Ontologías. Ricardo Nicolon. rnicolon@adinet.com.uy Introducción.

Primero trataré de definir el problema central de la metafísica, luego pretendo reivindicar un lugar importante para Heráclito, tal como lo vienen haciendo filósofos y científicos; por último expondré algunos aspectos ontológicos que no se tratan en el planteo tradicional y que entiendo son importantes para la interpretación de la realidad y de la ciencia actual. ¿De qué trata la Metafísica? La pregunta inicial a responder es ¿de qué trata la metafísica? Su respuesta requiere de una interpretación de la Metafísica de Aristóteles. En el libro I-3 nos dice el autor: “Aquello de donde salen todos los seres, de donde proviene todo lo que se produce, y adonde va a parar toda destrucción, persistiendo la sustancia la misma bajo sus diversas modificaciones he aquí, según ellos, el elemento, he aquí el principio de los seres” (Aristóteles, Metafísica, 1967. Pág. 52) (...) “Porque es indispensable que haya una naturaleza primera, sea única, sea múltiple, la cual, subsistiendo siempre, produzca todas las demás cosas.” (Op. Cit. Pág. 53) En ambos pasajes se destaca lo que persiste, lo que subsiste como algo necesario, eterno, que no cambia, esta es en mi opinión la clave para interpretar la Metafísica porque es su objeto de estudio. Los temas de la Metafísica tradicional pasaron a ser los seres suprasensibles y los denominaron: ser, sustancia, esencia, realidad, alma, Dios, trascendencia. Los críticos de la Metafísica tradicional se centraron en diversos modos de negar los seres suprasensibles. Entonces nos preguntamos ¿desde que lugar ontológico se hace una crítica a la metafísica? Si no hay seres suprasensibles entonces se proponen seres sensibles, por tanto se postulan entidades se postula una ontología diferente. Hay aquí un problema que se mantiene hasta nuestros días en cuanto a que la filosofía crítica centra su análisis o interpretación en el diagnóstico y refutación de otros modos de pensar sobre lo que hay, pero no desarrolla su propia propuesta alternativa. Por tanto se hace necesario desentrañar esas propuestas ontológicas novedosas con un trabajo hermenéutico. Su presentación se hace inevitable, para tener un panorama sobre las diversas realidades pensadas, veamos algunos ejemplos. Reivindicación de Heráclito. Si es verdad que el tema de la metafísica es lo persistente como sustancia ¿que pasa con aquellos que sostienen que no existen entidades o seres que persistan bajo el cambio, que todo está sujeto a devenir como es el caso de Heráclito? Su pensamiento es un ejemplo alternativo a la metafísica es una respuesta diferente lo podemos llamar fenomenismo. Nos da dos imágenes, una, el fuego y otra, el río, que reafirman el fenomenismo desde la idea de flujo. Del río nos dice: “Los que entran en los mismos ríos son bañados por nuevas y nuevas corrientes.” (Frg.12, Diels-Kranz, 1951.) “En los mismos ríos penetramos y no penetramos, estamos y no estamos.” (Frg. 49, Diels-Kranz, 1951)

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“No es posible penetrar dos veces en el mismo río, ni tocar dos veces una sustancia mortal misma, pues debido a la velocidad y rapidez de su cambio se dispersa y de nuevo se junta (más bien ni otra vez ni sucesivamente, sino que simultáneamente se junta y se separa) y viene y se va. (Frg. 91, Diels-Kranz, 1951) (Fragmentos en Caño-Güiral. 2000) El fuego no es sustancia persistente bajo los fenómenos, es flujo en devenir permanente, es fenómeno puro, dice: “Este mundo, el mismo para todos; ni ordenado por algún dios o por algún hombre. Ha existido siempre, existe y existirá, fuego siempre vivo prendiéndose en medidas, apagándose en medidas.” (Frg. 30, Diels-Kranz, 1951) “Todo equiparable al fuego y el fuego [cambio] de todo; como los bienes materiales respecto al oro, y el oro respecto a los bienes materiales.” (Frg. 90, Diels-Kranz, 1951) La importancia del estudio de Heráclito está reafirmada por científicos como Heisenberg que lo citan, dice: “Asimismo reconocemos también que todas las partículas elementales están, por así decirlo, constituidas de la misma materia o, si se prefiere, de energía. Se ve aquí una cierta reminiscencia de la filosofía de Heráclito, según la cual el fuego es la materia básica de la que están hechas las cosas. El fuego es también la fuerza impulsora que mantiene el mundo en movimiento; tal vez identificando el fuego con la energía se podría llegar a nuestra concepción actual.” (Heisenberg en “El descubrimiento de Planck y la atomística” 1958. En 1974 “Más allá de la física”. Pág. 27) Por tanto el fenomenismo de la física cuántica puede encontrar sus orígenes en el fenomenismo de Heráclito. El átomo griego cayó y se han seguido encontrando partículas. Heisenberg ha afirmado en un artículo de 1930 “Mecánica cuántica y filosofía kantiana” que “…los átomos ya no son cosas u objetos” (En Heisenberg La parte y el todo. Pág. 162) esto es fenomenismo. Tenemos entonces hasta ahora dos respuestas posibles dentro del pensamiento occidental para caracterizar la realidad: metafísica y fenomenismo. Quine en su trabajo “Desde un punto de vista lógico” dice: “El fenomenismo y el "fisicalismo" (o "cosismo") están fundados respectivamente en dos ontologías cuya verdad no se puede últimamente demostrar, sino que cabe a lo sumo elegir. La elección no consiste simplemente en elegir un modo de ser la realidad, sino, y sobre todo, en elegir un modo de hablar acerca de la realidad. La decisión última sería en este caso de carácter pragmático; decidirse en favor del fenomenismo o contra él dependería de lo que se puede decir y no se puede decir en lenguaje fenomenista en comparación con lo que se puede decir y no se puede decir en lenguaje "fisicalista" y "cosista".(1962, págs. 44 y sigs.) Algo muy compartible pues un nuevo enfoque ontológico requiere de un nuevo lenguaje que lo exprese. El fenomenismo es una ontología —y un lenguaje— o un lenguaje —y una ontología—, en virtud de la interdependencia entre la realidad (o "lo que hay") y lo que se dice acerca de la realidad (o "lo que se dice que hay"). Los conceptos del fenomenismo son: fenómeno, fluir, proceso, holismo (entendido como interpretación multicausal). Ontología en el pensamiento oriental. En el pensamiento oriental el tema fue estudiado, así es el caso del budismo de Nagarjuna filósofo hindú que fundó la escuela Madhyamaka en el siglo II. Nagarjuna decía en su “Tratado del camino del medio”: “Ser o eternalismo, nada o nihilismo: el sabio no está ni en el ser ni en la nada” (Ricard, M. El infinito en la palma de la mano. Pág.92) Completaba esto afirmando que la realidad cotidiana (realidad de

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envolvimiento o de ocultamiento) es fenoménica pero que la realidad definitiva es el vacío (shunyata). El vacío es el contexto donde se manifiestan los fenómenos. Aparece la negación de la sustancia y de la nada y se postula lo fenoménico y el vacío como una intuición muy refinada. La idea de vacío surgió también en la filosofía occidental con los atomistas griegos, luego es negada en la edad media como “horror vacui” y resurge con el pensamiento científico en Newton con su física de partículas. Actualmente se retoma en la Física teórica cosmológica como el estado natural previo al Big bang, el vacío como campo energético que posibilita la transformación de energía en materia. Vemos de esta manera la actualidad del estudio del vacío con relación a la física cosmológica. Tenemos entonces otra respuesta ontológica diferente a la Metafísica, con Nagarjuna y la física teórica actual, que podemos llamar Vacuísmo. Es pertinente sugerir entonces que la unidad programática debería haberse llamado ontologías, de modo de mostrar la diversidad ontológica. La ontología como estudio amplio de la realidad. Voy a plantear el problema de si la Metafísica es una parte de la Ontología o si la Ontología es parte de la Metafísica. La ontología en algunas tradiciones ha sido considerada como parte de la Metafísica, el tomismo como parte básica y general de ella, la escuela de Oxford como el estudio de objetos abstractos, categorías, objetos intencionales, el problema mente-cuerpo y Dios. El mundo filosófico anglosajón en general salvo algunas excepciones como Khun, ha centrado toda su atención en el lenguaje pero ha dejado de lado la historia de la ciencia y a la ciencia misma. Así lo reconoce el científico prestigioso Stephen Hawking en su libro editado en el 2007 “La teoría del todo”, donde dice: “...las personas cuya ocupación es preguntar por qué —los filósofos— no han sido capaces de mantenerse al tanto del avance de las teorías científicas. En el siglo XVIII, los filósofos consideraban que todo el conocimiento humano, incluyendo la ciencia, era su campo. Discutían cuestiones tales como: ¿tuvo el universo un principio? Sin embargo, en los siglos XIX y XX la ciencia se hizo demasiado técnica y matemática para los filósofos (...) Los filósofos redujeron tanto el alcance de sus investigaciones que Wittgenstein, el filósofo más famoso del siglo XX, dijo: «La única tarea que queda para la filosofía es el análisis del lenguaje». ¡Qué retroceso desde la gran tradición de la filosofía de Aristóteles a Kant!” (Pág.138) En mi opinión tiene razón, no sólo hay que ocuparse de los problemas del lenguaje que la ciencia física los tiene, sino también hay que ocuparse de la referencia, es decir de la realidad misma. La filosofía anglosajona es una filosofía de lo inmediato, lo presente y lo explicito. Contrario a esto encontramos que Aristóteles afirmaba que la filosofía primera se ocupa del por qué y las causas de la realidad entre las que incluía al origen pasado (causa eficiente) y al destino futuro (causa final) La pregunta ¿de donde venimos y adonde vamos?, resurge tanto en la historia de la filosofía como en la historia de la ciencia. Otra tradición occidental comienza cuando en 1729 entra la palabra Ontología en el vocabulario filosófico por obra del filósofo racionalista alemán Christian Wolff. Este filósofo usó indistintamente los términos de ontología, metafísica general y filosofía primera. Comienza a vislumbrarse la necesidad de distinguir lo que luego Husserl llamó ontologías regionales que consisten en la descripción de la esencia de la naturaleza, la sociedad, la moral y la religión,

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Siguiendo esta nueva tradición de la escuela alemana (Leibniz, Wolff) Heidegger se pregunta ¿por qué hay ente y no más bien nada? considera a la ontología como el fundamento de la metafísica pues su objeto es el sentido del ser. La ontología sólo es posible con el ser humano en el mundo. Debe ser además temporal, el ser se entiende con relación al tiempo. Los entes no son presencias son procesos que llegan a ser. Einstein en una conversación con Heisenberg lo expresa con otras palabras, dice: “Lo posible, lo esperable, es un componente esencial de nuestra realidad que no debe olvidarse simplemente junto a lo fáctico” (En Heisenberg La parte y el todo. Pág. 91) Estamos acostumbrados a pensar las cosas presentes y nos olvidamos de que fueron y serán. Interpretando esta tradición y viendo las diversas respuestas sobre la realidad que la historia de la filosofía -incluida la oriental- y la historia de la ciencia nos muestran, podemos decir que la metafísica por tanto es parte de la ontología, como una respuesta posible entre otras. CONCLUSIÓN: Podemos concluir que la ontología es uno de los trabajos filosóficos posibles que estudia las ontologías de diversas comunidades humanas, interpretando sus usos políticos, económicos y culturales (entiéndase, epistemológicos, estéticos, afectivos y éticos) Se ocupa por tanto de los distintos usos del mismo mundo, con sus niveles de realidad, que hacen las diversas comunidades humanas.

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