitud de su onda, ya que si la amplitud excede al valores de la relación, el río generalmente tenderá a estrangular el meandro, por lo cual podemos esperar que en dicho tramo localizado en la última parte del curso del río junto a la línea de costa, se efectúe la estrangulación del mismo, en un lapso de tiempo relativamente corto dependiendo de la magnitud de la siguiente avenida (Fig. 24). Como resultado de este carácter divagante y de las constantes modificaciones que sufre el curso fluvial, quedan como relictos de estos procesos, numerosos meandros abandonados algunos de los cuales forman lagunas a manera de herradura o de media luna, sobre esta parte de la planicie (Fig. 23).

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Los meandros recién estrangulados se caracterizan por contar aun después del proceso de estrangulación con cuerpos de agua que todavía guardan comunicación temporal con el cauce principal del río, por medio de un estrecho y angosto canal, debido a que el proceso de azolve aún no alcanza a colmatar los extremos del cauce de los meandros recién estrangulados. Estos se reconocen generalmente porque se disponen muy cerca de la parte exterior de los bordes cóncavos de los meandros aún activos. Tal como se presenta la porción del cauce del río cerca de la población de Los Otates, estrangulada entre 1990 y 1992 (ver fisiografía de la planicie fluvial del río Santiago), (Fig. 20 y 24). Otros cuerpos de meándros abandonados, por el contrario, también con acumulaciones de agua se encuentran aislados del cauce principal, la evidente separación de estos cuerpos del propio cauce sugiere que fueron cercenados durante procesos anteriores en comparación con los meandros que guardan cierta comunicación con el mismo (Fig. 24). La principal fuente de aporte de agua de estos cuerpos se asocia fundamentalmente a las precipitaciones pluviales durante los meses más lluviosos y a otros fenómenos meteorológicos más esporádicos como huracanes y ciclones. Los meandros abandonados quedan surcando la planicie fluvial del río Santiago a través de una amplia faja de aproximadamente 8km de ancho, sobre la cual se observan los rastros de antiguos lechos fluviales que sirven parcialmente para deducir las modificaciones que ha sufrido el oscilante curso fluvial de este río en épocas pasadas. La configuración del cauce fluvial es el reflejo de las condiciones del escurrimiento, toda vez que las variaciones del caudal y las de la velocidad de la corriente así como de los diferentes niveles o tirantes de la superficie del agua, determinarán en gran medida la forma que vaya adoptando el cauce. El proceso divagante de este río es producido por la búsqueda constante de un cauce más apropiado, que permita un paso menos tortuoso de su carga de sedimentos. A esto hay que agregar que la posición de los depósitos de cordones litorales en forma casi perpendicular al flujo del río, funcionando a manera de barreras, impidiendo el libre paso de la corriente del río (Fig. 21). Sobre la parte baja de la planicie deltaica superior, la faja de meandros abandonados se fusiona con la planicie ondulada formada de depósitos de cordones costeros (strand plain); estos depósitos se hacen más evidentes en las márgenes del sistema deltaico, ya que la planicie fluvial del río Santiago cubre parcialmente a estos depósitos sobre la parte central (Fig. 21). Tales depósitos son acumulaciones arenosas, poco consolidadas, bien clasificadas y de grano medio a fino, en los que localmente se localizan fragmentos de conchas marinas. Como ya se menciono y debido a su proceso de formación (ver fisiografía de la planicie costera), estos depósitos se disponen en una sucesión de manera casi paralela a la línea de costa, ya que cada cordón litoral representa el depósito contemporáneo a la formación de cada playa.

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En fotografía aérea se pueden reconocer al menos unos 71 cordones litorales, distribuidos en tres periodos de progradación caracterizados por orientaciones distintas cada uno, estos periodos son divididos por discontinuidades bien marcadas (Fig. 20). Las depresiones entre cordones adyacentes forman generalmente canales naturales que en ocasiones son inundados en época de lluvias; las depresiones cercanas al litoral normalmente pueden estar conectadas al mar funcionando como canales de mareas o esteros (Fig. 24). Algunos de estos canales comunican a pequeñas albuferas con la parte marina, sirviendo de conductos muy efectivos a pesar del continuo aporte de sedimentos, tanto de la parte marina como del aporte fluvial (Fig.24).

Planicie Deltaica Inferior
Sobre la planicie deltaica inferior, que abarca la parte más cercana a la desembocadura, la zona se encuentra sujeta a la acción de las mareas, adoptando características ligeramente de un estuario, por tanto, no es posible reconocer los mismos elementos del modelo fluvial que imperan a lo largo del río (Ortiz, 1979). Debido a estas influencias, en esta parte del cauce se desarrollan planicies de inundación y ciénagas permanentes además de amplias zonas de ambientes pantanosos y de marismas, generalmente poblados por vegetación de mangle (Fig. 24). Estos ambientes sirven de amortiguación ante condiciones tormentosas marinas y durante las crecidas y desbordes del río sobre el plano de inundación en ambas márgenes del cauce. Las zonas pantanosas se encuentran generalmente a nivel del cauce, formando parte de la llanura de inundación, por lo cual son continuamente inundadas durante las fluctuaciones del nivel del agua del río. Los depósitos de cordones litorales recién formados (ver fisiografía de la planicie costera), que se encuentran en el sector litoral estrechamente ligado con la dinámica marina, están completamente cubiertos por vegetación espesa compuesta por diferentes tipos de mangle. Esta situación implica que la mayor parte de estos depósitos se encuentren totalmente cubiertos bajo la vegetación mencionada, las únicas partes donde se hacen parcialmente visibles estos cordones litorales es en las márgenes del río, especialmente claras sobre el margen derecho, en parte debido a que esta zona ha sido ocupada por una fuerte actividad agrícola (Fig. 2 y 24). Sobre la parte alta, media y ahora también en las partes bajas de la llanura, el paisaje adquiere una fisonomía agrícola ya que es además asiento de importantes núcleos de población derivados del distrito de riego del río Santiago. El abuso de las actividades agrícolas ha ocasionado una deforestación sin precedentes sobre esta zona, provocando una rápida erosión de las tierras labradas debido a que dichas actividades no cuentan con practicas de conservación de suelos, lo que incrementa el problema de la erosión.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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Sobre las partes altas las actividades agrícolas se han desarrollado hasta los mismos márgenes del cauce del río, en gran medida propiciado por la alta productividad agronómica con que cuentan estas tierras. Esto ha repercutido en un proceso de erosión y asolvamiento de arroyos y cuerpos lagunares además de la desaparición de manantiales y cuerpos de agua importantes (SEMARNAT 2002). Por otro lado, la construcción excesiva de granjas acuícolas (principalmente camaronicolas), especialmente sobre el margen izquierdo de la planicie deltaica ha implicado la edificación de bordos que en regiones de escaso declive, originan cambios en el patrón hidrológico por el consecuente desvío de los escurrimientos superficiales de agua dulce (Fig. 24). Estos cambios impiden el paso de los escurrimientos a las áreas inundables, como marismas y manglares, provocando inundaciones de otras áreas en las partes bajas de la llanura, además de que aumentan el período de permanencia de acumulaciones de agua sobre los mismos; procesos que obstaculizan el paso de las mareas provocando mortalidades importantes de áreas relativamente extensas de manglares, resultando en un aumento significativo de los procesos erosivos. Cabe señalar que parte de los esteros de San Blas, han sido transformados a grandes granjas acuícolas, y existe el interés de desarrollar hasta 2,902ha de estanques en zonas protegidas. Hasta la fecha, alrededor de 900ha de manglares se han perdido debido a este cambio de uso del suelo (Bojórquez, 1997). Si nos basamos en la definición de Daliymple et al. (1992) para un estuario, como: "la parte ubicada hacia el mar de un valle inundado (canal), que recibe sedimentos de origen tanto fluvial como marino y sometida a la acción de las olas, las mareas y el río; el cual se extiende desde el límite superior de influencia de las mareas hasta el límite de las facies marinas costeras ". Y ya que los estuarios se desarrollan durante periodos transgresivos, inundando y desapareciendo al sistema deltaico. Bien podríamos encontrar este tipo de características, en fechas recientes, en la zona de desemboque del río Santiago, la cual ha adoptado una sutil apariencia con características estuarinas, que es claramente visible por el ligero ensanchamiento en la parte la zona de desembocadura (Punta Asadero), (Fig. 24); Aunque si bien este aspecto en la morfología del delta ya había sido señalado por otros autores anteriormente (Ortiz, 1979), ahora resulta mucho más evidente y marcado, en parte debido a que la barra de línea de costa que hasta 1993 aun era presente sobre la zona litoral del margen izquierdo del delta, para 1999 se ha erosionado completamente, haciendo más evidentes los procesos erosivos presentes en esa zona (Fig. 23). Así mismo sobre esta margen se alcanza a observar un incremento notable en los procesos de intrusión marina, mediante angostos canales que han visto aumentado se área de influencia. Otro posible efecto de la acción de las olas sobre la zona de desembocadura es la edificación de un cuerpo arenoso, desarrollado desde la margen izquierda del cauce a manera de barrera (estuario hiposincrónico), que es característico de un ambiente estuarino (Fig. 24).

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Esta serie de aspectos en la morfología del sistema, indican que los procesos marinos están teniendo un efecto mucho más significativo sobre este sistema, en especial sobre la zona de desemboque. Tales efectos pudiesen estar relacionados a los procesos provocados por la puesta en marcha de complejos hidroeléctricos, ubicados río arriba relativamente cerca del mar (Fig. 25). Aunque no podemos asegurar, mediante este estudio, que la construcción de sistemas de represas sobre el cauce de este río, sean los principales causantes de los procesos erosivos sobre la zona de desembocadura, si podemos afirmar que tales procesos se ven definitivamente incrementados, como resultado de la retención de prácticamente todos los sedimentos que son erosionados de la porción montañosa, en los embalses de estos complejos, alterando por completo el sistema de sedimentación deltaica. En el caso de un deterioro acelerado de este sistema por dichas actividades, la línea de costa y las playas actuales sufrirán un incremento de los procesos erosivos por el déficit de sedimentos, además del eventual proceso transgresivo como respuesta al aumento en el nivel del mar. Debido a las afectaciones naturales que implica un complejo hidroeléctrico, la Unidad de Ecología y Medio Ambiente del estado, en conjunto con la CFE, presentaron el proyecto “Hidroeléctrico Aguamilpa” que contempla un programa de protección ambiental, el cual está llevando a cabo diversas actividades enfocadas a reforestar las zonas afectadas por la construcción de la cortina, estudio de la calidad del agua, rescate de flora y fauna dentro del embalse así como a promover la pesca y la acuacultura en el mismo; sin embargo este proyecto no contempla los aspectos relacionados a las afectaciones en la zona costera (SEMARNAT, 2002).

Frente Deltaico

El frente deltaico se extiende de la línea de costa hasta la isobata de 20 m y se encuentra limitado por un franja de unos 5km de ancho en la parte central, ampliándose sobre su flanco sur y norte en 7km y 9km respectivamente (Fig. 6). Los depósitos son predominantemente de grano medio a fino compuestos principalmente de arenas limosas, que son retrabajados por la intensa acción del oleaje, que se hace sentir con más fuerza en la parte externa del frente deltaico. En esta zona, la turbulencia de la rompiente y el vaivén de las olas, dificulta el depósito de los sedimentos, los cuales son dispersados hacia el mar provocando su retrabajo continuo y su transportación lateral, mediante el fenómeno de la deriva litoral. Debido a que las olas llegan con una dirección oblicua, respecto a la línea de costa, inducen por reflexión una corriente paralela a la costa (deriva litoral, “longshore drift”), capaz de transportar lateralmente, a veces a largas distancias, los sedimentos llevados a la costa por los ríos. Dichos

45

50

Delta del Río Santiago
20

10

I

II
0 5 Km 10

S

W E

N

I II

Planicie Deltaica Inferior (Llanura Baja Fluvio-Deltaica) Planicie Deltaica Superior (Llanura Alta Fluvial)

Discontinuidades Pantano Cordones Costeros Capa de Roca Lagunas

Canal Principal

Meandros Abandonados Canales Abandonados Brazos de Marea

Contornos en metros

Fig.20 .Unidades geomórficas del sistema deltaico-fluvial del río Santiago.

Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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sedimentos desarrollan, por procesos de migración y progradacion, cuerpos de barras submarinas y cordones litorales arenosos paralelos a la costa. Estos procesos provocan un mejor desarrollo del flanco norte del frente deltaico, debido que la incidencia principal de las olas es en dirección noreste. Esta importante difracción de la dirección principal de las olas, provoca una progradación del flanco norte de la desembocadura y una erosión del flanco sur. Los depósitos que conforman la mayor parte del frente deltaico son resultado de una mezcla entre los sedimentos de arenas transportadas por las descargas del río Santiago y los depósitos residuales de arenas transgresivas provenientes de la plataforma transportados por la deriva litoral. Ocasionalmente en el frente deltaico se pueden formar cuerpos de arena arqueados sumergidos de forma alargada. Estos depósitos próximos a la desembocadura son generalmente de arena no consolidada, lo cual los hace muy sensibles a la erosión litoral provocada por las olas y las corrientes. Los flancos del frente deltaico tienen una pendiente fuerte que los une al talud, al pie del cual probablemente un abanico turbidítico pudiese haberse formado, alimentado principalmente por los depósitos del delta.

Prodelta

El prodelta se extiende desde el frente deltaico hasta la isobata de 100m aproximadamente. Los sedimentos que componen esta parte del sistema deltaico son predominantemente limos arcillosos, dispuestos en una banda de unos 18km de ancho, en esta zona (Fig. 20). Estos depósitos cubren una parte muy extensa de la amplia sección central de la plataforma, de Nayarit, formando una banda que se extiende paralelamente a lo largo de la línea de costa hasta alcanzar casi 80km de anchura en su porción mejor desarrollada, a la altura del paralelo 22º (Fig. 20). El depósito de arena mejor desarrollado, más cercano del área de influencia deltaica del río Santiago se localiza sobre su flanco izquierdo, inmediatamente después de los depósitos de arcillosos del prodelta. Esta disposición de los depósitos arenosos en los flancos del sistema deltaico es característica de sistemas dominados por el oleaje, debido en gran medida a los patrones de dispersión impuesto por el oleaje (Fig. 20). La mayoría de los depósitos formados tanto en la zona de prodelta como en la del frente deltaico son el resultado de los patrones de dispersión de sedimentos prevalecientes en esta región, que según V. Andel (1964), son en dirección casi paralela al margen de la cuenca a lo largo de la costa

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de Nayarit y parte sur de Mazatlán. Según el autor existen cuatro principales sistemas dispersivos de sedimentos, que actúan sobre esta costa. El más importante, dada su relación con el frente oceánico proveniene del sur, tiene una dirección al norte. Tres patrones menores, influenciados principalmente por las descargas del río Santiago y asociados con las corrientes marinas, guardan direcciones diferentes: en dirección sur, este y centro todas con respecto a la desembocadura del río Santiago.

Evolución del Sistema Deltaico
Como ya se explico detalladamente en el capítulo de la evolución geológica reciente de la plataforma y planicie costera, el desarrollo evolutivo del delta del río Santiago se dio mediante una serie de rectificaciones de su cauce, que resultaron en un conjunto de cambios en el sitio y forma de la zona de desembocadura (sistema deltaico). Esta serie de cambios, modelaron en gran medida la morfología actual de la plataforma y planicie costera. El último de estos cambios se ubico en la actual zona de desemboque (22º N), a partir de la cual se desarrollo la reciente morfología del delta (Fig. 7 y 9). El desarrollo de esta evolución se dio mediante tres facetas, que son fácilmente determinadas, alineando individualmente a los cordones costeros, agrupándolos dependiendo de su orientación (Fig. 22). Desgraciadamente este método no sirve para deducir el tipo de patrón fluvial que el cauce guardaba en ese tiempo, pero tomando en cuenta las condiciones actuales del río, podemos inferir que al igual que este, la antigua configuración presentaba un patrón meándrico de su curso final hasta la desembocadura, ya que las características hidrodinámicas primordiales que lo rigen actualmente, no se han visto seriamente modificadas. El grado de variación de la sinuosidad de esa configuración es un tanto más difícil de establecer, dado que las zonas por donde desembocaba el río se han erosionado casi por completo. Tal como se observa en la Figura 22, a partir de la reestructuración de cada una de las desembocaduras en la actual zona de desembocadura, se puede inferir parcialmente la dirección de incidencia del frente de olas y por ende la dirección de la deriva litoral. Debido a esto y como en un ambiente dominado por olas, la dispersión de los sedimentos arenosos son el resultado principalmente de la deriva litoral, la cual es originada por la incidencia oblicua de la olas sobre la línea de costa y estas están en función de la dirección de los vientos, cuyos patrones son controlados esencialmente por el clima; podemos esperar que los cambios en la dirección de los vientos ocasionen variaciones en los patrones de deposito a lo largo de la línea de costa (Domínguez et al., 1994).

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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En la planicie deltaica actual del río Santiago es posible identificar tres sistemas de cordones litorales separados unos de otros por líneas de truncamiento de carácter erosivo que probablemente pueden representar: 1. Pequeñas disminuciones del nivel relativo del mar; 2. Cambios en la posición de la desembocadura fluvial; y 3. Variaciones en el sentido de la deriva litoral asociada a modificaciones en la dirección de aproximación de las olas hacia la línea de costa (op. cit.) (Fig. 21). Según Curray et al. (1969), el cambio a la actual zona de desembocadura se dio hace unos 500 años A.P. como resultado de una modificación en el patrón de descarga fluvial del río Santiago. Antes de esta época este río tenia un cauce conjunto con el río San Pedro, desembocando cerca del paralelo 21º 48’ N (Fig. 3 y 9). Las modificaciones morfológicas del sistema deltaico que se dieron en la actual zona de desemboque, como resultado de cambios en la dirección de depósito de los cordones litorales, fueron tentativamente fechadas por el autor, a partir de la interpretación de material cartográfico histórico; concluyendo que la secuencia Va (terminología usada por Curray, 1969), se formo en un periodo comprendido entre los 500 y los 200 A.P. (1450-1750 d.C., Fig. 19), la Vb entre los 200 y los 100 A.P. (1750-1850 d.C., Fig.18), y la Vc durante los últimos 100 A.P. (después del 1850 d.C., Fig. 17), (Fig. 7a y 7b). Estas fechas coinciden tentativamente con las variaciones climáticas acontecidas durante el periodo denominado como la “Pequeña Edad del Hielo” (Little ice Age) o “Episodio de Maunder”, que fue un lapso de enfriamiento climático global a escala mínima, que afecto a la tierra del año 1580 al 1850 d.C., al parecer originado por una interrupción en el ciclo de las manchas solares. Este periodo alcanzo un máximo de condiciones frías en el año de 1750, conocido como “Mínimo de Maunder” (Tonni et al., 1998). Se estima que las temperaturas fueron 0.5º C menores que el promedio de los últimos tres siglos. Durante esta época se registraron avances sustanciales de los glaciares continentales de las cadenas montañosas en los Alpes y los Andes, además del notable incremento de la masa de hielo sobre Groenlandia, Canadá , el norte de los Estados Unidos y Europa, entre otros.

Va

Vb
Va

Vc
Vb

Frente de Olas

Direccion de la Deriva Litoral

Discontinuidades

Fig. 22. Esquema que muestra la evolución morfológica del delta del río Santiago durante los últimos 500 años A.P. A partir de esta reconstrucción se puede inferir parcialmente el frente de olas y por consecuencia la dirección de la deriva litoral.

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1970

1973

Fig.22. Modificaciones de la estrctura deltaica del río Santiago durante las ultimas tres décadas. Los procesos de erosión de la línea de costa se hacen más evidentes a partir del año de 1993, fecha en que se ven acelerados posiblemente como resultado de la puesta en marcha de la C.H. Aguamilpa que entro en servicio para ese mismo año.

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Aunque no hay estudios específicos sobre las afectaciones que sufrió el nivel del mar en las costas del Pacífico mexicano para esas fechas, podemos suponer, dada magnitud del evento climático, que tales condiciones favorecieron la progradación del sistema deltaico en la zona de estudio. Probablemente la influencia fluvial significó un componente primordial en la dirección que tomaron las diferentes desembocaduras, ya que el material cartográfico histórico de la zona para el siglo XVIII (Garavito, 1763; Fig. 8), muestra que el río Santiago desembocaba al Pacífico mediante tres distributarios. La asociación de la configuración fluvial en la actual zona de desembocadura, junto con las condiciones climáticas extremas prevalecientes durante ese tiempo, sin duda fueron los que moldearon la forma actual del sistema deltaico del río Santiago. Domínguez et al. (1983; 1987), estudiando la planicie de cordones litorales del río Doce (costa occidente de Brasil), relaciono también las modificaciones de la deriva litoral inducida por el viento para aquella región durante el Holoceno, interpretando estas modificaciones como resultado de variaciones en el patrón de vientos, vinculándolas a su vez con cambios climáticos. La explicación arriba presentada indica la evolución del sistema deltaico del río Santiago durante un largo periodo de tiempo, pero a corto plazo la influencia evolutiva de este sistema se atribuye a factores antropogénicos, tales como la construcción de presas, a lo largo su cauce. Este factor asociado a otras entidades naturales importantes, como el clima, en especial en temporada de huracanes han transformado al sistema delatico del río Santiago, de un delta progradante en una planicie costera erosiva. El reciente desarrollo de actividades humanas ha tenido un fuerte impacto, dentro de este sistema deltaico. Los cambios en la morfología del delta en las últimas tres décadas se ha mantenido aparentemente sin variaciones importantes (Fig. 23). A excepción del divagante curso bajo del río Santiago, el sistema deltaico no había presentado modificaciones morfológicas importantes, hasta 1993, año en el cual se ve claramente disminuida la zona de playa sobre las márgenes del mismo. Una disminución similar a la 1993, aunque no de la misma magnitud, se presenta durante 1986, principalmente sobre el margen izquierdo del sistema deltaico (Fig. 23). La causa de esos posibles cambios a corto plazo dentro de un sistema deltaico se deven a dos agentes primordiales: 1. La acción intensa de las condiciones marinas sobre la zona de desembocadura ocasionadas por fenómenos meteorológicos extremos, tales como tormentas tropicales y huracanes, los cuales producen fenómenos erosivos que remueven el sedimento cercano a la línea de costa hacia partes más profundas de la plataforma y 2. Una disminución en la cantidad de sedimento aportado por los sistemas fluviales, debido principalmente a factores antropogénicos, como la construcción de presas a lo largo del cauce del río.

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El proceso erosional de 1986 muy probablemente pudo ser causado por la intensa actividad de ciclones y huracanes durante ese año, además de los que se presentaron en mayo y octubre de 1983 (Tico, categoría III y Adolph, tormenta tropical; respectivamente) (Tabla 3). Mientras que decrecimiento en el suministro de sedimento y el consecuente aceleramiento de los procesos erosivos para 1993 son probablemente atribuidos al desarrollo de complejos hidroeléctricos construidos relativamente cerca del mar. Toda vez que la central hidroeléctrica Agumilpa construida entre 1985 y 1989 sobre el cauce del río Santiago, fue puesta en operación en 1994 y su embalse fue llenado durante 1993. Además de la construcción de la presa derivadora de San Rafael puesta en servicio en 1998 (Fig. 25). A este respecto, es importante mencionar que un huracán de categoría IV (Lidia), afectó las costas de Sinaloa (Campo Anibal), muy cerca del área de estudio en septiembre 1993 (Tabla 3), lo cual podría haber incrementado los procesos erosivos ya presentes en la misma. Los cambios erosivos claramente evidentes para 1999 (Fig. 23), provocados muy posiblemente por actividades antropogénicas, fueron además reforzados probablemente por el paso del huracán Rosa de categoría II que afecto las costas de Sinaloa (Escuinapa), en octubre de 1994, la cual es adyacente a la zona de estudio (Tabla 3). Finalmente mencionaremos que el último huracán (Kenna), que muy probablemente produjo afectaciones importantes cerca de la zona de estudio (San Blas, Nay), se presento en octubre del 2002 (Tabla 3). Desgraciadamente el material fotoaéreo más reciente del área, es de junio de 1999, por lo que no fue posible verificar al daño completo del paso de este huracán sobre la zona de estudio. Debido a este respecto se realizo una revisión de campo efectuada en febrero-marzo 2003, que permitió verificar parcialmente tales afectaciones. Por último es conveniente mencionar que una reorientación importante de la línea de costa puede estar sucediendo actualmente según indica Curray et al. en su trabajo de 1964b (fecha muy anterior a la construcción de importantes complejos hidroeléctricos en la zona), en el cual refiere un significativo proceso erosivo en la zona deltaica.

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Barra Longitudinal

Meandro en Proceso de Avandono

Fig.23. Carta geomorfológica del delta y curso bajo del río Santiago, que muestra la configuración meándrica del mismo

Esta carta se construyo sobre material fotoaéreo con fecha de Junio de 1999.

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Agentes Meteorológicos Importantes y sus Efectos
Los fenómenos meteorológicos así como su constante incidencia sobre la zona de estudio, los hace un componente muy importante para el entendimiento de los procesos erosivos que afectan a esta área. En este tipo de fenómenos están comprendidos los Huracanes o Ciclones Tropicales, las Inundaciones, Granizadas, Sequías, Lluvias torrenciales, Mareas de tempestad, entre otros. De manera muy especifica solo consideraremos en este apartado, como fenómenos meteorológicos importantes, a los huracanes por ser los más activos y tener una mayor incidencia sobre la parte deltaica estudiada, además de que durante la visita de campo se pudieron registrar datos importantes sobre el ultimo fenómeno de este tipo que azotó la zona de estudio; y ya que el objetivo de este estudio no es el de un análisis detallado del área y sus eventos, solo mencionaremos a los ciclones tropicales de categoría huracán más significativos que afectaron a esta zona a partir de la década de los 80’s. De manera muy resumida podemos mencionar que solamente 5 fenómenos meteorológicos extremos en la categoría de huracán impactaron directamente o muy cerca de la zona de estudio desde la década de los 80’s. Estos son resumidos al igual que sus características en la Tabla 3*.

Fecha May. 1983 Oct. 1983 Oct. 1986 Sep. 1993 Oct. 1994 Oct. 2002

Nombre Adolph Tico Rosilyn

Categoría

Lugar de Entrada Puerto Vallarta Caimanero, Sin. Mazatlán, Sin. Campo Anibal, Sin. Escuinapa, Sin. San Blas, Nay.

Vel. Máx. Vient. 65 km/h 205 km/h 120 km/h 230 km/h 166 km/h 230 km/h
SEMARNAT 2003

*TT III I IV II IV

Lidia
Rosa Kenna

Tabla 3. Muestra los fenómenos meteorológicos considerados extremos en la Categoría de Huracán que afectaron directamente o muy cerca de la zona de estudio.

Aunque los huracanes pueden considerarse como de gran efecto en los procesos erosivos de cualquier sistema sedimentario, ya que sus zonas de afectación pueden ser mucho muy amplias, en contraste tienen una duración (de afectación efectiva), que suele ser de días, incluso de horas; por lo que sus efectos son poco duraderos al paso de los años; como resultado sus efectos solo pueden evidenciarse desde el mismo momento de acción del fenómeno sobre la zona de influencia, hasta unos cuantos meses después de que este haya ocurrido. Por tal motivo y haciéndose muy evidentes los procesos que el ultimo fenómeno tuvo de manera directa sobre la planicie estudiada, se decidió incluir el apartado actual que resume a grandes rasgos (únicamente de manera informativa), las características y los efectos más evidentes que dejo el huracán Kenna a su paso por la planicie costera Nayarita.

*Se incluye un fenómeno clasificado de categoría Tormenta Tropical, que se considero importante por haber incidido directamente sobre el área de estudio.

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México

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El fenómeno meteorológico denominado como huracán Kenna se origino como una depresión tropical en el Océano Pacífico, a unos 570 km al Sur-Suroeste de Puerto Escondido, Oax., el 21 de Octubre de 2002, con vientos máximos sostenidos de 55 km/h, y rachas de 75 km/h. En la madrugada del día 22, se localizaba a unos 590 km al Sur de Acapulco, Gro., desarrollándose ya como la tormenta tropical Kenna alcanzando vientos máximos de 75 km/h con rachas de 95 km/h. Para el día 23 por la mañana, se encontraba localizado a unos 590 km al SurSuroeste de Manzanillo, Col., intensificando sus vientos máximos hasta alcanzar los 120 km/h, con rachas de 150 km/h, siendo ya denominado como un huracán de Categoría I. Kenna siguió intensificándose rápidamente por lo que para el día 24 ya se encontraba en dentro de la Categoría V con vientos máximos sostenidos de 260 km/h y rachas de 315 km/h localizándose al Suroeste de Manzanillo. El huracán Kenna toco tierra el 25 de Octubre de 2002 a 15 km al Oeste de San Blas, Nay., con vientos máximos sostenidos de 230 km/h y ráfagas de 275 km/h (como huracán de Categoría IV de la escala de Saffir-Simpson al momento de tocar tierra), degradándose rápidamente a la Categoría I, gracias a los obstáculos que representa la Sierra Madre Occidental. Este fenómeno tuvo una duración de 96 horas aproximadamente (sobre tierra), habiendo recorrido un total de 2280 km, afectando directamente a las costas de los estados de Nayarit; Jalisco; Durango y Zacatecas. El Kenna causo estragos principalmente en la zona limítrofe costera de los estados de Nayarit y Jalisco, provocando incuantificables daños materiales y graves afectaciones a los recursos tanto agrícolas como pesqueros de ambos estados. Solo en el Estado de Nayarit se detectaron unas 16 mil viviendas dañadas, desde la perdida de sus techos hasta la destrucción total de las mismas, en 26 localidades principalmente de los municipios de San Blas, Santiago Ixcuintla y Rosamorada. Los daños causados en el sector de energía eléctrica fueron estimados en más de 100 millones de pesos, la infraestructura carretera sufrió daños en un 40%, además de que en materia agrícola y pecuaria 147 mil 913 hectáreas sembradas de diversos productos sufrieron daños severos; además el daño en los recursos marinos-costeros se estimo en unos 120 millones de pesos. Una de las zonas más afectadas por este fenómeno meteorológico fue la zona de manglar que resulto muy dañada en la parte donde confluye con el sistema deltaico, así como donde bordea a la costa (retrasando la línea de vegetación de manglar unos 20 m hacia el continente Fig. 14). Aunque para el presente estudio se careció de material cartográfico (fotoaéreo o imagen satelital), con una fecha posterior al paso del mencionado huracán sobre el área de estudio, se desconoce el alcance total del daño sufrido por la planicie costera, así como las zonas más afectadas por la erosión provocada por el mismo, pero pese a eso y dada la magnitud de dicho fenómeno y tomando en cuenta los daños reportados, podemos estimar que el daño en la zona deltaica por la erosión fue muy severo, seguramente acelerando los procesos de erosión costera.

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Infraestructura Hidroeléctrica y sus Efectos…

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…...

Como ya mencionamos anteriormente, la construcción de la Central Hidroeléctrica (C.H.) Agua Milpa y la presa derivadora de San Rafael sobre el cause del río Santiago, han modificado el comportamiento de su escurrimiento, al controlar su régimen, en función de las necesidades agrícolas de riego y de generación de energía eléctrica para las zonas aledañas; reteniendo prácticamente toda la carga de sedimentos en sus embalses; como resultado, los procesos erosivos costeros han sido mucho más efectivos y rápidos, principalmente sobre el área del ápice deltaico; las repercusiones derivadas del impacto de estas presas son evidentes como se muestra en este trabajo; al cesar la actividad deltaica, netamente progradante, invirtiéndola por una netamente erosiva, situación que implica un cambio irreversible debido al consecuente retroceso de la línea de costa, que lentamente llevara a la pérdida de tierras en la zonas cercanas al litoral. La zona más afectada como podemos ver en la Figura 23, se concentra sobre las márgenes del delta, además podemos agregar, que estos fenómenos permiten condiciones muy propicias para la penetración de intrusiones salinas en la zona, que migrara al paso de los años, río arriba, provocando nuevos fenómenos derivados de la influencia salina, como la aridez agrícola de las comunidades cercanas a la costa, además de modificar rápidamente los hábitat naturales de selva de mangle. Aunque hace falta un estudio mucho más detallado y especifico sobre estos efectos (principalmente los erosivos), para poder asegurar que los mismos hayan sido una consecuencia directa, resultado de la construcción de ambas presas (principalmente Aguamilpa) sobre el cauce del río Santiago y que dichos fenómenos no son el resultado natural de procesos erosivos intensos, como agentes meteorológicos importantes o que son consecuencia de un proceso normal de regresión de la línea costa. Lo que si podemos asegurar, mediante este estudio, es que la construcción de sistemas de represas sobre el cauce del río Santiago, como en cualquier sistema fluvial, aumentan, magnifican e incrementan la velocidad de los procesos erosivos de las zonas cercanas al litoral y en menor medida de la zona alta del cauce. La C. H. Aguamilpa forma parte del aprovechamiento global de la Cuenca del río Santiago y se ubica a 700 km al NW de la ciudad de México, a unos 37 km al N-NW de la capital del Estado, Tepic, Nay. (Castro, 2002), (Fig.25); se comenzó a construir a mediados de la década de los ochentas, y fue puesta en servicio hasta agosto de 1994, su embalse ocupa un área (NAME, Nivel de Aguas Máximas Extraordinarias), de unos 128 millones de m2 y una obra de contención, que consiste en una cortina de 187 m de altura; cuenta con tres unidades generadoras de 320 MW cada una, y se esperaba que tuviera una generación promedio anual de 2113 GWh, lo cual la colocaba en cuarto lugar en potencia instalada (con 960 MW en conjunto), y sexto lugar en capacidad de almacenamiento del vaso, solo por debajo de las de Chicoasen, Malpaso y a de Infiernillo (Moreno et al., 1994). La C. H. Aguamilpa tiene una producción actual cercana al 60% de lo estimado por cuestiones de diseño; (restricciones de capacidad que no le permite aprovechar escurrimientos excedentes al

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Fisiografía y Evolución de la Planicie Costera del Delta del Río Grande de Santiago, Nayarit, México .

finalizar la temporada de lluvias), esto afecta su funcionamiento durante la temporada de estiaje (del mes de noviembre al mes de mayo), (Frias, 2003). El segundo sistema hidroeléctrico en importancia construido recientemente sobre el cauce del río Santiago es la presa derivadora de San Rafael (Fig.25); debido a que la C. H. Aguamilpa es una generadora de hora pico, (trabaja durante 5 h/día); la CFE construyó la presa reguladora San Rafael, localizada a unos 16 km aguas abajo de Aguamilpa; fue construida poco después que Aguamilpa y se puso en operación en noviembre de 1998; tiene como objetivo principal, controlar los altos volúmenes desfogados (744m³/s), evitando los posibles daños que se producirían aguas abajo, es decir controla los excedentes de agua durante la operación de Aguamilpa. El proyecto San Rafael cuenta actualmente con el equipamiento de una central generadora de 24 Mw, con una generación media anual estimada máxima de 145 Gwh/año, para suplir el consumo de energía en las áreas de alumbrado público y bombeo, además de atender la demanda de riego (124.000 ha) de la zona baja del río Santiago. Ocupa un área total de cuenca aportadora de 74, 168 km2, tiene un volumen medio aprovechable de 4,364 hm3 y cuenta con un gasto mensual mínimo de 92 m3/s (abril), y un máximo de 227 m3/s (septiembre). La generación total estimada, 145 Gwh/año, se utiliza para autoabastecimiento de socios particulares (ya que se construyo en parte con capital privado). Del total de energía producida, 69% se genera en horario nocturno y 31% en diurno, para optimizar tanto el uso del caudal proveniente en la C.H. Aguamilpa, así como el valor de la energía producida. Los excedentes de esta energía producida se ponen a disposición de la CFE. Estos dos proyectos hidroeléctricos forman parte del plan del control total de los escurrimientos del río Santiago, que tiene planeado la Comisión Federa de Electricidad desde la década de los 60’s, con el objeto de generar energía eléctrica. De acuerdo con la Oficina de Estadios Civiles de la CFE, para el aprovechamiento completo del río Santiago, desde la planta de Santa Rosa hacia abajo, se tienen contemplado, el funcionamiento de cinco presas, escalonadas, de tal modo que el embalse de una llegue al desafogue de la planta aguas arriba; dos de estas plantas se han construido ya (Aguamilpa y San Rafael) y una tercera esta en construcción actualmente (El Cajón) (Fig. 25). A partir de la planta de Santa Rosa, se tiene un desnivel de aprovechable de unos 600 m aproximadamente, que se pueden aprovechar para los proyectos hidroeléctricos futuros (Veitía M. 1963). La fisiografía tan abrupta de la barranca del río Santiago, se debe a que el drenaje ha sido encauzado, siguiendo líneas tectónicas de debilidad que proporcionaron el camino para una rápida profundización. Además el río Santiago y sus afluentes tienen un régimen hidrológico de carácter torrencial por lo cual lo hace de mucha importancia para el sistema de generación hidroeléctrica del país (op. cit.). Una tercera represa, ubicada en la parte más baja del río Santiago, a unos 15 km de la presa San Rafael es la presa derivadora Amado Nervo (Presa El Gileño), de menor envergadura que San Rafael, forma parte de la infraestructura hidroagrícola del estado, además de formar parte del control de avenidas del río Santiago (Gomez et al., 1988) (Fig. 25). La Proyecto Hidroeléctrico (PH) El Cajón, actualmente en construcción (pretendiéndose construir del 2002 al 2006) sobre el cauce del río Santiago, a 77 kilómetros aguas arriba de C. H. Aguamilpa

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Fig. 24. Desarrollo del complejo Pacífico Occidental; en el que muestra la localización de los Proyectos Ixcam, Agua Fría y EL Cajon; además de las Centrales Hidroeléctricas en operación sobre el cause del río Santiago (y sobre otros sistemas fluviales que drenan a la planicie costera) por parte de CFE.

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(Fig.25), presenta diferentes deficiencias de concepto y planeación. Este proyecto no captará al río Huynamota (afluente más importante de la cuenca del río Santiago) y otros pequeños afluentes entre ambos proyectos, es decir dispondría alrededor de un 50% menos de las aportaciones regionales y tendrá una capacidad de almacenamiento solo del 34%, en relación a la C.H. Aguamilpa, aunado a esto, se estima que disminuyan los volúmenes (por los usos crecientes del agua), en las cuencas de los ríos Juchipila y Verde, para abastecer a los grandes centros de población como Guadalajara, León y Aguascalientes, así como para apoyar los planes y programas de conservación del Lago de Chapala. Lo anterior resulta en un embalse, área de captación y aportaciones menores a los C. H. Aguamilpa lo que provocaría una serie de problemas durante la época de estiaje y junto a la creciente deforestación, además problemas de azolve a mediano plazo, reduciendo su vida útil. EL P.H. El Cajón, contara con dos equipos turbogeneradores de 380 MW, con una generación anual estimada de 1230 millones de kilowatts•hora y un factor de planta de 0.20, el problema esencial para estas especificaciones es garantizar y mantener la cantidad de agua y almacenamiento necesario para sustentar su operación normal (Frias, 2003). Como parte del aprovechamiento integral de los escurrimientos del río Santiago, la CFE propone implementar el Proyecto Ixcam (Funcionamiento Coordinado Ixcatán-Aguamilpa), el cual integrara la capacidad hidroenergética de los ríos San Pedro y Santiago; el río Santiago mediante la C.H. Aguamilpa y el río San Pedro mediante el Proyecto de la presa Ixcatán que distaría 25 kilómetros al noreste de la C.H. Aguamilpa y 20 kilómetros al este-noreste del poblado de Estación Ruiz (Fig.25); este proyecto tendrá como fin, el de almacenar y derivar los escurrimientos del río San Pedro (de preferencia durante la época de estiaje), hacia el río Santiago, mediante un túnel de transferencia que tendría 17.5 kilómetros de largo y 8.0 metros de diámetro. Quedando intercomunicados ambos almacenamientos funcionando como un solo embalse, teniendo una capacidad total estimada de 15 800 y 6 535 mm3; así la presa Ixcatán, suministraría (complementaría), los volúmenes requeridos durante los siete meses característicos de la temporada de estiaje (del mes de noviembre al mes de mayo), con lo cual se pretende una operación plena de la C.H. Aguamilpa en la temporada de lluvias; es decir prevalecería un funcionamiento combinado según la época del año y las circunstancias previstas (op. cit.). Los efectos provocados por los sistemas hidroeléctricos actuales, propuestos y en construcción por la CFE a lo largo del río Santiago y sobre otros sistemas fluviales correspondientes a la planicie costera Nayarita, sin duda marcaran un cambio importante, tanto en la dinámica fluvial de la última parte de este río, así como en los procesos deltaicos que fueron los responsables de un sistema netamente progradante y claramente visible heredado de hace cientos de años.

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Conclusiones……………………………………

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Desde el Pleistoceno tardío la morfología del sistema costero-litoral al que pertenece el río Santiago estuvo regida por dos factores primordiales: 1. Las variaciones en la afluencia de sedimentos, provocados principalmente por los cambios en la zona de desembocadura del río Santiago y 2. La influencia de las condiciones marinas sobre este sistema, principalmente las provocadas por la incidencia de la acción del oleaje sobre la costa (cuyos cambios están muy relacionados a variaciones en el clima). Este último factor se considera como el principal responsable de las extensas planicies onduladas (strand plain), formadas por depósitos de playas abandonadas (cordones costeros), que caracterizan al delta del río Santiago. Durante los últimos 30 años el control del desarrollo morfológico de este delta se encuentra regido principalmente por factores antropogénicos, tales como la construcción de sistemas de presas sobre el cauce del río Santiago además del desmesurado desarrollo de actividades agrícolas y acuícolas sobre zonas muy cercanas a la costa, los cuales han modificado seriamente las condiciones de aporte sedimentario en la zona. A esto hay que sumar que sobre la zona litoral los proceso erosivo-acumulativos son reforzados por fenómenos tales como los huracanes, que inciden en área de estudio con una regularidad de 10 a 13 por cada 25 años. Lo anterior se traduce en un ritmo variado de cambios en la morfología del delta del río Santiago, viéndose magnificados los procesos erosivos costeros a partir de la reciente construcción de la C.H. Aguamilapa. Dando como resultado que la morfología de este delta este adoptando características estuarinas. Es importante mencionar que existe un proceso erosivo importante en la zona de estudio probablemente relacionado a un ciclo normal regresivo de la línea de costa, el cual se hace muy evidente en la zona del ápice deltaico. Lo que si podemos asegurar mediante este estudio, es que los efectos erosivos ya presentes en la región deltaica del río Santiago antes de la construcción de importantes complejos hidroeléctricos sobre el cauce de este río, se han visto aumentados desde la puesta en marcha de tales complejos. Es importante señalar que para confirmar a estos efectos y sus causas, se requiere que a lo largo de la costa se efectúen monitoreos de las influencias marinas responsables del redepósito de los sedimentos así como la evaluación de la carga de sedimentos fluviales que incide sobre esta región con el objetivo de llegar a establecer el balance de la sedimentación dentro de un análisis multitemporal.

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